San Margarito Flores García, presbítero y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Para cerrar con broche de oro, el tema de los santos mártires mexicanos, hoy presento a San Margarito Flores García, quien ha quedado pendiente de escribir en el blog. Junto con San David Uribe son los dos mártires pertenecientes al estado de Guerrero, actualmente azotado por la violencia como en muchas partes del país. De los mártires mexicanos, como sucede en muchas ocasiones, es el menos recordado, pero es importante rescatar su testimonio y darlo a conocer ampliamente para bien de todos los católicos mexicanos; espero poner mi granito de arena con este artículo.

Biografía
Nació en el Barrio de Ojeda de Taxco de Alarcón, Guerrero el 22 de febrero de 1899, siendo hijo del señor Germán Flores y Mercedes García; su padre era peluquero pero vivían en una situación precaria. Después de estudiar la primaria comenzó a trabajar a los doce años como peluquero y empleado en una tienda de abarrotes, donde el excesivo trabajo lo llevó a sufrir una grave enfermedad.

Desde adolescente, Margarito anhelaba ser sacerdote y era un chico muy piadoso, visitando frecuentemente el Santísimo Sacramento y quedándose largo rato postrado en oración; estas actividades no le impedían el cumplimiento de su trabajo, pero la falta de una alimentación adecuada provocó que contrajera una grave pulmonía que estuvo a punto de llevarlo a la muerte. Con la oposición familiar para ingresar al seminario, buscó a algunos sacerdotes bienhechores, puesto que para sus padres no era posible sostenerlo ahí. Cuando se recuperó, volvió a trabajar en sus oficios y entró al Seminario de Chilapa a la edad de 15 años, entre penalidades y apuros fue un estudiante excelente y cumplidor, y así continuó su camino hacia el sacerdocio. Se distinguió por buena conducta, aplicación en los estudios y notable aprovechamiento, mereciendo el aprecio de sus maestros, menciones honoríficas, diplomas y medallas.

El día 5 de abril de 1924 fue ordenado sacerdote en la Capilla del Seminario diocesano y el 20 de abril de ese mismo año, Día de Resurrección, celebró su primera misa en la misma Parroquia donde lo habían Bautizado, la Iglesia de Santa Prisca y San Sebastián de Taxco. Fue nombrado catedrático del seminario de Chilapa y tiempo después fue nombrado vicario de la parroquia de Chilpancingo; desplegó mucho celo por la salvación de las almas mediante la catequesis de los niños y adultos. Era un sacerdote atento amable, sencillo y muy dispuesto a servir a los demás. Con la colaboración de sus maestros que habían sido sus discípulos fundó en Chichihualco el colegio Nicolás Bravo, para la educación cristiana de la Niñez. En su vida parroquial puso especial énfasis la propagación de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús en la vida de los cristianos. Demostraba una dedicación incansable por el apostolado y más lo demostraba en el combate de las sectas que comenzaban a propagarse por esa zona.

Fotografía del Santo en su hábito sacerdotal.

Fotografía del Santo en su hábito sacerdotal.

En los comienzos de la persecución religiosa en 1926 fue trasladado como párroco de Tecalpulco, pero la intensidad de ésta lo obligó a ocultarse en las montañas, a veces careciendo de abrigo y alimentos necesarios para sobrevivir. Una vez tuvo que disfrazarse para visitar la casa de sus padres en Taxco. A principios de 1927 con extremada cautela logró llegar a la Ciudad de México donde colaboró con la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad, así como frecuentó la Academia de San Carlos para perfeccionar sus conocimientos en arte. El objetivo era el afán de colaborar con la solución del conflicto religioso y a pesar de los peligros, logró evadir la vigilancia, incluso se presentó un soldado federal en la posada donde se había hospedado con el objetivo de aprehender al cura, pero Margarito argumentó ser doctor.

En junio fue apresado y llevado a la Inspección de Policía junto con otros miembros de la Liga a las que pudo prestar el servicio de la confesión. Por intervención de la familia Calvillo ante el general Roberto Cruz (el mismo que se encargó de ejecutar al Padre Pro) logró liberar al padre Margarito, pero éste presentía ya cerca el momento del martirio, así que redoblaba su ofrecimiento y su ministerio dedicado a las almas por la paz religiosa. Fue entonces enviado a Atenango del Río, pero al llegar a Tulimán como el comisario del lugar no conocía el camino le envió un guía para que lo acompañara. Al llegar a su destino fue aprehendido por las tropas federales junto con el guía que le acompañaba, que después su superior sería fusilado también; en la madrugada le despojaron, sin consideración alguna de todas las cosas que llevaba, dejando al sacerdote en ropa interior, descalzo y atado en medio de la caballería, caminando a pie. El tormento aumentó cuando salió el sol agobiante, cuando pidió que le trajeran agua lo único que recibió de la soldadesca fueron empellones y golpes.

El 12 de noviembre de 1927 fue ordenada su ejecución y se le permitió elegir el lugar para el fusilamiento. Con toda serenidad caminó hacia la esquina posterior del templo, solicitando unos instantes para orar, siéndole concedidos. Uno de los soldados del pelotón se acercó al condenado y le preguntó si le perdonaba, el padre Margarito conmovido le dijo que no solo le perdonaba sino le bendecía. Sonó la orden de disparar y después la descarga e inmediatamente las balas le privaron de la vida, cayendo pesadamente al suelo. Los soldados aun así dejaron el cadáver expuesto durante tres horas hasta que por orden del capitán fue conducido al cementerio y en una fosa previamente cavada echaron el cuerpo con su sotana encima antes de enterrarlo y retirarse.

Altar y restos del padre Margarito.

Altar y restos del padre Margarito.

Tiempo después desenterraron los restos y se sorprendieron al ver que fluía sangre fresca a pesar de estar meses enterrado y combinado con el clima tropical del lugar. Fue debidamente sepultado y en 10 de enero de 1946 fue trasladado a la capilla del Señor de Ojeda, donde permanecen hasta el día de hoy. El padre Margarito junto a otros mártires mexicanos fue beatificado por su Santidad San Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992 en la basílica de San Pedro, y canonizado el 21 de mayo del año 2000 siendo el quinto domingo de Pascua del año jubilar de la Encarnación.

René

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Bibliografía (19/11/16)
– Anónimo. (2001). Nuevos Santos Mexicanos. Tlaquepaque, Jal. : EDITORIAL ALBA, S.A. DE C.V.

Enlaces consultados (19/11/16)
-www.santuariodelosmartiresdecristo.org/wp/santos…/san-margarito-flores-garcia-pbro.
-santosmexico.mx.tripod.com/sanmargaritoflores.htm
-www.taxcolandia.com › Personajes › Capilla Ojeda › Fotos San Margarito

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2 pensamientos en “San Margarito Flores García, presbítero y mártir

  1. Muchas gracias René por este artículo sobre san Margarito, una duda ¿aun continua incorrupto su cuerpo? y llevas toda la razón en que es de los más desconocidos santos mexicanos es bueno que le estes dando a conocer más profundamente

    • Por lo que puedo intuir, creo que no, según la fuente qus consulté lo enterraron los soldados sin ataúd y solo como mortaja su sotana, de ahí vox populi meses enterrado fue exhumado y se encontró su cadáver incorrupto, pero por lo que veo del altar donde están sepultados sus restos veo que no

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