Contestando a algunas breves preguntas (XXI)

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Pregunta: Disculpen las molestias, pero ¿me podrían decir por qué en la ceremonia de beatificación se descubre la foto del nuevo candidato a los altares y en la canonización, no? Muchas gracias.

Respuesta: En toda ceremonia de beatificación los tapices de los nuevos beatos están tapados hasta que no se pronuncia la fórmula que beatifica, ya que antes de ser declarados beatos, no pueden ser venerados y poner sus tapices destapados en la fachada de la Basílica de San Pedro o en cualquier otro lugar donde se celebre la ceremonia, no deja de ser una forma de veneración. En el tema de la canonización, el caso es distinto, porque antes de pronunciarse la fórmula que canoniza, el tapiz colgado es de un beato que si recibe culto.

Pregunta: ¿Me podrían decir cuales son los ornamentos sagrados de la Liturgia en Rito Siro-malabar?

Respuesta: Estos temas no son fáciles de contestar porque se corre el riesgo de que se olvide algún ornamento, pero me voy a atrever a decirte lo siguiente y si en algo me equivoco, que quién esté mejor informado me corrija.

La “Kottina”, que es una túnica larga, que puede ser de cualquier color aunque normalmente es blanca y que llega desde el cuello hasta los pies. Hace referencia a la túnica que llevaba Cristo y que según la tradición fue confeccionada por la Virgen María. Sería el equivalente al alba en el rito latino.

La “Zunara” que es una especie de cinta que se pone en la cintura rodeando y sujetando la “Kottina”. Simboliza la castidad y sería el equivalente al cíngulo, en el rito latino.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

La “Urara” que es una cinta ancha de tela que lleva el sacerdote en el cuello de manera que los dos extremos se extienden por delante hasta las rodillas. Sería el equivalente a la estola en el rito latino. El que usa el diácono se llama “Msamsana” y lo lleva en el hombro izquierdo sin ponerlo alrededor del cuello. El del subdiácono de llama “Heuppadiakana” y se lo pone alrededor del cuello de tal manera que los extremos caen por delante y detrás del hombro izquierdo.

Los “Zende” son dos especies de puños, que se ponen en las muñecas sujetando la “Kottina”. Equivale a lo que era el manípulo.

La “Paina” o “Gulta” es la vestidura exterior que se pone el sacerdote al celebrar el Divino “Qurbana” (Santa Misa). Simboliza la vestidura de la justicia y es el equivalente a nuestra casulla, aunque tiene forma de capa pluvial.

Pregunta: ¿Es verdad que existe el nombre de Abiscairon? ¿Corresponde a algún santo venerado por la Iglesia Católica? Gracias desde Venezuela

Respuesta: Pues si que existe y no solo es venerado por la Iglesia Católica, sino por todas las Iglesias, ya que es un santo de la época romana. San Abiscairon Al-Kelini es un mártir egipcio de los primeros siglos del cristianismo. Era un soldado de una de las legiones de Diocleciano, que se negó a sacrificar ante los ídolos cuando el emperador emitió un edicto obligando a todos los ciudadanos y esclavos del Imperio. Primero intentaron convencerlo ya que era muy apreciado por sus compañeros y por sus superiores, pero como se mantenía en sus trece, fue encarcelado. La leyenda dice que un ángel se le apareció en la prisión a fin de darle ánimos. Cuando a la mañana siguiente se presentó al gobernador y se negó de nuevo a sacrificar manifestando que era cristiano, fue deportado a Sheikk, cerca del Nilo. A fin de deshonrarlo, lo pasearon por las calles montado de espaldas en un burro y lo acusaron de brujería. Finalmente, después de torturarlo, fue decapitado junto con otros cinco soldados cristianos. Es un santo muy venerado por la Iglesia Copta. En El Cairo se conserva la mayor parte de sus reliquias.

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Pregunta: ¿Pueden contarme quién fue San Andrés, el loco de Constantinopla? ¿Es el mismo apóstol Andrés que seguía a Jesús? Gracias.

Respuesta: Según una “Vita” legendaria, Andrés era un joven escita del siglo VI, comprado como esclavo por un tal Teognosto, que era el protospatario del emperador León II el Grande, pero que pronto se convirtió en su secretario personal. Educado en la cultura griega y cristiana se aficionó a la lectura de las vidas de los santos pasándose las noches en oración. Después de haber superado algunas tentaciones, tuvo una visión en la cual un ángel le dijo que para vencer al diablo tenía que pasarse por loco. Ese mismo consejo se lo dio también su director espiritual. Desde entonces, de noche se dedicaba a la oración y por el día iba por las calles gritando, haciendo burlas y realizando todo tipo de gestos extraños, por cual, algunos tenían compasión de él, pero otros lo insultaban y pegaban. Pasaba hambre y sed, pero las superaba gustoso.

Tuvo varias revelaciones que lo transformaron en una especie de enciclopedia viviente, pues sabía tanto de las cosas sagradas como de las profanas, las cuales se las explicaba a su director espiritual y a un joven llamado Epifanio, el cual descubrió que en aquella persona que parecía un insensato, se escondía un santo. Murió serenamente un 28 de mayo, con sesenta y seis años de edad y se dice que sus reliquias “fueron llevadas al cielo”!!!

Icono ortodoxo ruso de San Andrés "el Loco" de Constantinopla.

Icono ortodoxo ruso de San Andrés “el Loco” de Constantinopla.

Esta extraña “Vita”, cuyo autor fue Nicéforo Calixto Xanthopoulos que la compuso en el año 1286, presenta tantas dificultades intrínsecas tanto en la narración como en las concepciones literarias y en lo referente a la cronología, que se puede decir sin ambages que es una composición perteneciente a un singular género literario de carácter místico-didáctico. Posiblemente el mismo Nicéforo Calixto se creyó que estos relatos se los había revelado directamente el mismo Dios a través de una especie de personaje celeste llamado Andrés el loco. Ver para creer. Posiblemente ese santo no existió porque no existe traza alguna de culto ni reliquias.

Antonio Barrero

San Felipe Howard, mártir

Retrato del Santo.

Retrato del Santo.

Introducción
La Iglesia que fundó Jesucristo se ha visto escandalosamente dividida en varios puntos de la historia a causa de los pecados de sus discípulos. Por soberbia, deseos de poder y avaricia de unos y tibieza, cobardía y negligencia de otros, ella se ha visto fragmentada y confrontada al interior y al exterior, causando por ello guerra, destrucción, llanto, dolor y muerte. De esta manera el cristianismo se ha visto imposibilitado de anunciar integralmente su mensaje de salvación a la humanidad, que le observa incrédula por su falta de unidad.

En este artículo se aborda la vida de un mártir de Inglaterra, víctima directa del cisma generado por Enrique VIII, que para poder llevar a cabo sus planes de gobierno, no dudó separarse de la sede romana y oponerse a sus indicaciones que mostraban su postura en el problema de la sucesión del trono inglés. El monarca decidió erigirse como cabeza visible de la Iglesia de Inglaterra y por ello muchos creyentes padecieron la persecución y la muerte, porque fieles a su conciencia y sabedores que Cristo fundó una única y verdadera Iglesia, permanecieron firmes ante la dificultad y distinguieron siempre que la autoridad visible de la Iglesia Católica esta instituida sobre la fe de San Pedro y de sus sucesores. Por ello, estos mártires reciben con toda justicia el nombre de mártires católicos, que entre los siglos XVI y XVII, bajo el gobierno de los reyes de Inglaterra, testimoniaron de palabra y con su sangre su fidelidad a la religión transmitida por sus ancestros y su obediencia y veneración al Papa. Entre los mártires elevados al honor de los altares encontramos hombres y mujeres, nobles, plebeyos, sacerdotes, religiosos, esposas y madres de familia, ancianos y jóvenes; todos ellos, conforme lo descrito en el libro del Apocalipsis, han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y se han convertido por ello en miembros de su cortejo.

Infancia
Felipe nació el 28 de junio de 1557 en Londres, hijo de Thomas Howard, cuarto duque de Norfolk; y de María Fitzalan, cuyo padre era el décimo noveno conde de Arundel. Fue bautizado como católico por el arzobispo de York en la capilla del castillo de Withehal y su nombre le fue impuesto en honor del rey Felipe II de España, que fue su padrino en este sacramento. A pesar de esto, el Santo fue educado en el protestantismo. Fueron sus mentores Juan Fox y Gregorio Martin, con cuya influencia, su inclinación a esa religión se hizo más evidente.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Estudió dos años en la Universidad de Cambridge, donde fue indiferente a la práctica de la religión. Cuando contaba entre doce y catorce años, contrajo matrimonio con Ana Dacres, hija de lord Dacres de Guilleslant. En 1572 la reina Isabel I de Inglaterra mandó decapitar a su padre, pues estuvo involucrado en el asunto político de la reina María Estuardo de Escocia; a causa de esta sentencia, no pudo heredar el ducado de Norfolk, aunque en 1580 pudo heredar de su madre los condados de Arundel y Surrey.

Vida en la corte y conversión
Pese al antecedente de la condena de su padre, Felipe vivió en la corte de la reina Isabel y llegó a ser uno de sus favoritos. Allí vivió de manera frívola y disipada, dejándose arrastrar por los lujos palaciegos y cayendo en vicios y pecados que le hicieron olvidar el respeto a su esposa y el cuidado de sus dominios. Pero en algún momento se dio cuenta de su equivocación y que en este género de vida no era feliz y decidió cambiar de vida. En 1581 fue testigo de una discusión entre San Edmundo Campion y San Rodolfo Sherwin, ambos jesuitas, frente a algunos teólogos protestantes. Se convenció entonces que la verdad estaba de parte de los católicos y optó poner su vida en paz. El 30 de noviembre de 1584, Felipe se reconcilió con la Iglesia Católica junto con su esposa Ana, a quien volvió a mostrar cariño y fidelidad. Este proceso estuvo a cargo de P. Guillermo Weston, S.J.

Este acontecimiento no tardó en ser notado, las sospechas tenían tiempo gestándose y su notorio cambio de conducta hizo que sus enemigos redoblaran sus intrigas en contra de él. Tanto Ana como Felipe eran vigilados constantemente y éste llegó a estar bajo vigilancia en su propia casa. Así, con un ambiente enrarecido, Felipe determinó huir con su esposa, su hermano Guillermo y otros católicos a Flandes, vía Canal de la Mancha. En una carta dirigida al monarca, Felipe le exponía: “Me veía obligado a escoger entre la pérdida de los bienes materiales y la pérdida del alma”.

La nave fue capturada el 25 de abril de 1585 y Felipe fue a parar a la Torre de Londres. Allí, luego de un año, no se le pudo comprobar ningún delito, mucho menos el de alta traición contra la Corona; fue juzgado por delitos menores y se le impuso una multa de 10000 libras y a permanecer encarcelado hasta que la reina dispusiera. Allí en prisión se le hizo un nuevo proceso, acusándolo nuevamente de alta traición, favoreciendo así a los enemigos de Isabel I. Aunque las acusaciones carecían de fundamento y sin testigos válidos, pues los que presentó la parte acusadora habían sido torturados y confesaron por miedo, Felipe fue condenado a la pena capital en 1589. Sin saber por qué razón, la sentencia no se cumplió y el Santo permaneció en la Torre de Londres otros seis años más.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Prisión y muerte
San Felipe Howard pasó en prisión diez años. Su paciencia y su conducta fueron heroicas. Su conversión fue sincera y por ello pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo y copiando libros piadosos. A su trabajo se debe la traducción al inglés del Carmen de la Doctrina; en su prisión también compuso poemas espirituales, himnos y traducciones del latín de la obra del místico alemán Johann Landsberger. También tradujo un poema de Marulic, al que le dio nuevo título: “A dialogue teween a christian and Jesu Christ hanging on the crosse”. La traducción de este poema es un muy buen trabajo que deja entrever, además de la calidad del poeta, la profundidad de su piedad y el amor que lo inspira. La trama del poema trata sobre un diálogo entre Cristo en la cruz y un cristiano.

Además de la pena de su confiamiento, mientras pudo, ayunaba tres veces por semana. Se levantaba diariamente a las cinco de la madrugada para hacer oración y hacía penitencia, particularmente por las infidelidades y malos tratos que ocasionó a su esposa. En una carta a San Roberto Southwell dice: “Nuestro Señor es testigo de que ninguno de mis pecados me hace sufrir tanto como el haber ofendido a mi esposa”. Y a ella le escribe: “Aquel que todo lo ve, sabe que lo sucedido es como un clavo en mi corazón y constituye la carga más pesada que llevo en la conciencia, tengo la intención de hacer toda la penitencia que me permitan mis fuerzas”.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

En otra carta escrita cuando esperaba la ejecución dice: “En cuanto sé, la única razón por la que he sido arrestado y por la que estoy pronto a morir es mi fe”. Por haber rehusado participar en un servicio protestante, se le negó el permiso de ver a su esposa en su lecho de muerte y de conocer a su hijo. La reina Isabel le propuso que si participaba en dicho servicio, además de esa aprobación, se le restituirían sus propiedades y se rehabilitaría su apellido, recuperando también su favor real. A lo que San Felipe le mandó decir: “Díganle a su Majestad que es por mi religión por la que sufro y que siento no tener más que una vida que perder”. Él moriría sin volver a ver a su esposa y sin conocer a su hijo.

San Felipe Howard no murió martirizado, falleció a consecuencia de los malos tratos que sufrió en prisión, probablemente a causa de disentería, aunque hay opiniones que aseguran que fue envenenado. Aunque no derramó su sangre, se le considera mártir conforme a la antigua tradición de dar este nombre a quien sucumbe en prisión dando testimonio de su fe. Murió el 19 de octubre de 1595 y contaba entonces con treinta y ocho años de edad.

En la Torre de Beauchamp de la Torre de Londres se puede ver todavía dos inscripciones, una grabada por San Felipe en junio de 1587 y otra, conmemorativa de su muerte, grabada por un prisionero católico de apellido Tucker en 1595. La hecha por él dice: “Quanto plus afflictiones pro Christo in hoc seculo, tanto plus gloriae cum Christo in futuro” (Cfr. Rom 8). “Cuanto suframos por Cristo en esta vida, tanto más tendremos de gloria con él en la vida futura”. Fue sepultado en el subsuelo de la capilla de San Pedro ad Vincula de la Torre de Londres. Veintinueve años después, su viuda y su hijo obtuvieron del rey Jacobo I el permiso para trasladar sus restos a la capilla Fitzalan en el castillo de Arundel.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Culto
Beatificado en compañía de otros mártires víctimas de la persecución en Inglaterra y Gales en 1929 por el Papa Pío XI, fue canonizado por el Beato Pablo VI el 25 de octubre de 1970 junto con otros treinta y nueve Beatos seleccionados de varios grupos de mártires, cuyo elenco encabeza San Cutberto Maine. La ceremonia de canonización provocó una masiva afluencia de peregrinos, muchos de ellos anglicanos, por ello, el Beato Pablo VI tuvo un gesto muy particular para que todo el ritual y la homilía no hiciera susceptibilidades a los anglicanos presentes, a cuya comunión pertenecieron en su día los verdugos de estos Santos.

Sus reliquias, que no se perdieron en estas guerras de religión, reposan desde 1971 en la catedral de Arundel-Brigthon, iglesia que en sus orígenes estaba dedicada a San Felipe Neri, pero que cuando se erigió esa diócesis en 1965, fue dedicada a la Santísima Virgen María y a San Felipe Howard en 1970. El Santo también es patrono de esta diócesis.

Humberto

Bibliografía:
– VVAA, Año Cristiano, X Octubre, Editorial BAC, Madrid, 2006, pp. 511-520.

Breves cuestiones sobre las Once Mil Vírgenes

Vidriera decimonónica de Santa Avia. Iglesia de San Nicolás, Meulan (Francia).

Vidriera decimonónica de Santa Avia. Iglesia de San Nicolás, Meulan (Francia).

Aprovechamos que hoy se celebra la fiesta de Santa Úrsula y compañeras, mártires en Colonia, para publicar una serie de cuestiones que surgieron durante el debate con un devoto de la Santa y presunto especialista en el tema de las Once Mil Vírgenes, tema espinoso como ya sabemos. Estas cuestiones giran en torno a las figuras de dos Santas que son incluidas en el legendario cortejo: Avia y Cunera.

Este debate surge a partir del momento en que la interpelada -esta servidora- identifica a las Santas Avia y Cunera como presuntas integrantes del cortejo de las Once Mil Vírgenes, algo que rechazaba el cuestionante, que decía poseer una lista “oficial” (?) con estas once mil mártires, al no constar esos nombres en su lista. También insertamos una consulta realizada en particular sobre Santa Cunera.

Pregunta: Meldelen, ya que eres estudiante de Historia, ¿podrías iluminarnos acerca de dónde te sacaste los nombres de Avia y Cunera? Tengo una lista de las vírgenes asociadas a Santa Úrsula y su fiesta y tales nombres no están incluidos. Filipinas

Respuesta: Santa Avia y Santa Cunera son dos vírgenes y mártires legendarias tradicionalmente asociadas a Santa Úrsula y sus once (mil) compañeras. No dispongo de lista alguna respecto a éstas, primero, porque la consideraría bastante inútil en cuanto a fuente, teniendo en cuenta que no es más que una leyenda y los nombres que constan son, en su inmensa mayoría, santas de culto local que fueron incluidas en la compañía de Úrsula por darles mayor prestigio, o que simplemente constaban en algún archivo catedralicio o capilla de reliquias; y no se sabía muy bien a qué asociarlas. Y en segundo lugar, porque a Avia y a Cunera las hallé consultando páginas web en otros idiomas y viendo manuscritos iluminados antiguos por Internet, de donde saqué la información que voy a exponer, y que he completado con los datos facilitados por la Bibliotheca Sanctorum. Desde luego, en su momento no pude ver sus nombres en lista alguna ni en fuentes que estén en español, inglés o italiano; luego he ahí por qué uno no debe contentarse con una simple lista de dudosa referencia.

Imagen de Santa Avia en su ermita de Plaenerec, Aulray (Francia).

Imagen de Santa Avia en su ermita de Plaenerec, Aulray (Francia).

Santa Avia, virgen mártir compañera de Santa Úrsula
Esta Santa, cuyo nombre también es localizable en las versiones Avoye (francés), Áurea (español), Ave, Ava e incluso Eva; es una mártir cuyo destaca en la región de Plaenerec, en Aulray (Bretaña), donde dice la tradición que se apareció y bendijo una fuente y una piedra a orillas del mar, donde hoy se alza su santuario. Es probable que fuera añadida a la leyenda de Santa Úrsula en razón de prestigio o por tradiciones muy posteriores al nacimiento de ese culto, porque la historia que se sabe de ella es bastante inverosímil. Es decir, que en las tradiciones concernientes a Santa Avia no es posible reconocer aquellos elementos que permitan individualizar históricamente la figura de esta mártir.

Según la leyenda, Avia era la prima hermana de Santa Úrsula; nació en Sicilia en el siglo V, hija de la reina Gerásima de Sicilia y de un príncipe pagano llamado Quinciano, que no queriendo hacerse cristiano, permitió a su esposa educar en esta fe a sus ocho hijos; aunque, al final, ella lograría convertirlo. Avia, cómo no, era la más hermosa de todos, pero distinguiéndose por su piedad, se mortificaba con penitencias y pedía a Dios que la desfigurase para sustraerse al deseo humano; como tal petición no era atendida, optaba por vivir retirada y alejarse del populacho.

En torno a 451, Gerásima, que acababa de enviudar, regresó a su país de origen -Britania- llevándose consigo a Avia, que quería consagrarse a Dios, por lo que la puso bajo la custodia de Santa Úrsula, su pariente. También se llevó consigo a sus hermanas Juliana, Victoria y Babila. Unidas después en la extravagante expedición de Úrsula, fueron todas masacradas, a excepción de Avia, quien fue raptada por uno de los caudillos hunos, con evidente intención de hacerla su esposa. Ante su negativa, el bárbaro la hizo encerrar en un calabozo y quiso dejarla morir de hambre, pero la Virgen María acudía en persona a alimentarla con “panes hechos por manos de ángeles” (esta escena aparece en muchos manuscritos iluminados centroeuropeos, interpretando este alimento como la Eucaristía).

Santa Avia, en prisión, es alimentada con la Eucaristía por la Virgen María. Iluminación de Jean Bourdichon. Tours, 1480-85. MS. 6, FOL. 143.

Santa Avia, en prisión, es alimentada con la Eucaristía por la Virgen María. Iluminación de Jean Bourdichon. Tours, 1480-85. MS. 6, FOL. 143.

Posteriormente, y habiendo escapado de su encierro con ayuda divina, Avia vivió como una ermitaña penitente, oculta en el bosque de Divernia (Bologne), hasta ser de nuevo capturada por una horda de bandidos hunos. Como no quisiese apostatar de su fe, fue bárbaramente torturada por éstos: azotada con varas y luego escorpiones (látigos rematados con cuchillitas curvas), hasta que sus huesos quedaron a la vista; luego le destrozaron los pechos con cuchillos sin afilar para su mayor tormento, y finalmente la degollaron.

Su fiesta se celebra tanto el día 6 de mayo como el 24 de agosto. En París le fue dedicada una antigua iglesia en la que se conservaban sus reliquias, pero éstas desaparecieron en tiempos de la Revolución Francesa, probablemente profanadas y destruidas. Es venerada también en las diócesis de Vannes, Reims y Rouen. Como decía, en Plaenerec, Aulray, en la zona de Bretaña, tiene una importante capilla, en un lugar donde se ubica su milagrosa aparición.

Es muy probable que estamos ante una Santa real, una virgen ermitaña de estas zonas que fue capturada y cruelmente asesinada por unos bandidos, pero desde luego lo que no es de recibo es que pertenezca al elenco de las compañeras de Santa Úrsula. Esto lo ha dictaminado la inverosímil tradición, que buscaba aumentar el prestigio de esta santa local colocándola bajo el manto de las mártires de Colonia. Y lo mismo sucede con la otra Santa que nos ocupa, Cunera.

Santa Cunera, virgen mártir compañera de Santa Úrsula

Pregunta: Estimada Ana Maria, me han enviado esta pequeña foto del cráneo de una santa llamada Cuncra, virgen mártir abogada contra el mal de “esquinencia” (no se lo que es). Se encuentra en Utrech (Holanda) en la Catedral de los Viejos Católicos. ¿Te suena esta santa de algo? Yo seguiré buscando. España

Cráneo de Santa Cunera. Rhenen, Utrecht (Países Bajos).

Cráneo de Santa Cunera. Rhenen, Utrecht (Países Bajos).

Respuesta: Querido amigo, el cráneo pertenece a Santa Cunera, virgen y mártir, no Santa “Cuncra”. En la escritura gótica canonizada es muy fácil confundir la E con la C y más cuando es una letra tan apretada y estilizada. En cuanto a esta Santa, es tan sólo un poco más conocida que Santa Avia, y su culto se localiza en Alemania y Holanda. Es otra de las supuestas compañeras de Santa Úrsula que sobrevivieron a la masacre y tienen su historia aparte, a pesar de que la leyenda ursulina insiste en que ninguna logró salvar la vida.

Según una leyenda que no es anterior al siglo XIV, Cunera, con el resto de las vírgenes, en el siglo IV viajó a Roma para recibir la bendición papal. Como ya sabemos, la expedición acabó en masacre en la ciudad de Colonia, y pese a que reitera el martirio de las “once mil vírgenes”, ya se cuenta con la leyenda de una superviviente, Avia, y una segunda ahora: Cunera. Y las que me faltan por reseñar, claro.

Esta princesa bretona fue salvada de la masacre por el rey Radbout (o Radbodo) de Rhenen, cerca de Utrecht (Frisia), a quien acababa de conocer. La hizo ocultarse dándole sus ropas y mandó trasladarla a su castillo en Rhenen. Rápidamente Cunera se ganó el afecto de todos por su amabilidad, disposición a ayudar, y por sus cuidados a pobres y enfermos, a quienes repartía el pan sobrante de los desayunos de la casa de Radbout. Como era un entorno pagano, se dedicó a evangelizarlos, y logró numerosas conversiones.

Santa Cunera repartiendo alimentos entre los necesitados. Grabado coloreado alemán del s.XIX.

Santa Cunera repartiendo alimentos entre los necesitados. Grabado coloreado alemán del s.XIX.

Sin embargo, también logró con ello ganarse los celos de la esposa de Radboud. De modo que un día, se acercó a su esposo y le susurró al oído que Cunera era una mujer deshonesta y robaba pan de la mesa real para darlo a los pobres. El rey llamó a la princesa para pedirle cuentas por ello, y de hecho acudió la joven con las faldas cargadas de panes, mas en cuanto el rey exigió verlas, lo que habían sido panes se convirtió en virutas de madera. Esto convenció al rey de la honestidad de Cunera, y en prueba de confianza le entregó las llaves de las despensas.

Aquello indignó todavía más a la esposa de Radbout, quien decidió vengarse definitivamente de ella. Cierto día que el rey había partido para cazar halcones, ella y su camarera acorralaron a Cunera en una estancia y la estrangularon hasta matarla. Luego ambas mujeres tomaron el cadáver de la princesa y lo enterraron en el establo.

Al volver Radbout de la cacería, se encontró sorprendido con que sus caballos se encabritaban, negándose a entrar en el establo. Allí vieron dar vueltas tres antorchas en el suelo, por lo que el rey, asustado, mandó investigar el asunto y se acabó desenterrando el cuerpo de Cunera, quien aún tenía una soga en torno al cuello. La esposa y su camarera fueron repudiadas; y pronto, la primera de ellas, enloquecida, se suicidó. Radbout dispuso el sepelio de Cunera en una colina que heredaría su nombre. Posteriormente, el rey se convirtió al cristianismo.

La mártir permaneció siglos allí enterrada hasta la llegada del obipso San Willibrodo, quien navegó hasta allí en el año 739, acompañado de su escolta. Las gentes de Rhenen le llamaron para hablarle de Cunera y de los milagros que se obraban en su tumba. Al mandar abrirla el obispo, hallaron el cuerpo de la joven incorrupto y con la soga en el cuello. Tras esto su cadáver fue depositado en una pequeña iglesia de madera en Rhenen, y declarada Santa, mientras que el pañuelo usado para estrangularla fue guardado como reliquia en una cajita.

Martirio de Santa Cunera. Tabla barroca. Iglesia de San Andrés de Amberes (Bélgica). Fotografía: Barryra.

Martirio de Santa Cunera. Tabla barroca. Iglesia de San Andrés de Amberes (Bélgica). Fotografía: Barryra.

En el siglo XV se construyó la iglesia y a la mitad del mismo se empezó un culto formal a la mártir con procesiones e indulgencias. Estas peregrinaciones aumentaron el patrimonio de Rhenen, que en 1258 recibió los derechos de ciudad y en 1492 pudo alzar una torre.

A juicio del hagiógrafo Papebroch, el núcleo histórico de esta leyenda puede ser éste: Cunera debió ser una esclava cristiana de algún príncipe frisón que se habría convertido al cristianismo por San Willibrodo y que fue asesinada por celos por la esposa del príncipe; y que, posteriormente, a causa de los prodigios ocurridos en su sepulcro, fue venerada como Santa con la aprobación del propio San Willibrordo o de alguno de sus sucesores, que llevaron el cuerpo a la iglesia de Rhenen.

En realidad, en la Vita de San Meinwerco, obispo de Ratisbona, se menciona una iglesia dedicada a Cunera en el siglo XI. Según esta Vita, en Rhenen se acostumbraba a jurar sobre las reliquias de la Santa, lo que es indicio de una veneración popular. Papebroch recuerda que en su tiempo era frecuente imponer el nombre de Cunera a las niñas. Algunas reliquias de la santa fueron transferidas en el año 1565 a Portugal, desde donde volvieron a Amberes. En 1602 se regaló un hueso de la santa al colegio jesuita de Emmerik, otros a la catedral de Utrecht, a Berlicum y a Heeswijk. En Rhenen se hicieron dos reconocimientos de las reliquias en los años 1615 y 1638 y allí celebraban su fiesta el día 12 de junio. Se la invoca como protectora del ganado.

En cuanto a su iconografía; las escasas imágenes existentes de ella la muestran en el momento del martirio: sentada, con una cuerda en el cuello y la palma del martirio en la mano derecha, vestida como una dama noble y con una corona -es decir, como una reina o princesa- mientras es estrangulada por dos mujeres. También es frecuente verla de pie, portando unas llaves -recordando su papel de administradora, ya que tenía las llaves de la despensa-; con los panes que solía distribuir entre los pobres, o rodeada del ganado del que es protectora -vacas, cerdos, cabras, ovejas, caballos, gallinas…-; portando panes o virutas de madera -en alusión al milagro- y desde luego, siempre con una cuerda o pañuelo en torno al cuello, aludiendo a su muerte por estrangulamiento.

Santa Cunera, protectora del ganado. Vidriera decimonónica en la iglesia de San Miguel de Woudsend, Holanda.

Santa Cunera, protectora del ganado. Vidriera decimonónica en la iglesia de San Miguel de Woudsend, Holanda.

El mal de esquinencia, por el que también me preguntas, es mal de garganta o padecimiento de anginas. No me extraña que ella sea patrona de esta dolencia, porque fue estrangulada y a veces, si esto se hace con mucha violencia, se puede aplastar la tráquea. No faltan imágenes donde la propia Santa aparece tocándose la garganta como si le doliese, lo que revela su patronazgo. Y desde luego, gracias por esta fotografía, sabes que sin tu generosidad no podríamos conseguir estos sorprendentes testimonios de la existencia de los Santos.

Resumiendo: se admite que las Santas Avia y Cunera son Santas reales -una, virgen ermitaña en el bosque; la otra, esclava o criada de un rey frisón- que fueron brutalmente asesinadas -una, víctima de unos bandidos, y otra, por celos- y, debido a sus virtudes proclamadas y a prodigios efectuados en sus sepulcros, pasaron a ser veneradas como Santas. Pero desde luego, no podemos aceptar que formen parte real del inverosímil elenco de Santa Úrsula, al que desde luego fueron añadidas a posteriori, artificialmente, para aumentar su prestigio.

Santa Úrsula y sus Once (Mil?) Vírgenes
En este punto, y habiendo recibido información acerca de las Santas Avia y Cunera, la persona que afirmaba poseer una lista de todas las compañeras de Santa Úrsula rechazó esta información y la dio por falsa, al no proceder -según su opinión- de una bibliografía que considerara válida, siendo ésta únicamente el Acta Sanctorum y su particular lista.

Comentario: Tengo el acta original de Santa Úrsula, lo que los Bolandistas dicen es que no eran 11.000, sino que eran Santa Úrsula y sus once vírgenes. La Leyenda aún está en debate y no completamente condenada porque acabo de volver de un viaje a Alemania, donde Santa Úrsula es aún reverenciada como Santa. Además, está plenamente confirmado que ni Avia ni Cunera eran compañeras de Santa Úrsula. Tu teoría sobre ellas está completamente demolida por los evidentes hechos que se confirman en el Acta Sanctorum. Tus afirmaciones son confusas y problemáticas, y además, no citas ningún autor en los que te basas, mientras que yo doy fe de las fuentes que uso. Antes de decir nada deberías leer libros autorizados y no basarte en ridículos enlaces de Internet que vienen llenos de basura. Todavía habría que aclarar si Santa Úrsula es legendaria o no. Santa Córdula, por ejemplo, es una compañera irrefutable, ya que constaba en el Martirologio Romano, aunque en la reedición del año 2001 acaba de ser excluida. Filipinas

Santa Avia recibe de la comunión en prisión, de manos de un ángel. A la derecha, una de las naves de la compañía de Santa Úrsula. Relieve en madera. Colegiata de Nuestra Señora de Vernon, Canadá.

Santa Avia recibe de la comunión en prisión, de manos de un ángel. A la derecha, una de las naves de la compañía de Santa Úrsula. Relieve en madera. Colegiata de Nuestra Señora de Vernon, Canadá.

Respuesta: Qué bien, me alegro por usted, yo no soy tan afortunada en disponibilidad de fuentes, dado el carácter elitista del estudio de los Bolandistas. Pero para llegar a esas conclusiones no hace falta tener el acta original de Santa Úrsula. El sentido común se impone para constatar que no era posible que una mujer fuera con once mil compañeras arriba y abajo por toda Europa, para acabar siendo masacradas en Colonia. Que eran sólo once ya es sabido y viejo como la tos, basándose en la mala lectura de esa antigua inscripción que, por cierto, usted no ha mencionado en ningún momento. Los pobres mortales que no podemos aspirar a la consulta directa de los Bolandistas también lo hemos sabido por terceras fuentes, como la Bibliotheca Sanctorum, que también se basa en ellos.

Con todo respeto, por mucho que ahonden los Bolandistas en ello, no creo que lleguen nunca a la conclusión de que la leyenda es auténtica. Existe siempre la posibilidad que doce mujeres fueran martirizadas en Colonia, y aquí se acaba todo. Lo que viene después, son leyendas, puros engrosamientos y exageraciones, en cifras de vírgenes, en relatos absurdos, en un montón de reliquias falsas dispersadas por toda Europa.

Y con todavía mayor respeto, permítale que le diga que el simple hecho de que viaje a Alemania y vea iglesias y cultos bajo el nombre de Santa Úrsula no significa que su leyenda tenga que ser dada por buena. Y es que tenemos la manía de interpretar que un santo “legendario” es un santo “que no existe”. Nada más lejos de la verdad. Lo que quiero decir cuando un santo es legendario, es que los datos que conocemos de su vida son leyenda, esto es, no pueden contrastarse con fuentes históricas por lo que no hay una veracidad histórica comprobable de esa leyenda. Ni estoy diciendo que el santo no exista, ni que porque lo que se sabe de él es nada, tenga que ser arrojado a patadas de las iglesias y del culto.

Imagen de Santa Cunera en Heeswijk, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Imagen de Santa Cunera en Heeswijk, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Santa Úrsula goza de gran culto y tradición en Alemania desde antiguo y asimismo en el resto de Europa, pues en la Edad Media fue declarada patrona de las universidades y su imagen estuvo presente en los principales centros de Europa, como París y Bolonia. Sólo por eso, y por la antigüedad de su culto y de su tradición, ni tienen por qué sacarla de las iglesias ni prohibir el culto a nadie, ni se tiene que “condenar” o no “condenar” la leyenda. El hecho de que usted haya visto a Santa Úrsula en las iglesias de Alemania no significa nada más que su culto prosigue después de tantos siglos por tradición y veneración. ¿O es que cree usted que los Bolandistas, cuando descartan a un santo, asaltan las iglesias, derriban las estatuas de los descartados y prohiben los cultos locales? Ya de paso, que sepa que Santa Úrsula sigue reverenciada como Santa no sólo en Alemania, sino en el resto del mundo, ya que no puede ser “descanonizada”.

En cuanto a las Santas Avia y Cunera, de las que me he molestado en buscarle información, tengo que volver a insistir en lo mismo: fueron incluidas por las tradiciones locales de los lugares donde se les da culto en la compañía de Santa Úrsula. Esos “ridículos enlaces de Internet llenos de basura” de los que se burla son santorales alemanes y holandeses, así como páginas de estudiosos de paleografía, que han extraído textos y miniaturas iluminadas de códices medievales donde Avia y Cunera están mencionadas y representadas como compañeras de Santa Úrsula. Páginas web desarrolladas por expertos que en absoluto las llenan de basura. Es más, usted, antes de que yo se las mencionara (a Avia y a Cunera), ni las conocía. Pero ahora se permite ridiculizarme, simplemente porque el Acta Sanctorum de los Bolandistas no las trae (¡o eso dice!). Es de las tradiciones locales de cada pueblo y de muchos lugares -donde estas santas ya eran conocidas antes de que naciéramos usted y yo- de lo que usted se está burlando, y no de mi persona. Probablemente ni Avia ni Cunera eran compañeras de Santa Úrsula, pero eso es lo primero que había dicho: la compañía de Santa Úrsula no es más que un compendio de todas aquellas santas locales a las que nadie supo clasificar, por más que usted se empeñe en meterlas en una lista raquítica donde no son aceptadas, casualmente, las que usted no conocía.

Pero añado que me gustaría saber cuáles son esos “hechos que se confirman en el Acta Sanctorum”, porque usted da fe de las fuentes que usa, pero no me ha citado ni un párrafo de ellas. Se burla de mis fuentes, pero no cita textos de las suyas. Le repito, una vez más, que todos no somos tan afortunados en consultas de fuentes como usted. Esos libros autorizados de los que usted habla difícilmente se pueden encontrar en una biblioteca y cada uno de ellos cuesta una fortuna.

Santa Avia socorrida en prisión por la Virgen María y un ángel. Grugny, Francia.

Santa Avia socorrida en prisión por la Virgen María y un ángel. Grugny, Francia.

Insisto: Santa Úrsula es legendaria en la medida en que la historia que conocemos de ella no es verídica ni constatable. Pero es una santa real, que probablemente padeció martirio en torno al siglo IV. La problemática la plantean sus compañeras. Además, me hace gracia que dé esas afirmaciones tan rotundas, como si hubiese conocido personalmente a Córdula, o hubiese vivido en esa época y las hubiese visto ir al martirio, por eso tenía usted una “lista” tan buena de todas ellas. ¿Por qué han excluido a Córdula en la última reedición del Martirologio? Ahí tiene usted un buen tema de reflexión. Ahora ya no cita a los Bolandistas y cita el Martirologio: pues ésta tampoco es una fuente perfecta ni irrefutable, al no ser una recopilación exhaustiva de todos los santos habidos y por haber.

Le felicito enormemente por la gran suerte que ha tenido usted de acceder a esas maravillosas fuentes que son el Acta Sanctorum de los Bolandistas, pero le aconsejaría que no fuera tan radical de ajustarse única y exclusivamente a ellas y despreciar otros trabajos que también existen sobre el tema. Si los Bolandistas dicen que Avia y Cunera no son compañeras de Santa Úrsula, será verdad (¡o no!), pero es que de ninguna compañera de Santa Úrsula sabemos nada con certeza, lo mismo que de la propia Úrsula. Si las tradiciones y cultos locales quisieron incluirlas en su compañía, no muestre desprecio por ellas ni llame basura a los trabajos de los paleógrafos ni de los hagiógrafos alemanes. Los Bolandistas son buenos, muy buenos, inmensamente buenos; son los mejores, pero no son infalibles ni lo que sale de su pluma es palabra de Dios. Aquí hay que tener un poco de humildad y moderación: ni creer a pies juntillas en cualquier leyenda ni dato lanzado al tuntún de cualquier Santo, ni ser tan duros que sólo creemos lo que dicen unos y todo lo demás, tradiciones, cultos locales, son… pues eso, lo que ha dicho: basura.

Pero lo voy a dejar aquí y no proseguiré: está claro que toda contribución que pueda dar al tema es inútil frente a la excelencia de tan eminente sabio, que no ha querido ni citarme el ansiado párrafo. Buena suerte con su lista, pero insisto, se ponga como se ponga: mientras le falten Avia y Cunera, le faltan dos de las presuntas Once Mil Vírgenes. Y otras tantas que seguramente también ignora, vista su incapacidad de ampliar datos.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlaces consultados (17/10/2014):
– www.heiligen.net/heiligen/06/12/06-12-0454-cunera.php
– www.orthodoxievco.net/ecrits/vies/…/mai/avoye.pdf
– www.rhenen.nl/Smartsite.shtml?id=66476

San Partenio, obispo mártir de Radovisdiou

Icono ortodoxo griego del Santo. Fuente: www.byzmusic.gr

Icono ortodoxo griego del Santo. Fuente: www.byzmusic.gr

Nació en Vatsounia Karditsa (Grecia) a principios del siglo XVIII, en el seno de una familia sencilla y humilde que le educaron en la fe ortodoxa y en el amor a la patria. De pequeño llevó una vida muy simple, ayudando a su padre en el cultivo de la tierra y en la crianza de animales domésticos; nunca se avergonzó de su pobreza porque creía que la verdadera riqueza estaba en vivir conforme a la tradición ortodoxa, tradición que le habían inculcado sus padres, el sacerdote de su pueblo y los monjes de un cercano monasterio. La vida de los santos, el coraje y la fe de los mártires de aquellos difíciles tiempos en los que estaban sometidos a la dominación turca, pero también la presencia de San Visarión y San Serafín de Fanariofarsalon, influyeron en la vida del joven, que empezó a plantearse el vivir como un monje en algún monasterio de la zona.

Entró en un monasterio tonsurándose como monje y tomando el nombre de Partenio. En el monasterio se dedicó a las labores más humildes, al cuidado de los animales y al trabajo en la huerta, recordando que Jesús había nacido en una cueva y ya desde niño había tenido contacto con los animales. En el monasterio creció en su vida espiritual, se convirtió en un ejemplo para todos y con el consentimiento del egumeno fue ordenado de diácono y, después de estudiar Teología y Sagradas Escrituras, fue ordenado de presbítero.

Por su cultura, educación y santa vida, aun siendo un joven sacerdote, fue nombrado obispo de Radovisdiou. A esta diócesis pertenecía la parte occidental de Argithea y el noreste de la zona de Arta, siendo las localidades más importantes: Zugos, Markiniada, Melates, Skoulikaria, Messopyrgos, Tetrakomos, Kapsala y otras. Esta diócesis es mencionada por primera vez por parte de Juan Tsimiskes a finales del siglo X y era una de las diócesis sufragáneas de la Mitropolia de Larissa. Fue abolida en el año 1830 incorporándose a la Mitropolia de Arta.

Dedicó su labor como obispo a luchar por la promoción social y espiritual de los fieles a él confiados. Era un hombre de oración, disciplinado en su vida y muy sobrio en la comida, hasta tal punto de que llevaba a cabo un riguroso ayuno no sólo durante la Gran Cuaresma, sino incluso durante algunos días de las semanas de todo el año. Llevaba una vida santa, siendo fiel a lo que San Pablo recomendaba a su discípulo Timoteo: “Que nadie menosprecie tu juventud. Al contrario, trata de ser un modelo para los que creen, tanto en tus palabras como en tu conducta, así como en el amor, en la fe y en la pureza de vida” (Primera Timoteo, 4, 12).

Monasterio de la Panagia Rovelista, donde se reunieron San Partenio y San Cosme de Etolia.

Monasterio de la Panagia Rovelista, donde se reunieron San Partenio y San Cosme de Etolia.

Cuenta la tradición que durante los meses de verano, salía al campo a contemplar la naturaleza y dar de comer a los animales y que sentado en un tronco de madera, daba gracias a Dios por las maravillas que habían salido de sus manos. Tenía un cariño especial hacia los pastores y seguía teniendo pasión por los animales a los que llamaba “hermanos menores en Cristo”. Esto le hacía recordar que en el nacimiento de Cristo – que había nacido entre dos animales – a quienes primero se les anunció el mensaje evangélico fue a los pastores de Belén. Se dice que él mismo curó a muchos animales y aun hoy en día es considerado como el santo protector de ellos, al estilo de cómo en Occidente, lo es San Antonio abad.

Era muy caritativo; es muy conocida la historia de que siendo obispo, había en su diócesis un hombre pobre que tenía a su cargo cinco niños pequeños y cuya forma de subsistencia era el trabajo de una pequeña parcela situada en una zona muy pedregosa. El hombre cayó enfermo y no podía ir al campo a trabajar. El obispo iba todas las noches a prepararle la tierra, sembrar, cosechar y cuantas actividades fueren necesarias para poder dar de comer a los miembros de esa familia. El propietario se dio cuenta y lo sorprendió una noche; ambos hicieron un trato: el hombre tuvo que prometerle guardar el secreto y él se comprometió a cuidar de sus hijos.

Conforme lo había aprendido desde pequeño, su predicación tenía un doble objetivo: afianzar la fe ortodoxa entre su pueblo y preservar intacta la identidad nacional griega, prometiendo incluso derramar su sangre por conseguir ambos objetivos. Con la ayuda de los sacerdotes y monjes más preparados de su diócesis, se dedicó especialmente a la educación de los niños. Se cuenta que San Cosme de Etolia, al pasar predicando por su región, se reunió con el obispo Partenio para coordinar el tema educativo y para organizar la resistencia a los invasores otomanos. Aun se venera el lugar donde se reunieron ambos santos, los cuales, juntos visitaron uno de los principales monasterios de la zona: el monasterio de la Panagía Rovelista de Arta. Los turcos destruyeron más tarde este monasterio que contaba con una de las bibliotecas más importantes de toda Grecia. Este monasterio fue posteriormente reconstruido y aun hoy en día subsiste. Por ser un estorbo para las pretensiones expansionistas de los turcos, fue martirizado y asesinado el 21 de julio del 1777 cuando celebraba una liturgia. Sus fieles le dieron sepultura en el santuario de la iglesia de los Santos Anargiros.

Relicario con el cráneo del Santo.

Relicario con el cráneo del Santo.

Treinta y cinco años más tarde, cuando fueron a enterrar a uno de sus sucesores, el obispo Calinico, abrieron la sepultura de San Partenio, saliendo de la misma un delicioso aroma que inundó todo el lugar y, a pesar de ser un día soleado, comenzó a caer del cielo una lluvia muy fina. Los presentes consideraron que este era un signo que probaba la santidad del obispo y se negaron a sepultarlo de nuevo, por lo que recogieron sus reliquias y las colocaron en el altar de la iglesia. Algunos obispos quisieron conseguir las reliquias, pero sus feligreses se negaron a entregar este tesoro que, para ellos, tenía un valor incalculable. Finalmente, el Patriarcado Ecuménico decidió resolver la controversia entregando parte de sus huesos a su iglesia y repartiendo el resto entre algunas iglesias vecinas, incluido el monasterio Dousikou y el de San Cipriano. La mandíbula se envió al monasterio Gregoriou del Monte Athos.

Durante la revolución de 1854, algunas reliquias se perdieron pero el cráneo fue puesto a salvo, llevándolo a la aldea de Valtos, donde aun se venera. El padre Gerasimos Mikragiannaniti, en el año 1971 compuso un Oficio Litúrgico en su honor. Le son atribuidos numerosos milagros, es muy venerado en su tierra natal – Vatsounia Karditsa – y su fiesta se celebra el 21 de julio.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– DESPOTIS, K., “Los santos de Epiro”, Ioannina, 1986.
– PANAGHIOTIS, C., “Bibliotheca sanctórum orientaliun, volumen II”, Città nuova Editrice, Roma, 1999.

Enlace consultado (15/10/2014
– www.inagdimitriou.blogspot.com.es/2014/07/blog-post_20.html

Beato Jorge Alejandro Popieluszko, sacerdote mártir

Fotografía del Beato en su hábito sacerdotal.

Fotografía del Beato en su hábito sacerdotal.

Nació el 14 de septiembre de 1947 en Suchowola, siendo el tercer hijo de Wladyslaw y Mariana, quienes tuvieron cinco en su matrimonio y que vivían junto con sus abuelos. En su casa era recordado constantemente su tío Alfonso Gniedziejce, el cual con solo veintiún años de edad había sido asesinado por los soviéticos. Fue bautizado dos días más tarde en la parroquia de su pueblo, imponiéndosele el nombre de Alfonso, no sólo en memoria de su tío, sino porque su familia era muy devota de San Alfonso María de Ligorio.

El 14 de septiembre de 1954 ingresó en la escuela primaria de Suchowola. Era un niño solitario, que mostraba una profunda piedad y que muy pronto empezó a colaborar con la parroquia como monaguillo. El 3 de junio de 1956 hizo su Primera Comunión y catorce días más tarde fue confirmado por el obispo Wladyslaw Suszynskiego. En esa escuela primaria permaneció hasta 1961, ingresando inmediatamente en la secundaria, donde realizó sus exámenes finales el 1 de junio de 1965. Era un estudiante normal.

Aunque los estudios comenzaron en septiembre, el día 24 del mismo mes de junio ingresó en el Seminario Metropolitano de Varsovia. Terminado el primer año de seminario, tuvo que incorporarse al servicio militar obligatorio, donde estuvo hasta el 1968 en la unidad administrativa de la prisión de alta seguridad de Bartoszyce. En abril de 1970, estando ya de vueltas en el seminario, tuvo que ser operado de tiroides, operación que puso en riesgo su vida, que lo debilitó para siempre y que mantuvo en un vilo a todos sus compañeros seminaristas. El 13 de mayo de 1971 cambió su nombre de Alfonso por el de Jorge Alejandro y un año más tarde, el 28 de mayo, fue ordenado de sacerdote en la catedral de Varsovia por el Siervo de Dios cardenal Stefan Wyszynski, Primado de la Iglesia polaca, celebrando su primera misa días más tarde en Dzialoszyn.

El Beato durante una celebración.

El Beato durante una celebración.

Posteriormente estuvo tres años destinado en la parroquia de Zabkach, otros tres en la de Anin y, finalmente, el 1978 fue enviado definitivamente a Varsovia, pasando por tres de las parroquias de la capital y siendo nombrado capellán de la comunidad médica de la ciudad, el día 19 de febrero de 1979. Entre 1974 y 1976 compaginó sus trabajos pastorales con los estudios de Teología Pastoral en la Universidad Católica de Lublin y desde el 8 al 29 de junio de 1980 visitó a su tía María Kalinowska en los Estados Unidos.

De vueltas a Polonia se asoció activamente con la clase trabajadora a través del Sindicato Solidaridad (Solidarność), al que apoyó de manera muy activa. El 31 de agosto de 1980 celebró la Santa Misa por la Patria en la iglesia de San Estanislao de Kostka, con los trabajadores siderúrgicos de Huta Warszawa, que estaban en huelga. En ella, sabiendo que la huelga no solo era reivindicativa, sino también política contra el régimen comunista del general Jaruzelski, basándose en la Carta de San Pablo a los Romanos, dijo a los trabajadores que no se dejasen vencer por el mal y que vencieran al mal con el bien. Siempre denunció la violencia, no solo la física, sino también la política ejercita por el régimen contra el pueblo polaco, lo que le llevaba a identificar el mal con el comunismo y por eso, con firmeza y coraje se dispuso a combatir la ley marcial impuesta en Polonia, apoyado por los trabajadores y por los sindicalistas de Solidarność.

Como sus sermones eran difundidos por Radio Free Europe, su postura intransigente contre el régimen fue conocida en toda Polonia y así, fue consiguiendo tanto apoyo público y tanta popularidad en Varsovia y otras ciudades, que se convirtió en un referente de la oposición al régimen comunista polaco, pero al mismo tiempo, en un blanco a batir. A finales de 1981 apoyó a los estudiantes de la Escuela de oficiales de Bomberos, que estaban en huelga, el 18 de febrero de 1982 ofició otra Misa por la Patria en la iglesia de San Estanislao de Kostka de Zoliborz, el 19 de mayo de 1983 ofició el multitudinario funeral de Gregorio Przemyk (joven poeta polaco asesinado a golpes por la policia de Varsovia) y en septiembre de ese mismo año organizó una peregrinación de trabajadores y clases populares al Santuario de Jasna Gora donde se venera a la Virgen de Czestochowa. Realizó otros muchos actos sociales y religiosos, pero a fin de no alargar el artículo, hago omisión de ellos.

Detalle de la mano del Beato, con las señales de la tortura sufrida.

Detalle de la mano del Beato, con las señales de la tortura sufrida.

Durante la ley marcial impuesta desde el 13 de diciembre de 1981 hasta el 22 de julio de 1983, durante la cual la policía del régimen asesinó a decenas de polacos, fue vigilado estrechamente por el Servicio de Seguridad, quién trató de silenciarlo e intimidarlo por participar en actividades religioso-reivindicativas con los trabajadores de Solidarność. Cuatro policías secretas lo vigilaban constantemente y así, el 30 de agosto de 1983 cuando iba a pronunciar un sermón en Gdynia, fue apresado por la policía y retenido durante ocho horas en Lomianski. Como estas tácticas policiales no lo intimidaron, se dedicaron a inventar calumnias contra él por lo que el 2 de diciembre del mismo año recibió una citación para ser interrogado, presentándose voluntariamente diez días más tarde ante el Fiscal de Varsovia. Fue acusado de realizar actos sancionados por los artículos 58 y 194 del Código Penal, por celebrar servicios religiosos en los que abusando de la libertad, difamaba las políticas llevadas a cabo por las autoridades públicas, falseando hipócritamente la realidad, destruyendo la dignidad humana y privando a la sociedad de la libertad de pensamiento y de acción. Era acusado también de utilizar su condición sacerdotal para atentar contra los intereses del Estado desde el púlpito. Fue también acusado de utilizar el signo de la victoria (la V) utilizado por el Sindicato Solidaridad. Registraron su casa y fue detenido, aunque gracias a la intervención del arzobispo Bronislaw Dabrowski, fue puesto en libertad al día siguiente.

A partir de entonces fue objeto de numerosos ataques realizados por los medios de comunicación adictos al régimen comunista. Pero él, seguía con su trabajo y en septiembre de 1984, preparó una segunda peregrinación a Jasna Gora, junto con el líder sindicalista Lech Walesa y el sacerdote Enrique Jankowski; por eso el día 12, se inició un nuevo ataque propagandistico contra él incluso por el diario soviético Izvestia, que afirmaba que había transformado su vivienda en una despensa de literatura ilegal y que trabajaba en estrecha colaboración con feroces contrarevolucionarios. El general Jaruzelski dio órdenes expresas de que había que quitarlo de enmedio y comenzó enviando una durísima carta a los obispos polacos para que hicieran callar tanto a él como a otros sacerdotes polacos que habían seguido su ejemplo.

Vista del cadáver del Beato, con las señales de la tortura sufrida.

Vista del cadáver del Beato, con las señales de la tortura sufrida.

El 13 de octubre intentaron matarlo, provocando un accidente mediante el lanzamiento de una piedra contra el parabrisas del automóvil que lo llevaba hasta Gdansk; gracias a la pericia del conductor que supo controlar el vehículo, logró salvarse y escapar. Los autores del atentado fueron los agentes del Ministerio del Interior, Grzegorz Piotrowski, Leszek Pekala y Waldemar Chmielewski.

Como la salud del padre Popieluszko era débil y el acoso policial era continuo, el Primado José Glemp, le propuso el 16 de octubre de ese año (1984) que se fuese a Roma a estudiar; era una invitación, no una imposición. Tres días más tarde, o sea, el 19 de octubre, cuando regresaba a Varsovia después de haber predicado en Torun, cerca del pueblo de Górsk, fue secuestrado, junto con su chófer, por miembros de la policia secreta. El chófer logró escapar pero al padre Popieluszko lo introdujeron en el maletero del coche. Días más tarde, con las manos atadas y con una soga al cuello unida a una bolsa llena de piedras, fue arrojado a un embalse del río Vístula. El cadáver fue recuperado el día 30 de octubre y al día siguiente, el Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Bialystok pudo constatar que había sido terriblemente torturado antes de ser asesinado. Estos médicos forenses recogieron parte de la sangre del mártir, un fragmento del hígado, el bazo y los riñones y los depositaron en varios frascos que fueron guardados en la iglesia de la Resurrección de Bialystok. Posteriormente, estas reliquias fueron colocadas en una caja de roble y puestas en la pared de la capilla del Santuario de la Beata Boleslawa Lament en Bialystok.

Lugar desde donde el Beato fue arrojado al río Vístula.

Lugar desde donde el Beato fue arrojado al río Vístula.

Según pudo investigar posteriormente el fiscal Andrés Witkowski, utilizando la documentación de la Comisión para el Enjuiciamiento de los delitos contra la Nación Polaca, el padre Jorge Alejandro Popiełuszko no fue asesinado el 19 de octubre cuando regresaba en su coche a Varsovia, sino el día 25, después de sufrir durante todos esos días una serie de torturas en un bunker en Bor Kazunskim.

El asesinato del padre Popieluszko conmocionó e indignó a toda la sociedad polaca. Su entierro el día 3 de noviembre se convirtió en una multitudinaria manifestación, la misa funeral fue oficiada por el Primado de Polonia, seis obispos y más de mil sacerdotes y fue sepultado en la parroquia de San Estanislao de Kostka de Varsovia. La tumba del padre Jorge Popieluszco fue visitada por San Juan Pablo II el día 14 de junio del año 1987.

Fue tan grande la indignación popular que el gobierno polaco se vio obligado a abrir una falsa investigación siendo indagados tres oficiales de la RSU, quienes fueron declarados culpables y condenados por el secuestro, tortura y asesinado del padre. Aunque el fiscal, para congraciarse con el pueblo, solicitó la pena de muerte para los tres acusados, sólo fueron condenados a penas de entre 25 y 14 años de cárcel. Posteriormente, conforme los ánimos se fueron aplacando, las penas fueron reduciéndose y finalmente, fueron amnistiados.

San Juan Pablo II rezando ante el sepulcro del Beato el 4 de junio de 1987.

San Juan Pablo II rezando ante el sepulcro del Beato el 4 de junio de 1987.

Aunque el padre Popieluszko recibió culto privado inmediatamente después de su asesinato, el proceso de beatificación no se inició hasta el mes de febrero de 1997. La Iglesia polaca esperó algún tiempo no sólo por razones de prudencia pastoral, sino también por las fuertes presiones que recibió por parte del régimen del general Jaruzelski. La Causa diocesana duró cuatro años, durante la cual fueron estudiados todos sus escritos e interrogados más de cuarenta testigos. El 3 de mayo del año 2001 fue elevada a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, la cual un año más tarde emitió un decreto validando todos los actos del proceso.

A principios del año 2009, los obispos polacos solicitaron a Roma que se acelerara el proceso, por lo que el 19 de diciembre, el Papa Benedicto XVI firmó el decreto de reconocimiento del martirio, siendo beatificado en Varsovia el 6 de junio del año 2010, en presencia de su madre, Marianna Popiełuszka, que había cumplido 100 años de edad unos pocos días antes. Se decretó que su festividad fuera el día 19 de octubre, o sea, hoy. Previamente, sus restos habían sido exhumados y reconocidos canónicamente el día 7 de abril del mismo año.

Reliquias del Beato llevadas en procesión al templo de la Divina Providencia de Varsovia (Polonia).

Reliquias del Beato llevadas en procesión al templo de la Divina Providencia de Varsovia (Polonia).

El pasado 20 de septiembre, o sea, hace solo un mes, Monseñor Michel Santier, obispo de Créteil en Francia, anunció oficialmente durante la celebración de una misa en el monasterio de la Anunciación de Thiais, que se iniciaba la investigación de un posible milagro que abriría el camino a su canonización. Se trata de la repentina curación de un hombre a punto de morir en un hospital francés a causa de un cáncer.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BARTOSZEWSKI, G., ”Bibliotheca sanctorum, apendice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.
– HARWORD, R., ”La muerte deliberada de un sacerdote polaco”, Oxford, 1985.
– MOODY, J., ”El sacerdote que debía morir; la tragedia del padre Jerzy Popieluszko”, Paris, 1987.

Enlace consultado (04/10/2014):
– www.pl.wikipedia.org/wiki/Jerzy_Popiełuszko