San Cutberto, obispo de Lindisfarne

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Miniatura en el célebre códice del siglo XII custodiado en el British Museum de Londres.

Miniatura en el célebre códice del siglo XII custodiado en el British Museum de Londres.

San Cutberto, uno de los santos más venerados por la Iglesia de Inglaterra, nació en el año 634 cerca de Melrose, en el seno de una familia campesina anglosajona, que se dedicaba a la cría de ovejas. Desde niño trabajó como pastor pero con ocho años de edad fue enviado a Lindisfarne para que asistiera a la escuela que había fundado el obispo San Aidano y debió tener una buena relación con él porque según nos cuenta San Beda el Venerable en su “Vita Sancti Cuthberti”– que es la principal fuente histórica existente sobre este santo -, que una noche tuvo un sueño en el que vio cómo el alma del santo obispo era llevada al cielo por los ángeles: “Quomodo cum pastoribus positus animam sancti Aidiani episcopi ad coelum ab angelis ferri aspexerit”.

Con quince años de edad se enroló en el ejército del rey Oswin de Northumbria a fin de defender el castillo de Bamburgh, pero el recuerdo de aquella visión le impulsó a ingresar dos años más tarde, en el año 651, en un monasterio existente en su localidad natal, que estaba bajo la guía del abad Boisilo y en el que distinguió por su vida ascética. En el año 661, junto con un grupo de monjes fue enviado a Ripón por el rey Alchfrith (hijo de Oswin) a fin de fundar un monasterio y hacerse cargo del hospicio anexo al mismo. Misionó por toda la Northumbria y el sur de Escocia, pero cuando el rey adoptó las costumbres de la Iglesia Romana y San Wilfrido se convirtió en el abad de Ripón, los monjes que seguían las tradiciones celtas, abandonaron el monasterio y volvieron a Melrose y a la muerte del abad Boisilo, Cutberto fue llamado a sucederle en el gobierno del cenobio.

Cuando en el Sínodo celebrado en la Abadía de Whitby – recordad el artículo del pasado 14 de diciembre -, se acordó aceptar la costumbre romana en el cálculo de la fiesta de la Pascua, el monje Cutberto, por obediencia a sus superiores que, capitaneados por San Wilfrido, se impusieron el objetivo de unificar a toda la Iglesia de Occidente, asumió las decisiones de Whitby y trabajó activamente para que se aceptaran estas nuevas normas, unificando las costumbres de la iglesia anglosajona a los usos de la Iglesia romana. Recordemos que San Aidano, que era el que llevó el cristianismo a Northumbria en el año 631, había establecido el rito celta y su forma de calcular la fecha de la Pascua y que Cutberto había seguido las normas celtas, pero, como he dicho, más por obediencia a sus superiores que por propia convicción, asumió esta tarea, siendo elegido prior del monasterio de Lindisfarne en el año 664 para que introdujese en él la liturgia romana.

Miniatura en el célebre códice del siglo XII custodiado en el British Museum de Londres.

Miniatura en el célebre códice del siglo XII custodiado en el British Museum de Londres.

En el año 669, el abad Eata de Lindisfarne fue consagrado como obispo y Cutberto fue elegido abad, continuando sus viajes misioneros, predicando, extendiendo el cristianismo por las islas británicas y, según San Beda, realizando milagros. Quizás por su no completa convicción, tuvo muchas dificultades para convencer a muchos monjes celtas a fin de que aceptaran las costumbres romanas adoptadas en el sínodo de Whitby y, cansado, en el año 676 se retiró buscando la soledad en las Islas Farne, situadas en la costa de Northumbria: allí vivió como eremita en una pequeña gruta durante nueve años. Se construyó una ermita, comía solo verduras y pescado y siguió practicando en solitario su antiguo rito celta. Siguiendo una de las costumbres monásticas celtas recitaba los salmos mientras se bañaba en las frías aguas del Mar del Norte y dice la tradición que cuando salía del agua después de recitar sus oraciones, las nutrias le secaban los pies y las aves marinas de la isla le traían peces para que comiera.

En el año 685, San Teodoro de Tarso, arzobispo de Canterbury (el mismo que restituyó a San Wilfrido la sede de York), nombró a Cutberto obispo de Lindisfarne. Aunque se resistió a asumir esta nueva responsabilidad, la aceptó a regañadientes, tuvo que dejar las Islas Farne y fue consagrado en York el 26 de marzo de ese mismo año. Tomó posesión de su diócesis y reanudó su trabajo misionero. Pero poco le duraría esta responsabilidad ya que viendo que se acercaba su fin y deseando vivir y morir en soledad, un año más tarde renunció al cargo y se retiró de nuevo a las Islas Farne, donde murió el 20 de marzo del año 687. Fue sepultado en Lindisfarne, aunque diez años más tarde a instancias del obispo Eadberto, su cuerpo fue exhumado, encontrándose fresco e incorrupto. Su ejemplar vida y esta señal, fue tomada como signo de santidad, siendo desde ese momento venerado como santo mediante el acto de la elevación de las reliquias.

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En el año 793, los vikingos destruyeron el monasterio de Lindisfarne a excepción de la tumba de San Cutberto, pero los monjes a instancias del obispo Eardulfo y a fin de evitar futuros pillajes, trasladaron el cuerpo del santo realizando un largo viaje de siete años por toda Northumbria. Durante el traslado, recibieron numerosas donaciones, estuvieron en su localidad natal de Melrose (Mailros), en Durham, en Lancashire y en Yorkshire. Intentaron ir a Irlanda, pero se vieron impedidos a causa de una tormenta que ellos interpretaron que era la voluntad del santo para impedir pasar a aquella isla. Durante diez años estuvo en Chester-le-Street, pero en el año 995 los daneses invadieron Northumbria lo que obligó a que los monjes se lo llevaran a Ripon. Allí estuvo dos meses hasta que los monjes decidieron continuar con el traslado en un carro. Como el carro se quedó hundido en el barro del camino, los monjes interpretaron de nuevo que aquello era un signo sobrenatural por lo que después de ayunar durante tres días, les fue revelado que el santo quería ser sepultado en un lugar llamado Dunholme, cercano al río Wear. Allí fue sepultado y más tarde, en aquel mismo lugar fue construida la actual catedral de Durham.

Sepultura del santo en la catedral de Durham, Inglaterra.

Sepultura del santo en la catedral de Durham, Inglaterra.

En el año 1534, las huestes del rey Enrique VIII desenterraron el cuerpo del santo y al encontrarlo incorrupto, lo volvieron a enterrar en la misma capilla donde había estado sepultado. No quedó ahí la cosa, porque en el año 1827, fue exhumado de nuevo aunque en dicha exhumación se encontraron tres ataúdes. En uno de ellos estaba un cuerpo con una cruz en el pecho llamada la cruz de San Cutberto, la cual siempre había llevado encima desde hacía casi mil años. Se puso en un nuevo ataúd y se enterró en el mismo lugar. En el año 1899 se volvió a exhumar el cadáver para realizarle un reconocimiento canónico. A San Cutberto se le atribuye el milagro de envolver a Durham en una espesísima niebla que hizo imposible que durante la Segunda Guerra Mundial, la aviación nazi pudiese bombardear la ciudad. La festividad de San Cutberto de Lindisfarne se celebra el día 20 de marzo.

Las imágenes más antiguas del santo provienen del siglo X y son una escultura en la catedral de Carlisic y otra en el cementerio de Mosham en la que aparece junto a Cristo y los apóstoles. Son excepcionales las miniaturas de los códices del siglo XII de la “Vita Sancti Cutberti” de San Beda el Venerable, una de las cuales reproducimos en este artículo. En el códice custodiado en el British Museum de Londres, aparecen cuarenta y una miniaturas, bellísimas por su simplicidad, en algunas de las cuales es representado como un monje benedictino y en otras con los hábitos episcopales. Existen otras muchas representaciones iconográficas de este venerado santo anglosajón, las cuales son imposibles de enumerar, aunque no me resisto a recordar las que aparecen en el “Breviario de Bedford”, del año 1434, conservado en la Biblioteca Nacional de Paris y la escultura de la capilla de Enrique VII en Westminster.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Aprile, A y Rimoldi, A., “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987
– Beda, “Vita Sancti Cutberti”.
– Colgrave, B., “Two lives of St. Cuthbert”, Cambridge, 1940
– Craster, E., “Los Milagros de San Cutberto en Farne”, Analecta Bolandista, LXX, 1952 .

Enlace consultado (02/01/2016):
– http://feastssaintsmedievalchurch.blogspot.com.es

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “San Cutberto, obispo de Lindisfarne

  1. La catedral de Durham es uno de los exponentes más brillantes del románico anglosajón o arquitectura normanda que encontramos en el Reino Unido. Me agrada saber que también parece haber más de un Santo enterrado allí. ¿Me podrías dar una relación, grosso modo, de los sepulcros de santos que hay?

    Las miniaturas iluminadas son una maravilla. Y bueno, que hasta hoy en día Cuthbert siga siendo un nombre frecuente entre los varones de lengua anglosajona prueba la importancia que tuvo y sigue teniendo este Santo.

    • Tendría que mirarlo detenidamente en mis archivos, pero así, a “bote pronto”, que yo recuerde están San Cutberto de Lindisfarne, San Beda el Venerable y San Oswaldo de Northumbria

  2. Gracias por este artículo, que me refrescó la memoria sobre este Santo.
    Lo que me llamó la atención fue su obediencia para el cambio por la unificación de criterios con la liturgia romana, sin entrar en pro y contra, ser obediente es un signo de santidad. El haber renunciado a celebrar la liturgia de manera diferente y cambiar modo de actuar, (lo más difícil es de pensar) y ser promotor de unidad, eso aquilata a San Cutberto como un hombre creyente y un hombre de Iglesia. También fue obispo por obediencia, no había caído yo en cuenta de la brevedad de su episcopado, un par de años solamente, este fue el corolario de toda su vida de pastor, evangelizador, misionero.
    Tengo un libro por alli que voy a tener que desempolvar, que habla sobre los santos incorruptos, y a San Cutberto le dedica un capítulo. A bote, como referencia, lo tengo entre los santos incorruptos, en ese mismo capitulo, recuero haber leido que dentro de su féretro estaba depositada la cabeza de un santo, no recuerdo de quien, tal vez de Santa Brigida o San Patricio, pero como no lo tengo a la mano, ya que lo investigue, te lo comento, ¿habías tenido noticia sobre esto?
    Por otro lado, si que me ha dado gusto saber que sus reliquias se han conservado hasta nuestros días, tenía la idea de que se habían perdido con la guerra de religión en tiempos de Enrique VIII. Has comentado que en esa catedral tambièn hay otros dos santos por lo menos, San Beda y San Oswaldo, siendo el lugar una catedral anglicana, ¿cómo es el culto que reciben estos santos allí? ¿es muy diferente al que se pudiera dar en un templo católico?
    Compárteme las fotos que tengas de su sepulcro.
    Gracias.

    • Amigo Humberto,
      Desconocía el detalle de que dentro de su atáud se encontrase el cráneo de otro santo. En las fuentes que he consultado para hacer este artículo no se dice nada al respecto.
      Por lo que yo se, nuestros hermanos anglicanos si le rinden culto aunque ya tu sabes que la Iglesia Anglicana lo hace de manera distinta a la Católica.
      Te envio las fotos.

  3. Muy interesante el articulo sobre San Cutberto.
    Si las huestes de Enrique VIII llegan a encontrar solo huesos en vez de un cuerpo incorrupto,a saber si lo hubieran respetado,o quiza pensaban que hallarian algo de valor
    De los otros dos ataudes que se hallaron en 1827 tras una nueva exhumacion,no se dan mas detalles de quienes se encontraban (o se podrian encontrar) en ellos?

    • Abel,
      Enrique VIII hizo estragos cuando se separó de Roma. Aniquiló cantidad de obras de arte y de reliquias de santos; es algo que pasó y que no se pudo evitar. En todas las épocas de la historia – también hoy -, ha habido y hay bárbaros que intentan acabar con el arte y con los vestigios de otras religiones o culturas.
      No tengo más información acerca del contenido de los otros ataudes.

  4. San Cutberto para mi es un santo nuevo, si lo recordaba junto con el quisquilloso de San Witfrido, sobre sus reliquias lo mismo que comenta Abel, durante la disolución de los monasterios ordenada por Enrique VIII y ejecutada por Thomas Cromwell también se profanaron reliquias, pero que respetaron a este santo pues para mi podría ser la causa de que no encontraron nada de valor más que fuera a estar incorrupto, los monasterios no solo eran las casas de los monjes, eran centros de riqueza con los privilegios en tierras, diezmos y donaciones, así como riqueza en libros, algunos productos agrícolas, las huestes del rey no tenían ni un pelo de tontas, si hubiera algo valioso con este santo lo habían hecho desaparecer, con o sin incorrupción, bueno esa es mi opinión puede que esté equivocado.
    De que aceptara el calculo de la pascua según el rito romano a regañadientes, se ve la mano de san Witfrido que de pro romano tenía bastante, el rito celta era también legítimo para la Iglesia pero la romanización encontró aliados en Britania y los demás obispos incluido San Cutberto aceptaron a regañadientes

  5. Ni que decir tiene que a este santo no lo conocía, no me sonaba ni tan siquiera el nombre y eso que me intereso mucho por conocer a los santos obispos y fundadores del Reino Unido.
    Hemos visto que fue un buen misionero y obispo ademas de pacifico y unificador, se desvivió por lo esencial de la Fe.
    Hemos visto muchos casos de santos/as que aceptan un alto cargo en contra de su voluntad, por obediencia, habrá muchas opiniones y casos,yo sinceramente creo que muchos de ellos se sentirían tristes e inseguros por aceptar una notable responsabilidad, por más que pusieran su confianza en Dios.
    Por otra parte, me resulta curioso que su cuerpo incorrupto, exhumación tras exhumación fuese de nuevo enterrado y no expuesto en una urna a la publica veneración. No digo que fuese una forma obligatoria de proceder en estos casos, pero en esa época si que era más común exponerlos, ¿no crees?.

    Gracias Antonio por darlo a conocer.

    PD: También me ha llamado mucho la atención la tradición que tenían de rezar los salmos dentro del agua fría del rio.

    • David,
      ¿De verdad te crees que Enrique VIII y sus sucesores iban a conservar el cuerpo del santo en una urna de plata? Demos gracias a Dios porque no lo destruyeron y lo enterraron de nuevo aunque sea en el suelo bajo una loza.

      Los monjes celtas tenían fama por ser muy rigurosos en las penitencias, vigilias, ayunos, etc. y por eso no es nada raro que una de sus costumbres fuera rezar los salmos metidos en agua helada. Al menos, al hacer esto, se lavaban porque ese uso no se le daba mucho al agua por aquellos tiempos, ¿eh? El agua, para beber y poco más. Algunos monjes al quitarse el hábito, este se quedaba de pie, tieso, de la mugre que tenía, jaja. .

  6. Ya habia escuchado y leído algo sobre san Cutberto pero no tan profundo como esta aqui, parece ser que su trabajo fue incansable a pesar de que el siempre busco más la soledad, hoy en día que la vida eremitica y conventual esta perdiendo vocaciones creo que la vida de san Cutberto nos hace volver a la necesidad de la constante oración.

    • Yo creo, André, que la oración es vital en la vida de la Iglesia, pero lo que debemos hacer es que toda nuestra vida sea una oración, todas nuestras acciones y pensamientos tengan como último fin la alabanza a Dios. Dicho esto, por supuesto que es imprescindible que en el seno de la Iglesia haya mujeres y hombres dedicados por completo a la contemplación, aunque compaginada con el trabajo: Ora et labora. La oración es imprescindible en todas sus formas.

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