San Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla

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Icono ortodoxo griego revestido en plata del Santo.

San Focio, considerado por la Iglesia Ortodoxa como un santo teólogo y confesor frente a las usurpaciones papales en materia jurídica y episcopal, es considerado en cambio por la Iglesia Latina como un cismático, ya que se opuso a las principales cuestiones por las cuales las Iglesias Griega y Romana están separadas (el Filioque, la Autoridad Papal, etc.

Su patriarcado se divide en dos periodos, el primero que fue tomado de manera ilegítima en contraposición del Patriarca San Ignacio, y contra todos los cánones eclesiásticos, y el segundo ya instalado de manera canónica, aunque siempre en conflicto con el Papado Romano. Fue uno de los teólogos fundamentales de la Iglesia Oriental del siglo VII y por ello junto con San Gregorio Palamás y San Marcos de Éfeso (también confesores de la fe ortodoxa) son conmemorados conjuntamente. La fiesta del santo patriarca es el día 6 de febrero del calendario juliano.

Abordaremos su biografía y su controvertido Patriarcado en la Sede de San Andrés, así como las evaluaciones históricas sobre el famoso cisma y las repercusiones que desembocaron en la lamentable ruptura del año 1054 entre el Papa León IX y el sucesor de San Focio, Miguel I Celulario. Trataremos la visión latina sobre su gobierno de la Iglesia y la evaluación ortodoxa como confesor.

Inicios y vida seglar
Probablemente nació en Constantinopla en el año 820 hijo de un aristócrata de la corte bizantina llamado Sergio y una mujer piadosa llamada Irene. Su padre estaba emparentado con el Patriarca San Tarasio, defensor del culto de las imágenes durante las controversias iconoclastas.

Durante el segundo periodo iconoclasta (815-843) la familia de Focio sufrió la dura persecución y muchos iconódulos (defensores de la veneración de los sagrados iconos) fueron martirizados, pero tras la restauración de la ortodoxia en el año 843, fueron reintegrados a la política imperial bizantina.

Desde muy joven, alcanzó un notable prestigio debido a su intelectualidad y sus cualidades multifacéticas, probablemente como en la sociedad de su tiempo, estudió teología, filosofía y matemáticas, por lo que probablemente era alumno del matemático León, o por lo menos tenía una relación espiritual. Aunque realmente se esconde la educación de Focio, pero cuando comenzó su carrera política, era sumamente intelectual y prodigioso erudito, que se demostraría con su aportación teológica durante su Patriarcado, además de que su ascenso se debe fundamentalmente a su relación familiar con la Dinastía Amorión. Practicó la Gramática, la Dialéctica, la Oratoria, la Exégesis de las Escrituras, Teología y Derecho y en un principio ejerció la docencia; y se catapultó como un joven dotado en la Corte Bizantina, siendo nombrado senador y diplomático ante el Califato de Bagdad aproximadamente en el año 837. Por un lado su erudición era notable que comenzara a colarse por el lado del poder, y por otro lado lo dominaba su ambición a aspirar algo más importante. Son realmente pocos los datos de este periodo de su vida que conocemos.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Ascenso al Patriarcado y conflicto con Roma
Los motivos por los que Focio fue ascendido al patriarcado son resultado de intrigas políticas, ya que el emperador Miguel III y su tío Bardas se habían opuesto a la regencia de la emperatriz Teodora (esposa del emperador Teófilo y restauradora del culto a las imágenes) quien para centralizar su poder, se involucró en las disputas por el poder, descuidando la educación de su hijo. Las pretensiones de Bardas encontraron un oponente en el Patriarca San Ignacio, quien se negó a bendecirlo públicamente en una ceremonia en la Iglesia de Santa Sofía, supuestamente por llevar una relación incestuosa con su nuera. Pero al caer la emperatriz, el Patriarca Ignacio se negó a tonsurarla como monja y así contribuir a quitarla del poder.

Cuando Teodora cayó en el año 857, Miguel III depuso a Ignacio como patriarca de Constantinopla y en su lugar se eligió a Focio para ocupar la sede de San Andrés. Como era un laico, en pocos días recibió las órdenes menores y el diaconado, así como fue ordenado sacerdote; fue consagrado por el Obispo de Siracusa (que estaba realmente suspendido y fue depuesto por Ignacio) el día de Navidad (7 de enero), su legitimidad era por lo menos discutible.

Al principio el Obispo de Roma no quiso intervenir, pero el patriarca depuesto y exiliado apeló a su autoridad, entonces el Papa Nicolás I envió legados para examinar la situación. Por otro lado las Iglesias romana y constantinopolitana pasaban por un periodo de fricción, en cuestión sobre la jurisdicción de la recién evangelizada Bulgaria, pues el Rey Boris I estaba interesado en el cristianismo que apeló al envío de misioneros occidentales, pero Constantinopla obligó a considerar al gobernante búlgaro a ser evangelizado por misioneros de rito bizantino. Boris fue bautizado por la Iglesia de Constantinopla entre el 864 y 866, los abusos por parte del clero oriental obligaron al rey a apelar a Roma, por lo que Focio contrarrestó la solicitud con una crítica a las costumbres occidentales, entre ellas el uso del pan ácimo, el de la Primacía Papal, el rito latino, y el afeitado de la barba, así también salió en el debate la cuestión del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo y su uso en el credo). En el año 863, el Papa Adriano II anatemiza a Focio y lo depone como Patriarca, pero Focio responde con la misma resolución, acusando de herejía al Obispo de Roma, y excomulgando, por lo que teóricamente lo depone de la Sede de Pedro.

Pongamos entre paréntesis, el surgimiento de la dicha cláusula que insertada en el credo niceno, que había surgido en el siglo VI en la Hispania Visigótica, y fue aceptada por los francos, pero contó con el rechazo del papa León III, quien mandó a exponer unas tablillas de plata con la definición original del credo.

Icono ortodoxo ruso naturalista del Santo.

Deposición: Condena del Concilio de Constantinopla (869 d. c.)
En realidad Focio al hacer este acto, cayó en cisma, provocando la ruptura momentánea con Roma en el 866, mientras tanto, también impidió que la Iglesia Occidental se inmiscuyese en la política de la Iglesia de Oriente, al negar al Papa la primacía sobre todos los demás obispos, y apoyado siempre por el gobierno imperial. Aparte de sus disputas con el papado, promovió la evangelización de Bulgaria, enviando a los Santos Cirilo y Metodio para predicar el cristianismo.

En política, Focio, apoyó fielmente a Miguel III “El Borracho”, incluso cuando su amigo y protector Bardas, fue asesinado por intrigas en 866, pero no logró mantenerse, ya que el emperador corrió la misma suerte a manos de Basilio I “El Macedonio” al año siguiente, y en una política a favor de los ignacianos (partidarios del depuesto Ignacio), depuso al patriarca Focio, y lo envió al exilio en el monasterio de Skepis, en el Bósforo.

El Emperador Basilio, queriendo reconciliarse con el Papado, convocó al Concilio de Constantinopla en el 869, y como resultado de la sesión, Focio fue anatemizado y formalmente considerado como cismático; él no reconoció la autoridad del Concilio al considerarlo pro-latino y se negó a retractarse.

El Patriarca Ignacio, repuesto en su sede, también se negó a ceder ante las pretensiones papales sobre Moravia y Bulgaria, por lo que si bien no se llegó tan lejos para concretarse un cisma, Roma y Constantinopla pasaron momentos de fricciones. Entonces poco después, el ex-patriarca pudo reintegrarse en la corte, y reconciliarse con Ignacio, quien lo recomendó como tutor para el heredero de Basilio, León. Se debió principalmente a la presión que ejerció Focio sobre Basilio para que lo restituyera, ya que en la genealogía imperial, el erudito argumentó que los orígenes de la Dinastía Macedónica no eran de humildes campesinos, sino que venían de la Dinastía Arsácida de Armenia. Entonces el emperador cayó también bajo la influencia de Focio, de quien dependía en los asuntos teológicos e ideológicos.

Segundo Patriarcado
Cuando el Patriarca San Ignacio murió en el año 877, apenas tres días después, Focio fue entronizado como Patriarca de Constantinopla; en su segundo periodo, ya muerto el Papa Adrián II (quien lo había anatemizado) fue elegido Juan VIII, e inmediatamente reconoció como legítimo y anuló las disposiciones de su predecesor. En el Concilio de Constantinopla del 879, entre los cuales estuvieron los legados papales, se legitimó la elección de Focio, además de que en la reunión, los partícipes ratificaron los motivos por los cuales Focio se mantuvo rebelde al Pontífice y la alteración del Filioque fue tajantemente prohibida.

Por mientras, mantenía una política separada de las injerencias de la Iglesia de Occidente, y no cedió ni un ápice, en el asunto de Bulgaria, a pesar de que el territorio fue concedido a Roma, volvió a la jurisdicción del Patriarca de Constantinopla en el 870. Sin el consentimiento del rey Boris I, el papado no pudo hacer valer sus pretensiones. Entonces se dedica a la acción pastoral, favoreciendo la misión de Metodio en las tierras búlgaras; pero no por ello estuvo fuera de las intrigas del trono imperial, sobre todo en el conflicto entre Basilio I y su hijo León.

Deposición y muerte
En una conspiración por parte de la Corte bizantina, estuvo implicado pero parece ser que no fue castigado por el emperador; pero a la muerte de éste en el 886 mientras cazaba, León VI depuso al patriarca y lo reemplazó con su pariente Esteban. Al año siguiente fue llevado a juicio y condenado al destierro a un monasterio de Armenia, el anciano ex-patriarca fue trasladado a Bordi donde fallece en el año 893; aunque según parece no fue el resto de su vida vilipendiado, y procuró continuar su labor de escritor.

Valor histórico y sus escritos
Focio, fue venerado por su erudición y por su obra prolífica, suscitando admiración incluso entre sus enemigos, desde el siglo XII ya era venerado entre los cristianos ortodoxos como defensor de la fe verdadera ante las “herejías” de Roma, he de opinar que su culto nació con el sentimiento anti-latino que se desarrolló durante el periodo en que las Cruzadas y las disputas territoriales del Imperio Bizantino ratificaron el cisma que estalló varios años después de la muerte de Focio (con su sucesor Miguel I Celulario), pero no por ello dejaré de lado las perspectivas de parte de la Iglesia Romana sobre su actuación patriarcal; y en parte debido a que fue entronizado en contra de los cánones eclesiásticos, además de que se debieron a disputas políticas que imperaban en el cambio dinástico del gobierno imperial por las cuales la injerencia de los asuntos estatales en la Iglesia eran de manera frecuente.

Para la Iglesia Católica, Focio es un cismático, además de que actuó con el fin de romper la unidad de la Cristiandad y a pesar de ello fue condenado. La Iglesia Católica reconoce el Concilio que anatemizó al Patriarca, pero por ello significó el fin de la autoridad de los Concilios Ecuménicos ya que a pesar de su ratificación, hasta hoy la Iglesia Ortodoxa no reconoce esta acción. Por otro lado, las cualidades personales de Focio atrajeron la atención de sus contemporáneos; el historiador moderno y sacerdote católico Adrian Fortescue lo califica del “hombre maravilloso de toda la Edad Media” y señala que “si no hubiera dado su nombre al gran cisma, siempre sería recordado como el mayor erudito de su tiempo”.

Los enemigos de Focio comentaban que “hablaba como un santo pero obraba como un demonio”, incluso hablan de su ambición personal con que aspiraba a algo más grande; el historiador inglés Edward Gibbon cree que su ambición era igual a su curiosidad y que sacrificó la Paz mundial por un reinado corto y dudoso.

Por otro lado Focio fue el creador de una conciencia nacional, que identificaba la nacionalidad griega con su defensa de la fe ortodoxa y que emergió como defensor de la identidad griega en sus debates teológicos con la Iglesia Occidental. Junto con San Marcos, arzobispo de Éfeso (de quien más adelante escribiré), y San Gregorio Palamás (de quien ya se ha escrito), son venerados como Confesores de la Verdadera fe, y por tanto canonizados conjuntamente.

A pesar de que fue canonizado formalmente por el Patriarcado Ecuménico en 1847, Focio fue venerado durante generaciones anteriores por la Iglesia Ortodoxa; su trabajo filosófico y su mayor gloria fue su famosa Biblioteca que contenía 280 volúmenes donde desarrolla conjuntamente la filosofía y la ciencia griega, además de recopilaciones de la patrística cristiana, los originales en su mayoría se encuentran perdidos.

También escribió contra las alteraciones latinas del Credo, y su gloria fue su Amphilochia, un extenso tratado con 300 preguntas acerca de las Sagradas Escrituras. Escribió epístolas contra los maniqueos y los paulicianos, también consejos teológicos a Boris I de Bulgaria y al emperador.

Sin duda no negará la historia su lugar como influyente en la Iglesia Oriental, y su obra fue pilar junto con San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno de la teología ortodoxa. Pero también los sucesos son pálido preludio para que se desencadenase en 1054 la gran división que seguimos viviendo en enconados desencuentros, y barreras que impiden reconstruir la unidad eclesial y la Pentarquía.

René

Webs consultadas (07/10/17):
• https://en.wikipedia.org/wiki/Photios_I_of_Constantinople
• https://el.wikipedia.org/wiki/Πατριάρχης_Φώτιος_Α΄
• https://el.orthodoxwiki.org/Φώτιος_Α΄_ο_Μέγας
• http://vizantinaistorika.blogspot.mx/2014/02/blog-post_6.html

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Beato Benedicto XI, papa

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Medallón del Beato perteneciente a la galería de los Papas. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Benedicto XI gobernó la Iglesia Romana menos de un año escaso, de octubre de 1303 a julio de 1304, siendo el último pontífice romano que gobernó la Sede de Pedro (que residía temporalmente en la ciudad de Perugia) antes del periodo en el que se conocería como “Cautiverio Babilónico” (en el que los papas títeres de los monarcas franceses, residían en Aviñón, Francia). Durante su pontificado así como el de su antecesor el Papa Bonifacio VIII, se vivió una época convulsa en que la Iglesia se enfrentaba a las luchas rivales de los estados nacionales, y también se enfrentaba al estado en sí, en un intento de supremacía de alguno de los dos poderes existentes en la Edad Media.

Antecedentes a su pontificado
Tras la dimisión del papa Celestino V (canonizado durante el papado de Aviñón por Clemente V) el 13 de diciembre de 1294, en el cónclave que siguió, fue elegido el cardenal Benedicto Caetani, quien tomó el nombre de Bonifacio VIII; en un primer acto, temeroso de que las ciudades-estado de Italia siguieran reconociendo al papa emérito como legítimo, ordenó su encarcelamiento en el castillo de Fumone, cautiverio en el que permaneció hasta su muerte (probablemente asesinato).

La política del papa se basó en la idea de la supremacía del poder papal sobre el temporal y esto lo condujo a un enfrentamiento con Felipe IV el Hermoso, quien pretendía hacer tributar al clero francés, en favor de la Corona, sin el consentimiento del papa y a pesar de las protestas de los obispos. Esto fue contestado por el pontífice por la violación del derecho eclesiástico y sumado a un conflicto interno en Francia por parte de un complot contra el rey francés, el consejero real Guillermo de Nogaret contesta al papa acusándolo de herejía y de rebeldía contra el poder real, argumentando que siendo rebelde contra el rey era señal de rebeldía contra Dios.

Con el apoyo de la familia Colonna, Felipe organizó una reunión en París, donde acusaron a Bonifacio de herejía, simonía y blasfemia, también de la muerte de su predecesor, y antes de la reacción del papa (con la excomunión y la liberación de sus súbitos del juramento de lealtad al rey) los mercenarios guiado por los Colonna asaltaron el palacio papal de Anagni en 1303, donde fue ultrajado y amenazado de muerte, permaneciendo tres días entre malos tratos hasta que la población local se sublevó. Nicolás Boccasini, cardenal obispo de Ostia, y su sucesor (nuestro biografiado hoy) fue uno de los pocos que permanecieron fieles al papa, siendo encarcelado con él, sin embargo poco después de su liberación, Bonifacio VIII muere, por lo que el papado se sume en un convulso periodo antes del Periodo de los Papas de Aviñón.

Medallón del Beato con la tiara pontificia.

Biografía
Nicolás Boccasini nació en la Localidad de Treviso en 1240, siendo hijo de Boccasio, quien era notario municipal y de Bernarda, que fue lavandera del convento de los frailes dominicos en la ciudad. La familia vivió en las afueras de las murallas que protegían la ciudad, en un suburbio llamado San Bartolommeo. A partir de los seis años, Nicolás parecía destinado a la vida monacal, su primer maestro fue su tío, que fue sacerdote de San Andrea. Demostró ser muy inteligente por lo que pronto aprendió el latín y se enfocó en temas clericales. A la edad de catorce años, en 1254, ingresó a la Orden de los Predicadores, tomando el hábito de novicio en su natal Treviso. Pronto fue trasladado a Venecia por el prior y presentado al Provincial, quien lo mandó al convento de los Santos Juan y Pablo de la ciudad, donde permaneció durante siete años.

En 1262 fue trasladado a Milán, donde permaneció en el convento de San Eustorgio y donde profesó plenamente como hermano dominico, quedándose ahí seis años. De 1268 a 1282 se desempeñó como lector, en su localidad natal y en Génova. Él no era profesor, ya que no había tomado título universitario. En 1286, en el Capítulo Provincial de Brescia, fue elegido Prior Provincial de Lombardía por lo que su estilo de vida cambió, trasladándose a distintos conventos pertenecientes en la zona. También tuvo el cargo de Inquisidor, ya que el tribunal fue confiado por los papas a los dominicos y a los franciscanos. Convocó durante su mandato, los capítulos generales de Venecia (1287), en Rímini (1288) y en Trier (1289). Liberado del cargo, probablemente volvió a Treviso pero en 1293 fue elegido de nuevo, prior provincial.

Vidriera contemporánea del Beato.

En el Capítulo General de Estrasburgo en 1296, Boccasini, fue elegido Maestro General de la Orden de los Predicadores. Eran tiempos en que comenzaban a atizar el conflicto entre el Rey de Francia con el Papado. Ya que el Papa Celestino V había resultado incompetente e ineficaz y anhelando la vida monástica, renunció al Papado en 1294, causando gran confusión en la Iglesia, inmediatamente fue elegido para sucederle en el Trono de San Pedro Bonifacio VIII, quien su ascenso fue cuestionado por intereses políticos entre las familias italianas, los intereses de Francia y los movimientos radicales como los franciscanos espirituales.

Prohibió a cualquier religioso dominico, cuestionar la legitimidad del papa Bonifacio VIII y si era posible, defenderlo en los sermones. El papa en gesto de agradecimiento, lo nombró legado en Francia y en 1298 fue elevado al cardenalato y se le asignó el título de Cardenal Sacerdote de Santa Sabina. El 2 de marzo de 1300 fue consagrado Obispo de Ostia y al año siguiente fue nombrado Legado Papal en Hungría, volviendo a Roma en 1303.

Cuando los mercenarios de Sciarra Colonna asaltaron en septiembre de 1303 el palacio papal de Anagni, fue junto con el Obispo de Sabina uno de los que defendieron al pontífice del agravio de los soldados. El motivo de la disputa, fue el enfrentamiento ideológico sobre la supremacía de los poderes, y Bonifacio en la bula Unam Sanctam había apostado por la Supremacía papal sobre los principados y monarcas. El 10 de septiembre fueron liberados los prisioneros, pero días más tarde fallecía Bonifacio VIII. En el Cónclave que siguió, los cardenales buscaron un candidato que no se mostrara hostil con Felipe IV el Hermoso y eligieron a Boccasini como papa el 22 de Octubre, el elegido adoptó el nombre de Benedicto XI (Benedicto X es considerado Antipapa pero en aquél momento fue considerado legítimo).

Sepulcro del Beato atribuido a Lorenzo Maittani (ca. 1305).

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Entre los hechos más importantes de su corto pontificado fue el restablecimiento de la paz con la monarquía francesa con la derogación de la Bula papal. El rey mostró por su parte el afecto y la devoción por el nuevo pontífice, pero recomendó benevolencia por la Iglesia y reino de Francia. Absolvió de la excomunión a Felipe IV y de la censura a sus súbditos, pero el 7 de junio de 1304 excomulgó a Guillermo de Nogaret y a todos los partícipes del atentado de Anagni. Celebró dos consistorios donde creó nuevos cardenales, pero no duró más de ocho meses en el papado. Una anécdota que se cuenta de él, es de que el Lunes Santo en 1304, Benedicto celebraba la Santa Misa, cuando un peregrino se acercó y le insistió que le escuchara en confesión, el pontífice sin inmutarse, suspendió el servicio para escuchar su confesión y después volvía a celebrar la Eucaristía, actualmente es considerado apócrifo el relato, ya que no se podían suspender los oficios divinos pero la leyenda era una manera de enseñar el beneficio de la confesión frecuente.

El 7 de julio de 1304, Benedicto XI murió repentinamente en Perugia, donde había trasladado la corte papal. Su fama de santidad y sus milagros fueron reconocidos en 1736 cuando Clemente XII aprobó su culto (que actuó como beatificación formal) y Benedicto XIV extendió su veneración a toda la República de Venecia, a petición de los venecianos.

René

Enlaces consultados (13/03/17)
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Benedict_XI
– http://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Beato_Benedicto_XI

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San Jan María Michal Kowalski, arzobispo mariavita mártir

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Emblema simplificado de la Iglesia Mariavita.

Emblema simplificado de la Iglesia Mariavita.

Hoy presentaré un caso muy atípico en nuestro blog, como un intento de comprender la repercusión que tiene la división de la Iglesia de Cristo en la actualidad, y voy a dar a conocer a algunos santos de las Iglesias consideradas como Veterocatólicas o también llamadas Católicas antiguas, es decir las que se separaron de la autoridad del Obispo de Roma al proclamarse el dogma de la Infalibilidad Papal en el Concilio Vaticano I en 1868. De estas iglesias, destaca la denominada Iglesia Católica Antigua Mariavita, de la que daré breves pinceladas antes de pasar a la biografía de nuestro santo, y de la que es notable su división en la cual se derivaron dos congregaciones distintas. Aclaro terminantemente que el enfoque principal no es el relatar sobre todas las iglesias cristianas, ni hacer propaganda sobre determinadas confesiones, sino dar a conocer las vidas de todos los santos en un aporte personal al ecumenismo.

La Iglesia Católica Antigua Mariavita
La Iglesia Católica Mariavita surgió de las revelaciones de la religiosa Sor María Francisca Kozłowska en 1893 (sus correligionarios la consideran santa y dentro de un tiempo hablaré de ella también) y que continuaron hasta 1918. Dentro de ellas se encuentran los dos objetivos principales de esta iglesia: La Propagación de la Adoración al Santísimo Sacramento y de la Ayuda Perpetua de la Santísima Virgen María. En ellas se advierte una renovación contra el mundo decadente, especialmente la decadencia moral del clero polaco.

El movimiento tuvo éxito entre los sacerdotes jóvenes y algunas religiosas, ya que en ese tiempo, Polonia estaba bajo el dominio de la Rusia Zarista, en la cual la población católica estaba sometida a una jurisdicción que imponía a la iglesia ortodoxa rusa como credo realmente admitido. El clero no estaba bien preparado y cometía abusos contra el campesinado. Prácticamente el movimiento Mariavita surgió como respuesta a esta problemática. La palabra Mariavita proviene del latín “Vita Mariae” o “vida de María”, englobando la devoción mariana que promueve la Congregación.

En 1887 Sor María Francisca establece la Orden Mariavita bajo la Regla de Santa Clara y trató de obtener la aprobación de Roma, eligiendo a nuestro biografiado como su representante. El tribunal del Santo Oficio en 1904 tomó la decisión final en la que ordenó la disolución de la naciente comunidad, así como la prohibición de tener contacto la fundadora con los sacerdotes; a pesar de tener dos intentos fallidos, pronto la Orden decidió ignorar las disposiciones de la Santa Sede, provocando que el papa Pío X en diciembre de 1906 excomulgara a Kozlowska y a sus seguidores. Por un tiempo fue miembro de la Confederación de Utrecht de las Iglesias Veterocatólicas, pero por disputas administrativas y doctrinales se separaron en 1924.

Para no extenderme mucho sobre la descripción de esta confesión cristiana, su culto se centra en la adoración del Santísimo Sacramento, y la Santa Misa, en una versión modificada posteriormente, en ellos se observa la comunión por las dos especies, y dentro de esta confesión hay dos ramas más, la Iglesia Católica Antigua Mariavita (quienes se opusieron a las “reformas” del Arzobispo Kowalski) y la Iglesia Católica Mariavita (que admiten el sacerdocio femenino, y tienen una concepción trinitaria que más adelante explicaré). Sufrieron acoso por parte de los católicos polacos, debido al reconocimiento por parte del imperio ruso y un cisma que los dividió en congregaciones separadas. Precisamente en ese clima de recelos y malos entendidos, durante la ocupación militar germana a Polonia, se desató una feroz persecución religiosa con tal de destruir la identidad polaca y acabar con su nacionalidad.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Biografía. Primeros años y adhesión al movimiento
Su nombre verdadero era John Smith y nació el 25 de diciembre de 1871 en Latowicz, siendo hijo de John Smith y Catherine Sitek, campesinos de la localidad de Minsk Mazowiecki. En los años 1889 y 1897 fue alumno del Seminario de Varsovia, que estaba administrado jurídicamente por la Academia Teológica de San Petersburgo (recordemos que Polonia en ese tiempo estaba anexada al imperio ruso, que restringía la libertad de culto de la Iglesia Católica).

El 24 de abril de 1897 fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica Romana de manos de Monseñor Francis Symon, obispo auxiliar de Mogilev; se desempeñó como párroco de Lodz, de Varsovia, de Niesułków y Sobotka. En 1900, siendo capellán de la Iglesia de los Capuchinos en la capital, entró en contacto con el Movimiento Mariavita gracias a su colega de Seminario el Rev. Padre John Kaczynski. En septiembre de ese mismo año después de conocer al superior de la Congregación, realizó sus votos de vivir bajo la regla de San Francisco de Asís y el noviciado tomando el nombre de María Michal.

A principios de 1903 fue elegido provincial de Plock y también viajó como comisionado de la Orden para que fuera reconocida como congregación católica a Roma. Entre 1904 y 1906, llevó los esfuerzos para este fin, no solo en la Santa Sede, sino también en el reino de Polonia, así como la aprobación de las revelaciones de la madre Francisca Kozłowska. En 1904 el tribunal del Santo Oficio prohibió continuar con sus actividades a los mariavitas y ordenó su disolución. A la superiora se le prohibió tener contacto con sus sacerdotes, y a diferencia de la desobediencia de ellos a la Santa Sede, Francisca aceptó. Por su parte Kowalski fue suspendido por el Arzobispado de Varsovia y el 5 de diciembre de 1906, tanto él como la vidente fueron excomulgados personalmente por el papa San Pío X, acusados de insubordinación.

Obispo Veterocatólico
Tras la prohibición del movimiento, el padre Kowalski fue removido de su cargo de rector en la parroquia católica de Stara Sobotka y comenzó a organizar la parroquia Mariavita de Nueva Sobotka; pero se trasladó a Plock para cuidar los asuntos de la Unión Mariavita. En ese plan estaba en que la Comunidad fuera reconocida como Iglesia tolerada por el Imperio Ruso, así como organizar la jerarquía clerical. El 10 de octubre de 1907 fue elegido Ministro General y en 1909 se unió a la Comunión de Utrecht de las Iglesias Católicas Antiguas. El 5 de octubre del mismo año, fue consagrado obispo Veterocatólico por el Arzobispo de Utrecht Gerard Gul, acompañado de más obispos; en su ministerio episcopal en 1910, se legalizó la Iglesia Mariavita, por parte del Imperio Ruso, y después de la muerte de la madre fundadora, Kowalski se autoproclamó arzobispo y líder de la minoritaria congregación en 1921.

Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Reformas radicales y expulsión de la Unión de Utrecht
Entre los años 1921 y 1925 introdujo la traducción de la Biblia Vulgata a la lengua polaca, y en 1922 publicó las revelaciones de Sor María Franciszka Kozłowska en un libro titulado “El trabajo de la Gran Misericordia”; así mismo entre 1922 y 1935 llevó a cabo una reforma radical a gran escala: introdujo la Comunión bajo las dos especies, el pan y el vino, la comunión de los niños inmediatamente después del bautismo, la abolición del celibato sacerdotal, la traducción de la Liturgia a la lengua nacional, la abolición de los sacramentales, la abolición de la confesión privada y otros puntos más polémicos; la reinterpretación del dogma de la Santísima Trinidad, el sacerdocio femenino, las uniones místicas de sacerdotes y monjas consagradas, el reconocimiento del matrimonio civil y la inmaculada concepción de los niños nacidos de sacerdotes y sacerdotisas mariavitas.

En 1922 se casó con la Superiora de las Hermanas Mariavitas, Antonia María Isabel Wiłucka y trasladó la Sede a Plock, el 28 de marzo de 1929 consagró a su cónyuge como obispa, y ese mismo día confirió el sacerdocio a otras once religiosas.

La reinterpretación del dogma de la Santísima Trinidad hecha por Kowalski era la asociación de las tres figuras del dogma, en la que por “revelación” el Padre está encarnado en la figura de María, el Hijo en Jesucristo y el Espíritu Santo en la Madre Franciszka Kozłowska. El triteísmo del dogma no fue aceptado por la mayoría de los obispos mariavitas y en 1924 la Unión de Utrecht expulsó a los mariavitas. En numerosas ocasiones el Estado de Polonia y el clero católico acosaban a la Iglesia; y numerosas veces fue falsamente acusado de inmoralidad sexual. También intentó unirse a la comunión con iglesias orientales, pero fracasó el intento al no ceder ni un ápice de la doctrina.

En el seno de la Congregación surgían divisiones internas, y algunos miembros del alto clero Mariavita se rebelaban contra las reformas. Incluso en 1931, el vicario del Arzobispo, monseñor Feldman estaba involucrado en una conspiración para revocar la adoración de la Madre. Los partidarios del obispo disidente tomaron la mayoría de las parroquias y se conformaron en la Iglesia Católica Antigua Mariavita. Los partidarios de Kowalski fueron desalojados y el prelado trasladó la sede a Felicjanów. El grupo tomó el antiguo nombre con que se había constituido, Iglesia Católica Mariavita.

Santa Antonia María Isabel Wiłucka, obispa de la Iglesia Mariavita.

Santa Antonia María Isabel Wiłucka, obispa de la Iglesia Mariavita.

Comienzo de la II Guerra Mundial y martirio
Tras la invasión de Polonia por parte del ejército alemán en 1939, comienza la gran pesadilla humana hasta ahora jamás vivida como la Segunda Guerra Mundial, y los nazis, para anexar el territorio y acabar con la identidad polaca, desataron un proceso de exterminio contra los católicos y judíos. El Arzobispo Kowalski envió una carta al dictador Adolf Hitler oponiéndose a aquella pretensión e invitándolo a convertirse al catolicismo Mariavita. Obviamente fue visto como una amenaza para los planes políticos del Tercer Reich.

El 25 de enero de 1940 la Gestapo detuvo al arzobispo y lo desterró a la cárcel de Plock, entonces su esposa se hizo cargo de la Iglesia con el título de sacerdotisa hasta su fallecimiento en 1946. En 1942 fue trasladado al campo de concentración de Dachau como el prisionero número 24542; como era clérigo, fue destinado al bloque donde eran concentrados los sacerdotes y pastores de distintas confesiones cristianas (católicos, ortodoxos y protestantes). En ese mismo lugar estaba prisionero junto con 28 sacerdotes católicos, entre ellos el Beato Michael Kozal, obispo auxiliar de Wloclawek que sin éxito trató de convencer al Prelado Mariavita de entrar en comunión con la Iglesia de Roma. El 18 de mayo de 1942 ya enfermo y anciano, Michal Kowalski fue deportado del campo al centro de eutanasia del castillo de Linz, ahí fue asesinado junto con otros prisioneros en las cámaras de gas del complejo, la noche del 26 de mayo del mismo año. Su cadáver, como muchos fue incinerado en los crematorios, y en el templo mariavita de la Misericordia y del Amor de Plock fue colocada una tumba simbólica o cenotafio.

Es comparado con el arcángel Miguel y es considerado como un Doctor de la Iglesia por los mariavitas, él junto con su esposa son venerados como mártires y santos por sus correligionarios y conmemoran muchos pasajes de su vida.

Actualmente esta confesión cristiana en sus dos divisiones aproximadamente tiene 30 000 creyentes de la sede de Plock y la sede de Felicjanów 2000 miembros, con su clero mayoritariamente femenino. En el año 2000 la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Antigua Mariavita firmaron una declaración de reconocimiento mutuo de sus sacramentos, pero quedó excluida la segunda rama de los mariavitas por problemas de entendimiento doctrinal, sobre todo con el dogma interpretado de la Trinidad.

René

Webs consultadas (25/09/16)
https://pl.wikipedia.org/wiki/Maria_Michał_Kowalski
http://www.mariawita.waw.pl/mariavitism.php
http://mariawityzm.dbv.pl/viewpage.php?page_id=29
http://www.mariawita.pl/english.php

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Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Pío IX, papa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo retrato del Beato.

Lienzo retrato del Beato.

Hoy hablaré sobre uno de los papas más importantes del siglo XIX, así como también más polémicos, ya que su causa fue varias veces bloqueada debido a la oposición del Estado Italiano, tras la unificación del país y debido a algunos asuntos controversiales durante su pontificado. En materia doctrinal y social no podemos negar su importancia, ya que fue responsable de la proclamación de dos dogmas que actualmente la Iglesia guarda, acepta y defiende: la Inmaculada Concepción de la Virgen María y la infalibilidad papal, aunque en este último suscitara muchas controversias que desarrollaré en el artículo.

Tuvo el pontificado más largo de toda la historia de la Iglesia (si exceptuamos a San Pedro con una duración difícil de determinar) de 31 años y medio, y no por ello excluimos que sea el más difícil, ya que la Iglesia se enfrentaba al cambio social, y político de su tiempo, surgiendo ideologías materialistas tales como el positivismo y el materialismo histórico (marxismo); manteniendo la Santa Sede una postura conservadora, propia de una institución que defiende su status político y social. En este periodo, el papa perdió el poder temporal, siendo el último Jefe de Estado de los Estados Pontificios, ya que la Ciudad de Roma fue absorbida por las tropas piamontesas que derrotaron a las restantes tropas papales en 1870, la resolución sobre la soberanía del Vaticano no sería resuelta hasta los Pactos de Letrán en 1929, durante el pontificado de Pío XI.

Biografía
Giovanni María Mastai-Ferretti nace en Senigallia, antiguo territorio perteneciente a los Estados Pontificios el 13 de mayo de 1792, siendo hijo del conde Girolamo Mastai Ferretti y de su esposa Caterina Solazzi. Durante su niñez fue educado en un colegio escolapio de Volterra y en Roma. Siendo estudiante de teología en su localidad natal, se encontró con el papa Pío VII, quien había vuelto de su cautiverio por las tropas francesas de Napoleón. En 1815 ingresó en la Guardia Noble papal, siguiendo los deseos de su padre, pero fue despedido debido a que sufría de epilepsia. Entonces con el apoyo del Papa Pío VII y siguiendo los deseos de su madre, continuó sus estudios teológicos en el Seminario de Roma.

Aprovechando de que la enfermedad cesara fue ordenado sacerdote el 10 de abril de 1819, teniendo su primer encargo como rector del Instituto Tata Giovanni en la Ciudad Eterna, pero fue enviado como Auditor en Chile y Perú entre 1823 y 1825 para ayudar a los nuncios apostólicos en estos países con la reorganización de la Iglesia tras las revoluciones de independencia, puesto que el Real Patronato quedó suspendido mientras duraba la invasión napoleónica a España. Tras la restauración absolutista, los conflictos con la Santa Sede en materia administrativa habían suscitado la creación de Vicariatos Apostólicos en los países recién independizados de América del Sur.

Pío IX celebrando la Santa Misa.

Pío IX celebrando la Santa Misa.

A su regreso a Italia el papa León XII lo nombró director del hospital de San Miguel y canónigo de Santa María in Vía Lata. El 21 de mayo de 1827 fue nombrado como Arzobispo de Spoleto a los 35 años de edad y consagrado por el cardenal Francesco Saverio Castiglioni. En 1831 le tocó vivir una fallida revolución que se extendía por Parma y Módena, el arzobispo obtuvo del gobierno un perdón general cuando ésta fue suprimida, ganando así su reputación de Liberal; durante un terremoto que asoló la ciudad, hizo una eficiente organización de ayuda y gran caridad con los damnificados. Al año siguiente fue transferido a la diócesis de Imola aunque manteniendo el cargo de arzobispo. Fue elevado al cardenalato in pectore en 1839 y en 1840 fue nombrado Cardenal de los Santos Marcelino y Pedro. Al igual que en Spoleto, sus prioridades eran la organización para una mejor formación de los sacerdotes a través de una mejor educación y actividades benéficas como visitar a los presos en las cárceles y varios programas para niños en la calle.

Cónclave de 1846 y elección
Tras la muerte del papa Gregorio XVI, el futuro cónclave se llevó a cabo en un clima inestable para Italia, las revoluciones en los distintos ducados y reinos habían suscitado tal agitación social que muchos cardenales extranjeros optaran por no asistir. De los 62 cardenales, solo estuvieron presentes 42 en el transcurso del cónclave; además la Iglesia se enfrentaba a un colegio cardenalicio dividido en dos facciones: el ala conservador que apoyaba al cardenal Lambruschini (quien había sido secretario de Gregorio XVI) y el ala liberal quienes apoyaban a dos candidatos; el cardenal Pasquale Tommaso Gizzi, y el propio Mastai Ferretti. El cardenal decano Ludovico Micara era apoyado por el pueblo romano pero nunca por el colegio de Cardenales.

En la primera votación Lambruschini recibió la mayoría de las votaciones, pero no logró completar los dos tercios para ser elegido. El cardenal Gizzi fue favorecido por el gobierno francés, aun así no pudo tener el apoyo de los cardenales. El cónclave terminó como una contienda entre Lambruschini y Ferretti, mientras el cardenal Bernetti había tenido conocimiento de que el Arzobispo de Milán (que se encontraba bajo la dominación austriaca) Karl Von Gaisruck estaba en camino al cónclave de parte del Emperador de Austria para vetar la elección de Mastai Ferretti; entonces trata de convencer a los demás electores de apoyarlo decididamente. El segundo día de votaciones Ferretti fue elegido papa. Como era de noche aparte de la famosa fumata blanca, no se dio el aviso al pueblo romano de los resultados; la gente creyendo que Gizzi había resultado ganador, comenzaron a celebrar en su localidad natal, inclusive siguiendo una antigua tradición, se quemaron sus vestiduras cardenalicias.

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

A la mañana siguiente el cardenal Protodiácono Tommaso Riario Sforza, anunció formalmente la elección de Ferretti, ante el asombro de los fieles, sin embargo al aparecer el nuevo papa en el balcón de la Basílica de San Pedro, la aclamación fue unánime. Tomó el nombre de Pío IX, en honor de Pío VII, el papa que le había alentado su vocación sacerdotal; durante los siguientes días, en toda Italia se escuchó la exclamación ¡Larga vida a Pío IX!, era considerado un hombre piadoso, intelectual y abierto a todo mundo.

Pontificado antes de la Unificación Italiana
Pío IX, a pesar de su amplia experiencia pastoral, causó cierta controversia su poca preparación administrativa en la curia romana, su poca experiencia y su toque poco diplomático. El nuevo pontífice fue coronado el 21 de junio de 1846. Durante su pontificado es notable su política de centralización cada vez más fuerte en la Autoridad del Obispo de Roma, proceso que culminaría con la convocatoria del Concilio Vaticano I, en que fue declarado dogmáticamente. En la vida personal de Pío IX se puede considerar su sencillez y pobreza en los asuntos diarios, pero fue considerado un defensor de los derechos de la Iglesia y del libre ejercicio de los católicos en países como Rusia y el Imperio Otomano. Desde un principio el papa demostró ser un reformador de la administración; introdujo el ferrocarril en los Estados Pontificios así como la instalación del alumbrado público fue su obra más notable. Se mejoró la tecnología agrícola y se fomentó una mayor productividad.Pero causó notable controversia de que antes de la revolución de 1848, Pío IX era considerado un pontífice reformista, pero después de ella sus reformas disminuyeron notablemente.

Abolió los requisitos que los judíos tenían para asistir a los servicios y sermones cristianos; abrió organizaciones benéficas papales para auxiliar a los necesitados, además liberó a los presos políticos de las cárceles pontificias del anterior papado, lo cual horrorizó a las monarquías conservadoras como Austria. En 1848 se promulgó una nueva constitución llamada “Estatuto Fundamental para el gobierno secular de los Estados de la Iglesia” la cual defendía el carácter dual del gobierno papal, espiritual-secular. Fomentó el comercio habilitando puentes, caminos y puertos marinos, sin embargo el sistema judicial fue numeroso objeto de acusaciones debido a la parcialidad de los jueces y la ausencia de un código penal, así como normas legales. Unas 133 personas fueron ejecutadas durante su papado.

Previamente el 19 de abril de 1847 anunció su intención de establecer un consejo de asesores, en su mayoría compuesto por laicos de varias provincias del territorio pontificio. Esta acción fue seguida de la conformación de una guardia civil y un gabinete. Sin embargo a medida que pasaba el tiempo las demandas crecían; una manifestación callejera el 8 de febrero de 1848 obtuvo una promesa forzada del pontífice de un ministerio laico. Sin embargo Pío fue forzado a huir a Gaeta el 24 de noviembre, y los disidentes formaron temporalmente una “república democrática”. El papa apeló a Francia, Austria, España y Nápoles; el 29 de junio de 1849 el general francés Oudinot al mando de las tropas, reprimieron la revuelta y restauraron el orden. El 2 de abril de 1850, el Pontífice regresó a la Ciudad Eterna pero todas sus reformas liberales fueron derogadas. Así mismo restauró el gueto romano para los judíos.

Imagen de la Virgen del Sagrado Corazón modificada según las disposiciones del Beato papa Pío IX.

Imagen de la Virgen del Sagrado Corazón modificada según las disposiciones del Beato papa Pío IX.

En relación con otros países, reestableció la jerarquía católica en Inglaterra y en Países Bajos, en México le tocó vivir un proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos así como la separación de la Iglesia y el Estado. Con la proclamación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma (1858-1860) los intereses de la Iglesia quedaron severamente afectados, sobre todo por el gobierno de Juárez que expropió no solo los terrenos improductivos, sino también cementerios, escuelas y templos.

Con la intervención francesa de 1862, Pío IX tenía la esperanza de que estas medidas anticlericales fueran revocadas. Con la propuesta del partido conservador de restaurar la Monarquía en México, el Papa dio su bendición al archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia de Bélgica. Pero la fricción continuó aun con el nuevo gobierno, sobre todo al decretarse la libertad de cultos lo cual le valió a la monarquía la pérdida del apoyo de la Iglesia. Cuando las tropas francesas se retiraban, Carlota I de México buscó desesperadamente el apoyo del Papa a lo cual se negó, pero dado el estado paranoico de la emperatriz le permitió alojarse en el Vaticano. Con Rusia trató de defender las libertades de los católicos romanos en un imperio mayoritariamente ortodoxo. Tras el fracaso del levantamiento polaco en 1863 Pío apoyó a los perseguidos, lo cual enfureció al gobierno zarista que ordenó la eliminación de las diócesis católicas y la deportación del clero. Con Estados Unidos, proclamó el patronato de la Inmaculada Concepción y reconoció la soberanía de los Estados Confederados de América.

Materia doctrinal
Fue importante su pontificado debido a la proclamación de dos dogmas que forman parte de la doctrina católica. El primero es el de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. En 1848, Pío IX ordenó una comisión de teólogos para analizar el dogma. En las disputas entre los maculistas dominicos y los inmaculistas franciscanos, el papa dio finalmente su fallo a favor de estos últimos. El 8 de diciembre de 1854 se promulgó la constitución apostólica Ineffabilis Deus donde proclama finalmente la definición del dogma de la Inmaculada Concepción. Aprobó también las apariciones de la Virgen en La Salette como estudió las de Lourdes.

Sin embargo, la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, dejó abierto un interrogante: ¿puede el Romano Pontífice tomar estas decisiones sin la aprobación de los obispos? Esto presagiaba la convocatoria del Concilio Vaticano I, para tratar el tema de la infalibilidad del papa. Pero esta decisión le provocó no pocas controversias; el Concilio fue convocado en 1868, asistiendo un total de 744 obispos, aparte se abordaron temas como el liberalismo, el racionalismo y el materialismo. La resistencia contra el dogma de la infalibilidad no se basaba en el hecho en sí; sino que muchos obispos consideraban inoportuno, aunque algunos obispos (el 10%) expresaron su desacuerdo total ya que se había apartado de la estructura de la Iglesia Primitiva; pero el temor mayor fue que dificultaran además los esfuerzos por la unidad de todos los cristianos. Sin embargo igualmente con la oposición de algunos obispos, se aprobó el documento Pastor aeternus en el que quedó definida la doctrina: el Papa tiene plena potestad jurídica sobre toda la Iglesia y define la doctrina cuando habla “ex cathedra”. A pesar de la oposición inicial, todos los obispos obedecieron al Sumo Pontífice, pero un grupo de católicos alemanes inspirados en el sacerdote e historiador Johann Joseph Ignaz von Döllinger se separaron de la Iglesia, creando la llamada Iglesia Católica Antigua también llamada la Iglesia Veterocatólica. En cuanto a las encíclicas, no las utilizaba para explicar la fe, sino para condenar los errores teológicos, tales como el materialismo, el modernismo que empezaba a surgir y el liberalismo, esto debido a la proliferación de movimientos liberales en los Estados circunvecinos y en general en la Europa cambiante de la segunda mitad del siglo XIX.

La Inmaculada Concepción. Lienzo de Juan de Juanes (1562). Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (La Compañía), Valencia, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

La Inmaculada Concepción. Lienzo de Juan de Juanes (1562). Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (La Compañía), Valencia, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

La Pérdida de los Estados Pontificios y pontificado posterior
A la proximidad de las tropas piamontesas comandadas por Giuseppe Garibaldi en 1862, Pío IX tenía la posibilidad de trasladarse a otro lugar, pero el intento fue fallido.
En medio desarrollo del concilio, con el nacimiento del Reino de Italia, el nuevo monarca Víctor Manuel II de Saboya y el general Raffaele Cadorna al mando del ejército italiano se dirigió en 1870 a Roma con tal de completar el proceso de Unificación, sabiendo que Francia la principal aliada de los Estados pontificios estaba en la guerra Franco-prusiana. La defensa del Lazio, el único territorio papal estaba bajo la diezmada Guardia Suiza, el rey Víctor Manuel le trató de ofrecer al Papa una negociación pacífica, con la condición de que el ejército entrara en Roma, podía conservar la jurisdicción de la Ciudad Leonina, y que el nuevo gobierno le garantizara comunicación con todo el mundo católico. La negociación fue un fracaso, y el ejército papal compuesto por algo más de 13 157 hombres debía enfrentarse a unos 50 000 italianos. El concilio fue suspendido y jamás volvieron a reunirse los obispos para reanudarlo.

Pero Pío IX sabía que era inevitable la rendición, finalmente decidió presentar una resistencia “simbólica” para demostrar que no se sometían libremente y el 20 de septiembre ocurrió el combate en los exteriores de la Muralla de Aureliano, en la llamada Puerta Pía y al día siguiente los italianos entraron en la ciudad. Pío IX huyó del palacio Quirinal a los aposentos vaticanos donde se declaró Prisionero del Vaticano. La caída de Roma representó el final del poder temporal del papado. El papa declaró excomulgado al Rey y prohibió a los católicos italianos participar en las actividades políticas del nuevo Estado, bajo amenaza de excomunión.

Muerte y proceso de Beatificación
El papa Pío IX vivió el tiempo suficiente para ser testigo de la muerte de Víctor Manuel II, al cual le levantó la excomunión cuando estaba moribundo, sin embargo él antes de morir se negó a ser absuelto. Desde años anteriores tuvo que sufrir la erisipela y los médicos lo sometieron a tratamientos dolorosos que sufría con extraordinaria paciencia. El 8 de diciembre de 1877 fiesta de la Inmaculada Concepción, su salud mejoró aparentemente, que podía caminar solo. Pero el 4 de febrero de 1878 su salud decayó. El día siete, mientras rezaba el Santo Rosario, descansó en el Señor. Su cuerpo fue trasladado a la Basílica de San Lorenzo Extramuros en 1881, pero el cortejo fúnebre fue abordado por unos nacionalistas italianos, evidentemente anticlericales, cuya intención era arrojar el féretro al río Tíber, pero gracias a la policía, no pudieron ultimar el cadáver.

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Su proceso de beatificación fue iniciado el 11 de febrero de 1907, pero desde el principio el gobierno italiano se opuso a su elevación a los altares; tuvo que ser suspendido, Pío XII también trató de reanudar el proceso sin éxito. Su proceso encontró oponentes no solo entre el Estado sino también entre grupos judíos que ven en él otro caso de antisemitismo por el caso Mortara, de un niño bautizado informalmente, la cual fue arrebatado por el estado para criarse como cristiano, inclusive se ordenó sacerdote, pero las apelaciones de su madre fueron inútiles.

Tumba del Beato en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Tumba del Beato en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Finalmente el papa Juan Pablo II lo declaró Venerable el 6 de julio de 1985 y fue beatificado el 3 de septiembre del año 2000.

René

Webs consultadas (04/08/16):
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_IX
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Beato_Pío_IX
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_IX

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Venerable Pío XII, papa (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

En la primera parte hemos tratado la vida del papa Pío XII antes de su elección como sucesor de San Pedro el 2 de marzo de 1939, ahora trataremos sobre su labor como Pontífice en los años turbulentos de la Segunda Guerra Mundial y posteriores a ésta. Dada la extensión de datos importantes y la cantidad de información sobre su pontificado he decidido fraccionarlo en dos partes, esperando en mi humilde y pobre trabajo la satisfacción de dar a conocer a este fascinante y controvertido personaje cuya actuación generará un gran debate entre nuestros amables lectores.

La actuación pontifical de Pío XII en este periodo está en comunión con el contexto político, social y económico que se desarrolló en su entorno y que nos sirve como medio de análisis crítico de su trabajo. La postura oficial pasiva del Vaticano ante la amenaza de las potencias del Eje y la reacción del clero católico ante los crímenes de guerra y programas de exterminio de los alemanes, sigue siendo hoy un tema de debate, y una crítica a su causa de beatificación por parte de ciertos sectores de la sociedad actualmente.

Pontificado durante la Segunda Guerra Mundial
Diez días después de haber sido elegido Papa, Pío XII fue solemnemente entronizado y coronado como tal por el cardenal Protodiácono de Santa María in Dominica Camilo Caccia-Dominioni. Una de sus primeras actuaciones fue ordenar numerosas excavaciones en la antigua necrópolis vaticana para estudiar y confirmar que la Basílica de San Pedro había sido construida sobre la auténtica tumba del Apóstol. Antes de su coronación, de manera preventiva, ordenó a su secretario redactar una carta de renuncia en caso de que los nazis lo tomaran prisionero (para no volver a repetir el hecho ocurrido con Pío VII y Napoleón Bonaparte).

En la dictadura que gobernaba Italia, al mando de Benito Mussolini como Primer Ministro de la Monarquía, se quería llevar a la nación a una guerra de expansión, y tal y como había ocurrido en Etiopía y otras colonias italianas. En Alemania, Hitler comenzaba una guerra de expansión territorial que anexarían varios países vecinos. Le tocó enfrentarse la invasión alemana a Polonia, en la cual la Alianza germana- soviética (una alianza aparente) comenzó una persecución contra los católicos polacos. En abril de 1940, el Vaticano aconsejó a Estados Unidos enviar ayuda a las zonas afectadas por la ocupación de las tropas del Eje.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII advirtió a los Aliados de la invasión a los Países Bajos y cuando esto ocurrió, envió sus simpatías por la Reina de Países Bajos, el Rey de Bélgica y la Gran Duquesa de Luxemburgo. Al enterarse de esto Mussolini envió una protesta formal a la Santa Sede. El asunto se tornó más delicado cuando en esas zonas comenzaron las deportaciones a los judíos, y los obispos holandeses enviaron una formal protesta en la que condenaban estos actos y declararon la incompatibilidad del nazismo con el catolicismo. La Carta Pastoral, fue leída en todas las parroquias del país ocupado y provocó la inmediata reacción del alto mando alemán, deportando a 3000 judíos convertidos al catolicismo. Entonces y a pesar del apoyo del Pontífice a la Iglesia Católica en Holanda, no emitió una Protesta o un Comunicado formal.

Cuando la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) comenzó el bombardeo de Londres, en noviembre de ese mismo año, el Papa celebró una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas de la Guerra. Sin éxito, persuadió a Benito Mussolini de no aliarse con el Tercer Reich y en 1941 concedió una audiencia privada con Ante Pavelic, líder del Estado de Croacia; en la entrevista no se abordó el tema de las conversiones forzadas de los serbios ortodoxos, ni de los crímenes que la Ustacha (una organización nacionalista croata) estaba cometiendo. A pesar de que en un comunicado enviado a la legislación yugoslava condenaban estos actos, el gobierno de Croacia contó con el apoyo y hasta la participación de algunos miembros del clero católico. El más notable apoyo al régimen fue la del Arzobispo de Zagreb Aloysius Stepinac (beatificado como “mártir” por el papa Juan Pablo II) quien a pesar de hacer una tímida defensa de las minorías religiosas (cristianas y no cristianas) se negó a condenar al dictador. El motivo del silencio del Pontífice fue el temor de que una condena formal a la actuación croata derivara un cisma en la Iglesia de esa zona, tal como ocurrió con la Iglesia Ortodoxa Serbia, creándose una Iglesia cismática bajo el satélite del Estado.

En marzo de 1942, el Vaticano estableció relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés; así mismo en junio de ese mismo año se establecieron relaciones con el inestable gobierno nacionalista de China. El papa empleó la nueva tecnología de la radio para predicar contra “el nacionalismo egoísta y la guerra”, en Navidad de 1942 expresó su preocupación por las múltiples violaciones a los Derechos humanos y a los crímenes originados por motivos raciales. Los nazis respondieron a su discurso alegando un ataque al pueblo alemán. Durante la Segunda Guerra Mundial, Roma estuvo ocupada por las fuerzas del Eje y la minoría judía siempre estuvo sujeta a la segregación por parte de las tropas germanas.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Cuando los alemanes comenzaron en el territorio ocupado a la Unión Soviética las ejecuciones en masa de judíos, Pío XII emplea la diplomacia para ayudar a las víctimas del Holocausto y se dirige a la Iglesia para poder ayudar de manera discreta a los hebreos. Reiteró su condena a la persecución racial y el antisemitismo en la Encíclica Summi Pontificatus así como trató de bloquear las deportaciones. Pero controversialmente evitó hacer una pública condena de las acciones perpetradas por las fuerzas de ocupación y moderó su lenguaje al referirse al genocidio o la Shoá. El comentarista John Cornwell en su libro “El papa de Hitler” sostiene que era un papa débil y vacilante en relación con la condena del nazismo, argumentando que hizo poco por desafiar el Holocausto por miedo a una invasión de los nazis al Vaticano.

El biógrafo de Adolf Hitler, John Toland señala que mientras que en sus comentarios era mordaz, Pío XII y la Iglesia ayudaron más a rescatar de las deportaciones a los judíos que las demás iglesias, organizaciones religiosas y organizaciones de rescate combinado, entre ellas la de los Aliados. Mientras que su aparente silencio se convirtió en motivo de crítica por parte de ciertos autores actuales y de algunos miembros de las fuerzas aliadas, los nazis lo veían como simpatizante de los aliados que había deshonrado su política de neutralidad. Es de hecho notable cuando los alemanes ocuparon la Ciudad Eterna en 1943, Pío XII se esforzó en salvar a la población semita de las políticas de exterminio, escondiendo incluso en iglesias y conventos de clausura, en el propio Vaticano escondieron a 447 familias. Pero evitó hacer una condena formal por las matanzas realizadas en Polonia en la que la mayoría de las víctimas eran católicas inclusive varios miembros del clero. En 1944, a través del nuncio apostólico en Budapest, instó al gobierno de Hungría a moderar su tratamiento con los judíos e invitó al clero local a esconderlos en sótanos, casas e instituciones eclesiásticas.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Aparentemente neutral, el Papa mantuvo vínculos con la resistencia alemana contra Hitler, llegando al grado de ofrecer apoyo en caso de golpe de Estado contra el Führer, como ocurrió con la famosa Operación Valkiria. Apoyó la resistencia católica de Josef Müller contra el nazismo y al obispo August Von Galen en su oposición al programa de eutanasia del régimen nazi. Finalmente abogó por una política indulgente de los Aliados cuando la victoria sobre el Eje se acercaba en 1945.

Pontificado en los años posteriores a la Guerra
Tras la caída del Eje en 1945, el Papa centró su atención en la reconstrucción de Europa, devastada por la guerra, así como la internacionalización de la Iglesia en el mundo. Pío XII reclama el reconocimiento de las culturas locales como totalmente iguales a la cultura europea, aunque conservó viejas concepciones en su lenguaje. Elevó a eminentes clérigos partícipes de la resistencia contra el nazismo al cardenalato, por ejemplo al obispo de Münster Von Galen y al diplomático papal Angelo Roncalli (futuro papa Juan XXIII) así como a Thomas Tien de China y a Valerian Gracias de la India.

Sin embargo comenzó a preocuparse por la influencia del comunismo en la Europa Oriental, y en los gobiernos democráticos surgidos tras el fin del conflicto. Durante las elecciones para la Alcaldía de Roma, Pío XII amenazó con excomulgar a cualquier católico que diera apoyo a algún partido comunista, pero sintió desconfianza de la naciente Democracia Cristiana y de su presidente Alcide de Gasperi, cuando éste se negó a realizar una colación con los ex fascistas. Reconoció al gobierno surgido en España tras el Alzamiento Militar de Franco y en 1953 firmó un concordato con el gobierno franquista basado en el ideal de nacionalcatolicismo defendido. En Yugoslavia, tras la ascensión del poder de Tito, los colaboradores de la Ustacha fueron llevados a juicio acusados de crímenes de guerra. El arzobispo de Zagreb Stepinac fue declarado culpable, lo que provocó que Pío XII excomulgara a los miembros del tribunal calificando el juicio como “lamentable suceso”.

Fue durante su pontificado un ferviente mariano, atribuyéndole la Liberación de Roma a Nuestra Señora del Divino Amor. En media guerra en 1942 en relación a lo expresado por la Virgen en Fátima, consagró al mundo (incluyendo a Rusia) al Inmaculado Corazón de María. En materia dogmática, proclamó el 1 de noviembre de 1950 el dogma de que María “después de concluida su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. La proclamación del dogma de la Asunción de María fue precedida con la encíclica Deiparae Virginis Mariae. E inauguró el año mariano en 1954 con motivo del centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Canonizó a su antecesor Pío X, a Santa María Goretti, a Santa María Eufrasia Pelletier y a Santa Gema Galgani. Sus reformas litúrgicas se basaron principalmente en permitir las misas vespertinas de forma provisional, la reducción de las horas de ayuno eucarístico a tres de alimentos sólidos y una en líquidos, en 1948 erigió una Comisión para la Reforma de la Liturgia en la cual, a pesar de que en la Liturgia Eucarística insiste en el uso del latín como lengua, en cambio aprueba el uso de las lenguas vernáculas en otros oficios fuera de la misa, sin embargo condena el abuso de esta permisiva. A pesar de la fría recepción del cardenal Siri y del cardenal Spellman, revisó y reintrodujo en la Vigilia Pascual, que incluso influyó en la celebración de la Pascua en otras denominaciones cristianas.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

Muerte
Para mediados de los años 50, el Papa Pío XII estaba tan agotado que a menudo evitaba las grandes ceremonias, los consistorios y las canonizaciones. Tenía la costumbre de nombrar a sacerdotes jóvenes como obispos, así nombró al orden episcopal a Julius Döpfner y a Karol Wojtyla (futuro papa Juan Pablo II) como los últimos de su pontificado. Fue ferviente opositor a nuevos experimentos pastorales tales como los “sacerdotes obreros” y continuó defendiendo como Tradición teológica del tomismo.

A pesar de estar enfermo, continuó dirigiendo a la Iglesia pero falleció el 9 de octubre de 1958 a causa de una insuficiencia cardiaca en Castel Gandolfo, la residencia papal de verano. Los médicos trataron fallidamente de embalsamarlo sin la necesidad de extraer órganos en su cuerpo, pero fue impedido debido al calor en los apartamentos papales. Rodeado de la Guardia Suiza y del conglomerado de fieles católicos el día 11 de octubre se realizó el funeral, asistiendo una inmensa muchedumbre para darle el último adiós al Papa de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente fue enterrado el día 13 en las grutas vaticanas.

Aquí reproduzco su testamento que fue dado a conocer públicamente poco tiempo después de su muerte:
Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.
Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.
Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.
Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa.
15 de mayo de 1956.

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Controvertida causa de beatificación
El papa Pablo VI inició en 1965 la causa de beatificación, siendo declarado en 1990 Siervo de Dios por el Papa Juan Pablo II, y elevado a Venerable por el papa Benedicto XVI en 2009 junto con Juan Pablo II (hoy ya santo). Sin embargo su actuación en relación con los crímenes de guerra de las potencias del Eje sigue siendo motivo de controversia en diversos sectores de la opinión pública; el Congreso Judío Mundial, calificó la causa como inoportuna e inmadura, si bien no niegan la ayuda brindada por el clero romano durante la Shoá, el apoyo que recibieron del Pontífice Romano era muy limitado, pudiendo hacer más. El Nacido Estado de Israel expresó su oposición hasta que se abran los archivos del Vaticano referentes a su pontificado, pero varios historiadores judíos dieron su apoyo a la causa, algunos pidiendo sea declarado Justo entre las Naciones, pero en ciertos bloques liberales ha encontrado oposición.

Cuando subió al papado el Papa Francisco, algunos medios señalados que se encontraba interesado por la causa de Pío XII, que tras la oposición de varios grupos y organizaciones se hallaba estancado y en 2014 abrió a los investigadores los archivos con la esperanza de hacer justicia a su predecesor. Incluso en los medios se ha dicho que el papa Francisco ha pensado su canonización sin reconocimiento previamente de un milagro, solo el tiempo dirá si este acto ocurriese o siguiera estancado.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

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