Beata María Eutimia Uffing, virgen religiosa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

Nació en Halverde (Westfalia), el día 8 de abril del año 1914, siendo hija de Augusto Uffing y de María Schmitt. El padre se había casado en segundas nupcias y ella era la quinta hija de ese segundo matrimonio. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento, imponiéndosele el nombre de Emma, y sus padres, que eran unos católicos muy piadosos, fueron los que se encargaron de inculcarle una educación cristiana, algo muy común entre los habitantes de aquella región.

Frecuentó la escuela elemental de su pueblo y gracias a su inteligencia y tesón, siempre sobresalía entre las primeras de su clase. El 27 de abril de 1924, con diez años de edad, hizo su Primera Comunión y el 3 de septiembre de ese mismo año, fue confirmada. Era una chiquilla muy delgada, que casi siempre estaba enferma, que tenía muy mala salud, pero su tenaz voluntad suplía su debilidad física. Valga un ejemplo: con quince años de edad tuvo el coraje de tomar por las riendas a dos caballos desbocados salvándole la vida con esta acción a uno de sus hermanos.

Cuando tuvo diecisiete años, dejó su pueblo natal y se marchó a Hopsen para trabajar en el hospital de las Hermanas de la Caridad (Clemensschwestern) de Münster, pero a causa de la muerte de su padre, tuvo que retornar a su casa, aunque estaba decidida a ser acogida como un miembro más de aquella comunidad religiosa. Y así, el 25 de marzo del 1934, hizo la solicitud oficial y, a pesar de su debilidad física, como las hermanas la conocían, fue aceptada por sus excepcionales dotes de espiritualidad.

Realizado el postulantado, el 2 de octubre del año siguiente inició el noviciado vistiendo el hábito religioso y cambiando su nombre por el de María Eutimia, realizando la profesión simple el 11 de octubre de 1936. Durante muchos años, el hospital de San Vicente en Dinslaken, fue su lugar de trabajo laboral y apostólico en las salas de aislamiento donde eran internados quienes padecían enfermedades contagiosas. Su absoluta entrega a los enfermos y el generoso descuido de sí misma la hizo destacar entre todos los miembros de su congregación, quienes le recordaban, de manera afectuosa, que debía tener mucha más precaución a fin de no contagiarse.

Tumba de la beata en el cementerio central de Münster.

Tumba de la beata en el cementerio central de Münster.

Después de realizar los votos solemnes el 15 de septiembre del 1940, pasó con nota el examen de “desinfección” y de igual manera el de enfermera y durante toda la Segunda Guerra Mundial permaneció en una especie de cabaña que era la sala de aislamiento, trabajando en un sórdido ambiente y en unas condiciones realmente pésimas. En febrero de 1943 fue encargada de los prisioneros de guerra y del personal de trabajo obligatorio y como para ella no existían enemigos, ni extranjeros, como no tenía prejuicios raciales, a todos trataba por igual, todos eran sus hermanos, a todos servía con una dedicación increíble y con un enorme sacrificio. Era conocida como “la hermana universal”, “el ángel de santa Bárbara (así se llamaba la cabaña de aislamiento) o simplemente como “la pequeña santa”.

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Como su departamento fue destruido durante una incursión aérea, después de terminada la guerra, tuvo que asumir la responsabilidad de la dirección de la lavandería del hospital, pero en este nuevo trabajo continuó con su total disposición y llevando una vida religiosa que servía de modelo hasta el extremo de que con su solo ejemplo y sin mediar ningún intento, consiguió la conversión de algunos protestantes al catolicismo.

El 14 de enero de 1948 fue llamada a la Casa Madre de la Congregación donde la encargaron de la lavandería que era llevada por unas colaboradoras llamadas “hijas de Ángela”, quienes en realidad eran unas mujeres que estaban custodiadas por la policía. También allí, en la Casa Madre, su vida espiritual se convirtió en un verdadero ejemplo para todas las religiosas.

Tumba de la beata en el cementerio central de Münster.

Tumba de la beata en el cementerio central de Münster.

Cuando se le manifestó la enfermedad que la llevaría a la tumba – un cáncer abdominal -, ella comprendió de inmediato que no tenía cura, que no podía curarse, aceptando su desgracia como si fuera una bendición que le había llegado del cielo. Murió en Münster en olor de santidad el 9 de septiembre del 1955.

Su causa de canonización se inició en la diócesis de Münster, concediéndole el “Nihil obstat” inicial el día 9 de enero de 1976. El 14 de diciembre de 1981 fue emitido el decreto de validación del proceso. Fue declarada Venerable el 1 de septiembre de 1988 y promulgado el decreto que reconocía el milagro previo a la beatificación, el 1 de julio del año 2000. Fue beatificada por San Juan Pablo II el día 7 de octubre del año 2001. Su fiesta se celebra el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Eszer, A., “Bibliotheca sanctorum, apéndice I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Enlace consultado (16/08/2015):
– www.clemensschwestern.de

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