Venerable Pío XII, papa (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

En la primera parte hemos tratado la vida del papa Pío XII antes de su elección como sucesor de San Pedro el 2 de marzo de 1939, ahora trataremos sobre su labor como Pontífice en los años turbulentos de la Segunda Guerra Mundial y posteriores a ésta. Dada la extensión de datos importantes y la cantidad de información sobre su pontificado he decidido fraccionarlo en dos partes, esperando en mi humilde y pobre trabajo la satisfacción de dar a conocer a este fascinante y controvertido personaje cuya actuación generará un gran debate entre nuestros amables lectores.

La actuación pontifical de Pío XII en este periodo está en comunión con el contexto político, social y económico que se desarrolló en su entorno y que nos sirve como medio de análisis crítico de su trabajo. La postura oficial pasiva del Vaticano ante la amenaza de las potencias del Eje y la reacción del clero católico ante los crímenes de guerra y programas de exterminio de los alemanes, sigue siendo hoy un tema de debate, y una crítica a su causa de beatificación por parte de ciertos sectores de la sociedad actualmente.

Pontificado durante la Segunda Guerra Mundial
Diez días después de haber sido elegido Papa, Pío XII fue solemnemente entronizado y coronado como tal por el cardenal Protodiácono de Santa María in Dominica Camilo Caccia-Dominioni. Una de sus primeras actuaciones fue ordenar numerosas excavaciones en la antigua necrópolis vaticana para estudiar y confirmar que la Basílica de San Pedro había sido construida sobre la auténtica tumba del Apóstol. Antes de su coronación, de manera preventiva, ordenó a su secretario redactar una carta de renuncia en caso de que los nazis lo tomaran prisionero (para no volver a repetir el hecho ocurrido con Pío VII y Napoleón Bonaparte).

En la dictadura que gobernaba Italia, al mando de Benito Mussolini como Primer Ministro de la Monarquía, se quería llevar a la nación a una guerra de expansión, y tal y como había ocurrido en Etiopía y otras colonias italianas. En Alemania, Hitler comenzaba una guerra de expansión territorial que anexarían varios países vecinos. Le tocó enfrentarse la invasión alemana a Polonia, en la cual la Alianza germana- soviética (una alianza aparente) comenzó una persecución contra los católicos polacos. En abril de 1940, el Vaticano aconsejó a Estados Unidos enviar ayuda a las zonas afectadas por la ocupación de las tropas del Eje.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII advirtió a los Aliados de la invasión a los Países Bajos y cuando esto ocurrió, envió sus simpatías por la Reina de Países Bajos, el Rey de Bélgica y la Gran Duquesa de Luxemburgo. Al enterarse de esto Mussolini envió una protesta formal a la Santa Sede. El asunto se tornó más delicado cuando en esas zonas comenzaron las deportaciones a los judíos, y los obispos holandeses enviaron una formal protesta en la que condenaban estos actos y declararon la incompatibilidad del nazismo con el catolicismo. La Carta Pastoral, fue leída en todas las parroquias del país ocupado y provocó la inmediata reacción del alto mando alemán, deportando a 3000 judíos convertidos al catolicismo. Entonces y a pesar del apoyo del Pontífice a la Iglesia Católica en Holanda, no emitió una Protesta o un Comunicado formal.

Cuando la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) comenzó el bombardeo de Londres, en noviembre de ese mismo año, el Papa celebró una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas de la Guerra. Sin éxito, persuadió a Benito Mussolini de no aliarse con el Tercer Reich y en 1941 concedió una audiencia privada con Ante Pavelic, líder del Estado de Croacia; en la entrevista no se abordó el tema de las conversiones forzadas de los serbios ortodoxos, ni de los crímenes que la Ustacha (una organización nacionalista croata) estaba cometiendo. A pesar de que en un comunicado enviado a la legislación yugoslava condenaban estos actos, el gobierno de Croacia contó con el apoyo y hasta la participación de algunos miembros del clero católico. El más notable apoyo al régimen fue la del Arzobispo de Zagreb Aloysius Stepinac (beatificado como “mártir” por el papa Juan Pablo II) quien a pesar de hacer una tímida defensa de las minorías religiosas (cristianas y no cristianas) se negó a condenar al dictador. El motivo del silencio del Pontífice fue el temor de que una condena formal a la actuación croata derivara un cisma en la Iglesia de esa zona, tal como ocurrió con la Iglesia Ortodoxa Serbia, creándose una Iglesia cismática bajo el satélite del Estado.

En marzo de 1942, el Vaticano estableció relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés; así mismo en junio de ese mismo año se establecieron relaciones con el inestable gobierno nacionalista de China. El papa empleó la nueva tecnología de la radio para predicar contra “el nacionalismo egoísta y la guerra”, en Navidad de 1942 expresó su preocupación por las múltiples violaciones a los Derechos humanos y a los crímenes originados por motivos raciales. Los nazis respondieron a su discurso alegando un ataque al pueblo alemán. Durante la Segunda Guerra Mundial, Roma estuvo ocupada por las fuerzas del Eje y la minoría judía siempre estuvo sujeta a la segregación por parte de las tropas germanas.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Cuando los alemanes comenzaron en el territorio ocupado a la Unión Soviética las ejecuciones en masa de judíos, Pío XII emplea la diplomacia para ayudar a las víctimas del Holocausto y se dirige a la Iglesia para poder ayudar de manera discreta a los hebreos. Reiteró su condena a la persecución racial y el antisemitismo en la Encíclica Summi Pontificatus así como trató de bloquear las deportaciones. Pero controversialmente evitó hacer una pública condena de las acciones perpetradas por las fuerzas de ocupación y moderó su lenguaje al referirse al genocidio o la Shoá. El comentarista John Cornwell en su libro “El papa de Hitler” sostiene que era un papa débil y vacilante en relación con la condena del nazismo, argumentando que hizo poco por desafiar el Holocausto por miedo a una invasión de los nazis al Vaticano.

El biógrafo de Adolf Hitler, John Toland señala que mientras que en sus comentarios era mordaz, Pío XII y la Iglesia ayudaron más a rescatar de las deportaciones a los judíos que las demás iglesias, organizaciones religiosas y organizaciones de rescate combinado, entre ellas la de los Aliados. Mientras que su aparente silencio se convirtió en motivo de crítica por parte de ciertos autores actuales y de algunos miembros de las fuerzas aliadas, los nazis lo veían como simpatizante de los aliados que había deshonrado su política de neutralidad. Es de hecho notable cuando los alemanes ocuparon la Ciudad Eterna en 1943, Pío XII se esforzó en salvar a la población semita de las políticas de exterminio, escondiendo incluso en iglesias y conventos de clausura, en el propio Vaticano escondieron a 447 familias. Pero evitó hacer una condena formal por las matanzas realizadas en Polonia en la que la mayoría de las víctimas eran católicas inclusive varios miembros del clero. En 1944, a través del nuncio apostólico en Budapest, instó al gobierno de Hungría a moderar su tratamiento con los judíos e invitó al clero local a esconderlos en sótanos, casas e instituciones eclesiásticas.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Aparentemente neutral, el Papa mantuvo vínculos con la resistencia alemana contra Hitler, llegando al grado de ofrecer apoyo en caso de golpe de Estado contra el Führer, como ocurrió con la famosa Operación Valkiria. Apoyó la resistencia católica de Josef Müller contra el nazismo y al obispo August Von Galen en su oposición al programa de eutanasia del régimen nazi. Finalmente abogó por una política indulgente de los Aliados cuando la victoria sobre el Eje se acercaba en 1945.

Pontificado en los años posteriores a la Guerra
Tras la caída del Eje en 1945, el Papa centró su atención en la reconstrucción de Europa, devastada por la guerra, así como la internacionalización de la Iglesia en el mundo. Pío XII reclama el reconocimiento de las culturas locales como totalmente iguales a la cultura europea, aunque conservó viejas concepciones en su lenguaje. Elevó a eminentes clérigos partícipes de la resistencia contra el nazismo al cardenalato, por ejemplo al obispo de Münster Von Galen y al diplomático papal Angelo Roncalli (futuro papa Juan XXIII) así como a Thomas Tien de China y a Valerian Gracias de la India.

Sin embargo comenzó a preocuparse por la influencia del comunismo en la Europa Oriental, y en los gobiernos democráticos surgidos tras el fin del conflicto. Durante las elecciones para la Alcaldía de Roma, Pío XII amenazó con excomulgar a cualquier católico que diera apoyo a algún partido comunista, pero sintió desconfianza de la naciente Democracia Cristiana y de su presidente Alcide de Gasperi, cuando éste se negó a realizar una colación con los ex fascistas. Reconoció al gobierno surgido en España tras el Alzamiento Militar de Franco y en 1953 firmó un concordato con el gobierno franquista basado en el ideal de nacionalcatolicismo defendido. En Yugoslavia, tras la ascensión del poder de Tito, los colaboradores de la Ustacha fueron llevados a juicio acusados de crímenes de guerra. El arzobispo de Zagreb Stepinac fue declarado culpable, lo que provocó que Pío XII excomulgara a los miembros del tribunal calificando el juicio como “lamentable suceso”.

Fue durante su pontificado un ferviente mariano, atribuyéndole la Liberación de Roma a Nuestra Señora del Divino Amor. En media guerra en 1942 en relación a lo expresado por la Virgen en Fátima, consagró al mundo (incluyendo a Rusia) al Inmaculado Corazón de María. En materia dogmática, proclamó el 1 de noviembre de 1950 el dogma de que María “después de concluida su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. La proclamación del dogma de la Asunción de María fue precedida con la encíclica Deiparae Virginis Mariae. E inauguró el año mariano en 1954 con motivo del centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Canonizó a su antecesor Pío X, a Santa María Goretti, a Santa María Eufrasia Pelletier y a Santa Gema Galgani. Sus reformas litúrgicas se basaron principalmente en permitir las misas vespertinas de forma provisional, la reducción de las horas de ayuno eucarístico a tres de alimentos sólidos y una en líquidos, en 1948 erigió una Comisión para la Reforma de la Liturgia en la cual, a pesar de que en la Liturgia Eucarística insiste en el uso del latín como lengua, en cambio aprueba el uso de las lenguas vernáculas en otros oficios fuera de la misa, sin embargo condena el abuso de esta permisiva. A pesar de la fría recepción del cardenal Siri y del cardenal Spellman, revisó y reintrodujo en la Vigilia Pascual, que incluso influyó en la celebración de la Pascua en otras denominaciones cristianas.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

Muerte
Para mediados de los años 50, el Papa Pío XII estaba tan agotado que a menudo evitaba las grandes ceremonias, los consistorios y las canonizaciones. Tenía la costumbre de nombrar a sacerdotes jóvenes como obispos, así nombró al orden episcopal a Julius Döpfner y a Karol Wojtyla (futuro papa Juan Pablo II) como los últimos de su pontificado. Fue ferviente opositor a nuevos experimentos pastorales tales como los “sacerdotes obreros” y continuó defendiendo como Tradición teológica del tomismo.

A pesar de estar enfermo, continuó dirigiendo a la Iglesia pero falleció el 9 de octubre de 1958 a causa de una insuficiencia cardiaca en Castel Gandolfo, la residencia papal de verano. Los médicos trataron fallidamente de embalsamarlo sin la necesidad de extraer órganos en su cuerpo, pero fue impedido debido al calor en los apartamentos papales. Rodeado de la Guardia Suiza y del conglomerado de fieles católicos el día 11 de octubre se realizó el funeral, asistiendo una inmensa muchedumbre para darle el último adiós al Papa de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente fue enterrado el día 13 en las grutas vaticanas.

Aquí reproduzco su testamento que fue dado a conocer públicamente poco tiempo después de su muerte:
Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.
Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.
Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.
Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa.
15 de mayo de 1956.

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Controvertida causa de beatificación
El papa Pablo VI inició en 1965 la causa de beatificación, siendo declarado en 1990 Siervo de Dios por el Papa Juan Pablo II, y elevado a Venerable por el papa Benedicto XVI en 2009 junto con Juan Pablo II (hoy ya santo). Sin embargo su actuación en relación con los crímenes de guerra de las potencias del Eje sigue siendo motivo de controversia en diversos sectores de la opinión pública; el Congreso Judío Mundial, calificó la causa como inoportuna e inmadura, si bien no niegan la ayuda brindada por el clero romano durante la Shoá, el apoyo que recibieron del Pontífice Romano era muy limitado, pudiendo hacer más. El Nacido Estado de Israel expresó su oposición hasta que se abran los archivos del Vaticano referentes a su pontificado, pero varios historiadores judíos dieron su apoyo a la causa, algunos pidiendo sea declarado Justo entre las Naciones, pero en ciertos bloques liberales ha encontrado oposición.

Cuando subió al papado el Papa Francisco, algunos medios señalados que se encontraba interesado por la causa de Pío XII, que tras la oposición de varios grupos y organizaciones se hallaba estancado y en 2014 abrió a los investigadores los archivos con la esperanza de hacer justicia a su predecesor. Incluso en los medios se ha dicho que el papa Francisco ha pensado su canonización sin reconocimiento previamente de un milagro, solo el tiempo dirá si este acto ocurriese o siguiera estancado.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

16 pensamientos en “Venerable Pío XII, papa (II)

  1. Sé que a este Papa le tocó vivir una época muy complicada, la era de las catástrofes de la que nos habla el historiador Eric Hobsbawm, y además, no debe ser fácil estar en un puesto de tan alta responsabilidad, pero no puedo hacer otra cosa sino ponerme del lado de quienes dicen que fue un Papa demasiado blando y tibio.

    Estamos en una época en que se asesina en masa a gente inocente, y donde personas como Edith Stein, María Skobtsova, Tito Brandsma, Maximiliano Kolbe y tantos otros mueren como animales en los campos de concentración… qué menos que estar a la altura de la sangre de los mártires, por lo menos, condenando oficialmente a sus verdugos. ¿O no? No negaré sus pequeñas tentativas de condenar el nazismo “destrangis” y con la boca pequeña; y su apoyo tácito a las comunidades judías que llegaron a las puertas del Vaticano, pero, ¿qué más?

    Lo peor es que así de blando y tibio que fue con los nazis, así de duro y valiente que se puso cuando se trató de condenar el comunismo. Al menos aquéllos derrotaron a Hitler en el frente norte, aunque luego torturaran y suprimieran a sus detractores lo mismo que habían hecho los nazis. Y luego, su apoyo al régimen dictatorial de Franco -¡un militar que tenía la arrogancia de desfilar en público bajo palio, cual Santísimo Sacramento!- y a otros regímenes fascistoides que, con la máscara del católico devoto, hacían lo mismo que nazis y comunistas, pero claro, piadosamente.

    Tan retraído que fue a la hora condenar en voz alta el nazismo; no tenía rubor de pasearse en esa silla gestatoria, rodeado de toda esa parafernalia de príncipe de la Iglesia totalmente trasnochada y anacrónica. Sí, vale, tenía derecho a ello, como Papa de Roma. Sí, vale, todos sus antecesores habían usado de esa parafernalia que le correspondía, aunque sus sucesores la han ido dejando progresivamente hasta prácticamente desaparecer, pero… de verdad que da que pensar.

    A pesar de mi larga diatriba descalificatoria, que nadie se piense ni por un segundo que le falto al respeto a Pío XII. Nada más lejos de la realidad. Pero no entiendo por qué somos tan indulgentes con un Papa que no supo estar a la altura de su tiempo y circunstancias. Hitler y el genocidio nazi no son cosa de broma, no cabe relativizar aquí. Abrirle una causa al Papa que falló en condenar esta barbarie cuando sus hijos morían en masa, y que apoyó otros regímenes asesinos sólo porque eran anticomunistas y católicos, me parece más bien excesivo. En otras palabras: se me ocurren muchos otros que merecen antes el honor de los altares. Muchísimos otros.

    Saludos, René, y gracias por tu contribución al abrir este debate.

    • Era hora de debatir, tal y como le decía a Abel sobre este Papa, que al fin y al cabo como dices tu le tocó vivir su época, es cierto que hubo obispos que tuvieron las agallas para condenar este genocidio de la cual solo voces discordantes pueden negar, si bien es cierto que se me quedaron muchas cosas para no hacer tan extenso el artículo, siempre he de decir que concuerdo contigo, aunque pienso dar mi punto de vista.
      Lo que si me queda claro es que sabía de los crímenes de guerra que las potencias del Eje estaba cometiendo contra las minorías religiosas (no solo judíos aunque la mayor parte de los afectados fueron estos), puedo hasta cierto punto comprenderlo, ya que el nazismo aunque contó con simpatía e incluso con la colaboración de ciertos clérigos, algunos luteranos y en la Iglesia Católica la del obispo austríaco Alois Hudal, era una ideología cuyos planes futuros eran la descristianización total del Tercer Reich.
      Yo si creo que ayudó a muchos judíos tratando de bloquear las deportaciones, con actas falsas de bautismo, medidas diplomáticas con los obispos, cooperación de las órdenes religiosas, etc. Pero una condena formal, aunque no hubiera sido la solución (por la magnitud de las represalias) hubiera sido una medida ética y moral para condenar una ideología que violaba la dignidad humana, y destruía toda conexión y coexistencia pacífica entre los pueblos; Sin ella, solo te vuelves cómplice por tu silencio , aunque haya intereses en medio, pero no todo mi juicio es negativo a Pío XII, ya que aportó bastante en materia doctrinal como base de lo que fue el Concilio Vaticano II, claro que una reforma necesita primero empezar a gatear antes de ponerse a caminar.
      Lo único que no me queda claro es la relación del Vaticano y el Estado Independiente de Croacia, porque claramente la Santa Sede sabía de los crímenes de la Ustacha y que contaba con la colaboración activa de algunos clérigos, tal vez Aloysius Stepinac no colaboraba activamente con el régimen de terror contra no solo judíos, sino cristianos ortodoxos serbios, pero su tímida defensa aún molestara al dictador Pavelic, no tenía el objetivo de cortar con el régimen, y si no se estaba de acuerdo con las medidas e un gobierno lo más moral es romper con el y retirarle tu apoyo. Ahí si la Santa Sede metió la pata

  2. Rene te felicito de nuevo por este trabajo tras leer la segunda parte de tu articulo dedicado al Venerable Pio XII.
    Hay algunos pequeños datos que desconocia y me alegra haberlos descubierto (referente a algunas de sus actuaciones para esconder a los judios).

    Siempre que se habla del Venerable Papa Pio XII,lo primero que digo es que nosotros conocemos todos los hechos (o buena parte de ellos) de todo lo que ocurrio durante la Segunda Guerra Mundial,por eso lo juzgamos de una manera diferente.
    Pienso que tambien hay que tratar de ponerse en la situacion vivida por el Papa durante esos años de terror y con el desconocimiento de muchas cosas que solo se supieron despues de la guerra.
    ¿Que debio condenar de una manera directa y mas contundente el nazismo?
    Pues pienso que si,pero tambien me imagino que el Papa debio de pensar otras cosas,tomo sus decisiones y trato de mantener una postura que resulto muy muy dificil.
    Lo que hizo lo hizo bien,pudo hacer muchisimo mas? por supuesto,pero no somos nosotros quienes para juzgar sus actos casi mas de 60 años despues de su muerte,salvo dar nuestra opinion y vision del tema.Lo bueno y lo malo.

    • Bueno Abel, conocemos una mínima parte de las personas de las cuales sus actos dependieron otras personas más. Mi postura en base a lo que he investigado, es neutral, claro que reconozco que su labor fue loable, pero por lo menos como un acto moral creo sinceramente debía haberse posicionado contra el nazismo, entiendo las circunstancias en la que los hechos se desarrollaron y la Iglesia Católica estaba entre dos fuegos en medio de la Guerra, pero lo cierto es que muchas acciones son cuestionables. Yo no resalto solo su acción en referente al nazismo, sino por ejemplo con la Ustacha croata como comentábamos con los mártires serbios de Jasenovac, o el comunismo

  3. Buenos días:

    He descubierto esta página recientemente y os doy la enhorabuena por ella.

    En cuanto a Pío XII, parece que, según algunos, lo que debería haber hecho es declararle la guerra a Hitler para ser indultado por la posteridad.

    Creo que lo que mejor puede resumir su conducta son los testimonios favorables de aquellos que sufrieron la persecución del régimen nazi, especialmente judíos.

    Marcus Melchior, rabino jefe de Dinamarca: “Si el Papa hubiera tomado posición abiertamente, probablemente Hitler habría exterminado a más de seis millones de judíos y tal vez a diez millones de católicos”.

    Pinchas Lapide, historiador judío: “La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron de la muerte de setecientos cuarenta mil a ochocientos cincuenta mil judíos”.

    Se pueden encontrar en la red testimonios de agradecimiento de Golda Meir, Moshe Sharett, Chaim Wezmann, Isaac Herzog, Elio Toaff, Leon Kubowitzky o Albert Einstein.

    Además, hubo cartas pastorales y protestas a través de los nuncios (Francia).

    En cuanto a su actitud frente al comunismo, es totalmente lógica si tenemos en cuenta que es una ideología materialista y anticristiana.

    Lo mismo ocurre con respecto a Franco. Al fin y al cabo, libró a la Iglesia de su exterminio en España (desde 1931, casi 7000 religiosos asesinados más las miles de iglesias y patrimonio destruidos), por lo que es lógico que le estuviera agradecido.

    Un saludo.

    • Buenos días Lorenzo, primeramente decirte gracias por tu comentario y estar a tu disposición, no se niega, la conducta del Papa Pío XII en ayuda en favor de los necesitados, en este caso como expuse en el artículo trató de bloquear las deportaciones con actas falsas de bautismo, o con acciones diplomáticas a través de los nuncios apostólicos.
      La medida tal y como nos dices, era un riesgo terrible, por la experiencia de lo que ocurrió con los obispos holandeses, y más si el clero moría en los campos de concentración por oponerse al régimen nazi; lo que puedo decir es que una condena formal era una medida moral y no una acción tan ambigua como ocurrió.
      El nazismo era una ideología que a pesar de tener el apoyo de algunos clérigos protestantes o uno que otro obispo católico, tenía el fin a largo plazo de descristianizar la Alemania.
      Con el problema del Franquismo, es cierto que la Iglesia estuvo a punto de ser aniquilada por los distintos partidos y milicias de izquierda, y si bien son 13 obispos, 4184 sacerdotes, 2365 religiosos y 283 religiosas, junto a un número indeterminado de seglares fueron asesinados desde 1931, el régimen franquista no se queda atrás con los asesinatos contra los opositores. Además el arcaico ideal de nacionalcatolicismo fue utilizado a medida que los intereses de los altos mandos generaban un ideal unitario en el ejército y utilizar de bandera la persecución religiosa era algo completamente irrazonable.
      La dictadura de las ideologías y la imposición absolutista de ellas siempre es fruto de las circunstancias, pero sus actos son condenables, sea una dictadura de carácter comunista o de carácter fascista , la Iglesia siempre vio el lado malo al comunismo, con justa razón pero creo que las dictaduras totalitarias aún se escudaban en la protección del catolicismo o la identidad nacional siempre contaron con a colaboración y la no condena formal de miembros del clero

    • Creo que hay un trecho bastante largo entre “declarar la guerra a Hitler” -sea lo que sea que hayas querido decir con eso, pues los Papas no declaran la guerra desde el Renacimiento- y hacer la condena formal y oficial que todos esperaban de él.

      Las opiniones de expertos están bien, son opiniones y son de expertos, pero para nada eso cambia lo que se supone que debía hacer el líder de una Iglesia que es intransigente y dura con el cristianismo tibio y cobarde. Él, como representante de Cristo en la tierra, debía ser digno de la sangre de los mártires, y no lo fue.

      En cuanto al franquismo, estoy más que acostumbrada a visiones acomodaticias que pretenden quitar hierro a una dictadura larga y asesina como todos sabemos que fue, queramos admitirlo o no. ¿Lógico que estuviera agradecido? No tiene ninguna maldita lógica. ¿Quién peca más a ojos del Señor, el ateo que asesina sin parpadear, o el cristiano que asesina sin parpadear? ¿Quién será más condenable, aquél que no teme el juicio de Dios porque no cree en Él, o aquél que firma sentencias de muerte por la noche y a la mañana siguiente recibe el cuerpo de Cristo en misa y desfila bajo palio?

      Piénsalo.

  4. Estimados:

    Creo que no se trata de canonizar a Pío XII, sino de poner las cosas en su sitio ante los ataques que suele recibir por elementos generalmente enemigos de la Iglesia.

    Si yo hubiera vivido en esa época (judío o cristiano), habría preferido que la Iglesia me salvara la vida antes que valientes declaraciones que me llevaran a la cámara de gas.

    Soy católico e intento mejorar día a día, pero, lo reconozco, el martirio me da un poco de grima. Por eso, no exijo a ningún Papa que se inmole ni que lleve a la inmolación a los fieles. Sí, ante la historia habría quedado muy bonito, muy literario y seguro que se le recordaría es este blog como santo, pero, en fin, Pío XII fue un hombre prudente, no un mártir ni un loco.

    En cuanto al franquismo, aunque estoy bastante lejos de pensar que fuera una dictadura asesina ni un régimen totalitario, quizá este no sea el sitio adecuado para polemizar sobre él (estoy acostumbrado al antifranquismo retrospectivo, que conste).
    Infórmense (si no le están ya) sobre el papel de la Iglesia como oposición al régimen en los años 60 y 70.

    Y, por último, si se trata de condenar por sus pecados, me temo que la Iglesia no podría relacionarse con ningún gobernante del mundo.

    Un cordial saludo.

    PD.: Descubrí su página buscando mi santo, Lorenzo. Excelente estudio que me ha enriquecido muchísimo. A propósito, hoy es S. Lorenzo. 😉

    • Lorenzo, se supone que para el mundo, los cristianos no somos de este. Estoy muy informado de la oposición de la Iglesia al régimen franquista, como el cradenal Vicente Enrique Tarancón, pero también le sugiero que se informe del apoyo de la Iglesia al régimen tal como Isidro Gomá en la famosa Carta Colectiva de los Obispos Españoles. Como dije, no niego los esfuerzos del Papa para salvar a los judíos, pero yo preferiría irme a la cámara de gas con mis valores morales antes que aceptar un régimen que oprimen la libertad humana y su dignidad

    • Estimado Lorenzo, no sólo la Iglesia es criticada por sus “enemigos”. Dicho de otro modo: calificar de “enemigos de la Iglesia” a la gente que honestamente la critica con razones de peso y crítica constructiva es parcial y desagradable. La Iglesia no es intocable ni incuestionable, ha cometido errores y muy tremendos a lo largo de la Historia, y haremos bien en no olvidarlos. Conocer y condenar errores es el camino para mejorar y ser cada día más dignos de Cristo.

      ¿Desde cuándo la posición apocada de Pío XII salvó a nadie? A los nazis les daba igual que el Papa dijese sí o no. A la cámara de gas hubiesen ido igual. Es cierto que Edith Stein acabó en Auschwitz a consecuencia de una “redada” de los nazis a raíz de la condena de los obispos católicos al nazismo, pero también es cierto que ella, y su hermana Rosa, eran judías. Nada las hubiera podido salvar.

      Claro que estamos informados, y muy bien, de la oposición franquista de la Iglesia en los últimos años de la dictadura. Dios bendiga al cardenal Tarancón y a muchos otros curas obreros que hicieron causa común con la oposición al franquismo, pero eso no quita que la mayor parte de la Iglesia española apoyó el franquismo desde el mismo golpe militar y aún hoy en día, sigue haciendo la vista gorda y tiene planteamientos bastante tibios respecto a la condena de este régimen.

      Por último, independientemente de lo que tú pienses, el franquismo sí fue una dictadura asesina, pues así lo prueban los miles de cadáveres que pueblan las cunetas de nuestro país y que nadie ha desenterrado todavía. Por el amor de Dios, dejemos de relativizar y quitar hierro al franquismo, que es una vergüenza a estas alturas del siglo XXI, además de inmoral y anticristiano.

      • Solo puedo decir Amén, lo has dicho todo Ana, quizá son temas controvertidos que por mi falta de experiencia temo tratar, y para más polémica, veremos más adelante a otro papa beato, y a otros papas que merecen mejor nuestra atención. Se supone que los discípulos de Cristo no somos de este mundo, incluso ningún estado por más que se abandere en el cristianismo de cualquier confesión es puro y santo en su esencia ya que en el nombre de la fe, o de cualquier ideología se han cometido violaciones a la dignidad y a la libertad del ser humano, la Iglesia pienso yo, no debe relacionarse con ningún gobierno ni Estado, ya que los seguidores de Cristo seremos (o debemos ser) opositores a todo aquello que daña y destruye, a todo interés materialista por encima de culturas y pueblos.
        La actuación de Pío XII nos deja algo positivo que reflexionar para que en el futuro como Iglesia podamos construir. Toda vida de cualquier santo por más controvertido que sea nos deja una lección para futuras generaciones. No creo estés muy de acuerdo por las secuelas y consecuencias de las actuaciones de líderes que tuvieron en sus manos los destinos de millones de personas, pero pienso, que a pesar de la decepción de este mundo cuya sociedad vuelve a la irracionalidad de las guerras y los conflictos estructurales, puedo pensar que todavía existan personas que no sean “medias tintas” sino fieles completos a la moral universal y a la verdadera fe en el amor (no me digas que sueno como si diera una homilía jajajajaja).
        Personas controversiales siempre ha habido y habrán, no es cuestión de solo formar opiniones sino aprender y enriquecer nuestro pensamiento y nuestra crítica, por eso decidí escribir sobre él, para debatir, para analizar, para formar el ser y para conocer.
        Mi reflexión final es aprender, yo soy un neófito todavía, pero del debate aprendo y reflexiono. Este mismo debate volverá a surgir cuando hable pronto de más mártires de distintas confesiones (como pronto hablaré de los Mártires de Oxford).
        Saludos y en mi cumpleaños hoy, puedo decirles que he cumplido el objetivo de escribir el artículo

  5. Gracias René.
    A decir verdad, con este articulo he comprendido muchas cosas y conocido otras tantas que desconocía y que son muy interesantes como por ejemplo las cartas de los obispos franceses o la invitación a Hungría a acoger el mayor numero de judíos refugiados.
    Por todo lo que tengo leído sobre este tema, creo que el Venerable Papa Pío XII trabajó mucho y en silencio por frenar todo este tipo de barbaridades y abusos contra la humanidad, viéndose a menudo indeciso e incapaz de tomar la acertada decisión, que luego como vemos,repercutirían en tantísima gente de tantos pueblos y religiones. Ahora bien, también pienso que estuvo mal aconsejado y que en ocasiones en sus discursos de condena, se esperaba mas de él.
    También creo que el Papa Francisco esta muy interesado en que vea verdaderamente lo que ocurrió durante este pontificado. Seguramente cuando todo se sepa, se aclarar muchas cosas que ahora no sabemos y que esto contribuirá a que avance su causa de beatificación.
    Con respecto a su tumba, no se sí se podrá visitar a diario y en todas las visitas a las grutas vaticanas o si por el contrario se visita de manera especial. Yo he querido visitarla por lo menos en tres ocasiones y no he podido nunca.

    • Espero que te haya gustado el artículo, creo que en el blog hemos llenado un gran hueco que nos hacía falta y pronto hablaremos de otro papa beato que fue importante en el siglo XIX, (ya sabrás cual me estoy refiriendo), creo que fue importante, su actuación deja mucho que desear es cierto, por la falta de reacción ante las masacres de los nazis, pero no se puede negar su papel en la transición de la Iglesia que condujo al Concilio Vaticano II, la historia es la historia, lo pasado es de analizarse, lo futuro de esperarse, si Pío XII merece ser beatificado o no, es un ideal polémico que no puede deshacerse así nomás, esperemos de las futuras generaciones puedan colaborar en el análisis de la historia y puedan emitir un juicio crítico y racional sobre su pontificado, ahora debatimos.
      Sobre su tumba no puedo asegurarte nada, lamentablemente no he viajado a Roma, pero no quito la idea de que algún día pueda hacerlo

    • Yo sí he estado frente a la tumba de Pío XII y las de los demás Papas, están en las Grutas Vaticanas, por las cuales se baja, o al menos así bajé yo el pasado octubre, por la escalerilla que hay en una de las cuatro esquinas del altar mayor, creo que era, si recuerdo bien, la que tiene la gigantesca escultura de San Andrés. Pero también te digo que tuve suerte ya que al rato, cuando salí, cerraron la cripta y ya no pudieron acceder más turistas ese día. Es el mismo lugar donde se puede contemplar la confessio de San Pedro y, por desgracia, prohíben hacer fotos.

  6. Un hombre qué no fue capaz de condenar el nazismo y otros regímenes , no se merece – en un futuro no muy lejano- llegar a ser santificado . Cuando leo que no fue tampoco de condenar a Pavelic , por ek asesinato en masa de ortodoxos , mas me indigna la figura de este hombre , qué en lo personal no se merece ningún culto ; y cuando veo sus fotos con los brazos extendidos y montado arriba de su trono , que es llevado por un grupo de hombres , perdón pero esa parafernalia me recuerda mas a un show de una diva pop ( sin ofender ) . Creo q el ser declarado venerable son honores demasiados altos para la memoria de una persona tan cobarde y reprochable , como la fue este hombre , lo digo expresamente : ojalá nunca se le llegue a canonizar , ya hay demasiados personajes de dudosa santidad en los altares, y una mas que se sumará a este vergonzoso elenco sería una desgracia .

    • Teresa, gracias por aportar a mi pobre artículo jeje. Se que en una parte la figura de Pío XII puede sonar decepcionante ya que no estuvo a la altura de su dignidad pontificia, y que bueno que aparte del nazismo tomes en cuenta los otros frentes en que actuó el Sumo Pontífice.
      No podemos emitir un juicio claro sobre sus acciones y sobre su merecimiento a ser santificado así como de otras personas, pero voy a compartirte una reflexión, se que muchos personajes controvertidos estan inundando el santoral, algunos como Aloysius Stepinac (de quien espero hablar pronto), Cirilo de Alejandría, el Zar Nicolás II (que también está canonizado por la Iglesia Ortodoxa), Juan Pablo II y de otros se esperaba más como es este caso, pero conocerlos también no permite conocer que los santos no son ángeles perfectos o estatuas impolutas que tenemos en nuestras iglesias, son hombres de carne y de hueso que se pueden equivocar y que pueden cometer errores. Se que tenemos que analizar y debatir y podemos emitir un juicio claro y crítico sobre ellos pero precisamente por ellos nos aporta la oportunidad de reflexionar como cristianos nuestro ideal sobre la santidad.
      La santidad es un don de Dios que te da, pero es importante esforzarnos nosotros para alcanzarla. Pío XII no me atrevo a juzgar si merece la santidad o no, solo emito una opinión sobre sus actos terrenales, no sobre sus sentimientos y su vida espiritual

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