Beatos capuchinos mártires de Antequera

Beato Ángel de Cañete la Real González Campos.

Beato Ángel de Cañete la Real González Campos.

Brevemente quiero exponer hoy las biografías de los frailes capuchinos del convento de Antequera (Málaga), martirizados en el mes de agosto de 1936 y beatificados en Tarragona el día 13 de octubre del año pasado.

Beato Ángel de Cañete la Real González Campos
Nació en el malagueño pueblo de Cañete la Real el día 24 de febrero de 1879, recibiendo el nombre de José el día en el que fue bautizado. En su pueblo natal pasó su infancia, ingresando en el noviciado de los padres capuchinos en Massamagrell (Valencia) el día 24 de junio de 1.896. Después de realizar la profesión solemne, fue ordenado de sacerdote el día 26 de abril de 1901. Tuvo diversas responsabilidades dentro de la Orden, como Padre Guardián de varios conventos, Definidor Provincial y Custodio General. Era el padre guardián del convento de Antequera cuando sus miembros fueron martirizados.

Su salud era débil pero la sobrellevaba con admirable resignación, era extremadamente caritativo con los pobres y con los obreros, fraile humilde y obediente y de un trato exquisito con quienes se relacionaban con él. El padre Manuel de Pedrera, compañero suyo nos dice que “se distinguía por su bondad hacia los pobres y su ayuda a los trabajadores. Durante los días de reclusión en el convento nos hablaba frecuentemente exhortándonos a adoptar los designios de Dios. Aunque era el superior, si creía que no había actuado bien en alguna ocasión, siempre pedía perdón y cuando registraban el convento, nos calmaba a nosotros y se dirigía a los milicianos con mucha mansedumbre”.

Beato Gil del Puerto de Santa María.

Beato Gil del Puerto de Santa María.

Beato Gil del Puerto de Santa María Soto Carrera
Nació en la gaditana localidad de El Puerto de Santa María, el día 29 de junio de 1883, siendo hijo de Andrés Soto y Genoveva Carrera, quienes al bautizarlo en la parroquia de la localidad, le impusieron el nombre de Andrés Anastasio Marcelo Pedro de la Santísima Trinidad. Era aun un niño cuando entró en el Colegio Seráfico, iniciando el noviciado el 5 de julio de 1898, profesando solemnemente el 5 de enero de 1905 y ordenándose de sacerdote el 21 de diciembre de 1907. Ocupó diversas responsabilidades como director del Colegio Seráfico, Padre Guardián, Maestro de Novicios, Secretario y Definidor Provincial de la Orden.

Sobresalía por su prudencia, amabilidad y constancia, trabajador infatigable que no rechazaba ningún tipo de trabajo, obediente y observante riguroso de la pobreza franciscana. Hombre de oración y de estudio, con gran capacidad de trabajo, que tenía en gran estima el buen uso del tiempo, que preparaba concienzudamente sus predicaciones y sus clases y que aprovechaba cualquier ocasión para mortificarse. El padre Ángel de León nos dice que: “yo estaba con él cuando lo llamaron para matarlo y pude observar que acogió la noticia con verdadera resignación y perfecto dominio de sí mismo”. Se conservan algunas cartas suyas y en una de ellas, le escribe a la capuchina de Córdoba Sor Inés del Divino Pastor: “Respecto al futuro, ¿quién, sino Dios, sabrá lo que ha de pasar? Orar, hacer penitencia y estar alerta es lo único que podemos hacer por nuestra parte… Si las cosas saliesen mal, que el arcángel San Rafael guíe nuestros pasos, que en todo momento seamos de Jesucristo y le confesemos ante todo el mundo, pues de esta manera venceremos aunque perdamos la vida”.

Beato Ignacio de Galdácano.

Beato Ignacio de Galdácano.

Beato Ignacio de Galdácano Recalde Maguregui
Nació en Galdácano (Vizcaya) el día 7 de febrero de 1912, siendo bautizado al día siguiente de nacer, recibiendo el nombre de José María. Fue educado cristianamente por parte de sus padres y el coadjutor de su parroquia y ya desde pequeño mostró su inclinación hacia la vida religiosa. Hizo sus estudios de humanidades en el Colegio Seráfico de Antequera, entrando en el noviciado el 3 de julio de 1928, realizando la profesión solemne el 31 de agosto de 1933 y ordenándose de sacerdote el 6 de abril de 1935. Su primera responsabilidad fue como profesor del Colegio Seráfico, distinguiéndose por ser un hombre estudioso, trabajador y plenamente ilusionado con la música llegando a formar un coro que era las delicias de cuantos acudían a la misa dominical. Era el fraile más joven del convento.

El compatriota suyo, fray Romualdo de Galdácano dice que “el padre Ignacio era de carácter bondadoso y afable, criado en el seno de una familia cristiana. Su madre, doña Rosa, se distinguía por su ayuda a la ermita de San Bernabé, que estaba enfrente de su casa y él, de pequeño, acompañaba a su padre en los trabajos del campo. En el seno de esta familia cristiana de trabajadores, se forjaron los primeros años de su niñez… En el Colegio Seráfico el padre Prefecto casi siempre estaba enfermo y mientras los alumnos no nos acordábamos de él, solo el padre Ignacio tuvo la delicadeza de visitarle. Cuando el padre Prefecto se curó, nos convocó a todos los alumnos y nos puso a todos, salvo a él, un suspenso en conducta”.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez
Nació en la granadina localidad de Chauchina el día 25 de febrero de 1897, siendo sus padres, José María Casares Chica y Modesta Menéndez Sierra. Fue bautizado una semana más tarde imponiéndosele el nombre de Alejandro de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Con doce años de edad entró en el Colegio Seráfico de Antequera, destacando por su piedad y candidez. Ingresó en el noviciado el 18 de agosto de 1912, hizo la profesión solemne el 20 de agosto de 1916 y se ordenó de diácono, no llegando a ser ordenado de presbítero por padecer una enfermedad nerviosa.

Fue enviado al Colegio Seráfico de Antequera, donde demostró ser un gran trabajador y un buen escritor; tenía una bondad tan grande que era un verdadero padre para sus alumnos. El padre Claudio de Trigueros dice que “tenía un corazón que era aun más grande que su inteligencia”. Se distinguió por su caridad extrema, no siendo capaz de negarle un favor a todo aquel que se lo pidiese. “Era bueno y simple, un ángel, como un niño pequeño debido a su ingenuidad y simplicidad”. Antes de ser asediado el convento de Antequera en julio de 1936, Fray José de Chauchina estuvo refugiado durante unos días en casa de un carpintero, pero quiso volver al convento para correr la misma suerte que el resto de su comunidad.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos Pérez Ruano
Nació en la aldea malagueña de Cuevas de San Marcos el día 27 de diciembre de 1875; era hijo de Juan Pérez Valverde y Antonia Ruano Burgueño y dos días después de su nacimiento, fue bautizado imponiéndosele el nombre de Juan Silverio. Desde muy pequeño mostró un gran amor a la Virgen asistiendo diariamente al rezo del rosario en su parroquia. Entre sus compañeros destacaba por sus buenos modales, por su dulzura y por su candor. Con treinta años de edad, el 7 de septiembre de 1905, ingresó en el noviciado capuchino, haciendo su profesión solemne el 28 de noviembre del año 1909.

Fue destinado a la Custodia de Santo Domingo en América Latina, donde destacó por su entrega generosa y su colaboración en todos los trabajos fuesen cuales fuesen, regresando a Andalucía en el año 1925. Era muy caritativo, humilde y exquisito en el trato, fiel observante de las Reglas y muy perseverante en la oración. El padre Jerónimo de Málaga dice de él: “Fray Crispín de Cuevas era muy humilde, jamás se hacía notar, era muy amante de la pobreza. Si se le daba alguna cosa, la recogía, pero si se le negaba, nunca protestaba. Su humildad le hacía siempre pasar desapercibido. Se preocupaba mucho por su Comunidad y procuraba que siempre todo estuviese en orden. Su mente siempre estaba absorta en Dios”.

Beato Luís María de Valencina.

Beato Luís María de Valencina.

Beato Luís María de Valencina Limón Márquez
Nació en el sevillano pueblo de Valencina de la Concepción el 27 de marzo del 1885, siendo sus padres, Luís Limón y María Dolores Márquez, quienes lo bautizaron imponiéndole el nombre de Jerónimo María de la Santísima Trinidad. Sus padres eran muy piadosos y en este ambiente fue educado, ingresando en el Colegio Seráfico de Sanlúcar de Barrameda, donde destacó por su piedad y austeridad. Inició el noviciado el 8 de mayo del año 1900 e hizo la profesión solemne el 5 de enero de 1905. Se ordenó de sacerdote el 4 de abril de 1908.

Fue guardián de los conventos de Sanlúcar de Barrameda, Sevilla y Antequera y posteriormente, Ministro Provincial. Destacó como predicador, como director de ejercicios espirituales y como fiel observante de la Regla. El padre Claudio de Trigueros, que lo tuvo como guardián en Sanlúcar, dice: “Era muy delicado de conciencia respecto a la virtud de la pureza y sobre este particular, no soportaba ni siquiera que se pronunciaran palabras con doble sentido; era muy querido por la gente y un verdadero franciscano”. Era ya mayor de edad cuando fue nombrado director del Colegio Seráfico de Antequera, pero pronto se adaptó a la forma de actuar de los jóvenes seminaristas, a los que les inculcó un verdadero amor a la Santísima Virgen.

Beato Pacífico de Ronda.

Beato Pacífico de Ronda.

Beato Pacífico de Ronda Rodríguez Navarro
Nació en Ronda (Málaga) el 8 de noviembre de 1882, siendo sus piadosos padres José Rodríguez y María Navarro, quienes lo bautizaron el día 13 imponiéndoles el nombre de Rafael Severiano de la Santísima Trinidad. Desde niño mostró una conducta ejemplar y siendo adolescente quiso pertenecer a la Orden Capuchina, cosa que hizo, ingresando en el noviciado el 12 de noviembre de 1901, con diecinueve años de edad. Realizó la profesión solemne como hermano lego, el 15 de noviembre de 1906.

Fue el hermano limosnero del convento de Antequera, ganándose el cariño de todos los bienhechores de la Orden, pues su conducta era intachable y su trato era muy correcto y educado. Cuando el ambiente empezó a enrarecerse en el verano de 1936, solicitó irse a casa de unos amigos, pero aunque fue acogido cariñosamente, decidió regresar al convento al día siguiente, diciendo: “Lo que haya de pasarle a mis hermanos, me pasará también a mí. Que se haga la voluntad de Dios”. Y así, regresó al convento, participando en todos los avatares a los que se vio sometida la Comunidad.

Martirio
Iniciada la guerra civil el 18 de julio de 1936, el padre Ángel se preocupó de que los niños seráficos fueran puestos a salvo, haciéndose cargo de ellos unas familias antequeranas; aun así, quedaron en el convento catorce de ellos que finalmente se salvaron. Desde que se inició la guerra, el convento de los frailes capuchinos de Antequera se vio asediado y acosado. Durante dieciocho días no se les permitió a los frailes ni salir del convento, ni recibir comida ni visitas y ni siquiera mirar a la calle desde las ventanas, aunque bien es verdad que recibieron algo de comida y vino para celebrar la misa que, clandestinamente, les llevaron dos guardias civiles. Siempre había un grupo de milicianos apostados frente al convento y apuntando con armas de fuego. Dentro del convento tenían cierta libertad de movimiento, pero no podían salir aunque en los primeros días del asedio, algún religioso vestido de paisano, pudo escaparse y refugiarse en el Asilo de las Hermanitas de los Pobres. Luego, el control fue más exhaustivo y férreo.

Durante todos estos días, los frailes siguieron observando estrictamente las normas de vida de la Comunidad, recitando las horas canónicas en el coro, celebrando la misa conventual y exponiendo el Santísimo en el rezo de las Vísperas y del Rosario. El padre guardián, Ángel de Cañete la Real, les exhortaba para que estuviesen preparados y dispuestos a morir si fuera preciso.

Sepulcro de los mártires en el convento capuchino de Antequera (España).

Sepulcro de los mártires en el convento capuchino de Antequera (España).

Finalmente, el convento fue asaltado de manera violenta la tarde del 6 de agosto y durante este asalto, a Fray Crispín de Cuevas, que estaba rezando en la iglesia ante el altar de la Divina Pastora, a golpe de fusil lo malhirieron y derribaron por tierra. Fray Luís de Valencina intentó escaparse por una ventana del dormitorio de los seminaristas, pero en el intento cayó a tierra lesionándose el pie derecho, por lo que fue transportado en una camilla a “la Cruz Roja”. Fray Pacífico de Ronda intentó salir por la puerta de la huerta, pero fue detenido por los milicianos y llevado a comisaría.

Los frailes que estaban en el convento fueron detenidos haciéndoles desfilar entre un gentío congregado en la explanada exterior del convento y que a gritos pedían su muerte. Iniciaba la fila Fray Gil del Puerto de Santa María; todos los frailes, llevaban crucifijos entre sus manos e iban rezando el breviario. En el centro de la plaza, a los pies de un monumento a la Inmaculada, fueron fusilados Fray Ángel de Cañete la Real, Fray Gil del Puerto de Santa María, Fray Ignacio de Galdácano, Fray José de Chauchina y Fray Crispín de Cuevas.

Como he dicho anteriormente a Fray Luís María de Valencina lo cogieron al caer por la ventana y mientras era transportado a la Cruz Roja fue rodeado por numerosas personas que pedían que lo matasen. Al llegar a las puertas del centro sanitario, lo arrojaron al suelo y mientras decía: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”, fue asesinado a balazos en el llamado “Callejón de los Avisos”.

Fray Pacífico de Ronda estuvo detenido en los calabozos de la comisaría y desde la ventana de la celda escuchó el vocerío de la gente cuando sus compañeros cayeron fusilados. Dándose cuenta cual era su destino, pasó todo el tiempo en oración, rezando el rosario o el Oficio Parvo de la Virgen. El 7 de agosto fue conducido, junto con otros dos detenidos, a una furgoneta y antes de subir a ella fue abatido a balazos.

Urna del Beato Luís María de Valencina en su pueblo natal.

Urna del Beato Luís María de Valencina en su pueblo natal.

Los restos de los siete mártires se veneran actualmente en el convento capuchino de Antequera, aunque parte de los del beato Luís María de Valencina, fueron enviados a su pueblo natal. Como dije al principio del artículo, estos siete frailes capuchinos de Antequera fueron beatificados el 13 de octubre de 2013.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– RAMÍREZ PERALBO, A., “Historia del martirio de siete capuchinos de Antequera”, A. Ramírez Peralbo, 1997.

Enlace consultado (08/05/2014):

http://sietecapuchinosantequera.blogspot.com.es

Santos de la Casa Saboya (III)

Lienzo de la Venerable Francisca Catalina de Saboya.

Lienzo de la Venerable Francisca Catalina de Saboya.

Venerable Francisca Catalina de Saboya, terciaria franciscana
La princesa Francisca Catalina de Saboya nació en Turín el 5 de octubre de 1595, hija del duque Carlos Emmanuel I, hijo de Emmanuel Filiberto; y de Catalina de Habsburgo, hija del rey Felipe II de España. Terciaria franciscana al igual que su hermana, la Venerable María de Saboya, fundó el Instituto de las Hijas de María de Oropa y junto a este célebre santuario de Biella quiso ser enterrada, cuando falleció aquí el 20 de octubre de 1640.

Venerable María de Saboya, terciaria franciscana
La princesa María de Saboya nació en Turín el 9 de febrero de 1594, hija del duque Carlos Emmanuel I, hijo de Emmanuel Filiberto; y de Catalina de Habsburgo, hija del rey Felipe II de España. Terciaria franciscana como su hermana, la Venerable Francisca Catalina de Saboya. Murió en Roma el 13 de julio de 1656.

Venerable María Apolonia de Saboya, terciaria franciscana
Turín, 9 de febrero de 1594-Roma, 13 de julio de 1656

La princesa María Apolonia de Saboya nació en 1594, hija del duque Carlos Emmanuel I, hijo de Emmanuel Filiberto, y de Catalina de Catalina de Habsburgo, hija del rey Felipe II de España. Fue terciaria franciscana como su hermana la Venerable Francisca Catalina de Saboya, después monja capuchina y desde 1650, monja oblata de la Congregación de Santa Francisca Romana en Tor de’Specchi. Las dos hermanas fueron proclamadas Venerables con bula pontificia el 1 de septiembre de 1838.

Venerable María Clotilde Adelaida Javiera de Borbón
reina de Cerdeña

Nació el 23 de septiembre de 1759 en el castillo de Versalles, hermana del rey mártir Luis XVI de Francia. Se casó con el rey de Cerdeña Carlos Emmanuel IV de Saboya. El matrimonio fue recompensado con el nacimiento de un hijo, pero aceptando de común acuerdo la voluntad de Dios, ambos abrazaron la regla de la Tercera Orden dominicana. Ella tomó el nombre de María Clotilde de Santa Margarita y él el de Carlos Emmanuel de San Jacinto.

Falleció en Nápoles el 7 de marzo de 1802. Fue aclamada como “el ángel tutelar del Piamonte” y su nombre fue dado a otras princesas de la Casa de Saboya, pese a sus orígenes franceses. El 10 de abril de 1808, esto es, seis años después de su muerte, el papa Pío VII la declaró Venerable e introdujo su causa de beatificación.

Sierva de Dios María Clotilde de Saboya-Bonaparte, condesa de Moncalieri.

Sierva de Dios María Clotilde de Saboya-Bonaparte, condesa de Moncalieri.

Sierva de Dios María Clotilde de Saboya-Bonaparte
condesa de Moncalieri

Nació en Turín el 2 de marzo de 1843, hija del primer rey de Italia y padre de la patria Víctor Emmanuel II y de la última reina de Cerdeña, María Adelaida de Habsburgo, hermana del rey Humberto I. Fue dada como esposa siendo joven a Jerónimo Napoleón Bonaparte, y aceptó estas bodas con la esperanza de poder acercar su familia a Dios. Desde 1872 fue terciaria dominica, con el nombre de María Catalina del Sagrado Corazón.

En 1878 prefirió la separación consensuada antes que secundar los sueños ambiciosos de su marido. Se retiró al castillo de Moncalieri. Fue un punto de referencia para todos los que se hallaban en dificultad, hasta el punto de merecer el apelativo de “la Santa de Moncalieri”. A su muerte, el día 25 de junio de 1911 en Moncalieri, recibió sepultura en la Basílica de Superga, en la colina turinesa.

Modelo para los poderosos y para los humildes, la causa para su beatificación fue introducida el 10 de julio de 1942. En 1952 la causa ha obtenido el decreto de validez del proceso informativo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
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29. Giaccaria, Angelo, Sebastiani, Maria Letizia (a cura di), Armi e monogrammi dei Savoia: mostra di legature dal XV al XVIII secolo, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Roma 1992.
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32. Guichenon S., Histoire généalogique de la Maison Royale de Savoie, Lyon, 1660.
33. Ioli G., Da Carlo Emmanuele I a Vittorio Amedeo 2, atti di congresso San Salvatore Monferrato 20-22 settembre 1985.
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35. Malnati Franco, La grande frode – Come l’Italia fu fatta repubblica, Bastogi editrice italiana srl, Foggia
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39. Merlin, Pierpaolo, Emanuele Filiberto: un principe tra il Piemonte e l’Europa, SEI, Torino 1995.
40. Merlotti, Andrea, Vittorio Amedeo II: il Savoia che divenne re, Gribaudo 1998.
41. Montanelli – Gervaso, Storia d’Italia (varie edizioni – si trova anche in edicola)
42. Oliva Gianni, I Savoia, Oscar storia, Milano, 2001
43. Pallotta, I Savoia in Italia, Roma 1990
44. Passanti, Mario, Architettura in Piemonte: da Emanuele Filiberto all’Unità d’Italia (1563 – 1870): genesi e comprensione dell’opera architettonica, U. Allemandi, Torino 1990.
45. Pauletti, Giovanni Andrea, Storia di Torino e del Ducato di Savoia, TECA, Torino 1994.
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48. Regolo Luciano – Maria Cristina di Savoia . La regina innamorata di Gesù – Ed. Kogoi, 2014
49. Richelmy, Cinque re (storia segreta dei Savoia) Roma 1952Valerio
50. Ricotti E. – Storia della monarchia piemontese, Firenze, 1861.
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52. Symcox, Geoffrey, Vittorio Amedeo II: l’assolutismo sabaudo: 1675 – 1730, SEI, Torino 1985.
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– www.cartantica.it/pages/collaborazionisavoia.asp
– www.cronologia.it/storia/biografie/reitalia.htm
– www.gdonotizie.com/
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– www.il-regno.it/DEFAULT.HTM
– www.romacivica.net/anpiroma/DOSSIER/protagonistia.htm
– www.santiebeati.it

Mi agradecimiento particular a Fabio y a Patrizia de Cartantica.it.

San José de Anchieta, presbítero jesuita

Estampa devocional del Santo.

Estampa devocional del Santo.

Infancia
Nuestro Santo nació el 19 de marzo de 1534, en La Laguna, Tenerife. Fue el tercer hijo de ocho de una familia formada por Juan López de Anchieta y Mencia Díaz de Clavijo, que era viuda y que, al casarse en segundas nupcias, ya tenía otros dos hijos. Fue bautizado el 9 de abril del mismo año en la parroquia de Santo Domingo. Sobre su padre se dice que llegó a Tenerife desterrado como cabecilla comunero y que la pena de muerte le había sido conmutada por este castigo. Su madre era de familia de cristianos nuevos, es decir, que tuvo unos antepasados judíos que se convirtieron al cristianismo. Hizo sus primeros estudios con los padres dominicos, donde despunta por su agudo ingenio. Cuando tiene 14 años, su padre decide que estudie en la península ibérica, pero el pasado político de su padre y linaje de su madre ofrecían limitantes para matricularse en alguna Universidad prestigiosa. Así, José, con su hermanastro mayor Pedro Núñez, se embarcaron rumbo a Lisboa y se inscribieron en El Colegio Real de Artes, anexo a la recién abierta Universidad de Coimbra. José estudió su trienio de artes con gran aprovechamiento, sobresaliendo en la poesía latina, recibiendo por ello el apodo de “El Canario de Coimbra”. En tanto, el ambiente escolar estaba enrarecido, pues el rector del colegio murió de repente, rechazando los sacramentos. La Inquisición portuguesa, sospechado de herejía, condenó a tres profesores del colegio y los separó de la docencia.

Jesuita
En esta ciudad conoció la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola y aprobada recientemente, la cual ya estaba asentada en Portugal. En este tiempo era primer provincial Simon Rodríguez, de los primeros compañeros del Santo fundador. De Portugal salían expediciones misioneras hacia Brasil.

Con 17 años cumplidos ingresó en el noviciado en Coimbra, donde convivían 130 jesuitas. Aquí padecerá problemas de salud, pues estaba resentido por una escalera que le cayó encima y afectó su columna vertebral con dolores constantes. Además tendrá problemas espirituales, pues San Ignacio de Loyola estaba descontento con Simón Rodríguez y lo destituyó como provincial, por su actitud exageradamente aúlica, y envió a Portugal un visitador con poderes de gobierno. Este contratiempo le afectó, pues el exprovincial le había recibido en La Compañía y lo había defendido en su perseverancia contra la opinión de algunos médicos, que veían problemático el futuro del novicio.

El Santo, defensor de los indígenas brasileños. Detalle de un lienzo contemporáneo.

El Santo, defensor de los indígenas brasileños. Detalle de un lienzo contemporáneo.

Brasil
Unas semanas después de haber hecho sus primeros votos, el visitador consideró oportuno enviar a José a Brasil, pues creía que el clima local, parecido al de su tierra natal, le sentaría bien. Una vez que llegó a Bahía se dedicó con empeño a estudiar el tupí-guariní. En la capitanía de San Vicente conoció a su Provincial, Manuel de Nóbrega, nombrado como tal por San Ignacio. También conoció el drama de la esclavitud, los gobernadores ejercían como señores feudales.

El 25 de enero de 1553 se fundó en el poblado de Piratininga un colegio de la Compañía. En ese centro escolar se convocaron apenas 20 personas y José de Anchieta fue el ejecutor de la obra. En este lugar se encuentra actualmente la ciudad de Sao Paulo. Por ello, se considera al Santo, junto con Nóbrega, fundador de la gran urbe. Por su facilidad de lenguas, se le encargó que hiciera la correspondencia a los hermanos de Europa: en tales cartas informaba minuciosamente sobre los avances y problemas de la misión.

En esta época fue fecunda su labor como literato, pues escribió muchas piezas teatrales en tupí-guarini, actividad que conjugó como profesor de latín de los jóvenes jesuitas. Fue maestrescuelas de los indígenas y de los hijos de los colonos. Como misionero, se dio cuenta que las dificultades más grandes para evangelizar a los indígenas eran la antropofagia, la poligamia y los odios tribales ancestrales junto la incultura y el nomadismo. También se dio cuenta de que los malos ejemplos de los colonos portugueses, franceses y españoles eran dañinos para este objetivo. Por ello, subrayó la conveniencia de ir tierra adentro y erigir residencias semejantes a las reducciones del Paraguay, con la finalidad de lograr una evangelización integra y fructífera.

El Santo escribiendo en la arena. Lienzo contemporáneo.

El Santo escribiendo en la arena. Lienzo contemporáneo.

Un poeta en calidad de rehén
En 1554, los habitantes indígenas de Sao Paulo comenzaron a crecer, causando por ello tensiones entre algunas tribus y los mestizos portugueses. Por ello, el propósito general de la Compañía, Diego Lainez, envió más refuerzos a Brasil entre 1559 y 1560. En 1562, unos colonos franceses derrotados por portugueses en Río de Janeiro azuzaron como venganza a los indígenas tamolos contra los de Sao Paulo. La misión jesuita soportó el ataque, pero el Padre Nóbrega se vio en la necesidad de realizar una misión de paz, y llevó consigo a José como traductor. Sus negociaciones lograron superar algunas querellas, pero los indígenas exigían más garantías, y para negociarlas, Nóbrega tuvo que volver a Sao Paulo, dejando como prenda de garantía al joven religioso.

Así, en calidad de rehén, José permaneció entre los indígenas, ganándose primero su confianza y después su afecto. Los indígenas no comprendían cómo un hombre joven no tuviera mujer y en repetidas ocasiones le ofrecían a sus esposas e hijas. El joven misionero tuvo miedo de afectar su voto de castidad, por ello le hizo una promesa a la Santísima Virgen, en calidad de voto, de escribirle un poema si lo ayudaba a ser fiel a su castidad. Al sentir la protección de Nuestra Señora, comenzó a escribir el “Cántico de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios. Son 2866 dísticos que hablan sobre la vida de la Virgen Santísima. Este poema revela su dominio del latín y, como carecía de papel y tinta, memorizaba los versos escribiéndolos con un palo en la arena de la ribera del río. Luego de varios meses, volvió el Padre Nóbrega y pudo con los arreglos realizados, comenzar un periodo de paz más sólida en esos territorios.

Apóstol de Brasil
En 1565, José se hace presente, por obediencia, en la ciudad de Río de Janeiro, donde edificará un Colegio y un hospital. Buscando colaboradores para este trabajo, se dirige a Bahía, donde puede concluir sus estudios eclesiásticos y ordenarse sacerdote. Con 32 años es nombrado rector del Colegio de Sao Paulo, cargo en que es rectificado por el Beato Ignacio de Azevedo, visitador del nuevo Prepósito General San Francisco de Borja.

El Santo, componiendo poemas para la Virgen.

El Santo, componiendo poemas para la Virgen.

Este cargo no impidió su obra pluriforme: redactó un léxico de la lengua maromini, escribió autos sacramentales, obras de teatro y cantigas de catequesis, una historia de los jesuitas en Brasil, actividades que compaginó con su labor de misionero. Como dato curioso, aprendió a elaborar alpargatas, que producía en gran escala, pues se dio cuenta que en el cerro no era fácil andar con calzado de cuero.

En 1573, el nuevo Prepósito General de la Compañía, Everardo Mercurial, designo a José de Anchieta Provincial de Brasil. Cerca de ciento cincuenta jesuitas estaban bajo su responsabilidad. Para poder tener un mejor contacto con sus hermanos, se hizo construir un barco, al que bautizó como “Santa Úrsula”, así podría visitar y acercarse a sus religiosos dispersos por la costa. De esta manera, el trato con ellos llegó a ser personal. Su gestión en este cargo duró 10 años. Bajo su autoridad, la misión creció y maduró considerablemente, descubriéndose así su habilidad como estratega. Es un evangelizador incansable al estilo Javier. Recorriendo distancias enormes, para estimular, apoyar, crecer y formar los recursos humanos a su disposición, por esta razón se hizo amar por sus religiosos. Cuando terminó su mandato, el nuevo Provincial, Pedro Rodríguez, le dio a escoger su nueva residencia, pero él humildemente se negó, prefiriendo que se le diera una obediencia: “El Provincial me ha dado a escoger la casa donde quiera vivir, pero tanta libertad no me agrada. Llevo cuarenta y dos años sujeto al arbitrio de mis superiores y podría ser un yerro querer ahora disponer de mí por mi parecer”.

Figura
Anchieta pertenece a la primera generación de jesuitas hechos a la figura de Ignacio de Loyola. Contemplativo en la acción, su gran pasión fue evangelizar. Supo en todo amar y servir, siendo considerado por ello como un verdadero padre. Promotor del diálogo entre las culturas y la Fe, artífice del trabajo en equipo, poseedor de virtudes sólidas y heroico en la caridad. Tenía el particular cuidado de atender a los enfermos, por ello, cuando era buscado y no se le encontraba, había que dirigirse a la enfermería, donde era finalmente hallado. A muchos de ellos los curaba más sobrenaturalmente que por medicamentos. Siempre atento con los indígenas, con quienes se hará presente a tiempo y destiempo para atraerlos a la Fe.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

A los misioneros en ciernes les recomendaba: ”Os digo, carísimos hermanos, que no bastan los fervores para salir de Coimbra, es necesario traer la alforja llena de virtudes, porque la verdad, el trabajo que tiene la Compañía en este lugar es grande”. Este impulso lo llevará a crear y fundar poblaciones que dotará de centros escolares. Como misionero tiene grandes labores pastorales: instruye, catequiza, educa, promociona y defiende a los naturales del avasallamiento colonizador.

En 1597 estaba en Victoria; ahí dio gusto a los ruegos de unos cofrades de que escribiera un auto sacramental para la fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Fue su última obra literaria, con 570 versos algunos de ellos, premonitorios: “Ya me marcho sin marchar de Vos, oh Madre y Señora, confiando que, en la hora, de mi vida abandonar, seréis mi visitadora”. El 9 de junio de ese año tuvo una recaída y, asistido por unos hermanos, falleció pacíficamente. Tenía 63 años de edad, y llevaba 44 de misionero.

Culto
Sus restos fueron sepultados primero en Vitoria, después, por Orden del Prepósito General de la Compañía de Jesús, Claudio Acquaviva, en 1609, fueron trasladados al Colegio de Bahía. Su proceso de canonización se vio interrumpido por la supresión de la Compañía de Jesús; reabierta después, fue beatificado por San Juan Pablo II el 22 de junio de 1980. Fue canonizado por el Papa Francisco el 03 de Abril de 2014, con un decreto de canonización equipolente, junto a Santa María de la Encarnación Guyart y San Francisco de Montmorency Laval.

Otra vista del sepulcro del Santo.

Otra vista del sepulcro del Santo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia sobre nosotros, para que sirviendo fielmente al Evangelio, a ejemplo de San José de Anchieta, hecho todo a todos, nos esforcemos por ganar para ti a nuestros hermanos en la caridad de Cristo, que…

Humberto

Bibliografía:
– MARTINEZ PUCHE, José A., Nuevo Año Cristiano: Junio, Editorial EDIBESA, Madrid 2002 pp. 236-242.

La fiesta de Pentecostés

"Pentecostés", lienzo del pintor español fray  Juan Bautista Maíno (1581-1649). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

“Pentecostés”, lienzo del pintor español fray Juan Bautista Maíno (1581-1649). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Hoy, festividad de Pentecostés, quiero traer a colación unas consideraciones del fallecido Patriarca Ortodoxo Shenouda III, Papa Copto de Alejandría y sucesor de la Sede de San Marcos, pronunciadas el Día de Pentecostés del año 1994. Éstas son sus palabras:

“El Señor Jesucristo Glorificado vivió corporalmente con los apóstoles hasta que subió al cielo, pero prometiéndoles la venida del Espíritu Santo, que permanecería con ellos para siempre, el Espíritu de la verdad, el Consolador. ¿Qué debemos saber sobre el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, por lo tanto, existía antes de todos los tiempos; esto lo leemos en los primeros versículos del libro del Génesis. La respuesta divina dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis, 1, 1-2). También el profeta Isaías nos habla sobre el Espíritu Santo y le da nombre: “Y vendrá sobre él, el Espíritu del Señor; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Yahvé” (Isaías, 11, 2). Además, el Señor Jesús nos dice sobre Él en el evangelio de San Juan: “El Espíritu de verdad que procede del Padre” (Juan, 15, 26). Y la doctrina de que procede del Padre fue reafirmada en el Símbolo de la fe del Concilio Ecuménico de Constantinopla.

En el Antiguo Testamento existen muchas alusiones al Espíritu de Dios; éstas son algunas de ellas: en la historia de Sansón leemos que “el Espíritu de Jahvé comenzó a actuar sobre él en el campamento de Dan, entre Sorá y Estaol” (Jueces, 13, 25). Y también leemos después que cuando Saúl fue ungido como rey, “el Espíritu de Dios vino sobre él con poder y profetizó entre ellos” (1º Samuel, 10, 10). Esto también le ocurrió a David cuando fue ungido por el profeta Samuel: “El Espíritu de Yahvé vino sobre David desde aquel día en adelante” (1º Samuel, 16, 13). Y la forma en que el Espíritu Santo descendió sobre ambos: Saúl y David, fue a través de la unción que el Señor les ordenó conforme al libro del Éxodo, 30, 22-31.

También Aarón fue ungido como sumo sacerdote cuando Moisés derramó el aceite de la santa unción sobre su cabeza y lo ungió (Levítico, 8, 12), como se dice en el salmo: “Pues la armonía es tan preciosa como el aceite de la unción que se derramó sobre la cabeza de Aarón, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras” (Salmo 133, 2). Y con este aceite se ungió la tienda donde se reunían, junto con los altares y los utensilios, convirtiéndose así en santos (Éxodo, 40; Levítico, 8). Con este óleo eran también ungidos los reyes y los profetas (1º Reyes, 19) y como resultado de esta unción, el Espíritu Santo venía sobre ellos así como también sobre sus dones.

Pentecostés, óleo de Jean Restout (1792). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Pentecostés, óleo de Jean Restout (1792). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

En el libro del profeta Joel, leemos: “Y después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne y vuestros hijos e hijas profetizarán; vuestros ancianos tendrán sueños proféticos y vuestros jóvenes, verán visiones” (Joel, 3,1). Y esto es lo que sucedió en el día quincuagésimo, en el Día de Pentecostés, como nos lo explica el apóstol Pedro refiriéndose al profeta Joel (Hechos, 2, 16-17).

Pero el Espíritu Santo también puede ser transferido de una persona a otra. Esto es lo que les pasó a los setenta ancianos en tiempos del profeta Moisés, cuando el Señor le dijo: “Reúne a setenta hombres de entre los ancianos de Israel e iré a hablar con vosotros. Tomaré a mi Espíritu, que está sobre ti y lo pondré en ellos” (Números, 11, 16-17) y sigue diciendo el libro sagrado: “Y Yahvé descendió de la nube y le habló y tomó el espíritu que estaba en él y lo colocó sobre los setenta ancianos y, cuando el Espíritu estuvo sobre ellos, profetizaron” (Números, 11, 25).

Pero recordemos que antes que Moisés, el Justo José interpretó los sueños del faraón. “Dijo el faraón a sus siervos, ¿podremos encontrar una persona así, un hombre en quién esté el Espíritu de Dios?” (Génesis, 41, 38); y allí estaba el don del Espíritu Santo interpretando los sueños, es decir, el Espíritu del conocimiento.

Pero la obra del Espíritu de Dios también se manifestó en otras ocasiones, incluso en las artes: “Y Yahvé habló a Moisés y le dijo: Mira, yo he llamado por su nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá y lo he llenado del Espíritu de Dios, concediéndole habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos; para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce; para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor” (Éxodo, 31, 1-5). Vemos que el Espíritu Santo llega incluso a influir en el trabajo manual, pero la labor más importante del Espíritu de Dios es que “habló por los profetas”, como nos lo indica el Símbolo de la fe. Esto significa que el Espíritu Santo es la fuente divina que inspira los libros sagrados, es la fuente de todo lo que los profetas y los apóstoles nos han transmitido en los libros santos. Por eso, el apóstol Pedro, en su segunda epístola dice: “porque ninguna profecía ha sido anunciada por voluntad humana, sino que los hombres han hablado de parte de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro, 1, 21).

"Pentecostés", óleo de Tiziano Veccellio (1545). Iglesia de Santa Maria della Salute, Venezia (Italia).

“Pentecostés”, óleo de Tiziano Veccellio (1545). Iglesia de Santa Maria della Salute, Venezia (Italia).

Actualmente, en la Iglesia, el Espíritu Santo se nos viene dado por tres vías: la Santa Unción, la imposición de las manos y por el santo aliento (soplo). En cuando al santo aliento (soplo), recordemos lo que nos dice el evangelio de San Juan, cuando el Señor Jesús, después de su resurrección, se apareció a sus discípulos en el cenáculo y les dijo: “Como el Padre me envió, también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló sobre ellos diciéndoles: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados y a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Juan, 20, 21-23). En la ordenación y en el bautismo, el ministro ordenante sopla sobre el sacerdote o el catecúmeno y le dice: “Recibe el Espíritu Santo”.

En cuanto a la imposición de las manos, el Espíritu Santo se les dio a nuestros padres mediante la imposición de las manos de los apóstoles. Esto es mencionado sobre el pueblo de Samaria, estando en Jerusalén, los apóstoles Pedro y Juan “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron sobre ellos para que recibieran el Espíritu Santo, porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólo estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces, les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo” (Hechos, 8, 14-17) y lo mismo se hizo con el pueblo de Éfeso: “Y cuando Pablo les impuso las manos, descendió sobre ellos, el Espíritu Santo. Entonces empezaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar” (Hechos, 19, 7). Lo mismo sucede en el sacramento del orden sagrado; San Pablo dijo a su discípulo Timoteo: “Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos” (2ª Timoteo, 1, 6).

La Santa Unción era también conocida en la época apostólica. El apóstol Juan lo dice: “Pero vosotros tenéis la unción del que es Santo…” (1ª Juan, 2, 20) y “pero la unción que vosotros recibisteis de él, permanece en vosotros” (1ª Juan, 2, 27). También nosotros, a los niños después del bautismo, los ungimos con el santo crisma, les imponemos las manos y soplamos sobre sus rostros, diciéndoles: “Recibid el Espíritu Santo”.

Con el santo sacramento de la Unción (Confirmación) nos convertimos en templos del Espíritu Santo y el Espíritu Santo habita en nosotros. San Pablo, en su primera epístola a los corintios, dice: “¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo mora en vosotros?” (1 Co., 3, 16) o, “¿no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros?” (1 Co., 6, 19). Cada uno tenemos que recordar que el día en el que fuimos ungidos con el Santo Crisma, nos convertimos en templos del Espíritu Santo y que el Espíritu Santo tomó morada en cada uno de nosotros.

Su Santidad Shenouda III (1923-2012), Patriarca de Alejandría y Papa de la Iglesia Copta. Autor de este texto.

Su Santidad Shenouda III (1923-2012), Patriarca de Alejandría y Papa de la Iglesia Copta. Autor de este texto.

El Espíritu Santo actúa en el sacerdocio y el sacerdocio se otorga a través del Espíritu Santo. Tiene el poder de perdonar los pecados y algunos pueden preguntarse, ¿pero cómo es eso, pues nadie puede perdonar los pecados sino solo Dios? Nosotros decimos que el Espíritu Santo está en el sacerdote y es él quién perdona los pecados, pero el perdón nos viene por las palabras pronunciadas por el sacerdote. El Espíritu Santo está en todos los sacramentos de la Iglesia y también está presente en las decisiones de los santos concilios. En el acuerdo del primer Concilio de Jerusalén, los apóstoles lo dijeron: “Nos ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros…” (Hechos, 15, 28).

El Espíritu Santo actúa también en la labor apostólica. Los apóstoles no iniciaron su apostolado hasta que el Espíritu Santo vino sobre ellos, cumpliéndose la promesa del Señor: “Recibiréis el poder cuando el Espíritu Santo, venga sobre vosotros y seréis mis testigos” (Hechos, 1, 8) y esto se cumplió en ellos. El Espíritu Santo elige a sus servidores, como cuando dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para que realicen la obra a la que han sido llamados” (Hechos, 13, 2) y fue Él quién los dirigió y acompañó en su trabajo.

Es parte de nuestra libertad el aceptar o no trabajar con el Espíritu Santo y también somos libres para rechazarlo e incluso para luchar contra Él. Y lo que es aún más grave: somos libres para blasfemar contra el Espíritu Santo y rechazarlo por completo de nuestras vidas, pero lo realmente gratificante es lo que nos dice San Pablo: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Romanos, 8, 14). Aquí me gustaría decirles a algunos que son engañados y que piensan que cualquier espíritu que los guíe es el Espíritu de Dios, lo que dice el apóstol Juan: “No creáis a todo espíritu, sino probad si los espíritus son de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas” (1 Juan, 4, 1)”.

Su Santidad Shenouda III (1923-2012)

Beato José Girotti, sacerdote dominico mártir

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

Nuestro recién beatificado dominico mártir, fray José Girotti, nació en Alba, Italia, el 19 de julio de 1905. Perteneció a una familia pobre, trabajadora y muy generosa. De adolescente sintió el llamado a la vida religiosa y, con sólo trece años de edad, ingresó en la Orden de Predicadores (Dominicos) en el seminario dominicano de Chieri (provincia de Turín, Italia). Fray José fue un hombre de gran inteligencia, pues destacó como un estudiante brillante y con un carácter alegre.

Profesó en el año de 1923 en “La Quercia”, cerca de Viterbo, y fue ordenado presbítero el 3 de agosto de 1930 en Chieri. Gracias a sus dotes de inteligencia, partió para Roma y se especializó en la interpretación de la Sagrada Escritura en el Angelicum de Roma y en la Escuela Bíblica de Jerusalén, donde tuvo como maestro al Siervo de Dios Marie-Joseph Lagrange. Hacia 1934 culminó sus estudios con el título académico de “Prolita in Sacra Scriptura”. En lo personal, creo que los sacerdotes, religiosos, pero también los laicos, debemos de estar preparados para enfrentar las problemáticas actuales, sin embargo hacer carrera no debería de ser la prioridad para los clérigos y religiosos que se ven tentados a hacer estas prácticas. De regreso a Turín se dedicó a la enseñanza de la Sagrada Escritura en el seminario teológico dominicano de Turín (Santa Maria delle Rose), y como fruto de sus estudios, publicó un amplio comentario a los libros Sapienciales y al profeta Isaías.
No por sus grandes dotes intelectuales se centraría el ejercicio de su vocación en el seminario y universidades, sino que su humildad lo llevó a ejercer su ministerio con la gente pobre y sencilla, principalmente en el hospicio de “Los viejos pobres”, que estaba muy próximo al convento de Santa María de la Rosa en Turín, que era el convento al cual estaba asignado.

Con las ideas fascistas comenzaron años duros para los cristianos en Italia, estos sufrimientos y pruebas las llevó con paciencia y las aceptaba con humildad. Tras privársele de la enseñanza, fue transferido al Convento de Santo Domingo, en el centro histórico de Turín. A pesar de ello, sin embargo, continuó sus investigaciones en el campo bíblico, a la vez que intensificó el ejercicio de su actividad caritativa. “Todo lo que hago es sólo por la caridad”, dijo cándidamente una vez, dejando entrever su continuo progreso en la virtud de la caridad.

Cuando Italia fue ocupada por los alemanes el 8 de septiembre de 1943 y con la naciente República Social Italiana, Fray Girotti creó un centro y red de apoyo en favor de los judíos (recordemos que fray Girotti estudió en Jerusalén). Con su ayuda se comprenden las palabras que decía refiriéndose a ellos: “portadores de la Palabra de Dios” y “hermanos mayores”. Con la ayuda de documentaciones falsas creó identidades al saber la persecución a la que se enfrentaban los judíos; así, con estas identidades, encontraba lugares seguros para esconderlos.

Fotografía del Beato en su hábito de fraile dominico.

Fotografía del Beato en su hábito de fraile dominico.

Por su acción apostólica fue apresado por las autoridades civiles, pues contradecía las actividades y leyes del fascismo y nazismo, y fue llevado a la cárcel Le Nuove de Turín el 29 agosto de 1944. Luego fue llevado a la villa de Cavoretto, donde se encontraba escondido el profesor judío Giuseppe Diena. Aunque su superior trató de sacarlo de la cárcel, no logró liberarlo, y de la villa de Cavoretto fue llevado a Milán, a la prisión de San Vittore, posteriormente al Lager di Gries en Bolzano y, finalmente, el 5 de octubre de 1944, a Dachau.

En el campo de Dachau se encontró con la dura forma de vida en aquel campo de exterminio, sin embargo, su fuerza era la oración y la Eucaristía, así como su alimento el meditar las Sagradas Escrituras, de las cuales disfrutaba profundizar. Ahí, en el campo, con su vida sencilla y humilde, siguió predicando el Evangelio, dando aliento y esperanza a los demás presos. Fray José tenía un espíritu profundo de abnegación y una extraordinaria caridad con los demás.

Las condiciones de aquel lugar perjudicaron su salud, padeciendo carcinoma, que le ocasionó problemas de vista, dolores reumáticos e inflamación de las piernas; y por ello fue ingresado en la enfermería. Las últimas palabras que se le recuerdan decir fueron las del Apocalipsis: “Maranatha”, ¡Ven Señor Jesús!”. Un sacerdote, el padre Angelo Dalmasso, dijo que Fray José se distinguía por su generosidad hacia los demás reclusos, por su actitud de apertura y por “llevar la Palabra de Dios”. Murió en la enfermería el domingo de Pascua, del primero de abril de 1945. Se cree que murió a causa de una inyección con gasolina, que era costumbre en aquel campo de concentración; sus compañeros escribieron sobre su camilla: “Aquí dormía San Giuseppe Girotti”. El padre Girotti fue enterrado en la fosa común de Leitenberg. En este campo de concentración murieron alrededor de 1500 sacerdotes.

El 14 de febrero de 1995, con motivo de los cincuenta años de la muerte de fray José, le fue otorgada la medalla a la memoria como “Justo entre las naciones”, un reconocimiento por parte del estado de Israel hacia aquellos hombres y mujeres que cooperaron salvando vidas de judíos durante el Holocausto. Su nombre fue inscrito en el registro oficial y se sembró un árbol en su honor en el sendero de los justos en Yad Vashem, Jerusalén.

Procesión al inicio de la ceremonia de beatificación de fray Girotti.

Procesión al inicio de la ceremonia de beatificación de fray Girotti.

Su proceso se inició en la Curia de Turín en 1988, y el 27 de marzo de 2014, el Papa Francisco autorizó el decreto de beatificación. Fue beatificado el pasado 26 de abril en la catedral de Alba, en Cuneo, al norte de Italia, que era la ciudad natal de nuestro Beato, celebración presidida por el delegado del Papa, cardenal Giovanni Coppa, el Maestro de la Orden, Fray Bruno Cadoré, numerosos laicos y miembros de la familia dominicana.

Emmanuel

Enlaces consultados (16/05/2014):

http://ofsdemexico.blogspot.mx/2014/04/este-sabado-en-turin-beatificacion-del.html#sthash.NI2PJJue.dpuf

http://www.op.org/sites/www.op.org/files/public/documents/fichier/idi-may2013_es.pdf