Santa Agripina, virgen mártir romana (II): visión de una católica

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Imagen procesional de la Santa que se venera en la ciudad de Mineo, Italia.

Pregunta: Oye Mel, ¿sabes si esta santa es mártir? Suecia

Respuesta: Sí que lo es. Santa Agripina, virgen y mártir (23 de junio) cuyo nombre es por cierto de ilustre memoria en la antigua onomástica romana [1], es una santa que veneran por igual cristianos católicos y ortodoxos, pero de la que realmente se sabe más bien poco.

La tradición, que no merece credibilidad histórica, nos habla de una mujer de noble abolengo que había consagrado su virginidad a Cristo y vivía recluida en su casa, pero realizando obras de caridad con todos los que llamaban a su puerta. Durante la persecución de Valeriano (257-260), escandalizada por las matanzas de cristianos, pidió una audiencia con el emperador y por ser de ilustre familia se la concedieron. Llevada ante Valeriano le recriminó duramente su proceder con la comunidad cristiana e instándole a convertirse si no quería ir al fuego eterno junto con sus dioses. Cuando el césar le impelió a sacrificar, ella se negó rotundamente, por lo que mandó castigarla. Después de ser exhibida desnuda ante la multitud, fue extendida desnuda en el suelo, severamente apaleada y le rompieron varios huesos, tras lo cual la encadenaron en la cárcel.

Tras varias sesiones semejantes, acabó por morir, en la celda o en el tormento; y tres jóvenes piadosas, Paula, Basa y Agatónica, tomaron su cadáver y lo llevaron a la basílica de San Pablo Extramuros, donde fue enterrada. Posteriormente un monje la desenterró y trasladó a Sicilia, donde fue recibida por San Gregorio de Agrigento, quien la trasladó a la ciudad de Mineo. En tiempos de Constantino, un tal Severino, obispo de Catania, le levantó una iglesia. En el siglo XI sus reliquias fueron desenterradas y llevadas a Constantinopla para protegerlas de la profanación de la piratería turca.

Otra versión dice que fue flagelada y murió decapitada en tiempos de Diocleciano; lo cual, con ser lo más común, parecería más creíble; aunque tampoco tendría por qué, ya que la originalidad de la versión de Valeriano también habla en su favor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de haber sido realmente una mujer noble, la muerte por apaleamiento no parece posible, por razones que he expuesto en artículos anteriores, uno en concreto que recomiendo leer. La decapitación parece más plausible, si es que era noble. Pero, ¿lo era?

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta (ca.1600) para "Illustrazione de molte sante vergini e martiri romane nel martirio", Istituto Nazionale per la Grafica, Roma, Italia.

Ya sabemos lo que dice la tradición. Ahora bien, ¿qué sabemos de la Agripina histórica? Ciertamente no hay que fiarse de la passio porque ésta fue escrita en el siglo VIII y es, por tanto, considerablemente posterior a la fecha de su martirio. Es por eso que el Laconi dice que esta historia es poco verosímil; sin embargo, tiene puntos de verdad: las buenas relaciones entre los monjes basilianos griegos de Sicilia con los de Roma, que San Gregorio fue obispo de Agrigento, pero en el siglo VII-VIII y no en tiempos de Constantino. En cuanto al tal Severo –que no Severino- sí fue obispo de Catania, pero también en el siglo VII. Para explicar la popularidad de la santa, el hagiógrafo Papebrochio determinó que la traslación de las reliquias sería más tardía, pero no hay prueba de ello.

En conclusión: muy probablemente Santa Agripina es una santa histórica, cuya existencia y martirio es real, pero de la que no se sabe con certeza cómo fue martirizada. Es patrona de la ciudad siciliana de Mineo y de los emigrantes de esta ciudad en Boston (EEUU) donde a fecha de hoy siguen celebrándole fiesta. Es muy típico que aparezca recubierta con dólares americanos, cosa que se hace allá prácticamente con todos los Santos venerados por los italoamericanos, y que es una forma de pedirles riqueza y prosperidad.

Lienzo anónimo italiano en Mineo, Sicilia; que confirma la iconografía de la Santa: cruz, torre y cabeza de Valeriano.

Es protectora de los leprosos y de las víctimas de la tortura –por su martirio- y se la invoca contra los malos espíritus (por lo que también ha aparecido con un demonio encadenado a sus pies, compartiendo este atributo iconográfico con mártires como Juliana de Nicomedia o Dimpna de Gheel). También aparece repartiendo pan entre los pobres, en recuerdo a sus obras de caridad. Su iconografía más conocida, sin embargo, consiste en una pequeña torre -que simboliza la ciudad de Mineo, su protegida- sobre un libro -el Evangelio-, una cruz y la cabeza del césar Valeriano a sus pies.

Para deleite de nuestro amigo y compañero Salvador, adjunto los gozos que se cantan a esta Santa en Cataluña, tanto la versión original en catalán, como la traducción al castellano para los que no estén familiarizados con esta lengua. El texto es de Enric Balaguer Mestres.

Per les rutes de l'Amor
el teu viure s'endevina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Esposada amb Déu mateix
millor enllaç ningú no hauria.
Un amor de doble esqueix:
castedat i coratgia.
Res no tems. La teva albor
desconeix llum ponentina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

D'ascendència noble, acuts
al captaire. També exhortes
amb almoines de virtuts
i d'exemples. Obren portes
mas i cors, rera un fulgor
encerclat de fe divina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

El teu fer, no es un mannà?
Flor i llevat del Crist, deixebla.
Enfront teu, Valerià,
no serà l'espasa feble.
Inhumà -cruel furor-,
al suplici et subordina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Que manyaga! Dus al pit
la beutat fragant del lliri.
Si la testa cau, el crit
es un càntic al martiri.
Torturada, l'inclit llor
del turment és ja doctrina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Quan el cos han sepultat,
l'esperit per tot aroma.
Oh pa blanc de l'amistat!
En secret t'han tret de Roma,
i a Mineu, sense temor,
el silenci peregrina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Les despulles són motiu
que, amb bagatge de família,
es congregui, invocatiu,
l'humil poble de Sicília.
Sempre atent al teu favor,
esdevens d'ell medecina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Tot respira a llibertat
de l'obsés fur del diable.
Salvaguarda en tempestat:
del llebrós, refugi amable.
Fes-nos braus, davant l'error,
amb volades de gavina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.

Per les rutes de l'Amor
el teu viure s'endevina.
Dónan's coratge i fervor,
verge i màrtir Agripina.
Por las rutas del Amor
tu vivencia se adivina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Desposada con Dios mismo
mejor enlace nadie tendría.
Un amor de doble eje:
castidad y valentía.
Nada temes. Tu aurora
desconoce luz ponentina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

De ascendencia noble, acudes
al mendigo. También exhortas
con limosnas de virtud
y de ejemplos. Abren puertas
manos y corazones, tras un fulgor
cercado de fe divina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Tu hacer, ¿no es maná?
Flor y levadura de Cristo, discípula.
Frente a ti, Valeriano,
no será la espada débil.
Inhumano -cruel furor-,
al suplicio te subordina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

¡Qué niña! Llevas en el pecho
la belleza fragante del lirio.
Si la cabeza cae, el grito
es un cántico al martirio.
Torturada, el ínclito laurel
del tormento es ya doctrina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Cuando el cuerpo han sepultado,
el espíritu por todas parte perfuma.
¡Oh pan blanco de la amistad!
En secreto te han sacado de Roma,
y a Mineo, sin temor,
el silencio peregrina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Los despojos son motivo
que, con legado de familia,
se congregue, invocativo,
el humilde pueblo de Sicilia.
Siempre atento a tu favor,
te conviertes de él en medicina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Todo respira a libertad
de la obsesa ley del diablo.
Salvaguarda en tempestad:
del leproso, refugio amable.
Haznos valientes, ante el error,
con vuelos de gaviota.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Por las rutas del Amor
tu vivencia se adivina.
Danos coraje y fervor
virgen y mártir Agripina.

Meldelen


[1] Agripina es la variante femenina del nomen romano Agripa, también muy común en la onomástica romana, existiendo también un diminutivo: Agripinila. Significa “nacida de un parto difícil”. En un principio, parece que se daba este nombre, a modo de apodo, a los bebés que en el momento del parto, salían al exterior por los pies, y no asomando la cabeza como suele ser más común. Quizá algún antepasado de estas ilustres familias romanas nació así; y a partir de ese momento el apodo fue heredándose de padres a hijos, como solía ocurrir por casos documentados como el de Cicerón, Cecilia, Rufino, Flavia… todos apodos que aluden a características particulares de algún antepasado.

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Santa Agripina, virgen mártir romana (I): visión de un ortodoxo

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Icono ortodoxo griego de la Santa entre los Santos Cayo (izqda.) y Aristocles (dcha.)

Santa Agripina era una piadosa virgen cristiana, oriunda de Roma, que sufrió el martirio por Cristo, probablemente, en tiempos del emperador Valeriano (253-260), el cual inició una persecución contra los cristianos en el año 257.

La pequeña historia que sobre ella nos transmite el Sinaxario griego, no nos dice mucho. No existe ninguna otra información sobre ella, solo que provenía de una familia noble. El contexto en el que fue acusada y condenada como cristiana es también desconocido. Solo en la versión latina, escrita probablemente en el siglo VIII (Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis, vol.1. Bruxelles, 1898, p. 29), se da fe de que la noble virgen Agripina se dedicaba a la caridad. El canon litúrgico de los himnos del Menologio bizantino da una sumaria información sobre el hecho de que Santa Agripina fue golpeada por sus perseguidores estando tendida en el suelo, sin conseguir que abjurase de su fe en Cristo.

Finalmente, después de recibir otras torturas, incluyendo la desnudez pública, entregó su alma en las manos del Todopoderoso. El Sinaxario menciona que en vez de tomar la corona de una novia, cogió la corona del martirio.

La veneración de Santa Agripina
La historia no termina aquí. Las reliquias de la santa fueron sepultadas en el cementerio de la iglesia de San Pablo Extramuros, pero más tarde, fueron llevadas en secreto por tres vírgenes, Basa, Paula y Agatónica que, huyendo de Roma, marcharon por mar hasta Sicilia. En primer lugar, las reliquias permanecieron en una gruta en Contrada Lamia (llamada hoy cueva de Santa Agripina) y más tarde, el 17 de mayo del año 263, fueron llevadas a Mineo, en el centro de Sicilia por parte del obispo Gregorio de Agrigento. Más tarde, durante el reinado de Constantino, sobre su tumba se construyó una iglesia en su honor, iglesia que fue consagrada por el obispo Severino de Catania. De todos modos, estas fechas son discutibles y muchos investigadores creen que la iglesia de Santa Agripina fue construida entre los siglos VIII-IX, porque en este período de tiempo también existen dos obispos con el mismo nombre que los mencionados anteriormente. También existe una mención acerca de un asedio a la ciudad por parte de los sarracenos (árabes); entraron en la iglesia construida sobre la tumba de la santa y quisieron profanar sus reliquias, pero no pudieron porque milagrosamente quedaron detenidos, aunque no se aclara cómo fueron detenidos.

Relieve marmóreo de la Santa en la ciudad italiana de Mineo.

Las sagradas reliquias de Santa Agripina han ayudado a algunos creyentes que han recurrido a ella y los ha sanado de sus enfermedades. La santa es protectora contra las tormentas en el mar, contra la lepra y contra los malos espíritus.

Debido a la importante población griega existente en Sicilia en aquella época, el culto a Santa Agripina se extendió también por la Iglesia de Oriente. Allí se celebra también el mismo día indicado por el Martirologio Romano: el 23 de junio. En Occidente ella es venerada el 23 de junio (fecha del martirio), el 17 de mayo (fecha del traslado de las reliquias a Mineo) y el tercer miércoles de la Gran Cuaresma. En Estados Unidos es especialmente celebrada en el primer fin de semana del mes de agosto. Durante la gran migración de italianos a Norteamérica, un grupo de sicilianos de Mineo se establecieron en North End, un barrio de Boston y con ellos llevaron el culto a Santa Agripina. El día de hoy no es solo la fiesta de la comunidad italiana de Boston, sino de toda la ciudad y desde el año 1914 se celebra una procesión especial, paseando una escultura de la Santa por las calles de la ciudad.

Troparion (himno) de Santa Agripina
Tu mártir Agripina, ¡oh Jesús!, grita en voz alta: “A Tí, mi Esposo, busco y deseo con ahínco; y estoy crucificada y enterrada contigo en Tu Bautismo; y sufro por Ti, de manera que pueda reinar contigo; y muero por Ti, de manera que pueda vivir en Ti”. Así pues, acepta como sacrificio inmaculado a la que ardientemente fue sacrificada por Ti. Por su intercesión, oh misericordioso Salvador, salva nuestras almas.

Procesión en honor a la Santa en North End, Boston (EEUU), donde es típico recubrirla con dólares americanos para pedirle prosperidad.

Oración italiana en la ceremonia en honor de Santa Agripina:
¡Oh Dios! que has otorgado a Santa Agripina la gracia de unir a la palma del martirio la flor de la virginidad; concédenos que por su ayuda superemos las pasiones de la carne y las trampas de este mundo para conseguir la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Mitrut Popoiu

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