San Andrés Corsini, obispo carmelita de Fiesole

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Óleo del Santo por el pintor Guido Reni. Galleria degli Uffizi, Firenze (Italy).

Sus contemporáneos escribieron muy poco sobre él ya que su primera biografía fue escrita por Pietro di Andrea del Castagno, también carmelita, setenta y siete años después de la muerte del santo y lo hizo a fin de escribir sobre los milagros atribuidos a San Andrés, hacer un panegírico suyo, sin ceñirse en demasía a los temas históricos.
Hacia mediados del siglo XV, un redactor anónimo escribió una segunda biografía en latín, basándose en parte en la escrita anteriormente por Pietro di Andrea. Estos dos documentos se conservan en el Archivo del Carmelo de Florencia y en el Archivo de la Curia de Fiesole.

Según estos documentos, Andrés nació en Florencia en el seno de la noble familia de los Corsini, el día 30 de noviembre del año 1302, fiesta de San Andrés apóstol, por lo que le pusieron el mismo nombre cuando fue bautizado.
Aunque antes de su nacimiento, su madre tuvo un sueño en el que lo veía como religioso, él tuvo una adolescencia un tanto disipada, pero en el año 1317, con quince años de edad vistió el hábito carmelita en el convento de Florencia.
Parece que fue ordenado sacerdote en el año 1324 y cuatro años más tarde construyó un convento carmelita en una pequeña capilla existente sobre una colina cerca de la localidad de Segna.

Se dice que estudió en Paris, pero esto que lo dicen los antiguos biógrafos, es refutado, es negado con argumentos muy sólidos por parte de los hagiógrafos modernos. Es en el año 1338 cuando se encuentra la primera mención segura de que estaba como religioso en el convento florentino y seis años más tarde es miembro de la comunidad de Pisa. En junio de 1344 está nuevamente en Florencia como consejero y con este cargo aparece en varios documentos de los años 1345, 1346 y 1347. Un año más tarde participa en el capítulo general de la Orden celebrado en Metz (Francia) y lo hace en su calidad de Provincial de la región de Toscaza. En aquella ocasión estuvo en Avignon como huésped del cardenal Pietro Corsini pero el relato de este viaje a Francia está lleno de anacronismos y de hechos más que cuestionables.

De vueltas en Italia convoca el capítulo provincial e inicia su actividad en un período muy difícil: la peste que se había extendido por media Europa, en el 1348 llega a Florencia y el convento se ve prácticamente vacío, sin religiosos.
El santo se dedicó con muchísimo empeño a reorganizar la provincia que estaba muy afectada, intentando buscar nuevas vocaciones y sobre todo, haciendo todo lo posible por mantener vivo el espíritu de disciplina, de obediencia, de pobreza y de observancia de la Regla dentro de los conventos.
Tuvo que tener muchísimo cuidado en la administración de los bienes y del patrimonio común y hacerlo con muchísima preocupación y sabiduría. Dio un impulso notable a la construcción de la iglesia del Carmen, cuya primera piedra se había puesto en el año 1268 y durante su etapa de provincial logró ponerle la cubierta a esta iglesia. En el año 1349 presidió otro capítulo provincial en el convento de las Selvas (le Selve).

Medallón con el Santo. Domus Carmelitana, Roma (Italia).

Ese mismo año el capítulo de la catedral de Fiesole le propone al Papa Clemente VI que lo nombre obispo de la ciudad, lo cual es confirmado por el Papa con una bula del 13 de octubre de 1349. En los primeros meses del año siguiente es consagrado obispo y toma posesión de su sede episcopal, poniendo su residencia en el palacio episcopal anexo a la catedral, cosa inusual, ya que desde hacía casi cien años, los obispos de Fiesole vivían en Florencia. Hay que decir que Fiesole está solo a nueve kilómetros de Florencia.
Se dedicó con entusiasmo a regular las normas de la diócesis conforme a las costumbres de la vida monástica, fue un hábil administrador, llevaba personalmente el control de los gastos de su nueva casa, de los bienes que se consumían y haciendo lo mismo con la administración de la mayoría de las iglesias y hospitales de la diócesis.

En el “Memoriale Episcopi Fesulani”, escribió con su puño y letra todas las entradas y salidas, toda la administración del conjunto de obras en las cuales él estaba a la cabeza, dirigiendo.
Visitaba todas las parroquias de su diócesis y fundó una fraternidad de sacerdotes bajo la advocación de la Santísima Trinidad. Consiguió el dinero suficiente como para restaurar la preciosa catedral de Fiesole (un paréntesis para decir que la he visitado personalmente y que, aunque pequeña, es bellísima), reconstruyó el coro y el techo de la iglesia, que estaba y está dedicada a San Rómulo, cuyas reliquias se encuentran en el centro del presbiterio. Reconstruyó totalmente el pequeño santuario de Santa Maria Primeraza, hizo obras en el palacio episcopal así como en la iglesia de Santa Maria in Campo, en Florencia, pero que estaba bajo su jurisdicción.
Se preocupó también del estado de las casas parroquiales de Castiglione, de Ponte y de Figline.

Nunca olvidó a su convento del Carmen, en Florencia, consiguiendo importantes códices que incorporó a su biblioteca y en aquellos tiempos, llenos de discordias civiles, intervino como pacificador entre las familias nobles florentinas.
El Papa Urbano V lo envió a Bologna como delegado suyo a fin de intervenir en unas disputas suscitadas por los Visconti; al principio no tuvo éxito y fue capturado por los revoltosos, pero finalmente cumplió la misión que se le había recomendado.

Sepulcro del Santo en la iglesia del Carmen de Firenze, Italia.

San Andrés murió en Fiesole (Firenze) el día 6 de enero del año 1373 y fue sepultado en su catedral, pero poco tiempo después, su cuerpo fue transferido a la iglesia florentina del Carmen, donde actualmente se encuentra. Prácticamente, recibió culto público desde poco tiempo después de su muerte y en repetidas ocasiones solicitaron a los papas la apertura de su Causa. El Papa Urbano VIII lo introdujo en el catálogo de los santos el día 22 de abril del año 1629, aunque la bula de canonización fue promulgada por el Papa Benedicto XIII el día 4 de junio del año 1724.
Fue inscrito en el Martirologio Romano el día de su muerte, pero como ese día es el de la Epifanía, el Papa Alejandro VII, queriendo extender su culto a toda la Iglesia, la cambió al día 4 de febrero.

Su principal lugar de culto está en Florencia y gracias a su intercesión, en el año 1440 le fue atribuida la victoria de Anghiari entre los florentinos y el Papa Eugenio IV contra las tropas de Filippo Maria Sforza y su comandante Nicolás Piccinino, por lo que se determinó que el segundo domingo de junio de cada año, los señores, comerciantes y artistas florentinos fueran solemnemente a la iglesia del Carmen, para ofrecer un cirio de cera en el altar de San Andrés, cuya urna era abierta ese día mostrando el cuerpo incorrupto del santo.

La familia Corsini sufragó los gastos de la construcción de una bellísima capilla dedicada al santo en la iglesia del Carmen. El Papa Clemente XII, perteneciente a esa familia, también le dedicó una hermosa capilla en la Basílica de San Juan de Letrán; el arquitecto fue Alessandro Galilei, el mismo que construyó la fachada de la Basílica. Esta fachada está adornada con esculturas y estucos de los mejores artistas del siglo XVIII: Bracci, Della Valle, Maini, Monaldi, Montauti y otros. La figura del santo en el mosaico del altar se copió de la pintura de Guido Reni.

La iconografía de San Andrés Corsini es posterior al año 1629, año de su canonización y generalmente hacen referencia a algunos episodios de su vida. En unas gradas de la sacristía de la iglesia del Carmen en Florencia se narra la aparición del santo al joven Andrea Dais, al que ordenó que sugiriese al Consejo de la ciudad, que atacase a las tropas milanesas que devastaban la región de Toscana, el día de los santos Pedro y Pablo.

Relieve cerámico contemporáneo del Santo, obra de Adam Kossovsky. Aylesford Priory, Inglaterra.

Guido Reni lo representó vestido de obispo, en actitud orante y esta pintura se conserva en la Galería Corsini de Florencia. B. Foggini, en el siglo XVII esculpió tres relieves en mármol para la capilla Corsini de la iglesia del Carmen, en los que representa la aparición de la Virgen en el día de su primera misa, la promesa hecha por el santo a la Virgen aceptando la sede de Fiesole y la aparición de San Andrés a las tropas florentinas en la batalla de Anghiari, de la que he hablado antes.

En el siglo XVIII Lambert-Sigisbert Adan recibió el encargo del papa Corsini, Clemente XII de representar en mármol el episodio de la aparición de la Virgen al santo para ponerlo en la capilla que le había erigido en la Basílica Lateranense. El boceto de esta obra, hecho en terracota, se encuentra en el Museo de Nancy (Francia). Su fiesta, ya he dicho, se celebra hoy, día 4 de febrero.

Antonio Barrero

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