Santa Orícera, mártir de las catacumbas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Hacía tiempo que no escribía sobre un cuerpo santo de las catacumbas y recientemente, gracias a la inestimable colaboración de un amigo gallego, he tomado la decisión de escribir este breve comentario sobre una mártir de las catacumbas que se venera en el convento del Carmen de Santiago de Compostela, España.

Sabemos que en este país la relación de cuerpos santos es relativamente escasa en comparación con otros lugares del mundo como Italia, Alemania o México, precisamente por haber pasado por la experiencia de la Guerra Civil Española (1936-1939) donde muchos objetos y obras de arte pertenecientes al patrimonio sacro fueron destruidas, perdidas o deterioradas, por las razones que todos conocemos y que ya hemos tratado anteriormente. Por eso considero que es muy importante dar a conocer los pocos ejemplos que nos quedan; no sólo porque es crucial entender lo que este tipo de reliquias son -restos humanos extraídos de las catacumbas romanas y a los que se les atribuye la cualidad de mártires cristianos en base a unos criterios básicos relacionados con su epitafio o vas sanguinis-; sino también porque, además de tener un valor sagrado pues son presuntas reliquias de mártires, lo tienen patrimonial al ser restos del pasado, de gran valor histórico e incluso artístico por el entorno en que se conservan.

Santa Orícera es una de esas extrañas excepciones que han llegado a nuestros días -lógicamente, por ser venerada en tierras gallegas, que fueron un tradicional fortín del mal llamado bando “nacional”- y por tanto, no sufrió los avatares de la destrucción bélica.

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a la comunidad de Carmelitas Descalzas de Santiago de Compostela por darme permiso para publicar las fotos y la breve documentación sobre este cuerpo santo de las catacumbas; a mi querido amigo Francisco Pena Rodríguez, por facilitarme las fotos, el archivo y los permisos; y también recordar con cariño a otro amigo desaparecido, Adolfo Blanco Alcalde –vivat in Domino– y quien fue el primero en hablarme de Santa Orícera.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Detalles sobre la llegada del cuerpo
La información que he recibido sobre cómo este cuerpo santo llegó a su actual emplazamiento se obtienen del libro de Becerro sobre la comunidad de carmelitas descalzas de Santiago de Compostela. En él se relata de esta manera cómo llegó Santa Orícera al mencionado convento del Carmen:

“(…) Quedamos con la santa envidia que san Campio no fuera para nosotras y se metiese en una aldea una cosa tan grande, que en nuestra iglesia tendría más veneración por ser ciudad; y determinó la prelada escribir al eminentísimo señor cardenal Celada, diciéndole todo esto para que nos hiciera el favor de concedérnoslo a la comunidad. Respondió él una carta de un pliego toda de su puño, y muy afectiva y respetuosa; entre otras cosas dice que le había avisado su amigo el señor penitenciario que el santo cuerpo estaba depositado en este convento, que se había alegrado mucho porque era muy afecto a la orden y amaba mucho a las descalzas; que tenía en aquella santa ciudad un convento de su filiación en donde se había de enterrar, que a todas las hijas de la santa Madre (santa Teresa) las quería mucho; que dejasen ir a san Campio a su destino, que ya tenía buscada para nosotras una santa virgen, que era más propia, que había padecido martirio en tiempo de Nerón, de edad de 15 años. Que se halló con nombre propio. Que se llamaba santa Orícera. Que en griego se interpretaba “alegría de los montes”. Se complacía fuese venerada en un convento de las hijas del Monte Carmelo, y al año siguiente llegó a las puertas del convento sin haber costado una blanca.

Pasaba, al tiempo, el señor cardenal Acuña, quién pidió con muchas instancias le permitiesen que con un padre del hospicio le entraran en hombros en la clausura, de lo que tuvo mucho consuelo, y la comunidad se alegró, que era gran bienhechor.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

La depositaron en el ante-coro, como a san Campio. Bajó la comunidad y nos hallamos con una santa muy bonita, de la estatura de los 15 años; la cara y cuello, manos y pies formados de toquilla, con colapiszis, perfectamente. Un pelo muy rojo, con su corona de flores, una túnica de tela de oro y otra encima de gasa de plata. Un manto azul, con su palma en la mano, y un vaso al lado con un poco de sangre. Quedamos llenas de contento con tal reliquia, y el 27 de julio de 1796, a las tres de la tarde, entraron los señores gobernadores del arzobispado, en sede vacante como estaba, acompañados de los más del cabildo, inquisidores, señores de título y caballeros de los de la primera clase del reino que habían venido a las funciones del santo Apóstol, médicos y cirujanos; había el mismo aparato que para san Campio.

Llegados que fueron, se sacó la urna de pórfido del cajón y se colocó en un aparador o mesa que estaba en medio del coro. Se pasó a reconocimiento y se halló lo mismo que decía la auténtica que traía al lado. Nada se le quitó. Quedó como vino. Sólo traía una bolsita de con unos huesecitos pequeños que se los mandaba el señor cardenal Zelada al señor penitenciario.

Acabado que fue el reconocimiento, se iluminó el coro, tocaron las campanas, se cantó un Te Deum muy solemne, se abrió la reja del coro para que estuviese a la veneración pública el santo cuerpo. El concurso de la gente fue muy grande.

Acabado todo se despidieron los señores, dejando entre todos más de dos mil reales a la comunidad. Permaneció la santa en medio del coro en un altar portátil, hasta que se le hizo el retablo de la iglesia enfrente del coro.”

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Interpretación
Como se ve, he destacado en negrita las frases que, en mi modesta opinión, he considerado más interesantes. Por el estilo se deduce que el texto es antiguo, por lo que hay ciertos detalles que no estaría de más matizar.

En primer lugar, comentar que estamos ante un cuerpo santo de las catacumbas romanas -aunque no se menciona de cuáles fue extraído- que es nominis propris, o sea, que tiene nombre propio, o lo que es lo mismo, que Oricerae -Orícera- es el auténtico nombre de esta difunta, seguramente porque estaba grabado en su lápida, de la cual, sin embargo, no leemos nada. Ya es valioso e interesante conservar unas reliquias que tienen nombre propio, porque ya hemos visto que, en muchos casos, éste se ha perdido o se ignora, por lo que se le inventa uno de las formas más diversas y arbitrarias -por ejemplo, ponerle el nombre del Papa de turno-. Curiosa la mención del significado del nombre, que es griego (“alegría de los montes”), lo que prueba, nuevamente, su autenticidad. Recordemos que en las catacumbas era muy habitual encontrar tanto nombres latinos como griegos y que en la mayoría de los casos en que han llegado hasta nosotros, son bastante raros a nuestros oídos, pues eran nombres comunes, al uso de la época, no los bellos seudónimos alusivos a virtudes cristianas a los que estamos tan malacostumbrados.

En segundo lugar, Santa Orícera tiene vas sanguinis, por lo que a diferencia de otros cuerpos, y suponiendo que, en efecto, ese vaso contiene sangre y no alguna otra sustancia como huesos pulverizados o ungüento, estaríamos ante una mártir auténtica, es decir, una persona que ha muerto violentamente y por causas que tenían un valor sagrado para quienes recogieron su sangre con tantísimo cuidado, algo que no se explicaría en otras circunstancias.

En tercer lugar, que las reliquias parecían venir ya dentro de la figura de cera vestida y arreglada, lo que nos puede hacer pensar que no venía directamente extraída del loculus en la catacumba romana, sino que había pasado antes por un proceso de adecentamiento dentro de esta figura. Normalmente se extraen los huesos del nicho y se colocan en cajas selladas que se envían desde Roma a su lugar de veneración, lo de colocarlas en figuras de cera -o no- es algo que suele llegar después. Curiosa también la mención a la “bolsita con unos huesecitos pequeños” y a que no se tocó nada de la figura. ¿Estamos ante una extracción parcial de las reliquias? ¿O ésa era la totalidad y la figura era como un “complemento aparte”? No sería el primer caso en que esto sucede, pero de todos modos, esto es sólo especulación.

En cuarto lugar, las reliquias de Santa Orícera tienen una authenticae adjunta, por lo que no cabe dudar de su autenticidad respecto a su origen.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Y dejo para el final lo que sí que parece más que cuestionable, sin pretender criticar a la fuente: la mención a que la mártir tenía 15 años y que murió en tiempos de Nerón. Lo primero es indemostrable salvo en dos excepciones, siendo la primera que se analice su esqueleto para determinar aproximadamente su edad, y siendo la segunda, que la misma lápida lo mencione (pero nuevamente, no se menciona lápida alguna en el texto).

Lo segundo, en cambio, es dudoso además de indemostrable. En la época de Nerón todavía no se había iniciado el masivo enterramiento de cristianos en las catacumbas romanas, que es posterior. Como mucho, lo que hoy conocemos como la necrópolis vaticana, donde fue sepultado San Pedro. A menos que Santa Orícera hubiese sido extraída de allí (y es poco probable), parece muy gratuito suponer que los restos daten del siglo I. Es mucho más probable que sean de los siglos II-V, que es la época de auge de las catacumbas. Pero nuevamente, a falta de más datos, es todo especulación.

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Conclusión
Naturalmente, me falta mucha información para poder ofrecer un artículo más completo, documentado y detallado sobre este cuerpo santo venerado en Compostela, pero por de pronto es útil dar a conocer su existencia y sobre todo, es interesante ver que tiene detalles que le confieren un gran valor: su procedencia, probada por la auténtica adjunta, su naturaleza de mártir, probada por el vaso de sangre, y su auténtico nombre, Orícera, que nos ha llegado hasta hoy.

Quedaría pendiente saber si se ha conservado la lápida y cuál es su inscripción, ver una imagen de la auténtica y analizar su contenido para documentar de qué catacumba procede, y sobre todo, el pertinente estudio de las reliquias que, aunque ya fueron reconocidas, faltaría saber su estado actual.

La urna de la mártir se encuentra en el armario de reliquias del altar frente al coro del convento. Habitualmente, este armario está cerrado, por lo que la Santa no es visible. Sin embargo, es importante saber que las reliquias pueden venerarse el día 1 de noviembre (por la festividad de Todos los Santos) y el 14 de noviembre (festividad de los Santos Carmelitas). De todos modos, cualquier peregrino o visitante que desee contemplarla, puede solicitar permiso a las carmelitas y se le mostrará la urna.

Espero que este artículo haya sido útil para dar a conocer esta reliquia y ampliar un poco más nuestros conocimientos sobre los mártires de las catacumbas, de los cuales nunca se escribe ni se sabe lo suficiente.

Meldelen

Fuente:
– Archivo Conventual Carmelitas Descalzas de Santiago. Libro de Becerro T. 58-61.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

19 pensamientos en “Santa Orícera, mártir de las catacumbas

  1. ¡Siempre un gusto leerte hermana!

    Este caso, como todos los que conservan documentación original, me parece muy interesante. Creo que pedirlo por “santa envidia” de san Campio y que “lo dejaran ir a su destino” porque les destinaron una mártir más adecuada, habla mucho del concepto de reliquia como objeto de prestigio más que de devoción juajua y tódavia más porque menciona la presencia del cabildo eclesiástico y las autoridades civiles a su llegada. Me encantó también su nicho con más reliquias, muy decentemente oculta. Me recordó al nicho de san Flaviano que ya comentamos alguna vez por aquí. ¡Gracias por compartirnos la información y las fotos!

    • Como de costumbre, das en el clavo, hermana, yo tampoco pude evitar sonreír ante la mención del descontento de las hermanas porque se habían quedado sin San Campio -recordemos que este cuerpo santo masculino, y su presunta esposa, Santa Arquelaida, se veneran en Figueirò-. Al final, Campio ha salido mucho más beneficiado que Orícera, porque él tiene su santuario y su centro de peregrinación, talmente como el caso de Santa Minia que ya vimos. De haber sido al revés, sería Orícera el centro de culto en lugar de ocupar un armario lateral en un convento y ser prácticamente desconocida. Así es la vida.

  2. Mel, me alegra mucho leerte después de un tiempo, con toda la documentación que dispones, estamos ante una mártir auténtica sin que sepamos nada más de su vida, sobre la mártir su figura vestida me gusta, aunque veo (si no me equivoco) que está un poco descuidada, es una lástima que a los mártires no los traten como se deben, se ve que el arrinconamiento ha hecho mucho daño, esperemos que se resuelva esta situación

    • Muchas gracias, René, la verdad es que echo de menos a mis mártires y quisiera poder escribir tanto y con tanta frecuencia como antes, pero me es imposible. Estoy física y psíquicamente agotada y no rindo tanto como quisiera con los estudios; de modo que no alcanzo a dedicarle más sangre a esto. Probablemente sin la ayuda de los colaboradores mencionados para este caso este artículo tampoco existiría.

      En realidad la figura está bastante aseada y digna, eso hay que reconocerlo a las religiosas, lo único que parece estar muy sucio es el cristal, y seguramente por dentro. Quizá una vez al año podría extraerse y darle una pasadita. Pero no está mal, no.

  3. Que bueno que has dado a conocerá esta Santa cuyo nombre no conocía, sin duda por no estar registrada en algún santoral o martirologio, por lo que refieres no tiene una fecha propia, esto es algo común para tantos corposantos que se veneran por el mundo, tal vez si se recopilara con cuidado cada nombre y se incluyeran en el santoral o el martirologio sin duda se engrosaría unas páginas más.
    Nunca había escuchado algo sobre San Campio, Santa Arquelaida y Santa Minia. ¿Se les ha escrito ya un artículo?
    Saludos.

    • Los mártires de las catacumbas suelen celebrarse en las fechas descritas, o sea, o el 1 o el 2 de noviembre, para Todos los Santos e incluso para Todos los Fieles Difuntos, y aparte, pueden y suelen tener una fecha de celebración local en los lugares donde son patronos de la localidad. En este caso, las carmelitas parecen haber “adoptado” a Santa Orícera como de la Orden, si la celebran el día 14 con el resto de la santidad carmelitana.

      Sí, tengo un artículo antiguo de Santa Minia cuya lectura te recomiendo: http://www.preguntasantoral.es/2011/05/santa-minia-en-brion/ De San Campio y Santa Arquelaida no se ha escrito.

  4. Hola a todos:

    Quiero hacer una puntualización al interesante artículo de nuestra amiga Meldelen.
    El cuerpo de San Campio no está en Figueiró (Tomiño – Pontevedra), en este santuario se venera solo una reliquia, sino en la iglesia parroquial de San Ourente de Entíns (Outes – A Coruña). En esta localidad se celebra una multitudinaria romería el día 29 de septiembre, en la que los files le piden a San Campio cura para el “mal cativo” (enfermedades nerviosas y mentales).
    El culto a San Campio está muy extendido por toda Galicia, se venera en muchas localidades de las cuatro provincias gallegas. Su intercesión era muy solicitada en tiempos pasados por los padres y madres que tenían algún hijo haciendo el servicio militar o en el ejército.
    A San Campio se le representa vestido de soldado romano.

    Os invito a visionar este vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=jC7ipuytpKc

    ¡Gracias Meldelen por tus artículos!

    • Gracias a ti, Fran, por tu amabilidad y por tu corrección. Claro, las estampas que he recibido de este cuerpo santo debían ser las de la reliquia de Figueiró, desconocía que el cuerpo estaba completo en Entíns.

  5. Ana como siempre es exquisito leer tus artículo sobre santas mártires y más si son de catacumbas, nunca había escuchado hablar sobre santa Orícera de un nombre tan peculiar, por lo que me narras y veo pareciera como que es una santa poco conocida y más de ámbito solo en el convento por el hecho de que solo dos veces al año se abre su altar, que es el problema que suele suceder a menudo con muchos santos de las catacumbas. Te agradezco mucho el artículo y ojalá pronto tus ocupaciones te permitan seguir escribiendo

    • Gracias, André. Por lo menos ha llegado hasta nuestros días y está digna y bien conservada, lo que no puede decirse de muchos otros casos, por desgracia. Me alegro de que esta lectura te haya sido útil. Saludos!

  6. Al igual que los demás compañeros,yo tampoco había oído hablar de Santa Orícera. Me alegra mucho haberla conocido, describiéndola de esta manera que lo hicieron las religiosas carmelitas en su día y ahora con tu resumen, no cabe duda que es un cuerpo santo autentico que a diferencia de otros está bien documentado y a ¡Dios gracias! bien conservado. Para mi es muy interesante conocer toda la historia que nos haya llegado de los pocos cuerpos santos que tenemos en España y sobre todo en Galicia, siendo el más conocido como ya habeis dicho San Campio. En alguna ocasión he dicho que en un viaje por Mallorca me sorprendió ver algunos que allí se veneran, sobre todo un niño que hay en una capilla de la catedral.
    Por otra parte, en este mismo Carmelo de Santiago de Compostela se encuentran los restos de la Sierva de Dios Madre María Antonia Pereira O.C.D (ya escribí sobre ella), por esa razón cuando me enseñaste hace unos días la foto de esta santa, me sorprendió mucho saber que estuvieran las dos en el mismo sitio; las religiosas que me facilitaron la información pasaron por alto esta interesante información 🙂
    Un articulo genial Ana María,gracia.

    Descanse en Paz nuestro amigo Adolfo Blaco, conservo con mucho cariño todas las estampas que me hizo llegar, como seguramente tu también conservaras.

    • Sí, el pequeño cuerpo santo al que te refieres, un bebé casi con toda seguridad, que está en la catedral de Palma de Mallorca, es San Vicentín o Vicentito.

      Todavía no me repongo de la impresión de saber que Adolfo ya no está entre nosotros, lo sospechaba cuando perdí contacto por carta, pero no tenía forma de saberlo y enterarme por una página de Facebook donde entraban muchos coleccionistas de estampas me resultó muy desagradable. Por supuesto que todavía conservo sus cartas y sus cariñosas palabras, incluso hablé una vez con él por teléfono. En fin, así es la vida. Requiem aeternam dona eis Domine et lux perpetua luceat eis.

  7. En Galicia se conservan los siguientes mártires de las catacumbas:

    – San Victorio. Capilla de las Reliquias. Catedral de Santiago
    Relicario con sus huesos. Se puede visitar.
    – Santa Constanza. Iglesia de San Miguel dos Agros. Santiago de Compostela
    Se puede visitar.
    – San Cándido. Iglesia de San Miguel dos Agros. Santiago de Compostela
    Se puede visitar.
    – San Clemente. Iglesia del Monasterio de San Martiño Pinario. Santiago de Compostela
    Se puede vistar.
    – San Silviniano. Monasterio de San Paio de Antealtares. Santiago de Compostela.
    No está expuesto los fieles.
    – Santa Orícera. Convento del Carmen. Santiago de Compostela
    Se puede visitar los días 1 y 14 de noviembre.
    – Santa Minia. Santuario propio en Brión. A Coruña
    Se puede visitar.
    – San Fiz. Capilla del Pazo de Leboráns. Trasmonte – Ames – A Coruña.
    No se puede visitar.
    – San Justo. Capilla del Santo Hospital de la Caridad. Ferrol
    Se puede visitar previa solicitud a la Cofradía que tienes su sede en esta capilla.
    – San Pegerto. Iglesia de San Miguel de Buciños. Carballedo – Lugo
    Se puede vistar.
    – San Vicente. Iglesia del Convento de Santa Clara. Pontevedra
    No está expuesto a los fieles.
    – San Fidel. Iglesia de Santiago de Carril. Vilagarcía de Arousa. Pontevedra
    Se puede vistar.
    – Santga Plácida. Iglesia de Santa María de Rubiáns. Vilagarcía de Arousa. Pontevedra
    Se puede vistar.
    – San Justo. Iglesia de Santa María de Bemil. Caldas de Reis – Pontevedra
    Se puede vistar.
    – San Clemente. Catedral de Tui. Pontevedra
    Se puede vistar.

    Si alguien sabe de la existencia de alguno más, por favor, que nos informe.

    Saludos,

    • Gracias Francisco por esta lista tan detallada de la que muy pocos cuerpos santos conocía.
      Si tienes más información de ellos/as, podrías animarte y escribir algún articulo dedicado ellos, estaría fenomenal.

      • Muchísimas gracias, Fran, por esta lista.
        Me entristece leer que hay cuerpos santos que no se visitan o no están expuestos a los fieles. Creo que aunque en el pasado las reliquias eran objetos de prestigio para el adorno de un determinado centro o comunidad religiosa, hoy en día son patrimonio religioso que debería estar accesible al pueblo. Al fin y al cabo, se supone que son restos de hermanos en la fe, y el primer lugar donde recibieron el culto de la comunidad fueron las mismísimas catacumbas.

        Me uno también a la invitación hecha por David: si quisieras colaborar con nosotros, no tienes más que pedirlo. De este tema, como va dicho, nunca se escribe lo suficiente. Bien escrito, claro, que tonterías sí que las hay a patadas por ahí publicadas.

  8. Gracias Ana Maria por realizar este articulo y poder volver a leerte por aqui.
    Aprovecho para agradecerte que me enviaras el correo sobre esta Santa y disculpa que no te haya contestado aun,como sabes he tenido algunos problemillas de salud este ultimo mes.
    Me alegra la disponibilidad que han tenido para facilitarte los datos y claro esta,el permiso de poder reproducirlos.
    La veo en muy buen estado,salvo lo que indicas del cristal,que tambien pienso que es polvo que ha debido entrar por algun pequeño orificio y lo ha ido empañando con el paso de las decadas.
    Espero y deseo que de los otros corposantos que lista Francisco Pena alguien que tenga informacion o pueda conseguirla se anime a escribir sobre algunos de ellos.

  9. Ana y David, yo encantado de colaborar con vosotros en la difusión de la historia de estos santos tan queridos para mí.
    Creo que San Campio se merecería un artículo en esta maravillosa página. Sabemos de su llegada al Convento del Carmen y su posterior traslado a la iglesia de Entíns, enfado incluido de la monjas que no querían que se lo llevansen, pero me intriga bastante el porqué de la gran difusión de su culto en Galicia. No ocurre lo mismo con otros santos de las catacumbas. Santa Minia, por ejemplo, es muy querida y venerada en la comarca de Santiago, pero no tiene culto fuera de su santuario. Igual ocurre con San Pegerto, San Fidel y Santa Plácida.
    Tendremos que investigar un poco más.

    ¡Saludos!

  10. Muchas gracias por la completa documentación que ofrece y por los comentarios aclaratorios de su artículo. Datos que, sólo en parte, y por resúmenes antiguos del tránsito del siglo XVIII al XIX conocía. Me pongo en contacto con usted intrigado por el uso de aquella bolsa de huesecillos aludida en la fuente original. Pues hace años, tantos como quince, que yo mismo redescubrí sendos relicarios con lo que parecen ser fragmentos óseos de San Campio y Santa Oricera (así dicen los rótulos manuscritos existentes dentro de los correspondientes expositores) en la iglesia de Santiago, antigua Villa de Puebla del Deán, actualmente de A Pobra do Caramiñal que este es el nombre oficial del municipio. Se exhiben dentro de la capilla y retablo de Jesús Nazareno, obra patrocinada por el canónigo cardenal de la S.A.M.I. de Santiago de Compostela don Ángel José Patiño de Reloba, fechada en documentos y epígrafes en el año 1806. Prebendado natural de esta localidad, bautizado en este templo, y benefactor suyo donando capilla, retablo, imágenes, reliquias y alhajas (las más de ellas perdidas en el transcurso del siglo XIX excepción hecha de un cáliz de plata y de estos relicarios). La circunstancia de la canoningia principal del donante, de la amistad de aquel con Celalla según leo en las actas capitulares de la catedral y la cercanía de esta villa y feligresía al Cabildo, Arzobispado y Señorío jurisdiccional de Santiago, sin duda, favorecieron esta donación de reliquias tan populares entonces. A Pobra do Caramiñal se localiza a distancias prácticamente equidistantes entre Compostela (paradero del cuerpo-relicario de Santa Oricera) y de Outes (paradero del cuerpo-relicario de San Campio). Curiosamente en un lugar donde desde siglos anteriores se beneraba un Cristo taumatúrgico, sanador y resurgitador de cuerpo y ánima, en su capilla y altar, renovados, al igual que el renovado impulso que a esta tradición de tiempos medievales procuraría dar el señor canónigo cardenal don Ángel José Patiño de Reloba. Confío en que estos comentarios míos interesen a su trabajo. Un saludo desde Galicia.

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