Beato Benedicto XI, papa

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Medallón del Beato perteneciente a la galería de los Papas. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Benedicto XI gobernó la Iglesia Romana menos de un año escaso, de octubre de 1303 a julio de 1304, siendo el último pontífice romano que gobernó la Sede de Pedro (que residía temporalmente en la ciudad de Perugia) antes del periodo en el que se conocería como “Cautiverio Babilónico” (en el que los papas títeres de los monarcas franceses, residían en Aviñón, Francia). Durante su pontificado así como el de su antecesor el Papa Bonifacio VIII, se vivió una época convulsa en que la Iglesia se enfrentaba a las luchas rivales de los estados nacionales, y también se enfrentaba al estado en sí, en un intento de supremacía de alguno de los dos poderes existentes en la Edad Media.

Antecedentes a su pontificado
Tras la dimisión del papa Celestino V (canonizado durante el papado de Aviñón por Clemente V) el 13 de diciembre de 1294, en el cónclave que siguió, fue elegido el cardenal Benedicto Caetani, quien tomó el nombre de Bonifacio VIII; en un primer acto, temeroso de que las ciudades-estado de Italia siguieran reconociendo al papa emérito como legítimo, ordenó su encarcelamiento en el castillo de Fumone, cautiverio en el que permaneció hasta su muerte (probablemente asesinato).

La política del papa se basó en la idea de la supremacía del poder papal sobre el temporal y esto lo condujo a un enfrentamiento con Felipe IV el Hermoso, quien pretendía hacer tributar al clero francés, en favor de la Corona, sin el consentimiento del papa y a pesar de las protestas de los obispos. Esto fue contestado por el pontífice por la violación del derecho eclesiástico y sumado a un conflicto interno en Francia por parte de un complot contra el rey francés, el consejero real Guillermo de Nogaret contesta al papa acusándolo de herejía y de rebeldía contra el poder real, argumentando que siendo rebelde contra el rey era señal de rebeldía contra Dios.

Con el apoyo de la familia Colonna, Felipe organizó una reunión en París, donde acusaron a Bonifacio de herejía, simonía y blasfemia, también de la muerte de su predecesor, y antes de la reacción del papa (con la excomunión y la liberación de sus súbitos del juramento de lealtad al rey) los mercenarios guiado por los Colonna asaltaron el palacio papal de Anagni en 1303, donde fue ultrajado y amenazado de muerte, permaneciendo tres días entre malos tratos hasta que la población local se sublevó. Nicolás Boccasini, cardenal obispo de Ostia, y su sucesor (nuestro biografiado hoy) fue uno de los pocos que permanecieron fieles al papa, siendo encarcelado con él, sin embargo poco después de su liberación, Bonifacio VIII muere, por lo que el papado se sume en un convulso periodo antes del Periodo de los Papas de Aviñón.

Medallón del Beato con la tiara pontificia.

Biografía
Nicolás Boccasini nació en la Localidad de Treviso en 1240, siendo hijo de Boccasio, quien era notario municipal y de Bernarda, que fue lavandera del convento de los frailes dominicos en la ciudad. La familia vivió en las afueras de las murallas que protegían la ciudad, en un suburbio llamado San Bartolommeo. A partir de los seis años, Nicolás parecía destinado a la vida monacal, su primer maestro fue su tío, que fue sacerdote de San Andrea. Demostró ser muy inteligente por lo que pronto aprendió el latín y se enfocó en temas clericales. A la edad de catorce años, en 1254, ingresó a la Orden de los Predicadores, tomando el hábito de novicio en su natal Treviso. Pronto fue trasladado a Venecia por el prior y presentado al Provincial, quien lo mandó al convento de los Santos Juan y Pablo de la ciudad, donde permaneció durante siete años.

En 1262 fue trasladado a Milán, donde permaneció en el convento de San Eustorgio y donde profesó plenamente como hermano dominico, quedándose ahí seis años. De 1268 a 1282 se desempeñó como lector, en su localidad natal y en Génova. Él no era profesor, ya que no había tomado título universitario. En 1286, en el Capítulo Provincial de Brescia, fue elegido Prior Provincial de Lombardía por lo que su estilo de vida cambió, trasladándose a distintos conventos pertenecientes en la zona. También tuvo el cargo de Inquisidor, ya que el tribunal fue confiado por los papas a los dominicos y a los franciscanos. Convocó durante su mandato, los capítulos generales de Venecia (1287), en Rímini (1288) y en Trier (1289). Liberado del cargo, probablemente volvió a Treviso pero en 1293 fue elegido de nuevo, prior provincial.

Vidriera contemporánea del Beato.

En el Capítulo General de Estrasburgo en 1296, Boccasini, fue elegido Maestro General de la Orden de los Predicadores. Eran tiempos en que comenzaban a atizar el conflicto entre el Rey de Francia con el Papado. Ya que el Papa Celestino V había resultado incompetente e ineficaz y anhelando la vida monástica, renunció al Papado en 1294, causando gran confusión en la Iglesia, inmediatamente fue elegido para sucederle en el Trono de San Pedro Bonifacio VIII, quien su ascenso fue cuestionado por intereses políticos entre las familias italianas, los intereses de Francia y los movimientos radicales como los franciscanos espirituales.

Prohibió a cualquier religioso dominico, cuestionar la legitimidad del papa Bonifacio VIII y si era posible, defenderlo en los sermones. El papa en gesto de agradecimiento, lo nombró legado en Francia y en 1298 fue elevado al cardenalato y se le asignó el título de Cardenal Sacerdote de Santa Sabina. El 2 de marzo de 1300 fue consagrado Obispo de Ostia y al año siguiente fue nombrado Legado Papal en Hungría, volviendo a Roma en 1303.

Cuando los mercenarios de Sciarra Colonna asaltaron en septiembre de 1303 el palacio papal de Anagni, fue junto con el Obispo de Sabina uno de los que defendieron al pontífice del agravio de los soldados. El motivo de la disputa, fue el enfrentamiento ideológico sobre la supremacía de los poderes, y Bonifacio en la bula Unam Sanctam había apostado por la Supremacía papal sobre los principados y monarcas. El 10 de septiembre fueron liberados los prisioneros, pero días más tarde fallecía Bonifacio VIII. En el Cónclave que siguió, los cardenales buscaron un candidato que no se mostrara hostil con Felipe IV el Hermoso y eligieron a Boccasini como papa el 22 de Octubre, el elegido adoptó el nombre de Benedicto XI (Benedicto X es considerado Antipapa pero en aquél momento fue considerado legítimo).

Sepulcro del Beato atribuido a Lorenzo Maittani (ca. 1305).

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Entre los hechos más importantes de su corto pontificado fue el restablecimiento de la paz con la monarquía francesa con la derogación de la Bula papal. El rey mostró por su parte el afecto y la devoción por el nuevo pontífice, pero recomendó benevolencia por la Iglesia y reino de Francia. Absolvió de la excomunión a Felipe IV y de la censura a sus súbditos, pero el 7 de junio de 1304 excomulgó a Guillermo de Nogaret y a todos los partícipes del atentado de Anagni. Celebró dos consistorios donde creó nuevos cardenales, pero no duró más de ocho meses en el papado. Una anécdota que se cuenta de él, es de que el Lunes Santo en 1304, Benedicto celebraba la Santa Misa, cuando un peregrino se acercó y le insistió que le escuchara en confesión, el pontífice sin inmutarse, suspendió el servicio para escuchar su confesión y después volvía a celebrar la Eucaristía, actualmente es considerado apócrifo el relato, ya que no se podían suspender los oficios divinos pero la leyenda era una manera de enseñar el beneficio de la confesión frecuente.

El 7 de julio de 1304, Benedicto XI murió repentinamente en Perugia, donde había trasladado la corte papal. Su fama de santidad y sus milagros fueron reconocidos en 1736 cuando Clemente XII aprobó su culto (que actuó como beatificación formal) y Benedicto XIV extendió su veneración a toda la República de Venecia, a petición de los venecianos.

René

Enlaces consultados (13/03/17)
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Benedict_XI
– http://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Beato_Benedicto_XI

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Nuestra Señora de Coromoto: reina y patrona de Venezuela

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Escultura de Nuestra Señora de Coromoto con los colores de la bandera de Venezuela.

Escultura de Nuestra Señora de Coromoto con los colores de la bandera de Venezuela.

En la ciudad de Guanare al este de Venezuela existía un grupo de indios llamados “coromotos”, a la llegada de los españoles los indios coromotos se refugiaron en la selva y poco a poco los españoles se olvidaron de la existencia de estos indios.

Una mañana de 1652 el cacique de los coromotos y su esposa se dirigían hacia el campo que cultivaban pero vieron a una hermosa señora que sostenía en sus brazos un lindo niño que caminaba sobre el río se dirigió a ellos de esta manera: “Salgan del bosque y vayan al sitio donde viven los blancos, para recibir el agua sobre la cabeza y así poder ir al cielo”. De la misma manera la Señora se apareció en repetidas ocasiones no sólo al cacique sino a otros indios y en especial a varios niños que iban al río a buscar agua y que al ser reprendidos por sus padres por la demora ellos decían que la hermosa señora los entretenía porque se sentía también estar ante la belleza de ella que no quería irse, esto se volvió tan celebre entre los indios que las agua del río comenzaron a considerarse milagrosas e incluso muchos de ellos llevaban piedras del mismo a su casa como reliquias.

Los coromotos decidieron hacer caso a lo que les ordenaba la hermosa señora y ayudados de un español que vivía cerca de donde habitaban ellos, los indios se mudaron a la confluencia de dos ríos a un lugar llamado Tucupío y al que nombraron Coromoto. Los españoles nombraron un encomendero para los indios comprometiendo a este a bautizar a los indios y darles tierras para cultivar.

El 8 de septiembre de 1652 el cacique de los indios coromotos se negó a asistir a la doctrina cristiana y regreso a su casa donde le esperaban su esposa, la hermana de esta y su hijo. En la noche el cacique seguía muy molesto pensando que había perdido su libertad por someterse a la voluntad de los blancos y al momento se le apareció la Virgen con un intenso brillo, y al verla el cacique le reclamo: “¿Hasta cuándo me has de perseguir? Bien te puedes volver pues no pienso hacer lo que me mandes, por ti deje mi tierra y he venido aquí a pasar trabajos”, su esposa y la hermana de esta le reclamaban al hombre dirigirse de esa forma a la bella señora pero este no les hacía caso y muy molesto intento amenazar a la Virgen con su arco y flecha, la Virgen se le acerco y el hombre sorprendido tiró el arco al suelo y con las manos intento tomarla de la ropa para echarle fuera de su casa y al momento la presencia desapareció, pero el cacique se quedó estático por largo tiempo hasta que se percató de que sostenía algo en su mano a lo que le dijo a su mujer que tenía capturaba a la Señora y su esposa le dijo que se la mostrara y acercándose al fuego abrió la mano y pudo ver una diminuta imagen de la Virgen de la que despedían hermosos resplandores, que es la que según la tradición se conserva hasta hoy en día y que mide tan sólo 2.5cm de altura y 2cm de ancho.

 Imagen original de Nuestra Señora de Coromoto según la tradición milagrosamente estampada.

Imagen original de Nuestra Señora de Coromoto según la tradición milagrosamente estampada.

El sobrino del cacique, al darse cuenta de lo ocurrido, corrió a avisar al encomendero y contarle todo, pero este al principio no le creyó, pero decidió al día siguiente, con dos mozos investigar en la casa del cacique y encontraron la imagen donde este la había ocultado, pues el niño astutamente entró a la casa y pudo dar con ella. El cacique, por su parte, intentado huir fue mordido por una víbora y, arrepentido de su proceder, recibió el bautismo de un cristiano que pasaba por el camino.

El encomendero tuvo alrededor de un año la imagen en su casa, habiéndola puesto en un relicario de plata, y posteriormente fue llevada solemnemente a la ciudad de Guanare. Sin embargo, hacia finales del siglo XVII, ya se había olvidado por completo el recuerdo del lugar donde había sido la aparición de la Santísima Virgen, y a pesar de que el párroco varias veces intento localizar el lugar fue en vano, pero posteriormente llego un religioso agustino, fray Diego de Olaya, recolectando limosnas con la imagen de Nuestra Señora del Topo venerada en Bogotá, Colombia, siendo llevada en procesión la imagen de la Virgen del Topo en un lugar del camino, la imagen se puso primero pálida de un color amarillo, posteriormente se ilumino su rostro y llegando al final del paraje se ensombreció su rostro por espacio de tres horas y, por más que intentaron mover la imagen del lugar, no pudieron y hasta que a uno de los acompañantes se le ocurrió que pusieran una cruz en ese lugar, y así pudieron continuar su camino y se aclaró la imagen, este curioso suceso hizo que el párroco se interesara aún más por buscar el lugar donde la Virgen se apareció al cacique, y de este modo fue con un grupo de personas, entre ellos uno de los que había estado presente en la procesión con la Virgen del Topo, quien pensaba construir un templo en el lugar donde la imagen se había ensombrecido, para recordar ese milagro de la Virgen del Topo, y mientras se dirigían al lugar preguntaban a los habitantes si alguien conocía el lugar donde se había aparecido la Virgen de Coromoto y en eso se encontraron con el cacique de los coromotos, quien les dijo que si edificaban una iglesia en donde su antiguo cacique vio a la Virgen, ellos volverían a vivir en ese lugar y el sacerdote y sus acompañantes le dijeron al cacique que les señalara el lugar donde había sido la aparición, ya que nadie lo recordaba, y cuando pasaron por el lugar que marco la Virgen del Topo, el cacique sorprendido les dijo que ese lugar donde estaba la cruz puesta, era el sitio exacto donde la Virgen se apareció a su cacique anteriormente.

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Nuestra Señora del Topo venerada en la Catedral de Bogotá, Colombia. Foto cortesía de Luis Bernardo Velez.

Nuestra Señora del Topo venerada en la Catedral de Bogotá, Colombia. Foto cortesía de Luis Bernardo Velez.

En 1821, el libertador Simón Bolívar, un mes antes de la batalla de Carabobo, estuvo en Guanare y según consta paso a encomendarse con la Virgen de Coromoto, y al ganar la batalla se mandó a poner una placa conmemorativa en el santuario en recuerdo de la visita de Simón Bolívar a la Virgen.

El 7 de octubre de 1944 el papa S.S. Pío XII declaro a Nuestra Señora de Coromoto patrona de Venezuela. Y en mayo de 1924 le concedió oficio y misa propia, y elevo al grado de Basílica el Santuario de la Virgen de Coromoto, concedió indulgencia a todo aquel que peregrine a la Basílica e indulgencia in articulo mortis a todo aquel que muera con la medalla bendita de la Virgen de Coromoto.

Fue coronada pontificalmente el 11 de septiembre de 1952 por el arzobispo de La Habana, Cuba en representación del Papa. El 12 de agosto del año 2006 fue elevado a la categoría de Basílica menor el Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, en Guanare, Venezuela. Las festividades de la Virgen de Coromoto son dos, la primera el 2 de febrero en recuerdo de la entrada triunfal de la imagen a la ciudad el 2 de febrero de 1654 y la otra el 8 de septiembre aniversario de sus apariciones.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA:
– Álvarez del Real, María Eloísa, “Santuarios de la Virgen María apariciones y advocaciones”, Panamá, Editorial América, primera edición, 1991.

CONSULTADO EN LÍNEA:
– Basílica de Nuestra Señora de Coromoto: www.basilicacatedralguanare.wordpress.com

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