San Hermógenes, obispo mártir de Tobolsk

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

San Hermógenes Dolganyov es uno de los santos más controvertidos, eminente monárquico, representante de la extrema derecha zarista durante el tiempo de la caída de la monarquía y la revolución bolchevique, en su tiempo una de las figuras más respetadas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero aun así, no deja de ser polémico su apoyo a los Centurias Negras y otras corrientes derechistas. También es notable su relación con el también controvertido personaje Grigori Rasputín y su constante oposición al libre pensamiento y la modernidad.

Biografía
Jorge Yefremovich Dolganyov nace el 25 de abril de 1858 en la gobernación de Quersoneso, en el seno de una familia sacerdotal. Su provincia era mayoritariamente de población judía. Estudió derecho, matemáticas y filología en la Universidad de Novorossiysk. Era de voz aguda y por eso se rumoreaba que se había castrado a sí mismo en 1890 influenciado por una secta milenarista llamada Skoptsy.

Influenciado por el obispo Nicanor aceptó el servicio a la Iglesia en el monacato; al graduarse en 1889, entró en la Academia Teológica de San Petersburgo donde el 28 de noviembre de 1890 fue tonsurado y ordenado diácono, recibiendo el nombre de Hermógenes y el 2 de diciembre del mismo año fue ordenado sacerdote (aunque otros lo sitúan hasta 1892). En 1893 fue nombrado inspector en el seminario teológico de Tiflis en Tbilisi (Georgia) y en 1898 se convirtió en su decano. Fue un dedicado predicador entre los estudiantes del Seminario, pero en 1899, fue responsable de la expulsión de uno de sus estudiantes, quien en un futuro sería el famoso dictador Stalin después de que lo descubrieran que estaba leyendo “Noventa y tres” de Víctor Hugo y dando a los estudiantes conferencias del marxismo; nótese que la influencia de las ideas izquierdistas hayan llegado a los Seminarios aun provocando cierto rechazo por parte de la jerarquía como lo hemos visto en el caso de San José de Petrogrado.

El Santo fotografiado entre Rasputín e Iliodor Germogen.

El Santo fotografiado entre Rasputín e Iliodor Germogen.

En 1903 se convirtió en obispo de Saratov y Tsaritsyn y fue incluido en el Santo Sínodo. Construyó muchas iglesias, casas de oración e impulsó la actividad misionera a través de la predicación y el uso de folletos temáticos sobre cuestiones de fe. Fue un ferviente activista contra las llamas revolucionarias que empezaban a caldear la situación, sobre todo en 1905 cuando los disturbios asolaron la ciudad. El, a pesar de tener problemas de salud, predicó con gran entusiasmo, dando como resultado encabezadas procesiones, contra los perturbadores de la paz.

En el funeral que se ofició por el asesinato del príncipe Sergio Alexandrovich llegó a decir que los terroristas asesinos no solo fueron responsables de su muerte, sino toda la sociedad rusa que tenía poca fe y rechazaban el orden del Estado. El obispo Hermógenes fue muy admirado por el mismo San Juan de Kronstadt que incluso afirmó no tener miedo sobre el destino de la Ortodoxia, ya que en él veía como un infatigable defensor. El mismo Juan le escribe una carta en el que presagiaba su futuro martirio: “El Señor está abriendo los cielos (para ti) como él hizo para el Arcediano Esteban y está bendiciendo”.

A finales de 1911 tuvo una fuerte disputa con el Procurador del Sínodo, que defendía el intento de introducir diaconisas y el rito de una letanía fúnebre para los heterodoxos, en la que él apeló a los cánones de la Iglesia y a la tradición oponiéndose a aquella pretensión. Entonces el Zar reaccionó suspendiéndolo de sus funciones en el Santo Sínodo. Años antes había sido amigo de Rasputín quien tenía cierta influencia sobre la familia real, se convirtieron en aliados contra el libre pensamiento y la modernidad. Pero rumoreaban que Rasputín se había unido a una secta con caracteres siberianos, que practicaba exagerado ascetismo y se murmuraba que sus actos de culto se convertían en orgías sexuales. Entonces cuentan que cuando estuvo frente al obispo, éste con un crucifijo en la mano lo maldijo. El monje se quejó ante el zar, más porque era protegido de la zarina Alexandra, quien decretó su expulsión, aunque antes del asesinato de la familia imperial llegaría la reconciliación. Como todos sabemos, la zarina se había apoyado en Rasputín desde que le predijo la curación del zarévich Alexis. Entonces esto hacía que el místico tuviera cierta influencia sobre las decisiones políticas, a pesar de que tuvo cierta impunidad. Los rumores sobre su conducta moral estaban a la orden del día.

Detalle del martirio del Santo en un icono ortodoxo ruso.

Detalle del martirio del Santo en un icono ortodoxo ruso.

El Zar mandó un telegrama al Procurador, exigiendo que Hermógenes abandonara la ciudad; el obispo que estaba enfermo le pidió pasar algunos días en San Petersburgo a lo que se le negó con rotundidad. Prácticamente fue desterrado y en 1915 recluido en el monasterio de Ugresha hasta 1917 en que fue nombrado Arzobispo de Tobolsk y de Siberia. Rusia vivía sus peores momentos: cuando estalló la Revolución Rusa, el obispo fue representante de la facción monárquica, incluso apoyó a los centurias negras, una organización totalmente antisemita, xenófoba y firme partidaria de la Dinastía Romanov. Esta organización que organizaba pogromos, tuvo firmes partidarios entre los intelectuales conservadores, así como miembros del clero y la aristocracia, Entonces desde el estallido de la revolución hasta su arresto, se destacó como firme opositor al gobierno, sobre todo cuando en enero de 1918 fue firmado el decreto de separación de la Iglesia y el Estado, la cual calificó de anticristiano. El pueblo ortodoxo protestó y salió a las calles con cruces e iconos en sus manos cantando “¡Oh Señor, salva a tu pueblo!”, enfureciendo a las autoridades.

En abril de ese mismo año fue finalmente arrestado por la Guardia Roja, a pesar de que mantuvo contactos con la familia del Zar en Ekaterimburgo; después de su aprehensión en las calles habían patrullas cerca de la Sede del Ejército bolchevique, se le acusó de ser un organizador de pogromos, así como su procesión había enfurecido a los judíos locales, que incitaron a los soldados. Trasladado a la ciudad, se intentó obtener un canje por su liberación pero no resultó, en cambio el peticionario fue arrestado y fusilado junto a otros miembros de la comisión.

El 13 de junio fueron trasladados en barco a través del río Tura hacia Tobolsk pero el día 15 junto con otros prisioneros fue torturado, fueron golpeados por los guardias acompañados de palabras obscenas y encerrados en una sucia y oscura bodega de vapor. A las doce y media de la madrugada del día siguiente, se sacó al obispo, junto con otros detenidos, mientras él los bendecía, le despojaron de su sotana y sus demás vestiduras episcopales y le maniataron las manos por la espalda. El guardia al ver que oraba en voz alta le increpó: “¡Mantenga su mandíbula!”. Un golpe en la cara obligó al jerarca a guardar silencio y entonces los soldados lo tomaron en brazos y lo arrojaron al río, muriendo ahogado.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

Los habitantes de la aldea de Usolsk descubrieron el cadáver, que fue enterrado inmediatamente hasta el 21 de julio, día en que fue trasladado a Pokrovskoye, y finalmente depositado en la catedral de la que había sido su sede con sus vestimentas episcopales. Fue canonizado como neo mártir el día 31 de marzo de 1999.

René

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Enlaces consultados (31/01/16):
– https://en.wikipedia.org/…/Hermogenes_(Dolganyov…
– www.orthodox.net/…/hermogenes-bishop-and-hiero…
– www.johnsanidopoulos.com/2011/06/hieromartyr-hermogenes-bishop-of.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

6 pensamientos en “San Hermógenes, obispo mártir de Tobolsk

  1. Muchas gracias, René, por este artículo sobre San Hermógenes de Tobolsk.
    Independientemente de mi total condena a su cruel martirio, te diré que este santo ruso entra en el saco de los santos que no son ni serán de mi devoción. ¿Por qué?: apego al régimen opresor zarista, retrógrado de extrema derecha que se oponía a cualquier corriente de modernidad y al libre pensamiento e incluso polémico dentro de la misma Iglesia. Quizás fue producto de sus circunstancias – pensemos que estamos a finales del siglo XIX y principios del XX -, pero también es cierto que en esos tiempos existieron otros santos, digamos, “más neutrales”. Responsabilizar de la muerte de Sergio Alexandrovich a la “poca fe de toda la sociedad rusa” y a cuantos no aceptaban el gobierno opresor zarista, indica que no debió ser un hombre muy ecuánime y que estaba muy comprometido con el régimen, algo que le valió de poco porque el mismo zar lo desterró cuando vio que sus extremas posiciones podrían incluso perjudicarle.

    Repito: condeno su cruel martirio, que muy posiblemente fue la culminación no solo de su compromiso con la fe, sino también de su manera de ser y de actuar. Como bien dices, fue un obispo polémico, que no debió tener ese final tan trágico. Nosotros los católicos, también hemos tenido otros casos de canonizaciones o beatificaciones de personas destacadas por actuaciones controvertidas.

    • Pues, Antonio, porque crees que dije anteriormente cuando hablamos de San José de Petrogrado que la Iglesia Ortodoxa fue perseguida por que representaba el pasado monárquico? Otro monarquista que esta en los altares es el Arzobispo Joachim de Sebastopol. Como dije, la derecha zarista estaba conformada no solo por intelectuales y militares. Había clérigos y entre loa líderes de los centurias negras esta el mismo San Juan de Kronstadt que quien esta pendiente escribir, peeo bueno canonizados están y por más polémicos que sean hay que escribir sobre ellos. Sobre santos católicos hay algunos muy polémicos, o no te acuerdas del cardenal Stepinac, Juan Pablo II y otros más que andan por ahí?

  2. Pienso que es muy imposible separar al hombre del santo, y más piedra de escándalo es cuando en su vida hay antivalores y actitudes contrarias al Evangelio que vivió, sin embargo, subsiste en la persona la gracia de Dios que tiene un proyecto sobre la persona y que finalmente es el que santifica a pesar de las caidas. De los santos padres del desierto se dice que hay vidas más para admirar que para imitar, en el caso de San Hermógenes es algo semejante, pero que yo veo más allá: Dios es admirable en sus santos y con él martirio lo purificó de sus pecados de obra y omisión, yo le doy gracias al Señor porque con estos santos es donde se manifiesta su misericordia, porque aceptó la fe sincera de algunos hombres y mujeres que son como nosotros, cerrados al cambio, miedosos para vivir la fe, cómodos, aletargados, con compromisos creados…
    Dios nos conceda por intercesión e san Hermógenes, la posibilidad de morir en su amistad.

    • Yo a veces pienso lo contrario Humberto, a veces pienso que si la gracia de Dios y por gracia de ella podemos llegar a ser santos, este santo sinceramente y lamento decepcionarte pero su modo de actuar en los días que precedieron a la revolución rusa no me parece del todo cristiana, y por eso la vida de este santo es muy polémica a mi parecer. El martirio si borra todos tus pecados, sería atrevido dudar de la santidad de San Hermógenes, pero apoyar a organizaciones que organizaban pogromos, con actitudes xenófobas y antisemitas me pregunto si esa actitud es cristiana, ahora la persona puede santificarse si a pesar de sus caídas, pero este santo se pasó “tres pueblos”. Solo una sugerencia no compares a los Padres del desierto con los mártires contemporáneos, ya que sus contextos son distintos y su forma de santificarse otra. Para mi estas actitudes que causan escándalo no son para admirarse, sin justificar su brutal martirio (escribiría sobre martirios más crueles), pero para mi, era un activista político, sobre los centurias negras mejor ya no sigo

  3. No he comparado a los Santos Padres del Desierto, solo utiilicé la frase que se dice de ellos para hacer un engarce con San Hermógenes.
    Los Santos a nuestro parecer pueden ser simpáticos o no serlo, eso es una decisión particular, pero siendo Dios el origen y la meta de la santidad, es a donde debemos dirigir la mirada, los santos están en el cielo, independientemente de nuestra devoción y son felices, porque poseen a Dios. Si no los podemos amar por lo que fueron, hay que amarlos porque deseamos estar como ellos, si vamos a pasar la eternidad a su lado, amando, ¿no podemos comenzar desde ahora?
    La medida del Santo es Cristo, y cuando un pecador llega ser santo (no hay santo sin caídas), me alegra que se cumpla el Evangelio en la parábola de los viñadores, donde el Amo da el mismo pago a todos, tanto a los del alba como a los del ocaso, siempre me han llamado la atención estas palabras: “¿vas a estar enojado porque yo soy bueno?”. A un santo no hay que verlo sólo desde una mirada retrospectiva, sino con una perspectiva de alegre esperanza.
    Saludos.

    • Humberto, como dije no voy a juzgar la santidad de San Hermógenes, santidad que cada quien como tu bien dices da Dios siendo origen y meta por la que todo el pueblo cristiano debe alcanzar, sería una absurda discusión y hasta una blasfemia negar que Dios es fuente de toda santidad y esa santidad nos las da a todos, se que no vas a estar de acuerdo conmigo pero quien declara que esta persona fue santa, quien promueve su devoción, quien canoniza? Dios lo tiene en su gloria, pero los que canonizan son las autoridades de la Iglesia. Podemos tener muchas personas santas que pasen a nuestro lado, el vecino, el amigo, los compañeros de trabajo, de clase, nuestro párroco, yo, tu, el, aquellos, el pobre que pide pan en la calle y muchos, que no nos habremos dado cuenta cuando pasamos junto a ellos, no hay santo que no tenga errores, estoy de acuerdo contigo, pero son sus acciones las que están en la mesa del debate, repito sería atrevido de mi parte dudar de su santidad, pero como dice el evangelio “No basta con decirme Señor para entrar en el reino de los cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquél día me dirán: ¡Señor, Señor!, hemos hablado en tu Nombre, y en tu Nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces les diré claramente: Nunca les conocí, ¡Aléjense de mi ustedes que hacen el mal!” (Mateo 7, 21-23)

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