Virgen de Porta Coeli de la catedral de Valencia

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La imagen de la Virgen como se muestra cuando el retablo está abierto. Catedral de Valencia, España.

La imagen de la Virgen como se muestra cuando el retablo está abierto. Catedral de Valencia, España.

La Cartuja de Santa María de Porta Coeli es un monasterio cartujo situado en tierras de la «vall de Lullén», en Serra. Fue fundada por un Obispo de Valencia llamado fray Andrés de Albalat en Septiembre de 1272 siendo, por tanto, la primera cartuja construida en el Reino de Valencia y la tercera de la Corona de Aragón. Los principios del monasterio fueron muy modestos ya que era una ermita pero, con el tiempo, llegó a ser uno de los cenobios más importantes pues por él pasaron reyes, papas, cardenales y militares. Bonifacio Ferrer, hermano de San Vicente Ferrer, fue prior de la cartuja llegando a ser superior de la orden.

En el año 1835 se inició la construcción en estilo gótico de la iglesia mayor y el resto de dependencias como los claustros renacentistas. Con la desamortización de 1835 la Cartuja fue exclaustrada y subastada igual que sus dominios pasando por distintas manos hasta que, en 1944, regresaron a ella los monjes cartujos desde la Cartuja de Miraflores. El conjunto arquitectónico contiene, además de cuatro claustros, un acueducto que trae hasta el edificio el agua de la Fuente de la Mina que fue canalizada hasta el monasterio para abastecerlo de agua potable. Los monjes de la Orden de San Bruno tienen prohibido por su regla todo contacto con el mundo exterior.

La iglesia actual es de estilo neoclásico aunque su origen fuera gótico. El retablo de su iglesia estuvo presidido por una preciosa imagen de la Virgen, obra de Vergara. Al decretarse la exclaustración desamortizadora, la imagen pasó al Museo de Bellas Artes. Actualmente, la imagen se venera en el altar mayor de la Catedral de Valencia pues en el año 1847 los canónigos la trajeron a la catedral y los cartujos actualmente tienen una copia. Y es que en el año 1867 se realizó un nuevo retablo para el altar mayor de la catedral de Valencia de cobre dorado. Realizado en un estilo neogótico poco afortunado, fue destruido en el asalto e incendio de la catedral el 21 de julio de 1936 en los inicios de la Guerra Civil Española.

Vista de la Cartuja de Porta Coeli, Serra (Valencia, España).

Vista de la Cartuja de Porta Coeli, Serra (Valencia, España).

El diseño del retablo fue del arquitecto Ramón María Ximénez Cros, el modelista Francini y el fundido y cincelado realizado por el platero Leandro García. En su centro se colocó la imagen conocida como la Virgen de Porta-Coeli, llamada así por haber sido tallada con destino a esta Cartuja, por Ignacio Vergara en el siglo XVIII. Desde 1874 esta imagen es la titular de la Capilla Mayor. La Virgen de Portacoeli (Puerta del Cielo) es obra realizada en 1775 por Ignacio Vergara en madera policromada. La Virgen se encuentra de pie, coronada, cubre su cabeza con un velo en señal de recato y se cubre con un manto azul. Lleva en sus brazos a Jesús Niño y ambos acarician la esfera del mundo con la cruz. A los pies de la Virgen dos ángeles, uno de ellos lleva una filacteria con un texto alusivo a la Cartuja de Portacoeli y el otro lleva un tallo de azucenas. Uno de los ángeles ha sido repuesto modernamente. 

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Finalizada la Guerra Civil se optó por no realizar más retablos en el altar mayor y por ello se colocó en el interior del gran armario la imagen de la Virgen de Portacoeli, ya que era lo único que se salvó del asalto a la Catedral. Así la Virgen de Portacoeli se encuentra sobre un pequeño pedestal sobre un fondo de tela de color blanco.

Imagen de la Virgen con el retablo abierto. Catedral de Valencia, España.

Imagen de la Virgen con el retablo abierto. Catedral de Valencia, España.

Las grandes puertas que cierran el armario están fechadas entre 1506 y 1510, fueron pintadas al temple y óleo sobre tabla por Fernando Yañez de la Almedina y Fernando de los Llanos,  ocupan una superficie de 75 metros cuadrados y son tan notables, que Felipe II, al verlas, dijo refiriéndose al retablo, «es de plata, pero las puertas son de oro».

Salvador Raga Navarro

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Santos Quiliano, Colonato y Totnano de Würzburg

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Bustos de los tres Santos.

Bustos de los tres Santos.

Los santos mártires Quiliano, Colonato y Totnano eran misioneros en el centro de Alemania, en la mitad del siglo séptimo y son venerados como apóstoles y protectores de Franconia.

San Quiliano de Irlanda
Las principales fuentes hagiográficas de estos tres santos irlandeses de Franconia son dos textos que comprenden la pasión de Quiliano, Colonato y Totnano. La primera, llamada “Passio Kiliani minor”, probablemente fue escrita en el año 788 y reformulada en el 840, en el martirologio de Rabano Mauro, según el modelo utilizado para los santos misioneros. Una nueva biografía enriquecida (Passio Kiliani maior) fue escrita alrededor del año 880.

Según la tradición, San Quiliano habría nacido a principios del siglo séptimo en el seno de una familia noble en Mullagh, en el centro de Irlanda. Probablemente su nombre proviene de la “Ceallach Celtic” (que significa «guerra», «batalla» o «guerrero»). Siendo joven siguió a San Columbano el Viejo, convirtiéndose en monje en el monasterio de Iona (o Hy), bajo las reglas monásticas establecidas por el conocido santo misionero irlandés. Más tarde Columbano podría haber estudiado durante un tiempo las ciencias de su época.

Escultura de San Quiliano (Kilian), obispo mártir.

Escultura de San Quiliano (Kilian), obispo mártir.

Santos Quiliano, Colonato y Totnano, misioneros en la Germania Central
San Columbano el Joven (540-615) fue el primer misionero irlandés que abandonó la isla y que inició la cristianización de las tierras germánicas, fundando el primer monasterio en Annegray (Francia). Las misiones de los monjes irlandeses siguieron la tradición de San Patricio: algunos monjes establecían un nuevo monasterio en una zona de religión pagana y luego comenzaban la misión en las tierras de alrededor. Después, si la misión resultaba ser exitosa, los monjes del monasterio eran enviados más lejos, a otras regiones más remotas y comenzaban de nuevo a misionar. San Quiliano y sus compañeros son considerados como parte de esta «primera hornada» de misioneros irlandeses en Alemania, junto con San Gallo († 645), San Eustaquio († 629) y los obispos de Salzburgo, San Ruperto († 718) y San Virgilio († 784).

No se sabe en qué circunstancias San Quiliano llegó a tener doce discípulos, entre los que estaban incluidos el sacerdote Colonato y el diácono Totnano. En cualquier caso, el grupo salió de Irlanda en un determinado momento y fue a misionar a Alemania, con el fin de predicar la fe cristiana. En su ruta ascendieron el río Rin y alcanzaron Aschaffenburg (una ciudad situada hoy cerca de Frankfurt am Main), donde permanecieron un tiempo. Más tarde se fueron más lejos, por el valle del río Main, alcanzando Würzburg, centro de Franconia en aquellos tiempos. En un principio, San Quiliano y sus discípulos fueron muy apreciados por los lugareños debido a sus conocimientos en agricultura, industria de la madera y ganadería, los cuales traían desde Irlanda. Con la prosperidad económica, algunos de los lugareños quisieron ser bautizados y se convirtieron al cristianismo. Entre ellos estaba un jefe local llamado Gozberto, aunque según otras fuentes, ya había sido bautizado pero no practicaba su fe como debería hacerlo.

En el año 686, Quiliano fue en peregrinación a Roma para reunirse con el Papa Conón (686-689) a fin de solicitarle su bendición y permiso para continuar la misión en el este de Turingia y Franconia. En esta ocasión fue consagrado como obispo misionero para toda la región montañosa de lo que actualmente es la Alemania Central.

Iluminación medieval del martirio de San Quiliano (Kilian).

Iluminación medieval del martirio de San Quiliano (Kilian).

Muerte martirial de los tres santos misioneros
Quiliano regresó a Würzburg junto con Colonato y Totnano. Animado por la autoridad recibida del Papa, San Quiliano comenzó a criticar a Gozberto por su comportamiento inmoral y le pidió que se desprendiera de Gailana, la viuda de su hermano, con quien se había casado en aquel ínterin. De acuerdo con la ley romana, el matrimonio era posible, pero la ley de la Iglesia lo prohibía. Gozberto respetó la decisión canónica declarada por Quiliano, pero lo hizo en una campaña militar en el año 689, poco después del regreso del obispo. Como se describe en la “Passio minor”, durante su ausencia, Gailana envió a algunos soldados a fin de que mataran a los misioneros durante la noche, en el monasterio en el que vivían. Quiliano, junto con el sacerdote Colonato y el diácono Totnano mostraron el libro de los Evangelios a los soldados enviados a matarlos, pero estos no dudaron y decapitaron a los tres. Manchas de sangre de los tres mártires pueden verse en la portada del Evangelio de Quiliano, que se conserva en la biblioteca de la Universidad de Würzburg. Los asesinos eliminaron las huellas de su asesinato y escondieron los cuerpos de los misioneros asesinados en un granero de la fortaleza Burg.

Una mujer ermitaña tuvo una visión una noche y fue al lugar del martirio. Recogió el suelo empapado con la sangre de los mártires y, posteriormente, descubrió los cuerpos incorruptos de los santos, llevándolos ante el príncipe, que ya había regresado de la guerra. Los autores de los crímenes se suicidaron en circunstancias poco claras, probablemente debido a sus malas conciencias. Posteriormente, Gailana y el príncipe Gozberto terminaron también siendo asesinados en trágicas circunstancias. El extraño final de estos criminales, impresionó fuertemente a los lugareños, que interpretaron los acontecimientos como una venganza divina, lo que hizo que muchos de ellos abrazaran el cristianismo.

Cráneos de los tres Santos.

Cráneos de los tres Santos.

Culto
Es posible que Quiliano erigiese una cruz en Bischofsheim an der Rhön, con el fin de llevar a los celtas a la fe cristiana. El monasterio construido en aquel mismo lugar es tradicionalmente el origen de la misión de San Quiliano y es considerado un lugar de peregrinación hasta el día de hoy. Un trozo de madera de la Santa Cruz se conserva en un relicario del monasterio.

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El culto a los Santos Quiliano, Colonato y Totnano es atestiguado históricamente desde el 8 de julio del año 752, cuando San Burcardo, el primer obispo de Würzburg, colocó sus reliquias en su catedral. Este día es el celebrado como la festividad de estos santos. En presencia del emperador Carlomagno, el mismo obispo Burcardo, en el año 788 colocó las reliquias en la iglesia “Salvatorkirche” emplazada en el lugar del martirio, la cual se reconstruyó como catedral dedicada a San Quiliano.

Desde la Edad Media, San Quiliano es venerado como el patrono de Franconia. El 8 de julio se celebra en Würzburg una peregrinación en honor de los tres santos, durante la cual el relicario que contiene los cráneos de los tres mártires es abierto para su veneración. Los tres mártires se veneran de igual forma en otras ciudades alemanas como Bamberg, Heilbronn, Schwäbisch Hall, Schwäbisch Hall y Paderborn. La veneración de San Quiliano en Irlanda, su tierra natal, está atestiguada desde el siglo noveno.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
Acta Sanctorum Iulii tomus II, Paris, 1867, pp. 599-619
– Joachim Schäfer, Kilian von Würzburg, en: Ökumenisches Heiligenlexikon – https://www.heiligenlexikon.de/BiographienK/Kilian.htm, accessed on 24. 9. 2015
– F. Lauchert, St. Kilian, en The Catholic Encyclopedia, Robert Appleton Company, New York, 2010
– John Canon O’Hanlon, Lives of the Irish Saints, vol. VII, Dublin, 1875, pp. 122-143.

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Santa Ita de Killeedy

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Icono ortodoxo de la Santa.

Icono ortodoxo de la Santa.

Santa Ita (conocida también como Ida, Meda, Mita o Ytha y como “la Brígida del Munster”) nació en el año 480 en Drum, localidad del condado de Waterford (Irlanda), siendo hija de Cennfoelad – que era descendiente de Felim el legislador -, y de su esposa Necta. La familia formaba parte del noble e influyente clan Deisi. Al bautizarla se le impuso el nombre de Deirdre (Dorotea), aunque asumió el nombre de Ita cuando entró en religión. Desde muy pequeña mostró siempre un carácter muy individualista pero también una tendencia sobrenatural hacia la oración, lo que unido a sus ansias de saber, belleza física, pureza de alma, voz suave y habilidad hacia los trabajos textiles y la música, hizo que todos la admiraran. Una leyenda dice que siendo muy pequeña tuvo un sueño en el cual un ángel le entregó tres piedras preciosas y aunque ella intentó descifrar ese simbolismo, no lo consiguió hasta que otro ángel se le apareció también en sueños, indicándole que estas tres gemas significaban los dones que recibiría del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Esta visión y su tendencia a la soledad y a la oración hicieron que desde niña sintiese la vocación a la vida religiosa, aunque se encontró con el rechazo de su padre que pretendía casarla con un joven noble de su misma posición social. Deirdre se resistió a las pretensiones de su padre y a fin de que Dios la liberara de aquel destino, retirada en sus aposentos, realizó tres días de riguroso ayuno. La tercera noche, su padre tuvo un sueño en el cual un ángel le dijo que su hija estaba predestinada a la vida religiosa y que a través de ella, mucha gente encontraría la salvación. A la mañana siguiente, Cennfoelad llamó a su hija y le manifestó su deseo de respetar su decisión y una vez convencida la familia, el obispo San Declan de Ardmore le impuso el velo de las vírgenes.

Escultura de la Santa, obra de Seamus Murphy. Bantry, Cork,  Irlanda.

Escultura de la Santa, obra de Seamus Murphy. Bantry, Cork, Irlanda.

Así, con dieciséis años de edad y acompañada de su hermana Fiona, siguiendo la orientación de tres luceros que las guiaban, marcharon hacia el oeste. Primero acamparon en lo alto de las montañas Galtee, más adelante lo hicieron en las montañas Mullaghareirk y la tercera y última parada la realizaron en Cluain Creadhail, hoy conocido como Killeedy, que significa “Iglesia de Santa Ita”, donde se asentaron. Killeedy es una baronía de Glenquin, perteneciente al condado de Limerick, situada a los pies de Sliabh Luachra.

Allí fueron recibidas por el jefe de la tribu local quién se mostró dispuesto a facilitarles unos terrenos para que ellas construyeran un convento, aunque Ita le insistió en que solo aceptaría unos cuatro acres de tierra, terrenos más que suficientes como para que pudiese asentarse su comunidad. Como he dicho, aquel asentamiento fue conocido como Cill Ide (Killeedy), convirtiéndose en un próspero centro de espiritualidad.

Como a Ita se le atribuyeron muchos milagros, entre ellos, la resurrección de uno de sus hermanos que había muerto en una batalla y la curación de un ciego, fueron muchas las mujeres que acudieron a unirse a ella para entregar sus vidas a Dios. En la instrucción de sus nuevas hijas ella promovió el concepto de que “los santos son los amigos del alma”, un lema que ya era antiguo y que llegó a Irlanda procedente de Egipto y Palestina. Pero la labor de Ita no se limitó a la vida contemplativa y a la enseñanza de sus religiosas, sino que también se dedicó al cuidado de los enfermos y ancianos y a la asistencia social a los más desfavorecidos. En este sentido, cultivó sus cuatro acres de tierra y montó una granja lechera en Boolaveeda donde conseguía alimentos que distribuía entre los pobres.

Detalle de la Santa en una vidriera de la iglesia de San Kieran, Ballylooby, Irlanda.

Detalle de la Santa en una vidriera de la iglesia de San Kieran, Ballylooby, Irlanda.

Asimismo, creó una escuela para la formación de los niños, escuela por la que pasaron muchos futuros eclesiásticos, entre ellos, San Brendan el Navegante, al que Ita acogió cuando solo tenía un año de edad. El santo se jactaba de que Ita le había inculcado “el tener un corazón puro, una vida espiritual simple, una fe inquebrantable en Dios y la dedicación a los actos generosos ya que la caridad era la virtud más agradable a Dios. Y lo que más le ofendía era una boca llena de odio, un corazón lleno de resentimiento y la adoración de las cosas materiales”, aunque hay quienes relatan este hecho diciendo que el santo le manifestó a Ita que las tres cosas que eran más agradables al Señor eran “la verdadera fe practicada con un corazón puro, una vida religiosa sencilla y el tener gran generosidad inspirada en la caridad”, a lo que Ita le respondió diciendo que las que Dios más detectaba eran “un rostro ceñudo, obstinarse en la realización de acciones ilícitas y tener excesiva confianza en el dinero”.

Santa Ita es conocida como la “madre adoptiva de los santos irlandeses”, ya que, por ejemplo, se comportó como tal con San Brendan, San Cummíam o con San Mochoemoc, entre otros. Santa Ita, aun siendo mujer, fue muy solicitada como director espiritual, lo que da a entender que la Iglesia Celta era mucho más avanzada que otras iglesias cristianas, ya que reconocía las cualidades de liderazgo de las mujeres. Algo parecido ocurrió con Santa Brígida, ya que ambas fueron en realidad los dos puntales más firmes de la primitiva Iglesia Celta: Brígida fundando conventos por diversas regiones de Irlanda e Ita, aunque quedándose solo en uno, instruyendo a los que posteriormente sería sus mejores apóstoles. Ita era más asceta, más austera, mientras que Brígida era más activa.

Ilustración de la Santa con su simbología mística. Obra de Richard King (1974).

Ilustración de la Santa con su simbología mística. Obra de Richard King (1974).

El símbolo de Santa Ita es una cruz con un corazón en el centro de un pequeño laberinto. Ella lo concebía como una forma de unir su amor al amor de Cristo: “nuestros corazones, nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos, deben moverse cada vez más profundamente en el corazón de la cruz. Por lo tanto, como la rueda de la humanidad está formada por medio de Cristo, por quién todo fue hecho, nuestra espiral debe brotar desde el borde más externo en el que moramos con todas las preocupaciones de este mundo e instemos a nuestros corazones para que se introduzcan hacia el centro a medida en que poco a poco reemplacemos nuestros pensamientos mundanos por los sentimientos del deseo de la Sabiduría. En el corazón de la cruz encontraremos a nuestro propio corazón, ya que él ha sido creado por Dios, redimido por Cristo y mantenido en el amor por el Espíritu Santo”.

Al igual que le ocurrió a otros muchos santos, Santa Ita predijo su propia muerte. Sintiéndola próxima, reunió a toda su comunidad y les pidió que todos los clérigos y laicos de Killeedy pidieran al cielo por su alma. En aquellos momentos llegaron unos monjes de Clonmacnoise solicitándole que bendijera agua para llevarla a su abad Aengus que estaba muy enfermo. Ella lo hizo y después de que se fueran los mensajeros ella dijo a sus monjas que el abad moriría antes de que estos llegasen al monasterio. En efecto, así ocurrió.

Santa Ita murió en enero del año 570 (se dice que el día 15), siendo sepultada en su convento. Los “Annales de Inisfallen”, escritos en el año 1092, hace mención de su muerte en el año 571, con la frase siguiente: “Muerte de Ita de Cluain, madre adoptiva de Jesucristo y de Brendan”. En la actualidad, junto a las ruinas de Cill Ide – que es una iglesia que existía en el lugar donde estaba el monasterio de Killeedy y que fue destruida por los vikingos en el siglo IX -, existe un lugar señalado por una cruz que marca el lugar donde estaba su presunta tumba, lugar que es visitado por muchos peregrinos. Cercano a esta presunta tumba existe un pozo del cual los peregrinos sacaban agua ya que se le atribuía poderes para curar las enfermedades de los niños, especialmente la viruela.

Lugar de la presunta tumba de la santa.

Lugar de la presunta tumba de la santa.

En algunas partes de Irlanda se dice que “la Navidad no termina hasta que no llega la festividad de Santa Ita”. El culto a la santa es especialmente importante en Waterford y Limerick, donde se la conoce como “el reluciente sol de las mujeres del Munster”. La memoria de Santa Ita no está incluida en el Martirologio Romano, aunque a petición del obispo Butler de Limerick, el Papa Pío IX concedió a Irlanda el poder celebrar su fiesta, con misa propia, el día 15 de enero. Junto con San Munchin, es co-patrona de la diócesis de Limerick.

Antonio Barrero

Bibliografía:
“Annales de Inisfallen”, ed. S. Mac Airt, Dublín, 1951.
– Boyle, L., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988
– Plummer, C., “Vitae sanctórum Hiberniae, II”, Oxford, 1910
– Ryan, J., “Irish monasticism”, Dublin, 1931.

Enlace consultado (04/01/2016):
– www.megalithicireland.com/Tobar%20na%20Molt,%20Ardfert,%20Kerry.html

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San Pablo de Skálhalt, obispo islandés del siglo XII

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Cráneo del Santo.

Cráneo del Santo.

Pregunta: Perdonad si os ruego escribáis sobre otro obispo islandés. Me estoy refiriendo a San Pablo Jónsson. Muchas gracias por vuestra amabilidad.

Respuesta: Con mucho gusto lo hacemos, pero tenemos que decirte que sobre este santo poca cosa podemos escribir, ya que es muy escasa la información que sobre él ha llegado hasta nosotros. Era nieto de Sammund el Sabio, por lo que pertenecía a una poderosa familia islandesa, siendo hijo de Juan Loptson y de su esposa Sally, que descendía del rey Magnus de Noruega. Además, su madre Sally era hermana de San Thorlak Thorhallsson, también obispo de la sede de Skálhalt.

Pablo Jónsson nació en el año 1150 y fue educado en la corte de Inglaterra, país que había mantenido con Escandinavia los lazos originariamente estrechados por los monjes misioneros que habían partido en el siglo XI desde aquella isla. De joven pasó algunas temporadas en un monasterio anglosajón y dado su origen y alcurnia, era un hombre muy culto, amante del arte, pero además, muy piadoso. Escribía, componía poesía, hizo recopilar muchas historias y mitos de la cultura islandesa y al mismo tiempo, tradujo a su idioma de origen tanto las Sagradas Escrituras como parte de los escritos de los Santos Padres, o sea, que realizó una importante labor literaria y cultural que pasó a ser patrimonio de su patria de origen.

Siendo relativamente joven (no se conoce exactamente la edad), se casó con Herdisa, que era una noble islandesa, pariente suya y que tenía su misma posición económica y social. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Lopt, Ketel (que sería obispo de Loftur), Thora y Halla.

Cuando en el año 1195 murió su tío San Thorlak, su familia decidió que Pablo Jónsson era el más indicado para sucederle en la sede de Skálhalt. Esta decisión fue apoyada por los obispos daneses Holar y Absalón, quienes lo prepararon y ordenaron de presbítero, siendo finalmente consagrado en Lund por el obispo Pedro de Roskilde en mayo de ese mismo año. Para celebrar su consagración episcopal, cuando regresó a Islandia organizó un gran banquete donde, según la tradición, tomaron por primera vez vino en lugar de cerveza, que era la bebida típica islandesa y que había sido introducida allí por los daneses desde Groenlandia.

Descubrimiento del sarcófago del santo.

Descubrimiento del sarcófago del santo.

Como la catedral de Skálhalt estaba a medio construir, llevó desde Dinamarca dos grandes vidrieras para que sirvieran de ventanales y como carecía de campanario, construyó uno de madera en el que instaló las primeras campanas del país. Como su tío Thorlak fue venerado como santo inmediatamente después de su muerte, le construyó una capilla dentro de su catedral. Cuando en el año 1199 el Consejo Nacional de Islandia, atendiendo a la aclamación popular, canonizó a su tío Thorlak, hizo trasladar sus reliquias a la capilla que previamente le había construido. Esta canonización fue confirmada por San Juan Pablo II, en el año 1984, nombrándolo al mismo tiempo santo patrono de Islandia.

Su esposa Herdisa fue su gran apoyo en su labor evangelizadora, ella era la que en la práctica administraba la diócesis y lo hizo con tanto acierto que esta adquirió numerosos bienes que, bien gestionados, sirvieron para realizar numerosas obras sociales entre sus fieles. Ambos esposos vivían de manera muy frugal, ya que todos los bienes eran dedicados a los más necesitados. Tal impulso dio a su diócesis que esta llegó a tener más de doscientas iglesias y cerca de trescientos sacerdotes.

En el año 1207, su esposa Herdisa y su hija Halla murieron ahogadas mientras atravesaban el río Thiorsa, quedando su hija Thora encargada del cuidado de su padre. Como obispo, digamos que tenía una curiosa manía: creyendo que si predicaba en exceso sus palabras perderían efectividad entre sus fieles, solo predicaba en las fiestas más solemnes y en la Cuaresma.

Sarcófago de San Pablo Jonsson de Skálholt.

Sarcófago de San Pablo Jonsson de Skálholt.

San Pablo Jónsson murió el 19 de noviembre del año 1211, siendo sepultado en un sarcófago de piedra que él mismo se había construido. Una antigua tradición islandesa dice que: “Cuando Pablo murió, la tierra tembló y se estremeció, el cielo se cubrió de nubes que lloraron copiosamente, los cuerpos celestes mostraron signos de muerte ya que había desaparecido un santo obispo”. Todo parece indicar que coincidió con una de las muchas erupciones volcánicas y terremotos que asolan a Islandia, que como todos sabemos, está situada en la dorsal del océano Atlántico. La Iglesia islandesa lo veneró inmediatamente como santo, pero en una época no muy bien determinada, sus reliquias desaparecieron.

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En el año 1954, siete siglos después de su muerte, este sarcófago fue encontrado en el cementerio anexo a la catedral de Skálhalt. Al datar el sarcófago, los arqueólogos no tuvieron la menor duda de que se trataba del sepulcro del santo, ya que este sarcófago de piedra era el único que había sido construido en Islandia en aquella época. Dentro del sarcófago se halló un esqueleto vestido con ornamentos episcopales y portando un báculo en su mano. Las reliquias y el sarcófago fueron depositadas en su catedral. Su fiesta se celebra el 19 de noviembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Baring-Gould, S., “The lives of the Saints”, Edimburgo, 1914
– Farmer, H., “Bibliotheca sanctorum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (03/01/2016):
– http://skalholt.is/frodleikur/biskupar/pall_jonsson

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Beato Ángel Darío Acosta Zurita, sacerdote y mártir veracruzano

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Estampa popular del Beato.

Estampa popular del Beato.

Entre los mártires de Cristo Rey que fueron beatificados el 20 de Noviembre de 2005, se encontraban diez seglares y tres sacerdotes, uno de ellos recién ordenado cuando por azares de la historia, le tocó sufrir el martirio mientras desempeñaba su ministerio sacerdotal. Cariñosamente llamado por los fieles como “el Padre Darío”, nuestro beato sigue siendo muy querido por los fieles de la diócesis de Veracruz. Hoy, realizando mi primera colaboración en este blog, me propongo dar algunas pinceladas sobre su vida, ya que en México sigue siendo muy desconocido.

Biografía
Ángel Darío Acosta Zurita nació el 14 de diciembre de 1908, en el municipio de Naolinco, Veracruz, siendo hijo de Don Leopoldo Acosta y de Doña Dominga Zurita; su nacimiento y su infancia se esconden en un completo silencio, realmente se sabe muy poco de ella, a excepción de algunos testigos que convivieron con la familia en su estancia en el pueblo.

El 23 de diciembre fue bautizado en la iglesia parroquial de San Mateo Apóstol por el señor Cura Ambrosio Díaz, siendo sus padrinos don Eliseo Pelayo y la señora Julia A. Dorantes; se sabe que a los seis años junto con su hermana María Elisa y otros niños del catecismo en la misma parroquia, hizo su primera comunión y posteriormente hizo su confirmación en manos del obispo San Rafael Guízar y Valencia durante una visita pastoral y misión a Naolinco.

La familia del Beato estaba conformada por él, su hermana Elisa, y sus tres hermanos Heriberto, Vicente y Leopoldo. Nada distinguía a Darío de los demás, tenía los rasgos de un verdadero mexicano. Según testigos que lo conocieron hablan de su “estatura regular”, que era “moreno” y que tenía “cabello semi-ondulado”. Dos compañeros del seminario hablaban de “que era de físico fuerte para jugar muy bien el futbol como defensa”, “fuerte de carácter, buen futbolista y capitán del equipo”. Sobre su personalidad y carácter “había nobleza en él” (Sra. Delfina Ojeda Vda. De Gómez), “se veía bondadoso”, “en plena juventud, extrovertido, de carácter afable y bondadoso, sencillo, servicial, cumplido con el reglamento del seminario” (Monseñor Lehonor Arroyo). (Datos tomados del libro Darío, joven mártir veracruzano de Yvon Langlois).

Beatificación de Mártires en el Estadio Jalisco, México.

Beatificación de Mártires en el Estadio Jalisco, México.

Su padre era carnicero de oficio, pero en la persecución religiosa, se apoderaron de su ganado, dejando a la familia en penurias económicas y al poco tiempo deprimido, falleció. Todavía Darío muy joven cuando tuvo que acompañar a su madre a Xalapa, para ganarse el pan de cada día, y trataba de ayudarla en los quehaceres de la casa, mientras en la iglesia, por un tiempo sirvió de acólito en la misa y en las ceremonias; se podía notar en él un fervor ingenuo y una piedad sincera.

Desde hacía tiempo deseaba ser sacerdote, y sentía en su interior la llamada de Cristo al ministerio sacerdotal; cuando Monseñor Guízar y Valencia vino a Naolinco a reclutar seminaristas para prepararle para el sacerdocio, el obispo no seleccionó al joven Darío, pues consideraba que por su juventud y por la situación económica que pasaba la familia, esta lo requería. La pena para él fue inmensa y se sumió en una depresión. Fue entonces cuando su madre, acompañada por el señor Cura Miguel Mesa, fueron a suplicar que lo aceptaran en el seminario; la nobleza del prelado y considerando la vocación seria del muchacho hizo que lo aceptaran, primero como alumno externo y más tarde, por su excelente conducta, consiguió una beca que le permitió ingresar formalmente como seminarista. Según testigos fue dedicado sobre todo a los estudios y a los ejercicios espirituales.

San Rafael Guízar fotografiado entre seminaristas.

San Rafael Guízar fotografiado entre seminaristas.

Pero la Iglesia vivía sus peores momentos en el país, pues como sabemos, el General Plutarco Elías Calles en su política anticlerical comenzaba a cerrar seminarios y templos. Los altos prelados decretaron la suspensión de cultos y parecía que se retrocedía en el tiempo y se volvía a la época de las catacumbas: los sacerdotes oficiaban la misa en casas particulares, algunos salieron exiliados, los que se quedaban andaban a salto de mata y si eran capturados eran asesinados. La actuación de los obispos era del todo confusas, cuando comenzó la guerra cristera algunos apoyaron a los rebeldes, otros condenaron los actos y algunos permanecieron neutrales.

El seminario se tuvo que mudar a una casa particular en la Ciudad de México, en el centro de Coyoacán, pero apenas los seminaristas habían sido instalados, las autoridades exigieron el desalojo del edificio. En 1927 el obispo los alojó en un edificio abandonado que servía como cine, siendo el único seminario que quedaba abierto en el país. Pero al asalto de dos trenes de pasajeros por parte de los cristeros provocó la reacción inmediata del gobierno, expulsando a los obispos con la acusación de responsabilidad. Monseñor Guízar también partió al destierro, temporalmente en Texas, dejando al padre Justino de la Mora como responsable.

Estampa contemporánea de San Rafael Guízar.

Estampa contemporánea de San Rafael Guízar.

Todo este tiempo Darío vivió en el anonimato junto a sus compañeros de clases mientras la tormenta de la persecución se iba agitando. En 1928 se comenzó a hablar con los obispos para llegar a un acuerdo pero el 17 de julio de ese mismo año fue asesinado el general Álvaro Obregón, presidente reelecto de la República y el 1 de diciembre fue elegido gobernador del Estado de Veracruz el general Adalberto Tejeda. Tras el diálogo con los prelados, se acordó la reanudación del culto pero el calvario estaba lejos de haber terminado, en especial en los estados de Tabasco, Veracruz y algunos casos aislados.

El seminarista Ángel Darío Acosta fue ordenado sacerdote en el estado de Veracruz a manos de San Rafael Guízar y Valencia el 25 de abril de 1931, su madre no pudo asistir a la ceremonia por encontrarse su hermano Vicente enfermo, pero asistieron sus hermanos Heriberto y Leopoldo. El 24 de mayo en la fiesta de Pentecostés cantó su primera misa y dos días después fue nombrado vicario de la parroquia (actualmente catedral y sede de la diócesis de Veracruz), no pudiendo desempeñar durante largo tiempo este nuevo ministerio porque dos meses después fue llamado al cielo, aunque según atestiguaron varias personas ante el tribunal eclesiástico “pasaba mucho tiempo en el confesionario”. Este caso nos recuerda al del Cura de Ars en su ministerio sacerdotal, celebraba la misa con mucho fervor pero no iba a pasar mucho tiempo antes de que llegara inminentemente el momento del martirio.

El 25 de julio su madre vino a visitarlo y llegaba en el momento en que el padre Darío celebraba la Eucaristía, no pudiendo quedarse largo tiempo porque tenía mucho trabajo ministerial. El gobierno de Tejeda se caracterizó por una continua hostilidad hacia la Iglesia, publicó la conocida como Ley Tejeda o ley 197, que reducía el número de sacerdotes en el estado, en Xalapa ocurrieron varios eventos trágicos; un ex-seminarista y fanático religioso de nombre José Ramírez intentó asesinar al gobernador y entonces. éste furioso, acusó a todo el clero del atentado y varios grupos de anticlericales atacaron las iglesias de la capital del estado con pistolas y machetes así como botes cargados de gasolina. Pero en el puerto de Veracruz no estaban al tanto de lo ocurrido en Xalapa y seguían en sus puestos. Ese día había más niños que nunca preparándose en el catecismo de la tarde: cuatro mil abarrotaban las naves de la iglesia.

Fotografía de San Rafael Guízar, ya como obispo. Museo de San Rafael Guízar. Fotografía: Enrique López-Tamayo Biosca.

Fotografía de San Rafael Guízar, ya como obispo. Museo de San Rafael Guízar. Fotografía: Enrique López-Tamayo Biosca.

El párroco Mora, los vicarios Landa, Rosas y el mártir estaban en sus puestos, cuando a las seis de la tarde aparecieron cuatro o cinco hombres (otros testigos hablan de diez) vestidos con gabardinas militares que comenzaron a disparar desde el comulgatorio. Al Padre Rosas no le pegaron porque se cubrió con el púlpito aunque no evitó ser rozado por una bala en la pierna. El padre Darío estaba dos o tres metros frente a ellos. La Sra. Delfina (una de los testigos) oyó muy bien lo que dijo él a aquellos hombres: “Si algo quieren conmigo, acompáñenme a la sacristía”. Antes de llegar le dispararon por la espalda y bañado en su sangre, exclamó “¡Jesús!”. Hubo una gran confusión, se escuchaban gritos de pánico y de horror y una testigo llamada Josefa Salum narraba: “Éramos como quince catequistas, sucedieron cosas horribles, balazos, Lucía Quiroga fue herida (ya falleció); la orden fue que todos los niños se tiraran al suelo. Un muchacho de la Acción Católica, le pegó un tiro en el fémur al tal Aguirre y por eso lo agarraron, hubo otro que agarraron y los llevaron a la policía pero los dejaron escapar”. Algunos niños se lesionaron al correr, por causa de los tropiezos hubo muchos heridos. El padre Landa fue herido y lo trasladaron al hospital, y el padre Darío estaba tendido con la boca abierta, el párroco apareció y pidió que a él lo mataran también pero los asesinos habían huido. El mártir tenía 23 años y solo dos meses había servido de vicario.

Al enterarse de lo ocurrido el obispo Guízar no tardó en protestar y envió una carta fulminante al gobernador: “Señor Tejeda: Ya Veracruz fue regada con sangre de Mártires, y en ella fructificará para que brillen la Verdad y la Justicia; y para la Religión, lejos de extinguirse en mi amada diócesis, con tal excelente poda brote con más vigor, a pesar de los esfuerzos de los tiranos que se estrellarán ante la roca inexpugnable de Dios”.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

Veneración
El asesinato del padre Darío se propagó por toda la ciudad como una llamarada, todos condenaban el asesinato salvaje cometido por esbirros del gobierno estatal, de inmediato fue considerado mártir de la fe y venerado. Inicialmente fue sepultado en el cementerio municipal (lo que actualmente es Reino Mágico) y después sus restos fueron trasladados a la catedral.

El obispo (recién fallecido en 2013) José Guadalupe Padilla Lozano inició la Causa de beatificación, que llegó a su culminación con la ceremonia de beatificación el 20 de noviembre de 2005 en el Estadio Jalisco de Guadalajara, durante el pontificado de Benedicto XVI, encabezada por el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins.

René Alejandro

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Bibliografía:
– Langlois, Y., “Darío, joven mártir veracruzano”, 1999.

Enlaces consultados (12/01/2016):
– beatoangeldario.mex.tl/1323009_Vida-del-Beato.html
– www.santuariodelosmartiresdecristo.org/wp/beatos-martires

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