San Vladimir Bogoyavlensky, metropolitano mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su atuendo de metropolita.

Fotografía del Santo en su atuendo de metropolita.

Hoy hablaremos de quien fue el primer mártir cristiano de la Revolución Bolchevique, el obispo metropolitano Vladimir Bogoyavlensky, quien fue asesinado por su fe ortodoxa y quien encabeza el gran grupo de Neo mártires de la Santa Rusia durante la persecución que los comunistas en el poder desataron contra la Iglesia.

En este blog hemos venido tratando sobre los mártires de ambas confesiones del cristianismo (católica y ortodoxa) que a lo largo del desarrollo de la Revolución Rusa y la conformación de la URSS sufrieron martirio precisamente por su condición de cristianos comprometidos con su fe en un régimen totalitarista que trató de erradicar la fe por medios sangrientos injustificados. Es cierto que algunos mártires han causado controversia como lo es el caso del Zar y su familia, que también son venerados como santos y cuya canonización efectuada a principios del siglo XXI sigue siendo objeto de debate en la sociedad, pero lo importante realmente es el testimonio de fe que dejaron y que necesitamos como seguidores de Cristo en un mundo cambiante en la que el hombre busca nuevas formas de felicidad alejándose de Dios y de su amor infinito. Espero como colaborador contribuir con este humilde trabajo a rescatar el testimonio de los mártires de Cristo que sin tomar en cuenta su confesión o Iglesia cristiana a la que pertenecen derramaron su sangre por Él.

Como es costumbre, primero hablaré del contexto en el que vivieron y después pasaremos a la biografía de nuestro mártir.

Contexto histórico
Tras la caída de la monarquía zarista durante la Revolución de Octubre de 1917, la Iglesia Rusa sufrió una agresiva persecución en un intento de erradicar la fe por parte de las autoridades soviéticas. Tanto física como psicológicamente, los comunistas consideraron la religión como un elemento a abatir, porque representaba la “opresión” ideológica alineadora de las masas, así como enemiga de la revolución del proletariado. El Estado estableció el ateísmo como única “verdad” científica de acuerdo con la ideología marxista-leninista, y a pesar de que las distintas Constituciones soviéticas garantizaban al ciudadano el derecho de creer, las campañas de descristianización para construir una sociedad comunista fueron más agresivas.

Icono ortodoxo ruso del Santo, de estilo naturalista.

Icono ortodoxo ruso del Santo, de estilo naturalista.

La mayor parte del clero cristiano ortodoxo desde un principio era abiertamente partidario de la monarquía y se demostró con la Guerra Civil Rusa cuando el Ejército Blanco (pro-zarista) se levantó en armas. En agosto de 1917 se restauró el patriarcado de Moscú, suprimido por el Zar Pedro El Grande y precisamente nuestro biografiado tuvo una participación destacada. Como sabemos se eligió como patriarca a San Ticón quien intentó amortiguar la persecución evitando que los obispos se metieran en política con pocos resultados. Con la Gran Hambruna como consecuencia de la guerra civil, el gobierno bolchevique encontró el pretexto perfecto para aniquilar el poder político, social y económico de la Iglesia, con la confiscación de los bienes que pertenecían al clero. El entusiasmo inicial de los fieles ortodoxos por apoyar a los damnificados se convirtió en enérgica oposición al gobierno y como reacción se desató de manera agresiva la persecución.

Cuando estalló la revolución, uno de los objetivos principales era el aniquilamiento total de la religión, sobre todo la cristiana y para este fin se recurrió a todo tipo de atropellos y soluciones sangrientas, pereciendo 28 obispos y 1200 sacerdotes rusos durante los primeros cinco años. Miles de fieles fueron asesinados durante los años de la dictadura agresiva y muchos templos y monasterios confiscados. Se recurrió a la tortura con tal de que las víctimas renunciaran a sus convicciones religiosas, se prohibió la enseñanza pública de la fe y se asesinaron obispos, sacerdotes, monjes y fieles. La primera víctima fue nuestro biografiado hoy, siendo asesinado en 1918, en los comienzos del gobierno comunista.

Biografía
San Vladimir nació el 1 de enero de 1848 en la aldea de Malaya Morshka, en la provincia de Tambov, siendo hijo de una familia sacerdotal por parte de su padre Nicéforo, quien más tarde fue asesinado. Recibió su educación primaria en la Escuela Teológica de la diócesis de Tambov, siendo un niño tímido pero con afán al estudio. Continuó su educación en la Academia Teológica de Kiev donde se graduó con el grado de candidato de Teología en 1874. Durante este periodo se destacó por sus mejores calificaciones pero también como escritor y traductor. Al salir de la Academia se convirtió en profesor de homilética, liturgia y teología pastoral en el seminario teológico de Tambov, y al año siguiente profesor de Sagrada Escritura.

También dio clases de alemán en el seminario y lecciones de geografía a las niñas de la escuela secundaria de la diócesis. Después de siete años de trabajo en la educación, decidió dedicarse a servir a la Iglesia como sacerdote siendo ordenado como tal el 13 de enero de 1882 (otras fuentes dicen que fue ordenado en 1881) en la catedral de Kozlov, de la diócesis de Tambov. Pronto se convertiría en párroco de esa ciudad, dedicando su tiempo a la predicación y en 1883 llegó a ser superior de la Iglesia de la Trinidad de Kozlov y decano de las iglesias de la ciudad.

Otra fotografía del Santo.

Otra fotografía del Santo.

Tras la muerte de su esposa y su único hijo en 1886 con dolor por la pérdida entró en el monasterio de Kozlov siendo tonsurado con el nombre de Vladimir; al día siguiente fue nombrado archimandrita siendo nombrado superior. El 6 de octubre de ese mismo año fue trasladado a Nóvgorod y fue nombrado superior del monasterio de San Antonio de Nóvgorod. El 13 de junio de 1888 fue consagrado obispo de Stara Russa, un vicariato de la diócesis de Nóvgorod. Además de sus funciones como corresponden a un obispo, Vladimir se dedicaba con celo y esmero la predicación de la Palabra de Dios, pero con frecuencia y devotamente instruyó al pueblo, atrayendo a los fieles por su sencillez inusual, la sinceridad y la franqueza. También trató de organizar al clero y establecer diálogos informales entre sus sacerdotes y sus fieles. Fue siempre recordado con cariño en Nóvgorod y el apreciaba de manera singular su trato con la gente hasta el final de sus días.

En 1891 fue nombrado obispo de Samara y Stávropol por periodo breve de dos años, y este pequeño lapso de tiempo corresponde un capítulo importante de nuestro mártir. Coincidiendo con la hambruna de Samara y luego una epidemia de cólera, con toda su energía buscó siempre ayudar a los necesitados; a través de un comité especial que estableció, organizó la asistencia generalizada a los damnificados y cooperó con la organización de ayuda parroquial. Habilitó comedores subvencionados parcial o totalmente y salones de té para ayudar a los hambrientos. El obispo Vladimir no solo dirigía y organizaba estos tipos de ayudas sino que participaba directamente en ellas. Su ejemplo movió a los fieles y sacerdotes de toda su diócesis a ayudar a sus hermanos necesitados que pasaban hambre. En cuanto a la epidemia de cólera en sus sermones y diversas publicaciones insistió sobre medidas sanas y formas eficaces de luchar contra ella. Organizó reuniones y procesiones orando por la liberación de la ciudad en tal terrible contingencia, llevó a cabo servicios funerarios por las personas que habían fallecido y aún con la amenaza de contraer la enfermedad auxilió espiritual y materialmente a los pacientes y todas las personas que habían contraído cólera.

El 19 de octubre de 1892 fue nombrado Exarca de Georgia (el patriarcado de la Iglesia de Georgia había sido abolido en 1811 al anexarse al imperio ruso) y elevado al rango de Arzobispo de Kartelia y Kakhetia a pesar del pesar de la población de Samara. En este periodo de poco más de cinco años Vladimir se preocupó por la instrucción de la doctrina cristiana además de la construcción de nuevas iglesias y escuelas parroquiales. En 1897 fue nombrado miembro honorario de la Academia Teológica de Kazán, y el 21 de febrero de 1898 fue nombrado metropolitano de Moscú y de Kolomna enfrentándose grandes dificultades en su esfuerzo de llevar al clero cerca de la gente, no encontrando popularidad entre los fieles ortodoxos.

Lugar de ejecución del metropolita Vladimir de Kiev.

Lugar de ejecución del metropolita Vladimir de Kiev.

Las relaciones entre el obispo y su rebaño se deterioran tras la revolución de 1905, pero la paciencia y su tenacidad logran establecer una relación normal con los fieles, pasando sus últimos años de trabajo en Moscú con una relativa calma. Recordará esos años como los mejores de su trabajo pastoral. Fue padre espiritual de la princesa y futura mártir Isabel Feodorovna, ayudando a fundar el convento de las santas Marta y María en Moscú. En 1912 fundó la revista La Voz de la Iglesia. Al metropolitano Vladimir también le interesaba las cuestiones sociales y de reforzar el papel de la Iglesia en la Educación. Atendió sobre todo a los trabajadores y obreros que se estaban desviando por la propaganda socialista y de vez en cuando asistía a las conferencias y reuniones de los trabajadores donde explicaba la doctrina cristiana en este aspecto. Jugó un papel importante en el establecimiento de la “Casa Diócesis” donde se convirtió no solo en centro de la administración diocesana sino también de iluminación espiritual.

El 23 de noviembre de 1912 fue nombrado Arzobispo de Petrogrado asumiendo el título y los derechos de presidir en el Santo Sínodo, pero fue constante su oposición a la influencia de Rasputín sobre la Familia Imperial. Una vez en audiencia privada denunció el desastroso papel que ejercía éste ante el zar Nicolás II, siendo castigado con su traslado a Kiev a ocupar la sede metropolitana de la ciudad. Al principio los fieles estimaban al nuevo metropolitano como víctima de la persecución pero no tomaban en cuenta el agotamiento físico y la pesadez del espíritu por tantos años de trabajo al servicio de la Iglesia.

En este puesto estaba cuando estalló la revolución rusa en 1917, encontrándose en Petrogrado para una reunión con el Santo Sínodo. En marzo de ese mismo año regresó a su sede por los problemas creados durante su ausencia, pero en agosto regresó para de nuevo reunirse con los miembros del Sínodo y debatir sobre la restauración del patriarcado. Participó en la ceremonia de entronización de San Ticón como nuevo patriarca de Moscú y de toda Rusia, pero de nuevo en Kiev trató de contener las olas de la revolución que habían surgido ahí. Incluso bajo la tutela revolucionaria se formó un Comité Ejecutivo del Clero y los Laicos, oponiéndose Vladimir y declarando sus actuaciones como ilegítimas y usurpadoras de prerrogativas que no le corresponden. En el Congreso del Clero de la diócesis de Kiev se proclamó la independencia de la Iglesia Ucraniana de la Rusa siendo el metropolitano Vladimir opositor a aquélla resolución. En tanto trató de mantener lo máximo posible la unidad de la Iglesia y del clero. Los mayores temores de los jerarcas ortodoxos es que esta separación pueda caer bajo la influencia uniata y de Papa así como dividir a la Iglesia Rusa. Cuando se convoca a un Consejo Nacional de Ucrania, la opinión del obispo es de una acción prematura e inútil en vista del ascenso del poder de los bolcheviques. Pero pronto se tuvo que convocar a otra reunión donde fue elegido presidente del mismo y asistiendo a sus reuniones hasta que la Guerra Civil Rusa llegó a la ciudad.

Reliquias de San Vladimir Bogoyavlensky. Monasterio de las Lauras de las Grutas de Kiev, Ucrania.

Reliquias de San Vladimir Bogoyavlensky. Monasterio de las Lauras de las Grutas de Kiev, Ucrania.

Martirio
El 15 de enero los proyectiles de la artillería cayeron sobre la Laura de las Cuevas de Kiev, sin embargo Vladimir no abandonó sus deberes religiosos y el 23 del mismo mes, celebró su última Divina Liturgia con los monjes del monasterio. El día 25 cuatro hombres armados y una mujer enfermera irrumpieron en los cuartos de los superiores tratando de buscar objetos de valor y saquean las habitaciones. A las seis y media de la tarde el timbre sonó en alto tres veces y entraron en el recinto cinco hombres armados dirigidos por un marinero; iban por él, entonces bajan a su celda y Vladimir les sale a su encuentro y fue llevado a una habitación donde fue torturado y se le intentó estrangular con la cadena de su cruz con la esperanza de que les dijera donde estaba el dinero.

Ahí la tortura duró veinte minutos saliendo escoltado por sus torturadores. Estaba vestido con su sotana, su panagia y su klobuk blanco sobre la cabeza, siendo abordado en los escalones de la entrada por su operador del teléfono Felipe para que le diera su bendición. El marinero que guiaba al pelotón responde con acritud: “¡Deja de mostrar respeto por estas sanguijuelas! ¡Basta de eso!”. Sin embargo el metropolitano le bendice y se despide saliendo con calma y serenidad como si fuera a participar de la Santa Liturgia y mientras era conducido fuera del monasterio se santiguó y suavemente cantó una oración.

No se sabe a ciencia cierta sobre su ejecución; un testigo relata que fue conducido directamente al lugar de ejecución a un claro de la muralla preguntando si este era el lugar, nuestro santo pidió orar pero el pelotón le exigió que lo hiciera rápido, entonces después los bendijo y les perdonó. Se escucharon de repente cuatro disparos y luego dos más. Otra versión señala que fue interrogado y con cada respuesta insatisfactoria fue apuñalado brutalmente con las bayonetas, así lo recordaba el Archimandrita Nicanor Troitski de labios de su propia madre que presenció la ejecución.

Icono ortodoxo ruso con el martirio del Santo.

Icono ortodoxo ruso con el martirio del Santo.

A la mañana siguiente su cadáver destrozado y mutilado fue recogido de la escena del crimen por el Archimandrita Antimo y cuatro enfermeros. La autopsia reveló que había sido disparado con balas explosivas y apuñalado con armas blancas y afiladas. Como en aquellos días nevaba, sus manos se hallaban congeladas en gesto de bendición. Después del hallazgo, lo trasladaron a la Iglesia de San Miguel donde el metropolita asesinado pasó sus últimas horas, aún a pesar de que los soldados querían lanzarlo a la cuneta. Después de fotografiar el cadáver y vestirlos con ropas apropiadas el 27 de enero se celebró el funeral. El 29 se trasladó su cuerpo a la Iglesia mayor de las Cuevas de Kiev y finalmente fue enterrado en la Iglesia de la Elevación de la Cruz en las cuevas cercanas.

Glorificación
El metropolitano Vladimir Bogoyavlensky de Kiev fue glorificado por la Iglesia Ortodoxa Rusa como neo mártir el 4 de octubre de 1998, siendo festejada su fiesta el 25 de enero día de su martirio, así también se determinó que todos los mártires y confesores fueran conmemorados este mismo día por ser el día del martirio del primero de ellos. Fue el primer mártir cristiano en ser asesinado por odio a la fe durante la persecución soviética así como el primer obispo asesinado durante este tumultuoso periodo. Fue el primero en testimoniar de su fe, y víctima de un régimen totalitarista en su fase de nacimiento, que inauguró un proceso de persecución y descristianización que sacudiría a la Iglesia Rusa durante varias décadas.

René

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Webs consultadas (18/06/16):
– https://orthodoxwiki.org/Vladimir_(Bogoyavlensky)_of_Kiev
– https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Bogoyavlensky
– https://oca.org/saints/lives/2011/01/25/100311-st-vladimir-metropolitan-of-kiev-and-gallich
– http://www.orthodox.net/russiannm/vladimir-metropolitan-and-hieromartyr-of-kiev.html

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