Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Verdadera y prodigiosa imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias.

Verdadera y prodigiosa imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias.

Como ya vimos en el artículo de ayer, la Sierva de Dios Sor Patrocinio tuvo revelaciones de Jesús (el Cristo de la Palabra) y de la Santísima Virgen, concretamente la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. Con el fin de entrar en más detalles y para que no fuera muy largo el artículo de ayer, me pareció mejor idea dedicarle este apartado único, que bien lo merece.

Aparición
Era el día 13 de agosto de 1831, antevíspera de la fiesta de la Asunción de María, en torno a las cinco de la tarde. La Sierva de Dios Sor Patrocinio se encuentra con toda la comunidad de Concepcionistas Franciscanas de Caballero de Gracia rezando y cantando la oración de la tarde en el coro de este convento. La Sierva de Dios desvió su atención hacia otro lugar y entró en un profundo éxtasis; así, vio a la Santísima Virgen acompañada de una resplandeciente luz, acompañada de muchos querubines. Le presentó una pequeña y bonita imagen suya, que llevaba el glorioso San Miguel Arcángel, diciéndole, así, que venía con los títulos del Olvido, Triunfo y Misericordias.

La Virgen Santísima le confió a la Sierva de Dios Sor Patrocinio que su imagen venía enriquecida con muchas gracias para los verdaderos devotos, que se encargase de extender su culto y que la dejara en la Comunidad. También le dijo que, desde entonces, le quitaba el permiso a Satanás para atormentarla por sí mismo -como vimos ayer, Sor Patrocinio sufría los tormentos y tentaciones del diablo- y pusiera la figura del dragón amarrado a los pies de la Sagrada Imagen, que ella misma le atara con una cadena y pusiera ésta en las manos de la Santa Imagen, en señal de que Satanás quedaba sujeto. Todo esto lo cumplió la Sierva de Dios con total obediencia.

Informados sus superiores de la Orden Franciscana y su confesor, mandaron a la Sierva de Dios a escribir de su puño y letra todo lo acontecido aquella tarde, para que quedara constancia de ello, escribiendo ella misma esta prolongada y santa conversación:

Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.
Díjele: “Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias?”
Díjome: “Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo”.
Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera.
Díjome mi dulce Esposo: “Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo”
.

Aparición de la Virgen del Olvido a sor Patrocinio. Mural del convento concepcionista de Guadalajara, España.

Aparición de la Virgen del Olvido a sor Patrocinio. Mural del convento concepcionista de Guadalajara, España.

Manifestóse de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, potentísima e invictísima imagen en sus soberanas manos.
Díjome la Soberana y divina Señora: “Hija mía ¿porqué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu Madre, en el cielo?”
Díjele: “Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?”
“Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordías; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos”
.

Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después ví que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima.

Díjome luego: “Hija mía, ¿me amas?”, hasta tres veces.
Díjele: “Señora, mira, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra”.
“Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí, por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad perfección en servirme”
.

La Sierva de Dios vestida de seglar en su destierro en Francia, sosteniendo a la Virgen.

La Sierva de Dios vestida de seglar en su destierro en Francia, sosteniendo a la Virgen.

Entregóme la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido.

Sagrada Imagen
Al siguiente día, la madre abadesa y la Sierva de Dios Sor Patrocinio buscaron por el convento una “imagen que tenían”. En cierta vitrina guardaba la perla escondida. Al verla, y no fue fácil el hallazgo, la joven S.D Sor Patrocinio exclamó llena de gozo: “Ésta, ésta es”. Pero la superiora nunca había visto esa imagen en aquella Casa. En la Comunidad nadie había visto nunca esa Sagrada Imagen y la madre abadesa sometió a largos interrogatorios a las Hermanas, sin obtener resultado alguno. Pidió la ayuda de a la autoridades franciscanas, que regían el convento de San Francisco el Grande, y a los ojos de éstos y de las Hermanas Concepcionistas, la Sagrada Imagen apareció y desapareció hasta en tres ocasiones.

De lo que sucedió se redactó un informe detallado y se remitió a la Santa Sede para su conocimiento. Consta que SS. El Papa Gregorio XVI tuvo especial interés por este asunto y gran devoción a la Virgen del Olvido. La respuesta de Roma consistió en redactar una Bula, en la que se permite el culto público a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, con la concesión de muchas gracias espirituales e indulgencias y otros privilegios singulares. Esta Bula se conservó por mucho tiempo hasta que en la guerra se perdió, cuando el convento de Caballero de Gracia fue saqueado.

Durante la vida de la Sierva de Dios, esta imagen la acompañó a todos lados, incluso en sus largos años de exilio en Francia. A su muerte, la Sagrada Imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias es colocada en el altar mayor de la Iglesia convento del Carmen (Guadalaja). También hay un bonito mural que muestra la aparición, en la capilla-sepulcro de la Sierva de Dios.

Retablo mayor de la Iglesia-convento del Carmen, Guadalajara (España).

Retablo mayor de la Iglesia-convento del Carmen, Guadalajara (España).

Promesas de la Virgen a la S.D. Sor Patrocinio
“En tus manos voy a poner esta Sagrada Imagen y con ella todas las misericordias de mi Santísimo Hijo”.
“Ha vinculado al Señor en esta portentosa Imagen el alivio, consuelo y remedio de todos, y la alegría de la Iglesia Católica”.
“Al alma, que rendida a sus pies
(de la Imagen) me pidiera alguna gracia, jamás se le negará mi amor”.
“Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, se verá libre
(decía la Sierva de Dios) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, Arca de Noé y Refugio para librar a sus devotos”.

David Garrido

Bibliografía:
– GOMIS, fray Juan Bautista, OFM, La Sierva de Dios Sor Patrocinio, Gráficas Pontón, 1987.

Enlaces consultados (09/01/2014):
– http://forosdelavirgen.org
– http://www.sorpatrocinio.org/

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Venerables Santos José (Iosif) y Ciríaco (Chiriac) de Bisericani

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Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Los Santos José y Ciríaco fueron ermitaños en la montaña de Bisericani, en el condado de Neamt, al noroeste de Rumanía, y son venerados entre los fundadores del monasterio que lleva el mismo nombre, cerca del pueblo de Scaricica y no lejos de Pangarati, otro asentamientos monástico conocido por los Santos Simeón y Anfiloquio, que allí vivieron.

San José de Bisericani
San José nació a inicios del siglo XV en un pueblo del condado de Neamt y vivió una fuerte vida religiosa desde su infancia, de modo que entró en el monasterio de Bistrita desde su juventud. Después de recibir el skema monástico, aprendió rápidamente cómo luchar con sus pensamientos contra el mal, para poder recibir las virtudes monásticas del auto-sentido, obediencia y humildad. Los ejercicios ascéticos más importantes para lograr esto eran el ayuno y la incesante oración.

Poco después San José llegó a la conclusión de que no tenía suficiente calma en el monasterio de Bistrita y decidió peregrinar al Santo Sepulcro de Nuestro Señor en Jerusalén. Recibió la bendición del abad Domiciano y habiendo venerado el Santo Sepulcro, intentó encontrar la calma que buscaba en lo agreste del valle del Jordán. En pocos años se convirtió en un famoso ermitaño, viviendo primero solo en una cueva, donde solía comer una vez al día o cada dos días, y sólo pan seco y agua del río Jordán, mientras soportaba visiones y tentaciones malignas.

Posteriormente se reunieron en torno a él diecisiete ermitaños (quince rumanos y dos griegos) que crearon un pequeño eremitorio. El nombre de los discípulos más conocidos de San José es Simón, Metodio, Bernabé, Pedro, Averquio y Germán. Todos ellos siguieron estrictamente el consejo de su padre espiritual. Su regla ascética consistía en el ejercicio de la oración y el ayuno en la propia celda (de hecho, una cueva), con sólo una comida al día y tras la puesta del sol. En domingo todos iban al monasterio de San Gerásimo, cerca del Jordán, para tomar parte en la Divina Liturgia y comulgar con el Cuerpo y la Sangre del Señor. De vuelta en el desierto, los discípulos cenaban juntos en la celda de José. Su comunión duraba hasta el anochecer, cantando himnos y manteniendo conversaciones espirituales. Después de esta reunión semanal recibían la bendición del abad y regresaban todos a sus cuevas, para una nueva semana de vida solitaria.

Vista de la capilla de la Theotokos en el monasterio de Bisericani (Rumanía).

Vista de la capilla de la Theotokos en el monasterio de Bisericani (Rumanía).

El eremitismo de José no duró mucho. Después de una invasión árabe, José y sus 17 discípulos decidieron abandonar el desierto palestino y regresar a Moldavia, al monasterio Bistrita. Poco después, se trasladaron más allá de las montañas y permanecieron en la montaña Bisericani (la montaña de “los amantes de la iglesia” o “los religiosos”, puesto que “Biserica” significa “Iglesia” en rumano). San José y sus discípulos habían construido en un prado una cabaña para él mismo y una iglesia de madera dedicada a la Anunciación. Sus discípulos Simón, Metodio, Bernabé, Averquio, Germán, Pir y Grecul (“el griego”) construyeron también para sí mismos pequeñas cabañas de madera en ocho picos de las montañas de alrededor, viviendo la misma vida que antes, en el desierto del Jordán. La regla eremítica de la comunidad de José fue la misma: tras seis días de ayuno y oración en soledad, los monjes se reunían todos la noche del sábado en vigilia nocturna combinada con el sacramento de la confesión, que terminaba con la celebración de la Divina Liturgia. El domingo cenaban con el abad José, y luego se retiraban a sus celdas durante otra semana.

Después de un ataque turco en julio de 1442, se dice que San José y sus discípulos querían trasladarse una vez más, esta vez al monte Athos. Durante su viaje, la Santa Virgen se les apareció frente a un roble, preguntándoles a dónde iban. Los monjes respondieron que querían ir a Athos, al “jardín de la Santísima Virgen”. Entonces ella les pidió que regresaran, porque su jardín no estaba sólo en Athos, sino también en su eremitorio. Los monjes encontraron, escondido en un hueco del roble, un icono de la Santa Virgen, y lo trajeron de vuelta consigo a Bisericani. Allí construyeron una nueva iglesia de madera, los restos de la cual están a 200 metros de la actual iglesia del monasterio. Problablemente esta historia es la base de la creencia rumana de que Rumanía es “el Jardín de la Santa Virgen”, expresión usada, entre otros, por el papa Juan Pablo II durante su visita a Bucarest en 1999.

San José fue un padre espiritual no sólo para los monjes, sino para los cristianos de los pueblos que acudían a buscarle, buscando consejo y curaciones. Fue venerado como santo en la región de Neamt incluso estando vivo.

Aparición de la Virgen a San José y sus discípulos en el roble.

Aparición de la Virgen a San José y sus discípulos en el roble.

San José murió a finales del siglo XV. Su memoria era celebrada cada año en el eremitorio. A inicios del siglo siguiente, sus discípulos murieron también. Su nombre quedó en las montañas y en los valles: “los prados de José”, “la montaña de Simón”, “la montaña de Metodio”, etc.

El eremitorio de Bisericani no desapareció tras la muerte de José. En las primeras décadas del siglo XVI hubo más de 30 ermitaños. Los voivodas moldavos Esteban IV (1517-1527) y Pedro Rares (1527-1538; 1541-1547) ayudaron a la construcción de una iglesia de piedra, para sustituir a la de madera. Un documento de 6 de febrero de 1607 recordaba el “eremitorio de José, llamado Bisericani”, que iba seguido de un “akoimite”, un ritmo para celebraciones según el orden impuesto en el monasterio Studion de Constantinopla: los monjes se dividían en tres grupos. Mientras uno oraba en la iglesia, el otro se ocupaba del trabajo y el tercero descansaba.

San Ciríaco de Bisericani
San Ciríaco fue uno de los ermitaños que vivió posteriormente en Bisericani. Después de recibir la bendición del abad del eremitorio, vivió en una cueva ubicada en “la montaña de Simón”. Su duro ascetismo implicaba luchar no sólo contra las pasiones del cuerpo; sino también contra el frío clima de la montaña. Después de unos años, sus ropas estaban raídas, pero incluso así las vestía, pidiéndole a Dios poder vivir como San Onofre de Egipto.

Icono de la Virgen que fue hallado en el roble por San José y sus discípulos.

Icono de la Virgen que fue hallado en el roble por San José y sus discípulos.

Ciríaco estaba al tanto de lo que ocurría a su alrededor, incluso en su soledad. Parece que estaba interesado también en los libros espirituales, por lo que copió el manuscrito de Sbornic (un libro ascético difundido entre los monjes ortodoxos que contenía algunas vidas de los Santos, y algunos cánones, como los Apostólicos). Él anotó en el mismo: “El gran pecador Ciríaco lo escribió con sus débiles y pecadoras manos”, a pesar de que no es seguro que él pudiera ser el copista o que lo fue otro monje, con el mismo nombre, que hubiese vivido en Bisericani en esa misma época.

El abad Mitrófanes de Bisericani, contemporáneo de Ciríaco, fue llamado por el metropolita Dositeo de Moldavia (1617-1674 y 1675-1686) a Iasi para trabajar en la máquina impresora. Probablemente él informó a Dositeo sobre la especial vida del ermitaño Ciríaco, de modo que el metropolita escribió sobre él en su “Vida y muerte de los Santos”, como uno de los que son “elevados en las cosas buenas y que, en cuanto a modo de vida, descendieron a una profunda humildad, viviendo desnudos en las montañas durante sesenta años”.

El hieromonje Juanucio Balan, quien escribió el “Patericon Rumano” (Patericul Romanesc) en 1990, se refirió a San Ciríaco usando una información de un viejo manuscristo llamado “El Patericon de los santos de Moldo-Rumanía”, (1888, página 14A). Es una paráfrasis de la información transmitida por Dositeo, que recuerda el hecho de que el Santo vivía en soledad, bajo el frío y el calor del sol durante 60 años hasta el momento de su muerte, y que “es celebrado el 31 de diciembre”, junto a San Ciríaco de Tazlau.

San Ciríaco fue enterrado en la cueva donde vivió, que posteriormente fue transformada en una pequeña capilla. Hoy su montaña es llamada “la montaña de San Ciríaco”.

Celda donde vivió San Ciríaco, hoy transformada en capilla.

Celda donde vivió San Ciríaco, hoy transformada en capilla.

Veneración de los Santos
San José y San Ciríaco fueron venerados incluso en vida. Sus nombres fueron dados a conocer en el siglo XVII por San Dositeo de Moldavia, quien los mencionó entre otros santos locales en su “Vida y muerte de los Santos”. Los iconos de José y Ciríaco, aunque no estaban oficialmente canonizados todavía, fueron pintados en el siglo XIX por el Skete Prodoromos del Monte Athos y su memoria permaneció viva entre los monjes de la región de Neamt.

San José y San Ciríaco de Bisericani fueron oficialmente canonizados por el Santo Sínodo de la Iglesia Rumana los días 5 y 7 de marzo de 2008 y su proclamación oficial tuvo lugar el 5 de junio del mismo año. Su fiesta, en contra de lo que reza el trabajo de Dositeo, es el 1 de octubre, el mismo día que la fiesta de la Protección de Nuestra Señora.

Otras informaciones sobre el monasterio de Bisericani y la celda de San Ciríaco pueden hallarse aquí y aquí. Sobre las reliquias de los Santos José y Ciríaco, aquí y aquí, con la historia del roble donde la Virgen se apareció a los monjes. Aquí hay un artículo sobre el icono de la Theotokos, encontrado por los monjes en el roble.

Vista de las reliquias de los dos Santos expuestas a veneración de los fieles.

Vista de las reliquias de los dos Santos expuestas a veneración de los fieles.

Troparion (himno) de los Santos
Guías de los ermitaños, patronos de los necesitados y consoladores de los afligidos, Santos Padres José y Ciríaco, adquiristeis el fuego de la oración y os convertisteis en vasos escogidos del Espíritu Santo. ¡Rogad a Dios para que conceda paz y gran misericordia a nuestras almas!

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Arhim. Ioanichie Bălan, Patericul Românesc, Editura Arhiepiscopiei Tomisului și Dunării de Jos, Galați, 1990
– ***, Sfinți români și apărători ai Legii strămoșeșsti, Editura Institutului Bibilic și de Misiune a Bisericii Ortodoxe Române, București, 1987

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Santa Catalina Labouré y las apariciones de la Virgen Milagrosa

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Fotografía de la Santa en su hábito de Hija de la Caridad.

Fotografía de la Santa en su hábito de Hija de la Caridad.

Pregunta: ¿Es cierto que Santa Catalina Labouré está incorrupta? Algunos dicen que sólo por partes y otros que es una imagen de cera, las imágenes en Internet no aclaran mucho las cosas. ¿Por qué si Santa Catalina murió un 31 de Diciembre, su fiesta se celebra un 27 de noviembre? Gracias por su atención.

Respuesta: Aunque ya te contestamos en su día a las dos preguntas que nos hiciste, como ya hemos publicado dos artículos sobre San Vicente de Paul y Santa Luisa de Marillac, parece conveniente que hoy hablemos de una de sus hijas, quizás la más conocida popularmente, gracias a la Virgen Milagrosa.

Santa Catalina Labouré nació el día 2 de mayo del año 1806, en Fain-les-Moutiers, un pueblecito de la Bourgogne francesa, siendo sus padres Pierre Labouré y Louise Madeleine Gontard; era la novena de once hermanos. Con nueve años de edad y con siete hermanos y dos hermanas vivos, el 9 de octubre de 1815, se quedó huérfana de madre, por lo que no pudo frecuentar la escuela, pues tenía que dedicarse a su familia, de la que incluso tuvo que llegar a tomar las riendas. No se conocen muchos datos de esa época, sólo que se mudaron a una casa de un familiar en Saint-Rémy, que está a nueve kilómetros de su pueblo natal, pero es de suponer que no debieron ser unos tiempos fáciles para ella. Sin embargo, se comenta que en el funeral de su madre, ella besó una estatua de la Virgen diciéndole: “Ahora tú vas a ser mi madre” (!!).

El 21 de abril del 1830, con veinticuatro años de edad, fue admitida en la Congregación de las Hijas de la Caridad, mientras que en París se honraba solemnemente a San Vicente de Paul con ocasión del traslado de sus reliquias, pues durante mucho tiempo, a causa de las revueltas de la época, habían permanecido escondidas. En estas circunstancias, la joven novicia, durante tres días consecutivos, tuvo la visión del corazón de San Vicente, puesto en un pequeño relicario en la capilla de las hermanas en la calle donde se encontraba la Casa Madre. Durante el noviciado, tuvo otras apariciones, como por ejemplo, vio a Jesús Eucarístico y a Cristo Rey en el mes de junio de ese mismo año. Pero la aparición más importante fue la de la Inmaculada de la “medalla milagrosa”. Y en éstas nos detendremos un poco.

Aparición de la Virgen Inmaculada a la Santa en la capilla de Rue du Bac, París.

Aparición de la Virgen Inmaculada a la Santa en la capilla de Rue du Bac, París.

Éste fue un ciclo de cinco apariciones, semejantes entre sí, aunque dos de ellas tuvieron algunas características particulares. En la noche del 18 al 19 de julio del 1830, mientras Francia estaba convulsionada por el presentimiento de una nueva revolución, ella se sintió conducida por un ángel a aquella gran capilla de la Casa Madre, dialogando durante más de dos horas con la Santísima Virgen, la cual llegó a comunicarle que se le aparecería en otras ocasiones. Y en efecto, con algún breve intervalo de tiempo de una a otra aparición, tuvo una en septiembre, otra el 27 de noviembre y aún otra, en diciembre del mismo año.

La aparición más importante y más singular fue la del 27 de noviembre, en la cual se pudieron distinguir dos fases: en la primera, la Virgen se le apareció a Santa Catalina, de pie, sobre un globo envuelto por los anillos de una serpiente en el acto de ofrecer a Dios otro globo más pequeño y dorado, que simbolizaba al mundo y a todas las almas que tenían un corazón grande. De las manos de la Virgen salían hacia el globo inferior como dos rayos de luz, demostrando la fortaleza de María. Recordemos que en las letanías decimos “Virgo potens” (Virgen poderosa).

En la segunda fase de la aparición, mientras desaparecía el pequeño globo dorado, las manos de la Virgen irradiaban rayos luminosos, símbolo de la gracia obtenida de Dios por su intercesión; y sobre su cabeza apareció como una aureola dorada con las palabras de la jaculatoria: “¡Oh María! sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos”. Posteriormente, parecía como si la imagen girase, desapareció la figura de la Virgen y en el centro destacaba con muchísima luz, la letra M por encima de la cual aparecía una cruz y por debajo, los Sagrados Corazones de Jesús y de María a los que doce estrellas muy luminosas le hacían como una especie de corona.

Al mismo tiempo que Santa Catalina estaba experimentando este encuentro con la Virgen, una voz interior le sugería – se dice que era la misma Virgen – que tenía que hacer una medalla que reprodujese tal visión. Ella se lo contó a su confesor, que observó su normal comportamiento por espacio de dos años y, sin revelar la identidad de Catalina, se lo comunicó al obispo que autorizó que un orfebre confeccionara esta medalla y así, el 30 de junio de 1832, ya se habían acuñado mil quinientos ejemplares de la misma. Esta medalla fue denominada enseguida como “milagrosa” por los numerosos milagros que se produjeron gracias a ella, entre otros, la conversión de un judío llamado Alfonso de Ratisbona, acaecida el día 20 de enero de 1842. Hoy seguimos denominándola “la Medalla Milagrosa”. Recordemos que el dogma de la Inmaculada Concepción aún no se había promulgado y ya el slogan decía “sin pecado concebida”.

Vista del anverso y reverso de la Medalla acuñada según las visiones de Santa Catalina Labouré.

Vista del anverso y reverso de la Medalla acuñada según las visiones de Santa Catalina Labouré.

Por expreso deseo de la Virgen en sus apariciones a Santa Catalina en París, nació la Asociación de las Hijas de María Inmaculada. Nadie, a excepción de sus superiores, conoció jamás estos favores celestiales que la Santísima Virgen había concedido a Santa Catalina, porque ella vivió con gran humildad y en el más absoluto de los silencios, sirviendo a los pobres como una simple enfermera durante cuarenta y seis años, en el Hospicio de Enghien en París.

Santa Catalina murió el 31 de diciembre del año 1876. Su Causa de beatificación se inició en el año 1895 y cuando su cadáver fue exhumado en el año 1933, apareció incorrupto: las manos que habían tocado a la Virgen y los ojos que la habían visto estaban extraordinariamente conservados. Actualmente se encuentra dentro de una urna de cristal que tú ya conoces en la llamada capilla de las apariciones, aunque recubierto con una mascarilla de cera. Y como concretamente lo preguntas, te repito que es verdad que habiendo fallecido un 31 de diciembre, su fiesta se celebra el 27 de noviembre, ya que en ese día del año 1830 tuvo esa extraordinaria visión mariana que anteriormente hemos descrito. La familia vicentina la conmemora un día más tarde.

Vista de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa, con cubierta de cera. Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, París (Francia).

Vista de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa, con cubierta de cera. Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, París (Francia).

Fue beatificada por el Papa Pío XI el 28 de mayo del 1933 y canonizada por el Venerable Papa Pío XII, el 27 de julio del 1947.

Antonio Barrero

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Nuestra Señora del Buen Suceso

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Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso tal como se venera en la actualidad. El niño no es el original que fue esculpido con la estatua de la Virgen.

Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso tal como se venera en la actualidad. El niño no es el original que fue esculpido con la estatua de la Virgen.

Con el presente artículo trataré de dar a conocer los pormenores de la historia y devoción de Nuestra Señora del Buen Suceso de la Purificación venerada en el Convento Concepcionista de Quito, Ecuador. Tras esta advocación mariana existe no solo una imagen sino también apariciones y mensajes proféticos dados en torno a la Madre Mariana de Jesús Torres, una de las fundadoras del primer convento concepcionista en América y su segunda Abadesa. Actualmente se pueden encontrar varios libros dedicados a confrontar las profecías y su cumplimiento en los siglos XIX y XX; a quien esté interesado puede consultar la bibliografía y referencias al final del artículo.

Con el nombre de Buen Suceso son llamadas diversas advocaciones marianas, especialmente en España. El nombre refiere a un acontecimiento o, como el caso presente, al feliz desarrollo de la gestación de Cristo desde la concepción al nacimiento. Se le llama además De la Purificación, debido a que la fiesta principal es el día 2 de Febrero, Conmemoración de la Presentación del Señor en el Templo y Purificación de María Santísima según la antigua Ley mosaica.

Cuando tuve contacto con la historia y profecías de la Virgen del Buen Suceso de Quito, mi primera impresión fue la de encontrarme con un embuste decimonónico amparado bajo una devoción arraigada en la ciudad desde hace siglos.

Una vez investigada la cuestión se han resuelto algunas dudas ya que se tiene vasta información sobre las apariciones en registros y en la constante tradición dentro de la clausura del convento y en la memoria del pueblo quiteño. Además hay certeza de que existió el llamado “Cuadernón”, un escrito contemporáneo a los acontecimientos donde se narra la vida de las madres fundadoras del convento así como las apariciones de la Virgen del Buen Suceso y las profecías. Tal narración se encuentra perdida dentro de los gruesos muros del claustro junto con una bella imagen del Niño Jesús (que sostenía la estatua de la Virgen), las coronas primitivas que lucían las estatuas y el báculo abacial que se le otorgo a la imagen mariana cuando fue entronizada en la clausura. A pesar de no contar con este texto se tienen otras narraciones antiguas y anteriores al siglo XIX que son prueba fidedigna de lo acaecido a la Madre Mariana.

La Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso. La pintura se encuentra en el convento de Quito y pertenece a una serie de retratos de las Madres Fundadoras del Monasterio Concepcionista.

La Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso. La pintura se encuentra en el convento de Quito y pertenece a una serie de retratos de las Madres Fundadoras del Monasterio Concepcionista.

La Madre Mariana
Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa (1563-1635) perteneció al grupo de religiosas que vinieron de España para la fundación del Monasterio Concepcionista de Quito. Tres veces fue superiora de dicha fundación y durante su gobierno sufrió persecución por parte de las religiosas menos observantes que incluso la llevó a la cárcel conventual. Durante su vida fue favorecida con gracias místicas entre las que destacan visiones, coloquios celestiales, profecías entre otros hechos sobrenaturales. Lo más sorprendente de estos fenómenos místicos fueron sus diversas “muertes” y “resurrecciones” las cuales fueron atestiguadas por eclesiásticos y médicos de su tiempo. El primero de estos acontecimientos fue en 1582, la siguiente en el Viernes Santo de 1588 despertando durante la mañana de Pascua; tras cada “resurrección” refería algunas visiones y profecías, en especial referente al convento y al siglo XX. La religiosa falleció con fama de santidad el 16 de enero de 1635 e inmediatamente se sucedieron algunos “milagros” y curaciones. La causa de canonización de la Madre Mariana dio comienzo formalmente el 8 de agosto de 1986; Su cuerpo fue descubierto incorrupto en 1906 junto con los de otras 3 de las madres fundadoras del convento.

Sobre las revelaciones y visiones que la Madre Mariana experimentó durante su vida hay mucho que se puede decir, pero lo que aquí atañe son aquellas referentes a la Virgen del Buen Suceso y a la imagen que la representa. Según los archivos más antiguos disponibles hay más de una decena de apariciones de la Santísima Virgen desde el 2 de Febrero de 1589 hasta el 8 de Diciembre de 1634.

Las Apariciones de la Virgen
Como ya se mencionó arriba la Madre Mariana experimentó varias visiones de la Virgen, algunas fueron para edificación personal, otras atañían al convento y a las profecías. Debido a que hay mucho material sobre estas visiones trataré de hacer un extracto del contexto de los mensajes y los mensajes en ellas contenidas.

En la del 16 de Enero de 1599 la vidente recibe la profecía de que la Colonia se ha de convertir en Republica, que tendrá un presidente mártir y que él consagrará la nación al Corazón de Jesús.

Pintura que representa a la Virgen del Buen Suceso con la Madre Mariana. Nótese que la Virgen toma sus medidas con el cordón franciscano del hábito de la religiosa.

Pintura que representa a la Virgen del Buen Suceso con la Madre Mariana. Nótese que la Virgen toma sus medidas con el cordón franciscano del hábito de la religiosa.

En esta parte donde personalmente creí que tal “profecía” había sido introducida en el siglo XIX para que concordara con la Independencia del Ecuador y la presidencia de Gabriel García Moreno el cual consagró la Nación al Sagrado Corazón de Jesús y fue asesinado en la plaza cercana al convento de concepcionistas. Lo cierto es que García Moreno conocía la devoción y había recibido algún libro sobre la Virgen del Buen Suceso (libro que se encontró entre sus pertenecías después de muerto); dejemos a los historiadores revisar los archivos originales del Padre Manuel de Souza para no guiarnos por conjeturas extremas sobre la fidelidad de la narración.

En la aparición del 21 de enero de 1610 se le reveló a la religiosa lo siguiente: “Te hago saber que, al término del siglo XIX hasta un poco más de la mitad del siglo XX, en la hoy Colonia y entonces República del Ecuador, se levantarán las pasiones y habrá una total corrupción de costumbres por las que reinará Satanás en las sectas masónicas, y dañará principalmente a la infancia, a fin de mantener con esto la corrupción general. ¡Ay de los niños de este tiempo! Difícilmente recibirán el Sacramento del Bautismo y el de la Confirmación. El Sacramento de la Confesión lo recibirán sólo los que permanecen en Escuelas Católicas, que el Diablo se empeñará por destruirlas, valiéndose de personas autorizadas. Lo mismo sucederá con la Sagrada Comunión. ¡Cuánto siento manifestarte que habrá muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos, profanaciones de la Sagrada Eucaristía. Muchas veces, en esa época, los enemigos de Jesucristo, instigados por el demonio, robarán en las ciudades las Hostias Consagradas, con el único fin de profanarlas! Mi Hijo Santísimo será arrojado al suelo y pisoteado por pies inmundos”.

Ciertamente el lenguaje aquí expresado puede aplicarse a varias situaciones históricas acaecidas en Ecuador y en general a la Iglesia contemporánea. Como dije arriba no voy a profundizar sobre el cumplimiento de las profecías o la veracidad de los textos que narran estas. Lo que sí se puede afirmar es que varias de ellas han tenido un cabal cumplimiento. Entre las narraciones de las apariciones cabe recalcar el episodio cuando las madres fundadoras y otras religiosas se encontraban en la cárcel conventual; algunas entraron en éxtasis y recibieron visiones, ya sea de índole devocional o de profecía. En una de estas visiones hay referencia a la llegada del gobierno perseguidor de la Iglesia y al martirio de un padre jesuita en Ecuador. Esto se cumplió cabalmente en los primeros años del Siglo XX.

Acercamiento a la imagen de Nuestra Señora, de las pocas fotografías donde no aparece con el Niño.

Acercamiento a la imagen de Nuestra Señora, de las pocas fotografías donde no aparece con el Niño.

La imagen de Nuestra Señora
La Virgen pidió a la Madre Mariana que se hiciera una estatua la cual debía ponerse en el sitial de la priora del monasterio, pues la misma Madre de Dios se constituía así misma como madre, reina y priora del monasterio concepcionista. Una antigua pintura expuesta en la Iglesia del Monasterio muestra el momento en que la Virgen se le aparece a la Madre Mariana y le entrega las medidas de la efigie las cuales fueron tomadas con el cordón franciscano de la religiosa. En esa misma aparición se le dictaron algunas normas sobre la ejecución de la imagen de la Virgen, cuyo ejecutor seria Francisco del Castillo, hábil y piadoso escultor quiteño.

El 16 de enero de 1611 cuando las monjas fueron al Coro se dieron cuenta de que la estatua aun inconclusa por Francisco Castillo estaba terminada. El rostro, en medio de esa luz brillante que emanaba de la imagen, no era severo, sino majestuoso, sereno, dulce, amable y como invitando a sus hijas a acercarse a su madre con confianza. El Divino Niño era perfecto por sí mismo, y su expresión era de amor y ternura por las esposas tan favorecidas por Su Corazón. Según cuenta la misma Madre Mariana fueron los ángeles quienes completaron la imagen y el mismo San Francisco ciño con el cordón seráfico la imagen de María Santísima.

Por azares del destino y turbulencias históricas, la imagen fue escondida por varios años. El niño original, del que se dice tenía una belleza excepcional, se encuentra escondido dentro de los muros del monasterio junto con algunos de los archivos de la comunidad. El niño que lleva actualmente la estatua es de factura posterior a los hechos.

La imagen actualmente preside el coro de las religiosas sobre la silla abacial donde permanece normalmente salvo en tres ocasiones durante el año en que es trasladada con solemnidad al retablo de la Iglesia donde es motivo de celebraciones y devoción popular.

El 2 de febrero de 1611 el obispo Salvador de Ribera, bendijo la estatua y le entregó las llaves del convento, que había ordenado hacer a sus propias expensas. El, a continuación, reverentemente colocó el báculo en su mano derecha, diciendo: Mi Señora, yo te entrego el gobierno de este convento y de mi rebaño en general.
El obispo Pedro de Oviedo, que gobernó la diócesis de Quito desde 1630 hasta 1646 dio la aprobación a la devoción y a las apariciones.

La Virgen del Buen Suceso en el retablo de la Iglesia del convento. Solo en tres ocasiones la imagen se traslada del coro a la Iglesia para las devociones del pueblo.

La Virgen del Buen Suceso en el retablo de la Iglesia del convento. Solo en tres ocasiones la imagen se traslada del coro a la Iglesia para las devociones del pueblo.

Profecías para el siglo XX
Varios de los mensajes que la Madre Mariana recibió de la Virgen del Buen Suceso son referentes al siglo XX y a una aguda crisis de fe en ese siglo.

El 2 de Febrero de 1634 a las tres de la madrugada la madre abadesa vio desde el coro la lámpara del Santísimo Sacramento parpadear y apagarse, dejando la iglesia en total oscuridad. Luego apareció la Virgen y la lamparilla volvió a encenderse; Nuestra Señora explico la visión de la lamparilla del Tabernáculo: En el siglo diecinueve, hacia su final, y a través de la mayor parte del siglo veinte, muchas herejías abundarán en esta tierra, que será entonces una república libre. La preciosa luz de la Fe se extinguirá en las almas debido a la casi total corrupción de las costumbres. Para entonces habrán grandes calamidades, físicas y morales, públicas y privadas. Las pocas almas que preservarán la devoción a la Fe y las virtudes sufrirán cruel e indescriptible congoja, algo así como un prolongado martirio; muchos de ellos irán a la tumba debido a la violencia del sufrimiento y serán considerados mártires que se sacrificaron a sí mismos por la Iglesia y la Nación. Para obtener la libertad de la esclavitud de esas herejías, aquellos a quienes el misericordioso amor de mi Santísimo Hijo haya destinado para tal restauración necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar la Fe y Confianza del Justo, momentos vendrán en que todo parezca perdido y paralizado, pero ellos serán el feliz comienzo de la completa restauración.

Recen con insistencia, pidiendo a nuestro Padre Celestial que ponga fin a tan malvados tiempos, por el amor del Corazón Eucarístico de mi Santísimo Hijo, y para enviar a esta Iglesia al prelado, mi muy amado hijo, a quien mi Santísimo Hijo y yo amamos con amor de predilección, quien existe para revivir el espíritu de los sacerdotes, por lo que lo dotaremos con habilidades, humildad de corazón, docilidad hacia las inspiraciones divinas, fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y un tierno y compasivo corazón para que, como otro Cristo, pueda asistir al grande y al pequeño sin desdén por los más desgraciados que vengan, con dudas y amargura, a buscar la luz de su consejo; y así, con divina suavidad, el podrá guiar a las almas consagradas al servicio divino en los claustros, sin hacer el yugo del Señor pesado para ellos, porque El Mismo dijo: “Mi yugo es dulce y mi carga es liviana”. En sus manos será puesta la jerarquía del santuario para que todo pueda ser echo con peso y mesura, y así Dios será glorificado… Todo tipo de castigos vendrán, entre los cuales habrá pestes, hambre, luchas entre las personas y los extranjeros, que guiarán a gran número de almas a la apostasía y la perdición… Y para disipar estas negras nubes que ocultan el día claro de la libertad de la Iglesia, habrá una formidable y temible guerra en la que fluirá la sangre de nativos y extranjeros, de sacerdotes regulares y seculares y también de monjas. Esa noche será la más horrible, porque parecerá a la humanidad que el mal ha triunfado; y entonces mi hora habrá llegado para destronar al orgulloso Satán en una sorprendente manera, aplastándolo bajo mi pie y encadenándolo en los abismos infernales, liberando así finalmente a la Iglesia y la Nación de su cruel tiranía.

Coro de las religiosas. La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso preside desde la sede abacial. Un óleo representando la aparición se encuentra visiblemente en uno de los muros.

Coro de las religiosas. La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso preside desde la sede abacial. Un óleo representando la aparición se encuentra visiblemente en uno de los muros.

Existe también el mensaje de que la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso tendría una decadencia y que solo hasta el siglo XX resurgiría nuevamente junto con la figura de la Madre Mariana.

La devoción a la Virgen del Buen Suceso
En la actualidad la devoción a la Virgen del Buen Suceso ha rebasado las fronteras de Quito. Desde que se descubrieron los cuerpos incorruptos de 4 de las madres fundadoras, entre ellos el de la Madre Mariana, el interés por esta advocación ha ido creciendo. En los años 70´s del siglo pasado comenzaron a reeditarse los textos, se retomaron las investigaciones en torno a las profecías y el culto popular tomo nuevo auge.

La imagen permanece todo el año en el coro de las monjas concepcionistas y tres veces es expuesta en la Iglesia del convento. Durante la novena de la Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora del 24 de Enero y hasta el 4 de Febrero así como en los meses de Mayo y Octubre por la connotación mariana.

En la actualidad el rosario de aurora para festejar a Nuestra Señora es de los más populares, entre 8,000 y 10,000 personas participan anualmente en esta manifestación de fe a la que asisten incluso servidores públicos.

Con el interés creciente en torno a la Virgen se retoma la figura de la Madre Mariana, hoy venerable, y cuyo proceso de canonización está abierto pues su fama de santidad ha sido constante no solo en el convento sino entre los fieles.

Imagen de la Virgen adornada en una de las celebraciones que se realizan en la Iglesia del convento concepcionista.

Imagen de la Virgen adornada en una de las celebraciones que se realizan en la Iglesia del convento concepcionista.

Nuestra Señora del Buen Suceso fue coronada canónicamente el 2 de Febrero de 2001 y proclamada reina de Quito.

Independientemente de las visiones de la Venerable Madre Mariana y las profecías que muchos prefieren antes que una sólida devoción a la Madre de Dios, lo importante en esta advocación es retomar el mensaje de conversión personal que el Evangelio nos repite desde hace 2000 años. Tanto las visiones como los mensajes cuentan con aprobación eclesiástica debido a que en ellos no hay elementos contrarios a la revelación.

Poncho

BIBLIOGRAFÍA:
– Anónimo. Cuando la Virgen se apareció en la Colonia. Relato de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito 1589 – 1634. Guayaquil, Ecuador, 2008.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Mensaje Profético de la Sierva de Dios Sor Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa y su fiel cumplimiento a través de los siglos. Ed. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1989.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. La Mujer y la Monja Extraordinaria. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Soy María del Buen Suceso. Origen del culto y devoción a María Santísima de El Buen Suceso en la colonial ciudad de Quito. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1996.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Madera para esculpir la Imagen de una Santa. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. La Violeta de los Andes: Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– De Sousa Pereira OFM, P. Manuel. Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa. Fundación Jesús de la Misericordia. Quito, Ecuador, 2008.
– Horvat, Ph.D , Marian Therese. Our Lady of Good Success. Prophecies for Our Times. TIA, inc.
– Horvat, Ph.D , Marian Therese. Stories and miracles of Our Lady of Good Success. TIA, inc.

Referencias web (Consultadas 15 de noviembre de 2012):
http://www.americaneedsfatima.org/About-Our-Lady/a-victim-for-the-20th-century.html
http://www.devotosvirgendelbuensuceso.blogspot.mx
http://www.nuestrasenoradelbuensuceso.com
http://www.oremosjuntos.com/SantoralLatino/MarianaTorres.html
http://www.ourladyofgoodsuccess.com
http://www.sacralidade.com/sacral2008/0302.bomsucesso.html
http://www.traditioninaction.org/OLGS/olgshome.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Las apariciones marianas en Garabandal

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Dibujo de la Virgen aparecida en Garabandal siguiendo las descripciones de las niñas videntes.

San Sebastián de Garabandal se encuentra en el interior de Cantabria. Es una pequeña aldea en los montes cántabros, donde el 18 de junio de 1961 ocurrieron unos hechos de gran trascendencia para la población.
Esa tarde, cuatro niñas llamadas Conchita, Loli, Mari Cruz y Mari Loli penetraron en un pequeño huerto en las afueras de la población propiedad del maestro, con la intención de apropiarse de unas cuantas manzanas. Su meta era utilizar dichas manzanas para arrojarlas contra las personas que iban esa noche a un baile, escondidas tras unos arbustos. Pero no llegaron al huerto.

Al llegar a una calle que daba salida al pueblo, las cuatro niñas sintieron un frío intenso y quedaron paralizadas con gran temor. Un fuerte estruendo se produjo frente a ellas, seguido de la aparición de un ser que identificaron como el Arcángel San Miguel. La aparición la contemplaron por espacio de unos minutos hasta que desapareció tan súbitamente como había aparecido.
Con las dudas y sentimientos a flor de piel las niñas decidieron al día siguiente personarse en el mismo lugar con un rosario entre las manos para mostrar su buena voluntad, pero nada ocurrió.

Volvieron al cabo de dos días, ya acompañadas de un grupo de personas cuando de nuevo se produjo la aparición del misterioso ser al que ellas habían identificado con San Miguel Arcángel. Desgraciadamente y como ocurre en otro tipo de apariciones, sólo las cinco niñas podía observarlo, no viendo nada los presentes que las acompañaron.
Este ser, como en la primera aparición, se limitó a observarlas sin pronunciar ni gesticular movimiento alguno. Finalmente parece ser que las niñas entablaron conversación con el supuesto Arcángel, entrando en aparente éxtasis e irradiando felicidad sus rostros.

La gran sorpresa llegaría el día 2 de julio, pues multitud de personas, ya llegadas de otras poblaciones acudieron a la cita de las cuatro niñas con el misterioso ser. Huelga decir que entre los que acompañaban al grupo de niñas había dos grupos: los que trataban de echarlas por tierra y los que creían firmemente que aquello era de procedencia divina.

Retablo cerámico que marca el punto donde se produjeron las presuntas apariciones de San Miguel Arcángel en Garabandal, Cantabria (España).

A las 3 de la tarde se celebró una reunión en la parroquia del pueblo en la que se rezo el rosario y a las seis de la tarde la multitud emprendió el camino hacia la calleja al final del pueblo, lugar de las apariciones. Cuatro postes delimitaban el lugar exacto en el que días atrás se había producido la primera manifestación.

En esta ocasión San Miguel Arcángel, junto con otro ser alado de grandes alas rosadas, cubierto de vestiduras azules (al que las cuatro niñas no lograron identificar) acompañaban a una bellísima Señora, de pelo castaño oscuro, rasgos muy sutiles, vestida de blanco, con un manto azul claro y sobre la cabeza una corona con estrellas de oro. La bella Señora fue identificada como la Virgen del Carmen (¡!) y se desplazaba de un lado a otro sin mover los pies, como si flotara. Posteriormente una de las niñas, Conchita González, relataría en su diario lo ocurrido ese día: “Nos fuimos para la Calleja a rezar el Rosario y sin llegar allí se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado. Uno era San Miguel, pero el otro no lo sabemos…”

En torno a los éxtasis de las niñas el sacerdote Ramón Andreu confeccionó con profusión de detalles un informe que posteriormente remitiría al Obispo de Santander, Monseñor Aldázal. Un extracto del mismo dice así: “Pese a haber intentado sacar a las niñas de su éxtasis, con dolorosos cortes, golpes secos y hasta quemaduras, ellas permanecían insensibles a todo. No percibían nada de cuanto les rodeaba”. Todas estas pruebas tuvieron un gran número de testigos, presentes cuando se realizaron.

El día 27 de julio se produjeron dos nuevas apariciones. En esa ocasión un ángel anuncio a las niñas que a las ocho en punto de la tarde recibirían a San Miguel Arcángel. Por espacio de 85 minutos, mientras duraba la aparición, las niñas permanecieron extendidas en el suelo, rígidas, como pesos muertos, sin que nadie pudiera mover tan pequeños cuerpos.

Las cuatro niñas videntes de Garabandal, arrodilladas en oración y dirigiendo su mirada hacia las presuntas apariciones.

El 8 de octubre a San Sebastián de Garabandal acudieron unas cinco mil personas procedentes no solo de esa región y otras partes de España, sino incluso del extranjero a donde habían llegado las noticias de las presuntas apariciones. Empezaron las curaciones milagrosas, “danzas del sol”, aromas embriagadores, etc.

Las apariciones continuaron durante años. El 30 de noviembre de 1965 la Virgen transmitió un mensaje importante a las niñas, cuyo destinatario era ni más ni menos que el Papa Beato Pablo VI. Dos meses más tarde una de las niñas (ya adolescente), Conchita, viajaba a Roma y era entrevistada durante más de dos horas por el Tribunal de la Congregación de la Fe y posteriormente recibida en audiencia por el Sumo Pontífice al que entregó el mensaje de la Virgen.

El Obispado jamás lo consideró como una auténtica aparición mariana y prohibió el culto en aquel lugar, prohibiendo a fieles, monjas y curas acudir allí. Pasados cinco años parecía que el tema de las apariciones ya apenas era recordado, aunque había gente que seguía acudiendo al lugar.

El 4 de abril de 1970 entró en escena el estrafalario Clemente Rodríguez, vidente y pontífice de El Palmar de Troya, que acudió a San Sebastián de Garabandal en un acto de hermanamiento. Allí, en el lugar de las apariciones cayó en aparente éxtasis y dijo recibir la comunión mística de las mismas manos de la Madre de Dios.

Vista de la rudimentaria capilla levantada en el lugar exacto de las presuntas apariciones. Garabandal, Cantabria (España).

El 18 de octubre de 1972, a las dos de la mañana, la joven Conchita sufrió un repentino ataque de histeria y se dirigió a toda velocidad al lugar de los hechos, cayendo de bruces, semi-inconsciente por espacio de unos minutos. La sorpresa de los que allí acudieron fue tremenda cuando vieron que en la boca de Conchita (suponemos que en la lengua) se iba formando algo similar a una Sagrada Forma. La misma Conchita contaría poco después que fue la presencia del Arcángel San Miguel en su habitación la que le impulsó a acudir a la callejuela.

El Obispado de Santander, tras estudiar los hechos, comunicó que en San Sebastián de Garabandal no ocurría nada sobrenatural. Sin embargo, décadas mas tarde se descubrió que no hubo ninguna comisión ni investigación en profundidad. El Doctor Ricardo Pucernau (director del departamento de Neurología Clínica Universitaria de Patología General) en una carta remitida al reverendo norteamericano Joseph Pelletier, exponía rotundamente las conclusiones a las que había llegado tras estudiar minuciosamente a las cuatro jóvenes.

Vista de una diminuta capilla con la imagen de la Virgen presuntamente aparecida en San Sebastián de Garabandal, colocada en un árbol.

En palabras textuales, decía: “…totalmente imposible aceptar científicamente que se pueda tratar de un juego de niñas. Solo con ver los documentos gráficos que se poseen, queda descartada esta suposición. No se encuentra sin embargo, desde un punto de vista científico-médico, una explicación satisfactoria a la totalidad de los hechos, tanto fisiológicos, psicológicos como parasicológicos de los extraños fenómenos de Garabandal”.

A día de hoy, San Sebastián de Garabandal es un lugar de peregrinación masivo, con una afluencia de miles de personas en fines de semana y donde los sacerdotes administran el sacramento de la confesión en plena calle.

Sobre los mensajes de La Virgen he preferido no incluir ninguno y que los que deseen saber de ellos se dirijan a: www.virgendegarabandal.org. Ahí los podréis leer en su totalidad.

Abel

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es