San Abraham, obispo copto de al-Fayyum

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono del Santo realizado a partir de una fotografía auténtica.

José, que así se llamaba, nació en el pueblo de Dalga en la provincia de al-Minya en Egipto. No se sabe la fecha exacta de su nacimiento, pero si que fue en el año 1829. El niño fue bautizado en la única iglesia existente en su pueblo, iglesia que estaba dedicada a la Virgen y que databa del siglo V.
De pequeño, frecuentó la escuela anexa a la iglesia cuyo director era en cantor Rufa’il. Aprendió a leer y a escribir y se aprendió de memoria los Salmos y parte del Nuevo Testamento. Con ocho años de edad, en 1838, se murió su madre y con quince años de edad, fue ordenado diácono por el obispo Yusab de Sanaba. Quiero decir aquí que la Iglesia Copta tiene por costumbre ordenar de diácono incluso a los niños.
Más tarde, el joven José dejó la casa de sus padres y entró en el monasterio llamado al-Muharraq en la provincia de Asyut. Con diecinueve años de edad, en 1848, después de haber pasado un período de prueba (noviciado), el egumeno del monasterio, Abd al-Malak al Huri lo consagró como monje. En dicho monasterio permaneció durante unos once años dando ejemplo de humildad a todos los monjes.

En el año 1859, el obispo Yacobus de al-Minya, con el permiso del abad del monasterio, llamó a José para se ocupara de diversos menesteres en la curia episcopal. Allí se mostró como un verdadero padre de los pobres y socorrista de todos los necesitados. Al cabo de un año, fue ordenado de sacerdote y después de tenerlo tres años más junto a sí, el obispo le permitió volver al monasterio. En 1866, el abad fue nombrado Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Copta tomando el nombre de Demetrio II y José fue promovido al puesto de egumeno (abad), con el consentimiento casi unánime de todos los monjes y del propio Patriarca, que lo conocía bastante bien pues ambos eran originarios del mismo pueblo.
El nuevo egumeno se interesó mucho por el progreso material, espiritual y cultural del monasterio, por lo que empezaron a acudir al monasterio numerosos aspirantes. Se dice que en una sola semana llegó a consagrar a cuarenta monjes y que el número total de monjes era de ciento noventa. El se comportaba como un verdadero padre al servicio de sus hijos y sobre todo, de los innumerables pobres que se acercaban al monasterio a fin de ser socorridos. Sin embargo, algunos monjes, partidarios del antiguo abad, no lo miraban con buenos ojos e incluso llegaron a quejarse ante el Patriarca el cual los reprendió y les aconsejó someterse a las decisiones del abad.

Sepulcro del Santo en Dayr al-‘Azah (Egipto).

En el año 1870 murió el Patriarca Demetrio II y once monjes del monasterio marcharon a El Cairo para intentar que el vicario del Patriarcado, el obispo Marcos de al-Buhayrat, en el delta del río Nilo, lo depusiera como abad. Después de seis meses de tiras y aflojas, José fue depuesto y alejado del monasterio. El único delito del que le acusaban era el de vender los bienes del monasterio para socorrer a los pobres, los cuales, sintieron con dolor la marcha del abad. Cuatro monjes le siguieron pero a un quinto que también quiso seguirle, San Miguel al-Buhayri, le pidió que se quedase allí, donde murió santamente, estando también canonizado por el Santo Sínodo de la Iglesia Copta.
José y sus cuatro monjes-discípulos fueron adonde estaba el Patriarca en el barrio al-Azbakiyyah en el Cairo. El Patriarca los envió al monasterio de Amba Psoi en Wadi El-Natrum, pero después de tres meses no encontrando allí la paz, los cinco se establecieron en el monasterio de al-Baramus donde fueron bien acogidos por el abad Yuhanna al-Nasih, futuro Patriarca Cirilo V.

En 1881, el Negus de Etiopía (emperador) escribió una carta al Patriarca solicitándole cuatro obispos para su país. El Patriarca consagró de obispo a los cuatro compañeros de José, los cuales se negaron a marchar a Etiopía si no era consagrado también su padre espiritual y la ocasión se presentó cuando en el mismo año murió el obispo de Bani Suwayf y al-Fayyum. La diócesis vacante fue dividida en dos y José fue consagrado como obispo de al-Fayyum el 24 de julio de 1881. Tomó entonces el nombre de Abrahán.

Vista de la celebración de la Divina Liturgia según el rito copto.

Así se inició la segunda fase de su vida durante la cual se intensificó aun mucho más su amor por los pobres. En su propia casa episcopal instituyó un comedor estable, distribuyendo todo entre todos sin distinción de confesión o religión, ayudando por igual tanto a los cristianos como a los musulmanes. El vivía pobremente, vistiendo miserablemente y negándose a acondicionar la casa donde habitaba. Cuanto le daban los ricos pasaba inmediatamente a los más pobres. Jamás aceptó que nadie de los que se acercaban a su casa, ricos o pobres, se sentara en una mesa diferente a la de su comedor para todos. Cultivó la virtud de la humildad en grado extremo, leía el Evangelio estando siempre de pie y mientras celebraba la Divina Liturgia jamás se sentaba en su cátedra episcopal. Ya muy viejo y débil aceptaba sentarse pero solo en las gradas del altar.
Por humildad rechazó la dignidad de metropolita que le ofreció el Patriarca Cirilo V. Era un hombre de oración continua y profunda; se encerraba en una celda para meditar y jamás faltó a la iglesia para presidir el Oficio Divino junto con los fieles. Se distinguió por su coraje y por su sinceridad, sin temerle jamás a ningún poderoso, sobre todo cuando se trataba de defender a los pobres o a la verdad del Evangelio.

Después de treinta y tres años de episcopado, a la edad de ochenta y cinco años, murió el día 10 de junio del año 1914. Su muerte provocó una conmoción general entre sus conciudadanos, cristianos y musulmanes. A sus exequias asistieron más de veinte mil personas de toda clase social, cultural o religión. Fue sepultado en la localidad de Dayr al-‘Azah, a las afueras de la ciudad de al-Fayyum y su tumba inmediatamente se convirtió en lugar de peregrinación. Actualmente se encuentra en la ciudad.

Altar dispuesto para la celebración de la Divina Liturgia según el rito copto.

A San Abrahán se le atribuyen muchísimos milagros, sobre todo curaciones de gangrenas en los pies. Su fama de santidad sobrepasó las fronteras de Egipto llegando incluso hasta Europa. En el año 1898, en vida, lo visitó el escritor inglés S. H. Leedor el cual había oído hablar de él en Francia a una señora católica. Fue también visitado por el príncipe Sergio, tío del Zar Nicolás de Rusia. Fue canonizado por el Santo Sínodo de la Iglesia Copta Ortodoxa en el año 1963 y en Egipto son numerosas las iglesias a él dedicadas sobre todo en la provincia de Asyut.
He utilizado los trabajos de Wadi Abuliff en su obra “Enciclopedia de los Santos de las Iglesias Orientales”, editado en 1998.

Antonio Barrero

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