Beato Benedicto Daswa, mártir sudafricano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

El viernes día 2 de febrero del año 1990, Benedicto Daswa iba con su hermana enferma y con su hijo a visitar al médico en Thohoyandou; en el camino ayudó a un hombre que iba cargado con un saco de harina camino de Mbahe. Al salir del médico, después de dejar a su hermana en su casa, volvió a fin de ayudar a otro aldeano a llevar otro saco de harina de maíz a otra aldea. De regreso a su domicilio se encontró el camino bloqueado por troncos de árboles. Cuando bajó del coche para despejar el camino, se abalanzó sobre él un grupo de jóvenes que comenzaron a lanzarle grandes piedras. Malherido y sangrando salió corriendo con la esperanza de encontrar a alguien que le ayudara, llegando a un “rondawel” (una choza africana) donde estaban unos hombres bebiendo cerveza, escondiéndose en la cocina. Cuando los jóvenes que le perseguían llegaron al lugar, amenazaron con matar a la mujer que lo escondía si no les decía donde se había ocultado Benedicto. El, a fin de que no maltrataran a la mujer, se entregó y dos muchachos entraron y lo sacaron. Benedicto se abrazó a uno de ellos creyendo que le estaban salvando la vida, ya que el muchacho le dijo que no lo iban a matar, pero un hombre salió de entre la multitud y portando un “knobkerrie” (un palo africano que se utiliza para golpear y matar) hizo que todos rodearan a Benedicto. Al darse cuenta de lo que le iba a pasar, Benedicto empezó a orar en voz alta diciendo: “Señor, recibe en tus manos mi espíritu”.

Todo ocurrió muy rápido y algunos empezaron a decir: “Escuchad, se está muriendo y está llamando a su Dios”. Entonces, el hombre lo golpeó brutalmente en la cabeza con el “knobkerrie” aplastándole el cráneo y haciendo que cayera al suelo, vertiendo al mismo tiempo agua hirviendo sobre él, quemándole la cabeza mientras lo injuriaban. La mujer que estaba en el “rondawel”, salió corriendo buscando a un hermano de Benedicto para contarle lo que estaba sucediendo. Mackson, el hermano de Benedicto, después de llamar a la policía, se quedó toda la noche junto al cuerpo inerte de su hermano. Cuando llegó la policía dispuesta a inspeccionar la escena del crimen, tuvo que quedarse dentro del coche policial debido a la violencia del grupo que había asesinado a Benedicto. A la mañana siguiente llegaron un fotógrafo de la policía y un investigador forense, quienes pusieron en marcha una investigación sobre lo que había ocurrido. Varias personas fueron detenidas acusadas de este brutal asesinato, pero cuando el caso llegó a los tribunales, fue archivado por falta de pruebas. Así fue el asesinato de Benedicto Daswa, pero ¿por qué se le da la consideración de martirio a lo que solo parece un brutal asesinato? ¿Por qué fue asesinado Benedicto? Esta es la cuestión.

Fotografía del Beato junto a su esposa.

Fotografía del Beato junto a su esposa.

El asesinato de Benedicto Daswa fue la culminación de varios años de tensión entre la fe que Benedicto tenía en Jesucristo y ciertas personas de su pueblo y de otros pueblos vecinos que practicaban la brujería. Benedicto era conocido por su postura firme en contra de todo tipo de brujería y porque predicaba el que se acudiera a Dios con confianza cada vez que existiera alguna necesidad, algún problema. Era muy conocido y popular porque era muy propenso a ayudar a los jóvenes de su comunidad y de hecho, en el año 1976, había formado un equipo de fútbol al que denominó “Las once computadoras de Mbahe”. Tras el éxito inicial, el equipo comenzó a perder los partidos y hubo quién propuso consultar a un “sangoma” (una especie de brujo curandero y adivino) a fin de mejorar la actuación del equipo. Estos brujos curanderos son muy venerados y respetados en una sociedad en la que se cree que todas las enfermedades y desgracias están ocasionadas o relacionadas con la brujería.

Benedicto se mostró contrario a esta propuesta, pero él estaba en inferioridad numérica, en minoría. Para él no era posible conciliar el uso de la brujería con la fe cristiana y por eso, optó por dejar el club y formar otro equipo al que llamó “Los rebeldes por la libertad de Mbahe”, siendo apoyado por algunos jugadores. Su decisión fue el comienzo de una campaña de odio y de celos hacia él por parte de algunos vecinos del pueblo, aunque él no le dio importancia y siguió comportándose como un verdadero cristiano tanto a nivel privado y familiar como en la convivencia con sus vecinos. Así actuaba, jamás utilizó prácticas mágicas ni amuletos, algo muy habitual en su entorno.

La madre de Benedicto con dos de sus hijas. La de la izquierda es su hija póstuma.

La madre de Benedicto con dos de sus hijas. La de la izquierda es su hija póstuma.

En el mes de noviembre del año 1989, su región se vio afectada por unas lluvias torrenciales acompañadas de fuerte aparato eléctrico (rayos). Esto no era normal en aquella zona y los vecinos no lo consideraron un fenómeno natural, llegando incluso algunos de ellos a hacerle a él responsable por el hecho de ser cristiano. En las primeras semanas de enero de 1990 cayeron tremendos aguaceros y el jueves 25 de enero, hubo varios impactos de rayos en el pueblo. El jefe de la comunidad se reunió con su consejo para discutir sobre este problema y decidieron consultar con un “sangoma” a fin de identificar al responsable de aquellas desgracias. Benedicto llegó a la reunión después de que la decisión había sido ya tomada y aunque les explicó que los rayos eran fenómenos naturales, sus explicaciones fueron recibidas con escepticismo. El se empeñó en argumentar que la caída de los rayos no era una cuestión de brujería, pero la decisión estaba tomada y habían decidido pedir a cada vecino una contribución individual de cinco rands para pagarle al “sangoma”. Benedicto se negó a contribuir económicamente, sosteniendo que su fe católica le impedía tomar parte en todo lo que estuviera relacionado con la brujería. Algunos tomaron su posición como un menosprecio a las creencias tradicionales y comenzaron a conspirar contra él ya que deshaciéndose de su presencia, eliminaban un obstáculo. Y esta fue la causa de su muerte una semana más tarde. Lo mataron por defender su fe, cuando solo tenía cuarenta y cuatro años de edad.

Pero parece que en este artículo “hemos empezado la casa por el tejado” ya que normalmente, cuando escribimos sobre un santo o un beato empezamos por su nacimiento y terminamos por su muerte y su culto y en este caso lo hemos hecho deliberadamente al revés a fin de demostrar que su muerte fue por odio a la fe. Pero como queremos dar a conocer a este primer santo sudafricano cuya beatificación se realiza en el día de hoy en Tshitanini, vamos a seguir hablando sobre su vida.

Vista de la iglesia de Nweli, Sudáfrica.

Vista de la iglesia de Nweli, Sudáfrica.

Tshimangadzo Samuel Daswa (ése era su nombre), nació el 16 de junio de 1946 en Mbahe, un pueblo situado a unos treinta kilómetros de Thohoyandou, que es la ciudad principal de la antigua patria Venda, en la provincia sudafricana de Limpopo, que actualmente pertenece a la diócesis de Tzaneen. Era el hijo primogénito de Tshililo Petrus Daswa (Bakali) y de Thidziambi Ida Daswa (Gundula), muy trabajadores, emprendedores y famosos tanto por su hospitalidad como por su generosidad. Su familia pertenecía a la tribu africana de los Lemba (también llamados judíos negros), luego en su clan se seguían algunas costumbres semitas como por ejemplo, la circuncisión o la abstención de comer algunos alimentos considerados impuros según la ley de Moisés. Estas creencias y estas prácticas les fueron inculcadas desde niño y no solo a él, sino también a sus tres hermanos menores y a su hermana.

Se crió como un niño normal, que creció entre animales y en el campo. Su educación primaria comenzó en la escuela de Vondwe en el año 1957 y más tarde estuvo de la de Mbahe, en la de Tshikonelo y en la “Salvation Army School Eddie William” en Tshidimbini, completando sus estudios en la escuela secundaria de Mphaphuli. Tras la muerte de su padre en un accidente, Samuel tuvo que asumir la responsabilidad de cuidar de sus cuatro hermanos menores. Con su trabajo, pagó la educación de sus hermanos a los que siempre animó para que estudiaran. En unas vacaciones escolares marcharon a casa de un tío suyo que vivía en Johannesburgo donde se hizo amigo de un joven blanco que era católico y que fue el que por primera vez le habló de Cristo. Cuando regresaron a Mbahe, Samuel se unió a un grupo de católicos que se juntaban semanalmente debajo de una higuera para instruirse en la fe. El catequista se llamaba Benedicto Risimati que era quién ayudaba al sacerdote que cada domingo se acercaba al pueblo para celebrar la santa Misa. Este catequista, que se ordenó de sacerdote después de la muerte de su esposa, tuvo una especial influencia sobre Samuel.

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Lápida de la tumba comprada con la pensión de su madre.

Lápida de la tumba comprada con la pensión de su madre.

Después de dos años de catequesis, cuando tenía diecisiete años de edad, el 21 de abril de 1963 fue bautizado por el padre Agustín O’Brien, misionero del Sagrado Corazón, en la parroquia Sibasa. En el bautismo, inspirándose en el lema “Ora et labora” de San Benito, cambió su nombre judío de Samuel por el de Benedicto. Tres meses más tarde fue confirmado por el obispo benedictino Clemens van Hoek en la misma parroquia donde había sido bautizado. Después se inscribió en el Instituto de Formación de Vendaland donde se graduó como profesor de enseñanza primaria. Su primer trabajo como maestro fue en la escuela primaria de Ha-Dumasi y por correspondencia, continuó con sus estudios. Quiso involucrarse en la vida de la Iglesia y se hizo catequista, mostrando especial interés en el trabajo con los jóvenes, ya fueran chicos o chicas, a quienes los fines de semana, les enseñaba las habilidades manuales tradicionales.

En el año 1980 contrajo matrimonio con Shadi Eveline Monyai, una mujer luterana que se había convertido al catolicismo y se implicó en la construcción de la iglesia de la Asunción de María en Nweli. Era un hombre de Dios, un buen esposo y un verdadero líder en su comunidad. En el año 1977 fue nombrado director de la escuela primaria de Nweli, cargo que desempeñó hasta el día de su muerte. Podríamos decir que era una persona influyente, pues vivía en una casa de ladrillo, tenía televisión, teléfono y coche y estos signos de “prosperidad” le granjearon una cierta envidia sana por parte de uno de sus compañeros de trabajo en la escuela.

En su matrimonio con Shadi tuvo ocho hijos, la última de las cuales nació cuatro meses después del asesinato de su padre. Como esposo y como padre era ejemplar pues consideraba que una de las principales tareas que había adquirido con su compromiso matrimonial era la educación de los hijos y el compartir las tareas del hogar con su esposa. Todas las noches rezaban en familia antes de acostarse y todos los domingos iban juntos a Misa. Trabajaba con los jóvenes, suplía al sacerdote cuando este faltaba, siempre estaba disponible para ayudar a todos y llevaba a cabo numerosas obras de misericordia. Era un hombre de oración, compartía su fe con los demás, como he dicho antes, uno de sus proyectos más querido fue la construcción de la iglesia de Nweli, trabajaba incansablemente animando a los demás a hacer lo mismo, tenía una pequeña huerta donde cultivaba verduras y legumbres que distribuía entre las familias más necesitadas, utilizaba su coche para atender a quién tuviera necesidad de transporte, estaba siempre disponible, era un hombre honesto, veraz e íntegro y, por eso, era muy querido y respetado. El bienestar de los estudiantes era su principal preocupación y cuando un niño no podía ir a clase, él lo visitaba en su casa para ponerlo al día; a los estudiantes que no podían abonar sus cuotas escolares, él se las abonaba de su bolsillo. Siempre decía lo que pensaba y por eso se manifestaba en contra de la brujería y por eso fue martirizado el 2 de febrero del 1990.

Tumba del beato en el cementerio de  Mhabe.

Tumba del beato en el cementerio de Mhabe.

Su funeral se celebró el sábado 10 de febrero, siendo un funeral multitudinario concelebrado por varios sacerdotes. Su cadáver fue llevado en procesión hasta la iglesia. Como los vecinos estaban convencidos de que Benedicto murió por su fe, todos los asistentes al funeral iban vestidos de rojo y todos finalmente lo acompañaron hasta el cementerio de Mbahe donde recibió cristiana sepultura. La lápida de la tumba se compró con la pensión de su madre, que también se había convertido al catolicismo antes de la muerte de su hijo.

Desde el inicio de su Causa de beatificación, la comunidad católica del distrito de Nweli lo recordaba cada 2 de febrero como a un mártir. El proceso diocesano concluyó el 2 de julio del año 2009 y toda la documentación fue enviada por la diócesis a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos. Mediante decreto del 5 de noviembre del 2010 se validaba todo el proceso. El decreto de martirio fue promulgado por el Papa Francisco el día 22 de enero de este año y, como he dicho anteriormente, hoy será beatificado.

La diócesis de Tzaneen ha publicado todo tipo de material concerniente a la Causa de este nuevo beato: biografías, fotos, novenas, tarjetas de oración, DVD en varios formatos de comunicación y archivos, etc. y en este material nos hemos basado para realizar el presente artículo.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (12/09/2015):
– http://benedictdaswa.org.za
– www.daswabeatification.org.za
– http://dioceseoftzaneen.mariannhillmedia.org/blessed-servantof-god-benedict-daswa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXII)

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Símbolo del Crismón, presente en el tapiz de los 233 Beatos Mártires Valencianos.

Símbolo del Crismón, presente en el tapiz de los 233 Beatos Mártires Valencianos.

Pregunta: Hola de nuevo. Veo su página a diario y estoy seguro que aquí podré encontrar la respuesta a mi pregunta. Me gustaría saber qué significa la imagen del tapiz de la beatificación de los 233 mártires españoles. Agradeceré su respuesta.

Respuesta: En el museo San Pío V de la Ciudad de Valencia se conserva un sepulcro en el que, según la tradición, fue colocado el cuerpo del diácono San Vicente, quien murió martirizado en Valencia en torno al año 304. Este sarcófago de mármol, probablemente del siglo IV, sólo ofrece labrado uno de los frentes. La sección más interesante es el relieve rectangular que se encuentra en la zona central. El motivo inferior es una cruz latina con piedras preciosas figuradas y debajo de sus brazos hay un cordero, a la derecha y un ciervo, a la izquierda. Sobre la cruz, coronándola, se encuentra el crismón constantiniano, formado por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego. El crismón, también decorado con gemas, está encerrado dentro de una rica láurea o corona de hojas de laurel, enlazadas con cintas. En los brazos de la cruz descansan dos palomas, que picotean los frutos de la corona de laurel.

Este relieve central es símbolo de la muerte y la resurrección de Cristo, significadas, respectivamente, por la cruz y el crismón coronado. Las palomas representan las almas de los justos, quienes, seguros en el árbol de la cruz, saborean los beneficios espirituales de la resurrección del Señor. Pregustando los bienes celestiales, confían alcanzar la corona de la inmortalidad. Ésta es la esperanza que les permite enfrentarse incluso al martirio, con la seguridad de que la victoria final pertenece a Cristo.

Este relieve central, de gran calidad y bella composición, es el reproducido en el tapiz que durante el acto solemne de la beatificación estuvo colgado en la fachada de la Basílica de San Pedro. Con él quiere representarse a los 233 mártires que son beatificados. Siguiendo los pasos de San Vicente Mártir, ellos dieron sus vidas por Cristo, con la mirada puesta en su muerte y resurrección, seguros de alcanzar la corana de gloria del martirio.

Vidriera prerrafaelita del arcángel San Uriel.

Vidriera prerrafaelita del arcángel San Uriel.

Pregunta: Se dice que son cuatro los arcángeles y entre estos está supuestamente Uriel. ¿Por qué no es reconocido Uriel por la Iglesia Católica? Muchas gracias.

Respuesta: Al arcángel Uriel sólo lo celebran las Iglesias Coptas y Etiópicas y lo hacen el 15 de julio y el 22 de enero. La Iglesia Católica no lo tiene recogido en el santoral porque este arcángel no aparece nombrado en ningún libro canónico de la Biblia, Los otros tres reconocidos – Gabriel, Rafael y Miguel -, sí que aparecen en las Escrituras.

A Uriel se le menciona en el Libro de Enoc, al igual que se mencionan a Raguel, Sariel y Remiel, pero tú sabes que este libro es considerado apócrifo por todas las iglesias cristianas, excepto por la Etíope. El Libro de Enoc lo menciona en el capítulo 28, versículo 8. También aparece en el IV libro de Esdras, 4, 1, que también es apócrifo y en las Epístolas de los Apóstoles, otro apócrifo de mediados del siglo II. Sólo los coptos y etíopes reconocen como canónicos a estos Libros. Estos cuatro arcángeles apócrifos fueron rechazados por la Iglesia y en realidad sólo ha “sobrevivido” Uriel en esas dos Iglesias orientales.

Pregunta: He oído hablar del Siervo de Dios Benedicto Daswa, seglar sudafricano asesinado por un brujo y que la Iglesia Sudafricana quiere que sea considerado como mártir. ¿Me podéis decir algo sobre él? Muchísimas gracias de antemano.

Respuesta: Algo podremos decirte. Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa nació en el año 1946 en el pueblo de Mbahe, en la provincia de Limpopo, en Sudáfrica. Pertenecía a la tribu Lemba, los llamados “judíos negros”, porque siguen las normas judías sobre la circuncisión, los alimentos puros e impuros, etc. En el año 1963 se convirtió al catolicismo y lo hizo tan de veras que se convirtió en un referente seglar para su comunidad.

Fotografía del Siervo de Dios Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa.

Fotografía del Siervo de Dios Tshimangadzo Samuel Benedicto Daswa.

A principios del mes de febrero del año 1990 hubo una serie de lluvias torrenciales que asolaron su pueblo y la población local pensó que estos fenómenos atmosféricos estaban relacionados con actos de brujería. Así, el consejo de ancianos del pueblo decidió consultar a un curandero y pidió a los aldeanos una pequeña contribución económica – cinco rands – para pagarle al curandero. Benedicto defendió que los truenos y relámpagos eran fenómenos naturales y que su fe le impedía hacer esa contribución por pequeña que fuese. Esto despertó las iras de todos algunos de sus vecinos. El día 2 de febrero, el coche en el que viajaba Benedicto fue bloqueado por una emboscada organizada por algunos de sus vecinos. El consiguió escapar y se escondió en una casa, pero ante la amenaza de que si no se entregaba matarían a la mujer que le dio cobijo, Benedicto se entregó, siendo asesinado a puñaladas y cubriendo su cuerpo con agua hirviendo.

El obispo de Tzaneen – que es la diócesis a la que él pertenecía -, ha pedido a sus feligreses que recen por el éxito de la reunión que celebraron el pasado 9 de octubre los asesores teológicos de la Congregación para las Causas de los Santos, en la que se iba a evaluar si Benedicto podría ser considerado un mártir, ya que fue asesinado por negarse a colaborar en la contratación de los servicios de un hechicero que iba a realizar un ritual de brujería. Si el asesinato de Benedicto se reconoce como martirio por odio a la fe, este sería el primer mártir oficial de la Iglesia Sudafricana.

Pregunta: Hace unos días, cuando leí el artículo del Beato Jorge Popieluzsko, vi que en él se decía que recientemente se ha iniciado el estudio de un supuesto milagro que podría servir para su canonización. ¿Sabéis algunos detalles de ese milagro?

Respuesta: Sí, algo podemos decirte. Se trata de la curación repentina de un hombre desahuciado y a punto de morir por un cáncer en el hospital francés Albert-Chenevier. Los médicos habían decidido suspenderle el tratamiento y habían avisado a su esposa diciéndole que la muerte era inminente. De hecho, su propia familia había comenzado a preparar el funeral. Pero una religiosa polaca perteneciente a la capellanía del hospital se enteró y la convenció para que buscara a un sacerdote en concreto, al padre Bernard Brien que había nacido el mismo día en que fue martirizado el beato Jorge Popieluzsko. Este sacerdote le administró la Unción de los Enfermos y sacando una imagen del Beato le dijo a esta: “Hoy es nuestro cumpleaños, así que tienes que hacer algo porque es la hora de intervenir”. Inmediatamente, el moribundo abrió los ojos.

Fotografía del Beato Jorge Popieluzsko celebrando misa.

Fotografía del Beato Jorge Popieluzsko celebrando misa.

A la mañana siguiente, cuando la religiosa polaca fue a visitarlo, vio que la cama estaba vacía y creyó que había fallecido, pero al rato lo vio paseando por los pasillos del hospital. Los médicos estaban perplejos porque, ante tan repentina mejoría, le habían realizado todo tipo de análisis y no aparecía ninguna traza de células cancerígenas. La religiosa polaca se puso tan contenta que inmediatamente llamó a Polonia para comunicarle la noticia al cardenal arzobispo de Varsovia, quién a su vez informó a la Congregación para las Causas de los Santos.

El obispo de Créteil (Francia), el día 20 de septiembre pasado, comunicó oficialmente que se abría una investigación para que se estudiase el presunto milagro. Si este fuese oficialmente reconocido, serviría para decretar su canonización. Como ya sabes, para su beatificación no necesitó ningún milagro ya que fue reconocido oficialmente su martirio, pero para la canonización, sí que es necesario.

Antonio Barrero

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Sobre Santos africanos

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Icono ortodoxo contemporáneo que representa a algunos Santos africanos, erróneamente, como personas de raza negra.

Icono ortodoxo contemporáneo que representa a algunos Santos africanos, erróneamente, como personas de raza negra.

Hace tiempo que vengo observando un fenómeno recurrente en Internet, y es el hecho de que bastantes personas tienden a suponer -automáticamente- que un santo africano es necesariamente un santo de raza negra. Así, basándose en este supuesto que sólo fundamentan en la pobre relación África=negro, ha empezado a difundirse la visión de que todos aquellos santos que vivieron en el Norte de África –provincia romana en la Antigüedad- eran de raza negra, y así han empezado a representarse en algunas obras artísticas contemporáneas, de modo que Agustín, Mónica, Perpetua, Felicidad, Julia, están empezando a aparecer con la piel de color negro, y hasta se ha llegado a proponer a Apolonia. Yo me centraré en estos ejemplos, aunque bien es cierto que se proponen muchos más, por ejemplo, en el icono que vemos sobre estas líneas: Paisio, Pacomio, Antonio, Macario, Onofre, Thais, Teodora de Alejandría, María Egipcíaca, Catalina de Alejandría, Isidora de Tabenna, Perpetua, Patapio, Jorge de Damasco, Moisés el Etíope -éste, por ser etíope, sí sería negro, lógicamente- Isidoro de Skete, Panfilio, Menas, Cipriano de Cartago, Atanasio de Alejandría, Sisoes y Mauricio, entre otros muchos.

Por eso he creído útil escribir este artículo para recordar que este supuesto es totalmente erróneo y no tiene ningún fundamento científico, antropológico ni histórico serio. Creo que tal bulo procede únicamente del desconocimiento general de lo que fue el Norte de África en la Antigüedad, y también de lo que es el Norte de África en la actualidad, porque cualquiera que se documente un mínimo sabe que el África llamada “negra” no empieza hasta una vez atravesado el Sáhara… de ahí que también sea llamada “África subsahariana”. Pues si hoy día la población negra no tiene origen más allá del Sáhara, estando el norte habitado por pueblos de otras etnias –árabes, bereberes, tuaregs, etc- mucho menos lo estaba en la Antigüedad, y así paso a explicarlo.

Icono ortodoxo contemporáneo de Santa Perpetua, mártir de Cartago, erróneamente representada como mujer de raza negra.

Icono ortodoxo contemporáneo de Santa Perpetua, mártir de Cartago, erróneamente representada como mujer de raza negra.

En la Antigüedad prerromana el norte de África estaba compuesto por un mosaico de diferentes pueblos que no expondré para no complicar el asunto. Digamos que, a partir de 146 a.C, con la definitiva destrucción de Cartago por los romanos, se inicia la presencia de Roma en este territorio, que mantuvo el gobierno de diferentes reyes locales hasta el 49 a.C, momento en que empieza a provincializarse bajo administración romana, depuesta la dinastía local. En el 36 a.C pasa a manos de Octavio –el futuro emperador Augusto- convertida en una única provincia, que recibió el nombre de Africa proconsularis (al estar gobernada por un procónsul). Esta provincia sufrirá remodelaciones importantes bajo Claudio y Diocleciano. Ojo, lo que los romanos conocían como África llegaba tan sólo hasta el Sáhara –en fin, lo que hoy es el África NO negra-. No había pues, pueblos de raza negra nativos en esta África que habitaron Agustín y los otros Santos, salvo la presencia de esclavos negros –lo que implica que, como mucho, tan sólo Santa Felicidad, esclava de Santa Perpetua, pudo haber sido de raza negra, mas no los demás-. Me explico.

Este territorio, que estuvo bajo administración romana hasta las tardías invasiones de pueblos germánicos, se caracterizó por una gran diversidad de pueblos, culturas y de gran riqueza económica y social, donde las personas negras nunca sobrepasaron el estatus de esclavos. Por tanto, Agustín, ilustre habitante de Hipona, y su madre, que eran de buena familia, nunca pudieron haber sido negros. Tampoco la mártir Vibia Perpetua, que por su doble nombre y por la posesión de una esclava personal, Felicidad, tampoco lo podría haber sido; y menos Julia, que aunque fue aprisionada y vendida como esclava, procedía de una familia acomodada. Y si saltamos hacia Egipto (que NO estaba incluido en lo que los romanos conocían como África), nos encontramos con un panorama riquísimo de pueblos y religiones, especialmente en la ciudad de Alejandría, donde había griegos y romanos en las clases más destacas, egipcios en las clases más pobres, y de nuevo esclavos negros importados de Etiopía (¡importados, al no haberlos en el África romana!). Además de un gran mosaico de religiones –los cultos egipcios fusionados con la religión grecorromana, el judaísmo, el cristianismo, y hasta ciertos cultos alternativos más relacionados con la filosofía-.

Detalle de las Santas Perpetua y Felicidad. Catedral de Ntra. Sra. de los Ángeles, Los Ángeles (EEUU). Las modelos que posaron para ello son de raza negra, un error de base.

Detalle de las Santas Perpetua y Felicidad. Catedral de Ntra. Sra. de los Ángeles, Los Ángeles (EEUU). Las modelos que posaron para ello son de raza negra, un error de base.

La diaconisa Apolonia, como su nombre revela, fue probablemente de origen griego, y por su cargo y la importancia que llegó a alcanzar en la comunidad cristiana local, también es absurdo pretender que fuese de raza negra. Esta población, miserablemente capturada en sus países de origen, traficada y deportada por las caravanas de esclavos a través del desierto, nunca tuvo otro destino que acabar en la esclavitud en el campo o en las casas de los ricos. Que luego la fe cristiana endulzara esta experiencia, no quitó que la vivieran hasta el fin de sus días. Por tanto, de todos aquellos Santos nacidos en el África romana, de ninguno cabe esperar que fuesen de raza negra, al menos los no esclavos.

Es el desconocimiento de esta realidad lo que mueve a algunos entendidos y artistas contemporáneos a llevar a cabo estas suposiciones, sin haberse documentado previamente. Con sólo decir que he conocido personas extranjeras que creen que España es un país africano, habitado por pueblos de raza negra… es fácil comprender que supongan automáticamente que Egipto y el Magreb fuesen parte de África negra. Pero no lo son ahora, ni lo fueron en la Antigüedad.

Aunque me parece una perogrullada, debo aclarar que, por supuesto, esto no significa que tenga nada en contra de las personas de raza negra ni de su aspiración a la santidad, que es igual que en otras razas. Por ello en este blog hemos dedicado algunos artículos a santos que sí fueron, sin dudas, personas de raza negra: San Carlos Lwanga y compañeros, Santa Josefina Bakhita, San Benito de Palermo, Beato Isidoro Bakanja, Beata Anwarite Nengapeta, Beato Cipriano Iwene Tansi, Beato Antonio el Etíope, Sierva de Dios Teresa Juliana Tshikaba, Venerable Zeinab Alif, Siervo de Dios Augusto Tolton, Rasalama y Manche Masemola; entre otros.

Para redondear la cuestión, añado un documental de National Geographic donde se recrea el martirio de Santa Perpetua y, nuevamente, se ha escogido a una actriz de raza negra para interpretarla. Sorprende que una sociedad de científicos e investigadores como NatGeo haya caído, también, en un error tan garrafal.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Rasalama, mártir protestante malgache

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Grabado de Rasalama siendo ejecutada a lanzazos durante la persecución de Ranavalona I.

Grabado de Rasalama siendo ejecutada a lanzazos durante la persecución de Ranavalona I.

Siguiendo en nuestra línea de conmemorar el martirio de mujeres cristianas de todos los tiempos, hoy hablaré de Rasalama, una joven protestante oriunda de Madagascar que sufrió martirio por no renunciar a su fe cristiana. Aunque hubo muchos más mártires cristianos en esta isla del océano Índico debido a la persecución, ella tuvo el honor de ser la primera mujer mártir de la isla y la más conocida, porque aparte de su juventud, fueron los detalles de su martirio los que conmovieron a sus correligionarios, de suerte que siempre se la ha considerado mártir y se la ha conmemorado desde el mismo instante de su martirio.

Una joven conversa malgache
Se estima que Rasalama nació en torno al año 1810 y fue martirizada en 1837, por lo que tendría 27 años en el momento de su muerte. Nació en Madagascar, hija de padres que practicaban la religión tradicional de la isla, pero que se sintió atraída muy pronto por las predicaciones del pastor David Jones, de la London Missionary Society, quien había construido la primera iglesia cristiana en la capital de la isla -Merina- tres años después de su llegada, en 1824. La había construido de madera -pues era tabú para la mentalidad de los isleños el usar ladrillo o piedra- y podía albergar mil personas, y pronto, se vio superado en aforo, pues eran muchas las personas que acudían a oír el Evangelio de labios del pastor. Los servicios dominicales empezaban a las seis de la mañana y se extendían hasta el crepúsculo. De seis a ocho, el pastor atendía la escuela dominical para formar a los niños; de diez y media a once y media predicaba a los adultos, de doce a dos y media del mediodía se ocupaba de los jóvenes de hasta veinte años de edad; a las cuatro y media, iniciaba el servicio vespertino. El pastor, muy hábilmente, en lugar de introducir nuevos contenidos, repasaba en comunidad lo aprendido a lo largo del día y así catequizaba a los malgaches con gran efectividad. Tanto éxito tuvo con su arduo trabajo diario, que la gente se quedaba de pie escuchándolo e incluso permanecía en el exterior de la iglesia, al no caber todos dentro.

Pues bien, entre todos aquellos que acudían a catequesis y a oír sus predicaciones, estaba la joven Rasalama. De hecho, ella fue una de los primeros veinte conversos en ser bautizados en mayo de 1831, tras siete años de catequesis y asistencia a los servicios, así como de participar en la cena del Señor en Ambatonakanga, la primera iglesia, el 5 de junio de ese mismo año. Había aprendido a leer en la misión de Ambodin’Andohalo -cerca del palacio real- cuando su familia se había trasladado allí, al barrio de Manjakaray -a las afueras de la capital- y además, aceptó con gran alegría y fervor la palabra de Dios, ofreciendo una conversión sincera y devota.

Ranavalona I, reina de Madagascar. Perseguidora de los cristianos malgaches.

Ranavalona I, reina de Madagascar. Perseguidora de los cristianos malgaches.

La persecución de Ranavalona
Sin embargo, la calma duraría poco: tras la muerte del rey de Madagascar, Radama I, fue una de sus esposas la que ascendió al trono, la reina Ranavalona I. Esta monarca malgache fue descrita por sus contemporáneos como una mujer ambiciosa y cruel, que con astucia y mediante asesinatos políticos, se había quitado de encima a todos sus opositores y había arrebatado el trono al legítimo heredero, el príncipe Rakotobe, sobrino de Radama. Profundamente partidaria de la religión tradicional malgache y viendo con malos ojos el éxito del cristianismo, inició también una sanguinaria persecución. Durante su reinado, casi la mitad de sus súbditos murieron torturados en su intento de aniquilar el cristianismo, por ello, ha sido llamada con epítetos tan sangrantes como “la Calígula femenina”, “la moderna Mesalina”, “la María Sanguinaria de Madagascar”, entre otros como “reina loca” o “reina demente” o, directamente, “la reina chiflada”. Se ha calculado que nada menos que 150.000 cristianos murieron bajo su gobierno, pues en 1835 organizó un ejército para perseguirlos, mandando matar a todo el que llevara una Biblia o profesara el cristianismo en público, después de haberlos torturado con calderos de aceite hirviendo.

Precisamente el joven príncipe Rakotobe, destronado por Ranavalona, había sido el primer alumno de David Jones en 1820. Fue capturado y desterrado por su fe cristiana, pero los guardias encargados de custodiarle se convertirían en sus verdugos, alanceándolo hasta la muerte delante de su recién excavada tumba. Murió confesando a Jesucristo y afirmando que había abrazado su religión de forma sincera y voluntaria. A partir de ese momento, la persecución se recrudeció y todo aquel que no lograba escapar, era capturado y aherrojado en prisión.

Esclavizada y condenada a muerte
El 22 de julio de 1837, Rasalama, junto con otros nueve compañeros, fue arrestada por ser cristiana y encarcelada. Pocos días después se les comunicó que habían sido desposeídos de sus bienes, propiedades e incluso de su libertad, y después fueron vendidos todos como esclavos. A Rasalama la vendieron a un pariente suyo, un alto oficial de carácter salvaje. La joven soportó con paciencia los tratos inhumanos a los que su amo la sometía, pues a menudo la golpeaba y la encadenaba para que se retractase de su fe cristiana, y la hacía trabajar como a una bestia.

Hasta que un día, Rasalama se negó a trabajar y por más que la golpeaba y la castigaba, el oficial no lograba hacer que le obedeciera. La joven afirmó que no trabajaría en domingo, pues el domingo es el día del Señor y su fe se lo prohibía. Al confesar su fe cristiana y reafirmarse en ella, el amo montó en cólera y volvió a maltratarla, a cargarla de hierros y a amenazarla, pero nada pudo quebrantar la voluntad de Rasalama. A las acusaciones de deslealtad formuladas por él, diciendo que al comportarse así se rebelaba contra las órdenes dictadas por la reina, la muchacha respondió: “Si tanto es lo que debemos a un soberano mortal, ¿cuánta más obediencia deberemos, pues, rendir a la autoridad del Supremo Señor de todos?” Cuando el oficial comunicó a la reina lo que la esclava había dicho, la soberana montó en cólera y la condenó a muerte por rebeldía.

Grabado de la ejecución de Rasalama, los perros salvajes esperando para devorar su cuerpo.

Grabado de la ejecución de Rasalama, los perros salvajes esperando para devorar su cuerpo.

Antes de su martirio, Rasalama pudo escribir una valiente carta a uno de los misioneros que la habían educado, dando testimonio de su espiritualidad: “Esto es lo que pido de todo corazón a Dios: que yo pueda tener la fuerza necesaria para seguir a Jesús cuando dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Por tanto, yo no considero que mi vida sea algo que valga la pena como para impedirme finalizar mi carrera, es decir, el servicio que he recibido del Señor Jesús. No penséis, misioneros, que vuestro trabajo por Dios aquí en Madagascar, ha sido o será inútil. ¡No! Ése no es, ni puede ser, el caso, pues con la bendición de Nuestro Señor, vuestro trabajo tendrá éxito”. Luego, finalizó su carta recordando las palabras de la Escritura: “Preciosa a los ojos del Señor es la muerte de Sus Santos”.

Martirio de Rasalama
El 14 de agosto la sacaron, pues, del hogar de Ramiandrivola y fue colocada en el omby fohy, un particular dispositivo de encadenamiento diseñado para provocar un intenso sufrimiento. Consistía en colocar aros de hierro alrededor de los pies, manos, rodillas y cuello, y juntar todos estos mediante barras de hierro estrechamente unidas; forzando el cuerpo a doblarse de una forma espantosa para mantener juntas las articulaciones aherrojadas; y una vez retorcido el cuerpo en esta horrorosa posición, era “empaquetado” dentro de una estrecha caja de metal. Es imposible imaginar los intensos dolores que debió sufrir Rasalama, pues fue abandonada así una noche entera, en continua tortura. A la mañana siguiente, la sacaron sólo para llevarla al lugar de su ejecución.

Grabado de la ejecución de Rasalama a las órdenes de la reina Ranavalona I.

Grabado de la ejecución de Rasalama a las órdenes de la reina Ranavalona I.

La muchedumbre que había acudido a presenciar el martirio quedó admirada al ver la actitud de la joven: marchaba hacia su muerte con el rostro iluminado de alegría, cantando himnos en voz alta. No pudiendo explicarse que, después de una noche de brutal sufrimiento, no se hubiera acobardado en absoluto; las gentes concluyeron que estaba bajo el influjo de algún hechizo transmitido por los misioneros que la habían “embrujado”. Mientras era llevada al suplicio, pasó al lado de la iglesia donde había sido convertida, instruida y bautizada, y viéndola exclamó: “¡Aquí oí la palabra del Salvador!” Fue llevada más allá de la residencia del primer ministro y el palacio de la reina, cerca de un kilómetro, hasta la cumbre de una colina en el extremo norte de la ciudad, con vistas a un gran panorama de aldeas, campos y cadenas montañosas al horizonte. Sin embargo, el lugar de la ejecución estaba desierto y expuesto, un lugar evitado y temido, al ser refugio de perros salvajes.

Al llegar a este lugar, ella pidió que le concediesen unos instantes de oración, cosa que le permitieron. Se hincó serenamente de rodillas, encomendó su espíritu al Señor y rezó por aquellos que la habían tratado cruelmente. Todavía estaba en oración cuando sus verdugos, tres o cuatro, se colocaron detrás de ella y le hundieron repetidamente sus lanzas en el cuerpo, atravesándola por la espalda y alcanzando el corazón a través de las costillas. Viendo cómo era cruelmente alanceada hasta morir y, aún así, se mantenía serena y sonriente, Rafaralalry, un joven que había sido el único en atreverse a acompañarla hasta el lugar de su muerte, exclamó: “¡Si pudiera tener una muerte así de tranquila y feliz, yo tampoco dudaría en morir por el Salvador!” Poco tiempo después, él también moriría mártir en aquel mismo lugar.

Se solicitó permiso a la reina para poder dar una digna sepultura al cuerpo de Rasalama, pero ésta lo rechazó, de modo que el cadáver de la joven fue abandonado en aquella misma colina para ser devorado por los perros salvajes.

Memoria de la mártir
El nombre de Rasalama, en idioma malgache, significa “paz, salud, felicidad”, nombre que resultó profético para sus hermanos en la fe, diciendo que ella “entró en la paz que sobrepasa a todo entendimiento”. Su martirio causó una viva impresión en sus compatriotas y también en los protestantes británicos, que fueron quienes la dieron a conocer al mundo mediante publicaciones y relatos. Alzaron una iglesia conmemorativa en el mismo lugar del martirio; y también se la honró con una placa a su memoria en la capilla Brunswick de Bristol (Reino Unido).

"La mártir Rasalama", grabado impreso en el Archivo Internacional de Misiones, 1883.

“La mártir Rasalama”, grabado impreso en el Archivo Internacional de Misiones, 1883.

Cuando se cumplió el centenario de su martirio, se realizaron grandes celebraciones para conmemorar el sacrificio de Rasalama. Hubo grandes celebraciones litúrgicas, la primera de ellas en Manjakaray, frente a la casa donde vivió y donde fue arrestada; la segunda, en el lugar donde fue encarcelada y encadenada; y la última en el lugar de su muerte. Incluso el Gobierno malgache dio especiales permisos para que las misas pudieran celebrarse al aire libre, ya que sólo estaban permitidas en recintos autorizados. Al mismo tiempo, otras celebraciones similares tuvieron lugar en otros puntos de la isla, de suerte que la comunidad cristiana malgache se vio fortalecida y reafirmada en su fe, hasta día de hoy.

Meldelen

Enlaces consultados (25/08/2013):
http://www.dacb.org/stories/madagascar/rasalama_raf.html
http://www.themillennialkingdom.org.uk/MadagascarsGirlMartyr.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santidad y esclavitud (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato en sepia del Siervo de Dios Augusto Tolton.

Siervo de Dios padre Augusto Tolton
sacerdote diocesano (1854-1897)

“La Iglesia Católica deplora una doble esclavitud: la de la mente y la del cuerpo. Se trata de liberarnos de las dos. Yo era un pobre esclavo, pero los sacerdotes de la Iglesia no me despreciaban. Fue a través de la influencia de uno de ellos por lo que me convertí en lo que ahora soy”

Padre Augusto Tolton
(De un discurso realizado en el primer congreso católico negro, celebrado en Washington DC en el año 1889)

El padre Augusto Tolton tiene la reputación de ser el primer sacerdote de origen africano reconocido en los Estados Unidos, dado que su padre y su madre eran directos descedientes de africanos que habían arribado allí como esclavos. La ordenación del padre Tolton fue considerada al mismo tiempo como una anomalía y como un evento sensacional en la América del siglo XIX. La ordenación de un negro era generalmente tenida como algo inimaginable; otros lo consideraron como una extraordinaria conquista. Un sacerdote de piel negra, vestido con sotana, era una visión nueva para los ojos americanos, blancos o negros e, igualmente, para los católicos negros, era una experiencia emocionante, recibir la Santa Comunión de manos de un sacerdote de su misma raza. Tolton era visto como un hombre elocuente y religioso, un alma inocente y recibía la admiración y el respeto de muchos y el desprecio y la burla de otros, debido al clima de segregación racial imperante en aquel momento.

Su historia comienza con su madre, huyendo de la esclavitud en Brush Creek, Missouri, con sus tres niños, de noche, eludiendo a los cazadores de recompensa de la Confederación, los cuales recibían dinero por la captura de los esclavos fugitivos. Su marido, Peter Tolton, había abandonado previamente la familia para combatir con las fuerzas de la Unión en la guerra civil de 1861, a fin de conseguir la liberación de los negros, pero había muerto de disentería en un hospital de Saint Louis. Martha Jane Tolton atravesó el río Mississippi hasta llegar a Hannibal (Missouri) y después continuar hasta Quincy (Illinois), donde había una estación de metro. Allí se instaló con su familia. Los Tolton habían sido bautizados como católicos por orden de la familia Elliott, que aunque pertenecía a Missouri, frecuentaban varias iglesias de Quincy, mientras Martha Tolton intentaba educar a sus hijos. Pero en todas las escuelas frecuentadas por Augusto, fue visto como sospechoso por lo que recibía amenazas por parte de sus compañeros y de los padres de estos. Fue expulsado y alejado sucesivamente de varias escuelas hasta que un sacerdote, el padre Peter McGirr, tuvo compasión de la familia y lo acogió en su parroquia y en la escuela de Saint Peter en Quincy, donde Augusto recibiría la Primera Comunión y el sacramento de la Confirmación.

Fotografía del Siervo de Dios revestido de su atuendo sacerdotal.

Cuando Augusto se hizo un joven, desarrolló varios trabajos para ayudar al sostenimiento de su familia. Al mismo tiempo, varios sacerdotes de Quincy y las hermanas de Nuestra Señora, se dieron cuenta de su ingenio y de su inocencia y lo instruyeron en el catecismo, en los clásicos y en lenguas. Más tarde, los padres franciscanos le favorecieron el acceso al Quincy College. Allí, Augusto, tuvo que soportar todo tipo de insultos y comentarios de burla a causa de su raza, pero con la ayuda de los sacerdotes que lo asistían y con la ayuda de las hermanas, pudo soportar este tratamiento injusto, sin que él reaccionase, pero si derramando alguna que otra lágrima. El padre McGirr y las hermanas fueron decisivos a la hora de mantener los derechos de los negros a recibir una educación católica. Augusto destacó en las evaluaciones de la escuela, siendo de los primeros de su clase. Comulgaba todos los días y ayudaba en la educación religiosa de los niños negros de la ciudad.

Impresionados por la inteligencia y por la devoción de Augusto, varios sacerdotes trataron de que entrara en el seminario, pero esto resultó imposible. Después de varias tentativas tanto en seminarios diocesanos como religiosos, de algunos de los cuales nunca recibió respuesta, los demás se disculpaban cortésmente especificando que el seminario no se encontraba aun preparado para que ingresase un estudiante negro. A través de su superior general, los padres franciscanos, después de meses y meses de espera, consiguieron que Augusto fuese aceptado en el colegio gestionado por Propaganda Fide, que preparaba a seminaristas para luego enviarlos como misioneros por todo el mundo. Allí, Augusto, encontró a otros seminaristas africanos y a seminaristas de todo el mundo, deseosos de poder servir un día a la Iglesia como sacerdotes. Con veintiseis años de edad, en 1880, marchó a Roma para proseguir sus estudios de preparación al sacerdocio. Seis años más tarde, el 24 de abril de 1886 fue ordenado sacerdote en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma.

Aquellos que estuvieron con él en el seminario no podían comprender lo que había sucedido en los Estados Unidos, dada la situación racial y anticatólica que prevalecía en ese momento. Pensando que sería enviado a África, el cardenal prefecto Giovanni Simeoni lo sorprendió insistiendo que retornase a América: “América ha sido llamada la nación más ilustrada; vamos a ver si se merece este honor. Si los Estados Unidos no han visto nunca a un sacerdote negro, ya es hora de que lo vea”, dijo el cardenal.

De hecho, Tolton fue el primero que llevaría la cruz de esta circunstancia durante todo su sacerdocio. El 18 de julio de 1886, el padre Tolton llegó a Quincy y celebró su primera misa delante de una muchedumbre de gente blanca y negra en la iglesia de San Bonifacio en aquella ciudad. Al día siguiente fue designado pastor de la iglesia de San José, una pequeña y pobre parroquia negra en la misma ciudad. La parroquia se había desarrollado gracia a las clases de catecismo que él había comenzado con anterioridad. Las personas de color blanco se acercaban a él para ser aconsejados y frecuentaban sus misas atraídos por sus sermones y por su bondad. Con el paso del tiempo, esto despertó los celos de otros sacerdotes de la comunidad y también de algunos pastores protestantes, que temían que el padre Tolton hiciese proselitismo o que difundiera el catolicismo entre los negros de alguna otra manera (“Papismo”).

El Siervo de Dios fotografiado junto a otros sacerdotes negros.

El decano del clero local advirtió al padre Augusto sobre estas sospechas, una situación de la que finalmente, el decano informó al obispo para que buscara una solución. Lo que pretendían era desacreditar al padre Tolton en la ciudad, porque algunos lo veían comprometido en crear una situación de inaceptable mezcla de razas, aunque esa no era su intención. De hecho, un gran número de blancos iban voluntariamente a buscar al padre Tolton, asistiendo a su Misa y para recibir los sacramentos.

El padre se acostumbró a estas adversidades durante toda su breve vida. A parte de sus muchos empeños en conferenciar solo ante un público de blancos, el vivió en un mundo cerrado, inmerso en la pobreza y el abandono, un mundo separado donde los negros estaban condenados a vivir. Pero al mismo tiempo, como sacerdote, se encontraba entre las dos comunidades, una blanca y otra negra conociendo los sentimientos y emociones diferentes existentes entre ambas. Era una época en la que se luchaba para iniciar el proceso de integración de los hombres y mujeres de color negro.

Los esclavos y ex-esclavos del siglo XIX participaban muy poco en la vida social americana. No existía ninguna ley que permitiera su presencia en la sociedad, sin que se vieran libres de acoso. Los derechos civiles aun no estaban arraigados en la conciencia social del pueblo. Cualquier derecho era solo un privilegio de los blancos. Aunque no en la teoría pero si en la práctica, este apartheid estaba presente en las comunidades religiosas, tanto en las católicas como en las protestantes.

La carrera sacerdotal del padre Tolton fue obstaculizada por el aislamiento y por las dificultades económicas. Sus cartas a Santa Catalina Drexel manifestaban sus penas en aquella época intolerante desde el punto de vista social. Esto fue para él un gran peso que le afectó tanto fisica como emotivamente. Siempre permaneció fiel a sus votos sacerdotales y fue un símbolo de lealtad, dignidad sacerdotal y constancia en medio de tanto sufrimiento. Habiendo permanecido solo durante tantos años y habiendo esparcido la semilla de la Verdad, trató de explicar que la Iglesia Católica tenía los medios y los resoltes necesarios para mejorar el triste destino de los negros en América durante el período de la Reconstrucción. Trató de imprimir en su comunidad negra, un sentimiento de esperanza y de confianza en si mismos mediante la educación y la fe.

“Voy a trabajar y me voy a dedicar todo el tiempo que Dios me conceda de vida porque comienzo a ver que yo tengo los poderes y las bendiciones para resistir en todas partes y en cualquier lugar a donde vaya”.

(Carta del padre Tolton a Santa Catalina Drexel, 5 de junio de 1891)

Sepulcro del Siervo de Dios en Quincy, Illinois (EEUU).

Sintiendo que su trabajo estaba notablemente reducido a Quincy, con el permiso de sus superiores de Propaganda Fide de Roma, decidió aceptar en 1889, la invitación que le hizo el arzobispo Patrick Feehan de Chicago para ir a trabajar en una nueva comunidad de católicos negros. En la zona meridional de chicago, el padre Tolton comenzó a trabajar en el sótano de la iglesia de Santa Maria, llevando su ministerio entre los negros, el cual ya se había iniciado por parte del padre Joseph Rowles, bajo el nombre de San Agustín. Era el impulso de una nueva comunidad para los negros católicos, por lo que el padre Tolton inició los trabajos de construcción de la iglesia en el número 36 de Dearborn Street, con donaciones recibidas de personas blancas solidarias. La nueva iglesia se había retrasado en su construcción y cuando estuvo terminada recibió el título de iglesia de Santa Mónica. Pero la construcción de esta iglesia no fue más allá del acondicionamiento del mencionado sótano donde la comunidad se reunía bajo un techo provisional.

Padre Gus (de Augustus), como era llamado familiarmente era una figura muy conocida en las calles y avenidas del gheto negro. Llevó esperanza y confortó a los moribundos, prometiendo al mismo tiempo a los vivos, días mejores. Era muy bien aceptado en Chicago tanto por los sacerdotes como por el pueblo; pero aun así, aquello suponía solamente dar algún cambio a la comunidad católica en los pobres suburbios de la parte sur de la ciudad. Desafortunadamente su ministerio fue relativamente corto.

Durante la primera semana de julio del año 1897, Chicago fue golpeado por una ola de calor por la cual muchas personas perdieron la vida en esos días. Los periodistas publicaban diariamente una relación de las personas fallecidas El día 9 de julio, volviendo de un retiro espiritual para secerdotes que se había realizado en Bourbonnais (Illinois), el padre Tolton, al bajar del tren se vió atrapado por una temperatura de 45ºC, que hacía que ardiera toda la ciudad. Según el Chicago Daily News, “el reverendo Augusto Tolton, parroco de la iglesia catolica romana de Santa Monica, en el 36 de Dearborn Street, ha muerto en el Mercy Hospital a las 8,30 de la tarde, victima de un golpe de calor”. Tenía proyectado realizar varias visitas a los enfermos de su parroquia antes del mediodía. Murió con 43 años de edad.

Los periódicos informaron sobre los miles de personas que, juntos a su madre y hermana, rindieron homenaje al difunto sacerdote, expuesto solemnemente en la iglesia de Santa Mónica; también en Quincy, donde por expreso deseo quería ser sepultado. Un imponente monumento en forma de cruz fue puesto sobre su tumba en el cementerio de San Pedro.

Detalle del sepulcro del Siervo de Dios.

El padre Augusto Tolton demostró lo que el espíritu humano puede lograr a pesar de las dificultades insuperables, en su caso, los males del racismo y de la discriminación. Demostró que los negros también pueden ser fieles ministros del Señor y que la comunidad católica negra tenía mucho que ofrecer a la Iglesia si se la reconocía y se le daba la oportunidad de utilizar sus capacidades y sus talentos. Sigue siendo tarea de la Iglesia, reconocer ahora su santidad para la edificación de la propia Iglesia.

El ministero pastoral con los negros continuó en la iglesia de Santa Monica hasta el año 1945, cuando la iglesia, aun sin terminar, fue arrasada hasta los cimientos. La parroquia fue unida a la de Santa Isabel, donde las Hermanas del Santísimo Sacramento de la madre Catalina Drexel siguieron cumpliendo el ministerio de la educación en la escuela parroquial.

La Diocesis de Chicago ha abierto la Causa de canonización el día 24 de febrero del año 2011.

Oración por la causa del padre Augusto Tolton
Oh Dios, te damos gracias por tu siervo y sacerdote, el Padre Augusto Tolton que trabajó entre nosotros en tiempos de contradicción y paradójicamente hermosos. Su ministerio contribuyó a poner en nuestro tiempo, los fundamentos de una asamblea verdaderamente católica en la fe. Nosotros estamos bajo la sombra de su ministerio. Que su vida siga inspirando e infundiendo en nosotros la fe y la esperanza de una nueva evangelización en la iglesia que tanto amamos.

Padre del cielo, los sufrimientos del padre Tolton en el desempeño de su ministerio de iluminar nuestros dolores, lo vemos a traves del prisma de la pasión y muerte de Tu Hijo. Si es tu voluntad, oh Dios, glorifica a tu siervo el padre Tolton, concediéndome la gracia que ahora te pido por su intercesión (decir la petición), para que todos podamos conocer la bondad de este sacerdote cuya memoria permanece en la iglesia que él amó.

Completa en nosotros lo que él ha comenzado, para que podamos trabajar para lograr el advenimiento de tu reino. No sea para nosotros la gloria, sino para ti, oh Dios, a través de Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Padre, Hijo y Espíritu Santo, tu eres Dios que vives y reina por siempre. Amen.

Obispo Joseph N. Perry
Imprimatur: Francis cardinal George, OMI – Archidiócesis de Chicago, 2010

Damiano Grenci

Bibliografia y sitios
– AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
Biografia di P. Tolton è tratta dal pieghevole edito dalla Postulazione per la causa di canonizzazione del Servo di Dio padre Tolton presso l’ Archidiocesi di Chicago, e tradotto grazie all’aiuto della Sig. ra Dina G.
– C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
– Fiume Giovanna – Schiavitù mediterranee. Corsari, rinnegati e santi di età moderna – Bruna Mondadori 2009
– Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2012
– Sito Web di santibeati.it
– Sito Web di newsaints.faithweb.com
– Sito Web di toltoncanonization.com
– Sito Web di prolocoavola.it
– Sito Web di ilgiornalediragusa.it
– Sito Web categero.org
– Sito Web di confraternitasbenedettoilmoro.diocesipa.it

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