Beata María de Jesús de Toledo, carmelita descalza

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Retrato original de la Beata, s.XVI.

Retrato original de la Beata, s.XVI.

Cuando se cumplen 374 de la muerte de la Beata María de Jesús López Rivas, también conocida para muchos con el sobrenombre de “el letradillo de Santa Teresa”, queremos que se conozca la vida y obra de esta compañera inseparable de la Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús. Sea éste un pequeño aporte para que avance su causa de canonización.

Infancia
La niña María López de Rivas nació en el pueblo de Tartanedo, pueblo alcarreño de la provincia de Guadalajara el día 18 de agosto de 1560, siendo bautizada con el nombre de María. El día 25 de agosto recibió las benditas aguas de manos del sacerdote don Juan Serrano. Durante su niñez creció en el seno de una hidalga familia. Siendo todavía muy niña, murió su padre y se vio obligada a emigrar a Molina de Aragón (Guadalajara), al lado de sus tíos maternos Jerónimo de Rivas e Isabel de Ureña, los cuales eran piadosos cristianos y la criaron como una hija. Aquí vivió años felices donde serenamente se acercó a la fe en Cristo.

Vocación al Carmelo Descalzo
Cuando contaba con quince o dieciséis años, conoció al jesuita padre Antonio de Castro. Éste era conocido por ser un gran orador que, conociendo día tras día la personalidad y rica espiritualidad de la joven María, la encaminó hacia el Carmelo Descalzo, recientemente fundado por Santa Teresa de Jesús. Ella, a pesar de su juventud, se sentía atraída por la vida religiosa, sin determinarse por ningún carisma. “Hija de la fe y connaturalizada con ella”, llegó a decir un padre jesuita al conocerla y ver la santidad que había encerrada en tan débil cuerpo. Y es que nunca en su vida gozó de buena salud.

Con la edad de diecisiete años entró a formar parte de la comunidad del que era el quinto monasterio fundado por Santa Teresa de Jesús, el 12 de agosto de 1577. Tan sólo un año y unos meses después, emitió su profesión en día 8 de septiembre de 1578, en el mismo monasterio de San José, de la ciudad imperial. (De este monasterio se cuenta que fue el primero en el que residió el Doctor San Juan de la Cruz después de su arresto en prisión; algunos estudiosos afirman que precisamente aquí empezó algunas de sus célebres obras).

Estampa devocional de la Beata, al fondo la ciudad de Toledo.

Estampa devocional de la Beata, al fondo la ciudad de Toledo.

Como ya hemos dicho, a lo largo de su longeva vida no gozó de buena salud y esto le hizo sufrir mucho, no sólo corporalmente, sino también psíquicamente, el desprecio de sus hermanas en religión era frecuente, para las hermanas era dificultoso cargar con una enferma. Para que la joven monja María de Jesús finalmente se quedara, intervino con su providencial ayuda Santa Teresa de Jesús, que dijo a la comunidad: “Hijas mías, les envío esta hija mía con cinco mil ducados de dote, pero hágoles saber que ella es tal, que cincuenta mil diera yo de muy buena gana. Mírenmela no como a las demás, porque espero en Dios que ha de ser un prodigio”. Era una enorme estima la que profesaban mutuamente, en muchas ocasiones y en compañía de las hermanas, la Santa Doctora de Ávila decía de la Beata María de Jesús de Toledo: “Estoy segura que será más dichoso el convento que la tenga que todos los demás, porque aun cuando sea para estar en la cama toda la vida, la quiero tener en mi casa”.

Durante toda su vida permaneció en dicho convento de Toledo, pero también podemos decir que participó y fue una de las fundadoras del Convento de la Encarnación, que la comunidad de Carmelitas Descalzas fundó en el pueblo de Cuerva (Toledo), el sur-oeste de la provincia, enclavado en los Montes de Toledo. Allí la Beata María de Jesús permaneció unos meses, dejando un todas un buen recuerdo.

Vida de religiosa
Las enfermedades que sufría eran constantes, la aquejaron mucho, pero no acortaron su vida, a pesar de vivir con todo su rigor la dura vida de carmelita contemplativa y de trabajar sin descanso. Nunca aceptó que se le aligeraran sus obligaciones de ninguna clase. Como muy bien decía santa Teresa, la enfermedad que la aquejaba era la “enfermedad del amor” que sentía tan hondo y tan grande.

La Beata junto a Santa Teresa de Ávila. Estampa devocional.

La Beata junto a Santa Teresa de Ávila. Estampa devocional.

Gozó de muchos dones místicos, como la profecía, el éxtasis, visiones y revelaciones. Éstos pasaron a un segundo plano, eclipsados tal vez por los famosos dones de su predecesora, que fue Santa Teresa. En una ocasión, en presencia de las hermanas que no sabían ni veían lo que estaba pasando, la Beata María de Jesús fue favorecida con la tierna visión del Niño Jesús. Estando ella en recogida oración delante de una imagen de San José (aún conservada en la actualidad), el Niño Jesús se desprendió se los brazos de su padre, para regalarse entre los brazos de la Beata. Por este motivo, es fácil ver pinturas de la Beata con el Niño Jesús recostado en sus brazos.

Era sabido por todas las Hnas.Carmelitas Descalzas, que en una ocasión, estando la Beata en Toledo, la Santa fundadora estaba escribiendo en su celda del convento de Toledo, la Beata entró y la sorprendió arrobada por el Espíritu Santo.

Dentro de estos santos muros, desempeñó varios cargos como: sacristana, enfermera, maestra de novicias, priora, sub-priora… y todos los desempeñó con gran entrega y caridad. Todas acudían a ella para pedirle consejo y la amaban con toda su alma. La misma Santa Teresa en más de una ocasión, le pidió que le solucionara alguna dificultad sobre la vida de oración, por ese mismo motivo y porque siempre recurría a su sabiduría y acertada orientación, le puso el cariñoso nombre de “mi letradillo”: “Así debe ser como dices, letradillo mío…”. Antes que a ninguna otra persona dio leer la Santa su libro de las Moradas, muestra de su incondicional confianza y afecto. Sus devociones predilectas fueron el Sagrado Corazón de Jesús, el Santísimo Sacramento y la Virgen María, especialmente en el misterio de la Asunción. El famoso padre Jerónimo Gracián, que la conoció y trató mucho, la elogió grandemente en su obra “Peregrinación de Anastasio”.

Acusada y calumniada por motivos que no se conocen con veracidad, fue depuesta de su cargo, que en esa etapa desempeñaba de priora, y debió sufrir mucho durante muchos años la oposición del provincial, después del padre general. Aunque tratada injustamente, siempre se mantuvo serena y sumisa a la autoridad, y fue apreciada por las monjas más prudentes, las cuales, a pesar de haber sido depuesta como priora, le eligieron para el cargo más comprometido de maestra de novicias, y reelegida como priora veinte años después.

Cuerpo incorrupto de la Beata en el bajo coro del convento.

Cuerpo incorrupto de la Beata en el bajo coro del convento.

Muerte y beatificación
Rica en méritos y con fama de santidad, alcanzó el sublime conocimiento de Cristo Jesús mediante una altísima contemplación de sus misterios, avivada en las celebraciones litúrgicas. Con 80 años de edad y 36 de vida religiosa, murió en Toledo el 13 de septiembre de 1640, rodeada de todas sus hijas. Fue desde el primer momento considerada como santa, por esa razón se inhumó entro del convento.

El tribunal diocesano de la archidiócesis de Toledo inició su proceso de beatificación el día 15 de enero de 1914, celebrándose 262 sesiones. El 28 de mayo de 1976, en presencia del cardenal primado monseñor Gonzalez Martín, se exhumó el cuerpo de la Beata. Con anterioridad ya se había exhumado el cuerpo en tres ocasiones en 1642, 1914 y 1929, y ni antes ni después de ellas el cuerpo fue embalsamado. Como consta en las últimas actas, en las exhumaciones del último siglo el cuerpo despedía un agradable aroma que permaneció impregnado en las estancias.

Detalle del rostro de la Beata. Fotografía: David Garrido Martínez.

Detalle del rostro de la Beata. Fotografía: David Garrido Martínez.

Finalmente, pasados varios siglos de su muerte, fue beatificada el 14 de noviembre de 1976 por el Beato Pablo VI, reconociéndose así la santidad que todos, incluida Santa Teresa, veían en ella. Su cuerpo incorrupto, pero con el rostro desfigurado por el paso del tiempo, permanece expuesto permanentemente el coro bajo, junto a la reja que separa la clausura de la iglesia-convento de San José de Toledo. Su fiesta se celebra hoy.

David Garrido

Enlaces consultados (04/09/2014):
– http://books.google.es
– http://www.misas.org/p/parroquia-de-la-beata-maria-de-jesus-guadalajara
– http://lasdiezvirgenessensatas.blogspot.com.es
– http://santosocd.blogspot.com.es/2007/08/beata-mara-de-jess-lpez-rivas.html

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