Algunos temas sobre reliquias (II)

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Relicario de San Andrés apóstol.

Relicario de San Andrés apóstol.

Aunque en este blog se ha escrito mucho sobre reliquias y relicarios, el pasado día 23 de junio escribimos un primer artículo, de lo que podríamos llamar genéricamente “algunos temas sobre reliquias”. Creo que hay toda una temática más que suficiente como para que en adelante podamos escribir algunos artículos parecidos a aquel y hoy vamos a repetir aquella experiencia porque sabemos que a parte de nuestros lectores estas cuestiones les interesan. Para esto tomaremos tres temas nuevos y dejaremos otros para artículos posteriores.

Pregunta: Yo se que parte del cráneo del apóstol San Andrés de Betsaida continúa en Italia, pero también se que otra parte del mismo, en tiempos del Papa Pablo VI, fue devuelto a la Iglesia Ortodoxa y que se encuentra en Patras (Grecia). Estamos acostumbrados a ver ambos relicarios que vosotros mismos habéis publicados en el blog, pero ¿qué me podéis decir de este otro del que os adjunto una foto? Gracias desde Cuba.

Respuesta: Interesante pregunta. Efectivamente, el 26 de septiembre de 1964, el Beato Papa Pablo VI entregó al metropolita Constantino de Patras parte del cráneo del apóstol Andrés. Este acto fue el fruto de una serie de contactos entre las Iglesias Católica y Ortodoxa, iniciados en Atenas el año anterior y fomentados tanto por Su Santidad Atenágoras I, Patriarca de Constantinopla, como por el Beato Papa Pablo VI. El Papa respondió afirmativamente a la petición del metropolita de Patras, quién puso la sagrada reliquia en el relicario que todos conocemos, que es de plata y que tiene la forma de un templo.

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Sabemos que las reliquias del apóstol martirizado en Patras, fueron llevadas a Constantinopla en el año 365 por orden del emperador Constancio y que estas fueron depositadas en la Iglesia de los Santos Apóstoles. En ese antiguo relicario bizantino de oro que tú nos muestras, que es del siglo VII y que tiene un valor incalculable, estaba el cráneo del apóstol cuando en el año 1462 el príncipe de Bizancio Tomás Paleólogo lo entregó al Papa Pío II antes de que los otomanos destruyeran Patras. Actualmente, este relicario se encuentra en aquella ciudad griega, ya que el Vaticano lo devolvió junto con la reliquia. En Italia ha quedado una copia del mismo.

Pregunta: ¿Me podríais decir cuantos fragmentos de la cruz de Cristo existen en el mundo? Se que este tema debe ser muy complejo pero supongo que algo se sabrá al respecto. Gracias desde Austria.

Respuesta: ¿Complejo, dices? En primer lugar quiero decirte que no entraré en el tema de la autenticidad de estas reliquias porque de eso ya hemos hablado y con abundancia, en este blog, pero lo que si te digo es que yo creo que es imposible saber cuantos fragmentos de la verdadera cruz hay dispersos por toda la cristiandad. Tanto en Oriente como en Occidente, raro es el monasterio, convento, iglesia o basílica que se precie que no presuma de tener alguno y a niveles de tecas particulares, ya ni te cuento. En la red existen numerosas webs que mencionan algunos en concreto, pero como no es la pregunta que tu haces, intentaré ceñirme a ella basándome en unos datos publicados por la profesora Nicoletta De Matthaeis de la Universidad La Sapienza de Roma.

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Sabes que se dice que “si pudieran juntarse todas las reliquias que existen de la cruz, saldrían más de una veintena de cruces”, pero eso no deja de ser una exageración. En su “Traité des reliques” de Jean Calvin, publicado en Ginebra en el año 1822, este autor llega a decir que “todas las piezas juntas llegarían a configurar toda la carga de un barco, aunque los evangelios dicen que esa carga fue llevada por un hombre”. ¡Otra exageración! Pero centrémonos en algo más serio.

A finales del siglo XIX, el célebre arquitecto francés Charles Rohault de Fleury, se dedicó a examinar uno por uno todos los fragmentos de la cruz que en aquel momento estaban catalogados, comparando el tipo de madera de cada uno de ellos y calculando su volumen. Basándose en numerosos documentos antiguos sobre las prácticas de la crucifixión hizo también un cálculo de las medidas y el volumen que pudo tener la cruz de Cristo y asimismo tomó como muestra las medidas y la densidad de la reliquia conservada en la Basílica romana Santa Croce in Gerusalemme. Con todo ello, determinó que las medidas pudieron ser de tres metros para el “stipes” y un metro ochenta para el “patíbulum”. Asimismo calculó que la anchura sería de unos veinticuatro centímetros. Con esas conclusiones, el volumen total de madera lo calculó en unos treinta y seis mil centímetros cúbicos. Más tarde, Michael Hesemann (periodista alemán nacido en Düsseldorf en marzo de 1964), quién ha estudiado en profundidad todas las reliquias de la Pasión, se manifestó a favor de los cálculos realizados por Charles Rohault de Fleury.

En base a todo esto, determinaron que sumando los volúmenes de todas las reliquias conocidas superiores a un centímetro cúbico, apenas se llegarían a los cuatro mil centímetros cúbicos, o sea, algo más del diez por ciento del volumen total de la cruz. Pero es cierto que existen muchísimos otros relicarios cuyos volúmenes de madera son más pequeños, que son inimaginables, que están repartidos por todo el mundo y que no están catalogados. Aun así, para Hesemann es muy difícil asumir que el volumen de todas ellas juntas pueda llegar a casi el noventa por ciento del volumen calculado por Charles Rohault de Fleury, defendiendo que como mucho, se triplicaría ese diez por ciento ocupado por los grandes relicarios. O sea, que en su conjunto, en cuanto a volumen se refiere, no se llega ni a la mitad del volumen que pudo tener la “Vera Crux”. Como dije al principio, otro tema distinto es la autenticidad de estas reliquias.

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Pregunta: ¿Podríamos decir que es auténtica la reliquia del cráneo de San Mamés, venerada en la catedral de Langres? Gracias desde Francia.

Respuesta: En primer lugar te aconsejo que leas el artículo que sobre este santo y sus reliquias publicamos el día 17 de agosto del año 2011. Recordemos que San Mamés (Mamas o Mamante) fue martirizado y sepultado en Cesarea de Capadocia y que, aunque algunos restos o al menos su antigua tumba es conservada ahora en Morphou (Chipre), en una época no muy bien determinada, su cráneo fue llevado a Constantinopla cuando los seleúcidas tomaron Cesarea (hay quienes afirman que eso ocurrió en el año 1067).

Cuando los cruzados tomaron Constantinopla en el año 1204 la saquearon robando todo lo que pudieron tanto en sus palacios, como en las iglesias y en los monasterios. De esto ya hemos hablado en numerosísimas ocasiones. Entre las reliquias robadas estaba el cráneo de San Mamés, conservado en el monasterio de su mismo nombre, que tenía una corona de plata con su nombre escrito en griego: “Άγιος Μάμας”. Gualon de Dampierre, un clérigo que posteriormente fue arzobispo de Damasco, la trasladó a Francia poniéndola en la catedral de Langrés en el año 1209. Allí se conserva y venera, especialmente en el día de su festividad.

La reliquia estaba dentro de un valioso busto-relicario que fue destruido durante la Revolución Francesa. Hoy está dentro de un relicario similar hecho en el año 1855, que fue un regalo del cardenal Césaire Mathieu, que había sido obispo de la ciudad. El actual relicario es de plata dorada y en la parte superior tiene como una especie de tapadera que puede abrirse para mostrar la reliquia que contiene.

Antonio Barrero

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Contestando a algunas preguntas breves (IX)

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Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Pregunta: Ahora que la cruz de San Andrés está de peregrinación por mi país y que todos los buenos ortodoxos queremos venerarla, me gustaría conocer un poco cuales han sido los avatares de su historia. Aunque vivo en Rusia y soy ortodoxa, nací en España y leo asiduamente vuestro blog. ¿Me podréis ayudar en este tema. Muchísimas gracias desde San Petersburgo, Rusia.

Respuesta: Esto es lo que se sabe de la historia de la cruz de San Andrés, que como bien sabes, murió crucificado en Patras (Grecia), en una cruz en forma de aspa, después de haber sido severamente azotado por siete soldados, que ataron con cuerdas su cuerpo a la cruz, a fin de prolongar su agonía. Atado a ella siguió predicando hasta que murió.

La historia de la cruz no es muy bien conocida y hay algunas incógnitas en torno a ella. Es considerada como una de las reliquias más importantes de toda la cristiandad y desde el 11 de julio está en peregrinación por Rusia acompañada por el metropolita de Chrysostomos de Patras.

En la Catedral de Kazan de tu ciudad, ese mismo día se celebró una vigilia en su honor, vigilia que estuvo presidida por el Patriarca Cirilo de Moscú. ¿Y por qué he dicho vigilia? Porque según el calendario juliano, al día siguiente, la Iglesia Ortodoxa Rusa celebraba la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Tenéis un cierto privilegio, porque es la primera vez que la cruz sale de Grecia desde que a Patras fue llevada desde Francia el 19 de enero del año 1980. Bien es verdad que hasta el día 2 de agosto, va a estar peregrinando por diversas ciudades de Rusia, Ucrania y Bielorrusia: San Petersburgo, Moscú, Kiev y Minsk.

En un principio, la cruz estaba en Patras, pero en tiempo de las Cruzadas (siglo XIII) fue robada y llevada a Francia, donde el duque de Borgoña la puso en el monasterio de Weaume en Marsella, siendo trasladada más tarde al célebre monasterio de San Víctor de la misma ciudad francesa. Durante la Revolución Francesa intentaron robarla e incluso la quemaron, pero un sacerdote católico, arriesgando su vida, sacó del fuego la mayor parte de la madera quemada.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El 9 de octubre de 1979, el metropolita Nicodemos de Patras, solicitó la cruz al cardenal Roger Etchegaray y tras algunas consultas entre las Iglesias Católica y Ortodoxa Griega, se decidió devolverla a su lugar de origen. El 18 de enero de 1980, el metropolita de Patras fue a Marsella y allí se le hizo entrega de la preciada reliquia, que al día siguiente, volvía a Grecia acompañada por dos delegaciones de las dos Iglesias. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla estuvo al tanto de todas estas negociaciones.

La cruz, que no está completa y que se conserva dentro de un relicario, como se muestra en alguna foto de este artículo, es de madera de olivo, cosa que ya dijo San Hipólito de Roma en el siglo III. Es verdad que San Epifanio y San Arsenio de Corfú, cuando hablan de ella no mencionan qué tipo de madera es, pero el historiador Stephanos Thomopoulos, también menciona que es de olivo. Ha sido datada por métodos científicos como perteneciente al siglo I de nuestra era.

Entre los hagiógrafos e historiadores no hay unanimidad de criterio a si ese instrumento de suplicio fue realmente una cruz o un ecúleo y si San Andrés fue crucificado o simplemente atado con cuerdas. Es verdad que entre las reliquias de San Andrés en Salerno, concretamente en el pie derecho, hay una cicatriz aparentemente producida por un clavo. La Iglesia siempre ha hablado de cruz y de crucifixión.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

Aunque la cruz de San Andrés tiene forma de aspa, a lo largo de la historia no siempre se ha representado así: existen frescos donde se le ve crucificado en dos piezas verticales de madera e incluso, boca abajo como su hermano San Pedro.

Pregunta: Os agradecería me facilitéis el texto de la homilía sobre la mansedumbre de Moisés, escrita por San Nicolás Velimirovic.

Respuesta: Te podemos contestar a esta pregunta porque la hemos encontrado y porque es corta; si hubiese sido más larga, hubiera buscado otra forma para hacértela llegar. Ésta es la homilía de San Nicolás: “Y aquel varón llamado Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra” (Números, 12, 3). Moisés fue un hombre elegido, un gran taumaturgo, un prototipo del Señor Jesucristo en cuanto a sus milagros, un vencedor en Egipto y en el desierto y el líder de su pueblo. ¿Por qué no habría de estar orgulloso? Si hubiera sido orgulloso, no hubiera sido lo que fue. Los orgullosos piensan que lo bueno que hacen, lo hacen por si mismos y no por la gracia de Dios y que trabajan gracias a su poder y no al poder de Dios. Pero el gran Moisés, sabía que él actuaba gracias a Dios y que el poder no era suyo, sino que provenía de Dios. Por eso no se enorgullecía por sus impresionantes milagros o por las grandes victorias que obtuvo o por las sabías leyes que le dio a su pueblo. Moisés decía: “El Señor es mi fortaleza y mi cántico” (Éxodo, 15, 2). De entre todos los israelitas que estaban en el desierto, nadie sintió como él, su propia debilidad; en cada tarea, en cada lugar, en cada momento, esperaba solamente la ayuda de Dios. Estaba completamente absorto en Dios, completamente humillado ante Dios. Si su pueblo necesitaba alimento o agua, él se dirigía a Dios y si era necesario combatir contra sus enemigos, levantaba sus manos al cielo, al igual que hacía cuando tuvo que calmar alguna rebelión entre su pueblo. Moisés era humilde, era manso y Dios recompensó a su fiel servidor con gran gloria y le hizo merecedor de aparecer en el Monte Tabor con Elías junto a nuestro Salvador. “Oh Señor, Dios de los humildes, Pastor Bueno, haznos manso como Moisés y los apóstoles. A ti sea la gloria y la alabanza por siempre. Amén”.

Pregunta: Hola, que tal; buen día. Soy devoto de San Nicolás de Tolentino y he estado buscando la oración de los panes de San Nicolás. Tengo entendido que es como un ritual y si fuera posible, me gustaría conocer su historia y dicha oración. Muchas gracias.

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Respuesta: Se dice que en los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes curaciones. En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo distribuye los “Panes de San Nicolás” que son bendecidos. El ritual de bendición, yo no lo conozco. Si escribes a este e-mail, seguro que te dan información más precisa sobre este rito: tolentino@agostiniani.it

Pregunta: Desde Georgia me hacen esta pregunta: Se sabe que tras el paso de las llamadas tropas catalanas por el Monte Athos en el siglo XIV, fueron sustraídas las reliquias de los santos Jorge y Juan del monasterio de Iviron y que fueron traídas a España. Se puede suponer que fueron confundidas con reliquias de San Jorge y de San Juan Bautista. ¿Podríamos saber si hay coincidencia de veneración de las reliquias de San Jorge y San Juan en algún lugar de España o incluso que se tenga noticias de la veneración de dos santos monjes llamados Jorge y Juan de origen griego? Yo he intentado hacer alguna investigación, pero sin ningún resultado. Os quedaríamos muy agradecidos, sobre todos los georgianos que vivimos en España.

Respuesta: Bueno, parece que eres georgiano. Te diré que hay un santo de nombre Jorge, llamado el Agiorita, que es de origen georgiano (nació en Trialethi) y era amigo íntimo del rey Jorge II (1014-1027), que fue monje en el Monte Athos y murió y está sepultado en el monasterio Iviron en una tumba de mármol cercana a la tumba de San Eutimio, que fue el fundador de ese monasterio atonita. Este San Eutimio, era hijo de San Juan el Agiorita, también de origen georgiano y nacido a mediados del siglo X. Este San Juan vivió asimismo como monje en el Monte Athos, al igual que su hijo Eutimio.

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Que yo sepa, las reliquias de los tres están en el Monasterio Iviron del Monte Athos y los tres son festejados allí conjuntamente el día 13 de mayo. Sin embargo, en Georgia se veneran por separado: San Juan el 14 de junio, San Eutimio el 13 de mayo y San Jorge el 28 de julio.

De ellos no hay reliquias en España. Las “presuntas” reliquias de San Jorge que se veneran en Cataluña, lo son del mártir de Capadocia. Resumiendo, existen dos santos monjes georgianos que vivieron en el Monasterio Iviron y cuyos nombres son Juan y Jorge. Sobre ellos podremos escribir un artículo más extenso pero ya tendría que ser a finales de este año. El 14 de enero del año pasado escribimos sobre Santa Nino, evangelizadora de Georgia y en febrero hemos publicado uno sobre los Santos reyes de Iberia, Miriam y Nana, así como de la reina mártir Santa Ketevan el 29 de agosto. Sobre Santa Tamara publicamos también un artículo el día 1 de mayo. Muchísimas gracias por seguir nuestro blog desde Georgia.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Pregunta: He leído prácticamente todos los artículos del blog, pero si fueran tan amables, ¿me podrían resumir cómo murieron cada uno de los apóstoles y evangelistas?

Respuesta: Con mucho gusto lo hacemos:
San Mateo sufrió martirio en Etiopía, muerto por heridas de espada.
San Marcos murió en Alejandría de Egipto, después de haber sido arrastrado hasta la muerte, por unos caballos por las calles.
San Lucas fue ahorcado en Grecia como represalia por su predicación.
San Juan Zebedeo, durante la persecución romana, fue introducido en una caldera de aceite hirviente, de la cual salió ileso. Entonces fue desterrado a una prisión en la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis. Posteriormente fue puesto en libertad y murió muy anciano de muerte natural.
San Pedro fue crucificado boca abajo en Roma, en tiempos de Nerón. Según la tradición fue porque él mismo le dijo a sus verdugos que se sentía indigno de morir de la misma manera que su Maestro.
Santiago Alfeo, fue el líder de la Iglesia de Jerusalén y fue arrojado al suelo desde el pináculo sureste del Templo cuando rehusó renegar de Cristo. En el suelo fue rematado a pedradas y a bastonazos.
Santiago Zebedeo murió decapitado en Jerusalén.
San Bartolomé, conocido también como Natanael, predicó en Asia y en Turquía siendo martirizado en Armenia, donde fue desollado y muerto a latigazos.
San Andrés, como hemos explicado más arriba, murió en Patras (Grecia) siendo crucificado en una cruz en forma de X.
Santo Tomás fue apuñalado con una lanza en la India durante uno de sus viajes misioneros.
San Judas Tadeo fue asaeteado en Suanir (Persia).
San Simón Zelotes fue aserrado por la mitad en Suanir (Persia).
San Felipe fue crucificado boca abajo en Gerápolis en tiempos de Domiciano.
San Matías fue apedreado y posteriormente, decapitado.
San Pablo fue torturado y decapitado en tiempos de Nerón, año 67, en Roma. Antes, había sido hecho prisionero en más de una ocasión.

De todos modos, en cada uno de los artículos está explicado con más precisión. Esto, como tu mismo solicitas en tu pregunta, es un resumen.

Antonio Barrero

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El Santo Apóstol Andrés

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Detalle del Santo en un icono ortodoxo griego revestido de plata.

Para muchos cristianos, San Andrés es uno de los santos más importantes del año y esto sucede, por ejemplo, en Rumania, donde en los últimos veinte años casi la mitad de los niños nacidos, han recibido en el bautismo el nombre de Andrés. Y esto ha ocurrido gracias a la popularidad de su culto: se cree que el apóstol Andrés fue el primero que predicó el Evangelio en los territorios cercanos al Mar Negro. También es considerado el fundador de la Iglesia de Bizancio y, consecuentemente, es el santo patrono del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. De esta manera, providencialmente, los dos hermanos Pedro y Andrés son los santos patronos de la Iglesia Católica Occidental y de la Iglesia Ortodoxa Oriental, respectivamente.

Vida de San Andrés:
No es mucho lo que sobre San Andrés dicen los Evangelios. Habría nacido en la Galilea Oriental, en la costa del Mar de Genezareth, en un pequeño pueblo de pescadores llamado Betsaida, que probablemente tenía una población cosmopolita. Su nombre proviene del griego ἀνδρεία (Andréia), que significa “brevedad”, “hombría” o “valor”.
Por el Nuevo Testamento sabemos que Andrés era hermano de Simón Pedro y que ambos eran hijos de Jonás (Mateo, 16, 17; Juan, 1, 42). Tanto él como su hermano eran pescadores y nuestro Señor Jesús los llamó para que fueran sus discípulos, diciéndoles que los haría “pescadores de hombres (Mateo, 4, 19).

El Evangelio de San Juan aporta algunos detalles más al decir que Andrés era discípulo de Juan el Bautista que fue quién le aconsejó que se uniera a Jesús (Juan, 1, 35-40). En el mismo texto se dice que Andrés es el primero que reconoció a Jesús como el Mesías y que lo presentó a su hermano (Juan, 1, 41) y es por esto por lo que en las Iglesias Orientales decimos que Andrés es el primer llamado al apostolado.
A veces, Andrés, es uno de los compañeros más cercanos a Jesús, aunque por lo general, el pequeño grupo estaba formado por Pedro, Santiago y Juan. Poco más se sabe de San Andrés hasta la Resurrección de Nuestro Señor y su Ascensión.

Aunque no se menciona en los Hechos de los Apóstoles, los viajes misioneros del apóstol Andrés son conocidos por los cristianos ya que los narran varios de los Padres de la Iglesia. Eusebio de Cesarea, recogiendo una tradición de Orígenes (Historia de la Iglesia III, 1), menciona Escitia como el lugar principal de su misión y San Gregorio Nacianceno (en su 33ª Homilía) habla de las tierras de Epiro.

Icono ortodoxo griego del Santo, representando su vida y martirio. Santuario de Patrás, Grecia.

San Jerónimo, en su carta a Marcela, menciona Acaya y Teodoreto de Ciro (en el comentario al salmo 116) menciona genéricamente a Grecia. Además, Nicéforo (en su Historia Eclesiástica II, 39), en base a un trabajo anterior en el que se le menciona puntualmente aunque sin nombrarlo, dice que el santo predicó en Capadocia, Galacia y Bitinia y a continuación, en el desierto de los escitas, que en aquel tiempo estaba habitado por caníbales y posteriormente, en Bisanzio, donde ordenó a Estacio como su primer obispo, continuando luego su predicación por Tracia, Macedonia, Tesalia y finalmente, Acaya.
Según la tradición, el martirio de San Andrés se llevó a cabo durante el reinado de Nerón, el 30 de noviembre del año 60 y es por lo que es celebrado ese día tanto en Oriente como en Occidente.

La Leyenda Aurea, que es una obra recopilada por Santiago de la Vorágine en el siglo XIII (ver artículo del día 14 de julio), dice que San Andrés fue crucificado en una cruz en forma de aspa (X) que es también denominada como cruz decusada o saltyra, por orden de Aegeas, gobernador de Patrás, porque el santo se habría negado a sacrificar a los dioses. En esta historia, San Andrés explicaría con detalle el significado de la “locura” del sacrificio de Cristo en la Cruz. Mientras estaba crucificado, el santo predicó el Evangelio a los hombres que le rodeaban y pasados dos días, bajó del cielo una gran luz que impidió el que nadie pudiese ver durante media hora lo que a él le estaba sucediendo.
Después de su muerte, Maximila que era la esposa de Aegeas y que era cristiana, se llevó el cuerpo del apóstol y lo sepultó con honor. Según la leyenda, la tumba de San Andrés emanaba un maná y una mirra de olor muy agradable. Conforme emanaba más o menos maná de dicha tumba, la tierra daba mejores o peores cosechas.

La Historia de las reliquias:
Las reliquias del primer llamado al apostolado permanecieron en Patrás hasta el año 357, cuando el emperador Constancio II, hijo de Constantino el Grande, se las llevó a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla. Allí permanecieron íntegras hasta alrededor del año 850, cuando el emperador bizantino Basilio I de Macedonia a petición de los habitantes de Patrás, les envió en un relicario la cabeza del santo.
En el año 1453, Tomás Paleólogo, gobernador de Morea en el Peloponeso y hermano del último emperador bizantino, Constantino IX, se refugió en Roma huyendo de los turcos, llevándose las reliquias de Patrás (la cabeza, un dedo y parte de la cruz), entregándoselas como regalo al Papa Pío II, recordando el hecho de que Andrés y Pedro eran hermanos. Se mantuvieron en un relicario en Pienza y más tarde fueron trasladadas a la Basílica de San Pedro. El Papa Pío II las recibió prometiendo devolverlas a Grecia cuando el país fuera liberado de la dominación turca.

Martirio del Santo. Mosaico en una iglesia griega.

Según otra tradición italiana, inmediatamente después de la Cuarta Cruzada, en el año 1208, el cardenal Pedro de Capua tomó las reliquias del santo que estaban en Constantinopla y se las llevó a Amalfi, cerca de Nápoles, permaneciendo allí hasta el día de hoy en la catedral de San Andrés. A partir de entonces fue cuando el Papa Pío II dio parte de las reliquias del santo a la Basílica de San Pedro en Roma, permaneciendo el resto en Amalfi. En esta ciudad de la Campania italiana, Amalfi, se conserva también el sarcófago en el que estaban las reliquias.

En el año 1964, el Papa Beato Pablo VI, durante la tercera sesión del Concilio Vaticano II decidió ofrecer como regalo a la iglesia de Patrás la cabeza del santo y lo hizo como un signo de amor fraterno. La cabeza de San Andrés se encuentra en Patrás desde el día 26 de septiembre de 1964, aunque una pequeña parte de las reliquias se mantuvieron también en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Hay una tradición occidental que afirma que el obispo Acca de Hexam llevó en el siglo VIII una parte de las reliquias de San Andrés a Escocia, por lo que pronto, el santo apóstol fue considerado como el patrón del país. Hasta la Reforma Protestante, las reliquias se conservaron en la catedral de San Andrés, pero una vez que destruyeron la catedral, las reliquias se perdieron. En los años 1879 y 1969 desde Amalfi, se llevaron a Escocia algunas pequeñas reliquias, que hoy se veneran en la catedral de Santa María en Edimburgo.

Fragmento del cráneo venerado en Cheliabinsk, Rusia. Donación del Monte Athos en 1884.

Otras reliquias del Santo:
La misión apostólica de San Andrés continúa hoy a través de sus reliquias, las cuales son veneradas por los cristianos en diversas partes del mundo.
Las reliquias fueron llevadas desde Patrás a Rumania en dos ocasiones: en el año 1996 estuvieron en Iasi y en Galati y en el año 2011 lo han estado en Bucarest y Sibiu. Pequeñas partículas fueron donadas a las catedrales de Galati y Constanza. En Oriente, también hay pequeñas reliquias en el eremitorio ruso de San Andrés en el Monte Athos, en la catedral rusa de Cheliabinsk (1884), en la iglesia de Gabrovo (Bulgaria), en la iglesia de San Andrés de Mesa Geitonia (Chipre), en Tbilisi (Georgia) y en la catedral ortodoxa de Astana, en Kazajstán.

En Occidente existen reliquias de San Andrés en Trier (Alemania), en el monasterio de Santa Clara en Nápoles, en la iglesia de San Apolinar de Casino di Cicco (entre Roma y Nápoles), en la iglesia de San Andrés en Varsovia y en Szaflary, cerca de Cracovia (Polonia), en la Iglesia de San Lupicino en las montañas del Jura en Francia, en la iglesia de San Pedro de la Rúa en Estella (Navarra), en Mehrba (Malta) y desde el año 2006 también en la catedral católica de Hong Kong. Una reliquia pequeña se encuentra en la iglesia rumana de Viena, en Austria.

Patrón de muchos países y ciudades:
San Andrés es el patrono de Escocia (la bandera escocesa lleva la cruz de San Andrés), de España, Sicilia, Grecia, Rusia, Ucrania y Rumania. Es patrono también de ciudades tan importantes como Nápoles, Ravenna, Brescia, Amalfi, Mantova, Bordeaux, Brugges, Patrás y Galati, que es mi ciudad natal.

Relicario con parte del cráneo del Santo en Monte Athos, Grecia.

Tradiciones populares de San Andrés:
En la Europa del Este, la noche anterior a la fiesta de San Andrés (29/30 de noviembre) y muy especialmente en los pueblos, es la noche más importante del año. Se creía que San Andrés es el protector contra los espíritus malignos que se acercan conforme llega el tiempo del invierno. En algunos pueblos, la población practica algunos rituales similares a los del Halloween occidental. Por ejemplo, hoy en Galati, que como he dicho es mi ciudad rumana natal, se organiza un carnaval que recuerda a las viejas y horribles máscaras utilizadas con el fin de asustar a los fantasmas. También hoy en día se practica la costumbre de colgar ajos cerca de las puertas y ventanas, hacer linternas con calabazas y pasteles de calabaza, ya que se cree que esta noche los fantasmas y los lobos acechan las calles de los pueblos.
También los labradores ponen albahaca, que es una planta sagrada, y agua bendita en el agua que beben los animales a fin de protegerlos de los ataques de los lobos y al igual que se hace en Navidad, esta noche también se cantan unos villancicos muy especiales.

La noche de San Andrés es también un “pronóstico” para todo el año. Por lo general, en el día de hoy, se ponen en el ático de la casa doce cebollas frescas y sanas que quedan allí puestas hasta la víspera de la Navidad, fecha en la que las examinan. A cada cebolla se le asigna el nombre de un mes y las cebollas que se encuentran dañadas indican que esos meses serán lluviosos por lo que habrá buenas cosechas. Una predicción similar se hace con los granos de trigo. Además, si la noche es clara y cálida, se cree que el invierno no será muy frío y si esa noche hace frío o nieva, se cree que estos son los indicios de que el próximo invierno será muy duro.

Antiguamente, en Rumania, a diciembre se le llamaba “Andrea” por la creencia de que el santo protegía a las personas, aun a los más pequeños, todos los días del año. Todas estas costumbres paganas manifiestan la importancia de San Andrés en el calendario y en vez de interpretarlas como costumbres bárbaras, ha de hacerse interpretando que los sencillos creyentes tienen la esperanza de ser protegidos por el santo durante todo el año, a fin de que no les suceda nada malo.

Altar-relicario dedicado al Santo en Edimburgo, Escocia.

Himno (Troparion) de San Andrés:
“Como el primer llamado entre los apóstoles y hermano de su líder, ¡oh Andrés! Intercede ante el Señor de todos por la paz en el mundo y que por su gran misericordia, tenga piedad de nosotros”

Mitrut Popoiu

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San Andrés de Betsaida: apóstol y mártir

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San Andrés apóstol. Tabla gótica de Simone Martini, siglo XIV. Metropolitan Museum of New York (EEUU).

Según el evangelio de San Juan, Andrés era natural de Betsaida (Galilea), pueblito junto al lago Genesaret (Io., 1, 44). Era hijo de Jonás y hermano de Simón (San Pedro). Padre e hijos eran pescadores. En aquella zona no debería ser extraña la cultura griega, ya que Andrés es un nombre griego, poco común entre los judíos. Aunque había nacido en Betsaida, vivían en Cafarnaúm, pescando en el Mar de Tiberíades y parece que no estaba casado, pues vivía con su hermano Simón (Mc. 1, 29). Su trabajo no le impedía ser discípulo de San Juan Bautista.

Juan el Evangelista, que narra la vocación de Andrés, también era seguidor del Bautista, pues cuando Juan el Bautista dice de Jesús: “He aquí el Cordero de Dios” (Io. 1, 36), lo siguen Andrés y Juan, pero son ingenuos y curiosos porque le preguntan a Cristo, ¿Dónde vives?  El Evangelio de Juan dice: “Al día siguiente estaba aún allí Juan y dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Lo oyeron los dos discípulos y siguieron a Jesús. Volviéndose Jesús y viendo que lo seguían, dijo: ¿qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que significa Maestro), ¿Dónde vives? Y les dijo: Venid y veréis. Fueron pues y vieron donde vivía y estuvieron con Él aquel día. Era como la hora décima. Andrés era uno de los dos” (Io. 1, 25-40)

¿Qué impresión recibirían de ese primer contacto con Jesús? Andrés, junto con Juan, fue el primer discípulo, por eso los griegos lo llaman πρώτη πρόσκληση (“el primer llamado”), cosa que no es del todo exacta, ya que fueron dos al mismo tiempo: Andrés y Juan. Andrés creyó en Jesús, pues fue adonde estaba su hermano y le dijo: “Hemos hallado al Mesías. Y lo llevó a Jesús. Jesús lo miró y le dijo: Tu eres Simón, el hijo de Jonás; tu serás llamado Cefas, que significa piedra”. (Io. 1, 41-42) Al principio no iba siempre con Jesús porque compaginaba esto con su trabajo de pescador, pero cuando Jesús volvió a Galilea encontró a Pedro y Andrés pescando en el lago y los llamó definitivamente. Abandonaron todo y lo siguieron: familia, casa, trabajo, amigos… ¡tuvieron valor!

En el Colegio Apostólico, Andrés no fue un elemento directivo, pero en todo el Nuevo Testamento siempre figura en el primero de los tres grupos en que son divididos los apóstoles, aunque no siempre ocupando la misma posición. Mateo y Lucas lo ponen después de Pedro y antes de Santiago (Mt. 10, 2; Lc. 6, 14), mientras que Marcos y los Hechos lo ponen el cuarto, después de Pedro, Santiago y Juan (Mc. 3, 18; Hechos 1, 13). Y no son muchos los episodios evangélicos en los que se le mencionan explícitamente. Aunque hay un episodio curioso narrado en el Evangelio de San Juan: “Entre los que subían a adorar en la fiesta (en Jerusalén) habían algunos griegos. Estos se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, rogándole: Señor, queremos ver a Jesús. Felipe se lo fue a decir a Andrés y ambos se lo dijeron a Jesús” (Io.12, 20-23). Y ¿por qué recurre Felipe a Andrés? Pues porque los dos eran paisanos, de Betsaida y posiblemente había una gran amistad entre ellos.

"La vocación de San Andrés", óleo manierista de Federico Barocci, siglo XVI.

En el pasaje de la multiplicación de los panes (Io. 6, 5-10) se dice:”Alzó Jesús los ojos y viendo venir a mucha gente, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes para que coman todos ellos? Decía esto para probarlo, pues Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno de ellos tome un poco. Dijo entonces Andrés, el hermano de Simón Pedro: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tantos? Dijo Jesús: Hacedlos sentar. Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron pues alrededor de cinco mil hombres…” Otra vez, Felipe y Andrés juntos. Está claro que había buena relación entre ellos. Se menciona también a Andrés en Mc. 13, 3 y Hechos 1, 3. Ya no existen otras menciones en el Nuevo Testamento. No existen elementos históricos seguros para reconstruir su vida y su apostolado después de Pentecostés.

¿Qué dice la tradición? Existe un escrito del siglo III llamado “Fragmento Muratoriano” que entre las líneas diez y quince dice: “que le aconsejaban a Juan que escribiese el cuarto evangelio; él dudaba y se lo consultó a Andrés. Andrés le dijo que lo hiciera y que luego todos lo revisarían”. Orígenes afirma que Andrés evangelizó Escitia (región entre los ríos Danubio y Don), el Ponto Euxino, Capadocia, Galacia y Bitinia y que desde allí, marchó a Acaya en Grecia. La capital de Acaya es Patrás. El Martirologio Jeronimiano recuerda el día 5 de febrero la consagración del obispo de Patrás por parte de Andrés y según la tradición, en Patrás sufrió el martirio en tiempos de Nerón, un 30 de noviembre atado en una cruz en forma de aspa. Posiblemente en el año 63.

San Gregorio de Tours, que vivió en el siglo VI en el “Liber de miraculis Andreae apostoli” describe la actividad apostólica de Andrés desde Jerusalén hasta Grecia, haciéndole pasar por las regiones cercanas al Mar Negro. Pero pronto la leyenda se apoderó de la vida de San Andrés. Desde finales del siglo II circulaba un texto llamado “Los hechos de San Andrés”, que son retocados, rehechos con posterioridad en más de una ocasión. Se trata de narraciones de fábulas románticas, de contenido predominantemente herético, que se escribe en ambientes dominados por los eucatritas y difundida también entre los maniqueos. Así lo dice San Agustín en su obra: “De fide, contra Manicheos”.

Restos de la cruz de San Andrés venerados en Patrás (Grecia).

Sin embargo, Amann dice que estos “Hechos de San Andrés” sólo tienen algunas inexactitudes teológicas, pero no una heterodoxia consciente y premeditada de su autor. En algunas de las manipulaciones de esta obra se supone que se inspiró una especie de circular que narraba el martirio de Andrés y que enviaron los presbíteros y diáconos de Acaya a todas las demás iglesias. Se dice en esa circular que fue condenado por el prefecto Egeas a morir atado a una cruz en forma de aspa (lo que ha venido a llamarse la cruz de San Andrés) y que murió después de estar tres días predicando. Una leyenda dice que Andrés, estando en Tracia, consagró al primer obispo de Bizancio (Constantinopla), pero eso es absolutamente falso ya que el primer obispo de Bizancio es San Mitrófanes, que vivió en el siglo V.

A mediados del siglo IV las reliquias de San Andrés fueron llevadas a Constantinopla y San Paulino de Nola dice que fue con la intención de poder competir con Roma, que poseía las de San Pedro. En el siglo XIII, los cruzados robaron las reliquias en Constantinopla y las llevaron a Amalfi (Salerno) en la Campania Italiana. Desde entonces, allí se encuentran.
En el año 1462, siendo Papa Pío II, la cabeza se llevó al Vaticano y en el año 1964, accediendo a los deseos del metropolita Constantino de Patrás, el papa Beato Pablo VI devolvió parte de ella a Patrás el día 23 de junio. Esta reliquia está considerada como un símbolo de unión entre Roma y Constantinopla. Desde entonces, todos los 29 de junio, festividad de San Pedro, una delegación del Patriarcado Ecuménico visita el Vaticano y todos los 30 de noviembre, festividad de San Andrés, una delegación del Vaticano visita el Patriarcado Ecuménico en El Fanar, Estambul (Turquía<).

Cráneo de San Andrés. Catedral de Amalfi, Salerno (Italia).

El culto al Apóstol es inmemorial tanto en Oriente como en Occidente. Existen numerosos testimonios: en Milán en tiempos de San Ambrosio, en Brescia (Italia) y Rouen (Francia) desde el siglo V. En Roma, el papa San Simplicio (468-483) le dedica la primera iglesia; el papa San Símaco (498-514) le consagra una de las rotondas construidas al sur de la primitiva basílica vaticana y San Gregorio Magno (590-604) erige en su honor un monasterio en el Monte Celio. En Ravenna se desarrolla su culto desde el siglo V y en España, la Liturgia Mozárabe lo celebraba con Misa y Oficio propios.

Altar de las reliquias de San Andrés. Patrás (Grecia).

Hablar de su culto en Oriente daría para un artículo entero.
Se le representa como persona mayor, de rostro severo y con barba, normalmente agarrado a un libro y su cruz.

Para escribir este artículo he utilizado: El Nuevo Testamento, el “Acta Apostolorum apocrypha” publicado en 1898, el “Sinaxario Constantinopolitano<”, col 265-266, el “Martirologio Romano”, el “Martirologio Jeronimiano” así como los trabajos sobre Historia Eclesiástica, realizados por el profesor Gordini del Seminario Pontificio de Bolonia (Italia).

Antonio Barrero

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