Beata Clara (Luisa) Szczesny, fundadora

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

Hoy será beatificada en Cracovia (Polonia) la Madre Clara (Luisa) Szczesny, cofundadora de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús. Luisa nació el 18 de julio del año 1863 en la localidad polaca de Cieszki, perteneciente a la diócesis de Plock, siendo hija de Antonio Szczesny y de Francisca Skorupska, que la hicieron crecer en un ambiente de una profunda piedad.

Sus padres, como querían darles a sus hijos una buena formación cultural y el gobierno ruso había cerrado todas las escuelas polacas, aprovecharon la oportunidad de utilizar los servicios de algunos maestros que se ganaban la vida dando clases particulares yendo de un pueblo para otro. Pero las difíciles condiciones económicas de la familia a causa de los problemas laborales de su padre, hizo que la niña tuviese que poner algo más por su cuenta, cosa que hizo, dando una muestra ejemplar de laboriosidad, de abnegación e incluso de sobreesfuerzo a fin de ahorrarles a sus padres un dinero que ellos no tenían.

De su madre heredó una gran fe, fortaleza y un inmenso amor a la Virgen, pero al quedarse sin ella cuando solo tenía doce años de edad, como su padre contrajo segundas nupcias, tuvo problemas con la nueva esposa de su padre y como querían obligarla a contraer matrimonio, con diecisiete años de edad, en secreto, sin avisar a nadie, se marchó de su casa. Llena de confianza en la Divina Providencia pasó cinco años en Mlawa, los cuales le sirvieron para adquirir una mayor formación religiosa y un afianzamiento en su fe.

Pasado este tiempo y bajo la guía espiritual del Beato Honorato Kozminski de Biala, decidió entrar en la Congregación de las Siervas de Jesús, una familia religiosa fundada en la clandestinidad por el propio beato, ya que la actividad religiosa estaba prohibida por el gobierno ruso. Inspirada en el franciscanismo, tenía como objetivo la asistencia a las mujeres que se dedicaban al servicio doméstico y que vivían y trabajaban en condiciones difíciles, expuestas a numerosos peligros físicos y morales y que en muchísimas ocasiones, eran maltratadas en las casas donde prestaban sus servicios.

Lienzo-retrato extraído a partir de una foto original.

Lienzo-retrato extraído a partir de una foto original.

Luisa entró en el noviciado el 8 de diciembre de 1886 y tres años más tarde emitió sus primeros votos religiosos. Plenamente integrada en la Congregación, muy pronto se distinguió por la fidelidad a la Regla y por su religiosidad. Se dedicó a dar clases a las criadas (domésticas), les ayudaba a resolver sus problemas y a vivir de manera cristiana.

Cuando la Congregación decidió abrir una casa en Lublin, dada su madurez intelectual y religiosa, la enviaron allí como superiora de la nueva comunidad y ejerciendo esta responsabilidad estuvo tres años. Pero habiendo llamado la atención de la policía secreta zarista debido al gran número de muchachas que frecuentaban su casa, tuvo que salir huyendo de aquella ciudad. Marchó a Varsovia, pero también allí estuvo a punto de ser arrestada.

A petición de San José Sebastián Pelczar – que entonces era profesor de teología pastoral en la universidad de Jagelonnica -, en el 1893, el Beato Honorato Kozminski y Sor Motylowska (que era la superiora general), la enviaron a Cracovia a fin de que dirigiera la casa que la Congregación tenía en aquella ciudad. Allí, su forma de trabajar y de vivir dio un nuevo impulso a la comunidad e hizo renacer nuevas vocaciones religiosas. Ante esto, San José Sebastián quiso organizar una provincia nueva entre las Siervas de Jesús, adaptándola a las condiciones concretas de aquella ciudad, pero el proyecto del santo no fue aceptado por la superiora general, la madre Motylowska. Entonces, el santo creó un nuevo Instituto religioso que tomó el nombre de “Siervas del Sagrado Corazón de Jesús”, del cual, la madre Luisa fue la cofundadora.

Inmediatamente, ella, una hermana y dieciséis nuevas aspirantes iniciaron el nuevo noviciado y fue entonces cuando cambió su nombre de Luisa por el de Clara. El 2 de julio del 1895 emitió los votos perpetuos. La primera Regla de la nueva Congregación no era muy diferente de la Regla de las “Siervas de Jesús”, porque ambas se fundamentaban en la Regla de la Tercera Orden Franciscana. Pronto se ganó la confianza y el cariño de las hermanas que en los primeros capítulos generales celebrados en los años 1909 y 1913 la eligieron superiora general. El Instituto creció rápidamente incluso atravesando las fronteras de Polonia.

Vista del sepulcro de la Beata abierto.

Vista del sepulcro de la Beata abierto.

Además de trabajar con las domésticas (hoy les llamamos asistentas de hogar), se dedicaron también a atender a las mujeres que trabajaban en las fábricas, a los hospitales, orfanatos, asilos y parroquias. En 1912, viviendo aun la madre cofundadora, la Congregación obtuvo la aprobación pontificia por parte de San Pío X.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150927

La madre Clara Szczesny murió con fama de santidad el 7 de febrero del año 1916, siendo sepultada en el cementerio de Radovic. Actualmente sus restos se encuentran en la Casa Madre de la Congregación, donde el pasado 25 de junio se hizo el reconocimiento de los mismos.

La causa de beatificación se inició en la archidiócesis de Cracovia el 25 de marzo de 1994, concediendo la Santa Sede el “Nihil obstat” el 7 de abril del mismo año. El 13 de diciembre del 1996 fue confirmada la validez del proceso diocesano enviándose la documentación a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.

Sepulcro de la Beata.

Sepulcro de la Beata.

Fue declarada Venerable el 20 de diciembre del año 2012 y la promulgación del decreto que reconocía el milagro previo a la beatificación se realizó el 5 de junio de este año. Como indiqué al principio, hoy es beatificada en Cracovia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Kasperkiewicz, C.M., “bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000
– Nedza, M.J., “La Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús”, Cracovia, 1974.

Enlace consultado (24/08/2015):
– http://newsaints.faithweb.com/year/1916.htm
– http://www.sercanki.org.pl/-yciorys.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos Gurias, Samonas y Abibos, mártires sirios de Edessa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Estos tres santos mártires son también conocidos por los nombres de Gurya, Smuna y Habib. No murieron juntos, pero sí fueron sepultados juntos. Sus “passios” nos han llegado a través de diversas opiniones críticas, por lo que es necesario comenzar dándole un rápido vistazo a estas fuentes, aunque quizás nos decepcionemos, dada la escasez de datos históricos ciertos que finalmente podamos extraer. En primer lugar digamos que hay que distinguir dos grupos: el de Gurias y Samonas por un lado y el de Abibos por otro. Aunque se de sobras que la lectura de esta primera parte del artículo puede ser tediosa, no podemos obviarla, porque el tema de las fuentes en las que basar la existencia y el culto de unos mártires tan antiguos, es fundamental en hagiografía, máxime cuanto estamos hablando de santos reales.

Redactada en principio en siríaco, la “passio” de Gurias y Samonas no ha llegado hasta nuestros días en su redacción original en esta lengua, sino en una versión armena y otra griega muy parecidas a su redacción original. Hay además otra versión escrita también en griego, pero que no es una traducción de la original siríaca, sino de una copia de la misma, algo retocada, pero que también se ha perdido. Sin embargo, en siríaco si nos ha llegado un texto, que es una tercera reelaboración atribuida a un tal Teófilo que dice ser un funcionario romano testigo del martirio. De este texto deriva una tercera redacción griega.

Por lo que respecta a la “passio” de Abibos, tenemos más o menos el mismo problema en cuanto a la transmisión del texto: la original siríaca se ha perdido, existe una copia escrita en griego, una reelaboración atribuida al mencionado Teófilo y una segunda traducción al griego de este texto. Sin embargo, en lo referente al culto a estos tres mártires, el tema es distinto ya que estuvo unificado desde el primer momento como nos lo atestigua la obra “El milagro de Eufemia y Goth”, atribuido a la intercesión de los tres mártires.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Fue San Simeón Metafraste, mucho más tarde, posiblemente en el siglo X, el primer autor que de este milagro sacó dos “passios” distintas, cosa nada extraña en él ya que estaba habituado a hacer este tipo de distingos. Este “Milagro”, en su versión griega fue publicado en el año 1911 por el hagiógrafo Ernesto von Dobschütz, el cual no hizo nada más que sacar a la luz el trabajo realizado por G. von Gebhart, cuya muerte había impedido el que se publicara el fruto de sus largos años de investigación sobre este tema. Dos años más tarde, Burkitt hizo una nueva edición de las dos “passios” siríacas del mencionado Teófilo y una traducción a esa lengua de la mencionada obra del “Milagro”. Como he dicho antes, yo sé que este tema acerca de las fuentes en las que nos basaremos, es engorroso y de tedia lectura y por eso, lo dejo aquí y no sigo mencionando historias de otras ediciones al georgiano, árabe, etc.

Yendo al grano, resumamos diciendo que los historiadores y hagiógrafos defienden que estos documentos fueron redactados entre los años 340 al 360 (o sea, que son muy antiguos), lo que quiere decir que fueron muy cercanos al desarrollo de los hechos que narra el escritor, quien incluso pudo ser testigo ocular de los mismos. Sin embargo existe el detalle de que la cronología que se nos propone es un poco fantasiosa, ya que la coincidencia en el tiempo por parte de emperadores, obispos y otros personajes, nos revela que no existen posibles concordancias entre ellos, es más, da la impresión de que algunos nombres son inventados. Por eso nos será útil el pasar al contenido de estas fuentes.

Confrontemos los nombres de estos tres mártires con los nombres de los Siete Hermanos Macabeos, que el Martirologio Siríaco del siglo IV, dice que son hijos de alguien llamado Samonas. Los sinaxarios griegos los llaman Abibos, Antonino, Gurias, Eleazaros, Eusebonas, Samonas y Marcelo (ahí están los tres nombres) y dice que su madre era Solomonis. Como he señalado con negrilla, podemos descubrir que en esta serie de “Hermanos Macabeos” están nuestros tres mártires de Edessa: Gurias, Abibos y Samonas, siendo este último utilizado dos veces: como hijo y como padre. Este tema fue estudiado detenidamente por el tantas veces mencionado Delehaye, pero no nos metamos en ese berenjenal, aunque sí digamos que es oportuno que se siga estudiando esta “eventual dependencia” de nuestros mártires de Edessa con el mencionado elenco de los Siete Hermanos Macabeos.

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Pero, ¿cómo fueron sus vidas y martirios? Pues según estos textos, Gurias era un asceta que vivía en las proximidades de Edessa y Samonas era un cristiano seglar y aunque los nombres de sus localidades de origen vienen señalados en el texto, no ha habido forma de identificarlas, ni siquiera por los arqueólogos. Durante la persecución de Galerio y Maximiano, fueron arrestados y llevados ante el prefecto Musiano, quien después de someterlos a diversos suplicios, los suspendió o colgó por las manos amarrándoles pesadas piedras en los pies a fin de descoyuntarlos. Fueron encarcelados durante un período de tiempo bastante largo, después del cual, Samonas fue sometido a un segundo interrogatorio y atrozmente torturado, mientras que Gurias se salvó de esto debido a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de noviembre del año 306, fueron condenados a morir decapitados a las afueras de la ciudad y sus cuerpos fueron sepultados en la colina de Bethalahqiqla.

Abibos era diácono y su martirio sucedió durante la breve persecución del emperador Licinio. Habiendo fracasado en un primer intento para escapar a la persecución del gobernador de Lisania, se presentó espontáneamente ante este y después de haber sufrido un largo interrogatorio y diversos tormentos, entre ellos la hoguera, finalmente fue decapitado. Antes de decapitarlo le permitieron que besara a su madre, familiares y amigos que lo habían acompañado hasta el lugar de la ejecución. Era el 2 de septiembre del 322 y fue sepultado junto a Gurias y a Samonas.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

Según el “Chronicon Edessenum”, en el año 350 – más o menos en la época en la que se redactaron las “passios” -, el obispo Abrahán de Edessa construyó una iglesia sobre la tumba de los tres mártires, iglesia que fue incendiada en el año 530 durante el asedio de Edessa por parte del rey persa Kawadh. Posteriormente construyeron dentro de la ciudad una segunda iglesia dedicada a los mártires, donde pusieron los cuerpos de los tres, los cuales fueron allí venerados hasta el año 1144, año en el que los cruzados tomaron la ciudad. Se dice que sus reliquias fueron traídas a Occidente, pero yo jamás he visto ni leído mención concreta alguna.

Sobre la tumba de los mártires, a finales del siglo IV en tiempos del obispo Eulogio (379-387), fue donde se verificó el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”, el cual hemos mencionado anteriormente. Desde entonces, al polvo procedente de los alrededores de la tumba se le atribuyeron propiedades curativas. San Efrén el Sirio conocía a estos tres mártires, a los cuales dedicó unas estrofas en uno de sus himnos. También San Jacobo de Sarug, uno de los más destacados poetas y teólogos sirios, muerto en el año 521, les dedicó un himno a Gurias y Samonas y otro a Abibos.

Con respecto al culto a estos mártires tenemos que decir que el Martirologio Siríaco del siglo IV conmemora en Edessa a los dos primeros el día 15 de tisrin II (en noviembre), mientras que a San Abibos lo conmemora el 2 de ayul (en septiembre). La mayor parte de los calendarios siríacos publicados posteriormente, conmemora a los tres el mismo día (el 15 de noviembre). En unos calendarios se les citan por sus nombres mientras que en otros se les señala como “los tres confesores de Edessa”. El Martirologio de Rabban los conmemora también el 15 de noviembre.

Icono ortodoxo griego moderno.

Icono ortodoxo griego moderno.

Los sinaxarios bizantinos mencionan a los tres juntos los días 15 de noviembre y 2 de diciembre (confunden diciembre con septiembre) y como testimonio de la veneración a estos tres mártires sirios en todo el mundo bizantino, conviene recordar que existen unos cánones en su honor atribuidos al himnógrafo griego San Romano el Melodioso (siglos V-VI) y al santo arzobispo de Nicea, Teófanos Graptos. A principios del siglo X, el obispo Aretas de Cesarea también pronunció un panegírico en honor a estos tres santos.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150926

En el año 536 se construyó en Constantinopla un monasterio en honor de San Abibos, pero no existe certeza absoluta de que fuera dedicado a este mártir sirio o a San Abibos Nekreseli. Lo que si es absolutamente cierto que en el siglo X, en Constantinopla existía una iglesia dedicada a estos tres mártires. Alrededor del año 1190, el archidiácono Juan de Novgorod, con su propio peculio, construyó una capilla dedicada a estos tres santos dentro de su catedral.

La Iglesia Armenia los conmemora el día 7 de tre (15 de noviembre) y el Sinaxario de Ter Israel les dedica un gran elogio en el que incluye el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”. También los calendarios georgianos los conmemoran el 15 de noviembre, pero la Iglesia Copta los ignora por completo. En Occidente, el Martirologio Jeronimiano y el resto de martirologios medievales no los mencionan, con la sola excepción del Calendario marmóreo de Nápoles, que también los conmemora el 15 de noviembre. El cardenal Baronio, basándose en los sinaxarios bizantinos, los incluyó en el Martirologio Romano el 15 de noviembre, pero en dos anotaciones separadas: Gurias y Samonas por un lado y Abibos, por otro.

He mencionado varias veces el “Milagro de Eufemia y Goth” y muchos se preguntarán qué milagro fue este. Voy a intentar relatarlo de manera somera: Un cierto hombre llamado Goth había llegado a Edessa con el ejército romano y se había hospedado en la casa de una piadosa viuda llamada Sofía. Goth le pidió a Sofía la mano de su hija Eufemia y después de resistirse durante mucho tiempo, Sofía accedió. Cuando llegó el momento de que el ejército volviera a sus cuarteles de origen, Sofía hizo jurar a Goth en la ermita de estos tres santos mártires que siempre cuidaría a Eufemia como si fuera la niña de sus ojos. Goth lo juró y se pusieron en camino, pero conforme se iban acercando a su lugar de origen, Goth reveló a Eufemia – que estaba embarazada de él -, que la había engañado porque ya tenía esposa. Eufemia se vio obligada a trabajar como esclava de la esposa de Goth, la cual, por celos, la maltrataba sin piedad. Cuando Eufemia dio a luz, nació un niño que se parecía mucho a su padre Goth, por lo cual, se confirmaron los peores temores de la esposa, quien continuó persiguiendo a Eufemia de todas las formas imaginables.

Icono ruso de los Santos.

Icono ruso de los Santos.

Finalmente, llevaba por los celos y la ira, decidió matar al bebé y para ello buscó veneno. Envió a Eufemia a hacer unos recados y cuando ésta volvió, se encontró al niño muerto y con una especie de espuma que le salía por la boca. Eufemia cogió un paño y limpió la boca del bebé, y como la esposa de Goth negaba toda participación en este acto, ella, acercándose a la esposa, le dijo: “Dejemos que Dios sea el juez” y metiendo el paño manchado en una copa de vino le dijo que lo bebiera, porque si era inocente no le ocurriría nada. La esposa de Goth bebió el vino, enfermó y murió. Los familiares de la esposa de Goth sospecharon de la esclava Eufemia y la encerraron en la misma tumba familiar donde habían sepultado a la esposa de Goth, dejándola morir. Ella, viéndose encerrada en una tumba oscura con un cadáver en descomposición, se lamentó y oró diciendo: “¿Dónde están ahora los tres santos de mi patria, que me prometieron su protección, para que me ayuden?”. Y estando orando, Eufemia fue transportada milagrosamente a Edessa, encontrándose con su madre en la ermita de los tres santos mártires. Goth, finalmente regresó a Edessa, fue llevado ante los tribunales y condenado a muerte por sus crímenes.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Burkitt, F. C., “Eufemia y Goth en las Actas del martirio de los Confesores de Edessa”, Londres, 1913.
– Chiesa, P., “El dossier hagiográfico latino de los Santos Gurias, Samonas y Abibos”, en Aevum 65, 1991.
– Dobschütz von, E., “Los archivos de los confesores de Edessa Gurias, Samonas y Abibo”, Lipsia, 1911.
– Duval, R., “La literatura siríaca”, Paris, 1907.
– Janin, R., “La geografía eclesiástica del imperio bizantino”, Bruselas, 1945.
– Saugel, J. M., “Bibhiotheca sanctorum, tomo VII”, Città N. editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (06/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienG/Gurias_von_Edessa.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienH/Habib.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienS/Samonas_Shamuma.htm
– www.homt.ca/miracle-of-sts-shamuna-guria-and-habib-the-deacon

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Nicolás de Metsovo, neomártir griego

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Santo en un fresco en la iglesia de Metsovo, Grecia.

Detalle del Santo en un fresco en la iglesia de Metsovo, Grecia.

Se llamaba Nicolás Basdani y había nacido en Metsovo, localidad de la región griega de Epiro en el seno de una familia muy pobre pero muy religiosa. La época en la que vivió era muy difícil y muy problemática, porque después del fracaso de los movimientos revolucionarios de Triki, las presiones y la persecución de los musulmanes contra los cristianos ortodoxos habían llegado a su culminación.

Muy joven emigró a Trikala, en Tesalia, donde trabajó en la panadería de un turco; pasado algún tiempo, como los turcos utilizaron todos los métodos posibles para intimidarlo a fin de que abrazara el Islam, en un momento de debilidad, Nicolás renegó de su fe en Cristo, pero al darse cuenta de este gravísimo error volvió a Metsovo donde confesó su pecado, abrazó de nuevo la fe ortodoxa y vivió cristianamente. Sin embargo, la pobreza y las difíciles condiciones de vida existentes en su localidad natal, le hicieron volver a Trikala, donde fue reconocido por un barbero turco que tenía su barbería junto a la panadería donde Nicolás había trabajado. Al darse cuenta el barbero de que Nicolás había vuelto al cristianismo, lo atrapó y lo arrastró por las calles de la ciudad, a fin de que todos los habitantes se percataran de la actitud del musulmán renegado.

Relicario con el cráneo del Santo.

Relicario con el cráneo del Santo.

Al darse cuenta Nicolás del peligro que corría, se brindó a trabajar gratis para el barbero, a fin de que este no le denunciara ante el juez, pero el barbero le pidió una importante suma de dinero y Nicolás, aunque no la tenía, lo aceptó, por lo que el turco lo dejó en libertad. Entonces Nicolás se marchó rápidamente a Metsovo, donde hizo una rigurosa autocrítica ante un sacerdote, dándose cuenta de sus continuas caídas espirituales, adquiriendo el compromiso de reparar sus errores incluso dando la vida por Cristo. El sacerdote, al darse cuenta de la inestabilidad emocional de Nicolás y, temiendo que volviese a caer en la apostasía, le aconsejó que por el momento no se pusiera tan altas metas, llevara una vida normal como cristiano, se mantuviera estable y se quedara trabajando en su tierra. Nicolás se quedó más tranquilo después de hablar con el sacerdote.

Pero la necesidad le obligó a hacer nuevos viajes a Trikala y en uno de esos viajes lo vio nuevamente el barbero, quien lo acosó para que le abonase el dinero al que se había comprometido cuando fue puesto en libertad. Ante la respuesta negativa de Nicolás, el barbero lo denunció a los turcos de su barrio, quienes lo maltrataron de manera violenta y lo encerraron. Fue denunciado ante el juez, el cual lo sometió a un interrogatorio en el cual, Nicolás una y otra vez contestaba que era cristiano, que no renegaría de su fe y que estaba dispuesto a dar la vida por Cristo.

Incapaz de disuadirlo mediante la persuasión, el juez utilizó la violencia, dándole una salvaje paliza a base de bastonazos, lo encarceló durante varios días, en los cuales no le dio ni comida ni bebida alguna, e incluso usaron contra él el sadismo y otras actuaciones inhumanas. Nicolás lo soportó todo con una admirable fortaleza y paciencia. Pasados unos días, de nuevo lo llevaron ante el juez y como él seguía confesando a Cristo, fue condenado a ser quemado vivo. Encendieron una enorme hoguera en el mercado central de Trikala y con furia lo arrojaron dentro. Era el 17 de mayo del año 1617.

Detalle del cráneo del Santo.

Detalle del cráneo del Santo.

Aquella noche, unos cristianos sobornaron a los turcos que hacían guardia en el mercado y se llevaron el cráneo del santo y unos pocos huesos, que fue lo único que pudo salvarse de la hoguera. Aun así, como los turcos quisieron recuperarlos para deshacerse de las reliquias, uno de los cristianos escondió el cráneo dentro de una pared en su casa, pero murió meses después. A la muerte de éste, su casa fue comprada por otro cristiano llamado Melandra, que no sabía absolutamente nada acerca de lo que estaba oculto en la pared de su casa, pero al cumplirse un año exacto del martirio, o sea, el 17 de mayo del 1618, una luz que cegaba la vista lo despertó mientras dormía, revelándole el lugar exacto donde estaba la reliquia. Por la mañana, derribó parte de la pared y encontró el cráneo y al considerarse indigno de poseerlo, lo llevó al monasterio Barlaám de Meteora, donde vivía como monje un hermano suyo. Allí se encuentra dentro de un precioso relicario de plata. En el monasterio de Eleousa se conserva una mano, otro hueso está en la iglesia de San Nicolás de Skamneli y algunos dientes en la parroquia de su pueblo natal.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150925

En Grecia tiene erigidas varias iglesias en diversas regiones y en Tirnovo (Bulgaria) también se le erigió una en la que se le conmemora en el llamado “Domingo de santo Tomás. El monje Nicolás Kirko escribió en su honor un oficio litúrgico, el cual fue editado en Ioannina en el año 1767 y en Venecia, en el 1771.

Otra vista del relicario abierto.

Otra vista del relicario abierto.

Al cráneo del santo se le atribuyen varios milagros, como por ejemplo, el haber librado de la peste a las localidades de Trikala, Grevena y Kalarites, ya que la enfermedad desapareció al sacar en procesión la reliquia por las calles de las mismas. Existe otro hecho, al menos, curioso: las zonas rurales de Tesalia son a menudo atacadas por plagas de langostas que destruyen las cosechas; cuando eso ocurre, sacan en procesión la reliquia del cráneo y las langostas desaparecen. Este prodigio se sigue aun dando en nuestros días y es confirmado por numerosos testimonios tanto de cristianos como de musulmanes.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Calendario de la Iglesia de Grecia.
– Kralides, A., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.
– Vulgaris, E., “Los santos reconocidos por la Iglesia Ortodoxa después del Cisma y los milagros que se les atribuyen”, Atenas, 1844.

Enlace consultado (16/08/2015):
– www.saint.gr/1615/saint.aspx

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Focas el hortelano, mártir de Sínope

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del santo en la iglesia de San Antonio abad de Castiglione Marittimo (Italia).

Imagen del santo en la iglesia de San Antonio abad de Castiglione Marittimo (Italia).

Como existen varios santos con este nombre que son venerados tanto en Oriente como en Occidente, los elementos que nos permitan hacer un poco de luz en toda esta maraña de personajes del mismo nombre, inevitablemente tenemos que buscarlo en las fuentes griegas.

Para eso, en primer lugar tenemos que tomar en consideración un panegírico pronunciado por el obispo Asterio de Amasea en el primer cuarto del siglo V, panegírico dirigido a ensalzar la vida de este santo. Por este documento sabemos que Focas era un jardinero de Sínope (Ponto Euxino), donde era muy estimado no sólo por su admirable trabajo sino también por su generosidad y su hospitalidad. Denunciado como cristiano, acogió en su propia casa a los verdugos que lo buscaban para darle muerte, los cuales desconocían la identidad de quién les estaba dando hospitalidad. Después de haber preparado los detalles de su propia sepultura y haber excavado la fosa, les reveló quién era, rogándoles que cumplieran cuanto antes las órdenes que habían recibido. De esta manera, se consumó su martirio.

En el discurso del obispo Asterio, sorprendentemente, ni se menciona la época en la que ocurrieron estos hechos ni el modo en el que fue martirizado. Asterio se basa en una leyenda de su tiempo sobre un santo auténtico, que ya recibía un culto muy sólido desde principios del siglo V. De hecho, de esta misma época tenemos testimonios de diversos lugares de culto tanto en el archipiélago de las islas Cíclidas, como en Sicilia y en el Ponto Euxino (población situada junto al Mar Negro). Del mismo siglo V, existen otros testimonios de culto a San Focas, tanto en Antioquía (Siria) como en Sidón (Líbano).

Asterio menciona también el traslado de las reliquias de Focas desde Sinope a Roma y también existe constancia de un importante discurso de San Juan Crisóstomo – que también vivió en aquella época -, pronunciado cuando las reliquias, durante este traslado, llegaron a Constantinopla donde en dos iglesias ya era venerado.

Detalle del Santo en un mosaico bizantino. Basílica de San Marcos, Venecia (Italia).

Detalle del Santo en un mosaico bizantino. Basílica de San Marcos, Venecia (Italia).

La Iglesia bizantina celebra la festividad de San Focas (llamado allí el “jardinero de Sínope”) el día 22 de septiembre, y los datos que aportan los sinaxarios son un resumen de la homilía de Asterio de Amasea.

Pero existe otra fuente hagiográfica griega, la “passio” de un Focas obispo, martirizado en tiempos del emperador Trajano, la cual describe con detalle el interrogatorio al que fue sometido el santo por parte del prefecto Africano, así como los milagros y conversiones realizados por este santo mártir. De esta “passio” dependen los datos de los sinaxarios que lo conmemoran el 22 de julio y algunas “passios” latinas de las que a su vez dependen los datos aportados por los martirologios de Beda, Floro y Adón, los cuales lo recuerdan el 14 de julio. En cuanto a la fecha de conmemoración, estos autores no hacen más que recoger lo dicho por el Martirologio Jeronimiano ese 14 de julio: “alibi sancti Focae episcopi”. Igualmente, ese mismo día, el Martirologio Romano menciona a un Focas obispo martirizado en tiempos de Trajano.

Esta “passio” griega de la que estamos hablando no tiene ningún valor histórico y el calificativo de obispo que le atribuye a San Focas, proviene con toda probabilidad del término “Ιερομάρτυρος” utilizado por San Juan Crisóstomo en su homilía, término que en aquella época no tenía exactamente el mismo significado que hoy tiene. Por lo tanto no se puede admitir la existencia de un Focas obispo mártir.

Pero el problema se complica por el hecho de que los sinaxarios bizantinos conmemoran también el 22 de septiembre a otro Focas distinto al jardinero de Sínope. Este dato lo encontramos, por ejemplo, en el Menologio de Basilio II. Allí se dice que este Focas era originario de Heraclea de Bitinia e hijo de un naviero (un constructor de barcos), que desde pequeño había tenido el don de milagros, los cuales utilizaba principalmente para ayudar a los náufragos y a los marineros que se encontraban en dificultad. Con posterioridad se convirtió en obispo de Sínope y fue martirizado en tiempos del emperador Trajano.

Relicario en Francavilla Angitola (Italia), localidad de la que es patrono.

Relicario en Francavilla Angitola (Italia), localidad de la que es patrono.

Esta información es el resumen de una “vita” muy heterogénea que, mezclándolas, cuenta la juventud del hijo del naviero y lo dicho en la “passio” del Focas obispo. Así que este tercer Focas, al igual que el segundo, tampoco tiene consistencia histórica alguna, siendo el realmente histórico aquel del cual escribe Asterio de Amasea y San Juan Crisóstomo. Al verdadero Focas, en el siglo XIV, Andrés Libadénos de Trebisonda también le dedicó un importante panegírico.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150924

Pero aun aclarado todo esto, el jesuita Van de Vorst identifica a este Focas jardinero de Sínope con un cuarto Focas que es conmemorado el 5 de marzo en el Martirologio Jeronimiano: “Antiochiae passio sancti Focae”, aunque no tiene nada que ver el uno con el otro, por mucho que también lo recoja el mismo día el Martirologio Romano. ¿Qué explicación puede tener esto? Pues que las reliquias del santo mártir de Sínope en su viaje hacia Occidente pasando por Constantinopla, pudieron detenerse también en Antioquía, donde igualmente su culto estaba muy desarrollado en el siglo V y donde, según nos cuenta San Gregorio de Tours en su obra “De gloria martyrum”, era especialmente invocado contra las mordeduras de las serpientes, ya que existe una antigua tradición, sin fundamento alguno, que dice que fue martirizado metiéndolo en un foso con serpientes venenosas. El Martirologio Romano aún sigue utilizando la expresión de que “en el nombre del Redentor, triunfó felizmente contra la antigua serpiente”.

Sarcófago en el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

Sarcófago en el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

La mayor parte de las reliquias de San Focas el hortelano, junto a las de otros santos, se encuentran en el magnífico sarcófago existente bajo el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Butera, V., “San Focas el hortelano”, Falerna, 2003.
– Sauget, J.M., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991
– Sicari, G., “Reliquie insigni e Corpi Santi a Roma”, Roma, 1998.
– Van der Vorst, Ch., en Analecta Bollandista, XXX (1911).

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Junípero Serra, fraile franciscano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reproducción del original de un retrato del Santo que le localiza en el Convento de Santa Cruz de Querétaro.

Reproducción del original de un retrato del Santo que le localiza en el Convento de Santa Cruz de Querétaro.

Hoy, día de su canonización, quiero escribir sobre uno de los más grandes misioneros españoles, San Junípero Serra, gloria de la Orden Franciscana y de la Iglesia Universal. Natural de Petra (Mallorca), nació el 24 de noviembre del año 1713, siendo hijo de Antonio Serra y de Margarita Ferrer, quienes lo bautizaron el mismo día de su nacimiento imponiéndole el nombre de Miguel José. De joven frecuentó la escuela anexa al convento franciscano de San Bernardino en Petra, compaginando la escuela con la ayuda a sus padres en las labores del campo.

Queriendo consagrar su vida a Dios se marchó a Palma de Mallorca y el 14 de septiembre del 1730, vistió el hábito franciscano en el convento de Santa María de los Ángeles. Terminado el año de noviciado, el 15 de septiembre de 1731 hizo la profesión religiosa cambiando su nombre de pila por el de Junípero, el amable compañero de San Francisco de Asís al que admiraba por su simplicidad. Con dieciocho años de edad ingresó en el centro de estudios de la provincia franciscana de Baleares, concretamente en el convento de San Francisco en Palma de Mallorca, donde superó de manera brillante los tres años de estudios filosóficos y posteriormente los teológicos, los cuales terminó en el 1737. Cinco años más tarde se doctoró en Sagrada Teología.

Recibió el diaconado en el mes de marzo del año 1736, pero aunque se ordenó de sacerdote en 1737, no se sabe la fecha exacta ni el lugar de la ordenación. El 19 de marzo de 1738 consiguió el permiso para predicar y el 21 de febrero del año siguiente, la autorización para confesar. Entre los años 1740 y 1743 fue profesor de filosofía y a partir del 1744 y por espacio de cinco años, de teología en la Universidad del Beato Lluch en Palma. Supo unir un gran celo apostólico a los estudios y a sus trabajos como enseñante, e intentaba tratar a todos de manera exquisita, con una afabilidad muy comprensiva. Fue muy admirado por su sabiduría y por sus dotes oratorias, lo que hizo que estuviese predicando por toda la isla de Mallorca, consiguiendo muchas conversiones, especialmente durante las predicaciones cuaresmales.

Retablo de la Misión de San Juan de Capistrano.

Retablo de la Misión de San Juan de Capistrano.

A finales del año 1748 sintió una llamada interior que le impulsaba a marchar a tierras de misión. Cuando cumplió los treinta y cinco años de edad no dudó en tomar esa importante decisión, la cual había mantenido en secreto hasta que un discípulo suyo, llamado Francisco Palóu, le confió que tenía la misma vocación misionera; así que después de predicar la Cuaresma en su localidad natal, el 8 de abril del año 1749 se despidió de sus ancianos padres y de sus familiares sin decirles absolutamente nada sobre su inminente marcha hacia el continente americano. No se atrevió a decírselo pero encargó a un fraile amigo suyo para que lo hiciera: “Yo quisiera poder infundirles la gran alegría que llena mi corazón y, si lo hiciera, seguro que ellos me instarían a seguir adelante y a no retroceder nunca”. En realidad ese fue su lema: “Siempre para adelante, nunca para atrás”.

El 13 de abril se despidió de los frailes de su comunidad de San Francisco en Palma de Mallorca y junto con Francisco Palóu zarpó hasta Málaga y de allí, a Cádiz. El 18 de octubre, su nave levó ancla rumbo a San Juan de Puerto Rico, llegando el 7 de diciembre de 1749 a Veracruz. Desde allí, prosiguió su camino a pie hasta la ciudad de México, donde en la mañana del 1 de enero de 1750, fue amablemente acogido por los franciscanos del colegio apostólico de San Fernando, situado en los alrededores de la capital mexicana.

Durante cinco meses se estuvo preparando para desarrollar su actividad misionera entre los indios, pasados los cuales, se puso en camino hacia Sierra Gorda en compañía de Palóu, llegando a Jalpán el 16 de junio. Un joven indígena le enseñó la lengua Pame, tras lo cual, comenzó a predicar a los nativos en su propia lengua, a la cual tradujo también el catecismo y las oraciones más habituales, aunque sin dejar nunca de lado la educación propiamente dicha y la enseñanza de determinados métodos de cultivo más eficaces y la forma de domesticar a los animales que se criaban para la alimentación o para el transporte. De esta manera, ganándose a los nativos, pudo iniciar la construcción de una iglesia de piedra, de estilo barroco, que aún al día de hoy llama la atención y que sirvió de modelo para la construcción de otras cuatro en las restantes misiones.

Escultura del Santo frente a la iglesia de San Francisco de Asís, Palma de Mallorca (España).

Escultura del Santo frente a la iglesia de San Francisco de Asís, Palma de Mallorca (España).

A mediados del año 1751 se vio obligado a aceptar la presidencia de las cinco misiones de la Sierra. En septiembre del año siguiente marchó a la ciudad de México siendo nombrado comisario de la Inquisición para la Nueva España, pero en la práctica, no la ejerció. A mediados de 1754 renunció a la responsabilidad de presidir las misiones y, junto con Palóu, continuó desarrollando su apostolado en Jalpán, donde estuvo hasta finales del año 1758.

Por orden de sus superiores tuvo que dejar las misiones para trasladarse a Texas a fin de reconstruir la misión de San Sabas que había sido destruida por los indios apaches, aunque tuvo que abandonar este proyecto pues las autoridades españolas lo consideraron de alto riesgo. Entonces marchó de nuevo al colegio apostólico de San Fernando donde desempeñó el oficio de maestro de novicios entre los años 1761 al 1764. Al mismo tiempo, entre 1758 y 1767, a pesar de su edad y tener un pie herido, recorrió casi cuatro mil quinientos kilómetros predicando misiones populares por diversas diócesis mexicanas. He dicho que tenía un pie herido y esto se le produjo porque al llegar a México le picó un insecto en un pie, picazón que le produjo una gran hinchazón y una úlcera en la pierna que hicieron que prácticamente quedara cojo para el resto de su vida.

Cuando en el mes de junio de 1767 los jesuitas fueron expulsados de todas las posesiones españolas, las misiones de la Baja California fueron asignadas a los frailes franciscanos del colegio San Fernando. A él lo nombraron superior de las mismas y el 16 de julio marchó hacia allí con catorce compañeros llegando a Baja California a principios de abril del año siguiente. Después de estar durante dos años evangelizando aquella península, el 16 de julio del 1769 fundó la primera misión de San Diego de Alcalá. Entonces, marchando hacia la Alta California fue fundando una serie de misiones: San Carlos de Monterey (el Carmelo) el 3 de junio de 1770, San Antonio de Padua el 14 de julio de 1771, San Gabriel el 8 de septiembre del mismo año, San Luís obispo el 1 de septiembre de 1772… y así, hasta nueve misiones a lo largo de toda su vida.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Para defender los derechos de sus gentes tuvo que afrontar con firmeza el mal comportamiento de un comandante español y teniendo en cuenta los contratiempos que le fueron surgiendo, al no poder superarlos, decidió volver a México. A pesar de sus sesenta años de edad, su enfermedad y la distancia de dos mil kilómetros, el 6 de febrero de 1773 llegó al colegio de San Fernando, permaneciendo allí unos meses, viviendo como un fraile más y siendo modelo y ejemplo de conducta para todos los hermanos. Estando en el convento le escribió una carta a un sobrino sacerdote en la que le decía: “En California está mi vida y allí, si Dios quiere, espero morir”. El 13 de marzo de 1774 volvió a la misión de San Diego y el 27 del mismo mes, a la de San Gabriel. A primeros de mayo sintió la necesidad de tener un cierto período de descanso, permaneciendo tranquilo, descansando en el Carmelo (la misión de San Carlos Borromeo en Monterey) mientras otros frailes llevaban a cabo la evangelización de California.

En 1775 quiso dirigir personalmente los trabajos de reconstrucción de la misión de San Diego, que había sido incendiada por unos indios. Cuando el indio cabecilla de los rebeldes fue capturado, fray Junípero escribió al Virrey pidiéndole que le perdonara la vida y así, todos los que fueron capturados, fueron perdonados: “En el caso de que los indios, tanto paganos como cristianos, quisieran matarme, deberían ser perdonados, pues debe darse a entender al asesino, después de un leve castigo, que ha sido perdonado y haciendo esto, cumpliremos la ley cristiana que nos manda perdonar las injurias y no buscar la muerte del pecador, sino su salvación eterna”. Y como sentía la necesidad imperiosa de seguir trabajando, fundó la misión de San Francisco de Asís el 1 de agosto de 1776, la de San Juan de Capistrano el 1 de noviembre del mismo año y la de Santa Clara de Asís el 7 de enero de 1777. Retornó al Carmelo poco después de que Felipe de Neves se instalase en Monterey, ciudad que fue elevada al rango de capital de California en febrero de ese mismo año y desde finales de septiembre al 11 de octubre visitó las misiones de Santa Clara y San Francisco.

Tumba en la Misión del Carmel, Monterrey.

Tumba en la Misión del Carmel, Monterrey.

A mediados de 1778 recibió un Breve Pontificio mediante el cual el Papa Clemente XIV, ante la falta de obispos, la concedía la facultad para que durante diez años pudiese administrar el sacramento de la Confirmación y entre el 25 de agosto y el 23 de diciembre, en solo cuatro meses, administró este sacramento a mil ochocientos noventa y siete personas de las misiones de San Diego, San Juan de Capistrano, San Gabriel, San Luís y San Antonio. Durante esos diez años, llegó a confirmar a cinco mil trescientos nueve bautizados.

Se enfrentó con gran coraje al gobernador que quiso suprimir los suministros alimenticios a las misiones fundadas después del 1773. La situación fue mejorando tanto que, en el canal de Santa Bárbara – el área más densamente poblada de toda California -, fundó la misión de San Buenaventura el día 31 de marzo de 1782, siendo la última misión que llegó a fundar en aquellos territorios. El 18 de marzo, terriblemente cansado, agotado volvió al Carmelo.

En el transcurso de quince años, entre 1767 y 1782, “el viejo” (como así le llamaban los indios) desarrolló un intensísimo trabajo de evangelización, fundó nueve misiones, de las cuales derivaron los nombres de importantísimas ciudades californianas, como San Francisco, los Ángeles (allí estaba la misión de San Gabriel), San Diego, etc. Desde los cincuenta y seis hasta los setenta años de edad, cojeando, se recorrió a pie y a caballo, más de cinco mil cuatrocientas millas (unos ocho mil ochocientos noventa kilómetros), soportando en sus viajes unas condiciones infrahumanas y varias enfermedades.

En el mes de julio del 1784 se retiró a la tranquilidad del Carmelo con su compañero Francisco Palóu, con el cual, durante todos esos años, había compartido tantas alegrías y tantos pesares y quién después de muerto el santo, escribió su vida. En las cercanías de Monterey, murió confortado con los últimos sacramentos el día 28 de agosto del año 1784, siendo sepultado en la iglesia de la misión de San Carlos Borromeo, la cual había hecho las veces de su cuartel general. Los indios y los soldados españoles lloraron su muerte y muchos se llevaron como recuerdo, trozos de su hábito o medallas y rosarios con los que tocaron su cuerpo.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Poco después de su muerte, el padre guardián del colegio de San Fernando le escribía al provincial de los franciscanos de Mallorca en estos términos: “Murió como un justo, en tales circunstancias que todos los que estaban presentes derramaban tiernas lágrimas y pensaban que su bendita alma subió inmediatamente al cielo a recibir la recompensa de su intensa e ininterrumpida labor de treinta y cuatro años, sostenido por nuestro amado Jesús, al que siempre tenía en su mente, sufriendo aquellos inexplicables tormentos por nuestra redención. Fue tan grande la caridad que manifestaba, que causaba admiración no solo en la gente ordinaria, sino también en personas de alta posición, proclamando todos que ese hombre era un santo y sus obras eran las de un apóstol”.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150923

Considerado como el padre de los indios, fue honrado como un héroe nacional y desde el 1 de marzo del 1931 una escultura suya se encuentra en la sala del Congreso de Washington, representando al Estado de California. Incluso la cima de la cadena montañosa de Santa Lucia en California, lleva su nombre.

Su Causa de beatificación se inició en el año 1949 mediante un proceso informativo instruido en la diócesis de Monterey-Fresno. La heroicidad de sus virtudes fue reconocida mediante decreto fechado el 9 de mayo del 1985 y el decreto previo a la beatificación fue promulgado el 11 de diciembre de 1987. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 25 de septiembre del año 1988 y su canonización fue confirmada por el Papa Francisco el día 5 de mayo de este año. Hoy es canonizado por el Santo Padre en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Washington (Estados Unidos).

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cavalleri, O., “Bibliotheca sanctórum, apéndice I”, Città Nuova Editrice, 1987
– Palóu, F., “Relación histórica de la vida y tareas apostólicas del venerable padre fray Junípero Serra”, Ciudad de México, 1787.
– Piette, M., “El secreto de Junípero Serra, fundador de la Nueva California”, Washington, 1949.
Possitio de la Causa de Canonización.

Enlaces consultados (20/08/2015):
– www.franciscanos.org/santoral/junipero.html
– https://es.wikipedia.org/wiki/Jun%C3%ADpero_Serra

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es