Santidad y esclavitud (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato en sepia del Siervo de Dios Augusto Tolton.

Siervo de Dios padre Augusto Tolton
sacerdote diocesano (1854-1897)

“La Iglesia Católica deplora una doble esclavitud: la de la mente y la del cuerpo. Se trata de liberarnos de las dos. Yo era un pobre esclavo, pero los sacerdotes de la Iglesia no me despreciaban. Fue a través de la influencia de uno de ellos por lo que me convertí en lo que ahora soy”

Padre Augusto Tolton
(De un discurso realizado en el primer congreso católico negro, celebrado en Washington DC en el año 1889)

El padre Augusto Tolton tiene la reputación de ser el primer sacerdote de origen africano reconocido en los Estados Unidos, dado que su padre y su madre eran directos descedientes de africanos que habían arribado allí como esclavos. La ordenación del padre Tolton fue considerada al mismo tiempo como una anomalía y como un evento sensacional en la América del siglo XIX. La ordenación de un negro era generalmente tenida como algo inimaginable; otros lo consideraron como una extraordinaria conquista. Un sacerdote de piel negra, vestido con sotana, era una visión nueva para los ojos americanos, blancos o negros e, igualmente, para los católicos negros, era una experiencia emocionante, recibir la Santa Comunión de manos de un sacerdote de su misma raza. Tolton era visto como un hombre elocuente y religioso, un alma inocente y recibía la admiración y el respeto de muchos y el desprecio y la burla de otros, debido al clima de segregación racial imperante en aquel momento.

Su historia comienza con su madre, huyendo de la esclavitud en Brush Creek, Missouri, con sus tres niños, de noche, eludiendo a los cazadores de recompensa de la Confederación, los cuales recibían dinero por la captura de los esclavos fugitivos. Su marido, Peter Tolton, había abandonado previamente la familia para combatir con las fuerzas de la Unión en la guerra civil de 1861, a fin de conseguir la liberación de los negros, pero había muerto de disentería en un hospital de Saint Louis. Martha Jane Tolton atravesó el río Mississippi hasta llegar a Hannibal (Missouri) y después continuar hasta Quincy (Illinois), donde había una estación de metro. Allí se instaló con su familia. Los Tolton habían sido bautizados como católicos por orden de la familia Elliott, que aunque pertenecía a Missouri, frecuentaban varias iglesias de Quincy, mientras Martha Tolton intentaba educar a sus hijos. Pero en todas las escuelas frecuentadas por Augusto, fue visto como sospechoso por lo que recibía amenazas por parte de sus compañeros y de los padres de estos. Fue expulsado y alejado sucesivamente de varias escuelas hasta que un sacerdote, el padre Peter McGirr, tuvo compasión de la familia y lo acogió en su parroquia y en la escuela de Saint Peter en Quincy, donde Augusto recibiría la Primera Comunión y el sacramento de la Confirmación.

Fotografía del Siervo de Dios revestido de su atuendo sacerdotal.

Cuando Augusto se hizo un joven, desarrolló varios trabajos para ayudar al sostenimiento de su familia. Al mismo tiempo, varios sacerdotes de Quincy y las hermanas de Nuestra Señora, se dieron cuenta de su ingenio y de su inocencia y lo instruyeron en el catecismo, en los clásicos y en lenguas. Más tarde, los padres franciscanos le favorecieron el acceso al Quincy College. Allí, Augusto, tuvo que soportar todo tipo de insultos y comentarios de burla a causa de su raza, pero con la ayuda de los sacerdotes que lo asistían y con la ayuda de las hermanas, pudo soportar este tratamiento injusto, sin que él reaccionase, pero si derramando alguna que otra lágrima. El padre McGirr y las hermanas fueron decisivos a la hora de mantener los derechos de los negros a recibir una educación católica. Augusto destacó en las evaluaciones de la escuela, siendo de los primeros de su clase. Comulgaba todos los días y ayudaba en la educación religiosa de los niños negros de la ciudad.

Impresionados por la inteligencia y por la devoción de Augusto, varios sacerdotes trataron de que entrara en el seminario, pero esto resultó imposible. Después de varias tentativas tanto en seminarios diocesanos como religiosos, de algunos de los cuales nunca recibió respuesta, los demás se disculpaban cortésmente especificando que el seminario no se encontraba aun preparado para que ingresase un estudiante negro. A través de su superior general, los padres franciscanos, después de meses y meses de espera, consiguieron que Augusto fuese aceptado en el colegio gestionado por Propaganda Fide, que preparaba a seminaristas para luego enviarlos como misioneros por todo el mundo. Allí, Augusto, encontró a otros seminaristas africanos y a seminaristas de todo el mundo, deseosos de poder servir un día a la Iglesia como sacerdotes. Con veintiseis años de edad, en 1880, marchó a Roma para proseguir sus estudios de preparación al sacerdocio. Seis años más tarde, el 24 de abril de 1886 fue ordenado sacerdote en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma.

Aquellos que estuvieron con él en el seminario no podían comprender lo que había sucedido en los Estados Unidos, dada la situación racial y anticatólica que prevalecía en ese momento. Pensando que sería enviado a África, el cardenal prefecto Giovanni Simeoni lo sorprendió insistiendo que retornase a América: “América ha sido llamada la nación más ilustrada; vamos a ver si se merece este honor. Si los Estados Unidos no han visto nunca a un sacerdote negro, ya es hora de que lo vea”, dijo el cardenal.

De hecho, Tolton fue el primero que llevaría la cruz de esta circunstancia durante todo su sacerdocio. El 18 de julio de 1886, el padre Tolton llegó a Quincy y celebró su primera misa delante de una muchedumbre de gente blanca y negra en la iglesia de San Bonifacio en aquella ciudad. Al día siguiente fue designado pastor de la iglesia de San José, una pequeña y pobre parroquia negra en la misma ciudad. La parroquia se había desarrollado gracia a las clases de catecismo que él había comenzado con anterioridad. Las personas de color blanco se acercaban a él para ser aconsejados y frecuentaban sus misas atraídos por sus sermones y por su bondad. Con el paso del tiempo, esto despertó los celos de otros sacerdotes de la comunidad y también de algunos pastores protestantes, que temían que el padre Tolton hiciese proselitismo o que difundiera el catolicismo entre los negros de alguna otra manera (“Papismo”).

El Siervo de Dios fotografiado junto a otros sacerdotes negros.

El decano del clero local advirtió al padre Augusto sobre estas sospechas, una situación de la que finalmente, el decano informó al obispo para que buscara una solución. Lo que pretendían era desacreditar al padre Tolton en la ciudad, porque algunos lo veían comprometido en crear una situación de inaceptable mezcla de razas, aunque esa no era su intención. De hecho, un gran número de blancos iban voluntariamente a buscar al padre Tolton, asistiendo a su Misa y para recibir los sacramentos.

El padre se acostumbró a estas adversidades durante toda su breve vida. A parte de sus muchos empeños en conferenciar solo ante un público de blancos, el vivió en un mundo cerrado, inmerso en la pobreza y el abandono, un mundo separado donde los negros estaban condenados a vivir. Pero al mismo tiempo, como sacerdote, se encontraba entre las dos comunidades, una blanca y otra negra conociendo los sentimientos y emociones diferentes existentes entre ambas. Era una época en la que se luchaba para iniciar el proceso de integración de los hombres y mujeres de color negro.

Los esclavos y ex-esclavos del siglo XIX participaban muy poco en la vida social americana. No existía ninguna ley que permitiera su presencia en la sociedad, sin que se vieran libres de acoso. Los derechos civiles aun no estaban arraigados en la conciencia social del pueblo. Cualquier derecho era solo un privilegio de los blancos. Aunque no en la teoría pero si en la práctica, este apartheid estaba presente en las comunidades religiosas, tanto en las católicas como en las protestantes.

La carrera sacerdotal del padre Tolton fue obstaculizada por el aislamiento y por las dificultades económicas. Sus cartas a Santa Catalina Drexel manifestaban sus penas en aquella época intolerante desde el punto de vista social. Esto fue para él un gran peso que le afectó tanto fisica como emotivamente. Siempre permaneció fiel a sus votos sacerdotales y fue un símbolo de lealtad, dignidad sacerdotal y constancia en medio de tanto sufrimiento. Habiendo permanecido solo durante tantos años y habiendo esparcido la semilla de la Verdad, trató de explicar que la Iglesia Católica tenía los medios y los resoltes necesarios para mejorar el triste destino de los negros en América durante el período de la Reconstrucción. Trató de imprimir en su comunidad negra, un sentimiento de esperanza y de confianza en si mismos mediante la educación y la fe.

“Voy a trabajar y me voy a dedicar todo el tiempo que Dios me conceda de vida porque comienzo a ver que yo tengo los poderes y las bendiciones para resistir en todas partes y en cualquier lugar a donde vaya”.

(Carta del padre Tolton a Santa Catalina Drexel, 5 de junio de 1891)

Sepulcro del Siervo de Dios en Quincy, Illinois (EEUU).

Sintiendo que su trabajo estaba notablemente reducido a Quincy, con el permiso de sus superiores de Propaganda Fide de Roma, decidió aceptar en 1889, la invitación que le hizo el arzobispo Patrick Feehan de Chicago para ir a trabajar en una nueva comunidad de católicos negros. En la zona meridional de chicago, el padre Tolton comenzó a trabajar en el sótano de la iglesia de Santa Maria, llevando su ministerio entre los negros, el cual ya se había iniciado por parte del padre Joseph Rowles, bajo el nombre de San Agustín. Era el impulso de una nueva comunidad para los negros católicos, por lo que el padre Tolton inició los trabajos de construcción de la iglesia en el número 36 de Dearborn Street, con donaciones recibidas de personas blancas solidarias. La nueva iglesia se había retrasado en su construcción y cuando estuvo terminada recibió el título de iglesia de Santa Mónica. Pero la construcción de esta iglesia no fue más allá del acondicionamiento del mencionado sótano donde la comunidad se reunía bajo un techo provisional.

Padre Gus (de Augustus), como era llamado familiarmente era una figura muy conocida en las calles y avenidas del gheto negro. Llevó esperanza y confortó a los moribundos, prometiendo al mismo tiempo a los vivos, días mejores. Era muy bien aceptado en Chicago tanto por los sacerdotes como por el pueblo; pero aun así, aquello suponía solamente dar algún cambio a la comunidad católica en los pobres suburbios de la parte sur de la ciudad. Desafortunadamente su ministerio fue relativamente corto.

Durante la primera semana de julio del año 1897, Chicago fue golpeado por una ola de calor por la cual muchas personas perdieron la vida en esos días. Los periodistas publicaban diariamente una relación de las personas fallecidas El día 9 de julio, volviendo de un retiro espiritual para secerdotes que se había realizado en Bourbonnais (Illinois), el padre Tolton, al bajar del tren se vió atrapado por una temperatura de 45ºC, que hacía que ardiera toda la ciudad. Según el Chicago Daily News, “el reverendo Augusto Tolton, parroco de la iglesia catolica romana de Santa Monica, en el 36 de Dearborn Street, ha muerto en el Mercy Hospital a las 8,30 de la tarde, victima de un golpe de calor”. Tenía proyectado realizar varias visitas a los enfermos de su parroquia antes del mediodía. Murió con 43 años de edad.

Los periódicos informaron sobre los miles de personas que, juntos a su madre y hermana, rindieron homenaje al difunto sacerdote, expuesto solemnemente en la iglesia de Santa Mónica; también en Quincy, donde por expreso deseo quería ser sepultado. Un imponente monumento en forma de cruz fue puesto sobre su tumba en el cementerio de San Pedro.

Detalle del sepulcro del Siervo de Dios.

El padre Augusto Tolton demostró lo que el espíritu humano puede lograr a pesar de las dificultades insuperables, en su caso, los males del racismo y de la discriminación. Demostró que los negros también pueden ser fieles ministros del Señor y que la comunidad católica negra tenía mucho que ofrecer a la Iglesia si se la reconocía y se le daba la oportunidad de utilizar sus capacidades y sus talentos. Sigue siendo tarea de la Iglesia, reconocer ahora su santidad para la edificación de la propia Iglesia.

El ministero pastoral con los negros continuó en la iglesia de Santa Monica hasta el año 1945, cuando la iglesia, aun sin terminar, fue arrasada hasta los cimientos. La parroquia fue unida a la de Santa Isabel, donde las Hermanas del Santísimo Sacramento de la madre Catalina Drexel siguieron cumpliendo el ministerio de la educación en la escuela parroquial.

La Diocesis de Chicago ha abierto la Causa de canonización el día 24 de febrero del año 2011.

Oración por la causa del padre Augusto Tolton
Oh Dios, te damos gracias por tu siervo y sacerdote, el Padre Augusto Tolton que trabajó entre nosotros en tiempos de contradicción y paradójicamente hermosos. Su ministerio contribuyó a poner en nuestro tiempo, los fundamentos de una asamblea verdaderamente católica en la fe. Nosotros estamos bajo la sombra de su ministerio. Que su vida siga inspirando e infundiendo en nosotros la fe y la esperanza de una nueva evangelización en la iglesia que tanto amamos.

Padre del cielo, los sufrimientos del padre Tolton en el desempeño de su ministerio de iluminar nuestros dolores, lo vemos a traves del prisma de la pasión y muerte de Tu Hijo. Si es tu voluntad, oh Dios, glorifica a tu siervo el padre Tolton, concediéndome la gracia que ahora te pido por su intercesión (decir la petición), para que todos podamos conocer la bondad de este sacerdote cuya memoria permanece en la iglesia que él amó.

Completa en nosotros lo que él ha comenzado, para que podamos trabajar para lograr el advenimiento de tu reino. No sea para nosotros la gloria, sino para ti, oh Dios, a través de Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Padre, Hijo y Espíritu Santo, tu eres Dios que vives y reina por siempre. Amen.

Obispo Joseph N. Perry
Imprimatur: Francis cardinal George, OMI – Archidiócesis de Chicago, 2010

Damiano Grenci

Bibliografia y sitios
– AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
Biografia di P. Tolton è tratta dal pieghevole edito dalla Postulazione per la causa di canonizzazione del Servo di Dio padre Tolton presso l’ Archidiocesi di Chicago, e tradotto grazie all’aiuto della Sig. ra Dina G.
– C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
– Fiume Giovanna – Schiavitù mediterranee. Corsari, rinnegati e santi di età moderna – Bruna Mondadori 2009
– Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2012
– Sito Web di santibeati.it
– Sito Web di newsaints.faithweb.com
– Sito Web di toltoncanonization.com
– Sito Web di prolocoavola.it
– Sito Web di ilgiornalediragusa.it
– Sito Web categero.org
– Sito Web di confraternitasbenedettoilmoro.diocesipa.it

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