La Dormición de la Santísima Madre de Dios y siempre Virgen María

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Icono ortodoxo americano de la Dormición de la Virgen.

La Madre de Dios, tanto para los ortodoxos como para los católicos, es el Santo más importante y querido, pues siempre está intercediendo por nosotros ante Dios. En la tradición ortodoxa existen muchos himnos que dicen que ninguna oración suya será desatendida por su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. El gran amor de los cristianos a María puede comprobarse por el gran número de personas que llevan su nombre, por las fiestas dedicadas a ella a lo largo del año y por el gran número de iglesias también dedicadas bajo su patrocinio.

En Oriente, se celebra el nacimiento de la Virgen (8 de septiembre), el día de su revelación a los santos Andrés y Epifanio de Constantinopla, también conocido como la “protección de la Madre de Dios” (1 de octubre), su Presentación en el templo (21 de noviembre), la “Synaxis de la Madre de Dios” en el segundo día de la Navidad (26 de diciembre), la Anunciación (25 de marzo) y en otras celebraciones menores.

Icono ortodoxo ruso de la Dormición de la Virgen. En él se aprecia cómo Nuestro Señor toma la animula de su Madre para llevarla al cielo.

Pero la celebración más importante sigue siendo la del 15 de agosto, conocida como la “Dormición de la Virgen Santísima, Madre de Dios y siempre Virgen Maria” (en griego, “Κοίμησης της Θεοτόκου”). La misma festividad se celebra en Occidente como la Asunción corporal de María al cielo. La diferencia entre las dos confesiones es que en Occidente se dice que María ascendió corporalmente al cielo, mientras que en Oriente se afirma que su Hijo Resucitado fue quien llevó su cuerpo al cielo. La diferencia está en que en Oriente se cree que Maria nació con el pecado original pero que fue limpiada en el momento de la Encarnación de Nuestro Señor, en otras palabras, el poder elevarse a los cielos proviene de la realidad de la resurrección de su Hijo. La representación de esta creencia puede visualizarse en los iconos ortodoxos de la Dormición, que representan a Jesucristo cogiendo el alma de su madre como si fuera un bebé pequeño.

La conmemoración de este día en el que la Virgen deja este mundo no es un acontecimiento triste, ya que desde entonces, ella ruega por nosotros en el cielo. Por lo tanto, el ayuno de dos semanas anteriores a la festividad, termina hoy para que en lugar de utilizar vestidos de luto, los cristianos celebremos el día con alegría.

Los hechos históricos y la localización del evento
No existen datos exactos sobre el día en el que la Santísima Virgen murió. La falta de información de los Evangelios se complementa con la tradición. El “Transitus Mariae”, una obra apócrifa del siglo II, se refiere a este momento diciendo que el mismo Jesús le habría indicado el lugar de la sepultura a Pedro y ese lugar sería el jardín de Getsemaní, ubicado en el valle de Josafat, que separa a Jerusalén del Monte de los Olivos. De acuerdo con las “Actas apócrifas de Juan”, que también datan del siglo II, el evangelista fue a Éfeso siendo ya viejo, acompañado de Procoro y después de la muerte de María. Otras obras apócrifas resaltan la misma tradición, entre ellas, dos cartas de San Ignacio a Juan y una carta de Dionisio el Pseudo-Areopagita al obispo Tito (siglo IV) y el libro de la “Santa Virgen Madre de Dios”, del Pseudo-Melitón de Sardes (siglos V-VI); todos ellos dicen que María fue sepultada en el jardín de Getsemaní.

Detalle de la Dormición de la Virgen en el ábside de la catedral de Sibiu, Rumanía.

El Martirologio de Jerusalén (siglo V) atestigua que existía una iglesia dedicada a la Santísima Virgen, sobre su tumba, localizada en el Valle de Josafat. En ese mismo período de tiempo, la “Historia Euthymiaca” informa de que el emperador Marciano (450-457) y su esposa Pulqueria preguntaron al patriarca Juvenal de Jerusalén acerca de donde estaban las reliquias de la Madre de Dios. Juvenal les habló de la tradición que decía que tres días después de haberse quedado dormida, el cuerpo de la Virgen fue llevado al cielo por lo cual, la tumba del huerto de Getsemaní estaba vacía, quedando allí sólo un velo que más tarde se llevaron a la Iglesia Blachernae de Constantinopla. San Epifanio de Salamina († 403) sigue la tradición y dice que San Juan fue a Éfeso solo. En los siglos posteriores, San Gregorio de Tours, San Isidoro de Sevilla, San Modesto, San Sofronio de Jerusalén, San Germán de Constantinopla, San Andrés de Creta y San Juan Damasceno, localizan la existencia de la tumba en Jerusalén.

Estos escritos han sido recopilados en el sinaxario de Constantinopla, el cual se lee en las iglesias ortodoxas en la mañana del día 15 de agosto, durante el servicio anterior a la Sagrada Liturgia; este texto, lo reproducimos aquí en su totalidad. El texto, por supuesto, tiene un escaso valor histórico, pues ciertas informaciones no se ajustan al contexto. Su valor reside en cómo lo reciben los cristianos devotos. Más específicamente, la historia nos demuestra cómo el culto a la Madre de Dios estaba desarrollado en el momento en el que el Sinaxario fue escrito, alrededor del siglo X, y cómo en ese sentido se fijó la tradición. No voy a juzgar aquí la veracidad de todos los hechos porque voy a dejar que el texto hable por sí mismo acerca de la devoción que los creyentes ortodoxos le tienen a Nuestra Señora.

Vista de un icono ortodoxo rumano de la Dormición de la Virgen, engalanado con flores para su veneración el día 15 de agosto. Monasterio Sihastria Putnei, Rumanía.

“En el día 15 del mes, la conmemoración del muy reverendo traslado de Nuestra muy Gloriosa Señora y siempre Virgen María.
No es de extrañar que la Doncella, la salvación del mundo, muera,
cuando quien hizo el mundo, hecho carne, también había muerto.
La Madre de Dios siempre está viva a pesar de que al decimoquinto, ella murió.
Cuando Cristo, nuestro Dios, decidió llevarse consigo mismo a su propia madre, lo avisó tres días antes a través de un ángel. Dijo: “Es el momento de llevarme a mi madre conmigo. No estés preocupada por esto, acepta mi palabra con alegría porque vas a venir a la vida inmortal”. Y ella, en su anhelo por irse con su Hijo, subió aprisa al Monte de los Olivos para orar (ya que era su costumbre el ir allí a orar). A continuación ocurrió algo maravilloso porque las plantas del Monte se inclinaron por su propia voluntad y como esclavos, reverenciaron a su Señora. Después de orar volvió a casa pero al mismo tiempo toda la casa tembló. Ella preparó muchas luces y dando gracias a Dios, invitó a sus familiares y vecinos. Ella barrió la casa y preparó el lecho y todo lo necesario para el entierro. Ella explicó todo lo que le había dicho el ángel respecto a su traslado al cielo y cómo confirmación de sus palabras, mostró la recompensa que le había dado, que era una rama de palma (del Paraíso). Las mujeres que habían sido convocadas a esta audiencia, lloraron y se lamentaron y se levantaron gritando de dolor. Cuando cesaron sus lamentos, les suplicaron que no las dejara huérfanas. Ella les aseguró cuanto había pasado y hecho para velar y proteger no sólo a ellas, sino a todo el mundo. Gran parte de su dolor, se alivió con estas palabras de consuelo que dirigió a quienes estaban presentes. Luego ella dio instrucciones acerca de sus dos túnicas: que las dos viudas pobres que estaban habitualmente con ella y la conocían y que recibían lo que se requería para su alimentación, debían tener una cada una.”

Mientras ella detallaba y organizaba todo esto, de repente se oyó el sonido de un trueno poderoso y la llegada de muchas nubes desde los confines de la tierra, que traían a los discípulos de Cristo junto a la casa de la Madre de Dios. Entre ellos estaban también los jerarcas, los que conocen a Dios, Dionisio el Areopagita, Jeroteo y Timoteo. Cuando se enteraron del por qué estaban allí juntos, hablaron con ella de la siguiente manera: “Si vimos, Señora, cómo te quedabas en el mundo y nos consolaste como también lo hizo nuestro Señor y Maestro, ¿cómo vamos ahora a soportar este sufrimiento? Pero como por el deseo de vuestro Hijo y Dios pasarás a las regiones del más allá de este mundo, nos alegramos por las cosas que se han dispuesto para ti”. Al mismo tiempo que decían esto, lloraban profusamente. Pero ella les respondió: “Amigos y discípulos de mi Hijo y Dios, no volváis de la alegría a la tristeza, enterrad mi cuerpo tal como lo he arreglado en el lecho”. Cuando todo esto se había completado, Pablo, por inspiración, llegó. Cayó a los pies de la Madre de Dios y venerándola y abriendo su boca, pronunció un gran elogio sobre ella diciendo: “¡Salve, Madre de la vida y tema de mi predicación! Porque aunque nunca vi a Cristo, al verte, me parece verlo”. A continuación, la Virgen se despidió de todos. Se acostó en su lecho y arregló su purísimo cuerpo como ella deseaba. Rezó por todo el mundo y para que llevaran una vida en paz. Ella les dio su bendición y así, entregó su espíritu en las manos de su propio Hijo y Dios.

Detalle de la Dormición de la Virgen. Fresco ortodoxo rumano en el monasterio Humor, Rumanía.

En esto, Pedro comenzó con los himnos fúnebres. El resto de los apóstoles, cogieron el féretro y acompañaron el cuerpo que ella había recibido de Dios a la tumba; unos iban al frente con lámparas e himnos y los demás les seguían detrás. En esto, los dirigentes judíos se entremezclaron entre la multitud para convencerlos de que cogieran el féretro del cuerpo que había dado la vida y lo tiraran al suelo. Pero sobrevino un castigo sobre los que se atrevieron a estas cosas, quedando todos ciegos. Uno de ellos, que intentó una locura mayor tocando el féretro sagrado, fue privado de sus dos insolentes manos. Ellos fueron separados por la espada del castigo y éste quedó colgando del féretro. Era un espectáculo digno de compasión, hasta que, después de creer con todo su corazón, encontró la curación, quedando sano como estaba antes. Y cuando parte de la cubierta del féretro se colocó sobre los que habían quedado ciegos pero luego creyeron, también a ellos les dio la curación. Cuando los apóstoles llegaron a Getsemaní, pusieron en la tumba el cuerpo que dio la vida y allí permaneció durante tres días respondiendo a las incesantes voces de los Ángeles.

Pero cuando, por designio divino, uno de los apóstoles (Tomás según el Sinaxario rumano) que había estado ausente durante la sepultura del cuerpo que dio la vida llegó al tercer día, estaba muy apenado y afligido por no haber sido hallado digno. Todos los demás apóstoles que habían sido encontrados dignos, decidieron por unanimidad abrir la tumba por el bien del apóstol que había estado ausente, cosa que pareció bien a todos y también a él mismo, a fin de venerar a aquel cuerpo exento de toda culpa. Cuando ellos lo vieron quedaron sorprendidos. Encontraron el sepulcro vacío, sin el santo cuerpo conteniendo solamente un lienzo que sirvió de consuelo para aquellos que estaban a punto de llorar y para todos los fieles y que es un testimonio seguro del Traslado (traslado al cielo). Porque incluso hoy, la tumba excavada en la roca es visible y venerada, vacía de un cuerpo, para gloria y honor de la Virgen Santísima, Madre de Dios y siempre Virgen María. Por cuya santa intercesión, ¡oh Dios! ten misericordia y sálvanos, ya que tú eres el bien y el amor de la humanidad”.

Vista del iconostasio que recubre el sepulcro de la Virgen. Gethsemaní, Monte de los Olivos en Jerusalém (Israel).

Desde cuándo se celebra la Asunción
El origen de la fiesta del 15 de agosto es incierto, siendo la primera referencia a esta celebración la del antiguo Sinaxario georgiano. En éste, el 15 de agosto representa la fiesta anual de la consagración de una iglesia de la Virgen María, construida en el siglo V entre Jerusalén y Belén. La celebración generalizada en todo Oriente se asocia con el emperador Mauricio (582-603), y en el Occidente, con el Papa Teodoro I (642-649).

La tumba
La fiesta de la Dormición de la Madre de Dios es celebrada con especial solemnidad en Getsemaní, el lugar de su tradicional entierro. Situada en el Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén, la iglesia está construida en realidad como una cueva en una montaña.

La primera capilla en el sitio tradicional de la tumba fue construida por el patriarca Juvenal, en el siglo V y pronto se convirtió en un centro de peregrinación. El emperador Mauricio construyó una basílica sobre la misma, de modo que la tumba permaneció bajo tierra. La iglesia fue destruida por los persas en el año 614, pero pronto fue reconstruida como nos lo confirma el peregrino Arnulfo en el año 670. En el año 1000 fue destruida nuevamente por los árabes, pero la zona interior se mantuvo protegida por los nuevos conquistadores, que rindieron homenaje a la “tumba de la Madre de Issa”. Más tarde se construyó una abadía benedictina y posteriormente, un convento franciscano, perteneciendo desde el año 1757 a la Iglesia Ortodoxa Griega.

Vista del sepulcro de la Virgen en Gethsemaní, Monte de los Olivos (Jerusalén).

Existen reiterados daños hechos en la basílica medieval al hundirse, de tal forma que hoy sus ventanas se encuentran por debajo del nivel del suelo. Se convirtió como en una especie de plazoleta y actualmente se puede descender por el este a la Capilla de Getsemaní y por el norte, a la basílica del siglo V, donde está la propia tumba.

Hoy en día, los peregrinos descienden cuarenta y ocho escalones para llegar a este lugar santo y tal como está, en un camino a la derecha (en el escalón 23) existe un pequeño altar consagrado a los Santos Joaquín y Ana y en el lado opuesto, a la izquierda, la capilla de su esposo San José, con su presunta tumba. La iglesia de la tumba tiene forma de cruz con brazos desiguales. En los laterales hay varias tumbas de algunas de las esposas de los Reyes de los cruzados. En el centro del brazo más oriental, se encuentra la tumba de la Virgen María, en el interior de un pequeño habitáculo de madera, en el interior de un bloque de piedra muy parecida a la tumba de Jesús.

Dormición de la Virgen. Pintura contemporánea sobre tabla. Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Greenville, Carolina del Sur (EEUU).

Dormición de la Virgen. Pintura contemporánea sobre tabla. Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Greenville, Carolina del Sur (EEUU).

Los musulmanes han puesto también dentro, un nicho que indica la dirección a la Meca, ya que dicen que Mahoma vio una luz encima de la tumba cuando estaba en Jerusalén. Otras tradiciones localizan la tumba de María en Éfeso, debido a que la Santísima Virgen le fue encomendada al apóstol Juan cuando ambos estaban a los pies de la Cruz. Allí existen también dos casas en el Bulbul Dagi (Colina del Ruiseñor), llamada Panagia Kapulu (Casa de la Santísima Virgen) y la casa de San Juan.

Troparion (Himno)
¡Al dar a luz, conservaste la virginidad! Y para conciliar el sueño no abandonaste el mundo, ¡Oh Madre de Dios! Fuiste trasladada a la vida, ¡oh Madre de la Vida y por tus oraciones no entregues nuestras almas a la muerte!

Mitrut Popoiu

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Nuestra Señora de Tzocuilac

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Ntra. Sra. de Tzocuilac. Santuario de Tzocuilac, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Introducción:
La región de Cholula, en el estado de Puebla, es uno de los lugares en todo el mundo donde existen más iglesias por kilómetro cuadrado.
En “la legendaria Ciudad de las 365 iglesias”, hay muchos templos dedicados a Madre de Cristo; entre ellos, como la que se alza el la cima del Tlachihualtepetl (“Cerro hecho a mano”, en náhuatl): el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, cuya imagen es patrona y reina de la zona. Su origen se remonta desde los tiempos de la conquista. Otro, como el dedicado a la Patrona de la Patria, la Guadalupana al poniente de la ciudad, también a esta advocación mariana esta dedicada la Capilla Real de los Naturales. Dentro de este recinto se venera una imagen de mucha devoción, sobre todo, por gente de Estados vecinos a la que consideran milagrosa: Nuestra Señora de la Encarnación. Otras imágenes venerables como las que hay en tantas iglesias de los barrios y pueblos aledaños: La dedicada a la Concepción de María en Sta. María Tonanzintla, famosa por su exuberante decorado; La Virgen del Pilar de Santiago Mixquitla, Las Soledades como las del barrio de Jesús Tlatempa, del templo del Santo Sepulcro, de Santiago Xicotenco o la que se encuentra en la Parroquia de San Bernardino Tlaxcalancingo; las Inmaculadas del Convento Franciscano o la del barrio de San Pablo Tecama, La Virgen de la Luz del templo de Santo Niño Macuilac, etc.

Pero, abundan muchos templos en la región dedicados a la Asunción de María (Sta. María Xixitla, Sta. María Cuaco, Sta. María Acueyeca en San Francisco Acatepec; Xinaxtla y Tecmanitla en San Bernardino Tlaxcalancingo o Santa María Acuexcomac y aun más).
De entre todos estos, sobresale uno, no por ser el de mayores dimensiones o el más concurrido, si no por que este tiene el titulo de Santuario, pues alberga una imagen milagrosa conservada desde los primeros tiempos de la Evangelización en la región: el Santuario de Nuestra Señora de Tzocuilac.

Esta imagen pintada sobre una pared de adobe, es como muchas otras, de pintor anónimo para un devoto particular y que a través de ella se muestran favores divinos; tales como son los casos de El Señor de los Trabajos, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla, la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles cuyo santuario se ubica en la actual Colonia Guerrero en la Ciudad de México, (Ignacio M. Altamirano en su libro Paisajes de México, llama a esta imagen la Madona de los pobres de la ciudad de México); otra imagen de la misma advocación y que es patrona de la Archidiócesis de Tulancingo, Hidalgo y la de Nuestra Señora del Carmen de Tlalpujahua en el Estado de Michoacán y cuyo articulo publicó nuestro amigo André Efrén Ordoñez.

Capilla de la Virgen de Tzocuilac. Parroquia del Santo Ángel, Analco, Puebla (México).

La Pintura Milagrosa:
La imagen es una Asunción con recuerdos apocalípticos, con las doce finas estrellas, que parecen joyas que irradian de su cabeza; lleva las manos abiertas, como en expectación, y una negra y abundante cabellera que se esparce sobre sus hombros y el manto vaporoso. Los ángeles que la acompañan, que se pintaron en su “cuarta aparición” o “renovación”, son posteriores al siglo XVIII (a excepción de los angelitos-tronos que están en el escabel, que son antiguos y forman parte de la pintura original) y forman una orquesta a sus lados, salvo dos, arriba, un poco sospechosos, pues levantan su brazos en acción de sostener sobre la cabeza de la Virgen algo que no existe pero que encaja muy bien para una corona. Parece que se previno en la era de las coronaciones mariana. En el año de 1825 se pintaron los dorados por don Feliciano Tello sin licencia eclesiástica.

El origen de este santuario tiene vieja tradición. Como no podía faltar en Cholula, la piadosa ciudad tuvo su Virgen aparecida. En la Reseña histórica de la Imagen de la Virgen María venerada en la ciudad de Cholula en su Santuario llamado de Tzocuilac, (escrita por el presbítero Francisco J. Hernández en el año de 1910, reimpresa en Puebla por la Editorial Nieto en 1949.), tenemos los datos de la leyenda:
“Un cacique de buena posición y piadoso, llamado Antonio Abab Xilotl, mando pintar en las paredes de su casa una imagen de la Santísima Virgen; el cacique cuando la peste llamada de matlazahuatl diezmó los indígenas. Como no dejo quien cuidara la casa, pronto se arruino esta; los techos se desplomaron y solo paredones quedaron como guarida de sabandijas y alberge de zopilotes que ensuciaban asquerosamente las paredes. Durante muchos años la imagen de la Santísima Virgen estuvo expuesta a recibir las lluvias, a resistir el sol, aire y heladas, sin que sufriera daño la pintura con la fuerza de los elementos, ni con las raíces de las yerbas que desmoronan las paredes, aniquilando los colores y tersura… un día se derrumbó la pared del frontis de los paredones que guardaban tan bella reliquia; esta circunstancia motivó la prodigiosa aparición”.

Esta “prodigiosa aparición” fue de la siguiente manera, según nos sigue contando el Padre Hernández:
“Un día pasó por ahí el vicario parroquial Don Francisco Morgado, que también era padre dominguero, al ver la Imagen, le pareció falta de piedad el dejarla expuesta a mil profanaciones y para evitarlas, ya que no podía llevársela, mando al topile* Gerónimo Toxcoyoac oriundo del San Francisco Coapa que la borrara, cosa que este ejerció fielmente junto con el fiscal del mismo pueblo, Santos Xique.
Al día siguiente regresó a pasar el vicario, volvió la mirada y, con gran sorpresa noto que allí estaba la imagen. Creyó que el topile no lo había obedecido, lo reprendió y le ordenó de nuevo que la borrara. Obediente y con más empeño la borró por segunda vez el topile. El siguiente domingo sucedió lo mismo, el padre vio la imagen en el mismo lugar sin tener señales de haber sido borrada o raspada. Entonces el mismo sacerdote raspo la pared a su entera satisfacción, sin haber dejado vestigio alguno de la Sagrada Imagen. El siguiente domingo volvió a pasar por la misma calle y quedó pasmado de estupor al ver que la bellísima imagen estaba en el mismo lugar, mas hermosa que las ocasiones anteriores y rodeada de ángeles que no tenia…”

El cuadro de la Virgen en casa del cacique Antonio Abab Xilotl. Lienzo contemporáneo.

El Padre Hernández se pregunta: “¿Quién pinto esas tres veces a la Virgen después de la obra ordenada pintar por el cacique?”. Y se contesta convencido: “solo Dios pudo hacerlo”.
Como se ve en el piadoso relato de la Virgen Cholulteca tiene ciertas coincidencias con la Aparición Guadalupana en el Tepeyac –cuatro veces aparecer y desaparecer y con un poco de la Virgen de los Ángeles (de la Col. Guerrero México, D.F.), pintada también por un cacique en una pared de adobe.

*Topile o topil, era una autoridad cívico-religioso de los pueblos indígenas en la época Novohispana; aun escasamente sobreviven este sistemas de cargos sobre todo en comunidades de gran arraigo tradicional en el centro del país.

El Nombre:
El nombre de Tzocuilac ha tenido varias traducciones en lengua náhuatl. Según don Próspero Cahuantzin viene de zocuitl, lodo, y cuitlatl, suciedad, excremento, quien se consuela diciendo que se debe al lugar y que, además, “el nombre, tal como suena, en nuestros oídos y sin tener en consideración la significación etimológica de sus componentes, es agradable; su pronunciación es suave y dulce después de sujetarse a la figura apócope que le quita las silabas más fuertes y mal sonantes”.

Ante esto hubo intentos de modificar la significación del nombre y Dn. Luis Cuauhtli, vecino de Santa María Tonanzintla, tradujo: tzocuitl, pintura, y cuilac, que se aparece, con lo cual todos quedaron contentos. Pero la realidad es muy diferente. Según el Padre Garibay, autoridad máxima en estas cosas, se traduce así: tzocuitl, pájaro o jilguero, atl, agua o rio y c o co, en; o sea “el pájaro o el jilguero en el agua o en el rio”. El Relato y el nombre no tiene nada que ver entre si, cosa que no importa para los cholultecas, si no la fe en la Virgen.

Vista del cuadro original de la Virgen de Tzocuilac en su capilla. Puebla, México.

La Casa de la Virgen.
La fundación de la primera ermita, pasado el “pasmo del vicario, fue a fines del siglo XVII, pues hay retablos o exvotos desde el año de 1700.
El Santuario actual es obra del siglo XIX. En uno de los letreros sobre los nichos del primer cuerpo en la portada exterior dice: “En 23 De Noviemb Re De 1807 a. se come nzo esta obra sien do mayordomo D. Fernando Caro de Castillo y se acavo en 13 De Octubre de 1811 a”. Según la tradición el mencionado don Fernando Caro hizo con la construcción con el dinero que su esposa encontró en un barril, junto con una nota y diseño que explicaban, “que con ese dinero debería construirse el nuevo templo”. Para el 14 de octubre de 1811 se hizo la translación de la santa imagen, a su actual sitio, ya que estaba en lo que hoy es el pulpito.

Su fachada a pesar de lo tardío de su construcción, es aun de un barroco salomónico. En su exterior incluso la cúpula, ha sido pintada con mucha gracia y personalidad de tonos anaranjados claros, los adornos y molduras con tono oscuro, cosa que le da mucha gracia y personalidad al edificio, con ese gusto especial que los poblanos saben dar a sus iglesias.

El decorado interior, que costo 30, 000 pesos, fue hecho en 1952 por cuenta del vecindario estilo “barroco republicano”. Se forma el templo con dos bóvedas iniciales, de lunetos. Bajo la primera va el coro, con salientes y llamativas tribunas a los lados, las 2 bóvedas se adornan con medallones de ángeles y doctores de la iglesia, después viene el crucero, sobre el cual se asienta la hermosa cúpula ochavada, en cuyas pechinas están en alto relieve, los evangelistas. El Altar Mayor, estilo neoclásico, y en su centro se conserva el paredón en el cual esta pintada la Santa Patrona y a sus lados, las imágenes de San Joaquín y Santa Ana.

De entre las obras novohispanas que tiene este lugar, se encuentran oleos como un San Antonio de Padua, El Sr. De la Cañita o Justo Juez, San Bernardo de Claraval, La Dolorosa, y una Calle de la Amargura, fechada en 1819, en la sacristía se ubica una excelente pintura del Calvario; también hay una imagen estofada del Patriarca San José y un Cristo, posiblemente del siglo XVIII.

En la primera década del siglo XX, el arzobispo de Puebla, el venerable Ramón Ibarra y González, el templo lo eleva a categoría de Santuario nombrando como primer capellán al Padre Francisco P. Mayorga quien con empeño cuida la santa imagen.
Durante mucho tiempo, el santuario y las estancias adyacentes estuvieron bajo el cuidado de la Orden de San Francisco y la Tercera Orden fundando la Casa de Ejercicios “Fray Lauro Muñoz”. Hoy en día es una Capellanía dependiente del Arzobispado de Puebla quedando al frente actualmente el Rev. Padre Telésforo Bonilla.

Vista interior de la Capilla de la Virgen en el Santuario.

La Devoción:
La Virgen María bajo este titulo de Tzocuilac, fue invocada por los indígenas en año de 1731 contra la epidemia del tabardillo, (esta peste se comprueba en los libros parroquiales a causa de la mortandad), lo cual la se vieron favorecidos por la Celestial Señora en el mes de julio de 1937 y compusieron unos tiernos cantares como acción de gracias.
Un siglo después es Jurada como patrona de la foranía y defensora de la paz.

En el año de 1915, se desata una epidemia de tifus en la Ciudad de Puebla y Cholula, de la cual gracias a las oraciones dirigidas a por el Venerable Arzobispo don Ramón Ibarra y González a la Virgen el 1 de julio de ese año, se salvan 400 personas entre 1915 y 1916. Como agradecimiento, se funda la Alianza amorosa y Asociación de Nuestra Señora de Tzocuilac entre el clero y la foranía por el mencionado prelado y los sacerdotes: P. Francisco J. Hernández cura y Vicario foráneo de San Pedro Cholula; P. Mariano Zepeda, cura de San Andrés Cholula; P. Mauro Palacios, cura de Sta. Isabel Cholula; P. Emilio Rodríguez, cura de Sta. Clara Ocoyucan; P. Rafael Munguía, cura de Sta. María Coronago; P. Manuel Sola, vicario fijo de San Pedro Tlaltenago; P. Miguel Berrocal, cura de San Andrés Calpan y Vicario de la foranía de Huejotzingo y el P. Francisco Téllez cura de san Juan Tzicatlacoyan de la foranía de Tecali.

Durante los días 15 de cada mes los pueblos y comunidades aledañas al Santuario rinden homenaje a esta singular imagen de María. Cabe destacar la que se realiza el 15 de octubre, por los fiscales y la parroquia del pueblo de San Andrés Cholula, que coincide con la clausura del Santo Jubileo de las 40 horas que se realiza en el Santuario. Esta celebración se hace año con año como agradecimiento de las cosechas. También cabe mencionar que durante los novenarios que anteceden a la fiesta del 15 de agosto, la mayoría que participan en dichas festividades donando las celebraciones eucarísticas, son pobladores de la mencionada parroquia.

Vista exterior de la fachada del Santuario de Tzocuilac, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Su culto apenas si ha trascendido fuera de Cholula y Puebla. Pero en su momento fue una de las imágenes mas veneradas como los muestran las reproducciones de la imagen original, entre ellas, la que se encuentran en el templo de Santa María Tonanzintla en el crucero izquierdo de la iglesia firmado por Julián Muñoz en 1752, la pequeña escultura que se encuentra en el antiguo templo de San Rafael Comac, la pintura que esta en la nave derecha del templo de Santiago Mixquitla de autor anónimo y que tienen una diferencia con la efigie original: lleva una palma dorada (símbolo de la Asunción) que atraviesa atrás del brazo derecho. Las imágenes que se veneran en la ciudad de Puebla, una, en la Parroquia del Santo Ángel de Analco en la antigua capilla Padre Jesús, (Según Merlo, la pintura posiblemente es atribuible a Berruecos), y la que se encontraba a lado del presbiterio del templo conventual de San Jerónimo y robada en 1999. En Tecali población cerca de la ciudad de Puebla también encontramos un barrio dedicada a esta advocación mariana.

Conclusión:
Cholula, una de la urbes mas antiguas de América que aun subsisten también es tierra de Cristo y de su Madre, no hay cristiano cholulteca que no lleve en su mente la devoción Mariana que esta en lo más profundo del corazón…

Nota: Agradezco a la Lic. Roció Cazares, directora de la Biblioteca Franciscana, San Pedro Cholula, por su ayuda en las fuentes bibliográficas; y a Don Antonio Juárez León, por los relatos orales.

Tacho de Sta. María.

Bibliografía:
Catecismo de la Historia Cholulteca. Autor: P. Francisco J. Hernández. Consejo Municipal de Turismos. Tercera edición 2004. San Pedro Cholula, Puebla.
La Ciudad de Cholula y sus iglesias. Autor: Francisco de la Maza. Impresa Universitaria. México 1959.

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Solemnidad de la Asunción de María

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Virgen Asunta. Lienzo de la iglesia de Santa Maria La Nuova, Licata (Italia).

Era conveniente que ella, que en el parto había mantenido íntegra su virginidad, su cuerpo se hubiera mantenido intacto después de la muerte. Era conveniente que ella que había llevado al Creador hecho niño en su vientre, habitase en la morada divina. Era conveniente que la Esposa de Dios entrara en la casa celestial. Era conveniente que ella, que había visto a su Hijo en la cruz, recibiendo en su cuerpo el mismo dolor que tuvo en el parto, lo completara sentado a la derecha del Padre. Era conveniente que la Madre de Dios poseyese aquello conseguido a través de su Hijo y que fuese honrada por todas las criaturas como la Madre y la esclava de Dios”. Así escribía San Juan Damasceno que había vivido entre los siglos VII y VIII, refiriéndose a la Asunción de María.

Mientras, en la liturgia del día 15 de agosto, se dice lo siguiente: “Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida de sol…también apareció otra señal en el cielo: un enorme dragón rojo… el dragón se paró delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz”. Esta página del Apocalipsis de San Juan (capítulos 11 y 12) habla de dos señales: una mujer y un dragón. Pero dejemos la figura del dragón. Cuando pienso en el dragón, tengo en la mente el grisú de los años setenta.  ¿Pero que es un dragón? En algunos textos así son definidas las bestias antiguas; el dragón es el caos y es el señor de los estados cambiantes del ser; poder ancestral que envuelve en sus ataques a todo el cosmos; es aquello que los geógrafos antiguos representaban como el océano, como una enorme serpiente circular. Pero en esta página del Apocalipsis se describe al dragón por su forma.

Los antiguos romanos lo representaban como una serpiente sin pies (o con dos o con cuatro), siempre con un cuerpo entre ave y reptil con una larga cola. En el siglo XIII se decía que el dragón era la más grande de las serpientes y se representaba con una cresta y con alas de pájaro, diciendo que había que temerle no tanto por su veneno como por su formidable cola. Con alas como las de un murciélago lo representaban en la época gótica de China, con aspecto difuso y con los mismos órganos típicos de los demonios. El dragón y el demonio compartían alas, cola y garras y esta descripción nos hace volver ala Biblia: Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, Satanás es identificado como “el dragón rojo” y como “la antigua serpiente”.

Asunción de la Virgen. Óleo renacentista de Francesco Botticini, siglo XV. National Gallery de Londres (Inglaterra).

Muchos son los santos que hablan de los dragones; recordemos al famoso dragón de San Jorge, al dragón de San Silvestre o al dragón de San Gregorio de Roma, o el de San Marcelo en París o el de Santa Marta, en la Provenza francesa.

En la mitología griega y en la romana el nombre dragón deriva del nombre latino “draco”, que a si vez deriva del griego “drákōn, Δράκοντας”, palabra que deriva del verbo “dérkomai” o sea, guardar, fijar lo guardado o desde el punto de vista alto. Esto nos recuerda a la bestia que busca, que escruta. Al comienzo del Libro de Job, Satanás le recuerda a Dios guardar a su siervo Job, que es un hombre intachable del cual, el diablo tiene envidia. En la tradición cristiana y en la iconografía, el dragón representa el mal. En el Apocalipsis, el dragón que amenaza la vida de la mujer, amenaza a la Iglesia al mismo tiempo, pero María le ganará.

Algunas veces, en las vidas de los santos, el demonio ha estado más presente, ¿por qué hoy no es así? Es cierto que la humanidad alguna vez ha caminado con más fuerza tras los pasos de Cristo, pero también lo divino tenía otro modo de estar presente en el lenguaje entonces vivido. Hoy en día, el dragón sigue su estrategia de devorar al Hijo de la mujer, que es la esperanza de la Iglesia.

Celebrar la festividad de la Asunción, conocida también como la Pascua del verano, significa no perder la esperanza de que el bien ganará al mal, como así nos lo recuerda el apóstol San Pablo en la liturgia de la solemnidad mariana de agosto: “Por causa de un hombre, resucitarán los muertos; así como en Adán todos mueren, en Cristo todos viven”. María ha vencido en Cristo a su último enemigo: la muerte.

Grupo escultórico de la Asunción. Parroquia de Serra SB Terravecchia, Italia.

La Asunción de María es un anticipo de la resurrección de la carne, que todos los demás hombres tendrán al final de los tiempos, en el Juicio Final. La fe en la Asunción de María está enraizada en la Iglesia de los primeros siglos, como lo atestiguan numerosos testimonios de los Padres de la Iglesia y de los santos, así como en la devoción y representaciones artísticas de la Dormición y de la Coronación de María, mucho antes de la promulgación del dogma.

El dogma de la Asunción fue promulgado por el Venerable Siervo de Dios el Papa Pío XII el día 1 de noviembre del año 1950, Año Santo, mediante la constitución apostólica “Munificentissimus Deus”. Éste es el texto del documento final, con una solemne definición dogmática:

Por lo tanto, después de haber suplicado a Dios en numerosas ocasiones y de haber invocado la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios Todopoderoso que ha reservado a María Virgen con una especial benevolencia en honor de su Hijo, Rey inmortal por los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para la mayor gloria de su augusta Madre y gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos que es un dogma por Dios revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, después de haber completado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. Por lo tanto, si alguien, Dios no lo permita, se atreviera a dudar o a negar voluntariamente lo que hemos definido, sepa que ha negado la fe divina y católica”.

Según una tradición, la Dormición tuvo lugar en Jerusalén cerca de un año después de la muerte de Jesús, entre el año 31 y el 34; los apóstoles, que habrían sepultado a María, encontraron posteriormente el sepulcro vacío. En memoria de este evento hoy surgen en Jerusalén dos iglesias: la de la Dormición, en el monte Sión, en el lugar donde habría ocurrido este tránsito y la de la Tumba de María en el valle del Cedrón, a pocos pasos de la basílica franciscana de la Agonía en Getsemaní y que está en el mismo complejo de la gruta donde fue sepultada.  Otra tradición sostiene que María habría vivido durante varios años después de la muerte de Cristo y que la Dormición tuvo lugar en Éfeso, donde se había trasladado con el apóstol Juan, al cual Jesús se la encomendó estando en la cruz.

Imagen yacente de la Virgen Asunta, Cagliari (Cerdeña).

La tradición de la Asunción de María tiene sus raíces en la Iglesia Ortodoxa que celebra la Dormición de María, aunque para esas Iglesias del oriente cristiano no se trata de un dogma. En las Iglesias de la Reforma (protestantes), como no practican el culto mariano, no prestan la menor atención al significado teológico de la Asunción de María. Sin embargo,la Iglesia Anglicana, en el año 2005, utilizando un documento de la Comisión internacional católico-anglicana, aceptó la Asunción de María, pero no como un dogma.

 Dios, que has “mirado la humillación de tu sierva”, escucha la voz de María que ruega por nosotros para que todos podamos recibir la vida en Cristo. Amén.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de Cupilco

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Rostro de Nuestra Señora de Cupilco.

En la región de la Chontalpa, en el municipio de Comalcalco, Tabasco, México, en la carretera que va de la capital del estado Villahermosa, a la población de Comalcalco se encuentra un peculiar Santuario multicolor en el pueblo de Cupilco, el que está dedicado a la Virgen de la Asunción mejor conocida como Nuestra Señora de Cupilco.

Según narra la leyenda en el año de 1638 (o 1634), en la playa de la barra de Tupilco en el municipio de Paraíso,  apareció una imagen de la Virgen de la Asunción a unos pescadores del poblado de Ayapa (población cercana a Cupilco) sobre un barquito de madera y al revisar este encontraron varios objetos de oro: una corona, una campana, una media luna y sus vestidos y un texto que decía que la imagen era de procedencia francesa. Movido quizá por el hallazgo muchos pobladores de la zona decían que donde apareció la imagen en determinadas fechas se escuchaba el sonido de una campana la cual nunca supieron donde se hallaba.
Ya con la imagen los pescadores entre rezos y cantos la llevaron a su pueblo, Ayapa pero a la mañana siguiente por ocho días la imagen estaba volteada viendo hacia el norte; al ver esto la gente decidió llevar a varios pueblos a la Virgen pero en todos sucedía lo mismo:la Virgenseguía cambiando de posición. Ayudados por algunos pobladores de Cupilco y llevándola por varios ríos la llevaron al fin a la población de Cupilco que no tenía más de 60 habitantes y entre todos se unieron para construir una pequeña choza a modo de capilla y desde que llegó a este lugar la Virgen no volvió a cambiar de posición. Poco tiempo después la choza se incendió y los objetos con los que venía la Virgen, incluyendo el barquito, se quemaron y sólo se pudo salvar la imagen de la Virgen.

Se dice del mismo modo que algunos años después un grupo de franceses llegaron a la región con intención de llevarse la imagen, pero al tratar de llegar los montes no les dejaron pasar pues los machetes se les quebraban, lo que logró que estos decidieran regresarse sin la imagen.
Hacia 1800 se habla de que alrededor de la capilla de la Virgen comenzaron a aparecer manchas de sangre donde se reflejaban figuras de soldados sin cabeza, rifles, armas, etc. La conseja popular dice que era un augurio de la guerra de Independencia de México que iniciaría en 1810, pero lo curioso es que en Tabasco la lucha de independencia fue casi inexistente; aquí no hubo las luchas ni el derramamiento de sangre como si los hubo en el centro del país.

Estatua en bronce del Arq. Ventura Azcuaga que representa a la coronación de la Virgen de Cupilco por San Juan Pablo II, se encuentra en el atrio de la catedral de Tabasco.

Del mismo modo aparecieron siete serpientes y una tuza, la cual una persona se la quizo comer y al ingerirla murió al poco tiempo. Seis de las serpientes fueron muertas y la última se escapó. Lo que quedó de esos animales se metió en frascos con alcohol el que se usaba para ungir a los enfermos con una señal de la Cruz y una rogativa a la Virgen, consiguiendo muchas curaciones lo que propicio el inicio de las peregrinaciones al lugar.
Otras leyendas dicen que la serpiente que escapó, creció y se volvió enorme y se escondió debajo del altar donde se venera a la Virgen y que en ciertas ocasiones se solía escuchar el sonido de la serpiente arrastrándose por debajo, otros dicen que si algún día la serpiente llega a salir será símbolo de que el fin del mundo está cerca. A estas leyendas de las serpientes se les ha tratado de dar varios significados: unos han sido la del demonio derrotado por María y otro quizá como una supervivencia del culto maya a Kukulkan, la serpiente emplumada. Todas estas leyendas que rodean a la imagen han hecho pensar que quizá la imagen haya sido llevada por algunos misioneros al lugar para tratar de acabar con algún culto ancestral a alguna deidad maya. Hay que decir que este misticismo y abundancia de leyendas casi fantásticas es algo común en la región maya de México y especialmente en las poblaciones indígenas; en muchas ocasiones los pueblos autóctonos, aun en los Santos e imágenes cristianas, suelen ver similitudes y darles propiedades que tenían los antiguos dioses.
Algo más que se dice sobre la imagen es que en ocasiones se ha encontrado arena de mar y caracoles donde está la imagen, y el cabello de ésta mojado, lo que ha dado pie a la creencia de que por las noches la Virgen sale a bañarse al mar o a caminar a la orilla del mar (milagro muy común de ser escuchado en diversas advocaciones y devociones).

Durante la persecución religiosa en el Estado la imagen tuvo que ser ocultada en diferentes casas para no ser destruida y cada noche en secreto se le rezaba el rosario. Algunos hablan de que se tuvo que esconder detrás de las paredes de las casas; durante esta época los sacerdotes en el estado fueron expulsados así que la celebración de la misa se suspendió casi por completo, y los que lograron la supervivencia de la fe en ese periodo fueron los catequistas y rezadores que se dedicaban a rezar el rosario en las casas a escondidas y a recordarles las enseñanzas del catecismo a los creyentes.
El 6 de mayo de 1990 la Virgen de Cupilco salió de su Santuario en peregrinación acompañada por todos sus fieles hijos y devotos de Cupilco hasta llegar a la ciudad capital de Tabasco, Villahermosa, para el 11 de mayo de ese mismo año ser coronada por el papa San Juan Pablo II cono reina de Tabasco, durante la visita del Pontífice al Estado.

Fachada del Santuario de Nuestra Señora de Cupilco.

Debo mencionar que aunque fue coronada Reina de Tabasco, la Virgen de Cupilco no es la patrona oficial de la diócesis, por lo cual se le considera la Patrona “Popular” pues la gran masa de devotos la llama “Patrona de Tabasco” a pesar de no existir nada oficial.

El Santuario en el que se venera la imagen, es una construcción de principios del siglo XIX y es considerada la más bella de las llamadas iglesias policromas de Tabasco. Es un estilo neo barroco indígena que tendrá sus antecedentes en la época colonial con el barroco indígena texcocano y algunos otros estilos indígenas que se desarrollaron en esta época. Considerada la mayor y mejor obra artística de lo chontales de Tabasco (etnia indígena del Estado a la que pertenece Cupilco).
Su fachada de dos torres tiene el blanco como base y adornado con colores vivos como amarillos, azul, rojo y rosa con adornos vegetales de flores y nopales. En el interior del templo, que consta de tres naves, se encuentran varios pilares cuyos capiteles están adornados también en colores vivos donde se ven repetidas representaciones del rostro de Cristo e imágenes del Niño Jesús a manera de ángeles y flores. Las festividades en honor a la Virgen del Cupilco se celebran el 18 de mayo, el 15 de agosto que es la fiesta mayor por ser el día de la Asunción y el 25 del mismo mes fecha en que se le cambia de vestidos, aunque esto se hace también cada mes en un ritual donde solo participan las mujeres pues la creencia popular dicta que al ser la Virgen una mujer solo las mismas le pueden cambiar de ropa.

El color de la piel de la Virgen, un poco moreno, ha sido a causa de las veladoras que por muchos años le pusieron y estando esta sin protección alguna. En ocasiones se le suele vestir con la vestimenta típica del Estado con tiras bordadas de flores de colores y el vestido en color blanco, debido a que este traje blanco antes solo lo usaba la esposa del gobernador del Estado, simbolizando ya sea intencional o no, que la Virgen es la esposa del Espíritu Santo; actualmente se encuentra en construcción el que será el Museo dela Virgende Cupilco donde se expondrán los vestidos y las joyas de la imagen.

                                                                   André Efrén Ordóñez Capetillo

BIBLIOGRAFÍA:
– Cámara Domínguez, María Teresa, “Tabasco mi casa”, México, Universidad Tecnológica de Tabasco, primera edición, 2005.
– Ruíz Abreu, Carlos, “El Estado de Tabasco”, México, Gobierno del Estado de Tabasco, primera reimpresión, 2005.
– Sámano, Víctor Manuel, “Los Milagros del Papa”, en Crónicas, revista bimestral, Instituto de Cultura de Tabasco, diciembre 1991.
– S/A, “Leyendas de Tabasco”, México, Legaria Ediciones, primera edición, s/a.

Consultado el Línea
– Santuario de la Asunción de María de Cupilco: http://santuariocupilco.jimdo.com/

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La Asunción en México

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Imagen de la Virgen en la Solemnidad de la Asunción. Parroquia del Sagrario Metropolitano (Templo de la Soledad). Puebla de los Ángeles, México.

Imagen de la Virgen en la Solemnidad de la Asunción. Parroquia del Sagrario Metropolitano (Templo de la Soledad). Puebla de los Ángeles, México.

Pregunta: Muy buenas tardes, quisiera realizarles la siguiente pregunta: dentro de la solemnidad de la Asunción, en nuestro pueblo se tiene la bonita tradición de ACOSTAR en una mesa una imagen de la Sma. Virgen y rodearla de flores y frutas, sobre todo de la región, como por ejemplo, manzanas, duraznos, granadas, uvas, etc… quisiera saber que significado tiene esta bonita tradición, de antemano muchas gracias por la atención prestada a la misma… saludos y que Dios me los bendiga.México.

Respuesta: En primer lugar, se acuesta la imagen de la Virgen como recuerdo de la Dormición de María Santísima, que es el momento en que se duerme en el Señor para esperar su Asunción a los cielos. El uso de los frutos para adornarla son recuerdo, en algunas ocasiones, de que María es la nueva Eva y que esos frutos recuerdan a los del jardín del Edén, puesto que María, como la nueva Eva, es la que aplasta a la serpiente, aquella que con una manzana hizo caer en desgracia a la antigua Eva y a Adán.

André Efrén

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