San Arístides

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco bizantino del Santo en una iglesia de Ilioypolis, Grecia.

Pregunta: Hola, estoy interesado en San Arístides Confesor. En la red hay muy poco sobre este apologeta griego. Me han recomendado a los bolandistas pero ¿sabe decirme como accedo a la información de los bolandistas en la red?  Gracias

Respuesta: Difícilmente va a encontrar en internet los trabajos de los bolandistas, simple y llanamente porque no los tienen publicados. Puede haber alguna cosa suelta, quizás algún trabajo completo, pero la “Analecta Bollandista”, que yo sepa, no. Sin embargo podemos decir algunas cosas sobre este santo que, al ver su nombre, deduzco que es su santo patrón.

San Arístides Marciano es un filósofo ateniense mártir. San Eusebio en su “Historia Eclesiástica” IV, cap. 3 y en el “Chronicorum liber secundus” dice que San Arístides fue martirizado en tiempos del emperador Adriano (117-138), pero San Jerónimo en “De viris illustribus”, dice que lo fue en tiempos del emperador Antonino Pío (138-161).

Era ávido para la lectura y leyendo las Sagradas Escrituras se convirtió al cristianismo, profesando públicamente su fe y siendo la admiración de muchos debido a su gran elocuencia. Según unos antiguos textos armenios y siríacos, al ver que los cristianos eran injustamente perseguidos se sintió impulsado a escribir una “Apología” llena de doctrina filosófica que envió al emperador.  Esto le dio la oportunidad de presentarse ante el mismo emperador, muy probablemente cuando éste, atravesando Grecia, pasó el invierno en Atenas con la intención de conocer los misterios de Eleusis. Esta defensa de Arístides ante el emperador incitó aún más el fanatismo religioso de los paganos contra los cristianos.

Para reprimir este ímpetu, el emperador (Adriano) escribió al procónsul de Asia, Minucio Fundano, a fin de que intentara acabar con el acoso a que estaban sometidos los cristianos e impedir que fueran denunciados y condenados sin guardar las formalidades que imponían el derecho romano, o sea, condenar sin causas bien fundadas. Hay quienes, basándose en San Jerónimo y en los textos siríacos, mantienen que esto mismo ocurrió, pero siendo emperador Antonino Pío, aunque algunas de las cuestiones mencionadas en dicha “Apología” no concuerdan con que fuese este el emperador ante el que se presentó Arístides, sino más bien el primero.

Icono ortodoxo griego del Santo.

El original de esta obra apologética fue conocido tanto por San Eusebio como por San Jerónimo, que lo dicen expresamente, pero no ha sido citada por ningún otro escritor cristiano antiguo. Sin embargo, De La Guilletière, en su obra “Athènes ancienne et moderne” dice que algunos monjes  se jactaban de tener este manuscrito original en la biblioteca del monasterio de Medelli, cercano a Atenas.

En el año 1878 los monjes mechitaristas armenios de Venecia descubrieron un fragmento de este texto traducido al armenio. Este afortunado descubrimiento influyó en que J. Rendell Harris, en el año 1889, descubriera en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina del Sinaí, un códice siríaco con la traducción completa de esta obra de San Arístides. En base a este descubrimiento, J. A. Robinson buscó el texto original griego y en el año 1922 fueron descubiertos unos fragmentos griegos escritos en papiro, con añadidos atribuidos a San Juan Damasceno, descubrimiento que ha hecho que actualmente se conozca el texto primitivo de esta obra filosófica.

Esta “Apología” está dividida en diecisiete capítulos. Después de un prólogo en el que se trata sobre el conocimiento, existencia y naturaleza de los atributos divinos (capítulo primero), en el segundo se hace una exposición sobre el origen de las cuatro principales religiones, que son tratadas en los capítulos siguientes: la religión de los bárbaros “caldeos”(capítulos del 3 al 7), la religión de los griegos y egipcios (capítulos del 8 al 13); la de los judíos (capítulo 14) y la de los cristianos (capítulos 15 al 17). En realidad, el objetivo de Arístides era contrastar las otras religiones con la religión cristiana y de ahí le viene la importancia moral atribuida a esta obra.

Es especialmente interesante la exposición que hace sobre la vida de la primitiva Iglesia, que se basaba principalmente en cumplir los preceptos de Cristo, el amor, que los cristianos “llevaban esculpidos en sus corazones”. Habla de la asiduidad con la que los cristianos oraban, de cómo trataban a sus amigos y a sus enemigos, a los vivos y a los difuntos, y sobre todo, de la caridad practicada con los viajeros, con los condenados por su fe e incluso con los paganos; de la santidad de la vida doméstica, de la pureza de las costumbres, etc. y muy especialmente, sobre el Bautismo y la Penitencia. Aun así, trata estos argumentos con cierta tristeza, no ocultando la esperanza en la segunda venida de Cristo, que premiará o castigará según el comportamiento de cada uno.

La tradición dice que murió mártir y así se le conmemora en algunos martirologios aunque en realidad no hay datos ciertos sobre esto.  El Martirologio Romano y los martirologios de Beda, Usuardo y Baronio lo conmemoran el día 31 de agosto y el 3 de octubre.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es