Beato Alojzije Stepinac, arzobispo mártir (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Beato en su atuendo arzobispal.

Bajo el gobierno socialista yugoslavo y proceso judicial
Tras el triunfo de Tito en la guerra, Stepinac permaneció bajo arresto domiciliario y durante dos semanas fue entrevistado por funcionarios de seguridad con el objetivo de investigar sobre sus posturas políticas. En la junta celebrada el 2 de junio con las autoridades arquidiocesanas, el líder de la resistencia abogó por la idea de una “Iglesia Nacional” separada del Vaticano, otorgando la liberación del primado al día siguiente; el día 22 los obispos croatas publicaron una carta conjunta denunciando injusticias y represalias cometidas contra ellos por parte de los partisanos, además, seis días después el arzobispo escribió una carta al gobierno pidiendo el fin del proceso contra los colaboracionistas nazis.

En septiembre de 1945 la Conferencia Episcopal Yugoslava se reunió para debatir como confrontar al nuevo régimen, y el 20 del mismo mes, Stepinac publicó una carta pastoral denunciando el asesinato de aproximadamente 273 clérigos junto con los numerosos encarcelamientos y desapariciones. El episcopado también acusó a las autoridades de la supresión de la prensa católica, la restricción de la educación religiosa, la confiscación de las propiedades de la Iglesia junto con la de los seminarios.

El Mariscal Tito tuvo que responder a la carta acusando a Stepinac de “declarar la guerra a la nueva Yugoslavia” aunque al principio trató de llegar a un acuerdo con él, fracasando en el intento, debido a su negativa de romper con la Santa Sede. Se buscó evitar una querella abierta al solicitar ante la Nunciatura de Belgrado su inmediato reemplazo al año siguiente o su exilio del país, el cual no acepto por estar cerca de sus fieles. Finalmente en septiembre de 1946 las autoridades yugoslavas lo acusaron formalmente de crímenes de guerra y colaboración con el enemigo; el político Milovan Dilas destacado miembro del Partido, declaró que Stepinac nunca hubiera sido llevado a juicio “si no hubiera seguido oponiéndose al nuevo régimen comunista.”

El 18 de septiembre fue formalmente arrestado y el 30 comenzó el proceso judicial en su contra junto con 19 encausados. La fiscalía presentó pruebas y testigos de su presunta colaboración con los crímenes de guerra cometidos durante el gobierno de la Ustacha, aunque el debate se centra en la veracidad de las mismas; mientras sus defensores han calificado el juicio como una “prueba de exhibición” y la evidencia de esto es el escándalo internacional provocado tras el veredicto, sus detractores justifican la condena asegurando que el tribunal respetó las garantías procesales. Se reconoce sin embargo la premura con que Stepinac tuvo que prepararse, ya que mientras en la defensa se limitó el número de testigos a veinte, los fiscales permitieron atestiguar a todos los que quisieran. En otra ocasión, el juez rechazó sin ningún motivo la apelación de 14 personas para testificar en su favor. Con esto quedó en evidencia que la sentencia era meramente política y así lo admitió el Presidente del Consejo Ejecutivo de la República Jakov Blasevic en una entrevista en 1985 cuando puntualizó que su crimen era su negativa a participar en un cisma contra el Papado.

El Beato ante el tribunal.

El 3 de octubre, el prelado pronunció un discurso que duró 38 minutos donde cuestionaba la legitimidad del proceso, espetándoles duramente: “Ustedes y los nazis son como dos hermanos, lo único que los diferencia es el color”, además de aseverar que “no fui una persona grata ni a los alemanes ni a los ustashas y no fui ustasha ni presté juramento a los ustashas, como sí lo hicieron vuestros funcionarios aquí presentes”. Podemos interpretar esto último como una contradicción cuando ocurrió la Independencia de Croacia tras la invasión nazi de Yugoslavia y la carta pastoral de 1941, pero es destacable mencionar que a pesar de su apoyo a la causa nunca se unió directamente al partido, aún con la ayuda espiritual que como autoridad religiosa prestó; quizás la pregunta que podríamos hacernos con respecto a esto es ¿fue un colaboracionista pasivo o hay alguna evidencia de distanciamiento personal que permita reevaluar su figura?

Como era de esperar, el 11 de octubre, el tribunal declaró a Stepinac culpable de alta traición y crímenes de guerra, y fue condenado a 16 años de prisión; el veredicto causó perplejidad entre diversos sectores políticos y religiosos internacionales, siendo considerado parte de un esfuerzo conjunto entre los regímenes comunistas del Este para debilitar la fuerza moral que representaba la Iglesia Católica; casi al mismo tiempo que el juicio contra el Arzobispo de Zagreb, se dieron procedimientos similares contra los cardenales Josyf Slipyj en Ucrania, Jozsef Mindszenty en Hungría, Josef Beran en Checoslovaquia y Stefan Wyszynski en Polonia. El papa Pío XII reaccionó excomulgando a los miembros del jurado y calificando el hecho como “tristísimo proceso”, la Conferencia Nacional de Cristianos y Judíos emitió una resolución unánime rechazando la decisión y calificando a Stepinac como amigo de los judíos y crítico de las Leyes de Nuremberg desde1934; Winston Churchill se dirigió a la Cámara de los Comunes el 1 de noviembre denunciando que el propósito de dividir a la Iglesia croata y la falta de justicia en favor de acallar la oposición.

Estancia en prisión y promoción al cardenalato
Ocho días después de la sentencia fue trasladado a la Prisión de Lepoglava, donde recibió un trato especial en consideración a su condición clerical, habilitando dos celdas para uso personal y una celda adicional como capilla privada. En marzo de 1947 recibió la visita del Presidente de la República Popular de Croacia Vladimir Bakarić, que le ofreció firmar una petición de amnistía a Tito que a su vez le permitiría su exilio del país, en cambio, Stepinac le pidió una solicitud para repetir el juicio a cargo de un tribunal neutral, ofreciéndose incluso a explicar públicamente sus acciones durante la guerra. No recibió respuesta. Durante su encarcelamiento continuó denunciando la política religiosa llevada a cabo por el régimen y condenó las asociaciones clericales como una medida de alienación con las necesidades partidistas.

En febrero de 1949 la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos condenó el encarcelamiento de Stepinac y un grupo de senadores norteamericanos condicionó la ayuda exterior hacia Yugoslavia a cambio de su liberación. Josip Broz Tito en un aparente gesto de buena voluntad aseguró en noviembre de 1951 que la liberación era posible dentro de un mes; el prelado fue excarcelado con la condición de retirarse a Roma, o bien, ser confinado en su parroquia natal en Krasei. Al escoger este último destino fue trasladado el 5 de diciembre donde quedó detenido en la casa parroquial, aunque se le permitió celebrar la Santa Misa en la iglesia adyacente; nunca quiso abandonar el país a pesar de las numerosas oportunidades; dejó en claro que la única manera de hacerlo era por la fuerza, decidiendo permanecer cerca de su grey en tiempos difíciles.

El 29 de noviembre de 1952 fue nominado para el cardenalato por el Sumo Pontífice coincidiendo con el día de la fundación de la República Yugoslava; aunque el nombramiento se haría efectivo al año siguiente, nunca iría a Roma a recibir el capelo y la iglesia titular. De nuevo, este acto fue considerado un foco de tensión con las autoridades, que en octubre de 1953 rompieron formalmente las relaciones diplomáticas con el Vaticano (no se restaurarían hasta 1966 cuando con el Concilio Vaticano II se desarrollaría una política de acercamiento mutuo).

Últimos días, proceso de canonización y controversias
En 1953 fue diagnosticado de policitemia, una enfermedad rara en la sangre, caracterizada por la excesiva formación de glóbulos rojos; poco a poco desarrollaría una trombosis en su pierna izquierda agravando su estado con el paso de los años. El 29 de junio de 1956 recibió una carta de Pío XII instándole a permanecer fiel junto con los otros prelados encarcelados tras el Telón de Acero. No pudo participar en el cónclave de 1958, en el que sería elegido Juan XXIII, debido a su confinamiento como al paulatino deterioro de su salud.

El 10 de febrero de 1960, con 61 años, el controvertido jerarca de la Iglesia y confesor de la fe fallecía pronunciando la frase Fiat voluntas tua (Hágase tu Voluntad). Su cuerpo fue trasladado a la Catedral de Zagreb con permiso de las autoridades, aunque las notas oficiales del gobierno apenas cubrieron la noticia en comparación con el New York Times. Uno de los asistentes en su funeral fue su amigo el cardenal austriaco Franz König y en la Basílica de San Pedro se ofició una misa de réquiem. A pesar de morir de forma pacífica aparentemente, entre los fieles se extendió la fama de martirio; su causa de beatificación se abrió el 9 de octubre de 1981 y al concluirse la fase diocesana se validó el 24 de noviembre de 1995. Bajo el papado de Juan Pablo II y con motivo del renacimiento del nacionalismo croata la figura de Stepinac fue reivindicada entre sus compatriotas orgullosos de su identidad católica y eslava. Sin embargo la Iglesia Ortodoxa Serbia encabezada por el Patriarca Pavle se opuso a su glorificación debido a su pasividad ante el exterminio de los serbios durante la Segunda Guerra Mundial; de hecho, tras las guerras yugoslavas que desintegraron el proyecto de unidad entre las distintas realidades eslavas, uno de los puntos de discordia es precisamente la participación del clero de ambas confesiones cristianas en los procesos políticos de su tiempo.

Quizás una figura análoga dentro de la Iglesia Ortodoxa Serbia es la del Metropolitano de Montenegro Joanikije Lipovac (1890-1945) que colaboró con los ocupantes italianos en la zona y apoyó a las milicias chetniks (una organización con características similares a la Ustasha croata, de tinte monárquica y anticomunista), quienes cometieron crímenes parecidos contra los bosnios musulmanes y croatas católicos, arrasando aldeas y lugares de culto en matanzas masivas. Joanikije sería capturado por los partisanos el 12 de mayo mientras encabezaba una columna de nacionalistas serbios que intentaron huir al final de la guerra, siendo ejecutado el 18 de junio de 1945. Fue glorificado por el Santo Sínodo en 1999.

Influida por la beatificación de Stepinac, la canonización de San Vukasin Mandrapa (asesinado en Jasenovac en 1942) en 1998 y la del resto de los mártires serbios en 2010 se podría llamar como una reacción de los obispos ortodoxos ante la memoria histórica de la tragedia en aquel periodo convulso.

Tampoco ayuda en el diálogo ecuménico las ya conocidas posturas del Arzobispo contra los “cismáticos orientales” a quienes veía como una organización política más que como una iglesia. En la historiografía serbia sigue siendo considerado un colaborador, o por lo menos un autor intelectual de las brutalidades del régimen pro nazi, que beneficiaban en gran medida a la posición de la Iglesia Católica ante la pluralidad religiosa existente. Poco antes de la ceremonia de beatificación llevada a cabo el 3 de octubre de 1998 en Marija Bistrica, el Centro judío Simon Wiesenthal pidió su retraso para que las acciones de Stepinac fueran objeto de un estudio adicional, aunque la moratoria no tuvo resultado.

Sepulcro del Beato. Catedral de Zagreb, Croacia.

Durante la homilía Juan Pablo II recalcó: El beato Alojzije Stepinac no derramó su sangre en el sentido estricto de la palabra. Su muerte se produjo a causa de los largos sufrimientos padecidos: los últimos quince años de su vida fueron una continua serie de vejaciones, en medio de las cuales expuso con valentía su vida para testimoniar el Evangelio y la unidad de la Iglesia. Para usar las palabras del Salmo, puso en manos de Dios su misma vida.

Ciertamente no reflejaba un punto de vista imparcial en el ámbito histórico, y dentro del contexto de las guerras yugoslavas (1991-2001) la reivindicación del obispo perseguido fue una herramienta política utilizada para justificar la identidad católica del país y las aspiraciones secesionistas acalladas durante más de cuatro décadas.

Recientemente, y con el Papa Francisco al frente de la Iglesia, respondiendo a las continuas peticiones para proceder con su canonización, estableció en 2016 una Comisión mixta compuesta por investigadores y clérigos de ambas confesiones para evaluar la idoneidad de la misma. En la última reunión, celebrada el 13 de julio de 2017, se emitió un comunicado con lo siguiente:
Se ha llegado a la conclusión de que varios eventos, intervenciones, escritos, silencios y tomas de posición siguen siendo objeto de diversas interpretaciones. En el caso del cardenal Stepinac, las interpretaciones predominantes dadas, respectivamente, por los croatas católicos y serbios ortodoxos siguen siendo divergentes.
El estudio de la vida del cardenal Stepinac ha enseñado que todas las Iglesias a lo largo de la historia han sufrido cruelmente varias persecuciones y tienen sus mártires y confesores de la fe. En este sentido, los miembros de la Comisión se han puesto de acuerdo sobre la posibilidad de cooperación en el futuro, de cara a una obra común, para compartir la memoria de los mártires y confesores de las dos Iglesias
.

preguntasantoral_anticopia_articulo20201205

René

Enlaces consultados (26/11/20)
•https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/07/13/card.html
•https://es.wikipedia.org/wiki/Aloysius_Stepinac
•https://hr.wikipedia.org/w/index.php?title=Bla%C5%BEeni_Alojzije_Stepinac&fbclid=IwAR3oXvdGqQ1wuBk5W4P3OnNyoZ6nAVHnnvCxuBo5MO8sxt9UojwQl5lOsgc
•http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1998/documents/hf_jp-ii_hom_19981003_croazia-beatification.html
•https://www.religionenlibertad.com/personajes/627061976/Una-judia-investigo-quien-salvo-a-su-familia-y-hallo-que-el-cardenal-martir-Stepinac-ayudo-a-miles.html
•https://www.religionenlibertad.com/opinion/875784467/Stepinac-un-pastor-que-no-hizo-descuentos-sobre-la-verdad.html

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