Contestando a algunas breves preguntas (XXVII)

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Foto de San Bartolomé Bondarenko, “loco por Cristo” del siglo XX.

Foto de San Bartolomé Bondarenko, “loco por Cristo” del siglo XX.

Pregunta: Hace unas pocas semanas escribieron ustedes sobre San Miguel Samuel, seglar ortodoxo ruso “loco por Cristo”. He tenido conocimiento de que en Ucrania también acaban de canonizar a otro “loco por Cristo”, muerto en los años treinta del siglo pasado. ¿Podríais darme alguna información sobre este nuevo santo?

Respuesta: Te estás refiriendo a San Bartolomé Bondarenko, que nació en Chyhyryn (Ucrania) en el año 1870. Ya desde joven se hizo pasar por loco, dedicándose totalmente a la oración y a la contemplación, lo que llamaba la atención de sus conciudadanos, pues aunque parecía un demente, sus oraciones eran escuchadas por Dios, que a través de él realizaba numerosas curaciones.

Como vivía muy cerca del monasterio de la Santísima Trinidad, las monjas de dicho cenobio y su abadesa, Santa Rafaela Tertatska, lo veneraban profundamente. Cuando los bolcheviques tomaron el poder de la ciudad en el 1927, las monjas tuvieron que abandonar el convento, aunque la abadesa se negó, por lo que fue brutalmente sacada del monasterio, golpeada y enterrada viva. Bartolomé fue perseguido por los comunistas que al tomarlo por loco lo encerraron en un manicomio. Ya anciano, murió el 17 de octubre del año 1931, siendo enterrado en su ciudad.

Debido a la ininterrumpida veneración popular, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana decretó su canonización el 16 de septiembre del año pasado, celebrándose la correspondiente ceremonia en la eparquía de Cherkassy, el pasado 7 de diciembre del 2014.

Monjes del monasterio Mgarsky martirizados en 1919.

Monjes del monasterio Mgarsky martirizados en 1919.

Pregunta: Yo sé que cuando en algún país se ha perseguido a la Iglesia, en general, los mártires han sufrido diversos tipos de tormentos. Sin embargo, tengo entendido que cuando en la antigua URSS los bolcheviques persiguieron a la Iglesia, casi todos los mártires murieron fusilados. ¿Es esto cierto?

Respuesta: Por supuesto que no. Es cierto que de los miles de mártires ortodoxos y católicos que cayeron durante la Revolución Bolchevique, una gran mayoría fueron fusilados, bien en un paredón o con un simple tiro en la nuca, pero en los gulags rusos muchos murieron de hambre, de frío o simplemente como consecuencia de las enfermedades cogidas en aquellas malsanas condiciones de vida y trabajos forzados.

Pero se dieron muchos otros tipos de martirio y sólo te pondré algunos ejemplos, a fin de no hacerme excesivamente pesado: el arcipreste San Juan Kochurov fue sometido a durísimas palizas y posteriormente tirado a las vías de un tren para que muriera atropellado; el obispo San Teófano Solikamsky Ilmensky fue ejecutado públicamente por inmersión periódica en un agujero hecho en el hielo, muriendo congelado suspendido por los pelos; el obispo San Miguel Isidoro Bell murió empalado; el obispo San Andrónico Nicholas fue enterrado vivo; el arzobispo San Joaquín Levitsky fue ahorcado en una plaza pública; el obispo Ambrosio Serapulsky fue atado a la cola de un caballo y murió a consecuencia de los golpes recibidos; el archimandrita San Barlaám Konoplev fue arrojado al río Kema con unas piedras atadas al cuello y prefiero no seguir. Como verás, se hicieron auténticas barbaridades, simplemente por su condición de cristianos.

Foto del siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diêp

Foto del siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diêp

Pregunta: Muchas gracias por su maravilloso blog, al que accedo diariamente y del que estoy aprendiendo muchas cosas que desconocía. Quisiera preguntarles si es cierto que va a ser beatificado el sacerdote vietnamita Francisco Javier Truong Buu Diêp, que murió mártir por salvar a sus feligreses. Muchísimas gracias.

Respuesta: La beatificación del Siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diêp no es nada inminente, ya que el “nihil obstat” de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos es del pasado 31 de octubre, por lo que ahora se está iniciando el proceso en la diócesis de Xuan Loc, a propuesta de la asamblea de obispos vietnamitas celebrada en abril del año 2012. A esta Causa todavía le queda un largo camino por recorrer; lo que pasa es que como el padre Diêp es muy conocido entre los católicos vietnamitas, las noticias provenientes de la archidiócesis de Ho Chi Minh ha provocado gran alegría entre los fieles.

El padre Francisco Javier Truong Buu Diêp nació en el año 1897 en un pueblecito de la provincia de An Giang, que estaba bajo la jurisdicción del entonces Vicariato Apostólico de Phnom Penh. Estudió en el seminario mayor del Vicariato y se ordenó de sacerdote en la capital de Camboya en el año 1924. Desde el año 1930 hasta la fecha de su martirio, estuvo destinado en la parroquia de Tac Say. Cuando se inició la “Việt Nam Ðộc Lập Ðồng Minh Hội”, o sea, la guerra para conseguir la independencia de Francia, muchos sacerdotes abandonaron sus parroquias, pero él decidió quedarse con sus feligreses. El 12 de marzo del año 1946 fue detenido junto con sesenta de ellos y viendo cómo los iban a matar, él solicitó ser ejecutado a cambio de la liberación de los sesenta detenidos. Fue ejecutado y está sepultado en la iglesia de Tac Say, en la actual diócesis de Cân Tho. Su tumba es un continuo ir y venir de peregrinos, no sólo católicos sino del resto de religiones existentes en Vietnam, ya que es considerado como un héroe nacional.

Tumba de siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diêp.

Tumba de siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diêp.

El cardenal Juan Bautista Pham Minh Man, arzobispo emérito de Ciudad Ho Chi Minh, que lo conoció cuando sólo tenía ocho años de edad y ha sido uno de los principales impulsores de su Causa, decía recientemente: “Era un santo sacerdote, siempre preocupado por el futuro de la Iglesia y listo para alentar a los fieles, para que ellos se comprometieran profundamente con la religión católica. Dondequiera que iba, se comprometía a construir un lugar de culto y casas para sus fieles. Él vivió y murió por ellos”.

Antonio Barrero

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Martyrium: ahorcamiento

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Ejecución de los mártires de Gorkum, Holanda. Grabado español de 1580. Fuente: Bridgeman Art Library, colección privada.

Ejecución de los mártires de Gorkum, Holanda. Grabado español de 1580. Fuente: Bridgeman Art Library, colección privada.

El ahorcamiento o colgamiento es un método de ejecución en el cual una persona es suspendida estando ligada por el cuello a un soporte con suficiente altura para que los pies no alcancen el suelo y con suficiente resistencia como para soportar el peso del colgado. Este soporte puede ser un poste con plataforma llamado horca -de ahí el nombre- u otros soportes más rudimentarios, como árboles o postes de otro tipo. La sencillez del proceso hace que también sea empleado como método de suicidio; y de hecho, el ahorcamiento es muy antiguo: la primera vez que se documenta es en torno al 1300 a.C.

La muerte se produce bien por asfixia, bien por fractura de las vértebras cervicales, pero eso depende del contexto y circunstancias en que se dé el ahorcamiento. Judicialmente se distinguen cuatro maneras de efectuar un ahorcamiento:

Caída corta: el condenado es colocado en la parte trasera de un vehículo de tracción (caballo, carro, automóvil) con la soga al cuello, y es arrastrado por el suelo. Aunque este tipo de muerte, lenta y dolorosa, está más bien relacionada con el arrastre en sí -al cual ya le dedicamos un artículo; el estrangulamiento tiene mucho que ver también.

Otros métodos de caída corta son la ascensión mediante escalera o taburete hasta la soga, que luego eran retirados de una patada. La muerte por asfixia es, como he dicho, muy lenta. Hasta 1850, éste fue el método más usado.

Colgamiento por suspensión: aunque parezca una redundancia y, de hecho, es en casi todo similar a la caída corta, la diferencia aquí es que la horca es móvil, de modo que la soga puede ser elevada, es decir, el condenado es izado, suspendido hacia arriba una vez ya tiene la soga alrededor del cuello. Este sistema de ahorcamiento sigue vigente hoy en día, por ejemplo, en países como Irán. La muerte, por asfixia, es igualmente lenta.

Los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, católicos. La horca identifica a los que murieron ahorcados. Lienzo de Daphne Pollen.

Los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, católicos. La horca identifica a los que murieron ahorcados. Lienzo de Daphne Pollen.

Caída estándar: el condenado, al perder apoyo en los pies, cae desde una altura de 1’2 y 1’8 metros. Fue introducida a partir del siglo XIX especialmente en países anglosajones por influencia del sistema judicial inglés. Supone una mejoría -si es que se la puede llamar así- respecto a los métodos antiguos porque la caída era lo suficientemente larga y brusca como romper el cuello al condenado, provocando parálisis e inconsciencia. En resumen, una muerte bastante rápida e indolora.

Caída larga: supone el definitivo avance del sistema, introducido por William Marwood en 1872. Idéntico a la caída estándar, salvo en que esta vez se realizaba un cálculo acerca de cuál era la altura adecuada para dejar caer al condenado y, por tanto, la longitud necesaria para la soga, en función de su peso y altura; de modo que se “personalizaba” la ejecución para garantizar la rotura del cuello inmediata.

Como se ve, la evolución del ahorcamiento ha intentado, a lo largo de la Historia, reducir el tiempo de muerte y el sufrimiento del condenado, que en cualquier caso es un espectáculo considerablemente desagradable. La muerte se produce, como decíamos, por rotura del cuello o, en el peor de los casos, por asfixia, lo que confería a los ahorcados el tinte azul-negro del rostro y la lengua, debido a la acumulación de sangre venosa en la cabeza.

Cabe añadir que, en ocasiones, el ahorcamiento no se completaba, como es el caso de los condenados por alta traición en la Inglaterra medieval y moderna, quienes la ley dictaba que debían ser hanged, drawn and quartered (arrastrados, colgados y descuartizados), por lo que el ahorcamiento sólo era un paso del suplicio y eran descolgados antes de su asfixia completa. Pero este método era sólo aplicado a los varones.

Conjunto escultórico en memoria al martirio del Beato Christopher Robinson, sacerdote. Iglesia de Ntra. Sra. y San José, Warwick, Carlisle (Inglaterra).

Conjunto escultórico en memoria al martirio del Beato Christopher Robinson, sacerdote. Iglesia de Ntra. Sra. y San José, Warwick, Carlisle (Inglaterra).

La cantidad de personas ejecutadas por ahorcamiento es innombrable. También tenemos gran cantidad de mártires en ese aspecto. Agradezco de antemano a los compañeros Antonio Barrero y Damiano Grenci, quienes me han ayudado a redactar esta lista. Dicha lista, sin embargo, no está completa, como podréis ver; así que, como siempre, recibiré con gusto nuevas aportaciones para ir completándola:

Mártires de la Antigüedad:
San Leucio (año 251)

Mártires católicos:

Mártires mexicanos:
San Tranquilino Ubiarco Robles
San José María Robles Hurtado
San Rodrigo Aguilar

Mártires irlandeses e ingleses:
San Ambrose Edward Barlow, benedictino
San Edmund Arrowsmith, SJ
San Edmund Campion, SJ
Santos Edmund Gennings sacerdote y Swithun Wells
San Cuthbert Mayne (también arrastrado y descuartizado)
San David Henry Lewis, SJ
San Philip Evans (también arrastrado y descuartizado)
San John Houghton, Robert Lawrence, Augustin Webster y Richard Reynolds, sacerdotes cartujos
San John Ogilvie, SJ
San John Plessington, sacerdote
San John Stone, sacerdote agustino
San William Southerne, sacerdote
San Robert Southwell, SJ
San Henry Mowse, SJ
San Henry Walposle, SJ (también arrastrado y descuartizado)

Santa Anne Line
Santa Margaret Ward

Martirio de San John Ogilvie, jesuita. Ejemplo de ahorcamiento y evisceración.

Martirio de San John Ogilvie, jesuita. Ejemplo de ahorcamiento y evisceración.

Beatos Connor O’Devany y Patrick O’Lougham
Beatos James Bell y John Finch
Beatos John Amias y Robert Dalby, sacerdotes
Beatos William Dean y siete compañeros mártires
Beatos Martin de San Félix (John Woodcock), OFM; Edward Bamber y Thomas Withaker, sacerdotes
Beatos Sebastian Newdigate, Umfred Middlemore y William Exmew, sacerdotes cartujos
Beatos Thomas Green y Walter Pierson, cartujos
Beato Alexander Rawlins, sacerdote (también arrastrado y descuartizado)
Beato Charles Meehan, sacerdote OFM

Beato Christopher Robinson, sacerdote
Beato David Gunston, caballero de Malta
Beato Dermot O’Hurley, obispo
Beato Dominic Collins, SJ
Beato Edward Coleman (también arrastrado y descuartizado)
Beato Edward Osbaldeston, sacerdote
Beato Edward Waterson, sacerdote
Beato Pablo de Santa María Magdalena (Henry Heath), sacerdote OFM
Beato Everard Hanse, sacerdote (también arrastrado y descuartizado)
Beato Francis Page, SJ
Beato George Gervase, sacerdote benedictino
Beato John Felton (también arrastrado y descuartizado)
Beato John Haile, sacerdote
Beato John Ingram, sacerdote
Beato John Kearney, sacerdote
Beato William Horn, cartujo
Beato Richard Herst
Beato Robert Watkinson, sacerdote
Beato Thomas Felton, OM
Beato Thomas Holland, SJ
Beato Thomas Plumtree, sacerdote
Beato Thomas Pormort, sacerdote
Beato Thomas Reding, cartujo

Santos Mártires de Gorkum (Holanda)

Beatos José Pawlowski y Casimiro Grelewski, sacerdotes polacos

San Pedro Armengol, mercedario (salvado por la Virgen)
San Augusto Chapdelaine, MEP
San Noé Mawaggali
San Cristiano, siervo de los benedictinos polacos
Santos Antonio, Juan y Eustaquio, nobles lituanos
San Koloman Peregrino (aunque no se considera mártir)
Beatos Agatángelo (Francisco Nourry) y Casiano de Nantes (Gundisalvo), sacerdotes capuchinos
Beato Nicolás Gross

Martirio de San Gregorio V, patriarca de Constantinopla.

Martirio de San Gregorio V, patriarca de Constantinopla.

Mártires Ortodoxos:
San Gabriel, patriarca de Serbia
San Gregorio V, patriarca de Constantinopla
San Cirilo II Kontaris, patriarca de Constantinopla
San Párteno III, patriarca de Constantinopla
San Gabriel II, patriarca de Constantinopla
San Cirilo VI, patriarca de Constantinopla
San Cosme de Etolia, monje griego
San Efrén de Nea Makri, monje griego (colgado de los pies, no estrictamente ahorcamiento)
San Jorge de Ioannina, griego
San Juan de Valaquia, rumano
San Polidoro de Chipre, griego

Mártires Protestantes:
Isabel Alison y Marion Harvie, presbiterianas escocesas
Dietrich Bonhoeffer, teólogo luterano anti-nazismo. Los anglicanos lo consideran Santo y lo celebran el día 9 de abril.

Meldelen

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Martyrium: fusilamiento

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Las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret son fusiladas frente a su tumba. Lienzo contemporáneo.

Las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret son fusiladas frente a su tumba. Lienzo contemporáneo.

Se trata, básicamente, de la aplicación de la pena capital mediante una descarga de disparos, ejecutada por un pelotón de fusileros. Existe esta forma de muerte prácticamente desde que se generalizó el uso de las armas de fuego, a inicios de la Edad Moderna, y es un tipo de ejecución muy asociada al régimen militar y a las guerras. A diferencia de otras formas de ejecución, que fueron abolidas por su crueldad, el fusilamiento se sigue aplicando hoy día en las guerras y conflictos civiles, así como en algunos estados de Norteamérica. También se caracteriza por ser una forma de ejecución sumaria, rápida y expeditiva, que convirtió la muerte en un fenómeno masificado y más de una vez incontrolado.

El fusilamiento se puede aplicar por igual a personas individuales o a grupos. Era frecuente que al menos uno de los fusiles que estaban en manos de los ejecutores estuviese cargado con salvas –es decir, sin munición, sólo con pólvora, por lo cual no es lesivo- para aligerar la responsabilidad individual de cada uno de los ejecutores, que no sabían cuál había sido el arma cargada con salvas y podían consolarse pensando que podían no haber sido ejecutores en aquella ocasión determinada (esto disgusta por su cinismo, ya que realmente quien no tiene consuelo es el que muere, y aquellos que le quieren). Acabada la descarga, se aplica el tiro de gracia, que es un disparo individual en la cabeza, para cerciorarse de la muerte del ajusticiado, o ponerle fin si aún no ha fallecido. No es fusilamiento toda aquella ejecución por arma de fuego que es ejecutada por una sola persona, como el tiro en la nuca o el disparo a bocajarro.

La cantidad de personas que han muerto hasta día de hoy por fusilamiento es innombrable. No hablamos sólo de los ejecutados durante las dos guerras mundiales –especialmente en la segunda, la cifra de muertos se eleva a cantidades estremecedoras- sino también de los ejecutados en los pequeños –y no tan pequeños- conflictos civiles y fronterizos en otras zonas del mundo, en los grandes y pequeños genocidios, en las represiones políticas y las persecuciones religiosas, de cualquier naturaleza o ideología. Todos estos lamentables episodios han sembrado no sólo Europa, sino el mundo entero, de miles de fosas comunes repletas de víctimas que aún a día de hoy no han sido recuperadas ni contadas en su totalidad, y que difícilmente podrán serlo, teniendo en cuenta que sobre los cadáveres viejos, hasta día de hoy van cayendo de nuevos.

De entre todas las víctimas de tantas masacres, los mártires, es decir, aquellos ajusticiados por su vida o ideales religiosos, son también un número inmenso y sería demasiado extenso realizar una lista exhaustiva de todos ellos. Pero por hacer un breve recuento, aquí vienen algunos:

Mártires durante la Guerra Civil Española (1936-1939)
Soy consciente de que esta denominación es un tanto genérica, por lo que resta simplemente a título orientativo. Incluye principalmente a los religiosos, laicos y sacerdotes asesinados en la persecución religiosa que tuvo lugar en este conflicto. En algunos casos, se adelantó a la guerra, iniciándose alguna muerte en 1934.

Beatos Mártires Españoles (498 personas) 6 de noviembre
Beatos Mártires Valencianos (233 personas)
Beatas Carmelitanas de la Caridad (25 religiosas)
Beatas de la Congregación de la Doctrina Cristiana (17 religiosas) 20 de noviembre
Beatas Mártires Escolapias (6 religiosas y 2 laicas)
Beatas Mártires Visitandinas (7 religiosas)
Beatos Mártires Agustinos (65 religiosos)
Beatos Mártires Agustinos Recoletos (8 religiosos)
Beatos Mártires Capuchinos de Valencia (12 frailes y 5 clarisas)
Beatos Mártires Carmelitas Calzados (17 religiosos)
Beatos Mártires Carmelitas Descalzos de Barcelona (14 religiosos) y de Toledo (16 religiosos)
Beatos Mártires Claretianos de Barbastro (51 religiosos)
Beatos Mártires del Clero Diocesano de Toledo (12 sacerdotes)

Vidriera con el martirio de la Beata Sara Salkahazi, Hermana Social eslovaca. Fusilada en Hungría por haber ofrecido refugio a judíos perseguidos por el nazismo.

Vidriera con el martirio de la Beata Sara Salkahazi, Hermana Social eslovaca.

Mártires durante la II Guerra Mundial (1939-1945)
Para esta denominación, mantengo lo dicho en la anterior: es meramente orientativa. En muchos casos las muertes se adelantan a la guerra y se mantienen después de ella. Están incluidas las víctimas de la persecución y de la represión tanto por parte del régimen nacionalsocialista alemán (nazismo) como los del régimen comunista (y dentro de este último también es meramente orientativo y no exclusivo el incluirlos, ya que desde la Revolución Rusa en 1917 hay gente fusilada por sus convicciones religiosas).

Beatos Mártires Polacos (108 personas)
Beatas Hermanas de la Congregación de la Sagrada Familia de Nazaret (11 religiosas)
Beatos Mártires Greco-Católicos de Ucrania (25 personas)
Beata Sara Salkahazi, Hermana Social eslovaca. Fusilada con la catequista Vilma Bernoviczs en Hungría por haber ofrecido refugio a judíos perseguidos por el nazismo.
Neomártires de Rusia: esta categoría define a los mártires de la Iglesia Ortodoxa Rusa que fueron víctimas de la represión bolchevique, no sólo la familia real –aunque en su caso habría que debatir en un aparte los motivos políticos y patrióticos que forzaron su inclusión entre los mártires- sino también la gran infinidad de sacerdotes, religiosos y laicos ajusticiados en esta represión.

Mártires Mexicanos de la Guerra Cristera (1926-1929)
San Cristóbal Magallanes Jara y 24 compañeros, sacerdotes y laicos.
Beatos Anacleto González Flores y 12 compañeros.

Meldelen

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Martyrium: la tortuga

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Grabado de un hombre sometido al suplicio de la tortuga, también conocido como “peine forte et dure”.

En un alarde del humor negro más atroz, se conocía con este nombre a un horrendo método de ejecución que fue ideado por la Inquisición protestante, durante el cual la persona sentenciada era prensada hasta morir por aplastamiento. Nos es conocido por ser el procedimiento con el que fue ejecutada Santa Margaret Clitherow, una de los 40 Mártires de Inglaterra y Gales, pero por supuesto lo padecieron muchísimas otras personas víctimas de esta Inquisición.

Consistía en colocar a la persona sentenciada desnuda y abierta de brazos y piernas en el suelo, para ser atada por las manos y los pies a cuatro estacas, y tensadas las cuerdas para elevar su cuerpo por encima del suelo. Bajo la espalda se colocaba una piedra puntiaguda y encima del cuerpo una tabla de madera, sobre la cual se iban amontonando tantos pesos como dictara la sentencia. La muerte llegaba, como decíamos, por aplastamiento: las costillas cedían bajo el peso y se hundían, destrozando los órganos internos, mientras la piedra de abajo hacía lo propio con la columna vertebral. Tal muerte no era en absoluto rápida: en el caso de Margaret, que fue aplastada por unos 800 kilos de peso, tardó quince minutos en morir, aunque luego su cadáver fue dejado allí durante seis horas.

Precisamente porque sólo cabeza, brazos y piernas sobresalían de la montaña de tablas y pesos, el condenado recordaba vagamente a una tortuga dentro de su caparazón, de ahí el nombre que recibió esta atrocidad, que se empleó mayoritariamente en los países protestantes. Si a ello añadimos que Margaret estaba embarazada de varios meses cuando fue aplastada hasta morir, podemos hacernos una idea de la crueldad e inhumanidad de las autoridades en aquellos tiempos –no únicamente las protestantes, sino también las católicas-. Ni siquiera los antiguos romanos, cuya crueldad han cantado tantos autores, fueron capaces de semejante bajeza moral, pues sus leyes prohibían terminantemente torturar o ejecutar a una mujer embarazada, hasta que hubiese parido, pues ponían por encima de todo la nueva vida en ciernes. En cambio, las Inquisiciones católica y protestante no vacilaron en torturarlas y ejecutarlas estuviesen embarazadas o no, lo que quizá debería conducir a una reflexión sobre la ancestral crueldad romana, como si ser cruel fuera ligado a ser pagano. Pero ésa es otra historia.

Ejecución de Giles Corey, acusado de brujería en Salem (EEUU) por el suplicio de la tortuga. Se hizo famoso por repetir constantemente la frase “¡Más peso!” a sus verdugos hasta que fue aplastado.

Tenéis más información sobre este tormento y su funcionamiento en el segundo artículo dedicado a esta mártir.

Meldelen

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Martyrium: la guillotina

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Vidriera del martirio de las Beatas Carmelitas de Compiègne, donde se aprecia la guillotina, elevada y pintada de rojo, al fondo. Iglesia de Saint-Honoré-Eylau, París (Francia).

Vidriera del martirio de las Beatas Carmelitas de Compiègne, donde se aprecia la guillotina, elevada y pintada de rojo, al fondo. Iglesia de Saint-Honoré-Eylau, París (Francia).

Era la máquina utilizada para aplicar la pena capital por decapitación, reconocida por su utilización durante la Revolución Francesa. La máquina empezó a ser llamada guillotina, por el Dr. Joseph Ignace Guillotin, médico, aunque se debe aclarar que él no fue el inventor de dicho dispositivo. Máquinas parecidas ya se habían utilizado en Bohemia durante el siglo XIII, Alemania, Escocia y los Estados Pontificios desde el siglo XV, donde se la conocía con el nombre mannaia, según la descripción publicada en 1730, El viaje a Italia de Labat, y en el Voyageur français de Abbé de la Porte, de publicación posterior.

Como diputado en la Asamblea Constituyente Francesa, en octubre de 1789 el Dr. Guillotin propuso el uso de la máquina para llevar a cabo las ejecuciones. De modo que, como fue él quien sugirió el uso del artefacto, la máquina empezó a ser nombrada por su apellido.

El hecho de que un médico como Guillotin sugiriera el uso de este instrumento, fue con el argumento de evitar “sufrimientos inútiles” al condenado, por ser un método más rápido y limpio. Llegó a decir, no sin cierta ironía, que “el sentenciado tan sólo tendría tiempo de notar una leve frescura en el cuello” antes de morir. (Lo cual, como se pudo comprobar después, no es cierto, ya que la conciencia se mantiene unos breves instantes después de desprendida la cabeza.) Pero en ese momento no fue escuchado. Insistió y, en abril de 1792, esta horrible máquina fue ensayada con cadáveres y animales. El secretario de la Academia de Cirugía, Doctor Antonio Luis, modificó la cuchilla horizontal por otra con forma oblicua, de mayor efectividad en el corte. La Asamblea Constituyente adoptó el uso de la guillotina a fin de que la pena de muerte fuera igual para todos, sin distinción de rangos ni clase social.

La guillotina tradicional consiste en un armazón de dos montantes verticales unidos en su parte superior por un travesaño denominado chapeau, que sostiene en alto una cuchilla de acero con forma triangular con un plomo de más de 60 kilogramos (mouton) en su parte superior. En su parte inferior se dispone un cepo de dos medias lunas (fenêtre) de las cuales la superior es móvil. Justo detrás de la máquina hay una plancha de madera que actúa como báscula. Hasta el siglo XX, era común que la guillotina estuviera elevada sobre un cadalso y pintada de rojo. Una ejecución puede completarse en menos de un minuto; de hecho, la acción mecánica es tan rápida que la cabeza permanece consciente unos segundos después de haber sido cercenada. Aunque la decapitación manual, mediante espada o hacha, se ha utilizado desde tiempos remotos, la decapitación mecánica no parece ser tan antigua.

El primer ajusticiado de esta forma fue un bandido llamado Pelletier, el 27 de mayo de 1792.

Martirio de las Hijas de la Caridad de Cambrai. Mural de la iglesia de Santa María de Barrens, en Perryville, Missouri, Estados Unidos.

Martirio de las Hijas de la Caridad de Cambrai. Mural de la iglesia de Santa María de Barrens, en Perryville, Missouri, Estados Unidos.

En un principio el corte de la hoja era horizontal, pero debido a los fallos en las pruebas realizadas con cadáveres -y por recomendación del propio Luis XVI- se inclinó para que cortase eficazmente. El reo es acostado sobre la báscula posterior y empujado al trangallo o cepo, donde su cuello queda aprisionado; el verdugo acciona un resorte y la cuchilla cae, separando la cabeza del tronco a la altura de la cuarta vértebra cervical, la cual es recogida en un saco de cuero (y no en un cesto, como tantas veces se ha visto en películas). Esta máquina funcionó de un modo constante y estremecedor durante todo el período revolucionario en Francia, especialmente durante la etapa radical jacobina, no en vano conocida como el Terror, durante la cual se aniquiló no sólo a religiosos, monárquicos y cualquiera que no comulgase con el principio revolucionario, sino también a los propios revolucionarios que no compartían el radicalismo jacobino.

La última ejecución efectuada en Francia con este método tuvo lugar el 10 de septiembre de 1977; el ajusticiado se llamaba Hamida Djandoubi y era un inmigrante tunecino que había asesinado a su compañera. Luego de sucesivas movilizaciones por parte de organizaciones de derechos humanos, fue abolida en 1981. Bastante más recientemente de lo que muchos piensan, desde luego.

Los mártires más conocidos que fueron ajusticiados con este método rápido, pero no por ello menos horrendo, son naturalmente los del período revolucionario francés:

Beatas Carmelitas de Compiègne, vírgenes y mártires (17 de julio). Una por una, son:
– Beata Thérèse de Saint Augustin, superiora.
– Beata Germaine de Saint Louis.
– Beata Charlotte de la Résurrèction.
– Beata Euphrasie de la Inmaculade Concéption.
– Beata Henriette de Jésus.
– Beata Thérèse du Coeur de Marie.
– Beata Thérèse de Saint Ignace.
– Beata Julie Louise de Jésus.
– Beata Marie-Henriette de la Providence.
– Beata Constance de Jésus, novicia.
– Beata Marie de l’Esprit Saint.
– Beata Germaine de Sainte Marthe.
– Beata Germaine de Saint François Xavier.
– Beata Catherine.
– Beata Thérèse.

Los mártires de Laval. Ilustración de E.Cesbron.

Los mártires de Laval. Ilustración de E.Cesbron.

Beatas Mártires de Cambrai, Hijas de la Caridad, vírgenes mártires. (26 de junio)
– Beata Marie-Madeleine Fontaine.
– Beata Marie-Françoise Lanel.
– Beata Thérèse-Madeleine Fantou.
– Beata Jeanne Gerard.

Beatas Ursulinas Mártires de Valenciennes, vírgenes y mártires (17 de octubre). Dentro de este grupo:
Beatas Anne-Marie Erraux y Françoise Lacroix, brigidinas; Beata Josephine Leroux, clarisa.

Beatas Mártires de Orange: Ifigenia Gaillar, Teotisa Pélissier, Andrea Minutte, Mariana De Rocher, Mariana Béguine-Royal y 27 Religiosas más de varias órdenes. (9 de julio).

Beata Marie de la Dive. 26 de enero

Beatos Mártires de Laval. Dentro de este grupo: Beata Françoise Mezière, laica. (5 de febrero).

Beatas mártires de Anjou: María Ana Vaillot, Otilia Baurngarten, religiosas; Juana Gruget, Luisa Rallier de la Tertinilre, Magdalena Perrotin, María Ana Pichery y Simona Chauvigné, viudas; Francisca Pagis, Juana Fouchard, Margarita Riviére, María Cassin, María Fausseuse, María Galard, María Gasnier, María Juana Chauvigné, María Lenée, María Leroy Brevet, María Rouault, Petrina Phélippeaux, Renata Cailleau, Renata Martin y Victoria Bauduceau, esposas; Juana, Magdalena y Petrina Sailland d’Espinatz, hermanas; Gabriela, Petrina y Susanna Androuin, hermanas; María y Renata Grillard, hermanas; Ana Francisca de Villencuye, Ana Hamard, Carla Davy, Catalina Cottanceau, Francisca Bellanger, Francisca Bonneau, Francisca Michau, Jacoba Monnier, Juana Bourigault, Luisa Amata Déan de Luigné, Magdalena Blond, María Leroy, Petrina Besson, Petrina Ledoyen, Petrina Grille, Renata Valin y Rosa Quenion. (1 de febrero)

Beata Marguérite Rutan, Hija de la Caridad.

Beato Nöel Pinot, sacerdote.

Beatos Ceslao Joswiak y compañeros, oratorianos mártires durante la Segunda Guerra Mundial.

No puedo olvidarme tampoco de Sophia Magdalena Scholl, estudiante alemana y activista del grupo no-violento La Rosa Blanca de Munich, que fue guillotinada a los 22 años de edad por haber distribuido panfletos en contra del gobierno del III Reich. Aunque su resistencia anti-nazi estaba firmemente fundamentada en sus creencias cristianas y en la afirmación de la dignidad del ser humano, es poco probable que su ejecución sea algún día considerada martirio, pues se la ejecutó por una cuestión política, no religiosa. Y en cualquier caso, tampoco sería nunca considerada Beata ni Santa, pues era protestante. De todos modos, a mi entender, ni falta que le hace: su memoria sigue viva como símbolo de la lucha contra el nacionalsocialismo. La de ella y la de su hermano Hans Scholl y el compañero de ambos, Christoph Probst, ejecutados con ella por las mismas causas.

Vista de la guillotina empleada durante el III Reich. Fotograma de la película "Sophie Scholl: los últimos días" (2005), donde se narra el proceso y ejecución de esta activista alemana.

Vista de la guillotina empleada durante el III Reich. Fotograma de la película “Sophie Scholl: los últimos días” (2005), donde se narra el proceso y ejecución de esta activista alemana.

Sus convicciones fueron firmes hasta el final, como admitió uno de quienes presenciaron su ejecución, según queda anotado en La Rosa Blanca, de Inger Scholl: “Murió sin pestañear siquiera. Ninguno de nosotros podíamos creerlo. El verdugo afirmó que jamás había visto a nadie enfrentarse a su final como ella lo hizo”.

Meldelen

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