Santos Nereo y Aquileo, mártires

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Los mártires Domitila, Nereo y Aquiles. Lienzo de Peter Paul Rubens. Iglesia de Santa Maria In Vallicella, Roma (Italia).

Los mártires Domitila, Nereo y Aquiles. Lienzo de Peter Paul Rubens. Iglesia de Santa Maria In Vallicella, Roma (Italia).

Introducción
En el grupo de los mártires, se incluye un par de santos a quienes la Iglesia Católica celebra el 12 de mayo. Son dos personajes de origen romano, cuya historia, al ser muy antigua, está llena de relatos novelescos, por lo que no es muy digna de crédito; sin embargo son dos santos históricos y reales, los mismos que han tenido a lo largo de los siglos peripecias en su celebración litúrgica. Se trata de los Santos Nereo y Aquileo, de quienes escribiremos a continuación en este trabajo. Cabe señalar que en otros lugares, a San Aquileo se le refiere como San Aquiles, al haber sido elaborada esta biografía en México, con base a los textos litúrgicos oficiales para este país, se hace referencia a este santo como allí se ha autorizado.

Las Actas
La historia de las actas agrupan a estos dos hombres – que habrían sido bautizados por San Pedro -, en torno a Santa Flavia Domitila, a la que hacen sobrina de Domiciano y que sería la ama de ambos y ellos la habrían convertido al cristianismo, ¿Podría ser esto posible que San Pedro o San Pablo los hayan convertido a la fe? Según el parecer de algunos investigadores, la relación de ambos apóstoles con la Guardia Pretoriana fue intensa, pues San Pablo en la Carta a los Romanos, capítulo 16, versículo 15, se refiere a un Nereo.

Siguiendo con la historia, la protagonista de estas actas, habría recibido de manos de San Clemente I el velo de las vírgenes, por lo que habría rechazado de esta manera a Aureliano, quien furioso por su desdén, acusó ante las autoridades a la mujer y a sus dos sirvientes de cristianos, por lo que fueron desterrados a la isla Ponciana; allí, a pesar de las dificultades, los santos no abjuran de su religión. Aureliano aumentó su furor y al comprobar la resistencia de Nereo y Aquileo, los envíó a Terracina donde finalmente fueron ajusticiados. Auspicio, discípulo de estos santos y padre nutricio de Santa Flavia Domitila, trasladó los cadáveres a una propiedad de la santa, en el arenario de la Vía Ardeatina, donde fueron sepultados junto al sepulcro de Santa Petronila, supuesta hija de San Pedro.

El papa Clemente impone el velo a Domitila en presencia de Nereo y Aquiles. Fresco de Il Pomarancio, Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

El papa Clemente impone el velo a Domitila en presencia de Nereo y Aquiles. Fresco de Il Pomarancio, Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

En tanto, Santa Flavia Domitila, que no había sido condenada, aprovechó el tiempo para convertir a sus hermanas de leche Eufrosina y Teodora, a las que también animó a consagrar su virginidad a Cristo. Luxorio, hermano de Aureliano, las conminó a adorar a los ídolos, a lo que ellas se negaron, por lo cual fueron condenadas a morir quemadas encerradas en una habitación de su vivienda de Tarracina. A pesar de haber muerto, sus cuerpos quedaron intactos y fueron sepultados por el diácono Cesáreo en un sarcófago nuevo. El martirio de estos santos habría ocurrido en tiempos de Trajano, por lo que según estas actas, Nereo y Aquileo serían de los santos más antiguos del santoral.

Esta narración es el típico relato de una leyenda hagiográfica, que con afán de ensalzar a un personaje, en este caso a Santa Flavia Domitila, se le relacionó con los nombres de todos los santos antes mencionados. Mombritius fue quien descubrió y dio a conocer estas actas, escritas al final del siglo V y de él tomó datos Surio para su “Vitae Sanctorum”, luego los Bolandistas las recibieron y de allí pasaron a todos los calendarios cristianos populares. De tales actas, que originaron esta novela con consecuencias en la liturgia, el Cardenal Baronio refiere en una frase su opinión sobre las mismas: “fide non integra”. Es probable que el autor de las mismas fuera maniqueo, enemigo del matrimonio, pues su redacción contiene diálogos entre San Nereo y Santa Flavia Domitila, que son más bien discusiones contra el matrimonio que defensa de la virginidad. Además, estas actas se refieren a ambos santos como un par de eunucos con una mentalidad de la corte bizantina del siglo V.

Gloria de los Santos Cesáreo, Nereo, Aquiles, Teodora, Eufrosine y Flavia Domitila. Fresco de Il Pormarancio. Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

Gloria de los Santos Cesáreo, Nereo, Aquiles, Teodora, Eufrosine y Flavia Domitila. Fresco de Il Pormarancio. Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

Fuentes históricas
La historia de los Santos Nereo y Aquileo no se basa únicamente en estas actas apócrifas. Está en primer lugar su culto, de origen antiquísimo, atestiguado por martirologios, libros litúrgicos y monumentos. No es posible fechar el martirio de ambos, pues de tener algún fondo histórico este relato, lo más acertado sería ubicarlos en el siglo I. Hay sin embargo, otra fuente histórica sobre estos santos que da origen a otra corriente de ideas sobre ellos: se trata del epígrafe que San Dámaso I, devotísimo de ellos, el cual les escribió: “Nereo y Aquileo, mártires. Se habían inscrito en la milicia y ejercitaban su cruel oficio, atentos a las órdenes del tirano y prontos a ejecutarlas, constreñidos por el miedo. ¡Milagro de la fe! De repente dejan su cruel oficio, se convierten, abandonan el campamento impío de su criminal jefe, tiran los escudos, las armaduras, los dardos ensangrentados y, confesando la fe de Cristo, se alegran de alcanzar mayores triunfos. Tened noticia por Dámaso a qué alturas puede llegar la gloria de Cristo”. Aunque las noticias que refiere San Dámaso son imprecisas, podemos sacar estas conclusiones: eran militares que pertenecían a la Guardia Pretoriana del Emperador, que pudo ser Nerón, Domiciano o Trajano.

Hay finalmente una referencia arqueológica que es oportuno referir: en la basílica de Santa Flavia Domitila, hay un baldaquino que cubría el altar. Allí está representado el martirio de ambos santos, en una columna está escupido el martirio de San Aquileo con su nombre: Acilleus, representado como una persona con las manos atadas a la espalda, recibiendo del verdugo el golpe fatal. De la otra columna solo queda un fragmento, con un bajorrelieve borroso que permite suponer que se trata de la escena correspondiente a San Nereo. Lo interesante de este monumento es que estaría esculpido a finales del siglo III, una época más cercana a San Dámaso I, por lo que las fuentes usadas por él serían más seguras. De esto se podría tener como válida la hipótesis de que se trata de dos soldados orientales, pues San Aquileo aparece “discinto”, es decir, privado del “cingulum militiae”, mientras el verdugo, que tiene un píleo cilíndrico, podría ser identificado con un policía, conocido en Asia como “Diogmitai”, por lo que también es probable que su martirio haya ocurrido en tiempos de Diocleciano.

Vista del sepulcro de los mártires Domitila, Nereo y Aquiles, tras la rejilla bajo el altar mayor. Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de los mártires Domitila, Nereo y Aquiles, tras la rejilla bajo el altar mayor. Basílica de los Santos Nereo y Aquiles, Roma (Italia).

¿Por qué fueron sepultados en la propiedad familiar de los Flavios? La versión de las actas, quitándose lo novelesco, proporciona datos interesantes, pues si esto sucedió cuando el cementerio de la Vía Ardeatina era propiedad particular, quiere decir que habían ciertos lazos que los unían a esta familia ¿Qué relación sería? Son datos aún no descifrados.

Culto
Hacía el año 390, San Siricio Papa, erigió una basílica sobre su sepulcro, de estilo subterráneo. Esta basílica tenía el título de “Fasciola”, que poco a poco fue perdiendo hasta obtener el nombre de los Santos Nereo y Aquileo. Este lugar tuvo culto y esplendor hasta el siglo XIII, cuando la región quedó despoblada, por lo que el Papa Gregorio IX trasladó las reliquias a la iglesia de San Adrián en el Foro. Durante el Renacimiento, el Papa Sixto IV restauró el edificio, el mismo que un siglo más tarde necesitaba otra reparación urgente, la cual fue llevada a cabo por el Cardenal Baronio, que la solicitó como Título Cardenalicio, por este motivo devolvió los restos de San Nereo y San Aquileo a este lugar, lo que causó que el mismo cardenal obtuviera que su fiesta se celebrara el 12 de mayo.

Reliquias de los Santos dispuestas en urnas para su veneración.

Reliquias de los Santos dispuestas en urnas para su veneración.

La reforma litúrgica de Concilio Vaticano II restableció la verdad histórica de la celebración de los mártires en su respectiva iglesia: en la basílica cementerial de Santa Petronila, en la Vía Ardeatina, a San Nereo y San Aquileo y en la Basílica cementerial de la Vía Aurelia, a San Pancracio. Conviene saber que esta forma de celebrarlas así duró hasta el siglo XIII, cuando la liturgia unificó en una misma celebración a Nereo, Aquileo, Domitila y Pancracio. En esto influyó el interés que tuvo el Cardenal Baronio para que su memoria se desgajara de la celebración de Santa Flavia Domitila y se trasladara al 7 de mayo, aunque finalmente quedaron todos incluidos en la fecha del 12 de mayo, hasta la referida reforma del Vaticano II. Actualmente la celebración de los Santos Mártires Nereo y Aquileo tiene el grado de memoria opcional y comparten el 12 de mayo con San Pancracio.

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Oración
Por la intercesión de tus santos mártires Nereo y Aquileo, concédenos, Señor, demostrar en tu servicio el mismo valor que ellos tuvieron para entregar su vida por la fe. Por…

Humberto

Bibliografía:
– VV AA Año Cristiano mayo, editorial BAC, Madrid, 2003, pp. 253-258.
– VV AA Diccionario de los Santos Volumen II, Editorial San Pablo, Madrid, pp 1745-1746.
– LODI E. Los Santos del Calendario Romano, orar con los santos en la liturgia, Ediciones Paulinas, Madrid, pp. 151-152.

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