Alvares Mor Yulios Thirumeni, metropolita malankar

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Foto del metropolita Alvares Mor Yulios Thirumeni.

Foto del metropolita Alvares Mor Yulios Thirumeni.

Hoy quiero escribir sobre un obispo ortodoxo siro-malankar, que aunque aún no está oficialmente canonizado, ya es venerado como santo mártir por el pueblo fiel. El metropolita Alvares Mor Yulios ocupa un lugar importante en el cristianismo de la India. Fue un obispo que se mantuvo en el principio del amor a los pobres y a los oprimidos, pero que sin embargo, fue perseguido por sus poderosos oponentes. Combatió contra las injusticias sociales y religiosas incluso utilizando la pluma como espada.

Se llamaba Antonio Francisco Javier Álvares y nació el 29 de abril de 1836 en el seno de una familia católica en un pueblecito cercano a Goa. Sus padres pertenecían a una familia de brahmanes que había abrazado el cristianismo. La educación primaria la recibió en su pueblo de origen y la secundaria en la escuela de San Miguel, en el cercano pueblo de Lauthem. Con veintitrés años de edad, ya estaba licenciado en teología en el seminario de Raoul.

Insatisfecho con la forma en la que actuaba la Iglesia Católica en Goa, se fue a Bombay continuando allí sus estudios y dando clases en la escuela que los jesuitas tenían en la ciudad. En 1862 fue ordenado como sacerdote por el obispo Stains. En Bombay estuvo durante cinco años al frente de una parroquia, ganándose a pulso una buena reputación como orador y como escritor, pero su corazón lo tenía en Goa adonde regresó en el año 1867. Allí, junto con otros cinco sacerdotes católicos fundó un hogar de caridad en el año 1871, en el que cuidaba a los indigentes a los que incluso alojaba en su propia casa. Las calles de Goa quedaron libres de mendigos, pues a fin de conseguir este objetivo, llegó incluso a recibir la ayuda de importantes comerciantes de la ciudad. Éstos querían una ciudad libre de mendigos, pero a él le movía la compasión por las personas que sufrían necesidad.

Proporcionó educación a los niños pobres que no podían acudir a la escuela, en unos momentos en los que la ciudad se vio afectada por una epidemia de cólera que provocó la muerte de numerosos estudiantes y profesores. Sin tener en cuenta de que él mismo podía ser una de las víctimas, se dedicó en exclusiva a atender a los enfermos y en enterrar a los muertos. En unos momentos en los que la información sanitaria era muy escasa, él se dedicó a explicar qué tratamiento había que seguir para no contagiarse de la enfermedad. En la ciudad abundaban también las personas alcohólicas y él se dedicó a integrarlas en la convivencia social.

Foto junto a otros metropolitas malankares entre los que se encuentra San Gregorio de Parumala.

Foto junto a otros metropolitas malankares entre los que se encuentra San Gregorio de Parumala.

En aquellos tiempos, el dominio portugués era opresivo y la población local era tratada como esclava; como he dicho antes, él utilizó su pluma como espada para denunciar y combatir todas estas injusticias sociales, por lo que se granjeó la ira de los ricos y de los portugueses. Fue incluso maltratado por la jerarquía católica portuguesa, por lo que recurrió al Papa a fin de conseguir una justicia que jamás consiguió. En esta coyuntura, el padre Álvares se encontró con pocas opciones, ya que tuvo que renunciar a sus actividades caritativas y reformadoras y actuar como cualquier otro sacerdote, sometido a una jerarquía que era injusta con los más desfavorecidos.

Por aquel entonces mantuvo una reunión con el metropolita malankar Pulikkottil José Mor Dionisios V, que le ayudó a encontrar el tipo de Iglesia que él andaba buscando. Así, se pasó a la Iglesia Ortodoxa Siro-Malankar, junto con el padre Noroña, que era de Mangalore y que también se había revelado contra las prácticas corruptas de la jerarquía católica. Ambos formaron una Misión y el 21 de abril de 1889, día de Pascua, los dos ex sacerdotes católicos celebraron por primera vez el Santo Qurbana (Divina Liturgia Malankar). Era la primera vez que oficiaban dos sacerdotes cuya lengua materna no era el malayalam.

El 29 de julio de 1889, el padre Álvares fue consagrado como obispo de rito siro malankar en el antiguo seminario de Kottayam, llegando a concelebrar el Santo Qurbana con San Gregorio de Parumala, del que ya hemos escrito en este blog. Al nuevo obispo se le confió el cargo de la diócesis que no utilizaba como lengua el malayalam, como Bombay, Madrás, Goa, Colombo, etc. Su patria, Goa, estaba bajo su jurisdicción y allí llegó en el año 1893, pues en aquella zona malvivían varios miles de fieles ortodoxos malankares.

Estampa del metropolita Alvares Mor Yulios Thirumeni.

Estampa del metropolita Alvares Mor Yulios Thirumeni.

Inmediatamente, fue acosado por los portugueses y por el obispo católico de Goa, que llegaron a acusarlo de estar detrás de cualquier alboroto que se originase en la ciudad. Aunque los portugueses, los ricos y el obispo católico, por diversas razones, estaban en contra suya, él se granjeó el cariño de los indigentes, pues era el único que los ayudaba materialmente. A pesar de todas estas adversidades, él no se desvaneció y cuando la isla de Ceilán se vio afectada por una epidemia de cólera, corrió allí con ayuda. Ya lo había hecho anteriormente en Goa y en Bombay, por lo que tenía una gran experiencia; su trabajo desinteresado fue muy valorado por los nativos de la isla.

Mientras tanto, el Patriarca Pedro III emitió una “kalpana” excomulgando injustamente al metropolita malankar Methran Mor Dyonisios VI. Como él había sido tratado injustamente por la jerarquía católica, se solidarizó con el metropolita injustamente excomulgado y junto con Mor Ivanios – que más tarde llegaría a ser el primer Catholicós Malankar – emitió un comunicado de apoyo a Mor Dyonisios VI, denunciando la acción injusta del Patriarca. Este documento fue decisivo para originar un movimiento de solidaridad hacia el metropolita excomulgado.

En el año 1910 hubo algunos cambios en la administración portuguesa que gobernaba Goa. Él, teniendo la esperanza de que el nuevo gobierno no interfiriera en los asuntos religiosos y que lo dejaran trabajar a favor de los necesitados de Goa, regresó a su tierra natal un año más tarde (1911) y allí, durante once años permaneció viviendo prácticamente en la miseria. Como no existía ningún templo ortodoxo malankar, tuvo que encontrar el consuelo entre los necesitados, sobreviviendo con gran escasez de alimentos. Solía vagar por las calles de Goa buscando alimentos para los pobres y, aunque había mucha gente que lo ayudaba, algunos lo humillaban e incluso le escupían en la taza que él llevaba para recoger las limosnas. Entonces decidió cultivar tapioca en unos terrenos que eran de su propiedad y en otros que llegó a arrendar; y se dedicó a escribir sobre el cultivo de la tapioca, a fin de enseñar a los necesitados cómo era ese cultivo. Esta tarea ayudó a quitar el hambre a miles de pobres en aquellos tiempos tan difíciles.

Pero sus publicaciones contra el acoso a los pobres por parte del entonces gobernador portugués le valieron la ira de la élite gobernante, por lo que el 19 de agosto de 1916 fue arrestado. Fue desnudado en la vía pública y encerrado en una sucia celda en la prisión. Sus amigos le habían aconsejado que abandonara Goa y que por su seguridad marchase a otra zona, pero él se negó. Tuvo la posibilidad de vivir en Brahmavar e incluso en la zona malankar de la India, pero no quiso jamás abandonar a sus pobres, pues se quedarían sin nadie que cuidase de ellos. Optó por el sufrimiento por el bien de los pobres, fue “un pastor con olor a ovejas”.

Tumba en la iglesia de Santa Maria de Panaji (India).

Tumba en la iglesia de Santa Maria de Panaji (India).

Siendo ya viejo, debido a unos problemas de salud que le aquejaban, fue admitido en la Santa Casa de la Misericordia, que era un hospital de caridad. La Iglesia Católica, que lo había perseguido durante la mayor parte de su vida, se le acercaba de nuevo a fin de atraerlo nuevamente a su seno. Pero él prefirió permanecer fiel a su nueva fe ortodoxa. Así murió el 23 de septiembre del año 1923. Su entierro fue multitudinario y fue presidido por el padre Noroña, que ofició el funeral. La Iglesia Católica impidió que fuese sepultado en el cementerio y se le asignó un lugar donde eran enterrados los no católicos.

Durante muchísimos años nadie visitó su tumba. En el año 1967, durante su visita a Goa, esta fue encontrada por el metropolita Mathews Mar Athanasios. Fue excavada y sus reliquias fueron llevadas por el metropolita de Bombay, Philipos Mar Theophilose a Ribandar (Goa) en octubre de 1979. Actualmente se encuentran en la iglesia de Santa María de Panaji. Como dije al principio del artículo, aunque los fieles malankares lo veneran ya como Santo, oficialmente aún no está concluido su proceso de canonización.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (20/11/2013):
http://theorthodoxchurch.info
http://www.stthomasokc.com/concept/articles/AlvaresMarJulius.asp

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