Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento

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Fotografía de la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento.

Fotografía de la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento.

Pregunta: El 21 de abril del 2012 en la basílica de Guadalupe en México, fue beatificada nuestra fundadora, la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. No la encuentro en esta estupenda página y me gustaría que la incluyeran. Su memoria se celebra el 22 de junio. Muchas gracias.

Respuesta: Pues con sumo gusto lo hacemos y escribiremos hoy sobre la madre fundadora de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, de los Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal y de los Laicos Misioneros Van-Clar (Vanclaristas). Como sabrás ella misma escribió su autobiografía y qué mejor que nos basemos en ese importantísimo documento para escribir sobre ella.

Manuelita de Jesús Arias Espinosa nació en Ixtlán del Río, Nayarit (México) el día 7 de julio del año 1904, en el seno de una familia profundamente cristiana, siendo la quinta de ocho hermanos. Su padre tenía un cargo público y su prudente y exquisita madre se dedicaba al hogar; juntos educaron cristianamente a todos sus hijos, siendo Manuelita una niña completamente normal, alegre y a la que le gustaban los juegos.

Con veinte años de edad, en el mes de septiembre de 1924 sufrió un ataque de apendicitis, por lo que tuvieron que llevarla a Guadalajara, aunque por miedo se negó a que la operasen, pero en octubre del mismo año, durante la celebración del Congreso Eucarístico Nacional, fue tocada por la gracia de Dios cambiando radicalmente su vida: “Sentía ya un cambio en mi, en la iglesia me sentía otra, todo me empezaba a parecer despreciable. Sonó el momento designado por la infinita misericordia para que me transformara y no lo pude resistir” y aunque nadie en su casa se había dado cuenta de ese cambio experimentado en ella, fue cuando decidió que la operasen de apendicitis.

Fotografía de la Beata con  su familia en 1907.

Fotografía de la Beata con su familia en 1907.

Fue madurando en ella la idea de consagrarse a Dios recluida en un monasterio de clausura, donde se dedicaría mediante la oración y la penitencia, no solo a santificar su vida sino también a ayudar a salvar a muchos otros hombres apartados de Dios: “Empecé a sentir las gracias de la Madre de Dios y sus caricias y ternuras llovieron de tal manera sobre mi pobre corazón que este se sentía incapaz de resistir a tanta dicha. Nunca sabré decir exactamente, lo que ha sido esta Madre para mi”. En el año 1926, el día de la solemnidad de Cristo Rey, a nivel privado, se consagró al Amor Misericordioso, como si fuera víctima de un holocausto, pero el 7 de julio de 1929, después de superar numerosas dificultades, realizó su sueño entrando en el monasterio de las monjas Clarisas del Ave María en Los Ángeles (California), adonde las monjas se habían visto obligadas a huir a causa de la persecución religiosa desatada en México, de la cual se ha escrito mucho en diversos artículos de este blog cuando tratamos sobre los mártires mexicanos. Ella misma nos cuenta sus sentimientos: “¡Qué dolorosa fue mi partida! Deseaba hacerlo con ganas ya que Dios me llamaba y ¿quién le puede decir que no? Pero no puedo negar que se me partía el corazón al dejar a mis seres queridos”.

Ingresó en una orden clausura porque tenía un inmenso deseo de imitar a Santa Teresa de Lisieux. Aquella comunidad de Clarisas era muy pobre, en ella hizo el postulantado y el noviciado y el 12 de diciembre del 1930, día de su primera profesión religiosa, sintió en su interior que la Virgen le decía: “Si entra dentro de los proyectos de Dios el servirse de ti para las obras apostólicas, me comprometo a acompañarte en todo y en todos tus pasos, poniendo en tus labios palabras persuasivas que enternezcan los corazones y en estos, la gracia que necesitan; me comprometo además, por los méritos de mi Hijo, a dar a todos aquellos con los que tuvieres alguna relación, la gracia y la perseverancia final”.

La beata siendo joven.

La beata siendo joven.

En el año 1933 hizo la profesión religiosa perpetua. Durante dieciséis años se empeñó en vivir fielmente en aquel monasterio en un ambiente de oración, de penitencia y de trabajo y aunque llegó a ser maestra de novicias, conforme iba pasando el tiempo, cada vez más iban creciendo en ella sus ansias misioneras. Después de haber rogado al Señor que le hiciera conocer su voluntad, cuando tuvo la certeza de que Dios le pedía que abandonara la clausura con el fin de unirse al apostolado misionero, habló de este proyecto con la madre abadesa. Obtenidos todos los permisos eclesiásticos, en el año 1945 ella y otras seis monjas del monasterio que quisieron acompañarla, se marcharon a la ciudad mexicana de Cuernavaca: “Fuimos a Cuernavaca a recabar el permiso del señor obispo y exponerle los fines de la fundación. Al escuchar que tenía la intención de fundar una obra misionera, la idea le gustó desde el primer momento, prometiéndome solicitar este permiso a la Santa Sede, firmándolo el 3 de diciembre del 1944”. El 2 de agosto de 1945 Roma aprobaba la fundación en Cuernavaca.

Su obra se desarrolló rápidamente, tanto que la nueva Congregación obtuvo el decreto de erección por parte de la Santa Sede el día 22 de junio del año 1951, tomando el nombre de Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Esa vocación de oración y de amor al prójimo, se fusionaron en una plena adhesión y abandono total a la voluntad de Dios: la Eucaristía y la Virgen fueron el centro de su vida. Delante del sagrario y en íntima comunicación con María, la Madre María Inés hacía sintonizar su trabajo y sus sufrimientos con los intereses de Jesús: “Tú cuidarás de mis intereses y yo cuidaré de los tuyos”, eran sus palabras. Hizo suyo el lema del apóstol Pablo: “Es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies” (Primera Corintios, 15, 25) y este lema fue su acicate en el celo misionero que imprimió a su obra, ya que para ello tuvo que viajar por América, África, Asia y Europa: fundó casas en México, Estados Unidos, Costa Rica, Indonesia, Sierra Leona, Nigeria, España e Italia. En el año 1979, en Monterrey (México) fundó a los Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal y casi simultáneamente las denominadas “Vanguardias Clarisas” o Laicos Misioneros de Van-Clar.

La beata siendo joven.

La beata siendo joven.

Con ocasión del cincuenta aniversario de su primera consagración religiosa, el 9 de diciembre del 1980 participó en la misa que en su capilla privada celebraba San Juan Pablo II y delante del Papa renovó sus votos entregando al pontífice su persona y la Congregación que había fundado no solo en el presente sino para el futuro.

La Madre María Inés murió en Roma el 22 de julio del año siguiente tal y como había vivido: serena, sencilla y abandonada en las manos de Dios. Tenía 77 años de edad.

El 1 de diciembre del año 1992 la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos concedió el “Nihil obstat” a la apertura del proceso diocesano que se había iniciado en la diócesis de Cuernavaca en octubre de ese mismo año y al que se iniciaría más tarde en el Vicariato de Roma. Ambos procesos finalizaron en el año 1996. El decreto que validaba los procesos diocesanos se concedió el 25 de octubre de 1997. El 2 de octubre del año 2002 se inició en Guadalajara (México) el estudio de un presunto milagro realizado por la entonces Sierva de Dios. De manera muy resumida vamos a explicar cual fue este milagro.

El 17 de junio del año 2001, cerca de la ciudad mexicana de Guadalajara, un niño de un año de edad llamado Francisco Javier Carrillo Guzmán se cayó en una alberca. Aunque no se ahogó, sufrió una asfixia que le produjo una miocardiopatía hipóxico isquémica, encefalopatía hipóxico-difusa y estenosis subglótica. Se le practicaron varios intentos de reanimación, pero al no reaccionar tuvieron que hospitalizarlo en una unidad de pediatría. Su salud se fue agravando llegando a sufrir una insuficiencia orgánica múltiple. Había muy pocas esperanzas de que sobreviviera y, si lo hacía, le quedarían importantes secuelas neurológicas.

Ante esto, los familiares del niño se encomendaron a la Madre María Inés y el 23 de junio celebraron una misa en el convento de la Congregación pidiendo la curación del niño. Aquella misma tarde, de manera totalmente inesperada, el niño comenzó a mejorar llegando a recuperarse totalmente y recibiendo el alta hospitalaria el día 9 de julio. Sin que los médicos encontrasen explicación científica alguna, el niño quedó completamente sano y sin ninguna secuela neurológica.

Tumba en Roma.

Tumba en Roma.

La Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento fue declarada Venerable el 3 de abril del año 2009, promulgándose el decreto que reconocía la validez del milagro para la beatificación el día 27 de junio del 2011. Finalmente, como tú muy bien dices, fue beatificada en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, D.F., el 21 de abril del año 2012. Está sepultada en Roma y su fiesta se celebra el 22 de junio.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Burnes., S., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”. Città N. Editrice, Roma, 2000.

Enlace consultado (08/12/2014):
– www.madremariainesteresa.org
– www.misionerasclarisas.com

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