Beata Margarita Bays

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Retrato de la Beata.

Retrato de la Beata.

Pregunta: Hola, soy Tey y vivo en Tailandia. Me gusta su sitio Web. Quisiera saber la historia de la beata suiza estigmatizada Margarita Bay. Gracias.

Respuesta: Margarita Bays nació el 8 de septiembre (día de la Natividad de la Virgen) del año 1815 en La Pierraz, aldea de la parroquia de Siviriez, en el cantón de Friburgo (Suiza), siendo hija de unos campesinos muy humildes y piadosos. Durante dos o tres años frecuentó la escuela primaria aprendiendo a leer y a escribir. Posteriormente, hizo un período de aprendizaje como sastra ejerciendo la profesión tanto en su propia casa o yendo a casas de familias de la aldea, donde trabajaba por horas. Al mismo tiempo, ayudaba en las tareas domésticas de su hogar e incluso en las labores del campo.

Desde muy joven manifestó su predilección por la soledad y la oración, siendo esta una característica de toda su vida, aunque la compaginaba con algunas actividades en su parroquia sobre todo atendiendo a los enfermos y a los niños, a los cuales acompañaba a un pequeño santuario mariano cercano a su aldea. Aunque se le solicitó que se hiciera religiosa, decidió permanecer en el mundo y santificarse como seglar virgen en el seno de su familia y ayudando a su parroquia, donde como he dicho dedicaba parte de su tiempo al servicio de Dios y del prójimo.

Asistía diariamente a misa, siendo esta asistencia la mayor alegría de su jornada diaria en la parroquia, donde además – y especialmente los domingos -, permanecía largas horas de oración delante del Santísimo Sacramento. Tenía una devoción profundísima a la Pasión de Cristo y a la Santísima Virgen, manifestando esta devoción con el rezo diario tanto del rosario como con la práctica del Vía Crucis. Especialmente le agradaba hacer largos y fatigosos viajes a pie a los santuarios cercanos, donde meditaba y revivía los misterios del rosario. Se hizo terciaria franciscana y visitaba con periodicidad el monasterio cisterciense de la “Fille-Dieu”, que está cercano a Romont y donde en más de una ocasión puso de manifiesto su carisma de profecía.

De su profunda vida interior surgían espontáneamente todas sus formas de hacer apostolado. Por ejemplo, todos los domingos por la tarde reunía a todos los niños de la aldea para jugar con ellos, para formarlos en la vida cristiana, enseñarles el catecismo y algunas oraciones, anticipando de esta manera el llamado método de los oratorios. Todos los años, por Navidad, montaba un belén en su casa y todas las tardes del mes de mayo celebraba con los niños y la gente del pueblo el mes de María, realizando así con ellos unas prácticas religiosas que no organizaba la propia parroquia. En ese ambiente, fundó en su aldea la “Obra de la Santa Infancia” y la de “Propaganda de la Fe”. Visitaba con tanto celo a los enfermos, que incluso llegó a curar a más de uno y a los moribundos los preparaba para una buena muerte. Era tal su actividad que sus vecinos decían de ella que trabajaba más que un sacerdote.

Habitación donde vivió la Beata.

Habitación donde vivió la Beata.

Pero cuando tenía treinta y cinco años de edad su vida se vio truncada por un dolor de estómago – que aunque era crónico en ella -, derivó en un doloroso cáncer intestinal. Desconcertada por los cuidados que requería, suplicó fervientemente a la Virgen que la curara, pero que para compensar esa cura le obtuviera la posibilidad de padecer los sufrimientos de la Pasión de Cristo, que le compensara un sufrimiento por el otro, que le intercambiara la enfermedad por ese tipo de sufrimiento que la identificaría más con Jesús. Y su oración fue escuchada, pues se curó milagrosamente el mismo día en el que el beato Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre de 1854), quedando desde aquel día profundamente transformada su vida, pues todos los viernes se sumía en un profundo éxtasis durante los cuales sufría los padecimientos de la Pasión, apareciendo los estigmas tanto en sus manos como en sus pies y costado.

Aunque ella en un principio escondía las heridas, inevitablemente fue descubierta, corriéndose la voz por todo el cantón de Friburgo. Entonces ella, solicitó a Cristo y a la Virgen, que los éxtasis ocurrieran durante la noche a fin de que no atrajese la atención de los demás. De esa manera y hasta su muerte, sin ser molestada, el Señor la hizo partícipe de los dolores de la Pasión, que poco a poco se fueron extendiendo a toda la semana, aunque los momentos culminantes eran todos los viernes. En estos momentos tan dolorosos, desde el punto de vista físico, recibió el apoyo unánime de toda su familia, que se mostraba muy unida en torno a ella.

Interior de la urna-relicario de la Beata.

Interior de la urna-relicario de la Beata.

Aun así, profunda y constantemente dolorida pero consolada por la Comunión diaria, continuó intentando llevar una vida normal, participando en la vida parroquial y en todas sus actividades apostólicas. Murió como ella misma había deseado, en la octava de la fiesta del Sagrado Corazón, el viernes 27 de junio del año 1879 a las tres de la tarde. Su fama de santidad, de la que ya gozaba en vida, aumentó desde el mismo momento de su muerte.

El proceso ordinario de su Causa fue introducido en el año 1929, pero como se cometieron algunos errores de procedimiento, tuvo que realizarse un proceso adicional cumpliendo todas las reglas canónicas. Este segundo proceso fue iniciado en el año 1953. La Sagrada Congregación para las Causas de los Santos dio el “nihil scripsit” el día 25 de noviembre del 1956 y el decreto de “non cultu”, el 9 de marzo de 1957. La “Positio” sobre la introducción de la Causa se inició el 18 de noviembre de 1975 y el decreto que validaba el proceso diocesano se dictaminó el 13 de diciembre de 1985. Fue declarada venerable el día 10 de julio del año 1990 y promulgado el decreto que validaba el milagro previo a la beatificación, el 23 de diciembre de 1993. Finalmente, fue beatificada por San Juan Pablo II el día 29 de octubre del año 1995. Su fiesta se celebra el 27 de junio.

Relicario de la Beata en la capilla de su pueblo natal.

Relicario de la Beata en la capilla de su pueblo natal.

En la homilía de su beatificación, el Papa dijo de ella: “Otra católica suiza ha peleado la buena batalla de la fe. Margarita Bays era una seglar humilde cuya vida, como dice el apóstol Pablo, estuvo escondida con Cristo en Dios. Fue una mujer sencilla, que llevó una vida ordinaria como cualquiera de nosotros puede llevar; que no hizo cosas extraordinarias y, sin embargo, su existencia fue en silencio un largo paseo por el camino de la santidad. La Eucaristía fue su alimento y su fuerza y en la meditación de los misterios de la Pasión de Cristo, transformó su unión con Dios… En la catequesis inculcó a los niños de su pueblo el mensaje del evangelio, se dedicó a los pobres y a los enfermos y sin salir de su país, su corazón estuvo abierto a toda la Iglesia y a todo el mundo. Caminó humildemente con Dios, todos los actos de su vida estuvieron inspirados en el amor y de esta manera, nos invita a hacer de nuestras vidas, una vida amorosa”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Horner, S., “Marguerite Bays, lumière sur nos chemins”, Friburgo, 1954.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Enlace consultado (24/11/2014):
– www.marguerite-bays.ch


O Adonái,
Et Dux domus Israel,
Qui Móysi in igne flamea rubi apparuisti,
Et ei in Sina légem dedisti:
Veni
Ad rediméndum nos in bráchio exténto.
Oh Adonai,
Pastor de la casa de Israel,
Que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente,
Y en el Sinaí le diste tu Ley,
Ven
A librarnos con el poder de tu brazo

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