San Nicolás II zar de Rusia y su familia, polémicos mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

En este blog hemos visto algunos santos que son polémicos y cuya canonización en si es controvertida y genera un gran debate en la sociedad, un ejemplo claro es la glorificación de la Familia Imperial Romanov como Strastoterpets (Portadores de la Pasión) por parte de la Iglesia Ortodoxa fuera de Rusia en 1981 y la Iglesia Ortodoxa Rusa en el año 2000.

La Familia Imperial Rusa, tras la revolución rusa de 1917 fue destronada y brutalmente asesinada en 1918, con ella se desintegró el Imperio Ruso que durante 300 años ha sido gobernado por zares autócratas y pasó de una monarquía decadente a una república socialista dictatorial y represiva.

Si bien en un mártir no se juzgan sus actos políticos y religiosos que conllevan su vida y su martirio, en este caso está claro que van de la mano con el contexto. Y al final del artículo nos hacemos la incómoda pregunta ¿fue realmente martirio o un mero asesinato político? ¿Era el zar una víctima más de la represión comunista o un emperador déspota y autoritario cuyo caos que llevó a la Revolución era su responsabilidad?

Hoy trataremos sobre el Zar Nicolás II, su esposa y sus hijos; dejando a sus demás familiares también canonizados para otra ocasión. Si bien trataremos sus vidas por separado, el tema que nos compete es su canonización y los motivos contextuales de ella.

Icono ortodoxo ruso de naturalista representando al zar Nicolás II, su esposa la zarina Alexandra y el zarevich Alexei Romanov.

San Nicolás II de Rusia (Nicolás Alexandrovich Romanov)
Pasando a los datos biográficos hablaremos brevemente sobre Nicolás II Zar de Rusia y último monarca del imperio ruso. Nació en el palacio de Alejandro en San Petersburgo, en el Imperio Ruso el día 18 de mayo (6 en el antiguo calendario) de 1868, siendo el hijo mayor del zar Alejandro III de Rusia y su esposa María Feodorovna, teniendo 5 hermanos menores. En 1881 tras el asesinato de su abuelo el Zar Alejandro II se convierte en heredero al trono de Rusia (zarévich) y en 1884 se celebró la ceremonia de la mayoría de edad de Nicolás. Finalmente en 1890 fue de gira mundial visitando Egipto, La India, Singapur y Japón, donde fue víctima de un intento de asesinato.

A pesar de ser heredero al trono, y asistir a las reuniones del Consejo de Estado, Nicolás no tenía la madurez necesaria ni estaba preparado para convertirse en nuevo Zar. En esa época a pesar de establecer un régimen autoritario y represivo, el Zar Alejandro III sufría de mala salud, a pesar de que la industrialización procuró alcanzar a todos los sectores de la sociedad rusa de aquel momento, la desigualdad de los beneficios entre la nobleza rusa y la servidumbre, era patente. Las aspiraciones a la libertad política eran reprimidas por la fuerza militar zarista por considerarla un enemigo a su autoridad.

El 26 de noviembre de 1894, se casó con la princesa Alix de Hesse, quien al principio fue muy reticente debido a que ella era fervorosamente luterana, pero junto con su hermana Isabel (que también terminaría siendo mártir) fue recibida en la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1892 cambiando su nombre por el de Alexandra Feodorovna. La boda se ofició poco después de la muerte del zar Alejandro, por lo que fue considerado su sucesor en el trono y formalmente coronado como Nicolás II.

A pesar de mostrar su admiración por la democracia en una visita a la Cámara de los Comunes en Inglaterra en 1893, durante su periodo como heredero, como gobernante no estaba dispuesto a concebir la idea de compartir el poder con las demás fuerzas políticas, que amenazaban el sistema autocrático de Rusia. En los asuntos eclesiásticos promovió la canonización del ermitaño ruso Serafín de Sarov, pero mientras él exigía como plazo máximo un año, la emperatriz exigió que se realizase dentro de una semana. Finalmente San Serafín fue canonizado en el verano de 1903 y la familia imperial se trasladó para presidir la ceremonia.

El zar Nicolás II rodeado de su familia al completo: la zarina Alexandra, las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia; y el zarevich Alexei.

En los asuntos exteriores fortaleció la alianza con Francia, siguiendo la política de su padre, pero tenía intereses imperiales sobre la zona de Manchuria, lo que chocó con los intereses de otra potencia en construcción: El Imperio Japonés. La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) pesó para el Imperio Ruso no solo el costo en vidas humanas y recursos, sino que cargó con el peso de la humillación por la derrota. Para ese entonces el descontento social con el régimen era evidente para su eventual caída.

Durante su reinado también se hizo famoso el acto del llamado Domingo Sangriento, ocurrido en enero de 1905, en la que el sacerdote socialista Jorge Gapon encabezó una procesión hacia el palacio de invierno al frente de miles de personas, cantando el himno nacional y fuera de la idea de que era una turba revolucionaria, eran gente fiel a la Familia Imperial, con iconos en sus manos y retratos portátiles del zar. Nicolás no se encontraba en ese momento y las calles estaban bloqueadas por la infantería y los cosacos. Los manifestantes pedían una monarquía constitucional, pero la reacción militar fue arbitraria; el ejército abrió fuego contra la muchedumbre causando numerosos muertos y heridos, y retirándose los manifestantes entre maldiciones al régimen.

En 1913, se celebraron en toda Rusia el tercer centenario de la Dinastía Romanov, pero ya no en una monarquía absoluta tras la revolución de 1905, sino que integrada una Cámara Representativa conocida como la Duma, aunque no logró satisfacer las demandas de las clases sociales obrera, campesina y la mediana burguesía.

Fotografía de la zarina Alexandra Feodorovna, año 1905.

A pesar de ser aconsejado contra la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, el ejército fue enviado al frente, pero el entusiasmo inicial quedó ensombrecido tras la batalla de Tannenberg, en que las fuerzas alemanas aniquilaron prácticamente al ejército Imperial. Entre 1915 y 1916 la guerra empeoró la situación de Rusia, y un nuevo poder amenazaba el Estado, con el surgimiento del movimiento bolchevique, que derrocaría a la Monarquía e instaurará un régimen dictatorial totalitarista.

Santa Alexandra Feodorovna Romanova (Alix Victoria Louise Helena Beatriz de Hesse y el Rin)
Nació en Darmstadt, Ducado de Hesse el 6 de junio de 1872, siendo hija de Luis IV Gran Duque de Hesse y del Rin y de la Princesa Alicia de Reino Unido; por lo tanto era descendiente de la Reina Victoria y del Príncipe Consorte Alberto.

Fue bautizada el 1 de julio en la Iglesia Luterana siendo sus padrinos el Príncipe de Gales y el zar Alejandro III y sus madrinas la emperatriz Dagmar de Dinamarca y la Princesa Beatriz de Reino Unido. Era de carácter alegre y con muy buen humor, pero la muerte de su madre y su hermana menor, convirtieron su alegría en amargura, y de una chica extrovertida a una chica tímida y callada. A pesar de la presión familiar, rechaza casarse con el hijo mayor del príncipe de Gales, además de que se enamora del entonces zarévich Nicolás. A pesar de la oposición de la familia imperial acabaron accediendo al matrimonio, pero antes Alix se convirtió al cristianismo ortodoxo junto con su hermana Isabel y tomó el nombre de Alexandra. En el duelo por la muerte del Zar Alejandro III, la pareja se casó el 26 de noviembre de 1894 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

El reinado de Nicolás y Alexandra están marcados por el conservadurismo ante las nuevas olas de cambio que exigían los tiempos. La pareja se hizo extremadamente impopular y la timidez de la emperatriz fue interpretada por el pueblo ruso como signo de desinterés e indiferencia por la situación de Rusia. El 16 de Mayo de 1896 fueron coronados como zar y zarina de Rusia en Moscú. Tuvieron 5 hijos:

Los cinco hijos de los zares: las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia, y el zarevich Alexei.

Santa Olga Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en 1895 en Tsárskoye Selo, era una joven de carácter autocrático y prepotente a veces, adoraba a su padre y con él tuvo una relación muy estrecha; a pesar de que amaba a su madre, a veces tuvieron roces por la mala conducta de Olga. Como resultado de su educación religiosa, a los veinte años, donó parte de su fortuna y se dedicó a las obras de caridad, como los nobles a veces hacían, sin embargo cuando en el plano político aparece el monje siberiano Grigori Rasputín, la familia fue obligada a aceptarla como amigo; incluso aún con el escándalo de que el vidente la había visitado a ella y a sus hermanas vestidas en camisón.

Durante la Primera Guerra Mundial, ella y sus hermanas así como su madre, se convirtieron en enfermeras de la Cruz Roja y se dedicaron a atender a los heridos en batalla. Sin embargo la sensibilidad de Olga por el panorama la influyeron a administrarse arsénico, que era considerado como tratamiento para los trastornos nerviosos y depresivos.

Santa Tatiana Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació en San Petersburgo en 1897, tenía un talento natural de liderazgo, pero al igual que sus hermanos, se crió con cierta austeridad, dormían todos en una misma habitación y ella no estaba acostumbrada a ser tratada como “Su Alteza Imperial”. Durante la Primera Guerra Mundial, encabezó los comités de la Cruz Roja Internacional y al igual que su hermana, cuidaba de los heridos y enfermos en el frente.

Iconos ortodoxos rusos de estilo naturalista representando a las Grandes Duquesas Romanov: de izquierda a derecha, Anastasia, Tatiana, María y Olga.

Santa María Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en San Petersburgo en 1899, María fue una muchacha extrovertida, bonita y coqueta; tuvo un amor filial con su padre, pero una relación difícil con sus hermanas, que la excluían de los juegos que realizaban, ya que nunca se metía en problemas por ello. Tenía un gran amor por los enfermos y heridos, sin embargo eran demasiado jóvenes para entrar en la Cruz Roja, por lo que convivía con los soldados que iban al frente.

Santa Anastasia Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació el 18 de junio de 1901, en San Petersburgo; como la familia Romanov esperaba un heredero al trono, se decepcionaron rápidamente por el nacimiento de Anastasia, porque anhelaban un varón, sin embargo, la recién nacida recibió el título de princesa o Gran Duquesa. Ella junto con sus hermanos fue educada en una vida sencilla, incluso en los campamentos dormían sin almohadas (excepto cuando estaban enfermos), tomaban baños de agua fría, además de que tomaron parte en actos de caridad con los necesitados.

Cuando aparece en escena el famoso starets siberiano Grigori Rasputín; la familia fue obligada por insistencia de la Emperatriz a aceptar al místico como amigo cercano de la familia, y los criados se horrorizaron por la visita de éste a las niñas que andaban en camisón, lo cual estaba prohibido, y provocó el chismorreo del populacho con satíricas pornográficas que afectó al prestigio del gobierno de los Romanov, pero junto con su hermana María, también se destacó por su interés por los soldados, ya que no podía (por su corta edad) ingresar a la Cruz Roja, convivía con los que partían a defender a la Rusia Zarista durante la Primera Guerra Mundial.

Icono ortodoxo ruso del zarevich Alexei Romanov.

San Alexis Nikolayevich Zarévich
Nació el 12 de agosto de 1904 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo y fue bautizado el 3 de septiembre en la Capilla del recinto de manos del Padre Yanishev, durante la ceremonia, la homilía fue pronunciada por el famoso San Juan de Kronstadt y como el país estaba en guerra con Japón, todos los comandantes y soldados fueron nombrados padrinos honorarios.

Pero pronto, y como confirmó un examen genético de 2009, comenzó a desarrollar la hemofilia B, que venía de herencia por parte de su madre. Debido a esto, recibió cuidados intensivos, ya que su sistema no podía producir proteínas necesarias para la coagulación de la sangre. A principios de octubre de 1912 tuvo una crisis, que varias veces estuvo a punto de llevarlo a la muerte. Desesperada, la emperatriz recurrió a los servicios del curandero siberiano Grigori Rasputín, quien tenía fama de milagrero, por lo que a partir del 19 de octubre el zarévich comenzó a mejorar. Esto ganó a Rasputín una aliada en la corte, pero Alexis sabía que no podía llegar a la edad adulta, por lo que le gustaba contemplar la naturaleza. Cuando estalló el conflicto internacional, el zar se convirtió en el Comandante Supremo del Ejército Imperial, y Alexis participó con energía en la vida militar, se dice que se negó a comer en un banquete y prefirió almorzar con los soldados.

Tras el asesinato de Rasputín, la zarina temía por la vida de su hijo, sin embargo con la Revolución Rusa de 1917 sabemos que la familia imperial fue derrocada y exiliada, y cuando triunfó el movimiento comunista así como el inicio de la Guerra Civil Rusa, los Romanov se convirtieron en la bandera del Ejército Blanco, por lo que los bolcheviques planearon el asesinato.

Icono ortodoxo ruso que representa el martirio de los Romanov.

Revolución Rusa y ejecución de la familia Romanov
Con la revolución de febrero de 1917, y la abdicación del Zar Nicolás II, la familia fue detenida y exiliada a Tobolsk por el presidente Kerensky, ya que había aumentado el índice de violencia y querían salvaguardarlos de una posible amenaza, ya que podemos observar en las fotografías, en los primeros meses de cautiverio fue liviano y la familia gozaba de visitas y libertad de movimiento. Al ascender Vladimir Lenin al poder mediante un golpe de estado en octubre, esto cambió. En las zonas más alejadas del panorama político, los exiliados zaristas, apoyados por Estados Unidos, y otras potencias extranjeras, comenzaron a organizarse en el Ejército Blanco, que entre otras cosas, pedía la restauración de la monarquía. También la Iglesia Ortodoxa, que había sido de antaño aliada del Estado monárquico, apoyó espiritualmente el movimiento, desencadenado una brutal persecución y una guerra civil, en que las milicias rojas con el mando unificado combatieron los numerosos alzamientos de los cosacos, y los regimientos zaristas.

Tras acercarse el ejército rebelde a Tobolsk, la familia fue evacuada a Ekaterimburgo a principios de 1918, y fue sometida a duras pruebas de encarcelamiento, por lo que se racionó la comida y se tuvieron que dejar la mantequilla y el café. Las niñas habían escondido las joyas detrás de sus ropas y en las almohadas, para trasladarlas con ellas. Fueron alojados en la famosa Casa Ipatiev, pero con el propósito de evitar que escaparan se les prohibió mirar afuera y sólo pocas ocasiones podían salir al baño bajo estricta vigilancia, no podían ir a la Divina Liturgia de la Iglesia más cercana y se les denegó la lectura del periódico.

En los círculos bolcheviques se planeó el asesinato por temor a que al ser liberados, ya que el Ejército Blanco se acercaba y la paranoia sobre los resultados de la contienda era más que evidente. Lenin y el círculo más cercano del Partido Comunista, acordaron la muerte del zar, pero causó un acalorado debate sobre la necesidad también de matar a los hijos y la esposa. El comandante Yurovsky quedó a cargo de la guardia, y reforzó la vigilancia, por lo que hasta cometido el crimen había más de 300 custodios patrullando el recinto.

Los cadáveres de los Romanov tras la masacre de Ekaterinburgo. Lienzo de I. Dzhembulat (s.XX).

Lev Trotsky, quien en ése momento era comandante del ejército rojo (conformado por algunos disidentes del ejército imperial y milicias) aprobó la resolución, así como la Junta Comunista de los Urales (jurisdicción a la que pertenecían los prisioneros). La noche del 17 de julio de 1918, el zar y su esposa, junto con sus hijos y servidores, fueron escoltados por los esbirros de Yurovsky al sótano de la casa, donde fueron brutalmente asesinados y luego sus cadáveres sacados, intentaron quemarlos y destruir toda evidencia, pero terminaron enterrando sus restos a la intemperie.

Controvertida canonización: ¿Mártires o víctimas políticas?
El debate se abrió al caer el comunismo en los años 90, cuando la Iglesia Ortodoxa, se vio finalmente libre del sometimiento del Estado soviético. La discusión giraba en torno al motivo de la muerte, ya que a pesar de que en sus horas finales, las víctimas habían demostrado su devoción (frente a sus ejecutores hicieron la señal de la cruz antes de caer acribillados), no exenta la responsabilidad y la debilidad del monarca ante los problemas internos y externos que desembocaron en la revolución. Y a esto se sumó el cisma que hubo dentro de la Iglesia Ortodoxa (recordemos que muchos sacerdotes abanderaron la causa anticomunista y apoyaron a la restauración monárquica durante la guerra civil rusa) con la sumisión del Patriarcado de Moscú al gobierno totalitarista. La Iglesia Ortodoxa Rusa del Extranjero, conformada por migrantes y exiliados de la URSS que se refugiaron en América y en varios estados europeos, rompió relaciones con la Iglesia Oficial en 1927 y no fue hasta el 2007 cuando se reestableció la comunión durante el Patriarcado de Alejo II.

Icono ortodoxo ruso de los Romanov.

Tras años de persecución por parte del gobierno bolchevique contra la Iglesia, tras la caída de la URSS fueron rehabilitadas muchas de las víctimas, entre ellas las que son conocidas como los Santos Mártires y Confesores de Rusia (quienes en su mayoría fueron asesinados durante el conflicto armado de 1918 y las purgas de las dictaduras de Stalin y Khrushchev) y a pesar de que se consideraba al monarca como un devoto cristiano, un padre de familia ejemplar y fiel marido, para algunos sectores de la Iglesia, causaba controversia el hecho de que los errores de su gobierno y las consecuencias de esto (aunque el análisis histórico y la evaluación son entidades más complejas) entreabría la puerta a la duda.

No faltaron tampoco voces que compararon el asesinato con un acto ritual (con la excusa de que los principales promotores de la revolución eran de herencia judía); aun así no se podían considerar a Nicolás y su familia como mártires, ya que no fueron asesinados por su fe religiosa, sino por el temor de que los disidentes al Estado naciente bolchevique los tomasen como bandera de la contrarrevolución.

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Tras la Perestroika y la conformación del Estado ruso moderno, la memoria histórica de lo que fueron años de represión política y social motivaron un fervor nacionalista (de la cual la identidad de Rusia como nación cristiana ortodoxa contribuyó en parte) y se rehabilitaron las figuras del zar y su familia. Anteriormente habían sido canonizados en 1981 como “mártires” por parte del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero (que en ese momento no estaba en comunión con el Patriarcado de Moscú), pero finalmente en el año 2000 el Patriarcado de Moscú glorificaba a Nicolás II y a sus hijos, su esposa y parientes como “Portadores de la Pasión (quienes aceptaron con resignación y fortaleza cristiana el martirio asimilándose a Cristo) y junto con ellos fueron canonizados los que conocemos como Mártires cristianos de la Rusia comunista. Con este acto estalla la devoción popular aunque también la controversia, como vemos en las imágenes, la variedad de iconos se expandió e incluso fuera de Rusia.

Panteón de los Romanov en la llamada Iglesia de la Sangre, Ekaterinburgo (Rusia).

Sus restos fueron encontrados inicialmente encontrados a las afueras de Ekaterimburgo en los años 70, pero el temor a las autoridades hizo que se inhumaran aunque años después fueron encontrados y analizados por científicos forenses, quienes determinaron con el ADN el parentesco y la identidad de cada uno; en 1998, los restos del zar, su esposa y dos de sus hijas fueron enterrados en la Catedral de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. En 2007 fueron encontrados los restos del zarévich y de otra de sus hijas, en 2008 científicos forenses nacionales y extranjeros confirmaron las identidades y fueron sepultados junto a su familia. Se atribuyeron a ellos numerosos milagros, y exhalaciones de mirra en sus iconos, la devoción y el fervor popular siguen hasta la actualidad de manera latente.

René

Webs consultadas (18/08/17)
– https://en.wikipedia.org
– www.nytimes.com/…/nicholas-ii-and-family-canonized-for-passio
– https://orthodoxwiki.org/Nicholas_II_of_Russia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “San Nicolás II zar de Rusia y su familia, polémicos mártires

  1. Te doy las gracias, René, por haberme suplido en mi tarea de escribir sobre la familia real rusa – en la que hay más mujeres que hombres – dado que tu interés era mayor que el mío, pero aún así, hay tantas cosas que decir acerca de este grupo.

    ¿Martirio real? ¿Asesinato político? Yo me inclino, y me he inclinado siempre por lo segundo, aunque tengo un icono-estampa de ellos que yo misma compré en Altea y además, tienen su carpetita en mi archivo de mártires, de la cual he suministrado algunas imágenes para este artículo. Difícilmente puedo verlos como mártires, puesto que claramente, las razones que motivaron su asesinato fueron políticas: no sólo por lo que simbolizaban – el estado absolutista, autócrata y anacrónico de la Rusia más estancada – sino por ser la bandera del Ejército Blanco, como muy bien has dicho.

    ¿Basta con ser devoto para que automáticamente un asesinado político se convierta en un mártir? Pero ser devoto era lo habitual en la aristocracia europea. Y ser caritativo, también. Era lo que se esperaba de ellos, que vivían en la opulencia e iban cargados de joyas: que fueran devotos, que gastaran su tiempo en devociones, y que fueran caritativos, pero de calderilla. Eso lo hacían ellos y mil nobles más de las casas reales europeas. ¡Hombre, si no hacían eso, ya era el colmo! Qué menos. Y no lo hacían por otra cosa que por dar prestigio a la dinastía, no nos confundamos. ¡O para calmar sus conciencias, que también! Y no digo que fueran malas personas. Pero al aristócrata se le exige el buen plantel, el dar la cara, el aparentar y el presentar, el mostrar y el inspirar, y por eso el pueblo ruso no perdonaba a la zarina extranjera su timidez y su introversión, ¡es que su obligación como aristócrata era el ser cercana y abierta con su pueblo! O eso es lo que se le exigía a la nobleza entonces.

    La devoción y la caridad, por tanto, eran etiquetas exigidas a su clase social, no algo extraordinario o heroico en ellos. ¿El hacer la señal de la cruz a la hora de morir? ¿Y quién no lo haría, siendo educado cristiano y practicante, ante el trance de muerte? Todas estas razones me parecen muy pobres para convertir a esta familia de asesinados políticos en mártires. Y aunque admito que los niños eran tan inocentes como la madre, no eximo al padre de sus tremendos errores políticos y su falta de visión ante la situación anacrónica de Rusia ante aquel momento histórico.

    La dictadura bolchevique golpeó duro y fue larga, de modo que esta familia no ha sido más que el instrumento de la reivindicación religiosa y nacionalista de la Iglesia Rusa, nada más. Difícilmente puedes hacer de ellos unos mártires, si tenemos en cuenta que en el momento de su muerte las niñas andaban más preocupadas por sus joyas que por su alma inmortal; que habían sido aficionadas al ocultismo y a otras malas artes, particularmente Anastasia, de la que muchas tonterías se han dicho, entre otras, que sobrevivió; y finalmente, la perniciosa influencia de Rasputín, al que no juzgaré, pero cuya presencia en la corte les hizo más mal que bien.

    En fin, ¿cuántos más hay canonizados de esta manera? No son los únicos. Pero esperemos que en el futuro, las Iglesias muestren mejor juicio a la hora de proponernos modelos a seguir. Desde mi modesta opinión, no es el caso de la familia Romanov.

    • Muchísimas gracias, por haberme permitido escribir sobre ellas (esperaría que tú realizaras uno sobre Santa Isabel Feodorovna, y sus compañeros a ver si la cuestión laboral lo permite) pero hablando de éstos en concreto, yo creo sinceramente que la situación es más compleja, y decidí resumir todos los supuestos y ámbitos posibles, porque yo creo que se deban tomar los casos por separado, aunque al final todo se engloba en un solo evento. Ciertamente hay más modelos que no pueden ser considerados figuras santas y que sin embargo veneramos como tal, la figura de un monarca débil e inepto (debido al curso de los acontecimientos que lo elevaron al reinado sin estar preparado) es la más atrayente. Ciertamente vemos en ellos el chivo expiatorio de los fracasos que el anacronismo del sistema podría suponer.
      El asesinato de la familia Romanov fue solo consecuencia natural de los acontecimientos que en ésta oscura fase de la Revolución Rusa podrían ocurrir; además de que ciertamente al morir Nicolás II murieron 400 años de monarquía zarista con ellos que con sus luces y sombras, podremos analizar con más detenimiento nuestra herencia legada por la ambición de otras personas. La Iglesia Ortodoxa tuvo motivos políticos y razones eclesiásticas para canonizar a la familia imperial, y si esas razones fuesen el nacionalismo post-soviético nacido tras la caída de la URSS, he de reconocer que me sorprende que la figura de un gobernante fracasado (sin faltar el respeto a nuestros biografiados) ha de representar la herencia pasada de Rusia. Te recuerdo que también Boris y Gleb fueron asesinados por motivos políticos y son venerados como portadores de la Pasión, así como Miguel de Tver, u otros ejemplos, para mí no me sorprende que hayan canonizado al zar, y no me meteré en el juicio de que son merecedores de tal honor, pero puedo asegurar que con la identidad cristiana de Rusia no se puede esperar mas que adentrarse a la reflexión histórica.

  2. Siempre me a interesado el tema sobre las monarquías, sobre todo la vida de reinas, princesas y cortesanas. De pequeño que estoy familiarizado con Anastasia y su historia, la conocí con la famosa película animada de Fox y en el fondo me gustaba y creía la romántica historia sobre su sobrevivencia a la masacre que acabo con ella y su familia; lo que si me sorprendió saber, fue su canonización, siempre tuve claro que fue asesinada por razones políticas y no religiosas. Me gustaría que algún día- algún miembro del blog, al que le interese investigar sobre el tema- hablará sobre el presunto “martirio” de la familia real francesa, durante la revolución acaecida en ese país; pues he leído que también se consideran mártires a dos de sus miembros, las devotas: Princesa Elisabeth (hermana menor de Luis XVI) y Princesa de Lamballe ( amiga íntima de la reina y borbona por matrimonio); a la primera se le da fama de mártir por la causa católica, y por lo que he investigado la chica era bastante devota, incluso he leído que hay interés en abrirle un proceso de beatificación (?) . Sobre la segunda ( que era francmasona y una libre pensadora) leí que fue declarada “mártir” y “venerable” en 1934, me gustaría que fueran aclamados esos temas. Disculpa por alagarme tanto y gracias por tu artículo. Saludos desde Chile.

    • Claudix, muchas gracias por leer mi artículo, sobre lo que tú pides recabaré más información, por ahora tengo pensado escribir sobre otra cuestión polémica, sobre la canonización de Zar Iván El Terrible (un tema que ha suscitado debate en Rusia), y sobre otros santos ortodoxos. Espero poder leerle más seguido y gracias por el dato.

  3. Hace un tiempo tuve una discusión con alguien precisamente por esos santos, el zar Nicolás II es considerado por muchos historiadores como el peor zar que tuvo Rusia y su reinado dejo mucho que desear, ni que decir que además hay muchos rumores sobre que la reina mantuvo relaciones sexuales con Rasputín. Sinceramente los motivos que llevan a canonizarlos son muy débiles y aunque la iglesia ortodoxa tiene una forma diferente de canonizar a la iglesia católica este caso en particular deja mucho que desear, te agradezco mucho René.

    • Ay Dios, se dicen tantas estupideces y mitos de Rasputín, por favor. Que si se cepillaba a todas las damas de la corte con su enorme miembro, que si hacía rituales de brujería… lo de la zarina aún no lo había oído, pero me cuesta creer. Siempre se han hecho chistes verdes de la cercanía de una reina con su confesor o director espiritual. Nihil novum sub sole.
      Nicolás II ya tiene muchos errores políticos a sus espaldas como para no ser un ejemplo a seguir. Dejemos a la zarina tranquila.

      • Muchas gracias André, bueno, sobre el tema de Rasputín, el famoso starets y el malo de la película, mucho se ha discutido, simplemente podríamos decir que tenía demasiada influencia sobre la familia real, tanto que de manera política se podría decir que fue uno de los responsables de que el gobierno tomara un porte conservador. Los motivos de la Iglesia Ortodoxa de glorificarlos, pues en argumentación histórica son muy débiles y como vemos se sumaron los problemas internos de la Iglesia, con el debate histórico, aunque un punto fuerte es la conexión nacional de Rusia (algo que en mi país ya quisiera), pero como testimonio personal de santidad suscita mucho debate y más si van de la mano sus acciones en su reinado. Espero volvamos a debatir cuando hablemos de los movimientos de canonización de Grigori Rasputín… y del mismísimo Zar Iván El Terrible

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