San Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla

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Icono ortodoxo griego revestido en plata del Santo.

San Focio, considerado por la Iglesia Ortodoxa como un santo teólogo y confesor frente a las usurpaciones papales en materia jurídica y episcopal, es considerado en cambio por la Iglesia Latina como un cismático, ya que se opuso a las principales cuestiones por las cuales las Iglesias Griega y Romana están separadas (el Filioque, la Autoridad Papal, etc.

Su patriarcado se divide en dos periodos, el primero que fue tomado de manera ilegítima en contraposición del Patriarca San Ignacio, y contra todos los cánones eclesiásticos, y el segundo ya instalado de manera canónica, aunque siempre en conflicto con el Papado Romano. Fue uno de los teólogos fundamentales de la Iglesia Oriental del siglo VII y por ello junto con San Gregorio Palamás y San Marcos de Éfeso (también confesores de la fe ortodoxa) son conmemorados conjuntamente. La fiesta del santo patriarca es el día 6 de febrero del calendario juliano.

Abordaremos su biografía y su controvertido Patriarcado en la Sede de San Andrés, así como las evaluaciones históricas sobre el famoso cisma y las repercusiones que desembocaron en la lamentable ruptura del año 1054 entre el Papa León IX y el sucesor de San Focio, Miguel I Celulario. Trataremos la visión latina sobre su gobierno de la Iglesia y la evaluación ortodoxa como confesor.

Inicios y vida seglar
Probablemente nació en Constantinopla en el año 820 hijo de un aristócrata de la corte bizantina llamado Sergio y una mujer piadosa llamada Irene. Su padre estaba emparentado con el Patriarca San Tarasio, defensor del culto de las imágenes durante las controversias iconoclastas.

Durante el segundo periodo iconoclasta (815-843) la familia de Focio sufrió la dura persecución y muchos iconódulos (defensores de la veneración de los sagrados iconos) fueron martirizados, pero tras la restauración de la ortodoxia en el año 843, fueron reintegrados a la política imperial bizantina.

Desde muy joven, alcanzó un notable prestigio debido a su intelectualidad y sus cualidades multifacéticas, probablemente como en la sociedad de su tiempo, estudió teología, filosofía y matemáticas, por lo que probablemente era alumno del matemático León, o por lo menos tenía una relación espiritual. Aunque realmente se esconde la educación de Focio, pero cuando comenzó su carrera política, era sumamente intelectual y prodigioso erudito, que se demostraría con su aportación teológica durante su Patriarcado, además de que su ascenso se debe fundamentalmente a su relación familiar con la Dinastía Amorión. Practicó la Gramática, la Dialéctica, la Oratoria, la Exégesis de las Escrituras, Teología y Derecho y en un principio ejerció la docencia; y se catapultó como un joven dotado en la Corte Bizantina, siendo nombrado senador y diplomático ante el Califato de Bagdad aproximadamente en el año 837. Por un lado su erudición era notable que comenzara a colarse por el lado del poder, y por otro lado lo dominaba su ambición a aspirar algo más importante. Son realmente pocos los datos de este periodo de su vida que conocemos.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Ascenso al Patriarcado y conflicto con Roma
Los motivos por los que Focio fue ascendido al patriarcado son resultado de intrigas políticas, ya que el emperador Miguel III y su tío Bardas se habían opuesto a la regencia de la emperatriz Teodora (esposa del emperador Teófilo y restauradora del culto a las imágenes) quien para centralizar su poder, se involucró en las disputas por el poder, descuidando la educación de su hijo. Las pretensiones de Bardas encontraron un oponente en el Patriarca San Ignacio, quien se negó a bendecirlo públicamente en una ceremonia en la Iglesia de Santa Sofía, supuestamente por llevar una relación incestuosa con su nuera. Pero al caer la emperatriz, el Patriarca Ignacio se negó a tonsurarla como monja y así contribuir a quitarla del poder.

Cuando Teodora cayó en el año 857, Miguel III depuso a Ignacio como patriarca de Constantinopla y en su lugar se eligió a Focio para ocupar la sede de San Andrés. Como era un laico, en pocos días recibió las órdenes menores y el diaconado, así como fue ordenado sacerdote; fue consagrado por el Obispo de Siracusa (que estaba realmente suspendido y fue depuesto por Ignacio) el día de Navidad (7 de enero), su legitimidad era por lo menos discutible.

Al principio el Obispo de Roma no quiso intervenir, pero el patriarca depuesto y exiliado apeló a su autoridad, entonces el Papa Nicolás I envió legados para examinar la situación. Por otro lado las Iglesias romana y constantinopolitana pasaban por un periodo de fricción, en cuestión sobre la jurisdicción de la recién evangelizada Bulgaria, pues el Rey Boris I estaba interesado en el cristianismo que apeló al envío de misioneros occidentales, pero Constantinopla obligó a considerar al gobernante búlgaro a ser evangelizado por misioneros de rito bizantino. Boris fue bautizado por la Iglesia de Constantinopla entre el 864 y 866, los abusos por parte del clero oriental obligaron al rey a apelar a Roma, por lo que Focio contrarrestó la solicitud con una crítica a las costumbres occidentales, entre ellas el uso del pan ácimo, el de la Primacía Papal, el rito latino, y el afeitado de la barba, así también salió en el debate la cuestión del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo y su uso en el credo). En el año 863, el Papa Adriano II anatemiza a Focio y lo depone como Patriarca, pero Focio responde con la misma resolución, acusando de herejía al Obispo de Roma, y excomulgando, por lo que teóricamente lo depone de la Sede de Pedro.

Pongamos entre paréntesis, el surgimiento de la dicha cláusula que insertada en el credo niceno, que había surgido en el siglo VI en la Hispania Visigótica, y fue aceptada por los francos, pero contó con el rechazo del papa León III, quien mandó a exponer unas tablillas de plata con la definición original del credo.

Icono ortodoxo ruso naturalista del Santo.

Deposición: Condena del Concilio de Constantinopla (869 d. c.)
En realidad Focio al hacer este acto, cayó en cisma, provocando la ruptura momentánea con Roma en el 866, mientras tanto, también impidió que la Iglesia Occidental se inmiscuyese en la política de la Iglesia de Oriente, al negar al Papa la primacía sobre todos los demás obispos, y apoyado siempre por el gobierno imperial. Aparte de sus disputas con el papado, promovió la evangelización de Bulgaria, enviando a los Santos Cirilo y Metodio para predicar el cristianismo.

En política, Focio, apoyó fielmente a Miguel III “El Borracho”, incluso cuando su amigo y protector Bardas, fue asesinado por intrigas en 866, pero no logró mantenerse, ya que el emperador corrió la misma suerte a manos de Basilio I “El Macedonio” al año siguiente, y en una política a favor de los ignacianos (partidarios del depuesto Ignacio), depuso al patriarca Focio, y lo envió al exilio en el monasterio de Skepis, en el Bósforo.

El Emperador Basilio, queriendo reconciliarse con el Papado, convocó al Concilio de Constantinopla en el 869, y como resultado de la sesión, Focio fue anatemizado y formalmente considerado como cismático; él no reconoció la autoridad del Concilio al considerarlo pro-latino y se negó a retractarse.

El Patriarca Ignacio, repuesto en su sede, también se negó a ceder ante las pretensiones papales sobre Moravia y Bulgaria, por lo que si bien no se llegó tan lejos para concretarse un cisma, Roma y Constantinopla pasaron momentos de fricciones. Entonces poco después, el ex-patriarca pudo reintegrarse en la corte, y reconciliarse con Ignacio, quien lo recomendó como tutor para el heredero de Basilio, León. Se debió principalmente a la presión que ejerció Focio sobre Basilio para que lo restituyera, ya que en la genealogía imperial, el erudito argumentó que los orígenes de la Dinastía Macedónica no eran de humildes campesinos, sino que venían de la Dinastía Arsácida de Armenia. Entonces el emperador cayó también bajo la influencia de Focio, de quien dependía en los asuntos teológicos e ideológicos.

Segundo Patriarcado
Cuando el Patriarca San Ignacio murió en el año 877, apenas tres días después, Focio fue entronizado como Patriarca de Constantinopla; en su segundo periodo, ya muerto el Papa Adrián II (quien lo había anatemizado) fue elegido Juan VIII, e inmediatamente reconoció como legítimo y anuló las disposiciones de su predecesor. En el Concilio de Constantinopla del 879, entre los cuales estuvieron los legados papales, se legitimó la elección de Focio, además de que en la reunión, los partícipes ratificaron los motivos por los cuales Focio se mantuvo rebelde al Pontífice y la alteración del Filioque fue tajantemente prohibida.

Por mientras, mantenía una política separada de las injerencias de la Iglesia de Occidente, y no cedió ni un ápice, en el asunto de Bulgaria, a pesar de que el territorio fue concedido a Roma, volvió a la jurisdicción del Patriarca de Constantinopla en el 870. Sin el consentimiento del rey Boris I, el papado no pudo hacer valer sus pretensiones. Entonces se dedica a la acción pastoral, favoreciendo la misión de Metodio en las tierras búlgaras; pero no por ello estuvo fuera de las intrigas del trono imperial, sobre todo en el conflicto entre Basilio I y su hijo León.

Deposición y muerte
En una conspiración por parte de la Corte bizantina, estuvo implicado pero parece ser que no fue castigado por el emperador; pero a la muerte de éste en el 886 mientras cazaba, León VI depuso al patriarca y lo reemplazó con su pariente Esteban. Al año siguiente fue llevado a juicio y condenado al destierro a un monasterio de Armenia, el anciano ex-patriarca fue trasladado a Bordi donde fallece en el año 893; aunque según parece no fue el resto de su vida vilipendiado, y procuró continuar su labor de escritor.

Valor histórico y sus escritos
Focio, fue venerado por su erudición y por su obra prolífica, suscitando admiración incluso entre sus enemigos, desde el siglo XII ya era venerado entre los cristianos ortodoxos como defensor de la fe verdadera ante las “herejías” de Roma, he de opinar que su culto nació con el sentimiento anti-latino que se desarrolló durante el periodo en que las Cruzadas y las disputas territoriales del Imperio Bizantino ratificaron el cisma que estalló varios años después de la muerte de Focio (con su sucesor Miguel I Celulario), pero no por ello dejaré de lado las perspectivas de parte de la Iglesia Romana sobre su actuación patriarcal; y en parte debido a que fue entronizado en contra de los cánones eclesiásticos, además de que se debieron a disputas políticas que imperaban en el cambio dinástico del gobierno imperial por las cuales la injerencia de los asuntos estatales en la Iglesia eran de manera frecuente.

Para la Iglesia Católica, Focio es un cismático, además de que actuó con el fin de romper la unidad de la Cristiandad y a pesar de ello fue condenado. La Iglesia Católica reconoce el Concilio que anatemizó al Patriarca, pero por ello significó el fin de la autoridad de los Concilios Ecuménicos ya que a pesar de su ratificación, hasta hoy la Iglesia Ortodoxa no reconoce esta acción. Por otro lado, las cualidades personales de Focio atrajeron la atención de sus contemporáneos; el historiador moderno y sacerdote católico Adrian Fortescue lo califica del “hombre maravilloso de toda la Edad Media” y señala que “si no hubiera dado su nombre al gran cisma, siempre sería recordado como el mayor erudito de su tiempo”.

Los enemigos de Focio comentaban que “hablaba como un santo pero obraba como un demonio”, incluso hablan de su ambición personal con que aspiraba a algo más grande; el historiador inglés Edward Gibbon cree que su ambición era igual a su curiosidad y que sacrificó la Paz mundial por un reinado corto y dudoso.

Por otro lado Focio fue el creador de una conciencia nacional, que identificaba la nacionalidad griega con su defensa de la fe ortodoxa y que emergió como defensor de la identidad griega en sus debates teológicos con la Iglesia Occidental. Junto con San Marcos, arzobispo de Éfeso (de quien más adelante escribiré), y San Gregorio Palamás (de quien ya se ha escrito), son venerados como Confesores de la Verdadera fe, y por tanto canonizados conjuntamente.

A pesar de que fue canonizado formalmente por el Patriarcado Ecuménico en 1847, Focio fue venerado durante generaciones anteriores por la Iglesia Ortodoxa; su trabajo filosófico y su mayor gloria fue su famosa Biblioteca que contenía 280 volúmenes donde desarrolla conjuntamente la filosofía y la ciencia griega, además de recopilaciones de la patrística cristiana, los originales en su mayoría se encuentran perdidos.

También escribió contra las alteraciones latinas del Credo, y su gloria fue su Amphilochia, un extenso tratado con 300 preguntas acerca de las Sagradas Escrituras. Escribió epístolas contra los maniqueos y los paulicianos, también consejos teológicos a Boris I de Bulgaria y al emperador.

Sin duda no negará la historia su lugar como influyente en la Iglesia Oriental, y su obra fue pilar junto con San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno de la teología ortodoxa. Pero también los sucesos son pálido preludio para que se desencadenase en 1054 la gran división que seguimos viviendo en enconados desencuentros, y barreras que impiden reconstruir la unidad eclesial y la Pentarquía.

René

Webs consultadas (07/10/17):
• https://en.wikipedia.org/wiki/Photios_I_of_Constantinople
• https://el.wikipedia.org/wiki/Πατριάρχης_Φώτιος_Α΄
• https://el.orthodoxwiki.org/Φώτιος_Α΄_ο_Μέγας
• http://vizantinaistorika.blogspot.mx/2014/02/blog-post_6.html

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