Santidad y esclavitud (II)

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Detalle de un lienzo de San Benito de Palermo, venerado en Giardinello (Italia).

San Benito el Moro de San Fratello
San Fratello (Messina), 1526 – 4 abril 1589
Martirologio Romano, 4 de abril: En Palermo, san Benito Massarari, llamado el Moro por el color de su piel, que primero fue ermitaño y después se hizo religioso de la Orden de los Frailes Menores; siempre fue humilde y lleno de fe en la divina Providencia.

Nació en el año 1526 en San Fratello (Mesina), hijo de Diana Larcari y Cristóbal Manassari, cristianos descendientes de esclavos negros traídos de África. Siendo adolescente, Benito cuidaba el rebaño de su amo aunque ya desde entonces y gracias a sus virtudes, fue llamado el “santo moro”. Con veintiún años de edad entró en la comunidad de los eremitas fundada en las cercanías de su pueblo natal por Jerónimo Lanza, que vivía bajo la regla de San Francisco de Asís.

Cuando los ermitaños se marcharon al Monte Pellegrino a fin de vivir en mayor soledad, Benito los siguió y a la muerte de Lanza, fue elegido superior por sus hermanos ermitaños. En el año 1562, el Papa Pío IV retiró la aprobación que Julio II había dado a aquel Instituto e invitó a los religiosos a entrar en la Orden que eligieran. Benito se agregó a los Frailes Menores, entrando en el convento de Santa María de Jesús en Palermo, convento que había sido fundado por el beato Mateo de Agrigento. En un primer momento fue enviado al convento de Santa Ana en Giuliana, donde permaneció por espacio de tres años, aunque posteriormente, fue reclamado de nuevo a Palermo, donde vivió veinticuatro años.

Imagen del Santo con su iconografía habitual: un franciscano negro portando al Niño Jesús.

Desde un principio ejerció el humilde oficio de cocinero y lo hizo con tanto espíritu de sacrificio y de caridad sobrenatural, que se le atribuyen varios milagros. Era tan querido que en el año 1578, siendo un simple hermano lego, fue elegido superior del convento, guiando a su comunidad por espacio de tres años con sagacidad, prudencia y una enorme caridad. Con ocasión del capítulo provincial de la Orden fue a Agrigento donde, gracias a su fama de santidad que rápidamente se había difundido, fue acogido calurosamente por la población. En seguida lo nombraron maestro de novicios, pués por las expectativas que creaban su modo de trabajar, indicaba que tenía el don de escrutar los corazones; posteriormente, volvió a su antiguo oficio de cocinero.

Un gran numero de devotos acudían a él a fin de consultarlo, entre los cuales había sacerdotes y teólogos e incluso el virrey de Sicilia. El, siempre humilde y devoto, redoblaba sus penitencias, ayunando y flagelándose hasta sangrar. En el proceso de su canonización se refieren numerosas curaciones realizadas por él en vida. Murió el 4 de abril del año 1589.

Su culto se difundió rápidamente por Sicilia, toda Italia, España y por el resto de Europa e incluso, por América del Sur donde lo nombraron protector de las poblaciones negras. El senado de Palermo, en el año 1713 lo eligió como santo patrono de la ciudad. Benedicto XIV lo beatificó en el año 1743 y Pío VII lo canonizó el 24 de mayo de 1807. Su festividad se celebra en Palermo el día 4 de abril, en San Fratello, el 17 de septiembre y en Acquedolci en el mes de agosto. Junto con Santa Rosalía, es copatrono de la diócesis de Palermo.

Detalle del cuerpo incorrupto de San Benito de Palermo.

Oración a San Benito el Moro
Benito, amigo de Dios, realmente el Señor te ha colmado de toda clase de bendiciones y te ha hecho santo y sin mancha ante Él. Llamándote para que siguieras a Cristo y enriqueciéndote con los dones de su Espíritu, has demostrado que cerca de Él no hay preferencia de personas y que en su benevolencia, llama a todos a la amistad y a la comunión de vida con Él, para servir a los hermanos y edificar a la Santa Iglesia.

Tú, que respondiste prontamente a la llamada de Dios y siempre has visto su rostro, obtén del Padre de la luz el que tengamos una ardiente sed de su palabra y buscar, sobre todas las cosas, con pobreza de espíritu, la comunión con Él.

Tú, que en el amor a la soledad y a la oración no has olvidado a tus hermanos, pide por nosotros al Dador de todo don perfecto, un corazón ardiente, humilde, pacífico y puro; amor generoso y desinteresado hacia los hermanos y atención delicada a sus necesidades; simplicidad y austeridad de vida.

Protege con tu intercesión de manera particular, a los emigrantes, a los exilados, a todos los que son despreciados y privados de su libertad a causa de su raza, religión o cultura. Que les demos respeto, ayuda y amistad y que sea reconocida en ellos la dignidad que se deriva de que son hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza, salvados por Jesucristo, en el cual no hay ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer y que a todos nos regala su Espíritu, el cual nos permite dirigirnos a El, llamándole Padre. Amén.

Estampa devocional italiana del Beato Antonio.

Beato Antonio el Etíope o de Catagerò o de Avola (1490 – 1550)
eremita y terciario franciscano

El Beato Antonio nació en Barce de Cirene (Libia) alrededor del año 1490, siendo hijo de padres mahometanos que lo educaron en la ley coránica. Las galeras de Sicilia lo tomaron como prisionero y lo desembarcaron en Siracusa junto con el botín expropiado ofreciéndolo como esclavo al mejor postor. Fue comprado por un agricultor de Avola que lo ocupó en el oficio de pastor cuidando a sus rebaños de ovejas y de cabras. El agricultor era un hombre bueno, lo trataba bien y lo inició en el cristianismo catequizándolo, contándole particularmente el drama del amor y de la pasión de Cristo.

Antonio, fascinado, solicitó el Sacramento del bautismo escogiendo para si el nombre del famoso santo de Padua. Desde aquel día se empeñó en poner en práctica todo cuanto había oído acerca de la palabra de Dios, con la intención de servirle y serle grato. En Avola Antica frecuentaba la iglesia de Santa Venera, donde confesaba, comulgaba y mantenía encendida la lámpara votiva del altar del apóstol Santiago. Así estuvo en aquel lugar durante treinta y ocho años. Mientras tanto, el agricultor que lo compró casó a dos nietos suyos en la ciudad de Noto, donándoles todo sus rebaños y al esclavo libio, por lo cual, Antonio tuvo que marchar a Noto.

Sus nuevos patronos, considerando las cualidades sobrenaturales y los milagros que realizaba el esclavo, le dieron la libertad, aunque Antonio continuó con ellos durante otros cuatro años. Por fin, dejándolos, se dedicó a servir a los encarcelados y a los enfermos, llevando vida eremítica como terciario franciscano en Pizzoni di San Corrado Fuori le Mura. Periódicamente, iba a Noto para recibir los sacramentos y recoger limosnas que donaba a los pobres.

Consumido por la ascesis eremítica durante muchos años y por la enfermedad, murió el día 14 de marzo del año 1550. Fue sepultado en la iglesia franciscana de Santa Maria del Gesù en Noto y su tumba se convirtió en meta de peregrinaciones y de gracias. En el año 1611 se permitió por parte de la Iglesia divulgar su imagen con la aureola de beato. La diócesis de Noto festeja al beato Antonio el día 14 de marzo. Sus reliquias se veneran en la Iglesia de San Francisco en Noto.

El pasado día 14 de marzo de este año ha sido inaugurada en Avola Antica una estatua de bronce del beato Antonio el Etíope. Su culto está muy vivo en Brasil (como San Antonio de Categerò), mientras que en el Netino fue descubierto gracias a la investigación de Monseñor Guastella en el año 1992, que lo ha propuesto como patrono de Cáritas de la diócesis de Noto.

Imagen yacente de San Benito de Palermo. Fuente: www.sottolapietra.com.

Oración al Beato Antonio el Etíope o de Catagerò o de Avola
Oh Dios, que has dado al beato Antonio el Etíope la gracia de seguir a Cristo pobre y humilde, concédemos vivir plenamente nuestra vocación bautismal para alcanzar el amor perfecto que nos has propuesto en tu Hijo. Él que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Del Misal Romano – Comun de los Santos (para un religioso)

Beato Antonio el Etíope de Camerano y Beato Antonio el Etíope de Caltagirone
La santidad siciliana negra gira en torno a la figura de Benito el Moro y Antonio el Etíope de Avola, pero existe un segundo y un tercer Antonio el Etíope. El primero, terciario franciscano en el convento de Santa Maria del Gesù en Camerano (Messina), muerto allí santamente en el año 1561. El segundo, esclavo de Juan Frumentino de Caltanisetta: el beato Antonio de Caltagirone, no solo es un negro de los montes Barca, sino que también había nacido y educado en la ley mahometana siendo hijo de moros o negros. Después de convertirse al catolicismo, abrazó la espiritualidad franciscana y siendo terciario, refulgió por la santidad de su vida. Está sepultado en el Santuario de Santa Maria del Gesù en Caltagirone (Catania) y allí murió el Viernes Santo del año 1592.

Santidad negra en Sicilia
Además de estos casos, la santidad siciliana negra incluye a un cierto Benito el Negro de Palestina, que participó en la búsqueda de las reliquias de Santa Rosalía en el Monte Pellegrino y que murió en el año 1647 con fama de santidad, en el convento de San Antonino de Palermo.
Recordemos también a Violante Nastasi, de padres esclavos y sobrina de San Benito el Moro, convertida en Sor Benedicta, crecida a la sombra de la fama de santidad de su tio, realizando milagros en vida y después de su muerte ocurrida en el año 1648. Finalmente, recordar a Eulalia Barbarici, terciaria franciscana y que se dedicó activamente a mantener vivo el culto de su ilustre linaje.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es