Sierva de Dios Marta Obregón, mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Sierva de Dios.

“Veo que Dios me ‘exige’ cada vez más, y aun en eso me siento privilegiada. ¡Si pudiera dar ejemplo con mi vida!”
Marta Obregón puede ser un itinerario viviente para un(a) joven que busca su lugar en el mundo, al final cuando pensamos que hemos o planeamos que nuestra vida gire en torno a nuestras ideas preconcebidas o nuestros valores profesionales y morales Dios nos da una sorpresa transformando su Voluntad en Palabra Viva que anida en nuestro interior y nos descubre la contraposición entre los prototipos cimentados de nosotros mismos con la gracia que recibimos.

Quizá el aspecto más conocido de ella es su vil asesinato el 22 de enero de 1992 después de defenderse de un intento de violación, ante el acontecimiento nos podremos preguntar ¿estará la Voluntad de Dios en medio del sufrimiento? ¿Podrá hablar Dios a través de acontecimientos trágicos como éstos? Para un hombre desentendido podrá parecer inconcebible pero para un creyente la respuesta está en las Escrituras: «Mira que hago un mundo nuevo» (Apocalipsis 21, 5) ese es el sentido de la Cruz que en el exterior parece el madero de la muerte, el dolor, el sinsentido o los padecimientos, pero que Jesucristo da ese significado del amor, de la vida, podremos decir como San Pablo el significado para el cristiano: «¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! (Gálatas 6,14)

También quiero mencionar el afecto de parte de vuestro servidor a esta mujer que perteneció al Camino Neocatecumenal como yo también pertenezco desde hace cuatro años a este itinerario de formación cristiana, el placer que me produce escribir sobre ella y el amor por propagar de manera saludable los testimonios de aquellos que vivieron su santificación en la gracia del Amor de Dios como nos invita hoy a cada uno de nosotros.

Primeros años
Marta Obregón Rodríguez nació el 1 de marzo de 1969 en La Coruña, Galicia (España) en el seno de una familia profundamente cristiana, su padre, militar de profesión, después de un año de servicio en Barcelona se trasladó junto con su mujer y su hija a Burgos en diciembre de 1970 donde se establecieron definitivamente. A los cuatro años de edad ingresó en el Colegio de Jesús María donde se destacó por sus notas sobresalientes, poco después, a los 8 años recibió la Primera Comunión el 19 de junio de 1977 en la Parroquia Castrense de Burgos «La Inmaculada».
Era una niña normal con intereses comunes, en su primera etapa escolar desarrolló muchas aficiones deportivas como el patinaje sobre ruedas, el atletismo, la natación, sobresaliendo fundamentalmente en el tenis (del cual ganó algunos trofeos). Junto con sus compañeras de colegio recibió el sacramento de la Confirmación en la parroquia de San José poco después.
Con su hermana Ana Pilar, dos años mayor, comienza a acudir asiduamente al Club Arlanza de Burgos, en donde participan de actividades recreativas y formativas y donde un sacerdote del Opus Dei lleva la dirección espiritual. En el Club aprende a tocar la guitarra, con la que en adelante acompañará sus canciones, para disfrute de los oyentes, pues Marta tenía una voz de prodigioso registro.

Estudios y crisis de fe
Pocos días antes de acabar la formación primaria plantea a sus padres la intención de abandonar el colegio para incorporarse a un Instituto donde iniciar el BUP. (Bachillerato Unificado Polivalente). Argumentando, con sus catorce años, lo dura que le podría resultar la estancia en una universidad, lejos de su familia y en un ambiente radicalmente diferente al de un colegio religioso, pues, en aquellos años no existía en ningún centro privado la coeducación. Les convence, no sin mediar sus discusiones.

En el curso 1983-84 se incorpora al Instituto “Comuneros de Castilla”, donde cursará los tres años de BUP. y el año de COU. (Curso de Orientación Universitaria). Marta busca abrirse al resto de los compañeros, en su mayoría de clase humilde. Al igual que en su etapa de colegio obtiene buenas calificaciones. Compaginando los estudios, a partir de 2º de BUP., asiste a las clases de la Escuela Oficial de Idiomas de Burgos.

Según el testimonio de su madre Pilar Rodríguez, Marta era una adolescente impulsiva y espontánea, muy cariñosa y atenta; su amiga Stella dice de ella que era de un corazón muy noble, lleno de ilusiones y dispuesta a ayudar y animar a otros.

A los 17 años Marta experimentó un periodo de alejamiento con la Iglesia, dejó el Club Arlanza y se distanció de la práctica religiosa aunque mantuvo su inquietud en su búsqueda de Dios pero de una manera distinta a la educación familiar de su niñez. Su mayor confidente en su última etapa declara de ella: «Durante un tiempo de su vida, según ella me contó, frecuentó lugares de diversión, salió con chicos… Con el primero, tuvo una relación algo indebida en una ocasión, de la que se arrepintió enormemente y le llevó a cambiar decididamente”.

En el curso de COU. parece que ya no estudió con tanta regularidad como en sus tiempos del Club Arlanza, de suerte que en Junio de 1987, al no dar el nivel acostumbrado en Química, el profesor la dejo para Septiembre. Ella por sus aptitudes quería estudiar la rama de periodismo de Imagen y Sonido, pero en esas fechas ya no había plaza en la Universidad Complutense. Tomó la decisión de esperar un año y su padre la colocó como administrativa en el Hospital Militar, al que bajaba en bicicleta.

Adentrado el invierno de 1988 comienza, durante tres o cuatro meses, la relación con su primer muchacho, cuya hermana también conocía, y que hace ya años marcharon de Burgos. Un joven agradable y de buena presencia, pero bajo de ánimos de cara al curso, por estarse reponiendo de un fuerte enfriamiento. Ante este joven de tercero de veterinaria experimentó la debilidad ante la pasión, hasta que, en una ocasión, llegó el peligro en el mismo rellano del portal en el que en otra tarde ofrecerá su vida antes que ofender a Dios y consentir degradar su dignidad. Con aquel suceso aquella primera relación se cortó. Aquel año concluyó el difícil cuarto curso de inglés en la Escuela de Idiomas y, en el verano de 1988, se fue a una localidad costera de Inglaterra, consiguiendo hablar dicha lengua con fluidez.

Fotografía de la Sierva de Dios

Encuentro en Taizé
Durante su estancia en Madrid en 1990 (el segundo año de carrera) se organizó en la Parroquia de San Martín de Porres (donde ella asistía a misa los domingos) un viaje al centro ecuménico de Taizé. Sin pensarlo dos veces solicitó permiso a sus padres y llevando su guitarra participó en el encuentro con Jóvenes de distintas nacionalidades del que quedó profundamente tocada por el Señor, volvió a casa ilusionada de su experiencia con otros muchachos de nobles sentimientos; su madre cuenta esto por una carta que Marta escribió el 13 de agosto de 1990 a una amiga segoviana que se hospedaba con ella en la Residencia de Tagaste: “Me encuentro en Taizé, en la frontera franco-suiza, en una especie de “campamento” maravilloso, constituido por unas 6.000 personas, pero son gente cargada de ganas de vivir, que tiene como punto de unión a nuestro Dios, y que venimos a pasar una semana, de domingo a domingo… Es curioso, pero cuando descubres algo importante en tu vida, y caes en la cuenta de cosas fundamentales que hasta entonces pasaron inadvertidas a tu lado, te encuentras francamente bien, en paz, y… bueno, creo que sabes lo que te cuento. Todo ser humano, que se plantee el sentido de la vida y cosas alrededor de éste, pasa por esta etapa de la que te hablo. Sé que tú estás en camino, igual que yo y que la mayoría, y creo en ti, por otra parte. Así que, sólo pensando, analizando con tranquilidad, descubrirás cosas maravillosas que nunca pensaste existieran. La vida es genial, Cris, y te escribo porque sé que tú piensas igual. Después de la tormenta, siempre viene la calma”. Al regresar a Madrid era una persona distinta, notaban ya no su vida normal de piedad sino algo nuevo, era una reconversión a la fe que no se podían explicar.

El Camino Neocatecumenal
Después de su teofanía en Taizé y de regreso a Burgos Marta sufrió una crisis existencial profunda y sintiéndose todavía «sucia y defraudada consigo misma» quiso hacer una confesión en la parroquia cercana, por motivos desconocidos el sacerdote no la absolvió quizá por falta de acatamiento u otras razones, pero el acontecimiento provocará un conflicto de conciencia que hará sentirse abandonada por Dios, tanto así que en una conversación con sus amigas en septiembre del mismo año dirá con lágrimas que no quería saber nada más de Él.

A pesar de que Sonia le decía: “Dios, como Padre, te sigue queriendo como tú eres”, parecía que no había consuelo para ella. En el chalet de San Medel (que era una casa de campo) Marta frecuentaba a sus amistades y un día la familia tuvo la visita del Pbro. Ángel Bello que pertenecía al Camino Neocatecumenal en la que fue invitada. A media tarde el sacerdote le ofreció bajar con su coche a Burgos; cuando se vio sola comenzó en su intrínseca franqueza a manifestarle su conflicto que le oprimía por dentro, después de escucharla con atención aquél itinerante al final le pregunta si tiene otro pecado o falta que añadir para disponerse a recibir el perdón, finalmente parece que Marta por fin encontró la paz en su alma, se llenaba de alegría al saberse y sentirse amada por Dios, sería una paz que no querrá perder.

Después de vivir el 8 de septiembre la boda de su hermana Ana Pilar donde comenzó su noviazgo con Fco. Javier Hernando Díez regresó a Madrid a continuar con sus estudios de 3° y 4° grado. En la capital se pone en contacto con las comunidades neocatecumenales de la Parroquia de Santa María del Monte Carmelo para compartir las catequesis de inicio que se dieron entre enero y febrero de 1991, sin duda fueron los mejores meses de su vida, parecía enamorada y su novio también compartía esa misma alegría interior hasta el punto de que cuando se reunía con él le contaba de lo que habían tratado las catequesis, incluso intentó grabarlas para que las viviera a distancia.

Ya próximo el último año de sus estudios decide, a regañadientes de sus padres, trasladarse a Burgos para seguir estudiando las pocas asignaturas de 5º que le restan para acabar la carrera, habida cuenta de que había tratado de anticipar el final, matriculándose en más materias de las normales. Ahorraría, así, a los suyos el gasto de estancia en Madrid, que no era corto y, sobre todo, estaría cerca de su novio, pues, de otra forma, un fin de semana Javier iba a Madrid y otro, venía ella a Burgos. Marta nunca era inactiva, ni la clásica hija de papá. Desde el verano hasta diciembre estuvo trabajando como secretaria en el Gobierno Militar, con ello podía pagar sus cosas e, incluso, dar alegrías a sus hermanas.

Dentro de su campo de periodismo continuaba su preparación y trabajos: Una de las cosas que hizo es cubrir la Vuelta Ciclista a Burgos con Lorenzo, locutor deportivo de Radio Popular. De este tiempo hay algunos artículos de Marta en prensa defendiendo la vida, apoyando la paz, o en contra de la droga, y siempre destacando valores cristianos.

También fue elegida para presentar un desfile de modelos en el Hotel Condestable, en el mes de diciembre, orientado a influir positivamente en el campo de la moda femenina, pues buscaban alguien con capacidad de comunicación y determinadas condiciones de simpatía, que apreciaron en Marta. A San Martín de Porres iba especialmente los sábados por la tarde para escuchar la Palabra y animar con las canciones, acompasadas de su guitarra, la liturgia eucarística de su comunidad neocatecumenal.

Sin duda Javier amaba a Marta sin embargo su relación terminó de manera abrupta, lo que causó a ella un sufrimiento, según lo cuenta su novio un día le dijo: «Búscate alguien mejor que yo» a lo que respondió dolida: «No me digas eso».

En los últimos meses de su vida compaginó su vida espiritual, su trabajo y sus estudios, había vuelto al Club Arlanza donde estudiaba entre las 4 y las 8 pasando la siguiente media hora en oración; según cuenta Cristina Borreguero le había contado Marta que en una Eucaristía de convivencia se había levantado para ser itinerante, era su anhelo misionero que sobrepasaba sus proyectos profesionales; en otra conversación, esta vez con el Padre Pedro Gutiérrez que estaba interesado por los proyectos de afamada periodista que anhelaba convertirse, ésta le respondió: «hoy por hoy en mi cabeza solo cabe Dios».

Fotografía de la Sierva de Dios tocando la guitarra, una de sus aficiones.

Su inmolación el día de Santa Inés
Desde hace días había notado que alguien la seguía, manifestó su temor a la directora del Club Arlanza sin embargo ésta le restó importancia. Antes de regresar a casa hizo una visita al Santísimo Sacramento en el Oratorio, pidiendo al salir que no retiraran del estudio sus libros y apuntes pues al día siguiente después de la Misa matutina pensaba seguir estudiando para sus exámenes de febrero.

Eran las diez de la noche del 21 de enero de 1992 y su familia se extrañó de que no había regresado a casa pues lo inclemente del clima que asomaba una leve nevisca, la cercanía del instituto y su puntualidad contribuyeron a esa extrañeza. Un conocido de la familia la había llevado en su coche y dejado en el portal donde cerca de las diez horas una vecina escuchó un grito desgarrador, pero al no repetirse no salió a ver qué sucedía.

Cinco días se tardó en hallar el cadáver de Marta en una granja en Villagonzalo Pedernales a unos cinco kilómetros de la ciudad. Según el informe forense había fallecido las primeras horas del día 22, había sido fuertemente golpeada en la parte izquierda de la cara, con roces en las rodillas, presión de los dedos en la pierna, con diversas contusiones, hematomas, erosiones, herida de corte en un dedo de la mano derecha, fuertes presiones con las manos en el cuello y, sobre todo, 14 heridas de arma blanca en la parte izquierda del pecho, una de ellas atraviesa el pulmón y otra penetra en el centro del corazón. Varias veces repite el informe forense y la sentencia que eso sucedió por intentar evadir la agresión.

El imputado del crimen Pedro Luis Gallego «el Violador del Ascensor» de Valladolid ya había sido acusado en cuatro ocasiones por diversos abusos y violaciones, su relación con el homicidio quedó verificada por la prueba de ADN practicada. En la positio se recoge una declaración de un policía que acudió a la escena, confesó que nunca había visto en un crimen tan horrible un rostro con tanta paz como el que transmitía Marta. También su primera gracia fue la conversión de Montserrat Agustí, amiga de la madre.

Su causa de beatificación se abrió en Burgos el 14 de junio 2011 (habiendo recibido el nihil obstat el 28 de abril de 2007) con el apoyo del arzobispo Francisco Gil Hellín, actualmente los documentos fueron enviados a la Congregación para las Causas de los Santos en la espera de la aprobación de su martirio.

René

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Webs consultadas (12/10/20)
– www.archiburgos.es/causa-de-marta/es/el-camino-neocatecumenal/
– www.archiburgos.es/wp-content/themes/archiburgos.wp/images/causa-de-marta/biografia-ampliada-marta.pdf
– http://newsaints.faithweb.com/year/1992.htm

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