Contestando a algunas breves preguntas (XXXV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Diácono cantando en Pregón Pascual ante el Cirio Pascual.

Pregunta: Mi pregunta es muy simple. Qué se debe hacer con los restos del cirio pascual (acaso se debe echar al tacho) o ¿puede ser conservado en un lugar especial ya que es un signo visible que ha sido consagrado? Muchas gracias

Respuesta: A mi no me suena que haya ninguna norma eclesial al respecto. Yo he visto de todo: acumularlos en el trastero de la parroquia, reutilizarlo si no se ha consumido mucho, donarlo a alguna comunidad religiosa monástica (ten en cuenta que en ellas no suele usarse en bautizos, confirmaciones o funerales, como si ocurre en las parroquias, con lo que se apañan con un cirio más pequeño) y otras cosas por el estilo, como por ejemplo, volverlos a fundir. Sin embargo, creo que dado lo que significa, hay que tratar con respeto el cirio sobrante.

En Roma, con los restos del cirio principal de la Basílica de San Pedro, hace años se hacían unos medallones muy elaborados y cotizados que el propio Papa bendecía. Se ofrecían como regalos de Estado, a visitas importantes, etc. Es posible que exista el ritual de la bendición de estos medallones, pero yo no lo conozco.

Pregunta: Mi pregunta es la siguiente: si me podían sugerir información sobre el beato Diego de Cervantes, mercedario. Ya que no tengo ningún santo con mi nombre, me conformaré con quién tenga mi apellido. Muchas gracias.

Respuesta: Lo he buscado en toda la bibliografía que tengo y no he encontrado nada de nada. Incluso he llamado personalmente a los mercedarios de Barcelona y de Madrid y ellos tampoco saben nada. De todos modos, en una página italiana se dice esto: “No se sabe en qué época en concreto vivió aunque se dice que estuvo en tierras africanas donde consiguió la libertad de más de cuatrocientos prisioneros. No se sabe la fecha de su muerte y antes era recordado el día 20 de octubre”. Actualmente la Orden no lo conmemora porque no está oficialmente beatificado.

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa del Beato Diego de Cervantes, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

Pregunta: ¿Es verdad que Herodes está canonizado? He oído hablar de San Herodes y me he quedado perplejo. Gracias.

Respuesta: ¡Cómo para no quedarse!, ja,ja. Ni el Herodes de los Santos Inocentes de Belén ni el Herodes que decapitó al Bautista están canonizados. Como dicen en mi pueblo: “tú has oído campanas, pero no sabes donde”.

Me explico: Habrás oído hablar de los 72 discípulos de Cristo y en la larga lista de ellos existe un Herodes que pertenecía a este grupo y a quién los griegos conocen como San Herodes el apóstol. Se dice que después de la Ascensión del Señor, se dedicó a difundir el evangelio asociado a los apóstoles, especialmente, a Pedro y que después del martirio del apóstol Andrés, fue elegido obispo de Patras. Desde su nueva responsabilidad, mostró toda una serie de cualidades: caridad, prudencia, fogosidad en la predicación del evangelio, etc., pero fue apresado por unos judíos y por unos paganos, quienes lo golpearon salvajemente y apedrearon hasta la muerte. Con el martirio selló su fe en Jesús. San Herodes (o Herodión), se conmemora el día 10 de noviembre.

El cardenal Baronio lo identifica con el personaje saludado por San Pablo en la Epístola a los Romanos: “Saluda a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor” (Romanos, 16, 11), diciendo que como era pariente de San Pablo, por lógica, era oriundo de Tarso y que fue San Pablo quién lo ordenó de sacerdote y posteriormente, de obispo.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Icono ortodoxo griego de San Herodes o Herodión, apóstol mártir.

Pregunta: Soy peruano. ¿Me podríais facilitar alguna información sobre Fray Diego Ruiz Ortiz? Muchísimas gracias.

Respuesta: Pues aunque sea brevemente, algo podemos decirte. Este fraile agustino nació en Getafe (Madrid) en el mes de julio del año 1532 y con apenas dieciséis años de edad llegó a Perú instalándose en una casa que actualmente está ocupada por un convento. En el Capítulo del 1563 lo destinaron a Yanacache, cerca de La Paz. Aprendió el quechua y el aymara y marchó como misionero a Puná, aunque después lo destinaron a Capiñora.

Llevaba una vida de oración y penitencia, era muy austero y muy caritativo por lo que fácilmente, se ganó la confianza de los indios. Pero un día se le ocurrió predicar contra el adulterio que cometía el cacique inca Tito Cusi, el cual se había separado de su esposa Evangelina y se había unido a Angelina Polanquilaco. Y esta fue su perdición, pues un día, el inca lo invitó a un banquete y él no se presentó porque sabía que la comilona terminaría en borrachera, como realmente ocurrió. Él reprendió a Tito Cusi y su concubina ordenó a los capitanes de su ejército y al secretario Pando que matasen a Fray Diego.

Cuando fueron a buscarlo lo encontraron rezando, pero ellos, en vez de respetar su intimidad, comenzaron a insultarlo y a golpearlo, lo sacaron al campo, lo desnudaron, le ataron las manos a la espalda y lo dejaron a la intemperie para que se muriese de frío. Como no murió, le ataron los brazos hasta el punto de descoyuntarle los huesos, le partieron varias costillas y ya de noche, echaron agua en las cuerdas para que se ajustasen y así, fueran más dolorosas las ataduras.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151010

En esto, murió el Inca y le pidieron a Fray Diego que lo resucitase. El fraile solicitó que le dejasen celebrar la Santa Misa por esta intención y entonces lo desataron aunque como consecuencia del martirio sufrido, él no podía mover los brazos ya que estaban descoyuntados. A golpes se los pusieron en su sitio y él celebró la Misa. Pero como cuando acabó la Misa el muerto no había resucitado, de nuevo lo ataron a una cruz y lo azotaron. Posteriormente lo abofetearon, le partieron la barbilla y lo llevaron a rastras hasta Mancaray, donde el inca Túpac Amaru se estaba coronando. Lo llevaron al lugar donde ajusticiaban a los malhechores, le clavaron espinas en las uñas de las manos y de los pies y con un machete le golpearon la cabeza matándolo.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Grabado del martirio de Fray Diego Ruiz Ortiz, empalado y alanceado.

Ya muerto, pisotearon el cadáver, le cortaron la cabeza y lo pusieron encima de una roca enorme para que las fieras se lo comieran. Rociaron su cuerpo con salitre y chicha. Era el año 1571, por lo que el padre Diego tenía treinta y nueve años de edad. Cuando la región fue conquistada y se fundó la Nueva Vilcabamba, en el lugar de la ejecución construyeron una iglesia donde enterraron sus restos. Allí estuvo hasta el año 1595, año en el que lo trasladaron a Cusco. El 28 de agosto del 1598 fue solemnemente sepultado junto al altar mayor del convento y allí fue venerado hasta el 1826, año en el que se le perdieron la pista a las reliquias. En el siglo XVII se inició el proceso de canonización, pero este cayó en el olvido; se ha reiniciado en el año 1991. Existe un grabado, que es el que publicamos en el blog, en el que el mártir aparece empalado, pero yo, buscando y rebuscando información, no he encontrado nada que explique esta forma de martirio.

Pregunta: Hola, he viajado hasta Braga (Portugal) tratando de localizar reliquias de San Vicente mártir. Concretamente, mi interés se centra en su brazo derecho. Sabemos que el brazo izquierdo, incorrupto permanece en la Catedral de Valencia (varias fuentes confirman la autenticidad de este dato). Sin embargo, con su brazo derecho existen diferentes versiones contradictorias entre sí. Varias son las fuentes (entre ellas la Wikipedia) que señalan que el derecho se encuentra en la Catedral de Braga. Pero esta tarde he preguntado allí y me han comentado que no tienen conocimiento de que la reliquia del brazo derecho del santo mártir se pueda encontrar en la catedral de esta ciudad portuguesa. Agradecería si pueden darme alguna información al respecto. Gracias de antemano y enhorabuena por su labor.

Respuesta: En principio te digo que, con un permiso especial del obispado, yo he estado fotografiando todos los relicarios de la catedral de Braga y allí no lo he visto, aunque si te digo que si vives en Braga o puedes ir allí de nuevo, no dejes de visitar la iglesia de San Vicente, pues te sorprenderás por sus magníficos murales hagiográficos vicentinos en cerámica. Se que esto no tiene nada que ver con la reliquia, pero supongo que tienes especial interés por este santo y por eso te lo comento.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

Mano derecha incorrupta de San Vicente mártir. Catedral de Lisboa, Portugal.

También estuve en la catedral de Lisboa, que es la que conserva la mayor parte de los huesos del santo mártir, pero estos se quemaron a consecuencia de un incendio y todos los huesos quemados que pudieron recuperarse están dentro de una arqueta relicario. En otra arqueta, de la que incluyo una foto, está una mano incorrupta, luego si en Valencia está la izquierda, esta debe ser la derecha, lo que puede indicar que el resto de los huesos del brazo derecho estén en la otra arqueta mencionada anteriormente. Espero haberte complacido.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los santos y el sufrimiento (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo-retrato de la Santa en su lecho de sufrimiento. La leyenda dice en alemán: "Beata Ana Schäffer, ruega por nosotros".

Óleo-retrato de la Santa en su lecho de sufrimiento. La leyenda dice en alemán: “Beata Ana Schäffer, ruega por nosotros”.

Santa Ana Schaeffer
Mindelstetten (Baviera, Alemania), 18 de febrero de 1882 – 5 de octubre de 1925

Fue la tercera de los ocho hijos que tuvieron el carpintero bávaro Miguel Schaeffer y su esposa Teresa Forster. La familia no tenía muchos recursos y todos vivían de las pocas ganancias que conseguía su padre. Ana recibió la instrucción elemental en las escuelas de Mindelstetten y allí empezó a cultivar un sueño: ser religiosa y convertirse en misionera a tierras lejanas. Pero se necesitaba una dote para ser aceptada en una congregación religiosa y por eso, se marchó a trabajar a Regensburg, prestando sus servicios a una familia de buena posición social: Este fue el primer paso hacia la realización de su sueño.

Pero en aquel momento, ella no sabía que ese paso también sería el último. Su padre murió al año siguiente y ella tuvo que volver a Mindelstetten para ayudar a la familia que quedó huérfana, con cinco hermanos y hermanas más pequeños que ella. Se dedicó a trabajar tanto en su casa como en las de otros. Así transcurrieron algunos años: los pequeños de la casa crecieron y pronto no necesitarían de ella y ella podría repensarse alla lejana misión… Pero el 14 de febrero del año 1901, cuando tenía diecinueve años de edad, la desgracia hizo que quedara inválida para siempre. Sucedió en el lavadero de la casa forestal de Stammham, cerca de Ingolstadt, donde ella trabajaba: una chimenea estaba a punto de resbalar y caer y ella se subió a arreglarla, pero cayó en una tina llena de agua caliente con lejía sufriendo gravísimas quemaduras en las piernas, hasta las rodillas. La curaron en el hospital de Kosching y posteriormente, en el centro médico universitario de Erlangen, pero poco pudo hacerse contra las llagas que la acción corrosiva del detergente le habían provocado. Ana tuvo que volver a su casa de Mindelstetten después de meses de hospitalización, encontrándose inválida para siempre, convirtiendose ella y su familia en más pobres aun de lo que lo eran antes.

Vista del sepulcro de la Santa.

Vista del sepulcro de la Santa.

La familia se quedó en la ruina y ella prisionera de sus dolores, insoportables y con la certeza de que no tenían cura, que no acabarían nunca. Todo esto y con solo veintiún años de edad: una situación insoportable, no podía quedarse así, se rebelaba contra este sufrimiento sin esperaza y así se lo hizo conocer a los suyos, a sus amigos y al padre Karl Rieder, que era su párroco. La conquista de la serenidad no le llegó por súbitas iluminaciones, sino que fue una larga fatiga la que hizo que Ana se convenciera: lo suyo no era una condena, sino que era una tarea que el Señor le había confiado y a la que tenía que consagrarse; ser misionera así, desde el lecho del dolor, llena de llagas. Y lo aceptó, no como una rendición, sino como un acto de voluntad: Ana ofreció todos sus sufrimientos al Señor. Y tuvo mucho que ofrecer: las desgracias de la lavandería, las llagas, la parálisis total de sus piernas, rigidez de la médula espinal y para colmo, un cáncer intestinal. Asi, herida, hablaba de “sus sueños” en los cuales se les aparecieron Jesús y San Francisco.

Se dedicó a aconsejar y alentar a la gente que iban a solicitarle ayuda y apoyo. Se hizo necesaria, indispensable, segura y saludable; en la cama siempre estaba “de guardia” para atender a los demás incluso escribiendo cartas. No dejó de estar al servicio de los demás hasta que murió. En el mes de septiembre del 1925, una caída de la cama la dejó sin voz, solo susurraba: “Jesús, yo vivo en ti”. Después de su muerte dejó una fuerte presencia en toda la región bávara. Sepultada en el cementerio, su cuerpo fue transportado a la iglesia parroquial de Mindelstetten. San Juan Pablo II la beatificó el 17 de marzo de 1999, siendo canonizada por el Papa Benedicto XVI, el 21 de octubre del 2012.

Óleo de la Beata por Gabriel Cornelius Von Max.

Óleo de la Beata por Gabriel Cornelius Von Max.

Beata Ana Catalina Emmerick
Flamske (Alemania), 8 de septiembre de 1774 – Dülmen, 9 de febrero de 1824

Finalmente, esta religiosa venerable, mística, vidente y estigmatizada del siglo XVIII, después de un largo proceso de beatificación que duró más de ciento treinta y cinco años, fue inscrita en el catálogo de los beatos por San Juan Pablo II, el 3 de octubre del año 2004.

Ana Catalina Emmerick nació el 8 de septiembre de 1774 en Flamske bei Coestfeld (Westfalia, Alemania), siendo sus padres Bernardo Emmerick y Ana Hillers, que eran unos católicos de condición muy humildes, De pequeña, hizo de pastora y ya en este período de su vida advirtió su vocación religiosa, aunque se encontró con la oposición de su padre. Durante su juventud, Dios la colmó de grandes dones, como fenómenos de éxtasis y de visiones, aunque esto no la ayudó ya que fue rechazada por varias comunidades. En el 1802, cuando tenía veintiocho años de edad, gracias al interés de su amiga Clara Soentgen – una joven de la burguesía -, pudo entrar en el monasterio de las Canónigas Regulares de San Agustín en Agnetenberg, cerca de Dülmen. La vida en el monasterio fue muy dura para ella porque no tenía la misma condición social que el resto de las monjas y esto le hizo sufrir insistentes presiones. A esto se le unió el que sufría de varias enfermedades, como consecuencia de un incidente padecido en el año 1805, que la obligó a permanecer casi continuamente en su habitación desde el 1806 al 1812.

Cuando era una campesina, podía mantener ocultos los fenómenos místicos que se manifestaban en ella, pero en el monasterio, en un ambiente más restringido, esto le era imposible y, por lo tanto, algunas monjas, por celo o por ignorancia la hicieron objeto de insinuaciones maliciosas y de todo género de sospechas. En el año 1811 el convento fue suprimido por las legiones francesas de Napoleón Bonaparte y las hermanas tuvieron que dispersarse. Ana Catalina se puso al servicio de un sacerdote (don Juan Martín Lambert), procedente de la diócesis francesa de Amiens y que había emigrado a Dülmen. En casa de este sacerdote, a finales del 1812, los fenómenos místicos se multiplicaron y en los últimos días de diciembre recibió los estigmas de la Pasión. Durante dos meses pudo mantenerlos ocultos, pero el 28 de febrero no pudo levantarse más del lecho, que llegó a ser su instrumento de expiación por los pecados de los hombres, uniendo sus sufrimientos a los de la Pasión de Jesús.

Sepulcro de la Beata en la iglesia de la Santa Cruz de Dülmen, Alemania.

Sepulcro de la Beata en la iglesia de la Santa Cruz de Dülmen, Alemania.

Fue sometida a una investigación sobre los estigmas, los sufrimientos de la Pasión y los fenómenos místicos que se le manifestaban y la investigación demostró su absoluta inocencia y el carácter sobrenatural de los mismos. Se sabe que tuvo una visión sobre la vida de Jesús y de María, pero sobre todo de la Pasión de Cristo: por ejemplo, explicó detalladamente como era la casa donde vivía la Virgen en Éfeso y cómo era el castillo de Maqueronte, en el que fue decapitado San Juan Bautista. Es difícil saber cuales fueron efectivamente sus visiones, porque un contemporáneo suyo, el poeta y escritor Clemente Brentano (1778-1842), las publicó añadiéndole y adornándolas por su cuenta, creando así una gran confusión, que puso algunas dificultades en el proceso de beatificación.

Ana Catalina Emmerick murió en Dülmen el día 9 de febrero de 1824, llegando a ser una de las siervas de Dios más conocida de Europa. Por pertenecer a la Orden de las Agustinas, los monjes de esta Orden promovieron su Causa, que como ya he dicho sufrió varios reveses por parte de algunos obispos, del propio Papa León XIII y por motivos políticos ocurridos en Alemania… hasta que definitivamente, el 4 de mayo de 1981 se emitió el decreto de introducción de la Causa.

Fotografía de la Beata en su lecho.

Fotografía de la Beata en su lecho.

Beata Alejandrina Maria da Costa
Balasar (Portugal), 3 de marzo de 1904 – Balasar, 13 de octubre de 1955

Alejandrina Maria da Costa nació en Balasar (provincia de Oporto y archidiócesis de Braga), el 30 de marzo de 1904, siendo bautizada el 2 de abril siguiente, Sábado Santo. Su madre la educó cristianamente junto con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció con su familia hasta los siete años de edad, siendo entonces enviada a Povora do Varzim a la casa de la familia de un carpintero para así poder frecuentar la escuela elemental, pues en Balasar no la había. Allí hizo su primera comunión en el año 1911 y al año siguiente fue confirmada por el obispo de Oporto. Pasados dieciocho meses retornó a su pueblo para vivir con su madre y su hermana en aquella localidad lo que sería su Calvario hasta el día de su muerte. Como era de constitución robusta, comenzó a trabajar en el campo. Su infancia había sido muy animada, estaba dotada de un temperamento alegre y comunicativo, siendo muy querida por sus compañeras. Pero con doce años de edad enfermó: una grave infección (quizás una fiebre intestinal o tifoidea) la puso a un paso de la muerte. Superó el peligro, pero su físico quedó señalado para siempre. Con catorce años de edad le ocurrió un hecho que fue decisivo en su vida. Era el Sábado Santo del 1918.

Aquel día, ella, su hermana Deolinda y una muchacha aprendiza tenían intención de ponerse a coser cuando se encontraron con tres hombres que intentaban entrar en su habitación. Aunque debido a su fortaleza pudo cerrar la puerta, los tres hombres la forzaron y entraron. Alejandrina, para salvar su amenazada pureza, no tuvo suerte al saltar por la ventana de la habitación desde una altura de cuatro metros. Las consecuencias fueron terribles, aunque no inmediatas. Después de varias visitas al médico, le diagnosticaron un hecho irreversible. Con muchísima voluntad y tremendas dificultades pudo ir a la iglesia hasta que tuvo diecinueve años de edad; esto edificó de manera maravillosa a la gente de su pueblo. La parálisis fue progresando y los dolores se fueron haciendo cada vez más terribles, las articulaciones perdieron todo movimiento y quedó completamente paralizada. Era el 14 de abril de 1925 cuando Alejandrina ya no pudo levantarse de la cama, en la que permaneció por espacio de treinta años hasta su muerte.

La Beata fotografiada durante un éxtasis.

La Beata fotografiada durante un éxtasis.

Hasta el 1928 no dejó de pedirle al Señor por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación haciendo la promesa de que si se curaba se convertiría en misionera. Pero finalmente tuvo que comprender que el sufrimiento era su vocación, lo que aceptó de manera gustosa. Decía: “Ahora, nuestra Señora me ha concedido una gracia aun mayor. Primero la resignación, después la conformidad completa a la voluntad de Dios y finalmente, el deseo de sufrir”. Pertenecen a este período los primeros fenómenos místicos, cuando Alejandrina inició una vida de gran unión de Jesús en el Tabernáculo a través de la Santísima Virgen. Un día en el que se encontraba sola, le vino de improviso este pensamiento: “Jesús, tu estás prisionero en el Tabernáculo y yo en mi cama por tu voluntad. Hagámosnos compañía”. Desde ese momento comenzó su misión: se convirtió como en la lámpara del Tabernáculo. En todas las Misas se ofrecía al Padre Eterno como víctima por los pecadores, junto a Jesús y conforme con sus intenciones. En ella crecía más y más el amor por el sufrimiento al mismo tiempo que su vocación de víctima se veía con más claridad. Hizo voto de hacer siempre aquello que creyese era lo más perfecto.

Desde el viernes 3 de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, o sea, ciento ochenta y dos veces, vivió todos los viernes los sufrimientos de la Pasión. Alejandrina, superando su estado habitual de parálisis, se levantaba de la cama y con movimientos y gestos acompañados de terribles dolores, reproducía los diversos momentos del Vía Crucis durante tres horas y media. “Amar, sufrir, reparar” fue el programa que el Señor le indicó.

Desde el 1934 – invitada por el jesuita Mariano Pinho que fue su director espiritual hasta el año 1941 – , Alejandrina escribía todo aquello que Jesús le decía. En el 1936, por orden de Jesús, a través del padre Pinho, solicitó al Papa la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María. Esta súplica fue varias veces renovada hasta finales de 1941, cuando la Santa Sede la interrogó por tres veces a través del arzobispo de Braga. El 31 de octubre de 1942, el Papa pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María mediante un mensaje transmitido a Fátima en lengua portuguesa. Este acto fue renovado en Roma, en la Basílica de San Pedro, el 8 de diciembre del mismo año.

Fotografía de la Beata en la cama, con una imagen de María Auxiliadora.

Fotografía de la Beata en la cama, con una imagen de María Auxiliadora.

El 27 de marzo de 1942, Alejandrina dejó de alimentarse, viviendo solamente de la Eucaristía. En el año 1943, durante cuarenta días con sus cuarenta noches, fue controlado estrictamente por médicos cualificados su absoluto ayuno y anuria en el hospital de la Foce del Duro, cerca de Oporto. En 1944, su nuevo director espiritual, el salesiano don Humberto Pasquale, alentó a Alejandrina para que continuase dictando su diario, después de comprobar las altas cotas de espiritualidad a las que había llegado. Ella lo hizo obedientemente hasta su muerte. Ese mismo año, Alejandrina se inscribió en la Unión de los Cooperadores Salesianos. Quiso colocar su diploma de Cooperadora “en un lugar en el que estuviese siempre bajo sus ojos”, para colaborar con su dolor y con sus oraciones a la salvación de las almas, sobre todos las de los jóvenes. Oró y sufrió por la santificación de los Cooperadores Salesianos de todo el mundo. A pesar de sus sufrimientos, siempre se interesaba y empeñaba a favor de los pobres, del bien espiritual de sus parroquianos y de otras muchas personas que recurrían a ella. En su parroquia, promovió la celebración de triduos, las Cuarenta Horas y la Cuaresma.

De manera muy especial, en los últimos años de su vida, acudían a ella muchísimas personas venidas desde muy lejos, atraidas por su fama de santidad; muchos de ellos, atribuían su conversión a los consejos recibidos de Alejandrina. En el año 1950 festejó el XXV aniversario de su inmovilidad. El 7 de enero de 1955 se fue preanunciado que aquel sería el año de su muerte y así, el 12 de octubre quiso recibir la Unción de los Enfermos. El 13 de octubre, aniversario de la última aparición de la Virgen de Fátima, sintieron que exclamaba: “Estoy muy feliz porque me voy al cielo” y, efectivamente, murió a las siete y media de la tarde.

Sepulcro de la Beata.

Sepulcro de la Beata.

En su tumba pueden leerse estas palabras suyas: “Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden serte útiles para salvarte, pasa sobre ellas hasta que desaparezcan, pero no peques más. No ofendas a nuestro Jesús”. Esta es la síntesis de su misma vida; exclusivamente, la salvación de las almas. En Oporto, en la tarde del día 15 de octubre, los floristas quedaron desprovistos de rosas blandas; todas habían sido vendidas. Fue un homenaje floral a Alejandrina, que había sido la rosa blanca de Jesús. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 25 de abril del año 2004.

Estos han vivido en el sufrimiento la intimidad con el Señor, descubriendo no tanto un refugio consolador, “sino al Único que conoce el dolor y la solidaridad hasta el fondo de nuestra experiencia” (T. Bello). Ellos, ahora, son aquel “todos nosotros” como dice San Pablo, “con el rostro descubierto, reflejando como en un espejo la gloria del Señor”, han manifestado la gloria que en ellos habitaba y “de gloria en gloria” (porque la gloria de Cristo es el fruto de su Cruz…”mete aquí la mano”, dijo el Resucitado a Tomás), dieron la cara a la acción del Espíritu Santo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiografico: 1977 – 2008
* Dora Samà – “La vita nascosta in Cristo. La Monachella di San Bruno”, Sud Grafica Marina di Davoli (2006)
* AA. VV. de santibeati.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos gallegos y portugueses llamados Gonzalvo (Gonzalo)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Xilografía del Beato Gonçalo do Amarante, presbítero dominico.

Xilografía del Beato Gonçalo do Amarante, presbítero dominico.

Pregunta: Buenas a todos. Desearía obtener información sobre San Gonzalo de Amaranto, cuya onomástica, si no estoy equivocado, es el 10 de enero. También desearía conocer cual es su iconografía. Gracias de antemano por su información y me tienen a su disposición, por si en algo les puedo ayudar. Un cordial saludo.

Respuesta: Aprovecho la ocasión que nos da tu pregunta y cómo el hablar de San Gonzalo de Amarante no daría para un artículo, hablaremos de los cinco santos y beatos gallegos y portugueses que llevan ese nombre.

Beato Gonzalo de Amarante, dominico
Nació en Tagilde (Portugal), en el año 1187 en el seno de una familia noble, siendo instruido desde pequeño por un sacerdote que destacaba por su piedad. Cuando tuvo la edad apropiada, el arzobispo de Braga lo ordenó de sacerdote asignándole una importante asignación económica a la que él renunció. Durante catorce años estuvo de peregrinación por Tierra Santa, Constantinopla, Roma y otros lugares y de vueltas a Portugal, decidió llevar una vida de ermitaño en Amarante.

Era muy devoto de la Santísima Virgen y después de haber tenido una aparición suya, decidió vestir el hábito de la Orden de Predicadores en Guimaraes. Después de haber ejercido durante algún tiempo el apostolado de la predicación, obtuvo permiso de sus superiores para retirarse nuevamente a Amarante y dedicarse de nuevo a llevar vida de ermitaño y a socorrer a cuantos a él acudían. Se le atribuye la construcción de un puente sobre el río Tamega. Con respecto a la construcción de este puente hay una leyenda que dice que estando el santo buscando dinero para la construcción del mismo, acudió a un rico solicitándole algunas monedas. El rico escribió una nota en un papel y le dijo al santo que se la llevara a su esposa que estaba despachando en una tienda, quién al leerla se echó a reír, ya que la nota decía: “Pon esta nota en un platillo de la balanza y dale tantas monedas como sea necesario para equilibrar la balanza”. Puso el papel en un platillo y empezó a echar monedas en el otro, asombrándose de que el platillo se desbordaba sin que la balanza se equilibrara. Fue el santo el que dijo “basta”, cogió las monedas, las echó en una bolsa y se fue. Otra anécdota que se cuenta es que cuarenta años después de la muerte del santo, ante unas lluvias torrenciales, el agua del río comenzó a subir peligrosamente y un árbol que era arrastrado por la corriente, quedó cogido en el puente estando a punto de romperlo. El santo se apareció, quitó el árbol y las aguas volvieron a su cauce.

Sepulcro del Beato Gonzalo de Amarante. Convento de San Gonzalo, Amarante, Portugal.

Sepulcro del Beato Gonzalo de Amarante. Convento de San Gonzalo, Amarante, Portugal.

Profetizó el día de su muerte, que fue el 10 de enero del 1259 después de habérsele aparecido de nuevo la Santísima Virgen. Desde un primer momento su sepulcro fue muy venerado y el propio rey Juan III, construyó sobre el mismo el actual convento dominico de Amarante. Su culto fue aprobado para Portugal por parte del Papa Julio III. Posteriormente, el Papa Paulo IV, en el 1560, le concedió un oficio litúrgico propio. Esta fiesta del 10 de enero y este oficio, fue extendido a toda la Orden de Santo Domingo por el Papa Clemente X. Sobre su iconografía, solo puedo decirte que se le representa vestido con el hábito de la Orden de Predicadores, con un bastón de peregrino en una mano y con unos peces en la otra.

Beato Gonzalo, abad de Azebeyro
Existe poquísima información sobre este beato. Se dice que vivió en el siglo XV, que ingresó en la Orden del Císter, llegando a ser el abad del monasterio gallego de Azebeyro. Murió en el año 1466 y es conmemorado el día 6 de julio. Según un epitafio del siglo XVI, le fue tributado un cierto culto y los fieles se acercaban a su sepulcro buscando su intercesión. Los bolandistas solo hacen de él una breve referencia cuando el 10 de octubre hablan del beato Gonzalo de Junias. Según ellos, la misma duda que existe sobre uno con respecto a la “praescriptio cultus”, también la hay sobre el otro.

Imagen del Beato Gonzalo de Lagos.

Imagen del Beato Gonzalo de Lagos.

Beato Gonzalo de Lagos
Nació en la localidad portuguesa de Lagos alrededor del año 1360. Entró en el convento de los frailes agustinos de Lisboa, llegando a destacar por su sabiduría y, al mismo tiempo, por su humildad, por lo que rechazó ser nombrado profesor de teología. Era un buen predicador aunque le satisfacía especialmente la catequesis de los niños y la atención a los pobres.

Destacó también por su piedad y por su vida de mortificación. Fue nombrado prior de varios conventos de la Orden y en todos ellos mostró un celo especial en la observancia de la Regla Agustiniana. Murió en Torresvedras el 15 de octubre del año 1422.

En vida, fue venerado como santo, cosa que siguió ocurriendo después de muerto, especialmente en el sur de Portugal, donde es considerado como el protector de los marineros. Su culto fue aprobado “ab immemorabili”, por el Papa Pío VI, el 23 de mayo del año 1778, siendo conmemorado por la Orden Agustina el día 21 de octubre.

Beato Gonzalo, abad de las Junias
Siendo un monje de la Abadía gallega de Osera, en el año 1135, fue nombrado abad de la nueva fundación de Las Junias, en la diócesis portuguesa de Braga. Habiéndosele sido revelados el día y la hora de su muerte, se escondió en el hueco de un acantilado cercano al monasterio, donde permaneció en oración hasta su muerte. Dice la leyenda que sus monjes fueron advertidos en el mismo momento de la muerte porque las campanas del monasterio se pusieron solas a repicar.

Los menologios cistercienses lo conmemoran el 10 de octubre, basando su culto apelando a la “antiqua monumenta domus” y a un antiguo oficio en su honor. Los bolandistas lo ponen en entredicho dudando que su culto estuviese ya desarrollado – como dice algún escritor español -, en el 1534, defendiendo que este culto se fundamenta más en las prescripciones de los decretos del año 1634 del Papa Urbano VIII.

Arca antigua del Beato Gonzalo de Lagos. Torres Vedras, Portugal.

Arca antigua del Beato Gonzalo de Lagos. Torres Vedras, Portugal.

San Gonzalo Arias, obispo de Mondoñedo
Este santo es venerado en Mondoñedo desde tiempo inmemorial. Parece ser que fue un monje benedictino antes de ser nombrado obispo. La leyenda nos cuenta que con sus oraciones destruyó la armada de un ejército enemigo que atacaba las costas gallegas, que algunos atribuyen a los musulmanes mientras que otros lo hacen a los normandos. Esto último parece lo más probable.

Fue obispo de Mondoñedo (Lugo) en el siglo IX, pero en el elenco de los obispos de esa diócesis no aparece ningún obispo del siglo IX con ese nombre, sino que el que aparece con ese nombre, estuvo al frente de la diócesis desde el año 1071 al 1112. Sin embargo hay que decir también que en el mencionado elenco episcopal hay una laguna entre los años 942 al 969, por lo que pudiera ser que fuera un obispo de esa época, aunque ya no sería de siglo IX, sino del X. Su muerte se sitúa el día 1 de noviembre.

La primera noticia documentada que nos han llegado sobre su culto es una carta del 1611, escrita por el obispo Diego González al rey Felipe III, en la que le habla de una antiquísima iglesia construida sobre el lugar en el cual el santo había realizado dicho milagro. San Gonzalo Arias está sepultado en la iglesia de San Martín de Mondoñedo en un rústico sarcófago de piedra, que es usado como altar donde se celebra la Santa Misa. Este sarcófago está cerrado con tres llaves, que están guardadas por el obispo, el cabildo de la catedral y el prior de la iglesia de San Martín.

Sepulcro de San Gonzalo de Mondoñedo.

Sepulcro de San Gonzalo de Mondoñedo.

En el año 1648, el obispo Francisco de Torres hizo el reconocimiento canónico de los restos, encontrando un esqueleto completo, un pastoral dorado y un cíngulo de seda bordado en oro. Otro reconocimiento se hizo en el año 1704. Es venerado el lunes de Pentecostés.

Aunque existen algunos beatos mártires españoles del siglo XX que también llevan este nombre, escribiremos sobre ellos en otra ocasión.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FLORES DE LEMUS, I., “Año Cristiano Ibero-Americano”, Barcelona, 1950.
– MAYÁN FERNÁNDEZ, F., “Gonzalo, el obispo santo”, Mondoñedo, 1955.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Liberato, agustino mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de San Liberato, mártir agustino.

Imagen de San Liberato, mártir agustino.

En el encantador valle sagrado de Rieti existe una pequeña aldea, fracción de Cantalice, llamda San Liberato. Aquí, en la pequeña y bonita iglesia parroquial se venera a San Liberato Mártir.

El nombre Liberato deriva de los tardíos nombres latinos Liberatus, Liberator y Liberata, derivados de “liberare”. Se ha difundido en sus formas fundamentales en el centro y sur de Italia. La forma Liberante es típica de Sicilia. El nombre está difundido entre los santos y beatos del Martirologio Romano y entre innumerables mártires de las catacumbas romanas, los “cuerpos santos”.

En el Martirologio Romano están:
– San Liberato (Liberal), mártir en Roma, 20 de diciembre.
– Beato Liberato Weiss y compañeros mártires franciscanos, 3 de marzo.
– Santos Liberato, Bonifacio, Servio, Rústico, Rogato, Séptimo y Máximo agustinos mártires, 2 de julio.

Hay sin embargo otros santos y beatos con este nombre, por ejemplo San Liberato de Loro Piceno, franciscano de las Marcas, venerado el 6 de septiembre.

Muchos, también, son los mencionados “cuerpos santos”. Entre ellos recordamos: San Liberato mártir de Calvisi Sannitico de Gioia Sannitica (CE), autenticado en 1687; San Liberato mártir de Roccamorfina (IS), extraído de las catacumbas de Ponciano y autenticado en 1780; San Liberato mártir de Fratta Polesine (RO), extraído de la catacumba de Félix y Adaucto, y autenticado en 1727; San Liberato mártir de San Marco la Catola (FG), extraído de la catacumba de Priscila y autenticado en 1754, por citar algunos de los más famosos y venerados.

La pregunta ahora es simple: ¿quién es el patrón de San Liberato de Cantalice (RI)? La respuesta no es tan simple.

Lienzo del Santo. Diócesis de Civita Castellana.

Lienzo del Santo. Diócesis de Civita Castellana.

San Liberato, fracción de Cantalice, es un pequeño centro de unos 500 habitantes ubicado en el límite norte del complejo comunal. El nombre deriva del santo patrón, abad agustino, al cual está intitulada la iglesia parroquial construida sobre un acantilado esponjoso. Ésta es de origen muy antiguo. Con el nombre de monasterio u oratorio, es citada en la bula de 1153 que el papa Anastasio IV envió al obispo de Rieti Dodone, sobre la demarcación de las fronteras ya que la diócesis fue dividida políticamente entre el Reino de Nápoles y los Estados Pontificios; otra vez por la misma razón que se menciona en la bula de 1182 del papa Lucio III al obispo Benedetto. La iglesia de San Liberato, a pesar de estar sujeta a la jurisdicción canónica de la diócesis de Rieti, era dependiente como un feudo de la abadía de Ferentillo en Val Nerina y gozaba de inmunidad de cualquier carga de impuestos con respecto a grandes y pequeños propietarios en 1178, cuando el emperador Federico I de Suabia, teniendo bajo su protección el obispo y la iglesia de Rieti, concedió este privilegio.

Esto sin duda favoreció el surgimiento de algunas áreas residenciales alrededor del pequeño oratorio. En los primeros años de 1600 fue elevado a parroquia, aunque aún sujeta a la abadía de Ferentillo, estaba bajo la jurisdicción canónica de la diócesis de Cittaducale que se formó en 1502 con las iglesias excluidas de la diócesis de Rieti en el reino de Nápoles. Desde 1818, suprimida la diócesis de Cittaducale, formó parte de la diócesis de l’Aquila para ser definitivamente re-anexionada a la de Rieti en 1972.

De aquí se deduce que el Santo del pueblo del mismo nombre es el abad agustino Liberato, así representado en la estatua en el nicho de la derecha del altar.

Decir que en San Liberato se veneran dos santos de este nombre. De hecho, a la derecha de esta estatua hay otro nicho donde están las reliquias, aunque unas pocas, de los Santos mártires Liberato, Aurelio y Felciano, extraídos de las catacumbas de Ponciano, en Roma, y autenticados en 1683, que se donaron más tarde la iglesia de San Liberato. Así, se puede entender que la pequeña ciudad tiene dos patronos nombrados Liberato: el abad agustino Liberato, cuyo culto está presente en otras áreas de la Italia central (por ejemplo, Narni, Civita Castellana) y Liberato mártir romano, cuyas reliquias están en la parroquia desde 1683.

Reliquias de San Liberato, mártir romano, y compañeros extraídos de las catacumbas.

Reliquias de San Liberato, mártir romano, y compañeros extraídos de las catacumbas.

Concluyendo, dos noticias sobre el mártir agustino. San Agustín, que fue bautizado por Ambrosio en Milán, en 387, regresó a África para poner en práctica su propósito de la vida monástica. Incluso cuando se convirtió en obispo en 395, y luego para toda la vida vivió como monje, aunque acosado por muchas ocupaciones pastorales, propagó por todos los medios la vida religiosa en toda África cristiana. A su muerte en el año 430, Agustín dejó a la Iglesia monasterios de hombres y mujeres, así como el florecimiento de religiosos, religiosas y de ricas bibliotecas. La primera invasión romana de África por los vándalos y los árabes destruyó las fundaciones monásticas agustinas.

Entre los monasterios de África que la Orden considera de inspiración agustiniana, básicamente, es de particular importancia el de Gafsa, en Túnez, por el martirio de su diácono religioso Bonifacio, el abad Liberato, Severo, Rústico, Rogato, Séptimo y Máximo monjes.

Tras el edicto publicado en 484 por el rey Hunerico que ordenaba la entrega a los sarracenos de los monasterios y de sus habitantes, los siete religiosos del monasterio fueron encarcelados y, después de soportar pruebas amargas, fueron martirizados en Cartago, ofreciendo un gran ejemplo de la fe y la unión fraterna. Su celebración fue concedida la Orden el 6 de junio de 1671 y el día de la fiesta es el 2 de julio, según el Martirologio Romano: “Conmemoración de los santos mártires Liberato, abad; Bonifacio, diácono, Servio y Rústico, subdiáconos, Rogato y Séptimo, monjes, y el muchacho Máximo: en Cartago, en la actual Túnez, durante la persecución de los vándalos, bajo el rey arriano Hunerico, fueron sometidos a crueles torturas por haber confesado la fe católica y defender la unidad del bautismo; muertos a golpe de remo en la cabeza mientras estaban clavados en la madera en la que había tratado de quemarlos, concluyeron el curso de su admirable lucha, recibiendo del Señor la corona del martirio”.

Damiano Grenci

Bibliografía y fuentes:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Bellini P. – Il progetto agostiano di vita. La famiglia agostiana tra utopia e realtà – Tolentino, 1982 (I edizione)
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Casagrande Gianfranco – Conoscere e amare i Santi e i Beati Agostiniani – Editrioce Shalom, 2009
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2013
* Provincia Agostiniani d’Italia – Messale Agostiniano – Roma, 1976
* Rojo Martìnez Fernando – Il fascino di Dio. Profili di agiografia agostiniana – Roma, 2000
* sito web di chiesacattolica.it
* sito web di newsaints.faithweb.com
* sito web di prolococantalice.it
* sito web di santiebeati.it
* sito web di wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Bartolomé Gutiérrez y compañeros mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Beato Bartolomé en el Santuario de San José de Gracia, Guadalajara (México).

Imagen del Beato Bartolomé en el Santuario de San José de Gracia, Guadalajara (México).

Introducción
Además de San Felipe de Jesús y los Santos Mártires Mexicanos, el santoral de México nos ofrece en sus historias la vida de unos beatos oriundos de este país que dieron testimonio de Cristo en el Japón durante la época del Virreinato. Se trata de los Beatos Bartolomé Díaz Laurel, Pedro de Zúñiga y Luis Flores y del insigne misionero Bartolomé Gutiérrez, de quien trata este artículo. Éste bienaventurado encabeza otro grupo de mártires de los cuales se refieren unas breves noticias.

Beato Bartolomé Gutiérrez Rodríguez
Nació en la ciudad de México el 4 de septiembre de 1580, hijo de Alonso Gutiérrez y Ana Rodríguez. Fue bautizado en la parroquia de Sagrario Metropolitano. Con 16 años ingresa a la orden agustina; hizo sus estudios en el convento de Yuriria, Michoacán, profesando el 1 de junio de 1597. Ordenado sacerdote, fue trasladado a Puebla al convento de San Agustín. Por estas fechas ya tenía deseos de ser misionero y mártir, sus hermanos de religión se burlaban de él porque era muy gordo y no podría soportar las fatigas del misionero. Pero el respondía con jocosidad: “Tanto mejor, así habrá más reliquias que repartir cuando muera mártir, porque algún día iré a Filipinas y de allí a Japón donde moriré por la Fe de Cristo”. Sus palabras resultaron proféticas.

El 22 de febrero de 1606 se embarcó en Acapulco y llego a Filipinas el 1 de mayo siguiente. Allí, los superiores al ver sus cualidades, lo nombraron maestro de novicios, desempeñando este cargo durante un sexenio. Tenía una gran facilidad para los idiomas, era un buen latinista y aprendió pronto el japonés a pesar de las dificultades de esta lengua. En 1612 se embarca a Japón y en 1613 es nombrado prior del convento de Usuki; como dominaba bien el idioma japonés, se entregó de lleno a la evangelización, teniendo pronto a su cargo una gran comunidad de fieles. En 1614 hubo un decreto de expulsión para los religiosos y en noviembre de este año el Beato Bartolomé fue capturado y expulsado de Japón, volviendo a Filipinas, donde nuevamente fue maestro de novicios. En Japón la persecución recrudeció a raíz del martirio del Beato Fernando de San José Ayala, OSA y las demandas de refuerzos llegaban a Manila porque los fieles ocupaban pastores. Algunas crónicas precisan que se pedía la vuelta del Padre Bartolomé Gutiérrez porque este había dejado un buen recuerdo. Así, el provincial designó que volviera a Japón acompañado del Beato Pedro de Zúñiga, regresando ambos a tierra de misión el 12 de agosto de 1618.

Martirio del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Martirio del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Ejerció un ministerio ejemplar entre sus fieles, estimulando por su fervor, sosteniendo a los débiles en la fe, predicando y administrando los sacramentos a escondidas. Venció innumerables peligros para llevar a Cristo a los creyentes y para no ser detenido, vivía en los campos y bosque; vivió pobremente, padeció las inclemencias del clima y también el hambre. A esto él añadió ayunos, vigilias y tales maceraciones, que aquel joven robusto de 25 años, se convirtió en un hombre enjuto y seco que no parecía tener más que huesos y piel.

De él se platica que Dios lo protegió de manera milagrosa cuando se escondía. En una ocasión escapó de sus perseguidores gracias a que una araña tejió su telaraña en un rincón de la casa donde se escondía. Otra vez salió al encuentro de sus captores tocando un instrumento musical sin ser notado por ello. También sucedió que una buena mujer lo escondió en su casa, llegaron los guardias y le preguntaron por él, entonces ella sufrió un ataque de nervios y se reía mucho, pensaron los oficiales que quería congraciarse con ellos mientras les señalaba que adentro y lo tomaron a burla y se marcharon sin revisar. Así fue que desarrolló su apostolado hasta 1629, en que llego a Nagasaki como gobernador un hombre llamado Tacanga. Este fue un cruel perseguidor y redobló las pesquisas y castigos. También respiraba mucho odio contra el Beato Bartolomé y los agustinos porque en el reino de Bungo habían fundado el primer convento y para acabar de componerla, el religioso había convertido al cristianismo a varios familiares suyos.

Víctima de una traición, el Beato Bartolomé fue sorprendido y arrestado el 10 de noviembre de 1629, junto con el catequista y ahora Beato Juan Shozaburo y otros tres auxiliares con los que fue enviado a la cárcel de Nagasaki, allí se reunieron pronto con él los religiosos agustinos Francisco de Jesús Terrero y Vicente de San Antonio Carvalho. Desde 1618 él había sido el sostén y promotor de la comunidad cristiana local, ahora ya detenido, el Tirano Tacanga se alegró porque iba a escarmentarlo para infundir miedo en el reino. Luego fue trasladado a la cárcel de Omuro, por considerarse que era un lugar más cruel.

Estampa devocional del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Estampa devocional del Beato Bartolomé Gutiérrez.

En su traslado fue notoria su tranquilidad y resignación así como la alegría con que cantaba himnos a Dios en acción de gracias. Aquí languideció durante dos años. En 1630 tuvo la oportunidad de escribir al provincial: “por estar al presente por horas y momentos esperando la muerte” dando noticias no menos interesantes sobre sus compañeros y circunstancias de su prisión. En 1631 vuelve a Nagasaki en compañía de sus hermanos de hábito Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio así como el Jesuita Antonio Ixda, encontrado en la prisión al hermano franciscano Gabriel de la Magdalena. Los hicieron sufrir la tortura del agua sulfurosa en el Monte Unge, fueron llevados al lago de Arima, de aguas hirvientes, con las que eran bañadas sus carnes hasta escaldarlos y desollarlos creyendo que así renegarían de la fe. Esta dolorosísima prueba, de la que muchos salían apostatando, fue ganada por los mártires. Los suplicios fueron verdaderamente espantosos y se prolongaron por un mes, repitiéndose el castigo por lo menos dos veces al día, lo que tuvieron que padecer, todo el cuerpo hecho una llaga, no es fácil de imaginar.

Al ver que no se lograba ningún retroceso, fueron devueltos a Nagasaki, donde se les condenó a morir en la hoguera. Todavía la víspera, Tacanga les ofreció la libertad si apostataban, pero permanecieron firmes en la fe. La sentencia se llevó a cabo el 3 de septiembre de 1632. Al llegar al lugar del suplicio, entonaron, como era la costumbre entre quienes eran sacrificados, el salmo 116 “Laudate Dominum omnes gentes”, luego los ataron con lazos muy frágiles, para que se pudieran romper si decidían renegar. La leña era verde y llena de lodo para que ardiera con dificultad. Al ser encendido el fuego, el Beato Vicente Carvalho sacó su crucifijo y levantándolo en alto exclamo “¡Adelante valerosos soldados de Jesucristo! ¡Viva nuestra fe y por ella valerosamente muramos!”.

El Beato Bartolomé Gutiérrez dejo varios escritos. Explicación de la doctrina cristiana la Relación del suceso de la prisión y dichoso fin de los bienaventurados mártires Pedro de Zúñiga y Luis Flores y la Relación del martirio que padecieron otros religiosos en el Japón en el mes de septiembre de 1622. Este grupo de misioneros cierra el elenco de os mártires encabezados por el Beato Alfonso de Navarrete.

Imagen del Beato Vicente Carvalho.

Imagen del Beato Vicente Carvalho.

A continuación se refiere una breve semblanza de los beatos martirizados junto Beato Bartolomé Gutiérrez.

Beato Vicente de San Antonio Simoes de Carvalho
Nació en 1590 en Albufeiora, Portugal, siendo sus padres Antonio Simoes y Catalina Pereiro, quienes le dieron una buena educación. Ingresó con los agustinos en el convento de Santa María de Gracia, donde profesó y fue ordenado sacerdote. En 1621 estuvo en México, en 1622 en Filipinas y en 1623 en Japón; por casi seis años se consagró al ministerio en secreto y logró mucho fruto, burlando, también la vigilancia de los espías hasta que finalmente fue capturado.

Beato Francisco de Jesús Terrero Pérez
Nació en 1590 en Villa Mediana, Palencia, siendo hijo de Pedro Terrero y María Pérez, ambos de ascendencia noble y familias ricas. A los 8 años quedó huérfano y fue educado por dos tíos suyos que eran sacerdotes; con 16 años ingresa a la orden de San Agustín en Valladolid, luego de profesar en esa orden, hizo estudios sacerdotales recibiendo por fin el presbiterado. En 1621 estuvo en México, luego se trasladó a filipinas y por ultimo a Japón, donde fue vicario Provincial. Estudió el japonés para poder transmitir el Evangelio, su apostolado lo hacía de noche y con muchos peligros, tuvo que vivir en una cueva para no ser descubierto. Las crónicas dicen que bautizó cerca de 7000 fieles.

Beato Antonio Ixhida Kyutaku S.J.
Nació en el año de 1570 en Ximabaro, reino de Arima. Con 19 años ingreso a la Compañía de Jesús, donde profesó y fue ordenado; como conocía de fondo las religiones paganas y tenía buena elocuencia, su ministerio se valió de esto para tener mucho provecho. Desafiaba los peligros para llevar el consuelo a los cristianos encarcelados, burlando la vigilancia de los soldados.

Beato Jerónimo de la Cruz Jo ó de Torres
Nació en Nagasaki, de joven estudió con los padres franciscanos que lo enviaron a Filipinas para continuar sus estudios; una profeso fue ordenado sacerdote y su ministerio lo hacía entre sus compatriotas exiliados con abundancia de buenos resultados. Entonces cambio su apellido Jo por el español de Torres. El Beato amaba mucho a su patria y oraba a Dios suplicándole el fin de las persecuciones. En 1628 volvió a Japón para ayudar con su ministerio a sus hermanos perseguidos. Breve fue su trabajo, pues fue apresado en 1629.

Detalle de la imagen del Beato Gabriel de la Magdalena en Sonseca, Toledo (España).

Detalle de la imagen del Beato Gabriel de la Magdalena en Sonseca, Toledo (España).

Beato Gabriel de la Magdalena Tarazona Rodríguez
Nació en Sonseca, Toledo en octubre de 1567, hijo de Pedro Tarazona e Isabel Rodríguez. Recibió el bautismo el 22 de octubre del mismo año y la confirmación el 16 de junio de 1571. Estudio y ejerció la medicina y a los 30 años ingresó como hermano lego en la orden Franciscana, en la rama alcantarina. Su ardiente amor a Cristo y la salvación de las almas le hicieron ir a Japón, a donde llegó en 1606. Estuvo en Osaka, donde se dedicó a curar almas y cuerpos. En 1613 se desató una persecución, muchos religiosos fueron expulsados pero él logró esconderse en Nagasaki; su fama era tal que se decía que por sus conocimientos de medicina, podría ser médico del propio emperador.

Tuvo fama de tener gran religiosidad, de hacer curaciones milagrosas, de levitar mientras oraba y tener el don de la bilocación. En 1630 fue apresado y llevado a la cárcel de Omura, de donde fue sacado para curar al propio Gobernador y su familia, así como para atormentarlo luego con las aguas sulfurosas. Murió en la hoguera y sus cenizas, como las de sus compañeros, fueron arrojadas al mar.

Culto
Estos beatos integran un numeroso grupo de 205 mártires encabezados por el Beato Alfonso Navarrete y fueron elevados al honor de los altares el 7 de julio de 1867 por el Beato Pio IX. El Beato Bartolomé Gutiérrez recibe culto litúrgico en México el 2 de septiembre con el grado de memoria opcional y las oraciones de la misa y la liturgia de las horas se refieren únicamente a él.

Oración
Te suplicamos, Señor Dios omnipotente que, por la intercesión de tu bienaventurado mártir Bartolomé nos libres de todas las desgracias corporales y que purifiques nuestras almas de todo mal pensamiento. Por…

Humberto

Bibliografía:
– MARTÍNEZ PUCHE, José A. Nuevo Año Cristiano, Septiembre, Editorial Edibesa, Madrid 2001.
– TREVIÑO, J.G. M. Sp.S, Clamor de Sangre, Editorial la Cruz, México, D.F. 1986 ppm 147-153.
– VVAA, Año Cristiano, IX Septiembre, Editorial BAC, Madrid 2005, pp 54-61.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es