La Iglesia Católica Siro-Malabar y Santa Alfonsa Muttathupadathu

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Cristianos siro-malabares venerando una figura yacente del apóstol Santo Tomás en Kerala, India.

La Iglesia Católica Siro-Malabar
La comunidad católica de rito Siro-Malabar residente en la India, descendientes de los llamados “cristianos tomistas”, antes de que los portugueses llegasen a aquel país en el año 1498, estaban en plena comunión con la Iglesia Asiria, dependiendo del patriarcado de Babilonia. Después de mantener durante años contactos con los portugueses, se unieron a la Iglesia Católica ya que ellos, aun después de muchos siglos de aislamiento, seguían reconociendo la primacía de Roma. Los europeos, no aceptando la legitimidad de sus ritos locales, los forzaron a asistir al sínodo de Diamper en el 1599, convirtiéndola en la práctica en una rama de la iglesia latina –bajo el “Padroado” de Goa- imponiéndoles determinados cambios en la liturgia eucarística, ornamentos, exigencia del celibato, etc.

Esto provocó un descontento generalizado, que culminó con la ruptura con Roma de parte de los malabares en el año 1653. En el año 1656, el Papa Alejandro VII envió como intermediarios a algunos carmelitas italianos y aceptando Roma parte de sus ritos y otorgándoles una jurisdicción dual (Padroado y Propaganda Fide), la mayoría volvieron a la comunión con Roma en el año 1662. En el 1787, los representantes de ochenta y cuatro iglesias locales se reunieron en Angamaly y elaboraron un documento demandando a Roma la elección de obispos nativos. Roma suprimió el Padroado y todos formaron parte del Vicariato Apostólico del Malabar, con residencia en Verapoly, bajo la jurisdicción de “Propaganda Fide”. Jurisdiccionalmente, fueron separados los católicos de rito latino de los de rito siro-malabar.

Su Beatitud Mar George Alencherry, arzobispo mayor de la Iglesia Siro-Malabar.

Hasta el año 1896, los obispos siro-malabares fueron frailes carmelitas, pero en ese año, con el Breve “Sacrae Quae rei” del Papa León XIII, la Santa Sede estableció los vicariatos apostólicos de Trichur, Ernakulam y Changanacherry al frente de los cuales fueron puestos obispos siro-malabares hindúes. El vicariato de Kottayam se erigió en el año 1911 y el Papa Pío XI, en el año 1923, estableció de hecho y de derecho una auténtica jerarquía católica siro-malabar. La Iglesia Siro-Malabar cuenta en la actualidad con unos cinco millones de fieles en la India.

En el año 1934 y basándose en las fuentes originales sirias, este mismo Papa inició un proceso de restauración de la liturgia malabar, proceso que culminó en el año 1962 cuando se restableció totalmente aunque en cierta forma la liturgia malabar quedó más o menos latinizada. Esto provocó ciertas disputas que fueron resueltas en el año 1988 cuando el papaSan Juan Pablo II dio plena autoridad en materia litúrgica a los obispos siro-malabares.

El 16 de diciembre de 1992, el Papa Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica “Maiori Quae”, elevó al rango de Arzobispado Mayor a la Iglesia Siro-Malabar, pero no le concedió el rango de Patriarcado. Actualmente el arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly es Su Beatitud Mar George Alencherry, quien también fue nombrado cardenal en el Consistorio del 18 de febrero del año pasado. El Sínodo de los obispos siro-malabares celebrado en Ernakulam el 20 de mayo de 1993 solicitó a la Santa Sede se le otorgara a su Iglesia la condición patriarcal. Roma aún no se ha pronunciado.

Los santos y beatos propios de Rito Siro-Malabar, son: Santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción Muttathupadathu, San Ciríaco (Kuriakose) Elías Chavara, Beata Mariam Teressia Chiramel Mankidiyan, Beato Thevarparampil Kunjachan y Santa Eufrasia Eluvathingal.

Estos tres vídeos son de la Santa Misa en Rito Siro-Malabar. Aconsejo verlos porque nos muestra la belleza del rito y la armonía de sus cantos:




Fotografía de la Santa en su hábito de clarisa.

Santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción Muttathupadathu
Nació en Kudamalur, diócesis de Changanacherry, en el Estado de Kerala en la India, el día 19 de agosto del año 1910, perteneciendo a la noble familia de los Muttathupadathu. Nació de manera prematura, octomesina, como consecuencia de un susto que recibió su madre, Maria Puthukari, quien mientras dormía soñó que una serpiente se enroscaba en su cintura. A los ocho días después de nacer, fue bautizada según el rito siro-malabar, recibiendo el nombre de Annakutty (Ana).

A los tres meses del parto murió su madre, por lo que ella fue criada y educada cristianamente por sus abuelos en Elumparambil. Era piadosa, alegre, muy caritativa y ya con cinco años dirigía la oración que todas las tardes tenían por costumbre rezar en familia. Con siete años de edad, hizo su primera comunión el día 11 de noviembre del año 1917 y muchos años más tarde, en 1943, le decía por carta a su director espiritual: “Ya desde la edad de siete años, yo no era mía. Estaba dedicada totalmente a mi divino esposo y usted lo sabe muy bien”. Con esa edad comenzó a asistir a la escuela en Thonnankuzhy, terminando el primer ciclo tres años más tarde; entonces, con diez años de edad, se marchó a la casa de su tía Anna Murickal, en Muttuchira, la cual sería quién definitivamente la educara como su “madre adoptiva”.

Su tía, debido a su carácter severo y a hasta violento, se portó a veces más como una madrastra que como una madre, pero sin embargo era muy religiosa visitando asiduamente el convento de las madres carmelitas que estaba cercano a su casa. La niña, que siempre acompañaba a su tía, pasaba allí largos ratos de oración, empezando a surgir en su interior la vocación religiosa. Pero los pensamientos de su tía iban por otro camino pues pensaba casarla con una persona adinerada. Ella, aunque era muy obediente con su tía, sin embargo se resistía a este matrimonio, llegando hasta el punto de lesionarse voluntariamente, causándose una quemadura en un pie al pisar unas brasas ardientes. Más tarde escribiría: “Arreglaron mi matrimonio cuando yo sólo tenía trece años de edad y ¿qué podía hacer yo para evitarlo? Tomé la decisión de desfigurar mi cuerpo para que nadie me quisiera. He sufrido mucho, pero me sirvió”.

Fotografía de la Santa recién fallecida, de cuerpo presente en su funeral.

Su confesor, el padre James Muricken, fue quien la puso en contacto con las Pobres Clarisas Franciscanas de Annakutty. Ingresó en el colegio de Bharananganam el día 24 de mayo del 1927 y al año siguiente comenzó su postulantado asumiendo el nombre de Alfonsa de la Inmaculada Concepción, en honor de San Alfonso Maria de Ligori, pues era el día de su festividad: 2 de agosto. Inició el noviciado el 19 de mayo de 1930, tomando los hábitos de manos del obispo James Kalacherry.

En el noviciado empeoró, pero decidió hacer una novena al hoy Beato Ciriaco Elias Chavara – también siro-malabar – y quedó milagrosamente curada. Durante el noviciado escribió: “No quiero actuar conforme me dicta la razón, porque quiero seguir haciendo penitencia; no quiero rechazar a nadie sino solo decirles a todos palabras dulces. Quiero controlar mi mirada y pedirle perdón a Jesús por mis faltas que expiaré haciendo penitencia. No me importa mis sufrimientos físicos, nunca me quejaré y siempre me someteré a cualquier humillación que se me presente, buscando refugio en el Bendito Corazón de Jesús. En el año 1931 hizo los votos temporales.

Desde el año 1930 al 1935 sufrió una grave enfermedad quedando su salud muy debilitada, sangraba abundantemente por la nariz, tenía grandes ojeras debido a su debilidad y le salieron numerosas llagas en las piernas; además a esto se unió lo que han sentido muchos santos: una aridez espiritual que le producía un gran sufrimiento moral. Aún así, enseñó en la escuela de Vakakkad en el año 1932, pero posteriormente, debido a su salud solo podía trabajar como profesora auxiliar y como catequista en la parroquia. Como tenía una caligrafía muy bonita se le encargaba la escritura de todas las cartas oficiales.

Vista exterior de la capilla que contiene el sepulcro de la Santa. Barananghanam, India.

El día de Santa Clara del año 1936 hizo su profesión perpetua, lo que le supuso una inmensa felicidad, pero aun le quedaba por pasar por muchos sufrimientos. “Hice mi profesión el día 12 de agosto y dos días más tarde me vine a Bharanganam y a partir de entonces tuve que cargar con una parte de la cruz de Jesús. Sufría muchísimo, pero lo hacía con alegría ya que ese era el deseo de mi querido esposo”. Tuvo una doble pulmonía, se infectó de fiebres tifoideas, sufrió un susto grandísimo al toparse con un ladrón que robaba en el convento de noche y todo esto, la debilitó aun mucho más por lo que llegó a no tener fuerzas ni para escribir.

Aun así, siempre cumplía con las normas del convento y era especialmente cariñosa con todas las religiosas. Su estado de salud se agravó en 1945, pues le salió un tumor maligno que se le extendió por todo el cuerpo, por lo que el último año de su vida fue una auténtica agonía: le fallaron los intestinos, el hígado y el estómago, tenía continuos vómitos, le daban violentas convulsiones y apenas podía comer o beber. “Siento que mi esposo me ha destinado a que sea una víctima del sufrimiento por lo que cuando me encuentro algo mejor, parece que estoy perdiendo el tiempo”.

Gravemente dolorida, pero muy feliz, murió en el convento de clarisas de Bharananganam el día 28 de julio de 1946, con solo treinta y seis años de edad. Inmediatamente se extendió su fama de santidad y se contaban por cientos de miles las personas que anualmente iban a visitar su tumba, entre ellos, no solo católicos, sino también musulmanes e hinduistas. Pronto se verificaron la realización de varios milagros por lo que adquirió fama de taumaturga.

Vista de la capilla con el sepulcro de la Santa, recubierto con flores por los fieles. Baranangana, India.

Como crecía su fama de santidad, el obispo de Palai instruyó el proceso informativo ordinario “super vita et fama sanctitatis” el día 11 de febrero de 1955, proceso que concluyó en el 1962. Posteriormente se inició el proceso apostólico “super virtutibus” y el 9 de noviembre de 1984 fue declarada venerable. El Papa San Juan Pablo II, en su visita a la India en el año 1986 la beatificó en Kottayam el día 8 de febrero.

Finalmente, fue canonizada por el Papa Benedicto XVI, el día 12 de octubre del año 2008. En la homilía de la Misa de Canonización, haciendo referencia a las palabras del profeta “El Señor eliminará la muerte para siempre. El Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros” (Isaías, 25, 8), el Papa dijo: “Estas palabras del profeta Isaías contienen la promesa que sostuvo a Alfonsa en su vida de extremo sufrimiento físico y espiritual. Esta mujer excepcional, que hoy se ofrece al pueblo de la India como su primera santa canonizada, estaba convencida de que su cruz era el verdadero medio para llegar al banquete que el Padre había preparado para ella. Aceptando la invitación para la fiesta de la boda y adornándose con el vestido de la gracia de Dios por medio de la oración y del sufrimiento, conformó su vida a la de Cristo y ahora goza del “banquete de manjares suculentos y vinos generosos” del Reino de los cielos (Isaías, 25, 6). Ella dijo que un día sin sufrimiento era un día perdido; imitémosla llevando nuestras propias cruces para poder gozar juntamente con ella en el paraíso”.

Antonio Barrero

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