Santa Orícera, mártir de las catacumbas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Hacía tiempo que no escribía sobre un cuerpo santo de las catacumbas y recientemente, gracias a la inestimable colaboración de un amigo gallego, he tomado la decisión de escribir este breve comentario sobre una mártir de las catacumbas que se venera en el convento del Carmen de Santiago de Compostela, España.

Sabemos que en este país la relación de cuerpos santos es relativamente escasa en comparación con otros lugares del mundo como Italia, Alemania o México, precisamente por haber pasado por la experiencia de la Guerra Civil Española (1936-1939) donde muchos objetos y obras de arte pertenecientes al patrimonio sacro fueron destruidas, perdidas o deterioradas, por las razones que todos conocemos y que ya hemos tratado anteriormente. Por eso considero que es muy importante dar a conocer los pocos ejemplos que nos quedan; no sólo porque es crucial entender lo que este tipo de reliquias son -restos humanos extraídos de las catacumbas romanas y a los que se les atribuye la cualidad de mártires cristianos en base a unos criterios básicos relacionados con su epitafio o vas sanguinis-; sino también porque, además de tener un valor sagrado pues son presuntas reliquias de mártires, lo tienen patrimonial al ser restos del pasado, de gran valor histórico e incluso artístico por el entorno en que se conservan.

Santa Orícera es una de esas extrañas excepciones que han llegado a nuestros días -lógicamente, por ser venerada en tierras gallegas, que fueron un tradicional fortín del mal llamado bando “nacional”- y por tanto, no sufrió los avatares de la destrucción bélica.

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a la comunidad de Carmelitas Descalzas de Santiago de Compostela por darme permiso para publicar las fotos y la breve documentación sobre este cuerpo santo de las catacumbas; a mi querido amigo Francisco Pena Rodríguez, por facilitarme las fotos, el archivo y los permisos; y también recordar con cariño a otro amigo desaparecido, Adolfo Blanco Alcalde –vivat in Domino– y quien fue el primero en hablarme de Santa Orícera.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Detalles sobre la llegada del cuerpo
La información que he recibido sobre cómo este cuerpo santo llegó a su actual emplazamiento se obtienen del libro de Becerro sobre la comunidad de carmelitas descalzas de Santiago de Compostela. En él se relata de esta manera cómo llegó Santa Orícera al mencionado convento del Carmen:

“(…) Quedamos con la santa envidia que san Campio no fuera para nosotras y se metiese en una aldea una cosa tan grande, que en nuestra iglesia tendría más veneración por ser ciudad; y determinó la prelada escribir al eminentísimo señor cardenal Celada, diciéndole todo esto para que nos hiciera el favor de concedérnoslo a la comunidad. Respondió él una carta de un pliego toda de su puño, y muy afectiva y respetuosa; entre otras cosas dice que le había avisado su amigo el señor penitenciario que el santo cuerpo estaba depositado en este convento, que se había alegrado mucho porque era muy afecto a la orden y amaba mucho a las descalzas; que tenía en aquella santa ciudad un convento de su filiación en donde se había de enterrar, que a todas las hijas de la santa Madre (santa Teresa) las quería mucho; que dejasen ir a san Campio a su destino, que ya tenía buscada para nosotras una santa virgen, que era más propia, que había padecido martirio en tiempo de Nerón, de edad de 15 años. Que se halló con nombre propio. Que se llamaba santa Orícera. Que en griego se interpretaba “alegría de los montes”. Se complacía fuese venerada en un convento de las hijas del Monte Carmelo, y al año siguiente llegó a las puertas del convento sin haber costado una blanca.

Pasaba, al tiempo, el señor cardenal Acuña, quién pidió con muchas instancias le permitiesen que con un padre del hospicio le entraran en hombros en la clausura, de lo que tuvo mucho consuelo, y la comunidad se alegró, que era gran bienhechor.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

La depositaron en el ante-coro, como a san Campio. Bajó la comunidad y nos hallamos con una santa muy bonita, de la estatura de los 15 años; la cara y cuello, manos y pies formados de toquilla, con colapiszis, perfectamente. Un pelo muy rojo, con su corona de flores, una túnica de tela de oro y otra encima de gasa de plata. Un manto azul, con su palma en la mano, y un vaso al lado con un poco de sangre. Quedamos llenas de contento con tal reliquia, y el 27 de julio de 1796, a las tres de la tarde, entraron los señores gobernadores del arzobispado, en sede vacante como estaba, acompañados de los más del cabildo, inquisidores, señores de título y caballeros de los de la primera clase del reino que habían venido a las funciones del santo Apóstol, médicos y cirujanos; había el mismo aparato que para san Campio.

Llegados que fueron, se sacó la urna de pórfido del cajón y se colocó en un aparador o mesa que estaba en medio del coro. Se pasó a reconocimiento y se halló lo mismo que decía la auténtica que traía al lado. Nada se le quitó. Quedó como vino. Sólo traía una bolsita de con unos huesecitos pequeños que se los mandaba el señor cardenal Zelada al señor penitenciario.

Acabado que fue el reconocimiento, se iluminó el coro, tocaron las campanas, se cantó un Te Deum muy solemne, se abrió la reja del coro para que estuviese a la veneración pública el santo cuerpo. El concurso de la gente fue muy grande.

Acabado todo se despidieron los señores, dejando entre todos más de dos mil reales a la comunidad. Permaneció la santa en medio del coro en un altar portátil, hasta que se le hizo el retablo de la iglesia enfrente del coro.”

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Interpretación
Como se ve, he destacado en negrita las frases que, en mi modesta opinión, he considerado más interesantes. Por el estilo se deduce que el texto es antiguo, por lo que hay ciertos detalles que no estaría de más matizar.

En primer lugar, comentar que estamos ante un cuerpo santo de las catacumbas romanas -aunque no se menciona de cuáles fue extraído- que es nominis propris, o sea, que tiene nombre propio, o lo que es lo mismo, que Oricerae -Orícera- es el auténtico nombre de esta difunta, seguramente porque estaba grabado en su lápida, de la cual, sin embargo, no leemos nada. Ya es valioso e interesante conservar unas reliquias que tienen nombre propio, porque ya hemos visto que, en muchos casos, éste se ha perdido o se ignora, por lo que se le inventa uno de las formas más diversas y arbitrarias -por ejemplo, ponerle el nombre del Papa de turno-. Curiosa la mención del significado del nombre, que es griego (“alegría de los montes”), lo que prueba, nuevamente, su autenticidad. Recordemos que en las catacumbas era muy habitual encontrar tanto nombres latinos como griegos y que en la mayoría de los casos en que han llegado hasta nosotros, son bastante raros a nuestros oídos, pues eran nombres comunes, al uso de la época, no los bellos seudónimos alusivos a virtudes cristianas a los que estamos tan malacostumbrados.

En segundo lugar, Santa Orícera tiene vas sanguinis, por lo que a diferencia de otros cuerpos, y suponiendo que, en efecto, ese vaso contiene sangre y no alguna otra sustancia como huesos pulverizados o ungüento, estaríamos ante una mártir auténtica, es decir, una persona que ha muerto violentamente y por causas que tenían un valor sagrado para quienes recogieron su sangre con tantísimo cuidado, algo que no se explicaría en otras circunstancias.

En tercer lugar, que las reliquias parecían venir ya dentro de la figura de cera vestida y arreglada, lo que nos puede hacer pensar que no venía directamente extraída del loculus en la catacumba romana, sino que había pasado antes por un proceso de adecentamiento dentro de esta figura. Normalmente se extraen los huesos del nicho y se colocan en cajas selladas que se envían desde Roma a su lugar de veneración, lo de colocarlas en figuras de cera -o no- es algo que suele llegar después. Curiosa también la mención a la “bolsita con unos huesecitos pequeños” y a que no se tocó nada de la figura. ¿Estamos ante una extracción parcial de las reliquias? ¿O ésa era la totalidad y la figura era como un “complemento aparte”? No sería el primer caso en que esto sucede, pero de todos modos, esto es sólo especulación.

En cuarto lugar, las reliquias de Santa Orícera tienen una authenticae adjunta, por lo que no cabe dudar de su autenticidad respecto a su origen.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Y dejo para el final lo que sí que parece más que cuestionable, sin pretender criticar a la fuente: la mención a que la mártir tenía 15 años y que murió en tiempos de Nerón. Lo primero es indemostrable salvo en dos excepciones, siendo la primera que se analice su esqueleto para determinar aproximadamente su edad, y siendo la segunda, que la misma lápida lo mencione (pero nuevamente, no se menciona lápida alguna en el texto).

Lo segundo, en cambio, es dudoso además de indemostrable. En la época de Nerón todavía no se había iniciado el masivo enterramiento de cristianos en las catacumbas romanas, que es posterior. Como mucho, lo que hoy conocemos como la necrópolis vaticana, donde fue sepultado San Pedro. A menos que Santa Orícera hubiese sido extraída de allí (y es poco probable), parece muy gratuito suponer que los restos daten del siglo I. Es mucho más probable que sean de los siglos II-V, que es la época de auge de las catacumbas. Pero nuevamente, a falta de más datos, es todo especulación.

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Conclusión
Naturalmente, me falta mucha información para poder ofrecer un artículo más completo, documentado y detallado sobre este cuerpo santo venerado en Compostela, pero por de pronto es útil dar a conocer su existencia y sobre todo, es interesante ver que tiene detalles que le confieren un gran valor: su procedencia, probada por la auténtica adjunta, su naturaleza de mártir, probada por el vaso de sangre, y su auténtico nombre, Orícera, que nos ha llegado hasta hoy.

Quedaría pendiente saber si se ha conservado la lápida y cuál es su inscripción, ver una imagen de la auténtica y analizar su contenido para documentar de qué catacumba procede, y sobre todo, el pertinente estudio de las reliquias que, aunque ya fueron reconocidas, faltaría saber su estado actual.

La urna de la mártir se encuentra en el armario de reliquias del altar frente al coro del convento. Habitualmente, este armario está cerrado, por lo que la Santa no es visible. Sin embargo, es importante saber que las reliquias pueden venerarse el día 1 de noviembre (por la festividad de Todos los Santos) y el 14 de noviembre (festividad de los Santos Carmelitas). De todos modos, cualquier peregrino o visitante que desee contemplarla, puede solicitar permiso a las carmelitas y se le mostrará la urna.

Espero que este artículo haya sido útil para dar a conocer esta reliquia y ampliar un poco más nuestros conocimientos sobre los mártires de las catacumbas, de los cuales nunca se escribe ni se sabe lo suficiente.

Meldelen

Fuente:
– Archivo Conventual Carmelitas Descalzas de Santiago. Libro de Becerro T. 58-61.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXXVII)

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Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Pregunta: Me gustaría saber si tenéis información sobre las monjas que creo fueron martirizadas en el convento de Santa María de la Cruz, en Cubas de la Sagra (Madrid), conocido también como el convento de Santa Juana. Conozco la cripta y el túnel que sale de esta y que sirvió de escape durante la guerra civil, pero no tengo más información que la pintura de las siete mártires que se encuentra en la cúpula de la capilla.

Respuesta: Las Clarisas del monasterio de Santa María de la Cruz en Cubas de la Sagra, al comienzo de la Guerra Civil, fueron expulsadas y buscaron refugio en casas particulares hasta que fueron detenidas por los milicianos republicanos. Ellos las fusilaron en un lugar desconocido el día 28 de octubre de 1936. Sus restos mortales no han sido encontrados.

Estos son los nombres de las mártires y sus fechas de nacimiento:
Sor Francisca Saldías (Sarasate, Navarra, 1877)
Sor Isabel Valenciano (Ágreda, Soria, 1890)
Sor Rosa Domínguez (Borja, Zaragoza, 1887)
Sor Ángeles Aguarón (Borja, Zaragoza, 1893)
Sor Rosario Domínguez (Sos, Zaragoza, 1900)
Sor Adelaida Marcos (Tarazona, Zaragoza, 1889)
Sor Crescencia Manzanal (Valtierra, Burgos, 1901)
Sor María Luisa Fernández (Madrid, 1866)

Pregunta: Os ruego me informéis si es cierto que se ha reabierto el proceso de los tres mártires trinitarios de Argel, que aunque se inició hace casi cuatro siglos, estaba paralizado. También os agradecería me facilitéis alguna información sobre ellos.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Respuesta: Bueno, pues te responderemos brevemente. Si que es cierto que el proceso de los frailes trinitarios Bernardo de Monroy, Juan del Águila y Juan de Palacios, conocidos como los mártires de Argel en el siglo XVI, se ha reabierto concretamente el día 14 del pasado mes de septiembre. Estos tres trinitarios fueron martirizados en las mazmorras de aquella ciudad africana, en la cual estaban realizando su misión evangelizadora de redención de cautivos.

Fray Bernardo de Monroy era natural de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), localidad donde había nacido en el año 1559. Fray Juan del Águila era abulense, nacido en el año 1563 y Fray Juan de Palacios era nativo de la localidad vizcaína de Villanueva de Presa, en la que nació en el año 1560. Los tres pertenecían a la Provincia de Castilla de la Orden Trinitaria y los tres fueron enviados a Argel, donde consiguieron liberar a más de cien cautivos. Pero cuando iban a embarcarse de vueltas a España fueron detenidos los tres y todas las personas a las que habían liberado, como represalia porque en Calvi (Francia) habían bautizado a una niña argelina. Aunque el rey de España realizó numerosas gestiones ante el sultán otomano, estas fueron en vano. Quedaron en Argel y ellos continuaron atendiendo a los cristianos cautivos, algunos de los cuales consiguieron liberar.

En el año 1612 fundaron el primer hospital africano y con la ayuda de San Simón de Rojas, que desde España les enviaba todo lo que podía, siguieron rescatando cautivos, enviándolos a la península ibérica. Aunque su labor consistía en la práctica de la caridad cristiana, fueron maltratados hasta el extremo por los musulmanes argelinos. Fray Juan del Águila murió como consecuencia de estos maltratos el 5 de junio del 1613; el 20 de septiembre de 1616, por las mismas causas, murió también Fray Juan de Palacios y el 31 de julio de 1622, murió Fray Bernardo de Monroy, el cual estuvo encerrado en una mazmorra con el agua hasta el cuello por espacio de cinco años. El cuerpo de este último consiguió ser evacuado a España y actualmente se encuentra en el convento trinitario de Andújar.

Fue San Simón de Rojas el que inició el proceso en el año 1623, en el que testificaron numerosas personas liberadas por los tres mártires. Tres años más tarde, toda la documentación conseguida se envió a Roma, pero como en la iglesia madrileña de la Trinidad se puso un cuadro de los tres mártires, Roma decidió que este acto contravenía más normas dictadas por el Papa Urbano VII y paralizó el proceso. Cuatro siglos ha estado paralizado pero como el Papa San Juan Pablo II simplificó bastante la normativa, se ha solicitado la reapertura, la cual fue aceptada por el arzobispo de Toledo. La documentación recopilada era monumental, lo que da una idea de lo importante que fue esta Causa para la Orden Trinitaria. Así que, como te dije al principio, la Causa ha sido reabierta.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

Pregunta: ¿Es verdad que el Papa Francisco ha realizado dos milagros? Gracias desde México.

Respuesta: ¡Ya estamos! ¿Por qué no lo dejaremos tranquilo y nos dedicamos a rezar por él, que es lo que la Iglesia necesita? Se por donde va tu pregunta porque yo he oído no solo dos, sino cuatro y, aunque este no es un tema de mi devoción, voy a intentar contestarte.

El primero se refiere a la curación de una niña norteamericana llamada Ave, que había nacido con el síndrome de Down, con problemas de visión y audición y con dos huecos en el corazón. Su familia la llevó a Roma para que viera al Papa en una de sus audiencias. Allí, el padre de la niña la entregó a los servicios de seguridad papal, quienes la llevaron al papamóvil para que Francisco la besara. El Papa le preguntó al padre de la niña cual era su nombre y cuantos meses tenía y fue entonces cuando éste le contó lo del problema del corazón. Cuando terminaron su visita a Roma, los padres y la niña regresaron a Arizona y allí llevaron a la pequeña al cardiólogo para que le realizase una revisión de rutina. Fue entonces cuando el médico comprobó que había desaparecido el problema cardíaco, ya que uno de los huecos se había cerrado y el otro estaba a punto de cerrarse. Enseguida los padres hicieron correr la voz de que se trataba de un milagro del Papa, del que se hizo eco casi la totalidad de la prensa norteamericana.

Y el segundo que te cuento es lo que pasó en el mes de marzo del año pasado cuando el Papa Francisco besó la reliquia de la sangre coagulada de San Jenaro y esta se licuó de manera inesperada. Tu sabes que la sangre del santo se licua en alguna fecha del año (de esto ya hemos escrito en este blog), pero ante un Papa y fuera de esa fecha, no ocurría desde el año 1848, ni siquiera cuando estuvieron en Nápoles para venerarla los dos papas anteriores, o sea, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. También en este caso, sobre todo en Italia, se empezó a hablar de milagro.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Pregunta: ¿Es verdad que las reliquias de los santos patronos de Nájera son las de los santos Juan y Ciro de Alejandría?

Respuesta: No. Las reliquias de los santos Juan y Ciro de Alejandría están mayoritariamente en Nápoles.

Tú sabes que los patronos de la localidad riojana de Nájera son los santos mártires Juan, Ciro y Antígono, pero estos tres santos, cuyas reliquias se conservan en tres arcas de madera, son mártires procedentes de las catacumbas romanas de San Calixto, de las que fueron extraídas en el siglo XVII tal y como lo certifican las “auténticas” existentes en estas tres arcas. Cuando estas reliquias vinieron a España, fueron depositadas en el convento logroñés de la Madre de Dios y desde allí, posteriormente, fueron llevadas a la iglesia de la Santa Cruz de Nájera, donde se custodian en la capilla de San Prudencio.

Pregunta: Muchas gracias por esta página de la que soy un asiduo visitante. Yo tengo un hermano gemelo y ambos estamos muy delgados. El otro día, un sacerdote amigo nos dijo que teníamos a dos santos patronos: San Gemelo y San Flaco y nos quedamos de piedra. ¿Es cierto que existen estos dos santos o es guasa?

Respuesta: Ja,ja,ja. Suena a cachondeo y nunca se me había ocurrido este tema, pero revisado el santoral tengo que decirte que es cierto o “casi cierto”, porque existe San Gemello (o Gemelo) y San Flaco. Vamos a ver algo sobre cada uno de ellos.

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

San Gemelo (Gemello) de Ancira, mártir
Los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el día 10 de diciembre, aunque lo que dicen parece ser nada más que un resumen de una “passio” que se ha perdido y no ha llegado a nuestros días. Por lo tanto, es imposible reconstruir brevemente su vida sobre la base de un texto que se limita a decir que Gemello fue arrestado en Ancira de Galacia en tiempos del emperador Julián el Apóstata y que después de una larga serie de tormentos (astillas en los dedos, latigazos, quemaduras con hierro al rojo vivo, etc.), fue crucificado en Edessa. Pero en este relato hay algo que no cuadra, porque un viaje de Julián hasta Edessa está lejos de ser cierto, de ser algo históricamente probado, ya que esa ciudad no se encontraba en el camino que en el año 362 llevó al emperador hasta Antioquía.

Hay testimonios muy fiables de culto a San Gemelo desde muy antiguo, ya que el autor de la “passio” de San Teodoro Siceota (passio que está muy bien documentada), dice que en la ciudad de Siceos – también en Galazia -, existía en el año 613 un templo dedicado a su memoria. San Gemello no fue mencionado en los martirologios medievales occidentales y fue Baronio el que tomando la anotación del Menologio de Sirleto, lo introdujo en el Martirologio Romano el día 10 de diciembre. Luego, San Gemelo es un santo real, histórico.

San Flaco, sacerdote de Le Mans
De este otro no podemos decir lo mismo. Unas tradiciones que son posteriores al año 1693 y que no tienen autoridad histórica alguna, dicen que San Flaco era un sacerdote que había vivido en Le Mans entre los años 673 al 679, que era el confesor de las monjas de la abadía de Santa Escolástica y rector de un hospital para indigentes, cuya fiesta se celebraba el día 17 de septiembre.

Sin embargo, en los siglos precedentes al XVII, los documentos litúrgicos de aquella región, o sea, desde el siglo XII hasta el 1693, a quién recuerdan ese día 17 de septiembre es a San Flocello y en Le Mans lo que existía era una capilla dedicada a San Flocello y no a San Flaco; esta capilla llegó a convertirse en parroquia pero fue destruida en el año 1576. Quiero decir con esto, que muy probablemente, San Flaco no es más que un desdoblamiento de San Flocello, vamos, que no existió.

Antonio Barrero

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Algunos cuerpos santos venerados en Italia

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Santa Lupercila, mártir. Crodo, Italia.

Santa Lupercila, mártir. Crodo, Italia.

Como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, con el término “cuerpo santo” identificamos a aquellas reliquias óseas que, provenientes de las catacumbas romanas y no solo de ellas, fueron trasladadas a la ciudad de Roma y a otras iglesias locales en un período de tiempo comprendido entre finales del siglo XVI y la segunda mitad del siglo XIX.

Ya hemos explicado en alguna otra ocasión la diferencia entre un “cuerpo santo” y un “santo cuerpo” por lo que no estimamos conveniente repetir los mismos argumentos. Pero ¿cómo se reconoce un cuerpo santo en las catacumbas? ¿Todas sus sepulturas son de mártires? Sobre esto habría mucho que hablar, pero aquí solo queremos recuperar los argumentos de Marcantonio Boldetti – famoso custodio pontificio y responsable de la extracción de los cuerpos de las catacumbas -, que certificaban si los restos descubiertos pertenecían a un mártir de los tres primeros siglos. La simbología que definía la sepultura de un mártir era: la palma, el XP, la escritura B.M. (beato mártir) y el que en el interior del cubículo existiera un balsamario con “sangre”. A veces, la lápida indicaba el nombre del mártir, pero en caso contrario al extraerlo se le daba un nombre siguiendo varios criterios: nombre de la iglesia a la que iba a ser destinado, nombre del obispo diocesano o del Papa del momento, nombre de la catacumba de la que había sido extraído, etc.

San Clemente, mártir romano. Sesto San Giovanni, Italia.

San Clemente, mártir romano. Sesto San Giovanni, Italia.

Lo verdaderamente importante es la valentía que simboliza el “cuerpo santo”, ya que era un cristiano de la primitiva Iglesia, que había dado testimonio de la verdad del evangelio dando su propia vida, su propia sangre. Aunque la Iglesia no impone el culto a las reliquias este se deriva del honor que tributamos a los difuntos que sabemos gozan de la presencia de Dios. El Concilio de Trento enmendó algunos excesos que entonces se cometían mientras que el Concilio Vaticano II se expresaba diciendo que “Según su tradición, la iglesia venera a los santos, a sus reliquias auténticas y a sus imágenes”.

Hoy en día, el culto a estas reliquias es muy variado: el olvido, si las reliquias han desaparecido y muy vivo e incluso muy animado si el mártir es el patrono de alguna localidad. Por último, quiero ilustrar esta presencia con la imagen de un cuerpo santo por región eclesiástica, usando el criterio de las diócesis italianas antes del Congreso de Verona:

San Vito, mártir romano. Marola, Italia.

San Vito, mártir romano. Marola, Italia.

Norte de Italia

Piemonte-Valle de Aosta 
Desde el 1744 y proveniente de las catacumbas romanas de Calixto, es venerado en la iglesia parroquial de Crodo (VB) el “cuerpo santo” de Lupercilla, cuya fiesta se celebra anualmente el último domingo de julio. La “mártir” es patrona de la localidad.

Lombardía
Desde el 1824 (1826), también proveniente de las catacumbas de Calixto, es venerado en la iglesia parroquial de San Esteban en Sesto San Giovanni (MI), el “cuerpo santo” de San Clemente, cuya fiesta se celebra anualmente el último domingo de septiembre. También el “mártir” es el patrono de la localidad.

Liguria
Proveniente de las catacumbas romanas es venerado en la iglesia parroquial de San Vito en Marola (SP), el “cuerpo santo” de un San Vito, cuya fiesta se celebra el 15 de junio. También es el patrono de la localidad.

Emilia Romagna
Desde el 1796 (1821) proveniente de las catacumbas romanas de Ciriaca, es venerado en la iglesia conventual del monasterio de San Juan en Bagnocavallo (RA), el “cuerpo santo” de Gaudencia, cuya fiestan celebran anualmente el 30 de agosto, siendo la patrona del noviciado.

Triveneto
Desde el siglo XVIII y proveniente de las catacumbas romanas de Ciriaca, es venerado en la iglesia de San Jorge cercana al santuario de las Siete Cruces en Monselice (PD), el “cuerpo santo” de San Venancio, cuya fiesta se celebra junto con las de otros (entre ellos “Valentín”), el día 14 de febrero.

Santa Gaudencia, mártir romana. Bagnocavallo, Italia.

Santa Gaudencia, mártir romana. Bagnocavallo, Italia.

Centro de Italia
 
Toscana
Desde el 1646 (16529, procedente de la catacumba romana de Santa Inés, es venerado en la iglesia parroquial de San Esteban en Capraia F.na (FI), el “cuerpo santo” de Grania, cuya fiesta celebran anualmente el día 2 de mayo. La localidad la tiene como su santa patrona.

Umbría
Procedente de las catacumbas de Roma es venerado en la iglesia parroquial del Santísimo Salvador en Paciano (PG), el “cuerpo santo” de Bonosa, que es la patrona de la localidad.

San Venancio, mártir romano. Monselice, Italia.

San Venancio, mártir romano. Monselice, Italia.

Lazio
Desde el siglo XVIII y proveniente de las catacumbas romanas de Priscila, es venerado en la iglesia parroquial de Santa Maria Assunta de Castel di Alvito (FR), el “cuerpo santo” de Mesia Elia, patrona de la localidad.

Las Marcas
Desde el 1846 y proveniente de las catacumbas romanas, es venerado en la iglesia de la Madonna de la Misericordia en Pollenza (MC), el “cuerpo santo” de Laura, cuya fiesta se celebra anualmente el día 20 de agosto.

Molise
Desde el 1842 y procedente de las catacumbas romanas de Ciriaca, es venerado en la parroquia de Santa Maria Assunta de Bagnoli del Trigno (IS), el “cuerpo santo” de Vidal, cuya fiesta se celebra anualmente el 20 de agosto. Este “mártir” es el patrono de la localidad.

Vista de la urna con los restos de Santa Grania en su capilla de la iglesia de San Esteban, Capraia (Italia).

Vista de la urna con los restos de Santa Grania en su capilla de la iglesia de San Esteban, Capraia (Italia).

Abruzzo
Procedente de las catacumbas romanas, es venerado en la iglesia parroquial de Santa María de la Estrella en Castelguidone (CH), el “cuerpo santo” de Clementina, cuya fiesta se celebra anualmente el último domingo de septiembre. Es la patrona de la localidad.

Sur de Italia

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Campania
Desde el 1780 y procedente de las catacumbas romanas de Ciriaca, es venerado en la parroquia de Santa María Assunta de Altavilla Irpina (AV), el “cuerpo santo” de Peregrino, cuya fiesta se celebra anualmente el 25 de agosto, siendo el santo patrono de la localidad.

Calabria
Desde el 1656 y procedente de las catacumbas romanas de Ciriaca, es venerado en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Aiello Calabro (CS), el “cuerpo santo” de Genial, cuya fiesta se celebra el primer domingo de mayo. Es el patrono de la localidad.

Santa Bonosa, virgen mártir. Paciano, Italia.

Santa Bonosa, virgen mártir. Paciano, Italia.

Puglia
Desde el 1737 (1855), procedente de la catacumba romana de Commodilla, es venerado en la parroquia de San Juan Bautista en Parabita (LE), el “cuerpo santo” de Vicente.

Basilicata
Desde el 1663 y procedente de las catacumbas de Roma, es venerado en la parroquia de San Nicolás en Pietragalla (PZ), en “cuerpo santo” de Teodosio, cuya fiesta se celebra entre los días 9 al 11 de mayo y que es el patrono de la localidad.

Las islas

Cerdeña
Desde el 1614/1616, provenientes de la necrópolis de San Saturnino en Cagliari, son venerados en la catedral de Cagliari (Santuario de los Santos Mártires), los “cuerpos santos” de Innumerables Mártires, cuya fiesta se celebra anualmente en diferentes fechas según el culto local. Estos “mártires” son los patronos de muchas localidades de Cerdeña.

Santa Mesia Elia, mártir.

Santa Mesia Elia, mártir.

Sicilia
Proveniente de las catacumbas romanas, es venerado en la Basílica de San Sebastián en Palazzolo Acreide (SR), el “cuerpo santo” de Urbano.

Damiano Grenci

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Santos Fausta y Probo, dos cuerpos santos venerados en Walderbach

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Santa Fausta, mártir romana, venerada en este altar de Walderbach,

Santa Fausta, mártir romana, venerada en este altar de Walderbach,

Introducción
La historia de la Iglesia, de todos los tiempos y de todos los lugares, desde la edad apostólica hasta nuestros días, ha señalado el testimonio de innumerables cristianos que han sido arrestados, torturados y asesinados en odio a Cristo. El martirio ha sido siempre considerado por los cristianos como un don, una gracia, un privilegio, la plenitud del bautismo, porque se es “bautizado en la muerte de Cristo”. El Concilio Vaticano II así lo enseña: “Ya desde los primeros tiempos, algunos cristianos han sido llamados, y otros lo serán siempre, a dar este máximo testimonio de amor ante los hombres, y especialmente ante los perseguidores. Por eso el martirio, con el cual el discípulo se asimila a su maestro que libremente acepta la muerte por la salvación del mundo, y con el cual se asemeja a él en el derramamiento de sangre, es apreciado por la Iglesia como don insigne y suprema prueba de caridad. Aunque a pocos se les concede, todos deben estar, sin embargo, prestos a confesar a Cristo ante los hombres y a seguirlo por el camino de la cruz durante las persecuciones, que nunca faltan a la Iglesia” (LG 42).

Los “cuerpos santos”
Las catacumbas romanas, abandonadas durante un largo período a causa de las invasiones bárbaras, fueron redescubiertas a partir del año 1578, suscitando un enorme entusiasmo en el pueblo cristiano. Debe saberse que las catacumbas son los cementerios de la primitiva comunidad cristiana, en las cuales fueron enterradas también muchos mártires: ellos fueron testimonio vivo y concreto de los cristianos, pues vivieron tan profundamente su fe, que aceptaron la muerte antes que traicionar al Señor.

San Probo, mártir romano, venerado en este altar de Walderbach.

San Probo, mártir romano, venerado en este altar de Walderbach.

De ahí que muchas iglesias hayan deseado tener un signo de este testimonio heroico, siguiendo algunos criterios de identificación y con el consenso de los sumos pontífices, por lo que extrajeron de las catacumbas muchos “cuerpos santos” destinados a la pública veneración. El redescubrimiento de las catacumbas en el siglo XVI fue considerado un suceso providencial para la Iglesia, capaz de subrayar fuertemente el culto de los Santos y de sus reliquias en un momento en que era fuertemente cuestionado. El pueblo cristiano acogió siempre estas sagradas reliquias en un clima de fiesta y con gran devoción: éstos constituían, de hecho, para los fieles, señal de la fidelidad al Señor, hasta el extremo del sacrificio, y la expresión de la comunión con la Iglesia de Roma “que precede en la caridad a todas las Iglesias”.

Con la donación de un cuerpo santo se ofrecían también indicaciones precisas sobre qué culto darle: el cuerpo santo debía ser custodiado en la iglesia con respeto y con decoro, sus reliquias debían ponerse en veneración con la posibilidad de celebrar su recuerdo únicamente durante la misa en honor de todos los santos mártires.

Fausta y Probo: dos cuerpos santos venerados en Walderbach
En el caso específico de los cuerpos santos de Walderbach, ¿qué podemos decir? En primer lugar, que no se han conservado datos específicos al respecto. La iglesia de Walderbach ciertamente es una iglesia monástica de la orden cisterciense entre los años 1143-1803. Ciertamente hay que atribuir a los monjes cistercienses la llegada de las reliquias de los mártires de las catacumbas romanas (¡supongo!). En 1808 la iglesia se convirtió en la iglesia parroquia de la ciudad de Walderbach.

Detalle de las reliquias de Santa Fausta.

Detalle de las reliquias de Santa Fausta.

Las dos santas reliquias se conservan en los altares laterales, y son los primeros altares que flanquean el altar mayor: a la derecha está el mártir Probo y a la izquierda la mártir Fausta. Esto en relación a la ubicación respecto al altar donde se conserva la presencia real de Cristo: el Santísimo Sacramento. Ellos son, de hecho, un signo de la sequela Christi, el martirio como camino de fidelidad valiente, de adhesión al mensaje cristiano.

Existen otros cuerpos santos venerados en Italia que llevan el mismo nombre, pero que no tienen nada que ver con estas reliquias:

– Fasta (Fausta) – iglesia de San Antonio – Salandra (MT)
– Fausta – Santuario Virgen de las Nieves – Frosinone
– Mártires (Carísima, Venerando, Leto, Victorio y Probo) – capilla de San Jorge en el Santuario de las Siete Iglesias – Monselice (PD)
– Probo – capilla patronal de Carnate (MI) – siglo XVII
– Probo – cartuja de Padula (SA)
– Probo – parroquia de los Santos Pedro y Pablo – Monasterolo (CN)

¿Qué más cabe decir? Concluyo con el poema de Juan Bautista Marino (1569-1625):

Detalle de las reliquias de San Probo.

Detalle de las reliquias de San Probo.

¡Saludos, flores de los mártires!
Mártires generosos, almas bellas,
Embellecidas por llagas ásperas e hirientes,
Casi antes que el sol, el cielo visteis;
Pisasteis la tierra ante que las estrellas,
Plantas olorosas y delicadas,
Que por lozanía, distéis la primera flor;
Piedras, que en la gran fábrica celestial,
Fuisteis elegidas para fundar historias nuevas:
Luchasteis ya con bárbaros furores:
Como las primeras plantas, como los dolores de madre
Vertisteis la sangre como si fuera leche.
¡Oh!, en el triunfo, acogisteis lo inmortal,
De vuestras victorias y de vuestros honores
Bandas insignes rasgadas y descubiertas.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Benedicto del Tronto

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Benedicto, mártir venerado en San Benedetto del Tronto, Italia.

San Benedicto, mártir venerado en San Benedetto del Tronto, Italia.

San Benedicto, venerado en la localidad homónima del mar Adriático, localidad cosmopolita y costera, San Benedetto del Tronto, ha suscitado siempre una gran curiosidad. Información de su vida sólo hay de tipo oral y tradicional, no hay documentos históricos, aunque se habla del culto de un mártir local en una parroquia del núcleo poblacional de San Benedetto en Albula, con datos entorno al año 998.

¿San Benedicto era un soldado? Pues como tal ha sido siempre representado. Quizá más en el sentido de miles Christi, el buen soldado de Cristo que ha combatido la buena batalla de la fe, y se dice que era de origen friulano, porque la lápida que lleva su nombre, hallada en su sepulcro, lleva el nombre de Fructa, su hermana, un nombre -al parecer- muy difundido en Friuli Venecia Julia en aquella época. Según algunos, Benedicto fue martirizado sobre el puente del torrente Menocchia, en los alrededores de la antigua ciudad de Cupra. Era el 13 de octubre del año 304, siendo emperador Diocleciano.

Después del martirio, los cristianos del lugar dieron sepultura al mártir, construyendo un sepulcro oculto, casi una catacumba, al cual acceder sin ser vistos por los paganos. Sobre la tumba del mártir fue colocada una lápida, que se conserva hoy en parte. Esta lápida es un elemento importante en la identidad de Benedicto. En ella se dice que él, un joven de 28 años, había sido un muchacho inocente de manos y de corazón, que custodió su alma, guardándola en la bendición divina. Aquí fue depositado en paz el 13 de octubre bajo los emperadores Diocleciano y Maximiano.

Ciertamente la lápida es meritoria, era un buen joven, y así lo afirma y confirma el hecho de que su hermana Fructa fuera enterrada en el mismo lugar a la edad de 58 años. Pero el documento lapidario no dice explícitamente que Benedicto sea un “mártir”. No hay noticias ciertas en el lugar de culto. Las fuentes locales hablan de un silencioso testimonio.

Grabado del Santo.

Grabado del Santo.

Entre los huesos de Benedicto hay un plato “teñido de sangre” y un vaso con tierra (¿mezclada con sangre?), elementos considerados en la arqueología del siglo XVII como elementos que permitían distinguir los cuerpos de los mártires de las catacumbas. Estos elementos, así como la susodicha lápida, no tienen la suficiente fuerza para afirmar la historicidad del martirio de Benedicto, que parece simplemente un difunto venerado como Santo y tenido como mártir.

Para sostener esta tesis mía está el hecho de que la recuperación de su culto tuvo lugar en 1600, siglo en que ya en Roma, y no sólo allí, se recuperaban los cuerpos de las catacumbas y los sepulcros cristianos, y de ahí el culto de los “cuerpos santos” o mártires de las catacumbas. A mi parecer, San Benedicto debe contextualizarse en esta recuperación de los orígenes y búsqueda de testimonios locales de la fe, por ello el patrón de San Benedetto del Tronto debe colocarse en el contexto de los “cuerpos santos” o mártires de las catacumbas o necrópolis locales. Si esto no fuese cierto, entonces el mártir Benedicto es un caso muy importante para sostener la tesis, muy contestada, de que todos los sepulcros que contienen el vaso de sangre son sepulcros de mártires.

La imagen del Santo mártir consta en el escudo comunal de San Benedetto del Tronto. Concluyo con una afirmación de Pietro Pompei, extraída de la web de la diócesis:

“Son muchos los que piensan que nuestra historia comienza con aquel documento de 1145 en el cual se habla de la donación hecha por el obispo de Fermo, Liberto, a Bernardo y Azzone, hijos de Gualtiero, de las tierras necesarias para la construcción del Castello de San Benedetto. Pero leyendo este documento se comprendre pronto que nuestra historia se inició mucho antes, ya sea por la tradición o ya sea por los restos de muros más antiguos que nos hablan cuanto menos de la historia del Paese Alto, haciendo que nos remontemos al período protocristiano.

Escudo de la ciudad de San Benedetto del Tronto (Italia), que reproduce la imagen del Santo.

Escudo de la ciudad de San Benedetto del Tronto (Italia), que reproduce la imagen del Santo.

San Benedicto mártir no es una leyenda. Si en el relato popular se han añadido elementos decorativos o típicos de una época, eso no quita que también hay particularidades narrativas que aunque en un primer momento puedan parecer extraordinarias, son reconducidas a lo posible e insertadas dentro de los fenómenos explicables. Es cierto un hecho, que la devoción por nuestro mártir fue tan arraigada, que permaneció inalterada durante tantas vivencias históricas en el alto medievo que podrían, en cualquier modo, y concretamente sobre el nombre difundido de Benedicto, generar confusiones y equívocos.

A mano derecha de quien entra en la iglesia del Paese Alto, se encuentra una lápida, considerada desde siempre como una parte de la que estuvo colocada sobre el sepulcro del mártir Benedicto. En ella son legibles los datos reconstruidos por el experto sacerdote Michettoni, que fue párroco de la vieja iglesia de la Virgen de la Marina”.

¿Verdad histórica, entonces, o reconstrucción? Lo que está claro es que el testimonio de San Benedicto es un elemento importante para los discípulos de Cristo, ¡y esto es lo que verdaderamente importa!

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Pompei Pietro (a cura di) – S. Benedetto Martire. Memoria. Testimonianze. Culto – 1995
* Sitio web santibeati.it
* Sitio web webdiocesi.chiesacattolica.it (Diocesi di San Benedetto del Tronto-Ripatransone-Montalto)
* Sitio web wikipedia.org

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