San Ambrosio Khelaia “El Confesor”, Catholicós y Patriarca de Georgia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo georgiano del Santo.

En el blog se han dado breves referencias a los santos de la Iglesia Ortodoxa Georgiana, salvo excepciones como lo son de las Santas Reinas Ketevan y Tamara, los Santos Reyes Mirian III y Nana (de quienes se han escrito artículos completos). El Patriarcado de Georgia es una de las iglesias nacionales más antiguas y fruto de la evangelización llevada a cabo en el siglo IV por Santa Nino, sin embargo el santo de este artículo es fruto del periodo tumultuoso que siguió a la expansión de la Revolución Rusa en Georgia, así como las controversias sobre la Autocefalía de la Antiquísima Iglesia Georgiana de la Iglesia Rusa (de la que había sido anexada a principios del siglo XIX deponiendo al último patriarca Anton II Bagration).

El Patriarca Ambrosio, llamado por la Iglesia “El Confesor”, fue el tercer patriarca después da la restauración de la independencia de Georgia y su ministerio episcopal se desarrolló en el momento de la expansión del comunismo por el país. Junto con los Patriarcas Calístrato I (canonizado en 2016) y Kyrion II (primer patriarca de la restauración, asesinado en 1918 y canonizado en 2002) son los tres patriarcas modernos venerados como santos por la Iglesia Ortodoxa.

El episcopado patriarcal estuvo envuelto en el ambiente hostil a la fe cristiana ortodoxa, así como la interrupción de la comunión entre la Iglesia Ortodoxa Rusa (bajo la hostilidad comunista) y la Iglesia Ortodoxa Georgiana (que fue perseguida y permaneció ilegal ante el estado soviético) desde 1921 hasta 1927.

Con este trabajo, se pretende no sólo escribir la biografía de una persona que es considerada santa, sino describir el contexto y la historia de un pueblo poco conocido como es el pueblo georgiano, que en este blog de hagiografía es una necesidad para estudiar a fondo la naturaleza humana de estos ejemplos de santidad, no solamente aplicable en este caso sino en todos los santos dentro del Cristianismo.

Primeros años
Besarion Khelaia nació en Martvili, Georgia el 7 de septiembre de 1861, en el momento en que la nación formaba parte del Imperio Ruso. Eligiendo la carrera eclesiástica recibió una educación primaria en la Escuela de Teología de Samegrelo, se graduó en el Seminario Teológico de Tiflis en 1885 y fue ordenado sacerdote en Abjasia, desempeñando su ministerio en las parroquias de Sukhumi, Akhali Atoni y Lykhny, también dio clases en las escuelas y cursos en idioma georgiano. En la clandestinidad publicó folletos denunciando la rusificación de la Iglesia Ortodoxa Georgiana y acusando a los funcionarios rusos de fomentar el odio anti-georgiano entre la gente abjasia. Se dedicó a la caridad y en 1896 quedó viudo.

En 1897 se inscribió en la Academia Teológica de Kazán, de la cual se graduó en 1900, su dedicación al estudio estaba enlazado con el movimiento de Independencia de Georgia y su tesis titulada “La Lucha entre el Cristianismo y el Islam en Georgia” fue el culmen de la dedicación a la investigación de la historia de su país con la mayoría de las fuentes primarias disponibles por lo que presenta su trabajo para la obtención de la maestría.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Participación en el Movimiento de Autocefalía
En 1901 se gradúa de la Academia Teológica y fue tonsurado monje; regresó a su tierra natal, donde formó parte del movimiento que buscaba restaurar la Autocefalía de la Iglesia de Georgia (abolida por la anexión del país al Imperio Ruso en 1811) conformado con respetables clérigos nativos y laicos comprometidos, y la lucha alcanzó su punto máximo tras la Revolución de 1905, donde incluso se llegó a la reacción violenta por ambas partes.

Fue elevado al rango de archimandrita del Monasterio de Chelishi, que antaño era un centro importante de educación teológica pero que se encontraba en franca decadencia. Con la bendición del Obispo Leonid (más tarde Catholicós y Patriarca de toda Georgia) comenzó a reunir jóvenes aptos para ser instruidos sobre el canto y la liturgia. Dedicó también su tiempo para descubrir los escritos y restaurarlos, entre ellos una copia antigua de los santos evangelios que databa del siglo IX.

Junto con el consejo sinodal, Ambrosio fue entronizado como Archimandrita del Monasterio de la Santa Transfiguración en Tiblisi. El estado eclesiástico era lamentable, con veinte sedes episcopales vacías, y setecientas cuarenta parroquias sin pastores que las atendieran. Los georgianos enviaron una apelación al Zar Nicolás II que les fue denegada. La conferencia del clero georgiano reunida en Tiblisi en 1905 fue dispersada por la policía y varios miembros fueron arrestados.

A Ambrosio se le prohibió celebrar la Divina Liturgia y fue exiliado al Monasterio de Troitsky, en Riazán. La confrontación se hizo más grave cuando el 28 de mayo de 1908 el Arzobispo Nikon, Exarca Ruso en Georgia fue asesinado por esbirros no identificados, supuestamente vinculados al movimiento nacionalista, y el crimen fue el pretexto perfecto para deponer a varios obispos georgianos de sus puestos. Ambrosio fue vinculado falsamente al homicidio, suspendido y deportado a Rusia, donde fue absuelto en 1910.

Revolución Rusa y Proclamación de la Autocefalía
Con la desestabilización de la nación rusa a raíz de la Revolución de Febrero de 1917, el Archimandrita Ambrosio volvió a su país y retomó con más fuerzas la lucha por la libertad de la Iglesia. Pocos meses después se proclamó la Independencia de Georgia y el 12 de marzo del mismo año fue elegido el Obispo Kyrion (Kyrion II) como Patriarca y Catholicós de toda Georgia. El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa no reconoció este movimiento y ambas confesiones se retiraron mutuamente la comunión hasta mediados de los años 40.

Fue consagrado como Obispo de Chkondidi y luego trasladado en Abjasia. La Iglesia Independiente tuvo problemas desde un principio, el 27 de Junio de 1918, el Patriarca Kyrion fue misteriosamente asesinado en su residencia en el Monasterio Martqopi; su sucesor fue el Obispo Leonid, cuyo ministerio fue ensombrecido por la invasión soviética de la República Democrática de Georgia (de febrero a marzo de 1921), que desapareció y obligó a los ministros de gobierno al exilio. Después se desató una epidemia de cólera del cual el mismo Catholicós moriría el 11 de junio de 1921. Para ese momento el nuevo Patriarca se enfrentaría a la ilegalización del patriotismo georgiano, la persecución del clero, y la represión del Estado Soviético. Ese nuevo Jerarca no era otro mas que Ambrosio Khelaia.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Patriarcado
El 7 de septiembre de 1921 el Santo Sínodo eligió al Obispo Ambrosio como Patriarca y Catholicós de Toda Georgia y solemnemente entronizado el 14 de Octubre del mismo año. Como Primado de la Iglesia, el 7 de febrero de 1922 envió un memorándum a la Conferencia Internacional de Génova, denunciando las atrocidades del ejército bolchevique y denunció la persecución religiosa que estaban sufriendo. El régimen soviético veía las aspiraciones nacionalistas como una amenaza de Estado, y mientras la Iglesia Rusa estaba prácticamente a merced de las autoridades, la Iglesia Georgiana era ilegal y estaban siendo cerrados muchos monasterios y parroquias, el clero junto con el pueblo era víctima de la represión. En el manifiesto pedía a las naciones civilizadas intervenir en favor de la nación oprimida.

Al año siguiente, Ambrosio y todos los miembros del Consejo Patriarcal fueron detenidos y encarcelados. En marzo de 1924 se organizó una farsa de juicio y se le acusó de difundir propaganda antisoviética (por el manifiesto a la Conferencia de Génova) y además de ocultar los tesoros de la Iglesia (que serían confiscados en favor del Estado). Todos los obispos arrestados se mostraron solidarios con Ambrosio, quien asumió toda la responsabilidad diciendo incluso ante los jueces: “Mi alma pertenece a Dios, mi corazón a mi país; ustedes, mis verdugos, hagan lo que quieran con mi cuerpo”.

Se esperaba que el patriarca fuera condenado a muerte, pero los comunistas no se atrevieron a ejecutarlo; en vez de eso fue condenado a ocho años en prisión y a la confiscación de sus propiedades.

En agosto de 1924 estalló un levantamiento contra la Unión Soviética que duró tres semanas. Aproximadamente 3000 georgianos murieron en combate, 12 000 fueron ejecutados en matanzas masivas y unos 20 000 fueron deportados a gulags en Siberia. Entre los represaliados estaban varios miembros del clero, como el Arzobispo Nazario de Kutatisi, quien fue fusilado sin juicio (junto a otros mártires sería más tarde canonizado).

preguntasantoral_anticopia_articulo20181101

Las causas por las que los miembros del sínodo y el patriarca no se convirtieron en víctimas del sistema comunista fue el escándalo internacional que provocó la represión política y la persecución religiosa. El alcance del Terror Rojo provocó protestas públicas que obligaron al gobierno a moderar el trato contra los georgianos.

Liberación y fallecimiento
A principios de marzo de 1925 el comisionado Mikhail Kalinin solicitó una amnistía para los participantes de la rebelión y la suspensión de la represión religiosa, por lo que al año siguiente, el Patriarca y los miembros del Santo Sínodo fueron liberados. Sin embargo no vivió mucho tiempo y se durmió plácidamente en el Señor el 29 de marzo de 1927 en Tbilisi, Georgia, agotado por los sufrimientos y las penalidades.

Fue glorificado por el Santo Sínodo en 1995 con el título de “El Confesor” (es decir que padeció la persecución sin necesariamente derramar su sangre por la fe cristiana) presidido por su Santidad el Catholicós y Patriarca de Toda Georgia Ilia II. En 2013 se le concedió el título de Héroe Nacional.

René

Enlaces consultados (29/10/18):
• http://orthochristian.com/7227.html
• http://pravoslavie.ru/7227.html
• https://en.wikipedia.org/wiki/Ambrosius_of_Georgia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos Cruz Laplana y Fernando Español, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Cruz Laplana y Laguna, Obispo de Cuenca.

De los mártires de la Guerra Civil Española beatificados el 28 de octubre de 2007, hoy se hablará de los Beatos Cruz Laplana y Laguna, obispo de la diócesis de Cuenca, y su vicario Fernando Español, ambos asesinados el 8 de agosto de 1936 como resultado de la persecución religiosa llevada a cabo por el Frente Popular contra la “Quinta Columna” (es decir aquellas personas que simpatizaran con el Alzamiento militar pero no se habían sublevado dentro del territorio republicano).

La ceremonia de beatificación no estuvo exenta de polémica, tanto que España atraviesa por un proceso de revalorización sobre el alcance de los efectos de la guerra civil, y no faltan voces que hablan de víctimas políticas o por lo menos ven injusta la exclusión de la memoria de las víctimas del bando franquista, en cuanto acusan a la Iglesia Católica en general de afinidad con el Golpe de Estado de 1936 y la Dictadura. El Obispo Cruz Laplana no se salva tampoco de la controversia, sobre todo después de la proclamación de la II República Española, de la que se podría considerar desafecto. Lo que es innegable es que el testimonio de los Mártires Españoles del Siglo XX ha de servir al propósito de no abrir viejas heridas y divisiones, sino sembrar semillas de perdón y reconciliación.

Biografía de Cruz Laplana Laguna, obispo de Cuenca
Don Cruz Laplana nació en Plan, Huesca el 3 de mayo de 1875, a los 11 años sintió la llamada vocacional al sacerdocio e ingresó en el Seminario de Barbastro en 1886, de donde se formó en ciencias profanas y sagradas, doctorándose en Derecho Canónico y Teología en la Universidad Pontificia de Zaragoza.

Beato Cruz Laplana Laguna

Fue ordenado sacerdote en 1898, siendo nombrado Profesor en el Seminario de Zaragoza y párroco de la Iglesia de San Gil (cargo del que estuvo de 1902 a 1912), donde fue reconocido por su caridad y su desprendimiento material, así como un formador eficiente del culto, fomentando la práctica de los sacramentos y la adoración Eucarística. Brilló por su celo pastoral y su dedicación a la evangelización de los más humildes.

También se ha de destacar por su templanza y austeridad, ya que personalmente se privaba de comer en exceso, y no tomaba café ni helado a pesar de que le gustaban mucho, tampoco se afanó en tener coche propio. El 30 de noviembre de 1921 es nombrado por el Papa Benedicto XV Obispo de Cuenca, siendo consagrado en la Catedral-Basílica del Pilar el día 26 de marzo de 1922 de manos del Cardenal Juan Soldevilla y Romero (asesinado en 1923 por esbirros anarcosindicalistas por su apoyo al sindicalismo católico).

El domingo de ramos de ese mismo año tomó posesión de la diócesis en medio de un ambiente propicio para el anticlericalismo. Trabajó con energía en la renovación de la diócesis y cuidó la formación integral de los seminaristas, promovió las asociaciones piadosas, y fomentó la formación cristiana de los seglares a través de Acción Católica.

Los ánimos estaban caldeados por los ataques anticlericales dirigidos por el profesor Rodolfo Llopis en los periódicos, quien llegó a Cuenca tres años antes de la entronización del Obispo Cruz en calidad de Profesor de la Escuela de Magisterio, en los cuales promovía la educación atea y propició la acción de la masonería en los ambientes oficiales (Llopis sería Ministro de Instrucción Pública durante la Segunda República y fracasó en su intento de encabezar el Socialismo Español durante la Transición). El prelado combatió enérgicamente esta tendencia mediante acciones y cartas pastorales claras y directas, lo que sus críticos consideran posicionamiento político ante el declive de la monarquía española.

Beatos Cruz Laplana y Laguna, Obispo de Cuenca y Fernando Español Berdié, sacerdote, mártires.

De hecho, al proclamarse en 1931 la República, se declaró no partidario de la misma y muchos acusadores expresaban que dicha participación había sido promovida a los jóvenes de Acción Católica. En realidad, el objetivo de Monseñor Laplana era formar seglares consecuentes con los principios evangélicos en el auxilio de los más necesitados, en la preservación de la identidad social cristiana y en la participación política, sin involucrarse en la militancia partidista.

También se prueba como evidencia de la participación política una frase sacada de contexto de la biografía del Obispo Mártir expresada por Sebastián Cirac en la cual en las elecciones de febrero de 1936 apoyó la candidatura de José Antonio Primo de Rivera: “Por voluntad expresa del Señor obispo fue presentado Don José Antonio Primo de Rivera en la candidatura de las derechas”. Sin embargo, el mismo Cirac testificaría bajo juramento durante el proceso de beatificación que el Doctor Cruz “nunca en su vida intervino en política o tuvo aficiones por los partidos o caciques políticos. Su ejemplo, su preocupación y hasta su intervención, aconsejando, estuvo exclusivamente promovido por las necesidades de salvar a la Iglesia y a las almas”.

En los días previos al conflicto militar estuvo invitado a la consagración episcopal de un obispo auxiliar para Tarazona lo que le hubiera permitido estar a salvo de los desmanes y crímenes que cometerían las milicias populares del Frente Republicano, sin embargo lo declinó y en los primeros días de la guerra incluso la autoridad civil del momento le facilitó la posibilidad de abandonar la diócesis a lo que él se negó, prefiriendo compartir la suerte de su rebaño, decía: “No puedo marcharme por temor al peligro. Mi deber está aquí, cueste lo que cueste”.

Beato Fernando Español, sacerdote.

Biografía de Fernando Español Berdié, sacerdote
Nació en Anciles, Provincia de Huesca el 11 de octubre de 1875, y estudió Derecho en la Universidad. Estuvo exento del servicio militar para poder terminar su doctorado en Derecho Civil y Canónico, sin embargo cayó enfermo en 1898; en el periodo de convalecencia maduró su vocación sacerdotal e ingresó al Seminario de Barbastro donde se dedicó a estudiar exclusivamente las asignaturas de Latín y la Sagrada Teología. En 1901 recibió la ordenación sacerdotal.

Fue párroco del Pueblo de Ornella y luego pasó a ser coadjutor de Benasque; en 1907 fue nombrado párroco de Gruatau y ahí se dedicó con esmero a la catequesis de los niños, la predicación, la formación de los jóvenes, de los matrimonios, el cuidado de los enfermos y vivía santamente como un sencillo párroco de pueblo, rezando y con tiempo para leer. En 1921 fue nombrado Párroco de la Parroquia de San Esteban de Plan y estaba apenas comenzando sus labores sacerdotales cuando recibe una carta de Monseñor Laplana ofreciéndole ser su secretario particular.

Aceptada la invitación se traslada a Cuenca, opositó y ganó la dignidad de maestro de Ceremonias de la Catedral, que ejerció bastantes años, hasta su martirio, también fue profesor del Seminario y el obispo premió sus servicios con una canonjía de gracia. Él era exacto en el cumplimiento de sus deberes, así como bondadoso y comprensivo, lo que ganó el afecto de todos los fieles.

Cuando estalló la guerra civil, no estaba dispuesto a abandonar a su obispo, por lo que sufriría las privaciones junto a él, y por último, ganaría junto a él la gloriosa palma del martirio.

Lienzo del Beato Cruz Laplana y demás mártires, obra de Víctor de la Vega. Catedral de Cuenca, España.

Comienzo de la Guerra Civil, detención y martirio
Al producirse el 18 de julio de 1936 el Alzamiento militar, la guarnición de Cuenca no secunda el Golpe de Estado, el comandante Francisco García de Ángela permaneció fiel al gobierno de Madrid. Poco después llegan las milicias anarquistas mandadas por Cipriano Mera, con lo que comienzan los desmanes y la orgía de sangre de la que los beatos perecerían.

El 19 de julio, piquetes de milicianos armados rodean la Catedral y el Palacio Episcopal, controlando el acceso y la salida, y al día siguiente ocurre una explosión en la puerta del Palacio.

En la mañana del 28 de julio, hombres armados exigieron entrar al interior del edificio; en ese momento el Obispo estaba orando en su capilla privada y al oír el tumulto se dirigió al Sagrario y sumió las formas. Terminado el acto, salió a recibir a los asaltantes vestido con sus insignias episcopales y les preguntó:
– ¿Qué queréis?
– ¿Que qué queremos? – contestó el que dirigía a los milicianos -Pues encerrarte, pero antes que nos des dinero-
-Cuando queráis voy con vosotros, pero dinero no tengo- Repuso Monseñor Laplana.
Registraron todo, hasta llegar a la caja fuerte que abrieron, hallando en su interior dinero, títulos y valores. El oficial se volvió donde el obispo y le increpó:
-¡Así que no tenías dinero, eh!-
-Dije que no lo tenía y no lo tengo. Eso no es mío; son bienes de mi diócesis y de fundaciones piadosas, que os ruego respetéis pues es el recurso de muchas necesidades y el depósito que dejaron antepasados nuestros- respondió el prelado.

Lo llevaron a empujones junto con su mayordomo Manuel Laplana y su familiar Fernando Español sin más equipaje que un modesto hatillo de ropa en la mano y vestido con su indumentaria eclesiástica. Los condujeron escoltados hasta el edificio del Seminario de Cuenca, convertido mitad en cárcel, mitad en cuartel para la guardia civil. Encarcelados con ellos estaban muchos sacerdotes.

Capilla del Beato Cruz Laplana en la catedral de Cuencua, España.

Mientras estaba alojada la Guardia Civil, las turbas no se atrevieron a hacer ningún daño a los presos, sin embargo cuando está a punto de terminar el mes de julio, los guardias civiles tuvieron que volver a Madrid.

Pasaron los días y a las diez de la noche del día 7 de agosto, el Comité decidió ejecutar al obispo. A medianoche suena la entrada de un autobús. Hombres armados suben donde estaba encerrado monseñor Cruz Laplana obligándolo a que salga pues van a fusilarle. Fernando Español insiste en ir con él, pero los milicianos le detienen y querían dejarlo preso.
-Si vas, te mataremos a ti también-
-Pues me matáis pero yo no le abandono- Respondió el canónigo.

Los condujeron pasando el Puente de la Sierra, al cruce de Villar de Olalla. En el trayecto, el obispo iba exhortando a los milicianos: “Se que me vais a matar…¿creéis que no hay cielo? ¡Hay cielo, hijos míos!… ¿creéis que no hay infierno? ¡Hay infierno, hijos míos!… Me podéis matar. El cuerpo os lo dejo, pero el alma irá al cielo. Yo os perdono y en el cielo rogaré por vosotros”.

En el kilómetro 5 de la carretera se les obligó a bajar, y los mártires se arrodillaron y se absolvieron mutuamente. Luego un miliciano se le acercó al obispo haciendo un ademán de querer degollarlo, el jefe del Piquete, Emilio Sánchez Bermejo lo apartó: -A éste lo mato de un tiro-
El obispo Laplana levantó la mano para bendecirles diciendo: -Yo os perdono y desde el cielo rogaré por vosotros-
Una bala atravesó la mano y dio de lleno en la sien, matándolo instantáneamente, después caía acribillado Fernando Español. Los cadáveres fueron abandonados por los ejecutores, y al día siguiente fueron sepultados en una fosa común del cementerio de Cuenca.

Controversia en su beatificación
Con la beatificación de Cruz Laplana, su secretario Fernando Español y los demás mártires de la causa el 28 de octubre de 2007, se presentó una controversia y un debate político sobre la Memoria Histórica, y más aún con el dolor actualmente de muchas familias que vivieron en carne propia, la guerra y la represión nacional posterior a ella.

En particular, la polémica radica en la resonancia política de esta beatificación y más aún en el posicionamiento de Cruz Laplana con respecto a la República. Aunque no es el único mártir polémico, es el más significativo. En un punto de vista meramente personal considero la controversia como una oportunidad para ver a aquellas personas que veneramos como santas de una manera más humana. Más aún si tenemos en cuenta el contexto en el que se desarrollaron los acontecimientos, podremos notar que el tema del martirio durante la persecución religiosa en la Guerra Civil aún hoy es puesto bajo una consigna ideologizada por ambas partes. Por parte del bando vencedor, la persecución religiosa da una estela de legitimidad al levantamiento y a la necesidad de una centralización ideal basada en la civilización cristiana, y los valores nacionales, por ello en muchas partes de España, al hablar de los mártires cristianos viene la etiqueta de “Caídos por Dios y por España”. Por parte del bando republicano, y más aún al hablar de la represión del Frente Popular, la Administración de la II República tuvo un marcado tinte anticlerical desde un principio con la Separación de Poderes Iglesia-Estado, que se fue radicalizando con el paso del tiempo, tanto como un impedimento para el progreso, así como una lucha entre el control de las conciencias.

La beatificación estuvo acompañada con el debate público de la “Ley de la Memoria Histórica” aplicada el mismo año con el gobierno de Rodríguez Zapatero, en tanto se abrían viejas heridas entre los supervivientes o los descendientes de las víctimas y la discusión histórica sobre el alcance a largo plazo de las consecuencias de la Guerra Civil. En el plano religioso, la beatificación fue vista como un posicionamiento político en el tema; y en tanto con el beato biografiado, su glorificación presentaba objeciones de la opinión pública que presentaba al mártir como un jerarca de extrema derecha. Sin embargo en la causa se tiene el testimonio del Alcalde Socialista de Cuenca Antonio Torrero González (partícipe de los hechos de Cuenca en 1936) que declara: “D. Cruz Laplana, como tal D. Cruz Laplana, no había nada contra él, como contra el otro señor (D. Fernando Español); el meterse con ellos fue por ser Obispo, por ser Sacerdote. Yo, desde luego, puedo resaltar que el Sr. Obispo, en política, huía de toda ella. La impresión en que se le tenía en Cuenca era que era buena persona, y no se le tenía odio alguno”.

El primer edil, que participó en el saqueo del Palacio episcopal, declara: “en el Palacio (episcopal) no se encontró absolutamente nada, ni de cartas, ni de periódicos, ni de armas, nada que pudiera ser comprometedor para el Sr. Obispo”. “Mi opinión sobre la muerte de los dos (Beatos Cruz Laplana y Fernando Español) es que murieron como santos”.

preguntasantoral_anticopia_articulo20181026

René

Enlaces consultados (25/10/18)
– https://es.wikipedia.org/wiki/Cruz_Laplana_y_Laguna
– https://jesusconlacaña.es/08/08/2017/beatos-cruz-laplana-y-fernando-espanol-martires-y-ejemplo-de-fe/
– http://hispaniamartyr.org/
– http://hagiopedia.blogspot.com/2013/08/beatos-cruz-laplana-y-laguna-y-fernando.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Leónidas Feodorov, exarca greco-católico y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ruso del Beato.

Últimamente este autor que os escribe ha tenido la tendencia de escribir sobre los santos y mártires de la Iglesia Ortodoxa de Rito Bizantino, como habrán comprobado en los anteriores artículos, y si bien esta página hagiográfica es para el conocimiento de todos los santos y temas concernientes a la santidad, liturgia, y ritos de todas las confesiones cristianas, he querido retomar la mirada hacia la Iglesia de Oriente para la promoción de sus valores y su espiritualidad.

Sin embargo, hoy también hablaré de los mártires greco-católicos (es decir unidos a la Iglesia de Roma pero conservando el rito de Constantinopla) que vivieron siempre en constante hostilidad por parte del gobierno zarista primero, después bajo el telón de acero del yugo soviético, y a pesar de que la Iglesia Greco-Católica Ucraniana tiene su corona en sus mártires del siglo XX, hoy hablaremos del Beato Leónidas Feodorov, quien pertenecía a la incipiente y minoritaria Iglesia Católica Bizantina Rusa; un movimiento nacido del seno de la Iglesia Ortodoxa Rusa en base a las ideas del filósofo ruso Vladimir Sergeyevich Solovyov, quien influenciado por Dante, instó a que el mundo necesitaba un zar “universal” y que la Iglesia necesitaba del Obispo de Roma como jerarca universal, y aunque en el 1900 murió siendo cristiano ortodoxo, no ocultó sus simpatías a favor de la Unión con la Iglesia de Roma.

Por lo tanto es objetivo de éste artículo llenar este vacío del blog, escribiendo sobre nuestro beato de hoy, que a pesar de unirse al catolicismo (inclusive en un principio pensaba ser sacerdote de rito latino), procuró conservar la Liturgia bizantina y la espiritualidad rusa rica en cuanto a tradición. Sin embargo murió durante la persecución soviética contra el cristianismo, en el afán del comunismo de acabar con el llamado “opio del pueblo”. Espero que el ejemplo de nuestros mártires nos dé una mirada más allá del ámbito cotidiano de la fe, sobre todo en aquellos testimonios que por encima de los sufrimientos humanos causados por el odio y la división, dan fe de que la humanidad también está llena de grandeza y de valor más allá de lo material.

Una mirada a la historia del cristianismo en Rusia
Como sabemos por los artículos publicados en este blog, el cristianismo llegó a finales del primer milenio de nuestra era, en parte debido a la evangelización de misioneros provenientes de la Sede de Constantinopla, y ejemplo de ello es el trabajo incansable de los misioneros San Cirilo y San Metodio (de quienes queda pendiente escribir), que su trabajo con la traducción de las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo eclesiástico abrió el camino para la evangelización de las zonas de lo que eran el Principado de Kiev y las zonas de Bulgaria y Serbia. Existe evidencia de la consagración de un obispo para Nóvgorod por parte de San Ignacio o San Focio en Constantinopla entre los años 866-867.

Visita y bautismo de la Santa en Constantinopla. Miniatura de la Crónica de Radzwill.

Entre el 945 y el 957, el cristianismo bizantino había tomado fuerza entre algunos miembros de la nobleza de Kiev, y aunque la religión ancestral era la oficial, la Princesa Santa Olga fue bautizada, convirtiéndose en la primera gobernante cristiana de la Rus. Su nieto San Vladimiro en el año 988 adoptó oficialmente el cristianismo ortodoxo como religión de estado y convocó a un masivo bautismo en el Quersoneso oficiado por los misioneros bizantinos. He de decir que por parte de misioneros latinos también hubo infructuosas encomiendas de evangelización, sin embargo Kiev adoptó el rito de Constantinopla y su sucesión apostólica es dada por Bizancio.

Cuando se produce la famosa ruptura entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa en el año 1054, el Principado seguía teniendo contacto con el Papado romano, pero paulatinamente siguió a Constantinopla en el cisma, por ese entonces ya estaba conformada la jerarquía eclesial y también una creciente actividad monacal. Durante los siguientes siglos, la evangelización llegará progresivamente, pero en conflicto con los incursores tártaros de religión musulmana.

Al principado de Kiev, seguiría el de Vladimir, el de Nóvgorod, el de Pskov y finalmente el moscovita, donde la Iglesia contribuyó enormemente en la cultura, en conexión siempre con su homóloga bizantina. Poco antes de la caída de Constantinopla, la unión del Concilio de Florencia en 1445 y su aceptación por parte del metropolitano Isidoro, provocó controversias y ocurrió lo mismo en la capital constantinopolitana, donde los monjes griegos acusaron a la Iglesia Católica de caer en la herejía. Basilio II, príncipe de Moscú, se había comprometido inicialmente a aceptar la supremacía papal, pero rechazando el acuerdo, depuso a Isidoro y nombró como metropolitano a Jonás, quien rechazó el catolicismo y provocó la independencia de la Iglesia Rusa con respecto a Constantinopla. Este evento es considerado como el primer intento de unión. Durante el periodo tumultuoso entre el 1598 y el 1613, fueron frecuentes las acciones por parte de Polonia, de implantar el catolicismo en Rusia, pero fueron intentos infructuosos, en ese tiempo, el metropolitano Job se convirtió en el primer Patriarca de Moscú y de toda Rusia, autorizado por el patriarcado de Constantinopla (que se encontraba sometido al dominio otomano).

Omitiendo la famosa unión de Brest, en donde nace la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, y donde los obispos que se unieron conservando el rito bizantino sufrieron el acoso de los obispos latinos polacos, hablaré de la Iglesia Católica Griega Rusa.

Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

A las ideas del filósofo Soloviev se adhiere en 1893 el sacerdote ortodoxo Nikolai Tolstoy, quien entra en comunión con la Santa Sede a través del Patriarcado Greco-Católico Melquita de Antioquía y al retornar a Rusia, trató de conformar a una comunidad a su alrededor, no por ello la policía zarista dejó de acosar a los fieles católicos de rito bizantino, aun así en 1909, a raíz del decreto de tolerancia fomentado por el zar Nicolás II, se celebró la primera Divina Liturgia Católica para conmemorar la Pascua Ortodoxa.

La razón de que algunos fieles ortodoxos para entrar en comunión con la Santa Sede, era de que realmente Roma y Moscú nunca estuvieron formalmente separadas, sino que solo fue una ruptura de facto siguiendo la línea de la Iglesia de Constantinopla. Aún hoy los católicos rusos se refieren a sí mismos como miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa en comunión con Roma.

El sacerdote Eustaquio Susalev, que pertenecía a la Iglesia de los Viejos Creyentes (los que no aceptaron la reforma litúrgica del patriarca Nikon) entró también en comunión con Roma, por lo que la naciente comunidad greco-católica quedó clasificada en dos corrientes: los que celebraban el rito según la reforma nikoniana y los que seguían la liturgia rusa medieval.

El arzobispo greco-católico ucraniano de Lviv, con la autorización del papa Benedicto XV, nombra en 1917 al sacerdote Leónidas Feodorov (de quien más adelante hablaremos) como exarca, pero el inicio de la Revolución Bolchevique y la persecución del estado comunista casi aniquiló a la Iglesia Greco-Católica, y los dos exarcas nombrados murieron víctimas de los gulag.

A la caída de la URSS, la Iglesia se va reconstruyendo lentamente, pero también algunas comunidades dispersas en la diáspora van muriendo o entrando en comunión con el Patriarcado de Moscú, las parroquias que se declaran católicas rusas son atendidas por sacerdotes ordenados de otras iglesias bizantinas, ex-sacerdotes ortodoxos o sacerdotes latinos con capacidades bi-rituales. Hasta marzo de 2017 no se ha nombrado ningún obispo o exarca, y esto influye a los conflictos entre la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú, por el asunto de Ucrania, disputa que lleva varios años, además de la pretensión de la Iglesia Ortodoxa Rusa de administrar eclesialmente los territorios que antes pertenecían al Estado Soviético; entonces la falta de atención del Vaticano a las iglesias orientales rusas, se hace más que evidente en la necesidad de una autoridad competente para su pastoreo y administración de los sacramentos, así como la conservación de su espiritualidad.

Icono ruso del Beato.

Biografía del Beato Leónidas Feodorov
Leónidas nació en San Petersburgo, Rusia el 4 de noviembre de 1879 dentro de una devota familia ortodoxa rusa. Su padre Iván, fue el dueño de un restaurante moderadamente exitoso, que fracasó y murió al poco tiempo, su madre Lyuba Feodorov crió al niño como madre soltera poco después de la muerte de su marido. Aunque crió a su hijo como un devoto de la Iglesia Ortodoxa Rusa también lo indujo a la lectura de los novelistas de la época, entre ellos Víctor Hugo, Émile Zola, Alejandro Dumas y otros autores; en 1901 se matriculó en la Escuela Teológica de San Petersburgo para ordenarse como sacerdote ortodoxo, pero después de mucho examen de conciencia dejó la academia en 1902 para abrazar el catolicismo.

Trayectoria espiritual
Inició su viaje a Roma pasando por Lviv (ya que el imperio austrohúngaro gobernaba la parte occidental de Ucrania), donde conoce al Venerable Andrés Sheptytsky, metropolitano de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana quien bendijo su misión. El trato entre el recién converso Feodorov y el metropolitano fue fraternal, convirtiéndose Sheptytsky en consejero espiritual y mentor. El 30 de julio de 1902, el ortodoxo Leónidas fue recibido en la Iglesia Católica en la Iglesia del Gesú en Roma. Posteriormente se trasladó al colegio jesuita de Anagni con el nombre de Leónidas Pierre para mantener a raya a la policía secreta del zar.

Como la embajada rusa amenazó con prohibirle la entrada a Rusia si continuaba con los jesuitas en 1907 fue obligado a abandonar el colegio y se trasladó al Colegio de Propaganda Fide en Roma. Aunque en el principio pensaba ordenarse sacerdote de rito latino, llegó a la conclusión de que debe permanecer fiel a la liturgia bizantina y al legado espiritual ruso. Con la bendición del Papa San Pío X fue transferido a la naciente Iglesia Católica Bizantina de Rusia, lo que provocó que fuese desheredado de sus protectores jesuitas y dependiese del obispo Sheptytsky de Lviv.

Escribió sobre su conversión: “La gracia del Señor, que brilló sobre mí en el momento que ya estaba perdiendo la fe, produjo una nueva revolución en mí y me recordó al Salvador vivo, real y crístico del mundo. La Iglesia Católica fue para mí no sólo una fuente de verdad eterna cognoscible, sino que también se convirtió para mí en una nueva fuente de Siloé, de la cual salí completamente renovado.”

En 1908, tras el acoso de la policía zarista, se trasladó a Suiza de donde en 1910 se graduó en la Escuela Teológica de Friburgo. El 25 de marzo de 1911, fue ordenado sacerdote de rito bizantino en Constantinopla por el obispo greco-católico búlgaro Mikhail Mirov.

Pasó los siguientes años como hieromonje en Bosnia y Ucrania donde fue tonsurado con el nombre Leónidas el 12 de marzo de 1913. Durante ese tiempo trabajó para el Metropolitano de Galicia donde publicó artículos teológicos para una revista italiana y otra de Praga, cada año era enviado a Rusia para informarse de la situación de los católicos bizantinos rusos que eran constantemente acosados por la Okhrana (policía secreta). En vísperas de la Primera Guerra Mundial regresó a San Petersburgo, siendo arrestado y exiliado a Tobolsk, Siberia, ya que era considerado una amenaza para el Estado (la religión oficial era la Ortodoxia).

Retrato naturalista ruso del Beato.

La Revolución Bolchevique y la persecución contra los católicos de rito bizantino
Con la Revolución de Febrero de 1917, el Gobierno Provisional decretó una amnistía para todos los presos políticos, y entonces el sacerdote Feodorov volvió a la capital donde se inauguró el primer sínodo de la Iglesia Católica Rusa bajo la dirección del Metropolitano de Galicia, aunque después como sabemos, el horizonte político no albergaba un destino mejor para los católicos de rito bizantino y con la Revolución de Octubre del mismo año, la hostilidad hacia el cristianismo se volvió la prioridad del Estado socialista naciente. En esos momentos fue nombrado exarca de los católicos bizantinos rusos el 1 de marzo de 1921 y se rumoró que fue consagrado secretamente como obispo. A pesar que desde un principio los bolcheviques eran tolerantes, a partir de 1922 comenzó una persecución abierta contra la Iglesia Católica (a la par que continuaba la hostilidad contra la Iglesia Ortodoxa). Las autoridades bolcheviques prohibieron a los sacerdotes enseñar la religión a menores de 18 años y ordenaron confiscar los objetos litúrgicos con pretexto de “aliviar el hambre del pueblo ruso” y la creación de consejos laicos para reducir al sacerdote como un mero empleado parroquial, y tanto el Exarca como el Arzobispo Latino de Vilna se negaron a permitirlo por lo que en la primavera de 1923 fueron convocados a un consejo (o una parodia de juicio) en Moscú acusados de actividades contrarrevolucionarias y como es habitual, se les acusó de oponerse a las medidas que las autoridades bolcheviques habían dispuesto.

En medio del juicio y a pesar de que el Arzobispo Cieplak y su auxiliar Monseñor Constantino Budkiewicz contaban con abogados para la defensa, el Exarca Leónidas se defendió solo ante las acusaciones. Su aspecto impresionaba a los presentes en la sala, que hasta entonces tenían la idea de que el Catolicismo era la “religión de los polacos”, ya que estaba vestido con una túnica negra y tenía crecida la barba, como el aspecto de un sacerdote ortodoxo. Argumentó que los greco-católicos habían acogido a la Revolución con alegría y defendió la acción de la Iglesia Católica en auxilio de la hambruna.

El veredicto para los sacerdotes de rito latino y el arzobispo de Vilna eran la condena a muerte, mientras que para el Exarca eran diez años de prisión en el gulag de Solovki. Sólo por presión internacional el arzobispo Cieplak fue liberado pero su auxiliar el Siervo de Dios Constantino Budkiewicz fue ejecutado en el campo de tiro de Lubianka.

Años en el exilio, liberación y fallecimiento
El afán del gobierno soviético había provocado alboroto en el medio internacional, ya que buscaba el nuevo gobierno ser reconocido por las naciones y potencias mundiales, por lo que se detuvo por instantes en su maquinaria sanguinaria y represiva, por lo que el arzobispo de Vilna no sufrió la sentencia dictadas por el tribunal, a pesar del asesinato de su vicario. Pero Leónidas no pudo salvarse de la sentencia siendo exiliado a Solovki y luego a Lefortovo.

En 1926, tras la derrota comunista en la guerra ruso polaca, se aprovechó la oportunidad para intercambiar a los sacerdotes polacos a cambio de los prisioneros comunistas en Polonia, por lo que también exigieron la liberación del Exarca de los Greco-Católicos Rusos, que fue concedida con la prohibición de visitar las ciudades de Leningrado, Moscú, Kiev, Kazán, Nóvgorod y cualquier ciudad marítima, por lo que se trasladó a Kaluga donde el párroco latino del lugar lo recibió como a un hermano, ahí podía celebrar la Divina Liturgia sin restricciones. Regresando a Mohiliov, recordando que había sido recibido con cariño en 1922, se dispuso a atender a la población local, ya que la zona de Bielorrusia había sido originalmente greco-católica pero en 1839 fueron forzados a unirse a la Iglesia Ortodoxa.

preguntasantoral_anticopia_articulo20171231

Por promover la Unión con Roma, fue detenido, bajo el pretexto de abandonar Kaluga sin permiso de las autoridades fue detenido y estuvo detenido en el campo de Solovki en el antiguo monasterio donde había una capilla en el cual se celebraba la Divina Liturgia Católica en Rito Bizantino alternando el servicio con los sacerdotes de rito latino, como comenzaba a escasear el vino de consagrar, entonces con moler las uvas pasas podían hacer vino para continuar con el culto, pero tras la ordenación de un nuevo sacerdote greco-católico más, la práctica llegó a oídos de las autoridades y detuvieron en noviembre de 1928 el culto clandestino.

El 19 de enero de 1929 las autoridades revisando las habitaciones decomisaron todo material litúrgico, excepto lo más elemental para celebrar la Eucaristía y aun así siguieron con la celebración del Santo Sacrificio haciendo de una piedra de molino un improvisado altar.

En la Pascua de 1929 se les permitió a los ortodoxos y judíos celebrarla y no se atrevieron a prohibírselo a los católicos rusos pero fue la última vez que se celebraba una Divina Liturgia públicamente.

A pesar de ser trasladados a la Isla de Anzer los comisarios de la penitenciaría no lograron detener el culto, el Exarca oraba por la conversión de Rusia a pesar de las tribulaciones y la persecución, a pesar de que durante el día trabajaba cortando leña en condiciones míseras despojado de su hábito clerical.

El 6 de agosto de 1929 fue trasladado de la Prisión a un pueblo cercano a la ciudad de Pinega donde se alojó en la cabaña en la que vivía un sacerdote ortodoxo que le prestó la biblioteca, en la que él enseñaba la catequesis, pero esta acción no pasó desapercibida a las autoridades que lo exilian a Poltava a pesar de estar enfermo y que padecía de un asma cardíaco y de gastritis con dificultad para hablar, Ya en 1932 el gobierno lo eximió de trabajo forzoso y en noviembre de 1933 fue entregado un certificado de que había cumplido la pena. Eligió vivir sus últimos días en Vyatka, lugar donde durante la época zarista eran exiliados los prisioneros políticos y esperaba encontrarse ahí con sus antiguos compañeros.

Icono ruso del Beato.

Cansado y después de soportar torturas, vejaciones y el trabajo forzado, exiliado, perseguido primero por el gobierno zarista, después por el gobierno bolchevique, el Exarca Leónidas Feodorov partió de éste mundo a la Casa del Padre el 7 de marzo de 1935 completamente desamparado y sin ni siquiera un sacerdote para auxiliarlo en sus últimos momentos, pero durmiendo plácidamente en el eterno reposo en medio de un convulso momento para el Cristianismo en la URSS, fue un sacerdote que conservó siempre la espiritualidad rusa y su anhelo monástico pero con una fidelidad inquebrantable a la Sede de Pedro y sus sucesores. Finalmente fue enterrado en la localidad por unos campesinos piadosos, tenía cincuenta y cinco años.

Al ser abierta su causa de Beatificación, fue declarado Siervo de Dios en noviembre de 1997, junto con los mártires de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de un examen por la Congregación para la Causa de los Santos, finalmente fue beatificado por el Papa Juan Pablo II durante la Divina Liturgia celebrada en Lviv junto con el Beato Nicolás Charnetsky y otros mártires ucranianos. Su fiesta es el 27 de junio.

René

Enlaces consultados (24/12/17)
• https://ru.wikipedia.org/wiki/Фёдоров,_Леонид_Иванович
• http://holyunia.blogspot.mx/2009/04/blessed-exarch-leonid-feodorov-1879.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego revestido en plata del Santo.

San Focio, considerado por la Iglesia Ortodoxa como un santo teólogo y confesor frente a las usurpaciones papales en materia jurídica y episcopal, es considerado en cambio por la Iglesia Latina como un cismático, ya que se opuso a las principales cuestiones por las cuales las Iglesias Griega y Romana están separadas (el Filioque, la Autoridad Papal, etc.

Su patriarcado se divide en dos periodos, el primero que fue tomado de manera ilegítima en contraposición del Patriarca San Ignacio, y contra todos los cánones eclesiásticos, y el segundo ya instalado de manera canónica, aunque siempre en conflicto con el Papado Romano. Fue uno de los teólogos fundamentales de la Iglesia Oriental del siglo VII y por ello junto con San Gregorio Palamás y San Marcos de Éfeso (también confesores de la fe ortodoxa) son conmemorados conjuntamente. La fiesta del santo patriarca es el día 6 de febrero del calendario juliano.

Abordaremos su biografía y su controvertido Patriarcado en la Sede de San Andrés, así como las evaluaciones históricas sobre el famoso cisma y las repercusiones que desembocaron en la lamentable ruptura del año 1054 entre el Papa León IX y el sucesor de San Focio, Miguel I Celulario. Trataremos la visión latina sobre su gobierno de la Iglesia y la evaluación ortodoxa como confesor.

Inicios y vida seglar
Probablemente nació en Constantinopla en el año 820 hijo de un aristócrata de la corte bizantina llamado Sergio y una mujer piadosa llamada Irene. Su padre estaba emparentado con el Patriarca San Tarasio, defensor del culto de las imágenes durante las controversias iconoclastas.

Durante el segundo periodo iconoclasta (815-843) la familia de Focio sufrió la dura persecución y muchos iconódulos (defensores de la veneración de los sagrados iconos) fueron martirizados, pero tras la restauración de la ortodoxia en el año 843, fueron reintegrados a la política imperial bizantina.

Desde muy joven, alcanzó un notable prestigio debido a su intelectualidad y sus cualidades multifacéticas, probablemente como en la sociedad de su tiempo, estudió teología, filosofía y matemáticas, por lo que probablemente era alumno del matemático León, o por lo menos tenía una relación espiritual. Aunque realmente se esconde la educación de Focio, pero cuando comenzó su carrera política, era sumamente intelectual y prodigioso erudito, que se demostraría con su aportación teológica durante su Patriarcado, además de que su ascenso se debe fundamentalmente a su relación familiar con la Dinastía Amorión. Practicó la Gramática, la Dialéctica, la Oratoria, la Exégesis de las Escrituras, Teología y Derecho y en un principio ejerció la docencia; y se catapultó como un joven dotado en la Corte Bizantina, siendo nombrado senador y diplomático ante el Califato de Bagdad aproximadamente en el año 837. Por un lado su erudición era notable que comenzara a colarse por el lado del poder, y por otro lado lo dominaba su ambición a aspirar algo más importante. Son realmente pocos los datos de este periodo de su vida que conocemos.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Ascenso al Patriarcado y conflicto con Roma
Los motivos por los que Focio fue ascendido al patriarcado son resultado de intrigas políticas, ya que el emperador Miguel III y su tío Bardas se habían opuesto a la regencia de la emperatriz Teodora (esposa del emperador Teófilo y restauradora del culto a las imágenes) quien para centralizar su poder, se involucró en las disputas por el poder, descuidando la educación de su hijo. Las pretensiones de Bardas encontraron un oponente en el Patriarca San Ignacio, quien se negó a bendecirlo públicamente en una ceremonia en la Iglesia de Santa Sofía, supuestamente por llevar una relación incestuosa con su nuera. Pero al caer la emperatriz, el Patriarca Ignacio se negó a tonsurarla como monja y así contribuir a quitarla del poder.

Cuando Teodora cayó en el año 857, Miguel III depuso a Ignacio como patriarca de Constantinopla y en su lugar se eligió a Focio para ocupar la sede de San Andrés. Como era un laico, en pocos días recibió las órdenes menores y el diaconado, así como fue ordenado sacerdote; fue consagrado por el Obispo de Siracusa (que estaba realmente suspendido y fue depuesto por Ignacio) el día de Navidad (7 de enero), su legitimidad era por lo menos discutible.

Al principio el Obispo de Roma no quiso intervenir, pero el patriarca depuesto y exiliado apeló a su autoridad, entonces el Papa Nicolás I envió legados para examinar la situación. Por otro lado las Iglesias romana y constantinopolitana pasaban por un periodo de fricción, en cuestión sobre la jurisdicción de la recién evangelizada Bulgaria, pues el Rey Boris I estaba interesado en el cristianismo que apeló al envío de misioneros occidentales, pero Constantinopla obligó a considerar al gobernante búlgaro a ser evangelizado por misioneros de rito bizantino. Boris fue bautizado por la Iglesia de Constantinopla entre el 864 y 866, los abusos por parte del clero oriental obligaron al rey a apelar a Roma, por lo que Focio contrarrestó la solicitud con una crítica a las costumbres occidentales, entre ellas el uso del pan ácimo, el de la Primacía Papal, el rito latino, y el afeitado de la barba, así también salió en el debate la cuestión del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo y su uso en el credo). En el año 863, el Papa Adriano II anatemiza a Focio y lo depone como Patriarca, pero Focio responde con la misma resolución, acusando de herejía al Obispo de Roma, y excomulgando, por lo que teóricamente lo depone de la Sede de Pedro.

Pongamos entre paréntesis, el surgimiento de la dicha cláusula que insertada en el credo niceno, que había surgido en el siglo VI en la Hispania Visigótica, y fue aceptada por los francos, pero contó con el rechazo del papa León III, quien mandó a exponer unas tablillas de plata con la definición original del credo.

Icono ortodoxo ruso naturalista del Santo.

Deposición: Condena del Concilio de Constantinopla (869 d. c.)
En realidad Focio al hacer este acto, cayó en cisma, provocando la ruptura momentánea con Roma en el 866, mientras tanto, también impidió que la Iglesia Occidental se inmiscuyese en la política de la Iglesia de Oriente, al negar al Papa la primacía sobre todos los demás obispos, y apoyado siempre por el gobierno imperial. Aparte de sus disputas con el papado, promovió la evangelización de Bulgaria, enviando a los Santos Cirilo y Metodio para predicar el cristianismo.

En política, Focio, apoyó fielmente a Miguel III “El Borracho”, incluso cuando su amigo y protector Bardas, fue asesinado por intrigas en 866, pero no logró mantenerse, ya que el emperador corrió la misma suerte a manos de Basilio I “El Macedonio” al año siguiente, y en una política a favor de los ignacianos (partidarios del depuesto Ignacio), depuso al patriarca Focio, y lo envió al exilio en el monasterio de Skepis, en el Bósforo.

El Emperador Basilio, queriendo reconciliarse con el Papado, convocó al Concilio de Constantinopla en el 869, y como resultado de la sesión, Focio fue anatemizado y formalmente considerado como cismático; él no reconoció la autoridad del Concilio al considerarlo pro-latino y se negó a retractarse.

El Patriarca Ignacio, repuesto en su sede, también se negó a ceder ante las pretensiones papales sobre Moravia y Bulgaria, por lo que si bien no se llegó tan lejos para concretarse un cisma, Roma y Constantinopla pasaron momentos de fricciones. Entonces poco después, el ex-patriarca pudo reintegrarse en la corte, y reconciliarse con Ignacio, quien lo recomendó como tutor para el heredero de Basilio, León. Se debió principalmente a la presión que ejerció Focio sobre Basilio para que lo restituyera, ya que en la genealogía imperial, el erudito argumentó que los orígenes de la Dinastía Macedónica no eran de humildes campesinos, sino que venían de la Dinastía Arsácida de Armenia. Entonces el emperador cayó también bajo la influencia de Focio, de quien dependía en los asuntos teológicos e ideológicos.

Segundo Patriarcado
Cuando el Patriarca San Ignacio murió en el año 877, apenas tres días después, Focio fue entronizado como Patriarca de Constantinopla; en su segundo periodo, ya muerto el Papa Adrián II (quien lo había anatemizado) fue elegido Juan VIII, e inmediatamente reconoció como legítimo y anuló las disposiciones de su predecesor. En el Concilio de Constantinopla del 879, entre los cuales estuvieron los legados papales, se legitimó la elección de Focio, además de que en la reunión, los partícipes ratificaron los motivos por los cuales Focio se mantuvo rebelde al Pontífice y la alteración del Filioque fue tajantemente prohibida.

Por mientras, mantenía una política separada de las injerencias de la Iglesia de Occidente, y no cedió ni un ápice, en el asunto de Bulgaria, a pesar de que el territorio fue concedido a Roma, volvió a la jurisdicción del Patriarca de Constantinopla en el 870. Sin el consentimiento del rey Boris I, el papado no pudo hacer valer sus pretensiones. Entonces se dedica a la acción pastoral, favoreciendo la misión de Metodio en las tierras búlgaras; pero no por ello estuvo fuera de las intrigas del trono imperial, sobre todo en el conflicto entre Basilio I y su hijo León.

Deposición y muerte
En una conspiración por parte de la Corte bizantina, estuvo implicado pero parece ser que no fue castigado por el emperador; pero a la muerte de éste en el 886 mientras cazaba, León VI depuso al patriarca y lo reemplazó con su pariente Esteban. Al año siguiente fue llevado a juicio y condenado al destierro a un monasterio de Armenia, el anciano ex-patriarca fue trasladado a Bordi donde fallece en el año 893; aunque según parece no fue el resto de su vida vilipendiado, y procuró continuar su labor de escritor.

Valor histórico y sus escritos
Focio, fue venerado por su erudición y por su obra prolífica, suscitando admiración incluso entre sus enemigos, desde el siglo XII ya era venerado entre los cristianos ortodoxos como defensor de la fe verdadera ante las “herejías” de Roma, he de opinar que su culto nació con el sentimiento anti-latino que se desarrolló durante el periodo en que las Cruzadas y las disputas territoriales del Imperio Bizantino ratificaron el cisma que estalló varios años después de la muerte de Focio (con su sucesor Miguel I Celulario), pero no por ello dejaré de lado las perspectivas de parte de la Iglesia Romana sobre su actuación patriarcal; y en parte debido a que fue entronizado en contra de los cánones eclesiásticos, además de que se debieron a disputas políticas que imperaban en el cambio dinástico del gobierno imperial por las cuales la injerencia de los asuntos estatales en la Iglesia eran de manera frecuente.

Para la Iglesia Católica, Focio es un cismático, además de que actuó con el fin de romper la unidad de la Cristiandad y a pesar de ello fue condenado. La Iglesia Católica reconoce el Concilio que anatemizó al Patriarca, pero por ello significó el fin de la autoridad de los Concilios Ecuménicos ya que a pesar de su ratificación, hasta hoy la Iglesia Ortodoxa no reconoce esta acción. Por otro lado, las cualidades personales de Focio atrajeron la atención de sus contemporáneos; el historiador moderno y sacerdote católico Adrian Fortescue lo califica del “hombre maravilloso de toda la Edad Media” y señala que “si no hubiera dado su nombre al gran cisma, siempre sería recordado como el mayor erudito de su tiempo”.

Los enemigos de Focio comentaban que “hablaba como un santo pero obraba como un demonio”, incluso hablan de su ambición personal con que aspiraba a algo más grande; el historiador inglés Edward Gibbon cree que su ambición era igual a su curiosidad y que sacrificó la Paz mundial por un reinado corto y dudoso.

Por otro lado Focio fue el creador de una conciencia nacional, que identificaba la nacionalidad griega con su defensa de la fe ortodoxa y que emergió como defensor de la identidad griega en sus debates teológicos con la Iglesia Occidental. Junto con San Marcos, arzobispo de Éfeso (de quien más adelante escribiré), y San Gregorio Palamás (de quien ya se ha escrito), son venerados como Confesores de la Verdadera fe, y por tanto canonizados conjuntamente.

A pesar de que fue canonizado formalmente por el Patriarcado Ecuménico en 1847, Focio fue venerado durante generaciones anteriores por la Iglesia Ortodoxa; su trabajo filosófico y su mayor gloria fue su famosa Biblioteca que contenía 280 volúmenes donde desarrolla conjuntamente la filosofía y la ciencia griega, además de recopilaciones de la patrística cristiana, los originales en su mayoría se encuentran perdidos.

También escribió contra las alteraciones latinas del Credo, y su gloria fue su Amphilochia, un extenso tratado con 300 preguntas acerca de las Sagradas Escrituras. Escribió epístolas contra los maniqueos y los paulicianos, también consejos teológicos a Boris I de Bulgaria y al emperador.

Sin duda no negará la historia su lugar como influyente en la Iglesia Oriental, y su obra fue pilar junto con San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno de la teología ortodoxa. Pero también los sucesos son pálido preludio para que se desencadenase en 1054 la gran división que seguimos viviendo en enconados desencuentros, y barreras que impiden reconstruir la unidad eclesial y la Pentarquía.

René

Webs consultadas (07/10/17):
• https://en.wikipedia.org/wiki/Photios_I_of_Constantinople
• https://el.wikipedia.org/wiki/Πατριάρχης_Φώτιος_Α΄
• https://el.orthodoxwiki.org/Φώτιος_Α΄_ο_Μέγας
• http://vizantinaistorika.blogspot.mx/2014/02/blog-post_6.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Nicolás II zar de Rusia y su familia, polémicos mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

En este blog hemos visto algunos santos que son polémicos y cuya canonización en si es controvertida y genera un gran debate en la sociedad, un ejemplo claro es la glorificación de la Familia Imperial Romanov como Strastoterpets (Portadores de la Pasión) por parte de la Iglesia Ortodoxa fuera de Rusia en 1981 y la Iglesia Ortodoxa Rusa en el año 2000.

La Familia Imperial Rusa, tras la revolución rusa de 1917 fue destronada y brutalmente asesinada en 1918, con ella se desintegró el Imperio Ruso que durante 300 años ha sido gobernado por zares autócratas y pasó de una monarquía decadente a una república socialista dictatorial y represiva.

Si bien en un mártir no se juzgan sus actos políticos y religiosos que conllevan su vida y su martirio, en este caso está claro que van de la mano con el contexto. Y al final del artículo nos hacemos la incómoda pregunta ¿fue realmente martirio o un mero asesinato político? ¿Era el zar una víctima más de la represión comunista o un emperador déspota y autoritario cuyo caos que llevó a la Revolución era su responsabilidad?

Hoy trataremos sobre el Zar Nicolás II, su esposa y sus hijos; dejando a sus demás familiares también canonizados para otra ocasión. Si bien trataremos sus vidas por separado, el tema que nos compete es su canonización y los motivos contextuales de ella.

Icono ortodoxo ruso de naturalista representando al zar Nicolás II, su esposa la zarina Alexandra y el zarevich Alexei Romanov.

San Nicolás II de Rusia (Nicolás Alexandrovich Romanov)
Pasando a los datos biográficos hablaremos brevemente sobre Nicolás II Zar de Rusia y último monarca del imperio ruso. Nació en el palacio de Alejandro en San Petersburgo, en el Imperio Ruso el día 18 de mayo (6 en el antiguo calendario) de 1868, siendo el hijo mayor del zar Alejandro III de Rusia y su esposa María Feodorovna, teniendo 5 hermanos menores. En 1881 tras el asesinato de su abuelo el Zar Alejandro II se convierte en heredero al trono de Rusia (zarévich) y en 1884 se celebró la ceremonia de la mayoría de edad de Nicolás. Finalmente en 1890 fue de gira mundial visitando Egipto, La India, Singapur y Japón, donde fue víctima de un intento de asesinato.

A pesar de ser heredero al trono, y asistir a las reuniones del Consejo de Estado, Nicolás no tenía la madurez necesaria ni estaba preparado para convertirse en nuevo Zar. En esa época a pesar de establecer un régimen autoritario y represivo, el Zar Alejandro III sufría de mala salud, a pesar de que la industrialización procuró alcanzar a todos los sectores de la sociedad rusa de aquel momento, la desigualdad de los beneficios entre la nobleza rusa y la servidumbre, era patente. Las aspiraciones a la libertad política eran reprimidas por la fuerza militar zarista por considerarla un enemigo a su autoridad.

El 26 de noviembre de 1894, se casó con la princesa Alix de Hesse, quien al principio fue muy reticente debido a que ella era fervorosamente luterana, pero junto con su hermana Isabel (que también terminaría siendo mártir) fue recibida en la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1892 cambiando su nombre por el de Alexandra Feodorovna. La boda se ofició poco después de la muerte del zar Alejandro, por lo que fue considerado su sucesor en el trono y formalmente coronado como Nicolás II.

A pesar de mostrar su admiración por la democracia en una visita a la Cámara de los Comunes en Inglaterra en 1893, durante su periodo como heredero, como gobernante no estaba dispuesto a concebir la idea de compartir el poder con las demás fuerzas políticas, que amenazaban el sistema autocrático de Rusia. En los asuntos eclesiásticos promovió la canonización del ermitaño ruso Serafín de Sarov, pero mientras él exigía como plazo máximo un año, la emperatriz exigió que se realizase dentro de una semana. Finalmente San Serafín fue canonizado en el verano de 1903 y la familia imperial se trasladó para presidir la ceremonia.

El zar Nicolás II rodeado de su familia al completo: la zarina Alexandra, las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia; y el zarevich Alexei.

En los asuntos exteriores fortaleció la alianza con Francia, siguiendo la política de su padre, pero tenía intereses imperiales sobre la zona de Manchuria, lo que chocó con los intereses de otra potencia en construcción: El Imperio Japonés. La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) pesó para el Imperio Ruso no solo el costo en vidas humanas y recursos, sino que cargó con el peso de la humillación por la derrota. Para ese entonces el descontento social con el régimen era evidente para su eventual caída.

Durante su reinado también se hizo famoso el acto del llamado Domingo Sangriento, ocurrido en enero de 1905, en la que el sacerdote socialista Jorge Gapon encabezó una procesión hacia el palacio de invierno al frente de miles de personas, cantando el himno nacional y fuera de la idea de que era una turba revolucionaria, eran gente fiel a la Familia Imperial, con iconos en sus manos y retratos portátiles del zar. Nicolás no se encontraba en ese momento y las calles estaban bloqueadas por la infantería y los cosacos. Los manifestantes pedían una monarquía constitucional, pero la reacción militar fue arbitraria; el ejército abrió fuego contra la muchedumbre causando numerosos muertos y heridos, y retirándose los manifestantes entre maldiciones al régimen.

En 1913, se celebraron en toda Rusia el tercer centenario de la Dinastía Romanov, pero ya no en una monarquía absoluta tras la revolución de 1905, sino que integrada una Cámara Representativa conocida como la Duma, aunque no logró satisfacer las demandas de las clases sociales obrera, campesina y la mediana burguesía.

Fotografía de la zarina Alexandra Feodorovna, año 1905.

A pesar de ser aconsejado contra la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, el ejército fue enviado al frente, pero el entusiasmo inicial quedó ensombrecido tras la batalla de Tannenberg, en que las fuerzas alemanas aniquilaron prácticamente al ejército Imperial. Entre 1915 y 1916 la guerra empeoró la situación de Rusia, y un nuevo poder amenazaba el Estado, con el surgimiento del movimiento bolchevique, que derrocaría a la Monarquía e instaurará un régimen dictatorial totalitarista.

Santa Alexandra Feodorovna Romanova (Alix Victoria Louise Helena Beatriz de Hesse y el Rin)
Nació en Darmstadt, Ducado de Hesse el 6 de junio de 1872, siendo hija de Luis IV Gran Duque de Hesse y del Rin y de la Princesa Alicia de Reino Unido; por lo tanto era descendiente de la Reina Victoria y del Príncipe Consorte Alberto.

Fue bautizada el 1 de julio en la Iglesia Luterana siendo sus padrinos el Príncipe de Gales y el zar Alejandro III y sus madrinas la emperatriz Dagmar de Dinamarca y la Princesa Beatriz de Reino Unido. Era de carácter alegre y con muy buen humor, pero la muerte de su madre y su hermana menor, convirtieron su alegría en amargura, y de una chica extrovertida a una chica tímida y callada. A pesar de la presión familiar, rechaza casarse con el hijo mayor del príncipe de Gales, además de que se enamora del entonces zarévich Nicolás. A pesar de la oposición de la familia imperial acabaron accediendo al matrimonio, pero antes Alix se convirtió al cristianismo ortodoxo junto con su hermana Isabel y tomó el nombre de Alexandra. En el duelo por la muerte del Zar Alejandro III, la pareja se casó el 26 de noviembre de 1894 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

El reinado de Nicolás y Alexandra están marcados por el conservadurismo ante las nuevas olas de cambio que exigían los tiempos. La pareja se hizo extremadamente impopular y la timidez de la emperatriz fue interpretada por el pueblo ruso como signo de desinterés e indiferencia por la situación de Rusia. El 16 de Mayo de 1896 fueron coronados como zar y zarina de Rusia en Moscú. Tuvieron 5 hijos:

Los cinco hijos de los zares: las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia, y el zarevich Alexei.

Santa Olga Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en 1895 en Tsárskoye Selo, era una joven de carácter autocrático y prepotente a veces, adoraba a su padre y con él tuvo una relación muy estrecha; a pesar de que amaba a su madre, a veces tuvieron roces por la mala conducta de Olga. Como resultado de su educación religiosa, a los veinte años, donó parte de su fortuna y se dedicó a las obras de caridad, como los nobles a veces hacían, sin embargo cuando en el plano político aparece el monje siberiano Grigori Rasputín, la familia fue obligada a aceptarla como amigo; incluso aún con el escándalo de que el vidente la había visitado a ella y a sus hermanas vestidas en camisón.

Durante la Primera Guerra Mundial, ella y sus hermanas así como su madre, se convirtieron en enfermeras de la Cruz Roja y se dedicaron a atender a los heridos en batalla. Sin embargo la sensibilidad de Olga por el panorama la influyeron a administrarse arsénico, que era considerado como tratamiento para los trastornos nerviosos y depresivos.

Santa Tatiana Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació en San Petersburgo en 1897, tenía un talento natural de liderazgo, pero al igual que sus hermanos, se crió con cierta austeridad, dormían todos en una misma habitación y ella no estaba acostumbrada a ser tratada como “Su Alteza Imperial”. Durante la Primera Guerra Mundial, encabezó los comités de la Cruz Roja Internacional y al igual que su hermana, cuidaba de los heridos y enfermos en el frente.

Iconos ortodoxos rusos de estilo naturalista representando a las Grandes Duquesas Romanov: de izquierda a derecha, Anastasia, Tatiana, María y Olga.

Santa María Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en San Petersburgo en 1899, María fue una muchacha extrovertida, bonita y coqueta; tuvo un amor filial con su padre, pero una relación difícil con sus hermanas, que la excluían de los juegos que realizaban, ya que nunca se metía en problemas por ello. Tenía un gran amor por los enfermos y heridos, sin embargo eran demasiado jóvenes para entrar en la Cruz Roja, por lo que convivía con los soldados que iban al frente.

Santa Anastasia Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació el 18 de junio de 1901, en San Petersburgo; como la familia Romanov esperaba un heredero al trono, se decepcionaron rápidamente por el nacimiento de Anastasia, porque anhelaban un varón, sin embargo, la recién nacida recibió el título de princesa o Gran Duquesa. Ella junto con sus hermanos fue educada en una vida sencilla, incluso en los campamentos dormían sin almohadas (excepto cuando estaban enfermos), tomaban baños de agua fría, además de que tomaron parte en actos de caridad con los necesitados.

Cuando aparece en escena el famoso starets siberiano Grigori Rasputín; la familia fue obligada por insistencia de la Emperatriz a aceptar al místico como amigo cercano de la familia, y los criados se horrorizaron por la visita de éste a las niñas que andaban en camisón, lo cual estaba prohibido, y provocó el chismorreo del populacho con satíricas pornográficas que afectó al prestigio del gobierno de los Romanov, pero junto con su hermana María, también se destacó por su interés por los soldados, ya que no podía (por su corta edad) ingresar a la Cruz Roja, convivía con los que partían a defender a la Rusia Zarista durante la Primera Guerra Mundial.

Icono ortodoxo ruso del zarevich Alexei Romanov.

San Alexis Nikolayevich Zarévich
Nació el 12 de agosto de 1904 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo y fue bautizado el 3 de septiembre en la Capilla del recinto de manos del Padre Yanishev, durante la ceremonia, la homilía fue pronunciada por el famoso San Juan de Kronstadt y como el país estaba en guerra con Japón, todos los comandantes y soldados fueron nombrados padrinos honorarios.

Pero pronto, y como confirmó un examen genético de 2009, comenzó a desarrollar la hemofilia B, que venía de herencia por parte de su madre. Debido a esto, recibió cuidados intensivos, ya que su sistema no podía producir proteínas necesarias para la coagulación de la sangre. A principios de octubre de 1912 tuvo una crisis, que varias veces estuvo a punto de llevarlo a la muerte. Desesperada, la emperatriz recurrió a los servicios del curandero siberiano Grigori Rasputín, quien tenía fama de milagrero, por lo que a partir del 19 de octubre el zarévich comenzó a mejorar. Esto ganó a Rasputín una aliada en la corte, pero Alexis sabía que no podía llegar a la edad adulta, por lo que le gustaba contemplar la naturaleza. Cuando estalló el conflicto internacional, el zar se convirtió en el Comandante Supremo del Ejército Imperial, y Alexis participó con energía en la vida militar, se dice que se negó a comer en un banquete y prefirió almorzar con los soldados.

Tras el asesinato de Rasputín, la zarina temía por la vida de su hijo, sin embargo con la Revolución Rusa de 1917 sabemos que la familia imperial fue derrocada y exiliada, y cuando triunfó el movimiento comunista así como el inicio de la Guerra Civil Rusa, los Romanov se convirtieron en la bandera del Ejército Blanco, por lo que los bolcheviques planearon el asesinato.

Icono ortodoxo ruso que representa el martirio de los Romanov.

Revolución Rusa y ejecución de la familia Romanov
Con la revolución de febrero de 1917, y la abdicación del Zar Nicolás II, la familia fue detenida y exiliada a Tobolsk por el presidente Kerensky, ya que había aumentado el índice de violencia y querían salvaguardarlos de una posible amenaza, ya que podemos observar en las fotografías, en los primeros meses de cautiverio fue liviano y la familia gozaba de visitas y libertad de movimiento. Al ascender Vladimir Lenin al poder mediante un golpe de estado en octubre, esto cambió. En las zonas más alejadas del panorama político, los exiliados zaristas, apoyados por Estados Unidos, y otras potencias extranjeras, comenzaron a organizarse en el Ejército Blanco, que entre otras cosas, pedía la restauración de la monarquía. También la Iglesia Ortodoxa, que había sido de antaño aliada del Estado monárquico, apoyó espiritualmente el movimiento, desencadenado una brutal persecución y una guerra civil, en que las milicias rojas con el mando unificado combatieron los numerosos alzamientos de los cosacos, y los regimientos zaristas.

Tras acercarse el ejército rebelde a Tobolsk, la familia fue evacuada a Ekaterimburgo a principios de 1918, y fue sometida a duras pruebas de encarcelamiento, por lo que se racionó la comida y se tuvieron que dejar la mantequilla y el café. Las niñas habían escondido las joyas detrás de sus ropas y en las almohadas, para trasladarlas con ellas. Fueron alojados en la famosa Casa Ipatiev, pero con el propósito de evitar que escaparan se les prohibió mirar afuera y sólo pocas ocasiones podían salir al baño bajo estricta vigilancia, no podían ir a la Divina Liturgia de la Iglesia más cercana y se les denegó la lectura del periódico.

En los círculos bolcheviques se planeó el asesinato por temor a que al ser liberados, ya que el Ejército Blanco se acercaba y la paranoia sobre los resultados de la contienda era más que evidente. Lenin y el círculo más cercano del Partido Comunista, acordaron la muerte del zar, pero causó un acalorado debate sobre la necesidad también de matar a los hijos y la esposa. El comandante Yurovsky quedó a cargo de la guardia, y reforzó la vigilancia, por lo que hasta cometido el crimen había más de 300 custodios patrullando el recinto.

Los cadáveres de los Romanov tras la masacre de Ekaterinburgo. Lienzo de I. Dzhembulat (s.XX).

Lev Trotsky, quien en ése momento era comandante del ejército rojo (conformado por algunos disidentes del ejército imperial y milicias) aprobó la resolución, así como la Junta Comunista de los Urales (jurisdicción a la que pertenecían los prisioneros). La noche del 17 de julio de 1918, el zar y su esposa, junto con sus hijos y servidores, fueron escoltados por los esbirros de Yurovsky al sótano de la casa, donde fueron brutalmente asesinados y luego sus cadáveres sacados, intentaron quemarlos y destruir toda evidencia, pero terminaron enterrando sus restos a la intemperie.

Controvertida canonización: ¿Mártires o víctimas políticas?
El debate se abrió al caer el comunismo en los años 90, cuando la Iglesia Ortodoxa, se vio finalmente libre del sometimiento del Estado soviético. La discusión giraba en torno al motivo de la muerte, ya que a pesar de que en sus horas finales, las víctimas habían demostrado su devoción (frente a sus ejecutores hicieron la señal de la cruz antes de caer acribillados), no exenta la responsabilidad y la debilidad del monarca ante los problemas internos y externos que desembocaron en la revolución. Y a esto se sumó el cisma que hubo dentro de la Iglesia Ortodoxa (recordemos que muchos sacerdotes abanderaron la causa anticomunista y apoyaron a la restauración monárquica durante la guerra civil rusa) con la sumisión del Patriarcado de Moscú al gobierno totalitarista. La Iglesia Ortodoxa Rusa del Extranjero, conformada por migrantes y exiliados de la URSS que se refugiaron en América y en varios estados europeos, rompió relaciones con la Iglesia Oficial en 1927 y no fue hasta el 2007 cuando se reestableció la comunión durante el Patriarcado de Alejo II.

Icono ortodoxo ruso de los Romanov.

Tras años de persecución por parte del gobierno bolchevique contra la Iglesia, tras la caída de la URSS fueron rehabilitadas muchas de las víctimas, entre ellas las que son conocidas como los Santos Mártires y Confesores de Rusia (quienes en su mayoría fueron asesinados durante el conflicto armado de 1918 y las purgas de las dictaduras de Stalin y Khrushchev) y a pesar de que se consideraba al monarca como un devoto cristiano, un padre de familia ejemplar y fiel marido, para algunos sectores de la Iglesia, causaba controversia el hecho de que los errores de su gobierno y las consecuencias de esto (aunque el análisis histórico y la evaluación son entidades más complejas) entreabría la puerta a la duda.

No faltaron tampoco voces que compararon el asesinato con un acto ritual (con la excusa de que los principales promotores de la revolución eran de herencia judía); aun así no se podían considerar a Nicolás y su familia como mártires, ya que no fueron asesinados por su fe religiosa, sino por el temor de que los disidentes al Estado naciente bolchevique los tomasen como bandera de la contrarrevolución.

preguntasantoral_anticopia_articulo20170819

Tras la Perestroika y la conformación del Estado ruso moderno, la memoria histórica de lo que fueron años de represión política y social motivaron un fervor nacionalista (de la cual la identidad de Rusia como nación cristiana ortodoxa contribuyó en parte) y se rehabilitaron las figuras del zar y su familia. Anteriormente habían sido canonizados en 1981 como “mártires” por parte del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero (que en ese momento no estaba en comunión con el Patriarcado de Moscú), pero finalmente en el año 2000 el Patriarcado de Moscú glorificaba a Nicolás II y a sus hijos, su esposa y parientes como “Portadores de la Pasión (quienes aceptaron con resignación y fortaleza cristiana el martirio asimilándose a Cristo) y junto con ellos fueron canonizados los que conocemos como Mártires cristianos de la Rusia comunista. Con este acto estalla la devoción popular aunque también la controversia, como vemos en las imágenes, la variedad de iconos se expandió e incluso fuera de Rusia.

Panteón de los Romanov en la llamada Iglesia de la Sangre, Ekaterinburgo (Rusia).

Sus restos fueron encontrados inicialmente encontrados a las afueras de Ekaterimburgo en los años 70, pero el temor a las autoridades hizo que se inhumaran aunque años después fueron encontrados y analizados por científicos forenses, quienes determinaron con el ADN el parentesco y la identidad de cada uno; en 1998, los restos del zar, su esposa y dos de sus hijas fueron enterrados en la Catedral de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. En 2007 fueron encontrados los restos del zarévich y de otra de sus hijas, en 2008 científicos forenses nacionales y extranjeros confirmaron las identidades y fueron sepultados junto a su familia. Se atribuyeron a ellos numerosos milagros, y exhalaciones de mirra en sus iconos, la devoción y el fervor popular siguen hasta la actualidad de manera latente.

René

Webs consultadas (18/08/17)
– https://en.wikipedia.org
– www.nytimes.com/…/nicholas-ii-and-family-canonized-for-passio
– https://orthodoxwiki.org/Nicholas_II_of_Russia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es