San Timoteo, discípulo de San Pablo y obispo mártir de Éfeso (II)

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Icono ortodoxo del Santo.

Icono ortodoxo del Santo.

Continuando con lo escrito en el artículo anterior, tenemos que decir que aunque lo más verosímil es lo que nos aportan las Sagradas Escrituras, existe otro controvertido documento muy antiguo, escrito en la segunda mitad del siglo II por Polícrates, obispo de Éfeso, denominado: “El martirio de San Timoteo, primer patriarca de la metrópolis de Éfeso”. En este texto, a los datos aportados por las Sagradas Escrituras, se le añade la información de que Timoteo llegó a Éfeso durante el reinado del emperador Nerón, que allí vivió y trabó amistad con San Juan Evangelista, siendo martirizado en tiempos de Domiciano durante las fiestas a Dionisios – las llamadas “Catagogia” -, en las cuales se cometían atrocidades violentas de todo género y durante las cuales, San Timoteo intentó disuadir al pueblo consiguiendo todo lo contrario, o sea, exasperarlo aun más, siendo atacado por el populacho con piedras y palos hasta darle muerte en una colina cercana a la ciudad, donde posteriormente fue sepultado. Continúa diciendo el texto: “Actualmente, aun hoy en día, se venera su “Martyrion” en un lugar llamado Pione”. Pero en la conclusión de su obra, el obispo Polícrates, olvidando todo lo que había escrito anteriormente, concluye diciendo que el martirio fue un 22 de enero en tiempos del emperador Nerva (97-98).

Este documento, publicado y estudiado por Usener en el año 1877 y por Keil en el 1934, fue posteriormente ásperamente criticado por el hagiógrafo jesuita Hipólito Delehaye, quién en su obra “Les Actes de Saint Timotée” deploraba que los dos estudiosos anteriores hubieran sobrevalorado “esta historia de ficción, hecha con parches dentro de un acuerdo marco”. Pero en realidad, ya en el siglo XII – antes que Usener y Keil -, el historiador benedictino Sigeberto de Gembloux, en su obra “De scriptoribus ecclesiasticis”, aceptaba como auténticos los escritos del obispo Polícrates, e incluso el Patriarca Focio, a mediados del siglo IX hacía lo mismo. Pero Eusebio de Cesarea, en su “Historia Ecclesiastica” desarrollando y revisando todo lo escrito por Polícrates sobre la permanencia en Éfeso del santo apóstol y evangelista Juan, cuenta que precisamente en Éfeso el evangelista disponía ya de los tres primeros evangelios sinópticos y que después de haber retornado de su exilio en Patmos durante el reinado de Nerva, encontrándose vacante la “sacratísima sede de la Gran Metrópolis de Asia” aceptó ser el obispo de aquella ciudad hasta su muerte, acaecida en tiempos del emperador Trajano. De hecho, trata de resaltar la importancia de Éfeso, magnificando a esta Iglesia fundada por el apóstol Pablo y que tuvo como sus primeros obispos al evangelista Juan y a Timoteo.

Martirio del Santo. Miniatura del Menologio de Basilio II. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio del Santo. Miniatura del Menologio de Basilio II. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Todos estos datos son elementos lógicos, inscritos en un contexto histórico determinado, o sea, el polémico período en el que se debatían los derechos de las Iglesias Apostólicas, desarrollado – en lo referente a Éfeso -, durante y después del Concilio de Calcedonia, que sabemos se celebró en el año 451. El canon 28 de este Concilio había sancionado la absorción de los derechos efesinos por parte de Constantinopla, aunque Éfeso solicitó el apoyo de Alejandría a fin de defenderse de las intromisiones constantinopolitanas. En el 474, en un sínodo celebrado en Asia, el patriarca Pablo de Alejandría solicitó restituir a la Iglesia de Éfeso sus antiguos derechos como Iglesia Apostólica y, de hecho, los cánones árabes del Concilio de Nicea establecieron este orden de preeminencia: primero estaba Roma (Pedro y Pablo), la segunda era Alejandría (Marcos) y la tercera era Éfeso (Juan). Como he dicho, es en este contexto histórico donde se encuadra la grandilocuente exaltación de Éfeso y el relato del presunto episcopado del evangelista Juan en esa ciudad, esto último relatado en la obra del obispo Polícrates a la que hemos hecho mención anteriormente.

Según nos dice Eusebio de Cesarea en su obra “Historia Ecclesiastica III”, San Pablo dice que fue Timoteo el primero que ocupó la sede episcopal de Éfeso. Pero lo cierto es que no lo dice de manera explícita, y de hecho, en su discurso a los ancianos efesinos, Pablo les llama “obispos de la grey de Dios” y sin lugar a dudas, hasta el año 63 a la cabeza de esta Iglesia estuvo este consejo de ancianos, al que San Pablo se dirigió en su conmovedor saludo de Mileto: “Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando vinieron a él, les dijo: “Vosotros sabéis cómo me he comportado durante todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con total humildad y con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos…” (leer Hechos, 20, 17-38). De esto se desprende que si su llegada a Éfeso fue en el año 63, el rito de la imposición de las manos a Timoteo por parte de los “ancianos” (Primera Timoteo, 4, 14), tiene un significado muy particular, que es la transmisión del poder sagrado desde un episcopado colegial a un episcopado individual: del episcopado de los ancianos, al episcopado de Timoteo.

Urna con las reliquias del Santo. Termoli, Italia.

Urna con las reliquias del Santo. Termoli, Italia.

Sin embargo, en base a los datos recogidos sobre el episcopado efesino de San Timoteo, algunos historiadores y exégetas, especialmente De Ambroggi, han supuesto que el “ángel de la Iglesia de Éfeso” al que se alaba en el libro del Apocalipsis por su oposición a los nicolaítas, tiene que ser San Timoteo: “Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: yo conozco tus obras y tu arduo trabajo y paciencia y que no puedes soportar a los malos y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido y has tenido paciencia y has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de donde has caído y arrepiéntete y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco” (Apocalipsis, 2, 1-6) ¡San Juan alabando a San Timoteo! Pero tenemos que decir que en la actualidad se tiende a no identificar a los Ángeles de las Siete Iglesias con sus respectivos obispos, sino a ver en ellos de manera simbólica el espíritu de estas iglesias y la imagen de su vivificante unidad.

A principios del siglo VI se daba a conocer por primera vez en Oriente el “Corpus Dionysiacum” (cuatro tratados bastante extensos, atribuidos a San Dionisio el Areopagita, dedicados a un discípulo llamado Timoteo y una decena de cartas breves). Estos escritos, especialmente el “De divinis nominibus” y en “De mystica teología” van dirigidos a un Timoteo al que denomina “colega en el sacerdocio”. Un siglo más tarde, San Juan Damasceno identificaba lógicamente a este personaje con “el santísimo apóstol y primer obispo de Éfeso, Timoteo” y en consecuencia lo consideraba presente en la visita que los apóstoles habían realizado al sepulcro de la Santísima Virgen en Getsemaní, visita que es descrita en el “De divinis nominibus” antes mencionado e incluso llegaba a añadir que había estado presente, que era testigo de la Asunción de Nuestra Señora. Bueno… a esta leyenda no hay que echarle mucha cuenta y, de hecho, no existe ningún otro testimonio seguro en los escritos de los primeros siglos de la Iglesia.

Detalle de la urna y reliquias de Termoli, Italia.

Detalle de la urna y reliquias de Termoli, Italia.

Con respecto al tema de las reliquias de San Timoteo, tenemos que decir que su historia es un tanto dramática. En el año 356, el prefecto de Egipto Artemio quién era también plenipotenciario del emperador Constanzo, en las persecuciones arrianas contra los practicantes de la ortodoxia, robó las reliquias del santo a los efesinos para, junto con las reliquias del apóstol Andrés y del evangelista Lucas, enriquecer la Basílica de los Apóstoles de Constantinopla, basílica que había sido construida por el propio emperador Constanzo para que sirviera de mausoleo de los emperadores bizantinos. Las reliquias del santo fueron puestas en dicha basílica el día 1 de junio del año 356.

Según el Martirologio Jeronimiano, a finales del siglo IV, desde esa basílica constantinopolitana fueron enviadas a Milán parte de las reliquias de los Santos Andrés (9 de mayo) y Lucas (27 de noviembre). En la “Analecta Bolandista, XXXI”, publicada en el año 1912, dice Hipólito Delehaye, que en aquella ocasión fueron enviadas también a Milán parte de las reliquias de San Timoteo. De esta manera se explicaría la anotación que hace el Martirologio Jeronimiano ese mismo día 9 de mayo: “Constantinopoli, natale sancti Timothei” refiriéndose al traslado de las reliquias a Milán en el año 395 para la dedicación de la Basílica de los Santos Apóstoles en la Puerta Romana.

En el año 536, el emperador Justiniano rehizo de manera aun más espléndida el “Apostoleion” de la mencionada basílica que había sido destruido por un incendio, aunque las reliquias de los tres santos habían quedado intactas ya que estaban dentro de la llamada “mesa mística”, que era en realidad un altar macizo hecho de plata. Finalmente, el 12 de abril del año 1204, cuando los cruzados saquearon las iglesias de Constantinopla, se le perdieron la pista a las reliquias de San Timoteo, aunque al año siguiente, dos dientes del santo habían sido enviados a un monasterio de Soissons, en Francia. Pero el 7 de mayo de 1945, de manera totalmente casual, las reliquias del santo fueron encontradas en la catedral de Termoli: estaban enterradas a un metro de profundidad bajo el pavimento actual, junto al muro exterior de la absidiola derecha de la mencionada catedral. Junto a las reliquias se encontró una inscripción del siglo XIII que indicaba que en el año 1238 fueron puestas allí por el obispo Esteban y su capitulo catedralicio. Existe un libro maravilloso escrito por Ferrua, A., titulado “Las reliquias de San Timoteo” en el que se describe la fiabilidad del descubrimiento y los motivos por los cuales, durante la Edad Media, estas reliquias habían sido llevadas a esta ciudad portuaria situada a orillas del Mar Adriático. Pequeñas porciones de estas reliquias han sido repartidas a otras iglesias.

Detalle de la urna del Santo. Termoli, Italia.

Detalle de la urna del Santo. Termoli, Italia.

Todos los calendarios medievales conmemoran a San Timoteo el 22 de enero. En el elogio que del mismo se hace en los Sinaxarios Constantinopolitanos se inserta la afirmación de que junto a San Pablo, fue también San Juan quienes hicieron a Timoteo obispo de Éfeso. El Martirologio Jeronimiano lo conmemora el 27 de septiembre diciendo: “In Epheso natale sancti Timothei discipuli, ad quem Paulus apostolus scripsit”. Muy probablemente, esta fecha representa alguna tradición occidental anterior, o al menos independiente de la fecha existente en las “Actas” efesinas. El día 1 de junio, en el Martirologio Jeronimiano también se menciona el traslado realizado por el emperador Constanzo en el año 356. El Martirologio Romano lo conmemora el 24 de enero. En el nuevo calendario litúrgico de la Iglesia Universal promulgado el 14 de febrero del 1969 por parte del Beato Papa Pablo VI, su fiesta se señala el 26 de enero, junto con San Tito que, como sabemos, fue otro discípulo de San Pablo. Sobre San Tito escribiremos en otra ocasión.

Antonio Barrero

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Apolitikon


Bibliografía:
– De Ambroggi, P., “Le epistole pastorali di San Paolo a Timoteo e a Tito”, Roma, 1953.
– Delehaye, H., “Les Actes de Saint Timothée”, Manchester, 1939.
– Ferrua, A., “Le reliquie di San Timoteo”, Civiltà Cattolica, 1947.
– Lucchesi, J., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuona Editrice, Roma, 1990
– Spicq, C., “Saint Paul. Les Epîtres Pastorales”, Paris, 1947.
– Usener, H., “Acta s. Timothei”, Bonn, 1877.

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6 pensamientos en “San Timoteo, discípulo de San Pablo y obispo mártir de Éfeso (II)

  1. Toño, me ha dado gusto leer esta segunda parte de tu trabajo sobre San Timoteo. Ahora que he visto las fotos de sus relicario, me doy cuenta que los restos están bajo la imagen yacente y no dentro de ésta. Yo ya conocía esta figura y en algún momento pensé pedirte referencia sobre ella, ahora veo que tiene sello de legitimidad.
    Aprovechando el momento, quisiera que me platicaras sobre esa famosa basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, que reliquias estuvieron en ella y hasta cuando existió aproximadamente.
    También pedirte que te explayaras un poco más sobre las bases que se tienen para tener como legítimas las reliquias de San Timoteo.
    Una última pregunta: San Timoteo murió mártir, eso lo he sabido desde siempre, y supongo que también San Tito. La celebración que reúne ahora su fiesta el 26 de enero, los celebra como confesores y no como mártires, los ornamentos son blancos y no rojos. ¿A que se debe esta circunstancia? ¿Acaso hay fundamento para pensar que ambos santos no murieron martires?
    Compárteme las fotos de las reliquias por favor.
    Gracias y saludos.

    • Humberto,
      Como he dicho en el artículo, el “Ἀποστολεῖον” fue un templo que se levantó en Constantinopla con el objetivo fundamental de que fuera el lugar de enterramiento de los emperadores bizantinos. En esta web te dan más información sobre ella: https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_los_Santos_Ap%C3%B3stoles
      A ella se llevaron las reliquias (o al menos parte de ellas) de la casi totalidad de los apóstoles y primeros discípulos y por eso, estaban también las de San Timoteo, pero dicho esto, no podría enumerarte exactamente cuantas y cuales fueron.

      Sobre la autenticidad de las reliquias de San Timoteo ya hablo en el artículo en tanto en cuanto hago mención al recorrido histórico de las mismas. No te puedo dar más datos, sino solo confirmarte que tanto las Iglesias Católica como la Ortodoxa las dan por auténticas y, en efecto, no se encuentran dentro de la figura yacente, sino debajo de la misma como puede apreciarse en una de las fotos. Te las envio por e-mail.

      No existe la menor duda de que San Timoteo murió martirizado, pero no así San Tito, que murió de muerte natural en Creta teniendo una edad avanzada (se dice que con unos 94 años). Esa puede ser la causa por la cual al juntarse las dos festividades en una sola se les conmemore como confesores.

  2. Antonio he tenido la suerte de poder leer ahora mismo los dos articulos dedicados a San Timoteo.
    Hay que felicitarte una vez mas por la cantidad de fuentes que consultas,un articulo excelente.
    No me habia percatado de que las reliquias no se encontraban dentro de la figura sino debajo de ella hasta que he leido el comentario de Humberto y he vuelto a echar un vistazo a la primera foto de la urna en la que se aprecia bajo la figura un cristal y restos del santo.

    • Amigo Abel,
      Gracias por tu amable comentario. Sobre San Timoteo se ha escrito mucho y bueno y existe mucha bibliografía a la que echar mano.
      Para que veas mejor el tema de las reliquias debajo de la figura yacente, te envio por correo fotos de más detalle.

  3. Gracias Antonio por esta segunda parte que le dedicaste a San Timoteo, una disculpa por no comentar anteriormente pues estaba muy ocupado ayer.
    Por lo que veo es que nuestros hermanos de Oriente le tienen mucho cariño. Sobre la imagen yacente, se ve que lo vistieron como un obispo actual, me deja en claro el anacronismo de que esos ropajes no existían en la época, y las reliquias en la parte inferior de la urna. Espero que puedas escribir de San Tito y de otros discípulos de San Pablo

  4. Antonio; Andando en un mercado de pulgas, me encontré un puesto tirado en el suelo con un buen de objetos religiosos , pregunte al señor que los vendía a quien pertenecían y dijo que eran de un obispo que había muerto y sus objetos personales fueron desechados por sus familiares y tenia unas reliquias en marcadas en materiales muy antiguos y decía S.TIMOTHEI Ep. et. Mart. ,¿cree usted posible que sea una de esas de esas pequeñas porciones repartidas a las algunas iglesias ?

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