Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

“El martirio es la más alta corona de gloria que puede recibir el seguidor de Jesús”.

Si ayer veíamos la vida, obra y martirio del Beato Alberto Marco, hoy veremos las vidas y el martirio conjunto que recibieron este grupo de jóvenes carmelitas. Y es que el más joven de ellos tenía dieciocho años y el más mayor veintitrés. El Padre Alberto y el grupo de jóvenes no fueron martirizados a la misma vez, ni en el mismo lugar, aunque sí en la misma provincia; Madrid. Pasó un intervalo de tres meses entre ambos martirios.

En el año 1960 se abrió la causa del Padre Alberto Marco y demás compañeros mártires de la Orden del Carmen. Después de que los postuladores tomaran la decisión, se decidió que este grupo de ocho frailes carmelitas se adjuntara a la causa del Padre Alberto Marco, por haber muerto éstos en Madrid. En 1970 se aprobó la causa diocesana y en el año 1992 fue aprobaba en Roma. Finalmente el Decretum Super Martyrio que dio paso a la beatificación fue emitido en diciembre de 2011, teniendo lugar la multitudinaria beatificación de quinientos veintidós mártires del s. XX en España, el domingo trece de octubre de 2013. Se celebró en Tarragona, en el marco del año de Fe.

Fray Daniel García Antón
Hijo de Antonio y Gregoria (maestra nacional), nació en el pequeño pueblo abulense de Navacepeda de Tormes, el día once de diciembre de 1913. Desde pequeño frecuentaba el Santuario de El Henar. Aquí su familia y él fraguaron una estrecha amistad con los padres carmelitas. Sintiendo su vocación por ser carmelita, en 1927 empezó el seminario menor en Vila-Real (Castellón). Profesando el catorce de julio de 1930 en Onda (Castellón). Caracterizado por su excelente formación, seriedad, formalidad y cumplidor de la regla, siguió sus estudios filosóficos en Caudete (Albacete). Cuando faltaban poco meses para ordenarse como sacerdote, fue arrestado junto con la comunidad en el seminario mayor de Onda, siendo el día veintisiete de julio de 1936.

Fray Aurelio García Antón
Aurelio era hermano de Daniel, también nació en Nacacepeda de Tormes, tal día como el veinticuatro de agosto de 1916. Lo bautizaron el siete de septiembre de ese mismo año. Por la admiración que sentía a su hermano y a la Orden, él también quiso ser carmelita. Ingresó en el seminario de Vila-Real en el curso 1928-29. Realizó los estudios de humanidades y por la situación política que se estaba viviendo fue enviado por los superiores a su hogar. A la vuelta profesó el diecinueve de enero de 1933 en el santuario de El Henar (Segovia). Tenía cualidades para la música y en sus estudios era muy aplicado. Se diferenciaba de su hermano en el carácter, éste era más afable, extrovertido, risueño y bromista. El veintisiete de julio de 1936 también fue apresado junto a sus compañeros del seminario mayor de Onda.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Fray Silvano Villanueva González
En Huérmeces, provincia de Burgos, nació Silvano el día nueve de febrero de 1916. Sus padres, acomodados agricultores, lo bautizaron el mismo día. Desde pequeño sentía inclinación por las cosas de Dios y ayuda siempre que podía como monaguillo en su parroquia. Sintiendo su vocación, empezó sus estudios en el seminario de Vila-Real. Como sus compañeros, también vistió el hábito carmelita en el santuario de El Henar, el veintidós de noviembre de 1931. Hizo la profesión temporal el veinticuatro de noviembre de 1932. Hasta Onda fue para seguir formándose, y mientras se formaba (según algunos testigos), atravesó una pequeña crisis vocacional que pronto se resolvió. No destacaba por su inteligencia, pero sí por su aplicación, nobleza y fidelidad a la regla. El mismo día que sus compañeros fue arrestado y cacheado en varias ocasiones. El Beato Silvano, al último cacheo-registro, se opuso y dijo a los milicianos: “¿Para qué otro registro, si no es por el gusto de molestarnos?”. Después de esto dejaron de molestarlo.

Fray Adalberto Vicente Muñoz
En el pueblo de Cuéllar (Segovia), pueblo al que pertenece el santuario de El Henar. Nació el niño Jesús (Adalberto) el día veintitrés de abril de 1916. Lo bautizaron el treinta de ese mismo mes. Con tan solo ocho años él y su familia vieron como la comunidad carmelita, incluyendo al Beato Alberto Marco, se instaban en el santuario para hacerse cargo de este. A la edad de once años quiso ser carmelita, por tanto fue enviado a Vila-Real. El veintidós de noviembre de 1931 vistió el hábito y el veinticuatro de noviembre de 1932 hizo los votos temporales, adoptando el nombre de Adalberto. Aplicadísimo en los estudios y aventajado para la música, siguió sus estudios de teología en el seminario mayor de Onda, donde aquel fatídico día de julio de 1936 fue todo interrumpido.

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Fray Francisco Pérez Pérez
En el pequeño pueblo de Ros (Burgos), nació Francisco un treinta y uno de enero de 1917. Fue bautizado el dieciocho de febrero. A muy temprana edad quedó huérfano de madre, su padre se volvió a casar y su madrastra lo maltrató, privándole incluso de ir al colegio. Gracias a un tío suyo sacerdote, que lo sacó de aquel ambiente, ingresó en el curso 1928-29 del seminario de Vila-Real. Tomó el hábito del Carmelo el cuatro de febrero de 1932. Los votos temporales los emitió un año después, el cinco de febrero de 1933. Los superiores de la Orden veían en el joven un gran futuro, tenía siempre una constante alegría y su inteligencia era brillante. La prometedora vida del Beato Francisco quedó truncada el día de la detención. En el tren que conducía a los beatos a Madrid, algunos testigos afirman que hablaba de Dios con sus captores anarquistas.

Fray Ángel Reguilón Lobato
Cipriano (Ángel), nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), tal día como un uno de junio de 1917. Su bautizo tuvo lugar diecisiete días después, imponiéndosele el nombre de Cipriano. Sus tíos, Isaías y Joaquina, se hicieron cargo de él cuando quedó huérfano de padre y madre a muy corta edad. A los pies de la Virgen María, con la advocación del Templo, se consagró en cuerpo y alma. Desde aquí sintió su llamada al Carmelo y los doce años ingreso en el seminario de Vila-Real, todo gracias a una señora que ayudaba a los seminaristas y al Beato Alberto Mª Marco. Profesó en Onda el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Sacando adelante sus estudios de filosofía, se esforzaba siempre para ser un hijo más útil en la Orden. Había terminado el primer curso de filosofía en Onda cuando el veintisiete de julio de 1936 fue apresado junto a la comunidad. Después del trágico final, su cadáver no fue reclamado por nadie en muchos días y se emitieron muchos anuncios describiéndolo.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Fray Ángel Sánchez Rodríguez
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día dos de agosto de 1918. Fue bautizado el siete de septiembre, y se le impuso el nombre de José. Desde niño era amigo del Beato Ángel Reguilón. Al igual que a él, la señora Lucía también lo ayudo a contactar con los Padres Carmelitas de Vila-Real. Con catorce años ingresó aquí. Fue muy aventajado en todas las asignaturas, incluido el latín. Tomó el hábito del Carmelo el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Se le solía ver muy recogido siempre y con el escapulario de la Virgen del Carmen en las manos, era muy devoto. Después se apresado se puso muy enfermo, pero no quiso separarse de sus compañeros y permanecer junto a ellos hasta el final.

Fray Bartolomé Andrés Vecilla
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día veintiséis de agosto de 1917 y recibió las aguas bautismales a la semana siguiente, imponiéndole el nombre de Nicomedes. Como sus vecinos, muy joven ingresó en el seminario, era el día de San Antonio Abad de 1932. Era muy conocido, bien por su nombre de pila o por lo bien que dibujaba. Ingresó en el noviciado el veintiocho de julio de 1935. Quiso Dios que un día antes de concluir el año de noviciado fuera apresado junto a sus compañeros. Son escasos y poco fiables los datos, pero se cree que hizo su profesión antes de que le llegara el martirio.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Martirio
Antes de estallar la guerra, los frailes de Onda palpaban en el ambiente lo que se avecinaba. El pueblo estaba muy agitado y ellos mismos fueron objetivo de insultos y amenazas. Como venimos diciendo, el día veintisiete de julio de 1936 el convento fue asaltado (más tarde reducido, expoliado y quemado), los religiosos y jóvenes profesos fueron obligados a irse. Llevados hasta el pueblo de Onda, hasta el mismo alcalde los quería lejos del pueblo. Desde Onda, algunos de los jóvenes seminaristas fueron en tren hasta Vila-Real, allí los esperaban otros milicianos con insultos y amenazas. Tras deambular por varias estaciones de tren, los ocho jóvenes, que eran todos de la comunidad de Castilla y León, querían tomar el tren a Madrid y desde allí a sus respectivas provincias. En Valencia fueron interrogados y sometidos a un comité, algunos milicianos no veían culpa en ellos y los querían dejar libres, los consideraban niños, en cambio, otros decían que eran la semilla que terminaría ahogando a la clase obrera.

Camino a Madrid, el grupo viajó divido, cuatro de ellos por un lado y los otros cuatro viajando en un vagón a cargo de un jefe de los milicianos, que se apiadó de ellos y hasta les dio algo de cenar y algunos consejos para cuando llegasen a la capital. Ya en Madrid, cuatro de ellos fueron gravemente increpados y amenazados al bajar del tren en Atocha. Por esta razón los demás se les unieron, para que si sucedía algo, que les sucediese a todos. Tras varios registros e interrogatorios, fueron llevados a una casa de caridad que tenían dispuesta para vagabundos y más tarde a una de invidentes, aquí algunos compañeros pudieron salir y reencontrarse con los familiares, se salvaron así de morir. Los que quedaron ayudaban los invidentes y casi vivían como en la comunidad.

Los días previos al dieciocho de agosto, los jóvenes Beatos ya se temían lo peor. Por enésima vez les pidieron todos sus datos. Éstos planeaban una “saca” y así lo hicieron saber a algunos dirigentes públicos, que optaron por no intervenir en nada. Salvándose algunos compañeros de prisión, ya el grupo de los ocho jóvenes fue montado en un camión a las doce de la noche y llevados hasta el madrileño cementerio de Carabanchel Bajo. En las tapias de este cementerio fueron fusilados la noche del dieciocho de agosto. Sólo Dios sabe cómo fueron esas amargas horas, aunque seguro que murieron perdonando y al grito de ¡Viva Cristo Rey! Se sabe que fray Ángel Sánchez quedó malherido y, con un hilo de vida, pidió ayuda a duras penas, pero fue rematado poco tiempo después con varias descargas de balas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Reconocidos los cadáveres, fueron enterrados en el cementerio de Carabanchel en dos fosas, que al finalizar la guerra cubrieron con lápidas. Largos años permanecieron aquí enterrados, hasta que el año 1950 fueron exhumados sus restos e introducidos en dos arcas, conteniendo cada arca cuatro cuerpos. En la actualidad estos restos se pueden venerar en el Santuario de El Henar, Cuéllar (Segovia), bajo una sencilla lápida de piedra colocada en el claustro del santuario.

David Garrido

Bibliografía:
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. Padre Alberto Marco y ocho compañeros mártires carmelitas. PP Carmelitas, Salamanca 2013.
Agradecimiento especial al Padre Federico Miguel (carmelita), por su aporte de información, documentos y fotografías.

Enlace consultado (21/05/2015):
– www.religionenlibertad.com

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

“¿Qué puedo desear más que morir mártir por Cristo?”.

El pasado trece de octubre de 2013 se beatificaron en Tarragona a 522 mártires del s.XX en España. En esta multitudinaria beatificación estaban casi todas las familias religiosas y carismas de la Iglesia. Uno de los grupos de mártires que fueron beatificados, son el padre Alberto Marco Alemán y ocho compañeros carmelitas de la Antigua Observancia. A pesar de que no recibieron la palma del martirio juntos, ni en el mismo día y lugar, la Orden unificó sus causas en los años 60. Entre hoy y mañana conoceremos las vidas, obras y martirio de estos Beatos.

Infancia
En el albaceteño pueblo de Caudete, pueblo de honda tradición y devoción carmelita, nació el niño Francisco, era la madrugada de un día como hoy, veintitrés de mayo de 1894. Ese mismo día, siguiendo las costumbres de la época, fue bautizado en la parroquia de Santa Catalina. Y con tan sólo tres meses y algunas semanas de vida fue confirmado en la misma parroquia. Puede que fuese inusual confirmarlo a tan temprana edad, pero se aprovechó la visita del obispo al pueblo para hacer una confirmación masiva. Sus padres eran Joaquín Marco Albertos y Francisca Alemán García, eran un matrimonio de agricultores que no pasaban apuros económicos gracias a las numerosas tierras que cultivaban. Estos tuvieron diez hijos, Francisco (Beato Alberto) fue uno de los primeros en nacer y llegar con vida a la edad adulta. A todos estos les dieron una solida formación humana y cristiana. Por esa razón no es de extrañar que algunos de estos hijos abrazaran la vida religiosa. Esta trabajadora, humilde y numerosa familia era muy conocida en el pueblo, todos sus miembros eran piadosos y de profunda fe cristiana. Como en todos los pueblos, se les conocía por un apodo: “los Monjos”, esto fue debido a que una familiar quiso ser monja antes de casarse.

En Caudete pasó toda su infancia. Como a cualquier niño, le gustaba jugar con sus hermanos y amigos. En sus entretenimientos a menudo llevaba él la voz cantante, sus compañeros lo veían como un buen “líder”. Cuando iba por las mañanas al colegio de los PP. Carmelitas, rara vez llegaba de los últimos o tarde. Siempre era el primero y también uno de los alumnos más aplicados e inteligentes. Ayudaba como monaguillo en la iglesia del Carmen, y los Padres Carmelitas lo apreciaban por lo bien que hacía esta tarea. También ayudaba con mucha obediencia a sus padres, no ponía excusas.

Estampa devocional del Beato,  año 2013.

Estampa devocional del Beato, año 2013.

Después de recibir la primera comunión, era frecuente verlo confesar y comulgar muy a menudo. Por aquellas fechas ya deseaba ser fraile carmelita. No se sabe con seguridad, pero esta anécdota lo demuestra: en una ocasión en la que el pueblo recibía la visita del obispo, el niño Francisco corrió hasta el obispo para besarle los pies. El obispo, sorprendido, le preguntó que por qué hacía tal cosa, y nuestro beato respondió: “Quiero ser religioso”. El prelado, viendo en aquel gesto algo especial en el niño, dijo a los PP. Carmelitas: “Cuidad muy bien a este niño, que promete llegar a ser un lumbrera”.

Vocación
El joven Francisco muy posiblemente fraguó su vocación en el ambiente en el que vivía, tanto en su familia como en el colegio del Carmen. Con once años hizo saber a sus padres y hermanos que tenía decidido ser religioso. Sus padres aceptaron de buen grado esta noticia y lo aconsejaron sabiamente para el comienzo de esta nueva vida que empezaba.

En el año 1906 tuvo que dejar Caudete y marchar hasta Olot (Girona). Con once años empezó en esta ciudad el seminario menor. Lejos de desanimarse o entristecerse por esta lejos de su casa y familia, aquí se empeñó por ser un alumno sobresaliente, por aumentar su piedad y obediencia al carisma de la Orden. Incrementó también su amor por la Virgen del Carmen. Así iba consiguiendo poquito a poco alcanzar la perfección humana y cristiana. Durante tres años permaneció en este seminario menor.

En 1909, habiendo terminado sus estudios en Olot, viajó hasta Onda (Castellón) para hacer el año de noviciado carmelita. En su toma de hábito carmelita, tomó también el nombre de Alberto María en honor a San Alberto de Sicilia o de Trápani, uno de los primeros santos de la orden. En este año de noviciado su conducta fue ejemplar, no pasó desapercibido para nadie. Su madurez, aplicación, obediencia y observancia hacían de él un joven fraile destinado a algo grande. El día cinco de agosto de 1910 hizo la profesión temporal, este feliz día para él coincidió con la festividad de la Virgen de las Nieves, y prometió a la Virgen que estos votos serían para siempre. En Onda permaneció cuatro años estudiando filosofía y Humanidades.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Llegado el verano de 1914, Fray Alberto fue recibido en el convento carmelita de su pueblo natal, Caudete. Entre estos muros, continuó estudiando algunas materias que le faltaban para su ordenación, como la teología. Fue aquí donde también recibió las órdenes menores, incluso el diaconado. Finalmente llegó tan ansiado día para el Beato Alberto Mª Marco, el día de convertirse en sacerdote de Cristo. Fue el veintinueve de junio de 1917, en el convento de las religiosas carmelitas de Ontinyent (Valencia), recibió la ordenación de manos del obispo de Urgell. Con veintitrés años se convirtió en “sacerdote y carmelita”, gracias a una dispensa de once meses que recibió debido a su edad.

Ministerio sacerdotal
Desde sus años de seminario fue adquiriendo una muy buena fama entre los superiores y formadores de la Orden, por esta razón, no dudaron en nombrarle para un cargo de responsabilidad. Prefecto y profesor de filosofía y teología fue el cargo que desempeñó durante tres años en Caudete. Al dejar el pueblo, fue destinado nuevamente a su querida comunidad de Onda. Junto a otros compañeros carmelitas fundo aquí las Escuelas Públicas del Castillo de Onda. Esta vida de comunidad y dedicación a la enseñanza también le era agradable al Beato, como docente dejó un recuerdo imborrable en sus alumnos. Siempre lo recordarían como un buen profesor, amable y cariñoso; que corregía como un padre y para nada utilizaba castigos severos o la violencia. Fray Alberto Mª Marco Alemán también formó parte de la comunidad fundadora que se estableció en el Santuario de la Cueva Santa, Altura (Castellón). Junto a otros compañeros (mártires y beatos) pasó temporadas de verano este santuario.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

En el año 1924, la comunidad carmelita consiguió restaurar, tanto en lo material como en el culto, el Santuario de la Virgen del Henar, Cuéllar (Segovia). Gran parte fue gracias a la Beata y mártir Sor Martina Vázquez (Hija de la Caridad) que era natural de Cuéllar. Aquí, Alberto Mª Marco pasó varios años al frente del santuario y del seminario. Empezó ejerciendo como prefecto y profesor de teología y derecho canónico. Más tarde fue nombrado prior, desde el año 1927 al año 1932 mantuvo este cargo. Durante estos años desarrolló su labor con todo el esmero y dedicación posible, hubo momentos alegres y duras dificultades. Su don de gentes, oratoria, prudencia y rectitud le hicieron ganarse a toda la comarca. Tal fue el punto que, cuando abandonó su cargo de prior y con ello también el santuario, los alcaldes de la comarca recogieron firmas entre el pueblo para que los superiores lo mantuvieran en el cargo más años. A todo esto, él siempre dejaba obrar a Dios considerándose “un servidor”.

Iniciada la Segunda República, el P. Alberto Mª Marco fue nombrado secretario del padre provincial. En 1934 co-fundó la primera comunidad carmelita en Cogullada (Zaragoza,) a la par que era prior del seminario de Vila-Real (Castellón). En un capítulo provincial celebrado en 1935, se le confirmó como en su cargo de secretario y aparte de esto, en el de prior del convento de la calle Ayala de Madrid. Este cargo fue uno de los últimos que ejerció, y como en los demás, era admirado por todos los que lo rodeaban. Para todo tipo de personas era accesible, no descuidaba sus celebraciones, sermones, dirección de almas y confesionario. Se desvivía por atender la comunidad religiosas, así como a los enfermos que solicitaban los sacramentos. Su devoción por el escapulario carmelita y por el Sagrado Corazón lo hacía propagarlo en todo momento y en cualquier ocasión. Hasta hoy nos ha llegado cómo después de una conversación con un anarquista que empezó de malas maneras, acabó en la conversión de éste y en la asistencia por parte del Beato en sus últimos momentos.

Martirio
A pocos días de comenzar la Guerra Civil, el Beato Alberto Mª Marco fue amenazado de muerte. A él y su comunidad les amenazaron con quemarlos y arrastrarlos por todo Madrid. Él, muy consciente de lo que podía pasar, buscó refugio para todos los religiosos del convento. Algunas personas le advirtieron de que marchara a un lugar seguro, porque seguramente, dado el caso, él sería buscado y detenido. A todo esto, contestaba: “Sé que las horas presentes son muy graves, pero el capitán de un navío no debe abandonar su puesto en las horas de mayor peligro”. También fue aconsejado insistentemente de que no saliese a la calle vestido con el hábito, porque empezaba a ser peligroso, él serenamente decía: “Si es que ha llegado mi hora, tengo que morir vestido con el hábito de fraile. Si muero, mucho ánimo; lo que no quiero es que lloréis porque, al fin de cuentas, si soy mártir, me iré al cielo. ¡Qué más quisiera yo que morir mártir!”.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Comenzado ya el fatídico conflicto entre hermanos, el día veinte de julio de 1936, los carmelitas de Ayala celebraron una misa y una imposición de escapularios. Más tarde, todos los hermanos se repartieron por las casas particulares que habían buscado, abandonado el Beato Alberto Mª Marco el convento en último lugar. Al abandonarlo, se instaló clandestinamente y vestido de segla, en un piso de la calle Velázquez. No permaneciendo en cada una de las casas que se alojó largo tiempo, fue nuevamente a parar a la calle Velázquez, esta vez a la casa de una hermanas feligresas del convento de Ayala. Aquí permaneció tranquilo y preocupado a la vez. Celebraba misa a diario y rezaba el rosario, hacía su vida de religioso tal como tenía por norma. Estas prácticas religiosas fueron escuchadas por los vecinos y comunicadas sin miramiento a los milicianos. Este mismo día, treinta y uno de agosto, se presentaron en la casa, llamando bruscamente.

Los milicianos, al entrar en la casa y encontrarse con el Beato, le preguntaron de muy malas formas: “¿Es usted sacerdote?”, a lo que él serenamente contestó: “Sí, soy sacerdote y religioso”. Acto seguido fue interrogado y la casa de las señoras registrada y expoliada. Seguramente después fue conducido a la Dirección General de Seguridad y desde allí a la checa de Fomento. En esta checa fue sometido a interrogatorios y también a incitaciones de blasfemar contra Dios o alzar gritos subversivos que sirvieran de ejemplo a otros religiosos allí hacinados. También le propusieron que rechazara la religión y el sacerdocio, si lo llevaba a cabo sería liberado. A todo esto, se negó con todas sus fuerzas, no consiguieron arrancarle ninguna mala palabra, sino éstas: “Si por ser religioso y sacerdote van a fusilarme, deben tener bien entendido que cinco minutos que retrasen la ejecución me los quitan de gozar de Dios en el cielo”. Y cuando éstos hacían hincapié en que su actividad era subversiva con la República, sólo decía: “En mis sermones nunca hablo de política, sino de Dios, porque mi misión es predicar a Jesucristo”.

El día dos de septiembre de 1936 lo llevaron hasta la Dirección General de Seguridad, y al día siguiente hasta el colegio de los religiosos escolapios que estaba haciendo las veces de cárcel. Lejos de pensar que le quedaba poco en este mundo, alentaba a sus compañeros, rezaba el rosario, los confesaba, comentaba el evangelio del día y, en definitiva, creó un ambiente de hogar. Estos compañeros decían, maravillados con su personalidad y trato: “La prisión no es prisión en compañía del Padre Alberto”.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

Enfermo por las dolencias de estómago e hígado que ya arrastraba, y que durante el encierro se agravaron, fue levantado de su camastro con estas palabras: “Levántate, pájaro, que pronto vas a morir”; “¡Sea lo que Dios quiera!”, dijo muy tranquilo el Beato. Estas últimas horas las pasó sereno, o eso era lo que aparentaba, delicado de salud, sus compañeros le ayudaron rezar y él interiormente se preparó para el momento. Por medio de una falsa miliciana le hizo llegar a una de sus protectoras una nota en la que avisaba de su inminente final, decía: “Rogad por mí; nos veremos en el cielo”. Con mucha prisa por parte de los carceleros fue sacado de la cárcel, maniatado, le dio tiempo de despedirse de sus compañeros brevemente, tocando las cabeceras de sus camastros entre los barrotes. En el patio de la cárcel, antes de subir al camión, hizo el gesto de bendecirlos a todos y animándoles a que el pánico no se apoderara de ellos, les dijo: “¡Ánimo, hermanos, muramos por Cristo!”. Esa misma noche, siendo ya veinticuatro de noviembre de 1936, en una de las tristemente famosa “saca de prisioneros”, moría fusilado en Paracuellos del Jarama (Madrid), el Padre Alberto María Marco Alemán, tenía cuarenta y dos años, y se cree que murió gritando: “Viva Cristo Rey.

Sus compañeros de martirio fueron 159 hombres y entre ellos algunos religiosos y sacerdotes diocesanos. Los vecinos del pueblo vieron cómo caían a las enormes fosas (más de cincuenta metros de largas) después de escucharse las ráfagas de balas. En la fosa número cuatro de este cementerio de mártires de Paracuellos del Jarama se levanta un lápida en su memoria. Su cuerpo, a pesar de que se tiene la certeza de que está en dicha fosa común, no está localizado y por tanto no ha sido exhumado con motivo de la beatificación, exactamente igual que otros muchos que allí descansan.

David Garrido

Bibliografía:
– Rafael María López Melús y Juan Gil Aguilar, carmelitas, Beato Alberto Mª Marco Alemán, mártir carmelita 1894-1936, AMARCAR.
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. P. Alberto Marco y compañeros carmelitas, PP Carmelitas, Salamanca 2013.

Enlace consultado (20/05/2015):
– http://elblogdejoaquinmedina.blogspot.com.es

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