Santa Alejandra, emperatriz romana y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del rostro de la Santa en un icono ortodoxo ruso, de estilo naturalista.

Detalle del rostro de la Santa en un icono ortodoxo ruso, de estilo naturalista.

Cuando el mes pasado hablábamos de Santa Serena, la presunta emperatriz romana y mártir que fue esposa de Diocleciano, no sólo concluimos que esta Santa no existía, que es totalmente legendaria y que nada tiene que ver con la emperatriz real, llamada Prisca, que no era cristiana y que no sufrió martirio; sino que además de su alter ego de Santa Serena, ha sufrido otro desdoblamiento, mucho más exitoso, que ha dado lugar a otra Santa, de nombre Alejandra, también emperatriz, mártir y esposa de Diocleciano, que tiene culto hasta hoy, especialmente en el mundo ortodoxo, pero que es tan inexistente como la primera. Hoy hablaremos de ella en previsión a las dudas e intereses que surgieron sobre ella cuando hablamos de Santa Serena, aunque se la conmemora, como veremos, el 21, 22 y hasta 23 de abril, junto con San Jorge, mártir de Capadocia.

Emperatriz de Roma y cristiana
Según una passio armenia, conectada con el ciclo de la leyenda de San Jorge, esta figura que tratamos, Alejandra, fue esposa de Diocleciano y por lo tanto emperatriz de Roma. En la leyenda de Santa Susana la vemos animando a la joven a perseverar en su decisión de no contraer matrimonio con Galerio, heredero del Augusto, aunque aquí asume en ocasiones la “piel” de Santa Serena o incluso se la llama directamente con su auténtico nombre, que era Prisca. Sin embargo la problemática de esta mártir es que existen varias leyendas, y ninguna de ellas es cierta.

En primer lugar reproduciremos la versión de Jacobo de la Vorágine en su Leyenda Áurea, que se inspira directamente en la passio armenia mencionada, aunque nótese que confunde términos -la passio, ya que La Vorágine se limitaba a copiar y reproducir-, llamando a la esposa del juez Alejandría y al propio juez lo llama Daciano, como el pretor enviado a Hispania, aunque aquí se le llama “rey persa” (??); en otras versiones, sin embargo, ella es la emperatriz Alejandra y el juez es el mismo emperador Diocleciano, establecido en Nicomedia, desde donde regía el Imperio.

Detalle de "La elección de la fe", óleo del pintor ruso Pavel Viktorovich Ryzhenkov, que muestra a la emperatriz Alejandra saliendo en defensa de San Jorge.

Detalle de “La elección de la fe”, óleo del pintor ruso Pavel Viktorovich Ryzhenkov, que muestra a la emperatriz Alejandra saliendo en defensa de San Jorge.

Se encontraba el soldado Jorge siendo torturado por órdenes y en presencia de Diocleciano. Girándose hacia su esposa Alejandra, que contemplaba en silencio la macabra escena, le dijo: “¡Oh esposa mía! Es tanta la rabia que siento al ver que no puedo con éste, que voy a morir de despecho.” Ella le respondió: “No me extrañaría nada, ¡oh tirano cruel! ¿No te dije infinidad de veces que dejaras de perseguir a los cristianos? ¿No te he advertido insistentemente que estas personas cuentan con la protección de su dios? Pues ahora te digo todavía más; presta atención a mis palabras: yo quiero hacerme cristiana.” Diocleciano exclamó: “¡Oh dolor! ¿Qué es lo que oigo? Pero, ¿es que también a ti te han seducido?”. A continuación, Alejandra hizo una defensa apasionada de los cristianos, reprendiéndole duramente por las acciones que estaba llevando contra ellos.

Diocleciano, indignadísimo, sin atender a su dignidad ni a su rango, mandó colgarla por los cabellos de una viga y que fuera azotada sin piedad hasta la muerte. En medio del tormento, mirando a Jorge, Alejandra gritó: “¡Oh Jorge, luz de la verdad! ¿Qué va a ser de mí? Pues voy a morir y no estoy bautizada.” Díjole el soldado: “No te preocupes por esto. La sangre que estás derramando tiene en este caso el mismo valor que el bautismo y equivale a una corona de gloria.” Al poco rato, y sin dejar de rezar mientras pudo, murió. En otra versión, sin embargo, Diocleciano la hace ejecutar a golpe de espada, siendo el 18 de abril de 303, el primer año de la persecución. Días después, fueron ejecutados los cristianos Apolo, Ísaco y Codrato, probablemente esclavos o funcionarios al servicio de Alejandra, quienes pese a su posición sufrieron igualmente el hambre y la decapitación.

Detalle de la Santa colgada de los cabellos y azotada. Iglesia de San Jorge, Rhazüns, Suiza.

Detalle de la Santa colgada de los cabellos y azotada. Iglesia de San Jorge, Rhazüns, Suiza.

Otra versión, más popular en la tradición ortodoxa, dice que Diocleciano optó por darle una muerte más digna a su esposa, que estuviera de acuerdo a su rango y linaje. Ordenó que unos soldados la llevaran al lugar donde debía ser decapitada. Mientras iba hacia allá, en un cierto momento la emperatriz, se giró hacia sus centinelas y les dijo: “Dejad que me recueste un momento en este muro, por piedad, pues estoy agotada.” Los soldados, respetuosos, la dejaron hacer, y en el mismo momento en que Alejandra se recostaba en el muro, se le fue la vida al instante, sin más.

Interpretación
Naturalmente, esta leyenda no se sostiene por ningún lado, no sólo por la realidad histórica, sino por las mismas incongruencias del texto, que lo mismo la llama Alejandría y la hace esposa de un tal rey Daciano, persa, como la llama Alejandra y la hace emperatriz de Roma y esposa de Diocleciano. Supuestamente, ella y sus sirvientes se habrían convertido al contemplar el martirio de San Jorge, pero presuntamente este mártir habría sido ejecutado en Palestina y, sin embargo, el texto ubica el martirio de Alejandra en Nicomedia, residencia de Diocleciano, por lo que supuestamente habría pasado un tiempo entre la muerte de San Jorge y su conversión, hasta que Diocleciano descubrió su fe y la hizo ejecutar con sus sirvientes, en Nicomedia. Sin embargo, la passio armenia insinúa que todo ocurrió simultáneamente. Por no hablar de la contradicción entre la versión que la muestra torturada y decapitada y la otra en la que, simplemente, se muere sola, sin más. En fin, un lío.

Lo cierto es que sí existe un grupo de mártires, llamados Alejandra, Apolo, Ísaco o Isacio y Codrato o Crotato, en Nicomedia, que son mencionados por un grupo relevante de fuentes hagiográficas, entre Martirologios, Sinaxarios y Menologios occidentales y orientales, y que son venerados, como decíamos, el 21 o 22 de abril, justo un día antes que San Jorge. Pero lo que sabemos de ella es esta leyenda descrita que, por supuesto, carece de todo fundamento histórico.

Martirio de la Santa en presencia de San Jorge. Lienzo de Giacopo Palma Il Giovane.

Martirio de la Santa en presencia de San Jorge. Lienzo de Giacopo Palma Il Giovane.

La realidad histórica
Ya la hemos mencionado anteriormente, en el artículo de Santa Serena e incluso en los artículos dedicados a analizar la leyenda de Santa Filomena, pero nunca está de más repetirlo. La persona que está detrás de esta inexistente Santa, llámese Alejandra o Serena, fue la emperatriz Prisca, la histórica esposa de Diocleciano, la cual, por Lactancio, sabemos que no era cristiana y que no murió mártir, luego todas estas leyendas sobre las peripecias de Alejandra-Serena se quedan en papel mojado.

En el año 305, Diocleciano renunció al Imperio y pasó sus poderes a Maximiliano Galerio, quien fue emperador hasta 311. Se decidió que su esposa sería Valeria, hija de Diocleciano y Prisco. Sin embargo, Valeria rechazó de inmediato a Galerio. Éste, despechado, mandó desterrar a Alejandra y a Valeria a Siria. En el año 313 murió Galieno. Su sucesor, Licinio, autorizó a las exiliadas a trasladarse a Nicomedia. Sin embargo mandó decapitar a la emperatriz y a su hija, y lanzar sus cuerpos al mar. En este crimen político, un asesinato derivado de las habituales luchas de poder, hay quien quiso ver el martirio de dos simpatizantes con el cristianismo, lo que no tiene ningún viso de realidad.

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Iconografía y culto
A pesar de la total inexistencia histórica de esta Santa y, consecuentemente, de la ausencia de reliquias que puedan considerarse auténticas, ha gozado de bastante culto y representación artística en el mundo ortodoxo, donde sigue siendo muy venerada y representada; en parte porque participa de la inmensa popularidad del mártir al cual viene asociada, el Gran Mártir Jorge, uno de los mártires antiguos más populares de todos los tiempos.

En los iconos aparece siempre como una santa reina o emperatriz, a menudo, anacrónicamente vestida con atributos y vestuario propios de una emperatriz bizantina, lo que no era. Suele portar la cruz del martirio y, a veces, una espada, aludiendo a su género de muerte. No es infrecuente que se hayan reutilizado iconos que representan a Santa Catalina de Alejandría y se haya cambiado su nombre por el de Santa Alejandra, ya bien sea porque ambas aparecen vestidas de igual manera -como princesas bizantinas- o porque haya habido alguna confusión con la palabra Alejandría, que aparece en la nomenclatura de ambas Santas -recordemos que en una de las versiones de la passio armenia no se la llama Alejandra, sino directamente Alejandría-. Con todo, es fácil reconocer cuando el icono ha sido reutilizado, porque ciertamente la rueda con púas es el atributo de Santa Catalina -y de San Jorge, si apuramos- pero no el de Santa Alejandra.

Santas María Magdalena y Alejandra emperatriz. Mosaico de Duzi en la catedral de Moscú, Rusia.

Santas María Magdalena y Alejandra emperatriz. Mosaico de Duzi en la catedral de Moscú, Rusia.

Nada más puede decirse de esta legendaria emperatriz mártir, salvo que, por más que se la venere aún hoy en día y que haya tantas y tan bellísimas obras de arte dedicadas a honrarla -particularmente en el naturalismo ruso-, es una figura que no existe, es totalmente irreal. Podríamos asumir la posibilidad de que Santa Alejandra de Nicomedia, mencionada como mártir junto a otros en esta ciudad, pueda ser una Santa real, pero desde luego, si así es, no sabemos absolutamente nada de ella.

Por supuesto, no cabe olvidar que existe otra Santa Alejandra, mártir de Amiso o de Ancira según el grupo al cual se la asocie, de la cual ya hemos hablado anteriormente y a cuyo artículo nos remitimos en caso de que alguna Alejandra que nos lea se sienta desmotivada al descubrir que nuestra protagonista de hoy, al menos tal cual la conocemos, no existe.

Meldelen

Bibliografía:
– DE LA VORÁGINE, Santiago, La leyenda dorada, vol I. Alianza Editorial, 2006.

Enlace consultado (12/09/2015):
– www.santiebeati.it/dettaglio/92739

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Beato Benedicto Daswa, mártir sudafricano

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Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

El viernes día 2 de febrero del año 1990, Benedicto Daswa iba con su hermana enferma y con su hijo a visitar al médico en Thohoyandou; en el camino ayudó a un hombre que iba cargado con un saco de harina camino de Mbahe. Al salir del médico, después de dejar a su hermana en su casa, volvió a fin de ayudar a otro aldeano a llevar otro saco de harina de maíz a otra aldea. De regreso a su domicilio se encontró el camino bloqueado por troncos de árboles. Cuando bajó del coche para despejar el camino, se abalanzó sobre él un grupo de jóvenes que comenzaron a lanzarle grandes piedras. Malherido y sangrando salió corriendo con la esperanza de encontrar a alguien que le ayudara, llegando a un “rondawel” (una choza africana) donde estaban unos hombres bebiendo cerveza, escondiéndose en la cocina. Cuando los jóvenes que le perseguían llegaron al lugar, amenazaron con matar a la mujer que lo escondía si no les decía donde se había ocultado Benedicto. El, a fin de que no maltrataran a la mujer, se entregó y dos muchachos entraron y lo sacaron. Benedicto se abrazó a uno de ellos creyendo que le estaban salvando la vida, ya que el muchacho le dijo que no lo iban a matar, pero un hombre salió de entre la multitud y portando un “knobkerrie” (un palo africano que se utiliza para golpear y matar) hizo que todos rodearan a Benedicto. Al darse cuenta de lo que le iba a pasar, Benedicto empezó a orar en voz alta diciendo: “Señor, recibe en tus manos mi espíritu”.

Todo ocurrió muy rápido y algunos empezaron a decir: “Escuchad, se está muriendo y está llamando a su Dios”. Entonces, el hombre lo golpeó brutalmente en la cabeza con el “knobkerrie” aplastándole el cráneo y haciendo que cayera al suelo, vertiendo al mismo tiempo agua hirviendo sobre él, quemándole la cabeza mientras lo injuriaban. La mujer que estaba en el “rondawel”, salió corriendo buscando a un hermano de Benedicto para contarle lo que estaba sucediendo. Mackson, el hermano de Benedicto, después de llamar a la policía, se quedó toda la noche junto al cuerpo inerte de su hermano. Cuando llegó la policía dispuesta a inspeccionar la escena del crimen, tuvo que quedarse dentro del coche policial debido a la violencia del grupo que había asesinado a Benedicto. A la mañana siguiente llegaron un fotógrafo de la policía y un investigador forense, quienes pusieron en marcha una investigación sobre lo que había ocurrido. Varias personas fueron detenidas acusadas de este brutal asesinato, pero cuando el caso llegó a los tribunales, fue archivado por falta de pruebas. Así fue el asesinato de Benedicto Daswa, pero ¿por qué se le da la consideración de martirio a lo que solo parece un brutal asesinato? ¿Por qué fue asesinado Benedicto? Esta es la cuestión.

Fotografía del Beato junto a su esposa.

Fotografía del Beato junto a su esposa.

El asesinato de Benedicto Daswa fue la culminación de varios años de tensión entre la fe que Benedicto tenía en Jesucristo y ciertas personas de su pueblo y de otros pueblos vecinos que practicaban la brujería. Benedicto era conocido por su postura firme en contra de todo tipo de brujería y porque predicaba el que se acudiera a Dios con confianza cada vez que existiera alguna necesidad, algún problema. Era muy conocido y popular porque era muy propenso a ayudar a los jóvenes de su comunidad y de hecho, en el año 1976, había formado un equipo de fútbol al que denominó “Las once computadoras de Mbahe”. Tras el éxito inicial, el equipo comenzó a perder los partidos y hubo quién propuso consultar a un “sangoma” (una especie de brujo curandero y adivino) a fin de mejorar la actuación del equipo. Estos brujos curanderos son muy venerados y respetados en una sociedad en la que se cree que todas las enfermedades y desgracias están ocasionadas o relacionadas con la brujería.

Benedicto se mostró contrario a esta propuesta, pero él estaba en inferioridad numérica, en minoría. Para él no era posible conciliar el uso de la brujería con la fe cristiana y por eso, optó por dejar el club y formar otro equipo al que llamó “Los rebeldes por la libertad de Mbahe”, siendo apoyado por algunos jugadores. Su decisión fue el comienzo de una campaña de odio y de celos hacia él por parte de algunos vecinos del pueblo, aunque él no le dio importancia y siguió comportándose como un verdadero cristiano tanto a nivel privado y familiar como en la convivencia con sus vecinos. Así actuaba, jamás utilizó prácticas mágicas ni amuletos, algo muy habitual en su entorno.

La madre de Benedicto con dos de sus hijas. La de la izquierda es su hija póstuma.

La madre de Benedicto con dos de sus hijas. La de la izquierda es su hija póstuma.

En el mes de noviembre del año 1989, su región se vio afectada por unas lluvias torrenciales acompañadas de fuerte aparato eléctrico (rayos). Esto no era normal en aquella zona y los vecinos no lo consideraron un fenómeno natural, llegando incluso algunos de ellos a hacerle a él responsable por el hecho de ser cristiano. En las primeras semanas de enero de 1990 cayeron tremendos aguaceros y el jueves 25 de enero, hubo varios impactos de rayos en el pueblo. El jefe de la comunidad se reunió con su consejo para discutir sobre este problema y decidieron consultar con un “sangoma” a fin de identificar al responsable de aquellas desgracias. Benedicto llegó a la reunión después de que la decisión había sido ya tomada y aunque les explicó que los rayos eran fenómenos naturales, sus explicaciones fueron recibidas con escepticismo. El se empeñó en argumentar que la caída de los rayos no era una cuestión de brujería, pero la decisión estaba tomada y habían decidido pedir a cada vecino una contribución individual de cinco rands para pagarle al “sangoma”. Benedicto se negó a contribuir económicamente, sosteniendo que su fe católica le impedía tomar parte en todo lo que estuviera relacionado con la brujería. Algunos tomaron su posición como un menosprecio a las creencias tradicionales y comenzaron a conspirar contra él ya que deshaciéndose de su presencia, eliminaban un obstáculo. Y esta fue la causa de su muerte una semana más tarde. Lo mataron por defender su fe, cuando solo tenía cuarenta y cuatro años de edad.

Pero parece que en este artículo “hemos empezado la casa por el tejado” ya que normalmente, cuando escribimos sobre un santo o un beato empezamos por su nacimiento y terminamos por su muerte y su culto y en este caso lo hemos hecho deliberadamente al revés a fin de demostrar que su muerte fue por odio a la fe. Pero como queremos dar a conocer a este primer santo sudafricano cuya beatificación se realiza en el día de hoy en Tshitanini, vamos a seguir hablando sobre su vida.

Vista de la iglesia de Nweli, Sudáfrica.

Vista de la iglesia de Nweli, Sudáfrica.

Tshimangadzo Samuel Daswa (ése era su nombre), nació el 16 de junio de 1946 en Mbahe, un pueblo situado a unos treinta kilómetros de Thohoyandou, que es la ciudad principal de la antigua patria Venda, en la provincia sudafricana de Limpopo, que actualmente pertenece a la diócesis de Tzaneen. Era el hijo primogénito de Tshililo Petrus Daswa (Bakali) y de Thidziambi Ida Daswa (Gundula), muy trabajadores, emprendedores y famosos tanto por su hospitalidad como por su generosidad. Su familia pertenecía a la tribu africana de los Lemba (también llamados judíos negros), luego en su clan se seguían algunas costumbres semitas como por ejemplo, la circuncisión o la abstención de comer algunos alimentos considerados impuros según la ley de Moisés. Estas creencias y estas prácticas les fueron inculcadas desde niño y no solo a él, sino también a sus tres hermanos menores y a su hermana.

Se crió como un niño normal, que creció entre animales y en el campo. Su educación primaria comenzó en la escuela de Vondwe en el año 1957 y más tarde estuvo de la de Mbahe, en la de Tshikonelo y en la “Salvation Army School Eddie William” en Tshidimbini, completando sus estudios en la escuela secundaria de Mphaphuli. Tras la muerte de su padre en un accidente, Samuel tuvo que asumir la responsabilidad de cuidar de sus cuatro hermanos menores. Con su trabajo, pagó la educación de sus hermanos a los que siempre animó para que estudiaran. En unas vacaciones escolares marcharon a casa de un tío suyo que vivía en Johannesburgo donde se hizo amigo de un joven blanco que era católico y que fue el que por primera vez le habló de Cristo. Cuando regresaron a Mbahe, Samuel se unió a un grupo de católicos que se juntaban semanalmente debajo de una higuera para instruirse en la fe. El catequista se llamaba Benedicto Risimati que era quién ayudaba al sacerdote que cada domingo se acercaba al pueblo para celebrar la santa Misa. Este catequista, que se ordenó de sacerdote después de la muerte de su esposa, tuvo una especial influencia sobre Samuel.

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Lápida de la tumba comprada con la pensión de su madre.

Lápida de la tumba comprada con la pensión de su madre.

Después de dos años de catequesis, cuando tenía diecisiete años de edad, el 21 de abril de 1963 fue bautizado por el padre Agustín O’Brien, misionero del Sagrado Corazón, en la parroquia Sibasa. En el bautismo, inspirándose en el lema “Ora et labora” de San Benito, cambió su nombre judío de Samuel por el de Benedicto. Tres meses más tarde fue confirmado por el obispo benedictino Clemens van Hoek en la misma parroquia donde había sido bautizado. Después se inscribió en el Instituto de Formación de Vendaland donde se graduó como profesor de enseñanza primaria. Su primer trabajo como maestro fue en la escuela primaria de Ha-Dumasi y por correspondencia, continuó con sus estudios. Quiso involucrarse en la vida de la Iglesia y se hizo catequista, mostrando especial interés en el trabajo con los jóvenes, ya fueran chicos o chicas, a quienes los fines de semana, les enseñaba las habilidades manuales tradicionales.

En el año 1980 contrajo matrimonio con Shadi Eveline Monyai, una mujer luterana que se había convertido al catolicismo y se implicó en la construcción de la iglesia de la Asunción de María en Nweli. Era un hombre de Dios, un buen esposo y un verdadero líder en su comunidad. En el año 1977 fue nombrado director de la escuela primaria de Nweli, cargo que desempeñó hasta el día de su muerte. Podríamos decir que era una persona influyente, pues vivía en una casa de ladrillo, tenía televisión, teléfono y coche y estos signos de “prosperidad” le granjearon una cierta envidia sana por parte de uno de sus compañeros de trabajo en la escuela.

En su matrimonio con Shadi tuvo ocho hijos, la última de las cuales nació cuatro meses después del asesinato de su padre. Como esposo y como padre era ejemplar pues consideraba que una de las principales tareas que había adquirido con su compromiso matrimonial era la educación de los hijos y el compartir las tareas del hogar con su esposa. Todas las noches rezaban en familia antes de acostarse y todos los domingos iban juntos a Misa. Trabajaba con los jóvenes, suplía al sacerdote cuando este faltaba, siempre estaba disponible para ayudar a todos y llevaba a cabo numerosas obras de misericordia. Era un hombre de oración, compartía su fe con los demás, como he dicho antes, uno de sus proyectos más querido fue la construcción de la iglesia de Nweli, trabajaba incansablemente animando a los demás a hacer lo mismo, tenía una pequeña huerta donde cultivaba verduras y legumbres que distribuía entre las familias más necesitadas, utilizaba su coche para atender a quién tuviera necesidad de transporte, estaba siempre disponible, era un hombre honesto, veraz e íntegro y, por eso, era muy querido y respetado. El bienestar de los estudiantes era su principal preocupación y cuando un niño no podía ir a clase, él lo visitaba en su casa para ponerlo al día; a los estudiantes que no podían abonar sus cuotas escolares, él se las abonaba de su bolsillo. Siempre decía lo que pensaba y por eso se manifestaba en contra de la brujería y por eso fue martirizado el 2 de febrero del 1990.

Tumba del beato en el cementerio de  Mhabe.

Tumba del beato en el cementerio de Mhabe.

Su funeral se celebró el sábado 10 de febrero, siendo un funeral multitudinario concelebrado por varios sacerdotes. Su cadáver fue llevado en procesión hasta la iglesia. Como los vecinos estaban convencidos de que Benedicto murió por su fe, todos los asistentes al funeral iban vestidos de rojo y todos finalmente lo acompañaron hasta el cementerio de Mbahe donde recibió cristiana sepultura. La lápida de la tumba se compró con la pensión de su madre, que también se había convertido al catolicismo antes de la muerte de su hijo.

Desde el inicio de su Causa de beatificación, la comunidad católica del distrito de Nweli lo recordaba cada 2 de febrero como a un mártir. El proceso diocesano concluyó el 2 de julio del año 2009 y toda la documentación fue enviada por la diócesis a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos. Mediante decreto del 5 de noviembre del 2010 se validaba todo el proceso. El decreto de martirio fue promulgado por el Papa Francisco el día 22 de enero de este año y, como he dicho anteriormente, hoy será beatificado.

La diócesis de Tzaneen ha publicado todo tipo de material concerniente a la Causa de este nuevo beato: biografías, fotos, novenas, tarjetas de oración, DVD en varios formatos de comunicación y archivos, etc. y en este material nos hemos basado para realizar el presente artículo.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (12/09/2015):
– http://benedictdaswa.org.za
– www.daswabeatification.org.za
– http://dioceseoftzaneen.mariannhillmedia.org/blessed-servantof-god-benedict-daswa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Traian Dorz, poeta cristiano (II)

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Fotografía de Traian Dorz.

Fotografía de Traian Dorz.

Vida cristiana hasta el final
El tema principal de su obra es el sufrimiento de Cristo en la cruz y el monte Gólgota como “el origen del amor eterno e interminable”. Sus poemas están llenos de esperanza, porque la resurrección de Jesús significa que la crucifixión termina con la victoria del bien. Pero la victoria nunca llega sin sufrimiento. En su libro “Hristos, mărturia mea” (Cristo, mi testimonio) él dice: “En la misteriosa y santa obra de Dios, no estamos solos, sino unidos como miembros en la carne, como está escrito: sois miembros unos con otros… y así como en el cuerpo hay un equilibrio, sin el cual la vida sería imposible, así en el misterioso Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia viviente, se necesita un equilibrio para existir y perdurar. Si algunos miembros son más débiles, otros deben ser más fuertes. Si algunos están enfermos, es necesario que haya más salud en otros. Si algunos están exentos, otros necesitan asumir mayores cargas. Cuando un hombro no quiere cargar con más peso, el otro hombro debe cargar por los dos. Si algunos pecan, otros deben expiar… Así pues, uno debe sufrir porque hay muchos pecados en otros. Cuando un lado de la balanza tiene peso, en el otro lado necesitamos poner lo contrario para lograr equilibrarla. De este modo, cuando algunos ríen tanto, es necesario que otros lloren mucho. Cuando unos se sacian, otros deben ayunar. Si algunos no rezan nunca, otros deben rezar por la noche. Cuando unos no renuncian a nada, es necesario que otros se abstengan de todo”. Éste es un testimonio terrible del modo en que él, probablemente, interpretó sus dificultades, torturas y otros problemas que sufrió sin tener culpa alguna.

En su volumen “Minune și taină” (Maravilla y misterio) él incluyó muchos himnos dedicados a la Santa Virgen María, retratada como madre de todas las madres y mujeres. El volumen que me ayudó a aprender las historias bíblicas fue la ”Biblia versificată” (Biblia en verso), que tuvo un gran impacto entre los niños.

Portada de la "Biblia versificata" de Traian Dorz, con el detalle de Moisés salvado de las aguas.

Portada de la “Biblia versificata” de Traian Dorz, con el detalle de Moisés salvado de las aguas.

Traian Dorz sufrió porque Oastea Domnului fue condenada, no sólo por las autoridades comunistas, sino también por la Iglesia oficial. Había muchos que creían que este tipo de misión, muy inspirada en métodos protestantes, vendría seguido de un cisma en la Iglesia y muchos irían a refugiarse en el sectarismo neoprotestante. Contra esto, Traian habría dicho: “Mis hermanos y hermanas soldado (ya que los miembros de la Oastea -Armada- eran llamados soldados), si os echan fuera de la Iglesia, por favor permaneced bajo su autoridad, no la abandonéis de ningún modo”. En los años 80 quedó patente que Traian quería restablecer las buenas relaciones entre el movimiento y la Iglesia, e incluso intentó, durante una audiencia con el patriarca Iustin en 1986, convencerlo para que defendiera la legalidad de Oastea, pero no tuvo éxito.

Otra anécdota nos recuerda que Traian, en los años 80, se encontró, de camino a la iglesia, con algunas personas, entre ellas, cristianos de otras confesiones. Uno de ellos le preguntó: “¿Cómo puedes ir a la iglesia? Sabes que allí van todos los ladrones, borrachos, fornicadores y gente con todo tipo de pecados. Ven conmigo a nuestro encuentro, para que veas qué bien te sentirás, no como en la Iglesia Ortodoxa”. Él respondió: “Hermano, la iglesia es casa de oración y no un tribunal. Voy allí a rezar, a contemplar y lavar mis propios pecados, y no a mirar ni juzgar a otros. Ante Dios vamos a arrepentirnos y a rezar, no a cotillear ni a criticar a nuestro vecino”.

Fotografía de Traian Dorz, ya anciano.

Fotografía de Traian Dorz, ya anciano.

La última década de comunismo fue un relajamiento para la manifestación religiosa. Aunque era controlado constantemente por agentes de la Securitate, que intentaban convencerle de que dejara su misión e incluso llegaron a amenazar a sus hijos, poco después le fue permitido explícitamente predicar y hablar en público. Aquí podéis ver un discurso suyo un mes antes de su muerte.

Los últimos años estuvieron marcados por su insistencia entre los miembros del Santo Sínodo para legalizar oficialmente la actividad de Oastea Domnului dentro de la Iglesia. Según dos memorias escritas el 4 de mayo de 1986 y el 14 de septiembre de 1988, él prácticamente visitó a casi todos los obispos del país, intentando convencerles de que Oastea Domnului no era un grupo sectario. Al final no hubo ninguna decisión oficial del Sínodo, no se sabe con claridad si esto sucedió debido a las actividades de algunos grupos locales de Oastea, que actuaron específicamente contra la Iglesia, o a causa de presiones comunistas.

Traian se sintió enfermo los últimos años y no supo exactamente cuál era la razón. Fue llevado de un hospital a otro sin lograr un diagnóstico concreto, aunque la gente de su alrededor suponía que padecía cáncer de estómago. Murió la mañana del 20 de junio de 1989, sin ver impreso ningún otro trabajo suyo desde 1947, salvo los poemas publicados en Europa occidental. Pero su popularidad era ya enorme. Su funeral fue una auténtica peregrinación, en torno a 10.000 personas de todo el país acudieron a Mizieș, donde fue enterrado, como puede verse en las imágenes aquí y aquí filmadas. La gente reunida cantaba canciones basadas en sus poemas.

Veneración
En la cruz de su tumba está escrito: “Traian Dorz, el apóstol, el mártir y el cantor del Gólgota”, y éstos son los mejores atributos que caracterizaron su vida. Desafortunadamente, en 2008 las autoridades rumanas rechazaron darle el título de luchador anticomunista y, quizá, estuvieron acertadas en ello: él nunca luchó contra el comunismo ideológicamente, sino que su lucha fue por la causa de la vida cristiana. Las conmemoraciones realizadas a los 10 y 20 años después de su muerte muestran que permanece en los corazones de miles de cristianos como un gran hombre, y me atrevería a decir que incluso como un santo.

Tumba de Traian Dorz.

Tumba de Traian Dorz.

Traian Dorz murió con un gran dolor en el alma, porque no logró re-legalizar a Oastea Domnului, a pesar de los largos viajes que hizo incluso estando enfermo, dolorido y anciano. Después de la Revolución Rumana en 1989, el primer número del Boletín Oficial del Patriarcado, “Vestitorul Ortodoxiei” (El Heraldo de la Ortodoxia) fue dedicado a Oastea Domnului manifestándose a favor de su re-inclusión en la Iglesia. Esto ocurrió, por fin, oficialmente, el 28 de septiembre de 1990. La primera decisión del Santo Sínodo fue la cancelación del injusto retiro del sacerdocio de Iosif Trifa y la re-inclusión del movimiento en la Iglesia. Eso ocurrió con la sentencia civil nr. 1002 de marzo de 1990 del tribunal de Sibiu, que aceptó Oastea Domnului como una entidad legal sin ánimo de lucro y no gubernamental. El Sínodo decidió que el vicario obispo Serafim de Sibiu debía supervisar las actividades del movimiento (hasta 1994, cuando se convirtió en metropolita de los rumanos en Europa central). En 1991 la imprenta del movimiento comenzó un rico trabajo misionero, que ha llegado hasta hoy con gran fuerza a los medios (prensa, imprenta, radio).

El trabajo de Traian Dorz fue publicado póstumamente en 29 volúmenes de 4000 poemas, 7 volúmenes de 700 proverbios versificados, 4 volúmenes con la historia de Oastea Domnului y muchos otros. Muchos de sus poemas son recitados y cantados en las iglesias, especialmente en Transilvania, ya que la ética que él desarrolló fue muy popular entre la ortodoxia de Rumanía occidental. Sus poemas son también muy populares en la literatura religiosa para niños. Hay también varios libros sobre el movimiento Oastea Domnului y el papel de Traian Dorz en la resistencia cristiana contra el comunismo.

Aunque no hay ninguna declaración oficial de la Iglesia sobre su futura canonización, la popularidad de la que aún hoy disfruta lo ha hecho ya como si fuera un santo. Su poema más cantado es “Blândul Păstor” (El Gentil Pastor), que reproducimos aquí.

Odată L-am văzut trecând
Cu turma pe Păstorul Blând.
Mergea cu turma la izvor,
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Pe-o oaie ce căzuse jos,
A ridicat-o El frumos;
Şi-a dus-o-n braţe iubitor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Pe alta care la pământ
Zăcea cu picioruşul frânt,
El o lega mângâietor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

El le-a iubit cu dor nespus
Şi viaţa pentru oi şi-a pus,
Şi pentru mântuirea lor,
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Iar mai târziu L-am întâlnit:
Cu spini era împodobit
Într-o mulţime de popor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Când L-am văzut, L-am întrebat,
Cine sunt cei ce Te-au scuipat?
Atunci a suspinat uşor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Şi Mi-a şoptit duios şi lin:
Cei ce Mi-au pus cununi de spini
Sunt oile ce le-am fost lor
Un Blând Păstor, un Blând Păstor.

Iar cei ce Mă batjocoresc
Şi cei ce crucea-Mi pregătesc,
Sunt cei la care iubitor
Le-am fost păstor, le-am fost păstor.

Iar cei ce Mă lovesc turbaţi,
Sunt oile care pe braţ
Le-am dus la câmp şi la izvor
Ca un păstor, ca un păstor.

Tăcu. şi ochii lui senini,
De lacrimi limpezi erau plini,
Plângea de mila oilor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.

Şi-atunci oile au venit,
Pe cruce sus L-au răstignit;
Iar El plângea de mila lor
Blândul Păstor, Blândul Păstor.
Una vez le vi pasar
Al Gentil Pastor con el rebaño
Él pasaba con su rebaño hacia el manantial
El Gentil Pastor, el Gentil Pastor

Una oveja que se cayó
Él la recogió dulcemente
y Él, lleno de amor, la tomó en sus brazos
El Gentil Pastor, el Gentil Pastor

A otra, que en el suelo
yacía con su pata rota
Él vendó cuidadosamente
El Gentil Pastor, el Gentil Pastor

Él las amó con gran desprendimiento
Y dio su vida por las ovejas
y por su salvación
El Gentil Pastor, el Gentil Pastor.

Y después le encontré:
estaba adornado con espinas
en medio de mucha gente
el Gentil Pastor, el Gentil Pastor.

Cuando le vi, pregunté:
"¿Quiénes son esos que te escupen?”
Entonces él suspiró levemente
El Gentil Pastor, el Gentil Pastor.

Y él susurró suave y dulcemente
"Los que me han puesto coronas de espinas
son las ovejas para las cuales fui
un Gentil Pastor, un Gentil Pastor.

Y los que se burlan de mí
Y los que preparan mi cruz,
son aquellos para los que, lleno de amor,
fui un pastor, fui un pastor.

Y los que me golpean como locos
Son las ovejas, que en mis brazos
llevé hacia el campo y el manantial
como pastor, como pastor”.

Se calló, y sus serenos ojos
de claras lágrimas se llenaron.
Lloraba por las pobres ovejas
el Gentil Pastor, el Gentil Pastor.

Y entonces llegaron las ovejas,
Lo colgaron alto, en la cruz;
y él lloró por ellos
el Gentil Pastor, el Gentil Pastor.

Mitrut Popoiu

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Bibliografía:
– Traian Dorz, Hristos – mărturia mea, Editura Oastea Domnului, Sibiu, 2005.
– Monalisa Hihn, Remember: Traian Dorz – istoria unei Jertfe, en: Replica, nr. 379, 4-10 march 2010.
– Corneliu Clop, Înmormântarea fratelui Traian Dorz (20-22 iunie 1989)/The funeral of Traian Dorz, 20-22 june 1989, Oradea, 2011.
– Adrian Nicolae Petcu, Închisorile lui Traian Dorz, en: Ziarul Lumina, 14 April 2011.
– Adrian Nicolae Petcu, Traian Dorz sub persecuția comunistă, en: Ziarul Lumina, 14 march 2012.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Traian Dorz, poeta cristiano (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de Traian Dorz a los 18 años de edad.

Fotografía de Traian Dorz a los 18 años de edad.

Traian Dorz fue un poeta cristiano y político prisionero en Rumanía, que sufrió mucho a causa de su talento especial, tanto en prisión como en trabajos forzados. Muchos de sus poemas se cantan hoy en las iglesias por los adeptos de la “Armada del Señor”, movimiento ortodoxo de la renovación de la fe.

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Infancia
Traian Dorz nació el día de Navidad, 25 de diciembre de 1914, en la aldea de Râturi de la comunidad de Mizieş, condado de Bihor, que en esa época quedaba en algún lugar del centro de Hungría, y hoy en la parte occidental de Rumanía. Sus padres, Constantin y María, vivía en una comunidad de lengua rumana y se les respetaba por su honestidad e integridad, viviendo como buenos cristianos. Traian era el único hijo de sus padres, y ellos esperaban que permaneciese junto a ellos, para ayudarlos en su vejez. En cualquier caso, era un alumno eminente, solía leer mucho y pronto la biblioteca del colegio se quedó pequeña para él.

Durante los exámenes finales de las siete clases de primaria, que tuvo lugar en Beiuş el 7 de junio de 1930, él dio las mejores respuestas en asignatura de religión. El sacerdote-maestro le dio como premio el libro “El arca de Noé”, escrito por el sacerdote Iosif Trifa, el fundador del movimiento cristiano “Oastea Domnului” (“La Armada del Señor”, establecida el 1 de enero de 1923 en Sibiu, la capital de la ortodoxia en Transilvania. El movimiento promovía una renovación moral y espiritual de los creyentes ortodoxos rumanos, y en esa época era muy popular en la reunida Gran Rumanía entera, teniendo millones de adeptos). El libro fue como una epifanía para el joven graduado. El 8 de junio, Domingo de Pentecostés, Traian finalizó el libro. Su propósito fue cambiar la vida del lector, y Traian sintió que así debía hacerlo.

Primero escribió una carta al padre Iosif Trifa y le pidió hacerse miembro del movimiento. También deseó encargarse del semanario “Oastea Domnului”, suplemento del diario “Lumina Satelor” (“La luz de las aldeas”).

Fotografías de Traian niño y de sus padres, Constantin y María.

Fotografías de Traian niño y de sus padres, Constantin y María.

La misión
Poco después de esto decidió dejar la aldea para solicitar la admisión en la Escuela de Bellas Artes de Beiuş, el centro urbano local. Esto ocurrió sin que su padre lo supiera, quien le prohibió ir a la escuela, como ocurrió después, cuando entró en el Instituto Militar de Târgu Mureș. Él respetó estas decisiones, pero pronto empezó a escribir poesía cristiana, que enviaba al padre Trifa. Así que empezó a publicar siendo aún muy joven.

Con 18 años de edad, sus padres lo obligaron a casarse. De este modo, ellos creyeron acabar con su celo misionero, pero no fue así. Dos años después, en 1934, el padre Iosif Trifa lo llamó a Sibiu y ambos trabajaron como redactores de los periódicos “Oastea Domnului”, “Iisus Biruitorul” (Jesús el Victorioso), “Ecoul” (Eco) y otros. Su esposa, María, fue a Sibiu para convencerlo de que regresase al trabajo del campo, pero en lugar de eso, el padre Trifa la convenció de que se mudara junto a su marido, con sus tres hijos, Viorel, Florica y Nina.

En 1935, Iosif Trifa y el metropolita Nicolás Bălan de Transilvania tuvieron un conflicto respecto a la sumisión canónica. Por desgracia, el padre Iosif fue apartado del sacerdocio por el sínodo rumano al año siguiente y a principios de 1938, cuando el sacerdote murió, Traian se convirtió en el líder no oficial de Oastea. Sus contactor con los oficiales de la Iglesia Ortodoxa eran muy fríos y el movimiento empezó a parecer más bien un grupo neoprotestante, que se reunía en casas, cantaba canciones alejadas de la tradición y tenían una vida apartada de las parroquias, aunque sus miembros seguían siendo, formalmente, parte de la Iglesia.

El primer volumen de poemas de Traian, La Golgota (En el Gólgota) fue publicado en 1938. Su misión continua en 1940 en el frente de guerra, aunque a causa de una enfermedad cardíaca fue dispensado. En 1941 estuvo en contacto con el pastor protestante, de origen judío, Richard Wurmbrandt, futuro mártir de las prisiones comunistas, que lo ayudó desde el extranjero con medicinas. Algunos años después publicó la revista “Familia creștină” (Familia cristiana), prohibida en 1943. En 1945 visitó, junto a otros miembros de Oastea, algunos soldados rusos heridos en Beiuș, posteriormente, en el mismo año, fue a Moldova con comida y libros para la gente que sufría la gran hambruna del siglo.

Traian Dorz escribiendo.

Traian Dorz escribiendo.

Comprometido en la redacción de diversos periódicos cristianos en Transilvania, renunció totalmente a su sueño de estudiar. En 1947 publicó su segundo volumen: “Spre Țara dragostei” (Hacia la tierra del amor).

La persecución
El final de la Segunda Guerra Mundial supuso el inicio de la represión comunista en Rumanía. Los nuevos líderes consideraron Oastea Domnului como uno de los movimientos peligrosos para el sistema y fue expulsado en 1948. Fue prohibido por el Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana por su actividad fuera de las parroquias (decisión nr. 98/1949). Esa situación tuvo terribles consecuencias para el resto de la vida de Traian, pero, en contra de la ley que prohibía la multiplicación y difusión de los manifiestos de Oastea Domnului, él continuó con su misión.

La persecución se endureció en los años cincuenta y, acusado de actividades legionarias y otros trabajos ilegales, fue arrestado e investigado en 1952 en los cuarteles de la Securitate en Deva, Oradea y Cluj, siendo liberado poco después. Pero la situación se volvió radical en 1958. Arrestado el día de su cumpleaños, el 25 de diciembre, y después de un juicio injusto, fue sentenciando a 17 años de trabajos forzados por toda su actividad, siendo considerado enemigo del orden público. Otros 500 miembros de Oastea Domnului y otros creyentes, monjes y sacerdotes, fueron arrestados por la misma “causa”, por no obedecer “al nuevo orden”.

Fotografía de Traian Dorz.

Fotografía de Traian Dorz.

Los cinco años de prisión en los campos de Periprava (delta del Danubio), Gherla (cerca de Cluj), Caransebeșy Satu Mare fueron tiempos muy duros, donde sufrió las típicas torturas comunistas: falta de comida y humillaciones. En su libro “Hristos, mărturia mea” (Cristo, mi testigo) él escribe: “Mi celda era, exactamente, tan grande como una tumba. Cuando me ponía de pie, tocaba el techo con mi cabeza. Cuando entraba y salía, difícilmente encontraba espacio para escurrirme hasta mi cama. Cuando estaba oscuro me sentía como metido dentro de un ataúd, en la tumba. Pero el hambre era terrible allí. La comida que nos daban era tan poca y mala que todos nos convertimos en esqueletos”.

Varias veces lo sacaron con otros prisioneros a lugares donde creyó que los iban a ejecutar. Compuso en prisión unos 300 poemas que memorizó y puso por escrito después de que lo liberaran, en 1964, cuando, tras la muerte de Stalin, la Rumanía comunista emitió un decreto general de amnistía para los prisioneros políticos y religiosos. La Securitatea lo espió desde entonces hasta su muerte, siendo advertido sistemáticamente de que no debía escribir ni expresar sus creencias.

Su libertad quedó restringida a residencia forzada y convocatorias imprevistas a los cuarteles de la Securitate. Allí lo humillaban y le decían que no tenía talento poético, que era un retrógrado místico y no tenía derecho a escribir. Siendo forzado a residir en su aldea natal, lo obligaron a trabajar de sol a sol en los campos, pero al anochecer, aunque estaba exhausto, se sentaba en su cama, cubriéndose completamente con la sábana, y escribía, a la luz de la linterna, poemas y meditaciones cristianas.

Detalle de Traian Dorz en uniforme militar.

Detalle de Traian Dorz en uniforme militar.

Traian Dorz fue en décadas siguientes un auténtico “manantial” de poesía, a pesar de que después de 1947 ningún poema suyo fue impreso hasta su muerto. Aunque en esta época escribió más de 5000 poemas, proverbios versificados, períscopas versificadas y meditaciones. Algunos de sus múltiples trabajos, que eran muy populares entre los cristianos neo-protestantes, alcanzaron el mundo libre y fueron impresos en el extranjero. En los años 70 envió poemas a diversas revistas culturales, pero no recibió respuesta a causa de los censores comunistas. En agosto de 1977 envió 10 volúmenes de su trabajo a la Unión de los Escritores, Academia Rumana, Departamento de Cultos, Instituto Bíblico de la Iglesia Ortodoxa, pero sin respuesta. No había lugar para sus poemas cristianos.

El 25 de junio de 1982 recibió una citación para un proceso contra él y otros miembros de Oastea Domnului, que tuvo lugar el día 29 en Alba Iulia. Fue un proceso contra un apóstol de Rumanía en el día de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Él no intentó negar su continua acción de promover la fe cristiana a través de poemas manuscritos y meditaciones, y fue condenado a dos años más de prisión. Fue, sin embargo, liberado a los seis meses, a causa de la intervención de la opinión pública extranjera (Amnistía Internacional y Radio Europa Libre habían protestado oficialmente). Pero en esta ocasión fue duro a causa de los otros prisioneros, que lo trataron muy mal, y no le dejaban acostarse en la cama durante el día.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Traian Dorz, Hristos – mărturia mea, Editura Oastea Domnului, Sibiu, 2005.
– Monalisa Hihn, Remember: Traian Dorz – istoria unei Jertfe, en: Replica, nr. 379, 4-10 march 2010.
– Corneliu Clop, Înmormântarea fratelui Traian Dorz (20-22 iunie 1989)/The funeral of Traian Dorz, 20-22 june 1989, Oradea, 2011.
– Adrian Nicolae Petcu, Închisorile lui Traian Dorz, en: Ziarul Lumina, 14 April 2011.
– Adrian Nicolae Petcu, Traian Dorz sub persecuția comunistă, en: Ziarul Lumina, 14 march 2012.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Algunos temas sobre reliquias (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reliquia de San Fermín en Pamplona, España.

Reliquia de San Fermín en Pamplona, España.

Reliquias de San Fermín

Pregunta: En el artículo publicado en el blog el pasado día 23 de agosto sobre San Fermín, dijiste textualmente: “Son muy complejos y no están del todo claros los eventos relacionados con sus reliquias. En el siglo VII se ignoraba donde estaba el sepulcro del santo, pero una visión milagrosa que tuvo el obispo San Salvio las localizó”. Posteriormente mencionas que en Pamplona hay algunas, ¿podrías añadir algunos datos sobre estas reliquias pamplonicas?

Respuesta: Pues vamos a ello: Como dije en el artículo, los restos de San Fermín, una vez descubiertos, fueron llevados a Amiens y en el lugar de la tumba del santo en Abdalène (Abladene), se levantó una iglesia y se encontró una lápida con la inscripción “Firminus M.”. Hasta ahí, lo dicho, pero como la ciudad de Pamplona reivindicaba ser su localidad de origen era normal que quisiera tener reliquias del santo y la primera que obtuvo fue facilitada por el obispo Teobaldo de Heilly de Amiens, quién en el año 1186 dio a la ciudad Navarra una pequeña porción del cráneo del santo que hoy se conserva en la catedral pamplonica dentro de un busto realizado en el año 1527. Más tarde, en tiempos de Carlos II de Evreux se entregó otra reliquia del cráneo que también se guarda en la catedral dentro de una especie de copón del siglo XVI.

Copon relicario de san Fermín en la catedral de Pamplona, España.

Copon relicario de san Fermín en la catedral de Pamplona, España.

Ese mismo siglo, desde Amiens llegaron a Pamplona otras tres reliquias de San Fermín. Una la consiguió en el 1569 el embajador de Felipe II en Paris quién se la facilitó a su prima Beatriz de Beaumont, quién la colocó en el pecho de la imagen del santo que sale procesionalmente el día 7 de julio, aunque unos años más tarde fue sustituida por otra que consiguió don Martín Azpilicueta y finalmente, en el 1638, por otra conseguida por don Martín de Olagüe quién fue protector de la catedral de Amiens.

La cosa no quedó aquí, porque en el 1941 se recibió desde Amiens otra reliquia, concretamente un fémur, regalo de monseñor Lucien Martín obispo de Amiens a la ciudad de Pamplona, quién hoy la guarda en una arqueta relicario en la catedral.

Reliquias de San Marcos

Pregunta: Como San Marcos es el fundador de la Iglesia Copta, sabemos que el Beato Papa Pablo VI restituyó al Patriarca San Cirilo VI parte de las reliquias que estaban en Venecia y que San Cirilo las puso en la catedral patriarcal de El Cairo. Pero si San Marcos evangelizó Egipto y murió en Alejandría, ¿cómo llegaron sus reliquias a Venecia?

Respuesta: Este tema, aunque fuera de manera somera, se trató en el artículo que publicamos en este blog el día 25 de abril del año 2011. Por eso, en primer lugar te recomiendo que releas ese artículo, pero aún así vamos a tocar este tema con más detalle, aunque de antemano te digo que inevitablemente, se mezcla historia y leyenda. Como dijimos entonces, después de varias vicisitudes ocurridas con anterioridad, en el año 828 el cuerpo de San Marcos estaba en Alejandría y con el pretexto de “evitar la profanación por parte de los árabes”, dos mercaderes venecianos lo robaron y se lo llevaron a su tierra. ¿Para evitar la profanación o por cuestiones políticas? Pues veamos.

Sarcófago del Santo en la Basílica de San Marcos de Venecia (Italia).

Sarcófago del Santo en la Basílica de San Marcos de Venecia (Italia).

En ese siglo IX, desde el punto de vista eclesiástico, Venecia estaba sujeta al exarcado de Rávena, pero quería ejercer el poder político en el norte de Italia y estaba en discordia con el Patriarcado de Aquileya reclamando para si dicho Patriarcado ya que teniendo el poder eclesiástico obtendría el poder político. Uno de los argumentos de peso de Aquileya para ejercer el Patriarcado era que poseía las reliquias de San Hermágoras y de hecho, el Sínodo celebrado en Mantova le dio la razón. ¿Y qué pensaron en Venecia? Si Aquileya tiene a San Hermágoras a nosotros nos corresponde tener a San Marcos; pero ¿por qué esa reliquia tenía que ser suya? Pues sigamos viendo.

Sabemos que San Marcos era discípulo de San Pedro, que estuvo con él en Roma donde escribió el evangelio que prácticamente le iba contando, le iba dictando su maestro. Hasta ahí: verdad, pero dice la leyenda que San Pedro lo envió para que evangelizara el norte de Italia, que en Aquileya convirtió a Hermágoras, quién llegaría a ser el primer obispo de aquella ciudad. Posteriormente se embarcó y una tormenta sobre el Mar Adriático hizo que diera con sus huesos en los territorios donde posteriormente se levantó Venecia. Allí se le apareció un ángel quién le dijo: “La paz sea contigo mi evangelista; aquí descansará tu cuerpo”. De esta frase proceden las palabras que se leen en el libro que sostiene entre sus patas el león del escudo de Venecia: “Pax tibi Marce evangelista meus”. Así que si un ángel dijo que allí tenía que descansar, pues allí tenía que estar y como el maestro es superior al discípulo, Marcos era superior a Hermágoras y consecuentemente, el Patriarcado le correspondía a los venecianos y no a Aquileya.

San Cirilo VI, Patriarca Copto lleva las reliquias de San Marcos regaladas por Pablo VI.

San Cirilo VI, Patriarca Copto lleva las reliquias de San Marcos regaladas por Pablo VI.

Pero es que en aquella época el cuerpo de San Marcos no estaba en Venecia, ya que el evangelista se había marchado a evangelizar el norte de África, fue el primer obispo de Alejandría, en aquellas tierras había sido martirizado y allí estaba sepultado. Así que ¿cómo conseguir su cuerpo para darle validez a sus argumentos? Pues muy sencillo: robándolo, sobre todo cuando ese robo – según la interpretación que hicieron del legendario ángel -, estaba bendecido desde el cielo. Así que basándose en esta “legitimidad” planearon robar las reliquias del santo evangelista para sepultarlo en Venecia. Y, según nos lo cuenta la “Traslatio Sancti Marci”, sabemos como lo hicieron: en Alejandría había dos mercaderes venecianos (Bueno de Malamocco y Rústico de Torcello) quienes con el pretexto de que las reliquias corrían cierto peligro, quisieron ponerlas “a buen recaudo”. En este trajín, hubo cierta complicidad con los guardianes que custodiaban el cuerpo del santo, a los que sobornaron y durante la noche sustituyeron el cuerpo del santo por el cuerpo de una Santa Claudia. Sin embargo no fueron lo suficientemente precavidos porque los alejandrinos sospecharon algo raro y fueron a ver el sepulcro. Al encontrarse el cuerpo de Santa Claudia, confundieron uno con otro y no se percataron del cambiazo. Los mercaderes escondieron el cuerpo de San Marcos bajo unos trozos de carne de cerdo y cuando iban a marcharse, los musulmanes los registraron, pero al ver la carne de cerdo desistieron del registro.

El cuerpo fue embarcado, trasladado a Venecia y allí recibido con todos los honores. Se inició la construcción de la Basílica de San Marcos, que fue consagrada en el año 1094 y bajo el altar mayor se pusieron las reliquias del evangelista. Venecia tenía ya argumentos para arrebatarle la soberanía eclesiástica a Aquileya y reclamar para sí el honor del Patriarcado. Si la primacía de Roma se sustentaba en que había sido evangelizada por los apóstoles Pedro y Pablo los cuales estaban allí sepultados, ¿por qué ella iba a ser menos, si ni siquiera reclamaba el Patriarcado de Occidente sino solo el Patriarcado del norte de Italia? Habían conseguido su objetivo: consiguió su independencia eclesiástica, su autonomía y pudo convertirse en una gran república, respetada por todas las ciudades del norte del Mar Adriático e independiente de Bizancio. Aun hoy en día conservan ese título patriarcal, por lo que su arzobispo es además, patriarca.

Las reliquias de San Marcos bajan del avión en El Cairo.

Las reliquias de San Marcos bajan del avión en El Cairo.

Esto pasó en el siglo IX, pero la historia nos dice que los venecianos le cogieron “el gustillo” al robo de reliquias, sobre todo esquilmando los tesoros de infinidad de monasterios e iglesias bizantinas a partir de los siglos XI y XII. De esto ya hemos hablado en más de una ocasión.

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La Iglesia Ortodoxa Copta siempre reclamó lo que legítimamente era suyo y el beato Papa Pablo VI atendió – al menos en parte -, esta petición restituyéndole parte de las reliquias del fundador de la iglesia alejandrina cuando el 25 de junio del año 1968 (17 de Baounah del año 1684 según el calendario copto), fue inaugurada la actual catedral patriarcal de El Cairo. Allí fueron colocadas dentro de un altar construido a tal efecto, allí permanecen y allí son veneradas por la Iglesia Copta.

Aunque sea muy brevemente digamos algo acerca de cómo se realizó esta devolución: El Patriarca San Cirilo VI (el 116 sucesor de San Marcos en la Sede Alejandrina y que como ya sabemos también ostenta el título de Papa) había enviado una delegación oficial a Roma para recibir las reliquias. Esta delegación papal estaba compuesta por diez obispos y metropolitas ortodoxos, de los cuales siete eran coptos y tres eran etíopes, acompañados por algunos líderes religiosos laicos. La delegación alejandrina recibió las reliquias de San Marcos el sábado 22 de junio de 1968 (tres días antes de la consagración de la catedral cairota) de manos del beato Papa Pablo VI. Después de once siglos, parte de los restos del santo volvían a la tierra de donde jamás debían haber salido. Este fue uno de los actos eclesiales más importantes para la Iglesia Ortodoxa Copta de todo el siglo XX. O sea, ahora el cuerpo de San Marcos está repartido entre Venecia y El Cairo.

Sepulcro de San Marcos en la Catedral Patriarcal de El Cairo, Egipto.

Sepulcro de San Marcos en la Catedral Patriarcal de El Cairo, Egipto.

También fueron devueltas parte de las reliquias del patriarca Alejandrino San Atanasio que, ¡oh casualidad! estaban también en Venecia, pero este relato lo dejaremos para otro momento.

Antonio Barrero

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