San Mateo Correa Magallanes, presbítero y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Infancia
Nació en Tepechitlán, Zacatecas, el 22 de julio de 1866, fueron sus padres Rafael Correa y Concepción Magallenes, recibió las aguas lustrales al día siguiente de su nacimiento, donde fueron sus padrinos el párroco del lugar Procopio del Toro y Luisa Correa. Recibió el sacramento de la Confirmación por ministerio del Obispo Ignacio Mateo Correa, don de otro sacerdote, el señor cura Jesús Roble, fue su padrino. Sus estudios primarios fueron auspiciados por el padre Eufemio Estey en Jerez, Zacatecas, terminándolos en Guadalajara, Jalisco en 1879. En 1881 se va a vivir a Zacatecas para ingresar en el seminario donde fue admitido gratuitamente a cambio de desempeñar la función de portero del plantel, por su buena conducta y excelente aplicación, obtuvo una beca y así fue inscrito como alumno interno.

Sacerdote
Fue ordenado sacerdote el 20 de agosto de 1893, cantando su primera misa en Fresnillo, Zacatecas, el 1 de septiembre siguiente. Fue capellán de la Hacienda de Trujillo por un lapso de 18 meses, en 1897 fue capellán de Valparaiso, Zacatecas, por otro espacio de tiempo igual fue vicario cooperador allí mismo, después se desempeñó como capellán en Mezquitic, Jalisco.

De 1898 de 1905 fue párroco de Concepción del Oro, Zacatecas, allí trabó amistad con la familia Pro Juárez, dando la primera comunión al Beato Miguel Agustín Pro. En este último año se le nombró párroco de Colotlán, Jalisco; en 1910 tuvo que huir por causa de la revolución a León, Guanajuato, dond ese entregó de lleno al trabajo pastoral. La persecución carrancista coincide con su ministerio como párroco de Noria de los Ángeles, Zacatecas, de 1914 a 1917. En diciembre de este año es nombrado párroco de Huejúcar, Jalisco donde permaneció tres años, pues en 1920 es nombrado párroco de Guadalupe Zacatecas, donde permaneció hasta 1922, porque es enviado a trabajar en Tlaltenango, Zacatecas, En 1923 regresó a Colotlán como párroco y vicerrector del Seminario, en 1926 es enviado nuevamente como párroco a Valparaiso, coincidiendo su llegada a ese lugar en un momento en que la A.C.J.M. local recolectaba firmas para pedir al Congreso de la Unión la derogación de las leyes persecutorias que el Presidente Plutarco Elías Calles había promulgado en contra de la Iglesia Católica.

Fotografía en su hábito sacerdotal.

Fotografía en su hábito sacerdotal.

Tiempos de persecución
El 2 de marzo de 1926 llegó a Valparaiso el General Eulogio Ortiz, que al enterarse de las gestiones de los jóvenes de la Acción Católica, como represalia, mandó capturar a San Mateo Correa, al padre José Rodolfo Aguayo y a los jóvenes Vicente Rodarte, Pascual. R. Padilla y Lucilo J. Caldera, este último, presidente de la A.C.J.M.
Al presentarse ambos sacerdotes ante el General Ortiz, éste les preguntó: “¿cuál es su labor aquí?” y el Santo le contestó: “Labor de paz”, a lo que el militar disgustado le restregó el manifiesto con las firmas recabadas; el padre Rodarte intervino diciendo: “El padre no tiene que ver nada, acaba de llegar”, a lo que el militar le replicó: “¿no sabe nada? ¡Llegando y haciendo lumbre!”. Luego los amenazó con llevarlos a presos a Zacatecas por sediciosos y como les preguntó si tenían modo de trasladarse, y ellos le dijeron que no, los amenazó: “pues irán a pie”, a lo que san Mateo Correa respondió: “¡Con gusto, mi General!”

En tanto, el pueblo, enterado de estas circunstancias arbitrarias se exaltaba y los sacerdotes trataban de calmarlo, pues se tomaban determinaciones delicadas para impedir la extradición de los detenidos, maquinando un plan que hizo temer al General Ortiz y sus soldados, al grado que salieron del lugar precipitadamente, dejando incluso la mesa servida. Luego, desde la Hacienda de san Mateo el General Ortiz mandó al Presidente municipal de Valparaiso, que enviara a los sacerdotes junto con los muchachos a Zacatecas. En este lapso de tiempo se integró un comité de varias damas que se entrevistaron con el General Ortiz, pero éste las trató mal y nada se pudo resolver. Incluso, ellas lograron entrevistarse con el Gobernador del Estado, Leonardo Reséndiz, pero tampoco se llegó a un arreglo positivo; entonces, el Obispo diocesano, Ignacio Plascencia y Moreira, aconsejó a los sacerdotes que acataran la orden y fueran a la Capital.

El 8 de marzo los acusados llegaron a Zacatecas y se entrevistaron con el Gobernador, que les recomendó que se ocultaran pues se esperaba que de un día para otro, el General Ortiz dejara la ciudad. El día 10 fueron notificados por el Gobernador, que no había remedio y que se debían presentar ante Ortiz que no se iba de Zacatecas. Al presentarse ante él, les reclamó su tardanza en ir ante él, ellos se excusaron diciendo que no tenían dinero para pagar los gastos del traslado, el militar entonces se burló diciendo: “¡Pobrecito clero mexicano, tan pobre está!”. Luego regañó muy duramente a los jóvenes y los hizo consignar junto con los sacerdotes. Los cinco estuvieron presos hasta el 13 de marzo en un cuartel inmundo, luego fueron trasladados a la cárcel de Santo Domingo, donde permanecieron hasta el día 16, cuando pudieron recibir visitas y asistencia. Ese día el juez de distrito ordenó su liberación pues no había delito que perseguir, eso causó la ira del General Ortiz, quien se sintió burlado y juró entonces vengarse en la persona de San Mateo Correa Magallanes.

Reliquias del Santo en la catedral de Zacatecas, México.

Reliquias del Santo en la catedral de Zacatecas, México.

Todos regresaron a Valparaiso el 17 de marzo, siendo recibidos con grandes muestras de afecto. Ese día el Santo presidió el rezo del Rosario en la Parroquia y predicó sobre el amor a los enemigos. Desde esa fecha se dedicó a su ministerio con mayor empeño, trabajando con mucho celo no solo en la cabecera parroquial, sino en todas las rancherías a donde iba, entonces se dedicó de lleno a catequizar a sus parroquianos; este trabajo logró que muchos descarriados volvieran a la vida de la fe, que los enemigos de la Iglesia reconocieran sus errores y que los grupos de la A.C.J.M. crecieran en cantidad y en calidad; la labor desarrollada por estos jóvenes era intensa, por lo que varios de ellos estuvieron siendo observados y luego apresados para ser llevados a la Ciudad de México, donde por faltas de pruebas de delitos que perseguir, tuvieron que ser puestos en libertad, siendo esto un nuevo fracaso para el General Ortiz, que era quien orquestaba todo este proyecto pues estaba seguro que San Mateo Correa era el autor intelectual del trabajo hecho por los jóvenes.

Martirio
El 30 de enero de 1927, estando el Santo en San José de la Sauceda una persona le pidió que fuera a auxiliar a su madre moribunda, el sacerdote tomó el Santísimo Sacramento para llevarlo como viático y se hizo acompañar por Don José María Miranda. Al legar a la Mesa de San Pablo, divisaron que la tropa venía en dirección contraria a ellos, por lo que su compañero sugirió a San Mateo que se devolvieran, el Párroco no lo consideró oportuno pues esto levantaría sospechas, convinieron entonces que el Señor Miranda se haría pasar por el Patrón y el sacerdote como el sirviente, por lo que llevaría las riendas del carro. Al encontrarse con la tropa, dirigida por el Mayor José Contreras y que venían derrotados por los cristeros en Huejuquilla, Jalisco, pasaron inadvertidos, hasta que un agrarista que conocía perfectamente al Señor Cura Mateo Correa los delató. El Señor Miranda trató de continuar con el plan, pero al ser revisado el saco del sacerdote, se encontró el Manual de párrocos con su nombre inscrito. Fueron entonces detenidos y se les dio la facultad de continuar en su carruaje atrás o delante de la tropa, circunstancia que San Mateo aprovechó para ir a la capilla de la Hacienda y resguardar la Sagrada Forma.

Detalle de las reliquias del Santo en la catedral de Zacatecas.

Detalle de las reliquias del Santo en la catedral de Zacatecas.

Luego se les condujo a Fresnillo, Zacatecas, donde se les encarceló. Allí San Mateo fue burlado soezmente por su condición de sacerdote por los demás prisioneros. Tres días después fueron conducidos a Durango en el tren del General Ortiz, el Santo fue amable con los soldados que lo resguardaban y les hizo algunos regalos. Llegaron a Durango del 3 de febrero, luego fueron conducidos a la Jefatura militar que estaba en el edificio que había sido Seminario. Aquí también San Mateo se ganó la confianza de los presos, a quienes dio regalos y buenos consejos. Todo este tiempo trató de llevar una vida normal, conviviendo con los demás y cumpliendo con su obligación de rezar el Oficio Divino, pero a pesar de esto, el Santo no podía ocultar su inquietud.

El 5 de febrero se le reprendió por no haber aseado su celda, entonces, pidió con humildad una escoba y se puso a barrer. Esa noche, después de merendar rezó el rosario y luego fue llevado ante el General Ortiz, que le mandó confesar unos reos que iban a ser fusilados y le dijo que luego dispondría de él. Una vez cumplida esta encomienda, el General le exigió que le revelara la confesión de los condenados, a lo que el Santo se negó: “¡Jamás lo haré!”, respondió; “¿Cómo que jamás lo hará?”– vociferó el militar- “¡Voy a hacer que lo fusilen de inmediato!”, “Puede hacerlo”, respondió el mártir, y continuó: “Pero no ignore usted, General, que un sacerdote debe guardar el secreto de la Confesión. Estoy dispuesto a morir”.

El Santo con sus compañeros seminaristas.

El Santo con sus compañeros seminaristas.

El día 6 de febrero, por la madrugada, los soldados condujeron al sacerdote al panteón a un lugar solitario para ser fusilado, donde luego de ser ajusticiado, permaneció insepulto tres días. Algunas personas con sentimientos de piedad se propusieron darle cristiana sepultura pero cuando llegaron a donde estaba el cuerpo, éste ya había sido enterrado por los soldados, solamente hallaron su sombrero y una mascada. Allí permaneció enterrado hasta que luego de un tiempo se le sepultó en una tumba.

Culto
San Mateo Correa Magallanes integra el grupo de mártires encabezados por San Cristóbal Magallanes Jara, mismos que fueron beatificados por San Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992 y que también él canonizó el 21 de mayo de 2000. Actualmente las reliquias de San Mateo Correa se veneran en la capilla de San Jorge de la catedral de Durango.

Humberto

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Bibliografía:
– Conferencia del Episcopado Mexicano, Viva cristo rey, editada por ella misma, México, D. F. 1991, pp. 45-52.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “San Mateo Correa Magallanes, presbítero y mártir

  1. Muy buen artículo D. Humberto, sólo que la foto de los seminaristas me han comentado que no es San Mateo, una amistad de Zacatecas fue quién me paso el dató aparte que el seminarista tiene las cejas más pobladas y dudó que San Mateo se las estuviera delineando jajajajajajajaja
    Pero fuera de bromas muy buen artículo.

    • Gracias Daniel por leer este artículo.
      ¿Qué puedo decirte de esa foto? Yo la encontré de buena fe en blog sobre la historia de la Iglesia en Zacatecas, como tal la he compartido, ahora si que me rebasa el asunto, hay que ver que opina la administración del blog al respecto.
      ¿Sabes que he batallado mucho para conseguir la foto de su sepulcro en la Catedral de Durango? Si la consigo, será un logro, jejeje.
      Hasta luego.

  2. Gracias Humberto, realmente lo que se le atribuye a San Juan Nepomuceno (leyenda tardía y con poco valor histórico) realmente es martir del sigilo sacramental san Mateo Correa. Solo falta en la lista de los 25 mártires mexicanos al guerrerense Margarito Flores García, y de los mártires (con proceso abierto) falta la orizabeña Leonor Sánchez López, hace mucho tiempo le pedi permiso a Ana María y no lo he terminado espero concluirlo pronto. Segun tengo entendido, nuestro santo fue asesinado de un tiro de pistola el arma reglamentaria de los oficiales del ejército federal

  3. Gracias por leer este articulo René.
    Muchos santos tienen circunstancias en su vida o en su martirio que los hacen compartir atributos. En este caso, el sigilo sacramental de la confesión no solo lo tiene San Juan Nepomuceno, (a estas alturas del partido, me parecería ocioso tratar de quitarle este atributo), San Juan Sarkander también lo tiene referido en su vida y fue la causa de su martirio y por supuesto, San Mateo Correa. Esta por concluir la presentación de nuestros santos mexicanos como bien haces notar, qué bueno que escribirás sobre Leonor Sánchez, pero faltan más nombres, nuestro martirologio no está completo, hay sacerdotes, religiosos, laicos, algunos niños pendientes de conocer.
    Sobre lo que refieres que San Mateo Correa fuera asesinado por un tiro de pistola, opino que debió ser fusilado como se deduce de la narración. si hubo una pistola de por medio, debió ser el tiro de gracia.
    Saludos.

    • Y se me olvidaban tres franciscanos que en Michoacán fueron fusilados junto con un seglar, cuando investigue sus nombres veré si hay información suficiente para dedicarles un artículo

      • Además para ser sinceros el patrocionio de san Juan Nepomuceno sobre la confesión y los parrocos esta totalmente olvidado, actualmente la devoción a este santo es minima, asi que realmente como dices Humberto seria hasta ocioso intentar quitarle el atributo de mártir de la confesión, aun siendo una leyenda, por otro lado si quizas seria muy bueno promover ante el episcopado mexicano que se nombre patrono de la confesión y mártir de la confesión a san Mateo Correa.

  4. Amigo Humberto,
    Aunque el relato que haces de la vida de San Mateo Correa es bastante detallado, yo quisiera resaltar tres detalles: el convencimiento que él tenía de que su labor era una misión de paz que llevaba a la práctica no solo con sus actos (por ejemplo, la amabilidad mostrada con los soldados que lo detuvieron), sino con sus palabras de amor a quienes fueran considerados como enemigos, el no abandonar sus tareas sacerdotales aun en los tiempos en que su vida corría peligro y el mantenerse fiel en guardar el secreto de confesión. Posiblemente esto último fue el motivo inmediato de su fusilamiento y en ese sentido, es un verdadero modelo a seguir por todos los sacerdotes que en algún momento hayan podido o puedan verse forzados a desvelar lo que en confesión se les ha contado.
    Muchas gracias por el artículo.

    • Gracias Toño por tu participación.
      Comparto tu opinión, muy certera como siempre.
      Quiero hacerte dos comentarios, el primero, respecto a una inquietud que tengo sobre los martirios de nuestros mártires mexicanos. Tengo un conocido de Durango, que me platicaba sobre el martirio de San Mateo Correa, al cual, antes de ser sacrificado, se le haían rebanado las plantas de los pies, circunstancia idéntica que se dice de San David Galván, mi paisano.
      En ambos casos las bibliografías que hay no refieren este episodio, incluso en el caso de San David, el párroco donde está sepultado, no me supo responder. Algún sacerdote historiador amigo mío, me dijo que las biografías de estos mártires no cuentan todo, sin embargo, yo me quedé con la idea que era una conseja popular este martirio atribuido a ambos santos.
      Pero he aquí que el próximo San José Luis Sánchez del Río sí tuvo esta tortura, la cual es referida en todas las fuentes, incluso su imagen yacente tiene las heridas, iconográficamente, diría yo es un atributo. ¿Qué opinas de este detalle? ¿Verdad, conseja, leyenda, ocultamiento? Sé que me dirás que no eres historiador, pero con la experiencia que tienes en la materia, tu opinión siempre deja antecedente.
      El otro punto que quiero pedirte es este, respecto al secreto de confesión, entredejas ver la posibilidad de que se haya violado alguna vez, ¿podrías precisar más esta idea que propones?
      Gracias.

      • Humberto,
        Yo no te puedo contestar de manera afirmativa al tema de si a San Mateo Correa le rebanaron las plantas de los pies antes de fusilarlo. Si las biografías no dicen nada será porque no existe constancia fidedigna de si sufrió ese martirio, el cual si lo padeció el futuro San José Sánchez del Río. Vosotros, mejor que nadie, deberíais saber si en la guerra cristera se utilizaron de manera general esas prácticas de tortura o si solo se realizó de manera exporádica.

        Con respecto a la revelación del secreto de confesión por parte de algún sacerdote a lo largo de la historia, aunque yo no soy historiador ni especialista en esa materia, puedo asegurarte que seguro que habrá habido más de un caso, bien por maldad o por debilidad ante posibles represalias o amenazas. Desde luego, lo que si está claro es que durante la guerra civil española de los años treinta del siglo pasado, si que existieron curas delatores por culpa de los cuales fueron fusilados más de un republicano. ¿Delataron revelando secreto de confesión o revelando lo que sabían fuera del confesionario? Eso solo Dios lo sabe, pero que hubo delatores está más que comprobado.

  5. Gracias por el articulo amigo Humberto.
    Estos mártires de Zacatecas y en especial San Mateo Correa tiene muchas similitudes con nuestros mártires y en general con todos los mártires del siglo XX pasado. Ellos fueron testigos de Fe que pagaron con su vida el odio desmedido que se levanto entre hermanos.
    San Mateo siempre fue fiel a su ministerio y supo mantenerse firme a pesar de las adversidades.
    Por otra parte, veo que hay reliquias en distintos sitios y relicarios, por lo que la urna mayor lo que contiene sera una figura yaciente y no su cuerpo “incorrupto”.

    Si no me equivoco, el Papa Francisco ha visitado esta tierra de Zacatecas, ojala que los que vivís por allí hayáis podido verlo y escuchar su mensaje de Paz y encuentro. Quiera Dios que sean muchos los frutos que se den después de esta histórica visita a vuestra tierra.

  6. Gracias David por tu participación.
    La visita de SS Francisco a México nos ha dejado muy grato sabor de boca y mucha tarea por delante, estuvo en varias partes del pais, pero no lo estuvo en Zacatecas, allí fue San Juan Pablo II en 1990.
    Cuando refieres los mártires de Zacatecas, entiendo por este artículo a San Mateo Correa y al Beato Miguel Agustín Pro. Te comento de pasada que el domingo anterior, el Papa se reunió con algunos jesuitas de México y éstos le regalaron algunas reliquias del Beato. Tengo entendido que le iban a pedir que se hiciera lo posible por concluir su proceso, ojalá se pueda.
    San Mateo fue un sacerdote y un creyente que supo vivir su fe hasta el extremo, se vio de pronto en el ojo del huracán y no huyó, se quedó hasta enfrentar su destino con amor.
    Por último, te comento que las reliquias que ilustran este artículo nos las ha compartido Toño, y es una pena que no haya más en la red, vieras como he batallado desde diciembre para que en el Arzobispado de Durango me consigan una foto de su sepulcro en la catedral propia. No quito dedo del renglón, la voy a seguir solicitando para que luego se incluya en nuestro blog.
    Todo esto me hace pensar que cuando yo sea grande, voy a ser como Toño, el sabe sacar jugo al caldo, jejejeje.
    Saludos

  7. Gracias por el articulo Humberto, si algo me deja el martirio de san Mateo es ese odio mal entendido que siempre muchos ateos y personas anticlericales tienen contra la iglesia por pensar que todos los sacerdotes son ricos y con mucho dinero, cuando no siempre es así, hay sacerdotes consientes y comprometidos con la humildad y la pobreza y el ayudar a sus fieles más que quitarles dinero y creo que muchas de estas criticar especialmente aumentaron en estos días pasados con la visita del Papa a México. Por otro lado no cabe duda que san Mateo es también ejemplo para todos los sacerdotes de llevar el silencio de la confesión hasta la muerte, como siempre lo eh dicho y lo repito es una pena que nuestros santos mexicanos como san Mateo tengan vidas tan intensas en la fe y tan admirables para ser seguidas por todos nosotros y que sean tan poco conocidos aun dentro del mismo México.

    • El odio hacia los que terminan siendo mártires, no es sino la reacción de quienes conociendo el Evangelio, éste es un reproche por su modo de vida y su obstinación por no convertirse. De muchas maneras podemos comprobar que habiendo malos cristianos que despiertan malas impresiones, la mala idea se va acumulando, luego, cuando hay buenos cristianos, con su vida se convierten en una realidad concreta que acicata las malas obras de los injustos. Ya desde tiempos de Jeremías sucedía esto: “eliminemos al justo porque su vida es un reproche contra nuestras mañas obras”
      Nuestros mártires enfrentaron el odio de un sistema de poder, influido por intereses ajenos, de índole político y económico, nuestro pueblo estaba uniformado entonces con la fe, y esto sirvió de bastión para hacer sucumbir el odio del gobierno. Calles, Obregón y Cárdenas se enfrentaron con la fe sencilla y recia de los mexicanos, es una lástima que los arreglos, hechos a espaldas por los propios pastores, haya traicionado este fervor inflamado,
      Son más los buenos ejemplos de los sacerdotes dedicados, pero no hacen ruido ni venden, por eso no hay propaganda de ellos en la tele, el radio o el cine, pero como dijo el Papa Francisco, uno que cae llama más la atención. Desgraciadamente siguen habiendo padres, monjitas, seminaristas y sobre todo, bautizados que se convierten en piedra de escándalo para propios y ajenos. Comparto tu desilusión por lo poco que se incentiva el conocimiento de nuestros héroes, pero no me doy por vencido, este trabajo es una inyección más. Qué San Mateo Correa interceda para que Cristo nos de sacerdotes que en la confesión sean llenos de misericordia, y que también por su intercesión, los bautizados laicos nos acerquemos más a este sacramento.
      Saludos

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