Contestando a algunas breves preguntas (XXV)

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Vista de un stergar o pañuelo sobre un icono ortodoxo del Salvador.

Vista de un stergar o pañuelo sobre un icono ortodoxo del Salvador.

Pregunta: Buenas tardes. En primer lugar felicito a todo el equipo por este magnífico sitio y por el bien que hacéis en él. Quisiera saber cómo se llama y qué significado tiene esa tela más o menos decorada, que los fieles ortodoxos colocan a modo de estola sobre los sagrados iconos, tanto en los templos como en los hogares. Muchas gracias.

Respuesta: Esa tela a la que haces referencia es un simple adorno que solo se usa a nivel popular; muy raramente se utiliza en los templos. No tiene por lo tanto, ningún significado litúrgico. Su nombre es “stergar”, aunque posiblemente en algunas localidades puedan darle otros nombres populares. En esta foto podrás ver un “stergar” puesto en un icono griego de Cristo.

Pregunta: Mi esposa se llama “Betina” y no tengo noticias de que tenga una santa patrona homónima. Supongo que el nombre es de origen germánico, ya que en Alemania es frecuente. Cualquier noticia que tengan al respecto, les agradezco desde ya su ayuda.

Respuesta: Santa Betina no existe. Como nombres más parecidos existen Betelino, Betón y Bett o Betti. ¿No será el femenino de este último nombre? A mi entender es lo más probable y por eso te daré algunas notas sobre este santo apóstol del Anglia Central y del Reino de Mercia.

Cuando Peada, hijo de Penda (625-655) heredó de su padre el gobierno de Anglia Central marchó hacia donde estaba el rey de Northumbria a fin de solicitarle la mano de su hija. El soberano se mostró dispuesto pero poniéndole como condición que abrazara el cristianismo y se hiciesen bautizar tanto él como todo su pueblo. El joven aceptó y después de hacerse catequizar por su futuro suegro, se convirtió junto con sus acompañantes siendo bautizados por San Finán, obispo de Lindisfarne. Cuando se iba a marchar de vueltas le pidió al rey cuatro sacerdotes para que evangelizaran su pueblo y con él se marcharon San Cedda, San Adda, San Betti y San Diuma. Los tres primeros eran ingleses y el último era escocés.

Icono de San Betti, apóstol de Anglia y Mercia.

Icono de San Betti, apóstol de Anglia y Mercia.

Cuando llegaron a Anglia, los cuatro sacerdotes de pusieron a predicar el evangelio, obteniendo un gran número de conversiones. Enseguida, con el consentimiento de Penda, los cuatro sacerdotes evangelizaron también el Reino de Mercia. Las dos regiones, o sea, Anglia Central y Mercia se unificaron en una sola diócesis, cuyo primer obispo fue San Diuma, consagrado por San Finán. De San Betti de Wirksworth no se conoce ningún dato más, solo que los bolandistas determinaron su festividad el 11 de febrero.

Resumiendo, si tu esposa quiere que San Betti sea su santo patrono, puede hacerlo sabiendo que fue un sacerdote del siglo VII, apóstol de Anglia y Mercia, que nada tuvo que ver con Germania y que se conmemora el 11 de febrero.

Pregunta: Aunque sé que Santa Águeda no es la única santa cuyo cuerpo está troceado y que sus restos andan repartidos por medio mundo, por ser devota de ella os agradecería que me informaseis un poco sobre sus reliquias. Su vida ya la he leído en el magnífico artículo del 5 de febrero del 2011 hecho por Meldelen.

Respuesta: Pues llevas razón porque sus restos, aunque mayoritariamente están en Catania, lo están también en otros relicarios repartidos por otros muchos lugares, especialmente en Italia y en otros países europeos.

En primer lugar tenemos que destacar el magnífico busto relicario de plata del siglo XIV, obra del orfebre italiano Giovanni Di Bartolo, que contiene el cráneo y parte del tórax de la santa. Este relicario, que tiene la forma de una escultura de cintura para arriba, que está esmaltado y repujado con abundantes joyas, está hueco por dentro y ese es el sitio donde se encuentran las reliquias, que como te he dicho es el cráneo y algunos huesos del tórax e incluso ¡algunos órganos internos de la santa! A mi entender, este es el relicario más popular, al que a lo largo de los siglos se le han hecho numerosas donaciones papas, reyes, cardenales, etc., algunas de ellas muy valiosas, como por ejemplo, la corona que le regaló Ricardo “Corazón de León”, que ella sola lleva casi un kilo y medio de piedras preciosas. Ni que decir tiene que este busto relicario está en la ciudad de Catania y que sale en procesión.

Busto-relicario procesional de la Santa que se venera en su catedral de Catania, Sicilia (Italia).

Busto-relicario procesional de la Santa que se venera en su catedral de Catania, Sicilia (Italia).

De ese mismo siglo son los relicarios de algunos de sus miembros, venerados también en Catania: un fémur, un brazo, el pie derecho, la mano derecha y una pierna. Los relicarios de la mama y del velo de la santa son del año 1628. Este velo es visible dentro de una especie de urna, es de seda rosa y se expone a la pública veneración en la festividad de la santa.

Hay dos ciudades italianas de la región de Puglia – Gallipoli y Galantina -, que tienen relación con una de las mamas de la santa; de ambas ciudades es patrona Santa Águeda. En Gallipoli se cuenta que en el año 1126 Santa Águeda se le apareció en sueños a una mujer diciéndole que su bebé tenía algo en la boca. Ella se despertó, confirmó que así era, pero no le pudo abrir la boca al niño. Como no había forma de conseguirlo, recurrió al obispo de la ciudad el cual se puso a rezar las letanías de los santos. Al nombrar a Santa Águeda, el niño abrió la boca y de ella salió la mama. La reliquia estuvo en Gallipoli hasta el año 1389 cuando el príncipe Del Balzo Orsini la trasladó a Galatina, donde se colocó en la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, que es donde actualmente se encuentra.

Relicario con la mama de Santa Águeda.

Relicario con la mama de Santa Águeda.

En Catania está también el llamado “scrigno”, que es una caja de madera que se conserva en la iglesia de Sant’Agata la Vetere, que contuvo parte de los restos de la santa hasta el 1576 y que actualmente sólo contiene dos documentos: una Bula del Papa Urbano II en la que se dice que la santa nació en Catania y no en Palermo y un pergamino del 1666 en el que se declara a la santa como protectora perpetua de Messina. Esta caja de madera actualmente está dentro de una preciosa urna de plata.

Aparte de Catania, en Sicilia existen otras reliquias de Santa Águeda, como por ejemplo el cubito y el radio de un brazo en Palermo, un hueso del otro brazo en Messina y otra reliquia insigne de un brazo en la localidad de Alí (Messina). En varias iglesias de Roma también existen reliquias menores. En la localidad de Sant’Agata dei Goti (Benevento) se conserva un dedo y otras reliquias más pequeñas en las ciudades italianas de Florencia, Venecia, Salerno, Ferrara, Capua, Pistoia, Venalzio, Siponto, etc. En España hay reliquias en Barcelona, Burgos, Sevilla, Palencia y Oviedo. En Francia las hay en Cambrai, Douai y Breau. En Bélgica tienen reliquias las ciudades de Amberes, Bruselas, Thienen y Laar. Asimismo las hay en Colonia y Kamp Lutfort (Alemania), Luxemburgo y Praga (Chequia).

Pregunta: En más de una ocasión he escuchado o leído que del Beato Pablo VI se dice que fue un papa mártir. Vosotros mismos lo habéis referido en alguna ocasión en el blog. ¿Me podríais explicar con algo más de detalle el por qué se le califica de esta manera? Muchísimas gracias desde Chile.

Respuesta: Es cierto lo que dices: muchas veces se le nombra como Papa mártir y esta calificación, como tú mismo dices, tiene cierta lógica. Este es un tema que podría dar para un artículo completo pero como ya hemos escrito sobre este beato, prefiero darte solo algunas pinceladas que muestren su sufrimiento.

Nadie duda que el beato Pablo VI fue un hombre muy inteligente, valiente y bueno aunque algo tímido. Vivió unos años difíciles desde el punto de vista eclesial porque al ser elegido Papa se encontró con un Concilio convocado, del que solo se había celebrado una sesión que daba a entender que muchos padres conciliares querían algunas reformas que podían poner en peligro la unidad de la Iglesia. Tuvo que ser muy astuto y muy firme para manifestar de manera muy delicada que si algunos de los documentos que se estaban elaborando no se modificaban, él no los firmaría. El quería conseguir que del Concilio salieran unos documentos que fueran aceptados por toda la Iglesia Católica y no solo por parte de ella.

La historia nos ha demostrado que con posterioridad al Concilio han existido dos corrientes predominantes en la Iglesia: unos que querían continuar con los modos y formas precedentes al mismo (los llamados ultraconservadores) y otros que buscaban una ruptura con el pasado (los llamados progresistas). Por eso el propio Papa Benedicto XVI llegó a decir que “el post-concilio tuvo sus luces y sus sombras”.

El Beato Pablo VI, papa.

El Beato Pablo VI, papa.

Y estas tensiones comenzaron inmediatamente después de clausurarse el Concilio y al Papa Pablo VI le tocó vivirlas y hacerles frente. Fueron años difíciles: recordemos las secularizaciones masivas de sacerdotes y religiosos, el abandono de multitud de católicos desengañados con una jerarquía que en determinados países estaba excesivamente politizada, el cisma de Lefèvre, etc. El propio ímpetu ecuménico que imprimió a la Iglesia no era comprendido por todos; era incluso atacado por determinados sectores de la propia jerarquía. Esto hizo sufrir muchísimo al Papa, tanto que recordemos que en la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo del año 1972 llegó a decir que “el humo del infierno ha entrado dentro de la Iglesia… ya no hay confianza en la Iglesia… La duda ha entrado en nuestras conciencias y entró por una ventana que debería haber sido abierta para que entrara la luz”. Sufrió mucho, muchísimo, pero jamás perdió la esperanza en Dios.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Breves cuestiones sobre iconografía de algunas Santas mártires

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Imagen de Santa Catalina, mártir de Alejandría, que adorna la fachada del Sagrario Metropolitano, México D.F. (México).

Imagen de Santa Catalina, mártir de Alejandría, que adorna la fachada del Sagrario Metropolitano, México D.F. (México).

Santa Catalina mártir
Pregunta: ¿Alguien me podría decir qué escena representa esto? México

Respuesta: Esta escultura representa a Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, conmemorada el 25 de noviembre. Reproduce la iconografía más usual de la Santa:

La rueda de cuchillas: con la que tradicionalmente se dice fue torturada. Aquí apenas se ve, y no lleva cuchillas, pero asoma por la parte inferior de su vestido, en su lado derecho.

La espada: atributo general del martirio, después del tormento, fue decapitada.

La cabeza cortada: es la del César Maximino, que emitió su sentencia de muerte. Representa el triunfo de la mártir sobre el tirano pagano. Naturalmente, ella no volvió de entre los muertos para matarlo, es una alegoría. Y tradicionalmente se le representa como un turco, pero debido a la ignorancia de la época respecto al aspecto de un César romano.

La palma: símbolo de la victoria del martirio. Es curioso cómo la está sujetando por la parte superior y no por la inferior, que es más habitual.

La escultura se halla en la fachada del Sagrario Metropolitano de la Ciudad de México. Gracias amigo, por compartirla con nosotros.

Santas con rueda
Pregunta: ¿Y cómo se puede distinguir a cada una de ellas, si tienen los mismos atributos? México.

Respuesta: Hola, me preguntas por las santas que aparecen con una rueda de cuchillas, un instrumento de tortura conocido ya en la Antigüedad. La más conocida es Santa Catalina de Alejandría (25 de noviembre) y es por eso que la gente tiende a identificarlas a todas con ella. La mayoría de veces acertarán, pero como en todas las cosas, hay excepciones.

Escultura en bronce de Santa Eufemia, mártir de Calcedonia, que motivó la pregunta. Rovinj, Croacia.

Escultura en bronce de Santa Eufemia, mártir de Calcedonia, que motivó la pregunta. Rovinj, Croacia.

Otra santa que aparece con la rueda de cuchillas es Santa Eufemia de Calcedonia (16 de septiembre) porque también fue torturada en una de ellas, según la legendaria passio. Para distinguir una de otra simplemente tienes que tener en cuenta los otros atributos: Eufemia suele llevar un par de leones, o uno solo, con ella, porque fue arrojada a las bestias, cosa que no le sucedió a Catalina –que sepamos, claro-. En el caso concreto que nos ocupaba, es decir, la imagen que preside la panorámica de la ciudad de Rovinj (Croacia) es cierto que aquí no lleva leones, por lo que tendrías que saber que Rovinj es uno de los dos lugares donde más reliquias de la Santa hay, y es patrona de la ciudad. Sabiendo eso da lo mismo que lleve leones o no: es Santa Eufemia. Además, en Rovinj es más frecuente que aparezca llevando una pequeña maqueta de la ciudad, símbolo de su patronazgo sobre ella, lo que también contribuye a distinguirla.

Aún hay otra –que yo conozca- que lleva la rueda de cuchillas: Santa Augusta de Serravalle (22 de agosto), ésta mucho menos conocida. Es una mártir de la zona de Treviso a quien su padre también mandó torturar en una rueda. Se distingue de las otras dos porque suele llevar a su lado una pequeña hoguera –fue colgada de un árbol bajo las llamas- y unas tenazas –su padre también mandó arrancarle los dientes-. Aquí también hay que tener en cuenta de dónde proceden las imágenes porque es más frecuente que una santa local aparezca más representada en cierto ámbito que otras santas más famosas con la misma iconografía. Es decir, que es más probable que una santa con rueda en Treviso o Vittorio Véneto sea Augusta a cualquiera de las otras dos. Es pura lógica.

Desde mi propia experiencia, para trabajar con la iconografía lo más útil es acostumbrarse a observar las imágenes de los santos e ir reteniendo los atributos y sus variaciones en la memoria. He leído libros de iconografía que se las daban de expertos pero que al basarse únicamente en “lo más general”, no profundizaban en las variantes y en las excepciones, y se quedaban a medio camino, identificando mal no pocos santos. Al final lo único que vale es observar mucho y no leer tanto lo que otros digan, y si se lee no quedarse con lo primero que se lea, sino profundizar, contrastar y hacer crítica. Porque efectivamente no todas las Santas con una rueda de cuchillas tienen que ser Santa Catalina.

Estampa devocional norteamericana de Santa Águeda, que propició la consulta.

Santa Águeda
Pregunta: ¿Alguien sabe qué Santa podría ser ésta? Alemania

Respuesta: Es Santa Águeda o Ágata, virgen y mártir en Catania (Sicilia) conmemorada el 5 de febrero. Ésta es una estampa muy difundida en ámbito norteamericano pero apenas conocida aquí en Europa. No incluye los atributos iconográficos habituales de esta mártir, y por eso no es tan fácil reconocerla.

Pero puede dilucidarse su identidad por:
1.- El apretado vendaje que cubre su zona pectoral, aludiendo al daño recibido en los senos, uno de los cuales le fue torturado y arrancado; de ahí su patronazgo sobre los males mamarios.

2.- Al fondo, el monte Etna, volcán siempre activo cerca de Catania, patria natal de Santa Águeda. La tradición dice que un año después de su muerte el volcán entró en violenta erupción y la colada de lava amenazaba la ciudad. Los habitantes, temiendo un desastre, corrieron al sepulcro de la mártir, arrancaron su velo –que aún cubría su lápida- y lo tendieron frente al río de lava, que inmediatamente se detuvo y no fluyó más. Dícese que entonces el velo se volvió rojo como la grana y sigue así en la actualidad (en Alí Superiore, Sicilia, se venera este velo tenido como auténtico). Desde entonces ella es la patrona contra erupciones y otros desastres del fuego, de ahí la presencia del volcán.

3.- Al fondo, se ve una tumba hipogeo que alude a la sepultura de la mártir, enterrada en un principio a las afueras de la ciudad y desde muy temprano centro de peregrinaciones y veneración de la comunidad cristiana.

4.- La propia hoja de palmera, que naturalmente, alude al martirio cristiano.

Esta estampa siempre me pareció curiosa y en muchas partes la hacen pasar por otra mártir aprovechando que muchos desconocen esta iconografía. Espero sinceramente que este artículo ayude a clarificar el tema y que nadie pueda ser engañado respecto a quién representa esta estampa.

Busto de Santa no identificado, obra del escultor murciano Francisco Salzillo. La garganta seccionada es un indicador de martirio.

Busto de Santa no identificado, obra del escultor murciano Francisco Salzillo. La garganta seccionada es un indicador de martirio. Fuente: www.salzillo.com

Atributos de los mártires antiguos
Pregunta: Lo que te quería preguntar, es que si podias haceme el favor publicar en el blog, o mandarme un correito, con los atributos básicos de los mártires romanos y su significado. si se te atraviesan algunos que no sean tan básicos me sirven también. DE ANTEMANO, MUCHAS GRACIAS. Colombia

Respuesta: De nada. Pues tras haber aclarado que con “mártires romanos” te refieres a mártires de la Antigüedad en general, aquí viene una lista muy sencilla y básica:

La corona: Es bastante anterior a la palma. Aparece ya en los primeros mosaicos paleocristianos de San Apolinar de Rávena. Es símbolo de victoria y triunfo, ya que era una condecoración y emblema sagrado ya en la religión pagana, que fue adoptado por la cristiana.

La palma: Es el atributo que más ha prevalecido. Su origen se encuentra en las famosas carreras de carros que tenían lugar en los circos. Al equipo vencedor se le entregaba una hoja de palma como símbolo del triunfo. Este símbolo también fue adaptado por el cristianismo para simbolizar la victoria del mártir sobre el Mal.

Vestimenta: Generalmente, la vestimenta con que representan a los mártires de esta época es un prototipo –a veces fantástico- de las vestiduras de la élite romana, aunque muy pocas veces estas representaciones tienen auténtico rigor histórico. Por ejemplo, cualquier santa mártir aparecerá vestida como una matrona romana, aunque no lo fuera y tuviera un status que no le permitiera para nada lucir estas vestiduras (esclava, extranjera, pobre). Los varones en cambio rara vez aparecen con el equivalente masculino (vestiduras de senador o de magistrado) sino que es muy frecuente que aparezcan como soldados, por el tema del “miles Christi” o guerrero de Dios, es decir, de luchador por la fe, aunque realmente también se da el caso de que la armadura casi nunca tenga parecido con las auténticas piezas llevadas por un legionario.

Icono ortodoxo ruso de Santa Taciana, mártir romana, que combina el atributo de martirio propio de la iconografía  ortodoxa (cruz) con el de la católica (palma).

Icono ortodoxo ruso de Santa Taciana, mártir romana, que combina el atributo de martirio propio de la iconografía ortodoxa (cruz) con el de la católica (palma).

A partir de cierta época según estilos, se simplifica el tema vistiéndolos simplemente con una túnica bastante atemporal y de los colores más inverosímiles. Se dan también errores de vestidura como representar a varones con túnicas femeninas (es decir, largas hasta los pies) o a las mujeres enseñando los tobillos (lo cual hubiera sido considerado indecente en la época). También confunden constantemente el calzado, poniendo a veces a las mujeres botas militares y a los varones sandalias de señora. Pero no me enrollo con esto…

La cruz: En la iconografía ortodoxa, los mártires se distinguen por estar portando en su mano una cruz, símbolo de su sacrificio en unión con el sacrificio de Cristo. Es su principal diferencia con la palma, más habitual en la iconografía católica. Lo que no significa que una excluya a la otra: recientemente los iconos ortodoxos han empezado a incluir palmas con las cruces y bueno, hemos visto muchos mártires representados con cruces pequeñas también en el catolicismo…

Heridas: Los cortes en el cuello, los golpes en la frente, y heridas o efusión de sangre en general indican el martirio, y lo indican de forma genérica. A veces coincide con el martirio del santo o santa en cuestión (el clavo hendido en la frente de Santa Engracia) pero otras veces no tiene por qué.

Lámpara encendida: más propia de las vírgenes, porque se las asimila a las diez vírgenes prudentes de las que habla la parábola. Las vírgenes mártires suelen aparecer con ellas, y también tenemos esta representación desde muy antiguo, en los mosaicos paleocristianos.

Instrumentos de martirio: aparatos de tortura y armas de todo tipo. Algunos son muy específicos (cruces, potros, ecúleos) y otros son genéricos: una espada o un hacha. Indican muerte violenta.

Celda, grilletes, cadenas: para los que padecen encierro.

Se podría decir mucho más, pero ya he desarrollado muchos otros atributos en la sección de Martyrium. Te recomiendo que le eches un vistazo. Creo que he cumplido con lo básico, pero si algo se me ha pasado, acepta mis disculpas. Un saludo.

Vista de la imagen de Santa Marina virgen que se venera en la ciudad italiana de Miggiano, que motivó la pregunta, y que es un buen ejemplo de sincretismo entre tradición católica y ortodoxa, pues lleva el dragón de una y la maza de la otra.

Vista de la imagen de Santa Marina virgen que se venera en la ciudad italiana de Miggiano, que motivó la pregunta, y que es un buen ejemplo de sincretismo entre tradición católica y ortodoxa, pues lleva el dragón de una y la maza de la otra.

Santa Marina-Margarita y el dragón
Pregunta: Ya que eres experta en mártires, ¿me podrias explicar el porqué del animal que porta Santa Marina en los pies? Aquí sale un dragón pero en otras imágenes he visto otros… ¿o quizás es la misma que Santa Margarita? España

Respuesta: Vayamos por partes, porque es un tema complicado. En primer lugar, Santa Marina y Santa Margarita son la misma Santa. Su culto nació en Oriente y ya era venerada por los primeros cristianos con el nombre de Marina, que es posible que sea el auténtico, pero no hay modo de saberlo. De hecho, hasta hoy día los ortodoxos la siguen venerando como la Gran Mártir Marina de Antioquía. Sin embargo, cuando su culto fue exportado a Occidente, su nombre fue cambiado por el de Margarita. De modo que es la misma Santa, sólo que católicos y ortodoxos la llamamos de modo distinto. Yo soy partidaria de llamarla Marina por ser ése el primer nombre que tuvo, pero realmente no tiene mayor importancia.

Dicho esto, centrémonos en el dragón. El dragón es un animal mítico que en la cultura cristiana simboliza el pecado, o más a menudo Satanás. Las representaciones más antiguas de la mártir (en iconos coptos y bizantinos) la representan agarrando al demonio y propinándole golpes de maza en la cabeza, lo cual probablemente sería una alusión a cómo ella, con su martirio, venció el pecado. Esta iconografía la comparte enteramente con otra mártir, Santa Juliana de Nicomedia. Pero cuando su culto se trasladó a Occidente, el diablo fue sustituido por un dragón y apareció una alusión en su legendaria passio, según la cual el diablo en forma de este fabuloso reptil la habría atacado y ella le habría rechazado con la señal de la cruz (¡este pasaje no aparece en el relato ortodoxo!). En realidad, dragón o diablillo no importa demasiado, son formas diferentes de representar a Satanás.

Con el tiempo y debido a los estudios hagiográficos de los bolandistas, empezaron a conocerse las diferentes tradiciones de culto a esta Santa y empezó a mezclarse la iconografía. Es por eso que Marina-Margarita a veces aparece portando una maza en contexto católico, cuando en origen era algo propio de la iconografía ortodoxa, o sometiendo a un diablillo en lugar de un dragón, con lo que resulta fácil confundirla con Juliana de Nicomedia. Y no es el único problema que ha planteado esta Santa, sino que, debido a la gran extensión de su culto por toda Europa, se la ha confundido con otras mártires de similar nombre, a saber, Santa Marina virgen (Marino, el monje) y Santa Marina de Orense, quien al no tener iconografía propia, copió la de la mártir de Antioquía, aumentando la confusión. Pero eso ya merecería un artículo aparte.

Santa Eulalia torturada en el ecúleo. Detalle del relieve de su sarcófago. Cripta de la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, Barcelona (España).

Santa Eulalia torturada en el ecúleo. Detalle del relieve de su sarcófago. Cripta de la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, Barcelona (España).

Santa Eulalia y el ecúleo
Pregunta: Explícame si después de la tortura en el ecúleo Santa Eulalia fue crucificada. Verdad que la posición de su cuerpo es casi la misma en los dos casos. Brasil

Respuesta: No parece claro, por lo que se deduce del texto literal de su passio, si después del tormento en el ecúleo fue crucificada. Lo que se da a entender es que la niña fue extendida en este caballete en forma de X para ser azotada, desgarrada y quemada; y que, habiendo muerto en el tormento, su cuerpo fue dejado allí a la vista de todos como escarmiento público, porque había osado injuriar al pretor. La iconografía, desde luego, rarísima vez presenta a Santa Eulalia crucificada, y cuando lo hace, se trata de obras por parte de autores extranjeros que hicieron una interpretación muy diferente del texto, según la cual, tras el tormento, la habrían crucificado a la vista del pueblo. Yo, por mi parte, creo que tendemos a confundir el ecúleo con la cruz, apareciendo ese extraño elemento llamado “cruz en aspa” o “cruz de San Andrés”, que, personalmente, creo que no existe, sino que sería el propio ecúleo. Es decir, que San Andrés sería atormentado en este dispositivo y moriría en él. Ciertamente es extraño que una cruz en aspa se sostenga de pie, porque no hay modo de hincarla bien en el suelo, en cambio, el ecúleo tenía todo un armazón de soporte. Yo prefiero acogerme a la interpretación “purista” del texto: Eulalia murió en el ecúleo, y si la dejaron allí colgando o la clavaron en una cruz para mostrar el cadáver, ya no lo sé; aunque me parece absurdo tomarse semejante trabajo (es decir, crucificar) con un cuerpo que ya está muerto. Era mucho lo que se desperdiciaba, madera, clavos, y trabajo de clavar y desclavar, todo en vano. La cruz no aparece en ninguna representación hispana de Santa Eulalia, como digo, el instrumento que siempre, siempre lleva con ella, es el ecúleo. Y dado que ya se ha averiguado, gracias a recientes excavaciones arqueológicas en Israel, cómo era una verdadera crucifixión, parece que la cruz en aspa es sólo una malinterpretación del propio ecúleo, que, según el P. Rivadeneira, también tendría funciones de potro, al poder ser los cuatro brazos del mismo extensibles mecánicamente.

Otra cosa curiosa que destaco, y no tiene que ver directamente con la pregunta, es que el tema del ecúleo es una interesante distinción entre Santa Eulalia de Barcelona y Santa Eulalia de Mérida, cuyo desdoblamiento no es un asunto resuelto todavía: en la passio de la niña mártir de Mérida, el ecúleo no es mencionado en ningún momento, ni tampoco ninguna crucifixión.

Icono ortodoxo ruso de Santa Anastasia, mártir de Sirmio, con la botella que le da el atributo de "Pharmakolytria" (liberadora de venenos).

Icono ortodoxo ruso de Santa Anastasia, mártir de Sirmio, con la botella que le da el atributo de “Pharmakolytria” (liberadora de venenos).

Santa Anastasia “Pharmakolytria”
Pregunta: ¿Cuál es la conexión entre Santa Anastasia y la botella que lleva? ¿La forzaron a tragar un líquido ardiente? Alemania

Respuesta: La iconografía de Santa Anastasia de Sirmio, mártir (25 de diciembre) portando una botellita es exclusiva del mundo ortodoxo, donde se cuenta entre sus principales santos con el título de Gran Mártir, y que celebran el día 22 de diciembre. La razón de la botella es que ella es conocida por los ortodoxos como la “Pharmakolytria”, y se había dicho que en griego viene a significar “la que dispensa pociones”, en el sentido de medicinas. La tradición dice que ella puso su patrimonio al servicio de los cristianos encarcelados y acudía en persona a llevarles alimentos, bebidas y medicinas para socorrerlos. De este modo, la botella contiene medicina o bebida.

Yo había creído esta versión pero no es auténtica, se ha traducido mal la palabra. En realidad, aunque sí acudía a prisión a llevarles víveres, lo que lleva en la botella es un antídoto o calmante de estómago, porque con él salvaría la vida de aquellos que habían sido obligados a ingerir veneno o alguna sustancia dañina como castigo. De este modo, Pharmakolytria significa “la que libera de los venenos” –y ello es irrefutable, porque pharmakon es “veneno” en griego-.

Las actividades caritativas de Anastasia para con los presos cristianos le costaron la vida. La delataron los guardias de la prisión que la veían entrar en ella cada día, por lo que fue juzgada, encerrada largo tiempo en prisión, y finalmente desterrada a una isla junto con algunos cristianos condenados, donde la quemaron viva. Sus reliquias se conservan en su iglesia de Roma.

Santa Inés y el cordero
Hace tiempo, publiqué en cierto grupo de Flickr un breve articulillo hablando sobre el atributo más común para identificar a Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 de enero), que es un cordero. Esperaba que suscitara cierto interés y que diera pie a hablar de más atributos de animales en los Santos, pero la verdad es que hace ya unos seis meses de ello y no ha recibido atención alguna. De ahí que se me haya ocurrido colocarlo en el blog, aumentado y corregido, donde al menos sí espero que sea leído.

Tabla gótica de Santa Inés, mártir romana, procedente de la Cartuja de Portacoeli. Museo de Bellas Artes Pío V, Valencia (España).

Tabla gótica de Santa Inés, mártir romana, procedente de la Cartuja de Portacoeli. Museo de Bellas Artes Pío V, Valencia (España).

Se ha hablado en diversos santorales y páginas web acerca de qué significa el cordero, y por qué Santa Inés lo lleva. Hay muchas versiones y teorías, algunas realmente disparatadas, de las cuales aquí vienen algunas:
– Inés tenía un corderito como mascota (es verdad, esto estaba en cierto libro infantil que no citaré).
– Inés era tan pura y casta que el animal con que se identifica es el cordero.
– Inés era tan inocente como un cordero.
– Inés murió degollada, por lo que su atributo debe ser un animal que ritualmente muere degollado, es decir, el cordero.
– Inés, como virgen cristiana, era esposa de Cristo, Cordero de Dios, con lo cual ella es la “Cordera de Dios”, y por eso lleva un cordero, que representa a Cristo (sí, esto también lo he visto por ahí).
– Cuando Inés fue arrojada a la hoguera, tiraron a un cordero con ella (lo siento, no puedo evitar reírme: algunos interpretan demasiado literalmente los cuadros de martirios en el arte sacro).
– Cuando Inés subió al cielo glorificada, Cristo le regaló un cordero (para que se entretuviera, la pobrecita).
– Cuando Inés se apareció a sus padres después de muerta, llevaba un cordero en brazos.

Todas estas cosas –y algunas más- se han dicho acerca de por qué Santa Inés lleva un cordero. La verdad es que la mayoría no merecen mucha atención, más allá de la anécdota. En realidad, el hecho de que Santa Inés lleve un cordero, se podría resumir simplemente en esto:

Desconocemos el auténtico nombre de esta niña mártir de los primeros siglos del cristianismo, aun cuando legendariamente se nos ha transmitido que nació en la gran gens romana Clodia (en cuyo caso, su nombre propio podría haber sido Clodia, ya que era costumbre poner a las mujeres de una gens el patronímico familliar, pero en este caso particular es indemostrable). No conociendo su nombre verdadero, empezó a atribuírsele el de Agnus, que en latín significa cordero, hasta modificarse y feminizarse en Agnes, esto es, Inés. ¿Por qué? Probabemente como alegoría propia de una víctima degollada. Las primeras representaciones de esta mártir no la distinguen de las otras. A partir del siglo X empieza a aparecer con el cordero en brazos, ¿por qué? Pues para indicar su nombre a las masas de cristianos analfabetos que no podían leer su nombre (SANCTA AGNES), pero que sí veía el cordero, y recordando que es Agnus, la identificaban enseguida como Agnes, Inés. Con el tiempo, hasta el letrero dejó de aparecer, y se quedó únicamente el cordero.

A partir de ahí, las piadosas y bellas alegorías de la cordera degollada, la inocente víctima inmolada y demás símiles que se pueden hacer con el cordero, son posteriores a la generalización de la representación de esta Santa con el cordero, que tienen sin duda origen en la primera elección del nombre. Y aún posteriores a esto son esos detalles legendarios de la larga cabellera dorada, el ángel que la defendía en el burdel, la hoguera que no la consumía, etc. Incluso se ha llegado a obviar la auténtica edad de la mártir (13 años) haciéndola pasar por una joven muchacha o, incluso, por una mujer adulta, en la mayoría de sus representaciones artísticas.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Iglesia de Santa Águeda de los Godos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Iglesia de S. Agata dei Goti
Via Mazzarino, 16
Roma

Interior de la iglesia de Santa Águeda de los Godos. Roma, Italia.

La iglesia de Sant’Agata dei Goti debe su actual denominación al hecho de que en tiempos remotos (alrededor del siglo VI) era la iglesia de los Godos, pueblo del Norte de Europa, que llegó a Italia, profesando la herejía arriana que negaba a Cristo la “consustancialidad con el Padre”.
No se sabe exactamente en qué época fue construida. El primer testimonio histórico cierto data entre los años 467-470 cuando Recimero, comandante de las milicias imperiales, adornó el ábside la iglesia con un mosaico representando al Salvador rodeado de los doce apóstoles. En la primera mitad del siglo VI, cuando la herejía arriana fue definitivamente erradicada, la iglesia quedó abandonada.

En el año 592 San Gregorio Magno la reabrió al culto católico dedicándola a los santos Sebastián y Águeda. Se hicieron algunos frescos (o mosaicos) en conmemoración a tal evento y en el “Libro de los Diálogos” se recuerdan los prodigios ocurridos en aquella circunstancia. Más tarde, San León III (795 – 816) ordenó nuevos trabajos de restauración y enriqueció la iglesia con objetos sagrados, siendo posteriormente imitado en esto por San León IV (847- 855).

En los siglos XI-XII la iglesia fue sede de un monasterio benedictino. En el año 1039, el Cardenal Giovanni Crescenzi, obispo de Palestrina, que posteriormente fue sepultado en dicha iglesia, consagró un altar estando presentes importantes miembros de su propia familia. Pero no está claro de qué altar se trata: si es el altar mayor o el altar de Santa Águeda.

Imagen de Santa Águeda que preside el altar lateral. Iglesia de Sant'Agata dei Goti, Roma, Italia.

En el año 1048, con motivo de su profesión monástica, Gregorio Crescenzi hizo colocar las reliquias de algunos mártires bajo el altar mayor y en el año 1160, el antipapa Victor IV (Ottaviano de Monticello) recibió allí la obediencia de los monjes benedictinos de la iglesia.

En el siglo XIII la iglesia se puso bajo la custodia del clero secular y desde entonces no se tiene noticia alguna de la comunidad benedictina.
En el 1461, Pio II encomendó la iglesia al cardenal Francesco Gonzaga que la embelleció poniendo un pavimento cosmatesco, del cual quedan trazas en la parte central. Entre los años 1500 – 1530, los cardenales Ludovico Podogataro, Ercole Rangoni, Pirro Gonzaga y Nicolò Ridolfi siguieron realizando trabajos tanto en la iglesia como en los edificios anexos a la misma. En el 1566 el cardenal Giovanni Battista Cicala reconstruyó el pórtico cuadrado.

En el 1568 suprimida la parroquia (de la que se ignora la fecha de su erección), la iglesia fue confiada a los Umiliati, una orden religiosa que años más tarde fue suprimida por el Papa y en el 1579, Gregorio XIII concedió la iglesia y los eficios adyacentes a los monjes de Montevergine.
En 1589, se desplomó el abside y el cardenal Federico Borromeo lo hizo reconstruir y posteriormente, el cardenal Carlo di Lorena hizo pintar los frescos en el 1599. Al año siguiente, el monasterio se convirtió en Abadía y en el año 1633, el cardenal Francesco Barberini encargó las pinturas de la nave central.
En 1636 el cardenal Antonio Barberini reconstruyó el altar mayor y el altar de Santa Águeda, llevando asimismo a cabo otras reparaciones generales y la decoración con estuco.

En el año 1703 se terminó de construir el órgano que había sido encargado por el cardenal Carlo Bichi.
En 1729 los monjes de Montevergine reedificaron los fundamentos del monasterio adyacente a la iglesia, en la que hicieron construir una fachada externa, obra de Francesco Ferrari y así completaron las obras.
En el 1809 los monjes de Montevergine dejaron la iglesia y la abadía que fue convertida posteriormente en escuela de las “Maestras Pías Filipinas” (1820) y después en sede del Colegio Irlandés, por voluntad del Papa Gregorio XVI.

Vista del altar mayor, que contiene reliquias de los Mártires Griegos. Iglesia de Sant'Agata dei Goti, Roma (Italia).

En el año 1838 el cardenal Giovanni Francesco Marco y Catalan continuó las labores de restauración. El cardenal Giacomo Antonelli, secretario de Estado de Pio IX y titular de dicha iglesia hizo construir la tumba familiar y renovó el altar mayor.

De 1925 a 1933, para ampliar el Palacio de la Banca de Italia, se demolió el monasterio, el Colegio Irlandés se trasladó a otro lugar y la igleia fue confiada a la Congregación de los Sagrados Estigmas de Jesucristo por parte del Papa Pio XI, pasando el palacio adyacente a ser la sede del gobierno central de dicha Congregación.

El cardenal Gaetano Bisleti, titular de dicha iglesia, hizo el reconocimiento canónico de las reliquias de los Santos Mártires Griegos (ver el artículo de ayer) y reconstruyó el ciborrio que está sobre el altar, recuperando materiales medievales que estaban depositados en el pórtico de acceso a la iglesia.

Santa Águeda, virgen y mártir (5 de febrero)

Busto-relicario procesional de la Santa que se venera en su catedral de Catania, Sicilia (Italia).

Aunque el pasado día 5 de febrero se publicó un maravilloso artículo sobre Santa Águeda, como la iglesia está dedicada a ella, recordaremos algunas cosas referentes a nuestra santa.
El culto litúrgico de la santa mártir de Catania es muy antiguo; pertenece al menos al siglo V, cuando el Papa San Símaco le dedicó una basílica en la via Aurelia «in fundum lardarium». Fue el Papa San Gregorio Magno el que incluyó, un siglo más tarde, el nombre de esta mártir en el Canon de la Misa.

Pero de esta mártir, muy popular especialmente en la Italia meridional y particularmente en Sicilia, poseemos muy pocos elementos históricos seguros, entre ellos, el lugar de su nacimiento: Catania dice tener el honor de ser su cuna, pero este honor también lo reclama Palermo. En ambas provincias sicilianas, el nombre de Águeda es muy corriente. Sin embargo son unánimes las fuentes históricas en lo relativo a la fecha del martirio. Sin embargo, el resto de noticias no todas provienen de fuentes del todo fiables, porque aunque no carecen de verdad intrínseca, es justo pensar que se tratan de tradiciones populares.

De estos relatos sabemos que la joven mártir de Catania pertenecía a una noble y rica familia. Sus riquezas, unidas a su extraordinaria belleza, hicieron que el mismísimo cónsul Quinciano quisiera tomarla como esposa. Pero Águeda ya le había prometido su vida a otro esposo: Cristo.
El cónsul, dispuesto a conseguirla, no perdió el ánimo y recurrió a los oficios de una renombrada casamentera con un nombre muy significativo: Afrodisia. Esta mujer, equipada de filtros amorosos que según la mentalidad de la época eran muy eficaces, echó mano de todas sus artimañas para que Águeda aceptase al pretendiente. Pero muy pronto, Afrodisia se tuvo que dar por vencida debido a la fe y pureza de aquella niña. Quinciano no aceptó pasivamente esta nueva derrota.

Martirio de la Santa. Lienzo de Paolo Gismondi, ca.1640-85. Iglesia de Sant'Agata dei Goti, Roma (Italia).

Del amor pasó al odio e intentó intimidar a la muchacha con amenazas que no surtieron éxito alguno, por lo que pronto pasó a las acciones. Entregada a los verdugos, le infringieron crueles torturas que son contadas con notable veracidad en las tradiciones populares sicilianas. Le hizo cortar los senos a la muchacha, lo que provocó la célebre exclamación: “Tirano cruel, ¿no te avergüenzas de torturar a una mujer en aquellos senos de los que te alimentaste de niño succionando la vida?” Finalmente, murió consumida por carbones ardientes por haberse resistido a los deseos del pretendiente.

Santa Águeda es invocada en la ciudad que le vio nacer como protectora contra la lava incandescente del Etna, el volcán que según la tradición fue detenido de una manera prodigiosa en una de sus erupciones, un año después del martirio de Águeda, acaecido en el año 250.

Felice Stasio

O clavis David
Et sceptrum domus Israel,
Qui áperis, et nemo claudit;
Claudis et nemo áperit:
Veni
Et educ vinctum de domo cárceris,
Sedéntem in ténebris et umbra mortis.
Oh llave de David
Y cetro de la casa de Israel,
Que abres y nadie puede cerrar,
Cierras y nadie puede abrir,
Ven
Y libra a los cautivos,
Que viven en tinieblas y sombras de muerte.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Águeda, patrona de las mujeres

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Detalle de la Santa en un mosaico del siglo XIX. Cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, Roma (Italia).

Hoy, día 5 de febrero, celebramos la memoria de otra de esas grandes mártires que siempre han estado presentes en la tradición, el arte y la cultura cristianas: Águeda o Ágata (del griego agathé, “bondadosa”), mártir siciliana del siglo III que se ha erigido en irrenunciable protectora de las mujeres. Todos estamos acostumbrados a verla en el arte y en las iglesias, pero, ¿quién fue realmente ella?

El relato que todos conocemos proviene de una passio escrita en la segunda mitad del siglo V, que resumo brevemente: Águeda, joven cristiana oriunda de Catania (Sicilia) y de una edad indeterminada (se ha barajado que tenía entre 14 y 21 años) consagró su virginidad a Cristo. En tiempos de la persecución de Decio (año 251) el procónsul Quintiliano (o Quinciano, según versiones) mandó arrestarla y convencerla de que sacrificase a los dioses. Como ella se negara, la entregó a la vieja prostituta Afrodisia, que regentaba un burdel con sus siete hijas, para forzarla a practicar la prostitución. Ello fue en vano, ya que Águeda evitó aquel oficio y se refugió en la oración. Llamada de nuevo al tribunal, sostuvo un valiente interrogatorio ante el procónsul y fue luego condenada a padecer atroces torturas: descoyuntada en el potro, azotada con varas, desgarrada con garfios, quemada con antorchas, y finalmente le fueron amputados los pechos (o uno solo, según versiones). Es aquí cuando ella recrimina duramente al procónsul haber dado orden de mutilar en ella los mismos órganos con que su madre le habría amamantado de pequeño, frase que se ha hecho muy célebre. Arrojada moribunda a la celda, se le apareció San Pedro y la curó por completo. Luego sembraron el suelo de su celda trozos de vidrio, cerámica rota y brasas, y desnuda la revolcaron sobre este lecho horrible. Mientras esto ocurría, un inmenso terremoto sacudió la ciudad, derribando algunos edificios y matando a algunos verdugos. Águeda, alabando a Dios y dando gracias por haber sido digna del martirio, murió a consecuencia de las terribles heridas. Su cuerpo fue recogido por los cristianos y enterrado en un sepulcro nuevo. (Para ver un extracto de la passio y su escenificación en vídeo, acudid a este artículo).

Martirio de la Santa. Óleo de Stefano Maria Legnani (ca.1680-1715).

Precisamente un año después, el volcán Etna, tan cercano a Catania, entró en violenta erupción y amenazó la supervivencia de la ciudad. Y entonces, no los cristianos, sino los paganos, echaron a correr despavoridos al sepulcro de la mártir, lo abrieron, cogieron el velo que cubría su cadáver y lo extendieron frente a la colada de lava que ya se cernía sobre la ciudad. Inmediatamente la erupción se aplacó y la lava se detuvo. Esto ocurrió hasta nueve veces más en los sucesivos años, lo que le dio el patronazgo sobre incendios, erupciones volcánicas y desastres del fuego en general.

Hasta aquí lo que todos sabemos de ella. Sin embargo, esta passio, como decía, se escribe por primera vez doscientos años después de su muerte. Ha pasado demasiado tiempo desde que ella vivió, por lo que los datos que da no son seguros y no tienen valor histórico; ya que su autor se preocupó, no de narrar su vida tal como fue, sino de crear un relato edificante para los fieles, por lo que añadió elementos prodigiosos para adornarlo: la visita de San Pedro, el episodio del volcán… pero veamos datos más seguros, dejando de lado esta leyenda popular.

Parece claro que vivió en la primera mitad del siglo III y sufrió el martirio a 5 de febrero de 251, imperando Decio. Esto es bastante fiable porque las tres versiones de la passio coinciden en afirmarlo (la latina incluso dice que fue el tercer año del mandato del emperador). Algunos otros, sin embargo, dicen que fue en tiempos de Diocleciano (“De laudibus virginitatis”, capítulo 42, de Aldelmo, Martirologio de Beda) y también dicen que había hecho voto de virginidad siendo niña y que venía de familia rica y noble; cosa que yo cuestiono por parecerme un simple tópico, y por las espantosas torturas que le inflingieron, que habría evitado de haber tenido un alto status social. Siempre acogiéndonos a los textos, claro.

La Santa, mutilada de los senos, en la cárcel. Óleo de Andrea Vaccaro.

La Santa, mutilada de los senos, en la cárcel. Óleo de Andrea Vaccaro.

Pero, ¿de dónde era oriunda? Se dice que nació en Catania y la verdad es que todos los martirologios y calendarios se han decantado siempre por esta ciudad, pero los habitantes de Palermo también la reivindican como suya. Tras estudiar este tema en profundidad, los Bolandistas han decidido no inclinarse por una ciudad en favor de otra, pues realmente no parece estar claro (Acta SS. Februarii, I, Amberes, (1658), pp.595-659). Eso sí, su sepulcro estuvo ubicado en un suburbio de Catania llamado Hybla Maior, lugar donde las excavaciones arqueológicas han confirmado la presencia de muchos sepulcros cristianos con inscripciones auténticas. Actualmente la mayor parte de sus reliquias han quedado en Catania, pero el cuerpo hace mucho que fue monstruosamente fragmentado, hasta el punto que sus brazos, piernas, manos, pies y hasta una supuesta mama incorrupta (!!!) están diseminados por varios relicarios. También el supuesto velo que detiene las erupciones de los volcanes, una tela larga y de intenso color rojo, es venerado en Alì Superiore. El cráneo, fragmentado también, está repartido entre Catania y la ciudad alemana de Kamp, aunque el Monasterio de San Pablo del Monte Athos, en Grecia, reivindica tener el cráneo auténtico, completo. También hay reliquias en Roma (Sant’Agata Dei Goti) y en muchos otros lugares.

Se la ha venerado ininterrumpidamente desde el siglo V tanto en Oriente como en Occidente, y aunque los martirologios y sinaxarios antiguos la mencionan en numerosas fechas, se acepta universalmente que su dies natalis es el 5 de febrero. El culto conoció gran expansión por las buenas relaciones comerciales entre Sicilia y el Mediterráneo, y se convirtió pronto en una Santa universal, de referencia obligatoria en el Canon de la Misa.

Es la patrona de las mujeres, porque la torturaron arrancándole un pecho o dos, y actualmente se la invoca contra el cáncer de mama, que hace tantos estragos en las mujeres de nuestro tiempo. Es por ello que no me resisto a poner un breve vídeo sobre el patronazgo de Águeda en Villalba del Alcor, Huelva (España), donde se ve claramente el fervor y la devoción con que las mujeres siguen acogiéndose a ella para que las ayude en su enfermedad.

Es también enormemente venerada en el resto de España, donde muchos pueblos la tienen por patrona y en algunos las mujeres protagonizan pintorescas fiestas donde son elegidas reinas o alcaldesas por un día (Zamarramala, en Segovia, por ejemplo), por lo que son llamadas “las Águedas”. Además, y por el legendario episodio del volcán, como decía, es invocada como patrona contra desastres del fuego. En Catania, aún, cuando el Etna entra en erupción –y sigue entrando, porque es un volcán todavía activo- se la invoca de nuevo para que proteja a su pueblo del peligro. Los malteses atribuyen a su intercesión la huida de los sarracenos de la isla, diciendo que se apareció ante el ejército y los ahuyentó. Por ello también es patrona de Malta.

En el arte es fácil reconocerla porque aparece con la palma del martirio y portando uno o dos senos amputados sobre una bandeja, símbolo de su atroz tormento, pero también de su patronazgo. En ocasiones lleva unas tenazas, instrumento de su mutilación, o una vela encendida, como protectora contra el fuego. Todos los episodios de la passio aparecen reseñados en el arte y su nombre aparece grabado en no pocas campanas, por la costumbre, nacida en el siglo XII, de tocar la campana de la iglesia para evitar del peligro de un incendio, por lo en tanto que se tañía la campana, se avisaba al pueblo y se invocaba a la Santa a la vez. En la ciudad valenciana de Jérica, por ejemplo, hasta día de hoy es tradición que el día de su fiesta los hombres hagan sonar las campanas impulsándolas con sus propios cuerpos, por lo que se quedan agarrados a ellas mientras van girando y sonando.

Muestrario de relicarios de la Santa expuestos a la veneración: a ambos lados, brazos y piernas, en el centro, el seno (relicario pequeño) y el velo rojo (relicario cilíndrico). Catedral de Santa Águeda, Catania (Italia).

En resumen: Santa histórica, real y de antiguo e ilustre culto, cuya existencia no cuestiona tampoco nadie hoy en día. Sin embargo, los detalles de su vida y martirio nos son desconocidos y lo único que tenemos es una leyenda tardía cuyos hermosos diálogos son, en palabras de los expertos, “todo un invento del anónimo autor de la passio”, pero que es indispensable, como suele ocurrir, para comprender la iconografía, el culto y el patronazgo de esta mártir antigua.

Aprovecho, además, para dejar una película-documental que narra en media hora la passio de la Santa, “Agathae”. Está en italiano pero es fácil deducir el contexto y vale la pena por la caracterización de los actores y la ambientación en general.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

“Agata di Cristo” (2009)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escena de la primera audiencia ante el tribunal.

Escena de la primera audiencia ante el tribunal.

Recientemente he descubierto, gracias a un amigo, este vídeo tan interesante sobre Santa Águeda. Es un documental titulado “Agata di Cristo” (Águeda de Cristo) que fue filmado en 2009 para un certamen de películas de temática religiosa que tuvo lugar en Siracusa (Sicilia, Italia). Interpretado por actores italianos, reproduce una parte del interrogatorio y martirio de Santa Águeda, cristiana oriunda de Catania que se hizo pronto célebre en Sicilia y pronto llegó a ser venerada por toda la cristiandad. Los diálogos del corto se basan en la famosa passio de Santa Águeda que fue escrita siglos después de su muerte, y por tanto, no tiene valor histórico, pero sí edificante y devoto, lo que es el objetivo de la película.

He querido compartirla con vosotros porque me ha parecido una iniciativa bonita e interesante para promover el culto a los mártires en su tierra natal. Ojalá en todas partes existiesen trabajos así. Por cierto, aunque el vídeo, evidentemente, está en italiano y éste es bastante intuitivo, para los que lo necesiten he adjuntado una traducción de mi propia cosecha para que puedan seguir mejor el texto, únicamente del extracto del martirio.

“El 31 de enero del año 251, Águeda compareció por primera vez ante el tribunal, donde fue sometida a un interrogatorio por parte del procónsul Quinciano.

Escena de la flagelación.

Escena de la flagelación.

QUINCIANO: Tú dices ser libre y noble. ¿Por qué, entonces, vives y vistes como una esclava?

ÁGUEDA: La máxima nobleza y libertad está en demostrar ser discípulo de Cristo.

Conocida el acta de imputación, basada en el insulto a la religión del Estado, Águeda sostuvo el interrogatorio con gran eficacia dialéctica, y se enfrentó a las acusaciones que le eran vertidas, afirmando la falsedad de los dioses de Roma. Quinciano quedó humillado tras el enfrentamiento con Águeda, pero decidido a acabar con la firmeza de la cristiana, porque la propia resistencia de Águeda a reconocer los ídolos paganos enfurecía al gobernador. Y así, le dio el ultimátum a la acusada.

QUINCIANO: O sacrificas a los dioses, o morirás entre atroces tormentos.

Cerrado el debate con esta oscura amenaza, Águeda fue encerrada en una celda de la lóbrega cárcel. Al día siguiente, 1 de febrero, tuvo lugar el segundo interrogatorio en el pretorio, con Águeda siempre firme en su fe cristalina y Quinciano siempre decidido a perseguir su malsano deseo.

Escena de la mutilación del seno.

Escena de la mutilación del seno.

QUINCIANO: Así pues, Águeda… Águeda, ¿qué has resuelto para tu salvación?

ÁGUEDA: Mi única salvación es Cristo.

QUINCIANO: ¡Mujer estúpida! Creía que una noche pasada en el aislamiento de la cárcel te habría hecho entrar en razón, pero veo que no. Tu irreverente impudicia no merece contemplación alguna. Y ahora, te entregaré a los verdugos, que sabrán muy bien cómo hacerte entrar en razón.

ÁGUEDA: Los sufrimientos que me inflingirán serán de breve duración, y no espero otra cosa que sufrirlos. Porque así como el grano no puede ser recogido en el granero si primero no es golpeado y reducido a trozos, del mismo modo mi alma no podrá entrar en el Paraíso si primero mi cuerpo no es destrozado por tus verdugos.

Pero, a pesar de tanto dolor, Águeda no cedió. Y Quinciano, exacerbado ante su pétrea resistencia, mostró todo su cinismo dando una orden de inaudita crueldad.

Escena de la prisión.

Escena de la prisión.

QUINCIANO: ¡Que le sea desgarrado el seno!

ÁGUEDA: ¡Malvado, cruel e inhumano tirano! ¿No te da vergüenza destrozarle a una mujer lo que te alimentó al mamar de tu madre?

Águeda, gravemente mutilada en el pecho, fue devuelta a la cárcel en estado febril. Y en la cárcel pasó tres días entre la vida y la muerte. Entonces, en la noche del cuarto día, sucedió un hecho prodigioso.

ÁGUEDA: ¿Quién eres, anciano, y cómo andas libremente en este lugar de aislamiento?

PEDRO: No tengas miedo, Águeda. Yo soy el apóstol Pedro. En nombre de Jesucristo, vengo a aliviar tus sufrimientos y a curar tus heridas.

Escena de la ejecución sobre el lecho de brasas ardiendo.

Escena de la ejecución sobre el lecho de brasas ardiendo.

Cuando el 5 de febrero, Águeda volvió a comparecer ante el tribunal, Quinciano se sorprendió al ver a la prisionera aún con fuerzas, a pesar de las graves ofensas que habían martirizado sus carnes.

QUINCIANO: Te creía moribunda, ¡y parece que no hayas sufrido tormento alguno! Dime, ¿quién te ha curado?

ÁGUEDA: Cristo Salvador.

Ésta última frase dicha al procónsul condenó a la cristiana a su destino. Quinciano, incapaz de soportar la fiera y viril resistencia de Águeda, decretó su condena a muerte. Pero el suplicio final al que fue sometida Águeda no llegó a completarse. La tierra, como si se rebelara ante tan injusta sentencia, comenzó temblar violentamente. Quinciano, asustado por el terremoto, pero aún más ante la revuelta de los ciudadanos, huyó precipitadamente, y murió ahogado en las aguas del río Sineto, y pisoteado por sus caballos desbocados.”

Podéis ver el documental entero aquí:

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es