Mor Atanasio Shemavun, metropolita malankar

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Obispos y metropolitas sirios y malankares ortodoxos.

Obispos y metropolitas sirios y malankares ortodoxos.

Pregunta: ¿Me podríais facilitar alguna información sobre San Atanasio Shemvun? Muchas gracias.

Respuesta: Con mucho gusto atendemos tu solicitud pero tengo que decirte que Mor Athanasios Shemavun (no Shemvun), aun no está oficialmente canonizado, aunque su causa está en proceso. Inevitablemente, el artículo será corto porque tenemos poca información sobre él, amén de que no hemos conseguido ninguna foto o estampa suya, aunque sí de su sepulcro y de la iglesia donde este se encuentra.

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Mor Atanasios Shemavun fue el primer delegado patriarcal enviado por la Santa Sede de Antioquía a la iglesia de la India después del histórico Sínodo celebrado en Mulanthuruthy en el año 1876. Era oriundo de Turab’din, en el sureste de Turquía, cuna del cristianismo siríaco y muy conocido por ser una persona muy piadosa y de oración. Fue profesor de ortodoxia durante su estancia en la iglesia de Mar Barsaum en Kottayam (India).

Pero hagamos un poco de historia: La segunda mitad del siglo XIX fue un período turbulento en la historia de la Iglesia Malankar, debido a que los misioneros protestantes se inmiscuyeron en sus asuntos internos. Dado que estos misioneros tenían el apoyo de los colonizadores británicos de la India, la Iglesia Malankar sufrió muchísimo. Muchos templos, incluido el único seminario de los sirios ortodoxos en Kottayam, cayeron bajo su control, aunque las cosas empezaron a cambiar después de la histórica visita del Patriarca Sirio, Moran Pedro IV en el año 1875 y del Sínodo de Mulanthuruthy. Cuando las cosas estuvieron algo más calmadas, el Patriarca regresó a Turquía.

Iglesia donde está sepultado.

Iglesia donde está sepultado.

Pero aunque las interferencias de los británicos decayeron, quedaron pendientes las disputas ante los tribunales con respecto a la propiedad de muchos templos. Además, tantas décadas de influencia protestante tuvo un impacto negativo en la fe y en las tradiciones de la Iglesia Siríaca de Rito Malankar. Todo esto obligó a la Iglesia en la India a solicitarle al Patriarca que enviara a un delegado suyo para que los orientara y nuevamente los evangelizara. Por eso, en el año 1880, los metropolitas malankares Mor Dionisio José Pulikkottil y Mor Gregorios Geevarghese Chathuruthil escribieron al Patriarca Pedro, describiéndole las dificultades de la Iglesia debido a las influencias protestantes. En consecuencia, el Patriarca consagró al monje Ramban Shemavun como metropolitano, imponiéndole el nombre de Atanasio y lo envió a la India junto con el diácono Sleeba (el futuro San Ostacio Sleeba). Aquella zona no le era desconocida porque tres décadas antes, ya el monje Shemavun había estado en la India durante un corto período de tiempo junto con Mor Atanasios Stephanos de Turab’din.

El día 1 de enero del 1881, Mor Atanasios Shemavun y el diácono Sleeba llegaron a Kochi y mientras estuvieron allí reorganizando la Iglesia, tuvieron su residencia en la iglesia de Mor Barsawmo en Kottayam. Lamentablemente, no se dispone de mucha información escrita acerca de su trabajo pastoral en la India, pero sin embargo, es considerado como el padre de los ortodoxos malankares, ya que al igual que los antiguos padres del desierto, Mor Atanasios se dedicó a la evangelización y a la oración. En la India solo estuvo ocho años.

Sepulcro de Mor Atanasio Shemavun.

Sepulcro de Mor Atanasio Shemavun.

Casi al final de su vida, la Iglesia Siria recuperó el control del antiguo seminario de Kottayam mediante sentencia de la Corte Suprema de la India. Entonces, él se marchó a residir en el seminario. Sin embargo, su salud se deterioró y falleció el 11 de junio del año 1889. Los restos mortales del santo metropolita fueron sepultados en la parte norte del altar de la iglesia Mor Barsawmo (Puthenpally) de Kottayam. La Iglesia Ortodoxa malankar celebra su festividad el día 11 de junio.

Antonio Barrero

Enlace consultado (23/08/2015):
– www.syriacchristianity.info

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Santa Lucía Filippini, virgen fundadora

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Escultura de la Santa. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Escultura de la Santa. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Pregunta: Siendo contemporáneas, habiéndose conocido e incluso trabajado juntas, ¿por qué Santa Rosa Venerini y Santa Lucía Filippini, fundaron dos Institutos religiosos parecidos y no uno solo? Gracias desde Paraguay.

Respuesta: Buena pregunta que, desde luego, podría contestarte mejor que yo cualquier religiosa de alguno de los dos Institutos. Sobre Santa Rosa Venerini ya escribimos en el blog el día 14 de septiembre del año pasado y hoy escribiremos sobre Santa Lucía. Posiblemente leyendo y comparando sus vidas, se pueda aclarar el tema. Al menos, vamos a intentarlo.

Santa Lucía Filippini es la santa fundadora del Instituto “Maestre Pie Filippini” de Montefiascone. Nació en Corneto (Tarquinia) el día 13 de enero del 1672, siendo la última hija del matrimonio formado por Felipe Filippini y Magdalena Picchi-Falzacappa, quienes tuvieron cinco hijos, dos de los cuales murieron en la infancia. Lucía perdió a su madre cuando no tenía ni un año de edad, quedando huérfana también de padre apenas cumplidos los siete años, por lo que fue educada, junto con su hermana mayor Isabel y su hermano Juan Francisco, por un tío, hermano de su madre.

Muy pronto se distinguió tanto por su inteligencia como por su virtud, hasta el punto de que el párroco de la localidad le confió la enseñanza del catecismo al resto de las niñas de la parroquia. En Tarquinia vivía también el canónigo Miguel Filippini que era tío suyo y fue en este período de tiempo y junto con él, cuando Lucía comenzó a frecuentar el monasterio benedictino de Santa Lucía. El empeño que ponía en todas las tareas parroquiales y su vida ejemplar, indujeron al cardenal Marcantonio Barbarigo – que era el nuevo obispo de Montefiascone y Tarquinia -, a colocarla en el 1688 como alumna en el monasterio de Santa Clara de Montefiascone, con la intención de restaurar la disciplina un tanto relajada de las monjas Clarisas a través de ella, aunque sólo era una joven muchacha. Esto parece un tanto extraño, pero hay que tener en cuenta que dos tíos de Miguel Filippini habían sido obispos de la diócesis, por lo que la familia, además de influencia, tenía excelente reputación. Y Lucía se la había ganado a pulso.

Estampa devocional de la Santa.

Estampa devocional de la Santa.

Y así fue, porque las monjas Clarisas, al primer contacto que tuvieron con ella la consideraron como si fuera un ángel, ya que era humilde, prudente, justa e incluso, sufrida. Pero esto fue aun más efectivo cuando poco tiempo más tarde, sin ni siquiera ser religiosa, el cardenal Barbarigo la puso al frente del monasterio logrando restablecer completamente la disciplina y la observancia estricta de la Regla.

Después de varios intentos fallidos, el cardenal Barbarigo invitó a Santa Rosa Venerini – que desde el 1685 había abierto algunas escuelas femeninas gratuitas en Viterbo -, para que hiciera lo mismo en su diócesis, cosa que Santa Rosa aceptó en el año 1692 abriendo una escuela en el monasterio de Santa Clara y allí contactó con Lucía, dándose cuenta rápidamente de la valía de la joven.

Entre el 1692 y el 1694, Santa Rosa abrió diez escuelas en distintas localidades de la diócesis y cuando tuvo que retornar a Viterbo a fin de atender a su Instituto, puso al frente de todas ellas a Lucía, quién a partir del 1704 se convirtió en la superiora general de un nuevo Instituto que también empezó a llamarse “Maestre Pie”. Pero antes de morir el cardenal Barbarigo, a finales del año 1706, Santa Rosa Venerini visitó nuevamente la escuela de Montefiascone buscando la unificación. Sin embargo, la regla de la nueva rama del Instituto e incluso el estilo del hábito de sus religiosas habían sido ideas del cardenal, quién consideró siempre a este Instituto como cosa suya, no permitiéndole fundar escuelas fuera de su diócesis.

Cuando el obispo Pompilio Bonaventura, sucesor del cardenal Barbarigo, se hizo cargo de la diócesis, puso al Instituto de Santa Lucía bajo la dirección espiritual de los Píos Operarios, cambiando de alguna manera el espíritu primitivo del Instituto y separándolo definitivamente del de Viterbo, que estaba bajo la dirección de los jesuitas. De esa manera, se consolidó la división en dos Institutos llamados exactamente igual: “Maestre Pie”, pero “Venerini” el de Viterbo y “Maestre Pie de Montefiascone” el de Lucía, el cual, desde el año 1800 vino en denominarse “Filippini”. ¿Aclarada la pregunta?

Detalle de una escultura de la Santa en México.

Detalle de una escultura de la Santa en México.

Pero sigamos con la vida de Santa Lucía Filippini, ya que incansable, no se contentó con la formación intelectual de las muchachas, sino que también se preocupó de la formación religiosa. Después de las clases, especialmente los sábados y domingos, reunía en torno a sí a toda la juventud femenina, las llevaba a los hospitales a visitar a los enfermos, a sus casas a visitar a los pobres y seguía todas las etapas de sus vidas hasta que se convertían en madres de familia, religiosas o profesionales independientes.

Pero no todo iba a ser de color de rosa: Lucía fue perseguida de diversas maneras e incluso denunciada al Santo Oficio como perteneciente a la secta de Miguel Molinos (el llamado “quietismo”), persecuciones y calumnias que ella soportó con gran paciencia y siempre perdonando a quienes iban contra ella. En el año 1707 intentó personalmente abrir una escuela en Roma, pero la obligaron a retirarse, por lo que llamó a Santa Rosa para que ella lo intentara, aunque también esta santa tuvo que abandonar el intento. En Roma y en otros lugares se abrieron escuelas según el espíritu de Montefiascone, pero tuvo que hacerlo Alejandro Bonaventura, hermano del obispo Pompilio, que a su vez era limosnero pontificio. ¡Enchufes! Así se desarrolló el actual Instituto de las “Maestre Pie Filippine”, como instituto pontificio, mientras que en Montefiascone quedaba reducido a un simple Instituto diocesano.

Como Lucía residía en Montefiascone, dirigía todas las escuelas, las visitaba una a una y se encargaba personalmente de la formación de cada una de las futuras maestras. Su mérito, como el de Santa Rosa, fue el llevar las escuelas a todos los rincones a fin de que las muchachas pudieran ser instruidas gratuitamente, cuando por aquel entonces la educación solo se recibía en los monasterios y las recibían quienes tenían posibilidades económicas.

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Atacada por la enfermedad, tuvo la certeza de que la muerte estaba cerca, por lo que el 19 de marzo le dijo a una de las religiosas que el 25 vendría el arcángel Gabriel a llevársela con él. Recibió los últimos sacramentos e invitó a sus hijas a que la rodearan cantando a Cristo, la Virgen y los santos y, en efecto, murió el día 25 de marzo del año 1732. Fue sepultada en la catedral de Montefiascone, donde aun puede venerarse su cuerpo incorrupto. El mismo año de su muerte fue escrita y publicada su vida.

Detalle del cuerpo incorrupto de la Santa, recubierto con una máscara.

Detalle del cuerpo incorrupto de la Santa, recubierto con una máscara.

La Causa de beatificación fue introducida en el año 1912. Fue beatificada el 13 de junio de 1926 y canonizada el 22 de junio de 1930, o sea, que podríamos decir que los trámites de su Causa fueron relativamente rápidos. Su fiesta litúrgica se celebra el día de su muerte, o sea, el 25 de marzo. Hoy, las “Maestre Pie Filippini” de Roma, son más de mil religiosas, quedando como independiente el de Montefiascone, el cual por decreto episcopal del 20 de julio del año 1926, quedó definitivamente reconocido como Congregación diocesana.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Bergamaschi, P., “Vida de la Venerable Lucia Filippini”, Montefiascone, 1916
– Chierotti, L., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova editrice, Roma, 1988
– Di Simone, F., “Vida de la Sierva de Dios Lucía Filippini”, Roma, 1732
– Salotti, C., “Santa Lucia Filippini”, Roma, 1930.

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Beata Clara (Luisa) Szczesny, fundadora

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Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

Hoy será beatificada en Cracovia (Polonia) la Madre Clara (Luisa) Szczesny, cofundadora de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús. Luisa nació el 18 de julio del año 1863 en la localidad polaca de Cieszki, perteneciente a la diócesis de Plock, siendo hija de Antonio Szczesny y de Francisca Skorupska, que la hicieron crecer en un ambiente de una profunda piedad.

Sus padres, como querían darles a sus hijos una buena formación cultural y el gobierno ruso había cerrado todas las escuelas polacas, aprovecharon la oportunidad de utilizar los servicios de algunos maestros que se ganaban la vida dando clases particulares yendo de un pueblo para otro. Pero las difíciles condiciones económicas de la familia a causa de los problemas laborales de su padre, hizo que la niña tuviese que poner algo más por su cuenta, cosa que hizo, dando una muestra ejemplar de laboriosidad, de abnegación e incluso de sobreesfuerzo a fin de ahorrarles a sus padres un dinero que ellos no tenían.

De su madre heredó una gran fe, fortaleza y un inmenso amor a la Virgen, pero al quedarse sin ella cuando solo tenía doce años de edad, como su padre contrajo segundas nupcias, tuvo problemas con la nueva esposa de su padre y como querían obligarla a contraer matrimonio, con diecisiete años de edad, en secreto, sin avisar a nadie, se marchó de su casa. Llena de confianza en la Divina Providencia pasó cinco años en Mlawa, los cuales le sirvieron para adquirir una mayor formación religiosa y un afianzamiento en su fe.

Pasado este tiempo y bajo la guía espiritual del Beato Honorato Kozminski de Biala, decidió entrar en la Congregación de las Siervas de Jesús, una familia religiosa fundada en la clandestinidad por el propio beato, ya que la actividad religiosa estaba prohibida por el gobierno ruso. Inspirada en el franciscanismo, tenía como objetivo la asistencia a las mujeres que se dedicaban al servicio doméstico y que vivían y trabajaban en condiciones difíciles, expuestas a numerosos peligros físicos y morales y que en muchísimas ocasiones, eran maltratadas en las casas donde prestaban sus servicios.

Lienzo-retrato extraído a partir de una foto original.

Lienzo-retrato extraído a partir de una foto original.

Luisa entró en el noviciado el 8 de diciembre de 1886 y tres años más tarde emitió sus primeros votos religiosos. Plenamente integrada en la Congregación, muy pronto se distinguió por la fidelidad a la Regla y por su religiosidad. Se dedicó a dar clases a las criadas (domésticas), les ayudaba a resolver sus problemas y a vivir de manera cristiana.

Cuando la Congregación decidió abrir una casa en Lublin, dada su madurez intelectual y religiosa, la enviaron allí como superiora de la nueva comunidad y ejerciendo esta responsabilidad estuvo tres años. Pero habiendo llamado la atención de la policía secreta zarista debido al gran número de muchachas que frecuentaban su casa, tuvo que salir huyendo de aquella ciudad. Marchó a Varsovia, pero también allí estuvo a punto de ser arrestada.

A petición de San José Sebastián Pelczar – que entonces era profesor de teología pastoral en la universidad de Jagelonnica -, en el 1893, el Beato Honorato Kozminski y Sor Motylowska (que era la superiora general), la enviaron a Cracovia a fin de que dirigiera la casa que la Congregación tenía en aquella ciudad. Allí, su forma de trabajar y de vivir dio un nuevo impulso a la comunidad e hizo renacer nuevas vocaciones religiosas. Ante esto, San José Sebastián quiso organizar una provincia nueva entre las Siervas de Jesús, adaptándola a las condiciones concretas de aquella ciudad, pero el proyecto del santo no fue aceptado por la superiora general, la madre Motylowska. Entonces, el santo creó un nuevo Instituto religioso que tomó el nombre de “Siervas del Sagrado Corazón de Jesús”, del cual, la madre Luisa fue la cofundadora.

Inmediatamente, ella, una hermana y dieciséis nuevas aspirantes iniciaron el nuevo noviciado y fue entonces cuando cambió su nombre de Luisa por el de Clara. El 2 de julio del 1895 emitió los votos perpetuos. La primera Regla de la nueva Congregación no era muy diferente de la Regla de las “Siervas de Jesús”, porque ambas se fundamentaban en la Regla de la Tercera Orden Franciscana. Pronto se ganó la confianza y el cariño de las hermanas que en los primeros capítulos generales celebrados en los años 1909 y 1913 la eligieron superiora general. El Instituto creció rápidamente incluso atravesando las fronteras de Polonia.

Vista del sepulcro de la Beata abierto.

Vista del sepulcro de la Beata abierto.

Además de trabajar con las domésticas (hoy les llamamos asistentas de hogar), se dedicaron también a atender a las mujeres que trabajaban en las fábricas, a los hospitales, orfanatos, asilos y parroquias. En 1912, viviendo aun la madre cofundadora, la Congregación obtuvo la aprobación pontificia por parte de San Pío X.

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La madre Clara Szczesny murió con fama de santidad el 7 de febrero del año 1916, siendo sepultada en el cementerio de Radovic. Actualmente sus restos se encuentran en la Casa Madre de la Congregación, donde el pasado 25 de junio se hizo el reconocimiento de los mismos.

La causa de beatificación se inició en la archidiócesis de Cracovia el 25 de marzo de 1994, concediendo la Santa Sede el “Nihil obstat” el 7 de abril del mismo año. El 13 de diciembre del 1996 fue confirmada la validez del proceso diocesano enviándose la documentación a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.

Sepulcro de la Beata.

Sepulcro de la Beata.

Fue declarada Venerable el 20 de diciembre del año 2012 y la promulgación del decreto que reconocía el milagro previo a la beatificación se realizó el 5 de junio de este año. Como indiqué al principio, hoy es beatificada en Cracovia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Kasperkiewicz, C.M., “bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000
– Nedza, M.J., “La Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús”, Cracovia, 1974.

Enlace consultado (24/08/2015):
– http://newsaints.faithweb.com/year/1916.htm
– http://www.sercanki.org.pl/-yciorys.html

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Santos Gurias, Samonas y Abibos, mártires sirios de Edessa

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Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Estos tres santos mártires son también conocidos por los nombres de Gurya, Smuna y Habib. No murieron juntos, pero sí fueron sepultados juntos. Sus “passios” nos han llegado a través de diversas opiniones críticas, por lo que es necesario comenzar dándole un rápido vistazo a estas fuentes, aunque quizás nos decepcionemos, dada la escasez de datos históricos ciertos que finalmente podamos extraer. En primer lugar digamos que hay que distinguir dos grupos: el de Gurias y Samonas por un lado y el de Abibos por otro. Aunque se de sobras que la lectura de esta primera parte del artículo puede ser tediosa, no podemos obviarla, porque el tema de las fuentes en las que basar la existencia y el culto de unos mártires tan antiguos, es fundamental en hagiografía, máxime cuanto estamos hablando de santos reales.

Redactada en principio en siríaco, la “passio” de Gurias y Samonas no ha llegado hasta nuestros días en su redacción original en esta lengua, sino en una versión armena y otra griega muy parecidas a su redacción original. Hay además otra versión escrita también en griego, pero que no es una traducción de la original siríaca, sino de una copia de la misma, algo retocada, pero que también se ha perdido. Sin embargo, en siríaco si nos ha llegado un texto, que es una tercera reelaboración atribuida a un tal Teófilo que dice ser un funcionario romano testigo del martirio. De este texto deriva una tercera redacción griega.

Por lo que respecta a la “passio” de Abibos, tenemos más o menos el mismo problema en cuanto a la transmisión del texto: la original siríaca se ha perdido, existe una copia escrita en griego, una reelaboración atribuida al mencionado Teófilo y una segunda traducción al griego de este texto. Sin embargo, en lo referente al culto a estos tres mártires, el tema es distinto ya que estuvo unificado desde el primer momento como nos lo atestigua la obra “El milagro de Eufemia y Goth”, atribuido a la intercesión de los tres mártires.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Fue San Simeón Metafraste, mucho más tarde, posiblemente en el siglo X, el primer autor que de este milagro sacó dos “passios” distintas, cosa nada extraña en él ya que estaba habituado a hacer este tipo de distingos. Este “Milagro”, en su versión griega fue publicado en el año 1911 por el hagiógrafo Ernesto von Dobschütz, el cual no hizo nada más que sacar a la luz el trabajo realizado por G. von Gebhart, cuya muerte había impedido el que se publicara el fruto de sus largos años de investigación sobre este tema. Dos años más tarde, Burkitt hizo una nueva edición de las dos “passios” siríacas del mencionado Teófilo y una traducción a esa lengua de la mencionada obra del “Milagro”. Como he dicho antes, yo sé que este tema acerca de las fuentes en las que nos basaremos, es engorroso y de tedia lectura y por eso, lo dejo aquí y no sigo mencionando historias de otras ediciones al georgiano, árabe, etc.

Yendo al grano, resumamos diciendo que los historiadores y hagiógrafos defienden que estos documentos fueron redactados entre los años 340 al 360 (o sea, que son muy antiguos), lo que quiere decir que fueron muy cercanos al desarrollo de los hechos que narra el escritor, quien incluso pudo ser testigo ocular de los mismos. Sin embargo existe el detalle de que la cronología que se nos propone es un poco fantasiosa, ya que la coincidencia en el tiempo por parte de emperadores, obispos y otros personajes, nos revela que no existen posibles concordancias entre ellos, es más, da la impresión de que algunos nombres son inventados. Por eso nos será útil el pasar al contenido de estas fuentes.

Confrontemos los nombres de estos tres mártires con los nombres de los Siete Hermanos Macabeos, que el Martirologio Siríaco del siglo IV, dice que son hijos de alguien llamado Samonas. Los sinaxarios griegos los llaman Abibos, Antonino, Gurias, Eleazaros, Eusebonas, Samonas y Marcelo (ahí están los tres nombres) y dice que su madre era Solomonis. Como he señalado con negrilla, podemos descubrir que en esta serie de “Hermanos Macabeos” están nuestros tres mártires de Edessa: Gurias, Abibos y Samonas, siendo este último utilizado dos veces: como hijo y como padre. Este tema fue estudiado detenidamente por el tantas veces mencionado Delehaye, pero no nos metamos en ese berenjenal, aunque sí digamos que es oportuno que se siga estudiando esta “eventual dependencia” de nuestros mártires de Edessa con el mencionado elenco de los Siete Hermanos Macabeos.

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Pero, ¿cómo fueron sus vidas y martirios? Pues según estos textos, Gurias era un asceta que vivía en las proximidades de Edessa y Samonas era un cristiano seglar y aunque los nombres de sus localidades de origen vienen señalados en el texto, no ha habido forma de identificarlas, ni siquiera por los arqueólogos. Durante la persecución de Galerio y Maximiano, fueron arrestados y llevados ante el prefecto Musiano, quien después de someterlos a diversos suplicios, los suspendió o colgó por las manos amarrándoles pesadas piedras en los pies a fin de descoyuntarlos. Fueron encarcelados durante un período de tiempo bastante largo, después del cual, Samonas fue sometido a un segundo interrogatorio y atrozmente torturado, mientras que Gurias se salvó de esto debido a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de noviembre del año 306, fueron condenados a morir decapitados a las afueras de la ciudad y sus cuerpos fueron sepultados en la colina de Bethalahqiqla.

Abibos era diácono y su martirio sucedió durante la breve persecución del emperador Licinio. Habiendo fracasado en un primer intento para escapar a la persecución del gobernador de Lisania, se presentó espontáneamente ante este y después de haber sufrido un largo interrogatorio y diversos tormentos, entre ellos la hoguera, finalmente fue decapitado. Antes de decapitarlo le permitieron que besara a su madre, familiares y amigos que lo habían acompañado hasta el lugar de la ejecución. Era el 2 de septiembre del 322 y fue sepultado junto a Gurias y a Samonas.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

Según el “Chronicon Edessenum”, en el año 350 – más o menos en la época en la que se redactaron las “passios” -, el obispo Abrahán de Edessa construyó una iglesia sobre la tumba de los tres mártires, iglesia que fue incendiada en el año 530 durante el asedio de Edessa por parte del rey persa Kawadh. Posteriormente construyeron dentro de la ciudad una segunda iglesia dedicada a los mártires, donde pusieron los cuerpos de los tres, los cuales fueron allí venerados hasta el año 1144, año en el que los cruzados tomaron la ciudad. Se dice que sus reliquias fueron traídas a Occidente, pero yo jamás he visto ni leído mención concreta alguna.

Sobre la tumba de los mártires, a finales del siglo IV en tiempos del obispo Eulogio (379-387), fue donde se verificó el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”, el cual hemos mencionado anteriormente. Desde entonces, al polvo procedente de los alrededores de la tumba se le atribuyeron propiedades curativas. San Efrén el Sirio conocía a estos tres mártires, a los cuales dedicó unas estrofas en uno de sus himnos. También San Jacobo de Sarug, uno de los más destacados poetas y teólogos sirios, muerto en el año 521, les dedicó un himno a Gurias y Samonas y otro a Abibos.

Con respecto al culto a estos mártires tenemos que decir que el Martirologio Siríaco del siglo IV conmemora en Edessa a los dos primeros el día 15 de tisrin II (en noviembre), mientras que a San Abibos lo conmemora el 2 de ayul (en septiembre). La mayor parte de los calendarios siríacos publicados posteriormente, conmemora a los tres el mismo día (el 15 de noviembre). En unos calendarios se les citan por sus nombres mientras que en otros se les señala como “los tres confesores de Edessa”. El Martirologio de Rabban los conmemora también el 15 de noviembre.

Icono ortodoxo griego moderno.

Icono ortodoxo griego moderno.

Los sinaxarios bizantinos mencionan a los tres juntos los días 15 de noviembre y 2 de diciembre (confunden diciembre con septiembre) y como testimonio de la veneración a estos tres mártires sirios en todo el mundo bizantino, conviene recordar que existen unos cánones en su honor atribuidos al himnógrafo griego San Romano el Melodioso (siglos V-VI) y al santo arzobispo de Nicea, Teófanos Graptos. A principios del siglo X, el obispo Aretas de Cesarea también pronunció un panegírico en honor a estos tres santos.

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En el año 536 se construyó en Constantinopla un monasterio en honor de San Abibos, pero no existe certeza absoluta de que fuera dedicado a este mártir sirio o a San Abibos Nekreseli. Lo que si es absolutamente cierto que en el siglo X, en Constantinopla existía una iglesia dedicada a estos tres mártires. Alrededor del año 1190, el archidiácono Juan de Novgorod, con su propio peculio, construyó una capilla dedicada a estos tres santos dentro de su catedral.

La Iglesia Armenia los conmemora el día 7 de tre (15 de noviembre) y el Sinaxario de Ter Israel les dedica un gran elogio en el que incluye el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”. También los calendarios georgianos los conmemoran el 15 de noviembre, pero la Iglesia Copta los ignora por completo. En Occidente, el Martirologio Jeronimiano y el resto de martirologios medievales no los mencionan, con la sola excepción del Calendario marmóreo de Nápoles, que también los conmemora el 15 de noviembre. El cardenal Baronio, basándose en los sinaxarios bizantinos, los incluyó en el Martirologio Romano el 15 de noviembre, pero en dos anotaciones separadas: Gurias y Samonas por un lado y Abibos, por otro.

He mencionado varias veces el “Milagro de Eufemia y Goth” y muchos se preguntarán qué milagro fue este. Voy a intentar relatarlo de manera somera: Un cierto hombre llamado Goth había llegado a Edessa con el ejército romano y se había hospedado en la casa de una piadosa viuda llamada Sofía. Goth le pidió a Sofía la mano de su hija Eufemia y después de resistirse durante mucho tiempo, Sofía accedió. Cuando llegó el momento de que el ejército volviera a sus cuarteles de origen, Sofía hizo jurar a Goth en la ermita de estos tres santos mártires que siempre cuidaría a Eufemia como si fuera la niña de sus ojos. Goth lo juró y se pusieron en camino, pero conforme se iban acercando a su lugar de origen, Goth reveló a Eufemia – que estaba embarazada de él -, que la había engañado porque ya tenía esposa. Eufemia se vio obligada a trabajar como esclava de la esposa de Goth, la cual, por celos, la maltrataba sin piedad. Cuando Eufemia dio a luz, nació un niño que se parecía mucho a su padre Goth, por lo cual, se confirmaron los peores temores de la esposa, quien continuó persiguiendo a Eufemia de todas las formas imaginables.

Icono ruso de los Santos.

Icono ruso de los Santos.

Finalmente, llevaba por los celos y la ira, decidió matar al bebé y para ello buscó veneno. Envió a Eufemia a hacer unos recados y cuando ésta volvió, se encontró al niño muerto y con una especie de espuma que le salía por la boca. Eufemia cogió un paño y limpió la boca del bebé, y como la esposa de Goth negaba toda participación en este acto, ella, acercándose a la esposa, le dijo: “Dejemos que Dios sea el juez” y metiendo el paño manchado en una copa de vino le dijo que lo bebiera, porque si era inocente no le ocurriría nada. La esposa de Goth bebió el vino, enfermó y murió. Los familiares de la esposa de Goth sospecharon de la esclava Eufemia y la encerraron en la misma tumba familiar donde habían sepultado a la esposa de Goth, dejándola morir. Ella, viéndose encerrada en una tumba oscura con un cadáver en descomposición, se lamentó y oró diciendo: “¿Dónde están ahora los tres santos de mi patria, que me prometieron su protección, para que me ayuden?”. Y estando orando, Eufemia fue transportada milagrosamente a Edessa, encontrándose con su madre en la ermita de los tres santos mártires. Goth, finalmente regresó a Edessa, fue llevado ante los tribunales y condenado a muerte por sus crímenes.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Burkitt, F. C., “Eufemia y Goth en las Actas del martirio de los Confesores de Edessa”, Londres, 1913.
– Chiesa, P., “El dossier hagiográfico latino de los Santos Gurias, Samonas y Abibos”, en Aevum 65, 1991.
– Dobschütz von, E., “Los archivos de los confesores de Edessa Gurias, Samonas y Abibo”, Lipsia, 1911.
– Duval, R., “La literatura siríaca”, Paris, 1907.
– Janin, R., “La geografía eclesiástica del imperio bizantino”, Bruselas, 1945.
– Saugel, J. M., “Bibhiotheca sanctorum, tomo VII”, Città N. editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (06/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienG/Gurias_von_Edessa.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienH/Habib.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienS/Samonas_Shamuma.htm
– www.homt.ca/miracle-of-sts-shamuna-guria-and-habib-the-deacon

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San Nicolás de Metsovo, neomártir griego

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Detalle del Santo en un fresco en la iglesia de Metsovo, Grecia.

Detalle del Santo en un fresco en la iglesia de Metsovo, Grecia.

Se llamaba Nicolás Basdani y había nacido en Metsovo, localidad de la región griega de Epiro en el seno de una familia muy pobre pero muy religiosa. La época en la que vivió era muy difícil y muy problemática, porque después del fracaso de los movimientos revolucionarios de Triki, las presiones y la persecución de los musulmanes contra los cristianos ortodoxos habían llegado a su culminación.

Muy joven emigró a Trikala, en Tesalia, donde trabajó en la panadería de un turco; pasado algún tiempo, como los turcos utilizaron todos los métodos posibles para intimidarlo a fin de que abrazara el Islam, en un momento de debilidad, Nicolás renegó de su fe en Cristo, pero al darse cuenta de este gravísimo error volvió a Metsovo donde confesó su pecado, abrazó de nuevo la fe ortodoxa y vivió cristianamente. Sin embargo, la pobreza y las difíciles condiciones de vida existentes en su localidad natal, le hicieron volver a Trikala, donde fue reconocido por un barbero turco que tenía su barbería junto a la panadería donde Nicolás había trabajado. Al darse cuenta el barbero de que Nicolás había vuelto al cristianismo, lo atrapó y lo arrastró por las calles de la ciudad, a fin de que todos los habitantes se percataran de la actitud del musulmán renegado.

Relicario con el cráneo del Santo.

Relicario con el cráneo del Santo.

Al darse cuenta Nicolás del peligro que corría, se brindó a trabajar gratis para el barbero, a fin de que este no le denunciara ante el juez, pero el barbero le pidió una importante suma de dinero y Nicolás, aunque no la tenía, lo aceptó, por lo que el turco lo dejó en libertad. Entonces Nicolás se marchó rápidamente a Metsovo, donde hizo una rigurosa autocrítica ante un sacerdote, dándose cuenta de sus continuas caídas espirituales, adquiriendo el compromiso de reparar sus errores incluso dando la vida por Cristo. El sacerdote, al darse cuenta de la inestabilidad emocional de Nicolás y, temiendo que volviese a caer en la apostasía, le aconsejó que por el momento no se pusiera tan altas metas, llevara una vida normal como cristiano, se mantuviera estable y se quedara trabajando en su tierra. Nicolás se quedó más tranquilo después de hablar con el sacerdote.

Pero la necesidad le obligó a hacer nuevos viajes a Trikala y en uno de esos viajes lo vio nuevamente el barbero, quien lo acosó para que le abonase el dinero al que se había comprometido cuando fue puesto en libertad. Ante la respuesta negativa de Nicolás, el barbero lo denunció a los turcos de su barrio, quienes lo maltrataron de manera violenta y lo encerraron. Fue denunciado ante el juez, el cual lo sometió a un interrogatorio en el cual, Nicolás una y otra vez contestaba que era cristiano, que no renegaría de su fe y que estaba dispuesto a dar la vida por Cristo.

Incapaz de disuadirlo mediante la persuasión, el juez utilizó la violencia, dándole una salvaje paliza a base de bastonazos, lo encarceló durante varios días, en los cuales no le dio ni comida ni bebida alguna, e incluso usaron contra él el sadismo y otras actuaciones inhumanas. Nicolás lo soportó todo con una admirable fortaleza y paciencia. Pasados unos días, de nuevo lo llevaron ante el juez y como él seguía confesando a Cristo, fue condenado a ser quemado vivo. Encendieron una enorme hoguera en el mercado central de Trikala y con furia lo arrojaron dentro. Era el 17 de mayo del año 1617.

Detalle del cráneo del Santo.

Detalle del cráneo del Santo.

Aquella noche, unos cristianos sobornaron a los turcos que hacían guardia en el mercado y se llevaron el cráneo del santo y unos pocos huesos, que fue lo único que pudo salvarse de la hoguera. Aun así, como los turcos quisieron recuperarlos para deshacerse de las reliquias, uno de los cristianos escondió el cráneo dentro de una pared en su casa, pero murió meses después. A la muerte de éste, su casa fue comprada por otro cristiano llamado Melandra, que no sabía absolutamente nada acerca de lo que estaba oculto en la pared de su casa, pero al cumplirse un año exacto del martirio, o sea, el 17 de mayo del 1618, una luz que cegaba la vista lo despertó mientras dormía, revelándole el lugar exacto donde estaba la reliquia. Por la mañana, derribó parte de la pared y encontró el cráneo y al considerarse indigno de poseerlo, lo llevó al monasterio Barlaám de Meteora, donde vivía como monje un hermano suyo. Allí se encuentra dentro de un precioso relicario de plata. En el monasterio de Eleousa se conserva una mano, otro hueso está en la iglesia de San Nicolás de Skamneli y algunos dientes en la parroquia de su pueblo natal.

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En Grecia tiene erigidas varias iglesias en diversas regiones y en Tirnovo (Bulgaria) también se le erigió una en la que se le conmemora en el llamado “Domingo de santo Tomás. El monje Nicolás Kirko escribió en su honor un oficio litúrgico, el cual fue editado en Ioannina en el año 1767 y en Venecia, en el 1771.

Otra vista del relicario abierto.

Otra vista del relicario abierto.

Al cráneo del santo se le atribuyen varios milagros, como por ejemplo, el haber librado de la peste a las localidades de Trikala, Grevena y Kalarites, ya que la enfermedad desapareció al sacar en procesión la reliquia por las calles de las mismas. Existe otro hecho, al menos, curioso: las zonas rurales de Tesalia son a menudo atacadas por plagas de langostas que destruyen las cosechas; cuando eso ocurre, sacan en procesión la reliquia del cráneo y las langostas desaparecen. Este prodigio se sigue aun dando en nuestros días y es confirmado por numerosos testimonios tanto de cristianos como de musulmanes.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Calendario de la Iglesia de Grecia.
– Kralides, A., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.
– Vulgaris, E., “Los santos reconocidos por la Iglesia Ortodoxa después del Cisma y los milagros que se les atribuyen”, Atenas, 1844.

Enlace consultado (16/08/2015):
– www.saint.gr/1615/saint.aspx

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