Una cuestión polémica: los niños asesinados por los “judíos”

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Hoy en este presente artículo, quisiera dar a conocer un fenómeno que derivó del fuerte antisemitismo en la Europa Medieval y Moderna, dando como origen a muchos cultos locales, aún hoy en día siendo venerados, a pesar de no gozar con la aprobación oficial de la Iglesia Católica: son los llamados “libelos de sangre” es decir de supuestos asesinatos rituales cometidos presuntamente por judíos, teniendo como principales víctimas a niños. Muchos de estos relatos y “confesiones” fueron obtenidos bajo tortura. Estos casos son mera calumnia propagada en una época donde la superstición y el oscurantismo predominaba las conciencias de la sociedad. Ahora explicaremos las causas de estos hechos y los presuntos “mártires” que gozaron o gozan de culto.

Un factor predominante: el antisemitismo en la Europa Cristiana
Es interesante considerar que cuando hablamos de antisemitismo nos remontemos a la época del Holocausto de Hitler en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, por muy duro que es de aceptar, estos hechos tuvieron gran relevancia durante la Edad Media, predominada por el cristianismo en su mayoría. Si en la cultura judía, la Torá prohibía de manera determinante el asesinato, la cuestión quedaría en la “veracidad de los hechos” con la que muchas historias se narraban de estos casos. En el judaísmo, como podemos atestiguar en las Sagradas Escrituras, la sangre y otros fluidos son considerados impuros, por lo que cuando se sacrificaban a los animales, la sangre no podía ser consumida y tenía que ser extraída y enterrada. Asimismo, el sacrificio humano fue considerado como aberrante y factor de separación entre los paganos cananeos y los hebreos.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Durante la Edad Media, era común en las ciudades tener población judía entre la sociedad cristiana, viviendo de manera relativa entre periodos de tolerancia, así como de intransigencia. Los argumentos que se utilizaban para justificar la persecución fueron primeramente a través de numerosos escritos de algunos padres de la Iglesia, tal es el caso de Melitón obispo de Sardes, que constituyó el llamado mito del deicidio, es decir, del asesinato de Dios. Melitón expresaba: “Dios ha sido asesinado, el Rey de Israel fue muerto por una mano israelita”.

En la tradición cristiana los judíos fueron comparados con la figura de Judas, facilitando un estereotipo negativo del pueblo judío. En ciertos momentos éste fue víctima de conversiones forzadas, acusaciones calumniosas, expropiación a sus propiedades y abierta hostilidad; por ejemplo, en España, es conocido el caso de San Vicente Ferrer, con su famoso lema: “Bautismo o muerte”, así como su opinión sobre los judíos; “la señal de Caín está puesta sobre ellos y es el olor que exhalan”. Numerosos predicadores de manera frontal atacaron al judaísmo y lo persiguieron, decomisando sus escritos sagrados, e incluso incitando a revueltas abiertas en algunas ciudades, tal es el caso de Valencia en 1391 y Barcelona, así como en otras poblaciones ese mismo año.

Una mera calumnia: los libelos de sangre
Centrándonos en el tema, queda responder a una pregunta ¿qué son los llamados libelos de sangre?; son acusaciones falsas, en las que se decía que los judíos realizaban crímenes empleando sangre humana durante sus rituales religiosos. Por lo general las víctimas principales eran los niños que no habían alcanzado la pubertad.

Éstos, según los escritos y crónicas de la época, eran secuestrados o comprados en una fecha determinada; generalmente los relatos describen que esto ocurría cercana la Pascua Judía, y que eran recluidos en casas particulares, a veces en sótanos o en las sinagogas. Generalmente se hacía esto de noche cuando todos los miembros de la comunidad se reunían. Se recreaba la pasión de Cristo, sometiendo al infante a torturas y humillaciones, como pinchazos, golpes, estrangulación, etc. Finalmente se dice, eran coronados de espinas y crucificados para que la sangre brotase y esta fuese recogida en recipientes. Eran asesinadas las “víctimas” con golpes de mazo o apuñalados, siendo utilizados los cadáveres para la magia negra y otras estupideces. La sangre era utilizada para preparar el pan ácimo para el Pessah (la Pascua).

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Estas patrañas, realmente son asesinatos sin resolver, cuyo medio más fácil es culpabilizar a los hebreos, obteniendo “confesiones” mediante la tortura, además de propagar el fervor antisemita en la zona. Incluso sirvió de fundamento para que el infante asesinado fuese considerado mártir y en varios casos venerado públicamente.

No quiero decir que se niegue la muerte de los niños, sin embargo este medio de propaganda es de escaso valor histórico y por consiguiente, calumniador. Aquí encontramos otra de las más grandes mentiras que se pueden decir, o sea, relacionar el judaísmo y la magia negra. Como decíamos anteriormente, quien hiciese los relatos, desconocía las tradiciones judías, sobre lo que se refiere a la hechicería y la adivinación. En las Sagradas Escrituras podemos encontrar citas respecto al tema. “No practiquen el espiritismo” (Levítico 19, 31), “Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor” (Deuteronomio, 18,9-14).

Como anteriormente decíamos estos sacrificios humanos son contrarios a la religión hebrea, y descartados actualmente, pero en la Edad Media, fueron muy comunes, llegando a la “canonización popular” de las víctimas, considerándolas mártires por odio a la fe.

Lista de los niños venerados como santos:
Iglesia Católica
San Simón de Trento
San Harold de Gloucester
San Werner de Oberwesel
San Robert de Bury

El pequeño San Hugh de Lincoln (no confundir con el famoso santo cartujo)
San William de Norwich
Beato Rudolph de Berna
Beato Anderl Oxner
(conocido como Anderl von Rinn)
Santo Dominguito de Val
San Cristobalito de la Guardia
(conocido como el Santo Niño de la Guardia)
Iglesia Ortodoxa
San Gabriel Zabludowski

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Conclusiones
No tiene este artículo el objetivo de desacreditar el culto y la devoción a estos mártires (es cuestión personal de cada uno) sin embargo, a estas alturas, es increíble que esta misma veneración se base sin fundamento alguno en el hostigamiento y en la persecución de las minorías, con acusaciones calumniosas, además en algunos casos, relatos con similitudes, que permiten dudar de su autenticidad, siendo no comprobables y falsos los hechos narrados por distintos cronistas medievales, fruto del furor antijudío de la época. En la actualidad se sigan venerando en algunos lugares, como el caso del Niño de la Guardia, Santo Dominguito de Val, y San Gabriel (por la Iglesia Ortodoxa Polaca).

El antisemitismo es contrario a las enseñanzas del Evangelio, y como tal debe ser condenado. El respeto por los pueblos es parte fundamental de la convivencia entre culturas, que nos debe llevar al fin más importante: la paz.

René

preguntasantoral_anticopia_articulo20160405

Webs consultadas (17/03/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Antisemitismo
-https://es.wikipedia.org/wiki/Libelo_de_sangre
-https://factoriahistorica.wordpress.com/2015/01/18/libelo-de-sangre
-https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Ferrer_(santo)

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Los niños mártires de Lucs-sur-Boulogne

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Estampa conmemorativa.

Estampa conmemorativa.

La Revolución Francesa, representó una alteración del orden social, político y cultural con repercusión mundial. Sin duda la caída del viejo régimen y el nacimiento de uno nuevo, supuso grandes avances como la igualdad, la libertad de ideas y la fraternidad, pero sin embargo por el otro lado, en su momento cayó en radicalismos sin precedentes y las consecuencias del desastre, la guerra y la violencia se tuvieron que pagar con las vidas de miles de inocentes. Aprovechando que este grupo de mártires tiene abierta una causa de beatificación, me propongo a narrar los acontecimientos que llevaron a cabo su cruento martirio en la masacre de Lucs-sur-Boulogne, en la zona de la Vendée.

Contexto histórico
Durante la Revolución Francesa se produjeron violentas insurrecciones contra el gobierno republicano nacido del derrocamiento de la monarquía de Luis XVI. En el ámbito político fue una rebelión realista en la que los monárquicos encabezaron la revuelta campesina aprovechando la fe religiosa profunda que tenían a raíz de las predicaciones de San Luis María Grignon de Montfort. En el ámbito religioso, frecuentemente es comparado este hecho con eventos posteriores, como por ejemplo, la Guerra Cristera en México. No es fácil resumir las causas que llevaron a la Guerra de la Vendée y la muerte de miles de personas en un solo artículo, pero es posible dar breves pinceladas para poder entrar en los hechos que desencadenaron en la masacre de Lucs-sur-Boulogne. La Vendée era una zona que durante años anteriores había sufrido los embates de las famosas Guerras de Religión y las dragonadas (es decir la represión contra los fieles de fe protestante) del Rey Luis XIV. Tras las misiones del padre Montfort entre la población, ésta es reconvertida al catolicismo.

Durante la Revolución Francesa y en 1790 la promulgación de la Constitución Civil del Clero por parte de la Asamblea Nacional, en la zona surgieron movimientos de resistencia, las posiciones se radicalizaron y el clero en su mayoría rechazó el juramentar al edicto, pues de consideraban a los sacerdotes juramentados como desviados de la fe católica. Preocupados por su salvación los vandeanos prefirieron seguir siendo dirigidos por sacerdotes refractarios, al principio con cierta tolerancia después con una violenta persecución. Sin embargo las revueltas no comenzaron ni con la muerte en la guillotina del monarca a principios de 1793, ni con la migración de nobles a las zonas que podían considerarse rebeldes o al exilio. Si bien las causas que originaron la chispa fueron muchas: económicas, políticas y culturales, la razón fue la persecución religiosa que contra el clero refractario y la leva masiva que requerían los ejércitos revolucionarios (recordemos que la Francia Revolucionaria estaba en guerra con Austria y Prusia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

La Masacre de Lucs-sur-Boulogne
En el curso de la guerra de la Vendée, la llamada Columna Infernal del general Cordellier se presentó en la localidad el 28 de febrero de 1794, viendo que Charette se había replegado con sus hombres a practicar la guerra de guerrillas. Los habitantes de la localidad apenas fueron capaces de defenderse siendo su población mayoritariamente ancianos, mujeres y niños, de ellos, nuestros 109 mártires eran menores de 7 años. El párroco local de la parroquia de Petit-Luc, el padre Voyneau, se presentó ante la tropa, para interceder a los soldados; sin embargo, éstos lo apresaron, lo torturaron y lo destriparon, asesinándolo con ensañamiento.

La población aterrorizada se refugió en la capilla, siendo ésta pequeña para que todos cupieran. Entonces los revolucionarios abrieron fuego contra los que estaban afuera, y los que eran heridos eran rematados a bayonetazos, las mujeres y los niños que estaban dentro del recinto con un rosario en la mano, fueron brutalmente asesinados y rematados y para asegurarse de que no hubieran supervivientes, redujeron la iglesia y el campanario a cañonazos, y los escombros cayeron con las personas restantes dentro. El total de víctimas varía siendo aproximadamente de 500 a 590 el número de asesinados. Las columnas infernales, venían desde semanas atrás dejando un rastro de destrucción y sangre, siendo masacradas en total durante la guerra de la Vendée entre veinte mil y cincuenta mil personas, en su mayoría civiles desarmados.

Estandarte de los mártires.

Estandarte de los mártires.

Los nombres de los mártires quedaron registrados a las pocas semanas de estos hechos gracias al sacerdote Carlos Vicente Barbedette:

María Airiau, 5 años.
Thomas Airiau, 10 meses.
Joseph Archambaud, 20 meses.
Agata Arnaud, 4 años y siete meses.
Stefano Bériau, 15 días.
María Magdalena Bériau, 2 años y 11 meses.
Giovanna Bériau, 4 años.
María Bernard, 3 años.
Celeste Boisseleau, 6 años.
Peter Boisseleau, 2 años y 9 meses.
Giovanni Boisseleau, 6 años y 7 meses.

Francisco Bossis, 7 meses.
Joseph Bossis, 23 meses.
Louis Bossis, 5 años y 1 mes.
Bouet Peter, 2 años y 3 meses.
Luigi Bouron, 3 meses.
Magdalena Bouron, 3 años.
John Charrier, 3 años.
María Charuau, 2 años.
María Magdalena Charuau, 4 años.
María Daviau, 1 mes.
Peter Daviau, 5 años y 8 meses.
Joan Daviau, 2 años y 11 meses.
Peter Daviau, 4 años y 10 meses.
Luigi Epiard, 5 años y 10 meses.
Gianfranco Erceau, 2 años y 3 meses.
Peter Fétivau, 2 años y 3 meses.
N.N. Fétivau, 3 meses. (no consta su nombre)

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Masacre de Lucs-sur-Boulogne. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Jeanne Fevre, 5 años y 6 meses,
Susanna Forgeau, 20 meses.
Amata Rosa Fort, 2 años y 7 meses.
Renato Fort Pedro, 5 años y 9 meses.
Anna María Fournier, 2 años y 6 meses.
James Fournier, 5 años y 5 meses.
María Garreau, 7 años.
Anna María Gautret, 7 años.
Peter Geai, 2 años y un mes.
Giovanni Girard, 1 año.
Mary Jean Girard, 4 años y 2 meses.
Peter Girard, 6 años y 4 meses.
Peter Gouin, 1 año.
Luigi Gralepois, 13 meses.
Giovanna Gralepois, 4 años y 11 meses.
Peter Graton, 3 años y 4 meses.

Giovanna Gris, 5 meses.
Peter Gris, 5 años.
Lubin Guillet, 6 años.
María Guitet, 4 años y 6 meses.
María Hermouet, 5 meses.
Luigi Hiou, 2 años y 11 meses.
Anna Maria Jolie, 2 años y 3 meses.
María Malard, 4 años.
Giovanni Malidin, 18 meses.
María Malidin, 3 años y 11 meses.
Giovanna Malidin, 3 años.
Rosa Malidin, 6 años y 2 meses.
Joseph Mandin, 23 meses.
Louis Mandin, 5 años y 9 meses.
Verónica Martin, 1 año.
Mary Frances Martin, 2 años.
Anna Louise Martin, 5 años y 4 meses.
Rosalía Martin, 2 años y 10 meses.
Louise Martin, 5 años y 3 meses.
Rosalía Martinau, 2 años y 11 meses.
Giovanni Mignen, 1 año.

Foto antigua del presbiterio de Lucs-sur-Boulogne.

Foto antigua del presbiterio de Lucs-sur-Boulogne.

Luigia Minaud, 15 días.
Maria Luigia Minaud, 15 meses.
Giovanni Minaud, 5 años y 3 meses.
Peter Minaud, 6 años y 11 meses.
Giovanna Minaud, 15 meses.
Andrea Minaud, 4 años y 2 meses.
Verónica Minaud, 6 años y 8 meses.
Peter Minaud, 4 años y 2 meses.
Luigia Minaud, 2 años y 9 meses.
Anna Maria Minaud, 6 años y 11 meses.
Anna Morilleau, 2 años y 1 mes.
Celeste Morilleau, 6 años y 5 meses.
Giovanni Perrocheau, 5 años.
Peter Pogue, 22 meses.
John Pogue, 5 años.
Rosa Prévit, 10 meses.
María Prévit, 6 años.
Rosa Remaud, 4 años y 11 meses.
María Remaud, 4 años y 8 meses.
Peter Renaud, 1 año y 6 meses.
Caterina Renaud, 3 años y 6 meses.
Jean Renaud, 3 años y 11 meses.
Maria Anna Renaud, 4 años.
Peter Renaud, 6 años y 7 meses.

Imagen actual de la iglesia de Lucs-sur-Boulogne.

Imagen actual de la iglesia de Lucs-sur-Boulogne.

María Ricouleau, 1 año y 10 meses.
Giovanna Robin, 5 años.
Maria Anna Rortais, 4 años.
Jean Rousseau, 23 meses.
Juan Rosseau, 3 años y 11 meses.
Luigi Rousseau, 7 años.
Vittoria Rousseau, 11 meses.
Jean Rousseau, 4 años.
Giovanna Savariau, 5 años.
Peter Simoneau, 6 meses.
John Simoneau, 4 años y 10 meses.
Giacomo Simoneau, 1 año y 6 meses.
James Joseph Simoneau, 4 años y 11 meses.
Perrin Simoneau, 8 meses.
Henry Soret, 2 años.
James Sorin, 5 meses.
Giovanni Sorin, 3 años y 3 meses.
Magdalena Tenet, 7 años.
Louis Vrignaud, 23 meses.
Maria Giovanna Vrignaud, 3 años.
Gian Battista Vrignaud, 4 años y 6 meses.

Martirio del párroco. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

Martirio del párroco. Vidriera de Fournier en la capilla de Petit-Luc, La Vendée (Francia).

En 1947 se abrió la causa de beatificación del siervo de Dios Luis Minaud y compañeros y en 1948 se introdujo la Causa de la Sierva de Dios María Airiau y compañeros mártires, siendo enviada a Roma y en 1976, se revisó de nuevo el caso, estando pendiente hasta hoy.

René

preguntasantoral_anticopia_articulo20160314

Enlaces consultados (28/02/16):
-https://fr.wikipedia.org/…/Massacre_des_Lucs-sur-B…
-https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Vendée

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Santos Fausta, Evilasio y Máximo, mártires

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Detalle de los Santos Fausta y Evilasio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de los Santos Fausta y Evilasio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Ayer se celebró la festividad de un grupo de mártires, dos hombres y una mujer (una niña, en realidad, como veremos) originarios de Cízico, ciudad del Helesponto, en Asia Menor. Uno de los dos varones, Evilasio, y la niña, Fausta, son conmemorados en el Martirologio Romano el día 20 de septiembre. Sin embargo, en los sinaxarios bizantinos aparece el grupo entero -incluyendo al otro varón, Máximo– el día 5 de febrero.

Conocemos su historia a través de una passio que fue asumida por Beda en su Martirologio, aunque entre los hagiógrafos e investigoradores serios nadie le da dado ningún crédito. De todos modos, vamos a seguirla y conocerla para comprender su veneración, patronazgo e iconografía.

Passio de los Santos
Fausta es el femenino del adjetivo latino faustus, que viene a significar “feliz, propicio, afortunado”. Una mártir con este nombre vino a nacer en la ciudad de Cízico, cercana al mar de Mármara. No era más que una niña cuando sus padres murieron, y desde ese momento llevó una vida totalmente austera, más por la precariedad que por pleno desentendimiento. El único consuelo que le cupo a Fausta en su triste haber cotidiano fue su fe cristiana, en la que se refugió por completo y por la que llegaría a sacrificar su propia vida.

En efecto, sólo tenía trece años cuando el gobernador de la ciudad, sabiéndola huérfana y cristiana, la puso bajo la tutela de Evilasio, un sacerdote pagano, para que se hiciera cargo de ella y, de paso, la convirtiera a la religión imperial. Al principio, Evilasio se valió de largas conversaciones, benévolas instrucciones y cariñosas exhortaciones para lograr convertir a su protegida. Pero el desprecio que la niña mostró de cara a las divinidades romanas y la absoluta resistencia a dejarse influenciar obligó al sacerdote a usar métodos muchísimo más duros.

Empezó por raparle por completo la cabeza, castigo humillante y harto ofensivo para una mujer de la época, pero Fausta no se dejó amedrentar, por lo que Evilasio mandó meterla dentro de un gran recipiente y prenderle fuego para asarla viva. Como quedara ilesa después de ello, mandó atarla desnuda a una mesa, abierta de brazos y piernas, y amenazarla con una gran sierra, diciendo que la serraría por la mitad, “como si fuera un leño”, si no cedía en su testarudez. Pese a ello la niña no cedió, de modo que procedieron a serrarla, pero de nuevo no pudo cumplir su amenaza ya que las sierras se rompían al tocar su cuerpo. Atemorizado por aquella fuerza divina que parecía protegerla, Evilasio renunció a hacerle daño alguno.

Martirio de los Santos. Lienzo de Pietro Sorri (1595). Iglesia de San Frediano, Lucca (Italia).

Martirio de los Santos. Lienzo de Pietro Sorri (1595). Iglesia de San Frediano, Lucca (Italia).

Cuando el gobernador supo que Evilasio había fracasado y que, incluso, se mostraba más inclinado a convertirse al cristianismo, mandó a un legado, llamado Máximo, para castigarle. Máximo trajo consigo a algunos verdugos, y ante los ojos de Fausta mandó torturar a Evilasio. El anciano, entretanto, dirigía su mirada a la joven y le gritaba: “¡Reza por mí, niña, para que pueda resistir estos tormentos!”. Al poco rato, se llevaron a Fausta y la arrojaron dentro de un pozo para que los buitres la devoraran, pero los animales la respetaron según se dice milagrosamente, aunque hoy en día sabemos que las aves rapaces rara vez atacarían a un ser vivo.

Luego fue Fausta la torturada en presencia del anciano sacerdote. Le taladraron la cabeza con martillos, le rasgaron el rostro y el cráneo con garfios de hierro y le traspasaron las zonas más sensibles de su cuerpo con clavos, hasta que, según dice Beda, “se parecía a la suela de una bota” (por estar tachonada con clavos). No pudieron hacer que se rindiera, y fue a parar, junto con Evilasio, dentro de un caldero de aceite hirviendo, donde murieron abrasados. Fausta miró entonces a Máximo y le dijo: “Sepas que te perdonamos, a pesar del daño que nos has hecho, y rezamos por ti y seguiremos rezando en el cielo, para que el Señor te ilumine. Nosotros no vamos a condenarte por tu crueldad, y esperemos que Él tampoco lo haga.” Estas palabras turbaron profundamente a Máximo. No era para menos, porque, como hemos podido ver en muchas passiones, los cristianos se deshacían en mil maldiciones contra los que los torturaban, y les auguraban fuego eterno, tormentos y la compañía de los condenados.

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Algunos días después de la muerte de Fausta y Evilasio, acudió ante el gobernador y se proclamó cristiano, al mismo tiempo que se declaraba culpable y pedía ser asado vivo en el mismo caldero para expiar la gran falta que había cometido. Se cumplió tal y como lo había pedido. Otras versiones, sin embargo, defienden que Máximo se convirtió en el instante en que Fausta y Evilasio eran martirizados y por tanto, los tres murieron juntos, simultáneamente en el mismo caldero.

Los tres mártires asados vivos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Los tres mártires asados vivos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Como se comprenderá, la abundancia de datos fabulosos y situaciones extrañas en este relato hace ver el por qué ha sido descartado como un documento fidedigno para conocer las vivencias de estos mártires. Sin embargo, algo podemos decir de sus reliquias.

Reliquias
La tradición dice que las reliquias de esta mártir, Fausta de Cízico -que no debe ser confundida con Santa Fausta romana, madre mártir que aparece en la passio de Santa Anastasia de Sirmio, ni con Santa Fausta de Roma (otra), que es una viuda- sufrieron un doble traslado.

Primeramente, en el siglo VI, las reliquias fueron a Narni en Italia y, posteriormente, en el siglo IX, fueron a Lucca. En Narni precisamente, un tal obispo llamado Casio (537-558) quiso erigir un monumento funerario a su querida esposa, llamada Fausta, para lo cual embelleció el sepulcro con reliquias de la patrona de la difunta. Eso propició que empezara a venerarse una Santa Fausta de Narni que, realmente, es la misma Santa Fausta de Cízico, o eso parece. Sin embargo, otras fuentes, como la Bibliotheca Sanctorum, defienden que la mártir de Cízico no es la misma Santa Fausta que se venera en Narni y en Lucca, por lo que esas reliquias corresponderían a otra.

Relicario con un hueso de la Santa.

Relicario con un hueso de la Santa.

Sin embargo, si esto es cierto, ¿por qué en Lucca la Santa tiene la misma iconografía que la mártir de Cízico, es decir, aparece metida en un caldero y traspasada por clavos, como vemos en el lienzo adjunto? Ahí queda la duda.

Iconografía
Santa Fausta de Cízico es muy reconocible, y distinguible de otras santas y mártires homónimas -de las cuales hay muchas, especialmente mártires de las catacumbas- por estar asociada a la iconografía de la sierra, los clavos y el caldero. Es por tanto habitual verla metida en un caldero, a punto de ser serrada por Evilasio o con el cuerpo desnudo sembrado de clavos. No es raro que aparezca junto a sus compañeros de martirio, sobre todo Evilasio.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlace consultado (20/09/2015):
– www.santiebeati.it/dettaglio/70900

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Santa Felicidad (Felicitas) y sus siete hijos, mártires en Roma

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Lienzo de los mártires, obra de V. Morani (1856). Abadía de Santa Felicidad, Cava de Tirreni, Italia.

Lienzo de los mártires, obra de V. Morani (1856). Abadía de Santa Felicidad, Cava de Tirreni, Italia.

Hoy, según la Depositio martyrum, se celebra la festividad de siete mártires romanos – Jano o Januario (Jenaro), Félix, Felipe, Alejandro, Silvano, Vidal y Marcial – considerados hijos de una viuda romana, también mártir, llamada Felicidad (Felicitas). Aunque ella realmente es celebrada el 23 de noviembre, día de su martirio, los siete hermanos lo son hoy, día de su martirio. Esto ha hecho que en la práctica, se los celebre a todos juntos -madre e hijos- el día de hoy y así constan en muchas estampas y calendarios, por lo que aprovecharemos para hablar de todos hoy.

No faltan en la tradición judeocristiana la historia de madres martirizadas junto con sus hijos. Concretamente el ejemplo de la madre anónima con sus siete hijos varones ya se puede ver en el Libro de los Macabeos (la mártir pre-cristiana a quien los ortodoxos llaman Salomonia o Salomé, aunque también ha sido llamada Ana) y cuyo primer ejemplo notable en la tradición cristiana lo hallamos en la romana Sinforosa y sus siete hijos -de los cuales ya hemos hablado- en tiempos de Adriano; y, también, en Felicidad y sus hijos durante el reinado de Antonino Pío.

Como se trata de una historia muy elaborada que, posteriormente, debe ser matizada con críticas e indicaciones arqueológicas históricas, narraremos primero la passio de estos mártires para luego proceder a su interpretación. Esta passio nos ha llegado a través de dos textos, el primero de ellos, muy breve, se conserva en numerosos códices antiguos; y el segundo, que está relacionado con un traslado de reliquias a Benevento y que es un refrito sin ningún valor del primero.

Passio de los mártires
Según la passio más antigua, compuesta a finales del siglo IV o principios del V, Felicidad era una matrona perteneciente a una de las más ilustres familias romanas, y que había enviudado de su marido, el cual quizá era también cristiano, ya que permitió a su esposa el libre ejercicio de la religión a más de consentir en que se criasen en la fe los siete hijos de ambos. Al quedarse viuda, había recibido muchas otras ofertas de matrimonio, que ella había rechazado por criar a sus hijos en la fe cristiana. Se dedicaba a realizar actos de caridad y a los rezos continuos, en perpetua soledad y retiro.

Los mártires ante el tribunal de Publio. Estampa devocional en una caja de galletas francesas.

Los mártires ante el tribunal de Publio. Estampa devocional en una caja de galletas francesas.

La conversión de conocidos y amigos que generaba esta actitud cotidiana acabó por molestar a ciertos nobles romanos, y derivando en tan creciente impopularidad, que ciertos sacerdotes paganos que frecuentaban el foro se presentaron ante el emperador y la denunciaron diciendo: “Esta joven viuda está humillándonos e insultando a nuestros dioses. Por su intervención, muchos nobles están empezando a aborrecer a los dioses de Roma”. Antonino puso en manos del prefecto Publio -hay quien ha identificado a este personaje con Salvio Juliano, el jurisconsulto y redactor del edicto perpetuo- el caso, pero éste, antes de proceder de acuerdo con los formulismos legales en práctica, quiso tentar privadamente los medios persuasivos.

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A este fin, llamó a su presencia a la noble matrona y le expuso la necesidad en que ella estaba de atender a su propio prestigio ante la sociedad romana y de velar por el futuro de sus hijos. El magistrado, que en un principio la tratara con exquisitas deferencias y amabilidad, hubo de comprender muy pronto que perdía el tiempo con tales razones, y la amonestó severamente, amenazando con castigarla si no reparaba su falta sacrificando a los dioses. A lo cual replicó ella: “¡No me amenaces! El Espíritu de Dios está conmigo y resistiré cada uno de tus ataques” Él la increpó: “¡Desdichada! Si deseas morir, no destruyas a tus hijos. ¿Cómo tienes la crueldad de exponerlos a los tormentos y a la muerte? Ten piedad de estas tiernas criaturas que podrían aspirar a los más altos cargos del Estado.” “Mis hijos, exclamó Felicidad, vivirán para siempre, con Jesucristo, a quien son fieles. Si sacrifican a los ídolos, padecerán eternos suplicios. Tu piedad es tan sólo aparente, pues no eres más que un impío.” En vista de su nuevo fracaso, determinó proceder contra ella judicialmente, quizá con la esperanza de impresionarla.

La Santa exhortando a su hijo Jenaro a resistir los azotes. Lienzo de Giorgio Berti. Iglesia de Santa Felicidad, Florencia (Italia).

La Santa exhortando a su hijo Jenaro a resistir los azotes. Lienzo de Giorgio Berti. Iglesia de Santa Felicidad, Florencia (Italia).

Al día siguiente, hizo llamar a la madre y a los siete hijos al foro de Marte, haciéndolos comparecer ante su tribunal, de nuevo les pidió que enmendaran la ofensa hecha a los dioses, mas ellos se negaron. Felicidad, abrazándolos, alzó el brazo y les dijo: “¡Mirad al cielo, hijos míos! Alzad los ojos a lo alto, pues allí os está aguardando Jesucristo con sus Santos. Combatid todos valerosamente por la salvación de vuestras almas y mostraos fieles al amor de Dios”. Irritado por aquella actitud, Publio ordenó que abofetearan a la mujer y la sacaran del pretorio. A esto siguió la comparecencia de los siete hermanos. Uno a uno: acaso así resultaría más fácil vencerlos. El primero en presentarse fue Jano (Jenaro). Publio le prometió cuantiosos bienes si consentía en sacrificar a los dioses, y le amenazó con azotes si rehusaba. El joven le contestó con firmeza: “Lo que me propones es una insensatez, y yo me guío sólo por la sabiduría de Dios, el cual me dará la victoria contra tu impiedad”. Entonces mandó atarlo a una columna y azotarlo con varas. Fue azotado durante largo tiempo, en espera de que se rindiera, pero no dijo nada más y mandó arrojarlo herido a un calabozo, para que meditara su decisión.

A continuación, llamó Publio a los dos siguientes, Félix y Felipe. De nuevo les instó a que mostraran su respeto a los dioses. Félix le dijo: “No hay más que un Dios y es el que nosotros adoramos, y a quien rendimos el amor de nuestros corazones. No pienses arrebatarnos el amo de Jesucristo; no lo lograrán ni tus insinuaciones ni tus tormentos.” Lo mandó también a prisión, y a Felipe le dijo: “Nuestros invencibles emperadores te ordenan que, como buen romano, sacrifiques a los dioses omnipotentes”. “Pero, ¡si no son dioses!– respondió el joven-; ¡si no tienen poder alguno; ni son más que míseros e insensibles simulacros! Ten presente, señor, que quienes les ofrezcan sacrificios han de ser castigados con tormentos eternos. Por lo menos no nos quieras pervertir a nosotros”. Otro más que fue encarcelado.

La Santa obligada a presenciar el martirio de sus hijos. Lienzo de Francesco Coghetti (s.XIX). Ex-iglesia -hoy restaurante- de Santa Felicidad, Verona (Italia).

La Santa obligada a presenciar el martirio de sus hijos. Lienzo de Francesco Coghetti (s.XIX). Ex-iglesia -hoy restaurante- de Santa Felicidad, Verona (Italia).

Ya empezaba Publio a perder la paciencia, de modo que cuando tuvo ante sí al cuarto, Silvano, le dijo: “Veo que os habéis entendido todos con vuestra madre para menospreciar las órdenes de los emperadores. Bueno está; pero tened presente que seréis todos condenados a muerte”. Pero Silvano, y los demás hermanos que fueron pasando ante él, siguieron negándose a sacrificar y dando las mismas respuestas. A todos los encerró en la cárcel y aguardó la determinación del emperador ante aquella situación, que fue la condena a muerte. Mas, a fin de evitar en aquel momento un escándalo demasiado grande, y para que no pesara toda la responsabilidad de la horrible tragedia sobre el prefecto, las causas de los condenados fueron sometidas a varios jueves subalternos, los cuales debían aplicar la pena en diferentes formas.

Jenaro, el mayor de los siete, fue nuevamente azotado, esta vez con cuerdas armadas de bolas de plomo, hasta que murió. Félix y Felipe murieron apaleados a garrotazos; a Silvano lo arrojaron de lo alto de una roca, tirándolo de cabeza al suelo y desnucándolo, y luego arrojaron su cadáver al Tíber; los tres últimos -Alejandro, Vidal, Marcial- fueron decapitados. Esto acaecía el 10 de julio, día en que se celebra su fiesta, como decíamos. Por los datos anteriores, se comprenderá que los siete hermanos, entregados a jueces diferentes, no pudieron ser ejecutados en un mismo lugar de la ciudad de Roma, aunque sí lo fueran el mismo día. Según las Actas, al parecer apócrifas, los cuerpos de los mártires fueron abandonados a las aves rapaces y a otros animales carniceros, que milagrosamente los respetaron. Según la tradición exhalaban un suave perfume, y recogidos al favor de la noche por algunos cristianos, fueron honrosamente sepultados en las catacumbas próximas y honrados con profunda veneración.

¿Y qué pasó con Felicidad? Ella fue conducida de nuevo a prisión y allí permaneció durante cuatro meses, sometida a precarias condiciones y dedicada a la oración. Es evidente que Publio esperaba de ella su arrepentimiento, pero éste no llegó. Finalmente ella también fue decapitada, concretamente el día 23 de noviembre. Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas del cementerio Máximo.

Martirio de la Santa, obra de P. Nogari (1610). Basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Martirio de la Santa, obra de P. Nogari (1610). Basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Interpretación
A pesar de su aparente verosimilitud, el relato que hace la passio no es más que una imitación del episodio bíblico de los Siete Hermanos Macabeos, que mencionábamos al principio, y por lo tanto no tiene ninguna base histórica. Son unas Actas parecidas a las de Santa Sinforosa y sus siete hijos, quienes también hemos mencionado. Tres relatos que son prácticamente idénticos -viuda con siete hijos, todos varones, martirizados por la fe- y que ya es demasiada casualidad que sucediesen de forma idéntica al relato veterotestamentario en tan poco tiempo y en el mismo lugar.

Los nombres de estos siete presuntos hijos de Felicidad aparecen, como decíamos, en la Depositio martyrum en el día 10 de julio, pero, atención, sin indicar relación alguna de parentesco con ella. Como estos siete mártires estaban sepultados en cuatro cementerios, el autor de la passio creyó oportuno indicar que habían sido cuatro jueces distintos quienes los habían juzgado. Hay que anotar que este autor no indica los nombres de estos cuatro cementerios. Posteriormente, San Dámaso, haciendo el epígrafe de honor de Félix y Felipe, ignora también este parentesco con Felicidad. ¿Qué significa eso? Que nuevamente, como ha ocurrido en el caso de tantos otros Santos y mártires, se ha inventado una familia que no existía realmente, y en este caso ni siquiera está la excusa de que fueran enterrados juntos o cerca: Felicidad no era madre de estos mártires, ellos no eran hijos suyos, y éstos, a juzgar por los distintos lugares de enterramiento, tampoco eran hermanos entre sí. Pero no cabe duda de que todos ellos, aunque no parientes, son mártires históricos, de real e indudable existencia.

"Felicitas cultrix romanarum": grabado de la pintura del oratorio romano de la Santa, próximo al foro de Trajano.

“Felicitas cultrix romanarum”: grabado de la pintura del oratorio romano de la Santa, próximo al foro de Trajano.

Pruebas arqueológicas y documentales
Como nos lo indican el Liber Pontificalis y el Martirologio Jeronimiano, sobre el sepulcro de la Santa, el Papa Bonifacio I (418-422) edificó una basílica en la cual él mismo fue sepultado. La devoción de este Papa hacia Felicidad nació del hecho en que él tuvo que refugiarse en aquel cementerio en tiempos del cisma de Eulalio. En esta basílica, San Gregorio Magno llegó a predicar una homilía en el dies natalis de la mártir, en la cual hizo referencia a esta passio.

El documento más antiguo que nos recuerda a estos santos mártires es el Martirologio Jeronimiano, el cual, el 23 de noviembre dice: Romae in cimitero Maximi, Felicitatis. El cementerio Máximo está en la vía Salaria Nova. Esta noticia del Jeronimiano es confirmada no sólo por los Itinerarios – los cuales indicaban a los peregrinos el sepulcro de la mártir en aquel cementerio -, sino también por los datos de las biografías de los papas que lo habían restaurado. Un fragmento de un epitafio nos hace saber que dos cristianos habían elegido aquel sepulcro para ser sepultados junto a él. El epitafio dice: “At sancta Fel(icitatem)”. También confirma esta noticia el hecho de que en tiempos de San Gregorio Magno, entre los óleos que el presbítero Juan recogía sobre los sepulcros de los mártires para ofrecérselo a la reina Teodolinda, estaba también el aceite que ardía en la lámpara puesta sobre el sepulcro de esta mártir. Sin embargo, Juan se sentía “extrañado” porque en una pintura mural que había cercana al sepulcro, se representaba a la mártir en medio de siete figuras. ¿Siete figuras que fueron interpretadas, erróneamente, como sus presuntos siete hijos? Es muy probable.

Altar con las reliquias de Santa Felicidad. Cripta de la basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Altar con las reliquias de Santa Felicidad. Cripta de la basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Para más redondear, cerca de las termas de Trajano, junto al Coliseo, en 1812 fue descubierto un oratorio en honor de la Santa en el que aparecía su imagen y las de sus siete “hijos”. A ese oratorio se acercaban las matronas romanas para rogar ante la Santa, como lo demuestra una inscripción allí descubierta, en la que se dice que Felicitas era la protectora de las mujeres romanas: “Felicitas cultrix romanarum”. Este oratorio que es realmente pequeño, tenía en la hornacina del altar, una pintura del siglo V, en la cual se representaba a la Santa de pie, pero en actitud de oración, en torno a la cual aparecían siete figuras y sobre todos ellos, la imagen del Redentor con una corona en sus manos. Cuando la pintura salió a la luz, mostraba abajo a la derecha la figura de un carcelero con unas llaves. Este detalle hizo pensar que quizás el oratorio fue construido en el lugar donde estaba la cárcel donde fue encerrada la Santa. Si esto se corresponde con la realidad, explicaría la devoción de las matronas romanas hacia este recinto.

Reliquias
Como decíamos, el cuerpo de la mártir Santa Felicidad estaba enterrado en el cementerio Máximo, de donde el papa León III, lo sacó para enterrarlo en la iglesia de Santa Susana en el año 800. Allí es donde reposan los restos, junto a San Gabino, en la cripta, mientras que la urna bajo la pintura del altar mayor contiene sólo el cuerpo de Santa Susana, la mártir titular de la basílica.

Jenaro fue enterrado en el cementerio de Pretextato; Félix y Felipe descansaron en el cementerio de Priscila; Alejandro, Vidal y Marcial fueron colocados en una tumba común en las catacumbas de Gordiano; a Silvano se le inhumó en el cementerio de Máximo, y cerca de él su presunta madre, Felicidad, como ya hemos dicho. Hasta el siglo VIII se visitaban las sepulturas de aquellos héroes de la fe numerosos peregrinos, y la veneración que se les profesaba era tan grande que se llamaba a su fiesta “el día de los mártires”.

Busto relicario de la Santa, venerado en Rocca S. Felice, Italia.

Busto relicario de la Santa, venerado en Rocca S. Felice, Italia.

Desde principios del siglo VII, el papa Bonifacio IV, a causa de las invasiones de los bárbaros, hizo trasladar a la ciudad e Roma muchas de las reliquias veneradas en las catacubmas, en el siglo VIII y en el IX, lombardos y sarracenos acumularon tantas ruinas sobre aquellos sagrados lugares que desde entonces quedaron casi cubiertos y olvidados.

En los tiempos modernos, y especialmente a partir de mediados del siglo XIX, volvieron a ser visitados aquellos subterráneos, testigos de la fe de los primeros siglos de la era cristiana. En 1856 el arqueólogo Juan Baustista Rosi halló el sitio donde fue enterrado San Jenaro y luego la tumba de sus “hermanos”. También apareció, 30 años después, aunque en lamentable estado, la capilla subterránea donde se depositara el cuerpo de Santa Felicidad después de su martirio.

¿Cuál es la situación actual de las reliquias? Las de Felicidad y Silvano fueron, como decíamos, habían sido trasladadas por el Papa San León III a la cripta de la iglesia de Santa Susana. Felicidad y Silvano habían sido sepultados en el cementerio de Máximo, recordemos, pero no estuvieron exentos de vicisitudes. El cuerpo de Silvano fue sustraído por los novacianos en tiempos del Papa Inocencio I, pero fue recuperado y vuelto a poner en su primitiva sepultura.

Actualmente, los cuerpos de Jenaro, Félix, Felipe y Silvano están en San Marcelo al Corso, bajo el altar de la capilla de San Pablo. Un inventario de reliquias que se hizo en el 1870, dice que parte de las reliquias de Félix y Vidal están en la iglesia de San Nicolás dei Lorenesi. También hay quienes defienden que en Santa Susana sólo están parte de las reliquias de Felicidad porque el resto está en San Marcelo al Corso. Reliquias menores de todos ellos están en la iglesia de Santa Cecilia y en la de los santos Marcelino y Pedro. Todas en Roma, claro.

Imagen-relicario de la Santa venerado en la iglesia de San Juan Bautista de Monteleone, Italia.

Imagen-relicario de la Santa venerado en la iglesia de San Juan Bautista de Monteleone, Italia.

Es decir, que la dispersión de las reliquias de estos mártires, desde sus primitivas sepulturas hasta su ubicación actual, nos revela que difícilmente podamos estar ante mártires pertenecientes a una sola familia, que fueran martirizados juntos, en el mismo sitio o ni siquiera en el mismo lugar, por lo que se entenderá que la passio es un intento sin mucho éxito de juntar en un solo relato quienes nunca tuvieron nada que ver entre sí, salvo su fe cristiana y su martirio.

Culto, patronazgo e iconografía
Además de las fechas universales, ya mencionadas, para Santa Felicidad (23 de noviembre, según el Martirologio Romano) y los siete mártires (10 de julio), cabe decir que el Breviario de Osnabruk, publicado en 1516, pone el 10 de agosto el oficio de Santa Felicidad y sus siete hijos.

Contra la opinión común de todos los liturgistas, Burkitt ha pretendido demostrar, aunque sin argumentos convincentes, que la Felicitas nombrada en el canon de la misa romana, no es la compañera de Santa Perpetua (recordada el 7 de marzo), sino ésta, recordada el 23 de noviembre. Lo lógico, sin embargo, es considerar a Perpetua y a Felicidad conjuntamente, siendo la segunda, por tanto, la esclava cartaginesa y no la matrona romana.

Los mártires y, en particular Santa Felicidad, son patronos de las familias, de las madres que no pueden tener hijos y de las que tienen dificultades en criarlos, por atribuírsele a ella la portentosa fecundidad de haber tenido siete, y varones (siendo éstos, en la cultura patriarcal, más valorados que las hijas). Como prueba el antiquísimo oratorio del foro de Trajano, probablemente debido a esto las matronas romanas la tenían por protectora y le rezaban para pedirle un feliz embarazo y un mejor parto.

En el arte aparecen representados simplemente como una madre -de variable edad, tanto joven como de mediana edad o incluso anciana- y siete hermanos de distintas edades, desde un Jenaro mayor que puede ser desde adulto, adolescente e incluso niño, y cinco hermanos más en gradación de distintas edades, desde mayor a menor. Con esta iconografía tan sencilla, se entenderá que es pasmosamente confundible con otros Santos de idéntica representación, como la Madre y los Siete Hermanos Macabeos, y Santa Sinforosa y sus siete hijos. Lo único que distingue a Santa Felicidad y su pretendida prole de estos dos casos anteriores es que ésta, a menudo, aparece con el brazo alzado hacia el cielo, exhortando -a veces incluso severamente- a sus hijos a mantenerse fieles a Dios mientras éstos son torturados, cosa que no vemos en los otros casos.

Conjunto escultórico relicario procesional de los mártires. Roccarmele, l'Aquila (Italia).

Conjunto escultórico relicario procesional de los mártires. Roccarmele, l’Aquila (Italia).

También es frecuente ver a Santa Felicidad como una noble matrona, portando las cabezas cortadas de sus siete hijos sobre el filo de la espada o sobre la cubierta de un libro; o con siete diminutas coronas a su alrededor, aludiendo también a sus hijos. En algunos lugares es representada junto a un solo hijo, Silvano, con el motivo de que ambos estaban enterrados uno junto al otro. Así es venerada, por ejemplo, en Fidenae y en otros lugares.

Es pasmoso, también, cómo a menudo, en la identificación artística, se confunde esta Santa Felicidad romana con la Santa Felicidad cartaginesa, cuando su iconografía, identidad, lugar y circunstancias de martirio nada tienen que ver, teniendo únicamente en común su nombre, su calidad de cristianas y mártires y, si la tradición tuviese algún crédito, su naturaleza de madres.

No falta tampoco, la habitual confusión con esta Santa quienes tienen una mártir de las catacumbas con este nombre, del cual existen muchísimas, que por supuesto nada tienen que ver con nuestra mártir de hoy.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, El Santo de Cada Día, vol 7: Julio, E. Edelvives, Madrid 1960.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Algunos temas sobre reliquias (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relicario de San Andrés apóstol.

Relicario de San Andrés apóstol.

Aunque en este blog se ha escrito mucho sobre reliquias y relicarios, el pasado día 23 de junio escribimos un primer artículo, de lo que podríamos llamar genéricamente “algunos temas sobre reliquias”. Creo que hay toda una temática más que suficiente como para que en adelante podamos escribir algunos artículos parecidos a aquel y hoy vamos a repetir aquella experiencia porque sabemos que a parte de nuestros lectores estas cuestiones les interesan. Para esto tomaremos tres temas nuevos y dejaremos otros para artículos posteriores.

Pregunta: Yo se que parte del cráneo del apóstol San Andrés de Betsaida continúa en Italia, pero también se que otra parte del mismo, en tiempos del Papa Pablo VI, fue devuelto a la Iglesia Ortodoxa y que se encuentra en Patras (Grecia). Estamos acostumbrados a ver ambos relicarios que vosotros mismos habéis publicados en el blog, pero ¿qué me podéis decir de este otro del que os adjunto una foto? Gracias desde Cuba.

Respuesta: Interesante pregunta. Efectivamente, el 26 de septiembre de 1964, el Beato Papa Pablo VI entregó al metropolita Constantino de Patras parte del cráneo del apóstol Andrés. Este acto fue el fruto de una serie de contactos entre las Iglesias Católica y Ortodoxa, iniciados en Atenas el año anterior y fomentados tanto por Su Santidad Atenágoras I, Patriarca de Constantinopla, como por el Beato Papa Pablo VI. El Papa respondió afirmativamente a la petición del metropolita de Patras, quién puso la sagrada reliquia en el relicario que todos conocemos, que es de plata y que tiene la forma de un templo.

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Sabemos que las reliquias del apóstol martirizado en Patras, fueron llevadas a Constantinopla en el año 365 por orden del emperador Constancio y que estas fueron depositadas en la Iglesia de los Santos Apóstoles. En ese antiguo relicario bizantino de oro que tú nos muestras, que es del siglo VII y que tiene un valor incalculable, estaba el cráneo del apóstol cuando en el año 1462 el príncipe de Bizancio Tomás Paleólogo lo entregó al Papa Pío II antes de que los otomanos destruyeran Patras. Actualmente, este relicario se encuentra en aquella ciudad griega, ya que el Vaticano lo devolvió junto con la reliquia. En Italia ha quedado una copia del mismo.

Pregunta: ¿Me podríais decir cuantos fragmentos de la cruz de Cristo existen en el mundo? Se que este tema debe ser muy complejo pero supongo que algo se sabrá al respecto. Gracias desde Austria.

Respuesta: ¿Complejo, dices? En primer lugar quiero decirte que no entraré en el tema de la autenticidad de estas reliquias porque de eso ya hemos hablado y con abundancia, en este blog, pero lo que si te digo es que yo creo que es imposible saber cuantos fragmentos de la verdadera cruz hay dispersos por toda la cristiandad. Tanto en Oriente como en Occidente, raro es el monasterio, convento, iglesia o basílica que se precie que no presuma de tener alguno y a niveles de tecas particulares, ya ni te cuento. En la red existen numerosas webs que mencionan algunos en concreto, pero como no es la pregunta que tu haces, intentaré ceñirme a ella basándome en unos datos publicados por la profesora Nicoletta De Matthaeis de la Universidad La Sapienza de Roma.

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Sabes que se dice que “si pudieran juntarse todas las reliquias que existen de la cruz, saldrían más de una veintena de cruces”, pero eso no deja de ser una exageración. En su “Traité des reliques” de Jean Calvin, publicado en Ginebra en el año 1822, este autor llega a decir que “todas las piezas juntas llegarían a configurar toda la carga de un barco, aunque los evangelios dicen que esa carga fue llevada por un hombre”. ¡Otra exageración! Pero centrémonos en algo más serio.

A finales del siglo XIX, el célebre arquitecto francés Charles Rohault de Fleury, se dedicó a examinar uno por uno todos los fragmentos de la cruz que en aquel momento estaban catalogados, comparando el tipo de madera de cada uno de ellos y calculando su volumen. Basándose en numerosos documentos antiguos sobre las prácticas de la crucifixión hizo también un cálculo de las medidas y el volumen que pudo tener la cruz de Cristo y asimismo tomó como muestra las medidas y la densidad de la reliquia conservada en la Basílica romana Santa Croce in Gerusalemme. Con todo ello, determinó que las medidas pudieron ser de tres metros para el “stipes” y un metro ochenta para el “patíbulum”. Asimismo calculó que la anchura sería de unos veinticuatro centímetros. Con esas conclusiones, el volumen total de madera lo calculó en unos treinta y seis mil centímetros cúbicos. Más tarde, Michael Hesemann (periodista alemán nacido en Düsseldorf en marzo de 1964), quién ha estudiado en profundidad todas las reliquias de la Pasión, se manifestó a favor de los cálculos realizados por Charles Rohault de Fleury.

En base a todo esto, determinaron que sumando los volúmenes de todas las reliquias conocidas superiores a un centímetro cúbico, apenas se llegarían a los cuatro mil centímetros cúbicos, o sea, algo más del diez por ciento del volumen total de la cruz. Pero es cierto que existen muchísimos otros relicarios cuyos volúmenes de madera son más pequeños, que son inimaginables, que están repartidos por todo el mundo y que no están catalogados. Aun así, para Hesemann es muy difícil asumir que el volumen de todas ellas juntas pueda llegar a casi el noventa por ciento del volumen calculado por Charles Rohault de Fleury, defendiendo que como mucho, se triplicaría ese diez por ciento ocupado por los grandes relicarios. O sea, que en su conjunto, en cuanto a volumen se refiere, no se llega ni a la mitad del volumen que pudo tener la “Vera Crux”. Como dije al principio, otro tema distinto es la autenticidad de estas reliquias.

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Pregunta: ¿Podríamos decir que es auténtica la reliquia del cráneo de San Mamés, venerada en la catedral de Langres? Gracias desde Francia.

Respuesta: En primer lugar te aconsejo que leas el artículo que sobre este santo y sus reliquias publicamos el día 17 de agosto del año 2011. Recordemos que San Mamés (Mamas o Mamante) fue martirizado y sepultado en Cesarea de Capadocia y que, aunque algunos restos o al menos su antigua tumba es conservada ahora en Morphou (Chipre), en una época no muy bien determinada, su cráneo fue llevado a Constantinopla cuando los seleúcidas tomaron Cesarea (hay quienes afirman que eso ocurrió en el año 1067).

Cuando los cruzados tomaron Constantinopla en el año 1204 la saquearon robando todo lo que pudieron tanto en sus palacios, como en las iglesias y en los monasterios. De esto ya hemos hablado en numerosísimas ocasiones. Entre las reliquias robadas estaba el cráneo de San Mamés, conservado en el monasterio de su mismo nombre, que tenía una corona de plata con su nombre escrito en griego: “Άγιος Μάμας”. Gualon de Dampierre, un clérigo que posteriormente fue arzobispo de Damasco, la trasladó a Francia poniéndola en la catedral de Langrés en el año 1209. Allí se conserva y venera, especialmente en el día de su festividad.

La reliquia estaba dentro de un valioso busto-relicario que fue destruido durante la Revolución Francesa. Hoy está dentro de un relicario similar hecho en el año 1855, que fue un regalo del cardenal Césaire Mathieu, que había sido obispo de la ciudad. El actual relicario es de plata dorada y en la parte superior tiene como una especie de tapadera que puede abrirse para mostrar la reliquia que contiene.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es