Santa Ángela Mérici, fundadora de las Ursulinas

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La Santa como peregrina. Lienzo de Giuseppe Fali (1697-1772), Brescia (Italia).

Nació en el seno de una familia de agricultores, muy modesta y religiosa, el día 21 de marzo del año 1470 (o 1474) en Desenzano sul Garda (Brescia), que entonces era territorio de la República de Venecia.
A los quince años quedó huérfana y se fue a vivir con una hermana a casa de unos tíos que vivían holgadamente y que las acogieron en Salò, en su misma provincia. Para Ángela y su hermana supuso un cambio de vida a mejor. Allí entró en la Tercera Orden Franciscana para, como ella misma dice en uno de sus escritos, de esta forma le fuera más fácil asistir a Misa, a confesarse y a recibir la Sagrada Comunión.
Sus tíos tenían la intención de casarla, pero ella deseaba vivir como religiosa y así, cuando tenía veinte años de edad, al morir su tío, ella retornó a su pueblo natal.

En el año 1497, estando en Burdazo tuvo una visión que le sugirió la fundación de una Compañía. Se le apareció la “escala de Jacob” por la que subían una muchedumbre de muchachas camino del cielo, algunas de ellas acompañadas por un ángel. En una de las muchachas, Ángela identificó a una amiga suya que había fallecido recientemente y que le insistió para que fundara una comunidad de jóvenes.
Entonces Ángela comenzó a reunir en torno a sí a un grupo de niñas y muchachas pobres para enseñarles algunas labores y cuidar de los enfermos y renunciando definitivamente al matrimonio, renunció a amar a ningún hombre y desposarse con Cristo.

En el año 1516, los franciscanos la enviaron a Brescia a fin de que consolara a la señora Catalina Patengola que acababa de perder a su esposo e hijos en una guerra. Ella accedió y marchó a la capital donde continuó su actividad asistencial con las muchachas, labor que compaginaba con la asistencia a la señora Patengola, con quién estuvo dos años, ayudándola a superar ese mal momento. Posteriormente acepta la hospitalidad de Antonio Romano permaneciendo en Brescia.

Visitó algunas ciudades italianas; por ejemplo en 1522 estuvo en Mantova para visitar la tumba de la Beata Hosanna Andreasi y dos años más tarde marchó a Tierra Santa con un grupo de peregrinos. Se dice que durante este viaje sufrió una cierta ceguera de la que sanó de forma milagrosa.
En 1525 fue a Roma para ganar el Jubileo y visitar las tumbas de los apóstoles y en una audiencia con el Papa Clemente VII, este le solicitó que se quedara en Roma a fin de explicar su obra, pero ella declinó la oferta diciéndole que se marchaba a Brescia, cosa a la que accedió el Papa. Ella siguió con su idea de fundar una Compañía de vírgenes que quieran consagrarse a Dios y que se dedicasen a ayudar a las muchachas que lo necesitaran.

Visión de la Santa. Óleo de Pietro Rizieri Calcinardi (1834), Desenzano del Garda, Italia.

Huyendo de los soldados de Carlos V, en el año 1529, fue a refugiarse en Cremona; allí fue curada milagrosamente de una grave enfermedad y después de peregrinar al Monte Varallo, predijo el final de la guerra. Efectivamente, el día 5 de agosto del mismo año fue firmada la paz de Cambrai y Ángela pudo volver a Brescia, donde en 1533 reunió junto a sí a doce jóvenes en la Colegiata de Santa Afra, siendo éste el primer núcleo de la Compañía de las Siervas de Santa Ursula, jóvenes que pertenecían a todas las clases sociales, que no tenían un programa monacal propiamente dicho y que se preocupaban de las necesidades más urgentes de los niños. Puso la Compañía bajo la protección de Santa Úrsula, que como sabemos es una virgen mártir del siglo IV, que se le había aparecido varias veces instándola a realizar esta obra.

La obra de Ángela se reveló tanto más necesaria ya que con el florecimiento del Renacimiento y la consecuente tendencia al laicismo en la sociedad, supuso una gran renovación espiritual y moral en defensa de la responsabilidad cristiana tanto para las familias como para las mujeres.
El día 25 de noviembre del año 1535 es considerado como la fecha de la fundación de las Ursulinas, porque aquel día, veintiocho jóvenes, después de haber observado un período de preparación, hicieron sus votos y se dedicaron por entero a las obras de caridad.

La Regla de la Compañía, articulada en doce capítulos, fue aprobada el día 8 de agosto por el cardenal Cornaro, obispo de Verona. Esto tuvo una gran influencia en la constitución de numerosas asociaciones que con un mínimo de vida comunitaria, pero con un máximo de sacrificio se pusieron al servicio del Papa y de los obispos diocesanos.
El 8 de marzo de 1537, en el primer Capítulo de las Ursulinas, Ángela fue elegida superiora a perpetuidad, pero el 27 de enero del año 1540, después de una breve enfermedad, murió en Brescia y fue sepultada en la cripta de la Colegiata, aunque años más tarde su cuerpo fue trasladado a la Colegiata.

Vista del sepulcro de la Santa en Brescia, Italia.

En los últimos años de su vida, Santa Ángela quiso dedicarse a la formación espiritual de sus hijas, dictando a su confesor los “Recuerdos de asesoramiento”, el testamento espiritual y la Regla.

El 9 de junio del año 1544, el Papa Paulo III aprobó la Regla de las Ursulinas.
La Compañía se transformó en Orden religiosa después del Concilio de Trento lo que obligó a que las hijas de Santa Ángela tuvieran que enclaustrarse, transformándose en educadoras.
Aunque cuando murió la santa la Compañía solo tenía ciento cincuenta y nueve miembros, se multiplicaron grandemente y se difundieron por todo el mundo en tres grupos: Ursulinas seculares, Ursulinas colegiadas y Ursulinas enclaustradas. Desde entonces se han dedicado a tareas de educación entre las jóvenes.

El culto a Santa Ángela se desarrolló rápidamente. Su pueblo natal la declaró su protectora y en el año 1587 ya se les permitió exponer imágenes suyas. En el 1608 sus paisanos le dedicaron una capilla en la iglesia local, iniciando San Carlos Borromeo a nivel diocesano, el proceso de su canonización. El decreto fue promulgado por Clemente XIII el día 9 de abril de 1768, siendo canonizada por el Papa Pío VII el día 24 de mayo del año 1807.

Detalle de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa.

El Beato Papa Pío IX fijo su fiesta el día 11 de julio del año 1861, extendiéndose su culto por toda la Iglesia. El 17 de julio de 1903, el Papa León XIII confederó en una única Unión Romana a las de doscientas comunidades pertenecientes a los tres grupos.
Aunque su fiesta se celebra el día 31 de mayo, hemos querido publicar este artículo, hoy, aniversario de su muerte.

Antonio Barrero

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Santa Úrsula: entre la historia y la leyenda (III)

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Santa Úrsula, patrona de las Ursulinas. Lienzo anónimo austríaco.

Cabría hacer referencia a la Compañía de Santa Úrsula (Ordo Sanctae Ursulae, OSU) que fue fundada en el año 1535 en la ciudad italiana de Brescia por Santa Ángela de Mérici, a fin de educar a las jóvenes y que llevasen una vida de pureza y penitencia, pero sin ninguna actividad apostólica.

La tradición dice que la misma Santa Úrsula se había aparecido a Ángela en una visión rodeada de sus numerosas compañeras, inspirándole la fundación de la Compañía. Parece más bien, sin embargo, que fue la propia Ángela quien tomó a Úrsula como fuente de inspiración, ya que en su época esta mártir todavía era muy popular y se la consideraba líder y directora de mujeres, de modo que resultaba apropiada como patrona para una compañía que buscaba la formación espiritual de doncellas. La leyenda de Santa Úrsula, en aquellos tiempos ya muy desarrollada, ponía a Úrsula como directora espiritual y superiora de sus compañeras, a semejanza de un monacato femenino, y según el relato de la Leyenda Áurea las instruía en la fe y en la pureza. De ahí que este rol legendario de Santa Úrsula fuese el inspirador de su patronazgo para la nueva Compañía de Ángela de Mérici. Otras asociaciones ligadas a Santa Úrsula nacieron también con esta finalidad.

Esta Orden desapareció casi completamente en el siglo XVIII, sin embargo fue restaurada en el año 1866 en la misma ciudad de Brescia por orden de la condesa Girelli, con un nuevo nombre: Compañía de Santa Úrsula-Hijas de Santa Ángela. Lo mismo hizo en Siena la condesa Blanca Piccolomini. Actualmente esta Congregación no presenta una única unidad jurídica, pero sí lleva a cabo diversas obras de actividad apostólica, siempre encaminadas hacia la juventud femenina y siempre bajo la protección de Santa Úrsula (aunque paradójicamente, cuando rebuscas en las webs de las diferentes congregaciones de ursulinas, casi nunca encuentras la menor referencia a ella, quedando tan sólo la referencia a Ángela de Mérici, o a veces –y esto es verdad- ni siquiera está la mismísima fundadora).

Meldelen

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