San Sebaldo, protector de Nuremberg

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Grabado del Santo, 1521. Rosenwald Collection. National Gallery of Art in Washington, EEUU.

Grabado del Santo, 1521. Rosenwald Collection. National Gallery of Art in Washington, EEUU.

San Sebaldo fue un ermitaño que vivió la mayor parte de su vida en los bosques que rodean Nuremberg. Por su predicación y por sus milagros es considerado el apóstol de esta ciudad del norte de Baviera.

Una biografía de contradicciones
La primera información escrita que tenemos sobre el ermitaño Sebaldo se encuentra en los “Annales Augustana” del año 1070, que nos cuenta que el santo realizó el primer milagro en Nuremberg. Asimismo, existe un documento del año 1072 escrito por un monje llamado Lamberto, perteneciente al monasterio de Hersfeld, que hace constar el culto que recibía el santo en Nuremberg por parte de muchas personas que recurrían a él y recibían su ayuda. De siglos posteriores existen otras menciones que recopilan numerosos eventos, que a veces presentan distorsiones de orden cronológico, por lo que es particularmente difícil desde el punto de vista histórico, darle a esto una aclaración exacta.

Los acontecimientos de su vida fueron perpetuados durante generaciones entre las historias de la localidad. Las leyendas fueron escritas de diferentes formas, escribiéndose y popularizándose en el siglo XV la recopilación más completa, bajo el nombre de “La Antigua Leyenda de Nuremberg”, que se guardó en dos rollos de pergamino en la iglesia de San Sebaldo y que fueron editadas en el año 1842. Según estas, el santo procedía de la familia real danesa, recibiendo el nombre de Sebaldo, que significa “fuerte/valiente en el mar”, aunque otra variante dice que significa “Victoria atrevida”. Este origen es poco creíble, dado que en el siglo VIII, a Dinamarca aun no había llegado el cristianismo.

Sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Otras leyendas ponen sus orígenes en Inglaterra o Escocia y de acuerdo con una biografía escrita en latín en el año 1340 titulada “Omnia quae gesta sunt”, debió vivir durante el reinado del emperador romano-germánico Enrique III (1017-1056) en Francia, siendo por tanto contemporáneo de San Wilibaldo (+787) y San Wunibaldo (+761), ambos misioneros en la diócesis de Eichstätt, situada al sur de Nuremberg. La biografía “Ea war ain kunek” (érase una vez, un rey), escrita en el año 1380 por Conrado Sauer, comienza con esta declaración: “En los tiempos en los que León y Constantino fueron emperadores del Imperio Romano y Pipino y Carlos gobernaron el reino de Francia…”, sitúa al santo en el siglo VIII. Según esto, el santo sería francés (“de francis genitus”), cuestión que también es confirmada por una canción religiosa medieval de Nuremberg. Pero la región que rodea a Nuremberg se llama “Franconia”, que es un topónimo que complica aun más las cosas, ya que deja la posibilidad de interpretar las palabras “de francis genitus” por “de nación franconia”, lo que dejaría en última instancia a nuestro santo como un asceta local.

Retornando a su biografía, San Sebaldo habría estudiado en Paris y con solo quince años de edad fue obligado por sus padres a contraer matrimonio con una noble aunque huyó la noche de bodas – algo parecido a lo que ya antes había hecho San Alejo -, viviendo como ermitaño durante los siguientes dieciséis años. Pasado este tiempo y acompañado de un discípulo llamado Dionisio, marchó en peregrinación a Roma, donde el Papa Gregorio II (715-731), le confió la misión de predicar el evangelio en Germania. Esta información contradice la afirmación de que Sebaldo hubiera nacido durante el reinado de Pipino o de Carlomagno. Lo que si podría confirmar es que en sus últimos años, hubiera sido contemporáneo suyo.

De vueltas a Germania, el santo predicó en un principio en Lombardía y allí realizó algunos milagros, entre ellos, salvar del hambre y la sed a los santos Wilibaldo y Wunibaldo, utilizando panes que habría recibido de unos ángeles y dándoles a beber de un barril de vino que, milagrosamente, no se vació. Probablemente, después de haber estado con estos dos santos fue cuando decidió establecerse en Franconia. Existe una leyenda italiana que dice que durante un cierto tiempo estuvo en una ermita cercana a Vicenza, adonde acudían los fieles a escuchar sus enseñanzas. Allí tuvo una discusión con un hereje – posiblemente un arriano -, al que combatió y convenció mediante argumentos y un milagro: la tierra se abrió y se tragó al hereje, el cual volvió a salir gracias a la oración del santo.

Detalle del sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Detalle del sepulcro del Santo en su iglesia de Nuremberg, Alemania.

Más tarde, al estar cerca de Ratisbona (Regensburg) y sin posibilidad de cruzar el río Danubio, lo hizo utilizando su manto como si fuera una barca, luego realizó varios milagros en la ciudad y se marchó a un bosque en Nordgäu, localizado en el área de Nuremberg. En esta foresta, que durante mucho tiempo mantuvo el nombre de “Sebaldiwald” (bosque de Sebaldo) y que estaba situado junto al arroyo Pegnitz, llevó una vida de severa ascesis, oración y vigilias. Pero aquí tampoco permaneció mucho tiempo, porque la gente lo visitaba y no lo dejaba en paz. Se cuenta que una vez ayudó a un agricultor a encontrar sus bueyes que se habían perdido en el bosque, pero cuando llegó la oscuridad de la noche, la búsqueda se hizo imposible. Entonces Sebaldo oró a Dios y le dijo al agricultor que se adentrara en el bosque con las manos en alto y de sus dedos salió una luz tan brillante como la luz del día y pudieron proseguir la búsqueda de los animales perdidos.

A veces, el ermitaño se acercaba a la ciudad y se alojaba en una posada propiedad de un carretero, donde predicaba durante algún tiempo. Un invierno le preguntó a su anfitrión si tenía fuego para calentar la casa, pero el carretero le dijo que no tenía madera. El santo le hizo poner carámbanos de hielo en el fuego y estos se quemaron milagrosamente como si fueran de madera y así, pudo calentar la casa. Esta legendaria biografía registra otros milagros como la curación de un hombre que le compró pescado en el mercado desatendiendo unas leyes que lo prohibían. Las autoridades locales ordenaron cegarlo, pero el santo lo curó. Termina diciendo la leyenda que Sebaldo estuvo mucho tiempo predicando y que vaticinó su propia muerte. Conforme a su deseo, después de su muerte, su cuerpo fue colocado en un carro llevado por dos bueyes debiendo ser enterrado donde los bueyes decidieran. Esto sucedió delante de la capilla de San Pedro, en la localidad de Poppenreuth, capilla que había sido consagrada por San Bonifacio de Fulda en el año 746.

Tapiz de San Sebaldo. Detalle del milagro de los bueyes. Germanisches Museum, Alemania.

Tapiz de San Sebaldo. Detalle del milagro de los bueyes. Germanisches Museum, Alemania.

Otra versión de esta historia, mucho más simple, es la escrita por Segismundo Meisterlín, titulada “La leyenda nueva de San Sebaldo”, escrita en alemán y en latín entre los años 1484-1488. En ella se dice que Sebaldo era un príncipe danés que, siendo aun niño, se sintió llamado a servir a Dios. Entonces, abandonó Dinamarca y se unió a los tres hijos del rey de Bretaña: Willibaldo, Wunibaldo y Walpurga. Los cuatro eligieron una vida itinerante y decidieron realizar una peregrinación a Roma. Allí el Papa nombró obispo a Willibaldo y envió al grupo a evangelizar Germania. Sebaldo fue a Ratisbona y luego a los bosques de Franconia, donde vivió en soledad, oración y ayuno hasta su muerte. Cuando los lugareños encontraron su cuerpo lo pusieron en un carro tirado por unos bueyes los cuales lo llevaron a un lugar solitario en el bosque, donde posteriormente se construyó Nuremberg. Esta versión tan simple no es mucho más creíble, ya que fue escrita mucho más tarde que las leyendas anteriormente indicadas, y lo fue a petición de los ciudadanos. En ese momento, la localidad de Bamberg era sede episcopal y sus habitantes se burlaban de los de Nuremberg porque eran unos campesinos y porque incluso su patrón era un simple campesino. Por eso, esta biografía enfatiza el carácter noble del santo.

Culto
Inmediatamente después de su muerte, la gente del pueblo comenzó a venerar su tumba. Cuando la capilla de madera en la que estaba enterrado fue destruida por un rayo, el ataúd con las reliquias fue trasladado durante un tiempo al monasterio de San Gil en la ciudad y posteriormente a la iglesia de San Pedro cercana al Palacio Imperial, la cual fue rebautizada con el nombre de San Sebaldo en el año 1230. Esta iglesia fue reemplazada por la nueva catedral (1361-1372), construida con estilo basilical y con dos coros. Alrededor del año 1250, un autor desconocido compuso un misterio titulado “Os justi” y en 1256, el obispo Enrique von Bilversheim de Bamberg concedió indulgencias a quienes visitaran la tumba tres veces al año.

Tapiz de San Sebaldo. Germanisches Museum, Alemania.

Tapiz de San Sebaldo. Germanisches Museum, Alemania.

Su fiesta se celebra desde hace mucho tiempo con grandes festejos, el día 19 de agosto, probable día de su fallecimiento. Ese día, ante la urna relicario se pronuncian oraciones muy concretas. Existen testimonios que confirman que desde el siglo XI vienen muchos peregrinos desde Francia para orar ante la urna demandando la curación de diversas enfermedades. El culto al santo tomó nuevo impulso tras la publicación de varias obras relacionadas con su vida, la más importante de ellas, ya mencionada antes: “Es wara in kunek”, de Conrado Sauer, la “Vita” compuesta en latín y publicada en Venecia entre el 1400 y 1410 y la “Layenda Nuova de San Sebaldo”, de Meisterlin (1484-1488). Desde el año 1401 se celebra una procesión con sus restos alrededor de la iglesia.

A petición de los residentes en Nuremberg, el Papa Martín V confirmó su veneración el día 26 de marzo del año 1425, incluyendo su nombre en el catálogo de los santos de la Iglesia Católica. Esta proclamación fue celebrada en Nuremberg durante ocho días. Fue entonces cuando los habitantes de la ciudad decidieron la construcción de un gran monumento para contener el relicario de plata, que costó 78.645 ducados y fue realizada por el artista Peter Vischer y sus cinco hijos, los cuales trabajaron en la realización del mismo durante once años, desde el 1508 al 1519. El monumento es de hierro forjado y representa figuras muy simbólicas (la Nueva Jerusalén, los doce apóstoles, los profetas del Antiguo Testamento y las virtudes). En la base de la urna se reproducen los eventos más importantes de la vida del santo. La inscripción del monumento, escrita en alemán antiguo, dice: “Para la alabanza del único Dios Todopoderoso y de San Sebaldo, en honor del Príncipe de los cielos, pagado con la ayuda de los fieles” (Allein Got dem Allmächtigen zu Lob vnd St. Sebald, dem Himmelsfürsten zu Eren mit hilff frumer Leut an den allmussen bezalt). En relicario de plata, que fue realizado a principios del año 1397, contiene en su interior dos cajas más pequeñas, con 18 y 91 fragmentos de huesos del santo, incluido el cráneo.

Vista de la nave central de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg (Alemania), con el sepulcro del Santo en el centro.

Vista de la nave central de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg (Alemania), con el sepulcro del Santo en el centro.

La veneración al santo aumentó considerablemente cuando se donaron pequeñas porciones de sus huesos a otros lugares. En el siglo XIV, durante el reinado del emperador Carlos IV, se ofrecieron pequeñas reliquias a los monasterios de Andechs y Kitzingen y a una iglesia de Praga. Como consecuencia de la Reforma, que prohibió su culto en el año 1525, la veneración del santo asceta decayó, aunque no se abandonó por completo y aunque la iglesia de San Sebaldo pasó al culto protestante, la urna de las reliquias se mantuvo siempre intacta debido a los numerosos milagros que seguían sucediendo ante ella. El santo es venerado de manera particular en los casos de problemas en los embarazos de las mujeres, como protector de los caminantes y peregrinos y también se le invoca en contra del viento. A menudo, el relicario que contiene el cráneo del santo, es llevado a los lugares donde se encuentran mujeres embarazadas en peligro. Aun a pesar del paso de los tiempos, se ha conservado una oración especial, que se pronuncia delante de su tumba: “Dios Todopoderoso y Eterno, tu que hiciste la vida de San Sebaldo digna de alabanza en su tiempo, por su intercesión te rogamos ahora que defiendas a tu pueblo y lo conduzcas al reino celestial tras el paso de esta vida temporal”. En Nuremberg y sus alrededores hay erigidos varios santuarios a San Sebaldo, esculturas de altar, iconos, una pared de alfombras (1425), una moneda local (1429) y su nombre sigue siendo muy utilizado. La mitad de la ciudad vieja, al norte del río Pegnitz, sigue llevando el nombre de “Sebald”.

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En la iconografía, a San Sebaldo se le representa a menudo recluido en una celda no lejos de Nuremberg, ciudad que se ve al fondo, predicando en el bosque junto a la gente del pueblo que escucha sus palabras, tanto los soldados como los campesinos. Lleva una vara en la mano y, a veces, va flanqueado por dos bueyes.

Vista aérea de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg, Alemania.

Vista aérea de la iglesia de San Sebaldo en Nuremberg, Alemania.

Himno del santo (propuesta de Troparion)
“Dios Todopoderoso y Eterno, tu que hiciste la vida de San Sebaldo digna de alabanza en su tiempo, por su intercesión te rogamos ahora que defiendas a tu pueblo y lo conduzcas al reino celestial tras el paso de esta vida temporal”.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
Sebaldus von Nürnberg. en: E. Stadler, Franz Joseph Heim, Johann N. Ginal (eds.): Vollständiges Heiligen-Lexikon, Band 5. Augsburg 1882, p. 225-228
– Hubertus, Seibert, “Sebald” en: Neue Deutsche Biographie 24 (2010), p. 105-106, online.
– Arno Borst: Die Sebalduslegenden in der mittelalterlichen Geschichte Nürnbergs, en: Jahrbuch für fränkische Landesforschung 26, 1966, S. 19-178
– Wilhelm Störmer, Art. “Sebald”, in: Lexikon für Theologie und Kirche, 3. Aufl., Bd. 9, Sp. 358
The monument of St. Sebald, con detalles de imágenes y explicaciones (enlace en alemán).
– Butler‘s, Lives of the Saints (eds. Herbert J. Thurston, S.J. & Donald Attwater, 2d ed.), Burnes and Oates, London, 1956, p. 350 sq.
– David J. Collins, Reforming Saints: Saints’ Lives and Their Authors in Germany 1470-1530, Oxford Univ. Press, 2008, pp. 56-64 (2008).

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San Bruno I el Grande, arzobispo de Colonia

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Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Era el hijo más pequeño de Enrique I el Pajarero, rey de Germania y de su segunda esposa, Santa Matilde de Ringelheim. Nació a finales del año 924 o a principios del 925 y como sus padres decidieron que siguiera la carrera eclesiástica, frecuentó durante cuatro años la escuela episcopal de Utrecht donde recibió una buena educación humanística y literaria bajo la tutela del obispo Balderico.

Llamado a la corte de su hermano Otón I, rey desde el año 936, allí continuó sus estudios en los cuales destacó hasta el punto de que, siendo aun adolescente, fue nombrado abad de Lorsch en Westfalia y al poco de cumplir los dieciséis años, canciller del reino, título que en aquellos tiempos solo ostentaban los arzobispos. Así que tenemos ante nosotros a un joven tan admirable, que sin ser ordenado fue nombrado abad de un monasterio y canciller y eso está fehacientemente demostrado por un documento fechado el 31 de mayo del año 940, firmado por él mismo como canciller real y por el que se obliga a elevar el nivel cultural de los miembros de dicha cancillería.

Con su prestigio contribuyó eficazmente a elevar el nivel de la escuela palatina, que era frecuentada por los clérigos jóvenes que se preparaban para ser destinados al gobierno de las diócesis. Esto no nos debe extrañar porque en aquella época los episcopados estaban predestinados para las familias influyentes que escogían de entre sus miembros a quienes creían más capacitados.

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

No se sabe la fecha de su ordenación sacerdotal pero ya en el 951, como archicapellán de la corte, acompañó a su hermano Otón I hasta Italia para luchar contra Berengario II a favor de Adelaida, que con tan solo diecinueve años de edad quedó viuda de Lotario de Provenza, aunque posteriormente se casó en segundas nupcias en Pavía donde fue coronada como reina.

El 9 de julio del 953 murió el arzobispo Wikfried de Colonia y por deseo del propio Otón I, los canónigos de la catedral eligieron a Bruno como su sucesor, elección que inmediatamente fue confirmada por el propio emperador. Así que con solo veintiocho años de edad era ya arzobispo de una de las diócesis más importantes del norte de Europa. Fue consagrado como obispo el 25 de septiembre del mismo año y desde el primer momento llevó a su diócesis un soplo innovador, restaurando la debilitada disciplina eclesiástica entre el clero e introduciendo importantes reformas en la organización de archidiócesis. Con su doble responsabilidad de arzobispo y príncipe imperial representaba fielmente los intereses de su hermano Otón.

En el Sínodo de Aquisgran del año 953, o sea, el mismo año de su consagración episcopal, ya comenzó la mencionada reorganización de su archidiócesis: dirigía personalmente la escuela de la catedral a fin de preparar personalmente a quienes posteriormente ocuparían cargos de responsabilidad eclesiástica. Fue el primer arzobispo de Colonia que tenía en sus manos por igual tanto el poder real como el poder espiritual. La posesión de estos dos cargos lo convirtió en el hombre más poderoso después de su hermano y no solo dentro del territorio del reino, sino incluso fuera de sus fronteras. Existe abundante bibliografía en la que se relatan los poderes concretos que poseía, pero como no creo que esto sea tema de este artículo, os remito a ella.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Durante la rebelión del duque de Saboya Liudolfo y del duque de Lorena Conrado el Rojo – rebelados contra su padre y contra su hermano Otón -, de acuerdo con el arzobispo Federico de Maguncia, Bruno siempre permaneció fiel a su rey y hermano, ayudándolo activamente en la lucha contra los rebeldes, los cuales fueron sometidos en el año 955. Fue nombrado regente de Lorena en sustitución del destituido Conrado y allí, con mucho esfuerzo, restauró el orden imponiendo de nuevo la autoridad real, aunque sin poder restablecer completamente la paz hasta el año 958, después de haberse quitado de en medio a Reginaro, conde de Hainaut. De esa manera, Bruno intervino personalmente en los asuntos propios de Francia, que dirigió a partir del año 956 ya que fue llamado por su hermana Gerberga, la cual se había quedado viuda del rey Luís IV de Ultramar.

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En el año 961, durante la ausencia de su hermano Otón – que había vuelto de nuevo a Italia a ayudar al Papa Juan XII en su lucha contra Berengario II -, Bruno, junto con su sobrino Guillermo arzobispo de Maguncia, tuvo que asumir la regencia del reino y la tutela del pequeño Otón II, a quién llegó a ungir como rey para que supliera a su padre durante su ausencia. Cuando volvió su hermano, quién el 2 de febrero del 962 había sido coronado en Roma como emperador, Bruno tuvo que volver de nuevo a Francia para tratar de resolver la controversia surgida entre sus sobrinos Lotario III y Hugo Capeto, a quienes logró reconciliarse en el encuentro que tuvieron en Compiègne.

Estaba retornando a su sede en el año 965, cuando agotado por su intensa actividad, enfermó de manera imprevista en Reims, donde murió el 11 de octubre con apenas cuarenta años de edad. Por expresa voluntad suya, el cuerpo fue llevado a Colonia para ser sepultado en la abadía benedictina de San Pantaleón, abadía que él mismo había fundado, junto con la de San Andrés. Su vida fue escrita en el año 989 por el monje Ruotgero y en ella el autor trata de demostrar como un obispo podía compaginar un enorme poder temporal con una intensa vida piadosa.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

De manera inmediata fue venerado como santo, apareciendo su nombre en los calendarios de la mencionada abadía que guardaba sus restos. Definitivamente, su culto fue aprobado en el año 1870 para toda la archidiócesis de Colonia, en cuyo suburbio de Klettenberg tiene dedicada una iglesia. Su festividad se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Del Re, N., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990
– Schrörs, H., “Die Vita Brunonis des Ruotger”, en Annales des Historischen Vereins für den Niederrhein, XC, 1911
– Schulze, F., “De Brunonis I archiepiscopi Coloniensis ortu et Studies praecipuisque rebus ab eo gestis”, Hall, 1867.

Enlace consultado (09/09/2015):
– https://es.wikipedia.org/wiki/Arzobispo_Bruno_de_Colonia

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Contestando a algunas breves preguntas (XXXV)

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Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Pregunta: Mi pregunta es muy simple. Qué se debe hacer con los restos del cirio pascual (acaso se debe echar al tacho) o ¿puede ser conservado en un lugar especial ya que es un signo visible que ha sido consagrado? Muchas gracias

Respuesta: A mi no me suena que haya ninguna norma eclesial al respecto. Yo he visto de todo: acumularlos en el trastero de la parroquia, reutilizarlo si no se ha consumido mucho, donarlo a alguna comunidad religiosa monástica (ten en cuenta que en ellas no suele usarse en bautizos, confirmaciones o funerales, como si ocurre en las parroquias, con lo que se apañan con un cirio más pequeño) y otras cosas por el estilo, como por ejemplo, volverlos a fundir. Sin embargo, creo que dado lo que significa, hay que tratar con respeto el cirio sobrante.

En Roma, con los restos del cirio principal de la Basílica de San Pedro, hace años se hacían unos medallones muy elaborados y cotizados que el propio Papa bendecía. Se ofrecían como regalos de Estado, a visitas importantes, etc. Es posible que exista el ritual de la bendición de estos medallones, pero yo no lo conozco.

Pregunta: Mi pregunta es la siguiente: si me podían sugerir información sobre el beato Diego de Cervantes, mercedario. Ya que no tengo ningún santo con mi nombre, me conformaré con quién tenga mi apellido. Muchas gracias.

Respuesta: Lo he buscado en toda la bibliografía que tengo y no he encontrado nada de nada. Incluso he llamado personalmente a los mercedarios de Barcelona y de Madrid y ellos tampoco saben nada. De todos modos, en una página italiana se dice esto: “No se sabe en qué época en concreto vivió aunque se dice que estuvo en tierras africanas donde consiguió la libertad de más de cuatrocientos prisioneros. No se sabe la fecha de su muerte y antes era recordado el día 20 de octubre”. Actualmente la Orden no lo conmemora porque no está oficialmente beatificado.

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

Pregunta: ¿Es verdad que Herodes está canonizado? He oído hablar de San Herodes y me he quedado perplejo. Gracias.

Respuesta: ¡Cómo para no quedarse!, ja,ja. Ni el Herodes de los Santos Inocentes de Belén ni el Herodes que decapitó al Bautista están canonizados. Como dicen en mi pueblo: “tú has oído campanas, pero no sabes donde”.

Me explico: Habrás oído hablar de los 72 discípulos de Cristo y en la larga lista de ellos existe un Herodes que pertenecía a este grupo y a quién los griegos conocen como San Herodes el apóstol. Se dice que después de la Ascensión del Señor, se dedicó a difundir el evangelio asociado a los apóstoles, especialmente, a Pedro y que después del martirio del apóstol Andrés, fue elegido obispo de Patras. Desde su nueva responsabilidad, mostró toda una serie de cualidades: caridad, prudencia, fogosidad en la predicación del evangelio, etc., pero fue apresado por unos judíos y por unos paganos, quienes lo golpearon salvajemente y apedrearon hasta la muerte. Con el martirio selló su fe en Jesús. San Herodes (o Herodión), se conmemora el día 10 de noviembre.

El cardenal Baronio lo identifica con el personaje saludado por San Pablo en la Epístola a los Romanos: “Saluda a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor” (Romanos, 16, 11), diciendo que como era pariente de San Pablo, por lógica, era oriundo de Tarso y que fue San Pablo quién lo ordenó de sacerdote y posteriormente, de obispo.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Pregunta: Soy peruano. ¿Me podríais facilitar alguna información sobre Fray Diego Ruiz Ortiz? Muchísimas gracias.

Respuesta: Pues aunque sea brevemente, algo podemos decirte. Este fraile agustino nació en Getafe (Madrid) en el mes de julio del año 1532 y con apenas dieciséis años de edad llegó a Perú instalándose en una casa que actualmente está ocupada por un convento. En el Capítulo del 1563 lo destinaron a Yanacache, cerca de La Paz. Aprendió el quechua y el aymara y marchó como misionero a Puná, aunque después lo destinaron a Capiñora.

Llevaba una vida de oración y penitencia, era muy austero y muy caritativo por lo que fácilmente, se ganó la confianza de los indios. Pero un día se le ocurrió predicar contra el adulterio que cometía el cacique inca Tito Cusi, el cual se había separado de su esposa Evangelina y se había unido a Angelina Polanquilaco. Y esta fue su perdición, pues un día, el inca lo invitó a un banquete y él no se presentó porque sabía que la comilona terminaría en borrachera, como realmente ocurrió. Él reprendió a Tito Cusi y su concubina ordenó a los capitanes de su ejército y al secretario Pando que matasen a Fray Diego.

Cuando fueron a buscarlo lo encontraron rezando, pero ellos, en vez de respetar su intimidad, comenzaron a insultarlo y a golpearlo, lo sacaron al campo, lo desnudaron, le ataron las manos a la espalda y lo dejaron a la intemperie para que se muriese de frío. Como no murió, le ataron los brazos hasta el punto de descoyuntarle los huesos, le partieron varias costillas y ya de noche, echaron agua en las cuerdas para que se ajustasen y así, fueran más dolorosas las ataduras.

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En esto, murió el Inca y le pidieron a Fray Diego que lo resucitase. El fraile solicitó que le dejasen celebrar la Santa Misa por esta intención y entonces lo desataron aunque como consecuencia del martirio sufrido, él no podía mover los brazos ya que estaban descoyuntados. A golpes se los pusieron en su sitio y él celebró la Misa. Pero como cuando acabó la Misa el muerto no había resucitado, de nuevo lo ataron a una cruz y lo azotaron. Posteriormente lo abofetearon, le partieron la barbilla y lo llevaron a rastras hasta Mancaray, donde el inca Túpac Amaru se estaba coronando. Lo llevaron al lugar donde ajusticiaban a los malhechores, le clavaron espinas en las uñas de las manos y de los pies y con un machete le golpearon la cabeza matándolo.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Ya muerto, pisotearon el cadáver, le cortaron la cabeza y lo pusieron encima de una roca enorme para que las fieras se lo comieran. Rociaron su cuerpo con salitre y chicha. Era el año 1571, por lo que el padre Diego tenía treinta y nueve años de edad. Cuando la región fue conquistada y se fundó la Nueva Vilcabamba, en el lugar de la ejecución construyeron una iglesia donde enterraron sus restos. Allí estuvo hasta el año 1595, año en el que lo trasladaron a Cusco. El 28 de agosto del 1598 fue solemnemente sepultado junto al altar mayor del convento y allí fue venerado hasta el 1826, año en el que se le perdieron la pista a las reliquias. En el siglo XVII se inició el proceso de canonización, pero este cayó en el olvido; se ha reiniciado en el año 1991. Existe un grabado, que es el que publicamos en el blog, en el que el mártir aparece empalado, pero yo, buscando y rebuscando información, no he encontrado nada que explique esta forma de martirio.

Pregunta: Hola, he viajado hasta Braga (Portugal) tratando de localizar reliquias de San Vicente mártir. Concretamente, mi interés se centra en su brazo derecho. Sabemos que el brazo izquierdo, incorrupto permanece en la Catedral de Valencia (varias fuentes confirman la autenticidad de este dato). Sin embargo, con su brazo derecho existen diferentes versiones contradictorias entre sí. Varias son las fuentes (entre ellas la Wikipedia) que señalan que el derecho se encuentra en la Catedral de Braga. Pero esta tarde he preguntado allí y me han comentado que no tienen conocimiento de que la reliquia del brazo derecho del santo mártir se pueda encontrar en la catedral de esta ciudad portuguesa. Agradecería si pueden darme alguna información al respecto. Gracias de antemano y enhorabuena por su labor.

Respuesta: En principio te digo que, con un permiso especial del obispado, yo he estado fotografiando todos los relicarios de la catedral de Braga y allí no lo he visto, aunque si te digo que si vives en Braga o puedes ir allí de nuevo, no dejes de visitar la iglesia de San Vicente, pues te sorprenderás por sus magníficos murales hagiográficos vicentinos en cerámica. Se que esto no tiene nada que ver con la reliquia, pero supongo que tienes especial interés por este santo y por eso te lo comento.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

También estuve en la catedral de Lisboa, que es la que conserva la mayor parte de los huesos del santo mártir, pero estos se quemaron a consecuencia de un incendio y todos los huesos quemados que pudieron recuperarse están dentro de una arqueta relicario. En otra arqueta, de la que incluyo una foto, está una mano incorrupta, luego si en Valencia está la izquierda, esta debe ser la derecha, lo que puede indicar que el resto de los huesos del brazo derecho estén en la otra arqueta mencionada anteriormente. Espero haberte complacido.

Antonio Barrero

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San Barlaám Cikojskij, eremita del siglo XIX

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Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Basilio Fedotovich Nadezhin (ése era su nombre de pila) nació en el año 1774 en el seno de una familia campesina en la localidad de Morezovo, distrito de Rudka Lukyanovka en la provincia de Nizhnij-Novgorod. De su juventud tenemos muy pocas noticias: que fue autodidacta, que estaba casado con Daria Alekseeva, aunque no tenían hijos, por lo que adoptaron a un huérfano, pero que deseoso de vivir en soledad, después de dejar atendida económicamente a su familia abandonó en secreto su casa y nunca supieron nada más de él.

En el año 1811 se acercó a las Lauras de las Grutas de Kiev deseando vivir allí como un simple peregrino, pero como no tenía documentación alguna, las autoridades lo confundieron con un vagabundo y lo enviaron a Siberia. Fue deportado a la región del lago Bajkal, en los confines de Mongolia, permaneciendo allí por espacio de seis años, durante los cuales se dedicó a hacer guardia ante las iglesias de algunos poblados y finalmente, en la iglesia de la Resurrección situada en el centro comercial de Kjakhta, cuyo sacerdote, el padre Aetiya Razsohina fue su director espiritual.

Logró establecerse en un lugar solitario cercano al río Cikoj, en el interior de un bosque que cubría las cumbres del macizo montañoso de Zabajkal, viviendo allí como ermitaño durante cinco años, dedicado a la oración, soportando la dureza del clima y de la soledad. Para vencer las tentaciones llevaba siempre puesto un cilicio de hierro y en su tiempo libre se dedicaba a escribir textos religiosos que regalaba a los que se encontraba por aquellos entornos. Inevitablemente, cuando se dieron cuenta de su existencia, algunos lugareños se acercaban a visitarlo, mientras que por su parte, él abandonaba la soledad cuando deseaba participar en la Eucaristía, cosa que hacía en la ciudad de Urluk, donde se hospedaba en casa del diácono local, o de dos ciudadanos piadosos llamados Makarova y Luzhnikova.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Finalmente, algunos lugareños se unieron a él para vivir como eremitas y gracias a la ayuda de algunos benefactores de Kjakhta, obtuvieron los medios necesarios para construir las humildes y sencillas edificaciones que necesitaban como comunidad. En el 1826 construyó una capilla que dedicó a San Juan Bautista, tres celdas colectivas y consiguió algunos libros litúrgicos. Pero como la policía aun lo buscaba, finalmente lo encontraron y encarcelaron, aunque los habitantes de Kjakhta se solidarizaron con él y recurrieron a las autoridades eclesiásticas.

Basilio fue llamado entonces por el metropolita Miguel II (Burdukov) de Irkutsk quién vio que le era útil tenerlo al frente de un eremitorio pues en aquellos lugares había vecinos animistas y otros que eran seguidores de la Iglesia de los Viejos Creyentes. En este sentido, le propuso a Basilio tonsurarse como monje, le construyó un eremitorio en mejores condiciones, consiguiendo que nueve monjes se fueran a vivir con él. El 5 de octubre de 1833 recibió la tonsura monástica cambiando su nombre por el de Barlaám, fue ordenado de diácono y poco después, de presbítero.

En el lugar de la pequeña capilla del eremo (monasterio) construyó una iglesia e inició una actividad misionera entre los tártaros y los animistas – a muchos de los cuales bautizó -, y mantuvo buenas relaciones con los Viejos Creyentes. En el año 1838 fue elevado a la categoría de “stroitel” (administrador de un monasterio recién fundado) y le fue confiado el encargo de construir una iglesia más grande. Al año siguiente, lo nombraron egumeno del nuevo monasterio.

Primera urna.

Primera urna.

La actividad misionera de Barlaám se intensificó con la construcción de una escuela que contribuyó al debilitamiento del “raskol” (cisma) de los Viejos Creyentes, los cuales comenzaron a enviar allí a sus hijos, gracias a lo cual, muchos padres volvieron al seno de la ortodoxia. El mismo Barlaám visitaba los pueblos más alejados proponiendo a los Viejos Creyentes que recibieran a un sacerdote “edinoverij”, o sea, a un sacerdote que perteneciendo a la Iglesia Ortodoxa tenía autorización para celebrar en los antiguos ritos.

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En el año 1845, el Santo Sínodo lo honró concediéndole una cruz pectoral de oro, pero ese mismo año su salud comenzó a fallarle. Aún así quiso emprender un viaje a Urluk a fin de atender pastoralmente a los feligreses de aquella ciudad. Retornó más enfermo y el 23 de enero del 1846 murió con setenta y un años de edad. Sobre su tumba hicieron una pequeña construcción de ladrillos e hierro y en el monasterio conservaron con devoción sus objetos personales, especialmente, su cilicio.

Nunca fue canonizado oficialmente ni gozó de culto litúrgico, pero a principios del siglo XX sobre su tumba se celebró una solemne “panihida” (un funeral) cuando muchos habitantes de la región de Zabajkal venían en peregrinación solicitándole gracias, ya que estaban convencidos de conseguirlas si oraban junto a su tumba. Extraoficialmente existía una cierta aprobación de culto, que fue confirmado cuando su nombre fue incluido en el elenco de los santos de Siberia, señalándose el 10 de junio como la fecha de su conmemoración. Eso fue en el año 1984, considerándose como el año de su canonización. Sus reliquias fueron exhumadas en el mes de agosto del año 2002.

Urna actual.

Urna actual.

El escritor e historiador Eugenio Pogozev (Poseljanin) en su obra sobre los ascetas rusos del siglo XIX, facilita un retrato de San Barlaám: “Casi siempre estaba arrodillado y con las manos cruzadas sobre el pecho, puestos los hábitos monásticos y con el rostro enmarcado dentro de una larga barba”. San Barlaám Cikojskij está incluido en el icono oficial que representa a todos los santos de Siberia, el cual se conserva en la catedral de Tobol’sk desde el año 1984.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Archimandrita Melecio, “El eremita Barlaám de Cikoj”, Irkutsk, 1894
– Poseljanin, E., “Los ascetas rusos del siglo XIX”, Sant Petersburgo, 1910
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (24/08/2015):
http://days.pravoslavie.ru/Life/life6482.htm
– www.pravoslavie.ru/put/print4081.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Teodoro, obispo de Octoduro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relieve gótico del Santo en el museo de Estrasburgo, Francia.

Relieve gótico del Santo en el museo de Estrasburgo, Francia.

Pregunta: ¿Qué relaciones tuvo San Teodoro de Octoduro y el diablo? ¿Qué versiones existen sobre este santo y su relación con el diablo que carga la campana? ¿Se relaciona con el Papa Cirilo I?

Respuesta: San Teodoro de Octoduro es más conocido como San Teodoro de Sitten. En el año 379 este santo obispo fue puesto al frente de la diócesis de Octodurum (la actual Martigny), que era la ciudad principal de la provincia romana de “Grais et Poeninae” (los Alpes Graian y Penninos), que son una sección de los Alpes que actualmente pertenecen a Francia, Italia y Suiza. En el año 381, junto con San Ambrosio de Milán, estuvo en el Sínodo de Aquilea convocado por el emperador Graciano, para que se condenaran a los obispos arrianos Paladio y Secundiano y para deliberar sobre algunos asuntos concernientes a la Iglesia y el Estado. Participó activamente en este Sínodo encontrándose su firma en las Actas del mismo, ocupando el décimo puesto.

Junto con otros obispos que estaban en comunión eclesial con San Ambrosio, estuvo también presente en el Sínodo de Milán del año 390, en el cual se estudió qué actitud tomar en los enfrentamientos con el obispo Félix de Treveris, que era favorable al obispo hispano Itacio, responsable de la condena a Prisciliano y sus discípulos. También se examinó el caso del monje Joviniano y el tema de la penitencia pública impuesta al emperador Teodosio el Grande. La firma de San Teodoro también consta en la carta que enviaron al Papa San Siricio al término de este Sínodo.

Según San Euquerio de Lyón, autor de la “Passio Acaunensium Martyrum”, fue el propio San Teodoro quién descubrió los cuerpos de los mártires de la Legión Tebea edificando en la vecina Agauno (lo que hoy es Saint-Maurice) el “martyrium” destinado a acoger los restos de los mártires.

No es cierto que deba atribuirse a San Teodoro o a su homónimo San Teodoro II obispo, los textos que hablan de un tercer Teodoro, contemporáneo de Carlomagno y no es cierto porque mientras los primeros vivieron en el siglo IV, el tercero vivió cuatro siglos más tarde. Evidentemente es un malentendido (por decirlo suavemente), al igual que todas las leyendas, milagros, etc. que se le atribuyen. Según una de estas leyendas – que apareció en el siglo XV y que es a la que te refieres en tu pregunta -, San Teodoro hizo que el demonio le llevara una campana desde Roma hasta su ciudad. La leyenda dice textualmente que, yendo Teodoro de camino, se encontró con una horda de pequeños demonios, quienes le dijeron que el Papa de Roma estaba siendo sometido a grandes tentaciones y que pronto caería en las manos de Satanás. Teodoro les dijo que él podría salvar al Papa si se encontraba en Roma, el diablo aceptó el reto y lo transportó a la Ciudad Eterna. Una vez en ella, Teodoro rescató al Papa que, como signo de agradecimiento, le regaló una campana, la cual tuvo que llevar a cuestas el diablo hasta Valais.

Escultura gótica en el Museo de Disentis, Suiza.

Escultura gótica en el Museo de Disentis, Suiza.

Otra leyenda dice que debido a que los viñedos de la zona de Valais habían quedado gravemente dañados por las heladas, antes de realizar la vendimia, el santo exhortó a los viñadores a preparar cuantos más barriles mejor, ya que la cosecha sería muy abundante. Hizo almacenar toda la uva en un mismo lugar, la bendijo, ordenó prensarlas y se llenaron a rebosar todos los barriles acumulados. Repito que esto es otra leyenda cuyo origen está en el siglo XV.

El culto a San Teodoro de Octoduro se difundió sobre todo por Valais, Saboya y en el Condado Franco, aunque también en menor medida, en Grisons y en Vorarlberg, debido a las migraciones de los valleses a esas regiones durante la Edad Media. En esa época, en Valais (donde también se le conocía como San Teódulo) tenía dedicada una quincena de iglesias y existían seis confraternidades que llevaban su nombre. Asimismo, en la Edad Media, en la diócesis de Lausanne tenía dedicado catorce santuarios, diez en Constanza y once en Saboya. Señalemos también que dos glaciares que se encuentran a los pies del Monte Cervino en los Alpes, llevan en su honor los nombres del Gran Teódulo y el Pequeño Teódulo.

Gracias a estas leyendas, San Teodoro es el patrono de todos los viñadores y enólogos de Valais, siendo invocado también contra los temporales y borrascas haciendo tocar una campana que llevaba su nombre. De hecho, se había creado la costumbre de insertarle a las nuevas campanas un pequeño trozo de la famosa campana que San Teodoro había hecho llevar a cuestas desde Roma al demonio. Así lo hicieron los habitantes de Lucerna en el año 1456, los de Bienne en el 1465 y los de Basilea en el año 1490. Sobre estas campañas se grababa la figura del santo. Repito, toda esta leyenda es un cuento chino aparecido en el siglo XV.

San Teodoro de Octoduro es festejado el día 16 de agosto. El Martirologio de Sión (Sitten) cita una conmemoración el día 4 de septiembre: “Eoden die revelatio Sacrarium reliquiarum cum corpore beati Theodori Sedunensis episcopi”. Se dice que estas reliquias se encontraban en una cripta situada bajo la catedral de Sitten, cripta que fue destruida por un incendio en el siglo XV. También existían reliquias en el Condado Franco e incluso un brazo del santo en la abadía de Ainay, en la diócesis de Lyón. Nada de esto existe en la actualidad, porque se perdieron durante la Revolución Francesa.

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Estatua contemporánea del Santo en Sitten, Suiza.

Estatua contemporánea del Santo en Sitten, Suiza.

Una de las reproducciones más famosas del santo, es una escultura de madera policromada del siglo XVI, que se encuentra en el Museo de Valére en Sitten, donde aparece revestido con ornamentos episcopales portando un racimo de uvas sobre un libro que lleva en una mano. Con su mano izquierda empuña una espada que simboliza el poder temporal de los obispos de Sión (Sitten) y a sus pies, la legendaria campana sobre la cabeza del demonio.

Con San Cirilo I no tuvo ningún contacto, simplemente porque en aquella época no existía ningún santo con ese nombre. No se si habrás confundido el nombre de Siricio con el de Cirilo. Si te refieres a Siricio, ya lo digo más arriba: el único contacto es el envío de una carta firmada.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Besson, M., “Orígenes de los obispados de Ginebra, Lausana y Sión y sus primeros titulares hasta finales del siglo VI”, Paris, 1906.
– Lathion, L., “Essai sur Théodore d’Octodure”, Sión, 1956.
– Lathion, L., “Los tiempos de San Ambrosio, San Teodoro de Octoduro y los orígenes cristianos de la zona de Valais”, Lausanne, 1961.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (05/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienT/Theodor_Teodul_von_Sitten.html

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