Santa Orícera, mártir de las catacumbas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista de la figura de cera que contiene las reliquias de la mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela, España. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Hacía tiempo que no escribía sobre un cuerpo santo de las catacumbas y recientemente, gracias a la inestimable colaboración de un amigo gallego, he tomado la decisión de escribir este breve comentario sobre una mártir de las catacumbas que se venera en el convento del Carmen de Santiago de Compostela, España.

Sabemos que en este país la relación de cuerpos santos es relativamente escasa en comparación con otros lugares del mundo como Italia, Alemania o México, precisamente por haber pasado por la experiencia de la Guerra Civil Española (1936-1939) donde muchos objetos y obras de arte pertenecientes al patrimonio sacro fueron destruidas, perdidas o deterioradas, por las razones que todos conocemos y que ya hemos tratado anteriormente. Por eso considero que es muy importante dar a conocer los pocos ejemplos que nos quedan; no sólo porque es crucial entender lo que este tipo de reliquias son -restos humanos extraídos de las catacumbas romanas y a los que se les atribuye la cualidad de mártires cristianos en base a unos criterios básicos relacionados con su epitafio o vas sanguinis-; sino también porque, además de tener un valor sagrado pues son presuntas reliquias de mártires, lo tienen patrimonial al ser restos del pasado, de gran valor histórico e incluso artístico por el entorno en que se conservan.

Santa Orícera es una de esas extrañas excepciones que han llegado a nuestros días -lógicamente, por ser venerada en tierras gallegas, que fueron un tradicional fortín del mal llamado bando “nacional”- y por tanto, no sufrió los avatares de la destrucción bélica.

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a la comunidad de Carmelitas Descalzas de Santiago de Compostela por darme permiso para publicar las fotos y la breve documentación sobre este cuerpo santo de las catacumbas; a mi querido amigo Francisco Pena Rodríguez, por facilitarme las fotos, el archivo y los permisos; y también recordar con cariño a otro amigo desaparecido, Adolfo Blanco Alcalde –vivat in Domino– y quien fue el primero en hablarme de Santa Orícera.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Inscripción en una de las puertas que cierran su relicario. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, España.

Detalles sobre la llegada del cuerpo
La información que he recibido sobre cómo este cuerpo santo llegó a su actual emplazamiento se obtienen del libro de Becerro sobre la comunidad de carmelitas descalzas de Santiago de Compostela. En él se relata de esta manera cómo llegó Santa Orícera al mencionado convento del Carmen:

“(…) Quedamos con la santa envidia que san Campio no fuera para nosotras y se metiese en una aldea una cosa tan grande, que en nuestra iglesia tendría más veneración por ser ciudad; y determinó la prelada escribir al eminentísimo señor cardenal Celada, diciéndole todo esto para que nos hiciera el favor de concedérnoslo a la comunidad. Respondió él una carta de un pliego toda de su puño, y muy afectiva y respetuosa; entre otras cosas dice que le había avisado su amigo el señor penitenciario que el santo cuerpo estaba depositado en este convento, que se había alegrado mucho porque era muy afecto a la orden y amaba mucho a las descalzas; que tenía en aquella santa ciudad un convento de su filiación en donde se había de enterrar, que a todas las hijas de la santa Madre (santa Teresa) las quería mucho; que dejasen ir a san Campio a su destino, que ya tenía buscada para nosotras una santa virgen, que era más propia, que había padecido martirio en tiempo de Nerón, de edad de 15 años. Que se halló con nombre propio. Que se llamaba santa Orícera. Que en griego se interpretaba «alegría de los montes». Se complacía fuese venerada en un convento de las hijas del Monte Carmelo, y al año siguiente llegó a las puertas del convento sin haber costado una blanca.

Pasaba, al tiempo, el señor cardenal Acuña, quién pidió con muchas instancias le permitiesen que con un padre del hospicio le entraran en hombros en la clausura, de lo que tuvo mucho consuelo, y la comunidad se alegró, que era gran bienhechor.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

Detalle de la figura que contiene las reliquias. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Adolfo Blanco Alcalde.

La depositaron en el ante-coro, como a san Campio. Bajó la comunidad y nos hallamos con una santa muy bonita, de la estatura de los 15 años; la cara y cuello, manos y pies formados de toquilla, con colapiszis, perfectamente. Un pelo muy rojo, con su corona de flores, una túnica de tela de oro y otra encima de gasa de plata. Un manto azul, con su palma en la mano, y un vaso al lado con un poco de sangre. Quedamos llenas de contento con tal reliquia, y el 27 de julio de 1796, a las tres de la tarde, entraron los señores gobernadores del arzobispado, en sede vacante como estaba, acompañados de los más del cabildo, inquisidores, señores de título y caballeros de los de la primera clase del reino que habían venido a las funciones del santo Apóstol, médicos y cirujanos; había el mismo aparato que para san Campio.

Llegados que fueron, se sacó la urna de pórfido del cajón y se colocó en un aparador o mesa que estaba en medio del coro. Se pasó a reconocimiento y se halló lo mismo que decía la auténtica que traía al lado. Nada se le quitó. Quedó como vino. Sólo traía una bolsita de con unos huesecitos pequeños que se los mandaba el señor cardenal Zelada al señor penitenciario.

Acabado que fue el reconocimiento, se iluminó el coro, tocaron las campanas, se cantó un Te Deum muy solemne, se abrió la reja del coro para que estuviese a la veneración pública el santo cuerpo. El concurso de la gente fue muy grande.

Acabado todo se despidieron los señores, dejando entre todos más de dos mil reales a la comunidad. Permaneció la santa en medio del coro en un altar portátil, hasta que se le hizo el retablo de la iglesia enfrente del coro.”

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Visión en conjunto del nicho relicario de la Santa mártir. Iglesia del Convento del Carmen, Santiago de Compostela (España). Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Interpretación
Como se ve, he destacado en negrita las frases que, en mi modesta opinión, he considerado más interesantes. Por el estilo se deduce que el texto es antiguo, por lo que hay ciertos detalles que no estaría de más matizar.

En primer lugar, comentar que estamos ante un cuerpo santo de las catacumbas romanas -aunque no se menciona de cuáles fue extraído- que es nominis propris, o sea, que tiene nombre propio, o lo que es lo mismo, que Oricerae -Orícera- es el auténtico nombre de esta difunta, seguramente porque estaba grabado en su lápida, de la cual, sin embargo, no leemos nada. Ya es valioso e interesante conservar unas reliquias que tienen nombre propio, porque ya hemos visto que, en muchos casos, éste se ha perdido o se ignora, por lo que se le inventa uno de las formas más diversas y arbitrarias -por ejemplo, ponerle el nombre del Papa de turno-. Curiosa la mención del significado del nombre, que es griego (“alegría de los montes”), lo que prueba, nuevamente, su autenticidad. Recordemos que en las catacumbas era muy habitual encontrar tanto nombres latinos como griegos y que en la mayoría de los casos en que han llegado hasta nosotros, son bastante raros a nuestros oídos, pues eran nombres comunes, al uso de la época, no los bellos seudónimos alusivos a virtudes cristianas a los que estamos tan malacostumbrados.

En segundo lugar, Santa Orícera tiene vas sanguinis, por lo que a diferencia de otros cuerpos, y suponiendo que, en efecto, ese vaso contiene sangre y no alguna otra sustancia como huesos pulverizados o ungüento, estaríamos ante una mártir auténtica, es decir, una persona que ha muerto violentamente y por causas que tenían un valor sagrado para quienes recogieron su sangre con tantísimo cuidado, algo que no se explicaría en otras circunstancias.

En tercer lugar, que las reliquias parecían venir ya dentro de la figura de cera vestida y arreglada, lo que nos puede hacer pensar que no venía directamente extraída del loculus en la catacumba romana, sino que había pasado antes por un proceso de adecentamiento dentro de esta figura. Normalmente se extraen los huesos del nicho y se colocan en cajas selladas que se envían desde Roma a su lugar de veneración, lo de colocarlas en figuras de cera -o no- es algo que suele llegar después. Curiosa también la mención a la “bolsita con unos huesecitos pequeños” y a que no se tocó nada de la figura. ¿Estamos ante una extracción parcial de las reliquias? ¿O ésa era la totalidad y la figura era como un “complemento aparte”? No sería el primer caso en que esto sucede, pero de todos modos, esto es sólo especulación.

En cuarto lugar, las reliquias de Santa Orícera tienen una authenticae adjunta, por lo que no cabe dudar de su autenticidad respecto a su origen.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Vista del altar o nicho cerrado, en su estado habitual. Iglesia del convento del Carmen, Santiago de Compostela, Epsaña. Fotografía: Francisco Pena Rodríguez.

Y dejo para el final lo que sí que parece más que cuestionable, sin pretender criticar a la fuente: la mención a que la mártir tenía 15 años y que murió en tiempos de Nerón. Lo primero es indemostrable salvo en dos excepciones, siendo la primera que se analice su esqueleto para determinar aproximadamente su edad, y siendo la segunda, que la misma lápida lo mencione (pero nuevamente, no se menciona lápida alguna en el texto).

Lo segundo, en cambio, es dudoso además de indemostrable. En la época de Nerón todavía no se había iniciado el masivo enterramiento de cristianos en las catacumbas romanas, que es posterior. Como mucho, lo que hoy conocemos como la necrópolis vaticana, donde fue sepultado San Pedro. A menos que Santa Orícera hubiese sido extraída de allí (y es poco probable), parece muy gratuito suponer que los restos daten del siglo I. Es mucho más probable que sean de los siglos II-V, que es la época de auge de las catacumbas. Pero nuevamente, a falta de más datos, es todo especulación.

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Conclusión
Naturalmente, me falta mucha información para poder ofrecer un artículo más completo, documentado y detallado sobre este cuerpo santo venerado en Compostela, pero por de pronto es útil dar a conocer su existencia y sobre todo, es interesante ver que tiene detalles que le confieren un gran valor: su procedencia, probada por la auténtica adjunta, su naturaleza de mártir, probada por el vaso de sangre, y su auténtico nombre, Orícera, que nos ha llegado hasta hoy.

Quedaría pendiente saber si se ha conservado la lápida y cuál es su inscripción, ver una imagen de la auténtica y analizar su contenido para documentar de qué catacumba procede, y sobre todo, el pertinente estudio de las reliquias que, aunque ya fueron reconocidas, faltaría saber su estado actual.

La urna de la mártir se encuentra en el armario de reliquias del altar frente al coro del convento. Habitualmente, este armario está cerrado, por lo que la Santa no es visible. Sin embargo, es importante saber que las reliquias pueden venerarse el día 1 de noviembre (por la festividad de Todos los Santos) y el 14 de noviembre (festividad de los Santos Carmelitas). De todos modos, cualquier peregrino o visitante que desee contemplarla, puede solicitar permiso a las carmelitas y se le mostrará la urna.

Espero que este artículo haya sido útil para dar a conocer esta reliquia y ampliar un poco más nuestros conocimientos sobre los mártires de las catacumbas, de los cuales nunca se escribe ni se sabe lo suficiente.

Meldelen

Fuente:
– Archivo Conventual Carmelitas Descalzas de Santiago. Libro de Becerro T. 58-61.

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Beatos Francisco, Abdel y Rafael Masabki, mártires maronitas

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Icono maronita de los Beatos.

Icono maronita de los Beatos.

En Medio Oriente, las pequeñas comunidades cristianas, durante siglos, sufrieron el acoso y la persecución por parte de la población musulmana, la Iglesia Universal (la católica y la ortodoxa) ha reconocido durante siglos el martirio y testimonio de fe, de estas personas, que con tal de no renunciar a su fe cristiana han atestiguado hasta el derramamiento de sangre por Cristo. Hoy, presento este humilde trabajo con tal de dar a conocer a estos mártires, que pertenecen a la comunidad maronita.

Origen del apellido Masabki
A finales del siglo XIII vivía en Damasco un sacerdote maronita casado llamado Ya´qoub habitando en un barrio de la misma ciudad llamado Masback. Era un cura respetado y honorable, heredando a sus descendientes el apellido de Masabki. En el año 1293 fue consagrado obispo de Damasco pero la persecución desatada por los musulmanes lo obligó a refugiarse acompañado de miles de familias maronitas en Chipre, donde falleció. Para el siglo XV sus hijos y nietos pudieron regresar, siendo conocidos de ahora en adelante con este apellido.

Nuestros mártires eran hijos de Ne´med Masabki quien tuvo dos niñas y cuatro varones; ellos crecieron en un ambiente de profunda religiosidad y en el temor de Dios. Como se puede notar, eran cristianos maronitas fervorosos. Describo ahora, algunos datos personales de los tres beatos y más adelante veremos el relato de su martirio.

Francisco Masabki
Por lo que sabemos, era casado, con una mujer llamada Isabel Chiha con quien tuvo ocho hijos, tres varones y cinco niñas. Era alto, con ojos claros, así como poseía una fuerte voluntad frente a la adversidad. Era trabajador incansable y hombre de negocios, siendo vendedor de seda natural; toda su fortuna fue labrada con esfuerzo, y era honesto. Fue acusado de atender los asuntos espirituales con el patriarca maronita en Siria, siendo su vida espiritual de oración junto con toda su familia, así como gran participación en la Divina Liturgia. Se dedicaba con fervor y disponibilidad a los sacerdotes, así como tiempo y dinero. Aunque tenía gran fortuna, su magnanimidad y su generosidad no se limitaron a la familia y su popularidad llegó hasta fuera de Siria.

Lienzo de los mártires que se encuentra junto a sus reliquias.

Lienzo de los mártires que se encuentra junto a sus reliquias.

Abdel Masabki
Era casado y vivía con su mujer y sus hijos en la casa de su hermano Francisco, pasó su vida en la crianza de los hijos con fe profunda y piedad sincera. Era devoto en el sentido estricto de la palabra, observaba los días sagrados y las fiestas religiosas, ayunaba toda la Cuaresma y enseñaba a sus hijos el canto de los salmos y cantos religiosos. Cansado de su carrera docente, entró en el negocio familiar, sin embargo su delicada conciencia y su miedo a “engañar a los clientes” lo obligó a cerrar la tienda y a dedicarse más a la contemplación y a la oración.

Rafael Masabki
Era de cuerpo débil, sin embargo era fortísimo devoto de la Santísima Virgen y a menudo acudía a ella en sus negocios; era sencillo y humilde. Él vivía pobremente pero rico en el amor a Dios. Tuvo junto con sus hermanos la corona del martirio. Los tres vivían en Damasco en el momento en que los ánimos exaltados de la población musulmana encendieron en 1860 provocaron una horrenda masacre contra las minorías cristianas.

Martirio de los hermanos Masabki
Como hemos expresado anteriormente, en 1860 las tensiones entre musulmanes y cristianos, provocaron una matanza generalizada contra estos últimos. La muchedumbre enardecida asaltó las iglesias y las casas de la minoría cristiana, cometiéndose múltiples atropellos y asesinatos. Según el misionero protestante Ellen Clare Miller, la población de la ciudad por esos años era aproximadamente de 140 000 habitantes, de los cuales 30 000 eran cristianos (ortodoxos, católicos y protestantes), así como 10 000 judíos y 100 000 musulmanes. En el momento de la masacre, nuestros beatos estaban en la Iglesia de los padres franciscanos donde participaban en la Eucaristía. Entonces el padre superior ordena cerrar las puertas del monasterio, y mientras Francisco se queda arrodillado delante de un cuadro de la Madre Dolorosa, los demás suben a la azotea, esperando el curso de los acontecimientos.

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Los agresores irrumpieron en el recinto a través del techo y de una puerta secreta que les muestra Hassan Allaf, el gerente de la casa. Al que agarraron primero fue al Padre Superior quien fue asesinado delante del altar. Después vieron a Francisco, quien permanecía arrodillado delante del cuadro de la Virgen, entonces los asaltantes le ofrecieron salvar la vida, la de su familia y la de sus personas, así como la protección del jefe Abdallah a cambio de renegar de la fe cristiana y convertirse al Islam; en cambio él les respondió: «Abdallah puede tomar mi dinero, él también puede tomar mi vida, pero mi fe nadie puede hacerme negar. Soy cristiano y en la fe de Cristo voy a morir». A continuación lo asesinaron a espadazos y hachazos, su sangre derramada y pedazos de carne se desparramaron por toda la iglesia.

Reliquias de los Beatos. Arzobispado Maronita de  Damasco, Siria.

Reliquias de los Beatos. Arzobispado Maronita de Damasco, Siria.

Los asesinos atraparon a Abdel en el patio del convento junto a la puerta de la iglesia y lo insultaron. Igualmente le ofrecieron salvar la vida a cambio de convertirse al Islam, pero él respondió en voz alta: «¡Soy cristiano! ¡Matadme, matadme porque yo estoy listo para morir!» Y ahí mismo lo mataron sin vacilar, con la misma ferocidad con que habían asesinado a su hermano. En cuanto a Rafael, estaba escondido en el interior del convento, cuando la turba lo encontró. De igual manera se negó a abandonar su fe cristiana y postrado en oración fue decapitado y su cadáver pisoteado.

Terminada la matanza en la que también perecieron ocho sacerdotes franciscanos y varios refugiados ahí (de los cuales escribiré en otra ocasión), los cadáveres fueron enterrados en el mismo lugar. En el mismo contexto también fue asesinado el sacerdote ortodoxo José de Damasco, junto con miles de cristianos por toda la ciudad, salvándose los que se refugiaron en la ciudadela. Los mártires fueron venerados, siendo beatificados por el papa Pío XI el 7 de octubre de 1926, a petición del patriarca y los obispos maronitas.

Dedico este presente artículo en memoria de los cristianos perseguidos por todo el mundo, en especial en Medio Oriente, esperando que con el testimonio duradero de los mártires, encuentren en medio de la aflicción, esperanza, y que por la intercesión de los mártires, cesen las persecuciones y el Cristianismo y el Islam convivan en paz y en armonía, porque somos hermanos, no de fe, pero si como seres humanos.

René

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Una cuestión polémica: los niños asesinados por los “judíos”

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Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Hoy en este presente artículo, quisiera dar a conocer un fenómeno que derivó del fuerte antisemitismo en la Europa Medieval y Moderna, dando como origen a muchos cultos locales, aún hoy en día siendo venerados, a pesar de no gozar con la aprobación oficial de la Iglesia Católica: son los llamados “libelos de sangre” es decir de supuestos asesinatos rituales cometidos presuntamente por judíos, teniendo como principales víctimas a niños. Muchos de estos relatos y “confesiones” fueron obtenidos bajo tortura. Estos casos son mera calumnia propagada en una época donde la superstición y el oscurantismo predominaba las conciencias de la sociedad. Ahora explicaremos las causas de estos hechos y los presuntos “mártires” que gozaron o gozan de culto.

Un factor predominante: el antisemitismo en la Europa Cristiana
Es interesante considerar que cuando hablamos de antisemitismo nos remontemos a la época del Holocausto de Hitler en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, por muy duro que es de aceptar, estos hechos tuvieron gran relevancia durante la Edad Media, predominada por el cristianismo en su mayoría. Si en la cultura judía, la Torá prohibía de manera determinante el asesinato, la cuestión quedaría en la “veracidad de los hechos” con la que muchas historias se narraban de estos casos. En el judaísmo, como podemos atestiguar en las Sagradas Escrituras, la sangre y otros fluidos son considerados impuros, por lo que cuando se sacrificaban a los animales, la sangre no podía ser consumida y tenía que ser extraída y enterrada. Asimismo, el sacrificio humano fue considerado como aberrante y factor de separación entre los paganos cananeos y los hebreos.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Durante la Edad Media, era común en las ciudades tener población judía entre la sociedad cristiana, viviendo de manera relativa entre periodos de tolerancia, así como de intransigencia. Los argumentos que se utilizaban para justificar la persecución fueron primeramente a través de numerosos escritos de algunos padres de la Iglesia, tal es el caso de Melitón obispo de Sardes, que constituyó el llamado mito del deicidio, es decir, del asesinato de Dios. Melitón expresaba: “Dios ha sido asesinado, el Rey de Israel fue muerto por una mano israelita”.

En la tradición cristiana los judíos fueron comparados con la figura de Judas, facilitando un estereotipo negativo del pueblo judío. En ciertos momentos éste fue víctima de conversiones forzadas, acusaciones calumniosas, expropiación a sus propiedades y abierta hostilidad; por ejemplo, en España, es conocido el caso de San Vicente Ferrer, con su famoso lema: “Bautismo o muerte”, así como su opinión sobre los judíos; “la señal de Caín está puesta sobre ellos y es el olor que exhalan”. Numerosos predicadores de manera frontal atacaron al judaísmo y lo persiguieron, decomisando sus escritos sagrados, e incluso incitando a revueltas abiertas en algunas ciudades, tal es el caso de Valencia en 1391 y Barcelona, así como en otras poblaciones ese mismo año.

Una mera calumnia: los libelos de sangre
Centrándonos en el tema, queda responder a una pregunta ¿qué son los llamados libelos de sangre?; son acusaciones falsas, en las que se decía que los judíos realizaban crímenes empleando sangre humana durante sus rituales religiosos. Por lo general las víctimas principales eran los niños que no habían alcanzado la pubertad.

Éstos, según los escritos y crónicas de la época, eran secuestrados o comprados en una fecha determinada; generalmente los relatos describen que esto ocurría cercana la Pascua Judía, y que eran recluidos en casas particulares, a veces en sótanos o en las sinagogas. Generalmente se hacía esto de noche cuando todos los miembros de la comunidad se reunían. Se recreaba la pasión de Cristo, sometiendo al infante a torturas y humillaciones, como pinchazos, golpes, estrangulación, etc. Finalmente se dice, eran coronados de espinas y crucificados para que la sangre brotase y esta fuese recogida en recipientes. Eran asesinadas las “víctimas” con golpes de mazo o apuñalados, siendo utilizados los cadáveres para la magia negra y otras estupideces. La sangre era utilizada para preparar el pan ácimo para el Pessah (la Pascua).

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Estas patrañas, realmente son asesinatos sin resolver, cuyo medio más fácil es culpabilizar a los hebreos, obteniendo “confesiones” mediante la tortura, además de propagar el fervor antisemita en la zona. Incluso sirvió de fundamento para que el infante asesinado fuese considerado mártir y en varios casos venerado públicamente.

No quiero decir que se niegue la muerte de los niños, sin embargo este medio de propaganda es de escaso valor histórico y por consiguiente, calumniador. Aquí encontramos otra de las más grandes mentiras que se pueden decir, o sea, relacionar el judaísmo y la magia negra. Como decíamos anteriormente, quien hiciese los relatos, desconocía las tradiciones judías, sobre lo que se refiere a la hechicería y la adivinación. En las Sagradas Escrituras podemos encontrar citas respecto al tema. “No practiquen el espiritismo” (Levítico 19, 31), «Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor» (Deuteronomio, 18,9-14).

Como anteriormente decíamos estos sacrificios humanos son contrarios a la religión hebrea, y descartados actualmente, pero en la Edad Media, fueron muy comunes, llegando a la “canonización popular” de las víctimas, considerándolas mártires por odio a la fe.

Lista de los niños venerados como santos:
Iglesia Católica
San Simón de Trento
San Harold de Gloucester
San Werner de Oberwesel
San Robert de Bury

El pequeño San Hugh de Lincoln (no confundir con el famoso santo cartujo)
San William de Norwich
Beato Rudolph de Berna
Beato Anderl Oxner
(conocido como Anderl von Rinn)
Santo Dominguito de Val
San Cristobalito de la Guardia
(conocido como el Santo Niño de la Guardia)
Iglesia Ortodoxa
San Gabriel Zabludowski

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Conclusiones
No tiene este artículo el objetivo de desacreditar el culto y la devoción a estos mártires (es cuestión personal de cada uno) sin embargo, a estas alturas, es increíble que esta misma veneración se base sin fundamento alguno en el hostigamiento y en la persecución de las minorías, con acusaciones calumniosas, además en algunos casos, relatos con similitudes, que permiten dudar de su autenticidad, siendo no comprobables y falsos los hechos narrados por distintos cronistas medievales, fruto del furor antijudío de la época. En la actualidad se sigan venerando en algunos lugares, como el caso del Niño de la Guardia, Santo Dominguito de Val, y San Gabriel (por la Iglesia Ortodoxa Polaca).

El antisemitismo es contrario a las enseñanzas del Evangelio, y como tal debe ser condenado. El respeto por los pueblos es parte fundamental de la convivencia entre culturas, que nos debe llevar al fin más importante: la paz.

René

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Webs consultadas (17/03/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Antisemitismo
-https://es.wikipedia.org/wiki/Libelo_de_sangre
-https://factoriahistorica.wordpress.com/2015/01/18/libelo-de-sangre
-https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Ferrer_(santo)

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Los niños mártires de Lucs-sur-Boulogne

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Estampa conmemorativa.

Estampa conmemorativa.

La Revolución Francesa, representó una alteración del orden social, político y cultural con repercusión mundial. Sin duda la caída del viejo régimen y el nacimiento de uno nuevo, supuso grandes avances como la igualdad, la libertad de ideas y la fraternidad, pero sin embargo por el otro lado, en su momento cayó en radicalismos sin precedentes y las consecuencias del desastre, la guerra y la violencia se tuvieron que pagar con las vidas de miles de inocentes. Aprovechando que este grupo de mártires tiene abierta una causa de beatificación, me propongo a narrar los acontecimientos que llevaron a cabo su cruento martirio en la masacre de Lucs-sur-Boulogne, en la zona de la Vendée.

Contexto histórico
Durante la Revolución Francesa se produjeron violentas insurrecciones contra el gobierno republicano nacido del derrocamiento de la monarquía de Luis XVI. En el ámbito político fue una rebelión realista en la que los monárquicos encabezaron la revuelta campesina aprovechando la fe religiosa profunda que tenían a raíz de las predicaciones de San Luis María Grignon de Montfort. En el ámbito religioso, frecuentemente es comparado este hecho con eventos posteriores, como por ejemplo, la Guerra Cristera en México. No es fácil resumir las causas que llevaron a la Guerra de la Vendée y la muerte de miles de personas en un solo artículo, pero es posible dar breves pinceladas para poder entrar en los hechos que desencadenaron en la masacre de Lucs-sur-Boulogne. La Vendée era una zona que durante años anteriores había sufrido los embates de las famosas Guerras de Religión y las dragonadas (es decir la represión contra los fieles de fe protestante) del Rey Luis XIV. Tras las misiones del padre Montfort entre la población, ésta es reconvertida al catolicismo.

Durante la Revolución Francesa y en 1790 la promulgación de la Constitución Civil del Clero por parte de la Asamblea Nacional, en la zona surgieron movimientos de resistencia, las posiciones se radicalizaron y el clero en su mayoría rechazó el juramentar al edicto, pues de consideraban a los sacerdotes juramentados como desviados de la fe católica. Preocupados por su salvación los vandeanos prefirieron seguir siendo dirigidos por sacerdotes refractarios, al principio con cierta tolerancia después con una violenta persecución. Sin embargo las revueltas no comenzaron ni con la muerte en la guillotina del monarca a principios de 1793, ni con la migración de nobles a las zonas que podían considerarse rebeldes o al exilio. Si bien las causas que originaron la chispa fueron muchas: económicas, políticas y culturales, la razón fue la persecución religiosa que contra el clero refractario y la leva masiva que requerían los ejércitos revolucionarios (recordemos que la Francia Revolucionaria estaba en guerra con Austria y Prusia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

La Masacre de Lucs-sur-Boulogne
En el curso de la guerra de la Vendée, la llamada Columna Infernal del general Cordellier se presentó en la localidad el 28 de febrero de 1794, viendo que Charette se había replegado con sus hombres a practicar la guerra de guerrillas. Los habitantes de la localidad apenas fueron capaces de defenderse siendo su población mayoritariamente ancianos, mujeres y niños, de ellos, nuestros 109 mártires eran menores de 7 años. El párroco local de la parroquia de Petit-Luc, el padre Voyneau, se presentó ante la tropa, para interceder a los soldados; sin embargo, éstos lo apresaron, lo torturaron y lo destriparon, asesinándolo con ensañamiento.

La población aterrorizada se refugió en la capilla, siendo ésta pequeña para que todos cupieran. Entonces los revolucionarios abrieron fuego contra los que estaban afuera, y los que eran heridos eran rematados a bayonetazos, las mujeres y los niños que estaban dentro del recinto con un rosario en la mano, fueron brutalmente asesinados y rematados y para asegurarse de que no hubieran supervivientes, redujeron la iglesia y el campanario a cañonazos, y los escombros cayeron con las personas restantes dentro. El total de víctimas varía siendo aproximadamente de 500 a 590 el número de asesinados. Las columnas infernales, venían desde semanas atrás dejando un rastro de destrucción y sangre, siendo masacradas en total durante la guerra de la Vendée entre veinte mil y cincuenta mil personas, en su mayoría civiles desarmados.

Estandarte de los mártires.

Estandarte de los mártires.

Los nombres de los mártires quedaron registrados a las pocas semanas de estos hechos gracias al sacerdote Carlos Vicente Barbedette:

María Airiau, 5 años.
Thomas Airiau, 10 meses.
Joseph Archambaud, 20 meses.
Agata Arnaud, 4 años y siete meses.
Stefano Bériau, 15 días.
María Magdalena Bériau, 2 años y 11 meses.
Giovanna Bériau, 4 años.
María Bernard, 3 años.
Celeste Boisseleau, 6 años.
Peter Boisseleau, 2 años y 9 meses.
Giovanni Boisseleau, 6 años y 7 meses.

Francisco Bossis, 7 meses.
Joseph Bossis, 23 meses.
Louis Bossis, 5 años y 1 mes.
Bouet Peter, 2 años y 3 meses.
Luigi Bouron, 3 meses.
Magdalena Bouron, 3 años.
John Charrier, 3 años.
María Charuau, 2 años.
María Magdalena Charuau, 4 años.
María Daviau, 1 mes.
Peter Daviau, 5 años y 8 meses.
Joan Daviau, 2 años y 11 meses.
Peter Daviau, 4 años y 10 meses.
Luigi Epiard, 5 años y 10 meses.
Gianfranco Erceau, 2 años y 3 meses.
Peter Fétivau, 2 años y 3 meses.
N.N. Fétivau, 3 meses. (no consta su nombre)

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Jeanne Fevre, 5 años y 6 meses,
Susanna Forgeau, 20 meses.
Amata Rosa Fort, 2 años y 7 meses.
Renato Fort Pedro, 5 años y 9 meses.
Anna María Fournier, 2 años y 6 meses.
James Fournier, 5 años y 5 meses.
María Garreau, 7 años.
Anna María Gautret, 7 años.
Peter Geai, 2 años y un mes.
Giovanni Girard, 1 año.
Mary Jean Girard, 4 años y 2 meses.
Peter Girard, 6 años y 4 meses.
Peter Gouin, 1 año.
Luigi Gralepois, 13 meses.
Giovanna Gralepois, 4 años y 11 meses.
Peter Graton, 3 años y 4 meses.

Giovanna Gris, 5 meses.
Peter Gris, 5 años.
Lubin Guillet, 6 años.
María Guitet, 4 años y 6 meses.
María Hermouet, 5 meses.
Luigi Hiou, 2 años y 11 meses.
Anna Maria Jolie, 2 años y 3 meses.
María Malard, 4 años.
Giovanni Malidin, 18 meses.
María Malidin, 3 años y 11 meses.
Giovanna Malidin, 3 años.
Rosa Malidin, 6 años y 2 meses.
Joseph Mandin, 23 meses.
Louis Mandin, 5 años y 9 meses.
Verónica Martin, 1 año.
Mary Frances Martin, 2 años.
Anna Louise Martin, 5 años y 4 meses.
Rosalía Martin, 2 años y 10 meses.
Louise Martin, 5 años y 3 meses.
Rosalía Martinau, 2 años y 11 meses.
Giovanni Mignen, 1 año.

Foto antigua del presbiterio de Lucs-sur-Boulogne.

Foto antigua del presbiterio de Lucs-sur-Boulogne.

Luigia Minaud, 15 días.
Maria Luigia Minaud, 15 meses.
Giovanni Minaud, 5 años y 3 meses.
Peter Minaud, 6 años y 11 meses.
Giovanna Minaud, 15 meses.
Andrea Minaud, 4 años y 2 meses.
Verónica Minaud, 6 años y 8 meses.
Peter Minaud, 4 años y 2 meses.
Luigia Minaud, 2 años y 9 meses.
Anna Maria Minaud, 6 años y 11 meses.
Anna Morilleau, 2 años y 1 mes.
Celeste Morilleau, 6 años y 5 meses.
Giovanni Perrocheau, 5 años.
Peter Pogue, 22 meses.
John Pogue, 5 años.
Rosa Prévit, 10 meses.
María Prévit, 6 años.
Rosa Remaud, 4 años y 11 meses.
María Remaud, 4 años y 8 meses.
Peter Renaud, 1 año y 6 meses.
Caterina Renaud, 3 años y 6 meses.
Jean Renaud, 3 años y 11 meses.
Maria Anna Renaud, 4 años.
Peter Renaud, 6 años y 7 meses.

Imagen actual de la iglesia de Lucs-sur-Boulogne.

Imagen actual de la iglesia de Lucs-sur-Boulogne.

María Ricouleau, 1 año y 10 meses.
Giovanna Robin, 5 años.
Maria Anna Rortais, 4 años.
Jean Rousseau, 23 meses.
Juan Rosseau, 3 años y 11 meses.
Luigi Rousseau, 7 años.
Vittoria Rousseau, 11 meses.
Jean Rousseau, 4 años.
Giovanna Savariau, 5 años.
Peter Simoneau, 6 meses.
John Simoneau, 4 años y 10 meses.
Giacomo Simoneau, 1 año y 6 meses.
James Joseph Simoneau, 4 años y 11 meses.
Perrin Simoneau, 8 meses.
Henry Soret, 2 años.
James Sorin, 5 meses.
Giovanni Sorin, 3 años y 3 meses.
Magdalena Tenet, 7 años.
Louis Vrignaud, 23 meses.
Maria Giovanna Vrignaud, 3 años.
Gian Battista Vrignaud, 4 años y 6 meses.

Martirio del párroco. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Martirio del párroco. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

En 1947 se abrió la causa de beatificación del siervo de Dios Luis Minaud y compañeros y en 1948 se introdujo la Causa de la Sierva de Dios María Airiau y compañeros mártires, siendo enviada a Roma y en 1976, se revisó de nuevo el caso, estando pendiente hasta hoy.

René

preguntasantoral_anticopia_articulo20160314

Enlaces consultados (28/02/16):
-https://fr.wikipedia.org/…/Massacre_des_Lucs-sur-B…
-https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Vendée

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Sierva de Dios Leonor Sánchez López, mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Foto de la Sierva de Dios.

Foto de la Sierva de Dios.

Aunque el artículo sea corto, debido a los pocos datos que podemos aportar de nuestra mártir, y a pesar de lo poco conocida fuera del entorno de la diócesis de Orizaba, me atrevo con permiso de nuestra querida colaboradora Ana María a dar aunque sea de manera breve algunas pinceladas. Así al mismo tiempo conocer el contexto en que se desarrollaron los hechos que llevaron a su asesinato en 1937, siendo abierta su causa de beatificación el día 14 de junio de 2013 como conmemoración del XIII aniversario de la erección de la diócesis.

Contexto
Como había explicado de manera breve las circunstancias que rodearon el asesinato del Padre Darío Acosta, durante el gobierno en el Estado de Veracruz del general Adalberto Tejeda, la Iglesia Católica y el gobierno estatal protagonizaron una hostilidad mutua, promovida por sectores anticlericales de la entidad. Más aún con la promulgación de la Ley 197 o conocida como Ley Tejeda que reducía el número de sacerdotes que podían prestar servicio para el culto.

A pesar de que el conflicto armado (1926-1929) había terminado con el frágil acuerdo entre los obispos mexicanos y el gobierno de Emilio Portes Gil (sucesor del presidente Calles), en algunos estados de la República Mexicana continuaba la persecución religiosa, tal es el caso de Veracruz, Tabasco y otras entidades. El obispo Rafael Guízar y Valencia, protestó contra las medidas dictadas, y los ánimos se encendieron con el asesinato en el Puerto de Veracruz del Padre Darío Acosta (1931), entonces el prelado al recibir respuesta negativa del gobierno a sus protestas, decretó la suspensión del culto que duró hasta 1937. Mientras se volvió al culto clandestino, celebrándose la Santa Misa en casas particulares, los templos permanecían cerrados, y los que eran descubiertos en actos religiosos eran detenidos y encarcelados. También se utilizó la represión directa.

Sepulcro de la Sierva de Dios.

Sepulcro de la Sierva de Dios.

En Xalapa (que es la sede gubernamental y capital del estado) tras el atentado contra el gobernador, se atacan las iglesias con palos, pistolas y botes de gasolina. Fueron golpeados sacerdotes y fieles y la situación empeoró. El obispo fue desterrado de su diócesis y se refugió en la capital del país. Se llegó a profanar el venerado Cristo Negro de Otatitlán decapitando la imagen y mandándola a quemar pero como era de madera de nacastle pudo sobrevivir al fuego. Años después el gobierno devolvió la cabeza original y le esculpieron otra en sustitución.

En Orizaba es conocido el caso que relataremos más adelante y que la policía llega a disparar contra algunos fieles que asistían a la Santa Misa, en este altercado nuestra Sierva de Dios fue vilmente asesinada.

Orígenes y martirio de Leonor Sánchez López
Sobre nuestra mártir sus orígenes se saben son humildes, nacida en 1918 (en pleno apogeo de la lucha revolucionaria) en Orizaba, Veracruz, siendo hija de Don Encarnación Sánchez, obrero textil de la fábrica de Cocolapan y de Doña Catalina López, ama de casa, esta es la única información que se ha logrado conseguir, no se conoce de su infancia y de su juventud, ya que se encuentra su causa de beatificación en la fase de investigación. Se sabe que cuando la persecución religiosa estalló en el Estado ella asistía a misa de manera clandestina, esto iba a ser causa de su muerte.

El 7 de febrero de 1937 efectivamente se asistió a la Eucaristía en la casa del canónigo y párroco de la Iglesia de San Miguel Pbro. José María Flores, era una mañana oscura y fría y en pequeños grupos, hombres, mujeres y niños se dirigían al domicilio para participar en la celebración. Se ocupó el corredor y al final una tarima servía de altar. Mientras los fieles oraban por la reanudación del culto público y recibían los sacramentos; a mitad de la celebración irrumpió en el recinto la policía, que con lujo de violencia amenazaba a los fieles obligándoles a abandonar el lugar.

Inscripción conmemorativa en honor a la Sierva de Dios.

Inscripción conmemorativa en honor a la Sierva de Dios.

Comenzaron a quitar el altar y a desvestir de sus ornamentos litúrgicos al sacerdote celebrante, así como tomando presos a los asistentes que intentaron defenderse y escapar. En medio de la confusión los policías comenzaron a disparar y la joven Leonor de 19 años tomó rápidamente el copón con las hostias consagradas e intentó escapar para evitar que el objeto sagrado cayera en manos de los gendarmes. Fue descubierta por el policía Agustín Saldaña quien le disparó intencionadamente hiriéndola en la zona lumbar y la mano izquierda. Sintiéndose malherida salió de la residencia del padre Flores hacia la esquina de las calles de Sur 5 y Oriente 10, entonces ocupada por un expendio de leche. Ahí recibió una segunda descarga de pistola, cayendo desangrada en el acto. En la acera se quedó en una dolorosa agonía hasta que fue recogida por miembros de la Cruz Roja que la llevaron al Hospital Civil, donde los médicos intentaron salvarle la vida, todo fue inútil. Aun así pudo hablar requiriendo la presencia de su padre y la de algún sacerdote para poder recibir los sacramentos, lo que le fue negado rotundamente. Minutos después falleció entre el dolor y la consternación de los habitantes de Orizaba.

Entretanto el celebrante y 73 fieles fueron conducidos a punta de bayoneta a la Inspección de la Policía para después de los interrogatorios ingresar en la cárcel municipal. Al día siguiente una multitud de personas fue en procesión por las calles cargando el féretro de la joven martirizada, entre los silenciosos rezos del rosario pasaron por el palacio municipal, como signo de protesta, cantando después alabanzas a Cristo Rey y a María Santísima de Guadalupe; los comercios se cerraron en señal de luto y finalmente la joven fue sepultada en el cementerio Juan de la Luz Enríquez de la ciudad. Se dice que en su sepelio participaron 10 000 personas y su martirio fue el comienzo de su triunfo, ya que su asesinato desató una ola de indignación en la que miles pedían que de nuevo se abrieran los templos. Un grupo de obreros derribó la puerta principal de la Parroquia para que el gobierno no la volviera a cerrar y marcó el fin de las hostilidades hacia la fe católica.

Fotografía y vela para la Sierva de Dios.

Fotografía y vela para la Sierva de Dios.

Hasta que se exhumaron sus restos en 2013 descansó en el cementerio municipal bajo el siguiente epitafio: «La Mártir Leonor Sánchez aquí reposa en paz ¡Acuérdate de nosotros en el cielo donde moras! Murió en el señor el 7 de febrero de 1937. Orizaba agradecida R.I.P.»

El 14 de junio de 2013, el obispo Marcelino Hernández Rodríguez (actualmente es obispo de Colima), inició la causa de beatificación, trasladando sus restos a la catedral en una procesión desde el cementerio. Actualmente se encuentran en una urna en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la sede catedralicia. Esperamos todos los veracruzanos que su martirio pueda ser reconocido para que se pueda convertir en la primera laica mexicana en ser proclamada beata (junto con María de la Luz Cirenia Camacho González).

René

preguntasantoral_anticopia_articulo20160312

Enlaces consultados (20/02/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Leonor_Sánchez_López
-leonorsanchezlopez1937.blogspot.com/
-www.diocesisdeorizaba.com/contenido/icont.php?noticia_id=3956
-www.elmundodeorizaba.com/noticias/local/1327344-n1

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es