San Tadeo Kokuylovich, archimandrita

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo, en estilo naturalista.

Icono ortodoxo ruso del Santo, en estilo naturalista.

Tadeo Kokuylovich nació en el año 1694, en el seno de una familia sacerdotal siendo hijo del arcipreste Lorenzo Stepanovich Kokuylovich, perteneciente a la diócesis de Lutsk. Con once años de edad ingresó en el monasterio de Mielec para aprender a leer y escribir tanto en ruso como en latín, trasladándose posteriormente a las escuelas de Lutsk, Vladimir, Lublin y finalmente a Lviv donde finalmente se graduó en ciencias clásicas, griego y latín en el año 1719, o sea, que con veinticinco años edad tenía una sólida formación intelectual y humana. Pero en sus últimos años de estudio se reveló en Tadeo una vocación hacia la vida monástica y de hecho, en mayo de ese mismo año ingresó en el monasterio de la Dormición de Eletski, siendo tonsurado como monje el 13 de septiembre, ordenado de diácono el 9 de diciembre y días más tarde, como sacerdote.

El 6 de octubre de 1721, por su sabiduría, intensa vida espiritual y estricta vida ascética, fue nombrado gobernador (rector) del monasterio de Novgorod-Seversky Spassky y en septiembre de 1722, prefecto y maestro de retórica en el Collegium de Chernigov. En febrero de 1725 solicitó ser liberado de las responsabilidades de rector y maestro a fin de permanecer como un simple monje en el monasterio de Yelets, pero poco le duró este deseo de vivir en estricta vida monacal, pues en agosto de 1730 fue nombrado prefecto de secundaria y profesor de retórica en Chernigov y el 22 de enero de 1732, nuevamente rector del monasterio de Novgorod-Seversky, donde en marzo de 1733 fue elevado a la dignidad de archimandrita.

Durante el reinado de la emperatriz Ana Ivanovna (1730-1740), llamado “la era de la dominación de los alemanes”, la Iglesia Ortodoxa pasó por momentos muy difíciles, obligándose al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa a estar sometido al Consejo de Ministros e incluso llegándose a perseguir a monjes, sacerdotes y obispos. El archimandrita Tadeo fue acusado falsamente de trabajar en contra del régimen, por lo que fue puesto bajo custodia en Clukhov, Chernigov y San Petersburgo; el 3 de febrero de 1736 fue despedido del cargo de rector y el 27 de julio de 1737 fue castigado a recibir cincuenta latigazos y enviado a “un lugar de humildad” a disposición del arzobispo Pedro de Belgorod. Pero la docilidad, humildad y espiritualidad del padre Tadeo se ganó las simpatías del obispo, quién sabiendo sus deseos de vivir como monje y creyendo sinceramente en la inocencia de Tadeo, el 24 de febrero de 1738, dispuso que se hiciera cargo como abad del monasterio Sudzhensk Predtechevoy y un año más tarde lo trasladó a la iglesia del monasterio de la Asunción, donde asumió las funciones de rector. San Tadeo puso a disposición de la Iglesia, no solo todos sus esfuerzos y espiritualidad, sino también todos sus conocimientos en asuntos económicos, intelectuales y en todo lo que fuera práctico.

VIsta del monasterio Svyatogorsky.

VIsta del monasterio Svyatogorsky.

En aquellos tiempos, el monasterio Svyatogorsky también sufrió las consecuencias del gobierno de Ana Ivanovna. Además padeció la peste, fue atacado y saqueado por los tártaros en 1737 y al año siguiente, el monasterio fue prácticamente devastado y los monjes fueron obligados a abandonarlo a excepción de dos de ellos: un hierodiácono y un rasophore. En esas condiciones de miseria, tuvo que gestionar el monasterio el archimandrita Tadeo a partir del año 1739: “En el monasterio existían una granja y un molino, pero las incursiones de los tártaros y las llagas producidas por la peste, no dejaron ni rastro por lo que ahora, la situación es de ruina extrema tanto en las celdas como en las iglesias, teniendo además otras muchas necesidades monásticas. Pocos nos ayudan, pero todo esto hay que renovarlo”.

Con la diligencia que le caracterizaba, el archimandrita Tadeo inició la reconstrucción y el decoro del monasterio, pero apenas empezaba a recuperarse surgieron otros problemas a consecuencia de un decreto emitido por el Santo Sínodo el día 14 de enero de 1741, que le obligaba a trasladarse a Moscú. Por su erudición y capacitación tenía que participar en la traducción de la Biblia al eslavo y este trabajo tenía que compaginarlo con la gestión del monasterio moscovita de la Santa Cruz. En mayo se puso de viaje llegando a Moscú a finales de junio y junto con el hieromonje Cirilo Florina comenzó su trabajo. Tuvo que poner en orden las correcciones hechas con anterioridad y además tuvo que cotejar con los códices griegos, estas revisiones texto a texto, a excepción del Libro de los Salmos. Hecho este trabajo, tuvo que comparar los textos definitivos, con los textos vaticanos y alejandrinos. En septiembre de 1742 completó su trabajo y consiguió que le permitieran retornar a su monasterio Svyatogorsky. El puso todo su celo al servicio de la reapertura del monasterio, se dedicó a recoger y proteger a los monjes, a buscar donaciones para reparar las instalaciones monásticas, a realizar un inventario de las cosas que habían quedado y eran capaces de volver a ser reutilizadas, en fin, a poner de nuevo en pie aquella obra. E hizo algo, si cabe, aun más importante: dio refugio a inválidos de guerra, a ancianos, a enfermos mentales e incluso a presos.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

Tan pronto como se puso manos a la obra, se encontró con numerosos problemas planteados por algunos vecinos del monasterio, que quisieron aprovecharse de las deficiencias del mismo poniendo nuevos límites al terreno ocupado por las instalaciones monásticas, usurpándoles parte de su territorio y llegando incluso, a cortarles los suministros de los alimentos a los allí residentes y materiales para la reconstrucción. Muchos de estos problemas le quitaban el sueño pero bien es verdad que asimismo, muchas noches las pasaba en oración. Derramó muchas lágrimas, en más de una ocasión lo vieron llorar de impotencia por el injusto acoso y la violencia que ejercían contra él, contra quienes allí vivían y contra quienes querían reconstruir aquel centro de oración. Aun así, nunca perdió ninguna oportunidad que se le presentara, por pequeña que fuera, para persuadir a quienes lo estaban boicoteando.

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Pero las oraciones del archimandrita Tadeo fueron escuchadas por Dios, pues después de elevar una queja a la oficina provincial de Voronezh, los límites del monasterio fueron confirmados ordenándose que de ninguna manera personas ajenas pudieran anexionarse propiedades del monasterio, respetándose los títulos de soberanía existentes desde el año 1678 y ordenándose asimismo reparar los daños ocasionados con esas apropiaciones indebidas. Desde ese momento el archimandrita Tadeo pudo respirar libremente pues los habitantes de Maiatsk ya no se atrevieron a robar de manera abierta y descarada los terrenos del monasterio.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

El archimandrita Tadeo era realmente un asceta, un verdadero amante del monacato y con su vida y con su ejemplo inspiró la actuación de diferentes obras sociales, sin abandonar la vida espiritual que él siempre anteponía ante cualquier otro trabajo. La vida monástica comenzó a resurgir, pero como él buscaba nuevas hazañas espirituales siempre tenía presente una visión de conjunto de las cosas, no olvidando las palabras de San Pablo: “… apedreados, torturados, aserrados, muertos por la espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras, faltos de todo, oprimidos y maltratados, hombres que no eran dignos del mundo, errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas. Pero Dios ya tenía dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección” (Hebreos, 11, 37-40). Aunque él, por el cargo que ostentaba no podía entregarse completa y únicamente a la oración y al ascetismo, como sentía una estricta piedad ascética, trató de inculcar esta misma piedad a todos sus monjes, haciéndoles amar y desear el ascetismo, la soledad y la oración. Gracias a su trabajo y sus esfuerzos, ya estuvieran los monjes en la iglesia ya estuvieran trabajando en las granjas del monasterio, florecía de la misma manera esta espiritualidad en sus monjes.

Tadeo arregló una ermita en un lugar apartado, a muy pocos kilómetros del monasterio, donde se retiraba para llevar vida de oración. Esta ermita estaba rodeada de montañas y bosques, en un lugar muy discreto, muy tranquilo y muy silencioso. En sus días como archimandrita, no solo organizó el monasterio externamente sino sobre todo a nivel interno implantando tres formas de vida: la cenobítica, la sketa y la de ermitaño, dando con esto un elocuente testimonio de su elevada vida espiritual, su profunda comprensión de la vida monástica y su amor por la misma. Después de llevar diecinueve años como abad, completamente agotado, murió en el monasterio el día 25 de mayo del año 1758, siendo sepultado en el cementerio cercano a la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Su tumba se convirtió en un lugar de peregrinaciones y cuando se abrió para exhumar su cuerpo, este se encontró incorrupto. Su vida fue escrita por San Filareto Gumilevsky cuando en el siglo XIX publicó su obra: “Vidas de los ascetas nacionales de los siglos XVIII-XIX”.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

Santos sepultados en el Monasterio Svyatogorsky.

Por sus altas cualidades morales, por la santidad de su vida y por su ejemplo de estricto ascetismo, el archimandrita Tadeo fue siempre reconocido como un santo. El 8 de mayo del año 2008, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, considerando su vida, sus obras, sus milagros y la veneración popular decidió canonizarlo. El día 12 de julio de ese mismo año se celebró la ceremonia en el propio monasterio. Su fiesta se celebra el día 11 de septiembre, día 24 según el calendario juliano.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (29/07/2015):
– http://svlavra.church.ua/prp-faddej-arximandrit-svyatogorskij-1758
– http://svlavra.church.ua/2015/06/07/pamyat-prepodobnogo-faddeya-svyatogorskogo
– http://svlavra.church.ua/2014/06/07/pamyat-prepodobnogo-faddeya-arximandrita-svyatogorskogo-%E2%80%A0-1758

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Santa Sira (Cristina) de Persia, virgen mártir

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Icono ortodoxo de Santa Sira (Cristina), mártir persa.

Icono ortodoxo de Santa Sira (Cristina), mártir persa.

Hoy, día 24 de agosto, se celebra la festividad de una mártir persa del siglo VI que es conocida indistintamente con los nombres de Sira, Cristina o Iazdo, de la cual vamos a tratar. Aunque su fiesta conste hoy en la mayoría de las fuentes ortodoxas, lo cierto es que en el Sinaxario Constantinopolitano consta el 14 de marzo -como Santa Cristina de Persia-, mientras que el Martirologio Romano la conmemora un día antes, el 13 de marzo. De esta Cristina persa, llamada también “Iazdo, hija de Iazdin, gobernador de Nisibe”, existe una passio escrita en lengua siríaca, que no está completa, pero que fue publicada por Bedjan. Vamos a seguir este texto para conocer a nuestra protagonista de hoy.

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Passio de la Santa
Se dice que nació en Seleucia de Elimiade, Abizarch, y que era la hija de un ilustre sacerdote del fuego, seguidor de Zoroastro; aunque según otras referencias, su padre, llamado Iazdin o Yazden, era gobernador de la ciudad de Nisibe. Éste, temiendo la influencia del cristianismo, mandó a su hija a la ciudad de Tarsis después de morir su esposa, para que allí fuera educada para ser sacerdotisa como él. Habiendo alcanzado este rango, le fue encargada la administración del templo del Fuego (Ahura Mazda), siendo una sacerdotisa honorable y competente.

Cierto día, después de conversar con unos mendigos cristianos, creyó interesante instruirse en esa fe y empezó a consultar los textos cristianos, aprendiendo oraciones, recitando salmos y ayunando. En una ocasión en que cayó enferma, y no encontrando remedio para mejorar, acudió a la iglesia cristiana de la ciudad y pidió poder tomar cenizas de los pebeteros para poder curarse con ellas. El sacerdote rechazó esto, diciendo: “Eres una sacerdotisa pagana, adoras a falsos ídolos y por tanto aquí no te queremos”. Pero Sira, postrándose a los pies del sacerdote, tocó su túnica y dijo: “Del mismo modo que la mujer que padecía un flujo de sangre tocó la túnica de Cristo y quedó sana, así espero yo sanar al tocar tu ropa”. Dicho esto se levantó y se marchó sana, dejando estupefacto al sacerdote, quien no podía creer que una sacerdotisa pagana fuera conocedora del Evangelio.

Detalle de dos mártires celebrados el 24 de agosto: San Tación y Santa Sira. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de dos mártires celebrados el 24 de agosto: San Tación y Santa Sira. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

La familia de Sira empezó a sospechar que se inclinaba hacia el cristianismo, por lo que envió a su madrastra para convencerla. Ésta, haciéndose pasar por una cristiana secreta, le dijo: “No proclames tu nueva fe, sino mantenla oculta. Tampoco dejes de adorar al Fuego, así escaparás de los tormentos”. Pero eso no impidió que Sira acudiera al obispo de Tarsis y le pidiera que la bautizara. De nuevo, sin embargo, se encontró rechazada, pues el obispo se negó y dijo: “Si bautizo a una sacerdotisa pagana, los paganos tendrán una razón para perseguirnos de nuevo. Además, ¿cuánto tardarías en negar a Cristo, asustada por la ira de tu padre?” Sira insistió en ser bautizada, a lo que el obispo respondió: “A menos que confieses tu fe a tus familiares, no te bautizaré”.

A la mañana siguiente, mientras Sira oficiaba su habitual sacrificio matutino atizando el fuego sagrado, de pronto volcó la bandeja de ofrendas y gritó en voz alta: “¡Soy cristiana, abomino de los falsos dioses y creo en el Dios Verdadero!” Su padre, montando en cólera, se abalanzó sobre ella y la golpeó hasta dejarla inconsciente. Luego la encerró en cuarto y; pasado el primer instante de ira, valiéndose de lágrimas y súplicas, le pidió en vano que regresara a la fe pagana. Como no lograra convencerla, la denunció al Sumo Sacerdote, luego al gobernador y finalmente al mismo emperador, Cosroes el Viejo.

Encarcelada y cargada de cadenas, Sira fue torturada durante meses, pero se mantuvo firme. Sobornó al guarda de la prisión para que el obispo pudiera acceder a ella y le administró el bautismo. A partir de este momento, a Sira le fue concedido por el Señor el don de hacer milagros. Entre las torturas y humillaciones que padecía estaba el ser entregada a hombres impíos que posaban sus miradas lascivas en ella. Éstos la golpeaban y se burlaban de ella, diciendo: “Hemos oído una fábula de ti, pues dicen que eres capaz de que tus cadenas se desprendan solas de tu cuello, manos y pies. ¡Ea, muéstranos cómo caen, queremos verlo!” Y dice la leyenda que Sira, manteniéndose erguida y en silencio, hacía caer las cadenas al suelo por milagro divino; y lo hizo no una, sino muchas veces.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Después de tan largo calvario, Sira acabó enfermando de gravedad. Consciente de que estaba moribunda, suplicaba en la oscuridad de su celda: “¡Señor, no permitas que muera así, dame la corona del martirio!” El Señor la oyó y le concedió la curación, para que no muriese de enfermedad, sino ejecutada. Al verla curada y bonita de nuevo, el guardia de la prisión y el centinela de su celda intentaron violarla, pero el Señor los castigó haciendo que uno se cayese muerto y el otro gravemente enfermo (!!).

Finalmente, fue condenada a morir por estrangulamiento, orden que los verdugos llevaron a cabo con extrema crueldad. Colocaron una soga en su cuello y la fueron tensando por intervalos hasta casi asfixiarla, para luego aflojarla y dejarla respirar de nuevo, mientras le decían: “¿Has cambiado de opinión? ¿Prefieres permanecer entre los vivos?” Después de que lo hicieran varias veces, Sira murmuró: “¡Jamás abandonaré mi fe! ¡Matadme de una vez, y rápido!” Después de ser estrangulada hasta la muerte, su cuerpo fue arrojado a los perros, que no lo tocaron en absoluto, y después recogido y enterrado por los cristianos. Era el día 28 de peritios, o sea, el 15 de marzo del año 559.

Interpretación
Aunque el relato no está en absoluto carente de ciertas interpolaciones fantásticas que deben ser criticadas, lo cierto es que no existen razones suficientes para negar la identidad de esta mártir, se llame Sira, Cristina o Iazdo.

Como decíamos, esta mártir consta el 14 de marzo en el Sinaxario Constantinopolitano y el 13 en el Martirologio Romano, donde se la identifica con Santa Sira o Shirín, de la cual se dice que, efectivamente, sufrió el martirio en tiempos de Cosroes I, en 559. Los bolandistas, sin embargo, defienden que no parece suficientemente motivada la identificación de Santa Cristina de Persia con Santa Sira o Shirín (nombre persa, por cierto), por lo que cabría distinguirlas.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia).

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia).

Es curioso mencionar, sin embargo, que en la época que nos ocupa, los cristianos de Persia eran nestorianos, con lo cual no estaban en comunión con las iglesias calcedonianas, ni con Oriente ni con Occidente. Esto lleva a que en otras fuentes se diga que nuestra mártir de hoy sufrió y murió en Antioquía, o en Constantinopla, o en Roma (cada cual barriendo para su casa, por supuesto).

Huelga decir que es muy importante no confundir a nuestra Santa Cristina de hoy, mártir persa del siglo VI, con la celebérrima mártir homónima de Tiro-Bolsena, llamada “Gran Mártir” por los ortodoxos.

Reliquias
Lo que es más curioso es que el cuerpo de esta mártir, completo e incorrupto, se cree que ha llegado hasta nosotros en el día de hoy. Según parece, se venera en la iglesia de San Francesco della Vigna en Venecia (Italia), dentro de una figura de cera que sólo asoma bajo el vestido los pies incorruptos y que el cartel claramente identifica como Corpus Santae Cristinae Virginis et Martyris. ¿Cómo ha llegado hasta aquí el cuerpo de la mártir persa?

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Por desgracia, el enlace que he consultado comete el error de identificar a esta Cristina de Persia con Cristina de Bolsena, porque es una fuente ortodoxa y ya se sabe que nuestros hermanos ortodoxos creen que la mártir de Bolsena es una mártir fenicia y no italiana, como en realidad es, cuyas reliquias han estado desde siempre en Bolsena y parte de ellas, en Palermo. Así que, salvando este error de identificación, se puede admitir que las reliquias de la mártir Cristina (Sira) de Persia vinieron desde Siria hasta Constantinopla, para ser veneradas en una iglesia cercana al Palacio Imperial.

Durante la ocupación franca de Constantinopla, en 1252, las reliquias de la Santa fueron robadas de Constantinopla y llevadas a Torcello (Venecia) en Italia. En 1325, el cuerpo de la Santa fue transferido a la iglesia y monasterio de San Marcos, ocupado por monjas benedictinas y fundado en el siglo VII; momento a partir del cual, la isla de la laguna veneciana donde estaba enclavado pasó a llamarse isla de Santa Cristina.

En 1340 y debido a las dificultades del ambiente húmedo en que estaban, las monjas se trasladaron a Murano, por lo que se llevaron el cuerpo de la Santa a la iglesia de Santa María de Murano. En 1435, el papa Eugenio IV ordenó su traslado a la iglesia de San Antonio, también en Murano. En 1793 fue trasladada de nuevo, esta vez a la Basílica de Santa Justina en Venecia, y finalmente, a la también veneciana iglesia de San Francesco della Vigna, como decíamos al principio, donde se venera hasta hoy.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Sin embargo, cabe decir que incluso junto a esta urna hay un cartel que la identifica como Santa Cristina de Bolsena, lo cual entra en choque con el hecho de que es un cuerpo completo, incorrupto, que procede de Constantinopla; mientras que las reliquias de la mártir de Bolsena, no incorruptas, están repartidas entre Bolsena y Palermo.

No falta quien zanja la cuestión diciendo que es un cuerpo santo de las catacumbas, lo cual sería una solución si no fuera porque, reiteramos, estas reliquias proceden de Constantinopla y llegaron en la Edad Media, en una época en que se habían dejado de sacar reliquias de las catacumbas romanas, al menos hasta el siglo XVI.

Conclusión
Aunque su passio es fabulosa y contiene muchos elementos cuestionables, no se duda de que esta mártir, Sira, pueda ser perfectamente real. El problema viene cuando se la asocia e identifica a una mártir, también persa, llamada Cristina o Iazdo. El Martirologio Romano realiza esta identificación y de hecho, si se leen las historias de ambas Santas, dicen prácticamente lo mismo sobre ella, pero los bolandistas han puesto en duda esta identificación.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Por último, cabe considerar que la identificación de las reliquias veneradas en San Francesco della Vigna, Venecia, no está clara. Oficialmente y según consta allí mismo, son las de Santa Cristina de Bolsena, pero esto es poco probable por las razones ya aludidas, como tampoco es probable que se trate de una mártir de las catacumbas, si es que los datos aportados sobre su procedencia y traslado son veraces. Con lo cual nos quedaría identificarla con nuestra mártir de hoy. El debate está servido.

Kontakion en cuarto tono:
Oh, paloma de doradas alas, tú brillaste como un relámpago y volaste a las alturas del Paraíso, augusta Cristina; así celebramos todos tu gloriosa fiesta, como fielmente reverenciamos el venerado santuario donde tus puras reliquias se atesoran, desde donde nos procuras a todos la curación de nuestros cuerpos y almas.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (15/08/2015):
– www.johnsanidopoulos.com/2015/07/the-incorrupt-relics-of-saint-christina.html
– https://khanya.wordpress.com/2012/03/20/st-christina-of-persia/
– http://oca.org/saints/lives/2015/08/24/102387-virginmartyr-syra-of-persia
– www.santiebeati.it/dettaglio/44910

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Fermín, obispo mártir de Amiens

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Imagen-relicario procesional que se conserva en la iglesia pamplonica de San Lorenzo.

Imagen-relicario procesional que se conserva en la iglesia pamplonica de San Lorenzo.

Pregunta: Hola, soy seguidor desde México, específicamente, de Huajupan y no se si me podrían ayudar con la historia de San Fermín; si se puede poner un anexo del por qué se hacen los encierros, pues no se si es en honor al santo. Le ruego me saquen de mis dudas. Enhorabuena y gracias.

Respuesta: Con mucho gusto atendemos tu solicitud. Aunque en Pamplona, San Fermín es venerado el día 7 de julio, en Amiens se le venera el 25 de septiembre, fecha de su martirio, aunque ese mismo mes, concretamente el día 1, se venera a otro San Fermín, obispo confesor. Son dos santos distintos, ambos llamados Fermín y ambos obispos de la misma ciudad. Algunos críticos han manifestado que este es otro caso típico de desdoblamiento de una sola persona, pero el bolandista Duchesne defiende que en realidad son dos santos distintos, porque en aquella ciudad hubo dos obispos con el mismo nombre. Su argumentación se basa, entre otras cosas, en que en el Sacramentario de la Iglesia de Amiens, que es del siglo X, no sólo se mencionan estas dos fiestas distintas, sino también otras dos diferentes en el mes de enero, correspondientes a las traslaciones de las reliquias de ambos obispos.

De San Fermín obispo mártir poseemos las “Actas”, que según los bolandistas están datadas entre finales del siglo V a principios del VI, aunque poniendo “en cuarentena” algunos de los datos que en ella se dicen. Sin embargo, es necesario conocer los elementos principales de esta leyenda, ya que algunos episodios han servido como motivos de decoración escultórica en la propia iglesia catedral de Amiens.

Martirio del santo. Catedral de Amiens (Francia).

Martirio del santo. Catedral de Amiens (Francia).

Fermín sería originario de una noble familia hispana residente en lo que hoy es Pamplona, siendo hijo de Fermo y Eugenia que eran paganos pero que se convirtieron al cristianismo cuando San Saturnino de Tolosa estuvo predicando por aquella zona. El hijo mayor, Fermín, fue puesto bajo la tutoría del sacerdote Honesto, quién lo bautizó y lo instruyó en la fe cristiana. Posteriormente, Honorato de Tolosa lo ordenó de sacerdote y posteriormente, de obispo. Y aquí aparece la primera contradicción, ya que en el elenco de los obispos de Tolosa no consta ningún Honorato. Fermín se mantuvo en su ciudad natal – y de ahí nace la tradición que lo hace primer obispo de Pamplona -, y posteriormente se dedicó a evangelizar algunas regiones de las Galias, como Aquitania, Alvernia y otras del noreste francés. Dicen las actas que a pesar de la resistencia encontrada en los sacerdotes paganos, consiguió numerosísimas conversiones y como consecuencia de esto, fue arrestado por el gobernador romano Valerio, que lo golpeó con palos, pero que lo dejó en libertad.

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Finalmente se estableció en “Samobriva Ambianorum” (la actual Amiens) donde durante algunos años siguió ejerciendo su labor apostólica, convirtiendo a muchas gentes del pueblo e incluso a algunos nobles, entre ellos al senador Faustiniano, de cuya descendencia nació el otro San Fermín confesor del que hemos hablado antes. Los magistrados Longulo y Sebastián lo hicieron encarcelar y lo invitaron a que abjurase de la fe, pero Fermín se mantuvo firme, por lo que los magistrados, a fin de no suscitar una rebelión popular, decidieron decapitarlo en secreto en la cárcel un 25 de septiembre. Fermín tendría algo más de treinta años cuando murió y su cuerpo fue recuperado por Faustiniano, quién lo sepultó en la localidad de Abdalène, en el lugar donde hoy se erige una iglesia en honor de San Aqueolo.

Relicario de los Santos Fermín y Honorato en la catedral de Pamplona, España.

Relicario de los Santos Fermín y Honorato en la catedral de Pamplona, España.

Según estos datos, Fermín habría vivido en la segunda mitad del siglo III, por lo que algunos proponen como fecha del martirio el año 290, en tiempos de Diocleciano, pero antes de que Constancio Cloro gobernase en las Galias. Sin embargo esta fecha es un tanto problemática, ya que en ese año y en los siguientes no hubo persecuciones en las Galias, salvo que Fermín fuera víctima de la actuación de algún magistrado en concreto y no víctima de la aplicación de un edicto imperial.

Son muy complejas y no están del todo claros los eventos relacionados con sus reliquias. En el siglo VII se ignoraba donde estaba el sepulcro del santo, pero una visión milagrosa que tuvo el obispo San Salvio las localizó. Este testimonio ha llegado hasta nosotros mucho más tarde, e incluso la figura de San Salvio no está muy bien documentada, por lo que algunos ponen estos datos en entredicho. Varias iglesias de Francia se vanagloriaban de poseer reliquias del santo, ya que su culto tuvo una gran difusión, no sólo por algunas regiones francesas, sino por el norte de España, pero sin ningún género de dudas, la mayor parte de las reliquias se conservan en la catedral de Amiens.

Urna de las reliquias en la catedral de Amiens (Francia).

Urna de las reliquias en la catedral de Amiens (Francia).

La ciudad de Pamplona lo tiene como co-patrón junto a San Saturnino de Tolosa y en ella goza de un culto muy solemne y muy popular, del que por primera vez tenemos constancia en el año 1186, cuando el obispo Pedro II recibió desde Amiens reliquias de San Fermín, reliquias que aun se conservan y que son sacadas en procesión en su festividad del 7 de julio. En el año 1217 ya tenía un altar dedicado en la catedral pamplonica y ya se celebraba su fiesta con una octava. En el 1332 se le compuso un Oficio litúrgico propio, que posteriormente fue desarrollado en los breviarios escritos en ese año y en los años 1383 y 1440.

El Papa Sixto V aprobó en el 1587 nueve lecciones propias para el Oficio de Maitines y su fiesta se celebraba el 10 de octubre; posteriormente, en el 1590 fue trasladada al 7 de julio, haciéndolo extensiva a toda España. El Papa Alejandro VII, el 14 de abril del 1657, declaró a San Fermín y a San Francisco Javier patronos principales de Navarra. En la ciudad de Pamplona, actualmente sigue teniendo una capilla en la catedral y otra en la iglesia de San Lorenzo, que según la tradición, está construida en el solar que ocupaba la casa nativa del santo. Las fiestas de San Fermín en Pamplona son mundialmente conocidas y tienen un marcado carácter folklórico.

Escenas de la vida del santo en el coro de la catedral de Amiens (Francia).

Escenas de la vida del santo en el coro de la catedral de Amiens (Francia).

San Fermín figuraba en las letanías medievales de los santos. En Amiens, antiguamente, se le dedicaban cinco fiestas: el 13 de enero (la invención de las reliquias), el 25 de septiembre (el martirio), el 2 de octubre (la octava), el 10 de octubre (su llegada a Amiens) y el 16 de octubre (la reposición de sus reliquias). En el Medievo fue invocado como protector de los toneleros, de los mercaderes de vino y de los panaderos, y a él se recurría cuando se padecían las enfermedades del escorbuto y de la erisipela.

Por último te diré algo sobre los famosos Sanfermines, aunque sobre este tema encontrarás muchísima más información en la red. Indiscutiblemente esta fiesta está dedicada a San Fermín y se celebran desde el mediodía de la víspera (el 6 de julio), hasta la medianoche del día 14 que es cuando se canta el famoso “Pobre de mí”, que despide las fiestas hasta el año próximo. Son famosos los encierros, que se corren durante un recorrido de ochocientos cincuenta metros delante de los toros que serán lidiados por la tarde.

Nicho de San Fermín en la célebre cuesta de Santo Domingo, en Pamplona (España).

Nicho de San Fermín en la célebre cuesta de Santo Domingo, en Pamplona (España).

Estas fiestas no se saben cuando se iniciaron – desde luego en la Edad Media -, por lo que ya llevan varios siglos celebrándose en Pamplona. Dentro de estas celebraciones podríamos distinguir tres aspectos: el religioso, el comercial y el taurino, siendo este último el más famoso, el más conocido. El escritor estadounidense Ernest Hemingway contribuyó muchísimo a su propagación y hoy en día, en una ciudad que apenas tiene doscientos mil habitantes, llegan a congregarse más de millón y medio de personas. Te aconsejo que sobre ellas mires esta web.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Corblet, J., “Hagiographie du diocèse d’Amiens”, Amiens, 1870
– Salmon, Ch., “Histoire de Saint Firmin”, Amiens, 1861.
– VV. AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991.

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Santos de las Lauras de las Grutas de Kiev (IV)

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Icono de San Pimén el gran enfermo.

Icono de San Pimén el gran enfermo.

San Pimén el gran enfermo
Las fuentes nos dicen que desde su juventud era muy débil de salud, aunque su alma tenía una pureza virginal y que, como tenía una inmensa confianza en Dios, decidió llevar vida eremítica. En varias ocasiones solicitó el consentimiento de sus padres, pero éstos se negaban debido a su mala salud. Un día se puso tan enfermo, que ante esto, sus padres aceptaron que ingresara en la vida monástica ya que ése era su más ferviente deseo. Ingresó en el monasterio de las Grutas de Kiev, donde fue acogido cariñosamente por el egumeno Prócoro, al que no le importó tanto la salud como la santidad de Pimén, llegando a pronunciar los votos monásticos. Dice la leyenda que, dada la negativa de los monjes por admitir a una persona que, al gozar de tan poca salud, difícilmente podría llevar el rigor de la vida monástica, fueron los propios ángeles quienes lo bendijeron, quienes le impusieron el nombre monástico e incluso quienes lo tonsuraron.

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Durante veinte años estuvo sufriendo a causa de una grave enfermedad, de la cual sólo se curó la noche anterior a su muerte, ocurrida en el año 1110 (algunas fuentes dicen que en el año 1139), estando esta sanación acompañada de otros grandes prodigios, como por ejemplo, que todo el recinto monástico se inundó de una agradable fragancia. Como residía en las llamadas “Grutas cercanas”, fue sepultado en los subterráneos de las Grutas de San Antonio, donde su cuerpo permanece incorrupto.

Urna de San Pimén el gran enfermo.

Urna de San Pimén el gran enfermo.

Su vida está narrada en la “segunda carta del archimandrita Acindino sobre los santos y bienaventurados monjes de nuestro hermano Policarpo, monje del monasterio de las Grutas”. Su festividad se celebra el día 7 de agosto y el 28 de septiembre. El “Manual iconográfico” lo describe de la siguiente forma: “De semblanza canosa, barba similar a la de San Nicolás, sobre su cabeza llevaba el capuchón del gran hábito y las vestimentas monásticas. Este santo fue admitido por los propios ángeles del Señor en el gran coro angélico, estando revestido del gran hábito y del manto monástico”.

San Lucas el ecónomo
También en las Grutas de San Antonio, en un lóculo ubicado en un corredor no muy lejano de la iglesia subterránea dedicada a San Barlaán, se venera el cuerpo incorrupto de San Lucas, monje llamado el ecónomo, que vivió en el siglo XIII. De este santo no poseemos ninguna información anterior al siglo XVII, pues lo encontramos por vez primera en la descripción que de las Grutas hace el hieromonje Atanasio Kal’nofojski (año 1638) y en la del alemán M. Herbinius (año 1675) sin aportar datos muy precisos sobre él.

Icono de San Lucas el ecónomo.

Icono de San Lucas el ecónomo.

En el canon del oficio litúrgico para los santos monjes venerados en las “Grutas cercanas”, a Lucas se le describe como “ecónomo, ya que era un perfecto tesorero de los mandatos del Señor”. Es muy probable que la fuente de esta breve noticia introducida en este canon litúrgico, sea una inscripción que estaba en la tumba de San Lucas y que hoy en día ha desaparecido.

En su calidad de “ikonon”, San Lucas fue considerado como el santo patrono de los ecónomos o administradores del monasterio, por lo que en las celdas de estos monjes siempre existía un icono de San Lucas, cuyo nombre aparece en el elenco oficial de los santos monjes de Kiev en el año 1762, o sea, lo que fue el acto de aprobación de su culto por parte del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Se le conmemora el día 6 de noviembre y, junto con el resto de los santos monjes de Kiev, en el segundo domingo de la Gran Cuaresma. De igual manera, es conmemorado el día 28 de septiembre, fiesta de los santos sepultados en las Grutas de San Antonio.

San Procóro Lebednik de las Grutas
Este santo monje es conocido con el apodo de “Lebednik” porque únicamente se alimentaba de pan amargo obtenido de una particular gramínea llamada “Atriplex hortensis”, que en ruso es conocida como “lebedà”.

Urna de San Lucas el ecónomo.

Urna de San Lucas el ecónomo.

Este santo vivió en una época muy dramática en la historia de Kiev, marcada por las luchas entre los príncipes rusos y las incursiones de los cumanos (una tribu nómada que habitaba en el norte del Mar Negro y en el río Volga). Este acoso era acompañado por la persecución que el príncipe Svjatopolk ejercía contra los monjes, el cual llegó a encarcelar al egumeno Juan y asesinó a los Santos Basilio y Teodoro de las Grutas.

Para aliviar estas desventuras, como eran tiempos de carestías, San Prócoro empezó a distribuir su pan amargo entre la gente del pueblo, operándose el milagro de que al paladar popular sabía dulce como la miel. Incluso llegó a realizar un milagro ante este beligerante príncipe, convirtiendo en sal comestible unas cenizas de leña que el príncipe le presentó, por lo que desde ese momento se ganó su respeto e incluso su conversión. San Prócoro, que llegó a adquirir gran fama como hacedor de milagros, murió en el año 1107, siendo sepultado en los subterráneos de las “Grutas cercanas”.

Icono de San Prócoro Lebednik.

Icono de San Prócoro Lebednik.

La narración de su vida está contenida también en la “segunda carta del archimandrita Acindino sobre los santos y bienaventurados monjes de nuestro hermano Policarpo, monje del monasterio de las Grutas”. Sus reliquias se veneran en las Cuevas de San Antonio y su memoria se celebra el día 10 de febrero. El ya citado “Manual iconográfico” lo describe diciendo: “El beato padre Prócoro, monje y taumaturgo de las Grutas, tenía el semblante canoso, su barba era semejante a la de San Cirilo de Belozeero, sobre su espalda llevaba el velo monástico, con su mano derecha bendecía mientras que en la izquierda llevaba cuatro panes”.

San Tito de las Lauras de las Grutas
Uno de los hechos principales de la vida de San Tito se encuentra narrado en una carta escrita por San Simón, obispo de Vladimir y Suzdal a su amigo Policarpo, monje y posteriormente archimandrita del monasterio de las Lauras de las Grutas de Kiev. El texto de esta carta, escrita en el año 1182, constituye el núcleo de las “Vitas” de los santos padres de las Grutas, siendo además uno de los textos más antiguos de la literatura rusa.

En esta carta, San Simón le dice a San Policarpo: “Había dos hermanos en el espíritu, el presbítero Tito y el diácono Evragio. Tito amaba sinceramente a Evragio y todos estaban maravillados, pero el adversario del bien puso enemistad entre los dos hasta el punto en que comenzaron a odiarse, ni siquiera se miraban y procuraban no encontrarse. Cuando en la iglesia, uno de ellos llevaba el incensario, el otro procuraba no ser incensado: uno se agachaba y el otro pasaba de largo. Pasó así un cierto tiempo en el cual ellos procuraban no ofrecer los dones sagrados a menos que se perdonaran el uno al otro. Los demás monjes trataban de reconciliarlos, pero ellos no querían saber nada.

Urna de San Prócoro Lebednik.

Urna de San Prócoro Lebednik.

Un día, Tito enfermó tan gravemente que se perdieron las esperanzas de que pudiera curarse. Entonces, empezó a llorar amargamente por su pecado y envió a un monje para que pidiese a Evragio que le perdonase en el nombre del Señor por las ofensas que le había ocasionado su ira. Pero Evragio, no solo no lo perdonó sino que comenzó a insultarlo con palabras graves. Los monjes, viendo que Tito se estaba muriendo, forzaron a Evragio a que se reconciliase con él. Cuando Tito lo vio, inmediatamente se levantó, se echó a sus pies y llorando amargamente le dijo: “perdóname y bendíceme”. Evragio le dio la espalda y le dijo: “No quiero reconciliarme contigo ni en esta vida ni en la otra”. Dicho esto, se desvinculó de los brazos que le agarraban y cayó a tierra. Los monjes quisieron levantarlo pero estaba muerto; no pudieron siquiera cruzarle los brazos ni cerrarle la boca y los ojos. En aquel momento, el presbítero Tito se curó de manera milagrosa y los monjes le dijeron lo que había sucedido.

Icono de los Santos Erasmo, Tito y Prócoro.

Icono de los Santos Erasmo, Tito y Prócoro.

Él respondió: “Vi a los ángeles que se alejaban de mi y que le gritaban a mi alma y vi que los espíritus de las tinieblas se alegraban porque mi ira no perdonaba a mi hermano. Fue entonces cuando lo llamé para pedirle perdón, pero cuando Evragio estaba delante de mi, vi a un ángel con una lanza de fuego. Cuando él no quiso perdonarme, el ángel lo mató y después puso sus manos sobre mi cabeza y me curó”. Al oír esto, los monjes se asustaron recordando las palabras: “Perdonad y seréis perdonados, porque cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mateo, 5, 22). ¡Ay del hombre que es vencido por este pecado! Guárdate y no le des cabido al demonio de la ira. Tito aprendió la lección y desde entonces gozó de las bendiciones celestiales y en el tiempo que le quedó de vida hizo todo lo posible por perfeccionarse en la caridad, llegando a convertirse en un gran taumaturgo”.

También Meleto de Siro, en su canon dice que: “Tito, en adelante, con gentileza golpeaba continuamente al demonio de la ira; en otras palabras, su gentileza elevó el alma de Tito, que se dedicó con total dedicación a ejercer la caridad, porque sin mansedumbre, esta caridad es inalcanzable”.

Urna de San Tito.

Urna de San Tito.

San Tito murió en el año 1190 y fue sepultado en los subterráneos de las “Grutas cercanas”. Su fiesta se celebra el 27 de febrero y el 12 de marzo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cernigovskij, F., “Российские святые”, San Petersburgo, 1861.
Paterikon del monasterio de las Grutas de Kiev.
– Strelbitsky, M., “Рассказы о жизни и деловой подвижника Святых Отцов Печерского”, Kiev, 1962
– VV.AA, “Bibliotheca sanctórum orientalium, II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlaces consultados (25/07/2015):
– http://days.pravoslavie.ru/Life/life6799.htm
– http://lavra.ua

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Serena, emperatriz romana y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

El Martirologio Romano dice hoy, día 16 de agosto: “En Roma, santa Serena, que fue, algún tiempo, mujer de Diocleciano Augusto”. Adón fue el primero que insertó en su Martirologio a una Serena, presunta esposa del emperador Diocleciano. Inmediatamente, esta mención pasó a los sucesivos martirologios y finalmente al Romano, que puso su conmemoración en este día de forma tan escueta, sin aludir a nada más.

Emperatriz y mártir: la leyenda
¿De dónde viene esta curiosa conmemoración? Pues de diversas tradiciones y textos que, como veremos, resultan ser históricamente falsos. Por ejemplo, las legendarias Actas de San Marcelo y de Santa Susana, la cual celebrábamos el día 11 de agosto, hablan de una emperatriz llamada Serena, esposa de Diocleciano. En ese documento, se dice, efectivamente, cómo la emperatriz Serena, esposa de Diocleciano, intervino ante éste para defender a los cristianos que eran perseguidos.

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En particular se describe el momento en que Diocleciano decide recurrir a su esposa para interceder ante la virgen Susana, pretendida por el césar Galerio, para que convenza a la joven de acceder al matrimonio con él: “Diocleciano envió a su esposa, la emperatriz Serena, para que convenciera a Susana de dejar ya su guerra contra ellos. Pero el césar aún no sabía que Serena era cristiana, y la emperatriz, en lugar de instarla a que se casara con Galerio, la animó a perseverar en su decisión. Al regresar, le dijo a su marido: “César, esa joven no cambiará su parecer. Lo mejor es dejarla en paz.” El resto de la historia la podemos conocer a través de los dos artículos ya dedicados a Santa Susana, pero, según la tradición, cuando Diocleciano descubrió que su esposa y su hija, Valeria, eran cristianas, mandó ejecutarlas en el acto. De ahí la fundamentación y justificación de su veneración.

Siguiendo esta tradición, quienes creen a pies juntillas en la fabulosa leyenda de Santa Filomena, donde se cuenta que el mismo Diocleciano quiso casarse con ella, hubieron de hacer frente a la incongruencia de que ya tenía una esposa. En este pasaje, algunos eruditos devotos, tratando de hacer cábalas, han establecido que sería un momento en que Diocleciano ya se hallaba viudo de su esposa Santa Serena, a quien había hecho ejecutar por cristiana, y así ubican el martirio en el año 303 ó 304.

Estampa devocional italiana de la Santa. Fuente: www.delcampe.net.

Estampa devocional italiana de la Santa. Fuente: www.delcampe.net.

¿Cristiana?: la realidad histórica
En realidad, sabemos que todo este argumentario, como ya hemos visto en otros ejemplos de emperatrices mártires, es totalmente infundado y falaz. La figura de Santa Serena, y su martirio, es una noticia históricamente falsa, ya que Lactancio, que vivió en la corte de Diocleciano, en su “De mortibus persecutorum”, afirma que la mujer de Diocleciano se llamaba Prisca, y la hija, Valeria, quienes gustosamente participaban en los ritos paganos. Por tanto, no eran cristianas, al menos de convicción, y el hecho de que pudieran mostrarse compasivas o favorables hacia los cristianos no muestra en absoluto que lo fuesen ellas mismas, porque, de hecho, como dice Lactancio, practicaban la religión romana.

Es posible que Adón se basara en los textos que insinúan la simpatía por los cristianos tanto de Prisca como de Valeria para deducir, con evidente exageración, la santidad de la tal Serena. Por lo tanto se trata de un nombre que habría que tachar del Martirologio. Santa Serena, como tal, no existe. Pero es que tampoco existió ninguna “Santa Prisca” emperatriz mártir, ni tampoco ninguna emperatriz mártir en los otros casos que hemos visto (Santa Trifonia, presunta esposa de Decio, Santa Alejandra, presunta esposa de Diocleciano -sí, otra-, o en ocasiones, incluso esposa del pretor Daciano (???), Santa Constanza, esposa de Maximino Daia, en ocasiones llamada Faustina…) Todos estos casos retratan figuras legendarias que en realidad no existieron, sacando emperatrices mártires de donde no las había, sin ningún fundamento.

¿Quién fue en realidad la esposa de Diocleciano?
Como hemos dicho, la mujer del emperador Diocleciano no se llamaba ni Serena ni Alejandra, sino Prisca, y no era cristiana, sino que practicaba los ritos paganos, como dice Lactancio, testigo ocular de primera mano. De hecho, Diocleciano no pudo haberla hecho ejecutar por ninguna causa ya que ésta, de hecho, le sobrevivió: el emperador murió en su retiro de Spalatum (Split, en la actual Croacia) en el año 311, y ella, que había permanecido en Roma desde 305, momento en que él se retiró ya muy enfermo, todavía viviría hasta el año 315. La hija de ambos, Galeria Valeria, fue esposa de Galerio y en 311, después de que falleciera éste, se vio obligada a casarse con Maximino Daia. No queriendo acceder, huyó con su madre Prisca a Siria, donde ambas fueron ejecutadas en el año 315 por Licinio.

Anverso y reverso de moneda romana con la efigie de Galeria Valeria, Augusta, hija del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca.

Anverso y reverso de moneda romana con la efigie de Galeria Valeria, Augusta, hija del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca.

Como puede verse, la realidad histórica tiene poco que ver con la pretendida leyenda: Santa Serena, como emperatriz cristiana y mártir, ejecutada por orden de Diocleciano, no es más que una figura inventada, fruto de la malinterpretación y exageración de la realidad, que nos muestra a una emperatriz pagana, puede que simpatizante con los cristianos -como tantos otros que seguramente sintieron compasión y creyeron cruel e injusta la persecución-, pero desde luego, ni cristiana ni ejecutada por orden de Diocleciano, ni por causa de la fe cristiana, sino por motivos políticos.

Reliquias
Naturalmente, tratándose de una Santa legendaria, totalmente ficticia, cuyo personaje histórico equivalente no se corresponde ni con una mártir, ni mucho menos con una cristiana, no existen reliquias atribuidas a ella que puedan considerarse auténticas.

Eso sí, existen algunos relicarios y reliquias distribuidos por Europa que responden al nombre de Santa Serena, pero que son, sin duda alguna, mártires de las catacumbas -caso de Triburg, Alemania- o responden a una Santa homónima, viuda y matrona mártir de Spoleto, cuyas reliquias fueron transferidas a Metz -de la cual subsisten las veneradas en Fèves-; pero no, desde luego, a nuestra legendaria protagonista de hoy.

En otra ocasión hablaremos de Santa Alejandra, otro “avatar” cristiano de la emperatriz Prisca, en la práctica desdoblamiento de Santa Serena, que sigue siendo a día de hoy todavía venerada, especialmente en las Iglesias Orientales.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es