San Bruno I el Grande, arzobispo de Colonia

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Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Era el hijo más pequeño de Enrique I el Pajarero, rey de Germania y de su segunda esposa, Santa Matilde de Ringelheim. Nació a finales del año 924 o a principios del 925 y como sus padres decidieron que siguiera la carrera eclesiástica, frecuentó durante cuatro años la escuela episcopal de Utrecht donde recibió una buena educación humanística y literaria bajo la tutela del obispo Balderico.

Llamado a la corte de su hermano Otón I, rey desde el año 936, allí continuó sus estudios en los cuales destacó hasta el punto de que, siendo aun adolescente, fue nombrado abad de Lorsch en Westfalia y al poco de cumplir los dieciséis años, canciller del reino, título que en aquellos tiempos solo ostentaban los arzobispos. Así que tenemos ante nosotros a un joven tan admirable, que sin ser ordenado fue nombrado abad de un monasterio y canciller y eso está fehacientemente demostrado por un documento fechado el 31 de mayo del año 940, firmado por él mismo como canciller real y por el que se obliga a elevar el nivel cultural de los miembros de dicha cancillería.

Con su prestigio contribuyó eficazmente a elevar el nivel de la escuela palatina, que era frecuentada por los clérigos jóvenes que se preparaban para ser destinados al gobierno de las diócesis. Esto no nos debe extrañar porque en aquella época los episcopados estaban predestinados para las familias influyentes que escogían de entre sus miembros a quienes creían más capacitados.

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

No se sabe la fecha de su ordenación sacerdotal pero ya en el 951, como archicapellán de la corte, acompañó a su hermano Otón I hasta Italia para luchar contra Berengario II a favor de Adelaida, que con tan solo diecinueve años de edad quedó viuda de Lotario de Provenza, aunque posteriormente se casó en segundas nupcias en Pavía donde fue coronada como reina.

El 9 de julio del 953 murió el arzobispo Wikfried de Colonia y por deseo del propio Otón I, los canónigos de la catedral eligieron a Bruno como su sucesor, elección que inmediatamente fue confirmada por el propio emperador. Así que con solo veintiocho años de edad era ya arzobispo de una de las diócesis más importantes del norte de Europa. Fue consagrado como obispo el 25 de septiembre del mismo año y desde el primer momento llevó a su diócesis un soplo innovador, restaurando la debilitada disciplina eclesiástica entre el clero e introduciendo importantes reformas en la organización de archidiócesis. Con su doble responsabilidad de arzobispo y príncipe imperial representaba fielmente los intereses de su hermano Otón.

En el Sínodo de Aquisgran del año 953, o sea, el mismo año de su consagración episcopal, ya comenzó la mencionada reorganización de su archidiócesis: dirigía personalmente la escuela de la catedral a fin de preparar personalmente a quienes posteriormente ocuparían cargos de responsabilidad eclesiástica. Fue el primer arzobispo de Colonia que tenía en sus manos por igual tanto el poder real como el poder espiritual. La posesión de estos dos cargos lo convirtió en el hombre más poderoso después de su hermano y no solo dentro del territorio del reino, sino incluso fuera de sus fronteras. Existe abundante bibliografía en la que se relatan los poderes concretos que poseía, pero como no creo que esto sea tema de este artículo, os remito a ella.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Durante la rebelión del duque de Saboya Liudolfo y del duque de Lorena Conrado el Rojo – rebelados contra su padre y contra su hermano Otón -, de acuerdo con el arzobispo Federico de Maguncia, Bruno siempre permaneció fiel a su rey y hermano, ayudándolo activamente en la lucha contra los rebeldes, los cuales fueron sometidos en el año 955. Fue nombrado regente de Lorena en sustitución del destituido Conrado y allí, con mucho esfuerzo, restauró el orden imponiendo de nuevo la autoridad real, aunque sin poder restablecer completamente la paz hasta el año 958, después de haberse quitado de en medio a Reginaro, conde de Hainaut. De esa manera, Bruno intervino personalmente en los asuntos propios de Francia, que dirigió a partir del año 956 ya que fue llamado por su hermana Gerberga, la cual se había quedado viuda del rey Luís IV de Ultramar.

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En el año 961, durante la ausencia de su hermano Otón – que había vuelto de nuevo a Italia a ayudar al Papa Juan XII en su lucha contra Berengario II -, Bruno, junto con su sobrino Guillermo arzobispo de Maguncia, tuvo que asumir la regencia del reino y la tutela del pequeño Otón II, a quién llegó a ungir como rey para que supliera a su padre durante su ausencia. Cuando volvió su hermano, quién el 2 de febrero del 962 había sido coronado en Roma como emperador, Bruno tuvo que volver de nuevo a Francia para tratar de resolver la controversia surgida entre sus sobrinos Lotario III y Hugo Capeto, a quienes logró reconciliarse en el encuentro que tuvieron en Compiègne.

Estaba retornando a su sede en el año 965, cuando agotado por su intensa actividad, enfermó de manera imprevista en Reims, donde murió el 11 de octubre con apenas cuarenta años de edad. Por expresa voluntad suya, el cuerpo fue llevado a Colonia para ser sepultado en la abadía benedictina de San Pantaleón, abadía que él mismo había fundado, junto con la de San Andrés. Su vida fue escrita en el año 989 por el monje Ruotgero y en ella el autor trata de demostrar como un obispo podía compaginar un enorme poder temporal con una intensa vida piadosa.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

De manera inmediata fue venerado como santo, apareciendo su nombre en los calendarios de la mencionada abadía que guardaba sus restos. Definitivamente, su culto fue aprobado en el año 1870 para toda la archidiócesis de Colonia, en cuyo suburbio de Klettenberg tiene dedicada una iglesia. Su festividad se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Del Re, N., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990
– Schrörs, H., “Die Vita Brunonis des Ruotger”, en Annales des Historischen Vereins für den Niederrhein, XC, 1911
– Schulze, F., “De Brunonis I archiepiscopi Coloniensis ortu et Studies praecipuisque rebus ab eo gestis”, Hall, 1867.

Enlace consultado (09/09/2015):
– https://es.wikipedia.org/wiki/Arzobispo_Bruno_de_Colonia

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Contestando a algunas breves preguntas (XXXV)

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Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Pregunta: Mi pregunta es muy simple. Qué se debe hacer con los restos del cirio pascual (acaso se debe echar al tacho) o ¿puede ser conservado en un lugar especial ya que es un signo visible que ha sido consagrado? Muchas gracias

Respuesta: A mi no me suena que haya ninguna norma eclesial al respecto. Yo he visto de todo: acumularlos en el trastero de la parroquia, reutilizarlo si no se ha consumido mucho, donarlo a alguna comunidad religiosa monástica (ten en cuenta que en ellas no suele usarse en bautizos, confirmaciones o funerales, como si ocurre en las parroquias, con lo que se apañan con un cirio más pequeño) y otras cosas por el estilo, como por ejemplo, volverlos a fundir. Sin embargo, creo que dado lo que significa, hay que tratar con respeto el cirio sobrante.

En Roma, con los restos del cirio principal de la Basílica de San Pedro, hace años se hacían unos medallones muy elaborados y cotizados que el propio Papa bendecía. Se ofrecían como regalos de Estado, a visitas importantes, etc. Es posible que exista el ritual de la bendición de estos medallones, pero yo no lo conozco.

Pregunta: Mi pregunta es la siguiente: si me podían sugerir información sobre el beato Diego de Cervantes, mercedario. Ya que no tengo ningún santo con mi nombre, me conformaré con quién tenga mi apellido. Muchas gracias.

Respuesta: Lo he buscado en toda la bibliografía que tengo y no he encontrado nada de nada. Incluso he llamado personalmente a los mercedarios de Barcelona y de Madrid y ellos tampoco saben nada. De todos modos, en una página italiana se dice esto: “No se sabe en qué época en concreto vivió aunque se dice que estuvo en tierras africanas donde consiguió la libertad de más de cuatrocientos prisioneros. No se sabe la fecha de su muerte y antes era recordado el día 20 de octubre”. Actualmente la Orden no lo conmemora porque no está oficialmente beatificado.

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

Pregunta: ¿Es verdad que Herodes está canonizado? He oído hablar de San Herodes y me he quedado perplejo. Gracias.

Respuesta: ¡Cómo para no quedarse!, ja,ja. Ni el Herodes de los Santos Inocentes de Belén ni el Herodes que decapitó al Bautista están canonizados. Como dicen en mi pueblo: “tú has oído campanas, pero no sabes donde”.

Me explico: Habrás oído hablar de los 72 discípulos de Cristo y en la larga lista de ellos existe un Herodes que pertenecía a este grupo y a quién los griegos conocen como San Herodes el apóstol. Se dice que después de la Ascensión del Señor, se dedicó a difundir el evangelio asociado a los apóstoles, especialmente, a Pedro y que después del martirio del apóstol Andrés, fue elegido obispo de Patras. Desde su nueva responsabilidad, mostró toda una serie de cualidades: caridad, prudencia, fogosidad en la predicación del evangelio, etc., pero fue apresado por unos judíos y por unos paganos, quienes lo golpearon salvajemente y apedrearon hasta la muerte. Con el martirio selló su fe en Jesús. San Herodes (o Herodión), se conmemora el día 10 de noviembre.

El cardenal Baronio lo identifica con el personaje saludado por San Pablo en la Epístola a los Romanos: “Saluda a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor” (Romanos, 16, 11), diciendo que como era pariente de San Pablo, por lógica, era oriundo de Tarso y que fue San Pablo quién lo ordenó de sacerdote y posteriormente, de obispo.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Pregunta: Soy peruano. ¿Me podríais facilitar alguna información sobre Fray Diego Ruiz Ortiz? Muchísimas gracias.

Respuesta: Pues aunque sea brevemente, algo podemos decirte. Este fraile agustino nació en Getafe (Madrid) en el mes de julio del año 1532 y con apenas dieciséis años de edad llegó a Perú instalándose en una casa que actualmente está ocupada por un convento. En el Capítulo del 1563 lo destinaron a Yanacache, cerca de La Paz. Aprendió el quechua y el aymara y marchó como misionero a Puná, aunque después lo destinaron a Capiñora.

Llevaba una vida de oración y penitencia, era muy austero y muy caritativo por lo que fácilmente, se ganó la confianza de los indios. Pero un día se le ocurrió predicar contra el adulterio que cometía el cacique inca Tito Cusi, el cual se había separado de su esposa Evangelina y se había unido a Angelina Polanquilaco. Y esta fue su perdición, pues un día, el inca lo invitó a un banquete y él no se presentó porque sabía que la comilona terminaría en borrachera, como realmente ocurrió. Él reprendió a Tito Cusi y su concubina ordenó a los capitanes de su ejército y al secretario Pando que matasen a Fray Diego.

Cuando fueron a buscarlo lo encontraron rezando, pero ellos, en vez de respetar su intimidad, comenzaron a insultarlo y a golpearlo, lo sacaron al campo, lo desnudaron, le ataron las manos a la espalda y lo dejaron a la intemperie para que se muriese de frío. Como no murió, le ataron los brazos hasta el punto de descoyuntarle los huesos, le partieron varias costillas y ya de noche, echaron agua en las cuerdas para que se ajustasen y así, fueran más dolorosas las ataduras.

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En esto, murió el Inca y le pidieron a Fray Diego que lo resucitase. El fraile solicitó que le dejasen celebrar la Santa Misa por esta intención y entonces lo desataron aunque como consecuencia del martirio sufrido, él no podía mover los brazos ya que estaban descoyuntados. A golpes se los pusieron en su sitio y él celebró la Misa. Pero como cuando acabó la Misa el muerto no había resucitado, de nuevo lo ataron a una cruz y lo azotaron. Posteriormente lo abofetearon, le partieron la barbilla y lo llevaron a rastras hasta Mancaray, donde el inca Túpac Amaru se estaba coronando. Lo llevaron al lugar donde ajusticiaban a los malhechores, le clavaron espinas en las uñas de las manos y de los pies y con un machete le golpearon la cabeza matándolo.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Ya muerto, pisotearon el cadáver, le cortaron la cabeza y lo pusieron encima de una roca enorme para que las fieras se lo comieran. Rociaron su cuerpo con salitre y chicha. Era el año 1571, por lo que el padre Diego tenía treinta y nueve años de edad. Cuando la región fue conquistada y se fundó la Nueva Vilcabamba, en el lugar de la ejecución construyeron una iglesia donde enterraron sus restos. Allí estuvo hasta el año 1595, año en el que lo trasladaron a Cusco. El 28 de agosto del 1598 fue solemnemente sepultado junto al altar mayor del convento y allí fue venerado hasta el 1826, año en el que se le perdieron la pista a las reliquias. En el siglo XVII se inició el proceso de canonización, pero este cayó en el olvido; se ha reiniciado en el año 1991. Existe un grabado, que es el que publicamos en el blog, en el que el mártir aparece empalado, pero yo, buscando y rebuscando información, no he encontrado nada que explique esta forma de martirio.

Pregunta: Hola, he viajado hasta Braga (Portugal) tratando de localizar reliquias de San Vicente mártir. Concretamente, mi interés se centra en su brazo derecho. Sabemos que el brazo izquierdo, incorrupto permanece en la Catedral de Valencia (varias fuentes confirman la autenticidad de este dato). Sin embargo, con su brazo derecho existen diferentes versiones contradictorias entre sí. Varias son las fuentes (entre ellas la Wikipedia) que señalan que el derecho se encuentra en la Catedral de Braga. Pero esta tarde he preguntado allí y me han comentado que no tienen conocimiento de que la reliquia del brazo derecho del santo mártir se pueda encontrar en la catedral de esta ciudad portuguesa. Agradecería si pueden darme alguna información al respecto. Gracias de antemano y enhorabuena por su labor.

Respuesta: En principio te digo que, con un permiso especial del obispado, yo he estado fotografiando todos los relicarios de la catedral de Braga y allí no lo he visto, aunque si te digo que si vives en Braga o puedes ir allí de nuevo, no dejes de visitar la iglesia de San Vicente, pues te sorprenderás por sus magníficos murales hagiográficos vicentinos en cerámica. Se que esto no tiene nada que ver con la reliquia, pero supongo que tienes especial interés por este santo y por eso te lo comento.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

También estuve en la catedral de Lisboa, que es la que conserva la mayor parte de los huesos del santo mártir, pero estos se quemaron a consecuencia de un incendio y todos los huesos quemados que pudieron recuperarse están dentro de una arqueta relicario. En otra arqueta, de la que incluyo una foto, está una mano incorrupta, luego si en Valencia está la izquierda, esta debe ser la derecha, lo que puede indicar que el resto de los huesos del brazo derecho estén en la otra arqueta mencionada anteriormente. Espero haberte complacido.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Barlaám Cikojskij, eremita del siglo XIX

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Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Basilio Fedotovich Nadezhin (ése era su nombre de pila) nació en el año 1774 en el seno de una familia campesina en la localidad de Morezovo, distrito de Rudka Lukyanovka en la provincia de Nizhnij-Novgorod. De su juventud tenemos muy pocas noticias: que fue autodidacta, que estaba casado con Daria Alekseeva, aunque no tenían hijos, por lo que adoptaron a un huérfano, pero que deseoso de vivir en soledad, después de dejar atendida económicamente a su familia abandonó en secreto su casa y nunca supieron nada más de él.

En el año 1811 se acercó a las Lauras de las Grutas de Kiev deseando vivir allí como un simple peregrino, pero como no tenía documentación alguna, las autoridades lo confundieron con un vagabundo y lo enviaron a Siberia. Fue deportado a la región del lago Bajkal, en los confines de Mongolia, permaneciendo allí por espacio de seis años, durante los cuales se dedicó a hacer guardia ante las iglesias de algunos poblados y finalmente, en la iglesia de la Resurrección situada en el centro comercial de Kjakhta, cuyo sacerdote, el padre Aetiya Razsohina fue su director espiritual.

Logró establecerse en un lugar solitario cercano al río Cikoj, en el interior de un bosque que cubría las cumbres del macizo montañoso de Zabajkal, viviendo allí como ermitaño durante cinco años, dedicado a la oración, soportando la dureza del clima y de la soledad. Para vencer las tentaciones llevaba siempre puesto un cilicio de hierro y en su tiempo libre se dedicaba a escribir textos religiosos que regalaba a los que se encontraba por aquellos entornos. Inevitablemente, cuando se dieron cuenta de su existencia, algunos lugareños se acercaban a visitarlo, mientras que por su parte, él abandonaba la soledad cuando deseaba participar en la Eucaristía, cosa que hacía en la ciudad de Urluk, donde se hospedaba en casa del diácono local, o de dos ciudadanos piadosos llamados Makarova y Luzhnikova.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Finalmente, algunos lugareños se unieron a él para vivir como eremitas y gracias a la ayuda de algunos benefactores de Kjakhta, obtuvieron los medios necesarios para construir las humildes y sencillas edificaciones que necesitaban como comunidad. En el 1826 construyó una capilla que dedicó a San Juan Bautista, tres celdas colectivas y consiguió algunos libros litúrgicos. Pero como la policía aun lo buscaba, finalmente lo encontraron y encarcelaron, aunque los habitantes de Kjakhta se solidarizaron con él y recurrieron a las autoridades eclesiásticas.

Basilio fue llamado entonces por el metropolita Miguel II (Burdukov) de Irkutsk quién vio que le era útil tenerlo al frente de un eremitorio pues en aquellos lugares había vecinos animistas y otros que eran seguidores de la Iglesia de los Viejos Creyentes. En este sentido, le propuso a Basilio tonsurarse como monje, le construyó un eremitorio en mejores condiciones, consiguiendo que nueve monjes se fueran a vivir con él. El 5 de octubre de 1833 recibió la tonsura monástica cambiando su nombre por el de Barlaám, fue ordenado de diácono y poco después, de presbítero.

En el lugar de la pequeña capilla del eremo (monasterio) construyó una iglesia e inició una actividad misionera entre los tártaros y los animistas – a muchos de los cuales bautizó -, y mantuvo buenas relaciones con los Viejos Creyentes. En el año 1838 fue elevado a la categoría de “stroitel” (administrador de un monasterio recién fundado) y le fue confiado el encargo de construir una iglesia más grande. Al año siguiente, lo nombraron egumeno del nuevo monasterio.

Primera urna.

Primera urna.

La actividad misionera de Barlaám se intensificó con la construcción de una escuela que contribuyó al debilitamiento del “raskol” (cisma) de los Viejos Creyentes, los cuales comenzaron a enviar allí a sus hijos, gracias a lo cual, muchos padres volvieron al seno de la ortodoxia. El mismo Barlaám visitaba los pueblos más alejados proponiendo a los Viejos Creyentes que recibieran a un sacerdote “edinoverij”, o sea, a un sacerdote que perteneciendo a la Iglesia Ortodoxa tenía autorización para celebrar en los antiguos ritos.

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En el año 1845, el Santo Sínodo lo honró concediéndole una cruz pectoral de oro, pero ese mismo año su salud comenzó a fallarle. Aún así quiso emprender un viaje a Urluk a fin de atender pastoralmente a los feligreses de aquella ciudad. Retornó más enfermo y el 23 de enero del 1846 murió con setenta y un años de edad. Sobre su tumba hicieron una pequeña construcción de ladrillos e hierro y en el monasterio conservaron con devoción sus objetos personales, especialmente, su cilicio.

Nunca fue canonizado oficialmente ni gozó de culto litúrgico, pero a principios del siglo XX sobre su tumba se celebró una solemne “panihida” (un funeral) cuando muchos habitantes de la región de Zabajkal venían en peregrinación solicitándole gracias, ya que estaban convencidos de conseguirlas si oraban junto a su tumba. Extraoficialmente existía una cierta aprobación de culto, que fue confirmado cuando su nombre fue incluido en el elenco de los santos de Siberia, señalándose el 10 de junio como la fecha de su conmemoración. Eso fue en el año 1984, considerándose como el año de su canonización. Sus reliquias fueron exhumadas en el mes de agosto del año 2002.

Urna actual.

Urna actual.

El escritor e historiador Eugenio Pogozev (Poseljanin) en su obra sobre los ascetas rusos del siglo XIX, facilita un retrato de San Barlaám: “Casi siempre estaba arrodillado y con las manos cruzadas sobre el pecho, puestos los hábitos monásticos y con el rostro enmarcado dentro de una larga barba”. San Barlaám Cikojskij está incluido en el icono oficial que representa a todos los santos de Siberia, el cual se conserva en la catedral de Tobol’sk desde el año 1984.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Archimandrita Melecio, “El eremita Barlaám de Cikoj”, Irkutsk, 1894
– Poseljanin, E., “Los ascetas rusos del siglo XIX”, Sant Petersburgo, 1910
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (24/08/2015):
http://days.pravoslavie.ru/Life/life6482.htm
– www.pravoslavie.ru/put/print4081.htm

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San Teodoro, obispo de Octoduro

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Relieve gótico del Santo en el museo de Estrasburgo, Francia.

Relieve gótico del Santo en el museo de Estrasburgo, Francia.

Pregunta: ¿Qué relaciones tuvo San Teodoro de Octoduro y el diablo? ¿Qué versiones existen sobre este santo y su relación con el diablo que carga la campana? ¿Se relaciona con el Papa Cirilo I?

Respuesta: San Teodoro de Octoduro es más conocido como San Teodoro de Sitten. En el año 379 este santo obispo fue puesto al frente de la diócesis de Octodurum (la actual Martigny), que era la ciudad principal de la provincia romana de “Grais et Poeninae” (los Alpes Graian y Penninos), que son una sección de los Alpes que actualmente pertenecen a Francia, Italia y Suiza. En el año 381, junto con San Ambrosio de Milán, estuvo en el Sínodo de Aquilea convocado por el emperador Graciano, para que se condenaran a los obispos arrianos Paladio y Secundiano y para deliberar sobre algunos asuntos concernientes a la Iglesia y el Estado. Participó activamente en este Sínodo encontrándose su firma en las Actas del mismo, ocupando el décimo puesto.

Junto con otros obispos que estaban en comunión eclesial con San Ambrosio, estuvo también presente en el Sínodo de Milán del año 390, en el cual se estudió qué actitud tomar en los enfrentamientos con el obispo Félix de Treveris, que era favorable al obispo hispano Itacio, responsable de la condena a Prisciliano y sus discípulos. También se examinó el caso del monje Joviniano y el tema de la penitencia pública impuesta al emperador Teodosio el Grande. La firma de San Teodoro también consta en la carta que enviaron al Papa San Siricio al término de este Sínodo.

Según San Euquerio de Lyón, autor de la “Passio Acaunensium Martyrum”, fue el propio San Teodoro quién descubrió los cuerpos de los mártires de la Legión Tebea edificando en la vecina Agauno (lo que hoy es Saint-Maurice) el “martyrium” destinado a acoger los restos de los mártires.

No es cierto que deba atribuirse a San Teodoro o a su homónimo San Teodoro II obispo, los textos que hablan de un tercer Teodoro, contemporáneo de Carlomagno y no es cierto porque mientras los primeros vivieron en el siglo IV, el tercero vivió cuatro siglos más tarde. Evidentemente es un malentendido (por decirlo suavemente), al igual que todas las leyendas, milagros, etc. que se le atribuyen. Según una de estas leyendas – que apareció en el siglo XV y que es a la que te refieres en tu pregunta -, San Teodoro hizo que el demonio le llevara una campana desde Roma hasta su ciudad. La leyenda dice textualmente que, yendo Teodoro de camino, se encontró con una horda de pequeños demonios, quienes le dijeron que el Papa de Roma estaba siendo sometido a grandes tentaciones y que pronto caería en las manos de Satanás. Teodoro les dijo que él podría salvar al Papa si se encontraba en Roma, el diablo aceptó el reto y lo transportó a la Ciudad Eterna. Una vez en ella, Teodoro rescató al Papa que, como signo de agradecimiento, le regaló una campana, la cual tuvo que llevar a cuestas el diablo hasta Valais.

Escultura gótica en el Museo de Disentis, Suiza.

Escultura gótica en el Museo de Disentis, Suiza.

Otra leyenda dice que debido a que los viñedos de la zona de Valais habían quedado gravemente dañados por las heladas, antes de realizar la vendimia, el santo exhortó a los viñadores a preparar cuantos más barriles mejor, ya que la cosecha sería muy abundante. Hizo almacenar toda la uva en un mismo lugar, la bendijo, ordenó prensarlas y se llenaron a rebosar todos los barriles acumulados. Repito que esto es otra leyenda cuyo origen está en el siglo XV.

El culto a San Teodoro de Octoduro se difundió sobre todo por Valais, Saboya y en el Condado Franco, aunque también en menor medida, en Grisons y en Vorarlberg, debido a las migraciones de los valleses a esas regiones durante la Edad Media. En esa época, en Valais (donde también se le conocía como San Teódulo) tenía dedicada una quincena de iglesias y existían seis confraternidades que llevaban su nombre. Asimismo, en la Edad Media, en la diócesis de Lausanne tenía dedicado catorce santuarios, diez en Constanza y once en Saboya. Señalemos también que dos glaciares que se encuentran a los pies del Monte Cervino en los Alpes, llevan en su honor los nombres del Gran Teódulo y el Pequeño Teódulo.

Gracias a estas leyendas, San Teodoro es el patrono de todos los viñadores y enólogos de Valais, siendo invocado también contra los temporales y borrascas haciendo tocar una campana que llevaba su nombre. De hecho, se había creado la costumbre de insertarle a las nuevas campanas un pequeño trozo de la famosa campana que San Teodoro había hecho llevar a cuestas desde Roma al demonio. Así lo hicieron los habitantes de Lucerna en el año 1456, los de Bienne en el 1465 y los de Basilea en el año 1490. Sobre estas campañas se grababa la figura del santo. Repito, toda esta leyenda es un cuento chino aparecido en el siglo XV.

San Teodoro de Octoduro es festejado el día 16 de agosto. El Martirologio de Sión (Sitten) cita una conmemoración el día 4 de septiembre: “Eoden die revelatio Sacrarium reliquiarum cum corpore beati Theodori Sedunensis episcopi”. Se dice que estas reliquias se encontraban en una cripta situada bajo la catedral de Sitten, cripta que fue destruida por un incendio en el siglo XV. También existían reliquias en el Condado Franco e incluso un brazo del santo en la abadía de Ainay, en la diócesis de Lyón. Nada de esto existe en la actualidad, porque se perdieron durante la Revolución Francesa.

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Estatua contemporánea del Santo en Sitten, Suiza.

Estatua contemporánea del Santo en Sitten, Suiza.

Una de las reproducciones más famosas del santo, es una escultura de madera policromada del siglo XVI, que se encuentra en el Museo de Valére en Sitten, donde aparece revestido con ornamentos episcopales portando un racimo de uvas sobre un libro que lleva en una mano. Con su mano izquierda empuña una espada que simboliza el poder temporal de los obispos de Sión (Sitten) y a sus pies, la legendaria campana sobre la cabeza del demonio.

Con San Cirilo I no tuvo ningún contacto, simplemente porque en aquella época no existía ningún santo con ese nombre. No se si habrás confundido el nombre de Siricio con el de Cirilo. Si te refieres a Siricio, ya lo digo más arriba: el único contacto es el envío de una carta firmada.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Besson, M., “Orígenes de los obispados de Ginebra, Lausana y Sión y sus primeros titulares hasta finales del siglo VI”, Paris, 1906.
– Lathion, L., “Essai sur Théodore d’Octodure”, Sión, 1956.
– Lathion, L., “Los tiempos de San Ambrosio, San Teodoro de Octoduro y los orígenes cristianos de la zona de Valais”, Lausanne, 1961.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (05/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienT/Theodor_Teodul_von_Sitten.html

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Santa Teodora de Salónica, la Miroblita

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Icono ortodoxo griego de la Santa.

Icono ortodoxo griego de la Santa.

Santa Teodora de Salónica (o Tesalónica), nació en la isla de Egina, al suroeste de Atenas, en el año 812, perteneciendo a una familia muy bien considerada pues su padre era sacerdote, su hermano era diácono y tenía una hermana monja en un monasterio de su localidad. Su madre murió al darla a luz y su propio padre la bautizó imponiéndole el nombre de Ágape, encargándole su cuidado a su madrina Ana. Con la tranquilidad de haber dejado a su hija en buenas manos, su padre se hizo monje, viviendo como ermitaño.

Pero conforme Ágape fue creciendo, cada vez se veía más claro que seguiría los pasos de su familia, ya que cada vez se mostraba más piadosa y caritativa. Al mismo tiempo, destacaba por su belleza física, lo que dio pie a que algunos vecinos la pretendieran como esposa, fastidiando continuamente a su padre, que quería llevar vida eremítica. Finalmente, aunque era una niña, por voluntad propia y de su padre, Ágape contrajo matrimonio con un hombre rico, bueno y justo, con el cual tuvo tres hijos, aunque dos murieron siendo muy pequeños.

En ese período de tiempo, merodeaban por el golfo Sarónico – donde se encuentra la isla de Egina -, unos piratas árabes provenientes de la isla de Creta. Aunque de sus incursiones no se encuentra documentación histórica alguna, algunos textos hagiográficos – como las “vitas” de Santa Teodora, de San Lucas de Steirion y de Santa Anastasia de Egina -, dicen que devastaron la isla. Por estos textos se saben que las incursiones fueron frecuentes, que crearon el terror entre los habitantes de la isla y que muchos de sus habitantes murieron en los saqueos, entre ellos su hermano el diácono. En la “vita” de San Lucas se dice que la mayor parte de la población de la isla de Egina emigró a los litorales vecinos de las Fócides y del Peloponeso, a la región de Ática y a Tebas de Beocia.

Icono de santa Teodora y de su hija Santa Teopista.

Icono de santa Teodora y de su hija Santa Teopista.

La “vita” de Santa Teodora, escrita por un clérigo llamado Gregorio, nos dice que Ágape, su esposo y su hija Teopista estaban entre estos emigrantes, pero que se refugiaron en la ciudad de Salónica, ya que era una ciudad importante y se consideraba que estaba suficientemente protegida por su patrón San Demetrio. De ahí le viene a nuestra santa el origen de su epíteto. De su padre dice, que buscando más tranquilidad y sabiéndose adversario de los iconoclastas que en aquel período detentaban los poderes eclesiásticos e imperial, se marchó a una localidad más solitaria en la zona meridional de Toropa. El biógrafo de la santa no entra en muchos detalles porque se le nota más interesado en describir las circunstancias históricas y eclesiásticas de la época que en narrar la vida de la santa, y es por ese motivo por el que le da más importancia a todo lo relacionado con la religiosidad que con su vida privada, desplazando intencionadamente la vida de su marido, del que solo dice que murió después de vivir con ella unos años en la ciudad de Tesalónica.

Pero volviendo un poco hacia atrás, remarquemos que la pérdida de dos de sus tres hijos le produjo tales aflicciones que la marcaron para toda su vida. Este fue uno de los motivos por los que, poco antes de enviudar, decidió ofrecer a su hija Santa Teopista a un pequeño monasterio dedicado al evangelista San Lucas que se encontraba cerca de la puerta Casandreótica de la ciudad y en el que estaba como egumena una conocida suya llamada Catalina, que era hermana de San Antonio el Confesor, a la sazón, arzobispo de Tesalónica. En este punto, el biógrafo interrumpe el relato de la vida de la santa, para relatar la vida de San Antonio – pariente suyo, que fue el primer arzobispo tesalonicense después de finalizar la segunda fase de la época iconoclasta -, dedicando nueve capítulos a explicar esta época desde los tiempos del emperador León III hasta la oposición que realizó San Antonio que, aunque primero lo condujo al exilio, posteriormente fue promovido al arzobispado, donde se mantuvo hasta su muerte acaecida el 2 de noviembre del año 844.

Monasterio de Santa Teodora en Tesalónica.

Monasterio de Santa Teodora en Tesalónica.

A la muerte de su esposo, Ágape no se debilitó en su fe, sino que después de haber distribuido todas sus riquezas, decidió también abrazar la vida monástica. Se marchó al monasterio dedicado a San Esteban y se presentó ante la egumena Ana. El archivero del arzobispado de Tesalónica, Juan Stauracio, identifica a esta Ana con la madrina que, a instancias de su padre, la crió en Ugina. Ágape tomó los hábitos de monja y cambió su nombre por Teodora, destacándose por su obediencia, humildad y frugalidad en las comidas. Del relato de la vida ascética que Santa Teodora llevaba en el cenobio de San Esteban – y en el cual, su biógrafo, hace mucho hincapié -, se puede deducir que el cenobitismo era considerado entonces como el camino más seguro para santificarse dentro de la vida monástica. Esto es particularmente interesante si se tiene en cuenta que pocos decenios antes, en un texto hagiográfico de origen atonita sobre San Pedro del Monte Athos, se propone como ideal de vida monástica el “idiorithmos” (cada monje debía seguir su propio camino aunque participase en algunas actividades comunitarias), mientras que el cenobitismo se consideraba como “demoníaco”.

Teodora vivió en el monasterio de San Esteban durante cincuenta y cinco años, desde el año 837 (cuando entró con veinticinco años) hasta su muerte en el año 892, o sea, que en total vivió ochenta años. Durante todo este tiempo, su vida fue un modelo de virtud para todas las monjas. Su biógrafo nos hace llegar algunas anécdotas, como por ejemplo, que la abadesa Ana, para educarla en la vida monástica, le imponía trabajos muy severos que ella aceptaba de manera resignada y con mucha fuerza de voluntad.

Primera tumba de Santa Teodora encontrada en unas excavaciones arqueológicas en Tesalónica.

Primera tumba de Santa Teodora encontrada en unas excavaciones arqueológicas en Tesalónica.

Contaré dos casos: en cierta ocasión, un recipiente grande de agua cayó al suelo donde ella dormía y Teodora, sin notificárselo a nadie, trasladó su estera de dormir a otro lugar. Esto fue visto por la egumena como un acto de egoísmo y le impuso la penitencia de pasar la noche en el patio del monasterio durante una tormenta de nieve. Algunas monjas pensaron que Teodora se iba a congelar, pero a la mañana siguiente la vieron con apariencia tan normal que algunas la compararon con los Cuarenta Mártires de Sebaste, que fueron condenados a morir en un lago helado. La otra anécdota está relacionada con su hija Teopista y es que, aunque Teodora estaba en un monasterio, no podía renunciar a los sentimientos maternos que sentía por su hija. Al comprobarlo la egumena Ana, consideró que Teodora estaba violando los votos, por lo que la castigó a permanecer en silencio por espacio de quince años, los cuales ella cumplió a rajatabla, sin abandonar ninguna de sus obligaciones comunitarias.

Cuando murió Ana en el año 868, Santa Teodora fue propuesta y elegida como nueva abadesa del monasterio. Durante los años de su egumenato se dedicó a mejorar la vida de las monjas y a atender a los muchos necesitados que acudían solicitando ayuda, aunque dada su avanzada edad no pudo hacer todo lo que hubiera deseado. Murió el 29 de agosto del año 892, siendo tanta su fama de santidad que solo un año después de muerta – el 3 de agosto del 893 -, se hizo el traslado de las reliquias. Eso sucedió así porque inmediatamente después de su muerte ocurrieron hechos prodigiosos de los cuales mencionaré solo dos: estando de cuerpo presente, un diácono que tenía graves problemas intestinales (por los síntomas que se describen en la biografía se deduce que era cáncer de colon), se curó de inmediato al darle un beso en la frente, cosa que también le ocurrió a un moribundo llamado Juan, al que acercaron al ataúd para que besara a la santa. Por estos y otros hechos milagrosos, su culto se difundió tan rápido entre los habitantes de la ciudad, que la Iglesia inmediatamente la reconoció como santa.

Urna de las reliquias de Santa Teodora.

Urna de las reliquias de Santa Teodora.

De su cuerpo, de su tumba y de sus iconos se desprendía un delicioso aroma y por este extraordinario evento inmediatamente después de su muerte se le concedió el sobrenombre de “miroblita”. Es interesante y curioso hacer notar que este fenómeno es mencionado en varios textos muchos años antes de que se mencionara en el caso de San Demetrio que, podríamos decir, es el más célebre de todos. El caso de San Demetrio es mencionado por primera vez por Juan Kameniatis en el siglo X, o sea, un siglo más tarde. Relacionado con esto, también se describen numerosos milagros y yo solo relataré uno de ellos: Sobre la tumba de Santa Teodora pusieron una lámpara de aceite, ordenando a una monja que diariamente repusiera el aceite para que la lámpara no se apagase. Cuando la monja fue a realizar esta tarea por vez primera, comprobó que la lámpara seguía encendida y tan llena de aceite que incluso rebosaba. Este fenómeno continuó ininterrumpidamente durante dos años seguidos, siendo utilizado el aceite sobrante como medicina para curar a los enfermos.

Inmediatamente después de ser reconocida la santidad de Teodora, el monasterio de San Esteban tomó el nombre de la Santa y como en él estaba sepultada, se convirtió en meta de peregrinación durante todo el período bizantino. Esto es mencionado en numerosos documentos del Monte Athos incluso después de la caída de Constantinopla, como por ejemplo, en la “Vita” de San Gregorio Palamas escrita por el patriarca San Filoteo Kokkinos o en el “Chronikon” de Jorge Sfrantzes. Según esta última fuente, sabemos que en el monasterio de Santa Teodora entró como monja la madre de Nicolás Cabasilas. Hay testimonios de varios personajes europeos occidentales que visitaron Tesalónica a lo largo del siglo XV, los cuales, al hablar del monasterio expresaban su asombro por el hecho de que estaba expuesto el cuerpo incorrupto de la santa. Pero este monasterio e incluso los restos de la santa sufrieron numerosos y graves daños, en el año 1430, durante el último asedio de la ciudad por parte de los turcos, aunque con posterioridad, el monasterio conoció años mucho mejores llegando a estar formada su comunidad por más de doscientas monjas. Algunos arqueólogos del siglo XX, identifican este monasterio con aquel monasterio pequeño dedicado a Santa Sofía, que es mencionado en un “firmán” del sultán Mahoma el Conquistador. Recordemos que un “firmán” era una orden o un decreto publicado por algunos soberanos musulmanes.

Tapa de la urna de las reliquias de Santa Teodora.

Tapa de la urna de las reliquias de Santa Teodora.

La “vita” de Santa Teodora de Tesalónica escrita por el clérigo Gregorio ha llegado hasta nosotros en dos versiones: una es la original y otra es retocada. Este mismo autor escribió también la llamada “Narración”, o traslado de las reliquias que como dije anteriormente se hizo al año siguiente de su muerte. Digamos también que dos autores eclesiásticos importantes como Juan Stauracio y Nicolás Cabasilas compusieron algunos “encomios” (textos de alabanza) en honor a la santa. Finalmente, el primer oficio litúrgico en su honor fue editado por primera vez en Moscopol en el año 1731.

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Su sinaxario se incluyó en el Sinaxario Constantinopolitano el día 5 de abril y hasta hace muy poco tiempo hubo quienes defendieron la tesis de que dicho sinaxario estaba dedicado a una Teodora anterior a esta de la cual estamos tratando. Hoy está demostrado que dicho sinaxario se refería a una sola persona: Teodora de Tesalónica, la Miroblita, la cual encontramos representada en un fresco del siglo XI en el pórtico de la iglesia de Santa Sofía en Tesalónica.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cabasilas, N., “Encomio en honor de nuestra madre Teodora la Miroblita”, Moscopol, 1731.
– Kazhdan, A., “Teodora de Tesalónica”, Oxford, 1991
– Papageorghiou, P., “Vida de Santa Teodora de Tesalónica”, Bruselas, 1902
– Paschalides, S., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999
– San Nicodemos el Agiorita, “Sinaxarion”, Tesalónica, 1989.

Enlace consultado (27/08/2015):
– www.imth.gr
– www.monastiria.gr/index.php?option=com_content&view=article&id=401&lang=de

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