Contestando a algunas breves preguntas (XXXIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Pregunta: Os envío esta foto en la que un sacerdote ortodoxo lleva colgada de la cintura dos bolsas. Os rogaría me indicaseis si son ornamentos litúrgicos. Gracias desde Holanda.

Respuesta: Pues sí lo son y te estás refiriendo al “epigonation” y al “nabedrensk”. El “epigonation”, llamado también “palitsa” es un losange en forma de rombo de unos treinta centímetros de lado, hecho de tela fuerte y resistente, que normalmente va adornado con bordados y con una cruz o una imagen. Lo llevan los obispos y algunos sacerdotes colocado a la altura de la rodilla derecha atado por una cinta que pasa por el hombro izquierdo o que está atada a la cintura. Hasta el siglo XII sólo lo llevaban los obispos, pero con posterioridad se les concedió a los “protosincellos” y a otros dignatarios eclesiásticos. El “epigonation” deriva del pañuelo o servilleta que se usaba en Roma como parte integrante de algunas vestimentas ceremoniales, como por ejemplo, cuando un cónsul inauguraba los juegos en el circo.

En la liturgia bizantina rusa existe otra especie de “epigonation”, que es alargado y rectangular, llamado “nabedrensk” (bolsa). Esta es la primera insignia que en la Iglesia Ortodoxa Rusa se concede a algunos sacerdotes en premio a sus méritos. Si el sacerdote que es así honrado tiene además el derecho de llevar el “epigonation” (como es el caso de esta foto), entonces suspende el “nabedrensk” sobre el otro costado.

Pregunta: Buenos días, quisiera saber algo sobre San Juvencio Mártir, y su iconografía. Muchísimas gracias y enhorabuena por el blog.

Respuesta: San Juvencio aparece en el Martirologio Jeronimiano el día 1 de junio con esta anotación: “Romae Joventi” y en esa misma fecha fue incluido en el Martirologio Romano. Los hagiógrafos críticos dicen que el nombre no es más que una mala transcripción del nombre de San Jovita, mártir de Brescia, que en el Martirologio Jeronimiano se conmemora el 16 de febrero, llamándolo “Juventiae”. Por otro lado quiero decirte también que a San Evencio, obispo de Pavía, también se le llama Juvencio, pero este nombre es incorrecto.

Resumiendo, que San Juvencio como tal santo histórico, no existe, luego sobre su iconografía no se puede decir nada. ¿Puede existir algún cuerpo santo con ese nombre? Es posible, pero yo no lo conozco.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Pregunta: ¿Es cierto que algunas confesiones protestantes veneran en Jerusalén otra supuesta tumba de Cristo distinta a la que se encuentra en la Basílica de la Anástasis? Gracias desde Canadá.

Respuesta: Es cierto y vamos a intentar explicarlo. El evangelio de San Juan nos dice: “En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todavía no habían sepultado a nadie” (Juan, 19, 41) y de hecho, actualmente en Jerusalén hay un huerto con una tumba y dentro de ella dos cámaras funerarias: es la llamada “Tumba del Huerto”. Pero San Juan escribió su evangelio en el siglo I y ahora estamos en el siglo XXI, luego en este tiempo “ha llovido mucho” como para que las cosas sigan igual. Esa tumba se puede visitar, existe dentro de ella una cruz bizantina pintada en la pared acompañada de las letras griegas Alfa y Omega (Principio y Fin) y cerca del sepulcro hay un pequeño promontorio en el que con un poco de imaginación puede adivinarse una especie de calavera. Estos signos son más que suficientes para que algunas confesiones protestantes – especialmente, evangélicos y mormones -, den por hecho que ese es el lugar señalado por San Juan, lo que hace que varios cientos de miles de personas la visiten cada año. La tumba fue adquirida en el año 1894 por una asociación británica que pagó por ella unas dos mil libras esterlinas de la época.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Esta tumba está aproximadamente a medio kilómetro de la Basílica del Santo Sepulcro. Fue encontrada por un campesino en el año 1867 dentro de sus tierras y como por entonces los otomanos empezaron a permitir la llegada de peregrinos extranjeros a Tierra Santa, algunos protestantes que al llegar a Jerusalén se encontraron con la Basílica de la Anástasis totalmente abandonada y disputada entre católicos y ortodoxos y como ellos buscaban cierta paz interior, vieron el cielo abierto cuando se descubrió esa tumba, que estaba a las afueras de la ciudad y que coincidía con lo que había escrito Juan en su evangelio. Un argumento más fue que la Basílica del Santo Sepulcro estaba dentro de la ciudad cuando todos sabemos que la crucifixión se realizó en el Gólgota, que estaba extramuros. Pero otra vez hay que recordar cómo estaban las cosas en el siglo I y como estaban en el siglo XIX.

Cierto es que cuando Jesús murió alrededor del año 30 de nuestra Era, el Gólgota estaba extra muros de Jerusalén, pero también es cierto que entre los años 41 al 44, Herodes Agripas construyó las murallas de esa parte de la ciudad dejando el Calvario dentro de la misma. Cuando Santa Elena encontró el sepulcro de Cristo en el año 326 se encontró con que existía una tradición no interrumpida de obispos que mantenían la tradición de que aquel era el lugar donde Cristo había muerto y había sido sepultado, aun a pesar de la construcción del templo de Venus que hizo el emperador Adriano cuando quiso rehacer la ciudad de Jerusalén al estilo de cualquier otra ciudad romana. No nos olvidemos que previamente, el emperador Tito había destruido la ciudad en el año 70.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Pregunta: ¿Me podríais decir qué mártires españoles beatificados están sepultados dentro del cementerio madrileño de Aravaca? Muchas gracias desde Venezuela.

Respuesta: Pues en distintas fosas comunes de ese cementerio están sepultados varios beatos mártires españoles. Como preguntas cuales son, solo te daré sus nombres sin entrar en explicaciones acerca de sus vidas y de sus martirios. Son éstos:

Beatos Germán Martín Martín, sacerdote salesiano y Dionisio Ullivarri Barjuán, coadjutor salesiano, ambos fusilados el 30 de agosto de 1936 y beatificados el 28 de octubre del año 2007.

Beatas Melchora Adoración Cortés Bueno, María Severina Díaz-Pardo Gauna, María Dolores Barroso Villaseñor, Estefanía Saldaña Mayoral y María Asunción Mayoral Peña, Hijas de la Caridad, fusiladas el 12 de agosto de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del 2013.

Beatos Pablo Martínez Esteban, Braulio Álvarez Palacín, Luís Moreno Aliende y Aniceto Pablos Carvajal, maristas. Los dos primeros fueron fusilados el 24 de julio de 1936, el tercero lo fue el 26 de agosto y el cuarto, el 3 de noviembre del mismo año. Los cuatro fueron beatificados el 13 de octubre del año 2013.

Beatas Aurelia Arámburri Fuente, Aurora López González, Daría Andiarena Sagaseta y Agustina Peña Rodríguez, Siervas de María, fusiladas el 12 de diciembre de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del año 2013.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

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Beatos Juan Antonio Pérez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro del Cotillo, Justo González Lorente y Pascual Aláez Medina, Misioneros Oblatos de María Inmaculada y Cándido Castán San José, seglar, fusilados el 24 de julio del 1936 y beatificados el 17 de diciembre del año 2012.

Como verás, son bastantes por lo que este cementerio es lugar de peregrinación de muchos devotos que van a visitar las fosas comunes donde están sepultados para encomendarse a ellos.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos Ricardo Gil y Antonio Arrué, orionistas mártires

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Imagen de los dos Beatos, hecha con motivo de la beatificación.

Imagen de los dos Beatos, hecha con motivo de la beatificación.

“Prefiero morir antes que traicionar”.

La congregación de los Hijos de la Divina Providencia, fundada por San Luis Orione, fue una de las congregaciones religiosas que menos desastres sufrió – gracias a Dios- durante la Guerra Civil española, esto se debe a que la Pequeña Obra estaba empezando por aquel tiempo a echar sus raíces en España cuando estalló el conflicto entre hermanos. Aun así, la Pequeña Obra de la Divina Providencia cuenta entre sus miembros santos con estos dos beatos mártires que murieron perdonando. A continuación conoceremos sus vidas, obras y causa.

Beato Ricardo Gil Barcelón
El veintisiete de octubre de 1873 nacía en Manzanera (Teruel) el niño Ricardo Gil Barcelón. Sus padres eran Francisco Gil y Francisca Barcelón, estos formaban una familia muy numerosa junto a sus nueve hijos. La familia provenía de un noble linaje, tenían su propio escudo heráldico y el lema familiar decía: “Prefiero morir que traicionar” (como vemos, encaja con el estilo de vida que vivió el Beato Ricardo), su posición era acomodada, pero lejos de mostrarse altivos e indiferentes con las clases sociales más desfavorecidas, todos colaboraban con una ejemplar caridad y piedad cristiana, sobre todo Doña Francisca que se ocupaba de dirigir un dispensario y repartía medicinas a más de una treintena de enfermos que estaban a su cargo.

Fotografía del Beato Ricardo Gil.

Fotografía del Beato Ricardo Gil.

El joven Ricardo realizó sus estudios en la escuela elemental de Torrijas (Teruel) donde se trasladó la familia a los pocos años de haber nacido él. Siempre destacó por ser un alumno aplicado y cariñoso, dispuesto siempre a ayudar a los compañeros. A los doce años ingresó como alumno en el seminario de Teruel, pero en el año 1889, con dieciséis años, abandonó el seminario para ser alumno de la Escuela Normal de Teruel. Esto ocurrió por expreso deseo de su padre, que quería que el joven estudiase la carrera de maestro. De esta escuela más tarde fue expulsado, el motivo fueron las discusiones con el director, que era un anticlerical que a menudo ridiculizaba la Fe del joven. No contento con eso, también se mofaba de la Religión y de las personas que formaban la Iglesia, esto a Ricardo le ocasionó no pocos problemas porque era un firme defensor de la Fe Católica y de los valores transmitidos por sus padres.

A los veinte años empezó a servir en el servicio militar y fue enviado a Filipinas, corría el año 1893 y a partir del año 1896 este país torno en un ambiente de guerra “revolución filipina”, donde al Beato Ricardo le tocó participar. Combatiendo en esta guerra, se vio en una ocasión envuelto en grave peligro de muerte, al ser consciente del grave peligro que corría, se encomendó a la Virgen del Carmen con sencillas oraciones que aprendió de niño, y contra toda posibilidad de salir de ese lugar con vida, salió, y lo hizo ileso. Desde entonces y probablemente gracias a este hecho, él empezó a madurar la idea de ser sacerdote. Decidido, empezó sus estudios en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Manila). En todas las materias: Sagrada Escritura, Dogmática, Moral, etc, fue calificado con sobresalientes calificaciones. Terminando estos estudios y contra su propia voluntad, fue por segunda vez reclamado para prestar sus servicios en la guerra contra los Estados Unidos. Finalmente el día tan esperado para él, día de su ordenación sacerdotal, tuvo lugar el veinticuatro de septiembre de 1904. El obispo de Manila, sabedor de la conducta del nuevo sacerdote, le confió cargos importantes, como el de capellán de la Delegación Apostólica.

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Empujado por sus deseos de servir más de cerca a los más pobres, volvió a España en 1905, colaborando con distintas parroquias de Valencia pasó una temporada. Después marchó hasta su pueblo, Torrijas (Teruel), y aquí se dedicó a buscar la manera concreta de continuar su servicio a los necesitados, sin encontrar como hacerlo según como Dios lo deseaba, busco agradarlo en la Orden Dominica y en los Terciarios Capuchinos, pero a los pocos meses abandonó, viendo que Dios no quería un claustro para él. En vista de que no encontraba respuesta, se decidió a peregrinar andando hasta Roma, como los antiguos peregrinos que buscaban alguna gracia especial, corría el año 1909 cuando empezó este camino en busca de respuestas, y ¡vaya que si las encontró! Llegando a Roma casi tres meses después de su partida, visitó la tumba de San Pedro y gracias a la caridad de algunos sacerdotes vivió por algunas semanas.

Cuadro del Beato Ricardo en Manzanera.

Cuadro del Beato Ricardo en Manzanera.

El día tres de febrero de 1910 la Divina Providencia quiso que fuera el día en el que él Padre Ricardo encontrara respuesta a sus preguntas. Acercándose este a rezar hasta la iglesia de San Felipe Neri, la encontró cerrada y en vista de esto empezó a rezar de rodillas a sus puertas, mientras estaba sumido en esta fervorosa oración, pasó por la puerta un sacerdote que, atraído por la devoción del Padre Ricardo, se atrevió a preguntarle “¿Y usted quién es?”, “Soy un hijo de la Divina Providencia”, respondió sin tan siquiera mirar hacia atrás el Padre Ricardo. “Entonces me pertenece porque yo también soy y he fundado una Congregación cuyos religiosos se llaman Hijos de la Divina Providencia”. Este sacerdote resultó ser Don Luis Orione y desde este providencial encuentro el Padre Ricardo se sintió aceptado en una auténtica familia, fiel al carisma que buscaba.

San Luis Orione vio en él sobradas cualidades para confiarle muchas responsabilidades dentro de la naciente fundación; asistente del seminario, profesor de idiomas, rector del santuario de la Virgen de la Cadena y hasta abanderado de la fundación en España. A mediados del año 1928 fue víctima de una grave acusación de asesinato, le ocasionó graves daños morales y físicos como la cárcel, todo esto fue infundado y, después de un juicio, salió libre de cargos sin culpabilidad ninguna. Tuvo deseos de ser misionero en Argentina y en cierta forma Don Orione accedió a concedérselo cuando le encargó volver a España para introducir su obra. Regresó en el año 1931 y desde entonces se estableció en Valencia, donde colaboraba acogiendo a los más pobres en la parroquia de San Sebastián. Un día, al salir de la Basílica de la Virgen de los Desamparados, se encontró con el joven Antonio Arrué Peiró, que en ese momento se encontraba sin rumbo en la vida.

El Saler (Valencia), lugar del martirio de los dos Beatos.

El Saler (Valencia), lugar del martirio de los dos Beatos.

Beato Antonio Arrué Peiró, aspirante orioniano
Nació en Calatayud (Zaragoza) el día cuatro de abril de 1908. Le bautizaron con el nombre de Antonio Isidoro. Sus Padres eran Antonio y Águeda, tenían una economía desahogada y unos ricos valores cristianos. Trabajó como ebanista al terminar los estudios primarios. Antes de cumplir veinte años, la tragedia familiar se cebó en su familia, sus padres y su hermana murieron. Estas pérdidas tan seguidas y repentinas ocasionaron en el joven Antonio una depresión que para muchos más bien parecía que estaba loco. Esta infundada “locura” le llevó a ingresar en un manicomio, pero Antonio escapó en dos ocasiones porque era sabedor de que no tenía problemas mentales; él tenía deseos de ser misionero.

Con veintitrés años abandonó Calatayud y marchó en busca de otra vida a Valencia. En esta ciudad tuvo un encuentro con el Padre Ricardo Gil que, en cierto modo, adivinó en el rostro del joven la ayuda que necesitaba nada más verlo. Desde este momento Antonio pasó a ayudar y colaborar con todo lo que el Padre Gil le proponía, ayudaba a misa, colaborara con los pobres, socorría a los enfermos etc. Era conocido por su extrema humildad y caridad, su trabajo desinteresado no tenia límite. Aunque era un chico de pocas palabras, fue creciendo notablemente en piedad y en deseos de pertenecer a la familia de Don Orione. Considerado óptimo y adecuado, Don Luis Oriene dio su aprobación para que empezara un “noviciado casero”, donde el Padre Ricardo fue su principal maestro. Del año 1931 al 1936 transcurrió este período de estudios y formación.

Martirio
En los albores del guerra entre hermanos, ya el Padre Ricardo Gil fue amenazado y señalado por su modo de actuar. Era un sacerdote conocido en toda Valencia por su labor. Estallada ya la guerra, su casa de la calle Zamenhoff fue varias veces registrada, aquí no se encontró nada por lo que culpabilizarlo de nada. Él decía que su casa siempre estaba abierta para cualquiera que necesitase algo de comer o de vestir, o de él mismo.

Monumento dedicado a los Beatos en El Saler, Valencia.

Monumento dedicado a los Beatos en El Saler, Valencia.

El día uno de agosto de 1936, a las diez de la mañana, un grupo de milicianos armados se presentó en su casa con un orden de registro en la que el motivo era encontrar las bombas que el Padre Ricardo guardaba. Después de tirar todas las pertenencias del Padre por la ventana, fue inmovilizado y conducido a una camioneta. Antonio, que estaba en la calle haciendo unos recados, vio la algarabía montada y acudió a socorrer a Dº Ricardo. Las vecinas intentaron impedírselo, pero Antonio contestó: “Tengo que irme: el P. Ricardo tiene necesidad de mí”, “Le prometí no abandonarlo nunca; ha llegado el momento de ser fiel a esta promesa”. Al llegar ante los milicianos fue también arrestado y conducido a la camioneta, la gente del barrio inmediatamente después salió a socorrerlos, gritando a los captores que los orionistas también eran pueblo y su caridad no tenía límite con los pobres.

Después de someterlos a interrogatorios, fueron declarados enemigos de la revolución por no querer ser miembros de la FAI. El día tres de agosto los condujeron a ambos a la playa de El Saler, fue tentado por última vez a gritar viva la FAI para salvar su vida y la del joven Antonio. El Padre Ricardo se negó y gritó: “¡Viles los que se esconden!”, a continuación levantó su crucifijo y en voz alta dijo: “Viva Cristo Rey. El miliciano, enfadado, apuntó a Dº Ricardo y dijo: “Muere, cura”, así le disparó un tiro. Antonio, en vista de la situación, corrió para socorrer al Padre y al acercarse al cuerpo moribundo de sacerdote, recibió un golpe brutal en la cabeza con la culata del fusil. De esta manera murieron los dos y sus cuerpos fueron recogidos de la playa y llevados al depósito del hospital. Un doctor, que casualmente era cuñado de Dº Ricardo, reconoció los cadáveres y comprobó que el Padre aún llevaba el cilicio puesto. Los cuerpos de los mártires fueron sepultados en día cinco de agosto en el cementerio general de Valencia.

Vista del Cementerio General de Valencia, donde los Beatos fueron enterrados.

Vista del Cementerio General de Valencia, donde los Beatos fueron enterrados.

En 1962 se inició la causa de beatificación en la diócesis de Valencia, durante años se recogió todo tipo de documentación y la causa siguió su ritmo, aunque con algunos períodos de no avance. En el año 2000 se entrega la positio a Roma, en 2012 se aprobó el decreto de súper martirio. Finalmente, bajo el pontificado del Papa Francisco, fueron beatificados en Tarragona el trece de octubre de 2013, junto a otros quinientos veinte beatos mártires del s.XX. Sus restos mortales no han podido ser encontrados y por ello no han podido ser exhumados para venerar sus reliquias. Por diferentes obras en el cementerio de Valencia, el lugar exacto de sus sepulturas se perdió. Eso sí, aún se conservan reliquias de segunda clase como: un cáliz, cartas etc.

David Garrido

Bibliografía:
– María Encarnación González Rodríguez, Quiénes son y de dónde vienen, 2013, editorial EDICE.
– Aurelio Fusi, Los Beatos márires orionistas, editorial VELAR, 2013.

Enlace consultado (18/07/2015):
– www.donorione.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXXII)

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Santa Sede de Etchmiadzin (Armenia).

Santa Sede de Etchmiadzin (Armenia).

Pregunta: Se que en este blog, al que sigo diariamente, habéis escrito sobre la Iglesia y el Rito Armenio, sobre algunos de sus santos e incluso sobre la canonización masiva de los Mártires del Genocidio del 1915, pero aunque fuera en líneas generales, ¿me podríais decir alguna otra cosa sobre cómo se encuentra ahora esa antigua Iglesia?

Respuesta: Tú mismo lo has dicho: ya hemos escrito sobre esta Iglesia, pero como nos pides algunos datos actualizados, aunque sea de manera muy breve, vamos a contestarte. Hay que decirte en primer lugar que Armenia es un país relativamente pequeño ya que después de todas las dominaciones a las que se ha visto sometido, apenas le quedan algo más treinta mil kilómetros cuadrados. En el país, la religión predominante es la cristiana, cuya cabeza visible es Su Santidad Karekin II, Catholicós Patriarca Supremo de todos los armenios, que cuenta con unos quince mil templos entre iglesias y pequeños monasterios repartidos por todo su territorio.

Sabemos que Armenia fue el primer Estado que adoptó formalmente el cristianismo como su religión, cosa que hizo en el año 301, o sea, cuando en el Imperio Romano aun era perseguida la nueva religión y que dos años más tarde, en el 303, se erigía en Etchmiadzin lo que hoy llamamos la Santa Sede de la Iglesia Apostólica Armenia, cuyo templo principal data de finales del siglo V. La Sede de Etchmiadzín, situada muy cerca de la capital Yereván, tiene un importante museo donde se conservan reliquias tan importantes como la supuesta lanza de Longinos, una mano de San Gregorio el Iluminador, reliquias de San Judas Tadeo y otras.

Lanza de Longino, llevada por San Judas Tadeo a Echmiadzin, Armenia.

Lanza de Longino, llevada por San Judas Tadeo a Echmiadzin, Armenia.

El principal complejo monástico es el de Mair Dadiar y las iglesias más importantes, las de Santa Hripsima (donde se encuentran los restos de esta mártir del siglo III) y el templo de Santa Gayane. Aunque actualmente se encuentra en suelo turco, Armenia considera como suyo el Monte Ararat, sobre el cual según la tradición, se posó el arca de Noé una vez acabado el Diluvio Universal. De la madera de este arca hay supuestas reliquias en la Santa Sede de Etchmiadzin (!!!!).

Pregunta: ¿Es cierto que un religioso español expulsado de México durante la Cristiada, murió martirizado en la Guerra Civil Española? Muchísimas gracias.

Respuesta: Si que es cierto. Es posible que haya algún otro caso, pero yo conozco el del Operario Diocesano Beato Isidoro Bover Oliver. El era natural de Vinaroz (Castellón) provincia situada en el País Valenciano y como te he dicho pertenecía a este Instituto religioso desde el año 1910. Fue ordenado de sacerdote dos años más tarde y destinado al seminario mexicano de Cuernavaca, desde el cual, posteriormente fue trasladado a Tacubaya. En el mes de octubre del año 1924 fue expulsado de México y una vez en España, fue nombrado prefecto del seminario de Tortosa, en Tarragona y posteriormente, como director espiritual del mismo seminario. Cuando en España se inició la Guerra Civil en 1936, él se marchó a su pueblo natal, siendo detenido el día 22 de julio y encerrado en la cárcel de Castellón. Junto con el beato Francisco Carceller Galindo, fue fusilado en el cementerio de la localidad el día 2 de octubre. Fue uno de los componentes del primer grupo de beatos del Instituto de Sacerdotes Operarios Diocesanos, ya que fue beatificado en el año 1995. Sus restos se encuentran en Tortosa.

El Papa Francisco saludando a la multitud en su audiencia del pasado 27 de marzo.   Fotografía: Christopher Furlong/Getty Images.

El Papa Francisco saludando a la multitud en su audiencia del pasado 27 de marzo. Fotografía: Christopher Furlong/Getty Images.

Pregunta: Estoy entusiasmado con las tranquilas pero profundas reformas que el Papa Francisco está llevando a cabo en la Iglesia. Todos los días rezo por él pero quisiera saber si existe alguna oración especial. Si es así, por favor, indíquenme cual es. Gracias desde Chile.

Respuesta: Pues si que la hay y es esta:

“Oremus pro Pontifice nostro Francisco”:
Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.

Oremus: Deus, omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscum, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.

En castellano:
Oremos por nuestro Pontífice Francisco.
El Señor lo guarde y lo conserve con vida, para que sea dichoso en la tierra y no lo entregue a la saña de sus enemigos.

Oremos: Oh Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira con bondad a tu siervo Francisco, a quién has elegido pastor de tu Iglesia; concédele que su palabra y su ejemplo sean provechosos al pueblo que él preside, para que llegue a la vida eterna junto con el rebaño que le ha sido confiado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Mártires de Chamical, La Rioja (Argentina).

Mártires de Chamical, La Rioja (Argentina).

Pregunta: ¿Me podríais facilitar alguna información acerca de cómo va la Causa de beatificación de los siervos de Dios Carlos Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, que fueron martirizados en el mes de julio del año 1976? Os quedo muy agradecido desde Argentina

Respuesta: Lo que sabemos sobre los llamados mártires riojanos es lo que recientemente ha publicado la diócesis de La Rioja acerca de lo que en la misma se está haciendo para que Roma reconozca el martirio de estos tres siervos de Dios. El obispo Marcelo Daniel Colombo clausuró el pasado 15 de mayo la instrucción diocesana de esta Causa que investiga la muerte del franciscano conventual Carlos de Dios Murias, del sacerdote Gabriel Longueville y del padre de familia Wenceslao Pedernera. Una vez concluida esta instrucción, todas las actuaciones serán presentadas en la Congregación para las Causas de los Santos.

Como tu bien sabes, los dos sacerdotes fueron secuestrados y asesinados en Chamical el día 18 de julio de 1976 mientras que el seglar Wenceslao fue asesinado en Sañogasta, delante de su propia familia, el día 25 de julio de ese mismo año. En ese acto, el obispo riojano recordó lo que el propio Papa Francisco había dicho el día 4 de agosto del año 2006, cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires: “Una iglesia que fue perseguida, una iglesia que se fue haciendo sangre, que se llamó Wenceslao, Gabriel y Carlos, testigos de la fe que predicaban y que dieron su sangre por la Iglesia, por el pueblo de Dios, por la predicación del Evangelio y, finalmente, se hace sangre en su pastor. (Se estaba refiriendo al obispo mártir Angelelli). Pienso que ese día alguno se puso contento, creyó que era su triunfo, pero la verdad es que fue el día de la derrota de los adversarios. Los primeros cristianos tenían una frase muy linda: “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”, luego la sangre de estos hombres que dieron sus vidas por la predicación del Evangelio es un triunfo verdadero y hoy clama por la vida, por la vida de esta iglesia riojana que hoy es depositaria”.

Lugar del martirio del siervo de Dios Carlos de Dios Murias.

Lugar del martirio del siervo de Dios Carlos de Dios Murias.

Estas palabras del entonces arzobispo Bergoglio (hoy Papa Francisco), nos puede dar una idea de cuales son sus intenciones. Estoy seguro de que, sin saltarse los procedimientos ordinarios, el Papa imprimirá celeridad a este proceso que finalizará con el reconocimiento del martirio de estos tres Siervos de Dios.

Pregunta: ¿Qué significa la palabra Homoousios? Gracias.

Respuesta: Esta es una pregunta más teológica que hagiográfica, lo que quiere decir que un teólogo podría explicártelo infinitamente mejor, pero aunque sea de forma breve te diré que esta palabra viene del griego “ομοούσιος”, que significa “misma esencia” o “misma sustancia”. Esta palabra es utilizada en el Credo Niceno cuando decimos que el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre. Cierto es que este término no aparece en las Escrituras, pero en el Concilio de Nicea se decidió que era la mejor forma lingüística de expresar las relaciones entre las Tres Divinas Personas.

 Sepulcro del siervo de Dios Wenceslao Pedernera en Sañogasta, La Rioja (Argentina).

Sepulcro del siervo de Dios Wenceslao Pedernera en Sañogasta, La Rioja (Argentina).

Esta palabra, en dicho Concilio, entró en competencia con otra muy parecida: Homoiousios, que significa “esencia similar” o “sustancia similar”, que fue la defendida por los llamados arrianos moderados o semi-arrianos, pero que podríamos decir que tenía trampa, ya que de alguna forma daba a entender que la naturaleza no era exactamente la misma entre las Divinas Personas. El Concilio lo zanjó. Como te he dicho más arriba, un teólogo te lo habría explicado muchísimo mejor.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

“El martirio es la más alta corona de gloria que puede recibir el seguidor de Jesús”.

Si ayer veíamos la vida, obra y martirio del Beato Alberto Marco, hoy veremos las vidas y el martirio conjunto que recibieron este grupo de jóvenes carmelitas. Y es que el más joven de ellos tenía dieciocho años y el más mayor veintitrés. El Padre Alberto y el grupo de jóvenes no fueron martirizados a la misma vez, ni en el mismo lugar, aunque sí en la misma provincia; Madrid. Pasó un intervalo de tres meses entre ambos martirios.

En el año 1960 se abrió la causa del Padre Alberto Marco y demás compañeros mártires de la Orden del Carmen. Después de que los postuladores tomaran la decisión, se decidió que este grupo de ocho frailes carmelitas se adjuntara a la causa del Padre Alberto Marco, por haber muerto éstos en Madrid. En 1970 se aprobó la causa diocesana y en el año 1992 fue aprobaba en Roma. Finalmente el Decretum Super Martyrio que dio paso a la beatificación fue emitido en diciembre de 2011, teniendo lugar la multitudinaria beatificación de quinientos veintidós mártires del s. XX en España, el domingo trece de octubre de 2013. Se celebró en Tarragona, en el marco del año de Fe.

Fray Daniel García Antón
Hijo de Antonio y Gregoria (maestra nacional), nació en el pequeño pueblo abulense de Navacepeda de Tormes, el día once de diciembre de 1913. Desde pequeño frecuentaba el Santuario de El Henar. Aquí su familia y él fraguaron una estrecha amistad con los padres carmelitas. Sintiendo su vocación por ser carmelita, en 1927 empezó el seminario menor en Vila-Real (Castellón). Profesando el catorce de julio de 1930 en Onda (Castellón). Caracterizado por su excelente formación, seriedad, formalidad y cumplidor de la regla, siguió sus estudios filosóficos en Caudete (Albacete). Cuando faltaban poco meses para ordenarse como sacerdote, fue arrestado junto con la comunidad en el seminario mayor de Onda, siendo el día veintisiete de julio de 1936.

Fray Aurelio García Antón
Aurelio era hermano de Daniel, también nació en Nacacepeda de Tormes, tal día como el veinticuatro de agosto de 1916. Lo bautizaron el siete de septiembre de ese mismo año. Por la admiración que sentía a su hermano y a la Orden, él también quiso ser carmelita. Ingresó en el seminario de Vila-Real en el curso 1928-29. Realizó los estudios de humanidades y por la situación política que se estaba viviendo fue enviado por los superiores a su hogar. A la vuelta profesó el diecinueve de enero de 1933 en el santuario de El Henar (Segovia). Tenía cualidades para la música y en sus estudios era muy aplicado. Se diferenciaba de su hermano en el carácter, éste era más afable, extrovertido, risueño y bromista. El veintisiete de julio de 1936 también fue apresado junto a sus compañeros del seminario mayor de Onda.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Fray Silvano Villanueva González
En Huérmeces, provincia de Burgos, nació Silvano el día nueve de febrero de 1916. Sus padres, acomodados agricultores, lo bautizaron el mismo día. Desde pequeño sentía inclinación por las cosas de Dios y ayuda siempre que podía como monaguillo en su parroquia. Sintiendo su vocación, empezó sus estudios en el seminario de Vila-Real. Como sus compañeros, también vistió el hábito carmelita en el santuario de El Henar, el veintidós de noviembre de 1931. Hizo la profesión temporal el veinticuatro de noviembre de 1932. Hasta Onda fue para seguir formándose, y mientras se formaba (según algunos testigos), atravesó una pequeña crisis vocacional que pronto se resolvió. No destacaba por su inteligencia, pero sí por su aplicación, nobleza y fidelidad a la regla. El mismo día que sus compañeros fue arrestado y cacheado en varias ocasiones. El Beato Silvano, al último cacheo-registro, se opuso y dijo a los milicianos: “¿Para qué otro registro, si no es por el gusto de molestarnos?”. Después de esto dejaron de molestarlo.

Fray Adalberto Vicente Muñoz
En el pueblo de Cuéllar (Segovia), pueblo al que pertenece el santuario de El Henar. Nació el niño Jesús (Adalberto) el día veintitrés de abril de 1916. Lo bautizaron el treinta de ese mismo mes. Con tan solo ocho años él y su familia vieron como la comunidad carmelita, incluyendo al Beato Alberto Marco, se instaban en el santuario para hacerse cargo de este. A la edad de once años quiso ser carmelita, por tanto fue enviado a Vila-Real. El veintidós de noviembre de 1931 vistió el hábito y el veinticuatro de noviembre de 1932 hizo los votos temporales, adoptando el nombre de Adalberto. Aplicadísimo en los estudios y aventajado para la música, siguió sus estudios de teología en el seminario mayor de Onda, donde aquel fatídico día de julio de 1936 fue todo interrumpido.

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Fray Francisco Pérez Pérez
En el pequeño pueblo de Ros (Burgos), nació Francisco un treinta y uno de enero de 1917. Fue bautizado el dieciocho de febrero. A muy temprana edad quedó huérfano de madre, su padre se volvió a casar y su madrastra lo maltrató, privándole incluso de ir al colegio. Gracias a un tío suyo sacerdote, que lo sacó de aquel ambiente, ingresó en el curso 1928-29 del seminario de Vila-Real. Tomó el hábito del Carmelo el cuatro de febrero de 1932. Los votos temporales los emitió un año después, el cinco de febrero de 1933. Los superiores de la Orden veían en el joven un gran futuro, tenía siempre una constante alegría y su inteligencia era brillante. La prometedora vida del Beato Francisco quedó truncada el día de la detención. En el tren que conducía a los beatos a Madrid, algunos testigos afirman que hablaba de Dios con sus captores anarquistas.

Fray Ángel Reguilón Lobato
Cipriano (Ángel), nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), tal día como un uno de junio de 1917. Su bautizo tuvo lugar diecisiete días después, imponiéndosele el nombre de Cipriano. Sus tíos, Isaías y Joaquina, se hicieron cargo de él cuando quedó huérfano de padre y madre a muy corta edad. A los pies de la Virgen María, con la advocación del Templo, se consagró en cuerpo y alma. Desde aquí sintió su llamada al Carmelo y los doce años ingreso en el seminario de Vila-Real, todo gracias a una señora que ayudaba a los seminaristas y al Beato Alberto Mª Marco. Profesó en Onda el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Sacando adelante sus estudios de filosofía, se esforzaba siempre para ser un hijo más útil en la Orden. Había terminado el primer curso de filosofía en Onda cuando el veintisiete de julio de 1936 fue apresado junto a la comunidad. Después del trágico final, su cadáver no fue reclamado por nadie en muchos días y se emitieron muchos anuncios describiéndolo.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Fray Ángel Sánchez Rodríguez
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día dos de agosto de 1918. Fue bautizado el siete de septiembre, y se le impuso el nombre de José. Desde niño era amigo del Beato Ángel Reguilón. Al igual que a él, la señora Lucía también lo ayudo a contactar con los Padres Carmelitas de Vila-Real. Con catorce años ingresó aquí. Fue muy aventajado en todas las asignaturas, incluido el latín. Tomó el hábito del Carmelo el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Se le solía ver muy recogido siempre y con el escapulario de la Virgen del Carmen en las manos, era muy devoto. Después se apresado se puso muy enfermo, pero no quiso separarse de sus compañeros y permanecer junto a ellos hasta el final.

Fray Bartolomé Andrés Vecilla
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día veintiséis de agosto de 1917 y recibió las aguas bautismales a la semana siguiente, imponiéndole el nombre de Nicomedes. Como sus vecinos, muy joven ingresó en el seminario, era el día de San Antonio Abad de 1932. Era muy conocido, bien por su nombre de pila o por lo bien que dibujaba. Ingresó en el noviciado el veintiocho de julio de 1935. Quiso Dios que un día antes de concluir el año de noviciado fuera apresado junto a sus compañeros. Son escasos y poco fiables los datos, pero se cree que hizo su profesión antes de que le llegara el martirio.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Martirio
Antes de estallar la guerra, los frailes de Onda palpaban en el ambiente lo que se avecinaba. El pueblo estaba muy agitado y ellos mismos fueron objetivo de insultos y amenazas. Como venimos diciendo, el día veintisiete de julio de 1936 el convento fue asaltado (más tarde reducido, expoliado y quemado), los religiosos y jóvenes profesos fueron obligados a irse. Llevados hasta el pueblo de Onda, hasta el mismo alcalde los quería lejos del pueblo. Desde Onda, algunos de los jóvenes seminaristas fueron en tren hasta Vila-Real, allí los esperaban otros milicianos con insultos y amenazas. Tras deambular por varias estaciones de tren, los ocho jóvenes, que eran todos de la comunidad de Castilla y León, querían tomar el tren a Madrid y desde allí a sus respectivas provincias. En Valencia fueron interrogados y sometidos a un comité, algunos milicianos no veían culpa en ellos y los querían dejar libres, los consideraban niños, en cambio, otros decían que eran la semilla que terminaría ahogando a la clase obrera.

Camino a Madrid, el grupo viajó divido, cuatro de ellos por un lado y los otros cuatro viajando en un vagón a cargo de un jefe de los milicianos, que se apiadó de ellos y hasta les dio algo de cenar y algunos consejos para cuando llegasen a la capital. Ya en Madrid, cuatro de ellos fueron gravemente increpados y amenazados al bajar del tren en Atocha. Por esta razón los demás se les unieron, para que si sucedía algo, que les sucediese a todos. Tras varios registros e interrogatorios, fueron llevados a una casa de caridad que tenían dispuesta para vagabundos y más tarde a una de invidentes, aquí algunos compañeros pudieron salir y reencontrarse con los familiares, se salvaron así de morir. Los que quedaron ayudaban los invidentes y casi vivían como en la comunidad.

Los días previos al dieciocho de agosto, los jóvenes Beatos ya se temían lo peor. Por enésima vez les pidieron todos sus datos. Éstos planeaban una “saca” y así lo hicieron saber a algunos dirigentes públicos, que optaron por no intervenir en nada. Salvándose algunos compañeros de prisión, ya el grupo de los ocho jóvenes fue montado en un camión a las doce de la noche y llevados hasta el madrileño cementerio de Carabanchel Bajo. En las tapias de este cementerio fueron fusilados la noche del dieciocho de agosto. Sólo Dios sabe cómo fueron esas amargas horas, aunque seguro que murieron perdonando y al grito de ¡Viva Cristo Rey! Se sabe que fray Ángel Sánchez quedó malherido y, con un hilo de vida, pidió ayuda a duras penas, pero fue rematado poco tiempo después con varias descargas de balas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Reconocidos los cadáveres, fueron enterrados en el cementerio de Carabanchel en dos fosas, que al finalizar la guerra cubrieron con lápidas. Largos años permanecieron aquí enterrados, hasta que el año 1950 fueron exhumados sus restos e introducidos en dos arcas, conteniendo cada arca cuatro cuerpos. En la actualidad estos restos se pueden venerar en el Santuario de El Henar, Cuéllar (Segovia), bajo una sencilla lápida de piedra colocada en el claustro del santuario.

David Garrido

Bibliografía:
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. Padre Alberto Marco y ocho compañeros mártires carmelitas. PP Carmelitas, Salamanca 2013.
Agradecimiento especial al Padre Federico Miguel (carmelita), por su aporte de información, documentos y fotografías.

Enlace consultado (21/05/2015):
– www.religionenlibertad.com

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

“¿Qué puedo desear más que morir mártir por Cristo?”.

El pasado trece de octubre de 2013 se beatificaron en Tarragona a 522 mártires del s.XX en España. En esta multitudinaria beatificación estaban casi todas las familias religiosas y carismas de la Iglesia. Uno de los grupos de mártires que fueron beatificados, son el padre Alberto Marco Alemán y ocho compañeros carmelitas de la Antigua Observancia. A pesar de que no recibieron la palma del martirio juntos, ni en el mismo día y lugar, la Orden unificó sus causas en los años 60. Entre hoy y mañana conoceremos las vidas, obras y martirio de estos Beatos.

Infancia
En el albaceteño pueblo de Caudete, pueblo de honda tradición y devoción carmelita, nació el niño Francisco, era la madrugada de un día como hoy, veintitrés de mayo de 1894. Ese mismo día, siguiendo las costumbres de la época, fue bautizado en la parroquia de Santa Catalina. Y con tan sólo tres meses y algunas semanas de vida fue confirmado en la misma parroquia. Puede que fuese inusual confirmarlo a tan temprana edad, pero se aprovechó la visita del obispo al pueblo para hacer una confirmación masiva. Sus padres eran Joaquín Marco Albertos y Francisca Alemán García, eran un matrimonio de agricultores que no pasaban apuros económicos gracias a las numerosas tierras que cultivaban. Estos tuvieron diez hijos, Francisco (Beato Alberto) fue uno de los primeros en nacer y llegar con vida a la edad adulta. A todos estos les dieron una solida formación humana y cristiana. Por esa razón no es de extrañar que algunos de estos hijos abrazaran la vida religiosa. Esta trabajadora, humilde y numerosa familia era muy conocida en el pueblo, todos sus miembros eran piadosos y de profunda fe cristiana. Como en todos los pueblos, se les conocía por un apodo: “los Monjos”, esto fue debido a que una familiar quiso ser monja antes de casarse.

En Caudete pasó toda su infancia. Como a cualquier niño, le gustaba jugar con sus hermanos y amigos. En sus entretenimientos a menudo llevaba él la voz cantante, sus compañeros lo veían como un buen “líder”. Cuando iba por las mañanas al colegio de los PP. Carmelitas, rara vez llegaba de los últimos o tarde. Siempre era el primero y también uno de los alumnos más aplicados e inteligentes. Ayudaba como monaguillo en la iglesia del Carmen, y los Padres Carmelitas lo apreciaban por lo bien que hacía esta tarea. También ayudaba con mucha obediencia a sus padres, no ponía excusas.

Estampa devocional del Beato,  año 2013.

Estampa devocional del Beato, año 2013.

Después de recibir la primera comunión, era frecuente verlo confesar y comulgar muy a menudo. Por aquellas fechas ya deseaba ser fraile carmelita. No se sabe con seguridad, pero esta anécdota lo demuestra: en una ocasión en la que el pueblo recibía la visita del obispo, el niño Francisco corrió hasta el obispo para besarle los pies. El obispo, sorprendido, le preguntó que por qué hacía tal cosa, y nuestro beato respondió: “Quiero ser religioso”. El prelado, viendo en aquel gesto algo especial en el niño, dijo a los PP. Carmelitas: “Cuidad muy bien a este niño, que promete llegar a ser un lumbrera”.

Vocación
El joven Francisco muy posiblemente fraguó su vocación en el ambiente en el que vivía, tanto en su familia como en el colegio del Carmen. Con once años hizo saber a sus padres y hermanos que tenía decidido ser religioso. Sus padres aceptaron de buen grado esta noticia y lo aconsejaron sabiamente para el comienzo de esta nueva vida que empezaba.

En el año 1906 tuvo que dejar Caudete y marchar hasta Olot (Girona). Con once años empezó en esta ciudad el seminario menor. Lejos de desanimarse o entristecerse por esta lejos de su casa y familia, aquí se empeñó por ser un alumno sobresaliente, por aumentar su piedad y obediencia al carisma de la Orden. Incrementó también su amor por la Virgen del Carmen. Así iba consiguiendo poquito a poco alcanzar la perfección humana y cristiana. Durante tres años permaneció en este seminario menor.

En 1909, habiendo terminado sus estudios en Olot, viajó hasta Onda (Castellón) para hacer el año de noviciado carmelita. En su toma de hábito carmelita, tomó también el nombre de Alberto María en honor a San Alberto de Sicilia o de Trápani, uno de los primeros santos de la orden. En este año de noviciado su conducta fue ejemplar, no pasó desapercibido para nadie. Su madurez, aplicación, obediencia y observancia hacían de él un joven fraile destinado a algo grande. El día cinco de agosto de 1910 hizo la profesión temporal, este feliz día para él coincidió con la festividad de la Virgen de las Nieves, y prometió a la Virgen que estos votos serían para siempre. En Onda permaneció cuatro años estudiando filosofía y Humanidades.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Llegado el verano de 1914, Fray Alberto fue recibido en el convento carmelita de su pueblo natal, Caudete. Entre estos muros, continuó estudiando algunas materias que le faltaban para su ordenación, como la teología. Fue aquí donde también recibió las órdenes menores, incluso el diaconado. Finalmente llegó tan ansiado día para el Beato Alberto Mª Marco, el día de convertirse en sacerdote de Cristo. Fue el veintinueve de junio de 1917, en el convento de las religiosas carmelitas de Ontinyent (Valencia), recibió la ordenación de manos del obispo de Urgell. Con veintitrés años se convirtió en “sacerdote y carmelita”, gracias a una dispensa de once meses que recibió debido a su edad.

Ministerio sacerdotal
Desde sus años de seminario fue adquiriendo una muy buena fama entre los superiores y formadores de la Orden, por esta razón, no dudaron en nombrarle para un cargo de responsabilidad. Prefecto y profesor de filosofía y teología fue el cargo que desempeñó durante tres años en Caudete. Al dejar el pueblo, fue destinado nuevamente a su querida comunidad de Onda. Junto a otros compañeros carmelitas fundo aquí las Escuelas Públicas del Castillo de Onda. Esta vida de comunidad y dedicación a la enseñanza también le era agradable al Beato, como docente dejó un recuerdo imborrable en sus alumnos. Siempre lo recordarían como un buen profesor, amable y cariñoso; que corregía como un padre y para nada utilizaba castigos severos o la violencia. Fray Alberto Mª Marco Alemán también formó parte de la comunidad fundadora que se estableció en el Santuario de la Cueva Santa, Altura (Castellón). Junto a otros compañeros (mártires y beatos) pasó temporadas de verano este santuario.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

En el año 1924, la comunidad carmelita consiguió restaurar, tanto en lo material como en el culto, el Santuario de la Virgen del Henar, Cuéllar (Segovia). Gran parte fue gracias a la Beata y mártir Sor Martina Vázquez (Hija de la Caridad) que era natural de Cuéllar. Aquí, Alberto Mª Marco pasó varios años al frente del santuario y del seminario. Empezó ejerciendo como prefecto y profesor de teología y derecho canónico. Más tarde fue nombrado prior, desde el año 1927 al año 1932 mantuvo este cargo. Durante estos años desarrolló su labor con todo el esmero y dedicación posible, hubo momentos alegres y duras dificultades. Su don de gentes, oratoria, prudencia y rectitud le hicieron ganarse a toda la comarca. Tal fue el punto que, cuando abandonó su cargo de prior y con ello también el santuario, los alcaldes de la comarca recogieron firmas entre el pueblo para que los superiores lo mantuvieran en el cargo más años. A todo esto, él siempre dejaba obrar a Dios considerándose “un servidor”.

Iniciada la Segunda República, el P. Alberto Mª Marco fue nombrado secretario del padre provincial. En 1934 co-fundó la primera comunidad carmelita en Cogullada (Zaragoza,) a la par que era prior del seminario de Vila-Real (Castellón). En un capítulo provincial celebrado en 1935, se le confirmó como en su cargo de secretario y aparte de esto, en el de prior del convento de la calle Ayala de Madrid. Este cargo fue uno de los últimos que ejerció, y como en los demás, era admirado por todos los que lo rodeaban. Para todo tipo de personas era accesible, no descuidaba sus celebraciones, sermones, dirección de almas y confesionario. Se desvivía por atender la comunidad religiosas, así como a los enfermos que solicitaban los sacramentos. Su devoción por el escapulario carmelita y por el Sagrado Corazón lo hacía propagarlo en todo momento y en cualquier ocasión. Hasta hoy nos ha llegado cómo después de una conversación con un anarquista que empezó de malas maneras, acabó en la conversión de éste y en la asistencia por parte del Beato en sus últimos momentos.

Martirio
A pocos días de comenzar la Guerra Civil, el Beato Alberto Mª Marco fue amenazado de muerte. A él y su comunidad les amenazaron con quemarlos y arrastrarlos por todo Madrid. Él, muy consciente de lo que podía pasar, buscó refugio para todos los religiosos del convento. Algunas personas le advirtieron de que marchara a un lugar seguro, porque seguramente, dado el caso, él sería buscado y detenido. A todo esto, contestaba: “Sé que las horas presentes son muy graves, pero el capitán de un navío no debe abandonar su puesto en las horas de mayor peligro”. También fue aconsejado insistentemente de que no saliese a la calle vestido con el hábito, porque empezaba a ser peligroso, él serenamente decía: “Si es que ha llegado mi hora, tengo que morir vestido con el hábito de fraile. Si muero, mucho ánimo; lo que no quiero es que lloréis porque, al fin de cuentas, si soy mártir, me iré al cielo. ¡Qué más quisiera yo que morir mártir!”.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Comenzado ya el fatídico conflicto entre hermanos, el día veinte de julio de 1936, los carmelitas de Ayala celebraron una misa y una imposición de escapularios. Más tarde, todos los hermanos se repartieron por las casas particulares que habían buscado, abandonado el Beato Alberto Mª Marco el convento en último lugar. Al abandonarlo, se instaló clandestinamente y vestido de segla, en un piso de la calle Velázquez. No permaneciendo en cada una de las casas que se alojó largo tiempo, fue nuevamente a parar a la calle Velázquez, esta vez a la casa de una hermanas feligresas del convento de Ayala. Aquí permaneció tranquilo y preocupado a la vez. Celebraba misa a diario y rezaba el rosario, hacía su vida de religioso tal como tenía por norma. Estas prácticas religiosas fueron escuchadas por los vecinos y comunicadas sin miramiento a los milicianos. Este mismo día, treinta y uno de agosto, se presentaron en la casa, llamando bruscamente.

Los milicianos, al entrar en la casa y encontrarse con el Beato, le preguntaron de muy malas formas: “¿Es usted sacerdote?”, a lo que él serenamente contestó: “Sí, soy sacerdote y religioso”. Acto seguido fue interrogado y la casa de las señoras registrada y expoliada. Seguramente después fue conducido a la Dirección General de Seguridad y desde allí a la checa de Fomento. En esta checa fue sometido a interrogatorios y también a incitaciones de blasfemar contra Dios o alzar gritos subversivos que sirvieran de ejemplo a otros religiosos allí hacinados. También le propusieron que rechazara la religión y el sacerdocio, si lo llevaba a cabo sería liberado. A todo esto, se negó con todas sus fuerzas, no consiguieron arrancarle ninguna mala palabra, sino éstas: “Si por ser religioso y sacerdote van a fusilarme, deben tener bien entendido que cinco minutos que retrasen la ejecución me los quitan de gozar de Dios en el cielo”. Y cuando éstos hacían hincapié en que su actividad era subversiva con la República, sólo decía: “En mis sermones nunca hablo de política, sino de Dios, porque mi misión es predicar a Jesucristo”.

El día dos de septiembre de 1936 lo llevaron hasta la Dirección General de Seguridad, y al día siguiente hasta el colegio de los religiosos escolapios que estaba haciendo las veces de cárcel. Lejos de pensar que le quedaba poco en este mundo, alentaba a sus compañeros, rezaba el rosario, los confesaba, comentaba el evangelio del día y, en definitiva, creó un ambiente de hogar. Estos compañeros decían, maravillados con su personalidad y trato: “La prisión no es prisión en compañía del Padre Alberto”.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

Enfermo por las dolencias de estómago e hígado que ya arrastraba, y que durante el encierro se agravaron, fue levantado de su camastro con estas palabras: “Levántate, pájaro, que pronto vas a morir”; “¡Sea lo que Dios quiera!”, dijo muy tranquilo el Beato. Estas últimas horas las pasó sereno, o eso era lo que aparentaba, delicado de salud, sus compañeros le ayudaron rezar y él interiormente se preparó para el momento. Por medio de una falsa miliciana le hizo llegar a una de sus protectoras una nota en la que avisaba de su inminente final, decía: “Rogad por mí; nos veremos en el cielo”. Con mucha prisa por parte de los carceleros fue sacado de la cárcel, maniatado, le dio tiempo de despedirse de sus compañeros brevemente, tocando las cabeceras de sus camastros entre los barrotes. En el patio de la cárcel, antes de subir al camión, hizo el gesto de bendecirlos a todos y animándoles a que el pánico no se apoderara de ellos, les dijo: “¡Ánimo, hermanos, muramos por Cristo!”. Esa misma noche, siendo ya veinticuatro de noviembre de 1936, en una de las tristemente famosa “saca de prisioneros”, moría fusilado en Paracuellos del Jarama (Madrid), el Padre Alberto María Marco Alemán, tenía cuarenta y dos años, y se cree que murió gritando: “Viva Cristo Rey.

Sus compañeros de martirio fueron 159 hombres y entre ellos algunos religiosos y sacerdotes diocesanos. Los vecinos del pueblo vieron cómo caían a las enormes fosas (más de cincuenta metros de largas) después de escucharse las ráfagas de balas. En la fosa número cuatro de este cementerio de mártires de Paracuellos del Jarama se levanta un lápida en su memoria. Su cuerpo, a pesar de que se tiene la certeza de que está en dicha fosa común, no está localizado y por tanto no ha sido exhumado con motivo de la beatificación, exactamente igual que otros muchos que allí descansan.

David Garrido

Bibliografía:
– Rafael María López Melús y Juan Gil Aguilar, carmelitas, Beato Alberto Mª Marco Alemán, mártir carmelita 1894-1936, AMARCAR.
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. P. Alberto Marco y compañeros carmelitas, PP Carmelitas, Salamanca 2013.

Enlace consultado (20/05/2015):
– http://elblogdejoaquinmedina.blogspot.com.es

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