Contestando a algunas breves preguntas (XXII)

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Símbolo del Crismón, presente en el tapiz de los 233 Beatos Mártires Valencianos.

Símbolo del Crismón, presente en el tapiz de los 233 Beatos Mártires Valencianos.

Pregunta: Hola de nuevo. Veo su página a diario y estoy seguro que aquí podré encontrar la respuesta a mi pregunta. Me gustaría saber qué significa la imagen del tapiz de la beatificación de los 233 mártires españoles. Agradeceré su respuesta.

Respuesta: En el museo San Pío V de la Ciudad de Valencia se conserva un sepulcro en el que, según la tradición, fue colocado el cuerpo del diácono San Vicente, quien murió martirizado en Valencia en torno al año 304. Este sarcófago de mármol, probablemente del siglo IV, sólo ofrece labrado uno de los frentes. La sección más interesante es el relieve rectangular que se encuentra en la zona central. El motivo inferior es una cruz latina con piedras preciosas figuradas y debajo de sus brazos hay un cordero, a la derecha y un ciervo, a la izquierda. Sobre la cruz, coronándola, se encuentra el crismón constantiniano, formado por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego. El crismón, también decorado con gemas, está encerrado dentro de una rica láurea o corona de hojas de laurel, enlazadas con cintas. En los brazos de la cruz descansan dos palomas, que picotean los frutos de la corona de laurel.

Este relieve central es símbolo de la muerte y la resurrección de Cristo, significadas, respectivamente, por la cruz y el crismón coronado. Las palomas representan las almas de los justos, quienes, seguros en el árbol de la cruz, saborean los beneficios espirituales de la resurrección del Señor. Pregustando los bienes celestiales, confían alcanzar la corona de la inmortalidad. Ésta es la esperanza que les permite enfrentarse incluso al martirio, con la seguridad de que la victoria final pertenece a Cristo.

Este relieve central, de gran calidad y bella composición, es el reproducido en el tapiz que durante el acto solemne de la beatificación estuvo colgado en la fachada de la Basílica de San Pedro. Con él quiere representarse a los 233 mártires que son beatificados. Siguiendo los pasos de San Vicente Mártir, ellos dieron sus vidas por Cristo, con la mirada puesta en su muerte y resurrección, seguros de alcanzar la corana de gloria del martirio.

Vidriera prerrafaelita del arcángel San Uriel.

Vidriera prerrafaelita del arcángel San Uriel.

Pregunta: Se dice que son cuatro los arcángeles y entre estos está supuestamente Uriel. ¿Por qué no es reconocido Uriel por la Iglesia Católica? Muchas gracias.

Respuesta: Al arcángel Uriel sólo lo celebran las Iglesias Coptas y Etiópicas y lo hacen el 15 de julio y el 22 de enero. La Iglesia Católica no lo tiene recogido en el santoral porque este arcángel no aparece nombrado en ningún libro canónico de la Biblia, Los otros tres reconocidos – Gabriel, Rafael y Miguel -, sí que aparecen en las Escrituras.

A Uriel se le menciona en el Libro de Enoc, al igual que se mencionan a Raguel, Sariel y Remiel, pero tú sabes que este libro es considerado apócrifo por todas las iglesias cristianas, excepto por la Etíope. El Libro de Enoc lo menciona en el capítulo 28, versículo 8. También aparece en el IV libro de Esdras, 4, 1, que también es apócrifo y en las Epístolas de los Apóstoles, otro apócrifo de mediados del siglo II. Sólo los coptos y etíopes reconocen como canónicos a estos Libros. Estos cuatro arcángeles apócrifos fueron rechazados por la Iglesia y en realidad sólo ha “sobrevivido” Uriel en esas dos Iglesias orientales.

Pregunta: He oído hablar del Siervo de Dios Benedicto Daswa, seglar sudafricano asesinado por un brujo y que la Iglesia Sudafricana quiere que sea considerado como mártir. ¿Me podéis decir algo sobre él? Muchísimas gracias de antemano.

Respuesta: Algo podremos decirte. Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa nació en el año 1946 en el pueblo de Mbahe, en la provincia de Limpopo, en Sudáfrica. Pertenecía a la tribu Lemba, los llamados “judíos negros”, porque siguen las normas judías sobre la circuncisión, los alimentos puros e impuros, etc. En el año 1963 se convirtió al catolicismo y lo hizo tan de veras que se convirtió en un referente seglar para su comunidad.

Fotografía del Siervo de Dios Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa.

Fotografía del Siervo de Dios Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa.

A principios del mes de febrero del año 1990 hubo una serie de lluvias torrenciales que asolaron su pueblo y la población local pensó que estos fenómenos atmosféricos estaban relacionados con actos de brujería. Así, el consejo de ancianos del pueblo decidió consultar a un curandero y pidió a los aldeanos una pequeña contribución económica – cinco rands – para pagarle al curandero. Benedicto defendió que los truenos y relámpagos eran fenómenos naturales y que su fe le impedía hacer esa contribución por pequeña que fuese. Esto despertó las iras de todos algunos de sus vecinos. El día 2 de febrero, el coche en el que viajaba Benedicto fue bloqueado por una emboscada organizada por algunos de sus vecinos. El consiguió escapar y se escondió en una casa, pero ante la amenaza de que si no se entregaba matarían a la mujer que le dio cobijo, Benedicto se entregó, siendo asesinado a puñaladas y cubriendo su cuerpo con agua hirviendo.

El obispo de Tzaneen – que es la diócesis a la que él pertenecía -, ha pedido a sus feligreses que recen por el éxito de la reunión que celebraron el pasado 9 de octubre los asesores teológicos de la Congregación para las Causas de los Santos, en la que se iba a evaluar si Benedicto podría ser considerado un mártir, ya que fue asesinado por negarse a colaborar en la contratación de los servicios de un hechicero que iba a realizar un ritual de brujería. Si el asesinato de Benedicto se reconoce como martirio por odio a la fe, este sería el primer mártir oficial de la Iglesia Sudafricana.

Pregunta: Hace unos días, cuando leí el artículo del Beato Jorge Popieluzsko, vi que en él se decía que recientemente se ha iniciado el estudio de un supuesto milagro que podría servir para su canonización. ¿Sabéis algunos detalles de ese milagro?

Respuesta: Sí, algo podemos decirte. Se trata de la curación repentina de un hombre desahuciado y a punto de morir por un cáncer en el hospital francés Albert-Chenevier. Los médicos habían decidido suspenderle el tratamiento y habían avisado a su esposa diciéndole que la muerte era inminente. De hecho, su propia familia había comenzado a preparar el funeral. Pero una religiosa polaca perteneciente a la capellanía del hospital se enteró y la convenció para que buscara a un sacerdote en concreto, al padre Bernard Brien que había nacido el mismo día en que fue martirizado el beato Jorge Popieluzsko. Este sacerdote le administró la Unción de los Enfermos y sacando una imagen del Beato le dijo a esta: “Hoy es nuestro cumpleaños, así que tienes que hacer algo porque es la hora de intervenir”. Inmediatamente, el moribundo abrió los ojos.

Fotografía del Beato Jorge Popieluzsko celebrando misa.

Fotografía del Beato Jorge Popieluzsko celebrando misa.

A la mañana siguiente, cuando la religiosa polaca fue a visitarlo, vio que la cama estaba vacía y creyó que había fallecido, pero al rato lo vio paseando por los pasillos del hospital. Los médicos estaban perplejos porque, ante tan repentina mejoría, le habían realizado todo tipo de análisis y no aparecía ninguna traza de células cancerígenas. La religiosa polaca se puso tan contenta que inmediatamente llamó a Polonia para comunicarle la noticia al cardenal arzobispo de Varsovia, quién a su vez informó a la Congregación para las Causas de los Santos.

El obispo de Créteil (Francia), el día 20 de septiembre pasado, comunicó oficialmente que se abría una investigación para que se estudiase el presunto milagro. Si este fuese oficialmente reconocido, serviría para decretar su canonización. Como ya sabes, para su beatificación no necesitó ningún milagro ya que fue reconocido oficialmente su martirio, pero para la canonización, sí que es necesario.

Antonio Barrero

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Santos ángeles custodios

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"Ángel de la Guarda", lienzo de Bartolomé Esteban Murillo (1665). Capilla homónima en la catedral de Sevilla, España.

“Ángel de la Guarda”, lienzo de Bartolomé Esteban Murillo (1665). Capilla homónima en la catedral de Sevilla, España.

Hoy celebra la Iglesia la festividad de los ángeles custodios y aunque este tema podría haberlo hecho a la limón con alguien más entendido que yo en psicología, me he atrevido a hacerlo sólo tomando como base los trabajos de monseñor Antonio Piolanti, Rector Magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

En primer lugar recordemos que la existencia de los ángeles es un dogma de fe definido en varias ocasiones: Credo Niceno y Credo Constantinopolitano y más explícitamente, en el IV Concilio Lateranense, cuya doctrina es recuperada por el Concilio Vaticano I.

El elemento más característico de la doctrina bíblica sobre los ángeles, está constituido, sin duda alguna, por su estrecha relación con el género humano. Su mismo nombre en griego (άγγελοι), significa “mensajero” e indica perfectamente que ésta es su misión. Pero, en las Sagradas Escrituras, los ángeles no aparecen sólo como simples mensajeros, sino como verdaderos ayudantes del hombre, que acuden a su rescate cuando éste lo necesita. Algo similar a lo que es un socorrista en una playa o en una piscina.

En la Biblia existen numerosas citas: Dios ordena a los ángeles que custodien al hombre justo durante toda su vida: “Porque Él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos” (Salmo 90, 11); “El ángel del Señor acampa en torno de sus fieles y los libra” (Salmo 33, 8). Mediante la realización de una serie de milagros, el ángel Rafael protege al joven Tobías (leer el Libro de Tobías) e incluso San Pablo nos dice que los ángeles son espíritus al servicio de Dios, enviados para favorecer nuestra salvación: “¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos, 1, 14).

Asimismo, los Santos Padres resaltan en numerosas ocasiones la misión de los ángeles en la ayudar a los hombres. Dice Orígenes: “También está presente en la predicación eclesiástica, que algunos ángeles de Dios utilizan sus poderes para servirle, conduciendo a los hombres hacia su salvación” (“De Principiis”, 1). Esta misma doctrina es apoyada por San Juan Crisóstomo en su comentario a la Epístola a los Hebreos.

Santo Ángel Custodio de la ciudad de Valencia, lienzo de Juan de Juanes. Museo parroquial de la catedral de Valencia, España.

Santo Ángel Custodio de la ciudad de Valencia, lienzo de Juan de Juanes. Museo parroquial de la catedral de Valencia, España.

Aunque el magisterio de la Iglesia no ha declarado como verdad de fe “que Dios se sirva de los ángeles para conseguir la salvación de los hombres”, sin embargo, en numerosas ocasiones, en los textos litúrgicos se hace mención a esta actividad angélica. Como dice Santo Tomás de Aquino en su “Summa Theologica”, la Providencia ha dispuesto que los hombres seamos guiados por seres que no están sometidos a los cambios propios de una realidad inferior, como es la realidad humana. Los ángeles no sólo acuden esporádicamente en ayuda de los hombres, sino que se puede afirmar que cada hombre tiene a su lado un ángel que lo protege; es lo que llamamos un “ángel custodio” o “un ángel de la guarda”. En el evangelio de Mateo tenemos una prueba: “Mirad, no menospreciéis a uno solo de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre” (Mateo, 18, 10). Por eso, la doctrina comúnmente aceptada admite que todos los hombres, aun los que no lleguen a salvarse, tienen un ángel protector.

Algunos Padres de la Iglesia, como San Basilio, sólo asignaban un ángel custodio a quienes permanecían fieles, pero sin embargo, San Juan Crisóstomo hablaba de la protección de los ángeles a favor de todos los hombres: “Toda alma, desde su nacimiento, tiene un ángel que la cuide”. Incluso siglos más tarde, San Bernardo – sobre quien escribimos el pasado mes – en su obra “De Consideratione” nos habla sobre este tema. La doctrina de los Santos Padres se recoge en la liturgia, estando la oración “Ángel de Dios” beneficiada con multitud de indulgencias: “Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén”.

Según Santo Tomás, no puede descartarse que el hombre reciba de su ángel una comunicación directa. “Un ser superior puede iluminar a un ser inferior presentándole la verdad según su propia actitud, pero el ángel no puede iluminar al hombre de tal modo que su intelecto no pueda percibir lo inteligible de la verdad desnuda, sino solamente un pensamiento representado de manera sensible” (Doctrina que sobre la “Iluminación” da Santo Tomás al Pseudo-Dionisio). Y lo mismo dice refiriéndose a la voluntad: “El ángel no puede cambiar la inclinación de la voluntad humana; esto sólo pertenece a Dios, en cuanto es causa de la voluntad y de su inclinación al objetivo humano. El ángel no tiene acceso a las facultades espirituales del intelecto humano ni a la voluntad del hombre; sólo Dios puede suscitar un pensamiento en nuestro intelecto o cambiar directamente nuestra voluntad”. Esto lo decía Santo Tomás de Aquino, aunque yo no pienso exactamente igual que él, ya que Dios nos ha dotado de un libre albedrío que siempre respeta, como no puede ser de otra manera. La voluntad del hombre siempre permanece libre para consentir o para resistirse a las tentaciones.

"El Ángel Custodio y Santa Justina encomiendan el alma de un niño a la Virgen", lienzo de Gaetano Gandolfi (1792-93). Colección privada.

“El Ángel Custodio y Santa Justina encomiendan el alma de un niño a la Virgen”, lienzo de Gaetano Gandolfi (1792-93). Colección privada.

Con este lenguaje, que hoy nos parece anticuado como he dicho anteriormente, Santo Tomás afirma que los ángeles actúan en nosotros a través de impresiones sobre “los espíritus y los humores”. Llevando este pensamiento a la manera de expresarnos actualmente, diríamos que Santo Tomás afirma que los ángeles “conmueven el sistema nervioso, actuando sobre nuestro cerebro e, indirectamente, provocando ideas en nuestro intelecto”. El proceso cognoscitivo humano se inicia en los sentidos externos para concluir en el intelecto, por lo que nuestro ángel, actuando sobre nosotros, puede dejar de lado la primera etapa y activar nuestros sentimientos internos directamente y, a través de estos, a nuestro intelecto. Está claro que sobre estas ideas tienen mucho que decir quienes han estudiado psicología.

Por tanto, el ángel custodio ha de iniciar en el hombre que está bajo su protección “un buen sentimiento” que sólo la libre voluntad humana podrá proseguir por sí misma, aunque esta realidad no disminuye la influencia de nuestro ángel sobre cada uno de nosotros. El ángel puede neutralizar las influencias peligrosas, ayudarnos a calmar nuestros instintos e incluso a rechazar las insinuaciones maliciosas a las que podamos vernos sometidos.

Las Sagradas Escrituras hablan también de otras tareas llevadas a cabo por los ángeles, como por ejemplo, ofrecer a Dios nuestras plegarias y nuestros sacrificios (Tobías, 12, 12; Apocalipsis, 5, 8 y 8, 3-4), de las que hacemos mención en el Canon de la Misa: “Supplices te rogamus, omnipotens Deus, iube haec perferri per manus sancti Angeli tui in sublime altare tuum, in conspectu divinae maiestatis tuae; ut quotquot ex hac altaris participatione sacrosanctum Filii tui Corpus et Sanguinem sumpserimus, omni benedictione caelesti et gratia repleamur. Per Christum Dominum nostrum. Amen”.

Las Sagradas Escrituras también nos sugieren la idea de que determinados pueblos y naciones tienen sus ángeles protectores: “El Príncipe del reino de Persia me opuso resistencia durante veintiún días, pero Miguel, uno de los primeros Príncipes, ha venido en mi ayuda. Yo lo dejé allí, junto al Príncipe de los reyes de Persia” (Daniel, 10, 13). Los Santos Padres ven en el “Príncipe del reino de los persas”, al ángel tutelar de aquel pueblo.

"Ángel Custodio", lienzo de Pietro da Cortona (1656). Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma (Italia).

“Ángel Custodio”, lienzo de Pietro da Cortona (1656). Galleria Nazionale d’Arte Antica, Roma (Italia).

Es también comúnmente aceptado que, al igual que los hombres y los pueblos, la Iglesia Universal y las iglesias locales tienen sus ángeles protectores. Es posible extender esta vigilancia o tutela especial a otras realidades particulares e incluso a las sociedades civiles y religiosas, en tanto en cuanto existen valores naturales y sobrenaturales que deben ser protegidos por estos seres celestiales.
Quiero terminar este breve artículo con una oración que nos enseñaron desde niño y que, aunque ahora nos parezca una ñoñería, no por eso dejamos de enseñársela a nuestros hijos: Ángel de mi guarda, dulce compañía. No me desampares ni de noche ni de día. Si me desamparas, ¿qué será de mí? Ángel de mi guarda, ruega a Dios por mí.

Antonio Barrero

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San Miguel del Milagro: la aparición del Arcángel en Tlaxcala, México

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Imagen de San Miguel venerada en su Santuario, en Nativitas, Tlaxcala, México. Tomada de Flickr cortesía de Rodolfo de Guadalupe.

Imagen de San Miguel venerada en su Santuario, en Nativitas, Tlaxcala, México. Tomada de Flickr cortesía de Rodolfo de Guadalupe.

Es conocido que del arcángel San Miguel se narran varios hechos milagrosos como apariciones, las más importantes sin duda las del Monte Gargano y Saint-Michel, pero existe otra aparición de este arcángel no tan famosa como las dos anteriores pero reconocida como tal y que además a diferencia de estas otras dos aun conserva su liturgia propia que hace referencia a esta aparición, me refiero a la aparición de San Miguel en territorio mexicano a un indígena de nombre Diego Lázaro de San Francisco en la región de Nativitas, Tlaxcala.

Según nos dice la leyenda un 8 de mayo de 1631 (otras versiones dicen que un 25 de abril), el indígena de nombre Diego Lázaro de San Francisco de aproximadamente 17 años de edad iba en una procesión (las otras versiones dicen que en honor a San Marcos), cuando iban pasando por el sitio llamado la barranca de Tzopiloatl (Agua de Zopilotes, lugar que decían era habitado por demonios), se le apareció el arcángel San Miguel y le habló de esta manera: “Has de saber, hijo mío, que yo soy San Miguel arcángel, vengo a decirte que es voluntad de Dios y mía que digas a los vecinos de este pueblo y de su contorno que, en una quebrada que hacen dos cerros y es aquella que está frente a este lugar, hallarán una fuente de agua milagrosa para todas las enfermedades, la cual está debajo de una peña muy grande. No dudes de lo que te digo ni dejes de hacer lo que te mando”.

Pero Diego Lázaro no atendió a la solicitud del arcángel y dice la leyenda que al poco tiempo enfermó gravemente al grado de estar agonizando. Al estar en cama un día un resplandor invadió la habitación donde se encontraba postrado el indio y los familiares que se encontraban acompañándolo salieron asustados [1], esta fue la segunda aparición de San Miguel en esta le devolvió la salud y lo llevo a una quebrada cerca del pueblo en el que habitaba, el arcángel le refirió que en ese sitio se encontraba la fuente de agua que le había dicho, que debía anunciarle a todo el pueblo sobre esas aguas que traerían salud a los enfermos y remedio para los necesitados, en caso de no hacerlo le vendría un castigo por su desobediencia.

"La aparición de San Miguel arcángel a Diego Lázaro y el milagro del pocito", óleo/tela, Luis Barruecos, Museo Soumaya.

“La aparición de San Miguel arcángel a Diego Lázaro y el milagro del pocito”, óleo/tela, Luis Barruecos, Museo Soumaya.

Diego Lázaro se dirigió posteriormente a Tlaxcala para comunicar el mensaje del arcángel a las autoridades pero estos no le creyeron, entonces Diego Lázaro acompañado de su familia, en el lugar encontraron una enorme roca que tapaba el sitio, entre los cuatro intentaron moverlo pero sin conseguir nada; de repente apareció un joven muy hermoso que con solo poner sus manos sobre la roca esta se movió para después desaparecer misteriosamente de la misma forma como había llegado, Diego Lázaro y su familia cavaron con las manos y al poco rato broto el agua.

Después de encontrar la fuente de agua Diego Lázaro se dirigió a la fiesta de San Diego de Alcalá y durante la misa sintió que una mano lo apaleaba fuertemente y al volver a su casa estaba ya muy enfermo, se le apareció de nuevo San Miguel y le instó a que cumpliera con sus ordenes de manifestar a todos de las bondades del agua de aquella fuente milagrosa.

El indio ante las advertencias de San Miguel tomo un poco del agua y se la llevó al obispo de Puebla, don Gutiérrez Bernardo de Quiroz, quien escucho el relato de Diego Lázaro y le prometió que lo investigaría. El Obispo envió el agua que distribuyera entre los enfermos del Hospital Real; los que tomaron del agua de San Miguel recobraron de inmediato la salud. Esto llevó a que el obispo de Puebla mandara a construir una ermita en el sitio y poner una imagen de San Miguel, posteriormente su sucesor el Beato Juan de Palafox y Mendoza decretó la construcción del actual Santuario de San Miguel del Milagro y una capilla para el pocito de agua, debido en especial a que el Beato le tenía gran devoción a San Miguel y solía visitar frecuentemente el Santuario.

Algo que se debe destacar en el caso de la aparición de San Miguel es que muchos investigadores lo ven como otro caso para extirpar las antiguas prácticas en la región y explicare a que se debe.

El dios alado del maíz adorado en el sitio arqueólogico de Cacaxtla en el municipio de Nativitas, Tlaxcala, cercano al Santuario de San Miguel.

El dios alado del maíz adorado en el sitio arqueólogico de Cacaxtla en el municipio de Nativitas, Tlaxcala, cercano al Santuario de San Miguel.

Muy cercano al pueblo donde actualmente se encuentra el Santuario de San Miguel se encuentra el sitio arqueológico de Cacaxtla famoso por sus murales y que perteneció al grupo de los olmecas xicalancas [2]; en los murales se representa al dios del maíz el cual curiosamente es representado con alas en referencia a las aves que son las que se encargan de diseminar las semillas por la tierra, todo parece indicar que esta era la deidad de más culto en esta ciudad que era la más importante de los olmecas xicalancas, esto pudo llevar a que a la llegada de los misioneros quisieran terminar con este culto y decidieran buscar un “equivalente” cristiano a este dios del maíz y lo encontraron en otro ser alada como san Miguel, bien se sabe que este tipo de acciones fue muy común durante la época colonial, y la aparición del mismo ayudo muchísimo a lograr este cambio de culto a los santos cristianos.

La aparición de San Miguel del Milagro además forma parte de las cuatro apariciones mexicanas junto a la de Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Ocotlán y Nuestra Señora de las Nieves de Ixpantepec y a la vez junto con estas dos últimas forma parte de las apariciones que según los historiadores es copia de la aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego y sin duda tiene especial relación con la de Ocotlán no sólo por haber sucedido en el mismo territorio de Tlaxcala si no por la coincidencia en los milagros.

Capilla del pozo de San Miguel donde según la leyenda le ordeno cavar a Diego Lázaro para que al salir el agua la diera a los enfermos.

Capilla del pozo de San Miguel donde según la leyenda le ordeno cavar a Diego Lázaro para que al salir el agua la diera a los enfermos.

El caso de la aparición de San Miguel sucede exactamente 100 años después de la de Guadalupe que acaeció en 1531 y la de San Miguel en 1631, del mismo modo la de Ocotlán fue en 1541, la coincidencia de fechas es notable. El nombre en los videntes se repite Juan Diego, Juan Diego Bernardino y Diego Lázaro de San Francisco, en todos los casos la Virgen o San Miguel pide se avise al pueblo y autoridades eclesiásticas sobre su aparición y además existe el milagro del pozo de agua, que curiosamente en los casos de Ocotlán y San Miguel es lo más destacable y en el caso de Guadalupe aunque no lo más recordado también existe la leyenda tardía referente a este mismo milagro. Todo esto ha llevado a que los investigadores lleguen a la conclusión de que las leyendas referentes a las imágenes de San Miguel y Ocotlán no se tratan más que de una copia de la leyenda guadalupana.

En muchas ocasiones el pozo de San Miguel se ha secado lo que ha llevado en un principio a los devotos a pensar que se debía a “los pecados de los hombres” y también a “que se le ha dado mal uso al agua de San Miguel”, existe un mayordomo encargado del cuidado del pozo y que es quién la distribuye a los peregrinos, se cuentan muchos los milagros en este Santuario donde se celebra al arcángel y su aparición el 8 de mayo y el 29 de septiembre en una gran romería llena de peregrinos y fieles que se acercan a agradecer los favores concedidos.

André Efrén


[1] Otra de las versiones al contrario no es tan “sobrenatural” pues nos dice que un joven extranjero llegó al pueblo de Nativitas donde estaba Diego Lázaro enfermo y entró en su casa para visitarle y al estar frente a este le revelo que era San Miguel que había ido a instarlo para cumplir sus ordenes y buscar el agua, curiosamente esta versión recuerda mucho la imagen que se nos presenta de San Rafael en el libro de Tobías. Esta otra versión ha hecho surgir un sentimiento local pues se dice que es el único sitio “donde San Miguel caminó por sus calles”.
[2] Estos olmecas no deben ser confundidos con los olmecas históricos conocidos como “la cultura madre” y que habitó la región de Veracruz y Tabasco, los olmecas xicalancas son un grupo posterior a los olmecas históricos y que se desarrolló en el área de Puebla y Tlaxcala, específicamente en Cholula, destacando el cerro donde está el Santuario de los Remedios que es una pirámide de esta cultura y el sitio de Cacaxtla en Tlaxcala. Los olmecas xicalancas se piensa fueron influenciados por los mayas y la cultura náhuatl.

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Los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel según las Escrituras

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Detalle del arcángel Miguel en un icono de Andrei Rublev (s.XIV).

Hoy la Iglesia celebra la festividad de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, uniéndolos en un solo día, cosa que no ocurría antes de la reforma del calendario litúrgico. Sobre los coros angélicos ya se ha escrito en este blog, pero yo quiero profundizar un poquito sobre los arcángeles y concretamente, sobre estos tres por celebrarse hoy su fiesta.

El término arcángel, como veremos más adelante, solo se menciona dos veces en la Biblia y en ambos casos, refiriéndose a Miguel. El prefijo “αρχά” denota cargo, dignidad, expresa el grado supremo y en ese sentido, es el cabeza, el jefe de los ángeles y se le asigna a Miguel, aunque como veremos más adelante, se equipara a los siete ángeles que están delante del trono de Dios, que son seres personales con la misma dignidad y que han venido en ser llamados “los príncipes celestiales”.

En la clasificación adoptada por el Pseudo-Dionisio, de los célebres “nueve coros angélicos”, los arcángeles ocupan el penúltimo puesto, aunque tienen una característica que no tiene ninguno de los otros: de todos los miembros de la corte celestial, son los únicos que tienen nombre propio, que no son seres anónimos, pues el libro de Enoch etiópico, le da nombre a los siete. De todos modos, el tema que nos ocupa se refiere sólo a estos tres.

San Miguel arcángel
El nombre de Miguel (en hebreo מיכאל Mija-El, que significa “¿Quién como Dios?”) es un grito de guerra en defensa de los derechos de Dios y aparece varias veces en las Sagradas Escrituras.
Es uno de los jefes supremos que viene en ayuda del profeta Daniel: “El príncipe del Reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí que Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme y quedé allí con los reyes de Persia” (Daniel, 10, 13). Un texto similar es el de Daniel, 10, 21: “Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel, vuestro príncipe”. Sin embargo, más adelante se le llama cabeza supremo del ejército celestial, el gran príncipe, que viene a defender a los judíos piadosos que eran perseguidos por Antíoco IV: “En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo y será tiempo de angustia, cuan nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será liberado tu pueblo, todos los que están escritos en el libro” (Daniel, 12, 1).

El arcángel Miguel combatiendo al diablo (1540-41). Detalle de un fresco de Angelo di Bronzino. Capilla de Leonor de Toledo, Palazzo Vecchio, Florencia (Italia).

Aunque sin nombrarlo por su nombre, es también citado en el Libro de Josué: “Y sucedió que estando Josué cerca de Jericó, levantó su mirada y vio a un hombre frente a él con una espada desnuda en su mano. Josué se adelantó y le dijo: ¿eres de los nuestros o de nuestros enemigos? El respondió: Soy el jefe del ejército de Yahvé y he venido ahora. Josué cayó rostro en tierra y lo adoró…” (Josué, 5, 13-15)

En el Libro del Apocalipsis, San Miguel es el jefe de los ángeles fieles a Dios que combate y que echa del cielo al dragón (Satanás) y a sus ángeles rebeldes. También aquí aparece Miguel como príncipe además de jefe de los ángeles: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue echado fuera el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis, 12, 7-9). De alguna manera se hace eco de esto el evangelista San Lucas cuando dice: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas, 10, 18), pero el evangelista aquí no nombra a Miguel.

En la Epístola de San Judas aparece disputando con Satanás por el cuerpo de Moisés: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda” (Judas, 1, 9). En este texto, a Miguel se le llama arcángel (αρχάγγελος), y lo está poniendo como el jefe de los ángeles. La denominación de arcángel, aunque sin nombre propio, también aparece en la Primera Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses: “Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo y los muertos en Cristo, resucitarán primero” (1ª Tes., 4, 16).

Óleo del arcángel Rafael por Bartolomé Román (ca. 1628). Pinacoteca de la iglesia de San Pedro de Lima, Perú.

Los apócrifos también hablan de él poniéndolo como protector de los judíos e, inspirándose en el libro de Daniel, como protector del pueblo de Dios que lucha contra el mal, encarnado por Satanás, al que expulsa a los abismos por haber intentado equipararse a Dios.

San Rafael arcángel
El nombre de Rafael (en hebreo רָפָאֵל, Rāp̄ā ‘ēl, que significa “Dios te sana”), como arcángel no aparece en ningún texto de la Biblia, aunque si en otros textos no bíblicos. El único libro sagrado que habla del ángel Rafael es el Libro de Tobías que lo hace en varios capítulos. Dios envía a Rafael para que acompañe a Tobias, hijo de Tobit, en un viaje para conseguirle una esposa, Sara, cuyos siete maridos anteriores habían muerto en su noche de bodas, por culpa de un demonio llamado Asmodeo, que estaba enamorado de ella. El arcángel se le presenta como Azarías, hijo de Ananías, pero finalmente se manifiesta como el ángel Rafael.

Es enviado por Dios para curar a Tobías y a Sara: “A un mismo tiempo, fueron acogidas favorablemente ante la gloria de Dios las plegarias de Tobit y de Sara y fue enviado Rafael para curar a los dos…” (Tobías, 3, 16-17); se hace compañero y guía de Tobías: “Tobías salió a buscar un buen guía que conociera el camino para ir con él a Media. Afuera encontró al ángel Rafael, que estaba de pie frente a él y, sin sospechar que era un ángel de Dios…” (Tobías, 5, 4 y siguientes), lo defiende, lo introduce en casa de Sara que fue por él liberada, lo conduce a su casa, etc. y por último, Rafael le dice que la única recompensa que él le pide, es la gloria de Dios: “Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: Bendigan a Dios y celébrenlo delante de todos los vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan conocer a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo… Ahora subo a Aquel que me envió; escriban todo lo que les ha sucedido. Y enseguida se elevó” (Tobías, 12, 6-20. Recomiendo leer el libro entero de Tobías; es corto, pues sólo tiene catorce capítulos.

El arcángel Rafael se eleva al cielo en presencia de Tobías y su padre Tobit. Lienzo de Pieter Lastman, 1618.

Como he dicho anteriormente, finalmente, Rafael se presenta como uno de los ángeles que está delante de Dios: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia” (Tobías, 12, 15). También el libro del Apocalipsis habla de estos siete ángeles diciendo: “Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios y se les dieron siete trompetas” (Apocalipsis, 8,2). En estas dos afirmaciones bíblicas han tenido su origen todo lo escrito acerca de que los arcángeles son siete.

Varios libros apócrifos judíos lo mencionan repetidas veces y los calendarios judíos lo designan como el protector del primer día de la semana y que para acceder a la luz hay que hacerlo a través de él, pues está a cargo del sol. Su nombre lo escriben en las fórmulas curativas y en los amuletos usados contra las enfermedades. Sana las enfermedades y las heridas, cura la ceguera y tiene poderes taumaturgos, lo representan junto con Miguel y Gabriel curando a Abrahán, etc. Son muchas las citas a él en los libros apócrifos.

Óleo del arcángel San Gabriel, obra de Juan Manuel Silva. Ermita de San Sebastián, Santa Cruz de La Palma, Gran Canaria (España).

San Gabriel arcángel
El nombre de Gabriel (en hebreo גַּבְרִיאֵל, Gavri’el, que significa “la fuerza de Dios”), aparece mencionado en dos libros sagrados: el Libro del profeta Daniel y el Evangelio de San Lucas. Es precisamente por la misión que se le encomienda según el evangelio de Lucas, por lo que es conocido como “el ángel mensajero”.

En el Libro de Daniel se presenta de forma humana y explica al profeta la visión del carnero: “Y oí una voz humana que venía del río Ulai y que decía: “Gabriel, explícale la visión a este hombre”. Entonces él vino adonde yo estaba. Yo me asusté, y me postré sobre mi rostro, pero él me dijo: “Hijo de hombre, ten en cuenta que esta visión se refiere al fin de los tiempos…” (Daniel, 8, 16-26), así como en “la profecía de las setenta semanas”: “Aun estaba en oración, cuando el varón Gabriel, a quién había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mi como a la hora del sacrificio de la tarde” (Daniel, 9, 21).

En el Evangelio de San Lucas, aparece anunciando el nacimiento de San Juan Bautista y el nacimiento de Cristo.
Anuncia el nacimiento del Bautista: “Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan… El ángel le respondió: Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Lucas, 1, 11-20).

Anuncia el nacimiento de Cristo: “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la Casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”. María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios”. Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel dejándola, se fue” (Lucas, 1, 26-38). Este texto nos es muy conocido, pero no me he resistido a ponerlo completo porque allí y entonces es donde comienza nuestra Salvación.

El arcángel Gabriel anuncia a María el nacimiento de Cristo. Óleo de Bartolomé Esteban Murillo (ca. 1660). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Algunos autores dicen que posiblemente, el ángel que se le aparece a los pastores la noche del nacimiento, sea Gabriel, para así continuar con su misión de mensajero divino y también fuera el mismo ángel, que desciende del cielo y se le aparece a Jesús en su agonía en Getsemaní. Sin embargo, esto son sólo hipótesis porque las Escrituras no lo aclaran.

Sobre estos tres santos arcángeles se puede escribir mucho más: culto en Oriente y Occidente, patronazgos, iconografía, etc; pero entonces el artículo sería mucho más extenso. Esos aspectos pueden quedar relegados a nuevos artículos sobre ellos.

Para realizar este artículo me he basado en los trabajos de la doctora Maria Grazia Mara, catedrática de Literatura cristiana antigua en la Universidad de Roma y de Monseñor Francesco Spadafora, profesor de exégesis bíblica de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Jerarquía angelical (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la escultura de un ángel en el cementerio de Montjuic, Barcelona (España). Fotografía: Harold Toledo Baeza

Ya que existe tan poca información sobre estos temas me limitare a crear solo dos artículos sobre la jerarquía angelical pero luego creare un artículo exclusivo para los arcángeles. Vuelvo a repetir que esto son solo leyendas y que no son doctrina de fe. Como digo yo, ‘’que se lo crea quien quiera’’.

La tríada intermedia: El equilibrio de Dios [2]
Esta tríada es la intermedia y sus funciones básicas son la de mediadores y la de establecer unidad con Dios.
El coro cuarto: las dominaciones
Es el coro que mas cumple la tarea de mediador. Vigilan la jerarquía celestial. Según se dice en su esfera se encuentran escritas las letras del verdadero nombre de Dios, ‘’Jehová’’.

El coro quinto: las virtudes
Guardan muchísima similitud con los ángeles custodios. Se les denomina ‘’ángeles de gracia’’ por que según las leyendas son los que están al lado de los héroes creyentes que luchan por el bien del mundo.

El coro sexto: las potestades
Fueron el primer coro creado por Dios. Su comandante es el ángel Camel que se le llama ‘’el ángel de las dos caras’’ ya que se le atribuyen buenas y malas obras como por ejemplo se dice que fue el ángel que se le apareció a Jesús en el huerto de Getsemaní pero por otra parte también se dice que quiso impedir que Dios entregase a Moisés las tablas de la ley.

La tríada inferior: la mano de Dios [3]
Esta tríada comprende de 4 coros en ves de 3 pero debo de decir que una de estas 4 se ‘’extinguió’’, ahora viene la explicación… Es la tríada que esta mas cerca de los seres humanos. Se les puede identificar por sus atuendos militares.

El coro séptimo: los principados
Es el coro mas enigmático de esta tríada, poco se sabe sobre ellos. Cervell, que es considerado el príncipe de la fuerza, fue el encargado de ayudar a David en su lucha contra Goliat. El ángel Hamiel fue el encargado de guiar al cielo al patriarca Enoc.

El coro octavo: los arcángeles
Son los ángeles mas populares. El prefijo –arc- quiere decir <<el principal>> o sea, son los ‘’principales entre los ángeles’’. Después de los ángeles de la guarda son los ángeles mas próximos a los hombres. Los arcángeles están delante del trono de Dios y se les atribuye el papel de mensajeros del Dios. No existe un numero fijo de arcángeles ya que los expertos no se aclaran…

El coro noveno: los ángeles
Se califica como la infantería celeste. Son seres inmateriales que están a la orden del arcángel San Miguel.

El coro décimo: los Grigori
Según los teólogos fueron extinguidos en el diluvio universal por sus pecados. Dios los extinguió por que se ‘’divertían’’ con <<las hijas de los hombres>> sintiendo apetito carnal.

Harold

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