Contestando a algunas breves preguntas (XXXII)

Santa Sede de Etchmiadzin (Armenia).

Santa Sede de Etchmiadzin (Armenia).

Pregunta: Se que en este blog, al que sigo diariamente, habéis escrito sobre la Iglesia y el Rito Armenio, sobre algunos de sus santos e incluso sobre la canonización masiva de los Mártires del Genocidio del 1915, pero aunque fuera en líneas generales, ¿me podríais decir alguna otra cosa sobre cómo se encuentra ahora esa antigua Iglesia?

Respuesta: Tú mismo lo has dicho: ya hemos escrito sobre esta Iglesia, pero como nos pides algunos datos actualizados, aunque sea de manera muy breve, vamos a contestarte. Hay que decirte en primer lugar que Armenia es un país relativamente pequeño ya que después de todas las dominaciones a las que se ha visto sometido, apenas le quedan algo más treinta mil kilómetros cuadrados. En el país, la religión predominante es la cristiana, cuya cabeza visible es Su Santidad Karekin II, Catholicós Patriarca Supremo de todos los armenios, que cuenta con unos quince mil templos entre iglesias y pequeños monasterios repartidos por todo su territorio.

Sabemos que Armenia fue el primer Estado que adoptó formalmente el cristianismo como su religión, cosa que hizo en el año 301, o sea, cuando en el Imperio Romano aun era perseguida la nueva religión y que dos años más tarde, en el 303, se erigía en Etchmiadzin lo que hoy llamamos la Santa Sede de la Iglesia Apostólica Armenia, cuyo templo principal data de finales del siglo V. La Sede de Etchmiadzín, situada muy cerca de la capital Yereván, tiene un importante museo donde se conservan reliquias tan importantes como la supuesta lanza de Longinos, una mano de San Gregorio el Iluminador, reliquias de San Judas Tadeo y otras.

Lanza de Longino, llevada por San Judas Tadeo a Echmiadzin, Armenia.

Lanza de Longino, llevada por San Judas Tadeo a Echmiadzin, Armenia.

El principal complejo monástico es el de Mair Dadiar y las iglesias más importantes, las de Santa Hripsima (donde se encuentran los restos de esta mártir del siglo III) y el templo de Santa Gayane. Aunque actualmente se encuentra en suelo turco, Armenia considera como suyo el Monte Ararat, sobre el cual según la tradición, se posó el arca de Noé una vez acabado el Diluvio Universal. De la madera de este arca hay supuestas reliquias en la Santa Sede de Etchmiadzin (!!!!).

Pregunta: ¿Es cierto que un religioso español expulsado de México durante la Cristiada, murió martirizado en la Guerra Civil Española? Muchísimas gracias.

Respuesta: Si que es cierto. Es posible que haya algún otro caso, pero yo conozco el del Operario Diocesano Beato Isidoro Bover Oliver. El era natural de Vinaroz (Castellón) provincia situada en el País Valenciano y como te he dicho pertenecía a este Instituto religioso desde el año 1910. Fue ordenado de sacerdote dos años más tarde y destinado al seminario mexicano de Cuernavaca, desde el cual, posteriormente fue trasladado a Tacubaya. En el mes de octubre del año 1924 fue expulsado de México y una vez en España, fue nombrado prefecto del seminario de Tortosa, en Tarragona y posteriormente, como director espiritual del mismo seminario. Cuando en España se inició la Guerra Civil en 1936, él se marchó a su pueblo natal, siendo detenido el día 22 de julio y encerrado en la cárcel de Castellón. Junto con el beato Francisco Carceller Galindo, fue fusilado en el cementerio de la localidad el día 2 de octubre. Fue uno de los componentes del primer grupo de beatos del Instituto de Sacerdotes Operarios Diocesanos, ya que fue beatificado en el año 1955. Sus restos se encuentran en Tortosa.

El Papa Francisco saludando a la multitud en su audiencia del pasado 27 de marzo.   Fotografía: Christopher Furlong/Getty Images.

El Papa Francisco saludando a la multitud en su audiencia del pasado 27 de marzo. Fotografía: Christopher Furlong/Getty Images.

Pregunta: Estoy entusiasmado con las tranquilas pero profundas reformas que el Papa Francisco está llevando a cabo en la Iglesia. Todos los días rezo por él pero quisiera saber si existe alguna oración especial. Si es así, por favor, indíquenme cual es. Gracias desde Chile.

Respuesta: Pues si que la hay y es esta:

“Oremus pro Pontifice nostro Francisco”:
Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.

Oremus: Deus, omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscum, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.

En castellano:
Oremos por nuestro Pontífice Francisco.
El Señor lo guarde y lo conserve con vida, para que sea dichoso en la tierra y no lo entregue a la saña de sus enemigos.

Oremos: Oh Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira con bondad a tu siervo Francisco, a quién has elegido pastor de tu Iglesia; concédele que su palabra y su ejemplo sean provechosos al pueblo que él preside, para que llegue a la vida eterna junto con el rebaño que le ha sido confiado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Mártires de Chamical, La Rioja (Argentina).

Mártires de Chamical, La Rioja (Argentina).

Pregunta: ¿Me podríais facilitar alguna información acerca de cómo va la Causa de beatificación de los siervos de Dios Carlos Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, que fueron martirizados en el mes de julio del año 1976? Os quedo muy agradecido desde Argentina

Respuesta: Lo que sabemos sobre los llamados mártires riojanos es lo que recientemente ha publicado la diócesis de La Rioja acerca de lo que en la misma se está haciendo para que Roma reconozca el martirio de estos tres siervos de Dios. El obispo Marcelo Daniel Colombo clausuró el pasado 15 de mayo la instrucción diocesana de esta Causa que investiga la muerte del franciscano conventual Carlos de Dios Murias, del sacerdote Gabriel Longueville y del padre de familia Wenceslao Pedernera. Una vez concluida esta instrucción, todas las actuaciones serán presentadas en la Congregación para las Causas de los Santos.

Como tu bien sabes, los dos sacerdotes fueron secuestrados y asesinados en Chamical el día 18 de julio de 1976 mientras que el seglar Wenceslao fue asesinado en Sañogasta, delante de su propia familia, el día 25 de julio de ese mismo año. En ese acto, el obispo riojano recordó lo que el propio Papa Francisco había dicho el día 4 de agosto del año 2006, cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires: “Una iglesia que fue perseguida, una iglesia que se fue haciendo sangre, que se llamó Wenceslao, Gabriel y Carlos, testigos de la fe que predicaban y que dieron su sangre por la Iglesia, por el pueblo de Dios, por la predicación del Evangelio y, finalmente, se hace sangre en su pastor. (Se estaba refiriendo al obispo mártir Angelelli). Pienso que ese día alguno se puso contento, creyó que era su triunfo, pero la verdad es que fue el día de la derrota de los adversarios. Los primeros cristianos tenían una frase muy linda: “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”, luego la sangre de estos hombres que dieron sus vidas por la predicación del Evangelio es un triunfo verdadero y hoy clama por la vida, por la vida de esta iglesia riojana que hoy es depositaria”.

Lugar del martirio del siervo de Dios Carlos de Dios Murias.

Lugar del martirio del siervo de Dios Carlos de Dios Murias.

Estas palabras del entonces arzobispo Bergoglio (hoy Papa Francisco), nos puede dar una idea de cuales son sus intenciones. Estoy seguro de que, sin saltarse los procedimientos ordinarios, el Papa imprimirá celeridad a este proceso que finalizará con el reconocimiento del martirio de estos tres Siervos de Dios.

Pregunta: ¿Qué significa la palabra Homoousios? Gracias.

Respuesta: Esta es una pregunta más teológica que hagiográfica, lo que quiere decir que un teólogo podría explicártelo infinitamente mejor, pero aunque sea de forma breve te diré que esta palabra viene del griego “ομοούσιος”, que significa “misma esencia” o “misma sustancia”. Esta palabra es utilizada en el Credo Niceno cuando decimos que el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre. Cierto es que este término no aparece en las Escrituras, pero en el Concilio de Nicea se decidió que era la mejor forma lingüística de expresar las relaciones entre las Tres Divinas Personas.

 Sepulcro del siervo de Dios Wenceslao Pedernera en Sañogasta, La Rioja (Argentina).

Sepulcro del siervo de Dios Wenceslao Pedernera en Sañogasta, La Rioja (Argentina).

Esta palabra, en dicho Concilio, entró en competencia con otra muy parecida: Homoiousios, que significa “esencia similar” o “sustancia similar”, que fue la defendida por los llamados arrianos moderados o semi-arrianos, pero que podríamos decir que tenía trampa, ya que de alguna forma daba a entender que la naturaleza no era exactamente la misma entre las Divinas Personas. El Concilio lo zanjó. Como te he dicho más arriba, un teólogo te lo habría explicado muchísimo mejor.

Antonio Barrero

Princesa Skema-monja Elena (Safta) Brâncoveanu

Retrato de Elena (Safta) Brâncoveanu.

Retrato de Elena (Safta) Brâncoveanu.

La skema-monja Elena (Safta) Brâncoveanu fue una mujer famosa, princesa filantrópica y monja que vivió en Moldavia y Valaquía. Nació en Iași, capital del principado de Moldavia, siendo hija de Teodoro Bals – un noble del país, posteriormente caimacam (agregado al príncipe) de Moldavia (1856-1857) -, y de su esposa Zoe Rosetti-Bals. Al bautizarla se le impuso el nombre de Isabel, aunque por lo general, se la conoce por el apodo de Safta.

Siendo joven, Safta estudio en las escuelas más importantes del país, cuando este se encontraba bajo la influencia de familias griegas de El Fanar, un barrio de Constantinopla, las cuales gobernaron Moldavia y Valaquia por espacio de un siglo; por lo tanto, el lenguaje en el colegio era el griego, que Safta aprendió perfectamente. Su madre era una mujer muy piadosa, que le enseñó también a ser piadosa y respetuosa con las leyes de la Iglesia.

En el año 1793, teniendo unos dieciocho años de edad, Safta se casó con Gregorio Brâncoveanu Basarab (1767-1832), gran gobernador de Valaquia y descendiente de la familia Basarab que había gobernado Valaquia y que era biznieto de San Constantino Brâncoveanu, el último descendiente varón, que además era príncipe del Sacro Imperio Romano Germánico, como lo demuestran los sellos de la serie de su familia. Por desgracia la pareja no tuvo hijos, por lo que adoptaron a una hija de la hermana de Safta, llamada Zoe, que criaron y educaron hasta que se casó con Jorge Bibescu, futuro príncipe de Valaquia (1843-1848).

La principal virtud de la familia era la caridad, ya que siendo ambos muy ricos, siguieron el ejemplo de sus antepasados y ayudaron a los pobres con buena parte de su fortuna. Safta y su esposo donaron también dinero, ropa, libros, iconos y vasos sagrados a diferentes iglesias de Bucarest, a los monasterios de Oltenia que habían sido fundados por su antepasado San Constantino Brâncoveanu y a la iglesia de San Nicolás de Schei en Brasov, único vestigio oficial de templo ortodoxo rumano en aquel momento en Transilvania. También restauraron en Bucarest la iglesia “Bălașa”, construida por el príncipe del mismo nombre, hijo del gran Voivoda.

Busto de mármol de Safta Bracoveanu conservado en el hall del hospital.

Busto de mármol de Safta Bracoveanu conservado en el hall del hospital.

El hospital “Brâncovenesc
Después de muchísimos problemas y de una terrible enfermedad, Gregorio murió el 27 de abril de 1832, dejando viuda a Safta, que retornó a Iasi, a casa de su familia. Sin embargo, no estuvo allí mucho tiempo, pues el mismo año, Safta y su madre ingresaron como monjas en el monasterio de Văratec. Allí Safta se convirtió en Elena y su madre en Isabel. Es muy probable que su madre muriese ese mismo año. Safta apartó su dolor e incluso, siendo ya monja, volvió a Bucarest durante un tiempo ya que tenía intención de realizar testamento. Gregorio la había dejado como única heredera de su gran fortuna instruyéndola para que “construyese un hospital a fin de que en su memoria, fueran atendidos todos los necesitados”. La construcción comenzó en el año 1835 sobre la base de un acuerdo de caridad establecido en el año 1751 por el mismo príncipe “Bălașa”, terminándose en octubre del 1837 y estando en uso desde 1838 hasta el año 1984. Era el conocido Spitalul Brâncovenesc (el hospital de Brâncoveanu).

En el contrato de construcción que se firmó el 28 de agosto de 1835 puede verse el proyecto arquitectónico (tiene sótano, planta baja y dos pisos), los materiales necesarios (por ejemplo: un millón ochocientos noventa mil ladrillos, cal, arena, estacas), que demuestran que desde sus comienzos tenían sus principios muy claros. Todo esto fue literalmente respetado. Al final, Safta, escribió un testamento propio dejando muchas casas y seis fincas en Valaquia, por lo que el precio de su contrato de arrendamiento debería cubrir los costos del hospital. También dejó claro que ningún político – ni interno ni externo -, sometiera nunca el hospital bajo su control, no estando nadie facultado ni para vender ni para comprar los estamentos del hospital.

En un segundo documento llamado “La declaración del reglamento interno de mi hospital Brâncovenesc” y firmando con el nombre de Safta, escribió el 28 de octubre de 1838 cuales eran las competencias del “iconom” (una especie de director ejecutivo) y del resto del personal: médico, cirujano, cirujano segundo, secretaria, enfermeras, enfermera de lavandería, lavanderas, portero, etc. Estableció también claramente cuales serían sus salarios. El portero tenía que aceptar a cualquier enfermo en el hospital “sin diferencia alguna de nacionalidad, condición social, religión, e igualmente fuera hombre o mujer”. Los miembros de la “Epitropia” (Consejo del hospital) darían un informe anual de los gastos a los miembros de la sociedad civil, compuesto por los metropolitanos, obispos, nobles y dirigentes del gremio de artesanía.

Vista del Spitalul Brâncovenesc.

Vista del Spitalul Brâncovenesc.

Monja Elena
Cuando volvió al monasterio de Văratec, continuó haciendo otras donaciones a iglesias, lo que provocó cierta preocupación. Junto con dos fincas, hizo que los numerosos objetos de plata de su familia fueran fundidos para que se transformasen en engastes de los libros litúrgicos, evangeliarios, iconos, cruces, vasos sagrados y bases de altares. Con sus donaciones también se realizaron ropas para sacerdotes y obispos, como por ejemplo, los ornamentos con los que fue sepultado el obispo San Calinico en el año 1868 y que ella donó en el 1851.

En el año 1859 el escritor Demetrio Bolintineanu escribió en su obra “Viajes a Moldavia” sobre el monasterio de Văratec, definiendo a la monja Elena, o Safta, como “esa mujer extraordinaria para nuestros tiempos, porque dejó una posición brillante, gran riqueza, manteniéndose solo con una pequeña parte de sus ingresos, retirándose a este monasterio”. Este escritor sigue diciendo que Safta era muy patriótica y que tras el final de la guerra de Crimea en el año 1856, esperaba que Moldavia y Valaquia se unieran rápidamente. En aquel tiempo ella le habría dicho a las monjas: “Falta poco para que acabe mi vida y deseo ver el principado unido. Si pierdo esta esperanza, no tengo ninguna razón para vivir”.

Cuando ya fue anciana se convirtió en una skema-monja, como su madre lo había sido unos años antes. Pasó a la paz eterna el día 8 de agosto de 1857 siendo sepultada junto a la tumba de su madre, la skema-monja Isabel. El 24 de enero del 1859, Moldavia y Valaquia se unían después de haber sido elegido unánimemente el príncipe Alexandru Ioan Cuza.

Escultura de Elena (Safta) Brâncoveanu.

Escultura de Elena (Safta) Brâncoveanu.

Veneración
En su testamento, Safta Brâncoveanu escribió también una especie de “maldición”: “Quién se aleje o quién acepte añadir a sus posesiones algunas de estas (fincas) sea despedido de la presencia de Cristo (…) ya que este hospital y sus propiedades están destinados al bien de la comunidad”. A pesar de esto, el hospital Brâncovenesc empezó a tener problemas después de la reforma agraria de 1921, cuando se nacionalizaron todas sus propiedades. El rey Carlos II ayudó a la institución, por lo que se resistió durante la Segunda Guerra Mundial, aunque temporalmente se transformó en un hospital militar. En el 1946 fue expropiado por el gobierno comunista.

Finalmente, después del terremoto del 1977, el dictador Ceaușescu planeó la construcción de lo que llamó “una ciudad moderna”. Aunque el hospital no estaba en la ruta prevista del “bulevar de la victoria del socialismo”, fue demolido aunque estaba recién renovado con posterioridad al terremoto. Existe una leyenda urbana que dice que Ceausescu buscaba los tesoros de la familia Brâncoveanu que estaban ocultos en el hospital. Pero también hay otra leyenda que dice que el dictador fue golpeado por la maldición de Safta, que estaba escrita en el frontispicio del hospital y que hoy se guarda en el Museo de Historia de Bucarest: “El que se atreva a destruir este asentamiento morirá de terrible muerte en un día de Navidad. Ceausescu fue fusilado después de una revuelta popular el día de Navidad del año 1989.

Los restos de Safta Brâncoveanu fueron exhumados del cementerio en una fecha que es desconocida y están almacenados en el osario del monasterio, aunque no está claro el lugar exacto de su emplazamiento. A pesar de esto, hay un cierto renacimiento de culto popular. Frecuentemente se le recuerda relacionada con el demolido hospital, pero también se la recuerda en las Sagradas Liturgias celebradas en las iglesias a las que ayudó. Existe una estatua, en la que está representada como princesa, que ha sido recientemente erigida en el patio del monasterio Văratec, cerca del altar de la iglesia principal. En algunos sitios de Internet mencionan su santa vida y una posible canonización en el futuro.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Bălan, I. Patericul românesc, Sihăstria, 2005, 396-397
– Bolintineanu, D. Călătorii, Bucuresti, 1987
– Bulat, T.G., Daniile domniței Safta Brâncoveanu mănăstirii Văratec, in: “Universul“, 1937, nr. 286 and 293
– Manea, P., Testamentul Saftei Brâncoveanu sau primul „Regulament de ordine interioară al unui spital din România”, consultado en 22.06.2015
– ***,In memoriam Safta Brâncoveanu, consultado en 22.06.2015

Santa Clotilde de California, monja ortodoxa celta

Icono ortodoxo francés de la Santa.

Icono ortodoxo francés de la Santa.

Inevitablemente, este ha de ser un artículo corto porque poco es lo que he podido saber acerca de esta nueva santa de la Iglesia Ortodoxa Celta, pero a raíz del artículo de nuestro compañero Damiano sobre los Santos y el gato, me comprometí hace unos meses a escribir sobre ella, y después de haber conseguido una foto suya y de sus reliquias, quiero hacerlo aun en estas condiciones.

Se llamaba Elena Quast y había nacido el 12 de septiembre del año 1912 en Seattle, estado de Washington (USA). De su infancia y de su adolescencia no se sabe absolutamente nada, salvo que siendo muy joven ingresó en un convento católico de monjas franciscanas, el cual tuvo que abandonar poco tiempo después para cuidar a su madre, que estaba gravemente enferma. Junto a su lado permaneció hasta el día de su muerte.

En este tiempo, se pasó desde el catolicismo a la nueva Iglesia Ortodoxa Celta como miembro de la parroquia de Davis, en California, cuyo obispo era en aquel momento monseñor Elías y su obispo auxiliar, monseñor Nathan. Elena les expresó su deseo de volver a convertirse en una religiosa que siguiera el espíritu de San Francisco de Asís.

Inició el noviciado en el año 1979 cambiando su nombre de Elena por el de Clotilde y ante monseñor Elías, hizo su profesión religiosa el día 4 de octubre del 1981, renovándola un año más tarde ante monseñor Mael, que era el único abad de la Iglesia Ortodoxa Celta, quién se convirtió en su director espiritual, aunque esa dirección fue sobre todo epistolar. Ella, por carta, le pedía consejo sobre temas relacionados con las pequeñas dificultades que diariamente pueden aparecer en la vida de una monja que vive sola y el padre Mael le contestaba dándole referencias bíblicas que podrían ayudarle a resolver y mejorar esas situaciones. De esta manera, ella fue creciendo en santidad, entregándose a labores religiosas, sociales y humanitarias.

Fotografía de la Santa junto a dos sacerdotes ortodoxos.

Fotografía de la Santa junto a dos sacerdotes ortodoxos.

Pero como su estado de salud no le permitía vivir sola, tuvo que entrar en una pequeña casa de retiro para personas mayores (lo que llamaríamos un pequeño asilo), en la ciudad de Sacramento, California. Todos los residentes en ella eran personas seglares por lo que solicitó continuar llevando el hábito monástico dentro del asilo, solicitud que le fue concedida.

En el año 1990, monseñor Mael fue enviado a Estados Unidos como delegado de monseñor Serafín (entonces Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Celta), con el fin de entronizar a monseñor Nathan como el nuevo obispo local de la Eparquía en América. En esta ceremonia, la hermana Clotilde, que era una mujer sencilla y que vivía profundamente unida a Dios, se vio muy honrada ya que pudo desempeñar el papel de sacristana. En ese acto, le hicieron un regalo (no se sabe cual), pero es de destacar que ella lo cubrió de besos tanto al regalo como al donante, antes de abrirlo.

Relicario de la Santa.

Relicario de la Santa.

La hermana Clotilde de California murió plácidamente el día 25 de octubre del año 1993 con ochenta y un años de edad. El 10 de agosto del año 2008, en la catedral de Notre Dame, en Saint Dolay (en la Bretaña francesa), fue canonizada en la celebración de una Divina Liturgia en Rito Celta celebrada por su director espiritual, el entonces obispo Mael. Su fiesta se celebra el día 25 de octubre, fecha de su muerte. Sus reliquias se veneran en el monasterio francés de Saint Dolay.

Antonio Barrero

Enlace consultado (09/06/2015):
– www.orthodoxie-celtique.net

Santos Basílides, Potamiena y Marcela, mártires

Grabado de Santa Potamiena, obra de Rosweydus Cnobbaert.

Grabado de Santa Potamiena, obra de Rosweydus Cnobbaert.

Hoy se celebra la festividad de un grupo de mártires de Alejandría (Egipto), de los cuales sabemos gracias a Eusebio de Cesarea, quien nos cuenta que, durante la persecución de Septimio Severo, como los catequistas de la escuela alejandrina habían sido dispersados, Orígenes – que sólo tenía diecisiete años -, tomando su puesto y avisado por algunos paganos que eran amigos suyos y querían abrazar la nueva fe, comenzó a instruirlos en las verdades del cristianismo, haciéndolo con tanto ardor que pronto fue descubierto. Muchos de estos nuevos cristianos, fueron apresados y dieron sus vidas afrontando el martirio.

Entre éstos, Eusebio recuerda a Plutarco, Sereno, Heráclides, Herón, otro Sereno, Heraides y, en el séptimo puesto, a Basílides, con quien se explaya más extensamente, mezclando su historia con la de la virgen Potamiena y su madre Marcela. También nos habla de ellos Paladio en su Historia Lausiaca aunque ubica el martirio en tiempos de Maximino.

Historia de los Santos
Potamiena es un nombre griego, prácticamente en desuso, que recuerda a todo lo relacionado con un río. Una carta de Dionisio de Alejandría nos habla de esta esclava de gran belleza, que vivió en Alejandría de Egipto al servicio de un amo lujurioso, junto con su anciana madre Marcela. Había sido convertida a la fe, como ya hemos dicho, por Orígenes, y era famosa tanto por su hermosura como por sus virtudes, aunque había rechazado muchas propuestas de matrimonio y se dedicaba a cuidar a los necesitados.

Su amo trató innumerables veces de seducirla, de convencerla para que mantuviese relaciones sexuales con él, pero ella nunca accedió. De modo que, cuando se desató la persecución, despechado por el rechazo de la joven, la entregó a ella y a su madre a la autoridad del prefecto Aquila, diciendo: “Como no logro persuadir a mi esclava de que se someta a mis deseos, la dejo en tus manos para que venzas su determinación, con promesas o amenazas, de modo que acceda a mi voluntad. Si me haces este favor te compensaré debidamente. Pero si no eres capaz de convencerla, castígala. Es más, dado que es cristiana, asegúrate de darle amarga muerte”.

Basílides protege a Potamiena y Marcela de los ataques de la multitud. Ilustración contemporánea.

Basílides protege a Potamiena y Marcela de los ataques de la multitud. Ilustración contemporánea.

Aquila recurrió a todo tipo de promesas y amenazas para lograr su objetivo, y en vista de la resistencia de ambas, finalmente sometió a Potamiena a terribles torturas en presencia de su madre. Después de que la joven se hubiera recuperado de un desvanecimiento a causa del dolor, le dijo: “Ya ves que puedo acabar con tu vida. Si persistes en tu terquedad, te entregaré a los gladiadores para que te deshonren.” Esto atemorizó profundamente a Potamiena y entonces pareció recogerse interiormente durante un breve rato, pensando qué podía hacer: si sacrificar y con ello, perder la dignidad de ser cristiana; o negarse a ello y perder la virginidad.

“Y bien, dijo Aquila, viéndola dudar, ¿qué resolución tomas?” El autor del relato nos dice a continuación que “dio tal respuesta que los paganos juzgaron que había hablado impíamente”. Eusebio recalca, sin embargo, que ella respondió con tal nobleza y orgullo que hizo que el propio juez se maravillase. En algunas versiones, ésta es su respuesta: “Prefiero sufrir todo cuanto pueda inspiraros vuestro furor antes que obedecer a la infame voluntad de mi amo; además, nunca habría yo creído que un juez fuese injusto hasta el punto de mandarme obedecer a los propósitos de un amo disoluto”. O sea, que acusó directamente al juez de ser un corrupto y de obedecer a los deseos de un particular, lo cual era una acusación gravísima que podía entrañar un severo castigo para el magistrado que la cometiese. En cualquier caso, en este punto, Dionisio añade que Aquila cumplió su amenaza, poniendo a la esclava en manos de los gladiadores, pero que “el Señor no permitió que sucediera tal profanación”. Tras esto se dictó sentencia de muerte contra Potamiena y su madre.

En este punto de la historia entra Basílides, uno de los soldados adscritos a escoltar a los condenados hasta el lugar de la ejecución. Según Eusebio, había asistido a algunas de las reuniones de Orígenes y sentía una profunda simpatía por los cristianos, aunque no se había decidido a recibir el bautismo. Hay quien le da el rango de centurión -comandante de una centuria, es decir, un pelotón de cien soldados- pero es poco probable que a un militar de este rango le encargaran una tarea tan baja como escoltar unos reos de muerte.

Martirio de las Santas. Grabado de Jacques Callot, Harvard University Library.

Martirio de las Santas. Grabado de Jacques Callot, Harvard University Library.

Así que tras la condena a muerte de Potamiena y Marcela, le fue encargado a Basílides que las escoltara hasta el lugar del suplicio. En el trayecto desde el tribunal al lugar del holocausto, mientras el populacho la ultrajaba, él se dedicó a proteger a Potamiena, rechazando a los que estaban exaltados y demostrándole a la mártir toda su simpatía y compasión. Puede imaginarse sin dificultad esta escena: por donde pasaban, el populacho, ebrio de sangre, gritaba e insultaba a las mujeres, arrojándoles frases obscenas y burlas intolerables. Basílides, no pudiendo sufrir este comportamiento, se interponía entre Potamiena y la plebe, rechazando a los que intentaban alcanzarlas y amonestando a los que las injuriaban.

Al llegar al lugar del suplicio, los verdugos la desnudaron por completo y la ataron a un poste, y lo mismo hicieron con Marcela. Entonces Potamiena se dirigió a Basílides y le dijo: “Ten buen ánimo, noble soldado. En recompensa a la caridad que me has dispensado, te prometo que, apenas salga de este mundo, te alcanzará la gracia de mi Señor, y no tardará en pagarte el bien que me has hecho.” Le prometía así sus oraciones para conseguir su salvación cuando él se presentase ante el supremo juicio de Dios. A continuación se llevó a cabo el terrible martirio, que soportó con una fortaleza heroica.

La mayoría de versiones coinciden en que ambas fueron rociadas de los pies a la cabeza con pez hirviendo. Alguna otra versión especifica que fueron metidas en un caldero de aceite y pez hirviendo, la propia Potamiena había hecho jurar a Aquila por la cabeza del emperador que no la arrojaría a ella de golpe dentro del caldero, sino que lo haría muy lentamente: “Haz esto por mí, le dijo, para que puedas tomar conocimiento de la paciencia que me da Jesucristo para soportarlo”. Además, según esta versión del caldero, Potamiena habría indicado a los verdugos: “Por la vida del emperador, a quien vosotros respetáis, no me desnudéis. A lo menos disponed que sea arrojada allí vestida. Ahora veréis las fuerzas que el Dios a quien adoramos, concede a los que sufren por Él”. De modo que, cumpliendo el juramento, Aquila dio la orden de introducirla lentamente en el líquido ardiente, por espacio de tres horas. Permanecieron quemándose durante este horrible período de tiempo, rezando a Dios, hasta que por fin, la pasta las cubrió por completo. La gente quedó impresionada por la paciencia y resistencia de la joven, y tanto más el propio Basílides. No es para menos porque, se acepte una versión u otra, lo cierto es que todas coinciden en que el martirio fue así de horrendo -fueron quemadas vivas- y de lento -duró tres horas-.

Estampa devocional italiana de San Basílides, contemplando una visión de Santa Potamiena.

Estampa devocional italiana de San Basílides, contemplando una visión de Santa Potamiena.

Pasaron unos días y, habiendo recapacitado Basílides e impactado por lo que había visto, le tocó a él seguir el ejemplo de Potamiena, ya que durante un proceso a otros cristianos, fue invitado por sus compañeros a que prestara juramento a los dioses y él, ante el estupor de todos los presentes, se negó diciendo: “De ningún modo me está permitido jurar, pues soy cristiano.” “Debes estar bromeando”, dijeron sus compañeros consternados, y al persistir en ello, fue conducido ante Aquila, ante el cual repitió su negativa a jurar y confesó su fe.

Fue arrojado a la cárcel, y al saberlo los cristianos de la ciudad, acudieron a visitarlo y le preguntaron sorprendidos: “¿Cómo es eso, hermano? ¿Cómo se ha obrado tu conversión, si nadie te instruyó y no has tenido contacto con nosotros?” A lo que él respondió: “Tres días después de la infame muerte de aquella inocente esclava, la ví mientras dormía. Estaba bellísima, llevando una resplandeciente corona, y me ofrecía a mí otra diciendo: “Tal y como te prometí, le he pedido gracia a mi Señor y te la ha otorgado. Vendré pronto a por ti, hermano mío, y te ceñiré esta corona”. Al oír esto, aquellos, profundamente conmovidos y convencidos de que se había obrado un milagro, lo bautizaron llenos de emoción. Al día siguiente Basílides fue decapitado, mientras creía ver a la hermosa Potamiena que lo recogía para llevárselo al cielo.

Interpretación
Como decíamos, hay dos fuentes principales para conocer la historia de estos Santos, que son Eusebio de Cesarea (Historia Ecclesiastica, VI, v) y Paladio (Historia Lausiaca, iii), siendo, al parecer, la carta de Dionisio de Alejandría una mera interpolación en medio de este relato.

Aunque la historia parece verosímil en su mayor parte, el relato de Eusebio ha sido objeto de duras críticas por considerarse que no hace sino reproducir muchas actas martiriales semejantes. Pero hay datos originales y aspectos que merecen una consideración; por ejemplo, es interesante anotar que en el relato de Eusebio de Cesarea, la confianza de Potamiena en su intercesión ante Dios constituye uno de los primeros documentos de fe de la primitiva Iglesia en la intercesión de los santos, lo que no es poca cosa.

Martirio de la Santa, interpretrado como quema en la hoguera.

Martirio de la Santa, interpretrado como quema en la hoguera.

Las distintas versiones aportan algunas contradicciones entre sí; en algunas, se especifica que Potamiena era esclava, no así en otras; en algunas el martirio constituyó en ir derramando el líquido hirviente sobre el cuerpo desnudo de la mártir, gota a gota, desde la cabeza a los pies, en otra es progresivamente sumergida en un caldero… todo ello no tiene demasiada importancia, pero la ubicación cronológica sí que la tiene: según Eusebio, esto aconteció en tiempos de Septimio Severo (210-211) y según Paladio, en tiempos de Maximino II (306-310). Desde luego, si realmente nuestros mártires de hoy fueron discípulos de Orígenes, sólo puede darse por buena la primera versión. Pero si se piensa en la atrocidad de la ejecución sufrida por las mártires, quemadas vivas lentamente por espacio de horas, es más lógica la segunda cronología, por la barbarie de la agonía que las dos mujeres tuvieron que sufrir.

Quitando estas puntualizaciones que deben conocerse, es probable que estemos ante mártires reales, históricos, cuyo relato simplemente ha sido exaltado y adornado por la mano de su redactor. El mismo Paladio, cuanto menos, afirma que oyó el relato nada menos que de labios de San Antonio, padre de los ermitaños, aunque puede que fuera no directa, sino indirectamente.

Tabla de Santa Potamiena con el caldero como atributo. Iglesia de San Benigno de Pontarlier, Francia.

Tabla de Santa Potamiena con el caldero como atributo. Iglesia de San Benigno de Pontarlier, Francia.

Culto e iconografía
En el Martirologio Jeronimiano, Basílides, Potamiena y Marcela son conmemorados el día 28 de junio, como decíamos, junto con algunos otros discípulos de Orígenes. Sin embargo, el Martirologio Romano solo recuerda a Basílidess y lo hace el día 30 de junio.

Debido a su papel como escolta de las mártires y cómo las protegió de los abusos y agresiones de la multitud, San Basílides es el patrón de la policía penitenciaria, particularmente en Italia, al entenderse que él es el modelo en que todos los que escoltan presos o condenados deben mirarse, protegiéndolos de que el público decida tomarse la justicia por su mano.

En la iconografía, Santa Potamiena aparece junto a un caldero o quemándose viva en una estaca, a veces acompañada de su madre. San Basílides aparece simplemente como un soldado romano teniendo una visión de la Santa glorificada.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1987.

Enlaces consultados (23/06/2015):
– www.bartleby.com/210/6/284.html
– www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_potamiena

Santa Cita de Serravalle

Detalle de la Santa en el sarcófago de Santa Augusta de Serravalle.

Detalle de la Santa en el sarcófago de Santa Augusta de Serravalle.

Introducción
Cheeta (a veces transcrito como Cheetah, Cheta o Chita, en italiano es conocida también como Cita) fue un chimpancé de la ficción cinematográfica o televisiva, amigo y compañero de aventuras de Tarzán. El animal juega un papel fundamentalmente cómico, aunque participa de manera ocasional en la acción mediante la comunicación con otros animales de la selva, siempre en beneficio de su amigo o maestro humano. Generalmente, aunque no siempre, viene caracterizado como un chimpancés macho, aunque en las películas ha sido interpretado por animales de ambos sexos. El personaje de Chita es una invención de Hollywood, ya que no está presente en la serie de novelas de Tarzán de Edgar Rice Burroughs; sin embargo, en algunas obras posteriores de la serie, aparece con un carácter en cierto modo similar, el mono Nkima. Así que cuando se piensa en este nombre uno solo puede pensar en el mono de Tarzán.

Cuesta trabajo creer que entre los santos exista uno con este nombre. Y así es y está sepultada en Vittorio Veneto, en el santuario de Santa Augusta de Serravalle. Entonces nos preguntamos: ¿Quién es esta Santa Cita?

Santa Cita de Serravalle
El nombre Cita, en si mismo, es usado para indicar el nombre de Zita, la más famosa santa de Lucca después de Santa Gema Galgani. Cita significa realmente chica, “fanciulla” o chica joven en el dialecto toscano y del cual se deriva el nombre de Zita. Pero en nuestro caso, estamos hablando de Cita y no de Zita.

Algunas fuentes, el nombre Cita lo vinculan con el término “zitze” del idioma alto alemán medio, que significa “pecho, mama”, que posteriormente ha confluido con el nombre “chica”. Tenemos que tener en cuenta la relación con la palabra italiana “zizza”, porque esta última etimología lo acerca a nuestra santa que era la nodriza de Santa Augusta. En la vida de Santa Augusta se cuenta que poco después de nacer, murió su madre y su padre, llamado Matrucco la puso al cuidado de Cita de Piai, “localidad de la Fregona”.

Sarcófago de Santa Augusta de Serravalle, con el relieve de Santa Cita.

Sarcófago de Santa Augusta de Serravalle, con el relieve de Santa Cita.

La buena mujer de Piai, se trasladó al castillo que su padre tenía en Serravalle convirtiéndose en una segunda madre para la pequeña Augusta, la cual creció a su lado como si fuera un ángel. Matrucco, trató de educar a la niña según las costumbres y tradiciones del pueblo al que pertenecía, pero ella, instruída por su buena nodriza, sintió pronto la falsedad del culto practicado por su padre y por otros cortesanos a favor de Odín y otros dioses paganos. Por lo tanto, conforme crecía en edad, mostraba cada vez más interés por la nueva religión, de la cual Cita le hablaba y que sabía que era practicada en secreto por no pocos habitantes de Serravalle, desafiando de este modo la persecución del rey, de su padre.

Dice la leyenda que en aquellos tiempos, detrás del monte Marcantone, había una profunda gruta excavada en la roca, en la que vivía un anciano ermitaño dedicado por completo a la oración y a la penitencia. Cita lo conocía así como muchos de los cristianos de Serravalle, que a escondidas lo visitaban para que les hablase del Señor, rogase por ellos y pedirle consejos. Un día, Cita, llevó a escondidas a Augusta para que visitase al santo anciano. Este, naturalmente, exhortó a la niña a amar al Señor y a practicar las virtudes cristianas con valentía. Ellas continuaron visitando al ermitaño, quién instruyó a Augusta, la cual recibió el bautismo y de este modo se convirtió en cristiana para siempre.

La conversión y el bautismo de Augusta llegó a los oídos del su padre Matrucco, el cual trató de persuadir a su hija, primero de buenas maneras y después, mediante la tortura. La nodriza Cita participó en los sufrimientos de Augusta como si fuese su madre y oraba por ella para que se mantuviese fuerte hasta el final. La joven Augusta coronó su vida con el martirio por decapitación.

Panorámica del Santuario de Santa Augusta de Serravalle.

Panorámica del Santuario de Santa Augusta de Serravalle.

Con respecto a la suerte que corrió Cita, la tradición es incierta. No se sabe como aquella virtuosa mujer, que siempre fue fiel a la promesa realizada a la madre de Augusta, concluyó su existencia. Es probable que los últimos años de su vida siguiera creciendo en el ejercicio de la caridad y en las prácticas religiosas. Finalmente, el Señor la llamó junto a sí, siendo sepultada junto a Augusta, con la que compartió el apelativo de santa y, posteriormente, los altares.

La santa nodriza Cita es representada en el arca cuadrangular relizada entre los años 1450-1452 a fin de contener las reliquias de Augusta. El frontal se divide en tres arcadas que albergan las figuras de la Virgen con el Niño, Santa Augusta (a la derecha) y Santa Cita (a la izquierda) acompañadas respectivamente por dos figuras de menores proporciones que son reconocidas como Alvise de Ferrara, ciudadano de Serravalle y Pedro Soranzo, podestá (alcalde) de Serravalle, o sea, que están representados los poderes religiosos y civiles de la ciudad en el año 1450, los cuales testimonian con su presencia el descubrimiento de las reliquias.

Damiano Grenci

BIBLIOGRAFIA Y SITIOS
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III Apendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Campo Dell’Orto Augusto – “Un fiore sulla roccia. S. Augusta vergine e martire serravallese” – Pieve di S. Andrea, 1987
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconografico y hagiografico: 1977 – 2015
* Sito web diocesivittorioveneto.it
* Sito web wikipedia.org