Siervo de Dios Antonio Hernández Gallegos, obispo de Tabasco

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Fotografía del Siervo de Dios en su atuendo de obispo.

Acaecida la muerte de Mons. Del Valle, es enviado como noveno obispo de Tabasco Don Antonio Hernández Gallegos, en mayo de 1967, quien nació en la Hacienda “El Lobo”, Zacatecas, cerca del mineral de Pinos, el 4 de junio de 1912, hijo de don Pablo Hernández y doña Esther Gallegos, el quinto de los catorce que tendrán. Hizo sus primeros estudios en Villa García, Zacatecas y en Aguascalientes, más tarde descubriendo su vocación sacerdotal, hizo sus estudios en el Humanístico Seminario de Aguascalientes, que se encontraba operando en el Hotel Escobedo, frontero con los Baños de Ojocaliente.

En 1932 por su magnífica conducta y asombrosa aplicación fue becado en el Colegio Pío Latinoamericano de Roma, donde cursó desde el 2º año de Teología. En la misma Ciudad Eterna, recibió la ordenación sacerdotal (Basílica de San Juan de Letrán) de manos del Cardenal Francisco Marchette Schvaggiani, el 11 de abril de 1936.

En marzo de 1938 regresó a su Diócesis donde cantó su primera misa en la pequeña capilla de la Hacienda “El Lobo”. Fue nombrado Vicario cooperador de la Parroquia de San José (Aguascalientes). Más tarde se le dio el cargo de Guardián del Templo Expiatorio Ave María (13 años).

“El 1° de septiembre de 1952, el Padre Toño es invitado a celebrar misa a la hacienda de San Nicolás de Chapultepec en el onomástico del Santo Patrono, al finalizar la misa el padre Martiniano Esparza encargado del lugar, le muestra la casa y los terrenos que integraban el predio que data del siglo XVII. Con su mirada altruista vio con atención la casa grande de la Hacienda, la casa del administrador, los graneros, el aventadero y todo el terreno que lo conformaba, llamándole la atención el terreno, vio en él puñados de historias y recuerdos que significaron mucho para el Padre, era el despertar de una esperanza para realizar su obra asistencial fuera de la ciudad”.

“Por esos tiempos el país pasaba por una crisis política y territorial, por lo que el predio se veía amenazado por una invasión de campesinos ajenos al estado, así que Don Antonio Morfín dueño de la ex hacienda le ofrece en venta el predio en ruinas en $50,000.00 pesos a pagar en seis meses y con la condición de que fuera habitada lo más pronto posible, con el propósito de que la ex hacienda quedara en manos de una causa pía y no tener que perderla sin ninguna retribución”.

“El 3 de marzo de 1953 es fundada La Ciudad de los Niños de Aguascalientes, A.C., entre tanto integrantes del Oratorio-Escuela del Barrio del Castillo, grupos de acción católica, voluntarios y simpatizantes seguidores del Padre Toño pusieron manos a la obra: domingo a domingo tomaban transportes prestados por gente de la región que los trasladaban a la ex hacienda para realizar las llamadas “fainas” que con picos, palas, azadones, martillos, serruchos, guantes de mano o “a mano limpia” desyerbaban y limpiaban las ruinas del lugar, arriesgándose a toda clase de animales ponzoñosos que habitaban el lugar. Innumerables anécdotas bañan la memoria de los hidrocálidos que aportaron con su empeño el enriquecimiento de esta hermosa historia”.

“Ubicada en el Km. 7 de la Carretera a Villa Hidalgo, La Ciudad de los Niños de Aguascalientes, A.C., se encuentra en el casco de la ex hacienda La Cantera, que a mediados del siglo XVII era conocida como San Nicolás de Chapultepec, hacienda triguera y harinera, también agrícola en donde se producía maíz y frijol, además de desarrollarse otras actividades productivas como la ganadería y las que se derivaban de su molino industrial que data del año 1750”.

“Inicia la recaudación de fondos para pagar la deuda del terreno y la manutención de 110 huérfanos, el Padre Toño junto con sus niños y amigos realizan actividades altruistas como el recordado jaripeo de 1952 en la Plaza de Toros San Marcos, funciones cinematográficas, obras de teatro, veladas literarias-musicales, torneos deportivos, vendimias, rifas, propagandas, etc. La Ciudad de los Niños se forja con las buenas intenciones de los hidrocálidos, que compartían una convicción muy clara: “Creemos, no obstante la pobreza de nuestras regiones y la magnitud de la obra, que la ciudad de los niños pobres en Aguascalientes, entra en el terreno de las cosas posibles. Nuestras afirmaciones se apoyan en razones muy firmes. Contamos con la ayuda del cielo… “Mirad las aves del cielo… Mirad los lirios del campo”. Ciertamente nuestro niños pobrecitos, sin hogar que abundan por las calles, mercados, plazas y rancherías, valen más, mucho más que los pájaros del cielo y los lirios del campo.” (Fragmento de la carta que manda el Padre Antonio Hernández al Obispo de Aguascalientes Salvador Quezada Limón)”.

Estampa popular del Siervo de Dios como IX obispo de Tabasco.

Villahermosa, Tab., 21 de marzo de 1967.

Exmo. y Rvmo. Sr. Dr.
DON ANTONIO HERNANDEZ GALLEGOS
Dignísimo Obispo Electo de Tabasco.
Santa Iglesia Catedral
Aguascalientes, Ags.

Con ocasión de la tan esperada noticia de su elección como Obispo de Tabasco, publicada en los periódicos de esta capital, el Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad, en nombre de todos los cursillistas de la Diócesis, enviamos a V. E. R. un filial saludo y una cariñosa y sincera felicitación.

Y deseamos desde estos momentos manifestar a V. E. R. nuestra absoluta adhesión con la intención de trabajar de acuerdo con su plan pastoral.

Anticipando la promesa de nuestras humildes oraciones para mitigar sus fatigas, pesares y preocupaciones, quedamos de V. E. R. hijos Afmos. en nuestro Señor Jesucristo.

Arq. VENTURA MARIN A. MANUEL CRIOLLO M. Pbro.
Pte. Dioc. de C. de C. Dir. Esp. Dioc. de C. de C.

Ha sido el primer Obispo ordenado en la Ciudad de Villahermosa y tomó posesión el 11 de mayo de 1967 ante la presencia del Delegado Apostólico en México, Don Luigi Raimondi, 14 Obispos más, 64 Sacerdotes y unos siete mil fieles.

Se nos dice que hubo una comida ofrecida por todas las asociaciones al Excelentísimo Señor y el cubierto tendrá un costo de $75.00; los fondos que se recauden en dicha comida serán entregados al Sr. Obispo para que inicie la adquisición de su casa. Y pues como vinieron varios prelados y muchos religiosos más, don Pepe Compañ se encargó del problema de alojamiento y algunas otras más coordinadas por Ventura Marín.

Desde que recibió la noticia forjó su mística de servicio que plasmó como lema de su Episcopado “como el Servidor”, lo repetía en palabras y testimonio con toda humildad. El servicio y su humildad fueron sus armas de trabajo, aún en medio de las dificultades y crisis por las que atravesó la Diócesis en su período. Pronto se dio cuenta de que Tabasco no es Aguascalientes. La obra de Catedral le pareció una carga pesada, pero decidió continuarla. Al año removió de su cargo al párroco de Catedral, en su lugar quedó monseñor Calixto Mora de la Rosa, que al mismo tiempo sería vicario general, pues el anterior Aurelio López Lerín se había ido a la ciudad de México muy enfermo, donde falleció y está sepultado en el cerrito de la Villa.

Prácticamente la construcción quedó en manos de monseñor Calixto Mora, pues el obispo no se ambientaba en Tabasco por su quebrantada salud y por problemas disciplinarios de varios sacerdotes.
Casi exclusivamente con las limosnas de la misma Catedral y la ayuda de insuficientes limosnas de unas cuantas parroquias se construyó la torre que había quedado a medias, más el primer tramo (hasta las primeras columnas, donde se colocó una cortina de palma para darle alguna utilidad a ese espacio).
Su espíritu evangelizador lo llevó a una prolongada Visita Pastoral, a la renovación intelectual y espiritual del Presbiterio, y a la fundación del Seminario Diocesano “Del Señor de Tabasco y de Nuestra Señora de Guadalupe” el 31 de octubre de 1968, por decreto de su Santidad el Beato Pablo VI; muchos lugares albergó esta Escuela del Evangelio: la Parroquia de la Santa Cruz de Villahermosa (1968); las instalaciones que cedieron la Compañía de Jesús en la colonia Linda Vista –hoy Seminario Menor- (1974); la Casa de la Cristiandad de Cunduacán (1983); la Casa de Retiro Emaús (1984) y la actual casa en Parrilla (1987).
Durante su gobierno en la Diócesis trabajaban algunos padres como P. Inocencio Berumen Serrano y P. José Silvestre Piedras, P. Manuel Criollo Medina, P. Abel Tapia, P. Román Ángel Moreno, P. Rafael López, P. Cárdenas, P. Sergio Herrerías, P. Gregorio Navarro Olmedo, P. Vázquez, P. Ramón Bueno y Bueno, P. Pablo Evaristo Barba González, P. Adolfo, P. Verduzco, P. Nolasco, Fray José de la Dolorosa Asencio, P. Lucas Partida, P. José Refugio Salcedo, P. Joaquín Gómez, los padres jesuitas estaban a cargo de la iglesia de Santa Cruz entre ellos P. Carlos Segura y P. Javier Asencio, P. Bricio y P. Ginori.

La fundación del Secretario de Evangelización y Catequesis fue otro de los logros de Mons. Antonio. Desgastó su vida admirablemente con verdadero espíritu evangélico; su sencillez, humildad y corazón de niño le permitieron llegar a toda clase de personas. Llevó una vida de auténtica pobreza y austeridad.
En el mes de octubre de 1973, el señor obispo, viajó hacia San Juan de los Lagos, Jalisco y Aguascalientes. Antes de salir había dicho: “A ver si traigo algo de dinero para la Catedral y el seminario”. En su humildad, no dudó en ponerse alguna vez a pedir limosna, con un canastillo a las puertas de la Basílica de la Virgen de San Juan.

Conjunto escultórico del Siervo de Dios en Hidrocálido.

El 21 de octubre de 1973, estando en Aguascalientes, sufrió un derrame cerebral que a los pocos días lo llevaría a la muerte en la clínica Guadalupe de San Luis Potosí. Después de 6 años, 5 meses y 10 días de servicio en Tabasco el Señor Dios lo llamó a su presencia. A sus funerales, presididos por el obispo Quezada Limón, asistió la mayor parte del clero tabasqueño. Sus restos están depositados en la Ciudad de los Niños de Aguascalientes. Curiosamente, los dos últimos obispos de Tabasco, son recordados en sus lugares de origen con sendas estatuas y venerados casi como santos, mientras que en Tabasco casi ni se les recuerda. En Aguascalientes decían: “Nos mataron a nuestro padre Toñito”.

El Obispo de Aguascalientes, Mons. Ramón Godínez Flores, anunció el inicio de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Mons. Antonio Hernández Gallegos el 17 de agosto del 2005, informó que el Tribunal que llevará a cabo el proceso que pondría en los altares a Mons. Hernández Gallegos está integrado por el Postulador de la causa, el canónigo Rigoberto Ruiz Palos; por el Juez Delegado, P. Raúl Sosa Palos; el Promotor de Justicia, P. Juan Martínez Rodríguez; el Notario-Actuario, P. Neftalí Salazar, y por los peritos en Teología e Historia, P. Juan Carlos Tostado Montes y la maestra Adelina Alcalá, respectivamente.
Para la realización de este artículo abrevé de las siguientes fuentes: la Revista El Apóstol, que durante muchos años fue el órgano del secretariado diocesano de Cursillos de Cristiandad; la obra del Padre Barba González, Apuntes para la historia de la Catedral de Tabasco; la Primera Carta Pastoral de Mons. Hernández Gallegos; entrevista a varios sacerdotes que conocieron la obra de Mons.; el documento episcopal de apertura de la causa de beatificación y canonización.

Fray Marcelino de Jesús

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es