Siervo de Dios Gabriel García Moreno, presidente de Ecuador y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Siervo de Dios.

Es un caso atípico en las causas de beatificación hablar del Doctor Gabriel García Moreno, quien fue presidente constitucional de Ecuador durante dos periodos y un periodo interino. Sin embargo es más identificado con la política conservadora y con un gobierno controvertido que sin embargo fue pilar para un proyecto nacional dentro de la nación; devotísimo católico practicante promovió la Consagración de la Nación al Sagrado Corazón de Jesús y la protección de la Influencia de la Iglesia en la vida social ecuatoriana, pero para muchos grupos liberales que aspiraban al poder consideraban un obstáculo su gobierno centralizador y de alguna manera justificaron su asesinato que paralizó su programa modernizador y de alguna manera tuvo consecuencias negativas para las siguientes décadas.

En 1939 la Iglesia Católica abrió su proceso de beatificación por vía del martirio, y aunque muchos ya lo consideran “Siervo de Dios”, actualmente su causa no ha avanzado en absoluto, y ha generado controversia en la cual algunos sectores consideran justa su canonización pero otros consideran justificado su martirio como “tiranicidio” por su política conservadora y su finalidad represiva contra la izquierda liberal, tanto que en 1959 el escritor masónico Benjamín Carrión publicó un libro titulado García Moreno, el Santo del Patíbulo dando a entender los argumentos por los que el presidente mártir no debiera ser beatificado. La presente semblanza histórica se centra en su naturaleza religiosa pero también se tratarán los principales aspectos políticos de su gobierno, sin embargo esta causa es inusual ya que fuera de aquellos santos que fueron monarcas, pocos hombres de gobierno en un régimen democrático han sido considerados candidatos a la santidad, como Giorgio La Pira, Julius Nyerere, Robert Schuman y otras figuras públicas.

Primeros años
Gabriel Gregorio Fernando José María García y Moreno y Morán de Buitrón nació el 24 de diciembre de 1821 en Guayaquil, Ecuador siendo el último de ocho hermanos y pertenecientes a una familia realista que cayó en desgracia durante las guerras de Independencia de gran parte del territorio colonial español. Su padre Gabriel García era originario de Villaverde, León y su madre Mercedes Moreno era hija del regidor perpetuo del Ayuntamiento de Guayaquil.

Su madre, a raíz de las circunstancias decidió educar a su hijo Gabriel y a la edad de siete años ya sabía leer y escribir, en su niñez, Gabriel es un niño tímido y recibió una educación religiosa a cargo del Padre Betancourt, perteneciente a la Orden de los Mercedarios del antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced, dentro de la Iglesia de la Concepción de la misma ciudad. A la edad de catorce años Gabriel se muda a Quito a matricularse en el Colegio de San Fernando de los Padres Dominicos, donde logró dominar el Latín, ahí cursó la secundaria gracias a una beca otorgada por el gobierno del presidente Vicente Rocafuerte. Para acceder a ella García Moreno debía encargarse de la enseñanza de la gramática en los cursos inferiores.

Por cierto momento se interesó por el sacerdocio e incluso llegó a recibir las órdenes menores, pero pronto se dio cuenta de su interés en la vida política en vez de una carrera eclesiástica e ingresó en la Universidad Central de Quito para estudiar jurisprudencia. Aprendió de manera autodidacta el francés, el inglés y el italiano y en 1844 obtuvo su doctorado.

Fotografía de Gabriel García Moreno.

Vida matrimonial
El 4 de agosto de 1846 se unió en sagrado matrimonio por poder con Rosa Ascázubi (miembro de una familia rica y asociada a la política), mientras Gabriel tenía 25 años, su cónyuge 37.
En 1850 viaja con su hermano Pedro Pablo a Europa donde aprende una instrucción técnica para el desarrollo económico del país, pero también se percata del proceso de descristianización a raíz de los gobiernos liberales como los que experimentarán en la mayoría de los países. Es en esta etapa donde forma su ideario conservador dispuesto a aplicarlo en su periodo presidencial, y vuelve a su patria convencido del reinado social de Jesucristo. En 1855 vuelve a viajar a Europa, donde asistió a La Soborna de París concurriendo a cursos de física, botánica, historia y geología.

Tuvo con su esposa cuatro hijos, que no sobrevivieron pues posiblemente sufrieron una enfermedad hereditaria por vía paterna, también a su madre le llegó la muerte el 18 de octubre de 1865 al final del primer periodo presidencial de su esposo. Seis meses después de enviudar el Doctor García Moreno contrajo matrimonio nuevamente con la sobrina de su difunta esposa, Mariana del Alcázar de 29 años y con ella tuvo tres hijas que no sobrevivieron y un hijo varón que llegó a la edad adulta, don Gabriel María García del Alcázar.

Vida política y crisis ecuatoriana (1859-1860)
En la vida pública obtuvo varios cargos, como Rector de la Universidad Central, Alcalde de la Ciudad de Quito, Senador de la República en el Congreso de 1858, Ministro Plenipotenciario ante el Gobierno de Chile y Ministro de Hacienda. En sus inicios políticos fue periodista fundador de El Zurriago, El Vengador, El Diablo, La Nación, El Primero de Mayo y la Unión Nacional. Fue crítico a las políticas liberales de los presidentes José María Urbina y Francisco Robles, quienes impulsaron reformas anticlericales en medio de un ambiente nacional inestable, como la expulsión de la Compañía de Jesús promovida por la Asamblea Constituyente y apoyada por el gobierno vecino de Colombia.

La guerra entre Ecuador y Perú (1858-1860), significó un desprestigio total de la administración liberal, por lo que dio origen a una guerra civil en el país. Como miembro del Senado Gabriel fue responsable de que se quitaran las facultades extraordinarias de Robles. Con el traslado de la capital a Guayaquil se exteriorizó la división interna que llevó a los opositores de Robles encabezados por García Moreno desconocieran al Poder Ejecutivo y se conformaran gobiernos autónomos, siendo el de Guillermo Franco en la provincia de Guayaquil, el de Jerónimo Carrión en Cuenca, el de Manuel Carrión en Loja, y el de Quito con García Moreno con la jefatura del triunvirato. Sin embargo, esto no resolvió los problemas del país, ya que el autoproclamado Jefe Supremo Guillermo Franco había concretado un tratado por el cual la Amazonia es cedida a Perú, lo que provocó el rechazo.

Don Gabriel García Moreno para lograr la unificación de la nación, formó una alianza con el General Juan José Flores, expresidente de la República y antiguo adversario político de Moreno. El 24 de septiembre de 1860 lograron la toma de Guayaquil derrotando a las tropas franquistas y la adhesión de las provincias al Gobierno Provisorio que convocó una nueva Asamblea Constituyente.

Sagrado Corazón de Jesús, cuadro comisionado por el presidente Moreno al pintor Rafael Salas con motivo de la Consagración.

Primera Presidencia
Siendo el objetivo de éste blog la divulgación biográfica y hagiográfica de las vidas de los santos, como un punto de aclaración considero fundamental hacer un estudio sintetizado de sus obras de gobierno para enfocarnos en su vida espiritual, que más delante de este presente artículo se abordará, sin embargo no se puede separar su actividad gubernamental con su ideario conservador y su profunda convicción religiosa, así como la necesidad de un gobierno fuerte en Ecuador, desgastados en conflictos internos y externos, por lo tanto el autor se ceñirá a los aspectos socio-políticos primeramente antes de converger en su ideario cristiano, su vida espiritual y el análisis de su asesinato como “martirio” y los motivos que impulsaron su causa de beatificación.

Mientras era jefe político de Quito, Gabriel García Moreno instó a la acción militar y rechazó el tratado, finalmente se recuperaría el territorio ecuatoriano en la zona oriental. Triunfante el Golpe de Estado y el conflicto regional de Guayaquil, fue nombrado Jefe Supremo del Gobierno, con la obligación de formar la Asamblea Constituyente, instalándose en Quito el 10 de enero de 1861. Dicho congreso lo consideró capaz de gobernar el país frente a la revolución encabezada por el expresidente Urbina y las invasiones de Perú y Colombia, por lo que en votación general fue elegido Presidente Constitucional.

Durante su mandato se redactó una nueva constitución basada en varios aspectos en la de 1852; a pesar de su tendencia liberal, la nueva Carta Magna fue en realidad un asunto de compromiso que originó un sistema conservador con tendencias liberales. Tenía un espíritu de legalidad que en realidad era poco idóneo en un Ecuador convulsionado por el espíritu anárquico que dejó el periodo de crisis, por lo que el nuevo mandatario no permitió que su aplicación interfiera con la acción gubernamental. Se puede decir que actuó por encima de las leyes pero permitió prevalecer algunos aspectos como:
• La adquisición de la ciudadanía con los requisitos de ser casado, tener veintiún años y saber leer y escribir.
• La elección popular con sufragio directo y secreto.
Luchó contra el regionalismo, el regalismo, el militarismo y la anarquía, la incultura y el liberalismo ateo. Constituyó el acceso a la educación en todos los niveles, construyó carreteras y reorganizó la hacienda pública. Para pacificar al país utilizó la represión directa contra las revoluciones liberales y anarquistas, llegando incluso a fusilar a los líderes implicados, pero esa “dureza” queda contrastada con el número de indultos que concedió.

Suscribió un nuevo Concordato con la Santa Sede en 1862 y fue ratificada al año siguiente, así como impulsar la educación a través de las instituciones religiosas como la Compañía de Jesús y otros institutos religiosos (ya entonces en 1851 había escrito un opúsculo en defensa de los jesuitas). También impulsó la educación obligatoria y la alfabetización, así como la necesidad de abrirse a las nuevas ciencias en vista del excesivo número de médicos y juristas.

El problema principal de Ecuador en relación con la política internacional fue su conflicto con el país vecino de Colombia gobernado por el político liberal Tomás Cipriano de Mosquera, quien anhelaba reconstruir la idea de la Gran Colombia de Bolívar, cosa que para Moreno era inadmisible por las diferencias ideológicas entre los dos regímenes. Mientras Mosquera era anticlerical y perseguidor acérrimo de la Iglesia, Moreno era conservador y en relación estrecha con la Santa Sede. A pesar de que en el conflicto armado resultó vencido Moreno, logró mantener la independencia nacional y ratificó el acuerdo de paz en los Tratados de Pinaquí. Al concluir su primer mandato fue sucedido por Jerónimo Carrión (1865-1867), Pedro José de Arteta ante la dimisión del primero(1867-1868) y Javier Espinoza (1868-1869).

Plaza de la Independecia de Quito, lugar del atentado contra Moreno.

Presidencia Interina (1869) y segundo periodo constitucional (1869-1875)
Aunque el primer periodo terminó con una nación pacificada, la amenaza de una revolución no desapareció y más cuando García Moreno acepto la candidatura a la presidencia con el apoyo del Partido Conservador (fundado por él) y la mayoría del pueblo ecuatoriano. Los Generales Urbina y Franco (quienes anteriormente se habían distanciado) se unieron, y planearon una confrontación que amenazaba con poner el panorama en caos; viendo la pasividad del presidente Espinoza, Moreno decidió asumir el poder mediante un golpe de Estado apoyado por los militares, el pueblo y sobre todo el clero. El éxito del movimiento y la pacificación permitieron convocar una nueva Asamblea y reformar la constitución. La nueva Carta Magna establecía el papel del catolicismo como formador de la identidad nacional:
 Se establecía que para acceder a la ciudadanía tenías que profesar la religión católica, saber leer y escribir, ser casado o mayor de veintiún años.
 El voto para la elección del presidente de la República es secreto y directo para los ciudadanos en pleno ejercicio.
 Se establece el periodo presidencial a seis años de ejercicio con la posibilidad de reelección.
Sometida a referéndum nacional, la Constitución de 1869 fue aprobada por 13, 640 votos contra 514. El 30 de julio de 1869 fue entronizado en la investidura en la Catedral de Quito.

Durante este segundo periodo, se consolidaron las obras comenzadas en su primer mandato, ya que se fomentó la construcción de carreteras, la introducción del ferrocarril, la instrucción pública y gratuita de todos los habitantes de Ecuador, así también el crecimiento demográfico. El 30 de agosto de 1869 con el apoyo de los jesuitas, se fundó la Escuela Politécnica como primer centro especializado para la formación de ingenieros, arquitectos y profesores de tecnologías y ciencia. En 1872 fue levantado el Observatorio Astronómico de Quito que fue considerado como el primero y el más avanzado del territorio sudamericano.

Se patrocinó la fundación de una Academia para las Bellas Artes y escuelas para indígenas incluso financiando la alimentación, la vestimenta, útiles escolares así como otras ayudas sociales. La capacitación de las mujeres con la Escuela Femenina de Obstetricia produjo grandes oportunidades laborales y la reducción de la tasa de mortalidad prematura entre neonatos.
En política exterior, protestó firmemente contra la Abolición de los Estados Pontificios en 1870, siendo Ecuador el único país en enviar protesta formal al gobierno unificado de Italia. Con este acto estrechó contactos con el Papa Pío IX y así también permitió al país entrar en el ámbito internacional.

Política Religiosa
Buscó cimentar en la Iglesia el pilar fundamental de la identidad nacional, con un objetivo de convertirla en un instrumento del Estado, reduciendo su papel en la vida social y concentrándola más bien en el plano educacional. Sin embargo la firma del Concordato permitió la reforma del clero, que García Moreno (un católico devoto) consideraba indisciplinado; posibilitó la reorganización territorial y administrativa, así como la fundación de nuevas diócesis y el trabajo misionero.

Buscó la identificación nacional con los símbolos religiosos y devociones tradicionales. En 1861 se declaró patrona a Nuestra Señora de la Merced y durante su segundo periodo presidencial lanzó el proyecto de consagrar a la patria al Sagrado Corazón de Jesús, siendo una iniciativa primeramente de los obispos y después aprobada por el Congreso; finalmente Ecuador fue oficialmente consagrado al Corazón de Jesús en 1873.

Hemos mencionado la defensa férrea de los ignacianos durante su gestión y el apoyo de éstos a la instrucción pública como proyecto estatal, pero también fueron necesarias las gestiones para traer a las Hijas de la Caridad y las Hermanas de la Providencia, quienes se hicieron cargo de la educación primaria, mientras que la Compañía de la educación secundaria. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas (fundados por San Juan Bautista de la Salle) también jugaron un papel fundamental en la fundación de colegios y escuelas por todo el país.

Altar de Nuestra Señora de los Dolores, donde expiró el Presidente Moreno.

Vida Espiritual
La vida espiritual del Presidente García Moreno esta constatada en las últimas páginas con anotaciones personales del Libro La Imitación de Cristo de Tomás de Kempis: “Oración cada mañana, y pedir particularmente la humildad. En las dudas y tentaciones, pensar cómo pensaré en la hora de la muerte. ¿Qué pensaré sobre esto en mi agonía? Hacer actos de humildad, como besar el suelo en secreto. No hablar de mí. Alegrarme de que censuren mis actos y mi persona. Contenerme viendo a Dios y a la Virgen, y hacer lo contrario de lo que me incline. Todas las mañanas, escribir lo que debo hacer antes de ocuparme. Trabajo útil y perseverante, y distribuir el tiempo. Observar escrupulosamente las leyes. Todo ad majorem Dei gloriam exclusivamente”.

Durante un tiempo antes de su vida política estuvo alejado de la religión pero un compañero ateo le reprochó de defender a la Iglesia con sus escritos y no practicar sus preceptos, lo que fue un golpe de gracia para Don Gabriel, quien desde ese entonces procuraría llevar una vida interior santa, y una vida de fe coherente. Era un hombre de oración y asistía a misa todos los días (inclusive durante su ocupación como primer mandatario), fue devoto del Santo Rosario y procuraba confesarse una vez a la semana, así como asistir a ejercicios espirituales una vez al año. En casa fue siempre un esposo y un padre amoroso donde derramaba toda su ternura. No permitió que el trabajo absorbiera su tiempo que dedicara a su familia y la práctica religiosa.

Últimos días y martirio
Fueron convocadas las elecciones presidenciales a finales de 1874, y los partidarios de Moreno le instaron a que lanzara de nuevo su candidatura ya que la constitución le permitía un nuevo mandato consecutivo. La postulación de García Moreno fue aceptada con la condición de que se hicieran elecciones honestas y libres, pero la prensa liberal encabezada por Juan Montalvo hizo eco de sus críticas al presidente, acusándolo de perpetuarse en el poder.

Los liberales, instigados por las logias masónicas internacionales tenían motivos suficientes para planear el asesinato de Moreno, principalmente debido a que era el único gobernante del mundo que profesaba públicamente el catolicismo, y porque había prohibido las instituciones masónicas en el país. Las logias habían concretado la muerte del presidente implicando a miembros de la hermandad de Perú, Chile y dentro del propio país. Con la Constitución de 1869, la promoción exclusiva de la religión católica y la prohibición de la proliferación de sectas, lo convirtieron en un enemigo público de estas sociedades secretas, más cuando en el mismo año se promulgó una ley en la cual todo ecuatoriano que profesara como miembro de una logia masónica sea consignado a juicio militar. Él sabía que era odiado por los liberales, y el peligro al que se exponía por su normativa política. Consideraba un honor ser injuriado, calumniado y perseguido por la causa de Cristo, puesto que había hecho lo posible para extender su Reinado Social.

Las elecciones tuvieron lugar del 3 al 5 de mayo de 1875 y Gabriel García Moreno es reelegido por casi unanimidad de votos, por lo que fue reelegido para un tercer mandato, del cual no pudo acceder ya que meses después sería asesinado brutalmente por sicarios instigados por sus enemigos políticos. El 17 de julio del mismo año escribe una carta al Sumo Pontífice Pío IX donde expresa lo siguiente: Ahora que las logias de los países vecinos, instigadas por las de Alemania, vomitan contra mí toda especie de injurias atroces y de calumnias horribles, procurando sigilosamente los medios de asesinarme, necesito más que nunca de la protección Divina para vivir y morir en defensa de nuestra Religión santa, y de esta pequeña República, que Dios ha querido que siga yo gobernando. También en otra parte de la misiva se puede leer: ¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!. El 4 de agosto escribe a su amigo Juan Aguirre, presintiendo quizá su fin ya cercano: “Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la santa fe. Nos veremos en el cielo”.

El 6 de agosto, Gabriel se levantó a las cinco de la mañana para ir a la Iglesia de Santo Domingo en Quito, donde escuchó misa y fervorosamente comulgó, regresando a su domicilio se dispuso a terminar su mensaje que iba a ser leído ante el Congreso. Después de realizar una visita a su suegra, fue a la Catedral donde pasó en oración ante el Santísimo Sacramento. Dentro del recinto catedralicio es avisado por uno de sus colaboradores que en el palacio de gobierno le esperaba alguien para tratar con él un asunto de urgencia. Al salir y atravesar la Plaza principal sube por las escalinatas del sur del Palacio y en el atrio un hombre llamado Faustino Rayo se abalanza sobre él donde comienza a agredirlo a machetazos. “¡Asesino!”, gritó el presidente sobre su atacante pero aparecieron más sicarios desde las columnas y con sus revólveres disparaban contra la víctima, quien al intentar apoyarse en el barandal del atrio es empujado por Rayo y cayó 4 metros hasta la Plaza. Los conjurados se dirigen hacia él y continúan martirizándolo a tiros y puñaladas, gritando: “¡Muere! ¡Verdugo de la Libertad!”. Entonces el presidente mártir pronuncia su famosa frase: “¡Dios no muere!”

En el cuartel vecino, al enterase de lo que sucedía, salió la tropa a aprehender a los asesinos. El instigador es detenido en la pileta de la Plaza y posteriormente fue fusilado. Moribundo Don Gabriel fue trasladado a la Catedral y recostado al pie del altar de Nuestra Señora de los Dolores donde se le trató de dar los últimos auxilios que fueron inútiles, entonces recibió sus últimos sacramentos, además de que perdonó a sus asesinos. Como no podía hablar, las preguntas del sacerdote confesor fueron respondidas con gestos corporales como ligeros movimientos de cabeza. Finalmente a los pocos minutos, el Mandatario expiró, cubriendo de luto a la nación.

A pesar de que dos de los implicados fueron fusilados, uno más encarcelado y los demás lograron fugarse, inclusive los acérrimos enemigos de Moreno asintieron su muerte; había perecido el mandatario que logró modernizar al país, el pueblo sintió que perdió al Padre de la Nación y la Iglesia a su Integrísimo Defensor. En su pecho llevaba una reliquia de la Santa Cruz, un escapulario del Sagrado Corazón y un rosario con una medalla del papa Pío IX y el Concilio Vaticano I, todo teñido de sangre fresca. Al día siguiente, el cadáver embalsamado del presidente fue ataviado con su traje militar, la banda presidencial y el sombrero de comandante, expuesto en la Catedral Metropolitana de Quito. El día 9 de agosto se celebraron las exequias en su honor y por la noche se realizó el entierro.

Tumba del Presidente Gabriel García Moreno.

Destino de los restos mortales y apertura de la causa de beatificación

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Después de la muerte del presidente Moreno, Ecuador volvió a un periodo inestable que se hizo más evidente durante el movimiento alfarista de 1895, sin embargo el estado del país no influyó notablemente la desaparición del cuerpo como muchos historiadores han supuesto. En 1883 los restos mortales fueron exhumados de la Catedral y trasladados a la Iglesia de Santa Catalina durante la remodelación del recinto, permaneciendo escondidos durante un siglo junto con su corazón, que fue colocado en una urna y llevado al Monasterio de las Madres del Buen Pastor.

La apertura de su causa de beatificación ocurrió en 1939, con el objetivo de recopilar los documentos y testimonios posibles para que pueda ser elevado a los altares; si bien tiene el título de Siervo de Dios, su proceso de reconocimiento por vía del martirio está actualmente paralizado. Las causas de su detención son debido a que la Iglesia Ecuatoriana no ha completado la fase de recopilación de datos, por lo que los registros no pueden ser enviados a la Congregación para las Causas de los Santos y someterlos al análisis competente que permita la beatificación. Sin embargo entre los fieles está creciendo una sincera devoción y la fama de milagros que por obra del presidente mártir se están realizando.

En la conmemoración del centenario de su muerte, numerosos juristas, clérigos, historiadores y medios de comunicación impulsaron la búsqueda de su tumba, siendo encontrada el 16 de abril de 1975 en la anteriormente mencionada Iglesia de Santa Catalina con los documentos pertinentes que permitieron obtener su identificación. El 6 de agosto del mismo año fueron trasladados solemnemente a la Catedral Metropolitana donde fueron colocados junto con los restos del primer presidente de Ecuador Don Juan José Flores.

Se concluye este extenso artículo, con un análisis del legado espiritual, y material del Doctor Gabriel García Moreno, siendo un caso excepcional en comparación con grandes hombres de estado como Tomás Moro (aunque sea su análisis anacrónico debido a certezas contextuales entre ambos), la figura del mandatario mártir de la fe, hombre de extraordinarias facetas y sentido de liderazgo por un proyecto nacional, hacen de él un modelo de integridad moral y de amor a su pueblo. Aunque también como todo ser humano, contiene errores que permiten ver no a un santo glorificado, sino a un hombre con intereses y pasiones mortales. El tiempo y la gracia de Dios dirán si algún día la Iglesia pueda conmemorar a nuestro mártir en la lista de los santos y si su testimonio puede ser tomado por los políticos de hoy y en beneficio de las próximas generaciones.

René

Enlaces consultados (19/11/18)
• http://santidad-ecuador.blogspot.com/2017/07/dr-gabriel-garcia-moreno-martir-de-la-fe.html
• https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_García_Moreno
• http://especiales.elcomercio.com/planeta-ideas/ideas/4-mayo-2014/martires-purgatorio-garciamoreno-beatificacion
• https://www.circulo-pio-ix.org/2017/08/07/garcía-moreno-presidente-mártir/
• https://www.hogardelamadre.org/revista-hm/articulos/testimonios/4783-gabriel-garcia-moreno

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Beata Madre Carlota de la Visitación, religiosa mártir

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Fotografía de la Beata.

El pasado sábado 10 de noviembre de 2018 en la famosa Iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona, fueron beatificados el Padre Teodoro Illera del Olmo y 8 compañeros de la Congregación de San Pedro ad Vincula, 3 cooperadores laicos, así como 3 religiosas capuchinas de la Madre del Divino Pastor y una religiosa franciscana de los Sagrados Corazones.

Si bien con permiso de Ana María, que a causa de su labor docente no ha podido escribir sobre las mártires de la Guerra Civil Española, hoy hablaré de una de las religiosas martirizadas durante éste periodo que pertenece a una congregación muy poco conocida, la Madre Carlota Duque Belloso, quien fue asesinada en medio de la persecución religiosa, que fue llevada a cabo por las asociaciones frente-populistas leales al gobierno de la II República, y que sabiendo que quedan excluidas las otras 3 religiosas y los demás mártires de la causa, dedico este pequeño artículo a la que es considerada la primera beata oriunda de la provincia y diócesis de Valladolid.

Primeros años y profesión religiosa
Baudelia Duque Belloso
(nombre de pila) nace en Nava del Rey, Valladolid el 22 de mayo de mayo de 1872 siendo la mayor de seis hermanos, a los seis años queda huérfana de padre. Mientras la situación familiar era delicada, en ese mismo momento la Beata Carmen del Niño Jesús, aconsejada por su director espiritual funda en la misma localidad una casa perteneciente a la recién fundada Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.

El Ayuntamiento local vio con agrado la labor pedagógica de las religiosas, que fundaban una casa fuera del ámbito malagueño original y les encomendaron la administración del antiguo Hospital de San Miguel, así pudieron dedicarse a la educación de las niñas.

Como pequeño paréntesis la historia de la Congregación nace de la vida espiritual de la Beata Carmen del Niño Jesús González Ramos, quien con el sacerdote capuchino Fray Bernabé de Astorga, fundó el instituto el 8 de mayo de 1884 basado en la espiritualidad franciscana pero con una peculiar devoción de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Tenía como objetivo la educación y orientación de la infancia y la juventud, pero también de la asistencia espiritual y material de los desamparados, los abandonados y los ancianos según el espíritu de San Francisco de Asís.

En Nava del Rey se había abierto el colegio de San José, en la calle Manuel Salvador Carmona en junio de 1897 y su labor duró hasta los años cincuenta del siglo XX, la asistencia del Hospital cesó en 1928, por lo que Baudelia quedó prendada por el carisma y la estima que la Congregación tenía en la población. Con quince años solicitó su ingreso en el noviciado de Antequera, emitiendo sus primeros votos en 1889 y profesando con el nombre de Sor Carlota de la Visitación. Fue fiel colaboradora de la madre Carmen y a pesar de que le valiese algunas incomprensiones, amó mucho el carisma y la vocación que Dios le ha dado.

Logo y lema de la Beata.

Vida religiosa y colaboración con el carisma de la fundadora
En 1893 la madre Carlota emitió sus votos perpetuos, para ese momento la consolidación de la fundación y la aprobación pontificia fueron una cruz para la madre fundadora. No faltaron incomprensiones por parte de las mismas religiosas de su Instituto, cuyas casas se extendían por las provincias de Málaga, Castilla y Cataluña. Las hermanas incluso llegaron a acusar a la Madre Carmen de malgastar los bienes de la comunidad que dirigieron a Roma, lo que a sugerencia del Cardenal Antonio María Cascajares convoca en mayo de 1897 un capítulo general en Valladolid donde se eligió una nueva Superiora General y la Madre Carmen fue consejera hasta su muerte dos años más tarde. En 1894 terminó sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Sevilla y fue la primera maestra calificada de la Congregación.

Mientras los problemas afligían a la congregación, la madre Carlota fue directora del recién fundado Colegio de Santa Ángela de Osuna de 1894 a 1897, de ahí en julio del mismo año fue elegida Secretaria General. Ejerció como tal hasta 1900 y en 1908 fue elegida Consejera General. Era considerada como una mujer piadosa, bien educada pero de firmes convicciones y queda demostrado que a pesar de las dificultades siempre permaneció fiel a la vida religiosa.

Siguió con el paso de los años gobernando las comunidades de Calasparra, Sentmenat, Papiol, Torregrosa, Miralcamp, Valladolid, Boadilla de Rioseco, así como en Macanet de Cabrenys y dirigiendo colegios, incluso en 1934 completó un manuscrito sobre la madre fundadora titulado: “Vida, virtudes y milagros de la Madre Carmen del Niño Jesús”, en sus páginas reflejaba muy bien del espíritu de la congregación. Después de terminar su periodo escolar, todavía daba clases de piano y a veces bordaba, pero siempre estuvo dispuesta a servir al Señor con fidelidad.

Contexto y precedentes de la persecución religiosa en España
La situación política de España se estaba deteriorando, la Caída de la Monarquía Alfonsina y la Proclamación de la II República Española en 1931, la Iglesia vivió un periodo de acoso por parte del laicismo imperante en la administración republicana. Se dejó a la Iglesia a merced del Estado, se limitaron las expresiones religiosas, se aprobó una constitución que suprimía el presupuesto de culto, se prohibió a las congregaciones religiosas ejercer actividades económicas, industriales o de enseñanza bajo amenaza de que sus bienes pudieran ser nacionalizados, se tomaron medidas de disolución y expulsión de la Compañía de Jesús, además de que las expresiones de anticlericalismo se multiplicaron con las quema y profanación de conventos e iglesias en todo el país.

El primer chispazo de persecución religiosa ocurrió con el llamado Octubre Rojo Español de 1934, que durante dos semanas, los revolucionarios comunistas y anarquistas llevaron a cabo un fallido movimiento contra el Gobierno derechista, y cuyo fuerte fue la provincia de Asturias. El resultado fue que treinta y cuatro miembros del clero fueron asesinados. En 1936 y tras las elecciones generales, el Frente Popular obtuvo el poder, la situación nacional ya estaba caldeada, y de nuevo se repitió la violencia anticlerical que en el año de 1931, sin embargo, el asesinato del diputado de la oposición monárquica José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 fue el punto de quiebre de la descomposición gubernamental. El 18 de julio el Ejército al mando del General Mola organizó un fracasado golpe militar con que dio inicio a la guerra civil, y con ella la gran represión y persecución religiosa que suministrará a la Iglesia Católica un gran número de mártires, entre ellos 12 obispos, un administrador apostólico, más de 6000 sacerdotes, 283 religiosas y un número indeterminado de seglares, asesinados simplemente por ser cristianos. Entre las víctimas estará la Madre Carlota, quien sufrirá martirio en la Provincia de Cataluña, donde le sorprende el estallido del conflicto.

Guerra Civil y martirio
Al inicio de la contienda, la Madre Carlota estaba en el Colegio Serafín de Asís de Vilanova de Bellpuig (Lérida) de donde las religiosas son expulsadas por las autoridades, entonces decide refugiarse con algunas amigas en la misma localidad, pero viendo los problemas que les podía causar decide irse a Barcelona donde espera pasar desapercibida. La señora de Ballester le ofreció su domicilio en la Diagonal 367, para que acogiese a las jóvenes dispersas, sin embargo los porteros del departamento pertenecían a la CNT, e inmediatamente la denunciaron como religiosa al comité de Clot. En la madrugada del 14 de noviembre, los milicianos suben hasta donde estaban hospedadas y practican un registro.

En el domicilio estaba estacionado un camión y al poco rato suben a él Sor Carlota y todas las refugiadas, escoltadas por el piquete de milicianos anarquistas. Ya a punto de partir les pregunta a los patrulleros a dónde las llevaban. A mataros, respondieron. Y ¿por qué?, les volvió a preguntar sonriendo. Pues porque sois monjas, replicaron. No, la única monja soy yo, éstas otras son estudiantes, repuso la mártir. Los patrulleros admirados de su serenidad y en camino al lugar de la ejecución, pararon el camión y dejaron libres a las muchachas que le acompañaban. En la misma caravana iba el sacerdote Enrique Bayón, catedrático del Seminario, quien también estaba detenido, las conducen hasta el barrio de Casa Antúnez, a orillas de la playa.

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Cuando se levantan los fusiles para ejecutar a las víctimas les ofrecen la libertad a cambio de renegar de su fe, a lo que sor Carlota responde con un sonoro: ¡Viva Cristo Rey!, recibiendo la descarga que inmediatamente le causó la muerte. Sus cadáveres fueron ingresados al Hospital Clínico siendo registrado el de nuestra mártir con el número 352 B. El estado del cuerpo era lamentable, ya que media cara estaba carbonizada y una pierna estaba desprendida pero fue identificado por el anillo que llevaba con las iniciales BD (Baudelia Duque). Sus restos fueron enterrados en una fosa común en el cementerio de Montjuic por lo que se perdieron entre cientos de cuerpos de ejecutados.

Beatificación de los Mártires. Iglesia de la Sagrada Familia, Barcelona, España.

Causa de Beatificación
Nuestra mártir fue incluida en la causa de Beatificación junto con trece mártires de distintas congregaciones que operaban en la entonces diócesis de Barcelona. Quien encabeza la causa es el Padre Teodoro Illera del Olmo junto con otros hermanos de la Congregación de San Pedro ad Vincula.

La apertura del caso está fechada el 8 de mayo de 2006 y el 26 de octubre del mismo año se otorgó el permiso de incluir en la causa a los tres laicos que habían ayudado a los hermanos de San Pedro. El proceso diocesano se abrió en Barcelona el 25 de enero de 2007 y finalizó el 26 de octubre de 2010; el 27 de junio de 2012 se otorgó la validación de los procesos de investigación entregados por la arquidiócesis de Barcelona a la Congregación para las Causas de los Santos. La Positio super martyrio fue emitida en 2016 y examinada por los consultores teológicos de la misma Congregación. Finalmente el 18 de diciembre de 2017 el Papa Francisco, recibió en audiencia al Cardenal Angelo Amato, quien era hasta hace poco prefecto del mismo departamento, para aprobar el decreto, en el cual los dieciséis Siervos de Dios podrían ser declarados mártires.

Como comenté al principio del artículo, la ceremonia de beatificación de Sor Carlota junto con sus compañeros de la causa se efectuó el 10 de noviembre de 2018 en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, presidida por el cardenal Giovanni Angelo Becciu (sucesor del Cardenal Amato como prefecto para las Causas de los Santos).

René

Enlaces consultados (12/11/18)
• http://www.santiebeati.it/dettaglio/97770
• https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/beatificada-navarresa-carlota-20181111182529-nt.html
• https://www.religionenlibertad.com/blog/53131349/10.11.-Sagrada-Familia.05—la-martir-Carlota-de-la-Visitacion-Duque.html
• http://religiosasmartiresenlaguerra.blogspot.com/2011/09/franciscanas-de-los-sagrados-corazones.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Ambrosio Khelaia “El Confesor”, Catholicós y Patriarca de Georgia

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Icono ortodoxo georgiano del Santo.

En el blog se han dado breves referencias a los santos de la Iglesia Ortodoxa Georgiana, salvo excepciones como lo son de las Santas Reinas Ketevan y Tamara, los Santos Reyes Mirian III y Nana (de quienes se han escrito artículos completos). El Patriarcado de Georgia es una de las iglesias nacionales más antiguas y fruto de la evangelización llevada a cabo en el siglo IV por Santa Nino, sin embargo el santo de este artículo es fruto del periodo tumultuoso que siguió a la expansión de la Revolución Rusa en Georgia, así como las controversias sobre la Autocefalía de la Antiquísima Iglesia Georgiana de la Iglesia Rusa (de la que había sido anexada a principios del siglo XIX deponiendo al último patriarca Anton II Bagration).

El Patriarca Ambrosio, llamado por la Iglesia “El Confesor”, fue el tercer patriarca después da la restauración de la independencia de Georgia y su ministerio episcopal se desarrolló en el momento de la expansión del comunismo por el país. Junto con los Patriarcas Calístrato I (canonizado en 2016) y Kyrion II (primer patriarca de la restauración, asesinado en 1918 y canonizado en 2002) son los tres patriarcas modernos venerados como santos por la Iglesia Ortodoxa.

El episcopado patriarcal estuvo envuelto en el ambiente hostil a la fe cristiana ortodoxa, así como la interrupción de la comunión entre la Iglesia Ortodoxa Rusa (bajo la hostilidad comunista) y la Iglesia Ortodoxa Georgiana (que fue perseguida y permaneció ilegal ante el estado soviético) desde 1921 hasta 1927.

Con este trabajo, se pretende no sólo escribir la biografía de una persona que es considerada santa, sino describir el contexto y la historia de un pueblo poco conocido como es el pueblo georgiano, que en este blog de hagiografía es una necesidad para estudiar a fondo la naturaleza humana de estos ejemplos de santidad, no solamente aplicable en este caso sino en todos los santos dentro del Cristianismo.

Primeros años
Besarion Khelaia nació en Martvili, Georgia el 7 de septiembre de 1861, en el momento en que la nación formaba parte del Imperio Ruso. Eligiendo la carrera eclesiástica recibió una educación primaria en la Escuela de Teología de Samegrelo, se graduó en el Seminario Teológico de Tiflis en 1885 y fue ordenado sacerdote en Abjasia, desempeñando su ministerio en las parroquias de Sukhumi, Akhali Atoni y Lykhny, también dio clases en las escuelas y cursos en idioma georgiano. En la clandestinidad publicó folletos denunciando la rusificación de la Iglesia Ortodoxa Georgiana y acusando a los funcionarios rusos de fomentar el odio anti-georgiano entre la gente abjasia. Se dedicó a la caridad y en 1896 quedó viudo.

En 1897 se inscribió en la Academia Teológica de Kazán, de la cual se graduó en 1900, su dedicación al estudio estaba enlazado con el movimiento de Independencia de Georgia y su tesis titulada “La Lucha entre el Cristianismo y el Islam en Georgia” fue el culmen de la dedicación a la investigación de la historia de su país con la mayoría de las fuentes primarias disponibles por lo que presenta su trabajo para la obtención de la maestría.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Participación en el Movimiento de Autocefalía
En 1901 se gradúa de la Academia Teológica y fue tonsurado monje; regresó a su tierra natal, donde formó parte del movimiento que buscaba restaurar la Autocefalía de la Iglesia de Georgia (abolida por la anexión del país al Imperio Ruso en 1811) conformado con respetables clérigos nativos y laicos comprometidos, y la lucha alcanzó su punto máximo tras la Revolución de 1905, donde incluso se llegó a la reacción violenta por ambas partes.

Fue elevado al rango de archimandrita del Monasterio de Chelishi, que antaño era un centro importante de educación teológica pero que se encontraba en franca decadencia. Con la bendición del Obispo Leonid (más tarde Catholicós y Patriarca de toda Georgia) comenzó a reunir jóvenes aptos para ser instruidos sobre el canto y la liturgia. Dedicó también su tiempo para descubrir los escritos y restaurarlos, entre ellos una copia antigua de los santos evangelios que databa del siglo IX.

Junto con el consejo sinodal, Ambrosio fue entronizado como Archimandrita del Monasterio de la Santa Transfiguración en Tiblisi. El estado eclesiástico era lamentable, con veinte sedes episcopales vacías, y setecientas cuarenta parroquias sin pastores que las atendieran. Los georgianos enviaron una apelación al Zar Nicolás II que les fue denegada. La conferencia del clero georgiano reunida en Tiblisi en 1905 fue dispersada por la policía y varios miembros fueron arrestados.

A Ambrosio se le prohibió celebrar la Divina Liturgia y fue exiliado al Monasterio de Troitsky, en Riazán. La confrontación se hizo más grave cuando el 28 de mayo de 1908 el Arzobispo Nikon, Exarca Ruso en Georgia fue asesinado por esbirros no identificados, supuestamente vinculados al movimiento nacionalista, y el crimen fue el pretexto perfecto para deponer a varios obispos georgianos de sus puestos. Ambrosio fue vinculado falsamente al homicidio, suspendido y deportado a Rusia, donde fue absuelto en 1910.

Revolución Rusa y Proclamación de la Autocefalía
Con la desestabilización de la nación rusa a raíz de la Revolución de Febrero de 1917, el Archimandrita Ambrosio volvió a su país y retomó con más fuerzas la lucha por la libertad de la Iglesia. Pocos meses después se proclamó la Independencia de Georgia y el 12 de marzo del mismo año fue elegido el Obispo Kyrion (Kyrion II) como Patriarca y Catholicós de toda Georgia. El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa no reconoció este movimiento y ambas confesiones se retiraron mutuamente la comunión hasta mediados de los años 40.

Fue consagrado como Obispo de Chkondidi y luego trasladado en Abjasia. La Iglesia Independiente tuvo problemas desde un principio, el 27 de Junio de 1918, el Patriarca Kyrion fue misteriosamente asesinado en su residencia en el Monasterio Martqopi; su sucesor fue el Obispo Leonid, cuyo ministerio fue ensombrecido por la invasión soviética de la República Democrática de Georgia (de febrero a marzo de 1921), que desapareció y obligó a los ministros de gobierno al exilio. Después se desató una epidemia de cólera del cual el mismo Catholicós moriría el 11 de junio de 1921. Para ese momento el nuevo Patriarca se enfrentaría a la ilegalización del patriotismo georgiano, la persecución del clero, y la represión del Estado Soviético. Ese nuevo Jerarca no era otro mas que Ambrosio Khelaia.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Patriarcado
El 7 de septiembre de 1921 el Santo Sínodo eligió al Obispo Ambrosio como Patriarca y Catholicós de Toda Georgia y solemnemente entronizado el 14 de Octubre del mismo año. Como Primado de la Iglesia, el 7 de febrero de 1922 envió un memorándum a la Conferencia Internacional de Génova, denunciando las atrocidades del ejército bolchevique y denunció la persecución religiosa que estaban sufriendo. El régimen soviético veía las aspiraciones nacionalistas como una amenaza de Estado, y mientras la Iglesia Rusa estaba prácticamente a merced de las autoridades, la Iglesia Georgiana era ilegal y estaban siendo cerrados muchos monasterios y parroquias, el clero junto con el pueblo era víctima de la represión. En el manifiesto pedía a las naciones civilizadas intervenir en favor de la nación oprimida.

Al año siguiente, Ambrosio y todos los miembros del Consejo Patriarcal fueron detenidos y encarcelados. En marzo de 1924 se organizó una farsa de juicio y se le acusó de difundir propaganda antisoviética (por el manifiesto a la Conferencia de Génova) y además de ocultar los tesoros de la Iglesia (que serían confiscados en favor del Estado). Todos los obispos arrestados se mostraron solidarios con Ambrosio, quien asumió toda la responsabilidad diciendo incluso ante los jueces: “Mi alma pertenece a Dios, mi corazón a mi país; ustedes, mis verdugos, hagan lo que quieran con mi cuerpo”.

Se esperaba que el patriarca fuera condenado a muerte, pero los comunistas no se atrevieron a ejecutarlo; en vez de eso fue condenado a ocho años en prisión y a la confiscación de sus propiedades.

En agosto de 1924 estalló un levantamiento contra la Unión Soviética que duró tres semanas. Aproximadamente 3000 georgianos murieron en combate, 12 000 fueron ejecutados en matanzas masivas y unos 20 000 fueron deportados a gulags en Siberia. Entre los represaliados estaban varios miembros del clero, como el Arzobispo Nazario de Kutatisi, quien fue fusilado sin juicio (junto a otros mártires sería más tarde canonizado).

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Las causas por las que los miembros del sínodo y el patriarca no se convirtieron en víctimas del sistema comunista fue el escándalo internacional que provocó la represión política y la persecución religiosa. El alcance del Terror Rojo provocó protestas públicas que obligaron al gobierno a moderar el trato contra los georgianos.

Liberación y fallecimiento
A principios de marzo de 1925 el comisionado Mikhail Kalinin solicitó una amnistía para los participantes de la rebelión y la suspensión de la represión religiosa, por lo que al año siguiente, el Patriarca y los miembros del Santo Sínodo fueron liberados. Sin embargo no vivió mucho tiempo y se durmió plácidamente en el Señor el 29 de marzo de 1927 en Tbilisi, Georgia, agotado por los sufrimientos y las penalidades.

Fue glorificado por el Santo Sínodo en 1995 con el título de “El Confesor” (es decir que padeció la persecución sin necesariamente derramar su sangre por la fe cristiana) presidido por su Santidad el Catholicós y Patriarca de Toda Georgia Ilia II. En 2013 se le concedió el título de Héroe Nacional.

René

Enlaces consultados (29/10/18):
• http://orthochristian.com/7227.html
• http://pravoslavie.ru/7227.html
• https://en.wikipedia.org/wiki/Ambrosius_of_Georgia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos Cruz Laplana y Fernando Español, mártires

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Beato Cruz Laplana y Laguna, Obispo de Cuenca.

De los mártires de la Guerra Civil Española beatificados el 28 de octubre de 2007, hoy se hablará de los Beatos Cruz Laplana y Laguna, obispo de la diócesis de Cuenca, y su vicario Fernando Español, ambos asesinados el 8 de agosto de 1936 como resultado de la persecución religiosa llevada a cabo por el Frente Popular contra la “Quinta Columna” (es decir aquellas personas que simpatizaran con el Alzamiento militar pero no se habían sublevado dentro del territorio republicano).

La ceremonia de beatificación no estuvo exenta de polémica, tanto que España atraviesa por un proceso de revalorización sobre el alcance de los efectos de la guerra civil, y no faltan voces que hablan de víctimas políticas o por lo menos ven injusta la exclusión de la memoria de las víctimas del bando franquista, en cuanto acusan a la Iglesia Católica en general de afinidad con el Golpe de Estado de 1936 y la Dictadura. El Obispo Cruz Laplana no se salva tampoco de la controversia, sobre todo después de la proclamación de la II República Española, de la que se podría considerar desafecto. Lo que es innegable es que el testimonio de los Mártires Españoles del Siglo XX ha de servir al propósito de no abrir viejas heridas y divisiones, sino sembrar semillas de perdón y reconciliación.

Biografía de Cruz Laplana Laguna, obispo de Cuenca
Don Cruz Laplana nació en Plan, Huesca el 3 de mayo de 1875, a los 11 años sintió la llamada vocacional al sacerdocio e ingresó en el Seminario de Barbastro en 1886, de donde se formó en ciencias profanas y sagradas, doctorándose en Derecho Canónico y Teología en la Universidad Pontificia de Zaragoza.

Beato Cruz Laplana Laguna

Fue ordenado sacerdote en 1898, siendo nombrado Profesor en el Seminario de Zaragoza y párroco de la Iglesia de San Gil (cargo del que estuvo de 1902 a 1912), donde fue reconocido por su caridad y su desprendimiento material, así como un formador eficiente del culto, fomentando la práctica de los sacramentos y la adoración Eucarística. Brilló por su celo pastoral y su dedicación a la evangelización de los más humildes.

También se ha de destacar por su templanza y austeridad, ya que personalmente se privaba de comer en exceso, y no tomaba café ni helado a pesar de que le gustaban mucho, tampoco se afanó en tener coche propio. El 30 de noviembre de 1921 es nombrado por el Papa Benedicto XV Obispo de Cuenca, siendo consagrado en la Catedral-Basílica del Pilar el día 26 de marzo de 1922 de manos del Cardenal Juan Soldevilla y Romero (asesinado en 1923 por esbirros anarcosindicalistas por su apoyo al sindicalismo católico).

El domingo de ramos de ese mismo año tomó posesión de la diócesis en medio de un ambiente propicio para el anticlericalismo. Trabajó con energía en la renovación de la diócesis y cuidó la formación integral de los seminaristas, promovió las asociaciones piadosas, y fomentó la formación cristiana de los seglares a través de Acción Católica.

Los ánimos estaban caldeados por los ataques anticlericales dirigidos por el profesor Rodolfo Llopis en los periódicos, quien llegó a Cuenca tres años antes de la entronización del Obispo Cruz en calidad de Profesor de la Escuela de Magisterio, en los cuales promovía la educación atea y propició la acción de la masonería en los ambientes oficiales (Llopis sería Ministro de Instrucción Pública durante la Segunda República y fracasó en su intento de encabezar el Socialismo Español durante la Transición). El prelado combatió enérgicamente esta tendencia mediante acciones y cartas pastorales claras y directas, lo que sus críticos consideran posicionamiento político ante el declive de la monarquía española.

Beatos Cruz Laplana y Laguna, Obispo de Cuenca y Fernando Español Berdié, sacerdote, mártires.

De hecho, al proclamarse en 1931 la República, se declaró no partidario de la misma y muchos acusadores expresaban que dicha participación había sido promovida a los jóvenes de Acción Católica. En realidad, el objetivo de Monseñor Laplana era formar seglares consecuentes con los principios evangélicos en el auxilio de los más necesitados, en la preservación de la identidad social cristiana y en la participación política, sin involucrarse en la militancia partidista.

También se prueba como evidencia de la participación política una frase sacada de contexto de la biografía del Obispo Mártir expresada por Sebastián Cirac en la cual en las elecciones de febrero de 1936 apoyó la candidatura de José Antonio Primo de Rivera: “Por voluntad expresa del Señor obispo fue presentado Don José Antonio Primo de Rivera en la candidatura de las derechas”. Sin embargo, el mismo Cirac testificaría bajo juramento durante el proceso de beatificación que el Doctor Cruz “nunca en su vida intervino en política o tuvo aficiones por los partidos o caciques políticos. Su ejemplo, su preocupación y hasta su intervención, aconsejando, estuvo exclusivamente promovido por las necesidades de salvar a la Iglesia y a las almas”.

En los días previos al conflicto militar estuvo invitado a la consagración episcopal de un obispo auxiliar para Tarazona lo que le hubiera permitido estar a salvo de los desmanes y crímenes que cometerían las milicias populares del Frente Republicano, sin embargo lo declinó y en los primeros días de la guerra incluso la autoridad civil del momento le facilitó la posibilidad de abandonar la diócesis a lo que él se negó, prefiriendo compartir la suerte de su rebaño, decía: “No puedo marcharme por temor al peligro. Mi deber está aquí, cueste lo que cueste”.

Beato Fernando Español, sacerdote.

Biografía de Fernando Español Berdié, sacerdote
Nació en Anciles, Provincia de Huesca el 11 de octubre de 1875, y estudió Derecho en la Universidad. Estuvo exento del servicio militar para poder terminar su doctorado en Derecho Civil y Canónico, sin embargo cayó enfermo en 1898; en el periodo de convalecencia maduró su vocación sacerdotal e ingresó al Seminario de Barbastro donde se dedicó a estudiar exclusivamente las asignaturas de Latín y la Sagrada Teología. En 1901 recibió la ordenación sacerdotal.

Fue párroco del Pueblo de Ornella y luego pasó a ser coadjutor de Benasque; en 1907 fue nombrado párroco de Gruatau y ahí se dedicó con esmero a la catequesis de los niños, la predicación, la formación de los jóvenes, de los matrimonios, el cuidado de los enfermos y vivía santamente como un sencillo párroco de pueblo, rezando y con tiempo para leer. En 1921 fue nombrado Párroco de la Parroquia de San Esteban de Plan y estaba apenas comenzando sus labores sacerdotales cuando recibe una carta de Monseñor Laplana ofreciéndole ser su secretario particular.

Aceptada la invitación se traslada a Cuenca, opositó y ganó la dignidad de maestro de Ceremonias de la Catedral, que ejerció bastantes años, hasta su martirio, también fue profesor del Seminario y el obispo premió sus servicios con una canonjía de gracia. Él era exacto en el cumplimiento de sus deberes, así como bondadoso y comprensivo, lo que ganó el afecto de todos los fieles.

Cuando estalló la guerra civil, no estaba dispuesto a abandonar a su obispo, por lo que sufriría las privaciones junto a él, y por último, ganaría junto a él la gloriosa palma del martirio.

Lienzo del Beato Cruz Laplana y demás mártires, obra de Víctor de la Vega. Catedral de Cuenca, España.

Comienzo de la Guerra Civil, detención y martirio
Al producirse el 18 de julio de 1936 el Alzamiento militar, la guarnición de Cuenca no secunda el Golpe de Estado, el comandante Francisco García de Ángela permaneció fiel al gobierno de Madrid. Poco después llegan las milicias anarquistas mandadas por Cipriano Mera, con lo que comienzan los desmanes y la orgía de sangre de la que los beatos perecerían.

El 19 de julio, piquetes de milicianos armados rodean la Catedral y el Palacio Episcopal, controlando el acceso y la salida, y al día siguiente ocurre una explosión en la puerta del Palacio.

En la mañana del 28 de julio, hombres armados exigieron entrar al interior del edificio; en ese momento el Obispo estaba orando en su capilla privada y al oír el tumulto se dirigió al Sagrario y sumió las formas. Terminado el acto, salió a recibir a los asaltantes vestido con sus insignias episcopales y les preguntó:
– ¿Qué queréis?
– ¿Que qué queremos? – contestó el que dirigía a los milicianos -Pues encerrarte, pero antes que nos des dinero-
-Cuando queráis voy con vosotros, pero dinero no tengo- Repuso Monseñor Laplana.
Registraron todo, hasta llegar a la caja fuerte que abrieron, hallando en su interior dinero, títulos y valores. El oficial se volvió donde el obispo y le increpó:
-¡Así que no tenías dinero, eh!-
-Dije que no lo tenía y no lo tengo. Eso no es mío; son bienes de mi diócesis y de fundaciones piadosas, que os ruego respetéis pues es el recurso de muchas necesidades y el depósito que dejaron antepasados nuestros- respondió el prelado.

Lo llevaron a empujones junto con su mayordomo Manuel Laplana y su familiar Fernando Español sin más equipaje que un modesto hatillo de ropa en la mano y vestido con su indumentaria eclesiástica. Los condujeron escoltados hasta el edificio del Seminario de Cuenca, convertido mitad en cárcel, mitad en cuartel para la guardia civil. Encarcelados con ellos estaban muchos sacerdotes.

Capilla del Beato Cruz Laplana en la catedral de Cuencua, España.

Mientras estaba alojada la Guardia Civil, las turbas no se atrevieron a hacer ningún daño a los presos, sin embargo cuando está a punto de terminar el mes de julio, los guardias civiles tuvieron que volver a Madrid.

Pasaron los días y a las diez de la noche del día 7 de agosto, el Comité decidió ejecutar al obispo. A medianoche suena la entrada de un autobús. Hombres armados suben donde estaba encerrado monseñor Cruz Laplana obligándolo a que salga pues van a fusilarle. Fernando Español insiste en ir con él, pero los milicianos le detienen y querían dejarlo preso.
-Si vas, te mataremos a ti también-
-Pues me matáis pero yo no le abandono- Respondió el canónigo.

Los condujeron pasando el Puente de la Sierra, al cruce de Villar de Olalla. En el trayecto, el obispo iba exhortando a los milicianos: “Se que me vais a matar…¿creéis que no hay cielo? ¡Hay cielo, hijos míos!… ¿creéis que no hay infierno? ¡Hay infierno, hijos míos!… Me podéis matar. El cuerpo os lo dejo, pero el alma irá al cielo. Yo os perdono y en el cielo rogaré por vosotros”.

En el kilómetro 5 de la carretera se les obligó a bajar, y los mártires se arrodillaron y se absolvieron mutuamente. Luego un miliciano se le acercó al obispo haciendo un ademán de querer degollarlo, el jefe del Piquete, Emilio Sánchez Bermejo lo apartó: -A éste lo mato de un tiro-
El obispo Laplana levantó la mano para bendecirles diciendo: -Yo os perdono y desde el cielo rogaré por vosotros-
Una bala atravesó la mano y dio de lleno en la sien, matándolo instantáneamente, después caía acribillado Fernando Español. Los cadáveres fueron abandonados por los ejecutores, y al día siguiente fueron sepultados en una fosa común del cementerio de Cuenca.

Controversia en su beatificación
Con la beatificación de Cruz Laplana, su secretario Fernando Español y los demás mártires de la causa el 28 de octubre de 2007, se presentó una controversia y un debate político sobre la Memoria Histórica, y más aún con el dolor actualmente de muchas familias que vivieron en carne propia, la guerra y la represión nacional posterior a ella.

En particular, la polémica radica en la resonancia política de esta beatificación y más aún en el posicionamiento de Cruz Laplana con respecto a la República. Aunque no es el único mártir polémico, es el más significativo. En un punto de vista meramente personal considero la controversia como una oportunidad para ver a aquellas personas que veneramos como santas de una manera más humana. Más aún si tenemos en cuenta el contexto en el que se desarrollaron los acontecimientos, podremos notar que el tema del martirio durante la persecución religiosa en la Guerra Civil aún hoy es puesto bajo una consigna ideologizada por ambas partes. Por parte del bando vencedor, la persecución religiosa da una estela de legitimidad al levantamiento y a la necesidad de una centralización ideal basada en la civilización cristiana, y los valores nacionales, por ello en muchas partes de España, al hablar de los mártires cristianos viene la etiqueta de “Caídos por Dios y por España”. Por parte del bando republicano, y más aún al hablar de la represión del Frente Popular, la Administración de la II República tuvo un marcado tinte anticlerical desde un principio con la Separación de Poderes Iglesia-Estado, que se fue radicalizando con el paso del tiempo, tanto como un impedimento para el progreso, así como una lucha entre el control de las conciencias.

La beatificación estuvo acompañada con el debate público de la “Ley de la Memoria Histórica” aplicada el mismo año con el gobierno de Rodríguez Zapatero, en tanto se abrían viejas heridas entre los supervivientes o los descendientes de las víctimas y la discusión histórica sobre el alcance a largo plazo de las consecuencias de la Guerra Civil. En el plano religioso, la beatificación fue vista como un posicionamiento político en el tema; y en tanto con el beato biografiado, su glorificación presentaba objeciones de la opinión pública que presentaba al mártir como un jerarca de extrema derecha. Sin embargo en la causa se tiene el testimonio del Alcalde Socialista de Cuenca Antonio Torrero González (partícipe de los hechos de Cuenca en 1936) que declara: “D. Cruz Laplana, como tal D. Cruz Laplana, no había nada contra él, como contra el otro señor (D. Fernando Español); el meterse con ellos fue por ser Obispo, por ser Sacerdote. Yo, desde luego, puedo resaltar que el Sr. Obispo, en política, huía de toda ella. La impresión en que se le tenía en Cuenca era que era buena persona, y no se le tenía odio alguno”.

El primer edil, que participó en el saqueo del Palacio episcopal, declara: “en el Palacio (episcopal) no se encontró absolutamente nada, ni de cartas, ni de periódicos, ni de armas, nada que pudiera ser comprometedor para el Sr. Obispo”. “Mi opinión sobre la muerte de los dos (Beatos Cruz Laplana y Fernando Español) es que murieron como santos”.

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René

Enlaces consultados (25/10/18)
– https://es.wikipedia.org/wiki/Cruz_Laplana_y_Laguna
– https://jesusconlacaña.es/08/08/2017/beatos-cruz-laplana-y-fernando-espanol-martires-y-ejemplo-de-fe/
– http://hispaniamartyr.org/
– http://hagiopedia.blogspot.com/2013/08/beatos-cruz-laplana-y-laguna-y-fernando.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Leónidas Feodorov, exarca greco-católico y mártir

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Icono ruso del Beato.

Últimamente este autor que os escribe ha tenido la tendencia de escribir sobre los santos y mártires de la Iglesia Ortodoxa de Rito Bizantino, como habrán comprobado en los anteriores artículos, y si bien esta página hagiográfica es para el conocimiento de todos los santos y temas concernientes a la santidad, liturgia, y ritos de todas las confesiones cristianas, he querido retomar la mirada hacia la Iglesia de Oriente para la promoción de sus valores y su espiritualidad.

Sin embargo, hoy también hablaré de los mártires greco-católicos (es decir unidos a la Iglesia de Roma pero conservando el rito de Constantinopla) que vivieron siempre en constante hostilidad por parte del gobierno zarista primero, después bajo el telón de acero del yugo soviético, y a pesar de que la Iglesia Greco-Católica Ucraniana tiene su corona en sus mártires del siglo XX, hoy hablaremos del Beato Leónidas Feodorov, quien pertenecía a la incipiente y minoritaria Iglesia Católica Bizantina Rusa; un movimiento nacido del seno de la Iglesia Ortodoxa Rusa en base a las ideas del filósofo ruso Vladimir Sergeyevich Solovyov, quien influenciado por Dante, instó a que el mundo necesitaba un zar “universal” y que la Iglesia necesitaba del Obispo de Roma como jerarca universal, y aunque en el 1900 murió siendo cristiano ortodoxo, no ocultó sus simpatías a favor de la Unión con la Iglesia de Roma.

Por lo tanto es objetivo de éste artículo llenar este vacío del blog, escribiendo sobre nuestro beato de hoy, que a pesar de unirse al catolicismo (inclusive en un principio pensaba ser sacerdote de rito latino), procuró conservar la Liturgia bizantina y la espiritualidad rusa rica en cuanto a tradición. Sin embargo murió durante la persecución soviética contra el cristianismo, en el afán del comunismo de acabar con el llamado “opio del pueblo”. Espero que el ejemplo de nuestros mártires nos dé una mirada más allá del ámbito cotidiano de la fe, sobre todo en aquellos testimonios que por encima de los sufrimientos humanos causados por el odio y la división, dan fe de que la humanidad también está llena de grandeza y de valor más allá de lo material.

Una mirada a la historia del cristianismo en Rusia
Como sabemos por los artículos publicados en este blog, el cristianismo llegó a finales del primer milenio de nuestra era, en parte debido a la evangelización de misioneros provenientes de la Sede de Constantinopla, y ejemplo de ello es el trabajo incansable de los misioneros San Cirilo y San Metodio (de quienes queda pendiente escribir), que su trabajo con la traducción de las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo eclesiástico abrió el camino para la evangelización de las zonas de lo que eran el Principado de Kiev y las zonas de Bulgaria y Serbia. Existe evidencia de la consagración de un obispo para Nóvgorod por parte de San Ignacio o San Focio en Constantinopla entre los años 866-867.

Visita y bautismo de la Santa en Constantinopla. Miniatura de la Crónica de Radzwill.

Entre el 945 y el 957, el cristianismo bizantino había tomado fuerza entre algunos miembros de la nobleza de Kiev, y aunque la religión ancestral era la oficial, la Princesa Santa Olga fue bautizada, convirtiéndose en la primera gobernante cristiana de la Rus. Su nieto San Vladimiro en el año 988 adoptó oficialmente el cristianismo ortodoxo como religión de estado y convocó a un masivo bautismo en el Quersoneso oficiado por los misioneros bizantinos. He de decir que por parte de misioneros latinos también hubo infructuosas encomiendas de evangelización, sin embargo Kiev adoptó el rito de Constantinopla y su sucesión apostólica es dada por Bizancio.

Cuando se produce la famosa ruptura entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa en el año 1054, el Principado seguía teniendo contacto con el Papado romano, pero paulatinamente siguió a Constantinopla en el cisma, por ese entonces ya estaba conformada la jerarquía eclesial y también una creciente actividad monacal. Durante los siguientes siglos, la evangelización llegará progresivamente, pero en conflicto con los incursores tártaros de religión musulmana.

Al principado de Kiev, seguiría el de Vladimir, el de Nóvgorod, el de Pskov y finalmente el moscovita, donde la Iglesia contribuyó enormemente en la cultura, en conexión siempre con su homóloga bizantina. Poco antes de la caída de Constantinopla, la unión del Concilio de Florencia en 1445 y su aceptación por parte del metropolitano Isidoro, provocó controversias y ocurrió lo mismo en la capital constantinopolitana, donde los monjes griegos acusaron a la Iglesia Católica de caer en la herejía. Basilio II, príncipe de Moscú, se había comprometido inicialmente a aceptar la supremacía papal, pero rechazando el acuerdo, depuso a Isidoro y nombró como metropolitano a Jonás, quien rechazó el catolicismo y provocó la independencia de la Iglesia Rusa con respecto a Constantinopla. Este evento es considerado como el primer intento de unión. Durante el periodo tumultuoso entre el 1598 y el 1613, fueron frecuentes las acciones por parte de Polonia, de implantar el catolicismo en Rusia, pero fueron intentos infructuosos, en ese tiempo, el metropolitano Job se convirtió en el primer Patriarca de Moscú y de toda Rusia, autorizado por el patriarcado de Constantinopla (que se encontraba sometido al dominio otomano).

Omitiendo la famosa unión de Brest, en donde nace la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, y donde los obispos que se unieron conservando el rito bizantino sufrieron el acoso de los obispos latinos polacos, hablaré de la Iglesia Católica Griega Rusa.

Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

A las ideas del filósofo Soloviev se adhiere en 1893 el sacerdote ortodoxo Nikolai Tolstoy, quien entra en comunión con la Santa Sede a través del Patriarcado Greco-Católico Melquita de Antioquía y al retornar a Rusia, trató de conformar a una comunidad a su alrededor, no por ello la policía zarista dejó de acosar a los fieles católicos de rito bizantino, aun así en 1909, a raíz del decreto de tolerancia fomentado por el zar Nicolás II, se celebró la primera Divina Liturgia Católica para conmemorar la Pascua Ortodoxa.

La razón de que algunos fieles ortodoxos para entrar en comunión con la Santa Sede, era de que realmente Roma y Moscú nunca estuvieron formalmente separadas, sino que solo fue una ruptura de facto siguiendo la línea de la Iglesia de Constantinopla. Aún hoy los católicos rusos se refieren a sí mismos como miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa en comunión con Roma.

El sacerdote Eustaquio Susalev, que pertenecía a la Iglesia de los Viejos Creyentes (los que no aceptaron la reforma litúrgica del patriarca Nikon) entró también en comunión con Roma, por lo que la naciente comunidad greco-católica quedó clasificada en dos corrientes: los que celebraban el rito según la reforma nikoniana y los que seguían la liturgia rusa medieval.

El arzobispo greco-católico ucraniano de Lviv, con la autorización del papa Benedicto XV, nombra en 1917 al sacerdote Leónidas Feodorov (de quien más adelante hablaremos) como exarca, pero el inicio de la Revolución Bolchevique y la persecución del estado comunista casi aniquiló a la Iglesia Greco-Católica, y los dos exarcas nombrados murieron víctimas de los gulag.

A la caída de la URSS, la Iglesia se va reconstruyendo lentamente, pero también algunas comunidades dispersas en la diáspora van muriendo o entrando en comunión con el Patriarcado de Moscú, las parroquias que se declaran católicas rusas son atendidas por sacerdotes ordenados de otras iglesias bizantinas, ex-sacerdotes ortodoxos o sacerdotes latinos con capacidades bi-rituales. Hasta marzo de 2017 no se ha nombrado ningún obispo o exarca, y esto influye a los conflictos entre la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú, por el asunto de Ucrania, disputa que lleva varios años, además de la pretensión de la Iglesia Ortodoxa Rusa de administrar eclesialmente los territorios que antes pertenecían al Estado Soviético; entonces la falta de atención del Vaticano a las iglesias orientales rusas, se hace más que evidente en la necesidad de una autoridad competente para su pastoreo y administración de los sacramentos, así como la conservación de su espiritualidad.

Icono ruso del Beato.

Biografía del Beato Leónidas Feodorov
Leónidas nació en San Petersburgo, Rusia el 4 de noviembre de 1879 dentro de una devota familia ortodoxa rusa. Su padre Iván, fue el dueño de un restaurante moderadamente exitoso, que fracasó y murió al poco tiempo, su madre Lyuba Feodorov crió al niño como madre soltera poco después de la muerte de su marido. Aunque crió a su hijo como un devoto de la Iglesia Ortodoxa Rusa también lo indujo a la lectura de los novelistas de la época, entre ellos Víctor Hugo, Émile Zola, Alejandro Dumas y otros autores; en 1901 se matriculó en la Escuela Teológica de San Petersburgo para ordenarse como sacerdote ortodoxo, pero después de mucho examen de conciencia dejó la academia en 1902 para abrazar el catolicismo.

Trayectoria espiritual
Inició su viaje a Roma pasando por Lviv (ya que el imperio austrohúngaro gobernaba la parte occidental de Ucrania), donde conoce al Venerable Andrés Sheptytsky, metropolitano de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana quien bendijo su misión. El trato entre el recién converso Feodorov y el metropolitano fue fraternal, convirtiéndose Sheptytsky en consejero espiritual y mentor. El 30 de julio de 1902, el ortodoxo Leónidas fue recibido en la Iglesia Católica en la Iglesia del Gesú en Roma. Posteriormente se trasladó al colegio jesuita de Anagni con el nombre de Leónidas Pierre para mantener a raya a la policía secreta del zar.

Como la embajada rusa amenazó con prohibirle la entrada a Rusia si continuaba con los jesuitas en 1907 fue obligado a abandonar el colegio y se trasladó al Colegio de Propaganda Fide en Roma. Aunque en el principio pensaba ordenarse sacerdote de rito latino, llegó a la conclusión de que debe permanecer fiel a la liturgia bizantina y al legado espiritual ruso. Con la bendición del Papa San Pío X fue transferido a la naciente Iglesia Católica Bizantina de Rusia, lo que provocó que fuese desheredado de sus protectores jesuitas y dependiese del obispo Sheptytsky de Lviv.

Escribió sobre su conversión: “La gracia del Señor, que brilló sobre mí en el momento que ya estaba perdiendo la fe, produjo una nueva revolución en mí y me recordó al Salvador vivo, real y crístico del mundo. La Iglesia Católica fue para mí no sólo una fuente de verdad eterna cognoscible, sino que también se convirtió para mí en una nueva fuente de Siloé, de la cual salí completamente renovado.”

En 1908, tras el acoso de la policía zarista, se trasladó a Suiza de donde en 1910 se graduó en la Escuela Teológica de Friburgo. El 25 de marzo de 1911, fue ordenado sacerdote de rito bizantino en Constantinopla por el obispo greco-católico búlgaro Mikhail Mirov.

Pasó los siguientes años como hieromonje en Bosnia y Ucrania donde fue tonsurado con el nombre Leónidas el 12 de marzo de 1913. Durante ese tiempo trabajó para el Metropolitano de Galicia donde publicó artículos teológicos para una revista italiana y otra de Praga, cada año era enviado a Rusia para informarse de la situación de los católicos bizantinos rusos que eran constantemente acosados por la Okhrana (policía secreta). En vísperas de la Primera Guerra Mundial regresó a San Petersburgo, siendo arrestado y exiliado a Tobolsk, Siberia, ya que era considerado una amenaza para el Estado (la religión oficial era la Ortodoxia).

Retrato naturalista ruso del Beato.

La Revolución Bolchevique y la persecución contra los católicos de rito bizantino
Con la Revolución de Febrero de 1917, el Gobierno Provisional decretó una amnistía para todos los presos políticos, y entonces el sacerdote Feodorov volvió a la capital donde se inauguró el primer sínodo de la Iglesia Católica Rusa bajo la dirección del Metropolitano de Galicia, aunque después como sabemos, el horizonte político no albergaba un destino mejor para los católicos de rito bizantino y con la Revolución de Octubre del mismo año, la hostilidad hacia el cristianismo se volvió la prioridad del Estado socialista naciente. En esos momentos fue nombrado exarca de los católicos bizantinos rusos el 1 de marzo de 1921 y se rumoró que fue consagrado secretamente como obispo. A pesar que desde un principio los bolcheviques eran tolerantes, a partir de 1922 comenzó una persecución abierta contra la Iglesia Católica (a la par que continuaba la hostilidad contra la Iglesia Ortodoxa). Las autoridades bolcheviques prohibieron a los sacerdotes enseñar la religión a menores de 18 años y ordenaron confiscar los objetos litúrgicos con pretexto de “aliviar el hambre del pueblo ruso” y la creación de consejos laicos para reducir al sacerdote como un mero empleado parroquial, y tanto el Exarca como el Arzobispo Latino de Vilna se negaron a permitirlo por lo que en la primavera de 1923 fueron convocados a un consejo (o una parodia de juicio) en Moscú acusados de actividades contrarrevolucionarias y como es habitual, se les acusó de oponerse a las medidas que las autoridades bolcheviques habían dispuesto.

En medio del juicio y a pesar de que el Arzobispo Cieplak y su auxiliar Monseñor Constantino Budkiewicz contaban con abogados para la defensa, el Exarca Leónidas se defendió solo ante las acusaciones. Su aspecto impresionaba a los presentes en la sala, que hasta entonces tenían la idea de que el Catolicismo era la “religión de los polacos”, ya que estaba vestido con una túnica negra y tenía crecida la barba, como el aspecto de un sacerdote ortodoxo. Argumentó que los greco-católicos habían acogido a la Revolución con alegría y defendió la acción de la Iglesia Católica en auxilio de la hambruna.

El veredicto para los sacerdotes de rito latino y el arzobispo de Vilna eran la condena a muerte, mientras que para el Exarca eran diez años de prisión en el gulag de Solovki. Sólo por presión internacional el arzobispo Cieplak fue liberado pero su auxiliar el Siervo de Dios Constantino Budkiewicz fue ejecutado en el campo de tiro de Lubianka.

Años en el exilio, liberación y fallecimiento
El afán del gobierno soviético había provocado alboroto en el medio internacional, ya que buscaba el nuevo gobierno ser reconocido por las naciones y potencias mundiales, por lo que se detuvo por instantes en su maquinaria sanguinaria y represiva, por lo que el arzobispo de Vilna no sufrió la sentencia dictadas por el tribunal, a pesar del asesinato de su vicario. Pero Leónidas no pudo salvarse de la sentencia siendo exiliado a Solovki y luego a Lefortovo.

En 1926, tras la derrota comunista en la guerra ruso polaca, se aprovechó la oportunidad para intercambiar a los sacerdotes polacos a cambio de los prisioneros comunistas en Polonia, por lo que también exigieron la liberación del Exarca de los Greco-Católicos Rusos, que fue concedida con la prohibición de visitar las ciudades de Leningrado, Moscú, Kiev, Kazán, Nóvgorod y cualquier ciudad marítima, por lo que se trasladó a Kaluga donde el párroco latino del lugar lo recibió como a un hermano, ahí podía celebrar la Divina Liturgia sin restricciones. Regresando a Mohiliov, recordando que había sido recibido con cariño en 1922, se dispuso a atender a la población local, ya que la zona de Bielorrusia había sido originalmente greco-católica pero en 1839 fueron forzados a unirse a la Iglesia Ortodoxa.

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Por promover la Unión con Roma, fue detenido, bajo el pretexto de abandonar Kaluga sin permiso de las autoridades fue detenido y estuvo detenido en el campo de Solovki en el antiguo monasterio donde había una capilla en el cual se celebraba la Divina Liturgia Católica en Rito Bizantino alternando el servicio con los sacerdotes de rito latino, como comenzaba a escasear el vino de consagrar, entonces con moler las uvas pasas podían hacer vino para continuar con el culto, pero tras la ordenación de un nuevo sacerdote greco-católico más, la práctica llegó a oídos de las autoridades y detuvieron en noviembre de 1928 el culto clandestino.

El 19 de enero de 1929 las autoridades revisando las habitaciones decomisaron todo material litúrgico, excepto lo más elemental para celebrar la Eucaristía y aun así siguieron con la celebración del Santo Sacrificio haciendo de una piedra de molino un improvisado altar.

En la Pascua de 1929 se les permitió a los ortodoxos y judíos celebrarla y no se atrevieron a prohibírselo a los católicos rusos pero fue la última vez que se celebraba una Divina Liturgia públicamente.

A pesar de ser trasladados a la Isla de Anzer los comisarios de la penitenciaría no lograron detener el culto, el Exarca oraba por la conversión de Rusia a pesar de las tribulaciones y la persecución, a pesar de que durante el día trabajaba cortando leña en condiciones míseras despojado de su hábito clerical.

El 6 de agosto de 1929 fue trasladado de la Prisión a un pueblo cercano a la ciudad de Pinega donde se alojó en la cabaña en la que vivía un sacerdote ortodoxo que le prestó la biblioteca, en la que él enseñaba la catequesis, pero esta acción no pasó desapercibida a las autoridades que lo exilian a Poltava a pesar de estar enfermo y que padecía de un asma cardíaco y de gastritis con dificultad para hablar, Ya en 1932 el gobierno lo eximió de trabajo forzoso y en noviembre de 1933 fue entregado un certificado de que había cumplido la pena. Eligió vivir sus últimos días en Vyatka, lugar donde durante la época zarista eran exiliados los prisioneros políticos y esperaba encontrarse ahí con sus antiguos compañeros.

Icono ruso del Beato.

Cansado y después de soportar torturas, vejaciones y el trabajo forzado, exiliado, perseguido primero por el gobierno zarista, después por el gobierno bolchevique, el Exarca Leónidas Feodorov partió de éste mundo a la Casa del Padre el 7 de marzo de 1935 completamente desamparado y sin ni siquiera un sacerdote para auxiliarlo en sus últimos momentos, pero durmiendo plácidamente en el eterno reposo en medio de un convulso momento para el Cristianismo en la URSS, fue un sacerdote que conservó siempre la espiritualidad rusa y su anhelo monástico pero con una fidelidad inquebrantable a la Sede de Pedro y sus sucesores. Finalmente fue enterrado en la localidad por unos campesinos piadosos, tenía cincuenta y cinco años.

Al ser abierta su causa de Beatificación, fue declarado Siervo de Dios en noviembre de 1997, junto con los mártires de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de un examen por la Congregación para la Causa de los Santos, finalmente fue beatificado por el Papa Juan Pablo II durante la Divina Liturgia celebrada en Lviv junto con el Beato Nicolás Charnetsky y otros mártires ucranianos. Su fiesta es el 27 de junio.

René

Enlaces consultados (24/12/17)
• https://ru.wikipedia.org/wiki/Фёдоров,_Леонид_Иванович
• http://holyunia.blogspot.mx/2009/04/blessed-exarch-leonid-feodorov-1879.html

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