Los Santos Mártires Griegos venerados en la iglesia romana de Santa Águeda de los Godos

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Los santos mártires Hipólito, Paulina, Adria, María y Neón amparados por la Virgen María. Pintura contemporánea en el tímpano de la fachada de la iglesia dedicada a los Mártires Griegos en Mirabello, Italia.

Hoy vamos a escribir sobre un grupo de santos mártires, muy venerados desde la antigüedad. El Martirologio Romano dice el día 2 de diciembre: “En Roma, los santos mártires Eusebio sacerdote, Marcelo diácono, Hipólito, Máximo, Adria, Paulina, Neón, María, Martana y Aurelia, los cuales fueron martirizados en la persecución de Valeriano, bajo el juez Secundiano”.
La inscripción en el Martirologio Romano la hizo Baronio asignándoles arbitrariamente el 2 de diciembre y es a partir del siglo XIX cuando empiezan a ser conocidos como los “mártires griegos”. Todo lo relacionado con estos mártires ha sido muy estudiado por muchos hagiógrafos, tanto en lo referente a la “passio” que hoy conocemos como en lo que fue la búsqueda de sus sepulcros en las catacumbas de Calixto.

La “passio” es considerada como legendaria, llena de anacronismos e improbabilidades, por lo que es muy poco creíble. Los sepulcros fueron buscados en las catacumbas de San Calixto, pero el resultado fue negativo. El resultado negativo de esta búsqueda, se atribuye al hecho de que, aunque son considerados santos históricos, los datos que aportaban las fuentes sobre ellos eran inciertos, poco fiables y no fueron evaluados suficientemente antes de realizar la búsqueda de los enterramientos; se confundieron la primera milla y la segunda milla de la vía Appia.

Las fuentes más antiguas son dos inscripciones del siglo VI, compuestas probablemente por el Papa San Símaco (hay quienes las atribuyen a San Dámaso). En la primera de ellas se habla de María y de Neón y hace referencia a un relato que evidentemente solo hablaba de los dos por lo que no debemos identificarla con la “passio” escrita posteriormente. En la otra inscripción se recuerda a Hipólito, Adria y Paulina.

Altar mayor donde están sepultados los santos Hipólito, Neón y María. Iglesia de Santa Águeda de los Godos, Roma (Italia).

Posteriormente, el Martirologio Jeronimiano introdujo la conmemoración de Hipólito, Valeria y Marcela el 19 de junio; el “Itinerario Malmesburiense”, del siglo VII, ya hace mención a ocho santos: Hipólito, Adriano (no Adria), Eusebio, María, Marta (no Martana), Paulina, Valeria y Marcelo y finalmente es en la “passio” actual donde se hace ya referencia a los diez santos cuyos nombres hemos leído en el relato del Martirologio Romano.

Del atento examen de estas fuentes se evidencia que este grupo de mártires que, como hemos dicho, son conocidos como “los mártires griegos”, como tal grupo, es ficticio, porque los nombres de ellos se han unido en base a fantasías y leyendas. Esta afirmación resulta clarísima si se confrontan las noticias de las dos inscripciones del siglo VI con lo que aparece en la actual “passio”.

En la inscripción de los santos María y Neón se dice que eran hermanos y que convertidos al cristianismo pusieron en práctica el consejo de Cristo (Mateo, 19, 21) distribuyendo generosamente sus bienes entre los pobres, muchos de los cuales también se convertían y finalmente murieron como mártires. Esto escuetamente es lo que dice la inscripción, pero la “passio” (que hemos dicho que es legendaria) añade que eran dos niños de trece y diez años, hijos de Paulina y Adria, o sea, que no eran hermanos.

En la segunda inscripción se dice que Hipólito, Adria y Paulina eran unos paganos que llegaron a Roma procedentes de Grecia. El primero que se convirtió fue Hipólito que vivía en una cueva como un ermitaño, cueva que estaba situada en la primera milla de la vía Appia en una zona llamada el “arenario” y que siguiendo su ejemplo, las dos mujeres también se hicieron cristianas y que los tres recibieron la corona del martirio. No se dice nada más. Estas dos inscripciones se encuentran actualmente en los Museos Vaticanos.

De estas dos breves síntesis puede deducirse que ambos grupos de mártires no tenían absolutamente nada en común, ni se dice nada de la fecha en la que sufrieron el martirio y por supuesto, no se mencionan para nada a los otros cinco. Sin embargo, en la “passio” se hace un “totum revolutum”, añadiéndose además particularidades que no se parecen en nada a las dos inscripciones, o sea, es una “passio” absolutamente falsa, legendaria.

Relicario de los mártires en la Iglesia de Santa Águeda de los Godos, Roma (Italia).

Pero aunque sabéis que yo no soy dado a dar crédito a estos documentos falsos, haré una excepción y diré grosso modo lo que narra esta “passio”, aunque sin entrar en las formas de arresto, diálogos entre los mártires y el juez, etc. porque ya eso sería demasiado para mí, por lo fantasioso del asunto. Ella dice que durante el consulado de Valeriano y Lucilo, en el año 256, el monje Hipólito se dedicaba a convertir a los paganos que posteriormente eran bautizados por el Papa San Esteban I. El prefecto de Roma, que se llamaba Máximo, informó al emperador Decio el cual ordenó perseguirlos. Como el Papa les exhortaba a que convirtieran y bautizaran a sus parientes, Hipólito convirtió a sus sobrinos Neón y Maria y a sus madres, Adria y Paulina. El presbítero Eusebio y el diácono Marcelo fueron los encargados de instruirlos y de administrarles el sacramento del bautismo y todos se fueron a vivir con Hipólito, distribuyendo Adria y Paulina los bienes que poseían entre los pobres.

El emperador Valeriano envió a un tal Máximo para que arrestase a estos cristianos, pero este se convirtió por lo que fue arrestado y echado al río Tíber para que se ahogase. Recogido su cadáver, fue sepultado en las catacumbas de Calixto un 19 de noviembre. Los demás, también fueron arrestados, y mientras Paulina moría cuando era torturada, Eusebio y Marcelo fueron decapitados. Los tres fueron sepultados allí mismo donde vivían, en la milla primera de la vía Appia, un 20 de octubre. Siete días más tarde fueron decapitados también Neón y Maria y sepultados en el mismo lugar y finalmente, Adria e Hipólito murieron mientras los atormentaban, siendo allí mismo sepultados un 9 de noviembre.

Nueve meses más tarde, vinieron desde Grecia, Martana y su hija Valeria y fueron a visitar a sus parientes, a los que encontraron sepultados en el mismo lugar. Ellas se quedaron allí viviendo durante trece años y finalmente allí fueron sepultadas el día 10 de diciembre. Se ve a la legua que estas noticias no son verosímiles y no sólo en lo referente al número y al parentesco entre ellos, sino que también a las circunstancias que rodearon sus martirios, pero como se dice que fueron sepultados en la milla primera de la vía Appia, se buscaron sus sepulcros en el cementerio de Calixto, que está en la milla segunda: consecuentemente, no fueron encontrados.

Altar lateral con las reliquias de las Santas Adria y Paulina. Iglesia de Santa Águeda de los Godos, Roma (Italia).

El “Itinerario Malmesburiense” que antes he mencionado confirma que los sepulcros de estos mártires se encontraban entre la iglesia de San Sotero, (que no está lejos de la catacumba de Calixto, pues se encontraba en el extremo norte de la misma) y la iglesia del Papa San Marcos que estaba sobre la vía Ardeatina, pero estas iglesias no existen en la actualidad y para más inri, las ruinas de ellas no han sido encontradas.

Concluyendo: estos santos mártires son auténticos, pero las noticias sobre sus personas, parentescos entre ellos y fechas y formas de martirio, no son nada creíbles. Las pocas noticias que son seguras son las que aparecen en las dos inscripciones que hemos mencionado referidas a Neón y María por un lado y a Hipólito, Adria y Paulina, por otro; también, la cueva donde vivían, murieron y fueron sepultados que estaba en la primera milla de la Vía Appia y no en la segunda, que es donde están las catacumbas de San Calixto.

Estampa popular decimonónica italiana con los Mártires Griegos.

Estas conclusiones fueron avaladas cuando en el año 1932, en la iglesia de Sant’Agata dei Goti (de la que se escribirá mañana) se descubrieron las reliquias de los cinco mártires (de cinco, no de diez como dice la “passio” y recoge equivocadamente el Martirologio Romano). A esta iglesia fueron llevados en el siglo VIII como consecuencia de las incursiones de los bárbaros en Roma.

Quien quiera entrar en “los relatos de esta passio”, consulte esta web.

Antonio Barrero

O radix Jesse,
Qui stas in signum populórum,
Super quem continébunt reges os suum,
Quem gentes deprecabúntur:
Veni
Ad liberandum nos, iam noli tardáre.
Oh retoño del tronco de Jessé,
Que te alzas como un signo por los pueblos,
Ante quién los reyes enmudecen,
Y cuyo auxilio imploran las naciones,
Ven
A librarnos; no tardes.

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