San Geroldo, eremita y sus hijos, los beatos Cuno y Ulrico, monjes

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Lienzo del Santo con el asno.

Lienzo del Santo con el asno.

Inevitablemente, este artículo ha de ser corto, porque poco se sabe de este santo y aun mucho menos de sus dos hijos, pero como hoy se celebra su fiesta, he querido escribir algo sobre ellos tres.

Existe un documento que dice que el día 1 de enero del año 949, Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, restituía a un cierto Adán – que había estado implicado en una conjura contra el soberano y que había sido privado de sus bienes por sentencia judicial -, sus posesiones, las cuales se encontraban en la actual Vorarlberg (Austria). En ese acto, Otón dice que Adán era “vir Dei” (hombre de Dios), cosa que nos permite deducir que era una persona consagrada al servicio de Dios, aunque no lo califica como monje, cosa que tampoco hace la tradición.

El “Necrologium” del monasterio benedictino de Einsiedeln, el día 16 de abril también menciona a un cierto Adán, aunque sin definirlo como monje. La tradición establecida en el año 1494, por el decano del monasterio, Albrecht de Bonstertten, dice que el proscrito Adán se refugió en la soledad del valle de Wals donde, para no ser reconocido, vivió con el sobrenombre de Geroldo, o sea, que este Geroldo es con toda probabilidad el noble Adán de Raethia, que fue indultado por el emperador Otón I en el año 949.

Tumba del santo en Santk Gerold.

Tumba del santo en Santk Gerold.

Geroldo hizo entrega de sus posesiones al monasterio de Einsiedeln y en la soledad de aquel valle murió alrededor del año 978. No se conoce el día exacto de su muerte, aunque se han aventurado algunas fechas, entre ellas, la del día de hoy. Digamos también que los “Necrologium” de Chur y de Muri-Hermetschwil mencionan el día 10 de abril a un cierto Geroldo “conversus”.

Las noticias necrológicas del monasterio de Einsiedeln en el siglo X, sin embargo hacen mención de un tal Adán el 16 de abril y el libro de los aniversarios de San Geroldo – datado en el siglo XV -, indica el día 19 como el día en el que se celebraba su fiesta, cosa que ocurre hasta el día de hoy. En Einsiedeln también se celebra la fiesta el 19 de abril, aunque sólo desde que en ese mismo día del año 1663 fueron exhumados sus restos en Friesen y fueran llevados al monasterio-decanato donde actualmente se conservan.

El lugar en el cual Adán-Geroldo vivió, llamado primitivamente Friesen, aparece por primera vez en el año 1340 bajo el nombre de Santk Gerold y en el año 1378, el obispo de Chur consagró a San Geroldo el altar de Santa Catalina de su catedral, concediendo para el 4 de junio una indulgencia con ocasión de la “commemoratio beatissimi Geroldi”. Ambos hechos prueban que ya entonces, en el siglo XIV, era venerado como santo.

Según la tradición, Adán-Geroldo nació en Raethia, alrededor del año 900 y era un duque de Sajonia (presumiblemente se le confunde con la noble y vieja familia de Sax, oriunda de Vorarlberg), el cual tenía dos hijos: uno llamado Cuno o Chano y el otro, Ulrico o Enrique, que animados por su padre habían ingresado en el monasterio de Einsiedeln, convirtiéndose en monjes benedictinos. Cuno llegó a ser el decano del monasterio y Ulrico, el padre custodio. Después de la muerte de su padre Geroldo, ambos hijos marcharon a Friesen (Santk Gerold) donde murieron. Ulrico fue sepultado en la iglesia parroquial junto a su padre y Cuno, en la capilla de San Antonio, cercana a dicha iglesia. De ambos, no se tiene ninguna otra noticia, no se sabe absolutamente nada, aunque en el monasterio, a partir del siglo XVII los veneran como beatos, celebrándose la fiesta del Beato Cuno el día 8 de marzo y la del Beato Ulrico, el día 29 de abril.

Cráneo del santo.

Cráneo del santo.

San Geroldo es representado como un peregrino con pelo y barba, algunas veces montado en un asno ya que, según la tradición el santo se montó en un borrico y fue este quién le indicó en qué lugar en concreto debía quedarse en el mencionado valle de Wals. También se le representa junto a un oso que fue quién le ayudó a construir la cabaña en la que habitaba. Un ciclo de pinturas con la vida del santo, datado en el 1683, se encuentra en la iglesia de Friesen (San Gerold), mientras que en la pintura que preside el altar mayor y que es una obra de Rodolfo Bättler fechada en el 1877, se le representa con sus dos hijos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Henggeler, R., “Historia del priorato de San Geroldo del monasterio de Einsiedeln”, Revista Montfort, I-II, 1961.
– Ringholz, O., “Historia del principesco monasterio benedictino de Einsiedeln”, Benziger, 1904.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

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San Lucas de Andrianópolis, neomártir griego

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Icono ortodoxo griego del santo.

Icono ortodoxo griego del santo.

Es conocido también como San Lucas el Joven. Nació en la ciudad de Andrianópolis, lugar donde vivían sus padres, Atanasio y Domnisia. Cuando tenía seis años de edad, murió su padre, lo que llevó a su familia a la pobreza más extrema. Por esto, su madre confió a un comerciante de Zagor al joven Lucas, quien se encargó de su crianza y educación y luego lo introdujo en su negocio. Con él viajó a Rusia en un viaje de negocios, estableciéndose posteriormente en Constantinopla, donde el comerciante tenía una tienda.

Pasados unos años, cuando Lucas tendría unos diez años, se peleó con un niño musulmán al que venció en las afueras de la casa del comerciante. Unos musulmanes que habían observado la pelea, corrieron detrás de Lucas a fin de castigarlo. Para evitar el castigo, Lucas le gritó: “Déjenme, porque me voy a convertir al Islam” y esto le valió para salvarse de una segura paliza.

Posteriormente, Lucas fue adoptado por un rico musulmán, pero su conciencia empezó a producirle ciertos remordimientos por haberse convertido al Islam. Solicitó ayuda a su antiguo protector, quién lo intentó usando algunas recomendaciones en la embajada de Rusia y así, el embajador ruso envió a un subalterno para que visitara al musulmán que había adoptado a Lucas. Este le solicitó que le dejara al muchacho, pero el musulmán le dijo que Lucas se había convertido al Islam de manera voluntaria sin sufrir coacción alguna y en esas condiciones, se negó a entregarle a Lucas.

Temiendo que podría haber otra investigación e intento de liberar a Lucas, este musulmán ordenó circuncidar al muchacho cuando ya tenía trece años de edad. Cuando el embajador ruso se enteró de esto, dijo que ya no podía hacer nada salvo que el muchacho se escapara, cosa que hizo Lucas. Entonces, su maestro y un delegado de la embajada lo recogieron, le quitaron las ropas propias de los musulmanes y lo vistieron con ropas de cristiano, lo embarcaron a bordo de un barco y lo llevaron a Esmirna. Desde allí viajó a la isla de Santorini, en la que estuvo por espacio de algunos meses.

Lugar donde, según la tradición, fue ahorcado el santo.

Lugar donde, según la tradición, fue ahorcado el santo.

Poco después, Lucas enfermó y contó a un sacerdote ortodoxo toda su historia. El sacerdote le aconsejó visitar el Monte Athos, donde podría escapar definitivamente del peligro y recibir una auténtica formación ortodoxa. En el monte Athos visitó el monasterio de la Gran Laura, donde estuvo un tiempo, marchando luego al monasterio Iviron donde le reveló su historia al egumeno del mismo. Este lo envió a la Sketa de San Juan Bautista, donde unos monjes lo instruyeron y lo aceptaron nuevamente en la fe ortodoxa. Desde allí regresó a Iviron donde estuvo algún tiempo y posteriormente al monasterio Stavronikita, tonsurándose allí como un monje.

Lucas no se encontraba completamente a gusto, estaba inquieto y desde ese monasterio se fue al de Zografou, decidiendo finalmente abandonar el Monte Athos y quedarse en una simple parroquia rural como vigilante de la misma. Esto no fue una solución para Lucas, porque primero estuvo en Kydonies, después en Moschonesia y finalmente en Mitilene. ¿Qué era lo que andaba buscando? ¿Por qué no encontraba la paz interior? Le remordía la conciencia por haber renegado de su fe aunque nuevamente había acudido a ella, y de nuevo se marchó a Esmirna – territorio turco -, donde tampoco se quedó, volviendo de nuevo al Monte Athos, aunque esta vez al monasterio Koutloumousiou, desde donde se marchó de nuevo a la Sketa de San Juan Bautista, para visitar al monje que lo había convertido de nuevo a la fe ortodoxa.

El monje intentó tranquilizar a Lucas y convencerlo de que se quedara en alguna de aquellas celdas, que ya había reparado su pecado de juventud, pero no tuvo éxito, porque Lucas seguía muy inquieto. Se marchó al monasterio Gregoriou, pero tampoco estuvo allí mucho tiempo, ya que los monjes, al ver su anormal comportamiento, lo expulsaron. Lucas no sabía qué hacer, y llegó a la conclusión de que todos sus problemas y tentaciones eran consecuencias de la circuncisión a la que había sido sometido, por lo que nada lo podía salvar si no confesaba con valentía su fe en el mismo lugar donde había renegado de Cristo. Esta era la única forma de tranquilizar su conciencia y que se le perdonara definitivamente su pecado.

Fresco representando al santo en el interior de su iglesia en Mitilene, Grecia.

Fresco representando al santo en el interior de su iglesia en Mitilene, Grecia.

Visitó al padre Besarión de la Sketa de Santa Ana, le contó de nuevo toda su historia y, hecho esto, abandonó definitivamente el Monte Athos, marchándose a Mitilene. Casualmente, en aquellos tiempos, los otomanos habían invadido aquella isla e interrogaban a todos aquellos que creían que se habían convertido del Islam al Cristianismo. En la isla había una verdadera inquietud, un verdadero miedo a los turcos. En estas condiciones, voluntariamente, Lucas se presentó ante el cadí, preguntándole a voz en grito: “¿Cómo pudisteis engañar a un niño como yo?”. Cuando el cadí le preguntó quién le había engañado, Lucas le respondió que quien le había engañado le había puesto una marca (hacía referencia a que había sido circuncidado). El cadí le dijo que le enseñara esta marca y entonces Lucas comenzó a quitarse la ropa. Los presentes intuyeron lo que quería hacer y le dijeron que se detuviera. Ante esto, Lucas, les dijo: “Teniendo sólo trece años de edad fui engañado, ya que al no distinguir la verdad de la mentira, me hice musulmán. Por eso, me quedé con lo que es falso y esta mentira la he llevado durante mucho tiempo porque era un niño pequeño. Cuando me hice mayor, comprendí cuál era la falsedad: aquel a quién vosotros decís que es un profeta, no lo es, ya que es un impostor, un creador de mitos que no sólo me engañó a mí sino que os ha engañado a todos vosotros. Vuestra religión es la oscuridad y por eso la rechazo y confieso mi antigua fe cristiana, en la que me educaron y que es la luz verdadera. Yo creo y adoro al verdadero Dios, a mi Señor Jesucristo, que vendrá a juzgarnos a todos, a los vivos y a los muertos y entonces, cada uno pagaremos según nuestras obras. Si no creéis en Él, estáis condenados”.

El cadí quedó perplejo, le preguntó su procedencia y cómo había llegado hasta allí, y al verlo descalzo y creyendo que estaba loco, le preguntó dónde había dejado sus zapatos. Lucas los buscó y se los mostró diciéndole: “No estoy loco, como crees; aquí tiene los zapatos que compré en Constantinopla”. El cadí, viendo su juventud y sintiendo cierta lástima, le dijo que si no rectificaba iba a sufrir muchos tormentos, de algunos de los cuales ni siquiera había oído hablar. Lucas le respondió: “Ya he pensado en todos los tormentos que me puedes infligir y sabiéndolo, he venido. Por lo tanto, lo que vayas a hacer, hazlo sin demora, porque estoy limpio y sin mancha y no voy a renegar de mi fe. Soy cristiano ortodoxo y moriré como cristiano ortodoxo. Adoro a Cristo y es a Él a quién deseo con toda mi alma. Le confieso aquí, donde una vez lo negué por ignorancia y esto lo hago con pleno conocimiento de causa”.

Iglesia de San Lucas en Mitilene.

Iglesia de San Lucas en Mitilene.

A pesar de las adulaciones y de las posteriores amenazas por parte de los turcos, Lucas permaneció firme y ante esto, el cadí lo llevó ante el metropolita de Mitilene para que lo tranquilizara. Ante el metropolita, Lucas inclinó su cabeza y le pidió su bendición. Enfurecidos por este gesto, los musulmanes cayeron sobre él y lo golpearon brutalmente hasta casi matarlo. El metropolita ordenó a todos los fieles ortodoxos presentes que orasen en todas las iglesias de la isla a favor del mártir Lucas.

Los turcos llevaron a Lucas ante el naziri (administrador de una dotación musulmana) a fin de que dictara sentencia. Este intentó persuadirlo diciéndole que si no persistía en su idea, lo trataría como a un hijo, a lo que Lucas le respondió: “Debes saber que aunque me infrinjas decenas de miles de tormentos no renegaré de mi Señor Jesús”. Llevaron de nuevo a Lucas ante el cadí, el cual durante horas estuvo intentando persuadirlo con halagos y con amenazas, pero como Lucas no cedía, comenzaron a atormentarlo y finalmente lo encerraron. Clandestinamente pudo recibir la comunión que le llevó un sacerdote disfrazado. Lucas solicitó que le enviasen a un cristiano ortodoxo para que le hiciera compañía, pero en realidad lo que quería es que lo mantuviese firme en su fe. Eustracio, un cristiano de la isla de Quíos, se ofreció gustoso a acompañarlo, aunque para ello tuvo que pagar una cierta cantidad de dinero, pero cuando los musulmanes comprobaron que no sólo lo acompañaba sino que lo animaba, lo expulsaron.

El domingo por la mañana le comunicaron la pena de muerte y lo llevaron al lugar de la ejecución, donde hicieron un último intento para que volviese al Islam. Como Lucas respondió: “Yo creo y adoro a Jesucristo”, algunos musulmanes le dijeron “pues que venga Cristo y te salve” y lo ahorcaron. Eran las ocho de la mañana del domingo 23 de marzo del año 1802. Tenía diecinueve años de edad. El cuerpo de Lucas estuvo colgado durante tres días, pasados los cuales, lo tiraron al mar. El mar devolvió el cuerpo del mártir, que fue sepultado clandestinamente por algunos cristianos ortodoxos en la iglesia de San Terapión, en Mitilene. Los restos del santo se conservaron hasta el año 1884, año en el que se perdieron.

Iglesia de San Lucas en Mitilene, Grecia.

Iglesia de San Lucas en Mitilene, Grecia.

Nicéforo, hieromonje de Quíos, compuso un “Martyrion” y un oficio litúrgico en su honor, el cual puede leerse en el “Nuevo Catálogo de los santos” y en el “Meneo de Lesbos”. En una zona rupestre cercana a Pamfila de Mitilene, a finales del siglo pasado, fue construida una iglesia en su honor, ya que según la tradición, desde ese lugar salió para afrontar el martirio.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Sotirios, G., “Hagiografía de Lesbos: catálogo de los santos de Lesbos”, Mitilene, 1958.
– Vaporis, N.M., “Witnesses for Christ: Orthodox Christian Neomartyrs of the Ottoman Period, 1437-1860”, Atenas, 2000.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum orientalium, tomo II”, Città N. Editrice, Roma, 1999.

Enlaces consultados (24/03/2015):
– www.pemptousia.gr/2011/07/o-agios-neomartis-loukas
– www.pigizois.net/agiologio/lesviako_agiologio/23.htm
– www.saint.gr/75/saint.aspx

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San Aniceto, papa y mártir

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Escultura del Santo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia). Fuente: www.stpetersbasilica.org.

Escultura del Santo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia). Fuente: www.stpetersbasilica.org.

San Aniceto es el décimo sucesor de San Pedro y por tanto, el décimo primer Papa. Nació en Emesa, Siria, y fue obispo de Roma entre los años 155 y 166 aproximadamente, sucediendo en este ministerio a San Pío I. Su nombre de origen griego significa “el invencible”.

Tal vez el episodio más importante durante su pontificado y que nos refiere San Ireneo de Lyon, fue la visita que hizo a Roma San Policarpo, obispo de Esmirna, durante la cual ambos trataron de unificar criterios para la celebración de la Pascua. En los comienzos del cristianismo la celebración de esta fecha tuvo varias expresiones, pues por un lado estaba la costumbre de Asia de celebrarla el día 14 del mes de Nisán independientemente del día de la semana en que cayera y por otra la de Roma, de celebrarla el domingo posterior a esa fecha. Según la tradición, la primera manera de celebrarse era como lo hacía San Juan apóstol. Ambos santos trataron de llegar a un acuerdo para homologar la fecha de la celebración, pero no se logró. San Policarpo, discípulo directo del evangelista, aducía que su tradición era respetable y no podía transigir en un cambio. Mas no por ello se disgustó ni se desalentó San Aniceto, sino que con gran visión y en pos de la unidad que conlleva diversidad, lo trató con veneración mientras estuvo en Roma y le permitió celebrar la Eucaristía con la comunidad local y San Policarpo, al retirarse de Roma, siguió celebrando la Pascua en la misma fecha, sabiendo que Juan y los demás apóstoles la celebraban así.

Durante el pontificado de este santo hubo escritores como  Frontón de Cirta, Luciano de Samosata y Celso que atacaban duramente al cristianismo, pero también hubo quien usó la pluma para defender la doctrina cristiana como San Justino, Orígenes, Minuncio Félix y Atenágoras entre otros. También en ese periodo hubo manifestaciones de las herejías montanista, marcionista y agnosticismo, a las que debió haberse enfrentado, aunque no quedan pruebas de ello. Tal vez como un rastro de ello sea factible el que se le atribuya el haber prohibido a los clérigos el uso del cabello largo, como lo hacían los agnósticos. El historiador Hegesipo, conforme a las referencias salvadas por Eusebio de Cesarea, visitó Roma en este tiempo y pudo comprobar como a pesar de las nacientes controversias doctrinales, la sede de Roma guardaba con celo la pureza de la fe.

Martirio del Santo. Fresco de Antonio Circignani, Capilla del Palacio Altemps, Roma (Italia).

Martirio del Santo. Fresco de Antonio Circignani, Capilla del Palacio Altemps, Roma (Italia).

No se sabe nada concreto sobre la muerte y martirio de San Aniceto, incluso, el Liber Pontificalis, a diferencia de otras noticias, registra “obiit martyr” (murió mártir), en vez de la manera tradicional  “martyrio coronatus” (coronado con el martirio) y no obstando nada, desde muy antiguo la tradición es unánime en darle la palma del martirio. Es probable que fuera sepultado en las catacumbas de San Calixto.

Un poco más de datos nos ofrece el destino de sus reliquias. En el año de 1590 su cabeza fue donada al arzobispado de Münich, poniéndose a pública veneración en la iglesia de la Compañía de dicha ciudad. En 1604 el Papa Clemente VIII cedió el resto de las reliquias al Duque Juan de Altemps, con quien estaba emparentado, con motivo de haberse trasladado a la urbe las reliquias de santos que aún se conservaban en las catacumbas. Este personaje las trasladó a su palacio familiar y las hizo dejar en la capilla del mismo, para la que hizo labrar un hermoso sepulcro a la vez altar donde fueron depositadas. Por esta razón, la capilla fue decorada con ricos mármoles y pinturas alusivas al martirio de este Papa.

Con el tiempo la familia Altemps vino a menos y su palacio pasó a manos de la Santa Sede y, en el siglo XIX, el Beato Manuel Domingo y Sol obtuvo del Papa León XIII que el edificio le fuera cedido, y en él se fundó el Colegio Español, para la formación del clero en la Ciudad Eterna. Dicho Beato hizo la promesa de mantener siempre encendida ante su altar-sepulcro una lámpara. En el año 1982, el Palacio Altemps fue adquirido por el Estado Italiano, quien lo destinó para el Museo Nacional Romano, quedándose la capilla y las reliquias dentro del referido museo.

Sepulcro del Santo en la capilla del Palacio Altemps, Roma (Italia).

Sepulcro del Santo en la capilla del Palacio Altemps, Roma (Italia).

Su fiesta muchos años estuvo inscrita el 17 de abril, pero con la edición del nuevo Martirologio Romano, su celebración ha sido cambiada al día 20 del mismo mes.

Humberto

Bibliografía:
– VVAA, Año Cristiano, IV, abril, Editorial BAC, Madrid, 2003, pp. 417-420.

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La Virgen de Albuixech

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Vista de la venerada imagen.

Vista de la venerada imagen.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora acoge en Albuixech una curiosa historia. Y es que, según la tradición, una mañana del año 1268, un sacerdote de la catedral de Valencia envió a un trabajador a uno de sus campos de Albuixech para que lo arase. Una vez allí, el trabajador vio como los animales de labranza se arrodillaron al pasar bajo uno de los árboles que había en el campo, y cuando esto sucedió por tercera ocasión, oteó dentro del hueco de su tronco y encontró la imagen, ennegrecida por el tiempo, de la Virgen con el Niño en brazos. Esta sería llamada “la Moreneta” por su color.

Comunicado el hecho al obispo de Valencia, Fray Andrés Albalat, hizo donación de la imagen a la cofradía de San Narciso obispo y mártir, que estaba erigida en la catedral de Valencia, pues, siendo el patrón de Gerona, también lo era de la cárcel que estaba en la calle del Salvador, junto al antiguo palacio del Cid.

Cuando se conoció la noticia, acudieron al lugar del hallazgo gran cantidad de fieles, y el rey Jaime I fundó una cofradía en su honor. Por ello, el 8 de septiembre del año 1275 se construyó una ermita dedicada a la Mare de Déu del Alborxer, que es el nombre del árbol donde fue encontrada, y fue allí trasladada. Este edificio sería reconstruido el año 1684 y fue ampliado en el año 1750. En el año 1922 hubo un incendio en el templo parroquial que afectó a la imagen, que fue reconstruida por el escultor Borja. Vuelta a destruir en el año 1936, fue rehecha de nuevo en el año 1940 por el escultor Benedicto, y fue coronada canónicamente al año siguiente. En el año 1968 fue proclamada Alcaldesa Honoraria de su población. Se dice que ésta es la segunda imagen más antigua de la Comunidad Valenciana.

La iglesia de Nuestra Señora de Albuixech fue construida en el año 1783 sobre la antigua ermita, ampliándose en 1891 con la construcción de la fachada y un campanario de piedra sin trabajar y mortero de cal, mientras que las esquinas son de piedra labrada.

Iglesia de Albuixech, Valencia (España).

Iglesia de Albuixech, Valencia (España).

Un hecho trágico ocurrió en julio de 2010, cuando se hundió parte de la bóveda, en el que tres personas resultaron heridas. El hundimiento de la parte central de la bóveda se produjo momentos antes de que el párroco de Massalfassar, Vicente López, procediera a dar la Comunión en la misa de las siete de la tarde. En ese momento se oyó un gran estruendo y unos segundos después se desplomó parcialmente la bóveda, que provocó una humareda muy intensa.

Salvador Raga

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San Damián José De Veuster, misionero de los Sagrados Corazones

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Foto del año 1873.

Foto del año 1873.

El Padre Damián (así le llamábamos cuando yo era pequeño), siendo tan solo un Siervo de Dios, era uno de los santos más venerados por el hecho de su trabajo heroico entre los leprosos de la maldita isla de Molokai, en las Hawai. Nació el 3 de enero del 1840 en Tremelo (Bélgica), siendo el penúltimo de ocho hermanos, hijos de una modesta familia de agricultores flamencos; al bautizarlo le impusieron el nombre de José. Tuvo dos hermanas religiosas ursulinas y un hermano que entró en el Instituto de los Picpus (Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María) en Lovaina. Este hermano, mayor que él, fue providencial para hacerle descubrir la vocación a la que José estaba predestinado.

En un primer momento, José pensó hacerse monje trapense, pero su hermano lo convenció para que entrara con él en su Congregación. A causa de su edad y de su falta de formación cultural, los superiores decidieron admitirlo como postulante para que fuera hermano coadjutor. José, que tenía diecinueve años de edad, aceptó gustoso esta decisión y cuando inició el noviciado el 2 de febrero de 1859, cambió su nombre por el de Damián. Sin embargo, no abandonando su deseo de ser sacerdote, bajo la guía de su hermano, aprendió el francés y el latín, siendo escogido en agosto de ese mismo año entre los novicios candidatos al sacerdocio. Un día, sobre su pupitre de estudiante en el noviciado grabó lo que quería fuera el lema de su vida: “Silencio, recogimiento y oración”.

Hizo la profesión simple en Issy (Paris) en el año 1860, iniciando sus estudios de filosofía en el convento que los Picpus tenían en París; posteriormente, retornó a Lovaina para continuar sus estudios filosóficos en la Universidad Católica. Allí mismo, en el curso 1862-63 inició los estudios teológicos. Al comenzar su segundo año de teología, su hermano fue destinado a las misiones de las islas Hawai, pero cayó enfermo algunos días antes de partir, por lo que el proyecto se vino abajo. Damián, de manera espontánea le dijo a su hermano: “¿Qué te parece si parto yo en tu lugar?” Y de acuerdo ambos hermanos, escribieron directamente al superior general de la Congregación obteniendo el permiso para que Damián se marchara a las islas Hawai.

Reunido con un grupo de niñas y mujeres en Kalawao en el 1870.

Reunido con un grupo de niñas y mujeres en Kalawao en el 1870.

Estaba ya en París el día 23 de octubre y desde allí marchó a Bremen donde se embarcó el 19 de noviembre, llegando a Honolulu el 19 de marzo de 1864, festividad de San José. Desde el primer momento de su llegada se mostró dispuesto a realizar cualquier misión que le encomendaran sus superiores. El 26 de marzo fue ordenado de subdiácono y el 17 de abril, de diácono, recibiendo la ordenación como presbítero el día 21 de mayo, de manos de monseñor Maigret, obispo de Honolulu. Inmediatamente después, fue destinado a la misión de Puna y un año más tarde, a la de Kohala, donde estuvo hasta el año 1873.

En el mes de mayo de este año, monseñor Maigret solicitó “un voluntario para que desarrollase su apostolado de manera provisional entre los leprosos de Molokai”. El obispo tenía la intención de confiar este ministerio a cuatro sacerdotes que se fueran turnando entre si después de pasar algunas semanas en aquella isla considerada como maldita, pero el padre Damián se presentó al obispo diciéndole: “Acepto ir, pero para siempre”. Marchó a la isla y hasta que no recibió el consentimiento explícito de que allí se quedaría para siempre no se encontró plenamente en paz consigo mismo. Desde allí le escribió a su hermano: “Apenas he llegado a la leprosería de Molokai el 10 de mayo de 1873, he confiado mi salud a Nuestro Señor, a su Santísima Madre y a San José. Ellos tienen la tarea de preservarme de este mal”.

San Damián José De Veuster cuando había contraído la enfermedad de la lepra.

San Damián José De Veuster cuando había contraído la enfermedad de la lepra.

Al ser un hombre sumamente generoso, inmediatamente se entregó al cuidado de los leprosos y con un espíritu de total entrega, siempre bajo la obediencia más absoluta a sus superiores, inició su apostolado en la isla. Cuando llegó a Molokai el 10 de mayo – el mismo día en el que le escribió a su hermano -, tenía treinta y tres años de edad, allí se contagió de lepra doce años más tarde y allí murió como un leproso más el Lunes Santo, día 15 de abril de 1889, a las ocho y media de la mañana, con solo cuarenta y nueve años de edad. Había dicho: “El buen Dios me llama para que celebre la Pascua en el cielo”. Fue sepultado en Molokai. Todo su cuerpo se había convertido en una pura llaga, incluso los dedos, con los que cogía el Cuerpo de Cristo cada vez que celebraba la Santa Misa. Había llegado a ser un leproso más entre los leprosos, ya que nunca los abandonó, mostrándoles así que Cristo tampoco los abandonaba. Había transformado el infierno de Molokai, la isla maldita, en un paraíso porque allí se había implantado una caridad sobrehumana Y en esa tarea, durante algún tiempo, le ayudó la monja estadounidense Santa Mariana Cope.

¿Cómo sería el padre Damián, cual sería su espiritualidad, su entrega a Cristo y a los leprosos para llegar a hacer lo que hizo? Por sus cartas y por sus notas espirituales sabemos que tenía una vida interior excepcionalmente intensa al mismo tiempo que una sencillez admirable, las mismas que solo una persona completamente entregada a Dios puede tener. Esta vida interior estaba sustentada en un intenso amor a la Eucaristía, una inmensa necesidad del sacramento de la penitencia (lo confesaban de lejos, desde un barco que no atracaba en la isla), un amor filial a María a quién diariamente dedicaba el rezo del Rosario y una abnegación total y absoluta que le hacía resistir el voluntario aislamiento al que se había sometido.

Enfermo en la cama.

Enfermo en la cama.

Escribió numerosas cartas en las que pedía a sus amigos: “Rogad a Dios por mi, para que me confirme en su gracia, como hicieron los apóstoles”. Tenía una especial devoción a los apóstoles Juan y Pablo; de ellos decía que habían vivido y amado “no con palabras, sino con obras y con verdad”. Como realizaba cualquier tipo de tarea por dura e ingrata que fuese, decía graciosamente que para los leprosos él era el hombre de los “treinta y seis oficios”. Como su hazaña fue mundialmente conocida y por cartas le llegaban algunas felicitaciones, él decía: “Soy un simple y pobre sacerdote que solo realiza los deberes de su vocación”. Fue sobre todo un hombre, un sacerdote, un religioso y un apóstol desde los pies hasta la cabeza.

Recibió algún que otro apoyo por carta, pero jamás una visita, que él tampoco la hubiera aceptado por temor al contagio del visitante. Como he dicho antes, aunque ansiaba el sacramento de la Reconciliación, se vio privado regularmente del mismo, ya que solo de vez en cuando, se acerca un sacerdote que de lejos lo confesaba a fin de no verse contagiado por la lepra. “Si me fuese quitada de mi pequeña capilla la presencia del Divino Maestro, no podría perseverar en mi propósito de compartir mi destino con los leprosos”. “Soy feliz y no me lamento por nada porque cuando lo necesito pero no tengo confesor, confieso mis pecados ante el Santísimo Sacramento.

Muerto en su cama. Junto a él Santa Mariana Cope.

Muerto en su cama. Junto a él Santa Mariana Cope.

Pero además de los sufrimientos acarreados por su trabajo y por su enfermedad, tuvo que sufrir las incomprensiones de algún superior que lo acusaba – sin verlo -, de no llevar una suficiente vida interior porque estaba demasiado ocupado en los trabajos materiales que le originaban su atención a los leprosos. Por eso es por lo que, siempre obediente, decía con resignación y con gracejo que “era el hombre de los treinta y seis oficios”. Viviendo en estas condiciones tan miserables, algún insidioso lo llegó incluso a acusar ¡de no tener espíritu de pobreza! e incluso le levantaron alguna calumnia referente a su celibato y al voto de castidad. A tal extremo llegó que, como por ignorancia se creía que la lepra se contagiaba por vía genital, fue obligado en tres ocasiones a ser inspeccionado íntimamente por un médico a fin de que este confirmase su virginidad. Injusticias de la vida: confesión desde lejos, inspección médica desde cerca. Pero siempre su inocencia se impuso sobre las calumnias y las humillaciones.

También se le acusó de haber contraído la lepra por imprudente y negligente, ignorándose deliberadamente que él cuidaba a los enfermos y que incluso, al dar con la mano la comunión a los leprosos, voluntaria o involuntariamente no podía evitar que su mano tocase la lengua de un enfermo. Pero él lo tenía muy claro: la salud corporal y espiritual de los enfermos dependía de él y el Evangelio le decía que el amor había que ejercitarlo hasta la muerte. No hacía falta que predicase ya que sus obras eran una continua predicación del mensaje evangélico, sus obras le llevó a ser un mártir de la caridad y del amor al prójimo.

Sepultura actual en Lovaina (Bélgica).

Sepultura actual en Lovaina (Bélgica).

Después de su muerte, le fueron erigidas estatuas en Molokai y en Lovaina. Incluso los Estados Unidos lo consideró como un héroe nacional el 15 de abril de 1969. En el mes de mayo del 1936 fue exhumado en Molokai y sus restos fueron llevados a Lovaina y puestos en la capilla antigua de su Congregación. En diciembre de 1962 fueron puestos en la cripta de la nueva iglesia donde aun continúan.

El proceso informativo de la Causa de beatificación fue iniciado simultáneamente en Honolulu y en Mechelen. El decreto de introducción de la Causa fue firmado por el Ven. Papa Pío XII el día 12 de mayo del año 1955. El 8 de julio de 1965 fueron aprobados sus escritos; fue declarado venerable el 7 de julio de 1977. San Juan Pablo II lo beatificó el 14 de junio de 1995, siendo finalmente canonizado por Benedicto XVI, el día 11 de octubre del año 2009. Su fiesta se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Barry, M., “Saint Damien de Veuster: missionary of Molokai”, Boston, 2009
– Cicognani, A.G., “Father Damien, Apostle of the Lepers”, Washington, 1937.
– Gestel, O., “P. Damien De Veuster, Vie et Documents”, Lovaina, 1936
– Jourdan, V., “Le père Damien De Veuster, apôtre des lépreux”, Braine-le-Comte, 1931
– San Damián J. De Veuster, “Report on the Leprosarium of Molokai”, Kalawao, 1886
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città N. Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (20/03/2015):
– www.damiaanvandaag.be

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