Nuestra Señora de Coromoto: reina y patrona de Venezuela

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Escultura de Nuestra Señora de Coromoto con los colores de la bandera de Venezuela.

Escultura de Nuestra Señora de Coromoto con los colores de la bandera de Venezuela.

En la ciudad de Guanare al este de Venezuela existía un grupo de indios llamados “coromotos”, a la llegada de los españoles los indios coromotos se refugiaron en la selva y poco a poco los españoles se olvidaron de la existencia de estos indios.

Una mañana de 1652 el cacique de los coromotos y su esposa se dirigían hacia el campo que cultivaban pero vieron a una hermosa señora que sostenía en sus brazos un lindo niño que caminaba sobre el río se dirigió a ellos de esta manera: “Salgan del bosque y vayan al sitio donde viven los blancos, para recibir el agua sobre la cabeza y así poder ir al cielo”. De la misma manera la Señora se apareció en repetidas ocasiones no sólo al cacique sino a otros indios y en especial a varios niños que iban al río a buscar agua y que al ser reprendidos por sus padres por la demora ellos decían que la hermosa señora los entretenía porque se sentía también estar ante la belleza de ella que no quería irse, esto se volvió tan celebre entre los indios que las agua del río comenzaron a considerarse milagrosas e incluso muchos de ellos llevaban piedras del mismo a su casa como reliquias.

Los coromotos decidieron hacer caso a lo que les ordenaba la hermosa señora y ayudados de un español que vivía cerca de donde habitaban ellos, los indios se mudaron a la confluencia de dos ríos a un lugar llamado Tucupío y al que nombraron Coromoto. Los españoles nombraron un encomendero para los indios comprometiendo a este a bautizar a los indios y darles tierras para cultivar.

El 8 de septiembre de 1652 el cacique de los indios coromotos se negó a asistir a la doctrina cristiana y regreso a su casa donde le esperaban su esposa, la hermana de esta y su hijo. En la noche el cacique seguía muy molesto pensando que había perdido su libertad por someterse a la voluntad de los blancos y al momento se le apareció la Virgen con un intenso brillo, y al verla el cacique le reclamo: “¿Hasta cuándo me has de perseguir? Bien te puedes volver pues no pienso hacer lo que me mandes, por ti deje mi tierra y he venido aquí a pasar trabajos”, su esposa y la hermana de esta le reclamaban al hombre dirigirse de esa forma a la bella señora pero este no les hacía caso y muy molesto intento amenazar a la Virgen con su arco y flecha, la Virgen se le acerco y el hombre sorprendido tiró el arco al suelo y con las manos intento tomarla de la ropa para echarle fuera de su casa y al momento la presencia desapareció, pero el cacique se quedó estático por largo tiempo hasta que se percató de que sostenía algo en su mano a lo que le dijo a su mujer que tenía capturaba a la Señora y su esposa le dijo que se la mostrara y acercándose al fuego abrió la mano y pudo ver una diminuta imagen de la Virgen de la que despedían hermosos resplandores, que es la que según la tradición se conserva hasta hoy en día y que mide tan sólo 2.5cm de altura y 2cm de ancho.

 Imagen original de Nuestra Señora de Coromoto según la tradición milagrosamente estampada.

Imagen original de Nuestra Señora de Coromoto según la tradición milagrosamente estampada.

El sobrino del cacique, al darse cuenta de lo ocurrido, corrió a avisar al encomendero y contarle todo, pero este al principio no le creyó, pero decidió al día siguiente, con dos mozos investigar en la casa del cacique y encontraron la imagen donde este la había ocultado, pues el niño astutamente entró a la casa y pudo dar con ella. El cacique, por su parte, intentado huir fue mordido por una víbora y, arrepentido de su proceder, recibió el bautismo de un cristiano que pasaba por el camino.

El encomendero tuvo alrededor de un año la imagen en su casa, habiéndola puesto en un relicario de plata, y posteriormente fue llevada solemnemente a la ciudad de Guanare. Sin embargo, hacia finales del siglo XVII, ya se había olvidado por completo el recuerdo del lugar donde había sido la aparición de la Santísima Virgen, y a pesar de que el párroco varias veces intento localizar el lugar fue en vano, pero posteriormente llego un religioso agustino, fray Diego de Olaya, recolectando limosnas con la imagen de Nuestra Señora del Topo venerada en Bogotá, Colombia, siendo llevada en procesión la imagen de la Virgen del Topo en un lugar del camino, la imagen se puso primero pálida de un color amarillo, posteriormente se ilumino su rostro y llegando al final del paraje se ensombreció su rostro por espacio de tres horas y, por más que intentaron mover la imagen del lugar, no pudieron y hasta que a uno de los acompañantes se le ocurrió que pusieran una cruz en ese lugar, y así pudieron continuar su camino y se aclaró la imagen, este curioso suceso hizo que el párroco se interesara aún más por buscar el lugar donde la Virgen se apareció al cacique, y de este modo fue con un grupo de personas, entre ellos uno de los que había estado presente en la procesión con la Virgen del Topo, quien pensaba construir un templo en el lugar donde la imagen se había ensombrecido, para recordar ese milagro de la Virgen del Topo, y mientras se dirigían al lugar preguntaban a los habitantes si alguien conocía el lugar donde se había aparecido la Virgen de Coromoto y en eso se encontraron con el cacique de los coromotos, quien les dijo que si edificaban una iglesia en donde su antiguo cacique vio a la Virgen, ellos volverían a vivir en ese lugar y el sacerdote y sus acompañantes le dijeron al cacique que les señalara el lugar donde había sido la aparición, ya que nadie lo recordaba, y cuando pasaron por el lugar que marco la Virgen del Topo, el cacique sorprendido les dijo que ese lugar donde estaba la cruz puesta, era el sitio exacto donde la Virgen se apareció a su cacique anteriormente.

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Nuestra Señora del Topo venerada en la Catedral de Bogotá, Colombia. Foto cortesía de Luis Bernardo Velez.

Nuestra Señora del Topo venerada en la Catedral de Bogotá, Colombia. Foto cortesía de Luis Bernardo Velez.

En 1821, el libertador Simón Bolívar, un mes antes de la batalla de Carabobo, estuvo en Guanare y según consta paso a encomendarse con la Virgen de Coromoto, y al ganar la batalla se mandó a poner una placa conmemorativa en el santuario en recuerdo de la visita de Simón Bolívar a la Virgen.

El 7 de octubre de 1944 el papa S.S. Pío XII declaro a Nuestra Señora de Coromoto patrona de Venezuela. Y en mayo de 1924 le concedió oficio y misa propia, y elevo al grado de Basílica el Santuario de la Virgen de Coromoto, concedió indulgencia a todo aquel que peregrine a la Basílica e indulgencia in articulo mortis a todo aquel que muera con la medalla bendita de la Virgen de Coromoto.

Fue coronada pontificalmente el 11 de septiembre de 1952 por el arzobispo de La Habana, Cuba en representación del Papa. El 12 de agosto del año 2006 fue elevado a la categoría de Basílica menor el Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, en Guanare, Venezuela. Las festividades de la Virgen de Coromoto son dos, la primera el 2 de febrero en recuerdo de la entrada triunfal de la imagen a la ciudad el 2 de febrero de 1654 y la otra el 8 de septiembre aniversario de sus apariciones.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA:
– Álvarez del Real, María Eloísa, “Santuarios de la Virgen María apariciones y advocaciones”, Panamá, Editorial América, primera edición, 1991.

CONSULTADO EN LÍNEA:
– Basílica de Nuestra Señora de Coromoto: www.basilicacatedralguanare.wordpress.com

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

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