Santos Crispín y Crispiniano, mártires

Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Introducción
El culto a los Santos consiste, primeramente, en imitar los ejemplos de sus vidas y luego pedir su intercesión en las necesidades de la vida. Hay una gran cantidad de Santos cuya verdadera historia se ha perdido y la leyenda ha venido a ocupar su lugar. Así pues, los datos conocidos no ofrecen mucho de fiar y la piedad de sus devotos prefiere quedarse con algunos datos que si bien no son seguros, tampoco son improbables. Y es de estas historias donde provienen los patronazgos y las protecciones.

El gremio de los zapateros tiene como protectores a los Santos Crispín y Crispiniano, de quienes se dice que ejercieron este oficio. Los datos precisos de estos Santos son menos de los que se quisiera, pero sin duda el patronazgo que ellos tienen sobre los que trabajan el calzado lo ejercen con esmero y caridad desde el cielo, particularmente sobre aquellos que los veneran sinceramente.

Biografía
Según la passio, Crispín y Crispiniano eran tal vez hermanos, de origen noble y de ciudadanía romana, quienes radicaron en la ciudad de Soissons y donde ejercieron el oficio de zapateros, distinguiéndose por su habilidad y también con su generosidad, atrayendo por ello a mucha gente a la que luego atraían a la fe. Al enterarse el emperador Maximiano de su éxito como propagadores del cristianismo, los hizo apresar mediante su ministro Riziovario, quien luego de encadenarlos y tratar de hacerlos abjurar frente al mismo emperador, fracasó en el intento, ya que allí mismo reafirmaron su fe y trataron de convertir al propio Maximiano. Por ello, el emperador los condenó a sufrir atroces tormentos: encajarles espinas bajo las uñas, que luego se lanzaban sobre sus verdugos, hirieron a unos y matando a otros.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Se les arrojó luego a un río con una piedra atada al cuello, pero se soltaron las sogas y ellos pudieron llegar a la orilla. Capturados nuevamente, fueron introducidos en plomo derretido y luego en una mezcla de pez ardiendo con grasa y aceite, siendo entonces liberados por ángeles. Riziovario los hizo arrojar con furia en el fuego, pero también resultaron ilesos. Entonces, Maximiano los hizo decapitar, sus cuerpos no se sepultaron para que los perros y aves de rapiña los consumieran, pero estos no los tocaron. Al concluir la persecución fueron depositados en sendos sepulcros donde realizaban muchos milagros y sobre los cuales se edificó una iglesia.

Análisis
Aunque esta passio tiene muchos datos objetables, sobre esta historia y la de su culto podemos sacar algunas pautas para tener información fiable. Son dos mártires históricos, pues San Gregorio de Tours refiere que el s.VI ya tenían culto en una basílica a ellos dedicada. Su parentesco tampoco puede asegurarse, así como si procedían de Roma y se avecindaron en Soissons; lo que sí pudo deducirse es que fueron dos creyentes que murieron por dar su testimonio en esta ciudad, de donde tal vez sean originarios y por lo que se les considera oriundos de este lugar en otras fuentes.

Culto
Soissons celebra a los Santos Crispín y Crispiniano como patronos, y en Osnabrück tienen cierto culto por algunas reliquias que hizo llegar allí Carlomagno. Está de más referir cómo, donde quiera que florezca el oficio de zapatero, tendrán allí culto donde ejercer su protección, por considerarse que en vida ejercieron ese trabajo. En Inglaterra su culto tiene otro origen, pues la batalla de Azincourt y su victoria sucedió un 25 de octubre de 1415. En la ciudad de Guadalajara, Jalisco (México), en la Colonia Oblatos, tienen una parroquia dedicada.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

La iconografía los representa en su taller trabajando como zapateros y los instrumentos de su profesión: trinchete, lezna, meza, etc., sirven de atributos para reconocerlos.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Diccionario de los Santos, Volumen I, Ediciones San Pablo, Madrid, pp. 581-582.

Beato Miguel Sopocko, sacerdote fundador

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Nació en Nowosadv (Lituania) el día 1 de noviembre del año 1888, en el seno de una familia religiosa, que le inculcó una profunda espiritualidad, por lo que desde niño mostró su intención de hacerse sacerdote. Con veintidós años de edad entró en el Seminario de Vilnius, ordenándose de sacerdote cuatro años más tarde, siendo destinado a la parroquia de Taboryszki.

Entre 1914 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial, Lituania estuvo invadida por las tropas alemanas y en el verano del 1915 el frente de guerra estaba precisamente en esta localidad de Taborryszki. A pesar de esto, pese al peligro que corría no dejó de prestar sus servicios pastorales y sociales. No solo celebraba los servicios religiosos, sino que se dedicó también a promover la educación de los niños de su feligresía y de los pueblos cercanos. Al principio, los alemanes lo toleraban, pero con el paso del tiempo, empezaron a desconfiar de él, por lo que tuvo que abandonar su parroquia marchando a Varsovia para perfeccionar sus conocimientos teológicos, aunque al llegar a la ciudad, cayó enfermo.

Polonia también vivía las consecuencias de la guerra, estaba enfrentada a Rusia a consecuencia de unos territorios que ambas naciones reclamaban como propios y una de las consecuencias del conflicto fue la clausura de la Universidad de Varsovia, por lo que no pudo matricularse en ella. Fue entonces cuando decidió incorporarse como voluntario en el servicio pastoral del ejército, siendo nombrado capellán militar destinado en el hospital de campaña de Varsovia. Posteriormente fue enviado a Vilnius ejerciendo su ministerio entre los soldados que estaban en el frente de guerra, especialmente, entre los heridos. Debido a su débil salud y a las condiciones calamitosas del frente, cayó nuevamente enfermo, por lo que él mismo tuvo que ser hospitalizado. Recuperado, fue nombrado capellán del Campo de entrenamiento de oficiales en Varsovia.

En este destino, que compaginaba con la atención pastoral en dos hospitales militares, se dedicó a elevar el nivel de conocimientos religiosos de los oficiales, impartiéndoles clases de catecismo y de Historia de la Iglesia. Fue tal el éxito que sus charlas fueron publicadas y distribuidas por todos los destacamentos militares. Cuando en 1919 fue nuevamente abierta la Universidad de Varsovia, se matriculó en Derecho, Filosofía y Teología Moral, compaginando nuevamente estas dos actividades: estudios en la Universidad y trabajo pastoral y social en el ejército. En el 1920 estuvo en la defensa de Varsovia contra la ofensiva soviética y en 1923 cuando consiguió la licenciatura en Sagrada Teología, se dedicó a perfeccionar sus estudios de Pedagogía y a investigar sobre la influencia del alcohol en los jóvenes. Su tesis de graduación en el Instituto Superior de Pedagogía fue: “El alcoholismo y los adolescentes escolares”.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Debido a su experiencia pedagógica, el arzobispo de Vilnius, le propuso trabajar en su diócesis, haciéndose cargo de la pastoral con los jóvenes y con el ejército. El aceptó la oferta y se trasladó a la capital de Lituania. Fue nombrado director del servicio pastoral del Distrito Militar de Vilnius, formado por más de diez mil soldados. Se dedicó a la preparación de los capellanes militares y a la organización de charlas en los acuartelamientos, sin abandonar el trabajo con la juventud, ni sus estudios. Fundó varias asociaciones juveniles, trabajaba a ratos en la preparación de su tesis doctoral en Teología y se dedicó también al estudio del inglés, alemán y francés. Ya conocía el lituano, el polaco y el ruso.

Sin abandonar su función de director de asistencia pastoral del distrito militar, en 1927 fue nombrado director espiritual del Seminario diocesano y director de la cátedra de Teología Pastoral de la Universidad de Vilnius. Como además seguía preparando su tesis doctoral, escribía artículos y daba conferencias, solicitó al obispo castrense le eximiera de la labor pastoral en el ejército.

En el año 1932 fue nombrado confesor de las monjas del convento de Vilnius de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia y allí conoció a Santa Faustina Kowalska, de la que fue confesor. Recomendó a Sor Faustina que anotase en un cuaderno sus experiencias espirituales, anotaciones que luego él leía y de las que surgió el posterior “Diario Espiritual” de Santa Faustina. Ella le contó las revelaciones que había recibido antes y durante su estancia en Vilnius, entre ellas la de la pintura del cuadro de la Divina Misericordia y la del establecimiento de la festividad de la Divina Misericordia el domingo “In Albis”. Estas tareas las recibió el padre Miguel cómo tareas propias y por ello, el 4 de abril de 1937, en la iglesia de San Miguel de Vilnius fue bendecida la primera imagen de la Divina Misericordia.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

Cuando Sor Faustina cambió de convento, ellos siguieron en contacto por carta, y conocedor de que este mensaje divino también a él le había sido confiado, se dedicó a buscar fundamentos teológicos que dieran explicación a este misterio de la Misericordia de Dios. Estos trabajos fueron publicados en varios artículos de revistas especializadas en Teología. En junio del 1936 publicó su primer folleto al que tituló “Divina Misericordia” y en cuya portada puso la imagen de Cristo. Aunque esta publicación se la envió a todos los obispos polacos y lituanos, no recibió respuesta de ninguno de ellos. Él, sin desanimarse, un año más tarde publicó en Poznan un segundo folleto titulado: “La Misericordia Divina en la liturgia”. Cuando Santa Faustina enfermó en Cracovia, él la visitó en septiembre de 1938, muriendo ella un mes más tarde.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, decidió dar a conocer las revelaciones de Santa Faustina y la construcción de una iglesia en Vilnius bajo la advocación de la Divina Misericordia y, aunque consiguió las pertinentes aprobaciones civiles y eclesiásticas, al entrar el ejército soviético en Lituania, tuvo de desistir de su proyecto, ya que los rusos robaron los materiales de la construcción y el dinero destinado a la misma. Pero el seguía en su empeño de difundir el culto a la Divina Misericordia, no solo en su tierra natal sino en todos los países europeos. Estaba convencido de que la salvación de Europa estaba en manos de la Misericordia Divina.

En junio de 1940, Lituania fue totalmente ocupada por los soviéticos y convertida en una república más de las que conformaban la URSS. Le obligaron a suspender sus reuniones y le impidieron publicar un tratado sobre la Divina Misericordia, cosa que consiguió a escondidas ayudado por algunos amigos, que incluso sacaron el trabajo a otros países europeos llegando a las manos de numerosos obispos.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

No solo fue perseguido por los soviéticos, sino que también la Gestapo anduvo tras él por difundir el culto a la Divina Misericordia y por ayudar a los judíos. Logró escapar antes de ser detenido y, por seguridad, abandonó Vilnius, adonde volvió una vez desaparecido el peligro, para dedicarse a dar clases en el seminario. Prosiguió con su ayuda a los judíos, por lo que la Gestapo llegó a detenerlo, así como a otros sacerdotes lituanos en los locales del seminario. Él se las ingenió para obtener un permiso del arzobispo de Vilnius y, disfrazado, abandonó la ciudad y se escondió en un alojamiento que le buscaron las Ursulinas del convento de Czarny Bor. La Gestapo lo buscó, pero no lo encontró ya que él, con ayuda de algunas personas de su confianza había conseguido un documento de identidad falso a nombre de Waclaw Rodziewics. Anduvo escondido y trabajando de carpintero aunque se las arreglaba para oficiar de manera clandestina pero diaria, la Santa Misa y visitar a las Ursulinas de vez en cuando para confesarlas.

En el otoño del 1944, pese a las difíciles condiciones de vida, el arzobispo de Vilnius ordenó abrir de nuevo el seminario y el padre Miguel, después de haber vivido escondido durante dos años, volvió a dar clases y a recoger limosnas por los pueblos para poder ayudar al sustento de los seminaristas. Como las autoridades de la nueva República, en un inicio, fueron más o menos tolerantes, él siguió con sus actividades pastorales en la ciudad y en los pueblos cercanos propagando la devoción a la Divina Misericordia. Más adelante, varias veces fue citado en comisaría y en una ocasión estuvo a punto de ser deportado a Siberia. Al terminar el plazo de repatriación de los polacos de Lituania, recibió la orden del obispo de Bialystok para que volviera a Polonia, cosa que hizo en agosto de 1947.

A finales de septiembre del mismo año, estuvo unos días en Mysliborz , con Jadwiga Osinska e Isabel Naborowska, las dos primeras religiosas pertenecientes a la Congregación que él había fundado en 1941 (la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso), las cuales estaban organizando su primer convento. Desde entonces mantuvo el contacto con ellas, siendo su apoyo espiritual y atendiendo al desarrollo de su Congregación. Un hecho que le levantó el ánimo fue el comienzo del proceso informativo – por parte del arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla en el año 1965 – para la beatificación de Faustina Kowalska. Como había sido su director espiritual tuvo que testificar en el proceso.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Estuvo trabajando hasta que le fallaron las fuerzas, muriendo en Bialystok el día 15 de febrero del año 1975, día de San Faustino, patrono de Sor Faustina. Muy pronto se inició su proceso de beatificación en la archidiócesis de Bialystok; el “nihil obstat” fue dado el 10 de septiembre de 1987, iniciándose el proceso diocesano el día 4 de diciembre del mismo año y concluyendo el 29 de septiembre de 1993. Dos años más tarde fue emitido el decreto que validaba el proceso diocesano. Fue declarado Venerable el 20 de diciembre del año 2004 y promulgado el decreto reconociendo el milagro para la beatificación, el 17 de diciembre del 2007. Finalmente, fue beatificado en el Santuario de la Divina Misericordia de Bialystok, el 28 de septiembre del año 2008.

Antonio Barrero

Bibliografía
-NITKIEWICZ, K., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlaces consultados (17/09/204):
– www.misericordia-divina.com/biografia-beato-padre-miguel-sopocko.htm
– www.sopocko.pl

Contestando a algunas breves preguntas (XXI)

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Pregunta: Disculpen las molestias, pero ¿me podrían decir por qué en la ceremonia de beatificación se descubre la foto del nuevo candidato a los altares y en la canonización, no? Muchas gracias.

Respuesta: En toda ceremonia de beatificación los tapices de los nuevos beatos están tapados hasta que no se pronuncia la fórmula que beatifica, ya que antes de ser declarados beatos, no pueden ser venerados y poner sus tapices destapados en la fachada de la Basílica de San Pedro o en cualquier otro lugar donde se celebre la ceremonia, no deja de ser una forma de veneración. En el tema de la canonización, el caso es distinto, porque antes de pronunciarse la fórmula que canoniza, el tapiz colgado es de un beato que si recibe culto.

Pregunta: ¿Me podrían decir cuales son los ornamentos sagrados de la Liturgia en Rito Siro-malabar?

Respuesta: Estos temas no son fáciles de contestar porque se corre el riesgo de que se olvide algún ornamento, pero me voy a atrever a decirte lo siguiente y si en algo me equivoco, que quién esté mejor informado me corrija.

La “Kottina”, que es una túnica larga, que puede ser de cualquier color aunque normalmente es blanca y que llega desde el cuello hasta los pies. Hace referencia a la túnica que llevaba Cristo y que según la tradición fue confeccionada por la Virgen María. Sería el equivalente al alba en el rito latino.

La “Zunara” que es una especie de cinta que se pone en la cintura rodeando y sujetando la “Kottina”. Simboliza la castidad y sería el equivalente al cíngulo, en el rito latino.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

La “Urara” que es una cinta ancha de tela que lleva el sacerdote en el cuello de manera que los dos extremos se extienden por delante hasta las rodillas. Sería el equivalente a la estola en el rito latino. El que usa el diácono se llama “Msamsana” y lo lleva en el hombro izquierdo sin ponerlo alrededor del cuello. El del subdiácono de llama “Heuppadiakana” y se lo pone alrededor del cuello de tal manera que los extremos caen por delante y detrás del hombro izquierdo.

Los “Zende” son dos especies de puños, que se ponen en las muñecas sujetando la “Kottina”. Equivale a lo que era el manípulo.

La “Paina” o “Gulta” es la vestidura exterior que se pone el sacerdote al celebrar el Divino “Qurbana” (Santa Misa). Simboliza la vestidura de la justicia y es el equivalente a nuestra casulla, aunque tiene forma de capa pluvial.

Pregunta: ¿Es verdad que existe el nombre de Abiscairon? ¿Corresponde a algún santo venerado por la Iglesia Católica? Gracias desde Venezuela

Respuesta: Pues si que existe y no solo es venerado por la Iglesia Católica, sino por todas las Iglesias, ya que es un santo de la época romana. San Abiscairon Al-Kelini es un mártir egipcio de los primeros siglos del cristianismo. Era un soldado de una de las legiones de Diocleciano, que se negó a sacrificar ante los ídolos cuando el emperador emitió un edicto obligando a todos los ciudadanos y esclavos del Imperio. Primero intentaron convencerlo ya que era muy apreciado por sus compañeros y por sus superiores, pero como se mantenía en sus trece, fue encarcelado. La leyenda dice que un ángel se le apareció en la prisión a fin de darle ánimos. Cuando a la mañana siguiente se presentó al gobernador y se negó de nuevo a sacrificar manifestando que era cristiano, fue deportado a Sheikk, cerca del Nilo. A fin de deshonrarlo, lo pasearon por las calles montado de espaldas en un burro y lo acusaron de brujería. Finalmente, después de torturarlo, fue decapitado junto con otros cinco soldados cristianos. Es un santo muy venerado por la Iglesia Copta. En El Cairo se conserva la mayor parte de sus reliquias.

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Pregunta: ¿Pueden contarme quién fue San Andrés, el loco de Constantinopla? ¿Es el mismo apóstol Andrés que seguía a Jesús? Gracias.

Respuesta: Según una “Vita” legendaria, Andrés era un joven escita del siglo VI, comprado como esclavo por un tal Teognosto, que era el protospatario del emperador León II el Grande, pero que pronto se convirtió en su secretario personal. Educado en la cultura griega y cristiana se aficionó a la lectura de las vidas de los santos pasándose las noches en oración. Después de haber superado algunas tentaciones, tuvo una visión en la cual un ángel le dijo que para vencer al diablo tenía que pasarse por loco. Ese mismo consejo se lo dio también su director espiritual. Desde entonces, de noche se dedicaba a la oración y por el día iba por las calles gritando, haciendo burlas y realizando todo tipo de gestos extraños, por cual, algunos tenían compasión de él, pero otros lo insultaban y pegaban. Pasaba hambre y sed, pero las superaba gustoso.

Tuvo varias revelaciones que lo transformaron en una especie de enciclopedia viviente, pues sabía tanto de las cosas sagradas como de las profanas, las cuales se las explicaba a su director espiritual y a un joven llamado Epifanio, el cual descubrió que en aquella persona que parecía un insensato, se escondía un santo. Murió serenamente un 28 de mayo, con sesenta y seis años de edad y se dice que sus reliquias “fueron llevadas al cielo”!!!

Icono ortodoxo ruso de San Andrés "el Loco" de Constantinopla.

Icono ortodoxo ruso de San Andrés “el Loco” de Constantinopla.

Esta extraña “Vita”, cuyo autor fue Nicéforo Calixto Xanthopoulos que la compuso en el año 1286, presenta tantas dificultades intrínsecas tanto en la narración como en las concepciones literarias y en lo referente a la cronología, que se puede decir sin ambages que es una composición perteneciente a un singular género literario de carácter místico-didáctico. Posiblemente el mismo Nicéforo Calixto se creyó que estos relatos se los había revelado directamente el mismo Dios a través de una especie de personaje celeste llamado Andrés el loco. Ver para creer. Posiblemente ese santo no existió porque no existe traza alguna de culto ni reliquias.

Antonio Barrero

San Felipe Howard, mártir

Retrato del Santo.

Retrato del Santo.

Introducción
La Iglesia que fundó Jesucristo se ha visto escandalosamente dividida en varios puntos de la historia a causa de los pecados de sus discípulos. Por soberbia, deseos de poder y avaricia de unos y tibieza, cobardía y negligencia de otros, ella se ha visto fragmentada y confrontada al interior y al exterior, causando por ello guerra, destrucción, llanto, dolor y muerte. De esta manera el cristianismo se ha visto imposibilitado de anunciar integralmente su mensaje de salvación a la humanidad, que le observa incrédula por su falta de unidad.

En este artículo se aborda la vida de un mártir de Inglaterra, víctima directa del cisma generado por Enrique VIII, que para poder llevar a cabo sus planes de gobierno, no dudó separarse de la sede romana y oponerse a sus indicaciones que mostraban su postura en el problema de la sucesión del trono inglés. El monarca decidió erigirse como cabeza visible de la Iglesia de Inglaterra y por ello muchos creyentes padecieron la persecución y la muerte, porque fieles a su conciencia y sabedores que Cristo fundó una única y verdadera Iglesia, permanecieron firmes ante la dificultad y distinguieron siempre que la autoridad visible de la Iglesia Católica esta instituida sobre la fe de San Pedro y de sus sucesores. Por ello, estos mártires reciben con toda justicia el nombre de mártires católicos, que entre los siglos XVI y XVII, bajo el gobierno de los reyes de Inglaterra, testimoniaron de palabra y con su sangre su fidelidad a la religión transmitida por sus ancestros y su obediencia y veneración al Papa. Entre los mártires elevados al honor de los altares encontramos hombres y mujeres, nobles, plebeyos, sacerdotes, religiosos, esposas y madres de familia, ancianos y jóvenes; todos ellos, conforme lo descrito en el libro del Apocalipsis, han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y se han convertido por ello en miembros de su cortejo.

Infancia
Felipe nació el 28 de junio de 1557 en Londres, hijo de Thomas Howard, cuarto duque de Norfolk; y de María Fitzalan, cuyo padre era el décimo noveno conde de Arundel. Fue bautizado como católico por el arzobispo de York en la capilla del castillo de Withehal y su nombre le fue impuesto en honor del rey Felipe II de España, que fue su padrino en este sacramento. A pesar de esto, el Santo fue educado en el protestantismo. Fueron sus mentores Juan Fox y Gregorio Martin, con cuya influencia, su inclinación a esa religión se hizo más evidente.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Estudió dos años en la Universidad de Cambridge, donde fue indiferente a la práctica de la religión. Cuando contaba entre doce y catorce años, contrajo matrimonio con Ana Dacres, hija de lord Dacres de Guilleslant. En 1572 la reina Isabel I de Inglaterra mandó decapitar a su padre, pues estuvo involucrado en el asunto político de la reina María Estuardo de Escocia; a causa de esta sentencia, no pudo heredar el ducado de Norfolk, aunque en 1580 pudo heredar de su madre los condados de Arundel y Surrey.

Vida en la corte y conversión
Pese al antecedente de la condena de su padre, Felipe vivió en la corte de la reina Isabel y llegó a ser uno de sus favoritos. Allí vivió de manera frívola y disipada, dejándose arrastrar por los lujos palaciegos y cayendo en vicios y pecados que le hicieron olvidar el respeto a su esposa y el cuidado de sus dominios. Pero en algún momento se dio cuenta de su equivocación y que en este género de vida no era feliz y decidió cambiar de vida. En 1581 fue testigo de una discusión entre San Edmundo Campion y San Rodolfo Sherwin, ambos jesuitas, frente a algunos teólogos protestantes. Se convenció entonces que la verdad estaba de parte de los católicos y optó poner su vida en paz. El 30 de noviembre de 1584, Felipe se reconcilió con la Iglesia Católica junto con su esposa Ana, a quien volvió a mostrar cariño y fidelidad. Este proceso estuvo a cargo de P. Guillermo Weston, S.J.

Este acontecimiento no tardó en ser notado, las sospechas tenían tiempo gestándose y su notorio cambio de conducta hizo que sus enemigos redoblaran sus intrigas en contra de él. Tanto Ana como Felipe eran vigilados constantemente y éste llegó a estar bajo vigilancia en su propia casa. Así, con un ambiente enrarecido, Felipe determinó huir con su esposa, su hermano Guillermo y otros católicos a Flandes, vía Canal de la Mancha. En una carta dirigida al monarca, Felipe le exponía: “Me veía obligado a escoger entre la pérdida de los bienes materiales y la pérdida del alma”.

La nave fue capturada el 25 de abril de 1585 y Felipe fue a parar a la Torre de Londres. Allí, luego de un año, no se le pudo comprobar ningún delito, mucho menos el de alta traición contra la Corona; fue juzgado por delitos menores y se le impuso una multa de 10000 libras y a permanecer encarcelado hasta que la reina dispusiera. Allí en prisión se le hizo un nuevo proceso, acusándolo nuevamente de alta traición, favoreciendo así a los enemigos de Isabel I. Aunque las acusaciones carecían de fundamento y sin testigos válidos, pues los que presentó la parte acusadora habían sido torturados y confesaron por miedo, Felipe fue condenado a la pena capital en 1589. Sin saber por qué razón, la sentencia no se cumplió y el Santo permaneció en la Torre de Londres otros seis años más.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Prisión y muerte
San Felipe Howard pasó en prisión diez años. Su paciencia y su conducta fueron heroicas. Su conversión fue sincera y por ello pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo y copiando libros piadosos. A su trabajo se debe la traducción al inglés del Carmen de la Doctrina; en su prisión también compuso poemas espirituales, himnos y traducciones del latín de la obra del místico alemán Johann Landsberger. También tradujo un poema de Marulic, al que le dio nuevo título: “A dialogue teween a christian and Jesu Christ hanging on the crosse”. La traducción de este poema es un muy buen trabajo que deja entrever, además de la calidad del poeta, la profundidad de su piedad y el amor que lo inspira. La trama del poema trata sobre un diálogo entre Cristo en la cruz y un cristiano.

Además de la pena de su confiamiento, mientras pudo, ayunaba tres veces por semana. Se levantaba diariamente a las cinco de la madrugada para hacer oración y hacía penitencia, particularmente por las infidelidades y malos tratos que ocasionó a su esposa. En una carta a San Roberto Southwell dice: “Nuestro Señor es testigo de que ninguno de mis pecados me hace sufrir tanto como el haber ofendido a mi esposa”. Y a ella le escribe: “Aquel que todo lo ve, sabe que lo sucedido es como un clavo en mi corazón y constituye la carga más pesada que llevo en la conciencia, tengo la intención de hacer toda la penitencia que me permitan mis fuerzas”.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

En otra carta escrita cuando esperaba la ejecución dice: “En cuanto sé, la única razón por la que he sido arrestado y por la que estoy pronto a morir es mi fe”. Por haber rehusado participar en un servicio protestante, se le negó el permiso de ver a su esposa en su lecho de muerte y de conocer a su hijo. La reina Isabel le propuso que si participaba en dicho servicio, además de esa aprobación, se le restituirían sus propiedades y se rehabilitaría su apellido, recuperando también su favor real. A lo que San Felipe le mandó decir: “Díganle a su Majestad que es por mi religión por la que sufro y que siento no tener más que una vida que perder”. Él moriría sin volver a ver a su esposa y sin conocer a su hijo.

San Felipe Howard no murió martirizado, falleció a consecuencia de los malos tratos que sufrió en prisión, probablemente a causa de disentería, aunque hay opiniones que aseguran que fue envenenado. Aunque no derramó su sangre, se le considera mártir conforme a la antigua tradición de dar este nombre a quien sucumbe en prisión dando testimonio de su fe. Murió el 19 de octubre de 1595 y contaba entonces con treinta y ocho años de edad.

En la Torre de Beauchamp de la Torre de Londres se puede ver todavía dos inscripciones, una grabada por San Felipe en junio de 1587 y otra, conmemorativa de su muerte, grabada por un prisionero católico de apellido Tucker en 1595. La hecha por él dice: “Quanto plus afflictiones pro Christo in hoc seculo, tanto plus gloriae cum Christo in futuro” (Cfr. Rom 8). “Cuanto suframos por Cristo en esta vida, tanto más tendremos de gloria con él en la vida futura”. Fue sepultado en el subsuelo de la capilla de San Pedro ad Vincula de la Torre de Londres. Veintinueve años después, su viuda y su hijo obtuvieron del rey Jacobo I el permiso para trasladar sus restos a la capilla Fitzalan en el castillo de Arundel.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Culto
Beatificado en compañía de otros mártires víctimas de la persecución en Inglaterra y Gales en 1929 por el Papa Pío XI, fue canonizado por el Beato Pablo VI el 25 de octubre de 1970 junto con otros treinta y nueve Beatos seleccionados de varios grupos de mártires, cuyo elenco encabeza San Cutberto Maine. La ceremonia de canonización provocó una masiva afluencia de peregrinos, muchos de ellos anglicanos, por ello, el Beato Pablo VI tuvo un gesto muy particular para que todo el ritual y la homilía no hiciera susceptibilidades a los anglicanos presentes, a cuya comunión pertenecieron en su día los verdugos de estos Santos.

Sus reliquias, que no se perdieron en estas guerras de religión, reposan desde 1971 en la catedral de Arundel-Brigthon, iglesia que en sus orígenes estaba dedicada a San Felipe Neri, pero que cuando se erigió esa diócesis en 1965, fue dedicada a la Santísima Virgen María y a San Felipe Howard en 1970. El Santo también es patrono de esta diócesis.

Humberto

Bibliografía:
– VVAA, Año Cristiano, X Octubre, Editorial BAC, Madrid, 2006, pp. 511-520.

Breves cuestiones sobre las Once Mil Vírgenes

Vidriera decimonónica de Santa Avia. Iglesia de San Nicolás, Meulan (Francia).

Vidriera decimonónica de Santa Avia. Iglesia de San Nicolás, Meulan (Francia).

Aprovechamos que hoy se celebra la fiesta de Santa Úrsula y compañeras, mártires en Colonia, para publicar una serie de cuestiones que surgieron durante el debate con un devoto de la Santa y presunto especialista en el tema de las Once Mil Vírgenes, tema espinoso como ya sabemos. Estas cuestiones giran en torno a las figuras de dos Santas que son incluidas en el legendario cortejo: Avia y Cunera.

Este debate surge a partir del momento en que la interpelada -esta servidora- identifica a las Santas Avia y Cunera como presuntas integrantes del cortejo de las Once Mil Vírgenes, algo que rechazaba el cuestionante, que decía poseer una lista “oficial” (?) con estas once mil mártires, al no constar esos nombres en su lista. También insertamos una consulta realizada en particular sobre Santa Cunera.

Pregunta: Meldelen, ya que eres estudiante de Historia, ¿podrías iluminarnos acerca de dónde te sacaste los nombres de Avia y Cunera? Tengo una lista de las vírgenes asociadas a Santa Úrsula y su fiesta y tales nombres no están incluidos. Filipinas

Respuesta: Santa Avia y Santa Cunera son dos vírgenes y mártires legendarias tradicionalmente asociadas a Santa Úrsula y sus once (mil) compañeras. No dispongo de lista alguna respecto a éstas, primero, porque la consideraría bastante inútil en cuanto a fuente, teniendo en cuenta que no es más que una leyenda y los nombres que constan son, en su inmensa mayoría, santas de culto local que fueron incluidas en la compañía de Úrsula por darles mayor prestigio, o que simplemente constaban en algún archivo catedralicio o capilla de reliquias; y no se sabía muy bien a qué asociarlas. Y en segundo lugar, porque a Avia y a Cunera las hallé consultando páginas web en otros idiomas y viendo manuscritos iluminados antiguos por Internet, de donde saqué la información que voy a exponer, y que he completado con los datos facilitados por la Bibliotheca Sanctorum. Desde luego, en su momento no pude ver sus nombres en lista alguna ni en fuentes que estén en español, inglés o italiano; luego he ahí por qué uno no debe contentarse con una simple lista de dudosa referencia.

Imagen de Santa Avia en su ermita de Plaenerec, Aulray (Francia).

Imagen de Santa Avia en su ermita de Plaenerec, Aulray (Francia).

Santa Avia, virgen mártir compañera de Santa Úrsula
Esta Santa, cuyo nombre también es localizable en las versiones Avoye (francés), Áurea (español), Ave, Ava e incluso Eva; es una mártir cuyo destaca en la región de Plaenerec, en Aulray (Bretaña), donde dice la tradición que se apareció y bendijo una fuente y una piedra a orillas del mar, donde hoy se alza su santuario. Es probable que fuera añadida a la leyenda de Santa Úrsula en razón de prestigio o por tradiciones muy posteriores al nacimiento de ese culto, porque la historia que se sabe de ella es bastante inverosímil. Es decir, que en las tradiciones concernientes a Santa Avia no es posible reconocer aquellos elementos que permitan individualizar históricamente la figura de esta mártir.

Según la leyenda, Avia era la prima hermana de Santa Úrsula; nació en Sicilia en el siglo V, hija de la reina Gerásima de Sicilia y de un príncipe pagano llamado Quinciano, que no queriendo hacerse cristiano, permitió a su esposa educar en esta fe a sus ocho hijos; aunque, al final, ella lograría convertirlo. Avia, cómo no, era la más hermosa de todos, pero distinguiéndose por su piedad, se mortificaba con penitencias y pedía a Dios que la desfigurase para sustraerse al deseo humano; como tal petición no era atendida, optaba por vivir retirada y alejarse del populacho.

En torno a 451, Gerásima, que acababa de enviudar, regresó a su país de origen -Britania- llevándose consigo a Avia, que quería consagrarse a Dios, por lo que la puso bajo la custodia de Santa Úrsula, su pariente. También se llevó consigo a sus hermanas Juliana, Victoria y Babila. Unidas después en la extravagante expedición de Úrsula, fueron todas masacradas, a excepción de Avia, quien fue raptada por uno de los caudillos hunos, con evidente intención de hacerla su esposa. Ante su negativa, el bárbaro la hizo encerrar en un calabozo y quiso dejarla morir de hambre, pero la Virgen María acudía en persona a alimentarla con “panes hechos por manos de ángeles” (esta escena aparece en muchos manuscritos iluminados centroeuropeos, interpretando este alimento como la Eucaristía).

Santa Avia, en prisión, es alimentada con la Eucaristía por la Virgen María. Iluminación de Jean Bourdichon. Tours, 1480-85. MS. 6, FOL. 143.

Santa Avia, en prisión, es alimentada con la Eucaristía por la Virgen María. Iluminación de Jean Bourdichon. Tours, 1480-85. MS. 6, FOL. 143.

Posteriormente, y habiendo escapado de su encierro con ayuda divina, Avia vivió como una ermitaña penitente, oculta en el bosque de Divernia (Bologne), hasta ser de nuevo capturada por una horda de bandidos hunos. Como no quisiese apostatar de su fe, fue bárbaramente torturada por éstos: azotada con varas y luego escorpiones (látigos rematados con cuchillitas curvas), hasta que sus huesos quedaron a la vista; luego le destrozaron los pechos con cuchillos sin afilar para su mayor tormento, y finalmente la degollaron.

Su fiesta se celebra tanto el día 6 de mayo como el 24 de agosto. En París le fue dedicada una antigua iglesia en la que se conservaban sus reliquias, pero éstas desaparecieron en tiempos de la Revolución Francesa, probablemente profanadas y destruidas. Es venerada también en las diócesis de Vannes, Reims y Rouen. Como decía, en Plaenerec, Aulray, en la zona de Bretaña, tiene una importante capilla, en un lugar donde se ubica su milagrosa aparición.

Es muy probable que estamos ante una Santa real, una virgen ermitaña de estas zonas que fue capturada y cruelmente asesinada por unos bandidos, pero desde luego lo que no es de recibo es que pertenezca al elenco de las compañeras de Santa Úrsula. Esto lo ha dictaminado la inverosímil tradición, que buscaba aumentar el prestigio de esta santa local colocándola bajo el manto de las mártires de Colonia. Y lo mismo sucede con la otra Santa que nos ocupa, Cunera.

Santa Cunera, virgen mártir compañera de Santa Úrsula

Pregunta: Estimada Ana Maria, me han enviado esta pequeña foto del cráneo de una santa llamada Cuncra, virgen mártir abogada contra el mal de “esquinencia” (no se lo que es). Se encuentra en Utrech (Holanda) en la Catedral de los Viejos Católicos. ¿Te suena esta santa de algo? Yo seguiré buscando. España

Cráneo de Santa Cunera. Rhenen, Utrecht (Países Bajos).

Cráneo de Santa Cunera. Rhenen, Utrecht (Países Bajos).

Respuesta: Querido amigo, el cráneo pertenece a Santa Cunera, virgen y mártir, no Santa “Cuncra”. En la escritura gótica canonizada es muy fácil confundir la E con la C y más cuando es una letra tan apretada y estilizada. En cuanto a esta Santa, es tan sólo un poco más conocida que Santa Avia, y su culto se localiza en Alemania y Holanda. Es otra de las supuestas compañeras de Santa Úrsula que sobrevivieron a la masacre y tienen su historia aparte, a pesar de que la leyenda ursulina insiste en que ninguna logró salvar la vida.

Según una leyenda que no es anterior al siglo XIV, Cunera, con el resto de las vírgenes, en el siglo IV viajó a Roma para recibir la bendición papal. Como ya sabemos, la expedición acabó en masacre en la ciudad de Colonia, y pese a que reitera el martirio de las “once mil vírgenes”, ya se cuenta con la leyenda de una superviviente, Avia, y una segunda ahora: Cunera. Y las que me faltan por reseñar, claro.

Esta princesa bretona fue salvada de la masacre por el rey Radbout (o Radbodo) de Rhenen, cerca de Utrecht (Frisia), a quien acababa de conocer. La hizo ocultarse dándole sus ropas y mandó trasladarla a su castillo en Rhenen. Rápidamente Cunera se ganó el afecto de todos por su amabilidad, disposición a ayudar, y por sus cuidados a pobres y enfermos, a quienes repartía el pan sobrante de los desayunos de la casa de Radbout. Como era un entorno pagano, se dedicó a evangelizarlos, y logró numerosas conversiones.

Santa Cunera repartiendo alimentos entre los necesitados. Grabado coloreado alemán del s.XIX.

Santa Cunera repartiendo alimentos entre los necesitados. Grabado coloreado alemán del s.XIX.

Sin embargo, también logró con ello ganarse los celos de la esposa de Radboud. De modo que un día, se acercó a su esposo y le susurró al oído que Cunera era una mujer deshonesta y robaba pan de la mesa real para darlo a los pobres. El rey llamó a la princesa para pedirle cuentas por ello, y de hecho acudió la joven con las faldas cargadas de panes, mas en cuanto el rey exigió verlas, lo que habían sido panes se convirtió en virutas de madera. Esto convenció al rey de la honestidad de Cunera, y en prueba de confianza le entregó las llaves de las despensas.

Aquello indignó todavía más a la esposa de Radbout, quien decidió vengarse definitivamente de ella. Cierto día que el rey había partido para cazar halcones, ella y su camarera acorralaron a Cunera en una estancia y la estrangularon hasta matarla. Luego ambas mujeres tomaron el cadáver de la princesa y lo enterraron en el establo.

Al volver Radbout de la cacería, se encontró sorprendido con que sus caballos se encabritaban, negándose a entrar en el establo. Allí vieron dar vueltas tres antorchas en el suelo, por lo que el rey, asustado, mandó investigar el asunto y se acabó desenterrando el cuerpo de Cunera, quien aún tenía una soga en torno al cuello. La esposa y su camarera fueron repudiadas; y pronto, la primera de ellas, enloquecida, se suicidó. Radbout dispuso el sepelio de Cunera en una colina que heredaría su nombre. Posteriormente, el rey se convirtió al cristianismo.

La mártir permaneció siglos allí enterrada hasta la llegada del obipso San Willibrodo, quien navegó hasta allí en el año 739, acompañado de su escolta. Las gentes de Rhenen le llamaron para hablarle de Cunera y de los milagros que se obraban en su tumba. Al mandar abrirla el obispo, hallaron el cuerpo de la joven incorrupto y con la soga en el cuello. Tras esto su cadáver fue depositado en una pequeña iglesia de madera en Rhenen, y declarada Santa, mientras que el pañuelo usado para estrangularla fue guardado como reliquia en una cajita.

Martirio de Santa Cunera. Tabla barroca. Iglesia de San Andrés de Amberes (Bélgica). Fotografía: Barryra.

Martirio de Santa Cunera. Tabla barroca. Iglesia de San Andrés de Amberes (Bélgica). Fotografía: Barryra.

En el siglo XV se construyó la iglesia y a la mitad del mismo se empezó un culto formal a la mártir con procesiones e indulgencias. Estas peregrinaciones aumentaron el patrimonio de Rhenen, que en 1258 recibió los derechos de ciudad y en 1492 pudo alzar una torre.

A juicio del hagiógrafo Papebroch, el núcleo histórico de esta leyenda puede ser éste: Cunera debió ser una esclava cristiana de algún príncipe frisón que se habría convertido al cristianismo por San Willibrodo y que fue asesinada por celos por la esposa del príncipe; y que, posteriormente, a causa de los prodigios ocurridos en su sepulcro, fue venerada como Santa con la aprobación del propio San Willibrordo o de alguno de sus sucesores, que llevaron el cuerpo a la iglesia de Rhenen.

En realidad, en la Vita de San Meinwerco, obispo de Ratisbona, se menciona una iglesia dedicada a Cunera en el siglo XI. Según esta Vita, en Rhenen se acostumbraba a jurar sobre las reliquias de la Santa, lo que es indicio de una veneración popular. Papebroch recuerda que en su tiempo era frecuente imponer el nombre de Cunera a las niñas. Algunas reliquias de la santa fueron transferidas en el año 1565 a Portugal, desde donde volvieron a Amberes. En 1602 se regaló un hueso de la santa al colegio jesuita de Emmerik, otros a la catedral de Utrecht, a Berlicum y a Heeswijk. En Rhenen se hicieron dos reconocimientos de las reliquias en los años 1615 y 1638 y allí celebraban su fiesta el día 12 de junio. Se la invoca como protectora del ganado.

En cuanto a su iconografía; las escasas imágenes existentes de ella la muestran en el momento del martirio: sentada, con una cuerda en el cuello y la palma del martirio en la mano derecha, vestida como una dama noble y con una corona -es decir, como una reina o princesa- mientras es estrangulada por dos mujeres. También es frecuente verla de pie, portando unas llaves -recordando su papel de administradora, ya que tenía las llaves de la despensa-; con los panes que solía distribuir entre los pobres, o rodeada del ganado del que es protectora -vacas, cerdos, cabras, ovejas, caballos, gallinas…-; portando panes o virutas de madera -en alusión al milagro- y desde luego, siempre con una cuerda o pañuelo en torno al cuello, aludiendo a su muerte por estrangulamiento.

Santa Cunera, protectora del ganado. Vidriera decimonónica en la iglesia de San Miguel de Woudsend, Holanda.

Santa Cunera, protectora del ganado. Vidriera decimonónica en la iglesia de San Miguel de Woudsend, Holanda.

El mal de esquinencia, por el que también me preguntas, es mal de garganta o padecimiento de anginas. No me extraña que ella sea patrona de esta dolencia, porque fue estrangulada y a veces, si esto se hace con mucha violencia, se puede aplastar la tráquea. No faltan imágenes donde la propia Santa aparece tocándose la garganta como si le doliese, lo que revela su patronazgo. Y desde luego, gracias por esta fotografía, sabes que sin tu generosidad no podríamos conseguir estos sorprendentes testimonios de la existencia de los Santos.

Resumiendo: se admite que las Santas Avia y Cunera son Santas reales -una, virgen ermitaña en el bosque; la otra, esclava o criada de un rey frisón- que fueron brutalmente asesinadas -una, víctima de unos bandidos, y otra, por celos- y, debido a sus virtudes proclamadas y a prodigios efectuados en sus sepulcros, pasaron a ser veneradas como Santas. Pero desde luego, no podemos aceptar que formen parte real del inverosímil elenco de Santa Úrsula, al que desde luego fueron añadidas a posteriori, artificialmente, para aumentar su prestigio.

Santa Úrsula y sus Once (Mil?) Vírgenes
En este punto, y habiendo recibido información acerca de las Santas Avia y Cunera, la persona que afirmaba poseer una lista de todas las compañeras de Santa Úrsula rechazó esta información y la dio por falsa, al no proceder -según su opinión- de una bibliografía que considerara válida, siendo ésta únicamente el Acta Sanctorum y su particular lista.

Comentario: Tengo el acta original de Santa Úrsula, lo que los Bolandistas dicen es que no eran 11.000, sino que eran Santa Úrsula y sus once vírgenes. La Leyenda aún está en debate y no completamente condenada porque acabo de volver de un viaje a Alemania, donde Santa Úrsula es aún reverenciada como Santa. Además, está plenamente confirmado que ni Avia ni Cunera eran compañeras de Santa Úrsula. Tu teoría sobre ellas está completamente demolida por los evidentes hechos que se confirman en el Acta Sanctorum. Tus afirmaciones son confusas y problemáticas, y además, no citas ningún autor en los que te basas, mientras que yo doy fe de las fuentes que uso. Antes de decir nada deberías leer libros autorizados y no basarte en ridículos enlaces de Internet que vienen llenos de basura. Todavía habría que aclarar si Santa Úrsula es legendaria o no. Santa Córdula, por ejemplo, es una compañera irrefutable, ya que constaba en el Martirologio Romano, aunque en la reedición del año 2001 acaba de ser excluida. Filipinas

Santa Avia recibe de la comunión en prisión, de manos de un ángel. A la derecha, una de las naves de la compañía de Santa Úrsula. Relieve en madera. Colegiata de Nuestra Señora de Vernon, Canadá.

Santa Avia recibe de la comunión en prisión, de manos de un ángel. A la derecha, una de las naves de la compañía de Santa Úrsula. Relieve en madera. Colegiata de Nuestra Señora de Vernon, Canadá.

Respuesta: Qué bien, me alegro por usted, yo no soy tan afortunada en disponibilidad de fuentes, dado el carácter elitista del estudio de los Bolandistas. Pero para llegar a esas conclusiones no hace falta tener el acta original de Santa Úrsula. El sentido común se impone para constatar que no era posible que una mujer fuera con once mil compañeras arriba y abajo por toda Europa, para acabar siendo masacradas en Colonia. Que eran sólo once ya es sabido y viejo como la tos, basándose en la mala lectura de esa antigua inscripción que, por cierto, usted no ha mencionado en ningún momento. Los pobres mortales que no podemos aspirar a la consulta directa de los Bolandistas también lo hemos sabido por terceras fuentes, como la Bibliotheca Sanctorum, que también se basa en ellos.

Con todo respeto, por mucho que ahonden los Bolandistas en ello, no creo que lleguen nunca a la conclusión de que la leyenda es auténtica. Existe siempre la posibilidad que doce mujeres fueran martirizadas en Colonia, y aquí se acaba todo. Lo que viene después, son leyendas, puros engrosamientos y exageraciones, en cifras de vírgenes, en relatos absurdos, en un montón de reliquias falsas dispersadas por toda Europa.

Y con todavía mayor respeto, permítale que le diga que el simple hecho de que viaje a Alemania y vea iglesias y cultos bajo el nombre de Santa Úrsula no significa que su leyenda tenga que ser dada por buena. Y es que tenemos la manía de interpretar que un santo “legendario” es un santo “que no existe”. Nada más lejos de la verdad. Lo que quiero decir cuando un santo es legendario, es que los datos que conocemos de su vida son leyenda, esto es, no pueden contrastarse con fuentes históricas por lo que no hay una veracidad histórica comprobable de esa leyenda. Ni estoy diciendo que el santo no exista, ni que porque lo que se sabe de él es nada, tenga que ser arrojado a patadas de las iglesias y del culto.

Imagen de Santa Cunera en Heeswijk, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Imagen de Santa Cunera en Heeswijk, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Santa Úrsula goza de gran culto y tradición en Alemania desde antiguo y asimismo en el resto de Europa, pues en la Edad Media fue declarada patrona de las universidades y su imagen estuvo presente en los principales centros de Europa, como París y Bolonia. Sólo por eso, y por la antigüedad de su culto y de su tradición, ni tienen por qué sacarla de las iglesias ni prohibir el culto a nadie, ni se tiene que “condenar” o no “condenar” la leyenda. El hecho de que usted haya visto a Santa Úrsula en las iglesias de Alemania no significa nada más que su culto prosigue después de tantos siglos por tradición y veneración. ¿O es que cree usted que los Bolandistas, cuando descartan a un santo, asaltan las iglesias, derriban las estatuas de los descartados y prohiben los cultos locales? Ya de paso, que sepa que Santa Úrsula sigue reverenciada como Santa no sólo en Alemania, sino en el resto del mundo, ya que no puede ser “descanonizada”.

En cuanto a las Santas Avia y Cunera, de las que me he molestado en buscarle información, tengo que volver a insistir en lo mismo: fueron incluidas por las tradiciones locales de los lugares donde se les da culto en la compañía de Santa Úrsula. Esos “ridículos enlaces de Internet llenos de basura” de los que se burla son santorales alemanes y holandeses, así como páginas de estudiosos de paleografía, que han extraído textos y miniaturas iluminadas de códices medievales donde Avia y Cunera están mencionadas y representadas como compañeras de Santa Úrsula. Páginas web desarrolladas por expertos que en absoluto las llenan de basura. Es más, usted, antes de que yo se las mencionara (a Avia y a Cunera), ni las conocía. Pero ahora se permite ridiculizarme, simplemente porque el Acta Sanctorum de los Bolandistas no las trae (¡o eso dice!). Es de las tradiciones locales de cada pueblo y de muchos lugares -donde estas santas ya eran conocidas antes de que naciéramos usted y yo- de lo que usted se está burlando, y no de mi persona. Probablemente ni Avia ni Cunera eran compañeras de Santa Úrsula, pero eso es lo primero que había dicho: la compañía de Santa Úrsula no es más que un compendio de todas aquellas santas locales a las que nadie supo clasificar, por más que usted se empeñe en meterlas en una lista raquítica donde no son aceptadas, casualmente, las que usted no conocía.

Pero añado que me gustaría saber cuáles son esos “hechos que se confirman en el Acta Sanctorum”, porque usted da fe de las fuentes que usa, pero no me ha citado ni un párrafo de ellas. Se burla de mis fuentes, pero no cita textos de las suyas. Le repito, una vez más, que todos no somos tan afortunados en consultas de fuentes como usted. Esos libros autorizados de los que usted habla difícilmente se pueden encontrar en una biblioteca y cada uno de ellos cuesta una fortuna.

Santa Avia socorrida en prisión por la Virgen María y un ángel. Grugny, Francia.

Santa Avia socorrida en prisión por la Virgen María y un ángel. Grugny, Francia.

Insisto: Santa Úrsula es legendaria en la medida en que la historia que conocemos de ella no es verídica ni constatable. Pero es una santa real, que probablemente padeció martirio en torno al siglo IV. La problemática la plantean sus compañeras. Además, me hace gracia que dé esas afirmaciones tan rotundas, como si hubiese conocido personalmente a Córdula, o hubiese vivido en esa época y las hubiese visto ir al martirio, por eso tenía usted una “lista” tan buena de todas ellas. ¿Por qué han excluido a Córdula en la última reedición del Martirologio? Ahí tiene usted un buen tema de reflexión. Ahora ya no cita a los Bolandistas y cita el Martirologio: pues ésta tampoco es una fuente perfecta ni irrefutable, al no ser una recopilación exhaustiva de todos los santos habidos y por haber.

Le felicito enormemente por la gran suerte que ha tenido usted de acceder a esas maravillosas fuentes que son el Acta Sanctorum de los Bolandistas, pero le aconsejaría que no fuera tan radical de ajustarse única y exclusivamente a ellas y despreciar otros trabajos que también existen sobre el tema. Si los Bolandistas dicen que Avia y Cunera no son compañeras de Santa Úrsula, será verdad (¡o no!), pero es que de ninguna compañera de Santa Úrsula sabemos nada con certeza, lo mismo que de la propia Úrsula. Si las tradiciones y cultos locales quisieron incluirlas en su compañía, no muestre desprecio por ellas ni llame basura a los trabajos de los paleógrafos ni de los hagiógrafos alemanes. Los Bolandistas son buenos, muy buenos, inmensamente buenos; son los mejores, pero no son infalibles ni lo que sale de su pluma es palabra de Dios. Aquí hay que tener un poco de humildad y moderación: ni creer a pies juntillas en cualquier leyenda ni dato lanzado al tuntún de cualquier Santo, ni ser tan duros que sólo creemos lo que dicen unos y todo lo demás, tradiciones, cultos locales, son… pues eso, lo que ha dicho: basura.

Pero lo voy a dejar aquí y no proseguiré: está claro que toda contribución que pueda dar al tema es inútil frente a la excelencia de tan eminente sabio, que no ha querido ni citarme el ansiado párrafo. Buena suerte con su lista, pero insisto, se ponga como se ponga: mientras le falten Avia y Cunera, le faltan dos de las presuntas Once Mil Vírgenes. Y otras tantas que seguramente también ignora, vista su incapacidad de ampliar datos.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlaces consultados (17/10/2014):
– www.heiligen.net/heiligen/06/12/06-12-0454-cunera.php
– www.orthodoxievco.net/ecrits/vies/…/mai/avoye.pdf
– www.rhenen.nl/Smartsite.shtml?id=66476