San Nilo Stolbenskij, asceta ortodoxo ruso del siglo XVI

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Icono ortodoxo ruso a la manera tradicional.

Icono ortodoxo ruso a la manera tradicional.

San Nilo es uno de los santos monjes más populares de Rusia y por eso, quiero hoy escribir sobre él. Fue un monje asceta, solitario, que vivió al estilo de los eremitas del antiguo Egipto, pero en las estepas de Rusia y en pleno siglo XVI.

Nilo nació en las cercanías del camposanto de Zabenskoe (distrito de Valdai) y desde muy niño mostró signos de vida virtuosa, en el sentido de que, aunque era un niño normal en sus juegos y estudios, sin embargo también sentía atracción por el recogimiento y por prestar atención a los más necesitados de su pueblo.

Siendo un joven muchacho abrazó la vida religiosa ingresando en el monasterio de San Juan Evangelista en Krypetskoe, donde por espacio de diez años llevó una severa vida ascética. Según el biógrafo que escribió su vida “dejando aquel monasterio alrededor del año 1515 se fue a buscar un lugar solitario como un pájaro busca su nido”. En un lugar cercano al río Ceremcha, en el distrito de Rzev, estuvo durante doce años comiendo solamente hierbas, frutas y verduras silvestres, dedicándose la mayor parte del día y de la noche a la oración y la contemplación. Cuando los lugareños de la zona se daban cuenta de su presencia y se acercaban a él, se alejaba a otro lugar donde poder pasar desapercibido y en este ir y venir de un sitio a otro, llegó a la isla de Stolboe, situada en el lago Seliger.

Era el año 1528 cuando llegó a Stolboe e inmediatamente buscó una zona solitaria y verde donde solo se escuchara el trinar de los pájaros y el murmullo de las olas del lago. Inevitablemente, con el tiempo fue descubierto y nuevamente comenzaron a visitarlo muchos campesinos para pedirles consejo. Una vez se le acercaron unos ladrones que estaban convencidos de que en la isla estaba enterrado un tesoro y cuando le preguntaron dónde estaba escondido, él les dijo que el tesoro estaba en un rincón de la casucha donde habitaba. Los ladrones, inmediatamente corrieron hacia la celda y lo que encontraron fue un icono de la Madre de Dios de Vladimir. De manera súbita, por un instante, quedaron ciegos y fue el propio santo el que con sus oraciones, hizo que recuperasen la vista a condición de que no revelasen a nadie lo que había sucedido. Ya en vida, a aquel lugar comenzaron a llamarle la ermita de San Nilo de Stolboe.

Escultura del santo sentado y en oración.

Escultura del santo sentado y en oración.

Cuando llegó a una edad bastante avanzada, el mismo se excavó su propia tumba dentro de una especie de capilla que había en la casucha-ermita donde vivía, acercándose todos los días a ella para rezar esperando la hora de su muerte. Sergio, el egumeno de un monasterio cercano dedicado a San Nicolás, era quién le llevaba periódicamente los sacramentos de la penitencia y eucaristía. Mientras tanto, cada vez se acercaban más personas deseosas de escucharlo y él, que tenía el don de la previsión (clarividencia) les revelaba a cada uno sus pecados más ocultos y los estimulaba al arrepentimiento. Su biógrafo dice que también tenía el don de milagros y que fueron muchas las curaciones que realizó en vida.

Después de permanecer en aquella isla por espacio de veintiséis años, no siendo aun muy anciano, murió tranquilamente el 7 de diciembre de 1554 y fue sepultado en la misma tumba que él había excavado. Sobre ella, el egumeno Antonio y el hieromonje Germán del monasterio de San Nicolás, construyeron una pequeña capilla y en el 1594, el mismo monje Germán y un viajero llamado Boris de Cholmogora ampliaron la capilla convirtiéndola en una iglesia de madera que dedicaron a la Epifanía.

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Este monje Germán fue también la fuente principal en la que se basó Filoteo Pirogov – monje del monasterio de Gerasimov -, para escribir en el año 1600 la vida de este santo asceta, “Vita”, que ha llegado hasta nosotros en dos redacciones, así como un canon en su honor. Existe un considerable número de manuscritos del siglo XVII que testimonian el desarrollo que experimentó su culto a partir de finales del siglo XVI. Su tumba era considerada un lugar sagrado y a ella se retiró durante un cierto tiempo el arzobispo Nectario de Sibirsk y Tobol’sk, el cual obtuvo del zar Alexis Michailovich la autorización para construir una gran iglesia de piedra. Esta iglesia se construyó porque el 27 de agosto del 1665, un incendio destruyó la iglesia de madera construida por el monje Germán y se pensó que hecha de piedra existía mayor garantía de conservación de las reliquias del santo. Cuando se hizo la excavación para la construcción de la nueva iglesia, se encontró el cuerpo incorrupto del ermitaño el cual fue puesto dentro de una urna de plata. El arzobispo Nectario murió antes de terminarse las obras, que fueron llevabas a buen término por el nuevo egumeno Germán II.

Vista del actual monasterio en la isla de Stolboe.

Vista del actual monasterio en la isla de Stolboe.

Durante el Concilio de Moscú celebrado en los años 1666/67, el metropolita Pitirim de Novgorod escribió una carta en la que fijaba a nivel local la festividad litúrgica de San Nilo el día 27 de mayo. En el 1669, las reliquias fueron solemnemente llevadas a la nueva iglesia de piedra, que se dedicó a San Juan Evangelista y a San Basilio. En el 1756 el Sínodo de Moscú oficializó el culto ordenando dedicarle un oficio litúrgico propio. Este fue un período de gran prosperidad en el monasterio y muchos de sus monjes fueron elevados a la dignidad episcopal. Las generosas donaciones, ya del zar, de los nobles o de la gente sencilla permitieron que alrededor del año 1800 se construyera también una casa para los peregrinos. Las reliquias eran veneradas en un lugar exterior al claustro del monasterio y su fiesta se celebraba el 7 de diciembre, fecha de su muerte; como tal, esa es la fecha que consta en los últimos calendarios editados por el Patriarcado de Moscú.

En la iconografía se intenta reflejar la vida ascética del santo, practicando de manera heroica una continua oración tanto de día como de noche. A finales del siglo XVII, su representación en los iconos no se diferenciaba sustancialmente de las representaciones de otros santos monjes, pero a partir del siglo XVIII comenzó a representarse bajo un fondo en el que aparecía el monasterio de San Juan Evangelista.

Urna de las reliquias del santo.

Urna de las reliquias del santo.

Los primeros iconos esculpidos en madera son del siglo XVII y bajo la influencia del barroco, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII comenzó el interés en representarlo de forma plástica. En ese período de tiempo, en el monasterio se desarrolló la fabricación de tallas del santo, en las que se le representaba sentado, sumido en la oración y con el rostro cubierto por la capucha monástica. Esta pose, un tanto lacónica y expresiva, llevó a que se considerase estas labores de fabricación de iconos como labores que en realidad pertenecían al género artístico de la escultura.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Rjasenskij, N., “El venerable y teoforo Nilo Stolobenskij el taumaturgo”, Moscú, 1967
– Uspenskij, V., “Vida del santo y venerable Nilo Stolobenskij”, Tver, 1889.
– Vladislavov, V. F., “El santo y venerable Nilo Stolobenskij”, Nilovaja Pustyn, Moscú, 1871.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.

Enlaces consultados (08/09/2015):
– http://days.pravoslavie.ru/Life/life6772.htm
– http://drevo-info.ru/articles/8185.html

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San Sebaldo, protector de Nuremberg

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Grabado del Santo, 1521. Rosenwald Collection. National Gallery of Art in Washington, EEUU.

Grabado del Santo, 1521. Rosenwald Collection. National Gallery of Art in Washington, EEUU.

San Sebaldo fue un ermitaño que vivió la mayor parte de su vida en los bosques que rodean Nuremberg. Por su predicación y por sus milagros es considerado el apóstol de esta ciudad del norte de Baviera.

Una biografía de contradicciones
La primera información escrita que tenemos sobre el ermitaño Sebaldo se encuentra en los “Annales Augustana” del año 1070, que nos cuenta que el santo realizó el primer milagro en Nuremberg. Asimismo, existe un documento del año 1072 escrito por un monje llamado Lamberto, perteneciente al monasterio de Hersfeld, que hace constar el culto que recibía el santo en Nuremberg por parte de muchas personas que recurrían a él y recibían su ayuda. De siglos posteriores existen otras menciones que recopilan numerosos eventos, que a veces presentan distorsiones de orden cronológico, por lo que es particularmente difícil desde el punto de vista histórico, darle a esto una aclaración exacta.

Los acontecimientos de su vida fueron perpetuados durante generaciones entre las historias de la localidad. Las leyendas fueron escritas de diferentes formas, escribiéndose y popularizándose en el siglo XV la recopilación más completa, bajo el nombre de “La Antigua Leyenda de Nuremberg”, que se guardó en dos rollos de pergamino en la iglesia de San Sebaldo y que fueron editadas en el año 1842. Según estas, el santo procedía de la familia real danesa, recibiendo el nombre de Sebaldo, que significa “fuerte/valiente en el mar”, aunque otra variante dice que significa “Victoria atrevida”. Este origen es poco creíble, dado que en el siglo VIII, a Dinamarca aun no había llegado el cristianismo.

Sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Otras leyendas ponen sus orígenes en Inglaterra o Escocia y de acuerdo con una biografía escrita en latín en el año 1340 titulada “Omnia quae gesta sunt”, debió vivir durante el reinado del emperador romano-germánico Enrique III (1017-1056) en Francia, siendo por tanto contemporáneo de San Wilibaldo (+787) y San Wunibaldo (+761), ambos misioneros en la diócesis de Eichstätt, situada al sur de Nuremberg. La biografía “Ea war ain kunek” (érase una vez, un rey), escrita en el año 1380 por Conrado Sauer, comienza con esta declaración: “En los tiempos en los que León y Constantino fueron emperadores del Imperio Romano y Pipino y Carlos gobernaron el reino de Francia…”, sitúa al santo en el siglo VIII. Según esto, el santo sería francés (“de francis genitus”), cuestión que también es confirmada por una canción religiosa medieval de Nuremberg. Pero la región que rodea a Nuremberg se llama “Franconia”, que es un topónimo que complica aun más las cosas, ya que deja la posibilidad de interpretar las palabras “de francis genitus” por “de nación franconia”, lo que dejaría en última instancia a nuestro santo como un asceta local.

Retornando a su biografía, San Sebaldo habría estudiado en Paris y con solo quince años de edad fue obligado por sus padres a contraer matrimonio con una noble aunque huyó la noche de bodas – algo parecido a lo que ya antes había hecho San Alejo -, viviendo como ermitaño durante los siguientes dieciséis años. Pasado este tiempo y acompañado de un discípulo llamado Dionisio, marchó en peregrinación a Roma, donde el Papa Gregorio II (715-731), le confió la misión de predicar el evangelio en Germania. Esta información contradice la afirmación de que Sebaldo hubiera nacido durante el reinado de Pipino o de Carlomagno. Lo que si podría confirmar es que en sus últimos años, hubiera sido contemporáneo suyo.

De vueltas a Germania, el santo predicó en un principio en Lombardía y allí realizó algunos milagros, entre ellos, salvar del hambre y la sed a los santos Wilibaldo y Wunibaldo, utilizando panes que habría recibido de unos ángeles y dándoles a beber de un barril de vino que, milagrosamente, no se vació. Probablemente, después de haber estado con estos dos santos fue cuando decidió establecerse en Franconia. Existe una leyenda italiana que dice que durante un cierto tiempo estuvo en una ermita cercana a Vicenza, adonde acudían los fieles a escuchar sus enseñanzas. Allí tuvo una discusión con un hereje – posiblemente un arriano -, al que combatió y convenció mediante argumentos y un milagro: la tierra se abrió y se tragó al hereje, el cual volvió a salir gracias a la oración del santo.

Detalle del sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Detalle del sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Más tarde, al estar cerca de Ratisbona (Regensburg) y sin posibilidad de cruzar el río Danubio, lo hizo utilizando su manto como si fuera una barca, luego realizó varios milagros en la ciudad y se marchó a un bosque en Nordgäu, localizado en el área de Nuremberg. En esta foresta, que durante mucho tiempo mantuvo el nombre de “Sebaldiwald” (bosque de Sebaldo) y que estaba situado junto al arroyo Pegnitz, llevó una vida de severa ascesis, oración y vigilias. Pero aquí tampoco permaneció mucho tiempo, porque la gente lo visitaba y no lo dejaba en paz. Se cuenta que una vez ayudó a un agricultor a encontrar sus bueyes que se habían perdido en el bosque, pero cuando llegó la oscuridad de la noche, la búsqueda se hizo imposible. Entonces Sebaldo oró a Dios y le dijo al agricultor que se adentrara en el bosque con las manos en alto y de sus dedos salió una luz tan brillante como la luz del día y pudieron proseguir la búsqueda de los animales perdidos.

A veces, el ermitaño se acercaba a la ciudad y se alojaba en una posada propiedad de un carretero, donde predicaba durante algún tiempo. Un invierno le preguntó a su anfitrión si tenía fuego para calentar la casa, pero el carretero le dijo que no tenía madera. El santo le hizo poner carámbanos de hielo en el fuego y estos se quemaron milagrosamente como si fueran de madera y así, pudo calentar la casa. Esta legendaria biografía registra otros milagros como la curación de un hombre que le compró pescado en el mercado desatendiendo unas leyes que lo prohibían. Las autoridades locales ordenaron cegarlo, pero el santo lo curó. Termina diciendo la leyenda que Sebaldo estuvo mucho tiempo predicando y que vaticinó su propia muerte. Conforme a su deseo, después de su muerte, su cuerpo fue colocado en un carro llevado por dos bueyes debiendo ser enterrado donde los bueyes decidieran. Esto sucedió delante de la capilla de San Pedro, en la localidad de Poppenreuth, capilla que había sido consagrada por San Bonifacio de Fulda en el año 746.

Tapiz de San Sebaldo. Detalle del milagro de los bueyes. Germanisches Museum, Alemania.

Tapiz de San Sebaldo. Detalle del milagro de los bueyes. Germanisches Museum, Alemania.

Otra versión de esta historia, mucho más simple, es la escrita por Segismundo Meisterlín, titulada “La leyenda nueva de San Sebaldo”, escrita en alemán y en latín entre los años 1484-1488. En ella se dice que Sebaldo era un príncipe danés que, siendo aun niño, se sintió llamado a servir a Dios. Entonces, abandonó Dinamarca y se unió a los tres hijos del rey de Bretaña: Willibaldo, Wunibaldo y Walpurga. Los cuatro eligieron una vida itinerante y decidieron realizar una peregrinación a Roma. Allí el Papa nombró obispo a Willibaldo y envió al grupo a evangelizar Germania. Sebaldo fue a Ratisbona y luego a los bosques de Franconia, donde vivió en soledad, oración y ayuno hasta su muerte. Cuando los lugareños encontraron su cuerpo lo pusieron en un carro tirado por unos bueyes los cuales lo llevaron a un lugar solitario en el bosque, donde posteriormente se construyó Nuremberg. Esta versión tan simple no es mucho más creíble, ya que fue escrita mucho más tarde que las leyendas anteriormente indicadas, y lo fue a petición de los ciudadanos. En ese momento, la localidad de Bamberg era sede episcopal y sus habitantes se burlaban de los de Nuremberg porque eran unos campesinos y porque incluso su patrón era un simple campesino. Por eso, esta biografía enfatiza el carácter noble del santo.

Culto
Inmediatamente después de su muerte, la gente del pueblo comenzó a venerar su tumba. Cuando la capilla de madera en la que estaba enterrado fue destruida por un rayo, el ataúd con las reliquias fue trasladado durante un tiempo al monasterio de San Gil en la ciudad y posteriormente a la iglesia de San Pedro cercana al Palacio Imperial, la cual fue rebautizada con el nombre de San Sebaldo en el año 1230. Esta iglesia fue reemplazada por la nueva catedral (1361-1372), construida con estilo basilical y con dos coros. Alrededor del año 1250, un autor desconocido compuso un misterio titulado “Os justi” y en 1256, el obispo Enrique von Bilversheim de Bamberg concedió indulgencias a quienes visitaran la tumba tres veces al año.

Tapiz de San Sebaldo. Germanisches Museum, Alemania.

Tapiz de San Sebaldo. Germanisches Museum, Alemania.

Su fiesta se celebra desde hace mucho tiempo con grandes festejos, el día 19 de agosto, probable día de su fallecimiento. Ese día, ante la urna relicario se pronuncian oraciones muy concretas. Existen testimonios que confirman que desde el siglo XI vienen muchos peregrinos desde Francia para orar ante la urna demandando la curación de diversas enfermedades. El culto al santo tomó nuevo impulso tras la publicación de varias obras relacionadas con su vida, la más importante de ellas, ya mencionada antes: “Es wara in kunek”, de Conrado Sauer, la “Vita” compuesta en latín y publicada en Venecia entre el 1400 y 1410 y la “Layenda Nuova de San Sebaldo”, de Meisterlin (1484-1488). Desde el año 1401 se celebra una procesión con sus restos alrededor de la iglesia.

A petición de los residentes en Nuremberg, el Papa Martín V confirmó su veneración el día 26 de marzo del año 1425, incluyendo su nombre en el catálogo de los santos de la Iglesia Católica. Esta proclamación fue celebrada en Nuremberg durante ocho días. Fue entonces cuando los habitantes de la ciudad decidieron la construcción de un gran monumento para contener el relicario de plata, que costó 78.645 ducados y fue realizada por el artista Peter Vischer y sus cinco hijos, los cuales trabajaron en la realización del mismo durante once años, desde el 1508 al 1519. El monumento es de hierro forjado y representa figuras muy simbólicas (la Nueva Jerusalén, los doce apóstoles, los profetas del Antiguo Testamento y las virtudes). En la base de la urna se reproducen los eventos más importantes de la vida del santo. La inscripción del monumento, escrita en alemán antiguo, dice: “Para la alabanza del único Dios Todopoderoso y de San Sebaldo, en honor del Príncipe de los cielos, pagado con la ayuda de los fieles” (Allein Got dem Allmächtigen zu Lob vnd St. Sebald, dem Himmelsfürsten zu Eren mit hilff frumer Leut an den allmussen bezalt). En relicario de plata, que fue realizado a principios del año 1397, contiene en su interior dos cajas más pequeñas, con 18 y 91 fragmentos de huesos del santo, incluido el cráneo.

Vista de la nave central de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg (Alemania), con el sepulcro del Santo en el centro.

Vista de la nave central de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg (Alemania), con el sepulcro del Santo en el centro.

La veneración al santo aumentó considerablemente cuando se donaron pequeñas porciones de sus huesos a otros lugares. En el siglo XIV, durante el reinado del emperador Carlos IV, se ofrecieron pequeñas reliquias a los monasterios de Andechs y Kitzingen y a una iglesia de Praga. Como consecuencia de la Reforma, que prohibió su culto en el año 1525, la veneración del santo asceta decayó, aunque no se abandonó por completo y aunque la iglesia de San Sebaldo pasó al culto protestante, la urna de las reliquias se mantuvo siempre intacta debido a los numerosos milagros que seguían sucediendo ante ella. El santo es venerado de manera particular en los casos de problemas en los embarazos de las mujeres, como protector de los caminantes y peregrinos y también se le invoca en contra del viento. A menudo, el relicario que contiene el cráneo del santo, es llevado a los lugares donde se encuentran mujeres embarazadas en peligro. Aun a pesar del paso de los tiempos, se ha conservado una oración especial, que se pronuncia delante de su tumba: “Dios Todopoderoso y Eterno, tu que hiciste la vida de San Sebaldo digna de alabanza en su tiempo, por su intercesión te rogamos ahora que defiendas a tu pueblo y lo conduzcas al reino celestial tras el paso de esta vida temporal”. En Nuremberg y sus alrededores hay erigidos varios santuarios a San Sebaldo, esculturas de altar, iconos, una pared de alfombras (1425), una moneda local (1429) y su nombre sigue siendo muy utilizado. La mitad de la ciudad vieja, al norte del río Pegnitz, sigue llevando el nombre de “Sebald”.

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En la iconografía, a San Sebaldo se le representa a menudo recluido en una celda no lejos de Nuremberg, ciudad que se ve al fondo, predicando en el bosque junto a la gente del pueblo que escucha sus palabras, tanto los soldados como los campesinos. Lleva una vara en la mano y, a veces, va flanqueado por dos bueyes.

Vista aérea de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg, Alemania.

Vista aérea de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg, Alemania.

Himno del santo (propuesta de Troparion)
“Dios Todopoderoso y Eterno, tu que hiciste la vida de San Sebaldo digna de alabanza en su tiempo, por su intercesión te rogamos ahora que defiendas a tu pueblo y lo conduzcas al reino celestial tras el paso de esta vida temporal”.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
Sebaldus von Nürnberg. en: E. Stadler, Franz Joseph Heim, Johann N. Ginal (eds.): Vollständiges Heiligen-Lexikon, Band 5. Augsburg 1882, p. 225-228
– Hubertus, Seibert, “Sebald” en: Neue Deutsche Biographie 24 (2010), p. 105-106, online.
– Arno Borst: Die Sebalduslegenden in der mittelalterlichen Geschichte Nürnbergs, en: Jahrbuch für fränkische Landesforschung 26, 1966, S. 19-178
– Wilhelm Störmer, Art. “Sebald”, in: Lexikon für Theologie und Kirche, 3. Aufl., Bd. 9, Sp. 358
The monument of St. Sebald, con detalles de imágenes y explicaciones (enlace en alemán).
– Butler‘s, Lives of the Saints (eds. Herbert J. Thurston, S.J. & Donald Attwater, 2d ed.), Burnes and Oates, London, 1956, p. 350 sq.
– David J. Collins, Reforming Saints: Saints’ Lives and Their Authors in Germany 1470-1530, Oxford Univ. Press, 2008, pp. 56-64 (2008).

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San Barlaám Cikojskij, eremita del siglo XIX

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Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Basilio Fedotovich Nadezhin (ése era su nombre de pila) nació en el año 1774 en el seno de una familia campesina en la localidad de Morezovo, distrito de Rudka Lukyanovka en la provincia de Nizhnij-Novgorod. De su juventud tenemos muy pocas noticias: que fue autodidacta, que estaba casado con Daria Alekseeva, aunque no tenían hijos, por lo que adoptaron a un huérfano, pero que deseoso de vivir en soledad, después de dejar atendida económicamente a su familia abandonó en secreto su casa y nunca supieron nada más de él.

En el año 1811 se acercó a las Lauras de las Grutas de Kiev deseando vivir allí como un simple peregrino, pero como no tenía documentación alguna, las autoridades lo confundieron con un vagabundo y lo enviaron a Siberia. Fue deportado a la región del lago Bajkal, en los confines de Mongolia, permaneciendo allí por espacio de seis años, durante los cuales se dedicó a hacer guardia ante las iglesias de algunos poblados y finalmente, en la iglesia de la Resurrección situada en el centro comercial de Kjakhta, cuyo sacerdote, el padre Aetiya Razsohina fue su director espiritual.

Logró establecerse en un lugar solitario cercano al río Cikoj, en el interior de un bosque que cubría las cumbres del macizo montañoso de Zabajkal, viviendo allí como ermitaño durante cinco años, dedicado a la oración, soportando la dureza del clima y de la soledad. Para vencer las tentaciones llevaba siempre puesto un cilicio de hierro y en su tiempo libre se dedicaba a escribir textos religiosos que regalaba a los que se encontraba por aquellos entornos. Inevitablemente, cuando se dieron cuenta de su existencia, algunos lugareños se acercaban a visitarlo, mientras que por su parte, él abandonaba la soledad cuando deseaba participar en la Eucaristía, cosa que hacía en la ciudad de Urluk, donde se hospedaba en casa del diácono local, o de dos ciudadanos piadosos llamados Makarova y Luzhnikova.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Finalmente, algunos lugareños se unieron a él para vivir como eremitas y gracias a la ayuda de algunos benefactores de Kjakhta, obtuvieron los medios necesarios para construir las humildes y sencillas edificaciones que necesitaban como comunidad. En el 1826 construyó una capilla que dedicó a San Juan Bautista, tres celdas colectivas y consiguió algunos libros litúrgicos. Pero como la policía aun lo buscaba, finalmente lo encontraron y encarcelaron, aunque los habitantes de Kjakhta se solidarizaron con él y recurrieron a las autoridades eclesiásticas.

Basilio fue llamado entonces por el metropolita Miguel II (Burdukov) de Irkutsk quién vio que le era útil tenerlo al frente de un eremitorio pues en aquellos lugares había vecinos animistas y otros que eran seguidores de la Iglesia de los Viejos Creyentes. En este sentido, le propuso a Basilio tonsurarse como monje, le construyó un eremitorio en mejores condiciones, consiguiendo que nueve monjes se fueran a vivir con él. El 5 de octubre de 1833 recibió la tonsura monástica cambiando su nombre por el de Barlaám, fue ordenado de diácono y poco después, de presbítero.

En el lugar de la pequeña capilla del eremo (monasterio) construyó una iglesia e inició una actividad misionera entre los tártaros y los animistas – a muchos de los cuales bautizó -, y mantuvo buenas relaciones con los Viejos Creyentes. En el año 1838 fue elevado a la categoría de “stroitel” (administrador de un monasterio recién fundado) y le fue confiado el encargo de construir una iglesia más grande. Al año siguiente, lo nombraron egumeno del nuevo monasterio.

Primera urna.

Primera urna.

La actividad misionera de Barlaám se intensificó con la construcción de una escuela que contribuyó al debilitamiento del “raskol” (cisma) de los Viejos Creyentes, los cuales comenzaron a enviar allí a sus hijos, gracias a lo cual, muchos padres volvieron al seno de la ortodoxia. El mismo Barlaám visitaba los pueblos más alejados proponiendo a los Viejos Creyentes que recibieran a un sacerdote “edinoverij”, o sea, a un sacerdote que perteneciendo a la Iglesia Ortodoxa tenía autorización para celebrar en los antiguos ritos.

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En el año 1845, el Santo Sínodo lo honró concediéndole una cruz pectoral de oro, pero ese mismo año su salud comenzó a fallarle. Aún así quiso emprender un viaje a Urluk a fin de atender pastoralmente a los feligreses de aquella ciudad. Retornó más enfermo y el 23 de enero del 1846 murió con setenta y un años de edad. Sobre su tumba hicieron una pequeña construcción de ladrillos e hierro y en el monasterio conservaron con devoción sus objetos personales, especialmente, su cilicio.

Nunca fue canonizado oficialmente ni gozó de culto litúrgico, pero a principios del siglo XX sobre su tumba se celebró una solemne “panihida” (un funeral) cuando muchos habitantes de la región de Zabajkal venían en peregrinación solicitándole gracias, ya que estaban convencidos de conseguirlas si oraban junto a su tumba. Extraoficialmente existía una cierta aprobación de culto, que fue confirmado cuando su nombre fue incluido en el elenco de los santos de Siberia, señalándose el 10 de junio como la fecha de su conmemoración. Eso fue en el año 1984, considerándose como el año de su canonización. Sus reliquias fueron exhumadas en el mes de agosto del año 2002.

Urna actual.

Urna actual.

El escritor e historiador Eugenio Pogozev (Poseljanin) en su obra sobre los ascetas rusos del siglo XIX, facilita un retrato de San Barlaám: “Casi siempre estaba arrodillado y con las manos cruzadas sobre el pecho, puestos los hábitos monásticos y con el rostro enmarcado dentro de una larga barba”. San Barlaám Cikojskij está incluido en el icono oficial que representa a todos los santos de Siberia, el cual se conserva en la catedral de Tobol’sk desde el año 1984.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Archimandrita Melecio, “El eremita Barlaám de Cikoj”, Irkutsk, 1894
– Poseljanin, E., “Los ascetas rusos del siglo XIX”, Sant Petersburgo, 1910
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (24/08/2015):
http://days.pravoslavie.ru/Life/life6482.htm
– www.pravoslavie.ru/put/print4081.htm

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San Saturio, eremita visigodo

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Busto relicario de San Saturio.

Busto relicario de San Saturio.

San Saturio es una figura muy poco conocida en la hagiografía española, siendo muy escasos los datos fidedignos que tenemos de él. Nacido en Soria – según Tamayo Salazar en el año 493 -, en el seno de una noble y rica familia visigoda, deseando vivir en soledad desde que fallecieron sus padres, en el año 532 o sea, con unos cuarenta años, repartió sus bienes entre los pobres y se retiró a unas grutas que están en la colina de Peñalba, en la Sierra de Santa Ana, cerca del río Duero frente a la ciudad de Soria. En este lugar construyó una especie de oratorio dedicado al arcángel San Gabriel y vivió allí por espacio de treinta y seis años.

En el año 568, un joven de Armentia, localidad cercana a Vitoria, deseoso de someterse a su dirección espiritual y compartir con él su vida escondida y penitente, marchó hacia donde se encontraba Saturio que ya era un anciano de setenta y cinco años. Dice la leyenda que este joven intentó cruzar a nado el río Duero, que el santo lo vio y le advirtió del peligro aunque llegó sano y salvo a la orilla donde se encontraba la ermita del santo, sano y salvo y con las ropas completamente secas. El joven subió por los riscos y pidió a Saturio que le permitiese quedarse con él. Este joven, llamado Prudencio, llegaría a ser obispo de Tarazona y hoy también lo veneramos como santo.

Cráneo de San Saturio.

Cráneo de San Saturio.

Vivieron juntos por espacio de siete años y cuando Saturio murió sepultó el cuerpo de su maestro dentro de la misma gruta en la que habían vivido y en el sepulcro grabó la siguiente inscripción: “Hic requiescit famulus Dei Saturius, que postquam vitam per fere XXXVI annos eremiticam transegisset, miraculis clarus obdormivit in Domino annorum LXXV, die VI non. Octob. Era DCVI”. (Aquí descansa el siervo de Dios Saturio, quién después de haber llevado vida eremítica durante treinta y seis años, esclarecido en milagros, durmió en el Señor a los setenta y cinco años de edad, el día sexto de las nonas de octubre de la era 606).

Siendo ya obispo, San Prudencio organizó una peregrinación a la cueva de la Sierra de Santa Ana para venerar los restos de Saturio, ya que por aclamación popular era venerado como un santo. De hecho, la fama de taumaturgo que tuvo en vida y después de su muerte hizo que la ciudad de Soria lo eligiese como su santo patrono.

Con el tiempo, los templarios se adueñaron de la cueva y de la ermita. En un principio, los restos del santo estaban en la cueva, pero cuando se reconstruyó la ermita, fueron puestos en una arqueta en el altar mayor. En el lado derecho de altar está señalado el lugar donde fueron encontradas, lugar que en un principio estaba completamente tapado aunque los habitantes de Soria habían abierto un agujero por donde metían la cabeza ya que estaban convencidos de que el santo tenía remedios para curar las cefaleas y las migrañas. El cráneo se llevó a la catedral de Soria, donde se encuentra dentro de una funda relicario de plata en una capilla a él dedicada. También en la ermita se venera un busto relicario de principios del siglo XIX.

Pero el culto al santo fue decayendo y de hecho, a mediados del siglo XVI había casi desaparecido; los sorianos solo recordaban que en la antigua ermita de San Miguel estaban los restos de un santo ermitaño que había vivido en aquellas cuevas. Sin embargo, en el 1630, después de estar sufriendo las consecuencias de una prolongada sequía, se volvió a recordar el patronazgo del santo sobre la ciudad y se sacó en procesión de rogativas. Parece que el santo los escuchó porque de nuevo llegaron las lluvias y eso dio pie a que la ciudad fuera recuperando su antigua devoción al santo ermitaño, conmemorándolo con romerías, procesiones y fiestas. De esta manera, en ese siglo XVII, en el lugar donde había vivido el anacoreta se erigió una ermita, muy sobria por fuera pero barroca por dentro, con un espléndido altar barroco. Como la ermita se encuentra enclavada en el llamado Cerro de Santa Ana, lógicamente existe en ella un altar dedicado a la madre de la Santísima Virgen.

Sepulcro de San Saturio.

Sepulcro de San Saturio.

A la ermita se accede por la cueva, que está debajo de ella y lo primero que se encuentra al entrar es una sala grande, presidida por una imagen del santo, donde antiguamente celebraban sus reuniones la hermandad de labradores a fin de dirimir sus conflictos internos. La iglesia es de planta octogonal, las paredes están decoradas con frescos que representan la vida del santo: repartiendo sus bienes entre los pobres, orando en la capilla de San Miguel, predicando, la travesía milagrosa de San Prudencio, la muerte de San Saturio y su canonización por San Prudencio cuando era obispo de Tarazona. Estos frescos son obra de Antonio de Zapata, discípulo de Antonio Palomino, quién las realizó entre los años 1704-1705.

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Como he dicho anteriormente fue el propio San Prudencio quién como obispo y según la tradición del siglo VI, canonizó al santo, pero el 31 de agosto del 1743, mediante decreto del Papa Benedicto XIV, se incluyó su nombre en el Martirologio Romano, se confirmó su patronazgo sobre la ciudad de Soria y se estableció su festividad el día 2 de octubre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Moral, T., “El eremitismo en la historia de Castilla”, Pamplona, 1968
– Moral, T., “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Roma, 1990
– Tamayo Salazar. G., “Martirologium hispanum”, Lyon, 1651-1656.
– Tutor y Malo, “Vida y muerte del ínclito anacoreta San Saturio, patrón de la segunda Numancia”, 1890.

Enlaces consultados (25/08/2015):
– https://es.wikipedia.org/wiki/Saturio
– https://es.wikipedia.org/wiki/Ermita_de_San_Saturio_(Soria)
– www.osma-soria.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Barsoum al-‘Uryan el desnudo

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Icono copto del Santo.

Icono copto del Santo.

Barsoum (Barsauma), cuyo nombre en siríaco significa “hijo del ayuno”, nació en El Cairo a mediados del siglo XIII en el seno de una rica familia. Su padre, al-Wagih Mufaddal, era un secretario de la administración civil en tiempos del reinado de Saragat al-Durr (1250-1252), la última reina de la dinastía ayyubida y también la única mujer que ha gobernado en toda la historia del Egipto islámico. La madre de Barsoum pertenecía a la familia de al-Tabban, que también era muy rica e influyente. Algunos historiadores, como Graf y Coquin, sostienen que Barsoum también era un funcionario al servicio de Saragat al-Durr, pero este dato no es confirmado por ninguna fuente hagiográfica. Según la datación más probable – que es la que defiende Kamil -, durante el reinado de Saragat al-Durr, Barsoum era solamente un niño.

Después de la muerte de sus padres, un tío materno se quedó con toda la herencia que le correspondía a Barsaum y él, que tenía unos veinte años de edad, en vez de hacer valer sus derechos ante las autoridades civiles, decidió dejar el mundo con todas sus comodidades y vivir pobremente a las afueras de la ciudad. Llevaba puesta solamente una capa arrugada que apenas lo cubría y de ahí le viene el apelativo de “el desnudo”. El historiador Mufazzal al-Mufaddal afirma que Barsoum se dedicó a llevar una vida ascética pero no en las afueras de la ciudad, sino dentro de la iglesia de Harat Zuwaylah de El Cairo.

Transcurridos cinco años, Barsoum se estableció en una gruta dentro de la iglesia de San Mercurio, en el Cairo Viejo. A excepción del Sinaxario Copto y de un Antifonario también copto, el resto de las fuentes históricas dicen que dentro de la gruta había una enorme serpiente que, gracias a las oraciones de Barsoum, se convirtió en un animal doméstico que convivió con él por espacio de unos veinte años, pasados los cuales, el santo se mudó a la terraza de la iglesia, en la que vivió otros quince años.

Tumba del Santo.

Tumba del Santo.

En el año 1301 los musulmanes desencadenaron contra los cristianos una terrible persecución y para identificarlos, les obligaron a ir vestidos de azul. Barsoum no hizo caso, siguió con su raída capa y un turbante blanco, por lo que fue arrestado y encarcelado. El hagiógrafo Coquin defiende que el motivo del arresto fue otro: el santo habría permanecido de manera ilegal dentro de un edificio público. En prisión estuvo menos de una semana, pasada la cual le permitieron que viviera donde y como quisiera. Él, entonces, se fue al monasterio de Sahran, en las cercanías de Hilwan, al sur de El Cairo y continuó llevando el turbante blanco sin mostrar ningún miedo a las autoridades musulmanas. Así anduvo durante unos quince años, muriendo el día 5 del mes nasi del año 1033 (28 de agosto del año 1317), o sea, que murió siendo anciano.

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Fue sepultado en el monasterio de Sahran, que inmediatamente fue llamado monasterio de San Barsoum, que se convirtió en meta de peregrinación de fieles tanto coptos y de otras tradiciones cristianas, como musulmanes. Al santo se le atribuyen más de treinta milagros tanto realizados en vida como después de muerto y su fama de santidad traspasó las fronteras de Egipto e incluso, de la Iglesia Copta. Así lo recuerda el historiador melquita Ibn al-Suqa’i, que fue contemporáneo suyo.

Detalle de la tumba del Santo.

Detalle de la tumba del Santo.

Aunque era un asceta, en verdad no fue un monje en el sentido estricto de la palabra y no tuvo ninguna autoridad eclesial. Aun así, San Barsoum es uno de los santos más populares en Egipto. De hecho, la Iglesia Copta lo compara con Moisés, San Juan Bautista, San Pablo el primer ermitaño y San Antonio abad.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Crum, W.E., “Barsauma the Naked”, Sociedad de Arqueología Bíblica, 1907
– Tawdrus, S., “La diócesis de Hilwan y el monasterio de San Barsauma el desnudo”, al-Qahira, 1972.
– VV.AA., “El gran santo Apa Barsauma el desnudo”, al-Qahira, 1988
– VV.AA., “Historia de la vida del gran Santo Amba Barsauma el desnudo, en la historia de los padres de la Iglesia Copta”, al-Qahira, 1936.
– Wadi, A., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (23/08/2015):
– www.biblicalarchaeology.org

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