Beatas María Micaela Baldoví Trull y María Natividad Medes Ferrís, mártires cistercienses

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de las fundadoras de Fons Salutis. De derecha a izquierda, la primera es la Beata Micaela y la tercera, la Beata Natividad.

Fotografía de las fundadoras de Fons Salutis. De derecha a izquierda, la primera es la Beata Micaela y la tercera, la Beata Natividad.

Ayer, nuestro compañero Antonio nos presentó la historia del Beato Pío Heredia Zubía y sus dieciocho compañeros, mártires cistercienses, recién beatificados. Entre los mismos había dos religiosas, las únicas mujeres del grupo, de las cuales esta servidora hablará hoy para hacerles un homenaje, no sólo en tanto que mujeres mártires, sino también en tanto que naturales de su ciudad natal, Algemesí, y por tanto, paisanas de esta que os escribe.

Necesariamente el artículo habrá de ser corto para no explayarse en demasiados detalles, quien desee ampliar la información al respecto, recomiendo la consulta de la bibliografía remitida al final del artículo y en particular, la visita al excelente blog Algemesí en la memoria, también citado, para ampliar con datos y fotografías más concretas.

Beata María Micaela Baldoví Trull
Como decíamos, nació en Algemesí (Valencia, España) el 28 de abril del año 1869, por lo que contaba con 67 años de edad en el momento de su martirio. Su nombre civil fue María de la Salud Baldoví Trull, hija de Juan Bautista y Joaquina, siendo bautizada en la parroquia de San Jaime y confirmada en 1879. Aunque de niña no fue a centros educativos, ni tampoco estudió en su juventud, poseía una gran capacidad intelectual que ella misma se encargó de cultivar y ampliar, destacando ante todo en su autodominio.

Fotografía de la Beata Micaela.

Fotografía de la Beata Micaela.

Ingresó en la Orden cisterciense en 1892, en el monasterio de Gratia Dei en La Zaydía, Valencia, haciendo sus votos solemnes un año después, con 24 años de edad. Desempeñó las tareas de tornera, ropera y mayordoma; y finalmente, siendo muy fiel a las observaciones monásticas de la Orden, fue elegida como abadesa de La Zaydía desde 1917 a 1921. Años después, queriendo extender el Císter, fundó en su ciudad natal, Algemesí, un nuevo monasterio, Fons Salutis, al cual se trasladó el 30 de octubre del año 1927 con otras seis monjas, comunidad de la que fue la primera abadesa.

Sin embargo, al estallar la Guerra Civil en 1936, la comunidad se vio obligada a retirarse del monasterio. Esto ocurrió el 21 de julio, de modo que en la madrugada del día 22, tras oír misa y consumir todas las formas del sagrario, la comunidad abandonó el monasterio y la madre Micaela se fue a vivir con sus hermanos, Juan Bautista y Encarnación. Por desgracia, a los cuatro meses, el 16 de octubre las dos hermanas fueron detenidas y encarceladas precisamente en Fons Salutis, el mismo monasterio que ella había fundado y que ahora era usado como cárcel. Incluso le dieron como calabozo la misma celda que había ocupado como abadesa.

Los diversos interrogatorios a los que fue sometida durante su encierro le causaron un gran sufrimiento, pues fueron muy duros con ella. Pero, no abstrayéndose en sí misma, se dedicaba a consolar y a animar a las demás religiosas prisioneras, oraba sin cesar y se la veía besar las paredes de su celda, como santificando su propia prisión. De esta actitud valiente y ejemplar nos quedan diversos testimonios de gente que coincidió con ella:

Vista del monasterio de Fons Salutis, hogar y prisión de las mártires. Algemesí, Valencia (España).

Vista del monasterio de Fons Salutis, hogar y prisión de las mártires. Algemesí, Valencia (España).

“Yo fui detenida y llevada al convento de Fons Salutis, convertido en prisión, creo que el 26 de octubre de 1936, y me encerraron en la celda que habían ocupado María Teresa Ferragud Roig y sus cuatro hijas, que las mataron el día anterior. Una vez en la celda, la Madre Micaela, que estaba en la de al lado, me llamó golpeando el tabique y preguntándome quién era y qué ocurría en la calle. Luego, un carcelero llamado Pedro Fernández abrió las celdas y hablé con ella, la cual se mostraba muy animosa y valiente y me dijo: “¡Quién me iba a decir que este convento que yo fundé iba a ser mi prisión, ocupando la misma celda de abadesa y de presa!”; y añadió que, cuando llegara el momento de la muerte, debíamos gritar: “¡Viva Cristo Rey!”, y las demás contestar: “¡Viva!”. Este fue el tema de la conversación durante los días que convivimos juntas en la prisión, mostrándose siempre muy animosa”. (Josefa Giner Botella, detenida)

“Yo estaba ocupando el cargo de jefe del Cuerpo de Guardia, que vigilaba el monasterio-cárcel, donde estaba detenida M. Micaela. Cuantas veces fui a abrir la celda en que ella se encontraba, la vi encogida, pero sin perder el ánimo, más bien estaba como muy recogida interiormente. Algunas veces arrodillada y otras rezando”. (Pedro Fernández López, carcelero)

Fotografía de la Beata Natividad.

Fotografía de la Beata Natividad.

Finalmente, el 9 de noviembre de 1936, en torno a las nueve de la noche, la fusilaron a ella y a su hermana Encarnación en la carretera de Benifaió, en el término municipal de Almussafes. Parece que Encarnación murió al instante, pero la madre Micaela quedó con vida y agonizó durante toda la noche, hasta que, al amanecer, la remataron machacándole la cabeza. Sus restos, enterrados en el cementerio de Benifaió, fueron posteriormente trasladados a Algemesí e inhumados en el mismo Fons Salutis, en 1974.

Al terminar la guerra, tras una larga investigación, sus cuerpos fueron hallados, exhumados y recuperados. Con gran horror, encontraron las dos cabezas separadas del resto del cuerpo, con lo que se cree que fueron decapitadas, probablemente post-mortem.

Beata María de la Natividad Medes Ferrís
Al igual que la madre Micaela, Úrsula Medes Ferrís -tal era su nombre civil- nació en Algemesí, el 18 de diciembre de 1880 -por lo que tenía 56 años en el momento de su martirio-, hija de José y Vicenta María, siendo bautizada en la parroquia de San Jaime al día siguiente y confirmada el 1 de agosto de 1891. Ingresó en la Orden del Císter en el monasterio de La Zaydía de Valencia, el 6 de octubre de 1915, profesando al año siguiente. Nacida en una familia numerosa, con dos hermanos carmelitas descalzos -Ernesto, sacerdote, y Vicente, religioso no clérigo-, ella destacó por ser una religiosa sencilla, de carácter afable, que se incorporó al monasterio de Fons Salutis de Algemesí cuando éste fue fundado en 1927.

Cuando por la guerra hubo de abandonarlo, marchó a refugiarse a su casa natal, propiedad de su hermano José, labrador, donde también se alojaron sus dos hermanos religiosos, Ernesto y Vicente. Allí pasaron unos meses, compaginando la vida cristiana y trabajando en el campo. Pero pronto fueron denunciados al comité revolucionario local, se cree que por parte de una vecina suya, vendedora ambulante de prensa, que precisamente pertenecía a la célula comunista de Algemesí.

Escudo de la fundación del monasterio Fons Salutis en 1927. Algemesí, Valencia (España).

Escudo de la fundación del monasterio Fons Salutis en 1927. Algemesí, Valencia (España).

El caso es que al atardecer del día 11 de noviembre se presentaron allí unos enviados del comité local, exigiendo a la esposa de José, una mujer llamada Purificación Esteve Martínez, que entregara a las personas que tenía escondidas, y la amenazaron muy gravemente si no lo hacía. Después de un inútil forcejeo, tuvieron que entregarse los tres, siendo sor Natividad conducida al mismo Fons Salutis, que ahora iba a ser su cárcel. Sus dos hermanos fueron en cambio recluidos en el convento de las Bernardas de la Villa, que también se usaba de prisión.

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La estancia duró poco: el mismo día de su detención fue juzgada y condenada a muerte. A las once de la noche, la metieron en un coche con su hermano Ernesto, mientras que Vicente y José ocupaban otros dos coches respectivamente. Marcharon a la carretera de Alcúdia a Carlet y, a la altura del término de Alcúdia, a unos 8 kilómetros de Algemesí, mataron a los cuatro hermanos, siendo en torno a la madrugada del 12 de noviembre de 1936. Un testigo ocular afirma que el padre Ernesto, en nombre de sus hermanos, habló así a los asesinos, que los habían hecho avanzar atados y a golpes de culata: “Sabemos que nos vais a matar, pero moriremos con gusto por la religión y por España. ¡Viva Cristo Rey!”. Los asesinaron mediante tiros en la nuca. Más tarde, los cadáveres aparecieron con las manos atadas: Vicente con las manos sobre la cabeza, Ernesto y José atados, y el de sor Natividad estaba partido en tres pedazos. Esto se explica, según su biografía, porque su cadáver “cayó en medio de la carretera, y no se dignaron apartarla, por lo que habiendo pasado un camión, la cortó en varios pedazos”.

Terminada la guerra, la viuda de José, Purificación, exhumó los restos de su marido y los tres hermanos y los enterró en el cementerio de Algemesí. En 1940 los dos carmelitas descalzos fueron llevados al panteón de los Mártires de la comunidad carmelita del desierto de las Palmas.

Sepulcro de las Beatas en el monasterio Fons Salutis. Algemesí, Valencia (España).

Sepulcro de las Beatas en el monasterio Fons Salutis. Algemesí, Valencia (España).

Beatificación
El proceso de declaración de martirio y beatificación de la madre Micaela y sor Natividad se inició en Valencia en 1962 por parte de la Orden Cisterciense, y, como sabemos, fueron beatificadas finalmente en el día de ayer, después que se unificara su causa con la del Beato Pío Heredia Zubía el 2 de marzo de 2001. Los dos hermanos carmelitas también fueron incluidos en la causa de 34 mártires carmelitas descalzos de la provincia de Aragón y Valencia. Finalmente, el hermano seglar, José Medes Ferrís, fue beatificado el 21 de marzo de 2001 por el papa San Juan Pablo II dentro de un numeroso grupo de mártires valencianos, como seglar de Acción Católica.

Actualmente, las dos mártires estaban sepultadas en el mismo monasterio que fundaron, donde vivieron y estuvieron prisioneras; aunque lleva largo tiempo cerrado por falta de vocaciones, habiendo sido trasladadas las restantes monjas, pocas y muy ancianas, a otro lugar. En principio se pensaba reaprovechar el edificio para instalar allí el colegio diocesano de María Auxiliadora, aunque hasta el día de hoy dicho traslado no se ha efectuado y el monasterio sigue cerrado, con el sepulcro de las dos nuevas Beatas dentro. Quizá, con motivo de la beatificación, se realicen algunas nuevas gestiones al respecto.

Meldelen

Bibliografía:
Las monjas mártires de Fons Salutis, opúsculo publicado por el monasterio de Santa María de Viaceli.
– RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Gregorio, El hábito y la cruz. Religiosas asesinadas en la Guerra Civil Española, Edibesa, Madrid 2007, pp. 472-475.

Enlace consultado (03/10/2015):
– http://algemesienlamemoria.blogspot.com.es/2015/02/martires-de-fons-salutis.html

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